{"id":1286,"date":"2024-09-28T23:14:50","date_gmt":"2024-09-28T21:14:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1286"},"modified":"2024-09-28T23:14:51","modified_gmt":"2024-09-28T21:14:51","password":"","slug":"el-sentido-humanista-de-la-vida","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-sentido-humanista-de-la-vida\/","title":{"rendered":"El sentido humanista de la vida"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Lecci\u00f3n inaugural de la Facultad de Humanidades, de la Universidad de Castilla-La Mancha. 23 de mayo de 1994. Texto in\u00e9dito.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi disertaci\u00f3n quiere tratar de la necesidad de que la existencia humana est\u00e9 transida de humanismo. Porque puede darse un tipo de hombre \u2013y se da cada d\u00eda m\u00e1s\u2013 especialista en algo, aislado, gregario. El que es as\u00ed, y solamente as\u00ed, no tiene sentido humanista de la vida y por lo mismo ni siquiera es humano.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre es el ser por el que se expresa el mundo, por el que el mundo responde a las preguntas que el propio hombre formula. Si faltase el hombre al mundo, \u00e9ste perder\u00eda su sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>El pensamiento, que es el instrumento al mismo tiempo que la condici\u00f3n de la libertad, constituye la grandeza suprema de la creaci\u00f3n. Es posible, como dec\u00eda Henri Poincar\u00e9, que el pensamiento no sea m\u00e1s que un rel\u00e1mpago entre dos infinitos; o, como dec\u00eda Pascal, que no sea m\u00e1s que una m\u00f3nada entre dos inmensidades; pero este rel\u00e1mpago, esta m\u00f3nada, vale incomparablemente m\u00e1s que todos los infinitos o todas las inmensidades, porque el pensamiento los conoce y ellos no se conocen y no conocen el pensamiento, y porque s\u00f3lo el pensamiento est\u00e1 dotado de iniciativa<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta concepci\u00f3n del mundo le da un car\u00e1cter netamente antropoc\u00e9ntrico. El hombre es el ser por el que mundo responde a Dios, expres\u00e1ndose por la creaci\u00f3n<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. Por el hombre, el mundo que viene de Dios y expresa la voluntad divina, vuelve a Dios y le responde. Si faltase el hombre al mundo, \u00e9ste perder\u00eda, como he dicho, su sentido<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos impresiona Anax\u00e1goras, como impresion\u00f3 ya a Plat\u00f3n y a Arist\u00f3teles, cuando dijo que el principio de todo era el <em>nous,<\/em> un principio inteligente. Siempre me ha conmovido pensar en ese espacio misterioso, en el que todo emerge: energ\u00eda, movimiento, astros, constelaciones. Sea seg\u00fan la teor\u00eda del <em>\u201cbig bang\u201d,<\/em> o seg\u00fan otra. Esperemos que sigan hablando los f\u00edsicos.<\/p>\n\n\n\n<p>A \u00faltima hora volveremos a estar en el punto cero, pregunt\u00e1ndonos con Heidegger: \u00bfpor qu\u00e9 el ser y no la nada? Los creyentes hablamos de creaci\u00f3n. Y en medio de esa creaci\u00f3n el impresionante y grandioso hecho: el ser humano atravesando los espacios y los tiempos, conociendo, sabiendo, \u201csintiendo\u201d la naturaleza en lo m\u00e1s profundo de sus fuerzas y variaciones y penetrando en lo m\u00e1s hondo de sus leyes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 gran acierto el t\u00edtulo del libro de Max Scheler <em>El puesto del hombre en el cosmos<\/em>!, y m\u00e1s a\u00fan cuando en la introducci\u00f3n dice que quiere dilucidar la esencia del hombre y su singular puesto metaf\u00edsico. Esa esencia del hombre y su singular puesto, que es capacidad de objetivar, de transformar el medio en el mundo, conciencia de s\u00ed por la que el hombre modela libremente su ser y con su ser, su entorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar del hombre es hablar de su esp\u00edritu, de su capacidad y necesidad de valorar, de anhelo de la verdad, de la inquietud por saber, de la b\u00fasqueda del sentido de la vida. Me admira sencillamente nuestro eterno preguntar, nuestro sentirnos abiertos a todo un horizonte que es ciencia y arte y religi\u00f3n y filosof\u00eda y sociedad, que se expresa en cultura y civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario y vital el sentido humanista de la vida, que facilita la apertura m\u00e1xima del hombre, para que con su acci\u00f3n, promovida por su esp\u00edritu, se haga consciente de su ser en el mundo, de su religaci\u00f3n con los dem\u00e1s hombres, cuyo nudo esencial es Dios. A pesar de su poder, de su ciencia, de sus innumerables bienes de consumo, de la multiplicidad de posibilidades para satisfacer sus ansias de placer, los hombres se mueren de hast\u00edo y, en su hast\u00edo, de sed que no han sabido satisfacer. S\u00f3lo un sentido humanista de la vida que sabe sentir lo que le rodea y a los que le rodean con sentido transcendente, los salva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ser humanista<\/h2>\n\n\n\n<p>Ser humanista, como dice Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, es estar siempre alerta en nuestro di\u00e1logo diario, que eso es vivir, saber ver el alma de todos y de todo, vivir con profundidad, sabiendo escoger en la escudilla de nuestra cotidiana experiencia esa gota de sabidur\u00eda que la vida destila en cada jornada. Saber que la verdad no fracasa nunca y encontrar la raz\u00f3n del fracaso al tomar como verdad lo que no lo era. El humanista es generoso, comprensivo, abierto, tolerante, responsable, solidario. Quiere el progreso, pero al servicio de lo esencial para perfeccionar la dignidad humana. El verdadero humanismo es un valor eterno no sujeto a modas, a la esclavitud de lo moderno, ni de lo antiguo; est\u00e1 ligado a la trayectoria inmutable del progreso de la humanidad<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre con verdadero sentido humanista de la vida lee, act\u00faa, vive en una contemplaci\u00f3n y en una acci\u00f3n, que le agudizan a ver el hoy, a sentir y comprometerse con sus circunstancias hist\u00f3ricas; lo vivido ya, le enriquece, no le produce resentimiento, y vive abierto, con esperanza, trabajando por el perfeccionamiento de la condici\u00f3n humana y de la sociedad, implicada en su misma condici\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en el sentido humanista transido de unidad y universalidad con todo lo creado que no admite otra firma que la de Dios: Verdad, Sabidur\u00eda y Amor. Por eso dice Gregorio Mara\u00f1\u00f3n que el hombre de ciencia tiene que ser humanista. El genio humano, si no quiere equivocarse, no puede separarse de la suprema raz\u00f3n de nuestro vivir, que es el misterio de por qu\u00e9 somos y adonde vamos. El progreso de nuestra mente est\u00e1 potenciado por dos aspiraciones paralelas:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>af\u00e1n de saber las cosas que ignoramos y que est\u00e1n en la posibilidad de nuestro conocimiento futuro. Para ello est\u00e1 la ciencia.<\/li>\n\n\n\n<li>fe en lo sobrehumano, tan necesaria para el alma de los hombres, como la realidad experimental de la ciencia.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Ambas son precisas, para que nuestra ciencia no se estanque y se corrompa como el agua sin curso de los pantanos<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia tiene que llevar a ensanchar nuestro esp\u00edritu, los horizontes de nuestra sociedad, de nuestra civilizaci\u00f3n. No puede empobrecer al hombre, no puede emponzo\u00f1ar su sentido de la vida, su anhelo de goce, su deseo de felicidad, <em>el imposible necesario<\/em>, del que hablaba Juli\u00e1n Mar\u00edas en uno de sus muchos espl\u00e9ndidos art\u00edculos de ABC, y al que se refiri\u00f3 en su tiempo el doctor Mara\u00f1\u00f3n. \u201cLa ciencia pr\u00e1ctica actual, maravillosa, pero que es s\u00f3lo una cara de la ciencia, no hubiera sido posible sin la previa creaci\u00f3n que realiz\u00f3 la ciencia especulativa de las tres grandes caracter\u00edsticas del alma civilizada; a saber: la conciencia del propio vivir y la libertad inalienable del propio pensar, el sentido de la responsabilidad, y el planteamiento de la otra vida. S\u00f3lo, si, cuando estas tres realidades dejaron de ser presentimientos, para convertirse en sentimientos b\u00e1sicos, s\u00f3lo cuando dejaron de ser balbuceos de un resplandor para convertirse en permanente claridad, s\u00f3lo entonces el hombre empez\u00f3 a sentir la voluntaria sumisi\u00f3n de los instintos a los deberes, en lo cual reside el secreto de la civilizaci\u00f3n. Y en este inmenso vuelo del alma humana, a\u00fan inacabado, a\u00fan sujeto a tristes ca\u00eddas, el progreso cient\u00edfico, en el sentido limitado materialista con que hoy lo concebimos, con ser prodigioso, es s\u00f3lo un episodio y no fundamental\u201d<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una visi\u00f3n humanista de la vida admite la comuni\u00f3n universal de todo en Dios. En realidad, las bases de esta comuni\u00f3n universal son la colaboraci\u00f3n, amistad; los cristianos decimos \u201ccuerpo m\u00edstico\u201d, en virtud de la presencia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido humanista es problema capital la relaci\u00f3n persona-sociedad, persona-comunidad, persona-humanidad. \u00bfQu\u00e9 significan los valores humanos: rectitud, honradez, generosidad, profesionalidad, autenticidad, fidelidad, sin una com\u00fan medida que les d\u00e9 el valor con la que sopesarlos?<\/p>\n\n\n\n<p>La gran fraternidad de los hombres s\u00f3lo puede ser tal, fundada sobre el Amor que nos hace hijos y hermanos al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Humanismos como el personalismo de Emmanuel Mounier suponen una verdadera fe en el ser humano. Tanto para Scheler, anteriormente citado, como para Mounier los hombres \u201csomos\u201d en funci\u00f3n de los valores que nos \u201cpersonalizan\u201d. De todos es conocida la concepci\u00f3n del hombre como \u201cvocaci\u00f3n\u201d, como llamada a la unificaci\u00f3n personal e integral. \u201cLa primera misi\u00f3n del hombre es descubrir progresivamente esa cifra \u00fanica que se\u00f1ala su lugar y sus deberes en la comunicaci\u00f3n universal y consagrarse contra la dispersi\u00f3n de la materia a esta unificaci\u00f3n de s\u00ed mismo&#8230; La unidad de un mundo de personas no se puede obtener m\u00e1s que en la diversidad de las vocaciones y en la autenticidad de las adhesiones\u201d<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>. El humanismo de Mounier es personalista y comunitario, obliga a una continua b\u00fasqueda y realizaci\u00f3n de la propia dignidad, en cuyo estilo de vida los hombres nunca podr\u00e1n ser \u201cutilizados\u201d, sino amados.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido humanista de la vida que ennoblece a la persona es una luz, una fuerza que irradia al universo entero.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Desintegraci\u00f3n del hombre<\/h2>\n\n\n\n<p>En este \u00faltimo siglo la preocupaci\u00f3n por el hombre, por el sentido de su existencia es evidente. La situaci\u00f3n se hace confusa, ya que cada fil\u00f3sofo cree haber encontrado la facultad maestra y principal, <em>\u201cl&#8217;id\u00e8e ma\u00eetresse\u201d,<\/em> como la designaba Taine; cada uno proporciona su cuadro especial de la naturaleza humana. La teor\u00eda moderna del hombre pierde su centro intelectual. En su lugar nos encontramos con una completa anarqu\u00eda de pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya Max Scheler, fue uno de los primeros en percatarse de este peligro, y dio el grito de alarma: No poseemos una idea unitaria del hombre. Seg\u00fan \u00e9l mismo, en ninguna \u00e9poca de la historia result\u00f3 el hombre tan problem\u00e1tico para s\u00ed mismo como en sus d\u00edas. Su preocupaci\u00f3n orient\u00f3 parte del pensamiento contempor\u00e1neo y llev\u00f3 a una b\u00fasqueda de una antropolog\u00eda en la que fueron cient\u00edfica y filos\u00f3ficamente estudiadas la vida y la realidad del hombre. En el campo m\u00e9dico es una realidad tangible el esfuerzo por lograr un conocimiento de lo humano que supere la especializaci\u00f3n de las ciencias positivas. Esto supone la b\u00fasqueda de una <em>antropolog\u00eda cient\u00edfico-metaf\u00edsica<\/em> como la ha llamado La\u00edn Entralgo (cuya obra filos\u00f3fica-antropol\u00f3gica es paralela a la Antropolog\u00eda m\u00e9dica e Historia de la Medicina), que significa el an\u00e1lisis de la problem\u00e1tica del hombre tanto sano como enfermo en su rica complejidad cient\u00edfica, fenomenol\u00f3gica y metaf\u00edsica. Al tratar de curar al hombre enfermo desde una visi\u00f3n m\u00e1s amplia, la medicina ha aprendido y ha mostrado nuevos aspectos sobre su estructura, sobre lo que \u00e9l es propiamente. Siempre la enfermedad ha sido maestra, cuando se logra alg\u00fan conocimiento. La enfermedad es una circunstancia eminentemente humana. No es casual el que un sector de la medicina, cada d\u00eda due\u00f1a de m\u00e1s poder, se vea obligada a volverse paulatinamente m\u00e1s humana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El poder es espec\u00edficamente humano<\/h2>\n\n\n\n<p>La preocupaci\u00f3n por el hombre, por su poder, es punto de apoyo fundamental de toda civilizaci\u00f3n. El poder, como capacidad espec\u00edficamente humana, que es expresi\u00f3n inmediata de la existencia humana y que puede adoptar un car\u00e1cter positivo o negativo, justo o injusto. Se expresa en la noble y alta realizaci\u00f3n de la vida con todas sus implicaciones (podemos amar, crear, transformar, servir, curar, comprender, ayudar, etc.) Puede dominar la naturaleza. Dominarse a s\u00ed mismo. Un derecho, una obligaci\u00f3n-deber: dominar. El poder del hombre proviene y tiene sus ra\u00edces en la semejanza con Dios. Por eso no es aut\u00f3nomo. \u00c9l tiene que hacer surgir un mundo que exprese su aut\u00e9ntica libertad y dignidad y del cual es responsable.<\/p>\n\n\n\n<p>La dimensi\u00f3n negativa significa soberbia, violencia, olvido de su realizaci\u00f3n interior, de la seriedad del cotidiano vivir, de sus deberes de \u201cser hombre\u201d, del entusiasmo de su vocaci\u00f3n humana, del respeto a la vida. Significa enajenaci\u00f3n, abuso de fuerza, allanamiento de la libertad, destrucci\u00f3n de la intimidad, supeditaci\u00f3n a otras fuerzas desenfocadas, perversi\u00f3n de fines. Se expresa en el hombre que destruye cuando ten\u00eda que crear, y que tambi\u00e9n se destruye a s\u00ed mismo por ejercer un poder tir\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>El poder es un fen\u00f3meno espec\u00edficamente humano, porque presupone el esp\u00edritu. S\u00f3lo puede hablarse de poder, cuando se dan energ\u00edas para cambiar la realidad de las cosas; conciencia de que se poseen estas energ\u00edas y voluntad que les da fines y objetivos dignos a cumplir. El poder es realmente humano, cuando el hombre cobra conciencia de s\u00ed y decide sobre \u00e9l. No existe poder del que no se tenga que responder. Os invito a leer el libro que sobre este tema escribi\u00f3 Romano Guardini <em>El poder,<\/em> como un intento de orientaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A ninguna persona reflexiva puede pasar inadvertida la ambivalencia y la antinomia que nos toca vivir. Tenemos conciencia de la trascendencia tan enorme de nuestro quehacer. Estamos en una \u00e9poca fuerte, en la que se pone de manifiesto que el poder de disponer sobre lo dado va en aumento. Todo esto puede significar, como dec\u00eda hace un momento, creaci\u00f3n, progreso, bienestar, desarrollo de tipo personal y laboral. En nuestra \u00e9poca, como en todas las del pasado, se da el bien y el mal. No podemos ceder a la tentaci\u00f3n del pesimismo y del lamento, que es cerraz\u00f3n de orgullo impotente, ni a las sibilinas ilusiones de un optimismo superficial. Nuestra actitud debe ser la de hombres de esperanza din\u00e1mica que, confiando en la providencia divina, se saben forjadores de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los progresos cient\u00edficos y t\u00e9cnicos poseen en s\u00ed mismos una bondad natural. En s\u00ed mismos, son fruto de la investigaci\u00f3n y de la labor reflexiva del hombre que, cumpliendo el mandato del G\u00e9nesis, se\u00f1orea el mundo. En s\u00ed mismos muestran la superioridad de la inteligencia humana sobre la fuerza y la del esp\u00edritu sobre la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>La ambivalencia valorativa y pr\u00e1ctica del progreso de la ciencia y de la t\u00e9cnica radica en la libertad humana, en el uso de su poder, que puede encaminarlas al bien o abusar de ellas para el mal. La ambivalencia del progreso depende de la actitud del hombre ante su propio sentido de la vida. Si lo considera un logro absoluto, sin ninguna referencia trascendente, tender\u00e1 a una voluntad de poder omn\u00edmoda que se fija en s\u00ed misma la norma de la moralidad desde sus propios intereses y desde su propio subjetivismo. Si lo contempla desde una actitud modesta, con sentido de responsabilidad, de deber, de lo que tiene que dar cuenta y ponerlo al servicio de la dignidad humana, ser\u00e1 un pelda\u00f1o en el acceso a lo bueno, a lo verdadero y se transformar\u00e1 en instrumento de fraternidad, por la supremac\u00eda de los valores espirituales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 el problema: \u00bfel grado de poder de que disponemos est\u00e1 asegurado por una correspondiente penetraci\u00f3n del sentido de la existencia humana? \u00bfTenemos una \u00e9tica del poder construida desde la realidad del sentido de nuestra existencia? \u00bfHay algo que no sea tangible para el hombre? \u00bfHay algo que se admita como sagrado, como intocable? Sin v\u00ednculos morales, surgidos de la ley natural, \u00bfc\u00f3mo centramos y garantizamos el poder? \u00bfLas legislaciones de todo tipo, los medios de comunicaci\u00f3n, la propaganda c\u00f3mo contribuyen al desarrollo y progreso de la vida humana? \u00bfQu\u00e9 clase de relaciones y de vida promueven? Todo tipo de poder que no est\u00e9 determinado por la responsabilidad moral y el respeto a la persona significa sencillamente la destrucci\u00f3n de lo humano. Se confunde la justicia con la violencia, la energ\u00eda e iniciativa con la gloria personal, la objetividad con ventajas propias, el dominio con la esclavitud. Todo lo que hacemos no permanece fuera, con \u201clo que hacemos, nos hacemos a nosotros mismos\u201d. Para poder tener un sentido humano del poder hay que vivir la verdadera relaci\u00f3n con Dios, con los hombres y con el mundo. Y esto implica algo que de momento puede extra\u00f1ar, pero que es fundamental: el dolor en la condici\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El dolor en la condici\u00f3n humana<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cDime c\u00f3mo te comportas frente al dolor y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres\u201d. Esta sentencia de Ernst J\u00fcnger explica c\u00f3mo el dolor es la llave con la que se abren la intimidad y el mundo. Algo persiste siempre a lo largo de la historia de la humanidad: la realidad del sufrimiento. No es s\u00f3lo una incomodidad, algo grave que hay que combatir; est\u00e1 en la estructura misma de la persona. Es esencial en el ser humano su debilidad, su limitaci\u00f3n, su vulnerabilidad, su experimentar situaciones angustiosas. El hombre de nuestro momento busca desesperadamente la evitaci\u00f3n del dolor y no tanto la profundizaci\u00f3n en la existencia humana. Le\u00f3n Bloy dice en <em>Le Pelerin de l\u2019Absolut<\/em>: el sufrir pasa, pero el haber sufrido no pasa jam\u00e1s. Buytendijk llega, en su libro <em>El dolor,<\/em> a trav\u00e9s de una fenomenolog\u00eda, a una metaf\u00edsica del dolor. El placer relativiza las preguntas; no hay amor profundo sin dolor. La dicha rechaza los problemas, el dolor impulsa a la pregunta, a la reflexi\u00f3n. El verdadero sentido del dolor no debe llevar a la rebeli\u00f3n. Est\u00e1 ligado al desarrollo espiritual del hombre, espolea la existencia a su propia madurez y perfeccionamiento y al respeto a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pone de manifiesto lo que es el sacrificio. El valor del hombre es proporcional .al don, al amor, a la fidelidad, al sacrificio, al obst\u00e1culo que vence. La vida s\u00f3lo tiene sentido si se la transforma poco a poco. Las mismas crisis, las edades, las etapas de la vida comportan dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>La conciencia de la existencia implica superaci\u00f3n, aceptaci\u00f3n, esfuerzo. Lo esencial del dolor es el estar afectado el hombre en su unidad m\u00e1s \u00edntima, en su naturaleza psicof\u00edsica. \u201cEstar afectado\u201d que pone en conflicto al \u201cyo\u201d con el \u201ccuerpo\u201d, pero estamos vinculados a nuestro cuerpo en su dolorosidad. En esta forma de impotencia radica nuestra actitud personal ante el dolor. El hombre ante el dolor no debe responder con el grito, si puede con el llanto. Somos capaces de muy distintas clases de dolor, de llanto, de muy distintas manifestaciones. El \u201ch\u00e9roe absoluto\u201d no es un h\u00e9roe, porque no es un hombre, es un loco, o algo extra\u00f1o tiene su psicolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra vida es incompleta, llena de resistencias, anhelosa de libertad, de realizaciones, conlleva la vivencia de situaciones-l\u00edmite ante la p\u00e9rdida de seres queridos, ante enfermedades, decisiones importantes, cat\u00e1strofes de toda \u00edndole. \u00bfC\u00f3mo vivimos esas situaciones? A la pregunta por el dolor s\u00f3lo le da respuesta la actitud que tomemos ante el sufrimiento y comprendamos qu\u00e9 valor tiene en nuestra vida. El hombre es actor; el animal, escenario donde se desarrolla el drama. No hay resignaci\u00f3n natural, como tampoco hero\u00edsmo natural, aqu\u00e9lla es siempre fruto del esp\u00edritu. En el dolor la situaci\u00f3n nos interroga y nosotros respondemos. Es un hecho el dolor en la vida humana, pero s\u00f3lo en la medida en que los hombres lo vivan y experimenten como salvador, redentor; como necesaria participaci\u00f3n en una vida m\u00e1s amplia, no s\u00f3lo de placer sensible y material, que recibe el sentido de una entrega, incluso de una liberaci\u00f3n que implica el sacrificio del propio bienestar y su aceptaci\u00f3n. Y esto le lleva a una participaci\u00f3n en la comunidad humana. Tambi\u00e9n el dolor, como el poder, requiere todo un sentido de la persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Poder y dolor son aut\u00e9nticas manifestaciones de vida humana. La doble dimensi\u00f3n: poder, limitaci\u00f3n-dolor es tensi\u00f3n que supera e implica un aut\u00e9ntico humanismo trascendente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La recuperaci\u00f3n del humanismo<br>y de un humanismo trascendente<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 es humanismo? \u00bfQu\u00e9 es ser humanista?<\/h3>\n\n\n\n<p>Resumo ahora el pensamiento del doctor Mara\u00f1\u00f3n, que tanto se distingui\u00f3 por el sentido humano y humanista de la vida, al que al principio me refer\u00ed. El humanismo est\u00e1 en la categor\u00eda de las cosas fundamentalmente serias. Siendo humanista se es \u201chumano\u201d y se merece ser \u201chombre\u201d. Ser humanista es;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>tener siempre alerta nuestro di\u00e1logo pat\u00e9tico con las cosas: sentir lo que nos rodea, saber ver el \u201calma\u201d de las cosas, porque cada cosa del mundo tiene \u201csu alma\u201d;<\/li>\n\n\n\n<li>vivir con profundidad sabiendo escoger en la escudilla de nuestra cotidiana experiencia esa sola gota de sabidur\u00eda que la vida destila en cada jornada;<\/li>\n\n\n\n<li>saber generalizar, \u201cuniversalizar\u201d;<\/li>\n\n\n\n<li>imaginar lo que la investigaci\u00f3n no nos puede decir, punto donde queda atascado el \u201cespecialista\u201d;<\/li>\n\n\n\n<li>saber que la verdad no fracasa nunca y encontrar la raz\u00f3n del fracaso en el tomar como verdad lo que no era.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>El mejor humanismo se aprende no en la fr\u00eda erudici\u00f3n, sino en el camino \u00e1spero de la vida y de la realidad, porque los criterios del humanista son:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>sentir lo que nos rodea con criterio de eternidad, en los que el pasado es un \u201cpasado hist\u00f3rico\u201d;<\/li>\n\n\n\n<li>seguridad en el progreso que se apoya en postulados de comprensi\u00f3n, generosidad y tolerancia.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>El humanismo es mucho m\u00e1s \u201cgesto y conducta\u201d que saber. Tienen m\u00e1s valor las actitudes. De ah\u00ed los postulados anteriores \u2013comprensi\u00f3n, generosidad, tolerancia\u2013 que caracterizan a todos los hombres impulsores de la civilizaci\u00f3n, porque la civilizaci\u00f3n nunca se ha basado en cosas radicalmente inventadas, sino nacidas del pasado fecundo, no muerto (pasado hist\u00f3rico). La eternidad a las ideas les viene por haber escapado de los libros y diluirse en el \u201csaber y sentir\u201d de todos: universalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201calma universal\u201d aut\u00e9ntica est\u00e1 transida de humanismo que es derramador de sabidur\u00eda destilada a trav\u00e9s de generaciones y engendrador del \u00edmpetu de la perfecci\u00f3n, que no es fuerza ciega, sino consciente visi\u00f3n del porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p>El humanismo quiere el progreso para lo esencial. Perfeccionar la dignidad del hombre. Por eso el humanismo es valor eterno no sujeto a modas, a la esclavitud de lo moderno ni de lo antiguo, est\u00e1 ligado a la trayectoria inmutable del progreso de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Exigencias del humanismo: leer, sentir, vivir en la \u201cancha era\u201d en la que se trilla, se experimenta, se medita, destila un saber que es vida para hoy, sosiego del alma, paz en el dolor y agudeza para verlo lejano (cada uno de estos puntos es <em>\u201cleitmotiv\u201d<\/em> constante en Mara\u00f1\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>La actitud del humanista est\u00e1 transida de \u201cuniversalidad\u201d. La humanidad utiliza los inventos y descubrimientos como suyos. El purgatorio del \u201cenciclopedista es la disoluci\u00f3n de su hallazgo en el saber universal\u201d. El humanista sonr\u00ede de gozo al verse incorporado a la formidable unidad del universo que no admite otra firma que la de Dios: Verdad y Sabidur\u00eda. El vivir por la vida del esp\u00edritu es el servicio heroico que la humanidad necesita. S\u00f3lo los que hayan sufrido persecuci\u00f3n por la gloria de ser soldados de una inteligencia as\u00ed, dejar\u00e1n huella aut\u00e9nticamente eficaz por ser \u201chumana\u201d. Estos son los que se alimentan de la realidad viva y palpitante y al asimilarla provocan el planteamiento de los problemas cient\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Riqueza de los humanismos basados<br>en la concepci\u00f3n b\u00edblica del hombre<\/h2>\n\n\n\n<p>La concepci\u00f3n b\u00edblica del hombre se\u00f1ala tres aspectos fundamentales:<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>1.- Est\u00e1 hecho a imagen y semejanza de Dios.<\/strong><\/em> Tiene un ser que rebasa lo material, y su plenitud y felicidad est\u00e1n en Dios. \u201cDijo Dios: Hagamos al hombre a imagen nuestra, seg\u00fan nuestra semejanza&#8230;y cre\u00f3 Dios al hombre a imagen suya\u201d (Gn 1, 26-27). El hombre necesita por su mismo ser, de la contemplaci\u00f3n, de la adoraci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Dios. El hombre \u201ces capaz de Dios\u201d dice San Agust\u00edn. Su apertura y posibilidad de realizaci\u00f3n es grandiosa. La posibilidad de la riqueza de sus sentimientos es enorme. Grandeza, justicia, belleza, admiraci\u00f3n, apertura a la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>2.- Dominio sobre el mundo.<\/strong><\/em> Cuando Dios crea a Ad\u00e1n le asigna la tarea terrestre, dominar el mundo y ponerlo a su servicio \u201cDomine en los peces del mar, en las aves del cielo, en los ganados&#8230;\u201d (Gn 1, 26). La obra del hombre es la civilizaci\u00f3n. Sus realizaciones art\u00edsticas, cient\u00edficas, \u00e9ticas, sociales. Todo es expresi\u00f3n de su vida interior.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>3.- Estar en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres.<\/strong><\/em> A la esencia de la naturaleza humana pertenece \u201cla relaci\u00f3n\u201d. Como ha dicho la filosof\u00eda existencial el hombre es un ser-con-los-dem\u00e1s. La existencia humana es siempre dada en conexi\u00f3n con otros hombres. Vivimos en la existencia cotidiana y natural en comunidad con nuestros pr\u00f3jimos. \u201cNo es bueno que el hombre est\u00e9 solo. Voy a darle una ayuda adecuada\u201d (Gn 2, 18). \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d (Lv 19, 18).<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede abandonar ninguno de los tres aspectos, porque los tres se entrelazan, son consecuencia unos de otros, y resumen toda la vida del hombre. No est\u00e1 dividido el hombre, ni disociado, es una maravillosa unidad; su lucha est\u00e1 entre la gloria de Dios o la idolatr\u00eda de s\u00ed mismo. La disociaci\u00f3n aparece cuando nosotros introducimos esta deformaci\u00f3n, pues es evidente que no pueden existir dos absolutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario preguntarse si nuestro sentido del humanismo favorece a la persona humana, si comporta una verdadera jerarqu\u00eda de valores, si est\u00e1 nutrido de la dignidad espiritual de la persona. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene el trabajo en el conjunto de la vida? \u00bfC\u00f3mo deben ser la ley y el derecho para favorecer a la persona? \u00bfLa propiedad en qu\u00e9 medida est\u00e1 justificada? \u00bfQu\u00e9 es el mando verdadero y c\u00f3mo resulta posible? \u00bfLibertad y obediencia tienen la misma ra\u00edz y sirven a los mismos objetivos? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene la salud, la muerte, el dolor? \u00bfQu\u00e9 representan las relaciones humanas, amistad, fidelidad, ayuda, fraternidad, solidaridad? \u00bfCu\u00e1ndo la atracci\u00f3n que se siente por otro merece llevar el gran nombre de amor? \u00bfQu\u00e9 significa la uni\u00f3n del hombre y mujer que llamamos matrimonio y que sustenta la existencia humana? \u00bfQu\u00e9 es lo m\u00e1s importante? \u00bfY lo menos importante? Vivimos realidades fundamentales \u00bfsabemos qu\u00e9 son?<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos volver a aprender que el dominio sobre el mundo presupone el dominio sobre nosotros mismos; pues \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1n dominar los hombres la inmensa cantidad de poder de que disponen, y que aumenta constantemente, si no son capaces de formarse a s\u00ed mismos? \u00bfC\u00f3mo pueden tomar decisiones pol\u00edticas o culturales, si fracasan continuamente con respecto a s\u00ed mismos? &#8230;Adem\u00e1s debemos volver a plantear seriamente el problema del punto de convergencia \u00faltimo de nuestra existencia, es decir, el problema de Dios. El hombre no est\u00e1 constituido de tal manera que est\u00e9 acabado en s\u00ed mismo, y, adem\u00e1s, pueda entrar o no en relaci\u00f3n con Dios, seg\u00fan sus ideas o sus gustos. Por el contrario, su esencia consiste decisivamente en su relaci\u00f3n con Dios. El hombre s\u00f3lo existe en cuanto referido a Dios; y por ello su car\u00e1cter se define seg\u00fan la manera como entienda esta relaci\u00f3n, la seriedad con que la tome y lo que haga con ella. Esto es as\u00ed, y ni los fil\u00f3sofos, ni los pol\u00edticos, ni los poetas, ni los psic\u00f3logos pueden cambiar nada aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin un sentido trascendente de humanismo acaban por ahogarse el hombre, su creaci\u00f3n cient\u00edfica, las ciencias sociales y humanas. No existir\u00eda la \u00e9tica ni la moral. Ser\u00eda un caos. Los humanismos tienen que favorecer toda la riqueza del esp\u00edritu humano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La ciencia no ha fracasado<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cCuando se habla de que la ciencia ha fracasado como ideal humano y que este fracaso es una de las causas de la confusi\u00f3n que preside la encrucijada de la historia que nos ha tocado vivir (y escribo lo de \u201csuerte\u201d sin asomo de iron\u00eda), se comete un error de bulto; no es la ciencia como ideal, sino el ideal de la t\u00e9cnica lo que ha fracasado. Cuando el hombre ha tenido a su disposici\u00f3n el breve espacio de muy pocos a\u00f1os, t\u00e9cnicas prodigiosas para todo, con las que no pudo nunca ni siquiera so\u00f1ar, se ha enterado, y s\u00f3lo entonces, de que esas t\u00e9cnicas no sirven para resolver nada fundamental; ni aun para darle una sensaci\u00f3n de superioridad sobre el hombre de las edades anteriores, el que so\u00f1aba con esas t\u00e9cnicas como algo casi irrealizable y supon\u00eda que en ellas estaba la clave de la liberaci\u00f3n de las miserias humanas. Pero esto no es decepci\u00f3n de la ciencia o no debe serlo; sino motivo para dar, casi siempre, a Dios lo que es de Dios, es decir, para renovar la categor\u00eda de pensamiento eterno e inacabable y para dejar en su lugar al C\u00e9sar, a la t\u00e9cnica, a lo que se toca y nos fascina con su poder trascendente. Ciego ser\u00e1 quien no vea que el ideal de la etapa futura de nuestra civilizaci\u00f3n ser\u00e1 un simple retorno de los valores eternos y por ser eternos, antiguos y modernos: a la supremac\u00eda del deber sobre el derecho; a la revalorizaci\u00f3n del dolor como energ\u00eda creadora; al desd\u00e9n por la excesiva fruici\u00f3n de los sentidos; al culto del alma sobre el cuerpo; en suma, por una u otra v\u00eda a la vuelta hacia Dios\u201d. Esto lo dice un hombre que fue un gran m\u00e9dico, cient\u00edfico, naturalista, bi\u00f3logo, historiador de la condici\u00f3n humana, Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, al que siempre admir\u00e9 y que ahora, estando en Toledo, me parece m\u00e1s pr\u00f3ximo y cercano<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Dichos de luz y amor, <\/em>n.34, en <em>Obras completas,<\/em> p. 413, BAC 15, Madrid 1978.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n <em>Gaudium et Spes, <\/em>14.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> V\u00e9ase Jacques Leclerq, <em>Las grandes l\u00edneas de la filosof\u00eda moral, <\/em>p. 306-307.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> V\u00e9ase Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, <em>Obras completas,<\/em> vol. I, p. 224-226, Madrid 1975.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Cf. <em>ib\u00edd.,<\/em> vol. III, p. 216, Madrid 1972.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Cf. <em>ib\u00edd.,<\/em> vol. II, p. 485-486, Madrid 1973.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> E. Mounier, <em>Oeuvres, <\/em>vol. III, p. 207.468, Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, <em>Obras completas,<\/em> vol. I, p.128, Madrid 1975.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lecci\u00f3n inaugural de la Facultad de Humanidades, de la Universidad de Castilla-La Mancha. 23 de mayo de 1994. Texto in\u00e9dito. Mi disertaci\u00f3n quiere tratar de la necesidad de que la existencia humana est\u00e9 transida de humanismo. Porque puede darse un tipo de hombre \u2013y se da cada d\u00eda m\u00e1s\u2013 especialista en algo, aislado, gregario. 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