{"id":1268,"date":"2024-09-28T22:56:43","date_gmt":"2024-09-28T20:56:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1268"},"modified":"2024-09-28T22:56:44","modified_gmt":"2024-09-28T20:56:44","password":"","slug":"el-seminario-comunidad-receptora","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-seminario-comunidad-receptora\/","title":{"rendered":"El Seminario, comunidad receptora"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Homil\u00eda en la Misa del Esp\u00edritu Santo, con motivo de la apertura del curso 1992-1993 en los Seminarios diocesanos. Texto en BOAT, octubre-noviembre 1992.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos hermanos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saludo con mucho gusto a todos vosotros, Rectores, Superiores, Profesores de nuestros Seminarios y dem\u00e1s Centros de formaci\u00f3n sacerdotal. Tambi\u00e9n a ustedes, representaciones de Autoridades civiles y militares, y a cuantos est\u00e1is aqu\u00ed presentes. A todos vosotros, queridos alumnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Supongo que estar\u00e1n tambi\u00e9n los cuatro di\u00e1conos, que ayer terminaban los Ejercicios Espirituales, para poder ordenarse de presb\u00edteros ma\u00f1ana en la Catedral. Es una coincidencia preciosa; porque este a\u00f1o hacemos la solemne inauguraci\u00f3n de curso, con el acto lit\u00fargico y el posterior, acad\u00e9mico, con un poco de retraso, por las circunstancias, bien conocidas, de los diversos viajes que he tenido que hacer, particularmente el de Roma, para la beatificaci\u00f3n de ese monje cisterciense, bien conocido y amigo vuestro, seminaristas: el Beato Hermano Rafael. Esto nos ha retrasado un poco la celebraci\u00f3n del acto solemne, pero nos ha tra\u00eddo estas consecuencias, no pensadas, de que se inaugure hoy el curso, y ma\u00f1ana, cuatro sacerdotes m\u00e1s. Es espl\u00e9ndido, y uno siente el deber de dar gracias a Dios, muchas gracias a Dios por tantos dones de su Esp\u00edritu Santo, que se nos est\u00e1n dando continuamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saludo tambi\u00e9n, de manera especial al Se\u00f1or Rector del Seminario Menor, porque hoy es la fiesta de Santo Tom\u00e1s de Villanueva, el gran santo, Arzobispo de Valencia, oriundo de nuestras tierras manchegas; y adem\u00e1s, Don Argimiro, Rector, tiene el privilegio hoy de enriquecer su juventud con la experiencia de consumir un a\u00f1o m\u00e1s; y por eso lo celebra de una manera particular, y nosotros le felicitamos y nos alegramos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como felicitamos tambi\u00e9n a un nuevo Rector, el de Santa Leocadia, y a los dem\u00e1s Rectores de otros centros; y a los alumnos todos, mayores y peque\u00f1os. Los peque\u00f1os y los m\u00e1s peque\u00f1os, a quienes he dirigido una tierna mirada, como la que ellos merecen, seg\u00fan pasaba junto a ellos. Empez\u00e1is hoy a ser testigos de estas celebraciones y, quiz\u00e1 pronto, llegue un d\u00eda en que ser\u00e9is participantes con alguna actuaci\u00f3n vuestra en la liturgia, en el Menor o en el Mayor. Es una larga carrera la que ten\u00e9is que recorrer. Dios haga que vuestros pies sean ligeros, y para eso, que lo sea tambi\u00e9n vuestra alma; para ir viendo con la prudencia que da el tiempo y los auxilios que recibir\u00e9is de vuestros educadores, qu\u00e9 es lo que ten\u00e9is que decidir en el momento de las decisiones. Las que se toman, en diversas ocasiones, a lo largo del curso del Seminario, que comprenden bastantes a\u00f1os. Bienvenidos se\u00e1is todos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El lema para el nuevo Curso<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He hablado otros a\u00f1os, en ocasiones como esta, sobre el Seminario comunidad orante, evangelizadora, laboriosa, etc. Pues, se me ocurre hoy que debo hablar del <em>Seminario como comunidad receptora<\/em>. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque en la oraci\u00f3n de la Misa del Esp\u00edritu Santo pedimos <em>\u00abque Dios nos haga d\u00f3ciles a su Esp\u00edritu\u00bb y \u00abque el Esp\u00edritu nos haga d\u00f3ciles a sus inspiraciones\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Docilidad receptiva. Pero docilidad es algo m\u00e1s, y por eso he dicho comunidad, no receptiva, sino receptora.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Primera reflexi\u00f3n: el respeto cordial a la instituci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se trata de una instituci\u00f3n de la Iglesia, en la que la Iglesia pone su alma, su coraz\u00f3n, su pensamiento, el que vive en ella, el que trata esa instituci\u00f3n, tiene que respetarla mucho. Mucho, porque no es una instituci\u00f3n que nace de la deliberaci\u00f3n de un grupo de hombres m\u00e1s o menos competentes. Ah\u00ed ha actuado el Esp\u00edritu Santo. Y el hecho de mantenerla y autorizarla constantemente con sus atenciones, \u2013la Iglesia presta mucha atenci\u00f3n a los seminarios\u2013 significa que estamos en presencia de algo en que el Esp\u00edritu Santo se recrea. En una instituci\u00f3n como el seminario, hay a\u00f1os, tiempo, personas, lecciones, experiencias, sufrimientos, alegr\u00edas, esperanzas, talentos, reflexiones. Todo esto es muy serio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al Seminario no se puede venir, as\u00ed, de cualquier manera, y a cambiar las cosas, porque a m\u00ed me parezca. Esto ser\u00eda absurdo. Una instituci\u00f3n de la Iglesia, una orden religiosa, una congregaci\u00f3n, un determinado apostolado impulsado, promovido y querido por la Iglesia, deben ser recibidos por aquellos a quienes tales instituciones se dirigen, con todo el respeto, con todo el cari\u00f1o, con toda la docilidad de su alma. As\u00ed es como hay que responder. De lo contrario, se cometer\u00eda la torpeza insigne de sobreponer el propio juicio a algo que viene adornado y fortalecido por el peso de los siglos, de las experiencias, de la santidad de muchos, etc. Y esto es lo que ocurre en el seminario. Por eso, hay que venir al mismo, y seguir en \u00e9l, con esp\u00edritu receptor. Poco a poco, el alumno va viendo hasta qu\u00e9 punto es capaz de disponerse as\u00ed. Y llega un d\u00eda en que, a lo mejor ve, con \u00e1nimo sereno, que no es capaz, y que no debe seguir por ese camino, y busca otro. Y esto es todo; los dem\u00e1s contin\u00faan. Pero, cambiar por cambiar, no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando yo vine aqu\u00ed, los seminaristas mayores en la Di\u00f3cesis no llegaban a veinte. Y me dijeron bastantes profesores y superiores que lo mejor era cerrar el seminario y enviar los alumnos que quedaban a alg\u00fan centro, como por ejemplo, a Salamanca. Yo, naturalmente, me opuse de una manera total. Hoy, y a esta misma hora, est\u00e1 inaugur\u00e1ndose el curso en una di\u00f3cesis que hasta aqu\u00ed no ha tenido seminario propio, porque lo ten\u00edan en Valencia, y es Albacete. El Se\u00f1or Obispo me llam\u00f3 para invitarme a ir a la inauguraci\u00f3n de curso y naturalmente yo le dijo que no, porque ten\u00eda que estar aqu\u00ed; pero que me alegraba infinito de que el esfuerzo que han venido haciendo para recuperar el seminario, que un d\u00eda empez\u00f3 a funcionar cuando la di\u00f3cesis fue erigida, haya sido tan eficaz, que empieza hoy el curso con toda plenitud y con un buen n\u00famero; me parece que treinta y tantos alumnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respeto a la instituci\u00f3n. Fomentar dentro de ella todo lo que pueda tender a fortalecerla, hermosearla, ayudarla. Esto s\u00ed. Pero el abandonismo y la acci\u00f3n puramente subjetiva de que cada uno imponga sus criterios etc., esto es totalmente absurdo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Segunda reflexi\u00f3n: la actitud receptora<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta reflexi\u00f3n va expuesta de manera particular a vosotros, los seminaristas. \u00bfHab\u00e9is le\u00eddo el Libro de Samuel? Sin duda, los mayores lo hab\u00e9is le\u00eddo. Hab\u00e9is le\u00eddo la historia de Samuel, el jovencito, el hijo de Ana, de Ana que suspiraba por tener un hijo y Dios se lo concedi\u00f3. Y entonces ella lo consagra al santuario. Y viv\u00eda en el santuario de Yahv\u00e9 ya mayorcito, pero muy joven; al lado del sacerdote El\u00ed, cuyos hijos daban muy malos ejemplos, por lo cual, Dios los castig\u00f3 y a \u00e9l tambi\u00e9n, al sacerdote, porque no les corrigi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed estaba Samuel, que una noche, cuando est\u00e1 dormido, muy cerca de El\u00ed, oye una voz: <em>\u00abSamuel\u00bb<\/em>. Y \u00e9l se levanta y acude a El\u00ed, creyendo que era \u00e9l quien le llamaba. <em>\u00abAqu\u00ed estoy, Se\u00f1or, h\u00e1blame\u00bb. <\/em>El sacerdote dice <em>\u00abNo, no te he llamado, vuelve a dormir\u00bb<\/em>. Y as\u00ed dos y tres veces. Y el jovencito que se levanta y acude. Con docilidad, muy receptor, disponi\u00e9ndose a captar todo lo que Dios pueda decirle por medio de El\u00ed. Pero no es El\u00ed quien llama, es Dios mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y al fin, Dios se le revela, despu\u00e9s de tres momentos de b\u00fasqueda y de incertidumbre. Una carrera sacerdotal, dir\u00edamos, la de aquella noche; un esfuerzo continuado de docilidad, de b\u00fasqueda inocente y limpia de alma, ateni\u00e9ndose a lo que all\u00ed estaba determinado, con enorme respeto. Y Dios le habla, y le encarga que diga a El\u00ed, tal y tal cosa. \u00c9l, \u00e9l, el jovencito; \u00e9l tiene que dec\u00edrselo, a ese sacerdote El\u00ed, que no ha sabido corregir a sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Qu\u00e9 p\u00e1gina tan hermosa para los j\u00f3venes con fe, para los j\u00f3venes del santuario, para alumnos como vosotros, mayores y peque\u00f1os! \u00a1Qu\u00e9 bien expresa esa p\u00e1gina de la Biblia lo que debe ser la actitud receptora de esta instituci\u00f3n y de cuantos moran en ella! Porque aqu\u00ed tambi\u00e9n se oye la voz de Dios, a trav\u00e9s de la Iglesia que os llama y que os dice lo que hab\u00e9is de hacer. Y la actitud vuestra ha de ser as\u00ed: generosa, decidida, limpia, y siempre acompa\u00f1ada de la gracia de Dios, solicitada constantemente en vuestra oraci\u00f3n diaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Oh, hermosas vidas, las de estos j\u00f3venes, seminaristas buenos, que se dan cuenta muy bien de qu\u00e9 es lo que dejan y qu\u00e9 es lo que buscan! \u00a1Se\u00e1is benditos y Dios os acompa\u00f1e siempre!<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Tercera reflexi\u00f3n: la fe de la Iglesia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que no se puede tener hoy es la actitud del conformismo a priori con el mundo en que vivimos. No, no. Hay que saber nadar contra corriente. Ya sabemos que el mundo hoy se nos presenta con su modalidad, sus exigencias, su ambientaci\u00f3n, sus influjos y, claro, de esto participan muchos, y sucumben tambi\u00e9n. Y as\u00ed, por ejemplo, no se puede en un seminario mantener y cultivar la fe subjetiva de cada uno, si no es despu\u00e9s de recibir la fe objetiva. La fe es la fe de la Iglesia, es el Credo. Y nuestros seminaristas tienen que procurar en todo momento, en su lenguaje, en su estudio, en su reflexi\u00f3n, tener muy claras las afirmaciones de la fe. Como, por ejemplo, har\u00e1n los profesores al terminar la Misa, con el Juramento de Fidelidad. Es la fe de la Iglesia, de la que hay que hablar en los Seminarios. No de la fe en un sentido vago, personalista. No. Es la fe del hombre arrodillado que recita el Credo, los Art\u00edculos de la fe. Sabe en qu\u00e9 consisten, los retiene, los explica, si llega el caso, seg\u00fan el comportamiento de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy se habla tambi\u00e9n de la persona humana, los derechos que tiene esta persona; es necesario pues, se dice, vivir el ambiente del Evangelio, ser testigos. No pida usted a los j\u00f3venes de hoy que sean piadosos, como antes. Hoy tienen que aparecer as\u00ed, como muy de nuestro tiempo; porque el Evangelio es vida; ah\u00ed est\u00e1n los signos de los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed, s\u00ed, es verdad todo esto. Pero en ese Evangelio hay, por ejemplo, esta frase: <em>\u00abYo no he venido a traer la paz, sino espadas; y el hijo se pondr\u00e1 contra su padre; la hija contra su madre y la nuera contra su suegra, y dentro de la misma casa el hombre y la mujer tendr\u00e1n sus enemigos\u00bb<\/em>. Son palabras de Jesucristo. De manera que, cuando decimos \u201chay que ser como hoy\u201d, \u201cj\u00f3venes de hoy\u201d, de acuerdo, pero con el Evangelio \u00edntegro; no disimulado, sino con todo lo que \u00e9l nos pide.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mismo cuando decimos que \u201chay que acompa\u00f1ar, acompa\u00f1ar al hombre de hoy\u201d. Hay que acompa\u00f1ar, hay que hacer una vida normal; el sacerdote no es un ser raro; no tiene por qu\u00e9 aparecer un raro en el pueblo, en la ciudad, en la academia, en la c\u00e1tedra; no es un raro. Es un hombre que va con los dem\u00e1s, pero que tiene una misi\u00f3n: \u00a1encender la llama, encender el fuego, dar luz!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfAh, s\u00ed? Y como tiene que ir con los dem\u00e1s, tiene que hacer la misma vida que los dem\u00e1s. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 llam\u00f3 Jesucristo a doce, y les separ\u00f3, y les cultiv\u00f3, e hizo que estuvieran con \u00c9l un largo tiempo? Y s\u00f3lo cuando est\u00e1n as\u00ed, muy preparados, muy distintos a los dem\u00e1s, en cuanto al capital que llevan y el que manejan, el Esp\u00edritu Santo, Pentecost\u00e9s, los lanza al mundo. Y entonces esos hombres van a acompa\u00f1ar a los hombres. Acompa\u00f1aron a las comunidades nacientes y por todas partes por donde fueron, iban apareciendo los rastros y las consecuencias hermosas de una acci\u00f3n evangelizadora, que el mundo no hab\u00eda conocido hasta entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acompa\u00f1aron, pero fueron m\u00e1rtires, murieron. Porque el mundo, llega un momento que dice: \u201cyo no acepto esto, por lo que sea\u201d; razones pol\u00edticas, razones morales, sociales. Todos murieron m\u00e1rtires. De manera que: \u00a1Mucho cuidado, Superiores, Profesores, con todas vuestras influencias sobre los alumnos! Este capital precioso que ten\u00e9is en las manos; formadles bien. Dad lo mejor de vuestra alma al ofrecer lo que el Seminario puede ofrecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que Dios nos bendiga a todos a lo largo de este curso que iniciamos con tan buenos deseos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y con alegr\u00eda, con esa alegr\u00eda que nos viene por el hecho de que la prensa nos habla hoy de la llegada del Papa a Santo Domingo, y de las cosas que ya ha empezado a decir, con gran verdad y sensatez, refiri\u00e9ndose a la obra evangelizadora de Espa\u00f1a en el Nuevo Continente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No puedo menos de evocar tambi\u00e9n el recuerdo de aquella Misa en Rito Hispano-Moz\u00e1rabe, en la Bas\u00edlica Vaticana, presidida por el Santo Padre. Fue un 28 de mayo, un d\u00eda de inusitada alegr\u00eda para todos los que pudimos estar all\u00ed presentes. Que tambi\u00e9n la experimentemos hoy, para nuestro consuelo y para fortaleza de nuestro esp\u00edritu.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda en la Misa del Esp\u00edritu Santo, con motivo de la apertura del curso 1992-1993 en los Seminarios diocesanos. Texto en BOAT, octubre-noviembre 1992. Queridos hermanos: Saludo con mucho gusto a todos vosotros, Rectores, Superiores, Profesores de nuestros Seminarios y dem\u00e1s Centros de formaci\u00f3n sacerdotal. 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