{"id":1200,"date":"2024-09-28T19:00:10","date_gmt":"2024-09-28T17:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1200"},"modified":"2024-09-28T19:00:11","modified_gmt":"2024-09-28T17:00:11","password":"","slug":"elogio-y-nostalgia-de-la-semana-santa-de-valladolid","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/elogio-y-nostalgia-de-la-semana-santa-de-valladolid\/","title":{"rendered":"Elogio y nostalgia de la Semana Santa de Valladolid"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Preg\u00f3n pronunciado el d\u00eda 23 de marzo de 1977 en Valladolid. Texto tomado de la edici\u00f3n publicada por el Ayuntamiento de Valladolid, 1977.<\/p>\n\n\n\n<p>Perdonad que haya tomado el t\u00edtulo de esta breve meditaci\u00f3n, de un libro que Mara\u00f1\u00f3n dedic\u00f3 a la ciudad de mi actual residencia, Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace ya 22 a\u00f1os, exactamente en 1955, fui honrado por el Excmo. Ayuntamiento para pronunciar el preg\u00f3n de esta vuestra y m\u00eda Semana Santa incomparable.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel entonces yo viv\u00eda entre vosotros, feliz y dichoso, y aunque nunca, por la gracia de Dios, me sobr\u00f3 el tiempo, pude dedicar parte de \u00e9l a preparar con mucho amor, lo m\u00e1s dignamente posible, un canto a la Semana Santa de Valladolid y de los pueblos y ciudades de su provincia. Hoy, ni eso puedo, y ante la insistente invitaci\u00f3n de vuestro alcalde deb\u00ed decir que no, pues \u00abnunca segundas partes fueron buenas\u00bb, y el acto merec\u00eda m\u00e1s. No fui capaz de hacerlo. Hace ya a\u00f1os que ostento con orgullo (mayor por inmerecido) la Medalla de Oro de esta ciudad y a ella me debo; el volver a ella es para m\u00ed muy grato, y el pensar, aunque sea muy deprisa, en su Cuaresma y su Semana Santa, constituye uno de los mayores goces y satisfacciones de mi alma.<\/p>\n\n\n\n<p>En mis palabras de elogio y nostalgia quiero incluir no s\u00f3lo a la Semana Santa, sino tambi\u00e9n a la Cuaresma que nos preparaba a celebrarla y que, en mi recuerdo tras diecis\u00e9is a\u00f1os de ausencia obligada, brilla tambi\u00e9n con luz esplendorosa a mis cansados ojos de pastor de la Iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las Cuaresmas de los a\u00f1os cincuenta<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo no recordar con nostalgia aquellas Cuaresmas del Valladolid de los a\u00f1os cincuenta? En un mundo cada vez m\u00e1s desacralizado, \u00bfc\u00f3mo no a\u00f1orar aquellas Cuaresmas de intensa vida cristiana en que todos quer\u00edamos ser un poco mejores, estimulados por el ejemplo que unos a otros nos d\u00e1bamos?<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la lit\u00fargica imposici\u00f3n de la ceniza que abr\u00eda la Cuaresma, la ciudad cobraba un tono de seriedad y trascendencia de que s\u00f3lo bienes pod\u00edan derivarse y se derivaban. Las parroquias, las cofrad\u00edas, las entidades religiosas todas, rivalizaban en la organizaci\u00f3n de conferencias, retiros, ejercicios y actos piadosos de toda \u00edndole, encaminados a hacer vivir la Cuaresma con las caracter\u00edsticas que para ella quiere la Madre Iglesia, a saber: reconciliaci\u00f3n, sacrificio y caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Porquera esto y s\u00f3lo a esto iban dirigidas esas pr\u00e1cticas, y ello, s\u00f3lo ello se lograba en gran medida. Soy, aunque modesto, testigo de excepci\u00f3n de que as\u00ed era.<\/p>\n\n\n\n<p>Esp\u00edritus ligeros, cuando no mal intencionados, podr\u00e1n hablar de tristeza, de ambiente opresor, de alienaci\u00f3n&#8230; \u00a1Qu\u00e9 falso y equivocado todo ello!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo puede ser triste, enfrentar, poner frente a frente al hijo d\u00e9bil y ca\u00eddo y al Padre que le ama, le perdona y le eleva?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos llamar opresor a un ambiente que no cierra nada, sino, por el contrario, abre al hombre todos los horizontes de esperanza y eternidad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos calificar de alienantes unos actos que son todo lo contrario, que no alienan sino entra\u00f1an, presentando al hombre su mismidad pura, simple, aut\u00e9ntica?<\/p>\n\n\n\n<p>No, no era triste aquella Cuaresma, sino alegre, abierta, esperanzada, y como de \u00e1rbol frondoso se recog\u00edan sus frutos de reconciliaci\u00f3n, sacrificio y caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>De la reconciliaci\u00f3n con Dios, la \u00fanica aut\u00e9ntica, flu\u00eda, como vena obligada, la reconciliaci\u00f3n con uno mismo, y por ende con el hermano, con el pr\u00f3jimo. S\u00f3lo de la reconciliaci\u00f3n con el Amor absoluto puede derivarse el amor a los dem\u00e1s. Todo lo dem\u00e1s es espejismo, cuando no hipocres\u00eda. Nadie puede dar lo que no tiene y el amor s\u00f3lo en Dios puede generarse y de \u00e9l fluir, abarc\u00e1ndolo todo. Y el amor es alegre.<\/p>\n\n\n\n<p>Como es alegre el sacrificio. Yo os emplazo a que me se\u00f1al\u00e9is a un solo ego\u00edsta, a un solo hedonista aut\u00e9nticamente alegre. Y todos conoc\u00e9is y habr\u00e9is sentido en vosotros mismos la alegr\u00eda del sacrificio, la de los padres que velan por sus hijos, la de los hijos que ayudan a sus padres, la de todo aquel que se desvive por su pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y se reforzaba la caridad, que es el amor manifestado en perd\u00f3n, en comprensi\u00f3n, en ayuda, en desprendimiento, en eso tan denostado por algunos como son \u00ablas obras de caridad\u00bb que no son incompatibles ni sustitutorias de la justicia, sino complementarias de ella y culminaci\u00f3n de ella. Y con obras tan entra\u00f1ables de la caridad vallisoletana como el Asilo, la C\u00e1ritas, Pan y Catecismo, el Patronato de San Pedro Regalado, etc., que recib\u00edan en la Cuaresma las mejores adhesiones y apoyos.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, yo recuerdo con elogio y nostalgia las Cuaresmas vallisoletanas de los a\u00f1os cincuenta. Me viene a la memoria un cartel que, cruzando en lo alto de la calle del Duque de la Victoria, anunciaba los Ejercicios Espirituales que hombres benem\u00e9ritos organizaban todos los a\u00f1os en la Catedral; y recuerdo las naves de \u00e9sta repletas de ejercitantes que o\u00edan una vez m\u00e1s, o quiz\u00e1 por primera vez, las verdades eternas; y recuerdo sus filas apretadas ante los confesonarios y sus miradas alegres y esperanzadas tras su reconciliaci\u00f3n con el Padre. Y recuerdo actos semejantes en otros muchos templos y el bullir de los hermanos de las cofrad\u00edas preparando sus actos de culto, y las im\u00e1genes de las procesiones, y sus mismos atuendos privados.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien podr\u00e1 decirme: \u00abPero bueno, don Marcelo, \u00bfes que su Valladolid en las Cuaresmas de los a\u00f1os cincuenta era una ciudad de santos o de \u00e1ngeles? Usted chochea\u00bb. No, ni creo chochear a\u00fan, ni nuestro Valladolid, por desgracia, era ni ha sido nunca una ciudad de santos o de \u00e1ngeles. El pecado original, en el que creo firmemente, hace que eso no sea nunca posible. Lo que digo, con firme convicci\u00f3n interior, es que durante aquellas Cuaresmas intent\u00e1bamos mejorar nuestra condici\u00f3n de pecadores, y que de esa mejor\u00eda s\u00f3lo frutos de amor, de convivencia y de justicia se derivaban. Lo que digo es que de esas Cuaresmas s\u00f3lo frutos de bien se cosechaban sin da\u00f1o para nadie; y que, de su supresi\u00f3n, o al menos de su enfriamiento y languidez, s\u00f3lo frutos de desamor, incomprensi\u00f3n o injusticia pueden dimanar, en mayor o menor grado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, tras esa cristiana Cuaresma, la Semana Santa de Valladolid.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Semana Santa de Valladolid<\/h2>\n\n\n\n<p>A esa Semana Santa he venido a pregonar. No s\u00e9 si lo har\u00e9. M\u00e1s bien, a meditar brevemente sobre ella. Me impide pregonarla el peso de los pregones anteriores. Lo han hecho, en treinta a\u00f1os, las mejores cabezas y plumas espa\u00f1olas: acad\u00e9micos, catedr\u00e1ticos, pol\u00edticos, literatos y poetas, muchos poetas. El poeta saborea y pregona mejor que nadie las cosas del esp\u00edritu. Muchos de ellos, Francisco de Coss\u00edo, Francisco Mendiz\u00e1bal, Adolfo Mu\u00f1oz Alonso, Alejandro Rodr\u00edguez de Valc\u00e1rcel, Jaime de Fox\u00e1, ya no est\u00e1n con nosotros. Al presentarse al Padre no habr\u00e1 sido su menor m\u00e9rito aquel preg\u00f3n que en el Ayuntamiento de Valladolid o en los Museos Catedralicio, de Escultura o de Pintura pronunciaron en homenaje a la Semana Santa de este pueblo entra\u00f1able.<\/p>\n\n\n\n<p>No voy, pues, a cantaros la historia de nuestras cofrad\u00edas, algunas con antig\u00fcedad de centurias, ni la maravilla de nuestras im\u00e1genes procesionales de todos conocidas. Ten\u00e9is libros espl\u00e9ndidos, estudios documentad\u00edsimos, reproducciones insuperables, muchos de los cuales honran mi biblioteca y me han acompa\u00f1ado siempre y son, con frecuencia, un descanso de fe y de belleza para mis ojos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las cofrad\u00edas<\/strong>. A todas las recuerdo. Desde la de \u00abLa Santa Vera Cruz\u00bb que debe de andar por los quinientos a\u00f1os, hasta la de \u00abNuestro Padre Jes\u00fas Resucitado\u00bb, quiz\u00e1 la m\u00e1s moderna, pero con ra\u00edces de siglos. En todas ellas vi siempre fervor y seriedad, entusiasmo, esp\u00edritu de emulaci\u00f3n y leal disciplina eclesial. \u00a1Benem\u00e9ritas cofrad\u00edas vallisoletanas!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las im\u00e1genes procesionales<\/strong>. A todas me refer\u00ed, quiz\u00e1 con torpe palabra, en mi preg\u00f3n del 55. Nacidas de una fe honda y firmemente sentida en una tierra que sent\u00eda como ninguna el misterio de Dios y de su Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n. De Juni, Fern\u00e1ndez, de Rinc\u00f3n, de la Cuadra, Diez de Tudanca, de la Maza, de \u00c1vila, de Rozas, apellidos todos humildes de \u00e9pocas de gloria para Espa\u00f1a, nacidos la mayor\u00eda en tierras distintas de Castilla, pero que en ella encontraron el ambiente espiritual que les permiti\u00f3 transformar \u00e1rboles de nuestros pinares en joyas de arte y ap\u00f3strofes de espiritualidad que han vencido a los siglos y a la historia. Como os dec\u00eda entonces: \u00aben algunas iglesias, a las que no lleg\u00f3 la garra de la desamortizaci\u00f3n, en peque\u00f1os templos penitenciales como el de las Angustias, la Cruz y el Nazareno, o quiz\u00e1 en los desvanes y s\u00f3tanos de alg\u00fan museo que de tal no ten\u00eda m\u00e1s que el nombre, hab\u00edan ido quedando avergonzadas y heridas, como restos dispersos de un ej\u00e9rcito en derrota, im\u00e1genes y s\u00edmbolos, andas y carrozas, figuras y atributos, que yo no s\u00e9 si eran, en efecto, los \u00faltimos vestigios del glorioso desfile del pasado, o m\u00e1s bien, todav\u00eda, las cuerdas de aquella hermosa arpa del poeta que estaban esperando la mano que supiera pulsarlas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La mano del arzobispo Gand\u00e1segui, unida a la de todos los vallisoletanos, supo hacerlo m\u00e1s de medio siglo y desde entonces, el pueblo, y con el pueblo las piedras, las calles y las torres, Valladolid acogi\u00f3 sus procesiones como una madre que recobra a sus hijos perdidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la bendici\u00f3n de los Ramos que abre la Semana Santa, hasta la celebraci\u00f3n pascual alegre y exultante de gozo que la cierra, el templo catedralicio, las parroquias y conventos van recorriendo el ciclo lit\u00fargico con dignidad y fervor admirables. En aqu\u00e9l la presidencia corresponde a un arzobispo, apellidado m\u00e1s de una vez Garc\u00eda, nacido siempre en otras tierras, pero siempre respetado y querido por el pueblo que apacienta. En \u00e9stos a un sacerdote que vive con intensidad los misterios pascuales, fundamento y raz\u00f3n de su vida. All\u00ed el Cabildo, aqu\u00ed el Presbiterio y las comunidades religiosas y all\u00ed y aqu\u00ed el pueblo compacto, multitudinario, triste o alegre seg\u00fan los est\u00e1 la Iglesia, pero sinti\u00e9ndose hermano aut\u00e9ntico de Aqu\u00e9l que padece, muere y resucita, y hermano tambi\u00e9n y, por tanto, de aquel que tiene a su lado. \u00a1Y los turnos de vela de los cofrades ante sus im\u00e1genes y los turnos de adoraci\u00f3n ante el Sant\u00edsimo Sacramento tras la celebraci\u00f3n del Jueves! \u00a1Y las Horas Santas de reflexi\u00f3n y meditaci\u00f3n del Jueves y el Viernes, y los V\u00eda Crucis del Viernes Santo y de todos los viernes de la anterior Cuaresma!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a1Procesiones de Semana Santa de Valladolid!<\/strong> Desde la humilde y sencilla de \u00ablas Palmas\u00bb del Domingo de Ramos, \u00aben el que quien no estrena no tiene manos\u00bb, a la recia y viril del traslado, desde Laguna de Duero, del Sant\u00edsimo Cristo que la cofrad\u00eda de Las Siete Palabras acoplar\u00e1 al primero de sus pasos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la popular y fervorosa del \u00abSant\u00edsimo Rosario del Dolor\u00bb, que recorre las viejas calles de Valladolid con sabor de siglos el lunes santo, hasta la emotiva y profunda del \u00abEncuentro de la Sant\u00edsima Virgen con su Hijo en la calle de la Amargura\u00bb, el martes, ante la fachada de nuestra Universidad. (Observemos, de paso, la profunda y teol\u00f3gica introducci\u00f3n de devociones e intervenciones marianas de la Semana Santa de Valladolid, prenda de su profunda ra\u00edz cat\u00f3lica de los mejores tiempos).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el V\u00eda Crucis procesional del Mi\u00e9rcoles Santo hasta los desfiles de \u00abPenitencia y Caridad\u00bb, \u00abNuestra Se\u00f1ora de la Amargura\u00bb, \u00abla Sagrada Cena\u00bb, \u00abPeregrinaci\u00f3n del Silencio\u00bb y \u00abPenitencia del Santo Entierro\u00bb que llenan las calles el Jueves. En todas las cofrad\u00edas se afanan y desviven por mantener y mejorar el peculiar estilo de cada una, llena siempre de religiosidad seria y sentida.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de entrar en el recuerdo del Viernes Santo y de la alegre y sencilla procesi\u00f3n del \u00abSe\u00f1or Resucitado y la Virgen de la Alegr\u00eda\u00bb, que cierra, el Domingo de Resurrecci\u00f3n, estos desfiles, quisiera hacer una sencilla defensa (aqu\u00ed ya s\u00e9 que no es necesaria) de estos cultos procesionales, hoy combatidos por algunos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad que la fe y la religiosidad tienen su trono, ante todo, en el coraz\u00f3n del hombre y en el sagrado recinto de los templos, pero no lo es menos que tambi\u00e9n pueden y deben manifestarse al exterior. Hoy, cuando nuestras calles han estado y estar\u00e1n cada d\u00eda m\u00e1s ocupadas con desfiles, paradas, marchas y manifestaciones de todo tipo, patri\u00f3ticas, c\u00edvicas, pol\u00edticas y hasta deportivas para celebrar triunfos, efem\u00e9rides, discrepancias, actitudes discutibles, posturas partidistas, se quiere por algunos negar adecuaci\u00f3n y licitud a manifestaciones religiosas como nuestras procesiones que a nadie ofenden y que s\u00f3lo intentan ofrecer tambi\u00e9n la calle al Se\u00f1or de todas las cosas y celebrar tambi\u00e9n en ella la mayor victoria y la m\u00e1s gloriosa efem\u00e9ride, el triunfo de Cristo sobre el pecado y la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or que garantiza la nuestra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los Viernes Santos de Valladolid<\/h2>\n\n\n\n<p>Y ya, en ese confluir de la Semana Santa de Valladolid, enmarcado en los conciertos sacros, en n\u00fameros extraordinarios de los peri\u00f3dicos dedicados a ella, en emisiones especiales de las emisoras locales elaborados cuidadosamente y con amor en los d\u00edas y semanas precedentes, nos encontramos con el Viernes Santo de Valladolid.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed mi elogio y mi nostalgia suben a\u00fan m\u00e1s su acento y mi recuerdo se hace m\u00e1s fuerte y sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Dije de \u00e9l alguna vez que el Viernes Santo de Valladolid era \u00abun prodigio de est\u00e9tica del sentido cristiano\u00bb, \u00abcomo un Himalaya del fervor popular, el arte y la liturgia unidas\u00bb. Y no se me ocurre otra expresi\u00f3n m\u00e1s rotunda. Comienza, antes de clarear el d\u00eda, con la procesi\u00f3n de \u00abSacrificio y Penitencia\u00bb; segu\u00eda (no s\u00e9 si a\u00fan sigue) con el preg\u00f3n que anuncia por las calles y barrios de la ciudad el Serm\u00f3n de las Siete Palabras que al mediod\u00eda congrega al pueblo para escuchar, una vez m\u00e1s, y de labios de los mejores oradores de Espa\u00f1a, la glosa de aquellas divinas palabras de Cristo en la Cruz, testamento eterno del Amor de Dios a los hombres y prenda de nuestra herencia de salvaci\u00f3n. Al caer la tarde, la \u00abProcesi\u00f3n general de la Sagrada Pasi\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb que no admite adjetivos, y de la que otra vez puedo decir que \u00absi un d\u00eda se quemaran todos los libros del Santo Evangelio, bastar\u00eda ella sola para que un nuevo Lucas evangelista describiera otra vez la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or sin omitir detalle\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No voy a hablaros de sus veinticinco pasos con sus Cristos, sus V\u00edrgenes, su Ver\u00f3nica y su Cirineo, sus Ap\u00f3stoles, sus soldados y sus sayones, sus ladrones, cumbres inaccesibles de la fe y el arte de nuestro pueblo; los ten\u00e9is en el coraz\u00f3n, como los tienen todos aquellos que los vieron, como los tengo en el m\u00edo de por vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Voy a hablaros s\u00f3lo, con este mi coraz\u00f3n abierto, de dos o tres de los infinitos recuerdos que esos Viernes Santos de Valladolid dejaron en mi alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de ellos es ingenuo, si quer\u00e9is, pero pienso que hondo y representativo. Se refiere a aquellas hileras de sillas de propiedad particular que horas antes de la procesi\u00f3n enmarcaban las calles y plazas del trayecto. Variadas, humildes, viejas muchas, y tan diferentes de las severas tribunas de pago y representaci\u00f3n de la Plaza Mayor. Sol\u00edan estar atadas, hilvanadas, dir\u00eda mejor, por una cuerda y guardada cada grupo de ellas por un peque\u00f1uelo, delegado para tal menester por la familia o vecinos propietarios de las sillas, a efectos de disfrutar de un buen sitio para ver su procesi\u00f3n. El chaval sol\u00eda entretener su espera leyendo tebeos y revistas infantiles que ten\u00eda amontonados en la silla contigua a la que ocupaba. Terminada la procesi\u00f3n, sobre las cabezas de la multitud que se retiraba hacia sus casas, se ve\u00edan, como flotando, esas sillas que se reintegraban a sus hogares, a los hogares que entonces cit\u00e9 de \u00ablos obreros ferroviarios de las Delicias, los hortelanos de Santa Clara, los alba\u00f1iles de la Magdalena y San Juan\u00bb y hoy supongo, con el Valladolid industrializado, de sider\u00fargicos y metal\u00fargicos de todos los barrios.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo recuerdo es profundo y constituye el mejor elogio y la m\u00e1s alta gloria de esa \u00abProcesi\u00f3n general de la Sagrada Pasi\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb. Lo cit\u00e9 aqu\u00ed el 55 y lo recuerdo hoy, porque lo viv\u00ed muchas veces. Es el recuerdo de tantas miradas de hombres y mujeres clavadas en los ojos de los Cristos sufrientes, agonizantes, de los pasos, Son miradas hondas, profundas, serenas, llenas de resoluciones y entrega. Son miradas alegres y esperanzadas, plenas de futuro y aun de eternidad. Tienen la belleza y trascendencia de la mirada de la madre hacia el hijo, de la mirada de los esposos felices, de la mirada del hijo bueno hacia la madre anciana. Es una mirada, mezcla de todas las miradas hermosas de los ojos limpios, con la que los hombres se sienten mejores, m\u00e1s alegres y m\u00e1s hermanos de todos. Siempre que he le\u00eddo el bello soneto de S\u00e1nchez Mazas que comienza diciendo \u00abDelante de tu cruz, los ojos m\u00edos qu\u00e9denseme, Se\u00f1or, as\u00ed clavados&#8230;\u00bb he recordado, con elogio y nostalgia, aquellas miradas de mis paisanos a los ojos de los Cristos del Viernes Santo de Valladolid.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercero se refiere a algo grandioso, sin par. Os lo describ\u00ed el 55 y me vais a permitir que lo repita ahora con las mismas palabras. Es dif\u00edcil cambiarlas para describir el mismo hecho y el mismo sentimiento. Se refiere a la Virgen. Dec\u00eda as\u00ed: \u00abY de repente un grito sofocado y explosivo: \u00a1La Virgen! \u00a1La Virgen de las Angustias! \u00a1La que hizo temblar y llorar a Juan de Juni al esculpirla! \u00a1La del patetismo insuperable! Va acompa\u00f1ada de todos los miles y miles de vallisoletanos que han vivido y han muerto desde que el escultor la cre\u00f3. Lleva sobre sus ojos la mirada de todos los moribundos, de todas las madres desamparadas, de todos los hijos hu\u00e9rfanos. Reina de los dolores, Se\u00f1ora de las gentes, Emperatriz de la fe, Monta\u00f1a de la amargura, Abismo de la contemplaci\u00f3n, Castillo de la fortaleza. \u00a1Quieto todo el mundo, que pasa Ella siguiendo a su Hijo! \u00a1Se le han robado! La bravura de su instinto maternal que quiere recobrarlo, lucha con sus entra\u00f1as de misericordia que quieren regalarle a los hombres. Y vencen \u00e9stas, por fin, sobre aqu\u00e9l y por eso se echa hacia atr\u00e1s y mira al cielo y pide desgarradamente que por lo menos los nuevos hijos la acompa\u00f1en. Y la acompa\u00f1an, s\u00ed. Vedles, si pod\u00e9is; mirad c\u00f3mo acuden presurosos por todas las calles, rompiendo ya el orden y el silencio. Van con ella, se adelantan, la esperan. Y cuando llega a ese templo de las Angustias que parece la casita en que Ella se refugi\u00f3 en Jerusal\u00e9n despu\u00e9s de muerto su Hijo, la rodean con una escolta de entra\u00f1able amor y hacen que se rindan ante Ella sayones, ver\u00f3nicas, ap\u00f3stoles, verdugos, centuriones romanos, Magdalenas y Mar\u00edas. Y desvanecen la negrura de la noche con el claro fulgor de una plegaria cantada por todos, en la cual \u2013\u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los que hablaban de tumbas y cipreses?\u2013 las almas se derraman al exterior con acentos de firm\u00edsima esperanza: <em>\u00a1Oh clement\u00edsima! \u00a1Oh piadosa! \u00a1Oh dulce Virgen Mar\u00eda!<\/em> Una plegaria \u2013\u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los que hablaban de extremada dureza?\u2013 en la que todo es un requiebro de la m\u00e1s l\u00edrica ternura: <em>\u00a1Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos! \u00a1Vida, dulzura y esperanza nuestra!<\/em> Una plegaria, en la cual \u2013\u00a1venid conmigo los que hablabais de fidelidad al Evangelio!\u2013 cada una de sus frases encierra tanta teolog\u00eda como la Summa de Santo Tom\u00e1s de Aquino, gratitud, pesar, confianza: <em>\u00a1Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo!<\/em> La fidelidad al Evangelio llega a tan exquisita finura que, \u00a1ya lo veis!, al igual que cuando muri\u00f3 Jes\u00fas, la peque\u00f1a comunidad cristiana, arrepentida y anhelante, no excluidos los Ap\u00f3stoles, se agrup\u00f3 en torno a Mar\u00eda, s\u00f3lo en su amor confiada, as\u00ed aqu\u00ed, terminada la procesi\u00f3n del Santo Entierro, la ciudad se acoge a los brazos maternales de la Virgen, segura de que con Ella puede esperar la resurrecci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n ha ordenado que en Valladolid se hiciera as\u00ed? Nadie. Es una consecuencia espont\u00e1nea de la compenetraci\u00f3n del alma del pueblo con el Evangelio en el que crey\u00f3 y en el que cree. \u00a1Eso es la Semana Santa de Valladolid, vieja Corte de Espa\u00f1a!\u00bb Hasta aqu\u00ed el elogio y la nostalgia. Aqu\u00e9l por merecido y \u00e9sta por l\u00edcita, cuando se rondan los 60 a\u00f1os y se est\u00e1 lejos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Aliento y esperanza. La religiosidad popular<\/h2>\n\n\n\n<p>Y ahora el aliento y la esperanza. El aliento y la esperanza connaturales a los disc\u00edpulos de Quien venci\u00f3 a la muerte. Ante los problemas del mundo presente, ante los del debilitamiento de la moralidad ambiental, ante la disminuci\u00f3n de las vocaciones, ante las defecciones en la fe, ante las desviaciones lit\u00fargicas, ante los ataques a la familia, ante los peligros que acechan a la ense\u00f1anza religiosa, ante tantos peligros y problemas, estad vigilantes, pero vigilantes y esperanzados.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo, ese Cristo, Hijo \u00fanico de Dios, de vuestros cultos cuaresmales y de vuestras procesiones de Semana Santa no s\u00f3lo venci\u00f3 a la muerte, sino tambi\u00e9n al mundo. Y las fuerzas del infierno no prevalecer\u00e1n frente a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo os pedir\u00eda, con toda la intensidad de mi alma de vallisoletano y de sacerdote, que continu\u00e9is trabajando por estas inigualables Cuaresma y Semana Santa de Valladolid, haci\u00e9ndolas cada d\u00eda m\u00e1s serias, m\u00e1s fervorosas, m\u00e1s conformes con el Evangelio. Os lo exigen vuestros antecesores en este medio siglo largo (un recuerdo emocionado para Ram\u00f3n Pradera que en Dios est\u00e9 y para Jos\u00e9 Luis Guti\u00e9rrez Sempr\u00fan, que como alcalde y como vallisoletano vivi\u00f3 la Semana Santa con el mayor entusiasmo); os lo piden la fe y la esperanza de esta querida ciudad, y lo necesitan los hombres de su vecindad, los ni\u00f1os que guardan las sillas o ven los pasos desde los miradores y ventanas, los hombres y mujeres que miran frente a frente a los ojos de nuestros Cristos haci\u00e9ndose hombres nuevos, y el pueblo todo de Valladolid que, entrada ya la noche de vuestro Viernes Santo, se aglomera frente a su Virgen de las Angustias y entona la secular plegaria de perd\u00f3n y esperanza. Esos ni\u00f1os, esos hombres y mujeres, ba\u00f1ados con la gracia del Se\u00f1or, son la mayor garant\u00eda de nuestra alegr\u00eda para el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas no puedo terminar sin hacer una reflexi\u00f3n, a la que me siento obligado por mi condici\u00f3n de obispo. Conozco bien todas las discusiones de la teolog\u00eda pastoral moderna sobre la religiosidad popular, sobre las nuevas l\u00edneas de la acci\u00f3n pastoral, sobre lo que el Evangelio exige para que la Iglesia est\u00e9 al servicio del hombre, sobre la necesidad de no limitarnos a una religiosidad exteriorista y adormecedora, etc., etc. Por los diversos lugares en que he ejercido mi ministerio, me ha tocado ser testigo siempre muy directo de estas pol\u00e9micas y afirmaciones, algunas veces protagonista, y otras, v\u00edctima de las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e9 parte en el \u00faltimo S\u00ednodo de los Obispos de 1974, donde, como sab\u00e9is, se toc\u00f3 el tema de la evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo. Al referirse a la religiosidad popular, todos los obispos del mundo la defendieron. Pero lo que result\u00f3 conmovedor fue o\u00edr a los obispos de Hispanoam\u00e9rica, los cuales un\u00e1nimemente se refirieron a c\u00f3mo, despu\u00e9s de las experiencias y ensayos de estos a\u00f1os posteriores al Concilio \u2013y son muchas las que se han hecho en aquellos pa\u00edses, bastantes de ellas aprovechables\u2013, juzgaban que era necesario defender las tres grandes manifestaciones de fe y de piedad que los evangelizadores espa\u00f1oles hab\u00edan sabido dejar hondamente arraigadas en sus pueblos, la devoci\u00f3n a la pasi\u00f3n de Cristo, a la Virgen, y al misterio de la Eucarist\u00eda. Atribu\u00edan a esto el que la fe cat\u00f3lica se haya salvado en sus naciones. Devociones las tres que tienen las mismas expresiones externas que en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, el Papa promulgaba la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>. Ved lo que ah\u00ed dice sobre la religiosidad del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan, en la visita <em>ad limina<\/em> que hemos hecho los obispos de Espa\u00f1a durante el pasado a\u00f1o, a todos nos ha pedido que cuidemos y fomentemos, la religiosidad popular con sus sanas y hermosas tradiciones y costumbres.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cual en nada se opone a los esfuerzos que debemos hacer para cultivar la fe con mayor profundidad, a establecer peque\u00f1as comunidades como el mismo Papa lo indica, a fomentar la catequesis en todas las edades de la vida, a despertar el compromiso cristiano en coherencia con la fe. No se opone en nada lo uno a lo otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo cultiv\u00f3 de modo especial a algunos grupos y personas, pero jam\u00e1s despreci\u00f3 las aproximaciones del pueblo a su Persona, de un pueblo d\u00e9bil, ego\u00edsta, interesado, como todos los pueblos de la tierra. Le acogi\u00f3 con amor y con ternura, y le invit\u00f3 a subir con \u00c9l hasta la cumbre. Hagamos lo mismo. No exijamos m\u00e1s que Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En octubre del pasado a\u00f1o se celebr\u00f3 en Roma la Sesi\u00f3n Plenaria de la Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los pueblos, a la que pertenezco. Las ponencias, presentadas por obispos de todos los continentes, tocaron el tema de la religiosidad popular en ambientes primitivos, en pueblos no cristianos, en la Iglesia de m\u00e1s all\u00e1 del tel\u00f3n de acero, y en los ambientes ya evangelizados. Todos la defendieron, todos estimaron que es y representa un valor extraordinario para la evangelizaci\u00f3n en el mundo actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Al defenderla yo tambi\u00e9n, con referencia expresa a algo que nos es tan querido como la Semana Santa de Valladolid, no trato de anteponer su valor al de otras expresiones de la religiosidad, de distinto \u00e1mbito y car\u00e1cter. Sencillamente hago eso, defenderla como algo provechoso para el pueblo cristiano, y, en este caso, singularmente merecedor de respeto por la conjunci\u00f3n que encierra de arte, historia y piedad. Amo el canto gregoriano, la liturgia fin\u00edsima de los monasterios, la oraci\u00f3n de los contemplativos, la meditaci\u00f3n silenciosa y culta para grupos selectos con tal de que no crean que lo son, amo todas las renovaciones sanas y provechosas que el Esp\u00edritu de Dios va suscitando en su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escribe el cardenal Dani\u00e9lou en sus <em>Memorias<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYo intento defender al pueblo cristiano, es decir, a la masa de hombres y mujeres, as\u00ed como de familias, que integran ese gran Pueblo de Dios, formado por santos y pecadores, creyentes e incr\u00e9dulos. No tenemos derecho a desinteresarnos de \u00e9l, asi\u00e9ndonos a un cristianismo de capillitas, de &#8216;min\u00fasculas&#8217; comunidades que congregan a \u2018min\u00fasculas\u2019 selecciones.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe viene a la memoria una frase pronunciada ante m\u00ed por un fil\u00f3sofo marxista polaco con ocasi\u00f3n de las Reuniones Internacionales de Ginebra: \u2018Nosotros conocemos de sobra que habr\u00e1 siempre hombres y mujeres que tengan problemas metaf\u00edsicos, y es cosa que no nos molesta. Lo que no queremos es que haya un pueblo cristiano\u2019. Le respond\u00ed: \u2018Las \u00e9lites no me interesan, puesto que, en cierto sentido, ellas salen de por s\u00ed\u2019. Me preocupa la inmensa grey de Jesucristo y s\u00e9 que tiene necesidad de un m\u00ednimo de apoyo. Semejante punto de vista entra\u00f1a importantes consecuencias pr\u00e1cticas: as\u00ed, por ejemplo, siempre he defendido la existencia de colegios cristianos para unos muchachos que precisan un ambiente favorable en que expansionar su fe. Hoy en d\u00eda, se comienza a volver a descubrir tales verdades, a admitir que las manifestaciones religiosas populares no dimanan \u00fanicamente de superstici\u00f3n o de un cristianismo sociol\u00f3gico, sino que son expresiones ingenuas de una fe verdadera. Despu\u00e9s de todo, una mujer que va en peregrinaci\u00f3n o que pone una vela a la Sant\u00edsima Virgen, cuando su hijo est\u00e1 enfermo, posee una vida religiosa tan aut\u00e9ntica como la de muchos intelectuales\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, al defender estas tradiciones nobles, de Valladolid y de Espa\u00f1a, tampoco me sit\u00fao en una perspectiva nacionalista. Pienso en las manifestaciones religiosas de cualquier parte del mundo, donde existan, en la Breta\u00f1a francesa, en Irlanda, en Polonia. Mi punto de partida es sencillamente el Evangelio, donde me encuentro con estas palabras del Se\u00f1or: \u00abId por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Me duele que ese Evangelio no haya llegado a\u00fan a tantos lugares de la tierra. Me duele todav\u00eda m\u00e1s, desde cierto punto de vista, que se oscurezca o se apague su luz all\u00ed donde se hab\u00eda encendido hace ya muchos siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las aportaciones son necesarias para que nuestro mundo no se desacralice del todo: la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, la adaptaci\u00f3n pastoral, el compromiso en favor de los hombres. Pero pienso igualmente con Teilhard de Chardin: \u00abCuanto m\u00e1s hombre se haga el hombre, tanto m\u00e1s experimentar\u00e1 la necesidad de adorar. La religi\u00f3n es una dimensi\u00f3n humana irreversible\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, para adorar y para contemplar lo que merece ser adorado, algo sirven tambi\u00e9n, hoy como ayer, esos Cristos de nuestros \u00abpasos\u00bb y ese homenaje sencillo que la miseria de nuestra condici\u00f3n de pecadores rinde a su Majestad infinita.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> J. Dani\u00e9lou, <em>Memorias<\/em>, Bilbao, 1975, 105-106.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Preg\u00f3n pronunciado el d\u00eda 23 de marzo de 1977 en Valladolid. Texto tomado de la edici\u00f3n publicada por el Ayuntamiento de Valladolid, 1977. Perdonad que haya tomado el t\u00edtulo de esta breve meditaci\u00f3n, de un libro que Mara\u00f1\u00f3n dedic\u00f3 a la ciudad de mi actual residencia, Toledo. 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