{"id":1349,"date":"2024-09-29T22:41:11","date_gmt":"2024-09-29T20:41:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1349"},"modified":"2024-09-29T22:41:12","modified_gmt":"2024-09-29T20:41:12","password":"","slug":"a-proposito-de-una-vida-de-jesus","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/a-proposito-de-una-vida-de-jesus\/","title":{"rendered":"A prop\u00f3sito de una vida de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta-pr\u00f3logo de la obra del P. Braulio Manzano Mart\u00edn, S.I., titulada \u00abJes\u00fas, esc\u00e1ndalo de los hombres\u00bb, 1974.<\/p>\n\n\n\n<p>Querido P. Manzano:<\/p>\n\n\n\n<p>He aceptado complacido la invitaci\u00f3n que Vd. me hizo a escribir el pr\u00f3logo de su libro <em>Jes\u00fas, esc\u00e1ndalo de los hombres<\/em>. M\u00e1s que lo que yo pudiera decir, que en nada aumentar\u00e1 el valor de la obra, lat\u00eda dentro de m\u00ed, al aceptar su ruego, la conciencia del honor que Vd. me hac\u00eda con su invitaci\u00f3n y, \u00bfpor qu\u00e9 no decirlo?, una secreta dulzura, que llenaba mi alma, al pensar que se trataba de un pr\u00f3logo a un estudio fiel de los Evangelios. Hubiera sido otro libro y me habr\u00eda sido f\u00e1cil pedir que me disculpara de contraer tal obligaci\u00f3n, cuando tantas y tantas otras solicitan mi atenci\u00f3n hora tras hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al tratarse de Jesucristo me era imposible por dos razones. La primera, porque siento dentro de m\u00ed cierto temor a no hablar de Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro, cuando se me pide que lo haga, por m\u00e1s que sea introductoriamente, como sucede en este caso. Temo que una negativa, aunque pudiera hallarse justificada en mi propia pobreza, pareciese una falta de amor.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda es m\u00e1s personal, pero no m\u00e1s \u00edntima. Se la voy a confesar con humildad, ya que no se lo dije, cuando Vd. me visit\u00f3 en Barcelona para exponerme su ruego. Toda mi vida de sacerdote, desde los a\u00f1os ya lejanos en que comenc\u00e9 a ejercer mi ministerio, he alimentado dentro de m\u00ed el designio de escribir una \u201cVida de Jes\u00fas\u201d. No me retra\u00eda del intento el que fuese una Vida m\u00e1s, seguramente poco valiosa y acertada. Yo quer\u00eda escribir una Vida de Jes\u00fas, \u2013\u00a1qu\u00e9 desmesura!\u2013, con atenci\u00f3n preferente a eso que llamamos el hombre de hoy. Esto suced\u00eda antes del Concilio Vaticano II. Los trabajos m\u00faltiples, en que tantas veces va quedando prendida la vida de un sacerdote, como la lana de las ovejas entre las zarzas, me impidieron realizar mi prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p>No fueron obst\u00e1culo, sin embargo, para predicar y hablar de Jes\u00fas, de la vida de Jes\u00fas. Mucho, much\u00edsimo. Ello me consolaba, no del todo, de la siempre aplazada determinaci\u00f3n de dar forma y expresi\u00f3n literaria a tantas notas y apuntes como iba tomando en medio de mis meditaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, cuando Vd. me visit\u00f3, sent\u00ed honda satisfacci\u00f3n al responder a una de mis preguntas, que a lo largo de su vida de jesuita hab\u00eda estado latiendo el deseo de obsequiar al Se\u00f1or, escribiendo algo sobre los Evangelios. \u00bfComprende ahora por qu\u00e9 me call\u00e9 por respeto? Pens\u00e9 que mediante un camino imprevisible alguien llegaba hasta m\u00ed, tray\u00e9ndome en sus manos lo que yo no hab\u00eda sido capaz de hacer, por m\u00e1s que lo hab\u00eda deseado. Me contentar\u00eda modestamente con el pr\u00f3logo. Pero acoger\u00eda la invitaci\u00f3n como una posibilidad de participar, aunque fuera tan escasamente, en lo que tanto hab\u00eda anhelado.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la lectura que he podido hacer, en medio de continuas interrupciones, quiero expresar a Vd. mi m\u00e1s cordial felicitaci\u00f3n por el trabajo realizado. Le dir\u00e9 por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El tema<\/h2>\n\n\n\n<p>En primer lugar, por el hecho mismo de escribir en sustancia una \u201cVida de Jes\u00fas\u201d. No se trata ya de complacencias personales. Lo que merece mi felicitaci\u00f3n es que alguien, saltando por encima de este campo de verbena de tantas publicaciones religiosas in\u00fatiles de ahora, nos hable del Se\u00f1or y de su vida con amor y con fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Es como volver a rezar el Padre Nuestro, despu\u00e9s de una chillona algarab\u00eda de gritos sin sentido, que quisieran pasar por plegarias; o tambi\u00e9n como contemplar el horizonte de la tierra eterna, por cuya posesi\u00f3n suspira el alma cristiana, a la que azotan sin piedad los vientos g\u00e9lidos de los nuevos int\u00e9rpretes, que hablan de cristianismo, invent\u00e1ndose un Cristo a su medida.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos y otros estamos diciendo y con raz\u00f3n que despu\u00e9s del concilio Vaticano II la liturgia, la piedad, la predicaci\u00f3n, el estudio de la religi\u00f3n, etc., han de tener una orientaci\u00f3n m\u00e1s cristol\u00f3gica que nunca. Pero \u00a1qu\u00e9 horrible manipulaci\u00f3n de la figura de Cristo est\u00e1 produci\u00e9ndose a base de desconocimientos, olvidos, frases truncadas, conceptos preelegidos, preferencias caprichosas y tenaces supersticiones de tales o cuales ideolog\u00edas sobre la limpia y completa verdad del Evangelio! \u00a1Cu\u00e1nta falta de humildad para acercarse a quien dijo de s\u00ed mismo que era el \u00fanico Maestro! (Mt 23, 8).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Rigor y novedad<\/h2>\n\n\n\n<p>Su libro es fruto de muchas lecturas y muchas horas de meditaci\u00f3n enamorada y silenciosa. Tambi\u00e9n de su conocimiento directo de la tierra del Se\u00f1or. Es admirable la abundancia de ilustraciones gr\u00e1ficas de car\u00e1cter hist\u00f3rico, geogr\u00e1fico, arqueol\u00f3gico, que lo enmarcan. Tanto que puede decirse que la obra es una aportaci\u00f3n nueva, no s\u00f3lo por la fuerza interior que la anima, en la cual radica siempre la originalidad m\u00e1s rica, sino en que ha sabido valerse de los avances de la t\u00e9cnica para proporcionarnos una documentaci\u00f3n variada y espl\u00e9ndida, personal y en gran parte de primera mano. Viajero por los caminos de Jes\u00fas, ha verificado Vd., imitando al m\u00e9dico Lucas, las huellas del paso del Redentor. El lector viajar\u00e1 con Vd. por Tierra Santa y gustar\u00e1 de detalles, que restan fuera del alcance ordinario de los peregrinos.<\/p>\n\n\n\n<p>La aportaci\u00f3n es nueva tambi\u00e9n por otros motivos. No se trata de una obra de encargo, ni calcada en moldes ajenos; s\u00ed de un estudio propio, muy personal, represado, en el que la erudici\u00f3n se subordina voluntariamente al an\u00e1lisis de \u201cla falsilla obligada\u201d, que son los cuatro evangelios can\u00f3nicos. Sabe Vd. bien que, para ser fieles a la figura de Jes\u00fas, el fundamento insustituible de una visi\u00f3n no fragmentaria y s\u00ed lo m\u00e1s plena que resulte humanamente factible, lo constituyen todos y cada uno de los sucesos referidos por el cu\u00e1druple relato.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La raz\u00f3n del t\u00edtulo<\/h2>\n\n\n\n<p>La integral aceptaci\u00f3n de los evangelios se enlaza estrechamente con la del Hecho Redentor. Aceptar \u00e9ste en la totalidad y en el pormenor, en su significaci\u00f3n trascendente y en sus consecuencias dogm\u00e1ticas, morales y cultuales, equivale no menos que a superar el esc\u00e1ndalo de un Dios crucificado. El t\u00edtulo que le ha puesto, viene a recapitular una experiencia tan secular como actual: Jes\u00fas, aun para los m\u00e1s adictos a su Persona, resulta o puede resultar tropiezo \u00edntimo, toda vez que, al abrirle los canceles de su propia conciencia, la vida humana ha de orientarse y dejarse presidir por el signo sangrante de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto se ve que hace Vd. hablar a los textos, resalt\u00e1ndolos, volviendo continuamente sobre ellos, atendiendo al conjunto del mensaje de salvaci\u00f3n. Porque el estudioso de los evangelios comenta, confronta, comprueba, correlaciona, pero no suprime, ni interpola o adiciona. De aqu\u00ed que no reste un solo pasaje sin registrar, y que a lo largo de la obra quede bien confirmado el conocido aserto agustiniano: <em>\u201cTestamentum Vetere latet et Vetus in Novo patet\u201d<\/em>: el Nuevo Testamento est\u00e1 latiendo en el Antiguo y el Antiguo queda patente en el Nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Advierto tambi\u00e9n que no escamotea dichos contradictorios y actuaciones sorprendentes de Jes\u00fas. Aqu\u00e9llos y \u00e9stas potencian el conocimiento del Salvador, avaloran la visi\u00f3n sobrenatural, y agilizan el proceder de los cristianos. La respetuosa sobriedad inicial no es abandonada, pero s\u00ed enriquecida a medida que los evangelistas caminan y llegan a los desenlaces. Colocada en el centro la Persona de Jes\u00fas, todas las miradas, como en los \u00e1bsides de las capillas rom\u00e1nicas del Pirineo, convergen hacia \u00c9l. De ah\u00ed que las disciplinas auxiliares se hallen situadas en funci\u00f3n del relato y no, por el contrario, el relato en funci\u00f3n exclusiva o primordial de alguna de ellas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una fe culta y serena<\/h2>\n\n\n\n<p>El estudio, firmemente basado en los datos v\u00e9tero y neotestamentarios, avalados \u00e9stos por la contempor\u00e1nea y luminosa serie de hallazgos de los benem\u00e9ritos arque\u00f3logos b\u00edblicos, alanza sereno y seguro final.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dir\u00eda que antes de concluir y de prop\u00f3sito, imitando el ejemplo de los evangelistas Lucas y Juan y el de \u00e9ste en particular, remansa Vd. el curso de la narraci\u00f3n. Entonces no se notan urgencias. Con afecto deja al viajero, a quien ha servido de gu\u00eda, y al interesado por la Persona y el Hecho de Jes\u00fas, para quien ha delineado pautas y sugerencias abundantes (mapas, planos, maquetas, papiros, monedas, genealog\u00edas y correspondencias; detalles geogr\u00e1ficos e hist\u00f3ricos m\u00faltiples en las leyendas de las ilustraciones; ap\u00e9ndices sobre citas, referencias y alusiones del Antiguo testamento, y sobre apariciones, milagros y otros signos de los cuatro evangelios; \u00edndices variados y pormenorizados).<\/p>\n\n\n\n<p>Es claro que busca Vd. directamente el provecho de los m\u00e1s, no la satisfacci\u00f3n de los menos. Arnold Toynbee, en la introducci\u00f3n a <em>Crisol del cristianismo<\/em> subraya el distanciamiento \u201centre el p\u00fablico culto y el escritor culto\u201d, y el riesgo de empobrecimiento cultural que esto supone: \u201cEn la actualidad, el erudito tiende a dirigirse en sus obras al colega en lugar de al p\u00fablico culto. Esta actitud va en detrimento de ambas partes y amenaza con empobrecer la cultura misma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desprop\u00f3sito ser\u00eda que, multiplic\u00e1ndose los estudios sobre figuras humanas, menguaran por no se sabe qu\u00e9 los de la m\u00e1s esclarecedora y benefactora de todas. Recomendaci\u00f3n reiterada de S.S. Pablo VI es que \u201cdebemos conocer a Cristo en su realidad humana y divina, la que la Iglesia cat\u00f3lica conserva y difunde sobre \u00c9l\u201d. Tanto el gran p\u00fablico como los eruditos jam\u00e1s conocer\u00e1n suficientemente al Hijo de Mar\u00eda y la historia que a \u00c9l dice relaci\u00f3n. Pi\u00e9nsese, pongamos como ejemplo, en el escaso n\u00famero de miembros del pueblo cristiano, incluidos los intelectuales, con noticia suficiente de los modernos descubrimientos arqueol\u00f3gicos, que han venido a rubricar la fidelidad hist\u00f3rica de los cuatro relatores evang\u00e9licos.<\/p>\n\n\n\n<p>*******<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Stat crux, dum volvitur orbis\u201d,<\/em> esculpieron manos cartujanas en la leyenda de su escudo: la Cruz, la gran prueba pl\u00e1stica del Hecho Redentor, permanece en alto y quieta en tanto que el mundo se agita y prosigue dando vueltas.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed; el Jes\u00fas anonadado, manifestado, revelado, inmolado, sublimado, continuado en su Iglesia \u2013las seis partes del presente estudio\u2013 contin\u00faa mostr\u00e1ndose en nuestros d\u00edas y entre nosotros ense\u00f1ando, exhortando, mereciendo, alentando siempre. La copiosa semilla evang\u00e9lica, que sembrara mi insigne predecesor en esta Sede de Toledo, Cardenal Isidro Gom\u00e1, cosecha en esta obra un fruto cierto. E igualmente logran continuidad empe\u00f1os de jesuitas espa\u00f1oles como Remigio Vilari\u00f1o, Jos\u00e9 Julio Mart\u00ednez, Andr\u00e9s Fern\u00e1ndez, Jos\u00e9 Mar\u00eda Bover.<\/p>\n\n\n\n<p>Tornar los ojos hacia Jes\u00fas es \u2013bien lo dej\u00f3 plasmado el Greco en el cuadro de \u201cEl expolio\u201d, en la sacrist\u00eda de nuestra Catedral Primada\u2013 volver a fijarlos en la Belleza increada, en la Verdad permanente, en la Caridad eterna. Su obra, querido P. Manzano, es unan ofrenda de gratitud a \u00c9l y a su Iglesia. Confiamos que con su lectura el cristiano dar\u00e1 gracias por el gran don de aceptar en Jes\u00fas al Hijo de Dios. El no creyente en \u00c9l se preguntar\u00e1 si no cometer\u00e1 la m\u00e1s triste equivocaci\u00f3n de su vida, al dejar de abrazarse gozosamente con esa misma creencia vivificante y salv\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtame una \u00faltima palabra, con la que vuelvo a la confidencia inicial. Hace ya mucho tiempo que le conoc\u00ed a Vd. en Valladolid, enteramente dedicado a las tareas de la ense\u00f1anza. A\u00fan encontraba tiempo para ofrec\u00e9rnoslo a quienes trabaj\u00e1bamos en el Patronato de san Pedro Regalado. Le vi frecuentemente con grupos de muchachos, que empezaban a contemplar la vida con clara luz en sus ojos. \u00bfQu\u00e9 ha sido de ellos? \u00bfY qu\u00e9 ser\u00e1 de los que hasta ayer ocuparon su atenci\u00f3n en Zaragoza?<\/p>\n\n\n\n<p>Siga habl\u00e1ndoles con amor y con fe del misterio, del esc\u00e1ndalo, de la verdad de Jes\u00fas. Que la juventud encuentre gu\u00edas capaces de salvarla. Este libro, que Vd. publica ahora, ser\u00e1 un instrumento eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p>Le bendigo y me reitero afmo. En el Se\u00f1or<\/p>\n\n\n\n<p>+Marcelo Card. Arz. de Toledo, Primado de Espa\u00f1a, 25 de julio de 1974.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta-pr\u00f3logo de la obra del P. Braulio Manzano Mart\u00edn, S.I., titulada \u00abJes\u00fas, esc\u00e1ndalo de los hombres\u00bb, 1974. Querido P. Manzano: He aceptado complacido la invitaci\u00f3n que Vd. me hizo a escribir el pr\u00f3logo de su libro Jes\u00fas, esc\u00e1ndalo de los hombres. M\u00e1s que lo que yo pudiera decir, que en nada aumentar\u00e1 el valor de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[49,75],"doc_tag":[],"class_list":["post-1349","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-cristo-redentor-del-mundo-y-vida-de-las-naciones","doc_category-prologos"],"year_month":"2026-04","word_count":2128,"total_views":"0","reactions":{"happy":"1","normal":"0","sad":"0"},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Cristo redentor del mundo y vida de las naciones","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/cristo-redentor-del-mundo-y-vida-de-las-naciones\/"},{"term_name":"Pr\u00f3logos","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/prologos\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1349","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1349"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1349\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1350,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1349\/revisions\/1350"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1349"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1349"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1349"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}