{"id":1298,"date":"2024-09-28T23:23:33","date_gmt":"2024-09-28T21:23:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1298"},"modified":"2024-09-28T23:23:34","modified_gmt":"2024-09-28T21:23:34","password":"","slug":"carranza-y-el-tipo-de-obispo-que-el-deseaba","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/carranza-y-el-tipo-de-obispo-que-el-deseaba\/","title":{"rendered":"Carranza y el tipo de Obispo que \u00e9l deseaba"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo al libro <em>Speculum pastorum,<\/em> de Fr. Bartolom\u00e9 de Carranza, edici\u00f3n preparada por J.I. Tellechea, publicada por el Estudio Teol\u00f3gico de San Ildefonso de Toledo y la Universidad Pontificia de Salamanca, en 1992.<\/p>\n\n\n\n<p>La di\u00f3cesis de Toledo est\u00e1 en deuda con el que fue su Arzobispo, Fr. Bartolom\u00e9 Carranza, y no la habr\u00eda pagado con s\u00f3lo lamentarse por haberse visto privada de la presencia de su Pastor durante tantos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca se han hecho estudios serios sobre su figura. Solamente el Cabildo de la Catedral \u2013y alguno de sus miembros en particular\u2013 puso empe\u00f1o en defenderle de las impugnaciones que se le hicieron e incluso organizaron actos de oraci\u00f3n p\u00fablicos y rogativas para pedir a Dios por su absoluci\u00f3n desde el d\u00eda en que Carranza fue apresado por la Inquisici\u00f3n, cuando visitaba Torrelaguna, el pueblo natal de Cisneros.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que hasta su procesamiento s\u00f3lo hab\u00edan pasado seis meses desde que entr\u00f3 en Toledo, pero ya hab\u00eda dado la medida de su talla.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese tiempo hab\u00eda sido capaz de visitar todas las parroquias e iglesias de la ciudad, predicando y administrando la confirmaci\u00f3n; hab\u00eda introducido notables reformas en la Curia y en la Catedral; hab\u00eda conferido tres veces \u00f3rdenes generales y hab\u00eda dado muestras de sus grandes virtudes de amor a la pobreza, generosidad, y digna firmeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo perdi\u00f3 as\u00ed una figura extraordinariamente dotada por su ciencia y virtudes pastorales: gran te\u00f3logo, predicador elocuente, austero, dialogante, trabajador infatigable. Hab\u00eda estado en Inglaterra y en Flandes actuando en m\u00faltiples negociaciones con autoridades civiles y religiosas; hab\u00eda tratado de conocer hasta el fondo el grado de penetraci\u00f3n del protestantismo en la sociedad y sus ra\u00edces doctrinales; hab\u00eda intentado ya corregir \u2013quiz\u00e1 fue esto lo que predispuso a muchos en su contra\u2013 los abusos que se daban en su \u00e9poca con la falta de residencia de obispos y p\u00e1rrocos, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Habiendo intervenido como te\u00f3logo del Emperador en el Concilio de Trento, quiso despu\u00e9s que el catolicismo de la naci\u00f3n espa\u00f1ola tuviese un esplendor nuevo, m\u00e1s que por su poder\u00edo en el mundo, por el fulgor de los esp\u00edritus en su autenticidad cristiana y en la pr\u00e1ctica de las virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Espa\u00f1a de Felipe II ard\u00edan las llamas de un incendio de fe militante que a veces abrasaba. Todo el cuerpo de la naci\u00f3n viv\u00eda sometido a una tensi\u00f3n inacabable y creciente, en medio de triunfos y fracasos. Carranza prefer\u00eda las luces a las llamas. Iluminaba las conciencias, fundamentaba en la Escritura su predicaci\u00f3n, admit\u00eda de buen grado cierto talante erasmista que le permit\u00eda ser y querer que todos fueran un poco m\u00e1s coherentes con su fe y menos extremosos en sus censuras e impugnaciones. Dos hombres de la misma Orden que \u00e9l fueron, el uno, amigo suyo, Fray Luis de Granada; el otro, adversario declarado, Melchor Cano.<\/p>\n\n\n\n<p>Su pontificado, pues, qued\u00f3 pr\u00e1cticamente in\u00e9dito en Toledo, a pesar de tan prometedores comienzos. Ni el Cabildo ni otras instituciones toledanas se atrevieron a mostrar su disentimiento por lo sucedido: el temor a la Inquisici\u00f3n, cuando \u00e9sta empezaba a instruir un proceso, paralizaba la lengua para hablar y las manos para escribir. Solamente en nuestros d\u00edas, el Arzobispo Bartolom\u00e9 Carranza y el proceso a que fue sometido han encontrado en el Profesor Tellechea al sereno investigador que no se ha arredrado ante la ingente mole de documentos, bajo cuyo peso quedaba prisionera la figura del Prelado, como anta\u00f1o lo estuvo en las c\u00e1rceles de la Inquisici\u00f3n aqu\u00ed en Espa\u00f1a y despu\u00e9s en Roma. Men\u00e9ndez y Pelayo confiesa haberse sentido abrumado por la monta\u00f1a de papeles que hubo de examinar para escribir sobre el tema. Tellechea ha examinado con justa ponderaci\u00f3n la figura del Arzobispo y el proceso terrible del que le hicieron v\u00edctima. Ahora, el ilustre Profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca nos presenta un texto de Carranza que, aunque ya comentado por \u00e9l, no conoc\u00edamos en su integridad. Lo escribi\u00f3 el dominico en Trento durante sus estancias all\u00ed, cuando viv\u00eda tan lejos de pensar que, no tardando mucho, subir\u00eda al m\u00e1s alto grado de la Jerarqu\u00eda Eclesi\u00e1stica en Espa\u00f1a para descender enseguida y vivir en adelante sumergido en las tinieblas de la persecuci\u00f3n y del olvido. <em>Speculum pastorum<\/em> es el t\u00edtulo de esta obra, peque\u00f1a en extensi\u00f3n, pero riqu\u00edsima en su contenido. Junto al vigor dogm\u00e1tico de la reflexi\u00f3n, toda ella fundamentada en la Escritura, Santos Padres y Concilios conforme al m\u00e1s puro estilo de la teolog\u00eda primitiva que Carranza tanto estim\u00f3, aparece un tono c\u00e1lido en la exposici\u00f3n que permite captar la vibraci\u00f3n asc\u00e9tica de su alma al dirigirse a obispos y presb\u00edteros para se\u00f1alar su funci\u00f3n en la Iglesia y por consiguiente sus deberes y responsabilidades. No es nada farragosa ni especulativa, sino sobria y precisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Habla, por ejemplo, del obispo como doctor, es decir, maestro de la ley y la doctrina, y afirma que el pueblo tiene derecho a saber de \u00e9l y obtener respuesta a lo que pregunte; pondera la necesaria capacitaci\u00f3n y llega incluso a contestar a la posible objeci\u00f3n de que Pedro fue elegido obispo por el Se\u00f1or cuando no era m\u00e1s que un pescador humilde y pobre.<\/p>\n\n\n\n<p>Es admirable el comentario que hace a la obligaci\u00f3n que el obispo tiene de <em>pascere et regere<\/em>, que nunca debe ser interpretado como equivalente a potestad o dominio.<\/p>\n\n\n\n<p>Encarece la obligaci\u00f3n de trabajar sin descanso, la de orar por el pueblo, predicar la palabra de Dios, administrar los sacramentos, dos de los cuales, la confirmaci\u00f3n y el orden, solamente al obispo est\u00e1n reservados. Se hace eco ya de la diversidad de sentencias respecto a la edad de la confirmaci\u00f3n: la de quienes propugnan que se ha de esperar a que los confirmandos tengan catorce o al menos doce a\u00f1os y la de quienes quieren que se confirme a los ni\u00f1os antes del uso de raz\u00f3n, como es costumbre \u2013a\u00f1ade\u2013 hacerlo en algunas Iglesias, p.ej. en Inglaterra. A \u00e9l no le parece conveniente esto, prefiere a los siete a\u00f1os, pero no m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Son espl\u00e9ndidas las p\u00e1ginas que escribe sobre el sacramento del orden y sobre las restantes funciones de los obispos: distribuir los bienes de que pueda disponer, dictar sentencias en los litigios que hayan surgido entre sus fieles y \u00bfc\u00f3mo no? visitar asiduamente la di\u00f3cesis, velar por su grey, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras las consideraciones que hace sobre los obispos pasa a hablar de los presb\u00edteros, p\u00e1rrocos, vicarios, can\u00f3nigos, etc., e incluso de los di\u00e1conos, subdi\u00e1conos y otros ministros de grado inferior, fiel a su prop\u00f3sito de mostrarnos lo que es la Jerarqu\u00eda de la Iglesia contemplada incluso en lo que, sin pertenecer a sus elementos constitutivos, completa y agiliza su organizaci\u00f3n pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 bella idea y qu\u00e9 bien expuesta la de la necesaria uni\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, conjunci\u00f3n familiar, que debe existir entre obispos y p\u00e1rrocos! Cuatro siglos despu\u00e9s, el Concilio Vaticano II en el Decreto <em>Presbyterorum ordinis<\/em> (n\u00ba 7) nos dir\u00eda que los obispos \u00abtengan a los presb\u00edteros como hermanos y amigos suyos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ojal\u00e1 surja alguien al leer este texto de Carranza que quiera hacer un estudio comparativo del mismo con los Decretos <em>Christus Dominus<\/em> y <em>Presbyterorum ordinis<\/em> del \u00faltimo Concilio!<\/p>\n\n\n\n<p>A m\u00ed me sorprende la capacidad persuasiva que tiene en su discurso y la fundamentaci\u00f3n del mismo. Ley\u00e9ndolo siente uno la necesidad de asentir y decir, as\u00ed, tiene que ser as\u00ed, deber\u00eda ser as\u00ed. A la grandeza de la Iglesia en lo que tiene de instituci\u00f3n salvadora, tiene que corresponder una grandeza de esp\u00edritu igual en los que son llamados a regirla. Nos quedamos siempre lejos de lograrlo en la proporci\u00f3n deseada, tambi\u00e9n entonces, tambi\u00e9n hoy, pero al menos podemos contar con el ejemplo de tantos Pastores vigilantes, que no han dejado desatendida su grey y que nos han dejado su palabra o sus escritos como el latido del coraz\u00f3n de la misma Iglesia, que nos da vida a nosotros a trav\u00e9s de ellos. Este texto de Carranza es tambi\u00e9n uno de esos latidos. El que lo lea, sea obispo, p\u00e1rroco o ministro de diferente grado en la Jerarqu\u00eda de la Iglesia, siente el deseo de ser mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si es de Toledo y penetra en la Catedral Primada, podr\u00e1 volver sus ojos a un sarc\u00f3fago vac\u00edo que hay en la nave de la derecha destinado a poder recibir sus restos, medio perdidos hoy bajo el pavimento de la Iglesia de Santa Mar\u00eda sopra Minerva en Roma. Yo ser\u00eda feliz si, tras las gestiones que vengo haciendo, pudieran ser hallados para traerlos al lugar en que m\u00e1s dignamente pueden descansar: su Catedral, en la que celebr\u00f3 el Sacrificio de la Misa y levant\u00f3 su voz para clamar por una Iglesia que pudieran parecerse en belleza, s\u00f3lo parecerse, a la Iglesia celeste de la cual termina hablando \u00e9l en este su <em>Speculum pastorum<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy cerca de la Catedral, en el antiguo convento de Dominicas de San Pedro M\u00e1rtir, reposan tambi\u00e9n los restos de Melchor Cano. Sus almas habr\u00e1n podido encontrarse en la presencia de Dios y entender\u00e1n mejor ahora, ya sin sufrimientos, d\u00f3nde est\u00e1 la verdad por la que lucharon, a veces con dureza excesiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo al libro Speculum pastorum, de Fr. Bartolom\u00e9 de Carranza, edici\u00f3n preparada por J.I. 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