{"id":1374,"date":"2024-09-29T22:57:05","date_gmt":"2024-09-29T20:57:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1374"},"modified":"2024-09-29T22:57:06","modified_gmt":"2024-09-29T20:57:06","password":"","slug":"el-concilio-vaticano-ii","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-concilio-vaticano-ii\/","title":{"rendered":"El Concilio Vaticano II"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo de la obra de Miguel A. Molina Mart\u00ednez, titulada \u00abDiccionario del Vaticano II\u00bb, 1968.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n que, por exigencias de su misi\u00f3n, haya tenido que vivir el Concilio Vaticano II podr\u00e1 olvidarse jam\u00e1s de aquellas jornadas romanas en que durante cuatro a\u00f1os seguidos estuvimos reunidos los obispos del mundo, movidos todos por el deseo sincer\u00edsimo de prestar nuestro humilde servicio a la Iglesia y a los hombres de nuestro tiempo?<\/p>\n\n\n\n<p>Uno tras otros, el repetido oto\u00f1o de Roma nos ofreci\u00f3 la serenidad de su cielo y la ca\u00edda de las hojas de sus \u00e1rboles: lo uno pod\u00eda ser s\u00edmbolo del hermoso horizonte, que trat\u00e1bamos de descubrir; lo otro, \u00e9ralo tambi\u00e9n de aquellas formas de vida en la Iglesia que, por periclitantes y caducas, estim\u00e1bamos que deb\u00edan desaparecer bajo la mirada respetuosa de todos los que hasta entonces las hab\u00edamos utilizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevo iba a ser el horizonte, pero id\u00e9ntico el cielo; y los \u00e1rboles tambi\u00e9n seguir\u00edan siendo los mismos, aunque el follaje que tendr\u00eda que brotar fuera en gran parte distinto.<\/p>\n\n\n\n<p>Han pasado tres a\u00f1os desde aquella ma\u00f1ana del 8 de diciembre de 1965, festividad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda, en que el Concilio se clausuraba en la plaza de San Pedro, y los obispos nos desped\u00edamos unos de otros entre l\u00e1grimas y abrazos de religiosa emoci\u00f3n y fraternidad. A esta corta distancia en el tiempo, \u00bfpodemos sentirnos hoy tan gozosos como aquel d\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfBrotan ya las nuevas y tiernas hojas de los \u00e1rboles y se adivina m\u00e1s cercana la presentida serenidad del horizonte deseado?<\/p>\n\n\n\n<p>Me temo que la respuesta no pueda ser afirmativa. Siguiendo con el s\u00edmil empleado, debo decir que da la impresi\u00f3n de que durante este tiempo nos hemos dedicado a fabricar nubarrones, que se interponen entre nuestros ojos y la limpidez del cielo que busc\u00e1bamos; y con nuestras manos estamos apretando tanto el \u00e1rbol, que impedimos y casi hacemos est\u00e9ril su savia circulante, ansiosa de dar frutos, si empez\u00e1ramos por permitir que diese hojas y flores.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto subjetivismo apasionado en la utilizaci\u00f3n de los textos conciliares! \u00a1Cu\u00e1nta interpretaci\u00f3n parcial y arbitraria de sus ense\u00f1anzas! \u00a1Cu\u00e1nta y qu\u00e9 incalificable frivolidad en las alusiones, en las citas y en las fulgurantes y rapid\u00edsimas invocaciones a la doctrina conciliar! Y lo que a\u00fan es peor, porque es m\u00e1s impreciso, \u00a1qu\u00e9 irritante abuso de lo que se llama el esp\u00edritu del Concilio y la psicolog\u00eda de la Iglesia posconciliar! Para unos, lo que hay que hacer es ahogarla antes de que nazca, porque s\u00f3lo males puede traernos; seg\u00fan otros, el ritmo de su aparici\u00f3n y crecimiento es intolerable para su af\u00e1n de prisa devastadora; la obligada lentitud en la marcha es una traici\u00f3n, el af\u00e1n de equilibrio aut\u00e9nticamente creador equivale a frenazo paralizante o maniobra intencionadamente diversiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, el gran acontecimiento religioso de la Edad Contempor\u00e1nea, nuestro Concilio Vaticano II, est\u00e1 ah\u00ed, en medio no ya de la plaza de San Pedro, sino de la gran plaza del mundo, pendiente de examen, de conocimiento y de amor. Examen digo, no simplemente mirada intuitiva y caprichosa; conocimiento, es decir estudio serio, reposado, integrador, de todo el conjunto de sus ense\u00f1anzas; y amor, porque se trata de un hecho religioso, dentro del cual late el coraz\u00f3n de la Iglesia, y por lo mismo cada uno de los textos conciliares, de sus afirmaciones, de sus ruegos, tiene que ser contemplado amorosamente, con ese c\u00e1lido cari\u00f1o que nace de la fe en lo que es obra del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Refiri\u00e9ndome ahora solamente a la necesidad del conocimiento y el estudio, pienso en este libro, <em>Diccionario del Vaticano II<\/em>, que puede prestar un servicio util\u00edsimo. El autor es un joven sacerdote, que ha acometido la empresa con paciente reflexi\u00f3n y an\u00e1lisis riguroso de temas y conceptos. Sobre cada uno de ellos ha recogido ordenadamente los textos conciliares y nos los presenta f\u00e1ciles y dispuestos para la meditaci\u00f3n integrante y complexiva de todo el conjunto. Al pie de los mismos sit\u00faa las referencias a conceptos paralelos o similares, que enganchan la \u00f3ptica del estudio y el an\u00e1lisis sin riesgo de desorbitarla.<\/p>\n\n\n\n<p>No caben extremismos, cuando se estudia as\u00ed el Concilio. Lo \u00fanico que cabe es deducir consecuencias con honradez, con fidelidad y sin personalistas aficiones, ni torpes prop\u00f3sitos de reproducir el Vaticano I o inventar el Vaticano III. Las cosas son como son y, no como quisi\u00e9ramos nosotros que fuesen. Una obra como \u00e9sta, preparada con seriedad objetiva y con atenci\u00f3n suma a los textos conciliares, libera al lector del riesgo de las omisiones involuntarias y de las imprecisiones m\u00e1s o menos conscientes; facilita grandemente el estudio y nos economiza ese tiempo de que quisi\u00e9ramos disponer, y a veces no podemos, para encontrar con prontitud y en su propio y directo lenguaje lo que el Concilio ha dicho sobre un determinado concepto.<\/p>\n\n\n\n<p>Espl\u00e9ndido servicio el del autor y el de la BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS, que merecen el agradecimiento y el aplauso com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Diciembre, 1968<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo de la obra de Miguel A. 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