{"id":1218,"date":"2024-09-28T19:19:54","date_gmt":"2024-09-28T17:19:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1218"},"modified":"2024-09-28T19:19:56","modified_gmt":"2024-09-28T17:19:56","password":"","slug":"el-triunfo-del-humanismo-cristiano-en-el-mundo-actual","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-triunfo-del-humanismo-cristiano-en-el-mundo-actual\/","title":{"rendered":"El triunfo del humanismo cristiano en el mundo actual"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada en Toledo, en el acto inaugural de la XVII Semana de Teolog\u00eda Espiritual, el 1 de julio de 1991. Texto en <em>Concepto cristiano del hombre, <\/em>CETE, Toledo, 1992, 21-43.<\/p>\n\n\n\n<p>Si al finalizar el Concilio, Pablo VI, casi con timidez en sus labios, justificaba su presencia y la de la Iglesia en el foro de la pol\u00edtica universal, la O.N.U., \u00ab<em>como experto en humanidad,<\/em> aportando a aquella organizaci\u00f3n el legado de sus predecesores\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>, unos a\u00f1os despu\u00e9s, el 3 de noviembre de 1982, aqu\u00ed en Espa\u00f1a, ante la Universidad Complutense, la indomable entereza de Juan Pablo II se nos hac\u00eda presente a t\u00edtulo de \u00abportador de un nuevo humanismo, del que tanto necesita nuestro tiempo\u00bb. Y respaldaba su presencia en la acuciante conciencia de la Iglesia, \u00abque siente la responsabilidad de defender al hombre contra ideolog\u00edas te\u00f3ricas o pr\u00e1cticas que lo reducen a <em>objeto de producci\u00f3n o de consumo;<\/em> contra corrientes fatalistas, que paralizan los \u00e1nimos; contra el <em>permisivismo moral<\/em>, que abandona al hombre al vac\u00edo <em>del fatalismo<\/em>; contra las ideolog\u00edas agn\u00f3sticas, que tienden a <em>desalojar a Dios de la cultura<\/em>\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta raz\u00f3n eclesial y magisterial apel\u00e1bamos el a\u00f1o anterior, al inaugurar esta Semana de Teolog\u00eda Espiritual, reflexionando sobre <em>El hombre necesitado de perd\u00f3n<\/em>; tema profundamente relacionado con la misi\u00f3n irrenunciable de la Iglesia ante el hombre, al mismo tiempo que subyacente en todo humanismo realista y leg\u00edtimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi en continuidad tem\u00e1tica y desde una visi\u00f3n m\u00e1s integral del humanismo cristiano, hemos de abordar la lecci\u00f3n inaugural de esta XVI Semana de Teolog\u00eda Espiritual, justamente presentando su amplio programa de estudio, de reflexi\u00f3n y de oraci\u00f3n bajo un t\u00edtulo de ponencia que es, a un tiempo, un reto, una esperanza y un quehacer de enorme actualidad: <em>El humanismo cristiano en el mundo actual.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La preocupaci\u00f3n por el hombre, ra\u00edz de todos los humanismos<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el hombre? Es, y ser\u00e1 siempre, una pregunta fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>De los cuatro interrogantes en que el gran pensador Kant ve\u00eda resolverse las cuestiones medulares; \u00bfqu\u00e9 podemos saber? <em>(Metaf\u00edsica)<\/em>; \u00bfqu\u00e9 debemos hacer? <em>(Moral)<\/em>; \u00bfqu\u00e9 nos es dado esperar? <em>(Religi\u00f3n)<\/em>; \u00bfqu\u00e9 es el hombre? <em>(Antropolog\u00eda)<\/em>; esta \u00faltima era a sus ojos la que ostentaba la primac\u00eda. Y, justamente, este objetivo, este interrogante sigue siendo el centro de todo planteamiento serio.<\/p>\n\n\n\n<p>La preocupaci\u00f3n por el hombre, por el sentido de su existencia, de su presente y de su futuro, por su identidad profunda y su dignidad de persona es, evidentemente, la ra\u00edz de todos los humanismos. Y lo ha sido, de una u otra manera, en todo el proceso de la historia humana. En cierto modo, Terencio, por labios de uno de sus personajes, ya planteaba esta ra\u00edz del humanismo en la misma conciencia personal del propio hombre: \u00abHombre soy y nada de lo humano me puede ser extra\u00f1o\u00bb. Y en todas las colectividades hist\u00f3ricas, con sus proyectos, realizaciones o fracasos, subyace siempre la problem\u00e1tica hist\u00f3rica del humanismo o de los humanismos confrontados. As\u00ed. la propia historia universal se resuelve en \u00abhistoria de los humanismos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad, tambi\u00e9n. Con imprecisi\u00f3n conceptual, pero con justeza testimonial, el Concilio Vaticano II nos dej\u00f3 formulada esta advertencia: \u00abSomos testigos de que est\u00e1 naciendo un nuevo humanismo\u00bb. \u00abCada d\u00eda es mayor el n\u00famero de los hombres, de todo grupo o naci\u00f3n, que tienen conciencia de que son ellos los autores y promotores de la cultura de su comunidad. En todo el mundo crece m\u00e1s y m\u00e1s el sentido de la autonom\u00eda y, al mismo tiempo, de la responsabilidad; lo cual tiene enorme importancia para la madurez espiritual y moral del g\u00e9nero humano. Esto se ve m\u00e1s claro si fijamos la mirada en la unificaci\u00f3n del mundo y en la tarea que se nos impone de edificar un mundo mejor en la verdad y en la justicia. De esta manera somos testigos de que est\u00e1 naciendo un nuevo humanismo, en el que el hombre queda definido principalmente por la responsabilidad hacia sus hermanos y ante la historia\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, es la preocupaci\u00f3n por el hombre la ra\u00edz com\u00fan de todos los humanismos. Cada uno de ellos cree poseer la \u00abidea maestra\u00bb del hombre, de su condici\u00f3n y dignidad, de su identidad y sus destinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pol\u00edticos, soci\u00f3logos, bi\u00f3logos, cient\u00edficos, investigadores o fil\u00f3sofos de todas las ramas del saber abordan el problema desde su perspectiva particular. Pero ya Max Scheler advirti\u00f3 del tremendo peligro que esto significa. Y lanza un grito de alarma: \u00abLa multitud siempre creciente de ciencias especiales que se ocupan del hombre, ocultan la esencia de \u00e9ste mucho m\u00e1s de lo que la iluminan, por valiosas que sean\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los psic\u00f3logos y antrop\u00f3logos nos muestran que en el hombre hay mucho m\u00e1s de lo que pensamos. Precisamente los humanismos se alzan para encontrar un sentido a la existencia del hombre. Hay humanismos ateos, que niegan este sentido a la dignidad y libertad de la persona. Otros ven al hombre como \u00abser que se crea a s\u00ed mismo\u00bb por medio del trabajo; o como realidad aut\u00f3noma, autosuficiente, independiente, cuyos \u00fanicos verdaderos valores son los vitales, que desaparecen con la muerte. Los estructuralistas se pliegan ante el juego de estructuras impersonales pensadas por el mismo hombre; sean del lenguaje, culturales, sociales, pol\u00edticas o econ\u00f3micas. Los humanismos culturalistas o cient\u00edficos pretenden la realizaci\u00f3n del hombre por sus propias creaciones<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay humanismos de inspiraci\u00f3n cristiana. Surgen aqu\u00ed y all\u00e1, coincidiendo en la tarea y en el punto de partida de transformar el mundo desde la fe en Cristo y en el Evangelio. Y \u00e9stos son los que triunfan, a pesar de que las apariencias puedan contradecir esta afirmaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II no ha tenido reparo en afirmar que el cristianismo, Cristo y su Evangelio, es \u00abtambi\u00e9n\u00bb un humanismo. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 valor \u2013dice\u2013 debe tener el hombre a los ojos del Creador, si ha \u2018merecido tener tan gran Redentor\u2019, si Dios ha dado a su Hijo, a fin de que el hombre no muera, sino que tenga la vida eterna! (cf. Jn 3, 16). En realidad, ese profundo estupor respecto al valor del hombre se llama Evangelio, es decir, Buena Nueva. Se llama tambi\u00e9n cristianismo. Este estupor justifica la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo, e incluso, y quiz\u00e1 a\u00fan m\u00e1s, en el mundo contempor\u00e1neo. Este estupor, y al mismo tiempo persuasi\u00f3n y certeza de que en su ra\u00edz profunda es la certeza de la fe, pero que de modo escondido y misterioso vivifica todo aspecto del humanismo aut\u00e9ntico, est\u00e1 estrechamente vinculado con Cristo. \u00c9l determina tambi\u00e9n su puesto, su \u2013por decirlo as\u00ed\u2013 peculiar derecho de ciudadan\u00eda en la historia del hombre y de la humanidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo VI sorprendi\u00f3 a la propia Iglesia y la defendi\u00f3 ante el mundo entero, al hacer del verdadero humanismo una l\u00ednea maestra en el quehacer posconciliar y en la misma interpretaci\u00f3n del Concilio. Dec\u00eda as\u00ed, en su discurso de clausura: \u00abEl humanismo laico y profano ha aparecido&#8230; en su terrible estatura, y en cierto sentido ha desafiado al Concilio. La religi\u00f3n del Dios que se ha hecho hombre se ha encontrado con la religi\u00f3n \u2013porque tal es\u2013 del hombre que se hace Dios&#8230; El descubrimiento de las necesidades humanas&#8230; ha absorbido la atenci\u00f3n de nuestro S\u00ednodo. No como imperativo de un humanismo inmanentista o antropoc\u00e9ntrico, que habr\u00eda desviado la mente de la Iglesia en Concilio hacia la direcci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica de la cultura moderna, sino por imperativo irrenunciable del ser y actuar de la Iglesia\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un humanismo sin Dios, sin Dios que se revela en Cristo, mutila al hombre<\/h2>\n\n\n\n<p>Hoy podemos estar ya de vuelta de vagos humanismos, de vagos altruismos, de vagos personalismos que nada nuevo pueden aportar. Y, desde luego, todo depende de la actitud que se adopta con respecto al problema de Dios en el origen, en la configuraci\u00f3n y en la din\u00e1mica de cada humanismo. Porque, en \u00faltima instancia, se enfrentan dos tendencias: la de quienes piensan que no es posible un aut\u00e9ntico humanismo sin el reconocimiento de Dios, que crea al hombre a su imagen y semejanza, le ama y le redime, con la cooperaci\u00f3n libre del hombre; y la de los que creen que el humanismo exige la negaci\u00f3n de Dios, para que el hombre asuma \u00e9l solo su destino, en un tiempo m\u00e1s o menos prolongado de su existencia, y luego&#8230; \u00a1la nada!<\/p>\n\n\n\n<p>El propio Concilio denunciaba, como un fen\u00f3meno \u00abperturbador\u00bb y como \u00abun cierto nuevo humanismo\u00bb caracter\u00edsticos de nuestro tiempo, lo que parece reclamar el calificativo de \u00abcivilizaci\u00f3n del ate\u00edsmo inducido\u00bb: \u00abLa negaci\u00f3n de Dios o de la religi\u00f3n no constituye, como en \u00e9pocas pasadas, un hecho ins\u00f3lito o individual; hoy d\u00eda, en efecto, se presenta no rara vez como exigencia del progreso cient\u00edfico y de un cierto humanismo nuevo. En muchas regiones esa negaci\u00f3n se encuentra expresada no s\u00f3lo en niveles filos\u00f3ficos, sino que inspira ampliamente la literatura, el arte, la interpretaci\u00f3n de las ciencias humanas y de la historia y la misma legislaci\u00f3n civil. Es lo que explica la perturbaci\u00f3n de muchos\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero un humanismo sin Dios, sin Dios que se revela en Cristo como la Verdad, la Vida, el Camino (cf. Jn 14, 6), como la Vid (Cristo) unida a sus sarmientos (los hombres) (cf. Jn 15, 1-7), con todas las consecuencias que ello conlleva, mutila al hombre y le arranca su realidad m\u00e1s profunda. \u00abSer\u00eda la mayor mutilaci\u00f3n privar al hombre de esta perspectiva, que lo eleva a la dimensi\u00f3n m\u00e1s alta que puede tener\u00bb, afirmaba, con un fuerte \u00e9nfasis en su voz<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>, el Papa Juan Pablo II en su viaje pastoral a Espa\u00f1a (1982). No sin a\u00f1adir una precisa advertencia, tanto a los cristianos en general \u2013all\u00ed en Barcelona\u2013 como al mundo universitario \u2013en la Complutense\u2013: \u00abDe aqu\u00ed derivan todos los valores de la antropolog\u00eda cristiana\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>; \u00abla necesidad de una visi\u00f3n integral del hombre, el nuevo humanismo del que tanto necesita nuestro tiempo\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Un humanismo sin Dios y sin su revelaci\u00f3n humana en Cristo deja al hombre en el vac\u00edo de su propia existencia enigm\u00e1tica, privado de su realidad m\u00e1s profunda. Realidad que da sentido al \u00abaqu\u00ed\u00bb y \u00abpara qu\u00e9\u00bb de su vocaci\u00f3n humana y de sus esfuerzos y afanes, de su ser a imagen y semejanza de Dios, de la comprensi\u00f3n de d\u00f3nde viene, de su misi\u00f3n, de su singular puesto en el mundo y de su condici\u00f3n de hijo y heredero, cuyo modelo primog\u00e9nito es Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo el humanismo cristiano hace de la civilizaci\u00f3n no un instrumento de poder al servicio de naciones poderosas, de potentes multinacionales, a la explotaci\u00f3n para el placer ego\u00edsta de las grandes fortunas, sino \u00abuna gran civilizaci\u00f3n\u00bb al servicio del hombre. Cuanto m\u00e1s se desarrolla la inteligencia, cuanto m\u00e1s grandes sean sus obras, cuanto m\u00e1s se perfeccione su voluntad y m\u00e1s responsablemente asuma su libertad en la din\u00e1mica de la vida humana y de la dignidad de la persona, m\u00e1s se tiene que reconocer la grandeza del esp\u00edritu que las realiza y de su trascendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed est\u00e1 el problema: \u00bfA imagen y semejanza de qu\u00e9 o de qui\u00e9n se vive y construye?<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que caracteriza a la cultura contempor\u00e1nea es la enorme importancia que en ella alcanzan la ciencia, la t\u00e9cnica y los saberes en sus distintos campos y diversidad de formas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00abel hombre actual parece estar siempre amenazado por lo que produce, es decir, por el resultado del trabajo de sus manos y m\u00e1s a\u00fan por el trabajo de su entendimiento, de las tendencias de su voluntad. Los frutos de esta m\u00faltiple actividad del hombre se traducen muy pronto, y de manera a veces imprevisible, en objeto de \u2018alienaci\u00f3n\u2019; es decir, son pura y simplemente arrebatados a quien los ha producido; pero, al menos parcialmente, en la l\u00ednea indirecta de sus efectos, esos frutos se vuelven contra el mismo hombre; ellos est\u00e1n dirigidos o pueden ser dirigidos contra \u00e9l. En esto parece consistir el cap\u00edtulo principal del drama de la existencia humana contempor\u00e1nea en su dimensi\u00f3n m\u00e1s amplia y universal. El hombre, por tanto, vive cada vez m\u00e1s en el miedo\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay, pues, que fomentar y favorecer el desarrollo del pensamiento humano y cient\u00edfico y de los saberes axio-human\u00edsticos en su doble aspecto: contemplativo, para no perder de vista el sentido de la vida humana; y en el pr\u00e1ctico, para conseguir los mejores resultados que aligeren el esfuerzo y alivien el dolor de los hombres y a todos los seres humanos llegue el bienestar. Pero, \u00abel progreso de la t\u00e9cnica y el desarrollo de la civilizaci\u00f3n de nuestro tiempo, que est\u00e1 marcado por el dominio de la t\u00e9cnica, exigen un desarrollo proporcional de la moral y de la \u00e9tica&#8230; No podemos dejarnos llevar solamente por la euforia, ni por un entusiasmo unilateral por nuestras conquistas, sino que todos debemos plantearnos, con absoluta lealtad, objetividad y sentido de responsabilidad moral, los interrogantes esenciales que afectan a la situaci\u00f3n del hombre hoy y en el ma\u00f1ana. Todas las conquistas hasta ahora logradas y las proyectadas por la t\u00e9cnica para el futuro, \u00bfvan de acuerdo con el progreso moral y espiritual del hombre? En este contexto, el hombre, en cuanto hombre, \u00bfse desarrolla y progresa, o por el contrario, retrocede y se degrada en su humanidad? \u00bfPrevalece entre los hombres, \u2018en el mundo del hombre\u2019, que es en s\u00ed mismo un mundo de bien y de mal moral, el bien sobre el mal?&#8230; El tema del desarrollo y del progreso est\u00e1 en la boca de todos y aparece en las columnas de peri\u00f3dicos y publicaciones en casi todas las lenguas del mundo contempor\u00e1neo. No olvidemos, sin embargo, que este tema no contiene solamente afirmaciones o certezas, sino tambi\u00e9n preguntas e inquietudes angustiosas\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a las ambivalencias de las euforias cientificistas o frente a las utop\u00edas de liberaci\u00f3n del hombre por su absoluta autonom\u00eda frente a Dios, s\u00f3lo un profundo sentido cristiano de la vida y una visi\u00f3n integral del hombre a la luz del misterio de Cristo podr\u00e1n impedir las construcciones arbitrarias, que se pretende elaborar a partir de la misma ciencia. Porque entonces, en este cientificismo arbitrario o absolutizado, ya no se trata de ciencia como saber del hombre y al servicio del hombre. Baste recordar la utilizaci\u00f3n de la energ\u00eda para fabricar instrumentos de destrucci\u00f3n; el mal uso de los medios de comunicaci\u00f3n; la violaci\u00f3n \u00abt\u00e9cnica\u00bb de la intimidad y de la vida privada. Todo se compra y todo se vende. Todo se fotograf\u00eda y se \u00abdesvela\u00bb. Al placer som\u00e1tico o f\u00edsico se subordina todo. El consumismo devora. Una civilizaci\u00f3n sin alma, sin interioridad, aliena profundamente al hombre. No hace pie en el mismo, en lo que es su propio ser, su propia vocaci\u00f3n, en lo que verdaderamente puede dar felicidad y sentido a su quehacer diario, a su descanso, a sus alegr\u00edas y esfuerzos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Toda la grandeza del hombre viene de su capacidad de verdad y libertad<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Verdad y libertad: el hombre a imagen del Creador<\/h3>\n\n\n\n<p>Hay una verdad y una realidad, en que descansa todo el orden de la existencia. Dios es realmente Dios: Se\u00f1or, Creador, Amor, Vida, Luz, Sabidur\u00eda. Crea al hombre y le habla por medio de Cristo, Palabra del Padre, Alfa y Omega de la creaci\u00f3n (cf. Jn 1, 1-14; Hb 1, 12; Ap 1, 8.17; 22, 13). Orden b\u00e1sico de toda relaci\u00f3n terrenal y de toda acci\u00f3n temporal (cf. Ef 1, 10; Col 1, 16). El hombre es el ser capaz de hacer ciencia, t\u00e9cnica, arte, proyectar la historia, crear instituciones, siendo responsable de ello. Dios ha dado al hombre el mundo como tarea.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciencia y t\u00e9cnica no pueden resolver los problemas del hombre. Es \u00e9l quien ha de resolverlos, y quien los resuelve de hecho. Ciencia y t\u00e9cnica son ambiguas y pueden servir para lo mejor y para lo peor. Depende del hombre toda su orientaci\u00f3n y s\u00f3lo a la luz de lo que realmente es el sentido de su vida, las decisiones pueden ser fructuosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios nos ha dado un mundo que hacer. Nuestro esp\u00edritu creador, nuestra iniciativa y, por tanto, tambi\u00e9n nuestra responsabilidad, son inmensas. La obra a que est\u00e1 llamado es la de perfeccionar y embellecerlo todo, desarrollando en s\u00ed mismo y entre los que vive esta capacidad. S\u00f3lo el ser humano, entre los seres que conocemos, est\u00e1 llamado a a\u00f1adir al orden de la existencia algo que viene aut\u00e9nticamente de \u00e9l. Esto es, el bien y el mal que puede hacer. La misi\u00f3n del hombre, seg\u00fan la concepci\u00f3n cristiana, es la m\u00e1s alta que puede darse.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no existe peor amenaza para la libertad, para el esp\u00edritu creador, que un mundo en el que el Estado, la sociedad, los grupos de presi\u00f3n \u2013del orden que sean\u2013 deciden sobre el bien y el mal. La \u00fanica garant\u00eda de nuestra libertad es de orden divino: Cristo. Por \u00c9I todos los \u00abpoderes\u00bb son juzgados en \u00faltima instancia.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido cristiano de la vida pone la libertad no en el hecho de dar cuenta a la m\u00e1xima autoridad o al m\u00e1ximo poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico, cultural, social, institucional, que puede ser manipulado, comprado, ignorado o estar al servicio de intereses bastardos, sino en el hecho de que en \u00faltimo t\u00e9rmino habr\u00e1 de rendir cuentas a Cristo. Todos los amos de todos los poderes son criaturas que ser\u00e1n juzgadas por sus obras. No hay mundo m\u00e1s inquietante, inquisitivo, angustioso, que aqu\u00e9l en que el hombre est\u00e1 a merced de las sociedades e instituciones, y en el que ellas tienen la \u00faltima palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin Dios, sin Cristo-hombre, libertad y verdad se prostituyen; no tienen sentido.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Este \u00abser verdad y libertad\u00bb s\u00f3lo es posible <em>en<\/em> y <em>desde<\/em> un Dios personal<\/h3>\n\n\n\n<p>El universo es creaci\u00f3n y por eso es naturaleza. Es creaci\u00f3n en el puro sentido de la obra producida por una acci\u00f3n libre, el amor de un Dios personal. Y con respecto al hombre, su esencia se encuentra, en \u00faltimo t\u00e9rmino, en su relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El valor de la persona deriva del hecho de que Dios le ha conferido la condici\u00f3n de \u00abpersona\u00bb. Es distinto decir que Dios ha creado la persona que decir ha creado seres impersonales. Dios, que ha creado el universo, tambi\u00e9n ha creado la persona. \u00abDios crea a la persona\u00bb es expresar: Dios llama al hombre a ser \u00abyo\u00bb, y Dios es el \u00abT\u00fa\u00bb del hombre. Y desde la relaci\u00f3n Yo-T\u00fa est\u00e1 el \u00abnosotros\u00bb. Por algo tan radical est\u00e1n en el lenguaje los pronombres; tema, por otra parte, de tan honda poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los pensadores, los investigadores han explicado \u00abtodo\u00bb y han pretendido encontrar la idea, la materia, la naturaleza, el Big Bang del universo, la realidad radical, la subjetividad del hombre, las fuerzas productivas, la intencionalidad de la conciencia, la misma existencialidad del ser humano&#8230; les queda ese \u00abno se qu\u00e9\u00bb, ese punto de arranque (que desde luego no es el punto \u00abcero\u00bb), y ese t\u00e9rmino de llegada que es el \u00abtodo\u00bb y que cualquiera se plantea en sus reflexiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, \u00bfqu\u00e9 otra cosa es ese sucederse de sistemas filos\u00f3ficos, que se refutan y a la vez se complementan unos a otros, que la imposibilidad de explicarlo sin la referencia al misterio de Dios?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 chorro de luz es la revelaci\u00f3n de Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo! El error es olvidarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un universo racionalista se encierra en lo que Pascal llamaba \u00abel esp\u00edritu y el mundo de la geometr\u00eda\u00bb. Un universo materialista es un universo de aburrimiento y repetici\u00f3n, de cautividad y ahogo. Tambi\u00e9n los idealismos y personalismos son prisiones. El esp\u00edritu del hombre no puede convertirse en la medida del ser. Le falta, en realidad, lo mismo que a todo: \u00abla \u00faltima instancia\u00bb, \u00abel sentido de&#8230;\u00bb, \u00abla aut\u00e9ntica interioridad y apertura\u00bb. Y por eso todos se convierten en prisiones, en jaulas; sean los barrotes de hierro o de oro.<\/p>\n\n\n\n<p>El peligro est\u00e1 en la reducci\u00f3n, que es empobrecimiento. La maduraci\u00f3n de la materia no puede desembocar en la eclosi\u00f3n del esp\u00edritu. Ni el progreso t\u00e9cnico en modificar moralmente al hombre. El movimiento del tiempo no nos acerca a la eternidad. La eternidad es otro plano.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, por otra parte, el esp\u00edritu tiene que aludir al poder divino, a la personalidad divina, que lo eleva por encima de s\u00ed mismo. El \u00abesp\u00edritu\u00bb, sin un Dios personal, es una palabra llena de equ\u00edvocos. Tratar\u00e1n de libertad, de pensamiento, de esp\u00edritu; pero quedan igualmente encerrados. Dios es el T\u00fa del hombre. Y el hombre cesar\u00eda de ser persona, si no est\u00e1 en esta relaci\u00f3n de T\u00fa con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed est\u00e1 \u2013claro\u2013 la gran relaci\u00f3n de fraternidad con los hombres; la gran relaci\u00f3n al grandioso \u00abnosotros\u00bb, que tiene una dimensi\u00f3n sin igual en la profunda realidad cristiana de la comuni\u00f3n de los santos, del Cuerpo M\u00edstico de Cristo (cf. 1Cor 12, 12-27).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El cristianismo es la religi\u00f3n del hombre, es la religi\u00f3n del amor<\/h2>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo en el cristianismo encuentran sentido y explicaci\u00f3n, incluso respuesta adecuada, los grandes interrogantes que, sobre el hombre, han sido planteados a lo largo de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00abacontecimiento transcendente\u00bb en la historia humana y el hecho que hace de ella Historia de Salvaci\u00f3n es Cristo, el Hombre-Dios: \u00abcentro del cosmos y de la historia\u00bb, \u00abRedentor del hombre\u00bb<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo depende de que se acepte en toda su fuerza esta realidad esencial y determinante del cristianismo: Dios \u00abse ha hecho\u00bb Hombre (cf. Jn 1, 14). Se nos ha hecho \u00abverdaderamente Emmanuel\u00bb \u2013Dios-con-nosotros\u2013 (Is 7, 14; Mt 1, 23); ha formado con el hombre una unidad existencial como Redentor (cf. Heb 1, 5-55; 5, 1ss.). \u00abEl que es Imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n&#8230; por el que fueron creadas todas las criaturas y en el que tienen todas su consistencia&#8230; en Quien habita toda la plenitud&#8230; el reconciliador y centro de todas las cosas&#8230; tanto de las realidades terrenas como las celestiales\u00bb (Col 1, 15-20).<\/p>\n\n\n\n<p>No tendr\u00edamos los cristianos necesidad de otros datos y constataciones ideol\u00f3gicas o hist\u00f3ricas para saber que el humanismo cristiano es transcendente. El \u00fanico, entre todos los posibles humanismos fragmentarios o ut\u00f3picos, idealistas o verificables, pasados, presentes o futuros, que tiene garantizado en s\u00ed mismo el triunfo, por cuanto es el \u00fanico que entra\u00f1a y se asienta sobre la integridad realista de una doble verdad: la verdad sobre el hombre y la verdad sobre Dios. M\u00e1s a\u00fan, la misma verdad sobre Cristo es en s\u00ed la definitiva verdad sobre el hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>A pocos meses de su elecci\u00f3n pontificia y antes de la publicaci\u00f3n de su luminosa enc\u00edclica <em>Redemptor hominis<\/em> (4 marzo 1979), result\u00f3 sorprendente la intrepidez magisterial con que Juan Pablo II, en su encuentro pastoral con el episcopado latinoamericano en Puebla de los \u00c1ngeles (M\u00e9xico, 28 enero 1979), inclu\u00eda, entre las prioridades fundamentales de la proclamaci\u00f3n de la fe y la acci\u00f3n pastoral, la verdad sobre el hombre. Plenamente integrada en la trilog\u00eda determinante de su magisterio y de su ministerio: La verdad sobre Cristo, la verdad sobre la Iglesia, la verdad sobre el hombre. Y, justamente, fue en este \u00faltimo quehacer pastoral donde mayor energ\u00eda exeg\u00e9tica pon\u00eda en sus palabras: \u00abLa verdad que debemos al hombre es, ante todo, una verdad sobre \u00e9l mismo. Como testigos de Jesucristo, como herederos, portavoces, siervos de esta verdad, que no podemos reducir a los principios de un sistema filos\u00f3fico o a pura actividad pol\u00edtica; que no podemos olvidar ni traicionar&#8230; Quiz\u00e1 una de las m\u00e1s notorias debilidades de la civilizaci\u00f3n actual est\u00e1 en una inadecuada visi\u00f3n del hombre. La nuestra es, sin duda, la \u00e9poca en que m\u00e1s se ha escrito y hablado sobre el hombre, la \u00e9poca de los humanismos y de los antropocentrismos. Sin embargo, parad\u00f3jicamente, es tambi\u00e9n la \u00e9poca de las m\u00e1s hondas angustias del hombre respecto de su identidad y destino, del rebajamiento del hombre a niveles antes insospechados&#8230; es la paradoja inexorable del humanismo ateo&#8230; La Constituci\u00f3n pastoral <em>Gaudium et spes<\/em> toca el fondo del problema cuando dice: \u2018el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado\u2019 (n. 22). La Iglesia, gracias al Evangelio, posee la verdad sobre el hombre. Esta se encuentra en una antropolog\u00eda que la Iglesia no cesa de profundizar y comunicar\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas un mes despu\u00e9s, de retorno a Roma, publicaba su primera enc\u00edclica: la m\u00e1s teol\u00f3gica que se ha podido escribir sobre el humanismo cristiano; al mismo tiempo, la m\u00e1s humanista de las Cristolog\u00edas posibles, la enc\u00edclica <em>Redemptor hominis.<\/em> Completaba as\u00ed su pensamiento de Puebla: \u00abEl hombre no puede vivir sin amor. \u00c9l permanece para s\u00ed mismo un ser incomprensible, su vida est\u00e1 privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en \u00e9l vivamente. Por eso, precisamente, Cristo Redentor revela plenamente el hombre al mismo hombre. Tal es \u2013si se puede expresar as\u00ed\u2013 la dimensi\u00f3n humana del misterio de la Redenci\u00f3n. En esta dimensi\u00f3n el hombre vuelve a encontrar la grandeza, la dignidad y el valor propios de su humanidad. En el misterio de la Redenci\u00f3n el hombre es \u2018confirmado\u2019 y, en cierto modo, es nuevamente creado. \u00a1Es creado de nuevo! \u2018Ya no hay jud\u00edo ni griego; ya no hay esclavo ni libre; ya no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo\u2019 (Gal 3, 28). El hombre que quiere comprenderse hasta el fondo a s\u00ed mismo&#8230; debe, con su inquietud, incertidumbre e incluso con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte, acercarse a Cristo. Debe, por decirlo as\u00ed, entrar en \u00c9l con todo su ser, debe \u2018apropiarse\u2019 y asimilar toda la realidad de la Encarnaci\u00f3n y de la Redenci\u00f3n para encontrarse a s\u00ed mismo\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Redenci\u00f3n no significa que el mal sea eliminado autom\u00e1ticamente y de ra\u00edz. La Redenci\u00f3n no es magia. Es una Creaci\u00f3n redimida y revalorizada, en la que al hombre se le sit\u00faa en el \u00abnuevo comienzo\u00bb y se le da la posibilidad y la fuerza para lo nuevo. Pero Dios no redime, ni renueva, ni salva al hombre sin el hombre. Tambi\u00e9n en el hombre redimido est\u00e1 la posibilidad del mal. Pero en nuestra vida no hay dos polos opuestos, uno humano y otro divino. No estamos divididos entre lo humano y Dios, sino entre la glorificaci\u00f3n y la idolatr\u00eda que nos destruye; entre la trascendencia humana y divina de la gracia de Cristo y la degradante influencia del pecado o del rechazo de Cristo. Lo que hace da\u00f1o al hombre es la falta de referencia a una concepci\u00f3n integral del hombre, como es la cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>En Cristo el hombre est\u00e1 ordenado al amor, a la libertad, a la verdad. \u00abComo el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado; permaneced en mi amor. Si guard\u00e1is mis preceptos, permanecer\u00e9is en mi amor, como yo guardo los preceptos de mi Padre y permanezco en su amor\u00bb (Jn 15, 9-10).<\/p>\n\n\n\n<p>Cristianos son el orden y la actitud que sit\u00faan todas las categor\u00edas bajo la cualidad de persona que est\u00e1 en relaci\u00f3n de T\u00fa con el Dios revelado en Cristo (cf. Jn 3, 16; 1Jn 4, 8-12). La persona es lo decisivo; y, por tanto, los valores del amor adquieren primac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Creer no es creer que hay un Dios, sino creer que Dios interviene en la existencia humana. La esencia de la persona, en el cristianismo, consiste en ser amada por Dios en Cristo. Amor cristiano es la manera como Cristo se comporta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan progreso cient\u00edfico, ninguna revoluci\u00f3n, ning\u00fan redencionismo humanista nos traer\u00e1 nada tan importante como la Encarnaci\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n de Cristo. Podremos librarnos de ciertas servidumbres mediante nuestros inventos y legislaciones, pero s\u00f3lo Cristo ilumina la totalidad de nuestra existencia y nos salva (cf. Hch 4, 12).<\/p>\n\n\n\n<p>Y en la misma proporci\u00f3n en que la vida humana est\u00e1 iluminada por el humanismo cristiano, ser\u00e1 m\u00e1s humana y m\u00e1s una civilizaci\u00f3n que responda a la realidad y exigencia del ser humano. El humanismo cristiano no es un humanismo entre humanismos. Es el \u00fanico construido sobre los derechos y deberes de la persona humana, que derivan de la fe en el destino y misi\u00f3n del hombre a la luz de Cristo, de su llamada y amor al hombre. El amor fiel a Dios hace algo inmenso: toma nuestro propio destino para mostrarnos con su propia vida cu\u00e1l es la nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p>El cristianismo es la religi\u00f3n del amor y del hombre, porque el amor a Dios y el amor al hombre forman una unidad vital. Ese es el juicio: \u00abLo que hicisteis con el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, conmigo lo hicisteis\u00bb (Mt 25, 40). Poco se dice de Dios cuando se dice que es el Dios de Universo, el Se\u00f1or de la Historia, el forjador de seres inteligentes, creativos; el Absoluto, Eterno, Necesario. \u00a1Es el Dios Vivo, pr\u00f3ximo, que ama y obra por amor! La revelaci\u00f3n cristiana es, por esencia, la manifestaci\u00f3n de parte de Dios del significado de nuestra existencia, del sentido \u00faltimo de nuestro destino: hijos y herederos de su gloria (cf. Rm 8, 29-30; Ef 1, 11; Rm 8, 17).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta transcendencia de persona y de vocaci\u00f3n, como prioridades determinantes de la dignidad del hombre, el cristianismo exige y garantiza los verdaderos criterios humanistas de valoraci\u00f3n prioritaria en la vida humana. Prioridad de la persona sobre las estructuras; de la interioridad sobre la fenomenolog\u00eda socio-comunitaria; de la \u00e9tica sobre la t\u00e9cnica; del \u00abser\u00bb sobre el \u00abhacer\u00bb o \u00abtener\u00bb; de la voluntad sobre los instintos som\u00e1ticos-hedonistas; de la libertad sobre el \u00abrobotismo\u00bb alienante o masificador; de la santidad, por la caridad que perfecciona integralmente al hombre, sobre cualquier otra \u00abvaloraci\u00f3n reductora\u00bb de capacidades y responsabilidades humanas<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre es verdaderamente hombre si se realiza a nivel de dominio sobre el universo: trabajo, conocimiento, arte, ciencia. En segundo lugar, si se realiza en comuni\u00f3n responsable con los otros, con las fuerzas del amor y de la amistad, con todo lo que respecta a nuestras relaciones humanas: deberes sociales, deberes nacionales, deberes de trabajar por la paz, la solidaridad, el progreso de los pueblos. Y, en tercer lugar, si se realiza consciente de su dimensi\u00f3n religiosa, su relaci\u00f3n con Cristo, que da sentido a su vida y a los niveles anteriores de su conducta. El cristianismo permite a las personas humanas desarrollarse en la totalidad de sus dimensiones y exige de ellas que este desarrollo llegue a todos los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>El propio Concilio, con una afirmaci\u00f3n-eco de la historia, ha podido afirmar: \u00abTodos los fieles, de cualquier estado y condici\u00f3n, est\u00e1n llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfecci\u00f3n de la caridad; y esta santidad suscita un nivel de vida m\u00e1s humano incluso en la sociedad terrena. En el logro de esta perfecci\u00f3n empe\u00f1en los fieles las fuerzas recibidas seg\u00fan la medida de la donaci\u00f3n de Cristo, a fin de que, siguiendo sus huellas y hechos conformes a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, se entreguen con toda su alma a la gloria de Dios y al servicio del pr\u00f3jimo. As\u00ed, la santidad del Pueblo de Dios producir\u00e1 abundantes frutos, como brillantemente lo demuestra la historia de la Iglesia con la vida de tantos santos\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El triunfo del humanismo cristiano en el mundo actual<\/h2>\n\n\n\n<p>Es impresionante el \u00abrealista optimismo cristiano\u00bb, juntamente con el \u00abhumanismo visceral cristoc\u00e9ntrico\u00bb, con que S.S. Juan Pablo II est\u00e1 re-evangelizando el mundo entero. Ese mundo, que hasta parece qued\u00e1rsele peque\u00f1o para sus viajes apost\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde su primera enc\u00edclica \u2013<em>Redemptor hominis<\/em>\u2013 hasta la \u00faltima, <em>Centessimus annus,<\/em> el Papa nos pone de manifiesto su preocupaci\u00f3n por el hombre. Y va por todas las naciones mostrando en cada una lo que es verdaderamente esencial para la existencia humana y para la dignidad del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, \u00bfqu\u00e9 otra cosa puede ser la misi\u00f3n del sucesor de Cristo? \u00abTodos los caminos de la Iglesia conducen al hombre\u00bb, nos dec\u00eda en su primera enc\u00edclica<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>. Y, ciertamente, todos sus afanes, acci\u00f3n pastoral, viajes, escritos, catequesis, intervenciones, nos lo han puesto y nos lo est\u00e1n poniendo de manifiesto. Sus mensajes no son una propaganda. Ni una intromisi\u00f3n en la vida de las personas y de las naciones. Sino su urgencia de comunicar a los hombres la Buena Nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 Feuerbach y su deficiente y pobre interpretaci\u00f3n de la esencia del cristianismo. Ha pasado Marx y su reducci\u00f3n total de las realidades humanas a las fuerzas productivas y a los medios de producci\u00f3n, prescindiendo de aspectos y valores tan esenciales al hombre como la dimensi\u00f3n moral y espiritual. La voluntad popular, tantas veces manipulada por semejantes ide\u00f3logos, no es un absoluto, y se convierte en instrumento de las peores opresiones, que llevan al totalitarismo y al aniquilamiento de sus libertades. Pas\u00f3 Nietzsche y su transmutaci\u00f3n de los valores, consistente en sustituir la moral por una moral que da \u00e9l mismo: sus gritos de \u00abDios ha muerto\u00bb; por otra parte, con su sed y anhelo de infinito, como se ve en El hombre loco<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasan los humanismos, obras de los hombres, pero aquella semilla, tan peque\u00f1a como un grano de mostaza (cf. Mt 13, 31), fue ahondando en las entra\u00f1as de la tierra y sigue extendiendo sus ramas m\u00e1s y m\u00e1s para nutrir y alimentar a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>El humanismo cristiano va a entrar en su tercer milenio. Vemos su permanencia a trav\u00e9s de las vicisitudes de los hombres que fueron sus portadores, de la fecundidad de los santos, de la fortaleza en medio de las persecuciones. La fidelidad al Evangelio nunca puede ser infidelidad a la Iglesia. La \u00fanica reforma leg\u00edtima tiene su origen en el amor a la Iglesia, que hace sufrir al no ir como Cristo la quiere; pero en ning\u00fan momento consiste en separarse de ella, o intentar configurarla a nuestros modos y maneras, o a nuestros \u00abhumanismos\u00bb de turno.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy se da un despertar cristiano en las naciones oprimidas por el ate\u00edsmo; en la juventud, necesitada de confianza, de esperanza, de alegr\u00eda, de fidelidad, de horizontes abiertos. El humanismo cristiano hace recuperar la responsabilidad ante la vida humana y su sentido, la conciencia moral, la necesidad de poner los medios al servicio del hombre integral. Sana la inteligencia enferma, que se cree incapaz de alcanzar la verdad e impotente para confiar; fortalece el pensamiento d\u00e9bil y la capacidad de fidelidad. Ahonda m\u00e1s y m\u00e1s en el respeto que hace evidente la persona con su dignidad, la obra con su belleza, la naturaleza con su poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Pone los proyectos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y cient\u00edficos en su sitio justo; elimina de ellos toda pretensi\u00f3n de absoluto. Los coloca en el dominio de lo contingente, porque tienen que equilibrar las realidades complementarias.<\/p>\n\n\n\n<p>La deformaci\u00f3n es \u00abpolitizar\u00bb todos los problemas. Y el humanismo cristiano lucha porque los valores religiosos, educativos, filos\u00f3ficos, culturales, dejen de ser considerados como incidencias pol\u00edticas. Esta ha sido una deformaci\u00f3n del comunismo: ver todo desde la incidencia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>El humanismo cristiano est\u00e1 hoy en el mundo restituyendo el valor primero a la persona humana, a la verdad, a la belleza, a la espiritualidad, al amor, al trabajo. Todo lo dem\u00e1s tiene por funci\u00f3n hacer posible esto. Amor, inteligencia, trabajo humano, encuentran su dignidad y su significado en el humanismo cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa doctrina social, especialmente hoy d\u00eda, mira al hombre, inserto en la compleja trama de relaciones de la sociedad moderna. Las ciencias humanas y la filosof\u00eda ayudan a interpretar la centralidad del hombre de la sociedad y a hacerlo capaz de comprenderse mejor a s\u00ed mismo como ser \u2018social\u2019. Sin embargo, solamente la fe le revela plenamente su identidad verdadera, y precisamente de ella arranca la doctrina social de la Iglesia, la cual, vali\u00e9ndose de todas las aportaciones de las ciencias y de la filosof\u00eda, se propone ayudar al hombre en el camino de la salvaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II \u2013lo acabamos de vivir\u2013 ha proclamado 1991 A\u00f1o de la Doctrina Social de la Iglesia. Su enc\u00edclica quiere ser un grito, una s\u00faplica; mira al pasado, pero est\u00e1 orientada, sobre todo, al futuro. \u00abAl concluir esta enc\u00edclica, doy gracias de nuevo a Dios omnipotente, porque ha dado a su Iglesia la luz y la fuerza de acompa\u00f1ar al hombre en el camino terreno hacia el destino eterno. Tambi\u00e9n en el tercer milenio la Iglesia ser\u00e1 fiel en asumir el camino del hombre, consciente de que no peregrina sola, sino con Cristo, su Se\u00f1or. \u00c9l es quien ha asumido el camino del hombre y lo gu\u00eda, incluso cuando \u00e9ste no se da cuenta\u00bb<a href=\"#sdfootnote22sym\" id=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Pablo VI, discurso ante las Naciones Unidas, 4 octubre 1965: Conc. Vat. II, <em>Constituciones, Decreta, Declarationes,<\/em> Typ. Polig. Vat. 1966, 1.018.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Juan Pablo II, alocuci\u00f3n en la Universidad Complutense, Madrid. <em>L&#8217;Osservatore Romano<\/em> \u2013edic. cast.\u2013, dic. 1982, nn. 10-11, 54-55.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>Gaudium et spes,<\/em> 55. No deja de ser significativo el que el <em>Catecismo Cat\u00f3lico para adultos<\/em>, La fe la Iglesia, de la Conferencia Episcopal Alemana (edic. cast. BAC, 1990) abra su exposici\u00f3n del S\u00edmbolo de la fe, partiendo metodol\u00f3gicamente de <em>El misterio del hombre<\/em> y de esta afirmaci\u00f3n: \u00abEl hombre sigue siendo, en definitiva, una pregunta y un misterio profundo\u00bb (pp. 8-9). Evocando, a su vez, las \u00abrespuestas provisionales\u00bb de <em>la ciencia<\/em> (pp. 9-11), de <em>las ideolog\u00edas<\/em> (pp. 11-14), de<em> las religiones<\/em> y de <em>la cr\u00edtica de las religiones<\/em> (pp. 14-18). M\u00e1s tarde, volver\u00e1 sobre la \u00abpregunta por el hombre\u00bb en la exposici\u00f3n de la creaci\u00f3n (pp. 119ss.).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Max Scheler, <em>El puesto del hombre en el cosmos<\/em> (edic. Losada), 24.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Resulta impresionante el realismo con que el Concilio Vaticano II aborda la polifac\u00e9tica denuncia del ate\u00edsmo en la actualidad como originado o sostenido por el \u00abhumanismo pluralista\u00bb de las ideolog\u00edas o culturas que condicionan al propio hombre, a las comunidades o a las personas, en sus relaciones con Dios, con la trascendencia o, incluso, con la \u00abpseudo trascendencia\u00bb. Cf. <em>Gaudium et spes,<\/em> 19-20.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Juan Pablo II, <em>Redemptor hominis,<\/em> 10.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Pablo VI, discurso de clausura del Concilio, 5 diciembre 1965, nn. 8, 14, 16.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Gaudium et spes,<\/em> 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Juan Pablo II, homil\u00eda 7 noviembre 1982, en el Nou Camp, 2: <em>Mensaje de Juan Pablo II a Espa\u00f1a,<\/em> BAC, Madrid 1982, 206.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Ib\u00edd., 3.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Alocuci\u00f3n en la Universidad Complutense (3 noviembre 1982), n. 3, 1. c., 54.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Juan Pablo II, <em>Redemptor hominis,<\/em> 15.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> <em>Redemptor hominis,<\/em> 1.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Juan Pablo II, alocuci\u00f3n al CELAM, en <em>Ense\u00f1anzas al Pueblo de Dios<\/em> <em>1979,<\/em> enero-abril (BAC, 1980), 457-458.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>Redemptor hominis,<\/em> 10.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Ib\u00edd. 16.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> <em>Lumen gentium,<\/em> 40.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> <em>Redemptor hominis, <\/em>14, 18.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> \u00ab\u00bfNo hab\u00e9is o\u00eddo hablar de aquel hombre loco que, con una linterna encendida, en la claridad del medio d\u00eda, iba corriendo por la plaza y gritaba: \u2018Busco a Dios\u2019? \u00bfY que precisamente arranc\u00f3 una gran carcajada de los que all\u00ed estaban reunidos y no cre\u00edan en Dios? \u2018\u00bfEs que se ha perdido, se ha extraviado como un ni\u00f1o?\u2019 dec\u00eda uno, \u2018\u00bfo es que se ha escondido, tiene miedo de nosotros, ha emigrado?\u2019 gritaban, riendo unos con otros. El hombre loco salt\u00f3 en medio de ellos y los taladr\u00f3 con sus miradas. \u2018\u00bfAdonde se ha ido?\u2019, exclam\u00f3. \u2018Voy a dec\u00edroslo. Lo hemos matado nosotros. Vosotros y yo. Todos somos sus asesinos. Pero, \u00bfc\u00f3mo hemos hecho esto?&#8230; \u00bfHacia d\u00f3nde nos movemos nosotros, apart\u00e1ndonos de todos los soles? \u00bfNo nos precipitamos continuamente?, \u00bfhacia atr\u00e1s, adelante, a un lado y a todas partes? \u00bfExiste todav\u00eda para nosotros un arriba y un abajo? \u00bfNo vamos errantes como a trav\u00e9s de una nada infinita? \u00bfNo nos absorbe el espacio vac\u00edo? \u00bfNo hace m\u00e1s fr\u00edo? \u00bfNo viene la noche para siempre, m\u00e1s y m\u00e1s noche? \u00bfNo se han de encender linternas a mediod\u00eda? \u00bfNo o\u00edmos todav\u00eda nada del rumor de los enterradores que han enterrado a Dios? \u00bfNo olemos todav\u00eda nada de la corrupci\u00f3n divina? Tambi\u00e9n los dioses se corrompen. \u00a1Dios ha muerto! \u00a1Dios est\u00e1 muerto!, y \u00a1nosotros lo hemos matado! \u00bfC\u00f3mo podremos consolarnos los asesinos de todos los asesinos? Lo m\u00e1s santo, lo m\u00e1s poderoso que el mundo pose\u00eda hasta ahora, se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: \u00bfqui\u00e9n puede limpiarnos esta sangre?, \u00bfqu\u00e9 fiestas expiatorias o qu\u00e9 juegos sagrados deber\u00edamos inventar? \u00bfNo es demasiado grande para nosotros la grandeza de este hecho?, \u00bfno deberemos convertirnos en dioses nosotros mismos, s\u00f3lo para aparecer digno de ello? No hubo nunca hecho m\u00e1s grande; y cuantos nazcan despu\u00e9s de nosotros, pertenecer\u00e1n a una historia superior a toda historia precedente a causa de este hecho\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto call\u00f3 el hombre loco y mir\u00f3 de nuevo a los que le escuchaban. Tambi\u00e9n ellos se hab\u00edan callado y le miraban extra\u00f1ados. Finalmente, arroj\u00f3 la linterna, que se hizo pedazos y se apag\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cuenta, adem\u00e1s, que el hombre loco, aquel mismo d\u00eda, entr\u00f3 en varias iglesias y enton\u00f3 en ellas su <em>Requiem aeternam Deo<\/em>. Y que, habi\u00e9ndolo sacado y haci\u00e9ndolo hablar, siempre hab\u00eda replicado solemnemente: \u2018\u00bfQu\u00e9 son, pues, estas iglesias ya, sino las sepulturas y los monumentos funerarios de Dios?\u2019\u00bb. (<em>La gaya ciencia<\/em>. Obras completas \u2013traduc. Castellano\u2013, vol. 5. Buenos Aires 1959, 169-171).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> <em>Centessimus annus,<\/em> 54.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote22anc\" id=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Ib\u00edd., 62.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en Toledo, en el acto inaugural de la XVII Semana de Teolog\u00eda Espiritual, el 1 de julio de 1991. 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