{"id":1272,"date":"2024-09-28T22:58:17","date_gmt":"2024-09-28T20:58:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1272"},"modified":"2024-09-28T22:58:18","modified_gmt":"2024-09-28T20:58:18","password":"","slug":"el-espiritu-santo-y-la-formacion-del-futuro-sacerdote","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-espiritu-santo-y-la-formacion-del-futuro-sacerdote\/","title":{"rendered":"El Esp\u00edritu Santo y la formaci\u00f3n del futuro sacerdote"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada el 30 de septiembre de 1993, durante la Misa de apertura de curso en los Seminarios de la Archidi\u00f3cesis toledana. Texto en BOAT, octubre-noviembre 1993.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Celebramos la Misa del Esp\u00edritu Santo<\/em>, porque invocamos de una manera especial su protecci\u00f3n para el curso acad\u00e9mico que hoy empieza.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, en toda Misa se invoca al Esp\u00edritu Santo y siempre se hace significativa su presencia, precisamente, dicen los te\u00f3logos, en orden a la transubstanciaci\u00f3n y la presentaci\u00f3n renovada del sacrificio de Cristo ante el Padre por la humanidad. Esa invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo, es lo que los liturgistas llaman la <em>\u00abep\u00edclesis\u00bb<\/em> en la Plegaria eucarist\u00eda. De un modo o de otro est\u00e1 siempre presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, al comenzar el curso acad\u00e9mico, concretamente en un Seminario, yo estimo que, de una manera muy particular, se hace, por nuestra parte, la confesi\u00f3n de que el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 presente de manera singular en el Magisterio de la Iglesia en relaci\u00f3n con los seminarios. Ya s\u00e9 que tambi\u00e9n se le invoca para el comienzo de otras actividades, que no son las de un nuevo curso de los alumnos que quieren prepararse para el sacerdocio. Lo s\u00e9. El es el Dador y el Padre de las luces, y dondequiera que el hombre reconozca que las necesita, tiene que invocar su protecci\u00f3n. Y esa necesidad se siente de manera especial en el Seminario, en el Magisterio de la Iglesia sobre el seminario. Esa es la frase precisa; porque fallar\u00eda algo sustancial, si no fuera as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En la formaci\u00f3n de los futuros sacerdotes y en las orientaciones fundamentales para la vida de los ya sacerdotes, cuando el Magisterio de la Iglesia lo ilumina con su luz, est\u00e1 actuando la inspiraci\u00f3n singular\u00edsima del Esp\u00edritu Santo. Y creo que todo lo que hemos padecido en estos a\u00f1os de posconcilio, en esta crisis que a\u00fan no ha sido superada, se debe, por supuesto, en gran parte a que hemos buscado poco la luz del Esp\u00edritu Santo. Cualquiera de nosotros puede haber le\u00eddo casi toneladas de escritos sobre seminarios, en estos a\u00f1os, acerca de m\u00faltiples temas: la psicolog\u00eda del seminario, el car\u00e1cter de los alumnos, la sociolog\u00eda ambiental con la que ha de enfrentarse el seminarista, las cualidades humanas que ha de tener para el di\u00e1logo, la historia de los seminarios, los contrastes violent\u00edsimos en Espa\u00f1a entre una \u00e9poca y otra. Toneladas de escritos, pero sobre el Esp\u00edritu Santo poco, muy poco. Y a esto se debe, en gran parte, la anemia que sufren los seminarios. Por eso, y no por f\u00f3rmula ya consagrada, celebramos esta Misa.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El Decreto conciliar <em>Optatam Totius<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p>Ayer llamaba yo al Se\u00f1or Rector: Distrib\u00fayase por escrito el texto del <em>\u00abVeni, Creator\u00bb,<\/em> que lo canten todos, incluso los peque\u00f1os, que lo aprendan, y as\u00ed, en lat\u00edn, y aunque lo recen tambi\u00e9n en castellano, pero en los actos lit\u00fargicos, c\u00e1ntenlo en lat\u00edn. El <em>\u00abVeni, Creator Spiritus\u00bb<\/em>. Yo invoco al Santo Esp\u00edritu, el que Cristo nos prometi\u00f3, del que habl\u00f3 tantas veces, al que San Pablo se refiri\u00f3 con tanta frecuencia. Invoco el Esp\u00edritu Santo para que nos d\u00e9 luz y que nos haga recordar ciertas cosas, a las que se refiere el Decreto <em>Optatam Totius<\/em> del Concilio Vaticano II. Por ejemplo \u00e9sta: una sentencia de San Agust\u00edn que dice as\u00ed: \u00abEl que m\u00e1s ama a la Iglesia, m\u00e1s posee al Esp\u00edritu Santo\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Es muy profunda. Cuanto m\u00e1s se ama a la Iglesia, m\u00e1s se posee el Esp\u00edritu Santo. Poseer; habla de poseer.<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu Santo es el amor; se le atribuye a \u00c9l, dentro de la relaci\u00f3n de las Tres Divinas Personas, el amor. El amor de salvaci\u00f3n, de iluminaci\u00f3n, de fuerza, de robustez, de delicadeza, de pureza; es decir, eclesial. \u00c9l es el que vela por todo esto, y San Agust\u00edn, con la espada de su genio, penetra y a\u00f1ade que hay que amar a la Iglesia a pesar de los defectos que uno encuentra, a pesar de las tentaciones y dificultades que puede haber, pero hay que amarla. Y claro, cuanto m\u00e1s se ama, m\u00e1s se experimenta la acci\u00f3n de Aquel que fomenta el amor, el Esp\u00edritu Santo. \u00a1Ay, si en estos a\u00f1os se hubiera profundizado tanto como estos Santos Padres lo hicieron, para la aut\u00e9ntica formaci\u00f3n de los seminaristas y de los sacerdotes!<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Imitaci\u00f3n de Jesucristo<\/h3>\n\n\n\n<p>Y sigue el Decreto <em>Optatam Totius<\/em> recordando: \u00abF\u00f3rmense a los alumnos de los seminarios en una verdadera obediencia sacerdotal, con una vida pobre, con esp\u00edritu de abnegaci\u00f3n, y tratando de imitar siempre a nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. Otro programa.<\/p>\n\n\n\n<p>En una aut\u00e9ntica obediencia, imitando a nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Nada de obediencia servil, temerosa, molesta. Es una obediencia, que se convierte en amor, al convertirse en una convicci\u00f3n interior profunda. Lo dice literalmente el Decreto <em>Optatam Totius<\/em>. Es una apolog\u00eda de la obediencia, pero es al mismo tiempo una explicaci\u00f3n de lo que tiene que ser el esp\u00edritu que la anime.<\/p>\n\n\n\n<p>Y m\u00e1s: \u00abF\u00f3rmense espiritualmente, de manera que adquieran robustez espiritual, a la que ha de contribuir tambi\u00e9n la acci\u00f3n pastoral futura en el sacerdote\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. O sea, nada de decir, que con la acci\u00f3n pastoral ya est\u00e1 asegurada la espiritualidad. No, la espiritualidad del sacerdote y del que se prepara para el sacerdocio, es una cosa, y la acci\u00f3n pastoral y la claridad pastoral vienen a robustecerla; eso s\u00ed, pero son otra cosa. Porque de lo contrario caemos en el activismo de siempre, del activismo no creativo, de los apresuramientos, de las prisas, de las f\u00f3rmulas estereotipadas, del profesionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, lo espiritual y sobre eso venga a robustecerlo la acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que lo espiritual tiene su propia entidad. Esta ma\u00f1ana cantaban por \u00abRadio Santa Mar\u00eda\u00bb en el canto de \u00abLaudes\u00bb: no recuerdo bien el canto, pero era esto. Eran voces varoniles que dec\u00edan: \u00ab\u00bfQui\u00e9n que te conozca no te amar\u00e1, Jes\u00fas? \u00bfqui\u00e9n que te ame, no te seguir\u00e1?\u00bb Esa es la espiritualidad, amor, amor, amor; y seguir, seguir a Cristo, y sacrificarse por \u00c9l; y sobre eso, sermones, confesiones, visita a enfermos, grupos juveniles, familias, grupos de matrimonios, reuniones sacerdotales, examen de la situaci\u00f3n&#8230; Bien, sobre eso; pero no en lugar de eso. Vida espiritual, y por \u00faltimo, otro punto, que quiero recordar, porque no se trata de que aqu\u00ed estemos la ma\u00f1ana entera hablando de lo que no hago m\u00e1s que insinuar, como manifestaci\u00f3n de que el Esp\u00edritu Santo se mueve muy especialmente en el Magisterio de la Iglesia sobre los seminarios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Disciplina, caridad y oraci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, nos recuerda tambi\u00e9n la <em>Optatam Totius <\/em>c\u00f3mo existe la <em>obligaci\u00f3n de la disciplina,<\/em> de una disciplina que \u2013y lo dice enseguida, como si el texto quisiera salir al paso de esos pobres criticones que inmediatamente dir\u00edan, vaya, ya est\u00e1 la disciplina\u2013; pues bien, el texto del Concilio a continuaci\u00f3n dice: \u00abpara que pueda fomentarse la caridad\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. Claro, porque en la vida comunitaria, si no hay disciplina, no hay caridad. Pero si la hay y nace de la interioridad del esp\u00edritu, se hace por amor tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en una comunidad numerosa como \u00e9sta, como las vuestras en general, si cada uno hiciera lo que quisiera, esto se convertir\u00eda en un manicomio; tiene que haber una disciplina bien marcada, bien aceptada, bien practicada, bien imitada, bien asimilada, bien vivida. Nunca me he avergonzado de decirlo y menos en aquellos tiempos, que a los obispos ya antiguos nos toc\u00f3 vivir, cuando de parte de Comisiones episcopales y grupos y asambleas, sal\u00edan tantos disparates en relaci\u00f3n con lo que ten\u00eda que vivirse. Una disciplina que contribuye a la maduraci\u00f3n del car\u00e1cter, al sentido de comunidad, al orden en la convivencia, a la fecundidad en el trabajo, al autodominio de s\u00ed mismo. Todo esto es del Concilio; no estoy yo inventando nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, en estos puntos y en todo el Decreto, se ve la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sobre el Magisterio de la Iglesia. Recordadlos, Superiores del Seminario, de los Seminarios. Uno por uno, ten\u00e9is que atender a los seminaristas, para que se muevan a practicar la disciplina motivados de esta manera y con estos valores que estoy invocando. Uno por uno, ense\u00f1adles a orar con oraci\u00f3n mental, porque la oraci\u00f3n lit\u00fargica es m\u00e1s f\u00e1cil, puesto que ten\u00e9is el instrumento en las manos, tanto para las Horas lit\u00fargicas, como para la Misa.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablo ahora de la oraci\u00f3n mental. Directores espirituales, sobre todo. Ten\u00e9is la obligaci\u00f3n seria de hacer que ninguno de estos alumnos deje de practicar la oraci\u00f3n mental diaria, y aconsejarles, con toda caridad, que si no entran por ah\u00ed, busquen otro camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Es frase de San Agust\u00edn tambi\u00e9n aquella en que dice: \u00abSe equivoca el que dice que hay que saber m\u00e1s para amar m\u00e1s y ser mejor\u00bb. Es al rev\u00e9s, hay que amar m\u00e1s a Dios y ser mejor para entender m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Deseo que teng\u00e1is un buen curso acad\u00e9mico. Muchos d\u00edas celebrar\u00e9 la Misa con vosotros. En mi cuaderno de Misas aparece constantemente: \u00abhoy, d\u00eda tal, en tal sitio, aqu\u00ed, en mi casa: Seminario, o Seminario Menor, o Seminario de Santa Leocadia, o Seminario de Ol\u00edas, de Almonacid, de Ajofr\u00edn\u00bb. Pero a\u00fan m\u00e1s \u00e9ste, San Ildefonso.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Treinta y nueve alumnos nuevos este curso<\/h3>\n\n\n\n<p>Dios nos ha bendecido haciendo que vengan \u2013me dicen\u2013 \u00a1treinta y nueve alumnos nuevos al Seminario Mayor! Treinta y nueve alumnos. Dios os bendiga. Bienvenidos. Recibidles, vosotros los que ya sois moradores antiguos de esta casa. Recibidles con amor, con verdadero cari\u00f1o fraternal. Pero ellos, que pisan por primera vez los claustros de este Seminario, deben pensar tambi\u00e9n que a trav\u00e9s de cristales limpios pueden muy bien filtrarse luces no tan limpias. A lo mejor os extra\u00f1ar\u00e9is, los que ven\u00eds con esta ilusi\u00f3n de encontraros un camino expedito para vivir la uni\u00f3n con Jesucristo, de que hay fallos y miserias humanas; puede suceder. Pues bien, yo os digo: sed valientes; no quiero decir sed perseverantes, a ver si lleg\u00e1is un d\u00eda al sacerdocio. No, no os digo nada de eso. Ser\u00e1 lo que Dios quiera. Pero sed valientes desde el primer d\u00eda. Ten\u00e9is que aportar algo vosotros tambi\u00e9n, los que hab\u00e9is entrado en tan gran n\u00famero; aportar vuestro esp\u00edritu generoso, vuestra piedad sincera; y que de parte de los que est\u00e1n aqu\u00ed, no se interponga ni siquiera la telara\u00f1a de una palabra inconveniente, que pueda sofocar la generosidad y la entrega de prop\u00f3sitos, con que vienen estos muchachos, a los que yo bendigo desde el primer momento con especial bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No quer\u00e1is hacerlo todo de repente. Acordaos de aquella carta de Santo Tom\u00e1s a un joven estudiante en que le da consejos y le dice \u2013el primero de ellos\u2013: \u00abEntra por los r\u00edos que te llevar\u00e1n poco a poco, al mar. No quieras entrar por el mar, de repente, porque te ahogar\u00e1s\u00bb. No escuches, ni hables lo que es inconveniente; busca el silencio de tu celda; aprovecha constantemente todo lo que Dios te va ofreciendo; es decir, actuad, actuad. Actuad vosotros y con verdad. Sed limpios de coraz\u00f3n, castos, puros, seminaristas amantes de la pureza que es la fortaleza. Hasta un fil\u00f3sofo no cristiano, Plotino, dijo esta frase conmovedora hoy: \u00abS\u00f3lo las almas bellas pueden contemplar la belleza\u00bb. Y para esa belleza del alma es necesaria la castidad. Nada de medias tintas; yo busco aqu\u00ed seminaristas afanosos de santidad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Oraci\u00f3n del Cardenal Newman<\/h3>\n\n\n\n<p>Acordaos, termino, de una oraci\u00f3n que compuso el Cardenal Newman, a quien yo tanto venero porque he le\u00eddo mucho sus obras, el convertido del anglicanismo. Escribi\u00f3 y recitaba diariamente esta oraci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abBien es cierto, Se\u00f1or m\u00edo, que T\u00fa est\u00e1s siempre cerca de m\u00ed, pero dada mi fragilidad y que las cosas de este mundo son tan tentadoras, no es menos cierto que yo puedo caer, a no ser que se interponga tu gracia. Se\u00f1or m\u00edo, guarda mis ojos, guarda mis o\u00eddos, guarda mis manos, para que pueda verme libre de estas miserables torpezas en las que puedo incurrir. D\u00eda tras d\u00eda fortal\u00e9ceme y ponte m\u00e1s cerca de m\u00ed para que yo pueda estar m\u00e1s cerca de Ti. As\u00ed sea\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> OT 9.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> OT 10.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada el 30 de septiembre de 1993, durante la Misa de apertura de curso en los Seminarios de la Archidi\u00f3cesis toledana. Texto en BOAT, octubre-noviembre 1993. Celebramos la Misa del Esp\u00edritu Santo, porque invocamos de una manera especial su protecci\u00f3n para el curso acad\u00e9mico que hoy empieza. 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