{"id":1214,"date":"2024-09-28T19:13:46","date_gmt":"2024-09-28T17:13:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1214"},"modified":"2024-09-28T19:13:47","modified_gmt":"2024-09-28T17:13:47","password":"","slug":"la-violencia-en-el-antiguo-testamento","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-violencia-en-el-antiguo-testamento\/","title":{"rendered":"La violencia en el Antiguo Testamento"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Disertaci\u00f3n le\u00edda en la Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas el 3 de marzo de 1987.<\/p>\n\n\n\n<p>En la sociedad actual, especialmente sensibilizada contra la violencia, aparecen continuamente hechos violentos que se extienden por todo el mundo hasta convertirse en una secci\u00f3n obligada de los programas informativos y de la conversaci\u00f3n ordinaria de los hombres. Hablar de paz induce forzosamente a hablar de guerras, armamento, terrorismo, cuyos preparativos y efectos nos son notorios. Hablar de seguridad ciudadana nos obliga a presentar la imagen de la versi\u00f3n negativa, acompa\u00f1ante fat\u00eddica de la vida social actual.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed. Por desgracia, este hecho de la violencia no es exclusivo de una \u00e9poca determinada, sino que acompa\u00f1a siempre a la condici\u00f3n humana en su dimensi\u00f3n personal y social.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Justificaci\u00f3n y planteamiento del tema<\/h2>\n\n\n\n<p>Estamos, pues, ante un problema grave, de \u00edndole \u00e9tica y pr\u00e1ctica, y por ello nos encontramos tambi\u00e9n con \u00e9l en la historia del pueblo elegido, recogido e interpretado en la Sagrada Escritura. Su estudio ofrece no pocas dificultades, ya que es poca la literatura exeg\u00e9tica en torno al tema, a excepci\u00f3n de contados art\u00edculos y su obligada consideraci\u00f3n en los tratados generales. \u00abSurge \u2013dice un estudioso del Antiguo Testamento\u2013 la sospecha de que tambi\u00e9n los eruditos b\u00edblicos son v\u00edctimas de una tendencia a difuminar y eliminar todo lo que se relaciona con la violencia\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. \u00a1Y, sin embargo, se mueve!, como dir\u00eda Galileo. Ah\u00ed est\u00e1n los seiscientos casos, aproximadamente, en que se narra en la Biblia c\u00f3mo un pueblo, un rey o una persona caen sobre hombres y los aniquilan. La conquista de Cana\u00e1n, en la redacci\u00f3n del libro de Josu\u00e9, aplicando la ley del anatema, significa la aniquilaci\u00f3n total de los cananeos. En uno de los sumarios nos dice: \u00abBati\u00f3, pues, Josu\u00e9 todo el pa\u00eds: la monta\u00f1a, el Negueb, la Tierra Baja y las vertientes, con todos sus reyes, sin dejar ni un superviviente. Consagr\u00f3 a todos los seres vivientes al anatema, como Yahveh, el Dios de Israel, le hab\u00eda ordenado\u00bb (Ex 10, 40). EI panorama que traslucen los profetas no es m\u00e1s halag\u00fce\u00f1o: \u00abNo hay fidelidad, ni amor, ni conocimiento de Dios en esta tierra; sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre y m\u00e1s sangre\u00bb (Os 4, 1ss). La historia de la monarqu\u00eda vista por el deutero-redactor es un desfile de personajes con sus sienes laureadas de violencia; el mismo David, grande por su amor generoso a Yahveh, lo es tambi\u00e9n en sus cr\u00edmenes; de Manas\u00e9s, rey de Jud\u00e1, por ejemplo, se nos da este epitafio: \u00abDerram\u00f3 sangre inocente en tan gran cantidad que llen\u00f3 a Jerusal\u00e9n de punta a cabo\u00bb (2R 21, 16).<\/p>\n\n\n\n<p>Este panorama, que es s\u00f3lo un indicador, no nos sorprender\u00eda, si el Dios de este pueblo nos fuera presentado como juez, que denunciara y condenara cada acto violento, como regla suprema y raz\u00f3n \u00faltima de toda moralidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfno es \u00c9l mismo un Dios violento? La simple lectura del texto b\u00edblico puede hacernos dudar. Nos muestra un Dios que act\u00faa movido por la ira; que utiliza y ordena la venganza, cuyos celos le llevan a castigar despiadadamente a propios y extra\u00f1os; que aprueba matanzas y asesinatos. En fin, un Dios que ordena la <em>Herem<\/em> o anatema, y de manera sistem\u00e1tica, contra los cananeos, como dice expresamente Mois\u00e9s en sus recomendaciones al pueblo antes de entrar en la tierra prometida en el pa\u00eds de Moab: \u00abEn cuanto a las ciudades de estos pueblos que Yahveh tu Dios te da en herencia, no dejar\u00e1s nada con vida, sino que las consagrar\u00e1s al anatema&#8230; como te ha mandado Yahveh tu Dios\u00bb (Dt 20, 16ss).<\/p>\n\n\n\n<p>No es extra\u00f1o que nos resulte sorprendente y hasta escandaloso este cuadro someramente dise\u00f1ado. Hasta tal punto le pareci\u00f3 a Or\u00edgenes irreconciliable el Dios del Antiguo Testamento con el que nos revel\u00f3 Jes\u00fas, que concluy\u00f3 que se trataba de un Dios distinto. Estos datos y otras preocupaciones morales que suscitan otros pasajes b\u00edblicos, desatan una catarata de interrogantes no s\u00f3lo sobre su sentido entonces, sino tambi\u00e9n sobre su vigencia ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 hayamos tenido la experiencia de la dificultad que entra\u00f1an ciertas preguntas que se nos hacen desde un campo ajeno o por personas que no se mueven en nuestra \u00e1rea intelectual o pericia profesional, que, adem\u00e1s, esperan una respuesta inmediata, como en recetas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una respuesta adecuada precisa una pregunta correcta. En este tema no se trata de impericia, sino de la dificultad que entra\u00f1a la distancia cultural de las coordenadas presentes y las que taladran el Antiguo Testamento. Se nos impone un esfuerzo que consiste necesariamente en salvar estos extremos, teniendo presente que \u00abel Antiguo Testamento no es una simple suma de verdades l\u00f3gicas reveladas por Dios ni un simple c\u00f3digo de normas morales. Ni siquiera es solamente un conjunto de libros inspirados. Es, ante todo, una econom\u00eda de salvaci\u00f3n instalada en la historia. Es el designio salv\u00edfico de Dios, que se revela y se realiza en la historia\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si acudimos a la Biblia, no es en busca de un documento m\u00e1s de la cultura semita, sino porque la consideramos un testimonio inspirado de la revelaci\u00f3n positiva, de la cual esperamos una valoraci\u00f3n o al menos una explicaci\u00f3n de una problem\u00e1tica que nos acucia.<\/p>\n\n\n\n<p>Intentemos sintonizar con el pueblo elegido, ya que sus libros no se preocuparon de exponer sistem\u00e1ticamente su mentalidad religiosa. Su actividad en este campo consisti\u00f3 en elaborar, cambiar y dar una interpretaci\u00f3n actualizada, en cada situaci\u00f3n, de las tradiciones que pose\u00eda en documentos anteriores. No deja de ser una actividad racional, pero no usa la raz\u00f3n en la direcci\u00f3n griega, sino reflexionando sobre el significado de los acontecimientos hist\u00f3ricos desde una perspectiva de fe. Ni siquiera predomina en este pueblo el recuerdo exacto de los hechos como un pasado concreto alejado del presente, sino que cada generaci\u00f3n tiene como tarea comprenderse a s\u00ed misma como el Israel elegido, reconocerse como tal y poder presentarse como tal ante Yahveh. Para nosotros es tambi\u00e9n una tarea dif\u00edcil descubrir el valor objetivo y las limitaciones de esta mentalidad, que percibi\u00f3 tan unilateralmente el mundo y la presencia de Dios en el mundo; pero tiene en s\u00ed misma su propia legitimaci\u00f3n, su medida y su ley. No podemos catalogar, para comprenderlos, los testimonios de Israel a base de nuestras categor\u00edas, que no tienen nada que ver con el pensamiento de Israel. La forma m\u00e1s leg\u00edtima de hablar sobre el Antiguo Testamento contin\u00faa siendo la repetici\u00f3n narrativa. Esta fue la primera consecuencia que Israel dedujo de su experiencia de la actividad hist\u00f3rica de Yahveh. No podemos limitarnos a exponer \u00absu mundo conceptual\u00bb sin incluir \u00abel mundo de la historia\u00bb, sobre el que se centraba el trabajo teol\u00f3gico de Israel.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta premisa no constituye un reduccionismo pretendido, sino una necesidad que nos capacita para orientamos en este pa\u00eds lejano. Estas ideas y expresiones sacadas sumariamente de la obra de Walther Eichrodt<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a> y que nos sirven de metodolog\u00eda, son ya conclusiones del estudio del Antiguo Testamento, de las que nosotros no podemos prescindir para no estar abocados a una continua <em>\u00abpetitio principii\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun en las ciencias no todo lo que se aprende en los estudios b\u00e1sicos se justifica o demuestra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Revelaci\u00f3n e historia<\/h2>\n\n\n\n<p>Nos dice la Constituci\u00f3n del Concilio Vaticano II sobre la divina revelaci\u00f3n: \u00abEste plan de la revelaci\u00f3n se realiza con palabras y gestos intr\u00ednsecamente conexos entre s\u00ed, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvaci\u00f3n manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas\u00bb (DV 1,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos, pues, a introducirnos en el oscuro t\u00fanel del tiempo y observar lo m\u00e1s cerca posible los hechos y las palabras por la \u00fanica fuente que tenemos de informaci\u00f3n, la Biblia, sin olvidar que es una visi\u00f3n teol\u00f3gica de los mismos. No podemos ahora abarcar el largo proceso de al menos dieciocho siglos; no es necesario para el tema que nos ocupa. Nos fijaremos preponderantemente en la \u00e9poca pre-mon\u00e1rquica, es decir, desde la salida de Egipto hasta el establecimiento de la monarqu\u00eda, \u00e9poca en la que todos esos elementos e im\u00e1genes predicadas de Yahveh aparecen de manera especial y que podemos considerar como prototipos literarios para \u00e9pocas posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de tomar como punto de arranque el acontecimiento del Sina\u00ed, la alianza, al que se orientan los hechos anteriores y del que toman sentido los siguientes, hasta penetrar, con el hilo conductor de la revelaci\u00f3n, en los umbrales del Nuevo Testamento. Se trata de un acontecimiento fundante: un pacto que, sellado con sangre (signo de vida), crea una solidaridad para una misma vida y concierne a todas las esferas de la vida. El contenido preciso y constante es que Yahveh es para ellos Dios y ellos su pueblo entre los dem\u00e1s pueblos. Si tomamos en serio lo que comporta esta afirmaci\u00f3n, podremos comprender c\u00f3mo el pensamiento religioso de Israel no se ha de comparar a un c\u00edrculo con un solo centro puesto en Dios, sino, m\u00e1s bien, en una elipse con dos focos \u2013Dios y pueblo\u2013. Unidad que no se puede romper so pena de caer en un horizontalismo o volar hacia una trascendencia lejana.<\/p>\n\n\n\n<p>Fij\u00e9monos en este pueblo. Aunque en narraciones anteriores es presentado como tal, no deja de ser una retroyecci\u00f3n. Eran unas gentes que hab\u00edan vivido un largo per\u00edodo en un ambiente polite\u00edsta, aunque en el viejo zurr\u00f3n semi n\u00f3mada, heredado de sus antepasados, guardaban el recuerdo de una promesa y un pacto con el Dios familiar. Es a partir del Sina\u00ed cuando surge el pueblo, que lo es, en cuanto es pueblo peculiar de Yahveh en virtud de la alianza.<\/p>\n\n\n\n<p>No podremos conocer su peculiaridad, aun teol\u00f3gica, si no conocemos el ambiente religioso-cultural en medio del cual se abre paso. Detr\u00e1s de las manifestaciones de este entorno se encierra una concepci\u00f3n m\u00edtica entonces fuertemente sacral, que incluye una concepci\u00f3n c\u00edclica del tiempo y ritualista de la salvaci\u00f3n. Para aquellos pueblos el hombre no se mueve libremente en la historia, sino que est\u00e1 atado a la rueda del tiempo, que, a semejanza de la sucesi\u00f3n invariable del d\u00eda y la noche, verano e invierno (percepci\u00f3n inmediata), interpreta como alternativa fat\u00eddica los per\u00edodos de paz y guerra, prosperidad y escasez. Sus relaciones m\u00e1s profundas con los dem\u00e1s, con los fen\u00f3menos naturales y con el <em>\u00abmysterium tremens\u00bb<\/em> no se explican sino en relaci\u00f3n con las habidas en un per\u00edodo atemporal y prehist\u00f3rico entre los dioses (tan numerosos como las profesiones, necesidades y experiencias humanas), cuyas relaciones rec\u00edprocas no son otras que una proyecci\u00f3n de las que se dan entre los hombres. Sin embargo, aqu\u00e9llas son la aut\u00e9ntica realidad, v\u00e1lidas y consistentes, de las que las humanas no son m\u00e1s que una sombra. \u00bfC\u00f3mo adquiere valor la vida del hombre? Por medio de los ritos que, escrupulosamente ejecutados, establecen el cord\u00f3n umbilical por el que el hombre escapa de la fatal rueda del tiempo y de la historia. As\u00ed se siente salvado de la alternancia de los per\u00edodos que se le imponen y a los que est\u00e1 inexorablemente sometido. No hay, pues, salvaci\u00f3n sin huida de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de esta atm\u00f3sfera, que dominaba a todos los pueblos y a todos los estratos de la cultura, tiene que abrirse paso este peque\u00f1o \u00abgrano de mostaza\u00bb, que marcha a la tierra de la libertad sin m\u00e1s cultura e instituciones que la experiencia profunda de un acontecimiento enraizado en la historia, convicci\u00f3n irrenunciable por la que, a trav\u00e9s de un hombre privilegiado, Mois\u00e9s, un Dios, que se da el nombre de Yahveh, lo toma como peculio entre los grandes pueblos de la tierra. Ni m\u00e1s, ni tampoco menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si a nosotros, pol\u00edticos y juristas, moralistas y te\u00f3logos, se nos hubiera encomendado la configuraci\u00f3n de este pueblo desde nuestra situaci\u00f3n, hubi\u00e9ramos hecho gala de toda nuestra avanzada cultura y hasta hubi\u00e9ramos dado lecciones al mismo Dios. Les hubi\u00e9ramos dado unos cursillos intensivos en todas las \u00e1reas del saber y del ignorar humanos. A veces podemos olvidar la perspectiva hist\u00f3rica de nuestro substrato cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejemos a ese pueblo tranquilo, que le queda una tarea ardua y gozosa hasta que descubra la misi\u00f3n que le ha sido confiada. \u00c9l ir\u00e1 descubriendo paulatinamente el dinamismo de los caminos de la revelaci\u00f3n divina que se entrecruzan con los de la propia historia. Por lo que han visto y les ha dicho Mois\u00e9s, su destino queda vinculado a un Dios cuya exigencia no es otra que: \u00abNo habr\u00e1 para ti otros dioses delante de m\u00ed\u00bb (Ex 20, 3); y esto porque: \u00abYo, Yahveh, soy tu Dios que te ha sacado de Egipto, de la casa de la servidumbre\u00bb (Ex 20, 2). A este pueblo le cabe una tarea en un plan que le sobrepasa y que no se le manifiesta en su totalidad, como nos dice la Constituci\u00f3n sobre la divina revelaci\u00f3n: \u00abDios amant\u00edsimo, buscando y preparando sol\u00edcitamente la salvaci\u00f3n de todo el g\u00e9nero humano, con singular favor, se eligi\u00f3 un pueblo a quien confi\u00f3 sus promesas\u00bb (DV IV, 14).<\/p>\n\n\n\n<p>Que la revelaci\u00f3n sea hist\u00f3rica no quiere decir que tenga implantaci\u00f3n hist\u00f3rica, condici\u00f3n com\u00fan a cualquier realizaci\u00f3n en la que se vea involucrado el hombre. Esta ser\u00eda tambi\u00e9n la condici\u00f3n de una revelaci\u00f3n fulminante y puramente espiritual. M\u00e1s bien indica que Dios ha irrumpido en la historia y se ha implicado en la historia y, m\u00e1s en concreto, que Dios se ha revelado a su pueblo por medio de su actuaci\u00f3n en unos hechos a trav\u00e9s de Mois\u00e9s. \u00bfNo ser\u00eda leg\u00edtimo decir lo mismo invirtiendo el proceso? El pueblo descubre en unos hechos la actuaci\u00f3n de Dios, desde la que paulatinamente va conociendo a Yahveh, por mediaci\u00f3n de Mois\u00e9s. No queremos ni podemos excluir ning\u00fan extremo de la proposici\u00f3n, pero esta \u00faltima perspectiva nos parece m\u00e1s acorde con la de la secci\u00f3n de la Biblia en la que nos movemos en esta disertaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, en la secci\u00f3n del man\u00e1, como en otras, Yahveh da este encargo a Mois\u00e9s: \u00abDiles: al atardecer comer\u00e9is carne y por la ma\u00f1ana os hartar\u00e9is de pan; y as\u00ed sabr\u00e9is que yo soy Yahveh, vuestro Dios\u00bb (Ex 16, 12). Es decir, tales hechos, como actuaci\u00f3n de Dios, revelar\u00e1n a Yahveh. Nos puede servir de paradigma el paso del mar Rojo. El pueblo protesta contra Mois\u00e9s ante la persecuci\u00f3n de los egipcios. Mois\u00e9s contesta: \u00abNo tem\u00e1is; estad firmes y ver\u00e9is la salvaci\u00f3n que Yahveh os otorgar\u00e1 en este d\u00eda, pues los egipcios que ahora veis no los volver\u00e9is a ver nunca jam\u00e1s. Yahveh pelear\u00e1 (!) por vosotros, que vosotros no tendr\u00e9is que preocuparos\u00bb (Ex 14, 13ss). Lo que es lo mismo, tales hechos revelar\u00e1n a Yahveh. La narraci\u00f3n concluye as\u00ed: \u00abAquel d\u00eda salv\u00f3 Yahveh a Israel del poder de los egipcios, e Israel vio a los egipcios muertos a orillas del mar. Y viendo Israel la mano fuerte que Yahveh hab\u00eda desplegado contra los egipcios, temi\u00f3 a Yahveh, y creyeron en Yahveh y en Mois\u00e9s, su siervo\u00bb (Ex 14, 30ss). S\u00f3lo quisiera subrayar unos elementos que pueden ser esclarecedores: poder de los egipcios\u2013mano fuerte de Yahveh; miedo a los egipcios\u2013temor a Yahveh; vieron\u2013creyeron. Sigue un c\u00e1ntico de alabanza y, entre otras aclamaciones, dice: \u00ab\u00a1Un guerrero, Yahveh, Yahveh es su nombre!\u00bb (Ex 14, 3). Otros hechos \u00abprodigiosos\u00bb tratan de ser una respuesta a una duda del pueblo: \u00ab\u00bfEst\u00e1 Yahveh entre nosotros o no?\u00bb (Ex 17, 7). Saneadas las aguas amargas en Mar\u00e1, entre otras, pone estas palabras en labios de Dios: \u00abPorque yo soy Yahveh, el que sana\u00bb (Ex 15, 26).<\/p>\n\n\n\n<p>Pensamos, como hip\u00f3tesis, que Israel descubre la acci\u00f3n de Dios en los hechos; a partir de estas actuaciones descubre los atributos puestos de manifiesto en hechos determinados, y seg\u00fan el colorido de esos hechos se forma la imagen de Yahveh.<\/p>\n\n\n\n<p>Descubrir o entender la actuaci\u00f3n divina en unos hechos salvadores que no siguen el ritmo c\u00edclico del tiempo, ni est\u00e1n sujetos a la magia de unos ritos y sin ninguna referencia a los mitos, es algo sorprendente. Esto, sin embargo, no supone una amnesia cultural. No parten de cero; est\u00e1n inmersos en una visi\u00f3n sacral del mundo y de la sociedad, una imaginer\u00eda de lo divino, unos ritos y unas costumbres, palabras y s\u00edmbolos r\u00edgidamente significativos; todo un mundo, frente al cual no tom\u00f3 una actitud de renuncia ni pudo. La s\u00edntesis de estos elementos supuso una \u00ab\u00a1gran habilidad!\u00bb por parte de Mois\u00e9s y sus gentes, que se mantuvieron en el filo de la navaja entre lo establecido y la novedad que importa la alianza. Y esto no de una forma anal\u00edtica y consciente ante un objeto, sino por una necesidad, primero, de subsistencia, y, segundo, de subsistencia como pueblo de Dios. Esta es la habilidad que necesita en el uso del bistur\u00ed exeg\u00e9tico quien se acerca a analizar conscientemente ante un objeto cuanto sintetiz\u00f3 simb\u00f3licamente de su experiencia el pueblo de Israel.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Antropomorfismos<\/h2>\n\n\n\n<p>Es obligado hacer referencia a los antropomorfismos tan abundantes y variados en el Antiguo Testamento. El hombre piensa de Dios y se imagina a Dios desde el hombre. \u00abLa idea de que el hombre se hace de Dios tiene matices antropomorfos, sociomorfos y cosmomorfos, que responden a los diversos estadios del desarrollo humano\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. No vamos a entrar en el problema de su valor, es decir, hasta qu\u00e9 punto estas im\u00e1genes responden a la autorrevelaci\u00f3n de Dios, dejando por ahora la respuesta al P. Alonso Sch\u00f6kel: \u00abEl Antiguo Testamento desarrolla un riqu\u00edsimo repertorio de representaciones literarias de Dios, todas m\u00e1s o menos a imagen del hombre; la justificaci\u00f3n la da Gn 1, diciendo que el hombre es imagen y semejanza de Dios, dando la clave de lectura de todo el Antiguo Testamento\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A una mentalidad acostumbrada a la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica llama la atenci\u00f3n la presencia de los antropomorfismos en el Antiguo Testamento por el peligro de antropomorfizar la divinidad olvidando el car\u00e1cter espiritual, eje de este tipo de reflexi\u00f3n. Pero tambi\u00e9n \u00e9sta pierde la inmediatez de la relaci\u00f3n religiosa y la aut\u00e9ntica comuni\u00f3n con Dios, resolvi\u00e9ndose o en un de\u00edsmo fr\u00edo, o una filosof\u00eda moral racional, o en una m\u00edstica sentimentalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto lo evita el antropomorfismo que apunta, en primer lugar, al car\u00e1cter personal de Dios y a su plenitud de vida, aunque interpretados inconscientemente en sentido humano. Bien sabemos que en el cristianismo todos los inconvenientes se superan y se potencian todas las posibilidades en la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta actividad participa Israel de la cultura ambiente que personifica las fuerzas de la naturaleza. Sin embargo, no cae en esa nivelaci\u00f3n de planos entre el hombre y las divinidades que se da en esas mitolog\u00edas. Siempre testimonia el Antiguo Testamento la infinita superioridad de Yahveh sobre el hombre y su gran vitalidad, que no siente ninguna necesidad de que el hombre remedie sus carencias, pues no las tiene. Y as\u00ed es presentado como fuente de toda vida, y en su obrar poderoso se muestra la realidad vigorosa de su existencia frente a la nulidad de otros dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido que tiene el antropomorfismo en el Antiguo Testamento y el significado que ven en ellos los escritores b\u00edblicos no ofrece ning\u00fan obst\u00e1culo a su idea de Dios, siendo tan sensibles como son a todo aquello que suponga una limitaci\u00f3n o materializaci\u00f3n de Yahveh, como ocurre en la prohibici\u00f3n de im\u00e1genes (Ex 20, 4) o la clara distinci\u00f3n entre el Dios que se revel\u00f3 en el Sina\u00ed y aquellos elementos naturales que la acompa\u00f1aron y que jugaron un papel importante; todo lo cual tiende a salvaguardar lo inimaginable de Dios. La validez y la limitaci\u00f3n de toda la imaginer\u00eda antropom\u00f3rfica que ronda a toda consideraci\u00f3n del Antiguo Testamento, est\u00e1 en relaci\u00f3n con la pureza de la idea de Dios, que se encarga de dejar bien claro, al distinguir el contenido del recurso literario cuando se trata del hombre o de Dios: \u00abDios no miente ni se arrepiente a lo humano\u00bb (Nm 23, 19; 1Sm 15, 29).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Dios de la Alianza<\/h2>\n\n\n\n<p>A partir de los elementos que hemos considerado hasta aqu\u00ed, nos sentiremos menos incapacitados para entender ciertas afirmaciones, apelativos, acciones y decisiones en que se ve envuelto el Dios revelado en la alianza. No es posible presentar una visi\u00f3n completa de las im\u00e1genes y lo que ellas comportan sobre el Dios de la Alianza. Nos limitaremos a aquellos atributos en relaci\u00f3n a los cuales aparecen los elementos violentos, como son los celos, la ira y castigos, y en especial la guerra santa junto con el anatema. Contamos, pues, con esta limitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Dios personal y \u00fanico: Yahveh, celoso<\/h3>\n\n\n\n<p>La manera de relacionarse el pueblo con su Dios, Yahveh, es la propia entre personas. El mismo s\u00edmbolo de la alianza, con el que queda expresado el tipo de relaci\u00f3n entre ambos, no est\u00e1 tomado del \u00e1mbito c\u00faltico, sino civil, con lo cual no lleva la impronta de lo divino difuso. El Dios contratante es perfectamente definido y personal. El hecho de darse un nombre \u00abYahveh\u00bb apunta a un Dios determinado, individual, que puede distinguirse de los dem\u00e1s. El uso que el mismo pueblo hace del nombre de su Dios, teniendo en cuenta la carga m\u00e1gica que comportaba el \u00abnombre\u00bb en el contexto cultural, jam\u00e1s tuvo ese halo misterioso, sino que con \u00e9l y por \u00e9l establec\u00eda una relaci\u00f3n tan abierta con quien le libr\u00f3 en la historia, como respetuosa; porque con tal nombre no pronunciaba una f\u00f3rmula m\u00e1gica, que puede degradarse, sino que era la misma persona de Yahveh.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hemos visto antes c\u00f3mo despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n de Yahveh a\u00f1ade la exclusi\u00f3n de cualquier otro dios como el primer mandamiento del dec\u00e1logo, formando tal unidad que nos obliga a pensar, como demuestra toda la historia posterior, que no se puede concebir un culto yahvista desprovisto del primer mandamiento. Esto es un caso \u00fanico en la historia de las religiones. \u00abLa s\u00edntesis de todas las tradiciones quedan marcadas por el car\u00e1cter exclusivista del yahvismo: Yahveh no tolera otros dioses a su lado\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. Estamos tocando, pues, uno de los valores b\u00e1sicos de la fe yahvista, que pone uno de los fundamentos morales del pueblo elegido. El segundo mandamiento del dec\u00e1logo es una especificaci\u00f3n del primero, prohibiendo hacer im\u00e1genes: \u00abNo te postrar\u00e1s ante ellas, porque yo, Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso&#8230;\u00bb (Ex 20, 5). Es en este contexto en que hemos de considerar cuanto se dice en la Biblia de los celos y todas sus manifestaciones e im\u00e1genes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn la mayor parte de las mitolog\u00edas los dioses comparten los sentimientos de los hombres que los han concebido\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>. En ellos se reflejan las mezquindades humanas, sin excluir la envidia por los hombres. Israel, pueblo que nace y crece en este ambiente, no pudo prescindir de estos mecanismos a la hora de expresar las nuevas relaciones entre su Dios y ellos. Sin embargo, su celo no tiene nada que ver con los de las divinidades, ni se nivela con las mezquindades de los hombres. La exclusividad que exige de Israel no se puede expresar con t\u00e9rminos antropom\u00f3rficos, sino es con el de \u00abcelos\u00bb, pero no por los hombres, como las divinidades, sino para con \u00abotros\u00bb dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>Los celos tienen una amplia gama de manifestaciones, todas ellas reflejo de la lucha tit\u00e1nica por consolidar no s\u00f3lo la legitimidad de Yahveh entre las dem\u00e1s divinidades hasta su exclusividad universal. Parece leg\u00edtimo sostener que hasta llegar al libro de Isa\u00edas con toda limpieza la idea de un Dios excluyente, hubo de recorrerse un largo camino, mediante un di\u00e1logo inconsciente, pero efectivo entre la presencia del \u00fanico Dios y los elementos que ofrec\u00eda la cultura ambiental. Me atrever\u00eda a afirmar: los acontecimientos humanos que el hombre necesita valorar son interpretados en el mundo polite\u00edsta de modo que se disuelven en los m\u00faltiples fen\u00f3menos de la naturaleza, en los que atisba la divinidad.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera inexplicable, en cambio, Israel interpreta esos mismos acontecimientos de forma exclusiva hacia la unicidad de su Dios, centr\u00e1ndose en la configuraci\u00f3n de la vida personal y social donde se enfrenta a una voluntad personal: \u00abUna voluntad divina que de modo tan expreso tenga como meta una comuni\u00f3n humana, no puede entenderse como un oscuro poder impersonal ni como una fuerza inconsciente de vida; hay que concebirla en analog\u00eda con una voluntad humana, es decir, seg\u00fan el esquema de la personalidad humana, como ser que piensa de s\u00ed mismo, que quiere y act\u00faa\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun los rasgos terribles de la imagen de Yahveh no los vive el pueblo elegido como un poder ca\u00f3tico, como un misterio inexplicable, sino como autoafirmaci\u00f3n de una voluntad personal que en virtud de la alianza mantiene sus derechos se\u00f1oriales sobre un pueblo, con el que se muestra fiel y sol\u00edcito.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Dios de amor: Ira de Yahveh<\/h3>\n\n\n\n<p>Especialmente en la \u00e9poca prof\u00e9tica la relaci\u00f3n que establece la alianza entre Yahveh y su pueblo tiene caracteres esponsalicios. No sabemos hasta qu\u00e9 punto esto tenga que ver con su contacto con los cananeos. Pero en la Biblia estas relaciones est\u00e1n muy lejos de los amor\u00edos c\u00falticos y del car\u00e1cter instintivo y violento de las relaciones entre los dioses cananeos y sus fieles. Detr\u00e1s de la relaci\u00f3n matrimonial entre Yahveh e Israel hay un car\u00e1cter fuertemente personal y voluntario, que apunta a un Dios que no es indiferente ante las actitudes del pueblo. Se muestra como un amor airado que ofrece la imagen de un Dios sufriendo y aun desconcertado por el amor a su pueblo, al que \u00e9ste no corresponde. Sin embargo, la situaci\u00f3n se resuelve en algo tan chocante a las normas humanas como es el perd\u00f3n de la esposa infiel. As\u00ed lo expone el profeta Oseas en el cap\u00edtulo II, en el que Yahveh termina razonando su actitud: \u00abporque soy Dios y no hombre\u00bb (v. 9).<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de ira en Dios, como en el hombre, hace referencia a cualquier tipo de enojo y a su manifestaci\u00f3n, sin indagar en sus causas concretas. Es lo opuesto a complacencia. As\u00ed, cualquier desgracia se puede interpretar como signo de ira divina, como en la felicidad se manifiesta la complacencia de Dios. Esta interpretaci\u00f3n, com\u00fan en cualquier visi\u00f3n religiosa del mundo, en el Medio Oriente se la consideraba provocada por cualquier transgresi\u00f3n voluntaria o involuntaria realizada por el hombre. Seg\u00fan esto, las divinidades campean veleidosas ante la impotencia m\u00e1s indefensa del hombre, que pueden desencadenar su ira sin motivo y caprichosamente, ante lo cual nace un estado de miedo permanente que obliga a los hombres a aferrarse a un ritualismo escrupuloso.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay raz\u00f3n para excluir culturalmente a Israel de este contexto, el cual, enraizado en la experiencia del Dios de la Alianza, encuentra un sentido nuevo y distinto a aquellos mismos acontecimientos. En Israel la experiencia de la ira de Yahveh est\u00e1 unida a una transgresi\u00f3n del \u00abstatus\u00bb de la alianza o a una ofensa a Yahveh: no es capricho, es castigo por los pecados. As\u00ed legitima esta reacci\u00f3n de Yahveh, que interviene ante el ultraje hecho a \u00c9l o a otros en virtud de ese \u00abstatus\u00bb que nace de la Alianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos decir que Israel resuelve los aspectos m\u00e1s contradictorios dentro de la exclusividad de la fe yahvista de un Dios personal con una voluntad moral. Resulta llamativo que no haya recurrido Israel a un poder sat\u00e1nico, ni al encantamiento de la magia para alejar los males. Ni siquiera en \u00e9pocas tard\u00edas, ya desde una perspectiva individual, busca Job una explicaci\u00f3n a su tragedia espiritual si no es desde ese mismo Dios, fuera del cual no se le ocurre plantear el problema. Todo aquello que ocurre en el pueblo elegido y que los pueblos circunvecinos f\u00e1cilmente repart\u00edan entre las divinidades apropiadas, \u00e9l lo concentra exclusivamente en Yahveh, sin escr\u00fapulo, aunque a una visi\u00f3n anal\u00edtica y cr\u00edtica le resulte escandaloso. Todo cuanto le sucede tiene que ver con Yahveh; nada queda al margen. Dejar algo fuera de la competencia de su \u00fanico Dios es dar lugar a otras divinidades, que en realidad no existen, y, en definitiva, dejarlo en manos de la fatalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Concluyamos este apartado constatando que, aunque sean frecuentes las alusiones a esta imagen, \u00abnunca la ira se convierte en un predicado constante del Dios de Israel\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>, como ocurre con otros, entre los que se encuentra la santidad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Dios santo: Yahveh guerrero<\/h3>\n\n\n\n<p>El predicado de santidad es el que m\u00e1s se aplica al Dios de Israel. Tambi\u00e9n lo encontramos en las m\u00e1s diversas lenguas con el significado de algo separado del uso normal, referido a una esfera en la que domina un poder extraordinario impersonal ligado a objetos, ritos, etc., que va m\u00e1s all\u00e1 de la vida com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Israel no queda al margen del ambiente circundante y, sin duda, ha tomado muchos elementos de ese campo y los ha implantado en el propio. Sin embargo, la santidad aqu\u00ed tiene un trasfondo propio. Mientras en los dem\u00e1s pueblos apenas se aplica a la divinidad, en Israel es a Yahveh a quien en primer lugar se le designa como \u00abEl Santo\u00bb, con lo que la santidad adquiere un car\u00e1cter marcadamente personal. Israel percibe la santidad donde experimenta la soberan\u00eda divina, de manera especial en aquellos acontecimientos que, por sus efectos devastadores, en los que descubre la actuaci\u00f3n de Yahveh, ponen de manifiesto su inaccesibilidad. Con el atributo \u00abSanto\u00bb se expresa lo propio, lo que constituye el ser de la divinidad. La reacci\u00f3n primera que produce su cercan\u00eda es el m\u00e1s profundo estremecimiento, que comporta temor y atracci\u00f3n. \u00abLo singular de las expresiones veterotestamentarias sobre la santidad no reside en sus elevadas cotas morales, sino en la \u00edndole personal del Dios al que se refiere\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta santidad, Yahveh la irradia en su entorno y se \u00abmuestra santo\u00bb ante los paganos, cuando realiza con su pueblo su designio soberano, por lo que le reconocer\u00e1n irresistiblemente.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto hay que situar la guerra santa con la aplicaci\u00f3n del anatema. El libro en que tiene m\u00e1s vigencia es el de Josu\u00e9 en relaci\u00f3n con lo que se llama la conquista de la tierra prometida. No es una cr\u00f3nica de los hechos, sino que est\u00e1n repensados desde el esp\u00edritu de la reforma deuteronomista.<\/p>\n\n\n\n<p>La catequesis que se quiere dar, gira en torno a esta ense\u00f1anza: s\u00f3lo en la fidelidad a Yahveh ser\u00e9is salvados. Reproduciendo la historia pasada desde el momento en que el pueblo est\u00e1 para entrar en la tierra prometida, trata de dar una explicaci\u00f3n del desenlace del per\u00edodo mon\u00e1rquico, en el que vive el autor: la cat\u00e1strofe del exilio de Babilonia. La culpa no es de Dios, sino del pueblo entero, en especial de los reyes, a causa de la idolatr\u00eda que han tolerado y han practicado. Para invitar a la fidelidad y la confianza, presenta el autor a sus destinatarios, en g\u00e9nero \u00e9pico, la portentosa conquista de la tierra por Josu\u00e9, en la que Yahveh mostr\u00f3 su poder venciendo como un guerrero a los dioses cananeos y todas sus pertenencias, entre ellas a sus adoradores.<\/p>\n\n\n\n<p>El redactor sabe que, de hecho, no fue una epopeya la posesi\u00f3n de la tierra, que empez\u00f3 siendo un asentamiento en los territorios de la meseta central, aunque en lo sucesivo surgieran los obligados encuentros b\u00e9licos con los habitantes cananeos de las ciudades-estado; tampoco ignoraba que a pesar de la aplicaci\u00f3n del anatema total que \u00e9l preconiza, sigui\u00f3 habiendo cananeos en la tierra de Israel. No sabemos, por tanto, en qu\u00e9 grado se aplic\u00f3 esa destrucci\u00f3n total. Por supuesto, no en el grado de la redacci\u00f3n deuteronomista. La insistencia que pone el redactor puede que exprese un pesar de que no hubiera sido as\u00ed. Se hubiera ahorrado Israel la amarga situaci\u00f3n presente.<\/p>\n\n\n\n<p>La pr\u00e1ctica del anatema, aniquilaci\u00f3n de toda vida de la ciudad vencida, no fue una pr\u00e1ctica exclusiva de Israel. Aqu\u00ed volvemos a repetir que es patrimonio del mundo que le rodea y que lo practicaron con \u00e9l. El anatema es el colof\u00f3n de la guerra santa, concepto com\u00fan entre los pueblos antiguos, impregnados de un fuerte sentido sacral. Eran incapaces de comprender el mundo si no era con categor\u00edas sacrales, a partir de unas leyes e instituciones sagradas provenientes del culto, y se sosten\u00edan en vigor, en virtud de unos ritos. Para poder vivir hab\u00eda que someterse a esas normas y colaborar con ellas. No cab\u00eda otra oportunidad. Este contexto cultural, en que surgi\u00f3 el monote\u00edsmo exclusivo de la fe yahvista, \u00abera tal que conceb\u00eda la guerra no s\u00f3lo como justa y permitida en ocasiones, sino aun como santa. Un Dios que m\u00e1s que cualquier otro dios de otra naci\u00f3n hab\u00eda proclamado de s\u00ed mismo que estaba con su pueblo, que lo hac\u00eda su propio peculio, no pod\u00eda ser concebido, en el contexto del siglo XIII a. de C., otro modo que como un Dios guerrero\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra santa no es una guerra de religi\u00f3n. Israel no lucha por motivos religiosos, sino por razones de supervivencia. Si esta esfera tan vital hubiera quedado fuera o al margen de Yahveh, ser\u00eda un Dios muerto, ant\u00edpoda de lo que era para Israel. Si era un Dios vivo deb\u00eda ser actuante, comprometido e implicado. Dif\u00edcilmente habr\u00eda sido reconocido como Dios de su pueblo, si no lucha como \u00e9l lucha. As\u00ed, la victoria no es un simple triunfo de Israel; es, sobre todo, supremac\u00eda de Yahveh sobre los dem\u00e1s dioses. Aunque las otras esferas de la vida, a las que hemos aludido en los apartados anteriores, hubieran estado dentro de la esfera de la soberan\u00eda de Yahveh, si \u00e9sta hubiera quedado al margen, la historia estar\u00eda dirigida por el destino y no por la voluntad personal del Dios \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n<p>El significado fundamental del anatema es la consagraci\u00f3n total y absoluta a la divinidad. Con \u00e9l, podr\u00edamos decir, se cumple el ritual de la acci\u00f3n b\u00e9lica, que adquiere su sentido de la ejecuci\u00f3n del anatema. Con \u00e9l se reconocen los derechos del dios vencedor sobre el vencido. Israel no pudo prescindir de esta instituci\u00f3n tan importante que, por otro lado, le ofrece unos elementos extraordinarios para expresar la soberan\u00eda de Yahveh sobre las divinidades que, como \u00e9l, est\u00e1n metidas en batalla. En tal lucha o se vence o se es vencido, no hay t\u00e9rmino medio. Dejar el elemento decisivo en todo el desarrollo b\u00e9lico al margen, habr\u00eda significado, adem\u00e1s de negar un derecho a Yahveh, dejar un \u00e1rea muy importante a disposici\u00f3n de cualquier otra potencia divinizada, que en el fondo estar\u00eda negando la unicidad de Yahveh.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegados a este momento, volvemos la mirada hacia atr\u00e1s. La problem\u00e1tica suscitada, la necesidad de adentrarnos en la perspectiva de la historia salv\u00edfica como m\u00e9todo, nos ha obligado casi a asistir al nacimiento de ese fen\u00f3meno \u00fanico en la historia de las religiones que es la fe yahvista, concretizada en el pueblo de Israel. En nuestra hip\u00f3tesis hemos querido ser fieles a lo que nos parece una necesidad: seguir los pasos casi imperceptibles de ese pueblo, que no renuncia a Yahveh, \u00danico. Como tal, ning\u00fan frente de la vida humana le puede estar vetado. En todos ellos tiene que ser reconocido como el \u00danico.<\/p>\n\n\n\n<p>Creemos haber conseguido una luz ambiente que nos permite localizar los objetos a nuestro alcance y colocarlos en su sitio. A partir de aqu\u00ed, nos parece, se pueden hacer preguntas correctas y posiblemente recibir respuestas adecuadas. Sin duda, nos hemos situado en el punto de partida adecuado. Sabemos que los elementos que hemos estudiado de forma reducida, circunscritos a un determinado momento de la historia, han ido recibiendo otras valoraciones m\u00e1s profundas. Los celos, la ira, la guerra de Yahveh, que en sus comienzos Israel comprendi\u00f3 en la \u00fanica direcci\u00f3n del Dios \u00fanico y de los que no pudo prescindir por raz\u00f3n de subsistencia, no ser\u00e1n m\u00e1s que recursos literarios para expresar la obra misma salvadora que llevar\u00e1 a su t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde los comienzos han quedado puestas las bases insustituibles y seguras: un Dios \u00fanico y personal con voluntad, que es el fundamento de la actitud moral del hombre. En el di\u00e1logo que Dios establece con el hombre para revelarse, la idea de Dios se ir\u00e1 purificando y, como fundamento de la moral humana, tambi\u00e9n se ir\u00e1 purificando la vida del hombre. Es el testimonio m\u00e1s claro que nos da el Antiguo Testamento: Israel se ha ido liberando progresivamente de las costumbres paganas. Nos dice la Constituci\u00f3n sobre la divina revelaci\u00f3n del Concilio Vaticano II, refiri\u00e9ndose al Antiguo Testamento: \u00abEstos libros, aunque contienen elementos imperfectos y pasajeros, nos ense\u00f1an la pedagog\u00eda divina\u00bb (DV 15). Son los dos calificativos que podemos reconocer tambi\u00e9n en cuanto hemos dicho. Los elementos que hemos examinado participan en la limitaci\u00f3n de ser imperfectos y provisionales, pero son testimonios, quiz\u00e1 muy rec\u00f3nditos, de la sabia pedagog\u00eda divina. Tambi\u00e9n nuestras valoraciones, desde cualquier campo que las hagamos, est\u00e1n sometidas a esos condicionamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo dos consideraciones: no obstante estas imperfecciones del Antiguo Testamento, nadie duda de que no hubo moral m\u00e1s elevada en la Antig\u00fcedad que la del pueblo de Israel. Su car\u00e1cter humanitario fue extraordinario. Que, aunque participa el pueblo elegido de los mecanismos de la violencia del ser humano, se va liberando de ellos en una doble direcci\u00f3n: por la experiencia del Dios aut\u00e9ntico y por la esperanza escatol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Desenmascaramiento de la ra\u00edz de la violencia<\/h2>\n\n\n\n<p>La rivalidad surgida entre los hombres por el af\u00e1n de poseer lo que otros quieren engendra la violencia. Esta, en los sistemas arcaicos, se descarga sobre una v\u00edctima propiciatoria, alguien que desempe\u00f1a causalmente este papel, aceptando la proyecci\u00f3n que los dem\u00e1s hacen sobre \u00e9l de sus culpas. Al eliminarle, surge de su cad\u00e1ver la unanimidad entre los supervivientes, y de esta forma queda encubierta la realidad social de la violencia para no tomar conciencia de aqu\u00e9llas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Antiguo Testamento est\u00e1 presente este tema de la m\u00edmesis y de la rivalidad, revel\u00e1ndose como ra\u00edz de la violencia; cobrando forma narrativa en las relaciones de Sa\u00fal y David. Pero el Antiguo Testamento desenmascara este mecanismo de la violencia, porque el perseguido no acepta sin m\u00e1s que los dem\u00e1s le traten como culpable propiciatorio, porque no lo es, y se rebela ante su suerte apelando a su Dios a quien en el trance descubre como al Dios verdadero. Esto lo vemos en los salmos de lamentaci\u00f3n: Quien clama est\u00e1 rodeado de enemigos, acude a Yahveh en demanda de ayuda, y al final le bendice. Este hombre despreciado y salvado por Yahveh es la piedra angular desechada por los constructores (Sal 118, 22), que pone de relieve las mentiras de la sociedad violenta. Tambi\u00e9n tenemos el caso t\u00edpico de los profetas, que se presentan ante Israel siempre perseguidos, y acerca de los cuales se fue desarrollando una tradici\u00f3n que trataba de su suerte violenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Es \u00e9sta una experiencia \u00fanica. Israel ha descubierto el mecanismo de la violencia, que no por ello ha dejado de existir. Pero ya las v\u00edctimas propiciatorias no son casuales, sino que son \u00abpersonas que por su especial conocimiento del Dios verdadero y sus intenciones rectas y pac\u00edficas concentran sobre s\u00ed la agresividad de los violentos. As\u00ed se denuncia la violencia en Israel\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>. Las v\u00edctimas son hombres justos que resultan molestos, porque viven la presencia de Yahveh. De esta forma, la violencia no queda ignorada o encubierta, y se toma conciencia de ella por el hecho de que la presencia de Yahveh en el hombre justo la denuncia como radicalmente mala. Se abren as\u00ed las perspectivas de una sociedad nueva: el derecho, la justicia, la misericordia y el amor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Promesas de vencer la violencia<\/h2>\n\n\n\n<p>Israel tiene presente y a\u00f1ora lo que posee por la revelaci\u00f3n. La experiencia de la liberaci\u00f3n de Egipto le revela que el perseguido injustamente es escuchado por Dios cuando recurre a \u00c9l, y le lleva a la tierra de promisi\u00f3n. Pero los caminos ensayados hasta ahora son provisionales. Se iba extendiendo la esperanza de la liberaci\u00f3n definitiva de Israel, la esperanza del Reino de Dios, en el cual no ser\u00e1 necesaria la violencia. Es la esperanza mesi\u00e1nica: Yahveh reunir\u00e1 a su pueblo y Jerusal\u00e9n ser\u00e1 el centro de un mundo pac\u00edfico. Este mundo de hermandad no se realizar\u00e1 desde las instituciones. Jerem\u00edas lo pone en la interiorizaci\u00f3n de la ley de Dios en el coraz\u00f3n del hombre (Jr 31, 33ss). Esta nueva vida surge, porque Dios renovar\u00e1 los corazones al final de los tiempos (Ez 36, 26ss). Las palabras prof\u00e9ticas sugieren un milagro, algo que sobrevendr\u00e1 ca\u00eddo del cielo. Pero su significado no es \u00e9ste, sino que se consideraba un suceso que ser\u00eda real dentro de nuestro mundo, lo cual se aprecia en la forma en que se describe.<\/p>\n\n\n\n<p>Las posturas del Antiguo Testamento acerca de esta cuesti\u00f3n son ambivalentes, aunque se espera que suceda dentro de la historia. Nos encontramos con la actitud primitiva del mundo violento; \u00e9ste ve imprescindible un acto final violento para destruir la violencia, en el cual ser\u00edan aniquilados los pueblos juntamente con el mal, prevaleciendo s\u00f3lo los justos.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a esta visi\u00f3n encontramos otra, que se ha desarrollado por la experiencia de los cantos de lamentaci\u00f3n. En ella se llega al \u00faltimo grado de violencia, para que triunfe el mundo no violento; pero el cambio no sucede por la aniquilaci\u00f3n de los dem\u00e1s, sino porque el marginado, la v\u00edctima expiatoria, reconoce al Dios verdadero y sabe que se puede vivir de otra manera. En cambio, s\u00f3lo es inteligible a partir del Dios personal que ha entrado en la historia y ha penetrado en el coraz\u00f3n del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta transformaci\u00f3n nos la presenta el Deutero-Isa\u00edas vinculada a la figura del Siervo de Yahveh, contra quien se han levantado los pueblos, humill\u00e1ndole, escarneci\u00e9ndole y, finalmente, mat\u00e1ndole. Pero vive de su Dios, acepta la violencia y Dios le acepta a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de los cantos de lamentaci\u00f3n y el destino del siervo ca\u00eddo y humillado nos descubren c\u00f3mo el mundo que obtiene la paz por medio de la violencia puede romperse, carente de valor y evidenciando su mentira. \u00abSu centro era el destino de la v\u00edctima expiatoria rechazada. Todo el sistema puede ser transformado desde una v\u00edctima que no es tal, ya que lo sabe todo y lo soporta todo desde el Dios verdadero; en \u00c9l y en su destino puede verse que la paz puede proceder del coraz\u00f3n y que la violencia es est\u00e9ril\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>. La aceptaci\u00f3n paciente del mal, asumido con consciencia, sufrido con y por la verdad de Dios, tiene la virtud de romper el odio que encalla al mundo y abrirle a la posibilidad de la paz y del amor, que brotan del coraz\u00f3n limpio y misericordioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Distante, que no distinta, la fe que nos vincula a aquel pueblo y al que camina bajo la luz. Donde ellos terminaron, nosotros comenzamos. Hay algo en este largo camino tan peculiar, tan extra\u00f1o y maravilloso que no tiene otra palabra que: \u00abrevelaci\u00f3n generosa de Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta revelaci\u00f3n, durante el Antiguo Testamento, Dios se adapt\u00f3 a la humilde capacidad de sus hijos rebeldes y fue corrigi\u00e9ndolos poco a poco, con arreglo a su pedagog\u00eda divina. Dios hizo evolucionar la conciencia moral de Israel hasta desterrar de su mente la idea de que \u00c9l pudiese amparar la violencia. Todo se entender\u00eda por completo con el nacimiento del Pr\u00edncipe de la Paz y con la predicaci\u00f3n del serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Lohfink, N., <em>Antiguo Testamento. Desenmascaramiento de la violencia.<\/em> Selecciones de Teolog\u00eda 72 (1979), 286.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Mu\u00f1oz Iglesias, S., <em>Valores de la antigua econom\u00eda superados por la nueva,<\/em> Concilium 30 (1967), 633.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> von Rad, G., <em>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento,<\/em> Salamanca 1969, 147-175.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Flor, G., <em>El Dios del Antiguo Testamento, \u00bfun Dios violento?,<\/em> Communio (marzo-abril, 1980), 107.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Sch\u00f6kel, L. A., <em>Vocabulario del Antiguo Testamento.<\/em> Art. <em>Dios, en Nueva Biblia Espa\u00f1ola.<\/em> Madrid 1975, 1938.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Vink, J., <em>En s\u00f3lo Yahveh est\u00e1 la salvaci\u00f3n de Israel,<\/em> Concilium 30 (1967), 599.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Leon Dufour, X., <em>Vocabulario de Teolog\u00eda B\u00edblica.<\/em> Art. <em>Celo<\/em>, Barcelona, 1975, p. 157.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Eichrodt, W., <em>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento I,<\/em> Madrid 1975, p. 192.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Eichrodt, W., o.c., 239.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Eichrodt, W., o.c., 252.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Montaigne, G.T., <em>Teolog\u00eda b\u00edblica de lo secular,<\/em> Santander 1969, 18.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Lohfink, N., o.c., 291.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Lohfink, N., o.c., 293ss.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Disertaci\u00f3n le\u00edda en la Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas el 3 de marzo de 1987. En la sociedad actual, especialmente sensibilizada contra la violencia, aparecen continuamente hechos violentos que se extienden por todo el mundo hasta convertirse en una secci\u00f3n obligada de los programas informativos y de la conversaci\u00f3n ordinaria de los hombres. Hablar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[72],"doc_tag":[],"class_list":["post-1214","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-temas-diversos"],"year_month":"2026-04","word_count":7784,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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