{"id":1204,"date":"2024-09-28T19:02:16","date_gmt":"2024-09-28T17:02:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1204"},"modified":"2024-09-28T19:02:17","modified_gmt":"2024-09-28T17:02:17","password":"","slug":"nochebuena-en-toledo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/nochebuena-en-toledo\/","title":{"rendered":"Nochebuena en Toledo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Art\u00edculo publicado en <em>ABC,<\/em> de Madrid, el 24 de diciembre de 1990. Texto reproducido en el BOAT, 1991, 31-34.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde lo alto de una de las colinas pr\u00f3ximas se contempla la hermosa perspectiva de la ciudad con el cielo que la cubre y el r\u00edo que la circunda. La luz del atardecer permite ver todav\u00eda lo que llaman el casco hist\u00f3rico. Se distinguen bien las diversas zonas o barriadas, con sus modestos edificios, entre los cuales descuellan las espada\u00f1as de las iglesias conventuales, las torres de los templos parroquiales, la nave p\u00e9trea de San Juan de los Reyes, la aguja tan elegante de la catedral, la majestuosidad del Alc\u00e1zar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vamos bajando del escarpado cerro. Deambulamos por el peque\u00f1o laberinto de las calles estrechas y empinadas. Entramos en una cualquiera de las iglesias que a\u00fan est\u00e1n abiertas. Puede ser Santo Tom\u00e9, San Nicol\u00e1s, Santa Leocadia o la Magdalena. Cuando salimos, ya es de noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es Nochebuena. La Sagrada Escritura y la m\u00e1s aut\u00e9ntica tradici\u00f3n nos hablan de la paz y del gozo que para todo el universo constituy\u00f3, y sigue constituyendo, la aparici\u00f3n en la tierra del Hijo \u00danico de Dios, hecho hombre y nacido de la Virgen Mar\u00eda. Este acontecimiento hist\u00f3rico, actualizado ahora por la liturgia, es la prueba m\u00e1s inequ\u00edvoca del inmenso amor de Dios para con el hombre. La misma Sagrada Escritura nos habla de la alegr\u00eda que sintieron los habitantes de Bel\u00e9n, especialmente los pastores, y de la excepcional buena disposici\u00f3n de los Magos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es tan bella la narraci\u00f3n evang\u00e9lica del nacimiento de Jes\u00fas desde que Mar\u00eda y Jos\u00e9 se ponen en camino hacia Bel\u00e9n, que se comprende perfectamente que haya inspirado con fecundidad inagotable a los mejores artistas de la pluma y del pincel en el mundo cristiano. Y cada d\u00eda se interesan m\u00e1s por conocer y vivir de alg\u00fan modo este hecho los poetas y pintores de mundos y culturas paganos. No hay ning\u00fan alma delicada que no perciba en su sensibilidad la belleza de ese misterio que nos presenta al Hijo de Dios nacido de una mujer inmaculada, para morar entre los hombres y redimirlos del pecado y de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es lo que ha prendido en el coraz\u00f3n de los hombres y mujeres de pa\u00edses de fuerte tradici\u00f3n cat\u00f3lica como Espa\u00f1a. En esta ciudad \u2013y qui\u00e9n no podr\u00e1 decir lo mismo de la suya, si es parecida a Toledo en dimensi\u00f3n y n\u00famero de habitantes\u2013 todo est\u00e1 dispuesto para que esa noche, bien sea al cruzar calles y plazuelas, bien acogi\u00e9ndose a la intimidad del hogar, sintamos dentro de nosotros los nobles deseos que anidan en el coraz\u00f3n humano y que s\u00f3lo en contadas ocasiones se manifiestan comunitariamente. Esta es la funci\u00f3n que desempe\u00f1an sin darse cuenta \u2013o desempe\u00f1aban\u2013 las fiestas religiosas en que participa el pueblo con sus sencillas devociones bendecidas por la Iglesia Madre. La sociedad y los grupos humanos que viven y luchan juntos cada d\u00eda del a\u00f1o, necesitan tambi\u00e9n de jornadas en que, igualmente juntos, los vecinos o cofrades, o simples moradores del barrio o la ciudad, atiendan la llamada de algo superior a las vivencias cotidianas, algo en que se pueda descansar y que nos libere de las fatigas del cuerpo y del alma. La fiesta religiosa, cuando alcanza las dimensiones y el sentido de la Nochebuena, ofrece a todos, sin impon\u00e9rselo a nadie, una ocasi\u00f3n para la esperanza y para el deseo de ser mejores, haci\u00e9ndonos presentir cu\u00e1nto ganar\u00edamos todos, si respondi\u00e9ramos mejor a la llamada que la fiesta nos hace.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero con tal de que sea fiesta religiosa, no \u00fanicamente social o de familia. Y esto es lo que por desgracia va desapareciendo. Se nos puede acusar, a veces con raz\u00f3n, de que la Navidad, tal como la celebramos, es en muchos casos una lamentable deformaci\u00f3n y quiz\u00e1 un escarnio. Se dice que son d\u00edas de alegr\u00eda y para el regocijo porque \u00abDios viene a salvarnos\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 entendemos por salvaci\u00f3n? \u00bfPensamos de verdad en que somos redimidos del pecado gracias a ese Cristo que nace para predicar el Evangelio y morir en la cruz, y que s\u00f3lo despu\u00e9s de su muerte se produce el triunfo de la resurrecci\u00f3n? Nos contentamos con dar una limosna a C\u00e1ritas, o a alguna familia que conocemos, acudimos tambi\u00e9n a la misa del gallo, y nos felicitamos con palabras amables extendiendo la felicitaci\u00f3n un poco m\u00e1s all\u00e1 del c\u00edrculo de nuestras amistades habituales y poco m\u00e1s. \u00bfA esto ha de reducirse todo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso s\u00ed. Puede haber en esta ciudad, en la que escribo, un bel\u00e9n instalado en Zocodover o en la lonja de la catedral, y grupos de j\u00f3venes que pasan cantando limpias canciones navide\u00f1as. Quiz\u00e1 mejor que en otras partes, por las particulares caracter\u00edsticas de las calles toledanas y por la abundancia de signos externos religiosos, es aqu\u00ed m\u00e1s f\u00e1cil persuadirnos individual y colectivamente de que nuestra vida y nuestras costumbres est\u00e1n impregnadas de profundo sentido cristiano. Es una equivocaci\u00f3n. Porque ya no bastan los recuerdos de ayer, ni las puras y simples impresiones de hoy. Precisamente esto es lo que quieren muchos: que nos quedemos en recuerdos y evocaciones nada m\u00e1s de una cultura que, seg\u00fan ellos, ya no nos sirve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed est\u00e1 la catedral con los sepulcros de los grandes cardenales de Espa\u00f1a. Por sus naves se mov\u00edan en su d\u00eda el poeta Valdivielso o don Pedro Calder\u00f3n de la Barca, capell\u00e1n de reyes. M\u00e1s all\u00e1, en una calleja sin salida, como su propia pasi\u00f3n, la casa en que viv\u00eda a temporadas Lope de Vega entre amores furtivos y arrepentimientos que le hac\u00edan escribir maravillosos sonetos. Por esa placita que se abre a la zona de los cobertizos cruzaba en las noches rom\u00e1nticas Gustavo Adolfo B\u00e9cquer, esc\u00e9ptico unas veces y esperanzado otras. \u00a1Cu\u00e1ntas presencias, cu\u00e1ntos s\u00edmbolos cristianos! En cada esquina una cruz, en cada calle un convento, en cada archivo de una instituci\u00f3n o familia un documento que explica o atestigua el significado, el origen o el rastro de alg\u00fan acontecimiento relacionado siempre con el hecho religioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa otra capilla en que tambi\u00e9n hay cuadros del Greco visitados por artistas de medio mundo, y all\u00ed abajo el Cristo de la Vega, el de Zorrilla en \u00abA buen juez mejor testigo\u00bb, o ese cigarral en que se levantaba la residencia de Tirso de Molina, el convento de donde sali\u00f3 la primera monja espa\u00f1ola para Ocean\u00eda, y ese otro de las Concepcionistas Franciscanas de donde parti\u00f3 la primera comunidad de religiosas de clausura a Am\u00e9rica, y aquel lienzo de la muralla sur con la l\u00e1pida que nos recuerda el lugar por donde San Juan de la Cruz se descolg\u00f3 al huir de la c\u00e1rcel en que le ten\u00edan prisionero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdos, recuerdos&#8230; No, historia, historia, que por lo mismo forma parte de nuestra vida de ayer y de hoy. Ning\u00fan pueblo culto olvida la suya: por el contrario, la mantiene y la celebra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo cual importa mucho que no se pierdan las costumbres cristianas de la Nochebuena y la Navidad en Toledo y en tantos lugares de Espa\u00f1a, porque todav\u00eda un villancico puede despertar el anhelo de lo sagrado y hacer gustar el deleite de una especial presencia de Dios. \u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s una misa o una oraci\u00f3n en familia!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hoy urge afirmar que eso no es suficiente y que si seguimos content\u00e1ndonos con las canciones de Navidad y con el abrazo que brota del deseo de ser felices, mereceremos, s\u00ed, que se nos tache de pobres nost\u00e1lgicos y torpes cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El nacimiento de Cristo para la vida de los hombres y de los pueblos es el hecho m\u00e1s trascendental de la historia religiosa cristiana. Igual podr\u00eda decirse de su pasi\u00f3n, su muerte, su resurrecci\u00f3n. Es toda su vida la que es trascendental, porque, al encarnarse y vivir entre los hombres, nos abre a la transcendencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A trav\u00e9s del a\u00f1o lit\u00fargico la Iglesia nos ayuda a contemplar y celebrar los diversos pasos de esa vida divina. Y no se nos pide que en Navidad nos detengamos a recordar la pasi\u00f3n y muerte del Se\u00f1or. Pero s\u00ed que hagamos un esfuerzo para superar y vencer nuestros ego\u00edsmos, para tomar m\u00e1s en serio nuestra condici\u00f3n cristiana, para ayudar a que haya un poco m\u00e1s de alegr\u00eda y de paz en la tierra, es decir, en esa peque\u00f1a porci\u00f3n que habitamos, o a la cual podemos llegar con la generosa donaci\u00f3n de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el nacimiento de Cristo empieza la evangelizaci\u00f3n del mundo, y eso es lo que ahora hemos de procurar: una nueva evangelizaci\u00f3n. No que dejemos de sentir el gozo que nos traen estos d\u00edas con costumbres que son reminiscencias de la antigua fe, sino que sepamos a\u00f1adir a lo que las fiestas de Navidad nos ofrecen una mayor exigencia de compromiso cristiano en nuestra vida y en la sociedad a que pertenecemos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en ABC, de Madrid, el 24 de diciembre de 1990. 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