{"id":1212,"date":"2024-09-28T19:11:36","date_gmt":"2024-09-28T17:11:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1212"},"modified":"2024-09-28T19:11:37","modified_gmt":"2024-09-28T17:11:37","password":"","slug":"el-ecumenismo-y-la-europa-unida","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-ecumenismo-y-la-europa-unida\/","title":{"rendered":"El ecumenismo y la Europa unida"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Disertaci\u00f3n le\u00edda en la Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas, en la sesi\u00f3n del d\u00eda 21 de enero de 1986.<\/p>\n\n\n\n<p>El pasado a\u00f1o tuve el honor de hablar aqu\u00ed, ante ustedes, de lo que est\u00e1 haciendo la Iglesia de hoy en relaci\u00f3n con el ideal de la Europa unida. Hube de referirme, naturalmente, al movimiento ecum\u00e9nico como a uno de los factores influyentes y significativos de ese esfuerzo de la Iglesia, por lo que tiene de posibilidad de uni\u00f3n de los esp\u00edritus.<\/p>\n\n\n\n<p>Una Europa dividida en las creencias religiosas har\u00e1 siempre m\u00e1s dif\u00edcil la unidad en los intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos. Y, al rev\u00e9s, la mayor unidad religiosa en una fe com\u00fan fortalecer\u00eda los lazos culturales y humanos que han de unir a los hombres y a los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con lo cual no quiero yo decir que, si tuvi\u00e9ramos la misma fe, desaparecer\u00edan <em>ipso facto<\/em> los conflictos y enfrentamientos. La historia demuestra lo contrario. Pero, indudablemente, la unidad ser\u00eda mucho m\u00e1s completa y hermosa si, apoy\u00e1ndose en lo que Bergson llam\u00f3 <em>un suplemento de alma<\/em>, del que carec\u00eda nuestra civilizaci\u00f3n actual, lleg\u00e1ramos a profesar todos los cristianos \u2013hablo de \u00e9stos\u2013 el mismo Credo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi exposici\u00f3n ser\u00e1 necesariamente un tanto \u00e1rida, porque se trata de ofrecer a ustedes una serie de datos, recogidos de las revistas especializadas y de las informaciones de la Santa Sede, que permiten entender el proceso que se est\u00e1 siguiendo en este campo del ecumenismo desde que hace veinte a\u00f1os fue aprobado en el Concilio Vaticano II el decreto <em>Unitatis redintegratio<\/em>. Ustedes son hombres que saben pensar y medir y, por lo mismo, valorar estos hechos a los que me voy a referir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Divisiones cristianas<\/h2>\n\n\n\n<p>Europa, la vieja Europa, heredera de las culturas orientales, madre y seno f\u00e9rtil de la actual civilizaci\u00f3n, extendida por todo el mundo, no s\u00f3lo est\u00e1 dividida geogr\u00e1fica, econ\u00f3mica y pol\u00edticamente, sino tambi\u00e9n en su organizaci\u00f3n espiritual y cristiana. Ha sido toda ella cristianizada, desde Gibraltar hasta los Urales y de Sicilia a Escandinavia. Aunque no escenario de los misterios de la redenci\u00f3n obrada por Cristo, ha sido el \u00e1rea de la primera y m\u00e1xima expansi\u00f3n misionera de los Ap\u00f3stoles y sus sucesores. Gloria suya es haber recibido y encarnado en sus pueblos y su cultura el Evangelio, que ha fomentado en ella, a trav\u00e9s de su historia, no exenta de sombras y tensiones, la convivencia, ha creado las universidades y ha favorecido el progreso en todas sus m\u00faltiples y excelentes manifestaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sobre este trasfondo de amplia y s\u00f3lida solera cristiana, se han producido al correr de los siglos graves y profundas divisiones religiosas, que todav\u00eda perduran y merman su vigor continental. Evoqu\u00e9moslas en sus l\u00edneas fundamentales.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mundo ortodoxo<\/h3>\n\n\n\n<p>Cristo fund\u00f3 una sola Iglesia sobre el fundamento de los Ap\u00f3stoles y la roca de Pedro, \u00abpermaneciendo eternamente Jesucristo mismo como piedra angular definitiva y pastor de nuestras almas\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Pero al iniciar, despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, su expansi\u00f3n apost\u00f3lica fuera de Jerusal\u00e9n, entre jud\u00edos y gentiles, por el \u00e1mbito del Imperio Romano y m\u00e1s all\u00e1 del mismo, \u00aben esta una y \u00fanica Iglesia de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>, surgieron, ya desde los comienzos, controversias y tensiones. Unas las reprueban los Ap\u00f3stoles<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>; otras, nacidas posteriormente, cristalizaron en escisiones que todav\u00eda perduran, como los nestorianos en el 435; los monofisitas o jacobitas en el 475; los armenios en el 490, localizados actualmente en Rusia, Rumania y Turqu\u00eda; los coptos de Egipto en el 550 y los et\u00edopes en el 640. Pero la m\u00e1s importante de todas estas rupturas, que incide directamente sobre Europa, es el gran Cisma de Oriente.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el Edicto de Mil\u00e1n del 313, dando libertad a la Iglesia, el emperador Constantino estableci\u00f3 el 330, en Bizancio, la capital del Imperio Romano de Oriente, que recibi\u00f3 el nombre de Constantinopla en atenci\u00f3n al emperador; y el t\u00edtulo honor\u00edfico de \u00abnueva Roma\u00bb. La importancia adquirida en la administraci\u00f3n civil fue extrapolada, por influencia de los emperadores, al orden eclesi\u00e1stico. El canon 3 del Concilio I de Constantinopla del 381 concedi\u00f3, por deseo del emperador y motivos exclusivamente pol\u00edticos, el primado de honor, despu\u00e9s del obispo de Roma, al obispo de Constantinopla. Desde entonces empez\u00f3 un largo proceso de distanciamiento y fricciones eclesi\u00e1sticas entre la \u00abnueva\u00bb y la \u00abantigua\u00bb Roma, acumulando mucha exacerbaci\u00f3n por ambas partes, hasta que explot\u00f3 en 1054 con la rec\u00edproca excomuni\u00f3n del patriarca de Constantinopla Miguel Cerulario por el legado pontificio Humberto de Silva C\u00e1ndida, y del Papa Le\u00f3n IX por el mismo Miguel Cerulario.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la sede de Constantinopla se separaron tambi\u00e9n de la comuni\u00f3n con Roma los otros patriarcados del Oriente, que siempre hab\u00edan definido y mantenido la fe ortodoxa de los ocho primeros concilios ecum\u00e9nicos. Por eso a estos cristianos se les llama \u00aborientales\u00bb u \u00abortodoxos\u00bb. La Iglesia qued\u00f3 dolorosamente dividida en dos mitades: la oriental y la occidental, los ortodoxos y los cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>Atendiendo, pues, a esta g\u00e9nesis, las Iglesias ortodoxas son la Iglesia que hunde \u00absus ra\u00edces en el Evangelio, en la Resurrecci\u00f3n, en Pentecost\u00e9s, en la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. El Concilio Vaticano II las presenta con mucho respeto y admiraci\u00f3n, cuando \u00abrecuerda a todos que en Oriente hay muchas Iglesias particulares o locales florecientes, entre las que ocupan el primer lugar las Iglesias patriarcales, muchas de las cuales se glor\u00edan de tener su origen en los mismos Ap\u00f3stoles&#8230; No debe olvidarse tampoco que las Iglesias de Oriente tienen desde su origen un tesoro, del que la Iglesia de Occidente tom\u00f3 muchas cosas para su liturgia, su tradici\u00f3n espiritual y su ordenamiento jur\u00eddico. Y se ha de estimar como es debido el hecho de que los dogmas fundamentales de la fe cristiana sobre la Trinidad y el Verbo de Dios encarnado de la Virgen Mar\u00eda hayan sido definidos en los concilios ecum\u00e9nicos celebrados en Oriente. Las Iglesias orientales han sufrido y sufren mucho por conservar esta fe&#8230; Por eso el sagrado Concilio exhorta a todos a que tengan la debida consideraci\u00f3n de esta peculiar condici\u00f3n de las Iglesias que nacen y crecen en Oriente y de la \u00edndole de las relaciones que entre \u00e9stas y la Sede romana exist\u00edan antes de la separaci\u00f3n, y a que se formen una recta opini\u00f3n de todas estas materias\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTienen verdaderos sacramentos y, sobre todo, por la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, el sacerdocio y la Eucarist\u00eda\u00bb, que celebran con mucho esplendor en sus liturgias, \u00abconsiguen la comuni\u00f3n con la Sant\u00edsima Trinidad, hechos part\u00edcipes de la divina naturaleza\u00bb. \u00abEnsalzan con hermosos himnos a Mar\u00eda siempre Virgen, a quien el Concilio ecum\u00e9nico de \u00c9feso proclam\u00f3 solemnemente sant\u00edsima Madre de Dios, para que Cristo fuese reconocido verdadera y propiamente Hijo de Dios e Hijo del hombre, seg\u00fan las Escrituras\u00bb. \u00abHonran tambi\u00e9n a muchos santos, entre ellos a los Padres de la Iglesia universal\u00bb, de cuya doctrina teol\u00f3gica y m\u00edstica viven. \u00abDesde la \u00e9poca gloriosa de los Santos Padres\u00bb, cultivaron \u00abla espiritualidad mon\u00e1stica\u00bb y dieron origen al monaquismo, de donde \u00abprocede, como de su fuente, la instituci\u00f3n religiosa de los latinos, que a\u00fan despu\u00e9s tom\u00f3 nuevo vigor del Oriente\u00bb. Por eso, son Iglesias que conservan \u00abun riqu\u00edsimo patrimonio lit\u00fargico y espiritual\u00bb, que pertenece a \u00abla plenitud de la tradici\u00f3n cristiana\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a> y fomenta grandemente la vida cristiana en los fieles y en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan estad\u00edstica de la publicaci\u00f3n \u00abOriente Cat\u00f3lico\u00bb, de la Congregaci\u00f3n para la Iglesia oriental, los cristianos ortodoxos son unos cien millones, pertenecientes a los pa\u00edses de la Europa oriental, principalmente Rusia, Rumania, Bulgaria, Constantinopla y Grecia. A causa de su especial concepci\u00f3n de la Iglesia y de la estrecha relaci\u00f3n de \u00e9sta con el Estado, se han reorganizado en diversas Iglesias autoc\u00e9falas o independientes, seg\u00fan las naciones donde residen. Por eso el mundo ortodoxo hoy cuenta con esta distribuci\u00f3n de Iglesias:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Patriarcado Ecum\u00e9nico de Constantinopla.<\/li>\n\n\n\n<li>Iglesia ortodoxa de Grecia.<\/li>\n\n\n\n<li>Iglesia autoc\u00e9fala de Chipre.<\/li>\n\n\n\n<li>Patriarcado aut\u00f3nomo de Alejandr\u00eda.<\/li>\n\n\n\n<li>Patriarcado aut\u00f3nomo de Antioqu\u00eda.<\/li>\n\n\n\n<li>Iglesia aut\u00f3noma de Finlandia.<\/li>\n\n\n\n<li>Patriarcado ortodoxo de Mosc\u00fa.<\/li>\n\n\n\n<li>Iglesia ortodoxa de los Pa\u00edses B\u00e1lticos.<\/li>\n\n\n\n<li>Catolicado ortodoxo de Georgia.<\/li>\n\n\n\n<li>Iglesia autoc\u00e9fala de Polonia.<\/li>\n\n\n\n<li>Iglesia autoc\u00e9fala de Checoslovaquia.<\/li>\n\n\n\n<li>Iglesia aut\u00f3noma de Hungr\u00eda.<\/li>\n\n\n\n<li>Patriarcado aut\u00f3nomo de Rumania.<\/li>\n\n\n\n<li>Patriarcado aut\u00f3nomo de Bulgaria.<\/li>\n\n\n\n<li>Iglesia autoc\u00e9fala de Albania.<\/li>\n\n\n\n<li>Patriarcado ortodoxo-serbio de Yugoslavia.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Reforma protestante<\/h3>\n\n\n\n<p>Cinco siglos m\u00e1s tarde, en la primera mitad del XVI, se repite, en el centro de Europa, la misma conmoci\u00f3n de divisiones cristianas, que se hab\u00eda dado a principios del XI en la parte de Oriente. Entonces se produjo la separaci\u00f3n de la Iglesia ortodoxa; y ahora se desprenden, en Occidente, de la Iglesia de Roma las Iglesias nacidas con motivo \u00abde los sucesos com\u00fanmente conocidos con el nombre de Reforma protestante\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>. \u00abPrimero surgi\u00f3 la Iglesia evang\u00e9lico-luterana; pas\u00f3 despu\u00e9s la Iglesia evang\u00e9lico-reformada; y finalmente, la Iglesia anglicana, que recibi\u00f3 la impronta interior de las dos precedentes\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las causas de estas escisiones son profundas y complejas; y no es el caso de adentrarse en ellas. A principios del siglo XVI hubo un vasto y cualificado clamor de reforma fundamental de la Iglesia, tanto en la cabeza como en los miembros, que no se atendi\u00f3 debidamente, hasta que se desencaden\u00f3 el movimiento cism\u00e1tico y revolucionario extra-eclesi\u00e1stico, que fraccion\u00f3 la Iglesia occidental. Las figuras que suscitaron y acaudillaron esta subversi\u00f3n anticat\u00f3lica y anti romana fueron, sobre todo, el monje agustino Mart\u00edn Lutero, el sacerdote Zwinglio y el te\u00f3logo Juan Calvino.<\/p>\n\n\n\n<p>Formado en el nominalismo de Ockham, Lutero sufri\u00f3 una radical transformaci\u00f3n interior, pasando del realismo cristiano al subjetivismo de la fe, entendida como confianza en Dios, que no imputa los pecados al hombre, sino que lo adopta como hijo en atenci\u00f3n a la justicia y los m\u00e9ritos de Cristo, \u00fanico Mediador entre Dios y los hombres. De ah\u00ed los axiomas de toda su construcci\u00f3n religioso-intelectual: solo Dios, sola la gracia, sola la Biblia y sola la fe. Pose\u00eddo por esta intuici\u00f3n, como si fuera la quintaesencia del Evangelio, reaccion\u00f3 vehementemente contra todas las instituciones cat\u00f3licas de la Iglesia e incit\u00f3 a las autoridades y a las poblaciones civiles a abandonar la antigua Iglesia de Roma y adherirse a la nueva forma de religi\u00f3n cristiana. El Papa Le\u00f3n X lo excomulg\u00f3 el 3 de enero de 1521.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el movimiento luterano adquiri\u00f3 desde ese a\u00f1o proporciones masivas. Dada la decadencia moral y eclesi\u00e1stica de la \u00e9poca, a las ideas de Lutero se adher\u00edan contagiosamente y en bloque, junto con los pr\u00edncipes y los s\u00fabditos, los obispos, sacerdotes, monjes y religiosos desertores del celibato, de la disciplina y de la fe de la Iglesia tradicional. De esa forma, unos cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, hab\u00edan dejado de ser cat\u00f3licas, para hacerse evang\u00e9lico-luteranas, dos terceras partes de Alemania, toda Dinamarca, Noruega, Islandia, Suecia, Finlandia, Estonia, Lituania; y amplias zonas de Polonia, de Hungr\u00eda, de Moravia y de Transilvania.<\/p>\n\n\n\n<p>Seducidos por la innovaci\u00f3n de Lutero, la adoptaron con su peculiar caracter\u00edstica Zwinglio y Calvino en Suiza. De ellos naci\u00f3 el evangelismo reformado. Calvino lo impuso con tes\u00f3n y violencia en Ginebra, desde donde se propag\u00f3 por Suiza, Pa\u00edses Bajos, Francia, Polonia, Hungr\u00eda, Escocia e Inglaterra. Con \u00e9l la expansi\u00f3n del protestantismo se hizo mucho m\u00e1s amplia, abarcando no s\u00f3lo a la Europa septentrional, sino tambi\u00e9n a la central y occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras esta revuelta, el mapa cristiano de Europa aparec\u00eda notablemente cambiado. La mayor parte de los pa\u00edses hasta entonces cat\u00f3licos del centro y del norte se hab\u00edan separado de la antigua Iglesia. Una sangrante herida espiritual, que hab\u00eda de influir negativamente en el futuro de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los principios del luteranismo y del calvinismo son radicales. Todos parten de su concepto de la justificaci\u00f3n. Como en el proceso de la conversi\u00f3n, el hombre no puede ni necesita dejar de ser pecador para salvarse, de ah\u00ed la oposici\u00f3n apasionada, con que iniciaron su movimiento, no s\u00f3lo a las indulgencias, sino tambi\u00e9n a los sacramentos, al culto de los santos, a la actuaci\u00f3n de la jerarqu\u00eda y a cualquier pr\u00e1ctica cat\u00f3lica tendente a la renovaci\u00f3n interior y exterior del hombre. Como, por otra parte, lo esencial es la fe y la confianza en Dios, que salva en Cristo y por Cristo, a pesar de nuestros pecados, sin el concurso de las obras, de ah\u00ed la estima y veneraci\u00f3n a las Sagradas Escrituras, \u00fanica fuente donde pueden descubrir esta omn\u00edmoda certeza fiducial en Dios. En ellas, \u00abinvocando al Esp\u00edritu Santo, buscan \u2013dice el Concilio\u2013 a Dios, como a quien les habla en Cristo, preanunciado por los profetas, Verbo de Dios encarnado por nosotros\u00bb; y \u00abcontemplan la vida de Cristo y cuanto el divino Maestro ense\u00f1\u00f3 y realiz\u00f3 para la salvaci\u00f3n de los hombres, sobre todo los misterios de su muerte y su resurrecci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con las luces recibidas de esta meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios, \u00abconfiesan p\u00fablicamente a Jesucristo como Dios y Se\u00f1or y Mediador \u00fanico entre Dios y los hombres, para gloria del \u00fanico Dios, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo\u00bb; y \u00abtienden hacia Cristo como fuente y centro de la comuni\u00f3n eclesi\u00e1stica. Movidos por el deseo de la uni\u00f3n con Cristo, se ven impulsados a buscar m\u00e1s y m\u00e1s la unidad y tambi\u00e9n a dar testimonio de su fe delante de todo el mundo\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>, quiz\u00e1s con el secreto prop\u00f3sito de que todos piensen como ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Administran el bautismo, que celebran como una manifestaci\u00f3n de fe, y el rito de la Santa Cena, que, aunque \u00abno conserva la genuina e \u00edntegra sustancia del misterio eucar\u00edstico\u00bb, \u00abmientras conmemoran en ella la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, profesan que en la comuni\u00f3n de Cristo se significa la vida; y esperan su glorioso advenimiento\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>. De donde resulta que \u00abla vida cristiana de estos hermanos \u2013concluye el Vaticano II\u2013 se nutre de la fe en Cristo y se robustece con la gracia del bautismo y con la Palabra de Dios o\u00edda. Se manifiesta en la oraci\u00f3n privada, en la meditaci\u00f3n b\u00edblica, en la vida de la familia cristiana y en el culto de la comunidad congregada para alabar a Dios\u00bb, que \u00abpresenta a veces elementos valiosos de la antigua liturgia com\u00fan\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A la fe con que creen en Cristo, que \u00abproduce frutos de alabanza y acci\u00f3n de gracias por los beneficios recibidos de Dios\u00bb, unen tambi\u00e9n \u00abun vivo sentido de justicia y una sincera caridad para con el pr\u00f3jimo. Esta fe activa ha producido no pocas instituciones para socorrer la miseria espiritual y corporal, para cultivar la educaci\u00f3n de la juventud, para humanizar las condiciones sociales de la vida y para establecer la paz en el mundo\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Iglesia anglicana<\/h3>\n\n\n\n<p>Entre las Iglesias separadas de la Sede romana a partir de la Reforma de Lutero y de Calvino, la anglicana \u00abocupa un lugar especial\u00bb por su origen, sus tradiciones y sus estructuras m\u00e1s o menos cat\u00f3licas. Junto con la evang\u00e9lico-luterana y la evang\u00e9lico-reformada, constituye la tercera forma fundamental del protestantismo europeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los escritos de Lutero penetraron en Inglaterra hacia 1520 a trav\u00e9s de un c\u00edrculo de intelectuales de la Universidad de Cambridge. Pero la verdadera causa de la ruptura entre la Iglesia de Inglaterra y la de Roma fue la pol\u00edtica y la actuaci\u00f3n del rey Enrique VIII, a causa de su divorcio de la reina Catalina de Arag\u00f3n y su desposorio con Ana Bolena. Ante la condenaci\u00f3n del Papa Clemente VII, ayudado por Thomas Cramer, profesor de teolog\u00eda, que se hab\u00eda aficionado a las teor\u00edas de Lutero y Calvino y a quien el rey hab\u00eda nombrado arzobispo de Canterbury, Enrique VIII, en 1534, rompi\u00f3 totalmente la comuni\u00f3n con el Obispo de Roma y se auto design\u00f3 jefe supremo del clero y la Iglesia inglesa. El Papa Paulo III lo excomulg\u00f3 en 1538.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el breve per\u00edodo de restauraci\u00f3n cat\u00f3lica de la reina Mar\u00eda (1553-58), hija de Catalina de Arag\u00f3n, la reina Isabel I (1558-1603), hija de Ana Bolena, secund\u00f3 la tendencia de su padre, Enrique VIII, y consolid\u00f3 el establecimiento de una Iglesia nacional. Desde entonces la Iglesia anglicana sigue separada de la cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>En un principio la separaci\u00f3n de la Iglesia de Inglaterra fue s\u00f3lo de car\u00e1cter disciplinar por la insubordinaci\u00f3n de Enrique VIII. Pero a trav\u00e9s de Cramer, que compuso el \u00abLibro de oraci\u00f3n com\u00fan\u00bb y los art\u00edculos fundamentales de la constituci\u00f3n de la Iglesia anglicana, y, sobre todo, de Mart\u00edn Bucer, que contrarrest\u00f3 la influencia de Lutero, penetraron en la vida eclesial inglesa las orientaciones reformada de Calvino. Por eso, la Iglesia anglicana es una Iglesia original, distinta de las dem\u00e1s, en la que se yuxtaponen y mezclan elementos cat\u00f3licos y reformados. Mantiene la organizaci\u00f3n cat\u00f3lica del episcopado y del culto. Pero la doctrina es de inspiraci\u00f3n calvinista moderada. Niega el primado del Papa y se somete, como Iglesia nacional, a la corona y a la administraci\u00f3n pol\u00edtica del Estado. Pone a la Biblia como \u00fanica norma de fe y admite la justificaci\u00f3n por sola la fe. Reconoce \u00fanicamente los sacramentos del bautismo y la cena, entendida en sentido calvinista, esto es, rechazando su car\u00e1cter sacrificial y la transubstanciaci\u00f3n, aunque ha introducido el conservar las formas consagradas, tambi\u00e9n para el culto, y la pr\u00e1ctica de la confesi\u00f3n de los pecados. El Papa Le\u00f3n XIII, en 1896, declar\u00f3 nulas las consagraciones episcopales de los anglicanos a causa de la interrupci\u00f3n de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, con lo que cre\u00f3 un nuevo y grave problema, que el di\u00e1logo ecum\u00e9nico intenta resolver de cara m\u00e1s bien al futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de todas estas confesiones protestantes, en virtud de sus mismos principios, se han dado otras muchas divisiones y subdivisiones, origin\u00e1ndose las llamadas Iglesias libres y las sectas. Pero no descendamos a su enumeraci\u00f3n, porque no alteran el mapa religioso de Europa y las englobamos en la consideraci\u00f3n general de las divisiones introducidas por el movimiento de la reforma luterano-calvinista, de la que son tributarias. No obstante, conviene a\u00f1adir que a ra\u00edz del Concilio Vaticano I diversos grupos de cat\u00f3licos, que no aceptaron la definici\u00f3n dogm\u00e1tica del primado y la infalibilidad del Papa, para recibir la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica \u2013puesto que ning\u00fan obispo hab\u00eda apostatado con ocasi\u00f3n del Vaticano I\u2013, se asociaron en 1889 con la Iglesia jansenista de Utrecht, formando entre todos la llamada Iglesia viejo-cat\u00f3lica. En grupos minoritarios residen en Holanda, Alemania, Francia y Polonia. En nuestros d\u00edas contamos tambi\u00e9n con el caso Lefebvre, contestatario del Concilio Vaticano II.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La Iglesia cat\u00f3lica<\/h3>\n\n\n\n<p>A lo largo de sus ya pr\u00f3ximos dos mil a\u00f1os, la Iglesia cat\u00f3lica no presenta ninguna divisi\u00f3n: permanece fiel a s\u00ed misma y a Cristo desde el principio. Ha recibido del Colegio apost\u00f3lico, presidido por Pedro, la antorcha de la divina revelaci\u00f3n, que mantiene encendida a trav\u00e9s de las tinieblas y los vendavales del mundo y de la historia; y todav\u00eda la levanta n\u00edtida y brillante, para iluminaci\u00f3n de todos los hombres y todos los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el siglo XIV y XV, entre 1378 y 1417, padeci\u00f3 la prueba del Gran Cisma de Occidente; y un poco despu\u00e9s, 1438-1449, el cisma de Basilea. Pero los resolvi\u00f3 por s\u00ed misma, sin ulteriores traumas, para la unidad de la fe y la disciplina.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque haya tenido alguna parte de culpa<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a> por su modo menos santo de proceder en las complicadas situaciones que se le presentaron, la Iglesia cat\u00f3lica tampoco es causa activa de ninguna divisi\u00f3n, ni se ha separado de nadie. Son, por el contrario, las otras Iglesias y denominaciones cristianas las que se han apartado de ella, rompiendo la comuni\u00f3n de vida e incluso la integridad de la fe. Por tanto, la Iglesia cat\u00f3lica es el \u00e1rbol bimilenario de la \u00fanica Iglesia de Cristo, que hunde sus ra\u00edces en el Nuevo y Antiguo Testamento, recoge la savia de toda la tradici\u00f3n cristiana, y atraviesa el tiempo y el espacio vivo y pujante, del que se han desgajado, m\u00e1s o menos, al correr de los siglos, las ramas de las otras Iglesias y confesiones, que han fraccionado en Europa y en el mundo la \u00fanica herencia de Cristo, los Ap\u00f3stoles y el primer milenio del cristianismo. Pero por causa de estas mismas divisiones, la Iglesia cat\u00f3lica tambi\u00e9n padece sus nefastas consecuencias, vi\u00e9ndose privada de numerosos miembros e inapreciables riquezas del com\u00fan patrimonio cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>En Italia, Francia, Espa\u00f1a, Portugal, Irlanda, B\u00e9lgica, Luxemburgo, Yugoslavia, Austria, Hungr\u00eda, Checoslovaquia y Polonia, a pesar de todas las vicisitudes, la Iglesia cat\u00f3lica conserva preponderante mayor\u00eda en perfecta coherencia consigo misma desde los or\u00edgenes. En las dem\u00e1s naciones europeas, donde han sufrido los estragos de las divisiones, tanto ortodoxas como protestantes, ha recuperado una diligente minor\u00eda, que en algunos casos, como en Alemania, alcanza el 50 por 100 de los creyentes. De esta forma se ha constituido no s\u00f3lo en el grupo m\u00e1s extenso de cristianos, sino tambi\u00e9n en una de las religiones m\u00e1s numerosas del mundo, que prosigue su crecimiento y expansi\u00f3n por el dinamismo recibido de su divino Fundador y la asistencia del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Diferencias confesionales<\/h2>\n\n\n\n<p>Entre todas estas Iglesias y comunidades cristianas existen m\u00faltiples y notables diferencias dogm\u00e1ticas, morales, lit\u00fargicas, eclesiales, culturales y disciplinares, que afectan gravemente a la unidad de la fe, a la constituci\u00f3n de la Iglesia y a la misma realidad de la salvaci\u00f3n, que Cristo realiz\u00f3 y entreg\u00f3 a la Iglesia para transmitirla a todos los hombres de todos los tiempos y todos los lugares. No las vamos a recoger todas, puesto que se necesitar\u00edan varios tratados. S\u00f3lo resaltaremos las m\u00e1s significativas en relaci\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica, que es el punto de referencia no s\u00f3lo para nosotros, sino tambi\u00e9n para ellos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cat\u00f3licos y ortodoxos<\/h3>\n\n\n\n<p>Empezando por las venerables Iglesias cristianas del Oriente, hemos de afirmar gozosamente que entre cat\u00f3licos y ortodoxos se da una muy sustancial comuni\u00f3n cristiana: tenemos el mismo sacerdocio y la misma Eucarist\u00eda, los mismos Concilios y los mismos Santos Padres, los mismos sacramentos y la misma vida, participada de Dios Padre por Cristo en el Esp\u00edritu Santo y amparada por la intercesi\u00f3n maternal de la siempre Virgen Mar\u00eda, la Santa <em>Theotokos<\/em>. El Vaticano II dice que nos unimos \u00abcon v\u00ednculo estrech\u00edsimo y nos aconseja alguna comunicaci\u00f3n con ellos en las funciones sagradas, dadas las circunstancias oportunas y con la aprobaci\u00f3n de la autoridad eclesi\u00e1stica\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>; y tanto Pablo VI como Juan Pablo II hablan de que ellos y nosotros formamos \u00abIglesias hermanas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, persisten algunas diferencias, que es preciso superar, para restablecer la plena comuni\u00f3n. Las principales son de dos clases: unas de tipo cultural, y otras de tipo dogm\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el aspecto cultural, la mutua diversidad procede de que las Iglesias ortodoxas encarnaron muy entrelazadamente la fe cristiana en la cultura griega y otras antiguas culturas orientales, mientras que los cat\u00f3licos lo hemos conseguido con igual penetraci\u00f3n en la cultura romana y occidental. Como estas culturas del Oriente y del Occidente, aunque interdependientes, son muy distintas, de ah\u00ed viene que las Iglesias ortodoxas y la Iglesia cat\u00f3lica se extra\u00f1en unas a otras, extra\u00f1amiento que se ha ido enconando con los lamentables avatares de la historia, levantando entre ellas muros impenetrables de aversi\u00f3n y recelo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el orden dogm\u00e1tico, la m\u00e1xima diferencia est\u00e1 en el primado del Papa, como sucesor de Pedro en la sede de Roma, que los orientales rechazan, aunque no en absoluto, sino tal como ellos entienden que se ha desarrollado abusivamente en Occidente. Para ellos la suprema e infalible autoridad de la fe est\u00e1 en el Concilio ecum\u00e9nico, en cuanto sucesor de todo el colegio apost\u00f3lico. Reflejo y consecuencia de esta discrepancia es la cuesti\u00f3n del <em>\u00abFilioque\u00bb<\/em>, m\u00e1s teol\u00f3gica que dogm\u00e1tica, donde ellos niegan que el Esp\u00edritu Santo proceda del Padre <em>\u00aby\u00bb<\/em> del Hijo, originando una diversa manera de atender el mismo misterio fontal del Dios uno y trino, que tambi\u00e9n repercute en una diversa manera de concebir y organizar la liturgia, la Iglesia y la entera vida cristiana. La Iglesia cat\u00f3lica se ha ido liberando, no sin grandes luchas y sufrimientos, del enfeudamiento al poder civil, ya del emperador, ya de los estados, mientras que la Iglesia ortodoxa ha seguido con su concepto de estrecha relaci\u00f3n, primero con el emperador, y despu\u00e9s con los estados, con lo que ha roto \u00absu unidad jer\u00e1rquica\u00bb, dividi\u00e9ndose en sus varias Iglesias autoc\u00e9falas y nacionales, seg\u00fan se independizaban sus respectivos territorios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cat\u00f3licos y protestantes<\/h3>\n\n\n\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica y las Iglesias y comunidades protestantes han vivido durante quince siglos en la misma \u00abcomuni\u00f3n eclesi\u00e1stica\u00bb. Por eso hay entre ellas mucha \u00abrelaci\u00f3n y afinidad\u00bb. Pero a causa de \u00abla grav\u00edsima crisis\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a> que han padecido, se abrieron tambi\u00e9n entre ellas simas abismales de divisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al establecer a la Biblia como \u00fanica norma de fe, las comunidades luteranas y calvinistas o reformadas prescinden de la Tradici\u00f3n patr\u00edstica y eclesial, de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica y del magisterio jer\u00e1rquico, con lo que vienen a ser como un cuerpo fl\u00e1cido y desarticulado, por falta del correspondiente armaz\u00f3n \u00f3seo. La p\u00e9rdida que todo esto les ocasiona es incalculable. Carecen del sacerdocio, la Eucarist\u00eda y los sacramentos en su genuino sentido cristiano, como instrumentos de Cristo para la justificaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de los hombres, que no los salva y justifica por ninguno de estos medios, sino s\u00f3lo por la fe fiducial. Conservan el bautismo y la Santa Cena. Pero no son signos eficaces de la gracia. El bautismo opera en virtud de la fe, que expresa y testifica; y la Cena consiste en recordar la pasi\u00f3n y muerte de Cristo, para confesar y fortalecer la fe, obtener el perd\u00f3n de los pecados y aumentar la vida espiritual y la inmortalidad, al aumentar la confianza en \u00c9l como \u00fanico y verdadero Redentor. No implica la transubstanciaci\u00f3n del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Cristo; y la presencia real y substancial de Cristo no se da en las especies consagradas, sino en el acto de la celebraci\u00f3n, en virtud, no del presidente, ni de la comunidad reunida, sino de \u00abla primera instituci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ministerios ordenados, de que se proveen, aunque lleven los nombres de obispos y presb\u00edteros, no son para actuar como canales transmisores de la salvaci\u00f3n de Cristo, que no desciende hasta las almas por estas mediaciones humanas, sino para administrar la comunidad y colocar al frente de ella personas, que garanticen el anuncio de la Palabra de Dios y la celebraci\u00f3n del culto y los sacramentos como medios de expresar y robustecer la fe, \u00fanica que salva y justifica. Por eso, los ministros no se distinguen de los dem\u00e1s fieles m\u00e1s que en el oficio que han recibido de la comunidad; y pueden serlo incluso las mujeres. Tampoco tienen un gobierno central y unitario de todos los fieles, que sustituyen por la uni\u00f3n interna en el Esp\u00edritu Santo a Cristo, que es el que asegura la cohesi\u00f3n de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Abolieron el celibato clerical y la vida religiosa. Aunque confiesan a la Sant\u00edsima Virgen Madre de Dios y siempre Virgen y reconocen que en el cielo intercede por la Iglesia y los hombres, proh\u00edben invocarla, as\u00ed como el culto a los santos y los sufragios por los difuntos, puesto que no creen en la existencia del purgatorio. De ah\u00ed que no cultiven ni el santoral, ni la mariolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz de tan esenciales e importantes alteraciones de la fe tradicional de la Iglesia, tanto cat\u00f3lica como ortodoxa, est\u00e1 en su teor\u00eda de la justificaci\u00f3n por la sola fe, el art\u00edculo fundamental de su concepci\u00f3n del cristianismo, por el que la Iglesia est\u00e1 o cae y al que \u00abnada se puede quitar o a\u00f1adir, aunque caiga el cielo y la tierra y desaparezca todo\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>. Como la justicia original del estado de inocencia pertenec\u00eda, constitutivamente, seg\u00fan Lutero, a la naturaleza humana, el hombre despu\u00e9s del pecado original ha quedado corrompido en su propia naturaleza, incapaz de nada bueno en orden a la salvaci\u00f3n, que s\u00f3lo puede recibir de un modo puramente pasivo. Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, es el \u00fanico que ha realizado la redenci\u00f3n, que el hombre s\u00f3lo puede apropiarse por la fe. Por tanto, s\u00f3lo la fe es la causa de la justificaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n. Todo lo dem\u00e1s no s\u00f3lo sobra, sino que incluso resulta nocivo. De ah\u00ed la enemiga intransigencia de Lutero a todo lo cat\u00f3lico, que suponga alguna colaboraci\u00f3n activa del hombre en el proceso de la salvaci\u00f3n, como si se tratara de algo antidivino y anticristiano, interpuesto entre Dios y el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>El distanciamiento entre la Iglesia cat\u00f3lica y las comunidades eclesiales salidas de la Reforma del siglo XVI es, pues, tremendo. Sobre la base com\u00fan de la Sagrada Escritura, la fe, Cristo y el bautismo, parecen m\u00e1s Iglesias contrapuestas que distintas o separadas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cat\u00f3licos y anglicanos<\/h3>\n\n\n\n<p>Aunque influenciada por el protestantismo reformado, la Iglesia anglicana es menos tajante en sus planteamientos, con lo que conserva mayor vinculaci\u00f3n con las Iglesias cat\u00f3lica y ortodoxas. Erige a la Biblia en norma de la fe, pero acepta tambi\u00e9n la Tradici\u00f3n siempre que no se oponga a la Biblia. Niega el primado del Papa, de cuya obediencia se separ\u00f3; pero desea seguir con la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica y la constituci\u00f3n episcopal de la Iglesia. No admite la transubstanciaci\u00f3n de los elementos eucar\u00edsticos, pero ha restaurado un cierto culto a la Eucarist\u00eda y a la Sant\u00edsima Virgen. Ha suprimido el celibato y la virginidad consagrada, pero ha vuelto a admitir la vida religiosa. No reconoce como sacramentos m\u00e1s que el bautismo y la Cena, pero practica todos los dem\u00e1s, consider\u00e1ndolos como \u00absignos eficaces de la gracia\u00bb. Proclama que la justificaci\u00f3n se obtiene s\u00f3lo por la fe, pero defiende que el hombre, con la gracia preveniente, puede \u00abquerer las obras que son gratas a Dios\u00bb; y, con la gracia cooperante, puede \u00abllevarlas a efecto\u00bb. Por eso sostiene que los elegidos \u00absiguen la gracia\u00bb y \u00abcaminan santamente en las buenas obras\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>. Modific\u00f3 el Oficio Divino, pero estableci\u00f3 una liturgia, que se basa en el salterio y la Sagrada Escritura, y consagra la misma distribuci\u00f3n de las horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta moderaci\u00f3n de la Iglesia anglicana se debe, en parte, a la fe cat\u00f3lica de la naci\u00f3n y del rey Enrique VIII; y en parte a la idiosincrasia de los ingleses, que son por complexi\u00f3n conservadores y tolerantes o comprensivos de caracteres incluso antag\u00f3nicos. Todo ello ha hecho que la reforma inglesa fuera m\u00e1s pol\u00edtica que teol\u00f3gica y que se instalaran dentro de esta Iglesia en aceptable armon\u00eda elementos tan heterog\u00e9neos como los cat\u00f3licos y los reformados. El episcopado, la Biblia, el libro de oraci\u00f3n com\u00fan y la Corona son la base o matriz com\u00fan que aglutina todas las dem\u00e1s divergencias, resultando una cierta s\u00edntesis de contrarios. De ah\u00ed que no carezca de fundamento la opini\u00f3n de que la Iglesia anglicana, como Iglesia cat\u00f3lica de tendencia calvinista moderada, sea una Iglesia puente entre Roma, Constantinopla y la Reforma. Dogm\u00e1ticamente est\u00e1 m\u00e1s cerca de la Iglesia cat\u00f3lica que las dem\u00e1s protestantes, aunque no tanto como las ortodoxas; pero culturalmente se mueve en el \u00e1mbito occidental y est\u00e1 en mejores condiciones de di\u00e1logo y colaboraci\u00f3n, con sinceros deseos de unidad. Por eso puede jugar un papel importante en las nuevas tendencias del ecumenismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ecumenismo actual<\/h2>\n\n\n\n<p>Todas estas divisiones cristianas tienen que desaparecer, no s\u00f3lo por las razones internas de la voluntad expresa de Cristo, la naturaleza constitutiva de la Iglesia y su misi\u00f3n salv\u00edfica, sino tambi\u00e9n por el proyecto com\u00fan de Europa. Para el ideal de la Europa unida no basta la uni\u00f3n econ\u00f3mica, social, pol\u00edtica y cultural de sus pueblos y gobiernos, se requiere indispensablemente su uni\u00f3n tambi\u00e9n espiritual y cristiana. La Europa unida implica complexivamente la Iglesia unida.<\/p>\n\n\n\n<p>La causa m\u00e1s profunda de la dignidad, la libertad y la comuni\u00f3n de los hombres est\u00e1 en su esp\u00edritu; y lo m\u00e1s elevado del esp\u00edritu humano es la fe y su relaci\u00f3n con Dios, principio y fin del hombre y de la sociedad, que se nos ha revelado en Cristo su Hijo amado. Por eso, mientras haya en Europa cristianos divididos y diversas Iglesias, siendo unas naciones cat\u00f3licas, otras ortodoxas y otras protestantes o anglicanas, o todas ellas mezcladas en unos y otros lugares, es claro que no se puede hablar de unidad europea.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo estar\u00e1n las divisiones cristianas en la base de las guerras, des\u00f3rdenes y enfrentamientos que tanto debilitaron y debilitan a Europa? Ellas son las que impiden dram\u00e1ticamente que la luz y la paz de Cristo reinen sobre nosotros, puesto que no dejan al Evangelio actuar con toda su fuerza transformadora. Por tanto, en sentido inverso, \u00bfno ser\u00e1 la unidad de los cristianos en una sola Iglesia visible de Cristo el motor del resurgimiento de Europa en coherencia con sus or\u00edgenes y sus \u00e9pocas de apogeo?<\/p>\n\n\n\n<p>El ecumenismo moderno ha intuido la importancia y la urgencia de esta meta esplendorosa de la uni\u00f3n de los cristianos, como en las instituciones del primer milenio; y se ha puesto denodadamente a trabajar por conseguirla. Por eso es digno de que le prestemos un poco de atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias<\/h3>\n\n\n\n<p>En 1910 se celebr\u00f3 en Edimburgo una Conferencia Universal de las Sociedades Protestantes Misioneras. En el transcurso de la misma, un delegado de las J\u00f3venes Iglesias del Extremo Oriente, cuyo nombre no ha quedado registrado, apostrof\u00f3 a la asamblea con estas clarividentes y retadoras palabras: \u00abVosotros nos hab\u00e9is mandado misioneros, que nos han dado a conocer a Jesucristo, por lo que os estamos agradecidos. Pero al mismo tiempo nos hab\u00e9is tra\u00eddo vuestras divisiones: unos nos predican el metodismo, otros el luteranismo, el congregacionalismo o el episcopalismo. Nosotros os suplicamos que nos prediqu\u00e9is el Evangelio y dej\u00e9is a Cristo suscitar en el seno de nuestros pueblos, por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, la Iglesia conforme a sus exigencias y conforme tambi\u00e9n al genio de nuestra raza, que ser\u00e1 la Iglesia de Cristo en el Jap\u00f3n, la Iglesia de Cristo en la China, la Iglesia de Cristo en la India, liberada de todos los \u2018ismos\u2019 con que vosotros etiquet\u00e1is la predicaci\u00f3n del Evangelio entre nosotros\u00bb<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Impresionados por tan desafiante reto, algunos de los presentes se preguntaron inquietantes: \u00ab\u00bfNo cabr\u00eda hacer algo, para conjurar el esc\u00e1ndalo de las divisiones entre los cristianos?\u00bb Aquel d\u00eda nac\u00eda el Movimiento Ecum\u00e9nico. El obispo Ch. Brent, de la Iglesia episcopaliana de los Estados Unidos, se decidi\u00f3 a organizar la Comisi\u00f3n \u00abFe y Constituci\u00f3n\u00bb, que todav\u00eda sigue promoviendo la uni\u00f3n doctrinal de los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los a\u00f1os 1914 y 1920, durante el desarrollo y las consecuencias de la primera guerra europea, se revel\u00f3 la figura excepcional de Natan S\u00f6derblom, arzobispo luterano de Upsala, que, con su idea de un Consejo de Iglesias con miras a la unidad, lanzada en 1918, se convirti\u00f3 en el profeta del ecumenismo. En 1925 logr\u00f3 reunir en Estocolmo la primera conferencia de la Comisi\u00f3n \u00abVida y Acci\u00f3n\u00bb, que tend\u00eda a la unificaci\u00f3n de los cristianos en las cuestiones pr\u00e1cticas de su actuaci\u00f3n en el mundo. El necesario complemento teol\u00f3gico para la uni\u00f3n de los cristianos lo aport\u00f3 la conferencia de \u00abFe y Constituci\u00f3n\u00bb, celebrada en 1927, en Lausana.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos movimientos, \u00abVida y Acci\u00f3n\u00bb y \u00abFe y Constituci\u00f3n\u00bb, con sus propias caracter\u00edsticas, continuaron su marcha independiente, hasta que en 1948, terminada la segunda guerra que asol\u00f3 a Europa, se fusionaron en el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias, en su Asamblea constitutiva de \u00c1msterdam. El fin de este organismo interconfesional, tal como ha sido completado en Nairobi, es procurar \u00abla unidad visible\u00bb de todas las Iglesias cristianas, que operan en el mundo. A \u00e9l no pertenecen los individuos sino las Iglesias y comunidades eclesiales, que \u00abconfiesan a Jesucristo como Dios y Salvador seg\u00fan las Escrituras y se esfuerzan por responder unidas a su com\u00fan vocaci\u00f3n, para gloria del \u00fanico Dios, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo\u00bb<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a> En la actualidad abarca a m\u00e1s de 301 Iglesias miembros. Su sede central radica en Ginebra.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1xima autoridad de este instrumento benem\u00e9rito para las relaciones inter-cristianas reside en la Asamblea General, que se convoca, m\u00e1s o menos, cada seis a\u00f1os. La II tuvo lugar en 1954 en Evanston; la III en Nueva Delhi, en 1961, iniciado ya el Concilio Vaticano II. En todas se nota un ascendente progreso num\u00e9rico, cristiano y dogm\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los primeros pasos de esta andadura ecum\u00e9nica estuvieron marcados por el mutuo recelo entre Roma y Ginebra. La Santa Sede, aun admitiendo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo de este movimiento de unidad entre los cristianos, vigilaba con prudencia la iniciativa y tem\u00eda por los riesgos que pudieran sobrevenir a la pureza de la fe cristiana; y el CEI no desech\u00f3 del todo la tentaci\u00f3n de crear un bloque poderoso de oposici\u00f3n y presi\u00f3n sobre la Iglesia cat\u00f3lica. Hoy la situaci\u00f3n ha cambiado por completo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El Concilio Vaticano II<\/h3>\n\n\n\n<p>La elecci\u00f3n del Papa Juan XXIII en 1958, a la muerte de P\u00edo XII, fue muy providencial para la apertura ecum\u00e9nica de la Iglesia cat\u00f3lica. Interesado en la uni\u00f3n de los cristianos, por cuya intenci\u00f3n oraba desde sus a\u00f1os de joven seminarista, hab\u00eda entrado en amplio contacto con las Iglesias ortodoxas, durante la segunda guerra europea, en sus misiones de visitador apost\u00f3lico en Bulgaria y delegado apost\u00f3lico en Turqu\u00eda y Grecia, descubriendo las inmensas riquezas cristianas de estas Iglesias orientales; y hab\u00eda sido en los a\u00f1os de la posguerra representante pontificio en Par\u00eds, con lo que tambi\u00e9n conoci\u00f3 el mundo protestante y sus anhelos de unidad, entablando particular amistad con la naciente comunidad de Taiz\u00e9. Por eso, al llegar tras su etapa de Patriarca de Venecia a la c\u00e1tedra de Pedro en Roma, impuls\u00f3 cuanto pudo el mutuo acercamiento de los cristianos y la aspiraci\u00f3n de todos a la unidad perfecta, que Cristo quiere.<\/p>\n\n\n\n<p>El 25 de enero de 1959, clausurando la Semana de Oraci\u00f3n por la Unidad en la Bas\u00edlica de San Pablo, anunci\u00f3 la celebraci\u00f3n del Concilio Vaticano II con los objetivos principales de renovar la vida de la Iglesia y facilitar el restablecimiento de la unidad entre los cristianos divididos; y en 1960 cre\u00f3 el Secretariado para la uni\u00f3n de los cristianos, que tambi\u00e9n elev\u00f3 a la categor\u00eda de Comisi\u00f3n Conciliar y contribuy\u00f3 grandemente a la l\u00ednea renovadora y ecum\u00e9nica del Concilio. En esta direcci\u00f3n, la muerte del augusto pont\u00edfice, venerado como servidor bueno y sol\u00edcito, se convirti\u00f3 en la c\u00faspide de la atracci\u00f3n mundial. No s\u00f3lo todos los cat\u00f3licos, sino tambi\u00e9n todos los cristianos y todos los hombres de buena voluntad, incluso de otras religiones no cristianas, se unieron para orar por \u00e9l y acompa\u00f1arle espiritual y afectuosamente en su lenta agon\u00eda. De ese modo lo que a otros niveles es causa de m\u00e1xima divisi\u00f3n, aparec\u00eda como un punto de m\u00e1xima convergencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El Concilio Vaticano II, inaugurado el 11 de octubre de 1962 bajo Juan XXIII y clausurado el 8 de diciembre de 1965 en el pontificado de Pablo VI, que lo hab\u00eda presidido desde la segunda sesi\u00f3n, no s\u00f3lo es un destellante chorro de luz y de gracia para toda la Iglesia, como ha constatado el reciente S\u00ednodo extraordinario de los obispos, sino tambi\u00e9n el potente reactivador del ecumenismo en todas las direcciones: \u00aba nivel de jerarqu\u00eda y laicado, de magisterio oficial e iniciativa privada, de instituciones y empresas unionistas, de Iglesia cat\u00f3lico-romana y de las dem\u00e1s Iglesias con ella y entre s\u00ed\u00bb<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>. La doctrina del Vaticano II ha sido toda ella elaborada, tanto en el proceso de su discusi\u00f3n como en el de su formulaci\u00f3n, en presencia de los observadores enviados por las otras Iglesias y comunidades cristianas de Oriente y de Occidente y con el expreso prop\u00f3sito de fidelidad al Evangelio de Cristo y al mundo de hoy, de forma que todos \u2013cat\u00f3licos y no cat\u00f3licos\u2013 puedan aceptarla como verdad y ense\u00f1anza del mismo Cristo. Por eso, es netamente ecum\u00e9nica en su origen, en sus contenidos y en su proyecci\u00f3n. De hecho, el Concilio ha despertado gran inter\u00e9s en todo el mundo. Ha contribuido ampliamente a aglutinar m\u00e1s entre s\u00ed a todos los cristianos de unas y otras denominaciones. Todos han quedado como envueltos bajo su manto de claridad. Adem\u00e1s, todos sus documentos recogen las cuestiones que inciden sobre los hermanos cristianos y contienen alg\u00fan p\u00e1rrafo relativo al aspecto ecum\u00e9nico de su propia materia, con lo cual demuestran tener expl\u00edcitamente en cuenta el tema de la unidad pancristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la Carta Magna del ecumenismo conciliar es el Decreto sobre \u00abla restauraci\u00f3n de la unidad\u00bb cristiana: <em>Unitatis redintegratio,<\/em> llamado tambi\u00e9n Decreto de Ecumenismo, que el Concilio promulg\u00f3 el 21 de diciembre de 1964. Este documento condensa los principios de los dem\u00e1s; y los aplica a las cuestiones del restablecimiento de la unidad entre los cristianos, con lo que logra que el ecumenismo aparezca \u00abcomo, una dimensi\u00f3n esencial de todos\u00bb<a href=\"#sdfootnote22sym\" id=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>. Ha sido muy laboriosamente trabajado; y trata con mucha altura y mucha delicadeza los delicados problemas con que se enfrenta. Los principios cat\u00f3licos del ecumenismo, que establece, son s\u00f3lidos y estimulantes, amplios y fecundos: se\u00f1ala el fin de la unidad plena y madura, a que todos deben llegar; y confirma los medios seguros, por donde todos tambi\u00e9n debemos avanzar. Al mismo tiempo, la visi\u00f3n que presenta de los hermanos cristianos y sus valores aut\u00e9nticos es ponderativa y acogedora, resaltando todo lo bueno y positivo que hay en ellos, especialmente en los ortodoxos. Por eso es un documento de marcado car\u00e1cter prof\u00e9tico, que abre caminos y esperanzas, adelantando los fulgores de la unidad recuperada en un ma\u00f1ana, que anhelamos no muy lejano. \u00abExhorta a todos los cat\u00f3licos a que, reconociendo los signos de los tiempos, participen diligentemente en la labor ecum\u00e9nica\u00bb<a href=\"#sdfootnote23sym\" id=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a>; y traza, sin peligro de error para la fe y las buenas costumbres, las grandes directrices pr\u00e1cticas, por donde deben discurrir las empresas y las acciones ecum\u00e9nicas, tanto de las Iglesias como de las instituciones y los fieles. Un verdadero impulso de renovaci\u00f3n y progreso hacia el gran bien de la unidad, por la que el mismo Cristo or\u00f3 la v\u00edspera de su pasi\u00f3n<a href=\"#sdfootnote24sym\" id=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas ordenaciones generales del Concilio sobre ecumenismo fueron concretadas y aplicadas por ulteriores disposiciones de la Santa Sede: el <em>Directorio de Ecumenismo<\/em>, cuya primera parte fue publicado en 1967, y la segunda en 1970; un documento sobre el <em>Di\u00e1logo<\/em> tambi\u00e9n en 1970; una <em>Instrucci\u00f3n sobre la admisi\u00f3n de otros cristianos a la comuni\u00f3n eucar\u00edstica en la Iglesia cat\u00f3lica,<\/em> en 1972; <em>La colaboraci\u00f3n ecum\u00e9nica a nivel regional, nacional y local<\/em>, de 1975; y las normas introducidas en la nueva redacci\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<a href=\"#sdfootnote25sym\" id=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a>. A esta disciplina de rango superior hay que a\u00f1adir las m\u00faltiples intervenciones de los Papas y declaraciones de los organismos de la Santa Sede, especialmente del Secretariado para la Uni\u00f3n de los cristianos, que ser\u00eda largo evocar en esta conferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron una serie de actuaciones que, en fidelidad a la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, dieron su fruto. Con ellas se ha introducido decididamente el ecumenismo en la Iglesia cat\u00f3lica y se la ha inclinado a colaborar sinceramente con los dem\u00e1s hermanos cristianos en la b\u00fasqueda ecum\u00e9nica de la unidad plena de todos, que Cristo quiere y el mundo necesita para su salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Progresos prometedores<\/h2>\n\n\n\n<p>Esta incorporaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica al movimiento ecum\u00e9nico, que Juan Pablo II califica de \u00abirreversible\u00bb, ha sido sumamente beneficiosa. Durante estos 20 a\u00f1os del posconcilio se han dado, tanto dentro como fuera de la Iglesia cat\u00f3lica importantes progresos ecum\u00e9nicos, que nos sit\u00faan en una perspectiva esperanzadora de futuro. Sin descender a todos sus detalles e implicaciones, vamos a recorrer los m\u00e1s significativos, para poder comprender toda la excelencia del proyecto de unidad ecum\u00e9nica entre los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Fuera de la Iglesia cat\u00f3lica<\/h3>\n\n\n\n<p>Con la celebraci\u00f3n del Concilio Vaticano II y su refrendo al ecumenismo, el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias cobr\u00f3 nuevo prestigio y nueva vitalidad. Su objetivo primordial de unidad entre los cristianos divididos hab\u00eda sido asumido por la Iglesia cat\u00f3lica, como obra del Esp\u00edritu Santo; y, como arrastradas por el mismo soplo divino, todas las Iglesias y comunidades cristianas se afanaron por entrar animosamente en la din\u00e1mica de la unidad. Por todas partes se not\u00f3 un reflorecimiento del ecumenismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos a\u00f1os, el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias celebr\u00f3 tres asambleas generales: la de Upsala, en 1968, con el lema \u00abHe aqu\u00ed que hago nuevas todas las cosas\u00bb; la de Nairobi, en 1975, bajo la luz de \u00abJesucristo libera y une\u00bb; y la de Vancouver, en 1983, centrada en el estudio de \u00abJesucristo, vida del mundo\u00bb. Todas ellas han significado un notable progreso ecum\u00e9nico. De 235 Iglesias miembros del Consejo Ecum\u00e9nico de Upsala se ha pasado a 304 en Vancouver; y en todas estas Asambleas ha habido tambi\u00e9n continuidad y evoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la de Upsala se consolidaron los valores de catolicidad de la Iglesia; en la de Nairobi se se\u00f1alaron como prop\u00f3sito del ecumenismo la unidad visible de la Iglesia, el testimonio com\u00fan de los cristianos, la evangelizaci\u00f3n del mundo, la lucha por la justicia y la paz, la renovaci\u00f3n de las Iglesias, la educaci\u00f3n en la fe y las interrelaciones ecum\u00e9nicas de unas Iglesias cristianas con otras; y en la de Vancouver se estimul\u00f3 a todos a avanzar en la unidad de la fe, en la comuni\u00f3n conciliar y eucar\u00edstica, en la lucha por la justicia y la paz, en la creaci\u00f3n de una teolog\u00eda vital y coherente y en el servicio salv\u00edfico al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 1967 la comisi\u00f3n \u00abFe y Constituci\u00f3n\u00bb, que goza de una especial independencia dentro del Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias, ha estudiado un plan de acuerdo doctrinal de las distintas Iglesias cristianas sobre el bautismo, la eucarist\u00eda y el ministerio. Por fin, en la reuni\u00f3n de Lima de 1982 llegaron a un grado aceptable de \u00abconvergencias doctrinales\u00bb; y lo hicieron p\u00fablico. Por eso se denomina \u00abDocumento de Lima\u00bb o \u00abDocumento BEM\u00bb, atendiendo al lugar de su aprobaci\u00f3n o a las iniciales de los tres sacramentos<a href=\"#sdfootnote26sym\" id=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a>. Todav\u00eda no es la expresi\u00f3n plena de la fe; pero ha conseguido una elevada aproximaci\u00f3n en la valoraci\u00f3n teol\u00f3gica de estos tres pilares de la unidad cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>La Asamblea de Vancouver lo ha enviado a las Iglesias, no para que lo corrijan como en otras ocasiones, sino para que, a la instancia m\u00e1s alta de poder que haya en ellas, declaren si reconocen en \u00e9l \u00ablo esencial de la fe apost\u00f3lica\u00bb, si lo aceptan y qu\u00e9 conclusiones sacan de \u00e9l para su vida y sus relaciones con las dem\u00e1s Iglesias que tambi\u00e9n se identifiquen con \u00e9l. Con las respuestas oficiales obtenidas, se celebrar\u00e1 hacia 1987 o 1988 una asamblea mundial de \u00abFe y Constituci\u00f3n\u00bb, que eval\u00fae las proposiciones y marque ulteriores etapas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las Iglesias miembros del Consejo Ecum\u00e9nico se encuentran ahora empe\u00f1adas en este examen, no s\u00f3lo del \u00abDocumento\u00bb, sino tambi\u00e9n de s\u00ed mismas. Tras tantos a\u00f1os de esfuerzos, en esta revisi\u00f3n dogm\u00e1tica, hasta cierto punto, despunta el comienzo de un verdadero progreso ecum\u00e9nico. En la medida que las Iglesias unifiquen su fe en el bautismo, la eucarist\u00eda y el ministerio, y reformen seg\u00fan sus exigencias su liturgia, su catequesis, su ense\u00f1anza y su predicaci\u00f3n, en esa misma estar\u00e1n saliendo de las actuales divisiones y avanzando real y eclesialmente hacia la plenitud de la unidad. Una halag\u00fce\u00f1a promesa, que confiamos llegue a madurar.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Dentro de la Iglesia cat\u00f3lica<\/h3>\n\n\n\n<p>El ecumenismo de la Iglesia cat\u00f3lica ha ejercido, a partir del Concilio, un poderoso influjo tanto en su vida interna como en su acci\u00f3n exterior, especialmente en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s hermanos cristianos. Han florecido por doquier multitud de iniciativas ecum\u00e9nicas, unas oficiales, creadas por la jerarqu\u00eda, con car\u00e1cter universal, nacional o local; y otras de vocaci\u00f3n particular, orient\u00e1ndose tanto unas como otras a servir decididamente, con el estudio, la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n, la gran causa de la unidad; y en cuyo relato no nos podemos detener, por ser una prol\u00edfera eclosi\u00f3n verdaderamente primaveral. La Iglesia cat\u00f3lica ha tomado tan en serio la llamada del ecumenismo que tiende con todas sus fuerzas a ecumenizar todas sus instituciones doctrinales, espirituales y pastorales, para facilitar el avance de todos hacia la verdad completa de Cristo y disponerse ella misma a la uni\u00f3n con todos en la plenitud de la unidad recuperada.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo que en esta labor interna de asimilaci\u00f3n y servicio al ecumenismo, la Iglesia cat\u00f3lica se ha empe\u00f1ado tambi\u00e9n en tender numerosos puentes de conocimiento, de saludo, de di\u00e1logo, de colaboraci\u00f3n y de acercamiento con todos los cristianos, en orden a progresar todos juntos por los caminos de la unidad, hasta que consigamos formar \u00abun s\u00f3lo reba\u00f1o, bajo un solo Pastor\u00bb<a href=\"#sdfootnote27sym\" id=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a>. Bajo este aspecto de las relaciones interconfesionales, tambi\u00e9n han brotado en la vasta heredad de la Iglesia cat\u00f3lica innumerables empresas y actuaciones de toda \u00edndole, jer\u00e1rquicas y particulares, permanentes y espor\u00e1dicas, que conectan directamente con los dem\u00e1s cristianos y cultivan la oraci\u00f3n, el estudio, el apostolado y el testimonio comunes, para resta\u00f1ar las heridas de las divisiones, descubrir las claves de la unidad y poder restablecerla entre todos en su m\u00e1xima perfecci\u00f3n. Pero nosotros aqu\u00ed nos fijaremos solamente en las grandes realizaciones de la Santa Sede, que abarcan el amplio abanico de las relaciones con todos los dem\u00e1s cristianos.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Con los ortodoxos<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Desde la Iglesia cat\u00f3lica siempre se ha mirado con especial estimaci\u00f3n y veneraci\u00f3n a las venerables Iglesias del Oriente cristiano. Para acrecentar la comuni\u00f3n existente con ellas, en estos a\u00f1os se han superado progresivamente, gracias a las determinaciones del Vaticano II, todas las marcas previsibles.<\/p>\n\n\n\n<p>1. A primeros de enero de 1964, Pablo VI se encuentra con el Patriarca Aten\u00e1goras en Jerusal\u00e9n, la tierra de Jes\u00fas, fundiendo en su c\u00e1lido abrazo, que dio la vuelta al mundo, nueve siglos de dolorosa separaci\u00f3n; e iniciando una nueva \u00e9poca de mayor proximidad y creciente acercamiento entre la Antigua y la Nueva Roma, que hab\u00edan sido interrumpidos bruscamente a comienzos del siglo XI. Un a\u00f1o despu\u00e9s, al final del Concilio Vaticano II, el 7 de diciembre de 1965, se levantaron mutuamente, en Roma y en Constantinopla, la excomuni\u00f3n de unos contra otros. Desde entonces los mensajes y las comunicaciones peri\u00f3dicas y espont\u00e1neas entre el Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla han ido tan en aumento que, al cabo de los a\u00f1os, han producido, recapitulados, un precioso libro titulado \u00abTomo del Amor\u00bb<a href=\"#sdfootnote28sym\" id=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>2. En este conjunto de intercambios, consultas y est\u00edmulos mutuos, que constituyen el \u00abDi\u00e1logo de la Caridad\u00bb, tan querido al entra\u00f1able Patriarca Aten\u00e1goras, hay que distinguir dos important\u00edsimos acontecimientos del m\u00e1s alto nivel; la visita de Pablo VI en julio de 1967 a Constantinopla y la devoluci\u00f3n de tal visita por parte del Patriarca Aten\u00e1goras I, viniendo a Roma en octubre del mismo a\u00f1o. El arco del puente entre Roma y Constantinopla estaba restablecido. Ahora s\u00f3lo hace falta transitarlo y mejorarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>3. El cambio en la deposici\u00f3n de recelos y el reto\u00f1ar de las buenas actitudes es sorprendente. Cuando las sesiones del Concilio Vaticano II, ni la III Conferencia panortodoxa de Rodas en 1964, ni la de Chamb\u00e9sy en 1968, hab\u00edan admitido enviar al Concilio Vaticano II observadores de la ortodoxia en bloque, ni entablar un di\u00e1logo com\u00fan con los cat\u00f3licos. S\u00f3lo las Iglesias ortodoxas locales pod\u00edan hacerlo seg\u00fan su voluntad. Pero en 1975, al conmemorar el d\u00e9cimo aniversario del levantamiento de los anatemas de 1054, ya se pudo organizar una comisi\u00f3n preparatoria del di\u00e1logo de las Iglesias ortodoxas en cuanto tales con la cat\u00f3lica. En esta ocasi\u00f3n, al final de la memorable liturgia de la Capilla Sixtina, es cuando Pablo VI se arrodill\u00f3 y bes\u00f3 los pies del Metropolita Melit\u00f3n, jefe de la delegaci\u00f3n del Patriarca Ecum\u00e9nico.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Los contactos y visitas a nivel inferior se multiplicaron considerablemente. En 1978 se decidi\u00f3 que deber\u00edan realizarse principalmente todos los a\u00f1os, con motivo de las fiestas patronales: la de San Pedro y San Pablo en Roma y la de San Andr\u00e9s en Constantinopla, como ya se ven\u00eda haciendo. La oraci\u00f3n de los dos hermanos, que estuvieron siempre unidos, ha contribuido y contribuye much\u00edsimo en la aproximaci\u00f3n de las dos Iglesias tambi\u00e9n hermanas.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Dentro de este contexto de mutua cordialidad han sido especialmente significativas las delegaciones enviadas por los ortodoxos al Vaticano a los funerales de Pablo VI, a la elecci\u00f3n de Juan Pablo I y a su muerte, as\u00ed como a la entronizaci\u00f3n de Juan Pablo II. Cuando el atentado de \u00e9ste, en 1981, el Patriarca Dimitrios no se content\u00f3 con un mensaje escrito, sino que tambi\u00e9n envi\u00f3 una embajada personal para transmitirle sus sentimientos y enterarse de su estado.<\/p>\n\n\n\n<p>6. El centenario del primer Concilio de Constantinopla fue otro momento intenso de comunicaci\u00f3n entre la Iglesia cat\u00f3lica y la ortodoxa, con presencia de unos en los actos conmemorativos de los otros, tanto en Constantinopla como en Roma. La comuni\u00f3n de fe en la Trinidad, el Esp\u00edritu Santo y la excelsa Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios, es garant\u00eda de que podr\u00e1 llegarse a la comuni\u00f3n de todos en una sola Iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>7. En 1979, para la fiesta de San Andr\u00e9s, Juan Pablo II fue a Constantinopla e intercambi\u00f3 con el Patriarca Dimitrios I mensajes, regalos y oraciones. Como refrendo de su voluntad de trabajar por la perfecta unidad, hicieron p\u00fablica la comisi\u00f3n cat\u00f3lico-ortodoxa encargada del <em>Di\u00e1logo teol\u00f3gico,<\/em> que debe acompa\u00f1ar y completar el <em>Di\u00e1logo de la Caridad<\/em>. Juan Pablo II manifest\u00f3 el ardiente deseo de que el alba del tercer milenio nos encuentre nuevamente unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La comisi\u00f3n inici\u00f3 sus trabajos en mayo-junio de 1980 en Patmos y en Rodas. Tras las primeras discusiones, en 1982, en M\u00fanich, aprobaron y difundieron un luminoso documento sobre \u00abEl misterio de la Eucarist\u00eda y de la Iglesia a la luz del misterio de la Trinidad\u00bb. Actualmente estudian \u00abLa fe, los sacramentos y la unidad\u00bb, que todav\u00eda no han ultimado por las dificultades que han aparecido; y tienen en perspectiva \u00abEl sacramento del Orden en las estructuras sacramentales de la Iglesia y, en particular, la importancia de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica para la santificaci\u00f3n y la unidad del Pueblo de Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>8. Pero estos esfuerzos, no s\u00f3lo se relacionaron con el Patriarcado de Constantinopla, sino que tambi\u00e9n toman en consideraci\u00f3n el de Mosc\u00fa. Con \u00e9l se entablaron en 1967 unas \u00abconversaciones teol\u00f3gico-pastorales\u00bb, \u00abque hay que distinguir claramente del di\u00e1logo teol\u00f3gico con el conjunto de la Ortodoxia\u00bb<a href=\"#sdfootnote29sym\" id=\"sdfootnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a>. Ya se han celebrado cinco, dentro y fuera de Rusia; y prometen ser fruct\u00edferas. Al mismo tiempo tambi\u00e9n se intercambian diversas delegaciones y consultas. El Patriarca de Antioqu\u00eda, Ignacio IV, tambi\u00e9n gir\u00f3 en 1983 visita oficial a Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>9. Las Iglesias que no aceptaron el Concilio de Calcedonia, separ\u00e1ndose de las dem\u00e1s en el siglo V, tambi\u00e9n emprendieron el camino de Roma y la comuni\u00f3n con todos. Enviaron observadores al Concilio Vaticano II y protagonizaron visitas al Papa al m\u00e1s alto nivel. En 1967 vino a Roma Koren I, Cat\u00f3licos de la Iglesia armena de Cilicia; en 1970 Vasken II, Cat\u00f3licos Supremo de la Iglesia Apost\u00f3lica armena; en 1971 Mar Jacoub II, Patriarca siro-ortodoxo; en 1973 Shenouda III, Patriarca de la Iglesia copta; en 1981 Abouna Tekle Hairaanot, Patriarca de la Iglesia ortodoxa de Etiop\u00eda; y en 1983 Mar Baselios Larthoma Metews I, Cat\u00f3licos de la Iglesia siro-ortodoxa de la India. Algunas de estas Iglesias ya han repetido la visita, como la Iglesia armena de Cilicia, en 1983, en la persona del Cat\u00f3licos Karekin II Sarkissiam; y el Patriarcado siro-ortodoxo, en 1984, en la persona de Zakka Iwas I. Esta Iglesia ha visitado ya por tercera vez Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos contactos han propiciado tambi\u00e9n grandes logros en el campo doctrinal. Se ha aclarado que estas Iglesias est\u00e1n en posesi\u00f3n de una recta doctrina sobre la Encarnaci\u00f3n, aunque la expresaban con otras palabras y f\u00f3rmulas. \u00abTanto es as\u00ed que, con ocasi\u00f3n de la visita a Roma del Patriarca copto-ortodoxo Shenouda III, \u00e9ste, junto con el Papa Pablo VI, firmaba una profesi\u00f3n de fe, que contiene tambi\u00e9n la doctrina de la Encarnaci\u00f3n, si bien en la redacci\u00f3n se han evitado los t\u00e9rminos controvertidos y se ha expuesto la doctrina con las expresiones del Concilio de Nicea. En el mismo sentido, en junio de 1984, se ha publicado una declaraci\u00f3n com\u00fan del Papa con el Patriarca siro-ortodoxo Zakka Iwas I\u00bb<a href=\"#sdfootnote30sym\" id=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien estar\u00eda que la reconciliaci\u00f3n empezara por las Iglesias del Oriente, donde empezaron las separaciones. Por eso, es de desear que todos estos conatos tan consoladores lleguen a su natural conclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Con los anglicanos<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>A causa de la influencia protestante que ha recibido, la Iglesia anglicana no est\u00e1 dogm\u00e1ticamente tan pr\u00f3xima a la cat\u00f3lica; pero est\u00e1 muy dispuesta al di\u00e1logo ecum\u00e9nico. Lo ha valorado y secundado ya desde los tiempos del Concilio Vaticano II, al que envi\u00f3 tres observadores.<\/p>\n\n\n\n<p>1. En 1960, el Dr. Fisher se entrevist\u00f3 en Roma con el Papa Juan XXIII y aviv\u00f3 el calor cristiano para el acercamiento fraterno de cat\u00f3licos y anglicanos. Sobre esta base, cuando en 1966 el Dr. Ramsey visita a Pablo VI, se constituye una comisi\u00f3n internacional, que examine las divergencias existentes seg\u00fan la fe com\u00fan y las antiguas tradiciones de ambas Iglesias.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Las dificultades principales se redujeron a tres: la eucarist\u00eda, el ministerio y la autoridad en la Iglesia. La comisi\u00f3n se enfrent\u00f3 con ellas y les fue dando respuesta. En 1971 consigui\u00f3 \u00abun acuerdo substancial\u00bb sobre la eucarist\u00eda; en 1973 otro acuerdo, estimado tambi\u00e9n \u00absubstancial\u00bb, sobre el ministerio; y en la primavera de 1977 sali\u00f3 otro documento sobre el punto m\u00e1s dif\u00edcil: \u00abLa autoridad en la Iglesia\u00bb, que expresa \u00abuna convergencia significativa y rica en previsibles consecuencias\u00bb<a href=\"#sdfootnote31sym\" id=\"sdfootnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>3. A ra\u00edz de estos logros, en abril de 1977, el Primado anglicano Dr. Coggan acude oficialmente al Vaticano y en declaraci\u00f3n conjunta con Pablo VI revisan el desarrollo conseguido en las rec\u00edprocas relaciones y las impulsan con energ\u00eda hacia el futuro. Alientan al di\u00e1logo teol\u00f3gico y a la colaboraci\u00f3n ecum\u00e9nica, para poder dar testimonio com\u00fan de la fe, sobre todo en el campo de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Los trabajos de la comisi\u00f3n fueron publicados con la autorizaci\u00f3n de ambas Iglesias, para que los valoraran y criticaran cuantos quisieran, especialmente los te\u00f3logos. Con las aportaciones recibidas, la comisi\u00f3n volvi\u00f3 a trabajar durante otros cuatro a\u00f1os, para ofrecer una s\u00edntesis m\u00e1s lograda, sobre todo en lo referente al primado e infalibilidad del Papa. El \u00abInforme final\u00bb fue publicado por las respectivas autoridades eclesi\u00e1sticas en marzo de 1982, para analizarlo y poder decidir en qu\u00e9 medida refleja la fe cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica ha enviado el \u00abInforme\u00bb a las conferencias episcopales, junto con unas \u00abObservaciones\u00bb de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, para que remitan sus pareceres al Vaticano en la primavera de 1985. Al final de este proceso, podr\u00e1 la Santa Sede emitir un juicio altamente orientativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la Iglesia anglicana tambi\u00e9n sopesa la relaci\u00f3n seg\u00fan sus procedimientos, para obtener los correspondientes puntos de vista a lo largo de 1986. De este modo espera que la Conferencia de Lambeth de 1988 pueda ofrecer su dictamen en nombre de toda la comuni\u00f3n anglicana.<\/p>\n\n\n\n<p>5. A la vez que estos progresos doctrinales, se han cultivado los actos de buena amistad. En 1980 el Dr. Runde se encontr\u00f3 en Accra, capital de Ghana, con Juan Pablo II, durante la peregrinaci\u00f3n apost\u00f3lica de \u00e9ste a varios pa\u00edses de \u00c1frica. El encuentro suscit\u00f3 la confianza personal entre ellos y los comprometi\u00f3 a amplios y futuros proyectos de trabajo conjunto en favor de la unidad, \u00abpor la que Cristo or\u00f3 al Padre\u00bb<a href=\"#sdfootnote32sym\" id=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>6. Momento culminante de este acercamiento cat\u00f3lico-anglicano ha sido la visita pastoral de Juan Pablo II a Inglaterra en 1982, con la audiencia de la reina, las celebraciones ecum\u00e9nicas de Canterbury, Escocia y Pa\u00eds de Gales, y la aclamaci\u00f3n multitudinaria de la poblaci\u00f3n, por todas partes. Ha sido como si se restableciera vitalmente la comuni\u00f3n, que se hab\u00eda roto en tiempos del rey Enrique VIII.<\/p>\n\n\n\n<p>7. El viaje ha despertado tambi\u00e9n una nueva esperanza para el ecumenismo. Entre los actos tenidos en la catedral de Canterbury, aquella memorable v\u00edspera de Pentecost\u00e9s de 1982, figura el establecimiento de una segunda comisi\u00f3n mixta de trabajo, para relanzar con nuevos br\u00edos el avance conjunto hacia el restablecimiento de la plena comuni\u00f3n eclesial. La nueva comisi\u00f3n emprendi\u00f3 su andadura en 1983, con personal de refresco; y se le exige que, partiendo de las metas conseguidas, despeje los obst\u00e1culos que todav\u00eda persisten y halle nuevas v\u00edas para conseguir la reconciliaci\u00f3n mutua en la unidad de la \u00fanica Iglesia de Cristo. El Obispo de Roma y el Arzobispo de Canterbury invitan para ello a los cat\u00f3licos y anglicanos de todo el mundo a acompa\u00f1ar el trabajo teol\u00f3gico de la comisi\u00f3n con la colaboraci\u00f3n interconfesional, el testimonio com\u00fan y la ferviente oraci\u00f3n. Actuando todos a una, podr\u00e1 alcanzarse lo que es tambi\u00e9n para beneficio de todos.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Con los evang\u00e9licos<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Las diferencias dogm\u00e1ticas y teol\u00f3gicas entre los cat\u00f3licos y protestantes son mucho m\u00e1s graves y profundas. No obstante, el Esp\u00edritu Santo ha logrado a trav\u00e9s del ecumenismo de estos a\u00f1os hacerlos volverse los unos hacia los otros, desde sus posiciones antag\u00f3nicas y enfrentadas, considerarse como hermanos y tratar de encontrar juntos puntos de convergencia y de posible integraci\u00f3n en la unidad de una sola Iglesia. Los esfuerzos realizados son de inmensa transcendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>1. Con los protestantes de la \u00abFederaci\u00f3n Luterana Mundial\u00bb se iniciaron en 1967 unas reflexiones teol\u00f3gicas sobre el tema \u00abEvangelio e Iglesia\u00bb, que finalizaron cinco a\u00f1os despu\u00e9s con el \u00abInforme de Malta\u00bb. De estas primeras aproximaciones surgi\u00f3 en 1973 la formaci\u00f3n de una comisi\u00f3n, que prestar\u00eda tanta atenci\u00f3n al aspecto pastoral como al doctrinal.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo referente a la doctrina, la comisi\u00f3n aprob\u00f3 en 1978 un amplio documento sobre la eucarist\u00eda con dos partes: en la primera y m\u00e1s extensa, con el t\u00edtulo de \u00abTestimonio com\u00fan\u00bb, recogen sus acuerdos sobre la eucarist\u00eda; y en la segunda, mucho m\u00e1s breve, como \u00abRealizaciones del testimonio com\u00fan\u00bb, se\u00f1alan las dificultades que todav\u00eda deben ser objeto de mayores esfuerzos. Simult\u00e1neamente estudi\u00f3 desde 1977 \u00abel ministerio en la Iglesia con especial referencia al episcopado\u00bb, concluyendo en 1981 con un informe final, que deja la cuesti\u00f3n del episcopado necesitada de ulteriores desarrollos.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con la pastoral, la comisi\u00f3n se dedic\u00f3 tambi\u00e9n a las implicaciones pr\u00e1cticas del mutuo acercamiento, agrupadas bajo la f\u00f3rmula de \u00abModelos de unidad\u00bb. De sus estudios sali\u00f3 en 1980 una primera parte sobre \u00abCaminos hacia la comuni\u00f3n\u00bb; y otra segunda en 1984 sobre \u00abModelos de uni\u00f3n\u00bb, que ilustra la esencia de la unidad y sugiere \u00abformas y fases para la comuni\u00f3n entre luteranos y cat\u00f3licos en la fe, en los sacramentos y en el ministerio\u00bb<a href=\"#sdfootnote33sym\" id=\"sdfootnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A estas colaboraciones prestaron especial refuerzo el 450 aniversario de la \u00abConfesi\u00f3n de Augsburgo\u00bb en 1980 y el V centenario del nacimiento de Lutero en 1983. Sobre ambos acontecimientos la comisi\u00f3n elabor\u00f3 sendas declaraciones conjuntas, que encauzan las viejas controversias en una direcci\u00f3n m\u00e1s serena y positiva, que puede permitir superar el antagonismo de ambas posturas. El mismo Juan Pablo II intervino en calidad de Romano Pont\u00edfice en ambas celebraciones. Sobre la \u00abConfesi\u00f3n Augustana\u00bb reconoce que nos hace \u00abdescubrir cu\u00e1n s\u00f3lidos y profundos son los fundamentos comunes de nuestra fe cristiana\u00bb; y sobre Lutero dirigi\u00f3 al presidente del Secretariado para la Uni\u00f3n de los Cristianos una carta, que es la primera de un Papa sobre el tema. En ella exhorta a proseguir el di\u00e1logo, que cosechar\u00e1 cada vez mejores frutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo a\u00f1o conmemorativo de Lutero proporcion\u00f3 al Santo Padre la oportunidad de presidir un culto en la Iglesia luterana, Christus-Kirche, de Roma. El acontecimiento tan ins\u00f3lito y audaz tuvo vastas resonancias internacionales e interconfesionales. Pero fue un anticipo de la perfecta unidad, que sali\u00f3 reforzada. Hacia ella tambi\u00e9n estimul\u00f3 a la comisi\u00f3n luterano-cat\u00f3lica en 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>2. La \u00abAlianza Reformada Mundial\u00bb tambi\u00e9n inici\u00f3 un poco m\u00e1s tarde, en 1970, una serie de exploraciones mutuas, que abocaron a un sustancioso documento sobre \u00abLa presencia de Cristo en la Iglesia y en el mundo\u00bb. En 1980 un grupo mixto especial sopes\u00f3 los pareceres de los miembros de la \u00abAlianza Reformada Mundial\u00bb y de las Conferencias Episcopales de la Iglesia cat\u00f3lica y recomend\u00f3 continuar el di\u00e1logo. En 1982 se reuni\u00f3 un nuevo grupo de trabajo, que propuso como tema: \u00abLa unidad de la Iglesia en el mundo de hoy\u00bb. Su primera reuni\u00f3n ha sido ya en enero de 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>3. El di\u00e1logo con el \u00abConsejo Mundial Metodista\u00bb ha seguido varias fases, de cinco en cinco a\u00f1os. De 1967 a 1972 gir\u00f3 en tomo a varias materias: los cristianos en el mundo de hoy; la espiritualidad; la familia; la eucarist\u00eda y el ministerio. De 1972 a 1975 se volvi\u00f3 sobre los mismos argumentos, examinando tambi\u00e9n los acuerdos de la comisi\u00f3n anglicano-cat\u00f3lica concluidos por esas fechas. De 1975 a 1980 logr\u00f3 una notable convergencia sobre la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la vida de los cristianos y de la Iglesia. A partir de 1981 se centra en \u00abLa esencia y misterio de la Iglesia\u00bb. La decisi\u00f3n m\u00e1s importante tomada en 1983 fue la de clarificar el objetivo del di\u00e1logo. Con \u00e9l no s\u00f3lo se intenta el mutuo conocimiento, sino que acordaron por unanimidad tender hacia la plena comuni\u00f3n eclesial en la fe, en la misi\u00f3n y en los sacramentos. El camino se presenta todav\u00eda largo y dif\u00edcil. Pero la decisi\u00f3n \u00abconstituye un importante paso hacia adelante\u00bb<a href=\"#sdfootnote34sym\" id=\"sdfootnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a>. Por eso el problema actual de estudio es el del primado del Papa.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Los l\u00edderes del Movimiento Pentecostal del mundo protestante, que iniciaron un di\u00e1logo regular con la Iglesia cat\u00f3lica en 1972, han excluido por principio las cuestiones de la eclesiolog\u00eda. Pero sus conversaciones sobre la obra del Esp\u00edritu Santo en la vida de los cristianos, no ha carecido de utilidad. En 1977 comenzaron un segundo ciclo, que dur\u00f3 hasta 1982. Tras una breve pausa para valorar los diez a\u00f1os anteriores, ya han vuelto a reanudar los trabajos.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Recientemente, en julio de 1984, se ha iniciado un nuevo di\u00e1logo bilateral con la \u00abAlianza Mundial Bautista\u00bb. Est\u00e1 todav\u00eda en la etapa del mutuo conocimiento sobre la manera de enfocar \u00abla evangelizaci\u00f3n y la misi\u00f3n de la Iglesia\u00bb. Pero es altamente prometedor por tratarse de una denominaci\u00f3n poco ecum\u00e9nica, que engloba muchas familias de tendencia evang\u00e9lica.<\/p>\n\n\n\n<p>6. A todos estos avances ecum\u00e9nicos relacionados con el mundo protestante, les han dado especial luz y aliento los viajes apost\u00f3licos del Papa Juan Pablo II, peregrino de la unidad. En todas las naciones visitadas procura celebrar alg\u00fan acto de oraci\u00f3n y di\u00e1logo con los fieles de las distintas confesiones protestantes, con lo que en conjunto los disc\u00edpulos de Cristo quedan rectamente orientados hacia la meta final de \u00abun solo Se\u00f1or, una sola fe, un solo bautismo y un solo Dios y Padre de todos, que est\u00e1 sobre todos, por todos y en todos\u00bb<a href=\"#sdfootnote35sym\" id=\"sdfootnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a>. Sobre todo, han tenido esta dimensi\u00f3n ecum\u00e9nica el viaje a Alemania en noviembre de 1980, el viaje a Suiza en 1984, y el viaje a B\u00e9lgica y dem\u00e1s Pa\u00edses Bajos en 1985. En todos ellos ha recibido a los hermanos cristianos, para orar juntos por la unidad que todav\u00eda nos falta y animarse a buscarla sin prisa y sin pausa, imprimiendo nuevo impulso a todo el movimiento ecum\u00e9nico.<\/p>\n\n\n\n<p>7. Una iniciativa de gran alcance para la unidad ecum\u00e9nica de Europa es el comit\u00e9 mixto integrado por representantes de la \u00abConferencia de las Iglesias europeas\u00bb por parte evang\u00e9lica y del \u00abConsejo de las Conferencias episcopales de Europa\u00bb por parte cat\u00f3lica, que ya ha tenido tres simposios: uno en Chantilly en 1978; otro en Logumkloster en 1981; y el tercero en Riva de Garda en 1985. Constituye un organismo al m\u00e1s alto nivel de autoridad de las distintas Iglesias cristianas y est\u00e1 muy preocupado por la unidad intercristiana de Europa. La \u00faltima reuni\u00f3n ha despertado gran entusiasmo, sobre todo con la solemne liturgia habida en la catedral de Trento.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada, pues, tiene de extra\u00f1o que el Papa actual, conmemorando los 25 a\u00f1os de la erecci\u00f3n del \u00abSecretariado Romano para la Uni\u00f3n de los cristianos\u00bb d\u00e9 \u00ablas gracias a las otras Iglesias y comunidades eclesiales por haber aceptado estos di\u00e1logos y haber reanudado con nosotros relaciones y contactos; y por todo lo que han hecho en favor del movimiento ecum\u00e9nico, suscitado por el Concilio\u00bb. Su buena disposici\u00f3n en docilidad a la gracia del Esp\u00edritu Santo es parte integrante de todos los programas que est\u00e1n en v\u00edas de desarrollo. Por eso, prosigue Juan Pablo II deseando \u00abque el Se\u00f1or nos conceda, a ellos y a nosotros, ser valientemente d\u00f3ciles a su voluntad, a fin de que pueda llevar a t\u00e9rmino todo lo que ha suscitado en medio de nosotros\u00bb<a href=\"#sdfootnote36sym\" id=\"sdfootnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"4\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Con el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica como tal no es un miembro m\u00e1s del CEI, aparte otras consideraciones de tipo organizativo, porque no puede dar por v\u00e1lido el actual estado de divisi\u00f3n, como si la multiplicidad de Iglesias fuera indiferente o perteneciese de alguna manera a la esencia de la Iglesia; ni puede abstraer o prescindir, siquiera estimativamente, de la plenitud de la verdad y la salvaci\u00f3n de Cristo, que \u00absubsiste indefectiblemente\u00bb en su seno. Con ello causar\u00eda grave detrimento incluso a las dem\u00e1s Iglesias y comunidades cristianas, priv\u00e1ndolas del motivo de superaci\u00f3n y fidelidad a Cristo, que ella supone para todas. Pero entre la Iglesia cat\u00f3lica y el CEI hay excelentes relaciones de ayuda y colaboraci\u00f3n multilateral, que datan ya de febrero de 1965.<\/p>\n\n\n\n<p>1. Durante la IV Asamblea de Upsala en 1968 se reorganiz\u00f3 la comisi\u00f3n \u00abFe y Constituci\u00f3n\u00bb y se admiti\u00f3 plenamente en ella, con voz y voto, a algunos miembros cat\u00f3licos. En la actualidad son doce te\u00f3logos cat\u00f3licos los que colaboran con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>2. En 1969 Pablo VI visita la sede del CEI en Ginebra y le ofrece la leal colaboraci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica para todos sus proyectos de restablecimiento de la unidad entre los cristianos divididos y de testimonio com\u00fan ante el mundo. Con el correr de los a\u00f1os esta colaboraci\u00f3n se ha vuelto cada vez m\u00e1s intensa.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Desde 1965 funcionaba el primer Grupo Mixto de Trabajo de la Iglesia cat\u00f3lica y del CEI, que facilitaba la colaboraci\u00f3n intercristiana de los organismos internacionales y evaluaba el desarrollo del movimiento ecum\u00e9nico. Pero en la V Asamblea de Nairobi de 1975 se le dio una nueva estructura, con reuniones normales cada a\u00f1o, para incrementar el intercambio de informaci\u00f3n sobre el ecumenismo y promover su desarrollo, tanto en el plano internacional como a nivel local.<\/p>\n\n\n\n<p>Las actividades de este Grupo Mixto son muy apreciables. En 1970 public\u00f3 un primer documento de estudio sobre el \u00abTestimonio Com\u00fan\u00bb que en 1981 fue reelaborado y notablemente ampliado. En 1980 edit\u00f3 otro titulado \u00abHacia la confesi\u00f3n com\u00fan de la fe\u00bb. En el futuro prev\u00e9 desarrollar el testimonio com\u00fan, el problema de la unidad y la formaci\u00f3n ecum\u00e9nica. Sobre todo, en cada asamblea general del CEI prepara un informe general, que mantiene el pulso del crecimiento de todos en la comprensi\u00f3n de la unidad que Cristo quiere para su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>4. En 1968 se lanz\u00f3 tambi\u00e9n, a t\u00edtulo experimental, un organismo mixto entre Roma y Ginebra, para colaborar en los problemas de la sociedad, del desarrollo y de la paz, de donde le vino el nombre de SODEPAX. Permaneci\u00f3 en activo hasta que, en 1980, por el diverso enfoque doctrinal y pol\u00edtico del CEI y de la Iglesia cat\u00f3lica, se sustituy\u00f3 por otras formas de colaboraci\u00f3n en el campo de lo social, caritativo y asistencial.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Cuando las solemnidades de la sucesi\u00f3n de tres Papas en 1978 \u2013la muerte de Pablo VI, la elecci\u00f3n y muerte de Juan Pablo I y el nombramiento de Juan Pablo II\u2013 el CEI se hizo presente con sus respectivas representaciones. Lo mismo ocurri\u00f3 cuando el atentado del Papa en 1981 y la conmemoraci\u00f3n del Concilio de Constantinopla.<\/p>\n\n\n\n<p>6. La aportaci\u00f3n de la Santa Sede, a trav\u00e9s del Secretariado para la Uni\u00f3n de los cristianos, a la VI Asamblea del CEI de 1983, en Vancouver, ha sido cualificada, tanto en su preparaci\u00f3n como en su celebraci\u00f3n. La precedieron numerosas reuniones de estudio y oraci\u00f3n; y a sus sesiones fueron enviados veinte observadores cat\u00f3licos entre obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.<\/p>\n\n\n\n<p>El documento de Lima sobre \u00abBautismo, Eucarist\u00eda y Ministerio\u00bb, propuesto por la asamblea para que sea estudiado y aceptado, la Iglesia cat\u00f3lica lo ha enviado a las facultades teol\u00f3gicas de todo el mundo, para que hagan la correspondiente valoraci\u00f3n del mismo, Despu\u00e9s emitir\u00e1 su juicio y lo remitir\u00e1 a la comisi\u00f3n \u00abFe y Constituci\u00f3n\u00bb. De esta conjunci\u00f3n de luces pueden salir sustanciosos avances ecum\u00e9nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>7. El Papa Juan Pablo II est\u00e1 prestando todo su apoyo a toda esta tarea en favor de la unidad. Ha seguido con inter\u00e9s personal le Asamblea de Vancouver; y ha pedido las oraciones de todos los cat\u00f3licos por su \u00e9xito, recurriendo a la intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen como \u00abMadre de la unidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote37sym\" id=\"sdfootnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta direcci\u00f3n hay que situar sobre todo la visita que hizo al CEI en Ginebra en 1984. Su discurso program\u00e1tico y la declaraci\u00f3n conjunta firmada en esta ocasi\u00f3n, de una parte, consagran todos los esfuerzos realizados hasta el presente; y, de otra parte, relanzan con nueva decisi\u00f3n las iniciativas que deben llevamos a \u00abla unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote38sym\" id=\"sdfootnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>8. La Semana de Oraci\u00f3n por la Unidad es otra de las grandes formas de colaboraci\u00f3n intercristiana. Desde 1967, el tema, los textos y las intenciones, que la informan, se eligen y concretan conjuntamente por expertos de la comisi\u00f3n \u00abFe y Constituci\u00f3n\u00bb y del Secretariado del Vaticano. De este modo, todos los cristianos de todo el mundo, sean cat\u00f3licos, ortodoxos, anglicanos o protestantes, meditan lo mismo esos d\u00edas y piden la unidad con las mismas f\u00f3rmulas. En 1972 el Secretariado realiz\u00f3, junto con el Consejo Ecum\u00e9nico, una encuesta sobre su pr\u00e1ctica, constatando que \u00abse difunde d\u00eda a d\u00eda\u00bb<a href=\"#sdfootnote39sym\" id=\"sdfootnote39anc\"><sup>39<\/sup><\/a>. De ella procede sin duda toda la vitalidad que observamos en el ecumenismo.<\/p>\n\n\n\n<p>9. Colof\u00f3n espl\u00e9ndido de todo este pulular de brotes ecum\u00e9nicos ha sido el reciente S\u00ednodo extraordinario de los obispos, convocado precisamente para conmemorar, revivir y relanzar el Concilio Vaticano II, a los 20 a\u00f1os de su clausura. Lo mismo que en el Concilio, tambi\u00e9n en el S\u00ednodo ha habido, por decisi\u00f3n del Papa, observadores cristianos no-cat\u00f3licos, para testimoniar la prolongaci\u00f3n del mismo esp\u00edritu ecum\u00e9nico. Han sido diez, en representaci\u00f3n de las Iglesias y organismos internacionales, que mantienen di\u00e1logo oficial con la Iglesia cat\u00f3lica: la Iglesia ortodoxa, la Iglesia copta, la Comuni\u00f3n anglicana, la Federaci\u00f3n Mundial Luterana, el Consejo Mundial Metodista, la Alianza Mundial Reformada, los Disc\u00edpulos de Cristo, la Alianza Mundial Bautista, el Di\u00e1logo Pentecostal y el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias.<\/p>\n\n\n\n<p>En su declaraci\u00f3n com\u00fan, al final de los trabajos sinodales, estos hermanos cristianos expresan muy vivamente el c\u00e1lido clima ecum\u00e9nico, que reina por todas partes. \u00abNo nos hab\u00e9is puesto \u2013cantan agradecidos\u2013 al margen, ni nos hab\u00e9is considerado como rivales. Tampoco nosotros nos hemos sentido as\u00ed. Nos hab\u00e9is recibido como hermanos en Cristo por la fe y el bautismo, aunque a\u00fan no en perfecta comuni\u00f3n. Vuestra invitaci\u00f3n se ve como un signo de cercan\u00eda, que se ha desarrollado y sigue creciendo. Los observadores no son espectadores pasivos\u00bb. \u00abMientras hemos revivido con vosotros la experiencia del Concilio Vaticano II, la esperanza que el Concilio despert\u00f3 en sus observadores ha prendido nuevamente en nosotros\u00bb. Por eso, concluyen confesando: \u00abCon vosotros en el S\u00ednodo hemos pedido, en la presencia de Dios, que se nos conceda caminar hacia la unidad y la comuni\u00f3n, que est\u00e1n fundamentadas en la verdad y en el amor; y que podamos participar juntos en el misterio de la salvaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote40sym\" id=\"sdfootnote40anc\"><sup>40<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mismo S\u00ednodo hubo un d\u00eda una oraci\u00f3n especial por la unidad cristiana y ecum\u00e9nica. En la homil\u00eda Juan Pablo II tuvo estas palabras, que me valen de s\u00edntesis final: \u00abLas divisiones entre los cristianos son contrarias al plan de Dios\u00bb. Por eso los que realizan la misi\u00f3n de Cristo, en quien \u00abDios quiere reconciliar todas las cosas consigo mismo\u00bb, \u00abtienen que reconciliarse, tienen que manifestar su amor unificador en la acci\u00f3n, tienen que vivir esa comuni\u00f3n que es en el Esp\u00edritu Santo por el Hijo hacia el Padre; y tienen que manifestar esto en una comunidad unida, que d\u00e9 testimonio de la obra reconciliadora de Dios\u00bb. Para conseguirlo \u00abpidamos que la gracia renovadora de Dios, con motivo del S\u00ednodo, toque a la Iglesia cat\u00f3lica y que tambi\u00e9n renueve y anime, en la b\u00fasqueda de la unidad, a las Iglesias y a las comunidades cristianas mundiales aqu\u00ed representadas por sus observadores y a todas las otras comunidades cristianas. D\u00e9mosle gracias por lo que \u00c9l ha hecho por ellos, as\u00ed como por la Iglesia cat\u00f3lica a trav\u00e9s del Concilio Vaticano II; y pid\u00e1mosle juntos que, para todos nosotros, este S\u00ednodo pueda ser punto de revitalizaci\u00f3n de la voluntad por la unidad, de profundizaci\u00f3n de nuestros prop\u00f3sitos de ir hacia adelante, de decisi\u00f3n de continuar en el di\u00e1logo teol\u00f3gico, con esfuerzos mayores de colaboraci\u00f3n y testimonio com\u00fan, en oraci\u00f3n permanente\u00bb<a href=\"#sdfootnote41sym\" id=\"sdfootnote41anc\"><sup>41<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Por todo lo recogido en esta visi\u00f3n global del ecumenismo, est\u00e1 claro que la causa de la unidad espiritual y cristiana de Europa es una causa noble y necesaria. Las Iglesias, tanto la cat\u00f3lica como las dem\u00e1s, le est\u00e1n dedicando mucho tiempo, mucho estudio, muchas oraciones y muchas actividades de todo tipo. \u00bfNo estar\u00eda bien que todos nos responsabiliz\u00e1ramos un poco en esta empresa de reunificaci\u00f3n ecum\u00e9nica de Europa, tan superior a la pol\u00edtica, econ\u00f3mica y cultural, y por lo mismo tanto m\u00e1s urgente, yo como obispo y vosotros como distinguidos profesionales de las ciencias, las leyes y las artes?<\/p>\n\n\n\n<p>Los pol\u00edticos y gobernantes est\u00e1n empe\u00f1ados en la ampliaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de la \u00abComunidad Econ\u00f3mica Europea\u00bb. Espa\u00f1a y Portugal acaban de ingresar en la din\u00e1mica del \u00abMercado com\u00fan europeo\u00bb. \u00bfNo estar\u00eda bien que conjunt\u00e1ramos todos estos esfuerzos, los de las Iglesias y los de los Estados, los de la vida humana y los de la fe cristiana, para entre todos, sostenidos unos por otros y aportando cada uno lo que le es propio, escalar la cima de la unidad de Europa, no s\u00f3lo en lo econ\u00f3mico, pol\u00edtico y cultural, sino tambi\u00e9n en lo cristiano y eclesial? Ser\u00eda la mejor respuesta al reto lanzado por Juan Pablo II en Compostela sobre la tumba del Ap\u00f3stol Santiago: \u00abEuropa, vuelve a encontrarte. S\u00e9 t\u00fa misma\u00bb<a href=\"#sdfootnote42sym\" id=\"sdfootnote42anc\"><sup>42<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>UR <\/em>2.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>UR<\/em> 3.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> 1Cor, 1, 11-22; Gal 1, 6; 1Jn, 2, 18-19.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <em>L&#8217;Actualit\u00e9 religieuse dans le monde,<\/em> 1985, n\u00ba 28, p. 24.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <em>UR <\/em>14.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <em>UR <\/em>15.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> <em>UR <\/em>13.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Konrad Algermissen, <em>Iglesia Cat\u00f3lica y Confesiones cristianas,<\/em> Madrid, 1964, 765.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <em>UR <\/em>21.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> <em>UR <\/em>20.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> <em>UR <\/em>22.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> <em>UR <\/em>23.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> <em>UR <\/em>23 b.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> <em>UR <\/em>3 a.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> <em>UR <\/em>15 c.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>UR <\/em>19 a.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> K. Algermissen, o.c., 910.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> <em>Ib\u00eddem,<\/em> p. 900, 903-4, 917.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> M. Villain, <em>Introducci\u00f3n al ecumenismo,<\/em> Bilbao, 1962, 22.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> M. Villain, <em>o.c.,<\/em> 95.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Jos\u00e9 S\u00e1nchez Vaquero, <em>Ecumenismo, <\/em>Manual de Formaci\u00f3n Ecum\u00e9nica, Salamanca 1971, 115.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote22anc\" id=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Jos\u00e9 S\u00e1nchez Vaquero<em>, o.c.,<\/em> 118.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote23anc\" id=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> <em>UR <\/em>4 a.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote24anc\" id=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> Cf. Jn 17, 1-26.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote25anc\" id=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> <em>C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/em>, 755, 844, 933 y otros.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote26anc\" id=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> <em>Bautismo, Eucarist\u00eda y Ministerio,<\/em> Facultad de Teolog\u00eda de Barcelona, Barcelona 1983.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote27anc\" id=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> Jn 10, 16.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote28anc\" id=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> <em>Al encuentro de la Unidad,<\/em> BAC, Madrid, 1973.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote29anc\" id=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> Stefano Schidt, S.J., <em>Veinte a\u00f1os de desarrollo creativo del Ecumenismo,<\/em> en <em>Pastoral Ecum\u00e9nica,<\/em> enero-abril 1985, p. 13.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote30anc\" id=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> Stefano Schidt, <em>o.c.,<\/em> 13.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote31anc\" id=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> <em>O.c.,<\/em> 19<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote32anc\" id=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> Cf. <em>Irenikon, <\/em>1980, 222.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote33anc\" id=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> Stefano Schidt, <em>o.c., <\/em>17.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote34anc\" id=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> Ib\u00edd., 22.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote35anc\" id=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> Cf. Ef 4, 5.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote36anc\" id=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> Juan Pablo II, <em>Al Sacro Colegio Cardenalicio y a todos los colaboradores de la Curia Romana, la v\u00edspera de San Pedro y San Pablo de 1985,<\/em> en <em>Ecclesia,<\/em> n\u00ba 2.236, p. 12.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote37anc\" id=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> \u00c1ngelus del domingo 8 de agosto de 1983.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote38anc\" id=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> Ef 4, 13.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote39anc\" id=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> Stefano Schidt, <em>o.c., <\/em>31.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote40anc\" id=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> <em>Ecclesia,<\/em> n\u00ba 2.249, p. 23.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote41anc\" id=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> Ib\u00edd., p. 24.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote42anc\" id=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> <em>Mensaje de Juan Pablo II a Espa\u00f1a,<\/em> BAC Popular, Madrid 1982, 259.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Disertaci\u00f3n le\u00edda en la Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas, en la sesi\u00f3n del d\u00eda 21 de enero de 1986. El pasado a\u00f1o tuve el honor de hablar aqu\u00ed, ante ustedes, de lo que est\u00e1 haciendo la Iglesia de hoy en relaci\u00f3n con el ideal de la Europa unida. Hube de referirme, naturalmente, al movimiento [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[34],"doc_tag":[],"class_list":["post-1212","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-iglesia-en-el-mundo"],"year_month":"2026-04","word_count":14153,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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