{"id":1246,"date":"2024-09-28T20:27:21","date_gmt":"2024-09-28T18:27:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1246"},"modified":"2024-09-28T20:27:22","modified_gmt":"2024-09-28T18:27:22","password":"","slug":"cual-seria-su-secreto-mons-escriva-de-balaguer","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/cual-seria-su-secreto-mons-escriva-de-balaguer\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1l ser\u00eda su secreto? (mons. Escriv\u00e1 de Balaguer)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Art\u00edculo publicado en <em>ABC,<\/em> de Madrid, suplemento dominical del 24 de agosto de 1975.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varias veces habl\u00e9 con el fundador del Opus Dei, Jos\u00e9 Mar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer. En Roma, donde viv\u00eda, y en Madrid, por donde pasaba con destino a sus viajes apost\u00f3licos o al volver de los mismos, despu\u00e9s de haber sembrado la semilla de la palabra y la gracia de Dios. Porque eso fue toda su vida: un sembrador incansable. Las cosechas no las reten\u00eda en su mano; las volv\u00eda a sembrar inmediatamente en beneficio de todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me he preguntado cu\u00e1l ser\u00eda el secreto de este gran sacerdote del Reino de Cristo en la Iglesia de nuestro tiempo. Y he aqu\u00ed la reflexi\u00f3n que hago a ra\u00edz de su muerte, que hiri\u00f3 su coraz\u00f3n con un movimiento brusco y suave a la vez, como eran los suyos propios. \u00a1Cu\u00e1nto ardimiento en aquel hombre excepcional que se pas\u00f3 la vida sin conocer el sosiego, ni siquiera el que proporciona a tantos otros la \u00faltima enfermedad!<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El car\u00e1cter<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Capacidad para el entusiasmo por las causas grandes, tes\u00f3n invencible, optimismo reflexivo, minuciosidad en la ejecuci\u00f3n, delicadeza suma para los detalles; he ah\u00ed algunos rasgos de su condici\u00f3n humana. Cuando coinciden en una persona, la hacen capaz de grandes resoluciones y la disponen para el triunfo, empleando esta palabra en su valor puramente objetivo, como sin\u00f3nimo de logro de lo que uno se propone. El fundador del Opus Dei consigui\u00f3 muchos de sus prop\u00f3sitos; el primero de todos, dar vida y s\u00f3lido arraigo a una obra a la que se entreg\u00f3 totalmente, la asociaci\u00f3n que predica y promueve la santificaci\u00f3n del hombre en medio del trabajo ordinario de la vida. Esto, que era tan sencillo y tan evang\u00e9lico, estaba pr\u00e1cticamente olvidado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero para poder explicar el \u00e9xito en esta empresa no basta acudir al car\u00e1cter de quien la acometi\u00f3; no est\u00e1 ah\u00ed el secreto. Porque la empresa es de \u00edndole sobrenatural y, por mucho que ayuden las condiciones personales del que la promueve, como instrumento eficaz, se necesita otra clave mucho m\u00e1s \u00edntima y radical. Un car\u00e1cter humano, por muy dotado que est\u00e9 para la perseverancia y el entusiasmo en el servicio a una causa, si s\u00f3lo cuenta con sus propios recursos instrumentales, se dispersa en la inoperancia real, cuando la causa es precisamente vivir enamorado de la santidad y comunicar a los dem\u00e1s el mismo amor. Su actividad se convierte entonces en activismo; su palabra, en grito o en susurro; pero nada m\u00e1s, y la energ\u00eda de su voluntad se transforma en puro af\u00e1n de mando. Nada de esto sirve para llevar por los caminos de la perfecci\u00f3n cristiana. El que lo intente fracasar\u00e1 a las primeras de cambio.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El hijo de la Iglesia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Monse\u00f1or Escriv\u00e1 tuvo tiempo para \u00abfracasar\u00bb. Los casi cincuenta a\u00f1os transcurridos desde que fund\u00f3 la asociaci\u00f3n hasta el momento actual dan de s\u00ed lo suficiente para sentirnos obligados a contemplar con inmenso respeto el proceso de una obra que, como es frecuente en la historia de la Iglesia, ha encontrado enormes dificultades para su desarrollo. Pero \u00e9l, Escriv\u00e1, no las rehu\u00eda. Sab\u00eda que las dificultades forman parte del plan de Dios y las aceptaba con la humildad caracter\u00edstica del que tiene fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sumergido para siempre en la vivencia c\u00e1lida del misterio de la Iglesia, m\u00e1s que enfrentarse con las dificultades, lo que hac\u00eda era incorporarlas y asimilarlas hasta hacerlas correr dentro de su sangre como un alimento m\u00e1s de su vida de fe. De ah\u00ed que lo que parec\u00eda optimismo temperamental era m\u00e1s bien realismo cristiano, que ni se arredra ni huye por muy oscuro que se presente el horizonte. Era la Iglesia de Cristo la que invitaba a trabajar as\u00ed, porque as\u00ed tienen que ser siempre las cosas para los seguidores del que llev\u00f3 la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su amor a la Iglesia era amor al Papa, a los obispos, a los sacerdotes, al Magisterio eclesi\u00e1stico, al culto lit\u00fargico y a la devoci\u00f3n privada, y desde ah\u00ed a los hombres de toda condici\u00f3n, porque para ellos era esa Iglesia tan amada, y mal pod\u00eda ser querida \u00e9sta, si no lo eran a la vez todos los que, dentro o fuera del redil, eran, en la intenci\u00f3n del Salvador, beneficiarios de sus dones. Esto es amor a la Iglesia, quererla tal como es en s\u00ed, sin echar agua al vino, y quererla para todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El universalismo del Opus Dei, en la extensi\u00f3n geogr\u00e1fica y en la diversidad de las personas llamadas, y las originalidades en la concepci\u00f3n de la obra y en sus m\u00e9todos de apostolado, obedec\u00edan a esta identificaci\u00f3n tan cabal del fundador con el misterio de la Iglesia. No le demos vueltas. Sorprendente y a veces desconcertante en sus expresiones y en sus anhelos apost\u00f3licos, monse\u00f1or Escriv\u00e1 no guardaba otras sorpresas ni produc\u00eda otros desconciertos que los de la misma Iglesia, a la que serv\u00eda como un enamorado lleno de confianza y persuadido de que la Iglesia es siempre original. \u00c9l no fracas\u00f3 nunca y lo que hubo de \u00abno logro\u00bb de determinados prop\u00f3sitos parciales en su vida formaba parte del plan, no en virtud de un juego de consolaciones artificiales y forzadas, sino como oblaci\u00f3n que hab\u00eda que ofrecer, porque as\u00ed es la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres grandes fuerzas animaban su vida interior, presentes cada d\u00eda y cada hora en su esp\u00edritu, de valor supremo e insustituible para vivir como hijo de la Iglesia en su doble dimensi\u00f3n m\u00edstica (amor al misterio de la Esposa de Cristo) y apost\u00f3lica (dinamismo de una fe que aspira a renovar el mundo). Eran la Eucarist\u00eda, particularmente el santo sacrificio de la Misa (sentido de redenci\u00f3n); amor a la humanidad de Cristo ni\u00f1o, hombre, muerto y resucitado (sentido de encarnaci\u00f3n de la fe en el mundo), y amor viv\u00edsimo a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, de la cual no quer\u00eda ver separado a San Jos\u00e9 (sentido de familia de los hijos de Dios que tienen junto a s\u00ed motivos de gozo, al encontrarse con la belleza espiritual y la ayuda materna de Mar\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta triple fuerza que calde\u00f3 su vida le movi\u00f3 a lanzarse a la gran tarea, santificar a los hombres tal como son, tal como viven, tal como trabajan. Su sacerdocio lo entendi\u00f3 as\u00ed, y toda su vida fue como la prolongaci\u00f3n de una Misa ininterrumpida que glorificaba al Padre, trataba de obtener el perd\u00f3n para el pecado mediante la gracia sacramental, y pon\u00eda el trabajo profesional y las preocupaciones familiares como una hostia purificada junto al altar. Todo esto es lo que percib\u00ed en las conversaciones que tuve con \u00e9l, y tambi\u00e9n lo he captado en sus escritos, y lo vengo comprobando en los sacerdotes del Opus Dei que he conocido. \u00bfEra \u00e9ste su secreto?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Todav\u00eda algo m\u00e1s<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por supuesto que esas fuerzas a que he hecho alusi\u00f3n, cuando se convierten en motor de una existencia humana iluminada por la fe, hacen del hombre un servidor de Dios, de Jesucristo y de la Iglesia hasta el hero\u00edsmo. Pero, \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 en unos la respuesta es tan plena y en otros tan escasa? Hace falta encontrar otra clave, que es tambi\u00e9n fruto de la gracia, desde luego, pero que comporta igualmente una actitud o disposici\u00f3n inicial capaz de explicar el secreto de la perseverancia y la generosidad en el amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es ese peque\u00f1o toque, matiz delicad\u00edsimo en la relaci\u00f3n de un alma con Dios, del que en un momento dado dependen con frecuencia todas las generosidades para la acogida de lo que Dios ofrece y para la respuesta a lo que pide. Yo lo llamo pobreza, en el sentido evang\u00e9lico de la palabra. Algo as\u00ed como en Mar\u00eda, la Sant\u00edsima Virgen, Madre de Dios. \u00a1Qu\u00e9 coraz\u00f3n tan pobre, es decir, tan limpio, en la doncella de Nazaret cuando recibi\u00f3 el mensaje del cielo! \u00a1Y qu\u00e9 riqueza hab\u00eda, sin embargo, en su entrega a la voluntad de Dios! S\u00f3lo estos pobres son los que se dejan llevar y, por tener el alma limpia, los motores funcionan. Despu\u00e9s, por el camino m\u00e1s inesperado viene lo que viene siempre, el triunfo de Dios en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De Monse\u00f1or Escriv\u00e1 se ha dicho que, a veces, parec\u00eda un ni\u00f1o, que arreglaba un problema grave con una broma, que hu\u00eda de la tristeza como de la peste, que conceb\u00eda o impulsaba la fundaci\u00f3n de una universidad o de una editorial con el m\u00e1s vivo entusiasmo, pero no con mayor empe\u00f1o que el que pon\u00eda para rezar el Rosario, por ejemplo, o para ayudar privadamente a quien se lo ped\u00eda, que contagiaba a los dem\u00e1s el deseo y la dicha de la gracia y la verdad de Dios, que no se reservaba nada teni\u00e9ndolo todo, que lanzaba a sus hijos hacia el mundo al que amaba, y viv\u00eda totalmente apartado del mundo, que no tem\u00eda a personas ni acontecimientos, porque no ten\u00eda nada que perder. \u00bfQu\u00e9 significa todo esto m\u00e1s que el limpio resplandor de un coraz\u00f3n pobre, no instalado, desprendido, abierto a todos, saturado de confianza en Dios en medio de las mayores pruebas? Esta es la pobreza evang\u00e9lica aut\u00e9ntica, aunque el que as\u00ed la vive se dedique a movilizar todos los recursos imaginables para servir a Dios y a los hombres. Acaso est\u00e9 aqu\u00ed el secreto que explica algo de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por haber sido as\u00ed desde los a\u00f1os primeros de su sacerdocio, tan disponiblemente abierto a la acci\u00f3n de Dios, fue encontrado apto, en su peque\u00f1ez de esclavo, para las m\u00e1s grandes tareas apost\u00f3licas. Hay miles de detalles en su vida que lo confirman as\u00ed. Y no es necesario pertenecer al Opus Dei para conocerlos, ni para comprender que donde existe esa pobreza se ama apasionadamente la verdad y se alcanzan resultados inimaginables. Basta tener un poco de sensibilidad sacerdotal, recta y justa, para sentir la noble curiosidad de saber a qu\u00e9 puede deberse el formidable despliegue de tantas energ\u00edas al servicio del Evangelio, como es el que encontramos en la vida de Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mucho antes del Concilio Vaticano II trabaj\u00f3 \u00e9l, como nadie, en la promoci\u00f3n del laicado, en la aut\u00e9ntica y profunda promoci\u00f3n, no en las rid\u00edculas y tristes experiencias que tanto han abundado y siguen haciendo acto de presencia en los a\u00f1os del posconcilio; y en el campo del ecumenismo, y en el di\u00e1logo con el mundo moderno, y en el reconocimiento efectivo de la sana autonom\u00eda de las realidades temporales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisamente por eso, ahora, cuando tantos se mueven alocadamente, sin rumbo, porque su frivolidad les priva de la luz, \u00e9l supo mantenerse tan firme y enhiesto en la roca de la fidelidad sin convertirse jam\u00e1s en un futur\u00f3logo insustancial que, creyendo atisbar el porvenir, consiente en que el presente se le desmorone entre las manos. Porque supo ser un aut\u00e9ntico progresista, fue tambi\u00e9n \u2013como no puede ser menos\u2013 un conservador denodado y valiente, de la raza de los m\u00e1rtires y los confesores de la fe, o simplemente del linaje espiritual de los que, a imitaci\u00f3n de Mar\u00eda, saben conservar en su coraz\u00f3n de pobres del Reino lo que debe ser conservado siempre para ser fieles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo espero y deseo que sus hijos, los sacerdotes y los laicos, sepan seguir este camino. La Iglesia espa\u00f1ola y la Iglesia universal necesita de su testimonio en este sentido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en ABC, de Madrid, suplemento dominical del 24 de agosto de 1975. Varias veces habl\u00e9 con el fundador del Opus Dei, Jos\u00e9 Mar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer. 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