{"id":1254,"date":"2024-09-28T22:41:26","date_gmt":"2024-09-28T20:41:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1254"},"modified":"2024-09-28T22:41:27","modified_gmt":"2024-09-28T20:41:27","password":"","slug":"eucaristia-y-evangelizacion","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/eucaristia-y-evangelizacion\/","title":{"rendered":"Eucarist\u00eda y evangelizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta pastoral, de febrero de 1993, con motivo del XLV Congreso Eucar\u00edstico Internacional, en Sevilla (7 al 13 de junio de 1993), publicada en BOAT, marzo-abril de 1993.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que en 1881 la ciudad francesa de Lille vio nacer la obra de los Congresos Eucar\u00edsticos Internacionales no han dejado \u00e9stos de celebrarse, a no ser por la cat\u00e1strofe de las dos guerras mundiales. De este modo, la misericordia divina no ha dejado de bendecir a su Iglesia con una constante maduraci\u00f3n en su vivencia eucar\u00edstica y en su celo apost\u00f3lico, aun en momentos de oscuridad o desconcierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el pr\u00f3ximo Congreso, que la Iglesia se dispone a celebrar en Sevilla del 7 al 13 del mes de junio, se nos ofrece el lema <em><strong>Christus lumen gentium: <\/strong><\/em><em>Cristo, luz de los pueblos.<\/em> Quiere de este modo nuestra Madre la Iglesia insistir tanto en la urgencia de la <em>Nueva Evangelizaci\u00f3n<\/em> cuanto en la \u00edntima relaci\u00f3n de \u00e9sta con el <em>Misterio Eucar\u00edstico<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1975, el Papa Pablo VI nos dec\u00eda que \u201cno hay evangelizaci\u00f3n verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Dios\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a> y es sabido que, por ello, la Iglesia, al actualizar la obra de la salvaci\u00f3n, cumpliendo su misi\u00f3n (Mc 16, 15), hace presente a Cristo, centro y culmen de su vida. En efecto, leemos en el Concilio Vaticano II que, \u201cCristo est\u00e1 siempre presente a su Iglesia, sobre todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Est\u00e1 presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro, \u2018ofreci\u00e9ndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreci\u00f3 en la cruz\u2019, sea, sobre todo, bajo las especies eucar\u00edsticas. Est\u00e1 presente con su virtud en los sacramentos, de modo que cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Est\u00e1 presente en su palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es \u00c9l quien habla. Est\u00e1 presente, por \u00faltimo, cuando la Iglesia suplica y canta salmos, el mismo que prometi\u00f3: \u2018Donde est\u00e1n dos o tres congregados en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos\u2019 (Mt 18, 20)\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. As\u00ed se va descubriendo ante nosotros la \u00edntima relaci\u00f3n entre la Evangelizaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero fue precisamente otro n\u00famero de la Constituci\u00f3n conciliar sobre la sagrada liturgia el que expres\u00f3 de modo admirable esta conexi\u00f3n al decir que \u201cde la liturgia, sobre todo de la Eucarist\u00eda, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente, y se obtiene con la m\u00e1xima eficacia aquella santificaci\u00f3n de los hombres en Cristo y aquella glorificaci\u00f3n de Dios, a la cual las dem\u00e1s obras de la Iglesia tienden como a su fin\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En torno a todo este tesoro de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, espiritual y pastoral de la Iglesia gira el lema del presente Congreso.<\/p>\n\n\n\n<p>El Misterio Eucar\u00edstico transmite y expresa con elocuencia el don del amor de Dios manifestado en Cristo, algo que ha de ser el alma y la meta de la tarea evangelizadora. Cuando en nuestro \u00faltimo S\u00ednodo diocesano, trat\u00e1bamos de ofrecer una respuesta al hombre de hoy sobre su destino y la raz\u00f3n de su vivir, la Eucarist\u00eda aparece como la semilla sacramental de un cielo y una tierra nuevos \u201cpignus futurae gloriae\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>, donde habitar\u00e1 la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, para que esto sea posible, todos nosotros hemos de empe\u00f1arnos en una seria conversi\u00f3n personal y comunitaria, que abriendo paso a una aut\u00e9ntica vivencia de la Eucarist\u00eda, nos lleve a eucaristizar nuestras vidas y el rostro mismo de nuestra comunidades eclesiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de ser una realidad trasnochada o una simple manifestaci\u00f3n de piedad sensible, el Congreso Eucar\u00edstico se presenta como <em>un<\/em> <em>proceso catequ\u00e9tico-sacramental encaminado a la renovaci\u00f3n del verdadero esp\u00edritu cristiano en cada cat\u00f3lico y en cada comunidad.<\/em> Un Congreso no se limita al momento de su celebraci\u00f3n, sino que tiene, en uni\u00f3n con los planes pastorales nacionales y diocesanos, y encuadrado en el ritmo del a\u00f1o lit\u00fargico, un itinerario precongresual y ha de alcanzar su continuidad en unas obras durables poscongresuales. Desde hace a\u00f1os las Congresos tienen una preparaci\u00f3n particularmente vinculada al Adviento o a la Cuaresma y se cristalizan en unas \u201cobras del Congreso\u00bb, especialmente caritativo-sociales<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. Esto mismo es lo que hemos de esforzarnos por conseguir, en los pr\u00f3ximos meses, dentro de nuestra Archidi\u00f3cesis y este es mi deseo m\u00e1s ardiente al dirigiros esta Exhortaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Eucarist\u00eda, culmen del misterio<br>de Cristo en la historia<\/h2>\n\n\n\n<p>La Plegaria Eucar\u00edstica IV del actual Misal Romano, tras recordar el proceso de la Historia de la salvaci\u00f3n, que culmina en Cristo y en su misterio pascual, sit\u00faa la \u201cep\u00edclesis\u201d sobre el pan y el vino y el relato de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, que introduce con las siguientes palabras: \u201cPorque \u00c9l mismo, llegada la hora en que hab\u00eda de ser glorificado por ti, Padre santo, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo los am\u00f3 hasta el extremo\u201d. De este modo la Eucarist\u00eda aparece claramente como la obra culminante de Cristo, en conexi\u00f3n con su misterio de muerte-resurrecci\u00f3n-glorificaci\u00f3n, y como la manifestaci\u00f3n m\u00e1s elocuente del valor supremo de su testimonio: el amor que Dios es.<\/p>\n\n\n\n<p>Realmente, la Eucarist\u00eda celebrada y adorada ha sido para la Iglesia, a lo largo de los siglos, la fuente primordial de una hermen\u00e9utica b\u00edblica cat\u00f3lica, de una formaci\u00f3n permanente del pueblo cristiano, y la sede m\u00e1s estable de su reflexi\u00f3n teol\u00f3gica conectada con la vida. Tan cierto es esto que hoy se juzgan las \u00e9pocas de esplendor o de decadencia de la Iglesia seg\u00fan se haya verificado o no este flujo entre liturgia y otras dimensiones de la actividad eclesial.<\/p>\n\n\n\n<p>De aqu\u00ed la importancia de considerar las dos partes de la Misa, liturgia de la Palabra y liturgia eucar\u00edstica como un todo<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>, y de comprender la homil\u00eda como parte de la acci\u00f3n lit\u00fargica<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>. La Eucarist\u00eda es realmente como el Arca de la Nueva Alianza, dentro de la cual y desde la cual se contiene y se da a conocer toda la admirable obra de la salvaci\u00f3n. Tambi\u00e9n por esto mismo la Iglesia quiere celebrar preferentemente la mayor\u00eda de los dem\u00e1s sacramentos dentro del contexto de la Santa Misa. Y tambi\u00e9n se halla aqu\u00ed la raz\u00f3n teol\u00f3gica que lleva a la Iglesia a considerar la Eucarist\u00eda como la cima de la iniciaci\u00f3n cristiana<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Eucarist\u00eda, singularmente en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, se nos ofrece, pues, la participaci\u00f3n en el entero misterio de la salvaci\u00f3n, en el Misterio de Cristo hecho pr\u00f3ximo en la celebraci\u00f3n de cada uno de sus misterios<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>. Esta ha de ser la fuente de esa experiencia trascendente que sirve de punto de partida para una aut\u00e9ntica predicaci\u00f3n mistag\u00f3gica, superando la rutina de un preanuncio evang\u00e9lico que nunca llega a ofrecer lo realmente novedoso y salv\u00edfico del Cristianismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Eucarist\u00eda, fuente y culmen<br>de la vida de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p>Tendremos ahora que insistir en una idea clave para entender la Eucarist\u00eda cat\u00f3lica, y es que en ella se contienen como condensados todos los tesoros de la divina econom\u00eda, bajo la forma de alimento y con presencia real. Est\u00e1n como <em>fundamento y soporte de la vida de la Iglesia y de la esperanza del mundo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 nuestra venerable Liturgia Hispano-Moz\u00e1rabe la que expresar\u00e1 esto con mayor elocuencia, al acompa\u00f1ar el gesto funcional de la fracci\u00f3n del pan eucaristizado para repartirlo entre los fieles, con unas palabras y gestos elocuentes: el sacerdote va desmenuzando la sagrada forma en nueve partes que ir\u00e1 colocando ritmadamente sobre la patena dibujando en ella una cruz mientras las va nominando Encarnaci\u00f3n, Nacimiento, Circuncisi\u00f3n, Aparici\u00f3n, Pasi\u00f3n, Muerte, Resurrecci\u00f3n, y bajo \u00e9sta sigue, Gloria y Reino. El entero abanico se despliega y ofrece a los fieles como alimento de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 siempre oportuno, en este sentido, recordar las palabras de la Instrucci\u00f3n <em>Eucharisticum Mysterium<\/em>, de la entonces llamada Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos, que afirmaba: \u201cLa catequesis del misterio eucar\u00edstico debe tender a inculcar en los fieles que la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda es verdaderamente el centro de toda la vida cristiana, tanto para la Iglesia universal como para las comunidades locales de la misma Iglesia. Porque \u2018los dem\u00e1s sacramentos, al igual que todos los ministerios eclesi\u00e1sticos y las obras de apostolado, est\u00e1n unidos por la Eucarist\u00eda y hacia ella se ordenan. Pues en la Sagrada Eucarist\u00eda se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo en persona, nuestra Pascua y pan vivo, que, por su carne vivificada y que vivifica por el Esp\u00edritu Santo, da vida a los hombres, que de esa forma son invitados y estimulados a ofrecerse a s\u00ed mismos, sus trabajos y todas las cosas creadas juntamente con \u00c9l\u2019 (PO 5)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa comuni\u00f3n de la vida divina y la unidad del Pueblo de Dios, por las que subsiste la Iglesia, los significa debidamente la Eucarist\u00eda y los realiza maravillosamente (Cf. LG 11; UN 2 y 15). En ella tenemos la culminaci\u00f3n de las acciones por las que Dios santifica al mundo en Cristo y del culto que los hombres tributan a Cristo y la aut\u00e9ntica naturaleza de la verdadera Iglesia\u2019 (SC 56 y 41)\u201d<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A la luz de estas ense\u00f1anzas de la Iglesia queda claro que hablar de renovaci\u00f3n lit\u00fargica significa tomarse en serio la tarea de santificaci\u00f3n personal y de la general renovaci\u00f3n de las comunidades cristianas y sus obras de apostolado. A tal celebraci\u00f3n, tal comunidad; y a tal comunidad, tal celebraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a los que siguen pensando en verdaderos antagonismos entre verdadera sacramentalizaci\u00f3n y aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n, a los que se refiri\u00f3 Pablo VI en la <em>Evangelii Nuntiandi<\/em><a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>, diremos que la acci\u00f3n pastoral es un todo que ha de ser org\u00e1nico y que, precisamente en la liturgia, encuentra su \u00edntima trabaz\u00f3n. La participaci\u00f3n lit\u00fargica habla no s\u00f3lo de actividad externa, sino sobre todo de conversi\u00f3n personal y corresponsabilidad eclesial. El dinamismo de la aut\u00e9ntica celebraci\u00f3n lit\u00fargica corre paralelo con el de la inserci\u00f3n de los laicos en el conjunto de las acciones de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, tanto en la ense\u00f1anza como en la acci\u00f3n social, la conexi\u00f3n con el Misterio celebrado en la liturgia resulta garant\u00eda de eclesialidad y de proclamaci\u00f3n de los aut\u00e9nticos valores cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta por todo ello singularmente importante cuidar de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, en particular de la Eucarist\u00eda dominical. Un cuidado que no se puede reducir ni a la sola dignidad externa, ni a la simple observancia legal de las r\u00fabricas, sino que ha de llevar a los fieles al sentido de lo sagrado y a la interiorizaci\u00f3n personal y comunitaria del Misterio<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>. Todo esto lejos de debilitar la predicaci\u00f3n de la Palabra o el compromiso temporal de los fieles, les llevar\u00e1 a estimularlos con inusitada fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, una vez m\u00e1s, tras celebrar nuestro S\u00ednodo diocesano, nos encontramos como Di\u00f3cesis en un momento especialmente oportuno para afrontar este reto de la revitalizaci\u00f3n lit\u00fargica, eucar\u00edstica, de nuestras comunidades dentro del horizonte de la Nueva Evangelizaci\u00f3n. Vamos a empe\u00f1arnos todos por conseguir, desde todas las instancias de la acci\u00f3n pastoral, una coordinaci\u00f3n de esfuerzos y quereres en este sentido; ser\u00eda lamentable que, una vez m\u00e1s, el particularismo de grupo o el concepto privativo del cargo pastoral nos impidiesen realizar tan apasionante y hermosa tarea de futuro juntos y en comuni\u00f3n, como Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Eucarist\u00eda, los cristianos<br>en el coraz\u00f3n del mundo<\/h2>\n\n\n\n<p>Este r\u00e1pido vistazo sobre algunos aspectos b\u00e1sicos del misterio eucar\u00edstico nos tiene que llevar a todos a descubrir la estrecha ligaz\u00f3n existente entre la Eucarist\u00eda y la vocaci\u00f3n de la Iglesia en el mundo. Hemos tratado sobre la importancia de la celebraci\u00f3n de la Misa para la identidad y la acci\u00f3n de la comunidad, incluso hemos apuntado a la extensi\u00f3n de este v\u00ednculo m\u00e1s all\u00e1 de la celebraci\u00f3n, <em>en la vida<\/em>. Insistamos ahora en esto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la plenitud de los tiempos Dios envi\u00f3 a su Hijo, en una carne como la nuestra, ungida por el Esp\u00edritu para evangelizar a los pobres y curar a los contritos de coraz\u00f3n, como m\u00e9dico corporal y espiritual (Cf. Is 61, 1; Lc 4, 8)<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>. Esta misma es la misi\u00f3n de la Iglesia, pues \u201cas\u00ed como Cristo fue enviado por el Padre, \u00c9l a su vez envi\u00f3 a los ap\u00f3stoles llenos del Esp\u00edritu Santo (Mc 16, 15)\u201d<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, los llamados Sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, agregando nuevos miembros al Pueblo de Dios, capacitan para el cumplimiento de esta misi\u00f3n, que es de la entera Iglesia y se realiza tanto en el culto, como en la ense\u00f1anza y en la vida de caridad. La Eucarist\u00eda es cumbre de esa iniciaci\u00f3n, como lo es de la actividad de la Iglesia, pero es tambi\u00e9n <em>alimento en la peregrinaci\u00f3n constante<\/em> que significa la edificaci\u00f3n del Reino (Cf. 1R 19, 8).<\/p>\n\n\n\n<p>Como alimento que se ofrece, la Eucarist\u00eda, al ser celebrada, reclama ser recibida reiteradamente, es decir, siempre que se celebra, al menos por el celebrante, pero ojal\u00e1 tambi\u00e9n por todos los cristianos que admitan la fe de la Iglesia y asistan al sacrificio, con tal de que est\u00e9n debidamente dispuestos. Adem\u00e1s, la Eucarist\u00eda en toda su riqueza de signo y de donaci\u00f3n tiende a producir en quien cree en el gran misterio que encierra, una asimilaci\u00f3n que poco a poco transforma y eleva.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la condici\u00f3n bautismal y crismal de los fieles se expresa y renueva en ellos, dentro de la Misa, bajo el aspecto de consagraci\u00f3n, en la adoraci\u00f3n y otras formas de culto eucar\u00edstico fuera de la Misa lo hace bajo la forma de inmolaci\u00f3n, pues la piedad eucar\u00edstica tiende a extender y propagar las actitudes eucar\u00edsticas<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a> en toda la vida del creyente. La permanencia de Cristo bajo el signo de las especies eucar\u00edsticas invita a apoyar y fundar la vida cristiana sobre el que es \u201cla Roca\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una conexi\u00f3n entre el cumplimiento de la vocaci\u00f3n de la Iglesia en medio del mundo y la piedad eucar\u00edstica. As\u00ed lo expres\u00f3 Su Santidad Juan Pablo II en la carta <em>Dominicae cenae<\/em>: \u201cLa Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucar\u00edstico. Jes\u00fas nos espera en este sacramento del amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoraci\u00f3n, en la contemplaci\u00f3n llena de fe, y abierta a reparar las faltas graves y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoraci\u00f3n\u201d<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, la Iglesia invita vivamente a la adoraci\u00f3n que ha de ser encabezada por los pastores y facilitada en iglesias y oratorios<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>. Pero esta adoraci\u00f3n, si toma la forma de exposici\u00f3n, sea mayor o menor, no puede convertirse en un ap\u00e9ndice para solemnizar otros actos de piedad, ni ha de deslindarse, en su celebraci\u00f3n, de la Misa y del Misterio Pascual en ella actualizado<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>; de no tenerse esto en cuenta, lejos de cultivarse una aut\u00e9ntica espiritualidad eucar\u00edstica, se pueden favorecer desviaciones ritualistas o paganizantes de la piedad cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio luminoso, de aut\u00e9ntica piedad eucar\u00edstica, que hizo de figuras como las de S. Juan de Ribera, Santa Mar\u00eda Micaela del Sant\u00edsimo Sacramento, San Pascual Bail\u00f3n, o Do\u00f1a Teresa Enr\u00edquez, la \u201cloca del Sacramento\u201d, verdaderos signos para las generaciones que los conocieron, ha de estimularnos incansablemente en orden al fomento de la genuina devoci\u00f3n eucar\u00edstica en nuestro clero, nuestros agentes de pastoral, nuestro seminaristas, los miembros de nuestras asociaciones eucar\u00edsticas, grupos de apostolado y fieles en general.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy seguro que, tambi\u00e9n en este sentido, el acontecimiento de gracia del Congreso Eucar\u00edstico Internacional, de Sevilla, nos ofrece una oportunidad \u00fanica y que no podemos mirar con indiferencia; por ello todos hemos de poner especial empe\u00f1o en no dejar de emplear los medios aptos para conseguir estos objetivos pastorales, que se insertan arm\u00f3nicamente en nuestro Plan Pastoral diocesano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Para preparar el Congreso Eucar\u00edstico<br>en nuestra Di\u00f3cesis de Toledo<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Coordinaci\u00f3n de esfuerzos<\/h3>\n\n\n\n<p>La preparaci\u00f3n del Congreso Eucar\u00edstico no ha de ser una tarea de grupos o personas aisladas, sino una empresa diocesana. A este fin nombr\u00e9 un Delegado Diocesano para el Congreso. A \u00e9l conviene informar de toda acci\u00f3n de parroquias, grupos o asociaciones encaminada a preparar o a celebrar el Congreso y a \u00e9l compete coordinar, alentar e informar en todo lo referente a este acontecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>En orden a potenciar esta uni\u00f3n de esfuerzos, yo mismo deseo reunirme con un grupo de personas, especialmente interesadas por esta celebraci\u00f3n, que con el Delegado Diocesano puedan propagar y cumplir en la Di\u00f3cesis los objetivos del pre-congreso y del Congreso.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Catequesis y formaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>La preparaci\u00f3n del Congreso supone una oportunidad magn\u00edfica para revisar y potenciar nuestra catequesis eucar\u00edstica. A nivel de catequesis de infancia y Primera Comuni\u00f3n hemos de aplicar lo dispuesto en nuestro <em>S\u00ednodo Diocesano<\/em><a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo que se refiere a la formaci\u00f3n permanente tendremos que conceder una gran importancia a la predicaci\u00f3n que, en los <em>domingos de Cuaresma y Pascua<\/em>, teniendo por trasfondo la iniciaci\u00f3n cristiana, que culmina en la Eucarist\u00eda, ha de presentar, desde esta perspectiva, el Misterio Pascual. Igualmente, cada p\u00e1rroco, consiliario o responsable de asociaciones eucar\u00edsticas procurar\u00e1 dar a conocer durante este tiempo la ense\u00f1anza que sobre el augusto Sacramento contiene el <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em> (nn.1322-1419).<\/p>\n\n\n\n<p>La Delegaci\u00f3n para el Congreso Eucar\u00edstico, en colaboraci\u00f3n con la (&#8216;omisi\u00f3n Diocesana de Liturgia, ofrecer\u00e1, antes del tiempo de Cuaresma y Pascua, unos materiales que ayuden a orientar la predicaci\u00f3n en el sentido antes indicado, as\u00ed como un comentario, dirigido a los sacerdotes, sobre los n\u00fameros dedicados a la Eucarist\u00eda en el <em>Catecismo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica y adoraci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>No podemos olvidar que uno de los primeros frutos del Congreso ha de ser la <em>mejora de nuestras celebraciones eucar\u00edsticas<\/em>. En este sentido la Secretar\u00eda General del Congreso ha publicado un folleto titulado \u201c<em>La Eucarist\u00eda celebrada<\/em>, reflexiones y sugerencias para mejorar la celebraci\u00f3n y participaci\u00f3n\u201d, que aparece publicado en nuestro Bolet\u00edn Oficial en su n\u00famero de enero de 1993. Tampoco podemos olvidar los consejos y normas que nos ofrece nuestro <em>S\u00ednodo Diocesano<\/em> en sus Constituciones (nn.725-737, 741-750, 752-776, principalmente). Tambi\u00e9n ser\u00eda bueno recordar alguna de las recomendaciones que \u00faltimamente se han publicado en nuestro Bolet\u00edn Oficial: \u201cRecomendaciones para dar a la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica expresividad y verdad\u201d (BOAT, octubre 1991, p. 496-498) y \u201cReflexiones sobre la oraci\u00f3n de los fieles en la Santa Misa\u201d (BOAT, septiembre 1992, p. 410-413).<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo que se refiere a la <em>exposici\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento<\/em> en iglesias y oratorios, ser\u00eda de desear que en todo lugar abierto al culto se celebrase <em>un d\u00eda por semana,<\/em> sea el domingo, el jueves o el viernes, esta pr\u00e1ctica de adoraci\u00f3n eucar\u00edstica. Ahora bien, tal exposici\u00f3n no ha de limitarse a un ap\u00e9ndice de la Misa, del Rosario o de una Novena, ha de tener entidad propia. Tampoco conviene que se considere la exposici\u00f3n como mero marco de la oraci\u00f3n individual y silenciosa, no faltar\u00e1n en estos actos de piedad la <em>lectura b\u00edblica<\/em>, las <em>s\u00faplicas<\/em>, las <em>acciones de gracias<\/em>, el <em>silencio<\/em> y los <em>cantos<\/em>. A este fin conviene que la Delegaci\u00f3n para el Congreso ofrezca a todas las comunidades de la Di\u00f3cesis unos esquemas y formularios para la conveniente celebraci\u00f3n de la exposici\u00f3n eucar\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Acci\u00f3n caritativa y social<\/h3>\n\n\n\n<p>En conexi\u00f3n con C\u00e1ritas Diocesana, la Delegaci\u00f3n Diocesana para el Congreso Eucar\u00edstico fijar\u00e1 un <em>proyecto social del Congreso<\/em> para nuestra di\u00f3cesis. Cada parroquia o grupo deber\u00e1 igualmente, a menor escala, fijarse alg\u00fan proyecto que le permitiese expresar el fruto de la eucaristizaci\u00f3n de la vida. Tendremos que estudiar las posibles opciones para expresar significativamente esta dimensi\u00f3n esencial del misterio de amor contenido en la Eucarist\u00eda, sea una colecta, sea un compromiso de voluntariado, sea un proyecto concreto de promoci\u00f3n humana y cristiana.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Aprendiendo de Mar\u00eda la Virgen<\/h3>\n\n\n\n<p>La Madre del Cielo es maestra singular de nuestra participaci\u00f3n en el Misterio de Cristo. Sus actitudes en el momento de la Anunciaci\u00f3n y Encarnaci\u00f3n del Verbo son el modelo de toda aut\u00e9ntica participaci\u00f3n lit\u00fargica fructuosa. A ella, en Toledo, junto a nuestra C\u00e1tedra, <em>Virgen del Sagrario<\/em>, encomendamos las tareas preparatorias, la celebraci\u00f3n y los frutos de este Congreso Eucar\u00edstico Internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La Se\u00f1ora nos invita a hacer \u201clo que \u00c9l nos dice\u201d, en ella se cumple la dicha de los \u201cque escuchan la Palabra de Dios y la cumplen\u201d, ella nos ense\u00f1a a acompa\u00f1ar a Jes\u00fas hasta la Cruz, y a aguardar confiados su Resurrecci\u00f3n y el don del Esp\u00edritu. Como en los iconostasios orientales, Ella est\u00e1 en las puertas del Santuario para ense\u00f1arnos a participar con fruto y a venerar con pureza el misterio grandioso del amor de Dios. Como Mar\u00eda, tras la Encarnaci\u00f3n, el cristiano eucaristizado camina presuroso al servicio y canta por doquier las maravillas de la Gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Imperando para nuestra Archidi\u00f3cesis una aut\u00e9ntica primavera espiritual preparando el Congreso Eucar\u00edstico de Sevilla, os bendigo con paternal solicitud invocando el constante auxilio de la misericordia divina sobre vosotros y vuestras iniciativas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Evangelii nuntiandi,<\/em> 22.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> SC 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Ib\u00edd., 10.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/em> n. 1402-1405, especialmente este \u00faltimo n\u00famero, el 1405.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Cf. Comit\u00e9 pontificio para los congresos eucar\u00edsticos internacionales, <em>Los Congresos Eucar\u00edsticos Internacionales para una nueva Evangelizaci\u00f3n<\/em>, Ciudad del Vaticano 1991, p. 52 y 53.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Cf. SC 56.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Cf. ib\u00edd., 52.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Cf. <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/em> n.1322.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Cf. <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, <\/em>n.1115.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Instrucci\u00f3n <em>Eucharisticum Myslerium,<\/em> 25 de mayo de 1967, n. 6. Cf. Andr\u00e9s Pardo, <em>Liturgia de la Eucarist\u00eda, <\/em>Madrid 1979, p. 172.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Cf. <em>Evangelii nuntiandi,<\/em> 47.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Instrucci\u00f3n <em>Eucharisticum Myslerium,<\/em> 20.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> SC 5.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Ib\u00edd., 6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Cf. <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, n. 1356-1372, donde se presentan los aspectos sacrificial, eucar\u00edstico y memorial del Sacramento del altar.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Carta <em>Dominicae cenae,<\/em> 3, recogida en el <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/em> dentro del n. 1380.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Cf. Instrucci\u00f3n <em>Eucharisticum Mysterium<\/em>, n. 50 y 51.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Ib\u00edd., 60, 62 y 66.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Constituciones Sinodales, XXV S\u00ednodo Diocesano, Toledo 1991, n. 470 y 474.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral, de febrero de 1993, con motivo del XLV Congreso Eucar\u00edstico Internacional, en Sevilla (7 al 13 de junio de 1993), publicada en BOAT, marzo-abril de 1993. Desde que en 1881 la ciudad francesa de Lille vio nacer la obra de los Congresos Eucar\u00edsticos Internacionales no han dejado \u00e9stos de celebrarse, a no ser [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[53],"doc_tag":[],"class_list":["post-1254","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-eucaristia-en-la-vida-del-cristiano"],"year_month":"2026-04","word_count":3893,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"La Eucarist\u00eda en la vida del cristiano","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/la-eucaristia-en-la-vida-del-cristiano\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1254","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1254"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1254\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1255,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1254\/revisions\/1255"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1254"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1254"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1254"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}