{"id":1224,"date":"2024-09-28T19:26:12","date_gmt":"2024-09-28T17:26:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1224"},"modified":"2024-09-28T19:26:13","modified_gmt":"2024-09-28T17:26:13","password":"","slug":"el-cardenal-goma-y-la-guerra-de-espana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-cardenal-goma-y-la-guerra-de-espana\/","title":{"rendered":"El Cardenal Gom\u00e1 y la guerra de Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Pr\u00f3logo a la obra de Mar\u00eda Luisa Rodr\u00edguez Aisa, <em>El Cardenal Gom\u00e1 y la guerra de Espa\u00f1a.<\/em> Aspectos de la gesti\u00f3n p\u00fablica del Primado 1936-1939, Madrid 1981, 11-16.<\/p>\n\n\n\n<p>Yacen los restos del cardenal Gom\u00e1 en su tumba de la catedral de Toledo, ante la cual millares de espa\u00f1oles que conocen la historia reciente de Espa\u00f1a se detienen con respeto y veneraci\u00f3n, conscientes de la grandeza de esa figura insigne de la Iglesia y de la patria espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>En el sepulcro los restos, y en el archivo del Arzobispado documentos escritos por \u00e9l o a \u00e9l dirigidos desde muy diversas instancias, que sirven para conocer determinados acontecimientos de una \u00e9poca, de corta duraci\u00f3n en el tiempo, pero de enorme trascendencia e intensidad en la vida de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocas veces se han dado juntos a la vez tanto af\u00e1n de destrucci\u00f3n y tan ardiente deseo de un porvenir mejor. Estoy hablando de los tres a\u00f1os de la guerra espa\u00f1ola de 1936 a 1939, de la Cruzada, del enfrentamiento b\u00e9lico entre hermanos, de la sublevaci\u00f3n de un pueblo contra los poderes constituidos, de la lucha entre las diversas clases sociales de Espa\u00f1a. De todo hubo en aquel doloroso conflicto en que nada fue peque\u00f1o: ni el odio ni el amor, mezclados ambos sentimientos, para que la tragedia fuese m\u00e1s viva, en los mismos corazones y en las mismas almas de los que lucharon y murieron de un lado y de otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Concretamente, el tema de la Iglesia y la guerra espa\u00f1ola sigue siendo de actualidad dentro de esa etapa de la vida de nuestro pueblo y nunca podr\u00e1 soslayarse, a no ser que se renuncie injustamente a entender el fondo ideol\u00f3gico del conflicto. Es un tema del que se ha hablado mucho, pero que se ha estudiado poco. Predomina la pol\u00e9mica sobre el juicio sereno, y abundan m\u00e1s los an\u00e1lisis superficiales y subjetivos que las exposiciones documentadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo mismo es necesario acercarse a \u00e9l sin \u00abprejuicios\u00bb, sabiendo situarse en el tiempo y circunstancias en que los hechos se produjeron, convencidos de que no se necesita apolog\u00eda ni diatriba, sino sencillamente estudio y aportaci\u00f3n de datos exactos, huyendo de todo t\u00f3pico f\u00e1cil y por consiguiente a-hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es precisamente el intento del trabajo realizado por Mar\u00eda Luisa Rodr\u00edguez Aisa que ahora ve la luz. Pacientes investigaciones llevadas a cabo en el archivo del cardenal Gom\u00e1, al que ha tenido acceso directo con la debida autorizaci\u00f3n de quienes pod\u00edan darla sin infringir disposiciones testamentarias del cardenal, le han permitido elaborar esta tesis doctoral que alcanz\u00f3 justo reconocimiento en la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas de la Universidad Complutense. Es el suyo un estudio objetivo y sereno que ilumina aspectos diversos de la relaci\u00f3n entre la Iglesia y la Patria y concretamente de la actuaci\u00f3n, durante la guerra, del insigne Primado de la Iglesia espa\u00f1ola, cardenal Gom\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La figura de Gom\u00e1 en la guerra espa\u00f1ola<\/h3>\n\n\n\n<p>Don Isidro Gom\u00e1 vino a Toledo en 1933. Hab\u00eda sido obispo de Tarazona desde 1927 hasta ese a\u00f1o. No dej\u00f3 de causar cierta sorpresa su nombramiento para Toledo, en donde ven\u00eda a sustituir al cardenal D. Pedro Segura. Sin embargo, la autoridad moral de que gozaba era ya muy grande, sobre todo por los m\u00faltiples escritos pastorales, catequ\u00e9ticos, b\u00edblicos, teol\u00f3gicos, filos\u00f3ficos, que hab\u00edan brotado de su pluma. Tambi\u00e9n sus cartas e instrucciones pastorales como obispo de Tarazona fueron documentos muy notables en aquella \u00e9poca, en que no faltaban los obispos de s\u00f3lida formaci\u00f3n cultural eclesi\u00e1stica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero era, sobre todo, un hombre de car\u00e1cter, claro en sus juicios, enemigo de toda confusi\u00f3n, intr\u00e9pido en la defensa de la Iglesia, de su misi\u00f3n en la sociedad, de sus derechos frente a quienes por sectarismo o por ignorancia quer\u00edan negarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llega a Toledo el 2 de julio de 1933, cumplidos los 63 a\u00f1os, la Iglesia sufr\u00eda ya las consecuencias de una legislaci\u00f3n laicista apasionada y rencorosa. La peque\u00f1a ciudad, por cuyas piedras hablaba la antigua historia, era ya, como tantos y tantos lugares de Espa\u00f1a, foco de des\u00f3rdenes y tumultos continuos. La misma toma de posesi\u00f3n fue accidentada y dolorosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Nombrado cardenal por el papa P\u00edo XI en 16 de diciembre de 1935, al despacho del Primado en Toledo o al Palacio de la Cruzada en Madrid llegaban continuamente visitas, informes y consultas. Y todo fue en aumento cuando, a partir de las elecciones de febrero de 1936, la vida nacional se convirti\u00f3 en un alud incontenible de tensiones de toda \u00edndole, que hac\u00edan presagiar la gran tormenta que pronto se desencadenar\u00eda. El Cardenal no tuvo nunca conocimiento de lo que se ven\u00eda tramando, y s\u00ed \u00fanicamente la presunci\u00f3n de que, tal como iban las cosas, la gran explosi\u00f3n se producir\u00eda inevitablemente. Ten\u00eda, si se quiere, m\u00e1s informaci\u00f3n que otros muchos espa\u00f1oles para presentir la tragedia que se avecinaba, pero nada m\u00e1s. Su ausencia de Toledo cuando se produjo el Alzamiento del 18 de julio se debi\u00f3 pura y simplemente al compromiso asumido hac\u00eda mucho tiempo de ir a Tarazona a consagrar al que hab\u00eda de ser su obispo auxiliar Dr. D. Gregorio Modrego. All\u00ed estaba el 18 de julio y ya no pudo volver a Toledo hasta que se produjo la liberaci\u00f3n de esta ciudad y de su Alc\u00e1zar por las tropas nacionales el 27 de septiembre de 1936.<\/p>\n\n\n\n<p>Declarada la guerra y partida en dos la vida y la geograf\u00eda de Espa\u00f1a, desde el primer momento apareci\u00f3 el factor religioso como elemento important\u00edsimo de la nueva situaci\u00f3n, o como aglutinante de est\u00edmulos y reacciones para la lucha por parte de unos, o como objeto de persecuci\u00f3n devastadora y odio \u00abimp\u00edo\u00bb por parte de otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Gom\u00e1 fue el que entendi\u00f3 que no pod\u00eda permanecer indiferente. Asumi\u00f3 con dolor, porque \u00e9l tambi\u00e9n era el Cardenal de la paz, todas sus responsabilidades, enormemente delicadas, complej\u00edsimas, dif\u00edciles, y pas\u00f3 a ser, sin \u00e9l quererlo, la figura clave de la Iglesia espa\u00f1ola durante la guerra, no s\u00f3lo en la zona nacional, sino por consecuencia y derivaciones de sus actos, tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la Iglesia que viv\u00eda o mor\u00eda en la otra parte y con las instancias superiores de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue figura clave en la guerra:<\/p>\n\n\n\n<p>Como cabeza de la Iglesia espa\u00f1ola, la cual, con rar\u00edsimas excepciones, form\u00f3 un bloque s\u00f3lido y compacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Como representante, aunque meramente oficioso, de la Santa Sede durante casi un a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como exponente de una postura clara en relaci\u00f3n con el Estado que surg\u00eda y en sus juicios sobre la naturaleza sustancial del conflicto y las implicaciones del mismo en el orden social y religioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 extra\u00f1o es que muy pronto, y sobre todo a\u00f1os despu\u00e9s, haya pasado a ser una figura controvertida y, m\u00e1s a\u00fan, combatida por muchos. \u00a1Triste destino \u2013triste o glorioso seg\u00fan se mire\u2013 el de aquellos hombres que, sin buscarlo, se encuentran en un momento dado sumergidos en las tinieblas de la noche, teniendo que hacer sobrehumanos esfuerzos para encontrar caminos que permitan vislumbrar mejores horizontes para la Iglesia y para la Patria amada en el fragor de la tormenta! Son m\u00e1s c\u00f3modas otras actitudes. Lo dif\u00edcil es mantener con firmeza convicciones que se estiman justas, y proclamarlas en nombre de una fe que tiene sus exigencias y cuenta con la experiencia hist\u00f3rica de tantos y tantos dramas humanos en el decurso de la civilizaci\u00f3n, tambi\u00e9n la que llamamos cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>El Cardenal Gom\u00e1 ha sido muy combatido; hora es ya de que sea profundamente estudiado, teniendo a la vista documentos fehacientes a trav\u00e9s de los cuales puedan conocerse los matices de su gesti\u00f3n, lo que afirm\u00f3 y rechaz\u00f3, los motivos que le inspiraron y los l\u00edmites m\u00e1s all\u00e1 de los cuales ni pas\u00f3 \u00e9l, ni quiso que pasara nadie, en cuanto se refer\u00eda a lo que el hecho religioso \u2013mezclado con el pol\u00edtico, social, b\u00e9lico, etc., sin que \u00e9l lo hubiera buscado\u2013 significaba o demandaba en tan dif\u00edciles circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera del libro de su secretario D. Anastasio Granados, apenas se ha escrito nada serio sobre su figura y actuaci\u00f3n. Todo han sido repeticiones de los primeros juicios de aproximaci\u00f3n, las mismas alabanzas, los mismos ataques y, por supuesto, las mismas f\u00e1ciles contraposiciones con otros protagonistas de la vida civil o eclesi\u00e1stica, que tambi\u00e9n sufrieron y actuaron de modo distinto, seg\u00fan se lo aconsejaba su conciencia y el ambiente en que se movieron. Decir de \u00e9l que fue el Cardenal belicista es simplemente una calumnia; a\u00f1adir que para explicar el fondo de su esp\u00edritu hay que acudir a su anhelo de restaurar una Iglesia constantiniana en el sentido peyorativo de la palabra, es ignorancia crasa. Hay que examinar con detenimiento los \u00abpapeles\u00bb de su archivo, todos los que se conservan, en los cuales se refleja con sinceridad su posici\u00f3n ante los problemas que le toc\u00f3 afrontar. Y, desde luego, no empe\u00f1arnos tercamente en juzgar con criterios de hoy lo que sucedi\u00f3 entonces. Lo que decimos en un intento de explicaci\u00f3n de tantas incomprensibles posturas de hoy, a saber, que en cuarenta a\u00f1os ha evolucionado mucho el mundo actual, hemos de aplicarlo tambi\u00e9n al hecho que comentamos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Algunos rasgos de su gesti\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Para la historia quedan, y lo importante es que se ofrezcan con exactitud, los aspectos fundamentales de su gesti\u00f3n; lo que hizo o dej\u00f3 de hacer; las ideas que guiaron su conducta; sus reacciones ante el curso de los acontecimientos; sus juicios sobre el momento y sus previsiones del porvenir. Esto es lo que la autora de este estudio nos presenta con fidelidad que se apoya en documentaci\u00f3n rigurosamente analizada.<\/p>\n\n\n\n<p>El Cardenal Gom\u00e1 defendi\u00f3 siempre la independencia de la Iglesia en sus relaciones con las autoridades pol\u00edticas o militares y luch\u00f3 para que fueran reconocidas la dignidad y prerrogativas de su condici\u00f3n de Primado, tanto en el interior de la Iglesia como en sus gestiones con el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Se opuso siempre, como lo hab\u00eda hecho toda su vida, al laicismo entendido como ausencia o negaci\u00f3n de Dios en la vida social, por lo cual propugn\u00f3 ardorosamente un confesionalismo cat\u00f3lico en la vida p\u00fablica de Espa\u00f1a, cuya alta orientaci\u00f3n pol\u00edtica deseaba fuese informada por los principios cristianos tantas veces proclamados por la doctrina cat\u00f3lica, la cual el propio Concilio Vaticano II estimaba v\u00e1lida al hablar, en la Declaraci\u00f3n sobre libertad religiosa, sobre el deber de las sociedades en relaci\u00f3n con la verdadera religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta convicci\u00f3n le movi\u00f3 a trabajar cuanto pudo, dentro del r\u00e9gimen pol\u00edtico que nac\u00eda del 18 de julio, en favor de una legislaci\u00f3n que \u2013sobre todo en materia de ense\u00f1anza\u2013 reparase los estragos causados durante la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Su juicio sobre los valores que estaban en juego en nuestra guerra fue clar\u00edsimo y firme, y nunca dud\u00f3 en manifestarlo as\u00ed, convencido honestamente de que su responsabilidad pastoral de Jefe de la Iglesia espa\u00f1ola se lo exig\u00eda. De ah\u00ed, su rotunda legitimaci\u00f3n del Alzamiento del 18 de julio y su empe\u00f1o en que esta actitud suya fuese conocida, a la vez que las razones que la avalaban, en el extranjero y sobre todo en Roma, lo cual no signific\u00f3 nunca la aprobaci\u00f3n sin m\u00e1s de la pol\u00edtica concreta del Estado naciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el obispo de Salamanca, Dr. Pl\u00e1 y Deniel, m\u00e1s tarde sucesor suyo en Toledo, Gom\u00e1 no dud\u00f3 en llamar Cruzada al doloroso conflicto, y ello no por presi\u00f3n extra\u00f1a alguna, sino porque as\u00ed lo estimaba en su conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus relaciones con el General\u00edsimo Franco y con las dem\u00e1s autoridades pol\u00edticas y militares, mantuvo su independencia y libertad, lo que le llev\u00f3 en ocasiones a tener que sufrir graves tensiones, cuando pensaba que en alg\u00fan aspecto no se respetaba la necesaria autonom\u00eda de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Habl\u00f3 a tiempo ante quien deb\u00eda hacerlo, del peligro de ciertas corrientes ideol\u00f3gicas que pod\u00edan ser da\u00f1osas para la vida de la Iglesia y del pueblo espa\u00f1ol, o llevar a Espa\u00f1a por caminos ajenos a su historia (nazismo, socialismo, autocratismo, injerencia excesiva del poder pol\u00edtico, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>Deseoso de favorecer lo m\u00e1s posible el acercamiento entre el Vaticano y la Espa\u00f1a nacional, trabaj\u00f3 incansablemente por el establecimiento de relaciones oficiales, exponiendo sus opiniones con toda lealtad y sinceridad ante ambas partes, teniendo que experimentar dolorosas incomprensiones de unos y de otros. El Cardenal pensaba que los roces con el nuevo Estado se deb\u00edan a la ausencia de acuerdos legales entre el mismo y la Iglesia. La dificultad principal estribaba en las diferencias entre el Vaticano y el Estado espa\u00f1ol respecto a la reinstauraci\u00f3n de los antiguos privilegios concordatarios, sobre todo en el nombramiento de obispos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vida se fue agotando en medio de tantos trabajos y sufrimientos, y, poco m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s de terminada la guerra, entreg\u00f3 su alma a Dios en su sede de Toledo con la misma grandeza de sentimientos con que hab\u00eda vivido siempre, lleno de paz y confianza en el Se\u00f1or a quien se hab\u00eda consagrado, y deseando para Espa\u00f1a d\u00edas m\u00e1s venturosos que los que \u00e9l tuvo que vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos ya del fragor de la contienda, quiz\u00e1 su pensamiento en los \u00faltimos meses, en esa hora en que una mente l\u00facida contempla lo que va quedando de las cosas y examina las ra\u00edces profundas de los hechos vividos, volver\u00eda con frecuencia a meditar en lo que hab\u00eda sido su preocupaci\u00f3n pastoral m\u00e1s noble y honda en lo que se refer\u00eda a la Iglesia en su Patria espa\u00f1ola, aunque de ello apenas se ha hablado por parte de los que han tenido inter\u00e9s en presentarnos una figura parcial y deformada.<\/p>\n\n\n\n<p>El Cardenal Gom\u00e1 se lament\u00f3 toda su vida de los fallos del catolicismo espa\u00f1ol, de la fe rutinaria y puramente emocional de gran parte del pueblo, de la falta de preocupaci\u00f3n social en las clases m\u00e1s acomodadas, de la deficiente formaci\u00f3n de los sacerdotes, a cuya injerencia en asuntos pol\u00edticos con claros matices partidistas de signo contrapuesto en todas las regiones espa\u00f1olas, pero particularmente en las m\u00e1s enardecidas por la pasi\u00f3n nacionalista, atribu\u00eda gran parte de los males que la Iglesia hubo de sufrir.<\/p>\n\n\n\n<p>En el diagn\u00f3stico que hizo de la vida religiosa de Espa\u00f1a y en los trabajos que realiz\u00f3 para renovarla \u2013tanto como escribi\u00f3 y habl\u00f3 a lo largo de su vida\u2013 apunt\u00f3 certeramente a este objetivo fundamental: la formaci\u00f3n espiritual e intelectual del clero. Pensaba \u00e9l \u2013sin necesidad de esperar al Concilio Vaticano II\u2013 que, si esto se lograba, se remediar\u00edan muchos otros males que secularmente hab\u00edan venido influyendo sobre el catolicismo espa\u00f1ol, puesto a prueba tan dolorosamente en la dura guerra en que \u00e9l tanto tuvo que sufrir.<\/p>\n\n\n\n<p>El hab\u00eda amado la paz y la concordia sin dejar de servir nunca a la verdad. El no quiso la guerra. Sencillamente, cuando estall\u00f3, se vio envuelto en el conflicto seg\u00fan fue \u00e9ste evolucionando, y trat\u00f3 de cumplir con su deber. Am\u00f3 a la Iglesia y a Espa\u00f1a y este doble amor le acompa\u00f1\u00f3 en su agon\u00eda hasta que se extingui\u00f3 su vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo a la obra de Mar\u00eda Luisa Rodr\u00edguez Aisa, El Cardenal Gom\u00e1 y la guerra de Espa\u00f1a. Aspectos de la gesti\u00f3n p\u00fablica del Primado 1936-1939, Madrid 1981, 11-16. 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