{"id":1355,"date":"2024-09-29T22:43:13","date_gmt":"2024-09-29T20:43:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1355"},"modified":"2024-09-29T23:32:55","modified_gmt":"2024-09-29T21:32:55","password":"","slug":"el-corazon-de-jesus-y-la-evangelizacion","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-corazon-de-jesus-y-la-evangelizacion\/","title":{"rendered":"El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y la evangelizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo para la obra del mismo titulo del presb\u00edtero Francisco Cerro Chaves, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer evangelizador, naturalmente, fue Jesucristo. \u00c9l es el Evangelio vivo, ofrecido, comunicado, inmolado, muerto y resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelista San Marcos dice en el primer cap\u00edtulo de su Evangelio: \u201cDespu\u00e9s que Juan fue preso vino Jes\u00fas a Galilea predicando el evangelio de Dios y diciendo: \u2018cumplido es el tiempo y el Reino de Dios est\u00e1 cerca; arrepent\u00edos y creed en el Evangelio\u2019\u201d (Mc 1, 14-15).<\/p>\n\n\n\n<p>Los Ap\u00f3stoles recibieron como misi\u00f3n propia el encargo o mandato del Se\u00f1or Jes\u00fas: \u201cComo el Padre me ha enviado, as\u00ed os env\u00edo yo. Id por todo el mundo y predicad el Evangelio\u201d (Mc 16, 15). Y m\u00e1s expl\u00edcitamente podemos leer en el Evangelio de San Mateo: \u201cMe ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, ense\u00f1ad a todas las gentes, bautiz\u00e1ndoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, ense\u00f1\u00e1ndoles a observar todo cuanto yo os he mandado. Yo estar\u00e9 con vosotros siempre hasta la consumaci\u00f3n del mundo\u201d (Mt 28, 18-20).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese arrepentimiento o penitencia, que se nos pide, exige un cambio de vida, una entrega al Se\u00f1or Jes\u00fas, a meditar en su palabra y en sus obras, un cambio en las actitudes interiores, en la caridad fraterna, en la esperanza, en el dar testimonio de Jes\u00fas y confiar en su amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el principio fueron apareciendo comunidades cristianas, en las que se viv\u00eda o procuraba vivirse ese contenido de la misi\u00f3n encomendada a los Ap\u00f3stoles y a los que sucedieron a \u00e9stos, seg\u00fan fueron multiplic\u00e1ndose. Nunca han faltado evangelizadores, es m\u00e1s han ido surgiendo en los diversos pueblos y edades obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, consagrados a Dios, padres y madres de familia, misioneros, profesionales de la pol\u00edtica, de la actividad social, hombres y mujeres de toda condici\u00f3n y de las m\u00e1s diferentes culturas, que aceptaron el credo que se les ofrec\u00eda, se bautizaron, creyeron y amaron a Jesucristo y a la Virgen Mar\u00eda, y consintieron gozosos en formar parte de esa vida de comuni\u00f3n, que es la Iglesia, en la que todos recib\u00edan la beneficiosa influencia de todos para fortalecer su riqueza interior y para extender por el mundo el conocimiento y amor a Jesucristo. Eran evangelizadores, porque as\u00ed hab\u00edan sido educados. \u201cEvangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u201d. As\u00ed lo expres\u00f3 Pablo VI en la <em>Evangelii nuntiandi<\/em>, n.14.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 situaci\u00f3n nos encontramos hoy en Espa\u00f1a respecto al deber de evangelizar? Ha disminuido el n\u00famero de los consagrados a Dios por los votos o por el sacramento del Orden. Se difunden ideas y aspiraciones tendentes a modificar el status de los sacerdotes y religiosos, buscando siempre mayores satisfacciones personales y prescindiendo de las exigencias de las virtudes fundamentales, que siempre fueron practicadas por los grandes evangelizadores de todos los tiempos: inmolaci\u00f3n, obediencia, apartamiento del mundo, trato intenso con Dios. De prestar atenci\u00f3n a nuestro tiempo y al mundo de hoy, para estimar sus valores y reconocerlos, hemos pasado frecuentemente a dejarnos arrastrar por todo lo que agrada a nuestra condici\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario reaccionar firmemente y proclamar nuestra fe y sus exigencias, tomando como modelo de evangelizadores hoy al Papa Juan Pablo II. Hay unos mandamientos de la Ley de Dios; hay unos sacramentos que nos dan la vida sobrenatural; hay un Cristo Redentor, que es el camino, la verdad y la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En este libro se habla con detenimiento y con profundidad sobre la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas como fuente de evangelizaci\u00f3n. Precisamente hoy. S\u00ed, es Jes\u00fas mismo el que dijo: \u201cAprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u201d. El coraz\u00f3n es el s\u00edmbolo del amor. Jes\u00fas es el Hijo de Dios, que ha venido al mundo para amarnos. Todo cuanto hizo durante su vida obedece a un prop\u00f3sito: el de liberarnos del pecado y abrirnos el camino para alcanzar la vida eterna. Necesitamos un Dios, que est\u00e9 cerca de nosotros, que nos d\u00e9 ejemplo en todo. Que sea infinitamente santo, pero a la vez pobre, humilde, con generosidad sin l\u00edmites para llamarnos, guiarnos, perdonarnos. Los hombres y mujeres que viven hoy al margen de toda relaci\u00f3n con Dios, sufren ineludiblemente el fracaso y la amargura de esa ausencia, cuando llega la hora triste del final de su vida. \u00bfQu\u00e9 pasa entonces? \u00bfA qui\u00e9n recurrir, si todo se hace oscuridad y desamparo?<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, cuando se ha vivido del amor de Cristo, tal como brota de su Coraz\u00f3n sant\u00edsimo, no hay fracaso, no se ve la vida ni la muerte como un horizonte oscuro y entristecedor, sino como un tesoro, cuyo valor aumenta sin cesar como premio que se nos da por la fidelidad observada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00c9ste es el tesoro de la amistad con Cristo\u201d, escribe el P. Mendiz\u00e1bal, insigne jesuita, ap\u00f3stol incansable del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. \u201cNo una amistad a la manera humana solamente. Por el don del Esp\u00edritu Santo, por esa agua que brota de su Coraz\u00f3n, que es el torrente del Don de su Esp\u00edritu, se nos une y funde con \u00c9l en una fusi\u00f3n incomparable con cualquier amistad humana. \u00a1Nos une con \u00c9l una amistad sobrenatural de \u201ccomuni\u00f3n!\u201d Y con esa comuni\u00f3n nos da tambi\u00e9n todos los tesoros de la sabidur\u00eda y del amor. Nos los pone a nuestra disposici\u00f3n. Por eso es una ganancia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCristo, si fuera simplemente hombre para los hombres, nos hubiera ayudado muy poco. Pero es un \u201cHombre de Dios\u201d para nosotros, y nosotros por esa sinton\u00eda con \u00c9l nos entregamos a \u00c9l. Es esa espiritualidad de entrega, de amor, de consagraci\u00f3n \u2013la donaci\u00f3n que el Amor lleva consigo\u2013, en la que, al entregarnos, sintonizamos con \u00c9l. Y eso que se llama \u201cespiritualidad de reparaci\u00f3n\u201d no es en el fondo otra cosa que vivir la realidad desde la amistad con Cristo, nada m\u00e1s.\u201d (Cf. <em>Iglesia y evangelizaci\u00f3n<\/em>, CETE, p\u00e1g. 347-349)<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando meditamos detenidamente en el Evangelio y nos fijamos en \u00c9l, en Jes\u00fas, predicando, curando enfermos, exhortando a vivir del misterio de Dios Padre, retir\u00e1ndose a la soledad para orar mejor, hablando con los Ap\u00f3stoles, lo que percibimos es esto: amor, cercan\u00eda, deseo de uni\u00f3n en el Esp\u00edritu, esperanza de poder lograr lo que el Padre nos ha prometido. Es una espiritualidad muy \u00edntima, pero no evasiva, muy tendente a la compenetraci\u00f3n con \u00c9l, muy encarnada, realista, atenta a la situaci\u00f3n personal de aquellos a quienes \u00c9l va tratando y llamando. Por ejemplo, en su di\u00e1logo con la samaritana, en su elogio de Mar\u00eda Magdalena arrepentida, en su comprensi\u00f3n de la debilidad de Pedro, en su atenci\u00f3n a Zaqueo, en su dejarse llevar por el entusiasmo del pueblo a su entrada en Jerusal\u00e9n, y en su silencio en relaci\u00f3n con la cobard\u00eda y abandono de ese mismo pueblo despu\u00e9s, en sus palabras desde la cruz, tan breves pero tan ricas, en su paciencia sin l\u00edmites, en su ofrecimiento de todo lo que es y tiene para ofrecer remedio a los hombres&#8230; \u00bfqui\u00e9n puede decir que esta espiritualidad suya, es una espiritualidad que no sirve hoy, lo mismo que sirvi\u00f3 ayer?<\/p>\n\n\n\n<p>En el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se aprende a amar la cruz y a vivir la verdadera alegr\u00eda cristiana, a perseverar en la oraci\u00f3n, a confiar en la misericordia de Dios perdonador, a amar al pr\u00f3jimo, y a buscar fuerza interior que nos hace buscarle a \u00c9l en los momentos de desamparo que nos llegan en la vida, y en el gozo al estar adorando a la Eucarist\u00eda, o alabando a la Virgen Mar\u00eda, Madre suya y Madre espiritual nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p>No afirmar\u00e9 nunca que esta espiritualidad sea la \u00fanica fuente de energ\u00eda para la evangelizaci\u00f3n hoy, pero s\u00ed considero una equivocaci\u00f3n y desorientaci\u00f3n muy graves prescindir sistem\u00e1ticamente de cultivar esa espiritualidad y ayudar a vivirla, cuando tanto puede enriquecernos para evangelizar hoy. Nuestros hombres y mujeres necesitan a alguien que, siendo el Hijo de Dios, parezca uno m\u00e1s entre nosotros, alquilen que nos espera para mostrarnos el camino que nos lleva a la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>En este libro se puede encontrar, gracias al conocimiento y equilibrio del autor sobre el tema, la doctrina y prudencia que pueden ofrecernos sus p\u00e1ginas, llenas de amor a Cristo y al hombre de hoy, fruto de muchas horas de meditaci\u00f3n y de estudio y de incesante trabajo apost\u00f3lico en muy diversos ambientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Virgen Mar\u00eda<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo para la obra del mismo titulo del presb\u00edtero Francisco Cerro Chaves, 2004. El primer evangelizador, naturalmente, fue Jesucristo. \u00c9l es el Evangelio vivo, ofrecido, comunicado, inmolado, muerto y resucitado. 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