{"id":1210,"date":"2024-09-28T19:09:42","date_gmt":"2024-09-28T17:09:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1210"},"modified":"2024-09-28T19:09:43","modified_gmt":"2024-09-28T17:09:43","password":"","slug":"vision-sobrenatural-en-la-medicina-de-una-epoca-de-crisis","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/vision-sobrenatural-en-la-medicina-de-una-epoca-de-crisis\/","title":{"rendered":"Visi\u00f3n sobrenatural en la Medicina de una \u00e9poca de crisis"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada en el Colegio Mayor \u00abMen\u00e9ndez y Pelayo\u00bb, de Valladolid, el 21 de mayo de 1962.<\/p>\n\n\n\n<p>He examinado atentamente el enunciado de los temas, que ilustres conferenciantes han expuesto en este Colegio Mayor dentro del ciclo general \u00abHumanismo y esp\u00edritu en la medicina de nuestro tiempo\u00bb. Medicina y arte; la medicina y el saber filos\u00f3fico; forma y funci\u00f3n en la medicina; medicina, individuo y sociedad, etc. Claramente responden tales t\u00edtulos a esa llamada al humanismo que parece haber sido prop\u00f3sito de quienes organizaron el cursillo. Lamento no haber sido uno m\u00e1s entre los oyentes de tan insignes maestros.<\/p>\n\n\n\n<p>El programa no habla s\u00f3lo de humanismo, sino tambi\u00e9n de esp\u00edritu: \u00abHumanismo y esp\u00edritu en la medicina de nuestro tiempo\u00bb. Me pregunto si puede haber un aut\u00e9ntico humanismo que no lleve consigo un respetuoso reconocimiento de los valores del esp\u00edritu. Indudablemente no. Estoy seguro que as\u00ed han sabido demostrarlo quienes han expuesto los temas anteriores, tan cargados de significaci\u00f3n humana. Pero aun cuando as\u00ed sea, la reflexi\u00f3n directa sobre el <em>esp\u00edritu<\/em> est\u00e1 justificada. Esta es la tarea que me ha sido encomendada a m\u00ed esta noche. <em>Visi\u00f3n sobrenatural<\/em> \u2013dice el t\u00edtulo de la conferencia\u2013 en la medicina de una \u00e9poca en crisis. Ya lo veis. Nos situamos de golpe en las m\u00e1s altas cumbres del esp\u00edritu. El paisaje que se nos invita a contemplar pertenece a los dominios de Jesucristo Redentor. Gracias a \u00c9l sabemos qu\u00e9 es lo sobrenatural. Voy a exponer mi pensamiento en forma de meditaci\u00f3n, dividida en varios puntos. Empecemos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El \u00eddolo ca\u00eddo<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 pena da ver sufrir al hombre! Yo os confieso \u2013conf\u00edo que no os parecer\u00e1 mal\u2013 que m\u00e1s de una vez me he sorprendido a m\u00ed mismo a punto de llorar, al entregarme a una de estas meditaciones sobre el destino humano, inducido por mi propia inclinaci\u00f3n personal y tambi\u00e9n por naturales exigencias de mi condici\u00f3n de sacerdote, propicia a esta clase de consideraciones. \u00a1Qu\u00e9 terrible acumulaci\u00f3n de sufrimientos y dolores!<\/p>\n\n\n\n<p>Me asomo al balc\u00f3n de mi casa y veo a la gente que pasa por la calle. Un grupo de muchachos, miembros quiz\u00e1 de una tuna universitaria, que r\u00eden y cantan. Dentro de unos a\u00f1os, algunos de ellos ser\u00e1n profesionales fracasados, esposos sin amor, amigos traicionados. Un hombre robusto y corpulento que, sin saberlo, lleva dentro de s\u00ed la enfermedad que le va acercando al sepulcro. Una muchacha, hermosa y atractiva, cuya belleza s\u00f3lo despierta codicia en el que pasa a su lado. Una mujer, madre de familia, vencida por el cansancio, at\u00f3nita ante la rapidez con que se han evaporado las ilusiones de su juventud. Y as\u00ed siempre. Enfermedades, muerte, odios, venganzas, soledad del coraz\u00f3n, incomprensi\u00f3n, falsedades, turbios apetitos, ef\u00edmera duraci\u00f3n de la alegr\u00eda, fatiga en el trabajo, ingratitud, separaci\u00f3n y ocaso de las personas queridas. Y lo m\u00e1s triste es que el hombre no quiere esto. Nadie quiere morir, pero muere. Nadie \u2013a no ser los anormales\u2013 quiere ser malo, pero lo es. Y todos seguimos exaltando al hombre, conscientes de que en \u00e9l hay un valor inmenso, y amando y queriendo y enorgulleci\u00e9ndonos de lo que en lo humano de la vida existe, aunque todos suframos, por nosotros mismos o como consecuencia de la acci\u00f3n de los dem\u00e1s, la pesadumbre y opresi\u00f3n angustiosa de esas fuerzas desencadenadas que nos abaten y nos dominan.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si del hombre-individuo pasamos al hombre-grupo o colectividad social, \u00e9tnica, pol\u00edtica, \u00bfqu\u00e9 podemos ver? Independencia pol\u00edtica, ardientemente deseada por pueblos que hasta ayer eran dominados por otros, y para conseguirla, torrentes de sangre. Revoluciones y cambios, intencionalmente dirigidos a conseguir un mayor bienestar (Rusia, China, Cuba), y millones de asesinatos y muertes violentas. Pueblos poderos\u00edsimos que por su misma opulencia (gigantesco poder\u00edo de Norteam\u00e9rica) pod\u00edan dedicarse a gozar tranquilamente de sus riquezas, y en contra de todas sus previsiones y determinaciones (aislacionismo), se ven obligados a despilfarrar su dinero y sus hombres por todos los mares, cielos y tierras del mundo. Naciones de antiguo esplendor, Alemania, Francia, Espa\u00f1a, con profundas divisiones internas que hacen precaria la paz de que disfrutan.<\/p>\n\n\n\n<p>Examinad tambi\u00e9n las formas de civilizaci\u00f3n y de cultura. T\u00e9cnica aplicada a todos los usos de la vida, cientifismo como idolatr\u00eda, libertad sin l\u00edmites para el goce y el amor, productividad, comunicaci\u00f3n sin fronteras, v\u00e9rtigo de la velocidad, pero luego resulta que la t\u00e9cnica nos aplasta en las grandes ciudades y se ansia m\u00e1s que nunca disponer de un peque\u00f1o espacio verde que nos permita imaginarnos que estamos en el campo para no ahogarnos. El cientifismo, idolatr\u00eda de la qu\u00edmica y la biolog\u00eda, nos deja sin respuesta a las preguntas de la filosof\u00eda de todos los tiempos. La libertad para amar y gozar sin freno nos ofrece pel\u00edculas de cine y fines de semana y reuniones m\u00faltiples en que los instintos animales aparecen tan decr\u00e9pitos y nauseabundos como siempre, con m\u00e1s sedas y perfumes sin duda, pero tambi\u00e9n con un cortejo macabro de suicidios, traiciones y drogas. Productividad, y las tres cuartas partes de los seres humanos pasan hambre y miseria, para lo cual lo \u00fanico que se les ocurre a los modernos dictadores es la planificaci\u00f3n de la natalidad, convirtiendo el amor del hombre y la mujer en puro espasmo sexual, sucio y mutilado. Comunicaci\u00f3n sin fronteras, hermosa conquista de nuestros d\u00edas, pero todav\u00eda llena de recelos y desconfianzas, limitada a unos pocos que ven en los dem\u00e1s un obst\u00e1culo m\u00e1s que un amigo. Velocidad y prisa sistem\u00e1tica para ir de un sitio a otro y verlo todo, sin reflexionar en nada, agitados como pobres mu\u00f1ecos por los esl\u00f3ganes de la propaganda y las f\u00f3rmulas hechas que convierten al adorador de la libertad en un subproducto incapaz de elegir por s\u00ed mismo ni siquiera los muebles de su casa o la l\u00ednea de sus trajes.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada de esto, queridos amigos, constituye un motivo para el orgullo, sino m\u00e1s bien para sentirse humillados. Precisamente porque son hechos dolorosos, reveladores de una tr\u00e1gica impotencia humana, ya que se relacionan con aspiraciones nobil\u00edsimas y grandiosas, pero frustradas. Conocer, amar, producir, dominar, son afanes nobles que engrandecen al hombre, pero, desviados de su cauce y no sometidos a un orden superior, terminan por hacer del hombre una v\u00edctima. Esto es lo que, al ser contemplado, produce un irreprimible sentimiento de congoja.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre se convierte en \u00eddolo de s\u00ed mismo, y aparece inevitablemente el \u00eddolo ca\u00eddo. El hombre tiene una luz que ha de guiarle, pero la apaga. Entonces enciende la suya propia, con la cual se ciega. \u00abUna llama pr\u00f3xima \u2013dec\u00eda Malebranche\u2013 parece m\u00e1s grande que una estrella\u00bb. La humanidad de hoy sufre m\u00e1s que antes: primero, porque han aumentado los sufrimientos morales; segundo, porque no han disminuido los sufrimientos f\u00edsicos; tercero, porque al conocernos m\u00e1s y en mayor n\u00famero unos a otros, la noticia y conocimiento del dolor se hacen m\u00e1s abrumadores. Hasta los habitantes de las aldeas m\u00e1s apartadas oyen hablar diariamente de muertes, de amenazas, de riesgos catastr\u00f3ficos, de peligros, de guerras, de accidentes continuos. Dicen que esto insensibiliza. S\u00f3lo hasta cierto punto. Porque inevitablemente se extiende la congoja, el escepticismo, la indiferencia cruel, el ego\u00edsmo, la desconfianza, y todo esto tambi\u00e9n es dolor y sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vosotros, los m\u00e9dicos<\/h2>\n\n\n\n<p>Pues bien, a este hombre que sufre, vosotros los m\u00e9dicos os acerc\u00e1is para curarle y ofrecerle alivio en su dolor. Digo, <em>vosotros, los m\u00e9dicos<\/em>, y este modo de hablar constituye una precisi\u00f3n importante. La medicina no es nada. Sois vosotros, los m\u00e9dicos, los hombres que sois m\u00e9dicos, quienes os acerc\u00e1is a curar a los hombres que est\u00e1n enfermos. Esta es una afirmaci\u00f3n fundamental que nos sirve de punto de partida. Se trata de una relaci\u00f3n del hombre con el hombre. El m\u00e9dico, al actuar conscientemente, no lo hace s\u00f3lo en nombre de una t\u00e9cnica cient\u00edfica, sino de acuerdo con las exigencias de su propia condici\u00f3n humana que le acompa\u00f1an siempre. Adem\u00e1s, la enfermedad, a cuya curaci\u00f3n se va a entregar, afecta no a un miembro de un determinado organismo, sino a una persona humana tambi\u00e9n: no existen \u00f3rganos enfermos, sino seres humanos que padecen enfermedad en uno u otro \u00f3rgano. Por \u00faltimo, en el encuentro del m\u00e9dico con el enfermo lo que ha motivado la llamada del enfermo y la presencia del m\u00e9dico es el dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, lo humano nos envuelve y nos rodea por todas partes, en el que sufre, en el que pretende curar, en el mismo sufrimiento, que por ser de quien es, dar\u00e1 lugar a la desesperaci\u00f3n o la piedad, la angustia o la confianza serena, la paciencia heroica y sublime o el gemido iracundo y violento. M\u00e1s a\u00fan, con frecuencia, el dolor del enfermo har\u00e1 sufrir tambi\u00e9n al m\u00e9dico, aunque \u00e9ste lo rechace, y hasta llegar\u00e1 a llorar \u2013\u00bfno os ha sucedido alguna vez?\u2013, cuando vea que, a pesar de sus esfuerzos, todo ha sido in\u00fatil y la muerte ha entonado, triunfadora una vez m\u00e1s, su negro canto de victoria. Si esto es as\u00ed, hay que hablar de la medicina de una manera distinta a como muchos lo hacen. Tiene otras exigencias que las que puedan tener las ciencias f\u00edsico-qu\u00edmicas o las matem\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Me imagino el primer caso que se dio, en los comienzos de la humanidad, de un m\u00e9dico y un enfermo. En medio de la noche o a la radiante luz del d\u00eda, un hombre se sinti\u00f3 morir. No se conoc\u00eda lo que era la muerte. El que acudi\u00f3 en su auxilio, at\u00f3nito y desconcertado ante aquel ocaso imprevisto, sufri\u00f3 tambi\u00e9n, le dio su calor, su respiraci\u00f3n, sus manos, sinti\u00f3 que temblaban su propio coraz\u00f3n y su alma, luch\u00f3 con frenes\u00ed, y termin\u00f3 llorando al comprobar que su voz ya no era o\u00edda y que estaba en presencia de un cad\u00e1ver. Hab\u00eda actuado el amor, sin el cual el hombre no es hombre. Algo semejante a esta escena que imagino sucedi\u00f3 siglos m\u00e1s tarde, en otra imaginada por Jes\u00fas, el M\u00e9dico divino, cuando nos present\u00f3 al buen samaritano como ejemplo de amor al que sufre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 este amor al hombre, que no hay que razonar, puesto que se impone \u00e9l solo por encima y a pesar de todas las maldades? \u00bfPor qu\u00e9 es y ser\u00e1 siempre monstruosa la falta de piedad con el hombre que sufre? \u00bfPor qu\u00e9 una voz interior nos dice que as\u00ed debe ser, y que lo que no debe ser es la indiferencia cruel, el desprecio del dolor y de las causas que lo motivan, la catalogaci\u00f3n del enfermo entre los seres in\u00fatiles, como si se tratara de escoria o de cenizas? \u00bfPor qu\u00e9 esa lucha tenaz y \u00e9pica, a lo largo de la historia de la medicina y la cirug\u00eda, para atenuar el dolor, y librarnos de la enfermedad y de la muerte, aun cuando vemos que no lo conseguimos? Si la medicina es exclusivamente una fuerza bioqu\u00edmica para salir al paso de la disgregaci\u00f3n de los tejidos y la muerte, nos ver\u00edamos obligados a confesar que era la \u00fanica ciencia y profesi\u00f3n cuyo constitutivo esencial es el fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAfrontando el problema de la enfermedad, el m\u00e9dico, qui\u00e9ralo o no, debe tomar posici\u00f3n ante el destino humano. Si no reconoce algo m\u00e1s all\u00e1 de los fen\u00f3menos bioqu\u00edmicos, \u00bfno confiesa impl\u00edcitamente el fracaso de todos sus esfuerzos? Ahora bien, es \u00e9sta una actitud contra la cual se resiste no solamente el sentido \u00edntimo de todo individuo, sino esa larga marcha secular, esa valerosa y tenaz progresi\u00f3n que registra la historia de la medicina\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 hablar de medicina como de un valor independiente del hombre, que se presenta ante \u00e9l con sus reglas y exigencias propias como puede presentarse la atm\u00f3sfera o una m\u00e1quina? \u00bfPor qu\u00e9 hablar as\u00ed, si todo cuanto la medicina encierra de observaci\u00f3n, an\u00e1lisis y terap\u00e9utica, es fruto y plasmaci\u00f3n del ser humano en favor de sus semejantes? No tiene reglas propias e independientes del hombre, sino que es el hombre mismo en cuanto lucha para atenuar las consecuencias del gran drama del sufrimiento humano. El estudio anat\u00f3mico del cuerpo, la observaci\u00f3n de sus funciones fisiol\u00f3gicas, el an\u00e1lisis de la c\u00e9lula y su desarrollo, no tienen significaci\u00f3n por s\u00ed mismas, sino en cuanto son necesarias para dirigir mejor la mirada de conjunto sobre el que padece. Y el que sufre y padece es siempre un hombre con su cuerpo y su alma, una persona humana dotada de pensamiento y libertad, un ser misterioso anhelante de vivir y de prolongarse en una existencia sin l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ser misterioso, s\u00ed, porque el hombre es un misterio indescifrable a la sola observaci\u00f3n de nuestros sentidos. Hay en \u00e9l eso que llamamos esp\u00edritu, que no sabemos lo que es, pero que existe y penetra toda su personalidad y nos induce a pensar que es hijo de Dios. Por ah\u00ed encontramos la respuesta a las preguntas que antes hac\u00eda sobre por qu\u00e9 el hombre es amado, y la indiferencia ante el dolor es monstruosa, y la lucha contra la enfermedad y la muerte una permanente exigencia de nuestra condici\u00f3n. Le amamos, y sufrimos con su dolor, porque en \u00e9l hay algo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Acercarse a \u00e9l como si fuera \u00fanicamente nervios, m\u00fasculos y sangre, es una profanaci\u00f3n y una torpeza fabulosa. Una profanaci\u00f3n, porque ello lleva consigo el olvido irreverente de lo m\u00e1s noble que el hombre tiene, su esp\u00edritu, y una torpeza, porque ese modo de proceder no lograr\u00e1 explicar nada. Absolutamente nada. Cuando, obedeciendo a una visi\u00f3n tan limitada y pobre del hombre, el m\u00e9dico se retira impotente del lugar en que el enfermo agoniza, jam\u00e1s podr\u00e1 dar una respuesta a ese grito \u00faltimo del moribundo que es todo un desaf\u00edo a la ciencia m\u00e9dica: \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 he de morir?, \u00a1yo no quiero morir!, \u00bfpor qu\u00e9, Se\u00f1or, por qu\u00e9?\u00bb. Si se dice que la muerte se produce porque se paraliza el coraz\u00f3n, o por asfixia, ello equivaldr\u00eda a decir que se muere porque se muere, y nada m\u00e1s, lo cual parecer\u00eda un sarcasmo, si no fuera lo que es: la obligada confesi\u00f3n de la m\u00e1s dolorosa de las limitaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si se admite la presencia de Dios y la condici\u00f3n misteriosa del hombre que es tambi\u00e9n esp\u00edritu, y la significaci\u00f3n teol\u00f3gica de la enfermedad, el dolor y la muerte, entonces la perspectiva cambia radicalmente. La medicina ya no se presentar\u00e1 despectiva y presuntuosa, sino que ser\u00e1 el m\u00e9dico, el hombre m\u00e9dico, el que acudir\u00e1, humilde y sabio, al lado del paciente, con amor de humanidad, con respeto a quien permite el drama, para luchar y combatir hasta donde sus fuerzas lleguen, con esperanza, con moderaci\u00f3n, consciente de que est\u00e1 en presencia de un ser humano, de una persona, de un hijo de Dios como \u00e9l y, por consiguiente, ser\u00e1 cuidadoso de sus palabras, de sus consejos, de las medidas y determinaciones que ha de tomar, para que su acci\u00f3n o sus omisiones no sean nocivas a aquella criatura que tiene entre sus manos. Esta actitud de reverencia y amor es la que tendr\u00eda ese primer m\u00e9dico imaginado en presencia del primer enfermo. La naturaleza de las cosas la reclama y la exige. No tiene por qu\u00e9 ser distinta la de un m\u00e9dico de hoy, aunque trabaje como un an\u00f3nimo analista, como un maestro de la c\u00e1tedra, como un cirujano admirado, como un cl\u00ednico famoso rodeado de sus disc\u00edpulos y colaboradores. Si no obra as\u00ed, no contribuir\u00e1, en la proporci\u00f3n que hay derecho a pedirle, a la reducci\u00f3n del sufrimiento y la salvaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La armadura de la fe<\/h2>\n\n\n\n<p>Esta concepci\u00f3n del hombre y su misterio, y la consiguiente aceptaci\u00f3n del modo como debe ser tratado por el que a \u00e9l se acerca cuando sufre, s\u00f3lo resisten las duras pruebas a que son sometidas, cuando el alma del m\u00e9dico se ve amparada por la armadura de la fe. De lo contrario, es f\u00e1cil que se abran brechas en la postura humanista que defendemos. Y ya sab\u00e9is lo que ocurre: roto el muro, no hay quien contenga las aguas. Si se mutila el concepto esencial del hombre en una m\u00ednima parte, el camino est\u00e1 abierto para una mutilaci\u00f3n m\u00e1s amplia y para la destrucci\u00f3n total. La fe \u00edntegra y consecuente es la verdadera defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo ha sido tratada la fe por la medicina y por los m\u00e9dicos? Injurioso ser\u00eda, para quienes tan dignos son de ser amados, generalizar sin distinci\u00f3n. Me temo, sin embargo, que un examen atento del problema nos llevar\u00eda a la conclusi\u00f3n de que muchos m\u00e9dicos, si no la mayor parte, y muchas de las actitudes doctrinales y pr\u00e1cticas de la ciencia m\u00e9dica, han ignorado las realidades de la fe, a veces las han combatido, frecuentemente las han contemplado con una mezcla de superioridad orgullosa y desde\u00f1osa indiferencia. Me refiero principalmente a los grandes maestros de la medicina y a sus disc\u00edpulos del siglo pasado y primera mitad de \u00e9ste.<\/p>\n\n\n\n<p>Tienen a su favor dos atenuantes. El primero es el ambiente cient\u00edfico en que se educaron. El positivismo de Hip\u00f3lito Taine y Augusto Comte lo iban a resolver todo y nos entregar\u00edan un mundo sin enigmas. La etapa de Dios hab\u00eda pasado, y ser\u00eda sustituida definitivamente por la de la ciencia, cuyos triunfos eran innegables. Hab\u00eda que ser ateo e incluso admitir que ello constitu\u00eda una hermosa tarea, por cuanto se trataba de explicar los hechos por la fuerza natural de las cosas sin hacer intervenir indebidamente a un Dios desconocido. \u00abEl ate\u00edsmo \u2013hab\u00eda escrito un gran creyente, Pascal\u2013 indica fuerza de esp\u00edritu\u00bb, y lo tomaban al pie de la letra, olvidados de que Pascal a\u00f1ad\u00eda: \u00abpero s\u00f3lo hasta cierto punto\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo atenuante nace, creo yo, del propio campo de trabajo en que el m\u00e9dico opera. El m\u00e9dico es el que m\u00e1s se acerca al hombre, a su intimidad f\u00edsica y moral, pero lo hace en momentos en que la belleza humana se eclipsa, cuando reinan las sombras, cuando el valiente luchador se ha convertido en un despojo con sus v\u00edsceras rotas, desnutridas, acaso malolientes. Se da la paradoja de que cuando el hombre se ve m\u00e1s obligado a descubrir su secreto es cuando \u00e9ste tiene menos de hermoso y de atractivo. \u00bfC\u00f3mo no sucumbir a la tentaci\u00f3n de creer que todo es materia, y triste y pobre materia? Es la impresi\u00f3n que sufre todo estudiante de medicina al familiarizarse poco a poco con la miseria de la enfermedad y la descomposici\u00f3n cadav\u00e9rica. Un poco m\u00e1s, y se llegar\u00e1 a decir con ingenua e insultante suficiencia que el pensamiento y el amor no son m\u00e1s que secreciones e instintos; la fe, un atavismo inconsciente o un asidero en el naufragio; la santidad, una sublimaci\u00f3n de la soberbia; la m\u00edstica, una forma elevada del erotismo. Es decir, terminan haci\u00e9ndose materialistas los que tan prolongado trato tienen con la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la verdad es que ni esta conclusi\u00f3n precipitada es cient\u00edfica, ni aquella concesi\u00f3n al ambiente en que muchos se educaron, est\u00e1 justificada. Son, a lo sumo, atenuantes que pueden invocarse en un pliego de descargos, y nada m\u00e1s. Precisamente por ser hombres de ciencia estaban obligados a una mayor y m\u00e1s prudente cautela en sus afirmaciones. De haberla tenido, habr\u00edan podido comprobar varias cosas:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba) Que ante las dificultades contra la fe es necesario adoptar una actitud de paciente espera, seguros de que aqu\u00e9llas se disipan. \u00abDiez mil dificultades \u2013escribi\u00f3 Newman\u2013 no son una duda\u00bb <em>(Apolog\u00eda pro vita sua) <\/em>y a\u00f1ad\u00eda, como hombre que hab\u00eda experimentado aquello de lo que hablaba, que no hay relaci\u00f3n \u00abentre el hecho de captar estas dificultades, por vivas y por extensas que sean, y el de concebir la menor duda con respecto al misterio que las hizo nacer\u00bb. \u00abNo hay que extra\u00f1arse que la soluci\u00f3n no aparezca con la prontitud con que el problema ha sido planteado; a menudo supone grandes esfuerzos y se conquista a caro precio; es preciso observar, investigar, reflexionar, no obstinarse sobre una posici\u00f3n, no aferrarse a una actitud, hacer una prudente cr\u00edtica, no s\u00f3lo de lo que se considera como la tesis adversa, sino de las ideas propias, y, lo que todav\u00eda es m\u00e1s dif\u00edcil, de s\u00ed mismo, lo cual exige un desinter\u00e9s, una abnegaci\u00f3n, un desprendimiento, una docilidad a la verdad sola, que son virtudes laboriosamente obtenidas y que jam\u00e1s son conquistas que puedan considerarse como definitivas; y durante todo ese tiempo la dificultad no es s\u00f3lo un objeto de pensamiento, sino que puede ser vivamente sentida hasta la saciedad, hasta el desgarro, pues &#8216;no porque alguna materia est\u00e9 dura \u2013ha escrito San Agust\u00edn\u2013 est\u00e1 recta, o lo que est\u00e1 insensible est\u00e1 sano&#8217; (Ciudad de Dios), y ni siquiera se debe ceder a una secreta y orgullosa complacencia por tal angustia, sino continuar trabajando sin pensar en s\u00ed, sin siquiera tener la certidumbre de llegar a ver resuelta la dificultad uno mismo; la soluci\u00f3n, en efecto, puede estar en el progreso de otra ciencia que aquella de la cual parec\u00eda en principio que hab\u00eda que depender, o en un movimiento general de las ideas, cosas que superan las posibilidades individuales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQueda uno estupefacto al ver qu\u00e9 ideas m\u00e1s pobres esgrimi\u00f3 Voltaire, el inteligente Voltaire, el rey Voltaire, contra el catolicismo a lo largo de su vida, por otra parte con una fluidez inagotable, y una gracia chispeante, que nada a\u00f1aden al valor del fondo, y de que al cabo de tanto tiempo, despu\u00e9s de Voltaire, sea todav\u00eda eso lo que parezca suficiente a todos los volterianos. Nadie se cuidar\u00e1 hoy de inquietarse por ello. Pero cuando m\u00e1s cerca de nosotros, leemos las objeciones que a Renan le parecieron decisivas contra la Sagrada Escritura, nos vemos obligados a comprobar que ning\u00fan ex\u00e9geta de nuestro tiempo las tomar\u00eda en serio\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba) Es cierto que a la hora en que cae fulminado por la muerte, se diferencia muy poco el cuerpo de un Lope de Vega, una Santa Teresa de Jes\u00fas, un P\u00edo XII, del cad\u00e1ver abandonado de cualquier desconocido de vuestros hospitales y parece que todo es, una vez m\u00e1s, pobre y triste materia inerte. Pero, \u00bfcon qu\u00e9 derecho nos olvidamos de las horas de plenitud que esos hombres vivieron, cuando en ellos brillaba la luz del esp\u00edritu? \u00bfQu\u00e9 hubo en P\u00edo XII para que, a su muerte, pudiera decir el presidente Eisenhower que, desde aquel d\u00eda, el mundo era m\u00e1s pobre? A ning\u00fan m\u00e9dico, a ning\u00fan hombre de ciencia le es l\u00edcito negar la realidad de Dios y del esp\u00edritu, so pretexto de que no pueda ser comprobada experimentalmente, conforme a las exigencias del m\u00e9todo cient\u00edfico. Esto es dar por supuesto lo que hay que probar, a saber, que no existen tales realidades.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPara la ciencia, tal como se la entiende hoy, explicar es enlazar un hecho a sus condiciones observables, de tal modo que, una vez puestas las condiciones en las mismas circunstancias, se est\u00e9 seguro de obtener el hecho. Ha de excluirse todo recurso a la intervenci\u00f3n de otro orden, pues eso ser\u00eda salir de la ciencia. Por consiguiente, en el plano de la experiencia cient\u00edfica jam\u00e1s se debe hacer intervenir a Dios como hip\u00f3tesis explicativa. Hay as\u00ed, si se quiere emplear tal expresi\u00f3n, una especie de ate\u00edsmo de principio, planteado por exigencia del m\u00e9todo. Los hechos se alinean como sobre un plano horizontal, cada uno en su rango, unidos a sus antecedentes necesarios y suficientes, sin que ninguna acci\u00f3n vertical, por decirlo as\u00ed, sea admitida para turbar su riguroso ordenamiento. Resulta de ello una manera particular y exclusiva de tratar la experiencia: el mundo aparece como un conjunto de datos que hallan su explicaci\u00f3n unos en otros; no ha de considerarse nada m\u00e1s, ninguna otra especie de valor que el de los hechos, ning\u00fan otro modo de interpretaci\u00f3n que el enlace con la ley; si nos atenemos a este punto de vista, el mundo se basta a s\u00ed mismo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNada es m\u00e1s leg\u00edtimo en s\u00ed que este procedimiento de abstracci\u00f3n, con la sola condici\u00f3n de que nos acordemos de que es el procedimiento de abstracci\u00f3n propio de las ciencias de la naturaleza; por otra parte, ha sido probado con demasiado \u00e9xito para que lo vayamos a discutir ahora. El riesgo est\u00e1 en convertir este m\u00e9todo en una doctrina absoluta, en decir no ya s\u00f3lo &#8216;por rigor de procedimiento me abstendr\u00e9 de considerar los hechos, a no ser bajo este aspecto&#8217;, sino nada hay real m\u00e1s que lo que observo de esta manera, y todo se reduce al aspecto al cual me atengo&#8217;. No se trata ya entonces de ciencia positiva, sino de esa especie de positivismo doctrinal que se ha llamado cientifismo, palabra tan pobre como pobre es la cosa. Resulta uno enga\u00f1ado as\u00ed por su propio procedimiento, porque olvida uno que se trata de un procedimiento; tras haberse impuesto voluntariamente unos l\u00edmites, acaba uno por ser su prisionero inconsciente; el mundo aparece como una enorme m\u00e1quina sin alma, porque en un principio hab\u00edamos decidido \u2013cosa que olvidamos en el momento de comprobar los resultados\u2013 que no retendr\u00edamos de \u00e9l sino lo que tuviera de mec\u00e1nico. Rendimos aqu\u00ed culto a un instrumento de conocimiento transformado en visi\u00f3n total y exclusiva de la realidad, y rechazamos del mundo tranquilamente a Dios porque \u00c9l no hab\u00eda de figurar en el marco de un m\u00e9todo de trabajo; una vez m\u00e1s hemos hecho un absoluto de un mero producto humano, hemos fabricado un \u00eddolo y el verdadero Dios vivo ha resultado as\u00ed excluido. El viejo profeta podr\u00eda reaparecer y repetir: &#8216;No saben, no distinguen, porque est\u00e1n cerrados sus ojos y no ven&#8217;\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba) De haber tenido esa prudente y sabia cautela, no se habr\u00edan precipitado tampoco a hacer acusaciones infundadas, o bien dando como conquistas definitivamente logradas lo que son meras hip\u00f3tesis, o bien se\u00f1alando como irrisorio lo que nunca hab\u00eda defendido la Iglesia como una posici\u00f3n dogm\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDios no puede negarse a s\u00ed mismo \u2013afirma el Concilio Vaticano I\u2013, ni lo verdadero contradecir a lo verdadero. La vana apariencia de esta contradicci\u00f3n nace, lo m\u00e1s a menudo, del hecho de que los dogmas de la fe no son comprendidos o expuestos conforme al pensamiento de la Iglesia; o bien del hecho de que algunas opiniones hipot\u00e9ticas son miradas como decretos de la raz\u00f3n\u00bb (Constituci\u00f3n <em>De fide<\/em>, c. VI, 3).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNada tiene de asombroso que, en la \u00e9poca en que el cristianismo hall\u00f3 en su camino la cosmolog\u00eda antigua, fuera pensando dentro de su marco. La idea m\u00e1s nueva es siempre recibida por unas mentes que no est\u00e1n vac\u00edas, y sin que eso la deforme en s\u00ed misma, en lo que la constituye esencialmente, suele refractarse as\u00ed en unas im\u00e1genes particulares. El hombre no puede pensar sino conforme a lo que \u00e9l es y no puede pensar m\u00e1s que con lo que tiene. Pero la fe religiosa no se funde por eso con la concepci\u00f3n que un siglo y una civilizaci\u00f3n particulares se hayan forjado de la naturaleza, como tampoco se identifica con las admirables y c\u00e1ndidas im\u00e1genes que adornan nuestras iglesias; Miguel \u00c1ngel, por ejemplo, no cre\u00eda que Dios fuera aquel hombre resplandeciente de poder\u00edo y de majestad que en el techo de la Capilla Sixtina despierta con la punta del dedo la vida y el pensamiento en el cuerpo de Ad\u00e1n. Del mismo modo, cuando los cristianos hablan del Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, poco importa la idea que del cielo y la tierra pueda darles la ciencia en el tiempo en que proclaman su fe. El Dios de los cristianos, el Dios vivo, es el Eterno, lo cual quiere decir, no ya que dura siempre, sino que est\u00e1 fuera del tiempo, y, desde ese momento, \u00bfqu\u00e9 nos importa el n\u00famero de los siglos por el cual contamos la duraci\u00f3n de nuestro mundo? Dios es el inmenso, lo que no quiere decir que se extienda indefinidamente por el espacio hasta los l\u00edmites del universo, sino que no est\u00e1 en el espacio y que la idea de l\u00edmite no puede aplicarse en modo alguno al Infinito, y desde ese momento, \u00bfqu\u00e9 nos importa la distancia de la m\u00e1s lejana de las nebulosas? M\u00e1s a\u00fan, lejos de sentirnos desconcertados por la magnificencia indefinidamente desplegada del mundo, en la que nos introduce nuestra ciencia, tal vez tengamos nosotros que encontrar all\u00ed la ocasi\u00f3n de una \u2018conciencia m\u00e1s profunda del misterio de Dios\u2019 (Dubarle, <em>L&#8217;homme devant la science,<\/em> p. 409). \u2018Obligados a superar as\u00ed nuestras estrechas medidas, nos liberamos de alg\u00fan modo de nuestros v\u00ednculos y nos abrimos por la admiraci\u00f3n, por el respeto de esa silenciosa y ordenada grandeza, a una idea, que, aunque sin duda sigue siendo demasiado pobre \u2013y lo sabemos\u2013, es, sin embargo, un poco menos indigna de Aqu\u00e9l cuyas huellas lleva el mundo\u2019\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00ba) Por \u00faltimo, esa calma, paciente y sabia, de haber existido, habr\u00eda evitado al m\u00e9dico tener que hacer rectificaciones humillantes, aunque s\u00f3lo sea con su silencio. \u00bfQu\u00e9 han conseguido con decir: \u2018puesto que no puede ser explicada satisfactoriamente la presencia del mal y del dolor en la vida, sobre todo el sufrimiento del inocente, la idea de Dios debe ser suprimida\u2019? El \u00fanico logro ha sido destruir el camino por donde puede hallarse una explicaci\u00f3n, si tenemos presente a Jesucristo Crucificado, y aumentar el dolor al eliminar la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Dijeron tambi\u00e9n: el progreso es lo \u00fanico que importa, la investigaci\u00f3n incesante, el trabajo en equipo, el perfeccionamiento de las t\u00e9cnicas de exploraci\u00f3n y de intervenci\u00f3n posterior, la ciencia, en fin, sin m\u00e1s l\u00edmites que sus leyes inmanentes. De ah\u00ed a decir que no puede haber una medicina cristiana no hay m\u00e1s que un paso. Y tambi\u00e9n se dio, y se dijo. Pero al que lo dice, la l\u00f3gica le obliga a sacar otra consecuencia, esta vez aterradora. Luego no hay por qu\u00e9 respetar las exigencias del orden moral ni en la investigaci\u00f3n m\u00e9dica ni en la aplicaci\u00f3n de sus resultados. Esto es espantoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no hay freno moral para la planificaci\u00f3n de la natalidad, \u00bfcon qu\u00e9 derecho nos vamos a oponer a la planificaci\u00f3n del pensamiento y de la libertad por medio de los ingenieros de almas en el universo concentracionario, a que aspiran Kruschef o Mao Tse Tung? Si es l\u00edcita la eutanasia por conmiseraci\u00f3n hacia el que sufre, \u00bfpor qu\u00e9 no ha de estar permitida la c\u00e1mara de gas para librar a la magn\u00edfica raza aria de la contaminaci\u00f3n de los jud\u00edos? Si se puede experimentar en el ser humano sin respeto a una personalidad o anestesiarle transitoria o definitivamente sin l\u00edmite alguno, \u00bfpor qu\u00e9 oponernos al empleo del pentotal, la orthetrina, el actedron, para lavar el cerebro y convertir al hombre en un pingajo? Si la fecundaci\u00f3n artificial de la mujer es permitida, \u00bfa qu\u00e9 hablar m\u00e1s del cuarto mandamiento y por qu\u00e9 sorprendemos de los establos de reproducci\u00f3n humana instalados por la China comunista? En fin, si la relaci\u00f3n sexual del hombre y mujer ha de tener v\u00eda libre, porque as\u00ed lo exige la naturaleza para evitar desequilibrios, \u00bfpor qu\u00e9 lamentarnos de que se desequilibre tambi\u00e9n la paz del hogar, puesto que los hijos y las hijas, y la esposa y el esposo, pueden sentir la necesidad de restaurar su equilibrio por el camino que les apetezca?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 verdad es que no se puede burlar a Dios impunemente y que a la larga, en esta burla, es siempre el hombre el que sale perdiendo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe objetar\u00e1 \u2013dec\u00eda P\u00edo XII al Congreso de la Asamblea Mundial de Sanidad en 1949\u2013 que las ideas morales constituyen un obst\u00e1culo grave para la investigaci\u00f3n y el trabajo cient\u00edfico. Sin embargo, los l\u00edmites que hemos trazado no son, en definitiva, un obst\u00e1culo para el progreso. En el campo de la medicina no ocurre de modo distinto que en los otros campos de la investigaci\u00f3n, de las tentativas y de las actividades humanas: las grandes exigencias morales obligan a la marea impetuosa del pensamiento y del querer humano a deslizarse, como el agua de las monta\u00f1as, por un lecho determinado; la contienen para acrecentar su eficacia y su utilidad; le sirven de dique para que no se desborde y no cause estragos, que jam\u00e1s podr\u00edan ser recompensados por el aparente bien que persiguen. Aparentemente, las exigencias morales son un freno. De hecho, aportan su contribuci\u00f3n a lo que el hombre ha producido de mejor y de m\u00e1s bello para la ciencia, para el individuo, para la comunidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abY el Verbo se hizo carne\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p>Terminemos nuestra meditaci\u00f3n, se\u00f1ores. Puesto que es el hombre el que sufre y el que se siente amenazado, los intentos y esfuerzos que se hagan para salvarle o aliviarle habr\u00e1n de estar de acuerdo con lo que la naturaleza humana necesita. Y el hombre necesita a Dios. \u00bfPor qu\u00e9 suprimirle, si de verdad se quiere salvar al hombre? \u00bfPor qu\u00e9 empe\u00f1arse en apagar la luz del esp\u00edritu? \u00bfEs acaso porque haga preguntas a las que no sabemos responder? Es in\u00fatil que os molest\u00e9is, las preguntas seguir\u00e1n haci\u00e9ndose. \u00bfPor qu\u00e9 la vida? \u00abAdmitid que una vez no hubo nada \u2013dec\u00eda Bossuet\u2013 y nunca habr\u00e1 nada\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 el universo y sus leyes? \u00bfQui\u00e9n las ha fijado? Eternos interrogantes que ser\u00e1n siempre formulados por el hombre y que exigen respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>No permit\u00e1is que \u00abla medicina\u00bb act\u00fae. No tiene ning\u00fan derecho. Sois vosotros, los m\u00e9dicos, los hombres m\u00e9dicos, los que ten\u00e9is que actuar. Al acercaros a un enfermo, vosotros sois tambi\u00e9n tan enfermos como \u00e9l y lo mismo que necesitan ellos, lo necesit\u00e1is vosotros. La medicina como pura ciencia, o es un instrumento que vosotros deb\u00e9is usar adapt\u00e1ndola a las exigencias vuestras \u2013las del hombre\u2013, o es un intruso que os traiciona y os hace prisioneros de sus m\u00e9todos.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que dec\u00eds que tambi\u00e9n vosotros ten\u00e9is preguntas que hacer y que no obtienen respuesta. \u00bfPor qu\u00e9 el mal? \u00bfPor qu\u00e9 el dolor de esos ni\u00f1os inocentes, ciegos, epil\u00e9pticos, tarados para toda una vida? Hay respuesta. Existe el pecado, la solidaridad humana, Jesucristo con su pasi\u00f3n y su muerte, con su cruz. \u00bfPor qu\u00e9 rechazar a Jesucristo? \u00bfPor qu\u00e9 no admitir sus milagros? \u00c9l es el gran Salvador de todos los tiempos. Su moral es positiva y elevadora. Si dice a la medicina o la ciencia que no se puede hacer tal o cual cosa con el hombre, no es porque no se pueda hacer, es porque se debe hacer algo distinto y superior, cuidar de su destino inmortal. La moral cristiana es toda, toda, toda, amor a Dios y al hombre. Amor y siempre amor. \u00bfPor qu\u00e9 no se entiende as\u00ed, y se oculta esta verdad a los estudiantes? Vivimos una \u00e9poca en crisis, que quiere decir transformaci\u00f3n, cambio radical y profundo. Las \u00e9pocas cambian, pero el hombre es el mismo, con sus penas y sus alegr\u00edas, con su esperanza y su desilusi\u00f3n. Yo pido a la medicina una visi\u00f3n sobrenatural, es decir, que respete los valores de la fe y sus ordenaciones morales, porque de lo contrario mata a los hombres, aunque moment\u00e1neamente cure sus cuerpos. Que no se salga de su terreno. No se trata de poner l\u00edmites a sus investigaciones, sino a sus derechos, l\u00edmites que nacen de sus deberes. Que reconozca que ha nacido para servir al hombre hijo de Dios, no un ser forjado en el laboratorio de los sabios, seg\u00fan su capricho. \u00bfQui\u00e9n no se gozar\u00e1 con sus avances y sus logros?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa c\u00e9lula \u2013dec\u00eda hace unos d\u00edas en el Ateneo de Madrid el doctor Jim\u00e9nez D\u00edaz\u2013 considerada como la unidad org\u00e1nica por antonomasia, es susceptible en la actualidad de ser observada, merced al microscopio electr\u00f3nico, con aumentos cincuenta mil veces mayores. El estudio de las hormonas y de las s\u00edntesis m\u00e1s \u00edntimas del organismo permite abrigar para un pr\u00f3ximo futuro fant\u00e1sticas posibilidades terap\u00e9uticas\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se escuchan frases as\u00ed, el coraz\u00f3n se abre a la esperanza. Ello no obstante, seguir\u00e1n el dolor, la enfermedad y la muerte. El hombre seguir\u00e1 sufriendo y pregunt\u00e1ndose por qu\u00e9 sufre. Para entonces, la mirada a Jesucristo en la cruz. El Verbo se hizo carne y vino a la tierra para morir. El dolor tiene un sentido de expiaci\u00f3n y de redenci\u00f3n. La muerte, tambi\u00e9n. Una visi\u00f3n sobrenatural no se escandaliza por el hecho de que nos tropecemos con dolores inexplicables. Ni permite caer, no ya en la desesperaci\u00f3n, pero ni siquiera en el estoicismo de un Camus, por ejemplo. Sabe que un drama no puede ser juzgado, mientras no se representen todos sus actos. Jesucristo nos ha asegurado que el acto final tiene lugar m\u00e1s all\u00e1 de este mundo, cuando, al ver a Dios, comprendamos el sentido de todas las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando pido a los m\u00e9dicos y a la medicina una visi\u00f3n sobrenatural en esta \u00e9poca de crisis, no les pido nada anticient\u00edfico. La fe se mueve en una \u00f3rbita distinta de la ciencia, pero perfectamente compatible con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos cuantos tenemos el privilegio de ser escuchados, no s\u00e9 por cuanto tiempo todav\u00eda, sacerdotes, m\u00e9dicos, juristas, profesores, tenemos tambi\u00e9n la responsabilidad de no abdicar. Si ocultamos la gran verdad, o porque no creemos en ella, o porque no nos atrevemos a examinarla, no somos m\u00e1s que t\u00e9cnicos m\u00e1s o menos brillantes, dise\u00f1adores de un oficio, pero ya no podremos iluminar el pensamiento y la libertad de los dem\u00e1s, que ha sido siempre la m\u00e1s noble tarea de un humanismo rectamente entendido. Si los hombres no hallan respuesta en nosotros, cada vez nos abandonar\u00e1n m\u00e1s, y se extender\u00e1 pavorosamente el desolador vac\u00edo del mundo. Yo no pido a los m\u00e9dicos que se conviertan en ministros de lo sagrado. Es suficiente ser ministros y servidores de los valores humanos. La palabra, el consejo, la abstenci\u00f3n, cuando el caso lo requiere, la referencia al esp\u00edritu, el ejemplo pr\u00e1ctico, sobre todo, la atenci\u00f3n a la persona del enfermo, la totalidad de la <em>persona<\/em>, aspecto en que insiste la medicina moderna, el amor interior a Jesucristo, ser\u00e1n actitudes que por s\u00ed mismas difundir\u00e1n la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cerramos los ojos y, libres del ruido, nos recogemos en el interior de nosotros mismos, una fuerza que asciende desde lo m\u00e1s profundo de nuestro ser nos pone en contacto, aunque oscuramente, con Aqu\u00e9l que es la \u00abfuente de la vida y el pensamiento que construye el Universo\u00bb. Amamos, y nos parece que nuestro amor puede llegar a identificarse con el Amor universal que ha creado todo. En esos momentos estamos presintiendo y como adivinando lo que es la eternidad, a la cual aspiramos indefectiblemente. Nos persuadimos entonces de que la muerte tiene que ser s\u00f3lo un accidente pasajero, y que esa Vida y ese Amor nos llaman para abrazarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl verdadero sabio sabe muy bien que su ciencia no ha tocado nunca, ni tocar\u00e1 jam\u00e1s, el fondo de lo real, ni lo que hay de esencial en la creencia en Dios y en la inmortalidad.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Aun admitiendo el evolucionismo, tal como lo permitir\u00eda aceptarlo la doctrina cat\u00f3lica, lo \u00fanico que sabr\u00edamos es que partiendo de la c\u00e9lula viva se hab\u00eda llegado hasta los mam\u00edferos y que con el hombre aparec\u00eda un nuevo ser dotado de pensamiento, conciencia y libertad. Habr\u00edamos descubierto el proceso, pero nada m\u00e1s. \u00ab\u00bfEn qu\u00e9 puede contradecir esta representaci\u00f3n de las etapas de la vida en nuestro universo a la creencia en Dios, en el alma inmortal?\u00bb M\u00e1s a\u00fan, aunque en el laboratorio se llegase a construir una c\u00e9lula viva, la \u00fanica consecuencia es que habr\u00edamos aprendido a realizar lo que un d\u00eda fue realizado. Pero \u00bfqui\u00e9n lo realiz\u00f3 por vez primera y por qu\u00e9? Y, \u00bfde qu\u00e9 lo hizo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe invoca el azar, explicaci\u00f3n c\u00f3moda, pero que no soluciona nada, pues explic\u00e1ndolo todo, no explica nada. \u00a1Azar esa disposici\u00f3n de los \u00e1tomos en mol\u00e9culas! \u00a1Azar el paso de la mol\u00e9cula a ese n\u00facleo-prote\u00edna! \u00a1Azar ese crecimiento repentino de organismos multicelulares y esos progresos sucesivos de la planta al animal, del reptil a p\u00e1jaro, del bruto al pensamiento, de esa lenta maduraci\u00f3n de la vida en su progreso hacia la conciencia y la libertad, a pesar de tantas dificultades, de tantos obst\u00e1culos, de tantos fracasos aparentes, pero siempre provisionales y finalmente superados! \u00a1Qu\u00e9 prodigiosa acumulaci\u00f3n ,de dichosos azares, continuados, triunfantes, para explicar que un universo que parte de la confusi\u00f3n y de la dilataci\u00f3n de una masa nebulosa de corp\u00fasculos elementales llega, finalmente, a esa condensaci\u00f3n, a esa concentraci\u00f3n de vida sobre nuestro planeta, a esa transformaci\u00f3n progresiva de la tierra por esta humanidad, surgida un d\u00eda de su seno como la m\u00e1s desprovista, las m\u00e1s inerme, la m\u00e1s desnuda de todas las especies animales\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abY es preciso explicar que antes de este mundo, antes de esta vida, ha habido algo <em>de qu\u00e9<\/em> hacer este mundo y crear esta vida: una plenitud de ser, de quien hemos recibido todos nosotros nuestra partecita de existencia. Todo lo que aparece hoy, este universo inmenso, estos hombres, estas civilizaciones, estas m\u00e1quinas, esta ciencia, deb\u00edan ser posibles desde siempre so pena de no haber aparecido jam\u00e1s. Ahora bien, lo que contiene y condiciona <em>desde siempre<\/em> todas las posibilidades, todas las virtualidades que se han desarrollado y se desarrollar\u00e1n a\u00fan, esa realidad misteriosa, anterior a todo y superior a todo \u2013pues todo lo que comienza a partir de ella, que participa en su existencia, en su duraci\u00f3n, en su poder, en su inteligencia, le est\u00e1 necesariamente subordinada\u2013, esa realidad, habla a nuestro coraz\u00f3n como una persona. Dice a Mois\u00e9s: \u2018Yo soy el que soy, YAHWEH\u2019, y en Jes\u00fas, por otra parte el m\u00e1s humilde y el m\u00e1s dulce de los hombres, nos declara: \u2018Antes que Abraham existiese, existo Yo\u2019\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed lo que es Dios para el cristiano. No es ese anciano de barba blanca que imaginan los ni\u00f1os y los pueblos de ni\u00f1os, menos a\u00fan un \u00eddolo de piedra o de madera, sino esa realidad, a la vez inmanente y transcendente en el mundo, en toda la vida, en todo esp\u00edritu de este mundo. Inmanente, porque no hay ser sino por ella; transcendente, porque supera infinitamente a todo lo que hay y a todo lo que puede haber de ser en este mundo, puesto que ninguno puede existir sin ella y porque est\u00e1 delante y m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que comienza y de todo lo que acaba.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> P\u00edo XII, Discurso al XIV Congreso Internacional de Historia de la medicina, 18 septiembre 1954: DER, XVI, 149.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> B. Pascal, <em>Pens\u00e9es<\/em>, edici\u00f3n de E. Havet, Par\u00eds, 1891,492.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Emile Blanchet, <em>Ausencia y presencia de Dios, <\/em>Madrid 1958, 68-69.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Cf. ib\u00edd. 71 y 73.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Cf. Ib\u00edd. 62-64.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> P\u00edo XII, discurso a la Asamblea Mundial de Sanidad, 27 de junio de 1949: DER XI, 219.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Art\u00edculo publicado en <em>Ya<\/em>, de Madrid, el 17 de mayo de 1962.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Miguel Riquet, <em>El cristiano frente a la vida<\/em>, Bilbao 1949, 145-146.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Ib\u00edd. p. 148-149.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en el Colegio Mayor \u00abMen\u00e9ndez y Pelayo\u00bb, de Valladolid, el 21 de mayo de 1962. He examinado atentamente el enunciado de los temas, que ilustres conferenciantes han expuesto en este Colegio Mayor dentro del ciclo general \u00abHumanismo y esp\u00edritu en la medicina de nuestro tiempo\u00bb. Medicina y arte; la medicina y el saber [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[39,37],"doc_tag":[],"class_list":["post-1210","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-fe-del-cristiano","doc_category-la-vida-del-cristiano"],"year_month":"2026-05","word_count":7621,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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