{"id":1320,"date":"2024-09-29T19:37:49","date_gmt":"2024-09-29T17:37:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1320"},"modified":"2024-09-29T19:37:50","modified_gmt":"2024-09-29T17:37:50","password":"","slug":"la-iglesia-diocesana-es-iglesia-misionera-2","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-iglesia-diocesana-es-iglesia-misionera-2\/","title":{"rendered":"La Iglesia diocesana es Iglesia misionera"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Carta pastoral, del 23 de enero de 1994, con motivo del inicio de la Misi\u00f3n Diocesana de la Archidi\u00f3cesis de Toledo, publicada en BOAT, enero-febrero 1994, p. 67-75.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos diocesanos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es digno de alabar todo cuanto se hace en la Di\u00f3cesis por la obra misionera. En especial \u201cla Di\u00f3cesis tiene en gran estima la labor evangelizadora de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que han marchado a pa\u00edses lejanos como misioneros de la Buena Noticia de Jesucristo\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. No obstante, creemos necesario dar un nuevo impulso espec\u00edficamente misionero a toda la pastoral diocesana, reunificando energ\u00edas y acciones dispersas de unos y otros en torno a un proyecto de la Di\u00f3cesis como tal, seguros como estamos de contribuir as\u00ed muy eficazmente a la renovaci\u00f3n de la fe y de la vida cristiana en nuestras end\u00e9micas y ap\u00e1ticas comunidades. \u201cEn efecto, la misi\u00f3n renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. \u00a1La fe se fortalece d\u00e1ndola! La nueva evangelizaci\u00f3n de los pueblos cristianos hallar\u00e1 inspiraci\u00f3n y apoyo en el compromiso por la misi\u00f3n universal\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMuchas y graves son las dificultades de esta hora en nuestras Iglesias. Es evidente la crisis religiosa por la que atraviesan amplios sectores de nuestro pueblo, sobre todo entre las nuevas generaciones&#8230; Con ser muchas y graves las dificultades y urgencias de nuestras Iglesias, lo son mucho mayores las de otras Iglesias en los territorios de misi\u00f3n. Por eso, fiados en el Esp\u00edritu de Dios, reafirmamos hoy nuestro deber y nuestro compromiso de cooperar fraternalmente con todas ellas\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. Por otro lado, la necesidad urgente de la Nueva Evangelizaci\u00f3n entre nosotros no debe hacernos olvidar o descuidar la responsabilidad m\u00e1s espec\u00edficamente misionera o <em>\u2018Ad gentes\u2019<\/em>, \u201cporque \u00e9sta es la tarea primordial de la Iglesia&#8230; Sin la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em>, la misma dimensi\u00f3n misionera de la Iglesia estar\u00eda privada de su significado fundamental y de su actuaci\u00f3n ejemplar\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Iglesia es misionera por naturaleza (AG 2)<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El mandato misionero (Mc 16, 15)<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cId por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creaci\u00f3n\u201d (Mc 16, 15). \u201cEl Se\u00f1or \u2013comenta el Decreto conciliar sobre las misiones<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>\u2013&#8230; fund\u00f3 su Iglesia como sacramento de salvaci\u00f3n y envi\u00f3 a los Ap\u00f3stoles al mundo entero&#8230; De aqu\u00ed proviene la obligaci\u00f3n de la Iglesia de propagar la fe y la salvaci\u00f3n ganada por Cristo, tanto en virtud del mismo mandato, cuanto por la fuerza de la vida que Cristo injert\u00f3 en sus miembros&#8230;\u201d. \u201cPorque cree en el designio universal de salvaci\u00f3n, la Iglesia debe ser misionera\u201d<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este mandato ineludible, que obliga a toda la Iglesia a evangelizar a todos los hombres de todos los tiempos en todos los lugares del mundo constituye y funda la Iglesia como misi\u00f3n que el Padre encomend\u00f3 al Hijo: \u201cLa Iglesia peregrinante es, por naturaleza, misionera, puesto que toma su origen de la misi\u00f3n del Hijo y de la misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, seg\u00fan el prop\u00f3sito de Dios Padre\u201d<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>. En efecto, \u201cevangelizar constituye la dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u201d<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. Esto significa que la diversidad de los miembros de la Iglesia, cada cual seg\u00fan el don del Esp\u00edritu y su condici\u00f3n en el seno de la vida eclesial, \u201cconscientes de su propia responsabilidad en la difusi\u00f3n del Evangelio, deben asumir la parte que les compete en la actividad misional\u201d<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cada miembro debe asumir la parte que le compete<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, los obispos, sea como miembros del Cuerpo episcopal encabezado por el sucesor de Pedro, que sucede al Colegio de los Ap\u00f3stoles, o bien como pastores de las Iglesias particulares<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>, somos los primeros responsables de la evangelizaci\u00f3n del mundo entero. Hemos sido consagrados no s\u00f3lo para una Di\u00f3cesis, sino para la salvaci\u00f3n de todo el mundo\u201d y debemos hacer presente y visible el esp\u00edritu misionero del Pueblo de Dios, \u201cde forma que toda la Di\u00f3cesis se haga misionera\u201d<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, los sacerdotes, colaboradores del obispo, en virtud del sacramento del Orden, \u201cdeben tener coraz\u00f3n y mentalidad misioneros\u201d, experimentando en la oraci\u00f3n y, particularmente, en el Sacrificio eucar\u00edstico, la solicitud de toda la Iglesia por la humanidad entera. \u201cEntiendan, pues, plenamente, que su vida est\u00e1 consagrada tambi\u00e9n al servicio de las misiones\u201d<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>. Debemos superar, por tanto, esa mentalidad que vincula demasiado el sacerdocio a una determinada parroquia o acci\u00f3n pastoral, sinti\u00e9ndonos los unos tambi\u00e9n responsables de las tareas y preocupaciones de los otros, acogiendo como propios los problemas de la Iglesia diocesana y universal<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n los institutos de vida consagrada, en virtud de su vocaci\u00f3n, \u201cest\u00e1n obligados a contribuir de modo especial a la tarea misional, seg\u00fan el modelo propio de su instituto\u201d y respetando la mente del fundador<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, todos los fieles laicos son misioneros en virtud del Bautismo, pues participan del triple <em>munus<\/em> de Jesucristo<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>, y tienen como miembros de Cristo vivo \u201cla obligaci\u00f3n general y gozan del derecho, tanto personal como asociadamente, de trabajar para que el mensaje divino de salvaci\u00f3n sea conocido y recibido por todos los hombres en todo el mundo\u201d<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>. \u201cSon testigos e instrumentos vivos de la misi\u00f3n de la Iglesia misma seg\u00fan la medida del don de Cristo\u201d<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos fieles todos, la Iglesia de Cristo, una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica, sobre la que resplandece el esplendor de la Verdad, custodi\u00e1ndola y transmiti\u00e9ndola con fidelidad virginal, cumple indefectiblemente el mandato de Cristo: \u201cId, pues, y ense\u00f1ad a todas las gentes, bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que os he mandado\u201d (Mt 28, 19s).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Corresponsabilidad en al misi\u00f3n \u2018<em>ad gentes\u2019<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta Iglesia se hace presente y operativa en las Iglesias particulares con todos sus elementos esenciales, de tal modo que todo lo que se predica de la Iglesia universal debe ser aplicado a la Iglesia local. Seg\u00fan esto, <em>la Iglesia de Toledo es constitutivamente misionera<\/em><a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a> y la vocaci\u00f3n y dicha propia de la Iglesia diocesana, su identidad m\u00e1s profunda, consiste en evangelizar<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>; y es vuestro Obispo concreto, con Pedro y bajo Pedro, el responsable directo y primero de la misi\u00f3n \u2018Ad gentes\u2019 y de suscitar, promover y dirigir la obra misional en la Di\u00f3cesis, de forma que toda ella sea misionera; y sois vosotros, los sacerdotes toledanos, diseminados por toda la geograf\u00eda diocesana y ocupados en las diversas tareas que os he encomendado, quienes, de manera muy concreta y no s\u00f3lo como teor\u00eda y prop\u00f3sito interior, deb\u00e9is compartir conmigo la solicitud por todas las Iglesias<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>; son los religiosos, religiosas y todos los fieles laicos de la Di\u00f3cesis los que deben asumir responsablemente la parte que les compete en la obra misionera, seg\u00fan el propio carisma y las posibilidades de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando hablamos de las graves responsabilidades de la Iglesia, en este caso de la urgencia de la actividad misionera<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>, solemos ser tentados con la sensaci\u00f3n superficial de que no puedo hacer nada, diluyendo la responsabilidad, en el fondo con la idea de que existe una Iglesia abstracta que debe hacerlo todo bien, quedando nosotros tranquilos y satisfechos. \u201cLa misi\u00f3n de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia \u2013nos escribe el Papa\u2013 est\u00e1 aun lejos de cumplirse&#8230; Esta misi\u00f3n se halla todav\u00eda en los comienzos y debemos comprometernos con todas nuestras energ\u00edas en su servicio\u201d<a href=\"#sdfootnote22sym\" id=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>. Y en el n. 40: \u201cla actividad misionera representa aun hoy d\u00eda el mayor desaf\u00edo para la Iglesia&#8230; Es cada vez m\u00e1s evidente que las gentes que todav\u00eda no han recibido el primer anuncio de Cristo son la mayor\u00eda de la humanidad\u201d. La vibraci\u00f3n de estas palabras debe resonar en lo profundo de mi conciencia, pregunt\u00e1ndome \u00bfqu\u00e9 he hecho yo hasta ahora?, \u00bfqu\u00e9 estoy haciendo?, \u00bfqu\u00e9 puedo hacer en adelante? \u201cDebemos comprometernos con todas nuestras energ\u00edas en su servicio\u201d \u00bfEstoy gastando al menos alguna energ\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201cMisi\u00f3n Diocesana\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia de Toledo, encabezada por su Arzobispo, acaba de iniciar la \u201cMisi\u00f3n Diocesana\u201d, como un cauce que posibilite la realizaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica, de la vocaci\u00f3n misionera de la Di\u00f3cesis como tal y donde todos los fieles, sacerdotes, religiosos y laicos, pueden encontrar el marco adecuado para ser corresponsables en la obra misionera, respondiendo as\u00ed al interrogante: \u201cqu\u00e9 puedo hacer en adelante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los primeros pasos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pretendemos, como escrib\u00ed en la Exhortaci\u00f3n Pastoral con motivo del D\u00eda de la Di\u00f3cesis Misionera el 20 de septiembre de 1992,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cemprender un ambicioso proyecto diocesano aceptando la evangelizaci\u00f3n de todo un territorio misionero asumido como parte integrante de la Di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Comunidad diocesana en cuanto tal \u2013continuaba\u2013 cargar\u00eda con la responsabilidad de evangelizar una zona de misiones, implicando a todos los miembros, cada cual seg\u00fan el don del Esp\u00edritu y su condici\u00f3n de vida en el seno de la Iglesia&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta \u201cMisi\u00f3n Diocesana\u201d (Cfr. XXXII A. Plen, del Ep. Esp. n. 11, noviembre 1979), sin dispersarnos de otras posibles colaboraciones individualizadas en todo el mundo y sin menoscabar en modo alguno la apertura a las necesidades misioneras de toda la Iglesia, se convertir\u00eda en un posible cauce para unir diversas iniciativas misioneras\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pusimos los medios para concretar eficazmente todo esto y, tras muchos avatares, decidimos escoger la Archidi\u00f3cesis de Lima (Per\u00fa), habiendo consultado e informado puntualmente al consejo presbiteral, contando con Antonio Garz\u00f3n, Jes\u00fas L\u00f3pez-Rey y Miguel Andr\u00e9s Llorca como pioneros que abrir\u00edan horizontes, y solicitando al Sr. Arzobispo de Lima, D. Augusto Vargas Alzamora, su aprobaci\u00f3n necesaria para iniciar en su Di\u00f3cesis este proyecto, matizando nuestro deseo de asumir un territorio de la periferia, pobre y muy necesitado, as\u00ed como de vivir en com\u00fan y trabajar en equipo los tres sacerdotes enviados, a lo que el Sr. Arzobispo de Lima accedi\u00f3 muy gustosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pasado 19 de enero part\u00edan definitivamente, pero es s\u00f3lo el comienzo, resta casi todo por hacer, \u201cde forma que toda la Di\u00f3cesis se haga misionera\u201d<a href=\"#sdfootnote23sym\" id=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Es un empe\u00f1o comunitario<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, la Misi\u00f3n Diocesana debe <em>beneficiar a todos<\/em>, no s\u00f3lo a los de all\u00ed, sino sobre todo a nosotros, pues la \u201cfe se fortalece d\u00e1ndola\u201d<a href=\"#sdfootnote24sym\" id=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>; se trata de una acci\u00f3n de la Di\u00f3cesis en cuanto tal, no de un grupo de entusiastas, o de algunas personas dotadas con el carisma particular de la vocaci\u00f3n misionera, pues dicho carisma lo posee esencialmente la Iglesia diocesana, por ser Iglesia de Cristo, y est\u00e1 inserto en toda vocaci\u00f3n cristiana, sacerdotal, religiosa o laical, aunque sea diferente el modo personal de hacerlo efectivo, seg\u00fan la llamada del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Misi\u00f3n Diocesana es una <em>opci\u00f3n preferencial<\/em>, no exclusiva ni excluyente, de la Di\u00f3cesis por un proyecto misionero concreto, sin agotar ni incapacitar otros servicios individualizados en otros lugares del mundo, a fin de concretar las energ\u00edas misioneras \u2018Ad gentes\u2019 de la comunidad diocesana, encauzando las diversas iniciativas de colaboraci\u00f3n con la obra misionera que puedan surgir, as\u00ed como vocaciones \u201cde por vida\u201d<a href=\"#sdfootnote25sym\" id=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ser cauce diocesano propuesto por iniciativa positiva del Obispo, como cabeza y principio de unidad de la Iglesia particular<a href=\"#sdfootnote26sym\" id=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a>, todas las instituciones diocesanas deben acogerlo e impulsarlo como algo propio, de tal manera que toda la Di\u00f3cesis, a todos los niveles, se implique y colabore en este proyecto unificador de fuerzas y signo visible de la vocaci\u00f3n misionera de la Iglesia de Toledo. En este sentirlo, deseo corroborar, reafirmar con fuerza y revitalizar cuanto firmamos todos los obispos espa\u00f1oles en el documento \u201cResponsabilidad misionera de la Iglesia Espa\u00f1ola\u201d, en la XXXII Asamblea Plenaria, noviembre de 1979, donde afirm\u00e1bamos en el n. 11:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn la \u201cMisi\u00f3n Diocesana\u201d han de saberse comprometidos los sacerdotes, religiosos y religiosas, movimientos apost\u00f3licos seglares y todos los dem\u00e1s miembros de la Comunidad diocesana, cada cual seg\u00fan el don del Esp\u00edritu y su condici\u00f3n de vida en el conjunto de la Iglesia. Se trata de un empe\u00f1o comunitario asumido por la Iglesia diocesana en cuanto tal y que, por ello concita la colaboraci\u00f3n de todos los miembros de la Comunidad Diocesana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es nuestro mayor deseo \u2013os lo decimos ante el Se\u00f1or\u2013 que los sacerdotes diocesanos, los miembros de las congregaciones e institutos religiosos establecidos en nuestras Iglesias particulares, los militantes de los movimientos apost\u00f3licos laicales, se nos ofrezcan libre y espont\u00e1neamente a prestar algunos a\u00f1os de su vida para esta iniciativa misionera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo que a nosotros, vuestros obispos, respecta, sabed que estamos decididos a los mayores sacrificios y desprendimientos para que esta iniciativa conciliar de las \u201cMisiones Diocesanas\u201d, expresi\u00f3n de nuestra solicitud para con todas las Iglesias, sea un compromiso real de todas y de cada una de nuestras Iglesias particulares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como es l\u00f3gico, y puesto en raz\u00f3n, el cumplimiento de este proyecto conciliar no nos dispensa de las otras responsabilidades para la evangelizaci\u00f3n de todo el mundo y deber\u00e1 llevarse sin menoscabo alguno del bien de todas las misiones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Deben colaborar todos los miembros de la Di\u00f3cesis<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto, pido a las vicar\u00edas episcopales, delegaciones, secretariados y consiliar\u00edas diocesanas, a la santa Iglesia Catedral, seminarios de la di\u00f3cesis, arciprestazgos y parroquias, movimientos apost\u00f3licos y diversas asociaciones de fieles, a los sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos, en fin, a la entera comunidad diocesana, que acojan todos con \u00e1nimo abierto, esp\u00edritu eclesial y deseos eficaces de colaborar, esta iniciativa, tom\u00e1ndola como responsabilidad de cada uno y de todos, asumiendo la parte que competa seg\u00fan las condiciones eclesiales personales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la Misi\u00f3n Diocesana vaya tomando cuerpo y surjan necesidades de todo tipo, habr\u00e1 llegado la hora de ayudar y apoyar eficazmente desde aqu\u00ed a nuestros misioneros. En su momento, estudien los sacerdotes la manera concreta de implicarse, a nivel personal, parroquial o asociadamente por grupos o por arciprestazgos, sea ofreci\u00e9ndose para partir durante unos a\u00f1os, o algunos meses, sea con variadas iniciativas pastorales, parroquiales o arciprestales, bien de orden espiritual, humano o material. Tenemos que molestarnos en discurrir modos que dinamicen el esp\u00edritu misionero de las comunidades a la vez que respalden la labor de los enviados. En este sentido, hablando de las parroquias, nos urge el S\u00ednodo diocesano en el n. 226: \u201cManifiesten asimismo su inter\u00e9s por las misiones, procurando que una o varias parroquias del arciprestazgo \u201cse hermanen\u201d con parroquias del Tercer Mundo para ayudarles, desde la misma fe y bajo la moci\u00f3n del \u00fanico Esp\u00edritu, con recursos espirituales, personales y econ\u00f3micos: oraci\u00f3n, misioneros, auxilios de primera necesidad, material sanitario, catequ\u00e9tico, dinero en met\u00e1lico o en especie, etc. Fom\u00e9ntese entre los feligreses el noble deseo de trabajar durante alg\u00fan tiempo en pa\u00edses de misi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, procuren los superiores y formadores del Seminario implicar adecuadamente a los alumnos, inculc\u00e1ndoles la urgencia de la misi\u00f3n \u2018Ad gentes\u2019 y el inter\u00e9s por la Misi\u00f3n Diocesana, sin perturbar su ritmo formativo, m\u00e1s bien infundiendo en todos, el celo ardiente por la evangelizaci\u00f3n del mundo entero y levantando sus ojos a la Iglesia universal por encima de nuestras dificultades locales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hago una llamada especial a los <em>sacerdotes j\u00f3venes<\/em>. Principalmente sobre vosotros, queridos sacerdotes, recae la responsabilidad de la continuidad de la Misi\u00f3n Diocesana. Estoy convencido del enorme enriquecimiento personal y pastoral que supone para un sacerdote, en sus primeras experiencias ministeriales, dedicar, al menos unos a\u00f1os a la misi\u00f3n, de tal forma que <em>todos deber\u00edan hacerl<\/em>o y ofrecerse voluntariamente para ello. Alguna vez he manifestado en p\u00fablico el deseo de que todos los sacerdotes j\u00f3venes realizaran una experiencia misionera, incluso afirmando que no conferir\u00eda las Ordenes sagradas a aquel seminarista cerrado a la posibilidad de ir a misiones, pidiendo al menos la apertura del coraz\u00f3n a la sugerencia del Esp\u00edritu Santo que nos impulsa a anunciar el Evangelio al mundo entero. La Misi\u00f3n Diocesana os ofrece un marco propicio para realizar este deseo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n es encomiable elegir la Misi\u00f3n Diocesana como lugar conveniente para orientar las inquietudes misioneras de todo tipo, sean vocaciones especiales a la misi\u00f3n por varios a\u00f1os, por tiempo indefinido o de por vida, sean experiencias ocasionales en tiempos de vacaciones o como servicios puntuales para prestar ayudas concretas en campos profesionales. En este sentido, los j\u00f3venes pueden mirar la Misi\u00f3n Diocesana como \u00e1mbito ideal para las \u201cmisiones de verano\u201d, sin despreciar las que se vienen organizando en estos veranos pasados; los profesores, en las diversas ramas del saber, pueden ofrecer generosamente algo de su tiempo y de su ciencia para ense\u00f1ar a personas pobres que nunca tuvieron oportunidad de instruirse; del mismo modo, tiene perfecta cabida en la Misi\u00f3n Diocesana los m\u00e9dicos, enfermeras, A.T.S., ingenieros, abogados, y toda persona que desee dedicar algo de su tiempo, de sus conocimientos, de su vida y de s\u00ed mismo al servicio de los pr\u00f3jimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros muchos, no menos importantes, aportar\u00e1n su oraci\u00f3n confiada y perseverante, su sacrificio abnegado, su testimonio de vida y su ayuda material como colaboraciones necesarias y respaldo caluroso \u201cdesde aqu\u00ed\u201d a los que el Se\u00f1or llame a estar \u201call\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Con Mar\u00eda, como Mar\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos diocesanos, \u201cno podemos permanecer tranquilos si pensamos en los millones de hermanos y hermanas nuestros, redimidos tambi\u00e9n por la sangre de Cristo, que viven sin conocer el amor de Dios. Para el creyente, en singular, lo mismo que para toda la Iglesia, la causa misionera debe ser la primera, porque concierne al destino eterno de los hombres y responde al designio misterioso y misericordioso de Dios\u201d<a href=\"#sdfootnote27sym\" id=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a>. Debemos convencernos firmemente de que la salvaci\u00f3n de las Iglesias locales se logra con la cooperaci\u00f3n a la obra misionera en la universalidad del mundo, y as\u00ed saldr\u00edamos de nuestra apat\u00eda y adormecimiento, vencer\u00edamos tensiones internas y chismes mediocres que debilitan con frecuencia a nuestras comunidades<a href=\"#sdfootnote28sym\" id=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la mediaci\u00f3n materna y poderosa de Mar\u00eda, Reina de las misiones, confiamos este proyecto. Ella nos ense\u00f1a a caminar presurosos a la monta\u00f1a para ayudar a las necesidades. Con ella y, como Ella, queremos aprender a llevar a Jes\u00fas en nuestro coraz\u00f3n, aliment\u00e1ndolo con la fe y don\u00e1ndolo gratuitamente a los hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con sincero agradecimiento por el inter\u00e9s con que recibir\u00e9is esta llamada os bendigo e imploro del Se\u00f1or por medio de Mar\u00eda Sant\u00edsima, el auxilio de su protecci\u00f3n y su gracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toledo, 23 de enero de 1994.<br><em>Solemnidad de San Ildefonso,<br>Patrono de la Archidi\u00f3cesis<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parte Segunda<br>Homil\u00edas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>S\u00ednodo Diocesano,<\/em> n. 378.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 2, Cf. AG 37.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, <em>Asamblea Plenaria<\/em> <em>XXXVII,<\/em> 1979.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> RM 34.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> AG 5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/em> n. 851.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> AG 2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> EN 14.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <em>C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico,<\/em> can. 781; AG 35 y 36.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> RM 63; Cf. AG 38.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> AG 38.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> AG 39, 67.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Cf. <em>Mensaje de Juan Pablo II para el DOMUND<\/em> 1982.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Cf AG 40, y <em>C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico,<\/em> can. 783.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Cf. <em>Christifideles laici<\/em>,14.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico,<\/em> can. 225.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/em> n. 913.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Cf. AG 2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Cf. EN 14.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Cf. AG 38 y EN 68.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Cf. RM 1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote22anc\" id=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote23anc\" id=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> AG 38.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote24anc\" id=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> RM 2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote25anc\" id=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> Cf. RM 27.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote26anc\" id=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> Cf. LG 23.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote27anc\" id=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> RM 86.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote28anc\" id=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> Cf. <em>Mensaje de Pablo VI en el DOMUND 1972.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral, del 23 de enero de 1994, con motivo del inicio de la Misi\u00f3n Diocesana de la Archidi\u00f3cesis de Toledo, publicada en BOAT, enero-febrero 1994, p. 67-75. Queridos diocesanos: Es digno de alabar todo cuanto se hace en la Di\u00f3cesis por la obra misionera. 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