{"id":1220,"date":"2024-09-28T19:20:41","date_gmt":"2024-09-28T17:20:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1220"},"modified":"2024-09-28T19:20:42","modified_gmt":"2024-09-28T17:20:42","password":"","slug":"el-hombre-en-el-cine","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-hombre-en-el-cine\/","title":{"rendered":"El hombre en el cine"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada el 23 de abril de 1963, en el Aula Magna de la Universidad de Valladolid, en la sesi\u00f3n de apertura de las IV Conversaciones de Cine de Valores Religiosos y Morales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 hombre debemos hablar? \u00bfDel director de la pel\u00edcula y el guionista? \u00bfDe los actores y estrellas de la pantalla? \u00bfO m\u00e1s bien del hombre c\u00f3mo tema y argumento, sobre el cual opera el arte cinematogr\u00e1fico, o para presentar su vida a los que despu\u00e9s van a contemplarla, o para influir sobre aquellos a quienes les va a ser presentada? Cada una de estas preguntas requerir\u00eda un tratamiento distinto de la cuesti\u00f3n que sugieren.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00edndole y el prop\u00f3sito de estas Conversaciones, e incluso el temario que va a ser objeto de examen y reflexi\u00f3n, \u2013el hombre en el cine franc\u00e9s, italiano, japon\u00e9s, etc.\u2013 nos indican claramente la postura que hemos de adoptar. Se trata de que reflexionemos sobre lo que viene haciendo el cine, o lo que debe hacer, respecto al tema <em>hombre<\/em>, una de las tres cuestiones \u2013las otras dos son Dios y el mundo\u2013 que constituyen el objeto permanente y eterno de toda filosof\u00eda, y por consiguiente del arte, que es tambi\u00e9n actitud filos\u00f3fica ante la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hace y qu\u00e9 debe hacer el cine en el hombre? \u00bfC\u00f3mo opera con su miseria y su grandeza? \u00bfQu\u00e9 busca en \u00e9l y qu\u00e9 encuentra? \u00bfQu\u00e9 hace con lo que en \u00e9l ha encontrado, sus pasiones, sus dudas, sus anhelos, su alegr\u00eda y su dolor, sus esperanzas y sus fracasos? He aqu\u00ed planteada la cuesti\u00f3n de que vamos a hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas como quiera que el cine, adem\u00e1s de arte, es espect\u00e1culo, y, desde el punto de vista sociol\u00f3gico, espect\u00e1culo de masas, resulta que cuanto el cine haga o deba hacer sobre el hombre, como tema de su expresi\u00f3n art\u00edstica, alcanza tambi\u00e9n al hombre como espectador que toma asiento en su butaca, es decir, al ni\u00f1o, al joven, al padre de familia, al h\u00e9roe y al malvado, a la mujer honesta y a la degradada, es decir, otra vez al hombre con sus alegr\u00edas, sus dudas, sus temores y sus esperanzas. He ah\u00ed las dos dimensiones que tiene el hombre en el cine: una, la que, extra\u00edda de su propia personalidad, es descubierta y presentada; otra, la que, al ser presentada, influye en los que la ven. Son inseparables la una de la otra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El hombre<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay una sola manera de tratar al hombre. Consiste en respetar su dignidad humana y facilitarle el acceso a la altura divina, a la que, por la creaci\u00f3n y por la redenci\u00f3n, ha sido llamado. No podemos renunciar jam\u00e1s a este principio. Esa dignidad es algo objetivo, permanente, inmutable. Brota de las ra\u00edces m\u00e1s hondas del ser humano. Se manifiesta en la conciencia, a trav\u00e9s del pensamiento y la libertad. El relativismo \u00e9tico, que degenera en escepticismo y sistem\u00e1tico desprecio de las llamadas normas morales, es una monstruosidad. Los ni\u00f1os del mundo entero son fundamentalmente iguales en sus aspiraciones y en sus reacciones. El hombre de la calle y el hombre culto de todos los tiempos aman la justicia y el bien. Los valores morales existen no como arbitraria imposici\u00f3n extr\u00ednseca a la naturaleza humana, sino porque antes existe la naturaleza que los reclama y los necesita.<\/p>\n\n\n\n<p>Pascal escribe este pensamiento maravilloso sobre la grandeza del hombre: \u00abEl hombre no es m\u00e1s que una ca\u00f1a, la m\u00e1s d\u00e9bil de la naturaleza; pero es una ca\u00f1a que piensa. No es preciso que se confabule la totalidad del universo para quebrantarlo; un vapor, una gota de agua, bastan para matarle. Pero aun cuando el universo lo aplastase, el hombre ser\u00eda todav\u00eda m\u00e1s noble que lo que lo matara, porque sabe que muere y sabe la ventaja que el universo tiene sobre \u00e9l; mientras que el universo no sabe nada de ello\u00bb. Pero a\u00f1adi\u00f3 este otro pasaje sobre la limitaci\u00f3n humana: \u00abLa grandeza del hombre es tal porque se reconoce miserable. Un \u00e1rbol no se reconoce miserable\u00bb; \u00abes, pues, miserable en cuanto tal, pero es sublime porque lo sabe\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa grandeza y esa miseria, conjugadas, nos ponen a las puertas de la moral. Porque todo hombre se pregunta inevitablemente qu\u00e9 tiene para ser grande y por qu\u00e9, a pesar de todo, es miserable. Al hacer esas preguntas, que son eternas, est\u00e1 rozando ya la cuesti\u00f3n del mal y del bien, de la luz y las tinieblas. Esto es as\u00ed, y ser\u00e1 as\u00ed siempre, a pesar de las guerras mundiales que proponen generaciones de locos, a pesar de los grandes n\u00facleos de juventud adoradores del nihilismo como sistema de vida, a pesar de las filosof\u00edas del disparate y del absurdo que, por serlo, se condenan a s\u00ed mismas como anti filosof\u00edas m\u00e1s bien.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma naturaleza humana nos conduce a Dios, y por eso no es posible tratar al hombre con la dignidad que merece, si no le facilitamos el acceso a la altura divina a que est\u00e1 llamado. Escuchad este otro pensamiento, tambi\u00e9n de Pascal, s\u00f3lo en apariencia pesimista: \u00abLa verdadera y \u00fanica virtud es, pues, odiarse (porque somos odiosos por la misma concupiscencia), y buscar un ser verdaderamente amable para amarlo. Pero, puesto que no podemos amar lo que est\u00e1 fuera de nosotros, es necesario amar un ser que est\u00e9 en nosotros y que sea nosotros, verdad \u00e9sta que es v\u00e1lida para todos los hombres. Ahora bien, no existe m\u00e1s que el ser universal que re\u00fana tales condiciones. El reino de Dios est\u00e1 en nosotros, el bien universal est\u00e1 en nosotros, es nosotros mismos y a la vez no lo es\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, que sin la religaci\u00f3n con Dios \u2013religi\u00f3n\u2013 el hombre, y por consiguiente su dignidad, son algo incompleto. Dispensadme de m\u00e1s razonamientos en este primer paso de mi exposici\u00f3n. O, si quer\u00e9is, permitidme que a\u00f1ada otro. Supuesto que la religi\u00f3n es necesaria para saber en qu\u00e9 consiste, de manera total, la dignidad humana, resulta, y cuantos estamos aqu\u00ed lo reconocemos, que la luz verdadera de la religi\u00f3n verdadera ha sido encendida en el mundo por Jesucristo. Luego todo lo que vaya contra el Evangelio, va contra el hombre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El cine<\/h2>\n\n\n\n<p>He le\u00eddo con atenci\u00f3n la mayor parte de las ponencias y comunicaciones de las dos \u00faltimas Conversaciones que aqu\u00ed se han celebrado. A trav\u00e9s de ellas he visto la preocupaci\u00f3n de muchos de vosotros, por lo cual ya no extra\u00f1ar\u00e9is que yo tambi\u00e9n manifieste la m\u00eda. Est\u00e1is empe\u00f1ados en una batalla hermosa, pero dif\u00edcil, muy dif\u00edcil. Vuestra acci\u00f3n ser\u00e1 eficaz, \u00bfc\u00f3mo no? Nada de cuanto hacemos se pierde en el vac\u00edo. Pero la eficacia depende de que teng\u00e1is criterios muy claros, lo cual no quiere decir cerrados. Sin duda los ten\u00e9is. He visto que en esas Conversaciones se ha hablado y se ha repetido y se ha comentado el discurso de P\u00edo XII sobre el <em>film ideal<\/em>. Tambi\u00e9n se han tenido presentes la Enc\u00edclica <em>Miranda prorsus<\/em> del mismo Pont\u00edfice y la <em>Vigilanti cura<\/em> de P\u00edo XI. Bien. No voy a hacer yo un comentario m\u00e1s a normas tan sabias y tan magistralmente trazadas. Lo que intento es fortalecer un modo de pensar que a todos nos defienda.<\/p>\n\n\n\n<p>A) En el Evangelio leemos estas palabras: \u00abCaminad mientras ten\u00e9is luz, para que no os sorprendan las tinieblas, pues el que camina en tinieblas no sabe d\u00f3nde va\u00bb (Jn 12, 36). El cine no se ha puesto al servicio de la luz. En t\u00e9rminos generales, podemos decir que ha servido m\u00e1s bien a las tinieblas. En los sesenta a\u00f1os de su carrera de expansi\u00f3n vertiginosa el cine ha hecho mucho da\u00f1o a la dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice que el cine cuenta cada a\u00f1o con 12.000 millones de espectadores. Los pa\u00edses m\u00e1s atrasados y que cuentan con menor n\u00famero de asistentes al cine con los de mayor poblaci\u00f3n: los asi\u00e1ticos y los africanos. Por consiguiente, entre los europeos y los americanos \u2013los m\u00e1s avanzados en cultura, t\u00e9cnica, religi\u00f3n\u2013 es donde el cine cuenta con m\u00e1s espectadores. O sea que est\u00e1 sirviendo a las tinieblas donde m\u00e1s debiera reinar la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice Mons. Bernard, director de la O.C.I.C.: \u00abHe aqu\u00ed el verdadero pecado del cine: pretender existir, tener un valor, tener un p\u00fablico, sin darse cuenta de que Jesucristo ha vivido, sin tener en cuenta que el mundo ha sido salvado, que el mundo no es ya un recept\u00e1culo de \u00e1tomos inteligentes, o el campo cerrado de instintos incontrolables, o la reserva de animales feroces que se baten; el mundo debe cantar la gloria de Aqu\u00e9l que lo ha puesto en orden, debe hacer triunfar el Esp\u00edritu sobre el instinto, debe orientarse hacia el amor universal liber\u00e1ndolo de sus pasiones y de sus intereses personales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando el cine busca p\u00fablico y cuando el p\u00fablico va en busca de una pel\u00edcula, hacen como si Jesucristo no hubiera existido, se complacen en tesis materialistas o satisfacen sus instintos de brutalidad o de sensualismo decadente; cuando trabajan por el triunfo del orgullo, de la envidia o de la c\u00f3lera, hay que pedir que al menos reconozcan la justicia de los anatemas que contra el cine se lanzan\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No extra\u00f1\u00e9is que los obispos del mundo entero \u2013los de Italia, Francia, Austria, Estados Unidos, tengo sus declaraciones a la vista\u2013 se manifiesten llenos de alarma. Est\u00e1 justificada esta actitud. Se ha dicho que la Iglesia adopt\u00f3 una postura negativa ante el cine. No es cierto. No se debe confundir a la Iglesia con algunos hijos suyos, eclesi\u00e1sticos o laicos, los cuales con actitud que era m\u00e1s bien hija de un ambiente y de una \u00e9poca, condenaban incluso el instrumento, al condenar el fin al que serv\u00eda. La Iglesia no necesita hacer expl\u00edcitas y formales declaraciones a cada paso frente a un invento que surge, un hecho social que se consolida, o una expresi\u00f3n art\u00edstica que aparece. M\u00e1s bien tiene derecho a confiar en la honradez de los hombres que la conocen, los cuales, sin esperar nuevas precisiones, deber\u00edan recordar que ella ha hablado ya con su doctrina teol\u00f3gica y moral de siempre, nacida del Evangelio, sobre el uso de las cosas creadas, y sobre la obligaci\u00f3n que el hombre tiene de poner sus facultades y talentos al servicio del bien y de la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan, estoy por decir que la Iglesia no ha tenido ni tiempo siquiera de adoptar otra actitud que la de ponerse en guardia, hasta el momento en que P\u00edo XI y sobre todo P\u00edo XII, con un esfuerzo supremo de esperanza en medio del desastre, se\u00f1alan los aspectos positivos que, m\u00e1s que tiene, puede y debe tener el cine. Hasta entonces, el crecimiento y difusi\u00f3n del mismo fueron tan explosivos y repentinos, que fue necesario esperar para ver a d\u00f3nde conduc\u00eda aquella carrera. En el a\u00f1o 1920, aproximadamente, es cuando empieza a tratar los valores humanos en la pantalla. Pronto se vio que m\u00e1s los degradaba que los enaltec\u00eda. Cuando el agua envenenada ha envenenado el organismo de un enfermo, lo primero que hace el m\u00e9dico es tratar de desintoxicar ese organismo prohibiendo que beba m\u00e1s; despu\u00e9s procurar\u00e1 que las fuentes y los r\u00edos ofrezcan agua pura. Esto es lo que ha hecho la Iglesia en la peligrosa y terrible cuesti\u00f3n del cine. Si, aun hoy, se oye m\u00e1s su palabra de cautela que de aliento positivo, la cual desde luego existe, es porque comprueba hechos como \u00e9stos que vosotros conoc\u00e9is mejor. Las pel\u00edculas reprobables en Italia en 1955 fueron el 5% de la producci\u00f3n; en el 58, el 22%; en el 59, el 35%; en el 60 el 45%<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. En el 61, las clasificadas como excluidas o desaconsejables, representan el 47,03% de la producci\u00f3n, y si a \u00e9stas se suman las consideradas \u00abcon reservas para adultos\u00bb, se llega al 59,46% del total producido en un solo a\u00f1o<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>B) Lo m\u00e1s terrible de todo es la complacencia en el mal y el obstinarse en servirse de \u00e9l para propagarlo y hacer que los dem\u00e1s lo asimilen. Entonces se cumple otra frase del Evangelio: \u00abSi un ciego se convierte en gu\u00eda de otro ciego, ambos caen al hoyo\u00bb (Mt 15, 14). Esto tiene particular aplicaci\u00f3n al hombre de hoy, puesto que de \u00e9l hablamos, y m\u00e1s precisamente al hombre de la cultura occidental, a la cual pertenecemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo, Europa, y con ella, desde hace 50 a\u00f1os, Am\u00e9rica del Norte, han sido los gu\u00edas de la humanidad. Hoy las cosas han cambiado. En \u00c1frica y en Asia aparecen nuevos pueblos que se adelantan a ocupar su puesto en la historia y a influir sobre el destino de la humanidad. Ya nada ni nadie podr\u00e1 detenerlos. Y en el Oriente de Europa, en Rusia, hace tiempo que apareci\u00f3 un nuevo sistema de vida. Esos bloques inmensos de seres humanos, que cada d\u00eda toman m\u00e1s fuerte conciencia de s\u00ed mismos, se preguntan si tienen algo que aprender de las viejas grandes naciones europeas, muchos de cuyos hogares y ciudades en nada se diferencian de un parque zool\u00f3gico. Selva por selva, es preferible la de los bosques a la del cemento y las salas de cine. El erotismo y la sexualidad est\u00e1n creando en Occidente una civilizaci\u00f3n afrodisiaca. No nos extra\u00f1emos de que este materialismo del coraz\u00f3n y las costumbres, en los pueblos que conduc\u00edan y guiaban, provoque el materialismo de las ideas en los pa\u00edses y naciones que hasta aqu\u00ed eran conducidos y guiados. Con la diferencia de que al hacerse materialistas en el pensamiento se creer\u00e1n superiores, pues entienden que es propio de seres decadentes hacer concesiones a los instintos del bajo placer y a la inmundicia.<\/p>\n\n\n\n<p>No otra explicaci\u00f3n tiene la burla de Kruschef ante ciertas exhibiciones que le fueron hechas en su viaje por los Estados Unidos. O la respuesta de un grupo de j\u00f3venes ucranianos que en r\u00e9gimen de intercambio visitaron no hace mucho la ciudad inglesa de Exeter. Despu\u00e9s de recorrer varios c\u00edrculos industriales, art\u00edsticos, culturales, fueron conducidos a un club de \u00abjazz\u00bb. \u00abMuy instructivo \u2013comentaron\u2013, pero bastante inmoral\u00bb. O los versos de una canci\u00f3n compuesta por un joven comunista del Vietnam del Norte el 14 de julio de 1960, mientras en Hanoi la muchedumbre danzaba en honor de la toma de la Bastilla. \u00abOigo, a la cruda luz del falso d\u00eda de la noche, el ruido insoportable de la samba&#8230; Oh manes de mis antepasados, que nos ense\u00f1asteis las danzas castas, el pudor de la mirada, la continencia del lenguaje, la moderaci\u00f3n del cuerpo, &#8230;permitid que cambien los gobiernos, que se produzcan las revoluciones, que el sol se levante y caiga la lluvia&#8230;, pero no permit\u00e1is que nuestras hijas se contoneen al ritmo b\u00e1rbaro de la samba\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Se calcula que Asia en 1980, dentro de 18 a\u00f1os, tendr\u00e1 2.011 millones de habitantes, bastante m\u00e1s de la mitad del mundo entero. En vista de lo cual se comprende la frase de Cardjin: \u00abNinguna fuerza t\u00e9cnica podr\u00e1 impedir ma\u00f1ana a los pueblos asi\u00e1ticos dominar el porvenir de la humanidad. S\u00f3lo los ciegos pueden negar este hecho\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, aqu\u00ed tambi\u00e9n va a entrar o est\u00e1 entrando ya la corrupci\u00f3n. Los ciegos conducen a otros ciegos. El Jap\u00f3n es el m\u00e1s grande productor de filmes en el mundo, m\u00e1s que Hollywood. El lenguaje t\u00e9cnico del cine japon\u00e9s es, poco m\u00e1s o menos, el mismo que el de Occidente. Lo que constituye su car\u00e1cter m\u00e1s original \u2013escribe Etsuka Takano\u2013 es la naturaleza de sus temas&#8230; El de la exaltaci\u00f3n de los valores familiares es constante. El amor, hasta fecha muy reciente, se trataba de manera harto distinta a como suele hacerse en las pel\u00edculas de los pa\u00edses occidentales. Un peque\u00f1o n\u00famero de filmes han comenzado a reducir la importancia de la familia y a conceder al amor entre dos un papel preponderante. El adulterio, desconocido hasta ahora, ha hecho su aparici\u00f3n en el cine japon\u00e9s hace tres o cuatro a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice que no s\u00f3lo el cine, que tambi\u00e9n la radio y la prensa y la calle y el teatro y la literatura contribuyen al desastre. Es cierto. Pero ninguno de estos medios de difusi\u00f3n lo hace a tan gran escala y con tal profundidad como el cine.<\/p>\n\n\n\n<p>No le demos vueltas. El erotismo, al que gran parte del cine sirve con tanto descaro, no puede engendrar m\u00e1s que enanos en el orden moral, hombres y mujeres llenos del m\u00e1s s\u00f3rdido ego\u00edsmo, incapaces de sentir la llamada de la solidaridad fraternal de unos con otros, como no sea bajo la presi\u00f3n de circunstancias pol\u00edticas y econ\u00f3micas, lo cual no es humano. Se puede lograr el Mercado Com\u00fan Europeo, y puede suceder que sus beneficiarios consientan en la uni\u00f3n, m\u00e1s por un instinto de defensa propia que porque les agrade la ayuda com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo pecado, aun el que se comete en la soledad de los m\u00e1s \u00edntimos deseos de cada uno, constituye tambi\u00e9n un delito social. Hace da\u00f1o a los dem\u00e1s, aunque no lo crean esos millones de desertores que entienden que s\u00f3lo se causa un perjuicio, cuando se roba o se asesina. El que quebranta el orden moral se mutila y se disminuye a s\u00ed mismo, por lo cual roba a los dem\u00e1s lo que \u00e9stos tienen derecho a recibir de sus semejantes. Un hombre menos limpio de coraz\u00f3n y pensamiento es un defraudador, porque a partir de su pecado se hace m\u00e1s ego\u00edsta y sus ojos ya no pueden mirar a sus hermanos los hombres con la limpia generosidad de antes. Para comprenderlo del todo, basta contemplar la perspectiva contraria. El santo \u2013un Francisco de As\u00eds, un Vicente de Pa\u00fal\u2013 y todos cuantos en uno o en otro grado se acercan a este ideal, son los grandes bienhechores de la humanidad, de los que nadie duda, ni los asi\u00e1ticos ni los comunistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se comprende, pues, la declaraci\u00f3n del Cardenal Arzobispo de Viena: \u00abEstamos muy obligados a las buenas pel\u00edculas y a los servicios que rinden a la formaci\u00f3n y a la orientaci\u00f3n de los hombres. Quiero expresar p\u00fablicamente mi gratitud y mi reconocimiento a cuantos han contribuido a la realizaci\u00f3n de obras art\u00edsticas nobles y valiosas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPero existe desgraciadamente otra tendencia que se hace cada vez m\u00e1s clara. Es nuestro deber decir que es paralela al problema, a\u00fan no resuelto, del capitalismo liberal desenfrenado que se sirve del obrero como un simple medio para enriquecerse. Por su desarrollo desmedido \u2013los especialistas de historia econ\u00f3mica nos lo dicen\u2013 ha provocado la reacci\u00f3n violenta de un mundo obrero explotado de una manera desvergonzada. \u00bfNo nos encontramos ante un hecho an\u00e1logo, cuando la industria del cine utiliza sus medios de influencia para atraer una clientela sin capacidad de juicio sobre una mercanc\u00eda averiada? \u00bfNo es asimismo vergonzoso suministrar al consumidor \u2013el espectador de cine\u2013 lo que, en vez de hacerle m\u00e1s feliz y mejor, le hace m\u00e1s triste y menos bueno?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y concluye: \u00abLa movilizaci\u00f3n de todas las fuerzas responsables de un pa\u00eds debe conducir a establecer contactos similares a los que se produjeran en la \u00e9poca del capitalismo liberal sin freno que permitieron finalmente reducirlo al silencio\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>C) No obstante todo lo dicho anteriormente, no es propio de cristianos limitarnos a una constataci\u00f3n tan dolorosa. Tambi\u00e9n en el Evangelio hay otra frase de Jes\u00fas que puede tener aplicaci\u00f3n entre nosotros: \u00abAs\u00ed ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que viendo vuestras buenas obras glorifiquen a vuestro Padre, que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mt 5, 16).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 entre esas obras buenas no ha de aparecer, cada vez con m\u00e1s frecuencia, el film ideal, tal como lo defini\u00f3 P\u00edo XII? El que se aproxima, cuanto es posible, a lo que debe ser para responder a las exigencias de la verdad, del bien y de la belleza. El que, si tiene que presentar el mal, porque el mal forma parte de la vida, no lo hace nunca en forma seductora, sino de tal manera que sale abiertamente condenado, aunque para condenarlo, no tiene porqu\u00e9 convertirse la pantalla en un pulpito. El que comprende, respeta, satisface y ama al hombre, sea \u00e9ste ni\u00f1o o adulto; el que exalta y defiende los valores positivos de la familia, la religi\u00f3n y la sociedad; el que deleita y procura una grata evasi\u00f3n, necesaria al hombre fatigado; el que instruye y ofrece, con el poder persuasivo que \u00e9l \u00fanicamente tiene, las conquistas del saber; el que no abusa de su influjo tremendo sobre la psicolog\u00eda del espectador, siempre en peligro de caer bajo la esclavitud de la imagen y el sonido, precisamente porque es esclavo de los sentidos; el que entiende de una vez para siempre que valores humanos irrenunciables son el sacrificio aceptado en defensa de la virtud, el deber de comprensi\u00f3n, la lealtad, el dominio de las bajas tendencias humanas, la solidaridad, la paz, el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Creemos en el cine como elemento positivo de elevaci\u00f3n, y a\u00fan m\u00e1s, queremos creer a pesar de todo. No podemos admitir que una criatura tan bella, salida de las manos del hombre, haya de vivir permanentemente prostituida y degradada.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario que se multipliquen los directores, guionistas y productores de filmes que tengan fe en el hombre y est\u00e9n de acuerdo en lo que el hombre es, un hijo de Dios. Nosotros estamos de acuerdo. Si los dem\u00e1s no lo est\u00e1n y prefieren seguir ofreciendo mercanc\u00eda averiada, que se fabriquen hombres a su antojo, pero que no destruyan los que viven, tal como Dios los ha hecho. Es necesario tambi\u00e9n que los hombres mismos, el d\u00e9bil ej\u00e9rcito de los espectadores, que sobre la debilidad cong\u00e9nita de cada uno tiene adem\u00e1s la servidumbre humillante de la colectividad y la masa, reaccione y luche. Si el cine no rectifica en gran escala y termina por producirse la cat\u00e1strofe, el hombre de ma\u00f1ana que se ponga a juzgar nuestra \u00e9poca se sentir\u00e1 at\u00f3nito al comprobar que millones de hombres que se dec\u00edan cristianos y cre\u00edan en el Evangelio fomentaron gustosos con su presencia y su dinero la destrucci\u00f3n de s\u00ed mismos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ten\u00e9is una gran misi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Vosotros, se\u00f1ores organizadores y participantes en estas Conversaciones Internacionales, ten\u00e9is una gran misi\u00f3n. Esforzaos por afirmar bien los sanos criterios. Difundidlos. Influid para que el cine se ponga al servicio del hombre. Cuidad, con esmero exquisito, de las pel\u00edculas que present\u00e1is, los juicios que hac\u00e9is, los premios que otorg\u00e1is. La buena intenci\u00f3n puede no coincidir con el dictamen de la prudencia. Todo es delicado, cuando est\u00e1 en juego el esp\u00edritu del hombre. Pero hac\u00e9is bien en seguir vuestra tarea. Si me lo permit\u00eds, yo me atrever\u00eda a daros un consejo o, si esto es excesivo, a se\u00f1alar un peligro. El de que por un internacionalismo mal entendido os dej\u00e9is llevar, en vuestra apreciaci\u00f3n, de una benevolencia excesivamente conciliadora. Cuando juzg\u00e1is una pel\u00edcula, no s\u00f3lo emit\u00eds vuestro juicio sobre un director o sobre un ambiente; tambi\u00e9n dais sentencia sobre la pregunta que se har\u00e1n despu\u00e9s millones de espectadores. Es menester que los principios que nos gu\u00edan, como a hombres y como a cristianos, permanezcan \u00edntegros e intangibles. Dios no disimula sus mandamientos, aunque puedan parecer severos.<\/p>\n\n\n\n<p>A todos nos es conocida la figura insigne de un pensador europeo, te\u00f3logo y enamorado del arte, humanista y sacerdote, predicador y fil\u00f3sofo, Romano Guardini. Su influencia es grande en todos los sectores cultos. \u00c9l mismo ha declarado que el secreto, si le hay, de su influencia, consiste en que ha arrancado siempre de los dogmas revelados y de la verdad natural. No ha tratado de acomodarlos al mundo, haci\u00e9ndoles perder su propia fuerza, sino de situar al mundo en la \u00f3rbita que le corresponde, la de Dios. Comprendo que hacer esto en el cine es m\u00e1s dif\u00edcil que en el ensayo escrito o en una conferencia. Pero \u00e9se es el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuantos os esforz\u00e1is por lograr un cine mejor \u2013que sea cine, y que sea bueno\u2013 deb\u00e9is saber que no est\u00e1is solos. Y cada vez lo vais a estar menos. Se aproxima la fecha de apertura del Concilio Vaticano II. Su prop\u00f3sito es la renovaci\u00f3n de la cristiandad. De esa cristiandad renovada pueden brotar muchas fuerzas que hagan m\u00e1s f\u00e1cil lo que hoy parece tan dif\u00edcil, la salvaci\u00f3n del hombre. \u00bfPor qu\u00e9 no puede tambi\u00e9n producirse un movimiento que ayude eficazmente a la renovaci\u00f3n del cine? Del Concilio de Trento brotaron consecuencias de muy largo alcance que permitieron realizar empresas universales. Una sola cosa os pido: alma limpia y llena de luz frente a las tinieblas de gran parte del cine de hoy. Del seno de la cristiandad renovada nacer\u00e1n millones de hombres que luchar\u00e1n, consecuentes con su fe, por conseguir para sus hijos lo que ellos no han tenido: un cine al servicio del hombre, con todo lo que el cine es.<\/p>\n\n\n\n<p>Espero muy poco, en cuanto al servicio a los valores humanos y religiosos, de gran parte del arte de hoy. Espero mucho de los cristianos verdaderos que tengan fe y la vivan. \u00abLa m\u00e1xima desgracia del hombre moderno \u2013escribe Daniel Rops, y ello es aplicable a los movimientos art\u00edsticos de hoy, y por lo mismo al cine\u2013 est\u00e1 en que no asiente. \u00a1Se le ha ense\u00f1ado tanto el orgullo! Le es odioso todo cuanto marca un l\u00edmite a su potencia, a su placer y a lo que \u00e9l cree que constituye su realizaci\u00f3n. Cada uno cree poseer su verdad, porque la verdad ya no es algo que se recibe, cuando uno se hace digno de ella, tras larga paciencia, sino que tiene sus ra\u00edces en la peor de las vanidades. Semejante actitud puede compaginarse con el peor de los \u2018consentimientos a los destinos\u2019, a saber, la claudicaci\u00f3n del hombre, que vimos ya, frente a las fuerzas que, desencadenadas por \u00e9l, lo amenazan; pues, herido en su propio orgullo, prefiere el salto en el vac\u00edo a reconocer su propio desastre. De la misma ra\u00edz nacen tambi\u00e9n los \u00e1rboles envolventes con los frutos mortales de la intolerancia, de la violencia y del odio&#8230; La rebeli\u00f3n del orgullo cierra al hombre aquel reino que fue prometido a los humildes de coraz\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDesvanecida la confianza en la raz\u00f3n y en la riqueza interior del hombre \u2013a\u00f1ade Passeri Pignoni\u2013 el sentido de la caducidad de los bienes terrenos ha adquirido un tono m\u00e1s dram\u00e1tico; no aparece ya el riesgo inevitable ligado al rigor de una ley natural, sino el sentido de precariedad de lo condenado a la autodestrucci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa humana dignidad se ha dispersado en la humillaci\u00f3n progresiva del hombre absorbido por la masa, arrastrado en el ciclo de terribles acontecimientos en que su voluntad se ha ido anulando. La unidad de su vida se ha fraccionado en una serie de posturas aisladas que no pueden dar la idea de su totalidad. Y las teor\u00edas filos\u00f3ficas de nuestro tiempo (fenomenolog\u00eda, existencialismo, marxismo, historicismo) aparecen como el testimonio de una pavorosa desbandada moral\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPodr\u00eda observarse que el choque de la materia contra el esp\u00edritu, la preponderancia de la t\u00e9cnica, la mecanizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s sofocante que lleva a la humanidad a la muerte de toda poes\u00eda interior y al espectro del suicidio at\u00f3mico que brota sobre el recuerdo atroz de terribles experiencias ya afrontadas y vividas, no son la causa, sino m\u00e1s bien la coartada de la inquietud de nuestros d\u00edas&#8230; Y el arte ha sido el primero en diagnosticar su drama; en gritar, con inerme falta de pudor y de reserva, su angustia\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>O salimos, pues, de esta confusi\u00f3n, o nos vemos perdidos como ni\u00f1os en el bosque en medio de la noche. El cine podr\u00eda contribuir a salvarnos. Hasta ahora no ha contribuido, ni por parte de los que lo hacen, ni por parte de los que lo ven. Unos y otros parece que tienen miedo a ser cristianos. Y no se dan cuenta de que s\u00f3lo si\u00e9ndolo de verdad, cuando conocen que lo deben ser, son tambi\u00e9n plenamente hermanos. Si el cine ha fallado, como arte y como espect\u00e1culo, es porque antes ha fallado la conciencia en el artista y en el espectador.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso no creo que del arte de hoy pueda venir la salvaci\u00f3n. Tanto m\u00e1s cuanto que muchos de los agravios que comete el cine ni siquiera se cometen en nombre del arte; proceden de un fondo m\u00e1s bajo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed que creo en el cristiano aut\u00e9ntico, porque \u00e9ste es el restaurador del sentido del deber y de la esperanza. Luchad, se\u00f1ores, luchad. Gritad sin miedo las exigencias de la moral cristiana, que son las mejores defensas del hombre: alguien las escuchar\u00e1 con respeto. Dios es una a\u00f1oranza y una nostalgia para muchos que le han perdido y no saben encontrarle. Cuanto hag\u00e1is por dignificar el cine servir\u00e1 para facilitar el hallazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Comprendo vuestras dificultades. Juzg\u00e1is con criterio, no local, sino internacional y mundial. Esto puede explicar muchas cosas. Pido al Se\u00f1or que os d\u00e9 acierto en la selecci\u00f3n de las pel\u00edculas y en la distinci\u00f3n que hay\u00e1is de otorgar. Es m\u00e1s dif\u00edcil construir que derribar, o simplemente mirar c\u00f3mo la ruina se produce. La Iglesia no quiere que asistamos, pasivos e inertes, a la ruina del hombre en el cine. Que colabore tambi\u00e9n el espectador con la repulsa a lo que debe ser rechazado, o el aplauso a lo que es digno de ser aplaudido. Colaboremos todos, cada uno en nuestro puesto.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> B. Pascal, <em>Pens\u00e9es,<\/em> edici\u00f3n de E. Havet, Par\u00eds, 1891, 117.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Ib\u00edd., 184.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> V\u00e9ase <em>Revista Internacional del Cine,<\/em> diciembre de 1960, n. 36-37, 122.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Cf. <em>L\u2019Osservatore Romano,<\/em> 23 de marzo de 1961.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Cf. el art\u00edculo de A. Avelino Esteban, en <em>Resurrexit,<\/em> 31 de marzo de 1962, 64-65.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> V\u00e9ase <em>Revista Internacional del Cine,<\/em> diciembre de 1960, n. 36-37, 124.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Daniel Rops, <em>Lo que muere y lo que nace, <\/em>Buenos Aires 1950, 163-164.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> P. Pignoni, <em>El hombre y lo humano en el arte contempor\u00e1neo,<\/em> Madrid 1961, 251-253.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada el 23 de abril de 1963, en el Aula Magna de la Universidad de Valladolid, en la sesi\u00f3n de apertura de las IV Conversaciones de Cine de Valores Religiosos y Morales. \u00bfDe qu\u00e9 hombre debemos hablar? \u00bfDel director de la pel\u00edcula y el guionista? \u00bfDe los actores y estrellas de la pantalla? \u00bfO [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[72],"doc_tag":[],"class_list":["post-1220","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-temas-diversos"],"year_month":"2026-04","word_count":5270,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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