{"id":1244,"date":"2024-09-28T20:26:15","date_gmt":"2024-09-28T18:26:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1244"},"modified":"2024-09-28T20:26:17","modified_gmt":"2024-09-28T18:26:17","password":"","slug":"la-huella-de-un-hombre-de-dios-mons-escriva-de-balaguer","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-huella-de-un-hombre-de-dios-mons-escriva-de-balaguer\/","title":{"rendered":"La huella de un hombre de Dios &#8211; mons. Escriv\u00e1 de Balaguer"},"content":{"rendered":"\n<p>Art\u00edculo publicado en la revista <em>Scripta Theologica,<\/em> 13 (1981), 363-371.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las cosas que hacen interesante el estudio de la historia es la vivencia de novedad que en la historia se encierra, ya que est\u00e1 escrita por la libertad. La historia de la Iglesia resulta a\u00fan m\u00e1s cautivadora, por la incidencia del m\u00e1s poderoso factor de la libertad: la iniciativa divina, que irrumpe en el curso de la normal existencia humana para invitarnos a responder al amor que Dios mismo nos ofrece.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue precisamente una de esas iniciativas divinas lo que aconteci\u00f3 hace medio siglo, dando origen al Opus Dei y, con \u00e9l, a un importante cap\u00edtulo de la historia de la espiritualidad y del apostolado cat\u00f3licos y a nuevas manifestaciones del influjo del esp\u00edritu cristiano en la historia del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de seguir adelante, quiz\u00e1 convenga detenerse en la palabra que acabo de emplear \u2013\u00abinflujo\u00bb\u2013, ya que reclama algunas precisiones. El propio fundador del Opus Dei, Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer, hizo al respecto una consideraci\u00f3n llena de sentido, respondiendo a un periodista que le preguntaba sobre la influencia de la Obra en la sociedad: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 naturaleza es esa influencia? Es evidente que, siendo el Opus Dei una asociaci\u00f3n de fines espirituales, apost\u00f3licos, la naturaleza de su influjo \u2013en Espa\u00f1a, como en las dem\u00e1s naciones de los cinco continentes donde trabajamos\u2013 no puede ser sino de ese tipo: una influencia espiritual, apost\u00f3lica. Lo mismo que la totalidad de la Iglesia \u2013alma del mundo\u2013, el influjo del Opus Dei en la sociedad civil no es de car\u00e1cter temporal \u2013social, pol\u00edtico, econ\u00f3mico, etc.\u2013, aunque s\u00ed repercuta en los aspectos \u00e9ticos de todas las actividades humanas, sino un influjo de orden diverso y superior, que se expresa con un verbo preciso: <em>santificar<\/em>\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El esp\u00edritu cristiano nos habla del m\u00e1s all\u00e1 de la historia, puesto que sus coordenadas no son pol\u00edtico-sociales, sino religiosas: habla de la salvaci\u00f3n del hombre y de su destino eterno. Pero, precisamente por ello, influye, y m\u00e1s que ninguna otra realidad, en la existencia humana, el hombre est\u00e1 hecho para la eternidad y s\u00f3lo desde la perspectiva de lo eterno puede enfocar debidamente \u2013y resolver\u2013 los problemas que se le plantean en el tiempo. Rastrear el influjo de la Iglesia en la historia es, por eso, rastrear el influjo de los ideales trascendentes, manifestando c\u00f3mo informan y animan la vida ordinaria, en sus dimensiones individuales y colectivas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso, del Opus Dei es necesario, adem\u00e1s, tener en cuenta otro factor. El Opus Dei no tiene como finalidad promover determinadas actividades o tareas, sino contribuir a que personas singulares tomen conciencia, en sus propios ambientes y condiciones de vida, de las exigencias del ideal cristiano. Su fundador ha podido decir de la Obra que es una <em>organizaci\u00f3n desorganizada<\/em>, a fin de subrayar, con frase gr\u00e1fica, la realidad de la acci\u00f3n de un esp\u00edritu precisamente a trav\u00e9s de una pluralidad de vidas, cada una de las cuales discurre por su propio camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo eso, ciertamente, hace dif\u00edcil el empe\u00f1o del que aspira a realizar un balance. Y, sin embargo, el acento puesto en la vocaci\u00f3n personal es, sin duda, una de las aportaciones fundamentales del Opus Dei; hasta el punto de que quiz\u00e1 pueda decirse que es a partir de ah\u00ed como debe apreciarse toda su labor.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo pretender escribir esa historia, irreductible, adem\u00e1s, a la necesaria brevedad de estas p\u00e1ginas. Me cabe, con todo, intentar esbozar, en breves pinceladas, algunas ideas especialmente significativas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Santificaci\u00f3n en las estructuras temporales<\/h3>\n\n\n\n<p>Hace algunos a\u00f1os, el autor de una semblanza biogr\u00e1fica de Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a> afirmaba que, desde 1928, fecha en que se fund\u00f3 el Opus Dei, su historia personal se identificaba con la de la Obra a la que hab\u00eda dado vida. Pienso que puede tambi\u00e9n decirse lo inverso: la historia del Opus Dei, desde 1928 hasta el 26 de junio de 1975, fecha en que Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer dej\u00f3 este mundo, se identifica con la vida de su fundador. Con su trabajo sacerdotal en Madrid y en otras numerosas ciudades de Espa\u00f1a, y, despu\u00e9s, con su dedicaci\u00f3n en Roma al gobierno de la Obra y con sus viajes apost\u00f3licos por Europa y Am\u00e9rica, Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer no s\u00f3lo dio impulso al Opus Dei, sino que lo consolid\u00f3 y extendi\u00f3 por todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En un art\u00edculo escrito a ra\u00edz de su fallecimiento al reflexionar sobre el ingente trabajo que hab\u00eda realizado, me pregunt\u00e9: \u00bfcu\u00e1l fue su secreto?<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a> Contest\u00e9 entonces hablando de la riqueza del esp\u00edritu que animaba su empresa, pero se\u00f1alando que era necesario ir m\u00e1s al fondo: su plena disponibilidad interior. Esa pobreza, en el sentido profundo de la palabra, ese no tener nada propio para mantenerse en todo instante a la escucha del querer de Dios, fue lo que hizo de Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer un alma se\u00f1era y un protagonista de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>En los comienzos de su apostolado, algunos le tomaron por iluso o por loco. En aquellos momentos era realmente revolucionario proclamar, y m\u00e1s con la fuerza con que lo hac\u00eda, la llamada universal a la santidad: que todos pueden ser santos, tambi\u00e9n los que viven en medio del mundo y se ocupan de tareas y profesiones seculares. La Iglesia en Espa\u00f1a \u2013y no s\u00f3lo en Espa\u00f1a\u2013 no hablaba de esta natural exigencia de una vida cristiana plena: no exist\u00eda, en los a\u00f1os treinta y cuarenta, una conciencia desarrollada de la posibilidad de una espiritualidad secular, laical, tal y como luego la consagr\u00f3 el Concilio Vaticano II. Solamente P\u00edo XI, y P\u00edo XII despu\u00e9s, con su autoridad, y algunos tratadistas de la vida asc\u00e9tica, con timidez y por coherencia con la ense\u00f1anza general de Cristo, hab\u00edan renovado exhortaciones antiguas, perdidas en el olvido, como las de San Francisco de Sales. Pero, en poco tiempo, la predicaci\u00f3n de Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer fue semilla que cuaj\u00f3 en numerosos corazones y abri\u00f3 horizontes nuevos al vivir y al pensar cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para llegar a todos \u2013pensaba\u2013 hay que ir primero a la cabeza, as\u00ed la eficacia del apostolado se multiplicar\u00e1. Una aspiraci\u00f3n le mov\u00eda: <em>de cien almas, nos interesan las cien<\/em>. Y ah\u00ed encamin\u00f3 sus esfuerzos.<\/p>\n\n\n\n<p>En diversas ciudades universitarias de la Pen\u00ednsula, promovi\u00f3 residencias y colegios mayores. La temperatura espiritual comenz\u00f3 a crecer: j\u00f3venes estudiantes que aprenden a santificar el trabajo y a actuar con libertad y responsabilidad personal en los diversos campos profesionales. El esp\u00edritu del Opus Dei se fue difundiendo, <em>como una inyecci\u00f3n intravenosa en el torrente circulatorio de la sociedad.<\/em> Catedr\u00e1ticos de universidad, profesionales de la medicina o del derecho, gentes del campo y obreros de las barriadas extremas de las grandes ciudades, encontraron en esa espiritualidad luz para sus vidas. En 1950 hay socios del Opus Dei en los puntos m\u00e1s distantes de la geograf\u00eda espa\u00f1ola. Desde que concluy\u00f3 la Segunda Guerra Mundial, se hace posible la expansi\u00f3n europea y mundial: Portugal, Italia, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda, M\u00e9xico, Chile, Argentina, Kenia, Nigeria, Filipinas, Jap\u00f3n&#8230; En 1978, al cumplir sus primeros cincuenta a\u00f1os, la Obra cuenta con m\u00e1s de 70.000 socios, en las cinco partes del mundo. La expansi\u00f3n universal del Opus Dei es, sin lugar a dudas, uno de los hechos m\u00e1s llamativos de la Iglesia del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomar conciencia de lo que significa ser cristiano: as\u00ed podr\u00edamos definir lo que aspiraban a provocar las palabras de Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer. Y lo que provocaron de hecho en universitarios, profesionales, obreros y campesinos; hombres y mujeres de las m\u00e1s diversas condiciones \u2013he conocido bien a varios\u2013 con defectos y limitaciones \u2013todos los tenemos\u2013, pero animados de una gran ilusi\u00f3n, conscientes de pertenecer a la Iglesia y de participar en su misi\u00f3n y, por tanto, con un af\u00e1n apost\u00f3lico que les lleva a \u00abcomplicarse la vida\u00bb en varias empresas y tareas (matrimonios que promueven cursos de educaci\u00f3n familiar, grupos de padres de familia que dan vida a un colegio&#8230;), y, sobre todo, a comprometerse en la tarea de transmitir la fe a quienes les rodean.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha dicho ya muchas veces, al escribir sobre el Opus Dei, que la ense\u00f1anza de Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer anticip\u00f3 lo que iba a ser, pasados los a\u00f1os, uno de los n\u00facleos doctrinales m\u00e1s novedosos y m\u00e1s ricos del Concilio Vaticano II: la proclamaci\u00f3n de la llamada universal a la santidad. A decir verdad, no se limit\u00f3 a anticipar esa proclamaci\u00f3n, sino que la hizo posible. Y eso no s\u00f3lo con sus escritos, llenos de intuiciones y explicaciones certeras, sino, sobre todo, con la Obra misma, con la fuerza de una doctrina hecha vida, traducida en la realidad de los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>La difusi\u00f3n de un determinado esp\u00edritu de pensamiento y de vida puede, como antes dec\u00eda, ser dif\u00edcil de rastrear: por eso los historiadores prefieren a veces centrar su atenci\u00f3n en instituciones o realidades exteriores. Pero, sea cual sea la dificultad que exista para documentar su incidencia, el hecho es que el esp\u00edritu es lo que mueve al hombre y, por tanto, lo decisivo en la historia. La importancia del Opus Dei radica en que, en su acci\u00f3n apost\u00f3lica, la proclamaci\u00f3n de la llamada universal a la santidad no fue nunca un enunciado formulado de manera abstracta, sino un ideal concreto que, al mismo tiempo que se enunciaba, se ense\u00f1aba a vivir. De ah\u00ed el ancho surco que ya ha abierto en la historia de la Iglesia, y en el que, con la gracia de Dios, podr\u00e1 seguir profundizando.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Amor a la libertad<\/h3>\n\n\n\n<p><em>Maestro de libertad cristiana<\/em>, denomin\u00f3 a Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer el prestigioso fil\u00f3sofo italiano Cornelio Fabro. Lo fue ciertamente, y como buen maestro no vacil\u00f3 en proclamar todas las riquezas de esa divina \u00ablibertad de la gloria de los hijos de Dios\u00bb (Rm 8, 21).<\/p>\n\n\n\n<p>Medit\u00f3 profundamente en las dimensiones teol\u00f3gicas de la libertad, como lo testimonia una de sus homil\u00edas, titulada precisamente La libertad, don de Dios<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. Al mismo tiempo, prest\u00f3 especial atenci\u00f3n \u2013no pod\u00eda ser menos, dada la condici\u00f3n secular y laical de los socios de la Obra\u2013 a una de sus facetas sociales m\u00e1s importantes: la libertad en las cuestiones temporales.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad de la fe debe orientar al cristiano tambi\u00e9n en sus decisiones profesionales y sociales. Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer no dej\u00f3 nunca de se\u00f1alarlo: \u00ab\u00bfTe has molestado en meditar lo absurdo que es dejar de ser cat\u00f3lico, al entrar en la universidad o en la asociaci\u00f3n profesional o en la asamblea sabia o en el parlamento, como quien deja el sombrero en la puerta?\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. Pero esa orientaci\u00f3n y esa luz de la fe no imponen, de ordinario, una soluci\u00f3n \u00fanica a los problemas que la actividad temporal plantea: caben posiciones diversas, derivadas de los distintos juicios sobre la realidad hist\u00f3rica o de diversas valoraciones prudenciales. \u00abMuchas veces suceder\u00e1 \u2013ense\u00f1a el Concilio Vaticano II\u2013 que la propia concepci\u00f3n cristiana de la vida les inclinar\u00e1 (a los laicos) en ciertos casos a elegir una determinada soluci\u00f3n. Pero podr\u00e1 suceder, como sucede frecuentemente y con todo derecho, que otros fieles guiados por una no menor sinceridad, juzguen del mismo asunto de manera distinta. Entiendan todos que en tales casos a nadie le est\u00e1 permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia. Procuren siempre hacerse luz mutuamente con un di\u00e1logo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud primordial por el bien com\u00fan\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. Existe una leg\u00edtima autonom\u00eda de las realidades terrenas y es propio del cristiano, consciente de su libertad y responsabilidad personales, defender las propias decisiones y respetar las de los dem\u00e1s. \u00abNo me he cansado de repetir desde 1928 \u2013afirmaba Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer, resumiendo el esp\u00edritu y la experiencia del Opus Dei\u2013, que la diversidad de opiniones y de actuaciones en lo temporal y en lo teol\u00f3gico opinable, no es para la Obra ning\u00fan problema: la diversidad que existe y existir\u00e1 siempre entre los miembros del Opus Dei es, por el contrario, una manifestaci\u00f3n de buen esp\u00edritu, de vida limpia, de respeto a la opci\u00f3n leg\u00edtima de cada uno\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquier conocedor de la reciente historia de Espa\u00f1a sabe bien que este punto de la libertad en cuestiones temporales ha sido un aspecto del mensaje y de la praxis del Opus Dei que, en algunos ambientes, ha provocado incomprensiones. Quiz\u00e1 por ello sea tambi\u00e9n uno de los temas que el fundador de la Obra ha expuesto con f\u00f3rmulas m\u00e1s claras.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, es sin duda alguna, uno de los legados m\u00e1s importantes que ha dejado a la posteridad. Y aqu\u00ed, de nuevo, no s\u00f3lo con las palabras sino con los hechos: con el testimonio de la cooperaci\u00f3n, en una misma empresa de apostolado, de personas con posiciones temporales diversas y aun contrapuestas. En un mundo como el nuestro, que conoce tensiones profundas, y en el que la defensa de las propias opiniones rompe a veces, incluso de forma particularmente dolorosa, la fraternidad cristiana, el fen\u00f3meno pastoral que el Opus Dei representa, constituye una prueba de la virtualidad de los valores trascendentes, cuando verdaderamente se cree en ellos. Ciertamente quien no tenga esa fe buscar\u00e1 explicaciones torcidas o, admitiendo los hechos, los atribuir\u00e1 a planteamientos ilusorios; pero ello no hace sino confirmar lo que acabo de decir. En esta Iglesia que, como le agrada recordar a Juan Pablo II, se aproxima al a\u00f1o dos mil y a la que le toca vivir en un mundo plural y dividido y en la que por tanto los cristianos, hombres como los otros, seguir\u00e1n tambi\u00e9n caminos distintos, es particularmente necesario recordar, te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente, el amor a la libertad y el sentido de la unidad en lo que pertenece a la fe y a la com\u00fan participaci\u00f3n en la misi\u00f3n confiada por Cristo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El ministerio sacerdotal<\/h3>\n\n\n\n<p>Toda experiencia laical profunda presupone y desarrolla una visi\u00f3n de la Iglesia. Lo que a su vez repercute en una profundizaci\u00f3n en el sacerdocio. Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer lo advirti\u00f3 claramente: \u00abJunto a esta toma de conciencia de los laicos \u2013afirm\u00f3 en una de sus entrevistas\u2013 se est\u00e1 produciendo un an\u00e1logo desarrollo de la sensibilidad de los pastores\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. No se trata, por lo dem\u00e1s, de algo que el fundador de la Obra percibiera s\u00f3lo con el paso del tiempo: ya desde el momento fundacional del Opus Dei, sinti\u00f3 una llamada especial a servir a sus hermanos sacerdotes, transmiti\u00e9ndoles el mismo mensaje que llevaba a los laicos, recordando que el sacerdote diocesano ha de santificarse a trav\u00e9s de su ministerio sacerdotal. Tambi\u00e9n en este punto, las ense\u00f1anzas de Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer recibieron la solemne sanci\u00f3n del Concilio Vaticano II: \u00abLos sacerdotes est\u00e1n obligados de manera especial a alcanzar esa perfecci\u00f3n, ya que, consagrados de manera nueva a Dios por la recepci\u00f3n del Orden, se convierten en instrumentos vivos de Cristo, Sacerdote eterno, para proseguir en el tiempo la obra admirable del que, con celeste eficacia, reintegr\u00f3 a todo el g\u00e9nero humano. As\u00ed, pues, puesto que todo sacerdote, a su modo, representa la persona del mismo Cristo, es tambi\u00e9n enriquecido de gracia particular para que mejor pueda alcanzar, por el servicio de los fieles que se les han confiado y de todo el Pueblo de Dios, la perfecci\u00f3n de Aqu\u00e9l a quien representa\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A ra\u00edz de 1928, Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer se rodea de un grupo de sacerdotes que se dirigen espiritualmente con \u00e9l. Algo m\u00e1s tarde, al comienzo de los a\u00f1os cuarenta, obispos de toda Espa\u00f1a, conocedores de su santidad y su preparaci\u00f3n, le llaman para predicar numerosos cursos de retiro sacerdotales: hay a\u00f1os en que m\u00e1s de mil sacerdotes escuchan sus palabras vibrantes, que calan hondamente en los oyentes. A un clero que, en los a\u00f1os anteriores, hab\u00eda sufrido la dura prueba de la guerra, don Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer le plantea, con garra y con tono positivo, una vuelta a las fuentes de la eficacia pastoral. Fue, entonces y siempre, un campe\u00f3n de la santidad sacerdotal. Urgi\u00f3 con fuerza el amor a la Iglesia, el sentido de la unidad con el obispo, la dedicaci\u00f3n plena a la misi\u00f3n de las almas. Contribuy\u00f3 poderosamente al desarrollo de un clero aut\u00e9nticamente diocesano, bien preparado, consciente de su peculiar vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esas fechas, en 1944, reciben la ordenaci\u00f3n sacerdotal los primeros socios del Opus Dei. Pero este hecho no apag\u00f3 en el fundador de la Obra el celo por el resto de los sacerdotes diocesanos. Al contrario, lo hizo m\u00e1s fuerte. En 1948 llega a consultar a la Santa Sede sobre la posibilidad de abandonar la direcci\u00f3n del Opus Dei para dedicarse a una fundaci\u00f3n dirigida a sacerdotes. Felizmente, los obst\u00e1culos que parec\u00edan hacer imposible la entrega a ambas tareas se manifestaron inconsistentes y el Opus Dei abre sus puertas a los sacerdotes diocesanos. Lo que, en los a\u00f1os cuarenta, hab\u00eda sido un apostolado personal de Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer, a partir de 1950 qued\u00f3 convertido en una faceta de la Obra misma. Desde entonces, son millares los sacerdotes diocesanos que, por medio del Opus Dei, han recibido una ayuda y un est\u00edmulo espirituales que, al no sacarlos de su sitio, ya que \u00e9se es el esp\u00edritu de la Obra, ha reforzado su vocaci\u00f3n sacerdotal y sus v\u00ednculos de comuni\u00f3n con el obispo y con el resto del presbiterio, donde quiera que no lo han estorbado apasionados prejuicios o una lamentable ausencia de di\u00e1logo y reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1973, hacia el final de una homil\u00eda pronunciada pensando en una pr\u00f3xima ordenaci\u00f3n de socios de la Obra, el fundador del Opus Dei dirigi\u00f3 la atenci\u00f3n a los miles de sacerdotes que, de un extremo a otro del mundo, desempe\u00f1an con hero\u00edsmo su ministerio. \u00abSaboreo \u2013fueron sus palabras\u2013 la dignidad de la finura humana y sobrenatural de estos hermanos m\u00edos, esparcidos por toda la tierra. Ya ahora es de justicia que se vean rodeados por la amistad, la ayuda y el cari\u00f1o de muchos cristianos. Y cuando llegue el momento de presentarse ante Dios, Jesucristo ir\u00e1 a su encuentro, para glorificar eternamente a quienes, en el tiempo, actuaron en su nombre y en su Persona, derramando con generosidad la gracia de la que eran administradores\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>. El aprecio y el cari\u00f1o que rezuman esas palabras, sostuvieron su actividad en servicio del sacerdote diocesano, provocando ese amplio apostolado al que he aludido hace un momento. Cuando se haga la historia detallada de estos a\u00f1os de la vida de la Iglesia \u2013en Espa\u00f1a y en otros pa\u00edses\u2013 este influjo del esp\u00edritu del Opus Dei entre sacerdotes diocesanos ser\u00e1 uno de los hechos m\u00e1s decisivos para valorar la huella dejada por Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer en la vida de la Iglesia. Y tambi\u00e9n aqu\u00ed, perm\u00edtaseme que insista en ello una vez m\u00e1s, con la fuerza de la vida, con decisiones y afanes hechos surgir en el coraz\u00f3n de numerosos sacerdotes.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Durante el Concilio y despu\u00e9s del Concilio<\/h3>\n\n\n\n<p>He subrayado, a lo largo de estas p\u00e1ginas, la fuerza del esp\u00edritu. Una consideraci\u00f3n final, breve, pero en esa misma l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el Concilio Vaticano II refrendaba aspectos fundamentales de la predicaci\u00f3n de Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer y del esp\u00edritu del Opus Dei, la expansi\u00f3n de sus apostolados sigui\u00f3 adelante. En los a\u00f1os que presenciaron la gran experiencia del Concilio y las tensiones posteriores, la labor de la Obra alcanz\u00f3 nuevos pa\u00edses y, lo que resulta quiz\u00e1 m\u00e1s importante, se afianz\u00f3, creciendo en profundidad, en aquellos en los que estaba presente desde \u00e9pocas anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II, desde el comienzo de su pontificado, ha fijado como meta de sus esfuerzos personales, y de los de toda la Iglesia, la plena aplicaci\u00f3n del Concilio. Tarea ineludible, si la Iglesia quiere estar a la altura de su misi\u00f3n en el tiempo presente, pero tambi\u00e9n, tarea ingente, ya que es toda una regeneraci\u00f3n y renovaci\u00f3n del vivir cristiano lo que hay que promover. No faltan, sin embargo, hechos que mueven a emprenderla con serena confianza: la difusi\u00f3n del apostolado del Opus Dei es uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>La acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, sin el cual no hay espiritualidad plena, es el factor realmente decisivo de la historia. Esas iniciativas divinas, a las que me refer\u00eda al principio, no son s\u00f3lo est\u00edmulo para aquellos a quienes directamente afectan, sino motivo de esperanza para la Iglesia entera: Dios contin\u00faa amando a los hombres y se ocupa de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>En un rinc\u00f3n de la Bas\u00edlica de San Pedro en Roma, hay una antigua imagen de Santa Mar\u00eda ante la que el fundador del Opus Dei acudi\u00f3 muchas veces a rezar. El t\u00edtulo que se lee encima \u2013<em>Mater Ecclesiae<\/em>\u2013 explica el porqu\u00e9 de aquella devoci\u00f3n. Verdaderamente, en aquel lugar se dan cita los grandes amores que hab\u00eda y que hay en su coraz\u00f3n: Cristo, Mar\u00eda, la Iglesia, el Papa.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>Conversaciones con Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer,<\/em> n. 18.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Florentino P\u00e9rez Embid, <em>Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer,<\/em> en <em>Forjadores del mundo contempor\u00e1neo,<\/em> t. IV, Barcelona 1963, 617-627.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>\u00bfCu\u00e1l ser\u00eda su secreto?,<\/em> en <em>ABC<\/em>, Madrid 24 agosto 1975.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Cfr. <em>Amigos de Dios,<\/em> Madrid 1977, 23-38.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <em>Camino,<\/em> n. 353.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> GS 43.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> <em>Conversaciones,<\/em> n. 38.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Ib\u00eddem,<\/em> n. 59.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> PO 12.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> <em>Sacerdotes para la eternidad,<\/em> Madrid 1973, 21.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en la revista Scripta Theologica, 13 (1981), 363-371. Una de las cosas que hacen interesante el estudio de la historia es la vivencia de novedad que en la historia se encierra, ya que est\u00e1 escrita por la libertad. La historia de la Iglesia resulta a\u00fan m\u00e1s cautivadora, por la incidencia del m\u00e1s poderoso [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[72],"doc_tag":[],"class_list":["post-1244","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-temas-diversos"],"year_month":"2026-04","word_count":3714,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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