{"id":1206,"date":"2024-09-28T19:04:15","date_gmt":"2024-09-28T17:04:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1206"},"modified":"2024-09-28T19:07:21","modified_gmt":"2024-09-28T17:07:21","password":"","slug":"jueves-santo-la-noche-de-la-eucaristia","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/jueves-santo-la-noche-de-la-eucaristia\/","title":{"rendered":"Jueves Santo, la noche de la Eucarist\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Art\u00edculo publicado en <em>ABC,<\/em> de Madrid, el 24 de marzo de 1991, y reproducido en el BOAT, 1991,207-210.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Ultima Cena de Jes\u00fas con sus Ap\u00f3stoles hay un momento en que ellos, y Pedro particularmente, manifiestan su decisi\u00f3n de serle fieles y no negarle nunca; \u00abaunque fuera preciso morir contigo, jam\u00e1s te negar\u00e9\u00bb fue la frase rotunda y sincera de \u00e9ste. San Marcos a\u00f1ade: \u00abOtro tanto dec\u00edan todos\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 retrato tan vivo de lo que es la pobre condici\u00f3n humana! Porque en seguida caminaron hacia Getseman\u00ed y all\u00ed se quedaron dormidos, mientras Jes\u00fas entraba en agon\u00eda. Y despu\u00e9s, inmediatamente despu\u00e9s, la dispersi\u00f3n y la huida cobarde. Todo se redujo a negaci\u00f3n, ocultamiento y abandono. A Pedro, que parec\u00eda el m\u00e1s valiente, y seguramente lo era, le dur\u00f3 un poco m\u00e1s la fidelidad prometida, hasta que por tres veces le neg\u00f3. Menos mal que apareci\u00f3 una se\u00f1al, el canto del gallo, y una mirada, la de Jes\u00fas al pasar de una estancia a otra en la mansi\u00f3n de Caif\u00e1s, y una palabra, pues se acord\u00f3 de la que le hab\u00eda dicho el Se\u00f1or, se\u00f1ala el evangelista, y entonces, al darse cuenta, llor\u00f3 amargamente o, como precisa San Marcos, empez\u00f3 a llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto sucedi\u00f3 en la noche de la Eucarist\u00eda, cuando por primera vez recibieron el pan y el vino convertidos en cuerpo y sangre de Cristo. Pienso que esa comuni\u00f3n de la \u00daltima Cena no fue entendida por ellos en todo lo que significaba, aunque Cristo dijera tan expl\u00edcitamente: \u00abEste es mi cuerpo, \u00e9sta es mi sangre\u00bb. Recordar\u00edan, sin duda, la promesa hecha tiempo atr\u00e1s cuando les dijo: \u00abSi no com\u00e9is la carne del Hijo del hombre y no beb\u00e9is su sangre, no tendr\u00e9is vida en vosotros. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. Yo soy el pan de vida. Si alguno come de este pan vivir\u00e1 para siempre y el pan que yo le dar\u00e9 es mi carne, vida del mundo\u00bb. Recordar\u00edan y har\u00edan alg\u00fan comentario apresurado, pero sin pasar de ah\u00ed. No eran capaces de m\u00e1s. El hecho es que, en esa noche, cuando m\u00e1s grande fue el don que les hac\u00eda, m\u00e1s penosa resultaba su ingratitud y deserci\u00f3n. No era una noche para las traiciones, sino para el consuelo y el apoyo a aquel divino afligido a quien en seguida le iba a faltar hasta la tierra en donde pisar un poco seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo despu\u00e9s empezaron a reaccionar. Pedro, tambi\u00e9n el primero, aunque de momento su reacci\u00f3n s\u00f3lo consistiera en un llanto amargo y continuado. Hay ocasiones en que s\u00f3lo las l\u00e1grimas empiezan a devolver a los hombres la dignidad perdida.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa fragilidad y miseria de la falta de correspondencia del grupo apost\u00f3lico hacia quien tanto les hab\u00eda amado, veo yo, sin retorcer demasiado las cosas, como un s\u00edmbolo de lo que es el comportamiento de los cristianos hacia Cristo, hacia el Evangelio, hacia la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La dispersi\u00f3n y la huida de todo compromiso serio son la respuesta m\u00e1s frecuente de los cristianos de hoy \u2013al menos de muchos, quiz\u00e1 de la mayor parte\u2013 a ese don divino del pan de vida, que es no s\u00f3lo la Eucarist\u00eda, sino la palabra y los hechos de Jes\u00fas el Salvador. Como lo es tambi\u00e9n su don de Dios, su llamada al compromiso en favor de los dem\u00e1s, el amor fraterno, el servicio oscuro y abnegado, como el que \u00c9l prest\u00f3 cuando se puso a lavar los pies a sus disc\u00edpulos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hemos acostumbrado demasiado a la posesi\u00f3n, gratuita y sin merecimientos, de todos los dones de esa noche de la Eucarist\u00eda, sin que por parte nuestra exista otra actitud que la que nos hace sucumbir a la tentaci\u00f3n de un catolicismo f\u00e1cil, cada vez m\u00e1s f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor fraterno. \u00bfD\u00f3nde se encuentra ya eso? \u00abEste es mi mandamiento, que os am\u00e9is unos a otros como Yo os he amado\u00bb. En nuestras sociedades opulentas, en donde nos sobra todo, falta el amor. No se ha llegado a una apostas\u00eda generalizada, pero s\u00ed a un indiferentismo atroz y a un reduccionismo del mensaje evang\u00e9lico a una m\u00ednima parte de su contenido, la que menos nos molesta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando en la familia, ese peque\u00f1o n\u00facleo base y fundamento de la sociedad, para que tan f\u00e1cilmente se disuelva y se rompa el lazo que un\u00eda a los esposos entre s\u00ed y a los hijos con los padres? Si dentro del hogar es tan dif\u00edcil la convivencia amorosamente mantenida, es sencillamente imposible que cuando se pone el pie en la calle el amor a nuestros hermanos gu\u00ede nuestros pasos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, nunca hemos tenido tantos motivos tambi\u00e9n humanos, aparte de los de \u00edndole religiosa, para sembrar un poco m\u00e1s de amor en el mundo. Nos conocemos hoy los hombres mejor que antes, porque viajamos m\u00e1s y percibimos o disfrutamos de los bienes de las diversas culturas; hay una preocupaci\u00f3n, por los problemas del Tercer y el Cuarto Mundos, que no exist\u00eda antes; se reconocen los derechos humanos y se apela a los mismos, cuando se les considera violados; se clama contra las guerras con palabras tan ardientes que conmueven el alma, cuando los que gritan no est\u00e1n guiados por sucios intereses partidistas; incluso entre las confesiones religiosas se fomentan di\u00e1logos que permiten acercamientos nunca so\u00f1ados, o se conocen mejor las virtudes que tambi\u00e9n se dan en los que profesan otros credos.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas pasados, durante la guerra \u00faltima en el Golfo P\u00e9rsico, hemos podido leer un relato conmovedor. Como consecuencia de uno de los combates incesantes, en una zona determinada del desierto yac\u00edan soldados iraqu\u00edes muertos o heridos. Uno de \u00e9stos, a\u00fan con vida, vio acercarse a otro del bando enemigo, y pens\u00f3 que \u00e9ste ven\u00eda a rematarle. En medio de su extrema debilidad a\u00fan tuvo fuerzas para incorporarse levemente y con sus manos juntas en actitud suplicante le mir\u00f3 sin poder articular palabra alguna. Entonces el adversario le cogi\u00f3 las manos con cari\u00f1o y le dijo: \u00abNo temas, soy hermano tuyo, soy egipcio, soy \u00e1rabe\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que hoy la humanidad est\u00e1 mejor dispuesta que nunca a realizar gestos como \u00e9ste y aun a evitar que se inicien nuevas guerras, lo cual es mucho m\u00e1s importante todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y somos nosotros, los cristianos, los que tenemos mayor obligaci\u00f3n y m\u00e1s fuertes motivos para contribuir a que se extienda entre nosotros, y por nuestro medio a otros ambientes, el don que hace Dios a los hombres en esta noche del Jueves Santo, que no es s\u00f3lo sacramental, sino el impulso que \u00c9l hace sentir en tantos corazones nobles de todas las razas y continentes para que haya m\u00e1s amor en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfO es que aquella noche, la de su sacrificio e inmolaci\u00f3n, no pensaba tambi\u00e9n en ese soldado egipcio hermano y en el iraqu\u00ed vencido, hermano tambi\u00e9n? Mejor ser\u00eda que no se hubiera producido la guerra, pero yo estoy hablando de un mundo al que hay que redimir, no de una humanidad ut\u00f3pica al menos por ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Y supuesta la necesidad de redimirle, el Hijo de Dios se inmol\u00f3 en oblaci\u00f3n voluntaria por todos y nos pidi\u00f3 a todos, empezando por los que estuvi\u00e9ramos m\u00e1s cerca, que fu\u00e9semos capaces de amar y as\u00ed cooperar a la Redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas no todo ha sido in\u00fatil, ni lo ser\u00e1 nunca. Nadie podr\u00e1 apagar totalmente la llama. En esa noche de la Eucarist\u00eda es tambi\u00e9n cuando Jes\u00fas llama amigos a los suyos, a esos que le van a negar pocas horas despu\u00e9s. A pesar de todas nuestras flaquezas y maldades, Cristo ten\u00eda confianza en su pasi\u00f3n y en el sacramento eucar\u00edstico que es su memorial. Cuando despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, la peque\u00f1a Iglesia naciente se puso en movimiento, empezaron los grupos cristianos a darse la paz, a poner sus bienes en com\u00fan, a llamarse hermanos porque sab\u00edan que lo eran. Esas comunidades se multiplicaron y se extendieron por el mundo. Son innumerables los hombres y mujeres que han hecho del amor fraterno su consigna y su norma de vida. Y no hablo de los que han sido capaces de besar a un leproso o acariciar el cuerpo purulento de un apestado. Me refiero m\u00e1s bien a tantos desconocidos que en su caminar por el mundo han procurado no hacer nunca da\u00f1o a nadie, perdonar siempre, no manchar el amor humano como si fuera una vil mercanc\u00eda, trabajar honradamente, aceptar las cruces cuando llegan, sin renegar de Dios. Todo esto es humanismo cristiano. Porque el humanismo, sin m\u00e1s, no basta. Y no basta porque el humanismo sin m\u00e1s es simplemente ser hombre, y todo hombre, no iluminado por la luz de Cristo, o que ha cerrado sus ojos a ella, se ama a s\u00ed mismo por encima de todo. Y as\u00ed no conseguiremos nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni el ansia de poder o de placer o de tener salvan y redimen. Solamente el amor. Y Cristo, desde esa noche misteriosa de la \u00daltima Cena, seguir\u00e1 urgi\u00e9ndonos a que nos amemos como hermanos, aunque tenga que quedarse solo y abandonado. \u00c9l seguir\u00e1 llam\u00e1ndonos amigos. Seguir\u00e1 esperando un humanismo cristiano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en ABC, de Madrid, el 24 de marzo de 1991, y reproducido en el BOAT, 1991,207-210. 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