{"id":1302,"date":"2024-09-28T23:26:59","date_gmt":"2024-09-28T21:26:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1302"},"modified":"2024-09-28T23:27:00","modified_gmt":"2024-09-28T21:27:00","password":"","slug":"la-custodia-de-toledo-la-fe-plasmada-en-el-arte","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-custodia-de-toledo-la-fe-plasmada-en-el-arte\/","title":{"rendered":"La Custodia de Toledo: la fe plasmada en el arte"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Art\u00edculo publicado en la edici\u00f3n del diario ABC, el 9 de junio de 1993, que ha servido de pr\u00f3logo al libro de don Luis Moreno Nieto, <em>La custodia de Toledo.<\/em> Reproducido en BOAT, junio-julio 1993.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquier iniciativa que pretenda dar a conocer el acervo religioso y cultural que se encierra en nuestra Catedral, es digna de toda alabanza y merece el apoyo generoso. Cuando lo que se intenta es facilitar el conocimiento y, por lo tanto, la contemplaci\u00f3n y la l\u00f3gica admiraci\u00f3n de la custodia de la Catedral de Toledo, resulta especialmente obligado el apoyo m\u00e1s entusiasta. Esto es lo que D. Luis Moreno Nieto persigue con la publicaci\u00f3n de este libro: ofrecer al gran p\u00fablico una descripci\u00f3n detallada de la custodia, generalmente conocida como de Enrique de Arfe, obra cumbre de la orfebrer\u00eda universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Es tal su riqueza y grandiosidad, que no necesita ninguna presentaci\u00f3n, no se requiere ning\u00fan esfuerzo publicitario, pues la fama de esta joya, \u00fanica en su g\u00e9nero, llega a cualquier rinc\u00f3n del mundo, y cualquier persona, por sencilla que sea su formaci\u00f3n, y aunque goce de escasa sensibilidad art\u00edstica, tiene una referencia y un conocimiento m\u00e1s o menos preciso de esta pieza inigualable de la orfebrer\u00eda. No hay turista o visitante de esta ciudad que no llegue a la Catedral con el ansia de ver de cerca y contemplar con asombro incontenible esta filigrana de arte. Est\u00e1 tan vinculada a la ciudad y a su fiesta del Corpus Christi, que el m\u00e1s sencillo recuerdo de la misma o la reproducci\u00f3n fotogr\u00e1fica m\u00e1s elemental e insignificante se convierte en el mayor reclamo para visitar Toledo y acercarse a admirar el Tesoro de la Catedral.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de esta inmensa concentraci\u00f3n de arte en el templo primado, no resulta f\u00e1cil seleccionar la pieza m\u00e1s representativa del patrimonio que nos han legado nuestros antepasados. Indudablemente, la custodia ocupa un lugar prioritario. Ante tanta fe plasmada en arte, considero oportuno tributar desde aqu\u00ed un cordial reconocimiento y una sincera gratitud a la iniciativa del Cardenal Fray Francisco Jim\u00e9nez de Cisneros para realizar este prodigio de fe y filigrana art\u00edstica; al esfuerzo de aquel Cabildo que secund\u00f3 la iniciativa de su cardenal y no ahorr\u00f3 sacrificio alguno para hacer realidad aquel proyecto; y al acierto de los orfebres, especialmente a Enrique de Arfe, que se inmortaliz\u00f3 con esta obra y enriqueci\u00f3 a nuestra Catedral con esta joya inigualable.<\/p>\n\n\n\n<p>Al contemplar esta pieza de orfebrer\u00eda del siglo XVI, no es suficiente resaltar los medios econ\u00f3micos de que dispon\u00edan en aquella \u00e9poca, y que hicieron posibles obras de la envergadura tan colosal como es la custodia de la Catedral de Toledo. La realizaci\u00f3n de este proyecto no fue obra exclusiva de un artista y de un genio como lo fue Enrique de Arfe. Ni tampoco es fruto de la generosidad de unas gentes, cuyas riquezas y posesiones resultan proverbiales. Es, sobre todo, la plasmaci\u00f3n de una fe y de una evoluci\u00f3n intensamente arraigada y profundamente vivida en torno a la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda. Aquellas generaciones, con sus aciertos, que no fueron pocos, y con sus fallos, que no superan los del momento presente, al dejarnos en herencia esta joya, nos han ofrecido el testimonio perenne de una fe ardiente y de una religiosidad que se traduc\u00eda en obras de belleza insuperable.<\/p>\n\n\n\n<p>Las gentes de este mundo nuestro, como las de todos los tiempos, necesitan materializar su fe, y manifestar abiertamente su creencia y su religiosidad. Por eso surge la necesidad de sacar a las calles y a las plazas al Autor de todo lo creado. El hombre, limpio y noble, siente una necesidad incontenible de vivir esta fe con la mayor dignidad y esmero posibles. Por eso, porque era la suya una fe muy viva y apasionada, hicieron que lo mejor se destinara al culto divino, como ofrenda al Se\u00f1or y como donaci\u00f3n a quien todo le pertenece. As\u00ed naci\u00f3 este trono majestuoso del Se\u00f1or, esta carroza de la Eucarist\u00eda, con la que el Se\u00f1or del Universo cada a\u00f1o se pasea por las calles de nuestra ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel pueblo del siglo XVI, al realizar esta custodia, no ten\u00eda complejo de hacer una obra demasiado lujosa en abierto contraste con las no pocas ni peque\u00f1as necesidades econ\u00f3micas, que nunca han faltado en la sociedad de cualquier tiempo y lugar. Tambi\u00e9n en aquella situaci\u00f3n concreta la riqueza de la custodia podr\u00eda llegar a ser motivo de esc\u00e1ndalo para los especialmente sensibles ante los problemas y miserias de la sociedad. Por encima de estas consideraciones eran conscientes de que, de esa forma, brindaban al Se\u00f1or el trato que requiere y la dignidad suma con que el hombre ha de aprender a relacionarse con un Dios tan cercano, que est\u00e1 realmente presente y vivo en la Eucarist\u00eda, bajo las apariencias de pan y vino. Entonces, como ahora, quien sabe ser espl\u00e9ndido con Dios no es taca\u00f1o con sus hermanos, los hombres m\u00e1s necesitados. Est\u00e1 por ver que sea capaz de desprenderse para atender las necesidades ajenas quien no ha aprendido el arte dif\u00edcil de saber entregarse y hacer entrega de sus cosas por Dios y por los motivos m\u00e1s sublimes.<\/p>\n\n\n\n<p>Es explicable que quien no tenga la riqueza de la fe, adopte ante esta custodia una postura de admiraci\u00f3n incontenible y de embelesamiento espont\u00e1neo por lo que tiene de obra de arte \u00fanica e irrepetible; mas a los que vivimos el don de la fe, la grandiosidad y riqueza de esta joya tienen que llevarnos a la contemplaci\u00f3n de Aquel para quien est\u00e1 hecha. \u00a1Qu\u00e9 grande es el Se\u00f1or que todav\u00eda resulta peque\u00f1o un trono como \u00e9ste, de belleza y riqueza dif\u00edcilmente igualables! Todo es poco para el Se\u00f1or a quien todo pertenece. Tenemos la impresi\u00f3n de que los hombres, al preparar este trono de la Eucarist\u00eda, a pesar de todo, a\u00fan se quedaron cortos, porque sabemos para qui\u00e9n se hizo y a qui\u00e9n porta. Todo es accidental y secundario. Todo menos Jes\u00fas. El Se\u00f1or, a quien no vemos, es el gran protagonista de la custodia.<\/p>\n\n\n\n<p>No me parece justo que el visitante, con m\u00e1s o menos fe, interesado por el patrimonio de Toledo, se limite \u00fanicamente a contemplar el arte y escuchar los pormenores hist\u00f3ricos y los cl\u00e1sicos detalles y datos que, a veces con cierta rutina, se transmiten en casi todas las visitas tur\u00edsticas. Si se pudiera decir que la custodia es el centro de la riqueza art\u00edstica de la Catedral y de la procesi\u00f3n del Corpus Christi de esta ciudad de Toledo, es porque Cristo est\u00e1 en el centro de todo ello. \u00c9l es el centro de la historia, y el centro y la ra\u00edz de toda la vida cristiana. Por esto nos resistimos a presentar la custodia como si se tratara \u00fanicamente de un objeto de arte. Aunque tambi\u00e9n lo sea, la teolog\u00eda y la fe nos dicen que es mucho m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La noble satisfacci\u00f3n con que nuestros hombres y mujeres de Toledo contemplan, admiran y hablan de su custodia debe ser la manifestaci\u00f3n externa y la muestra inequ\u00edvoca de esa fe que est\u00e1 por encima de esas otras visiones puramente humanas con que a veces se comentan las cosas m\u00e1s sublimes, como son, entre otras, la Eucarist\u00eda y el Corpus Christi. Si hay motivos sobrados para sentirse honrados por esta joya admirada y envidiada por todos, de lo que verdaderamente hemos de estar orgullosos es de la presencia en ella de un Dios tan cercano como es la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A la vez que alabo el acierto de D. Luis Moreno Nieto al publicar este libro, fruto de una minuciosa investigaci\u00f3n y de un paciente trabajo, le aliento a que siga escribiendo muchas p\u00e1ginas cargadas de belleza literaria y de riqueza cultural, que den a conocer la maravilla de nuestra fe y la necesidad de nuestra religiosidad. Y le deseo que, al facilitar el conocimiento de tantos pormenores de la custodia, ayude a todos sus lectores a descubrir la riqueza insondable que es el Se\u00f1or de la custodia.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura pausada y paciente de cuanto nos ofrece el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica sobre el Sacramento de la Eucarist\u00eda contribuir\u00e1 poderosamente a una visi\u00f3n m\u00e1s serena y a una valoraci\u00f3n equilibrada y profunda de esta riqueza teol\u00f3gica. En los momentos que vive la Iglesia, es especialmente necesaria y urgente una catequesis muy bien cuidada, que permita adquirir una adecuada y conveniente formaci\u00f3n teol\u00f3gica que fundamente todo comentario y cohesione cualquier actividad en torno al Se\u00f1or de la custodia. Como acabo de escribir en la Carta Pastoral <em>\u201cEucarist\u00eda y Evangelizaci\u00f3n\u201d<\/em> ante la celebraci\u00f3n del XLV Congreso Eucar\u00edstico Internacional de Sevilla (7-11 junio 1993), \u201cel Misterio Eucar\u00edstico transmite y expresa con. elocuencia el don del amor de Dios manifestado en Cristo, algo que ha de ser el alma y la meta de la tarea evangelizadora. Cuando en nuestro \u00faltimo S\u00ednodo diocesano trat\u00e1bamos de ofrecer una respuesta al hombre de hoy sobre su destino y la raz\u00f3n de su vivir, la Eucarist\u00eda aparece como la semilla sacramental de un cielo y una tierra nuevos, donde habitar\u00e1 la justicia\u201d. Deseo y espero que el autor de este libro contribuya a esa nueva evangelizaci\u00f3n tan necesaria para cuantos se recreen con la lectura de estas p\u00e1ginas, escritas con tanto amor a la Eucarist\u00eda y con tanta devoci\u00f3n al Se\u00f1or de la misma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en la edici\u00f3n del diario ABC, el 9 de junio de 1993, que ha servido de pr\u00f3logo al libro de don Luis Moreno Nieto, La custodia de Toledo. Reproducido en BOAT, junio-julio 1993. Cualquier iniciativa que pretenda dar a conocer el acervo religioso y cultural que se encierra en nuestra Catedral, es digna [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[53,50],"doc_tag":[],"class_list":["post-1302","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-eucaristia-en-la-vida-del-cristiano","doc_category-temas-toledanos"],"year_month":"2026-04","word_count":1653,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"La Eucarist\u00eda en la vida del cristiano","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-eucaristia-en-la-vida-del-cristiano\/"},{"term_name":"Temas toledanos","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/temas-toledanos\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1302"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1302\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1303,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1302\/revisions\/1303"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1302"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}