{"id":1353,"date":"2024-09-29T22:42:36","date_gmt":"2024-09-29T20:42:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1353"},"modified":"2024-09-29T22:42:37","modified_gmt":"2024-09-29T20:42:37","password":"","slug":"cristocentrismo-de-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/cristocentrismo-de-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"Cristocentrismo de Juan Pablo II"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo del libro del Dr. Demetrio Fern\u00e1ndez Gonz\u00e1lez, \u00abEl cristocentrismo de Juan Pablo II\u00bb, Toledo 2003.<\/p>\n\n\n\n<p>Al aceptar la invitaci\u00f3n, que me ha hecho el autor de este libro, que es su tesis para el doctorado en Roma, he querido no privarme del placer intelectual, que con seguridad hab\u00eda de sentir al examinar este espl\u00e9ndido trabajo, si bien comprend\u00eda que no me ser\u00eda f\u00e1cil resumir o se\u00f1alar, dentro de los debidos l\u00edmites, los textos de documentos tan densos y tan ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Conozco al autor desde que recibi\u00f3 el sacerdocio hace veintiocho a\u00f1os. Lleva ya veinticuatro explicando Cristolog\u00eda en el Seminario de Toledo, ha trabajado a la vez en campos diversos, y en todos ha merecido las m\u00e1s altas estimaciones tanto en sus estudios como en lo que significa su relaci\u00f3n humana y su capacidad para la investigaci\u00f3n y el entusiasmo creativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por mi parte no podr\u00e9 m\u00e1s que apuntar levemente algunos rasgos de los que abundan en cada una de las enc\u00edclicas y documentos sometidos a examen. No hace falta decir que, trat\u00e1ndose, no de discursos de un sabio te\u00f3logo sin m\u00e1s, sino de enc\u00edclicas con todo el valor que tienen dentro del Magisterio, el autor ha examinado, ha formulado, ha juzgado, ha a\u00f1adido&#8230; todo lo que ha considerado conveniente expresar, pero con el m\u00e1ximo respeto. Es muy conveniente tener esto muy en cuenta, dada la facilidad con que hoy se juzga, y la audacia y falta de moderaci\u00f3n, con que se piensa y se escribe. Las enc\u00edclicas son intocables.<\/p>\n\n\n\n<p>Felicito a don Demetrio por el libro de alt\u00edsimo valor que ha logrado, y ojal\u00e1 el clero joven de hoy y el clero menos joven de ayer dejen impregnar su esp\u00edritu del aire tan puro que a trav\u00e9s de estas p\u00e1ginas nos llega.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor ha empezado su trabajo ofreci\u00e9ndonos una semblanza de Karol Wojtyla, que gusta conocer, aunque trat\u00e1ndose de este Papa ser\u00e1n muy pocos los que puedan alegar desconocimiento visual o carencia de imagen. Seguramente no habr\u00e1 ning\u00fan otro hombre p\u00fablico, por su ministerio o profesi\u00f3n, que se haya acercado a tantas muchedumbres en el mundo como el Papa que nos rige, o que le haya o\u00eddo hablar en alguno de los muchos idiomas en que se expresa con perfecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El estudio que se nos ofrece es el cristocentrismo en tres enc\u00edclicas de Juan Pablo II. \u00bfQu\u00e9 es el cristocentrismo? Y nos contesta: es el lugar que ocupa Jesucristo en toda la realidad creada. \u00c9l es el centro de la vida de cada hombre, de la sociedad, de la historia y del cosmos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, pues, de examinar c\u00f3mo nos es presentado Cristo y su misi\u00f3n por Juan Pablo II, y concretamente en tres enc\u00edclicas: <em>Redemptor hominis<\/em> (1979), <em>Dives in misericordia<\/em> (1980) y <em>Dominum et vivificantem<\/em> (1986).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes de que analicemos el cristocentrismo en esas enc\u00edclicas, recordemos que en el Concilio surgi\u00f3 con fuerza el famoso Esquema XIII, el conocido con las palabras <em>Gaudium et spes<\/em>, en el cual tuvo mucho que ver el Arzobispo Wojtyla, <em>sobre la Iglesia en el mundo de hoy<\/em>. El cap\u00edtulo I trata de la dignidad de la persona humana. El cap\u00edtulo II, de la comunidad humana. El cap\u00edtulo III, de la actividad humana en el mundo. El cap\u00edtulo IV, sobre la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras las primeras afirmaciones se lleg\u00f3 a una nueva redacci\u00f3n, que presentada por el Cardenal L. Suenens fue m\u00e1s aceptada que la primera. K. Wojtyla ten\u00eda sumo inter\u00e9s en trabajar en esta constituci\u00f3n. Fue llamado a trabajar en la comisi\u00f3n \u201csignos de los tiempos\u201d y despu\u00e9s en la subcomisi\u00f3n encargada de redactar todo el documento, presidiendo los trabajos del cap\u00edtulo IV. Estuvo metido de lleno en la redacci\u00f3n de este documento conciliar tan importante. Incluso, sin estar reunidos, envi\u00f3 notas escritas, una de ellas en quince folios. Y se opon\u00eda a que se adoptase en el documento un lenguaje autoritativo y de \u00edndole docente, como si fuera la Iglesia que quer\u00eda ense\u00f1ar a pensar en tales problemas \u201cmore eclesi\u00e1stico\u201d, cuando lo que conven\u00eda era aparecer discurriendo y proponiendo juntos, pero no confundidos, lo que juntos quer\u00edamos llegar a sentir para construir todos los nuevos caminos, por donde deber\u00edamos marchar. En el n\u00ba 92 del documento se leen estas palabras, que pod\u00edan ser el eco de las que pronunci\u00f3 e hizo sentir K. Wojtyla en uni\u00f3n con los dem\u00e1s:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNuestro esp\u00edritu abraza al mismo tiempo a los hermanos que todav\u00eda no viven unidos a nosotros en la plenitud de la comuni\u00f3n y abraza tambi\u00e9n a sus comunidades&#8230; El deseo de este coloquio, que se siente movido a la verdad por impulso exclusivo de la caridad, salvando siempre la necesaria prudencia, no excluye a nadie por parte nuestra, ni siquiera a los que cultivan los bienes esclarecidos del esp\u00edritu humano, pero no reconocen todav\u00eda al Autor de todos ellos. Ni tampoco excluye a los que se oponen a la Iglesia y la persiguen de varias formas. Dios Padre es el principio y el fin de todos ellos. Por ello, todos estamos llamados a ser hermanos. En consecuencia, con esta com\u00fan vocaci\u00f3n humana y divina, podemos y debemos cooperar sin violencia, sin enga\u00f1o, en verdadera paz, a la edificaci\u00f3n del mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las enc\u00edclicas y alocuciones, que promulga a partir del primer momento, desde la primera que lleva le t\u00edtulo de <em>Redemptor hominis<\/em>, tienen como proclamaci\u00f3n fundamental el principio que contempla la realidad del hombre. El hombre sin el acercamiento de Cristo a su condici\u00f3n humana, para darle lo que con la redenci\u00f3n ha venido a traerle, se queda en la nada. Pero una vez que recibe lo que la redenci\u00f3n le ofrece, alcanza una grandeza sin l\u00edmites, porque tiene algo de lo mismo que Cristo lleva consigo en su encarnaci\u00f3n para darlo, enriqueci\u00e9ndole as\u00ed con su donaci\u00f3n. Hay una luz que viene de Cristo y va llegando a los hombres, porque \u201cs\u00f3lo en el misterio del Verbo encarnado se ilumina el misterio del hombre\u201d (GS 22).<\/p>\n\n\n\n<p>Poco m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s, apareci\u00f3 la segunda enc\u00edclica <em>Dives in misericordia.<\/em> Como dijo, al presentarla, el P. Tucci en la sala de prensa: esta segunda enc\u00edclica de Juan Pablo II constituye el complemento necesario de la primera enc\u00edclica <em>Redemptor hominis<\/em>. Para comprender el n\u00facleo tem\u00e1tico de la enc\u00edclica, hay que considerar sobre todo el lazo \u00edntimo con la <em>Redemptor hominis,<\/em> y de la cual es como el segundo cuadro de un \u00fanico d\u00edptico.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo que ha dicho sobre la dignidad y grandeza del hombre en la <em>Redemptor hominis<\/em> s\u00f3lo se entiende, cuando aparece el misterio del Padre y su amor (GS 22), llen\u00e1ndole con su plenitud. El comentarista que analiza el cristocentrismo de estas enc\u00edclicas, cita uno de los textos claves del Pont\u00edfice: \u201cLa redenci\u00f3n del mundo \u2013ese misterio tremendo de amor\u2013 es, en su ra\u00edz m\u00e1s profunda, la plenitud de justicia de un coraz\u00f3n humano, el coraz\u00f3n del Hijo primog\u00e9nito, para que esa justicia pueda realizarse en el coraz\u00f3n de muchos hombres, que precisamente en el Hijo primog\u00e9nito han sido predestinados desde la eternidad a ser hijos de Dios y han sido llamados a la gracia, llamados al amor&#8230; Esta revelaci\u00f3n del amor y la misericordia en la historia del hombre tiene una forma y tiene un nombre: se llama Jesucristo\u201d (<em>Redemptor hominis<\/em>, 9).<\/p>\n\n\n\n<p>Las ocho partes, en que el autor se hace eco de la enc\u00edclica, nos mueven a considerar con emoci\u00f3n lo que escribe en un momento dado: \u201cUna vez publicada la enc\u00edclica sobre la misericordia, el Papa aludir\u00e1 a este tema en distintas ocasiones y providencialmente tendr\u00e1 oportunidad de vivir esta misericordia en su propia carne, con ocasi\u00f3n del atentado perpetrado contra \u00e9l, cuando se dispon\u00eda a tener la audiencia general en la tarde del mi\u00e9rcoles 13 de mayo de 1981\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En mayo de 1986 fue presentada en la sala de prensa una tercera enc\u00edclica trinitaria. Las dos anteriores fueron dedicadas al Hijo y al Padre. Esta tercera est\u00e1 dedicada al Esp\u00edritu Santo con el nombre de <em>Dominum et vivificantem<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cConf\u00edo al Esp\u00edritu Santo este nuevo texto, que he preparado con profundo amor a \u00c9l y a la Iglesia, y deseo que cuanto he escrito sirva para suscitar en los fieles una devoci\u00f3n cada vez m\u00e1s viva a la Tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, a la que Cristo antes de subir al cielo encomend\u00f3 la tarea de guiar a su Iglesia &#8216;hasta la verdad plena&#8217;\u201d (Jn 16, 13).<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed fue. En la ma\u00f1ana del 30 de mayo fue presentada por el Cardenal Hamer, entonces ya Prefecto de la Congregaci\u00f3n para los Religiosos. El autor hace una exposici\u00f3n resumida de lo que la teolog\u00eda cat\u00f3lica nos dice sobre el Esp\u00edritu Santo y nos permite alcanzar un conocimiento de lo que esta Persona divina nos ofrece al darse a s\u00ed misma. Se se\u00f1alan las ideas principales sobre el Esp\u00edritu Santo y se discurre sobre la identidad del Esp\u00edritu Santo dado a Cristo y por Cristo a la Iglesia; y se afirma la existencia de otro Par\u00e1clito, pues Jes\u00fas es el primer Par\u00e1clito.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pueden leer en la enc\u00edclica p\u00e1rrafos preciosos, dotados de una profundidad, que a veces se hacen m\u00e1s dif\u00edciles de entender, por lo que tienen de impenetrables a la mente humana, pero aun as\u00ed algo se percibe y se ve de lo que llega hasta nosotros. El ser humano, el santo, el pecador, las realidades terrestres, las aspiraciones de los j\u00f3venes, las pasiones dominadas y triunfadoras, la muerte, la enfermedad, los corazones limpios, la lucha fuerte y valerosa contra lo que se nos opone en la vida, el saber esperar, el hacer fluir la caridad, las instituciones, los pueblos, las tendencias&#8230; y siempre el Esp\u00edritu, que como un torrente silencioso lo mismo mueve un oc\u00e9ano que impulsa a rezar un avemar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tres enc\u00edclicas trinitarias est\u00e1n rebosando de fuerza espiritual y de belleza. Si me dieran a escoger una de las tres, s\u00f3lo una, me costar\u00eda mucho hacerlo, pero creo que al fin mi mano se extender\u00eda suplicante a esta del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo el trabajo que ha realizados su autor, don Demetrio Fern\u00e1ndez, conduce a unas conclusiones, recogidas en 24 p\u00e1ginas, donde se resume qu\u00e9 tipo de cristocentrismo es el del Papa Juan Pablo II. Un cristocentrismo trinitario, puesto que Jesucristo es la segunda Persona de la Trinidad, y s\u00f3lo reconoci\u00e9ndole como tal tiene sentido su obra redentora; un cristocentrismo, que ilumina el misterio del hombre, present\u00e1ndole su alt\u00edsima vocaci\u00f3n de hijo de Dios, porque el Verbo, por su encarnaci\u00f3n, se ha unido de alguna manera con cada hombre, convirtiendo al hombre en camino de la Iglesia; un cristocentrismo, que constituye la base para el di\u00e1logo ecum\u00e9nico e interreligioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ap\u00e9ndice del trabajo, el autor presenta algunos documentos importantes para conocer el pensamiento del Papa Wojtyla, como son algunas intervenciones de Mons. Wojtyla en al aula conciliar.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de esta obra, escrita con rigor cient\u00edfico, arroja luz sobre las motivaciones profundas, por las que el Papa Juan Pablo II repite una y otra vez: \u201cEn realidad el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece a la luz del misterio del Verbo encarnado\u201d (GS 22). Es como si esta frase se hubiera convertido en el lema de un pontificado largo y fecundo, en el que el hombre ocupa el centro, porque el centro de todo es el Verbo encarnado, Jesucristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo del libro del Dr. Demetrio Fern\u00e1ndez Gonz\u00e1lez, \u00abEl cristocentrismo de Juan Pablo II\u00bb, Toledo 2003. 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