{"id":1194,"date":"2024-09-28T18:57:08","date_gmt":"2024-09-28T16:57:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1194"},"modified":"2024-09-28T18:57:09","modified_gmt":"2024-09-28T16:57:09","password":"","slug":"santa-maria-de-guadalupe-en-el-corazon-de-la-historia-catolica-de-espana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/santa-maria-de-guadalupe-en-el-corazon-de-la-historia-catolica-de-espana\/","title":{"rendered":"Santa Mar\u00eda de Guadalupe en el coraz\u00f3n de la historia cat\u00f3lica de Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta pastoral con motivo del cincuenta aniversario de la coronaci\u00f3n can\u00f3nica de la imagen de la Virgen de Guadalupe (1928-septiembre-1978). Texto publicado en el <em>BOAT,<\/em> septiembre 1978, 476-506.<\/p>\n\n\n\n<p>Celebramos este a\u00f1o el cincuenta aniversario de la Coronaci\u00f3n can\u00f3nica de la venerada imagen de Santa Mar\u00eda de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello me ha movido a escribiros esta Carta Pastoral con la que pretendo cumplir un triple prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba. Dejar constancia escrita en el \u00abBolet\u00edn Oficial del Arzobispado\u00bb de lo que ha sido y es el Santuario de Guadalupe en la historia cat\u00f3lica de Espa\u00f1a, y ofreceros a todos la posibilidad de tener a la mano una s\u00edntesis ordenada y suficiente que os permita conocer los hechos de esa historia.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba. Presentar los v\u00ednculos que unen a Toledo con Guadalupe, tan fuertes que no podr\u00e1n romperse nunca, aun cuando cambien las situaciones jur\u00eddicas, en cuanto a la pertenencia de los territorios a una u otra di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba. Ofrecer por mi parte, como actual Arzobispo de Toledo, una florecilla de amor humilde a la Sant\u00edsima Virgen de Guadalupe, a la que, si he amado toda mi vida como sacerdote y como espa\u00f1ol, mucho m\u00e1s la debo amar ahora como Obispo de esta Archidi\u00f3cesis gloriosa que tanto ha contribuido al arraigo y desarrollo de la fe cat\u00f3lica en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n:<br>Guadalupe antes del hallazgo de la imagen<\/h2>\n\n\n\n<p>Alfonso VI, rey de Castilla y Le\u00f3n (1072-1109), que en los primeros a\u00f1os de su reinado sigui\u00f3, respecto a la Espa\u00f1a musulmana, una pol\u00edtica de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica mediante el sistema de parias, aprovech\u00f3 la primera ocasi\u00f3n propicia para poner sitio a Toledo, que se le rindi\u00f3 en 1085. La ocupaci\u00f3n de la ciudad represent\u00f3 la consolidaci\u00f3n de la l\u00ednea fronteriza en el Tajo.<\/p>\n\n\n\n<p>En seguida se preocup\u00f3 de dotar a la Iglesia de Toledo y el 18 de diciembre de 1086 le concedi\u00f3, en el territorio de Talavera, la aldea de Alcolea, la cual, junto con Al\u00eda, Azut\u00e1n, Guadalupe, el r\u00edo Guadalupe y otras regiones comarcales vecinas a las anteriores se enumeran y est\u00e1n incluidas en el alfoz talaverano o <em>iquim<\/em> \u00e1rabe de dicha poblaci\u00f3n de Talavera, en su parte occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos lugares cambiaron varias veces de poseedor, dadas las frecuentes <em>razzias<\/em> \u00e1rabes que se produjeron.<\/p>\n\n\n\n<p>La comarca donde se encuentra Guadalupe fue, desde la conquista de Toledo (1085) hasta la batalla de las Navas de Tolosa (1212), durante m\u00e1s de cien a\u00f1os, zona fronteriza de musulmanes y cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XII, portugueses y leoneses se lanzaron a la reconquista de las actuales tierras extreme\u00f1as y entraron en colisi\u00f3n. El rey Alfonso I Enr\u00edquez de Portugal (1111-1185) tom\u00f3 C\u00e1ceres y Trujillo (1165) y lleg\u00f3 a ocupar moment\u00e1neamente Badajoz (1169); pero al luchar contra Le\u00f3n, fue vencido y hecho prisionero por Fernando II (1137-1188), a quien tuvo que devolver las tierras ganadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Fernando II hab\u00eda firmado con su hermano Sancho III de Castilla el tratado de Sahag\u00fan (1158), que confirmaba la separaci\u00f3n pol\u00edtica de ambos reinos, establecida por su padre. Sin embargo, muerto Sancho (1158) y siendo Alfonso VIII menor de edad, se apoder\u00f3 de Toledo y Segovia (1162) y repobl\u00f3 gran parte de Extremadura. Durante su reinado se formaron en C\u00e1ceres y Alc\u00e1ntara las \u00d3rdenes Militares de Santiago y Alc\u00e1ntara, aprobadas por el Papa Alejandro III (1159-1181) en 1175 y 1177, respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las conquistas emplazadas al sur del r\u00edo Tajo se perdieron a manos de los almohades en una serie de expediciones que \u00e9stos realizaron en los \u00faltimos diez a\u00f1os del siglo XII. Las avanzadas cristianas se fijaron de nuevo a lo largo del r\u00edo Tajo; y a\u00fan ocuparon los almohades, al norte de dicho r\u00edo, las tierras de Guarda, Castelo Branco e Idanha, en el actual Portugal.<\/p>\n\n\n\n<p>El peligro desapareci\u00f3 en 1212. Los almohades sufrieron una derrota definitiva en la batalla de las Navas de Tolosa, donde lucharon unidos Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Arag\u00f3n y Sancho VII de Navarra.<\/p>\n\n\n\n<p>No estuvieron presentes los portugueses ni los leoneses en el encuentro de las Navas, al que el Papa Inocencio III (1198-1216) dio car\u00e1cter de cruzada. Sin embargo, algunas de las tierras de la comarca extreme\u00f1a quedaron insertas en el territorio de expansi\u00f3n del reino de Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ascendido San Fernando (1217-1252) al trono castellano-leon\u00e9s y fundidos los dos reinos en su mano, la reconquista dej\u00f3 en retaguardia a esta regi\u00f3n extreme\u00f1a, que, ligeramente poblada y yerma, pas\u00f3 a engrosar la obra conquistadora de los dos reinos unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La incorporaci\u00f3n definitiva de la comarca de Guadalupe a la Espa\u00f1a cristiana se debe a Don Rodrigo Jim\u00e9nez de Rada, cardenal y arzobispo de Toledo (1209-1247), que hab\u00eda participado en la organizaci\u00f3n y campa\u00f1a de las Navas de Tolosa y acompa\u00f1ar\u00e1 despu\u00e9s al rey Fernando III en las siguientes expediciones militares.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Rodrigo Jim\u00e9nez de Rada, notable historiador, nos cuenta en su obra <em>De rebus Hispaniae<\/em><a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a> la incursi\u00f3n que realiz\u00f3 el propio Arzobispo en 1226 por estas comarcas extreme\u00f1as, atacando el castillo de Capilla e incorporando un vasto territorio a su di\u00f3cesis. En esta expedici\u00f3n, que dur\u00f3 catorce semanas, no menciona el bravo guerrero e ilustre cronista la conquista de Guadalupe, se\u00f1al evidente de que no exist\u00eda ning\u00fan importante n\u00facleo de poblaci\u00f3n en este lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>La comarca de Guadalupe perteneci\u00f3 siempre a la di\u00f3cesis de Toledo. Durante el siglo XII, las tierras extreme\u00f1as al norte del r\u00edo Tajo tienen las sedes episcopales de Coria, Plasencia y Toledo. Conquistados los valles del Tajo y ocupados los del Guadiana se crea una sola sede episcopal en Extremadura, la de Badajoz en 1255; ya conquistada M\u00e9rida (1230) que hab\u00eda sido metr\u00f3poli en \u00e9poca romana y visigoda, no se restaur\u00f3 la antigua sede, porque, a principios del siglo XII, se hab\u00eda creado la ficci\u00f3n de que el obispado de Santiago de Compostela era el continuador de la metr\u00f3poli emeritense. Pues bien, ni Coria, ni Plasencia, ni Badajoz tuvieron jam\u00e1s la comarca de Guadalupe. La conquista de Toledo y su territorio por Alfonso VI, en 1085, adscribi\u00f3 este territorio a la sede toledana. Pasados los vaivenes que le ocasiona el ser zona fronteriza, incorporada definitivamente la comarca a la Espa\u00f1a cristiana, la expedici\u00f3n militar del cardenal arzobispo de Toledo, Don Rodrigo Jim\u00e9nez de Rada, asent\u00f3 y afirm\u00f3 el hecho de la pertenencia de Guadalupe a Toledo. Cuando ocurre la aparici\u00f3n o hallazgo de la Imagen, el lugar del hallazgo pertenec\u00eda al curato de Al\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1\u00aa etapa:<br>desde el hallazgo de la imagen (2\u00aa mitad del s. XIII)<br>hasta la fundaci\u00f3n del Monasterio Jer\u00f3nimo (1389)<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Hallazgo de la Imagen<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>En fecha no precisada, durante la segunda mitad del siglo XIII, acontece la aparici\u00f3n o hallazgo de una Imagen de Santa Mar\u00eda, que cristianos de Sevilla, huyendo hacia el norte, hab\u00edan escondido, junto con otras reliquias, en las estribaciones de la Sierra de las Villuercas.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta imagen, que la leyenda atribuy\u00f3 al evangelista San Lucas, se dec\u00eda que hab\u00eda sido llevada a Roma, que m\u00e1s tarde el Papa San Gregorio la regal\u00f3 al entonces arzobispo de Sevilla, San Leandro, en torno al a\u00f1o 590.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen, llevada a tierras cacere\u00f1as por los cristianos fugitivos, fue hallada al ser reconquistadas estas tierras en el siglo XIII. Un pastor llamado Gil Cordero, vaquero de C\u00e1ceres, recibi\u00f3 esta gracia de la Virgen y se levant\u00f3 una peque\u00f1a ermita en el lugar del hallazgo. La imagen tom\u00f3 el nombre de Guadalupe, \u00abr\u00edo escondido\u00bb seg\u00fan los arabistas, que discurre pr\u00f3ximo al lugar.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" class=\"wp-block-list\">\n<li>R\u00e1pida difusi\u00f3n de la devoci\u00f3n guadalupense<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>La noticia de las mercedes de Santa Mar\u00eda de Guadalupe se divulga por todas partes. Comienzan las peregrinaciones. Crece el fervor, encauzado y promovido por los custodios o tenedores del santuario, cl\u00e9rigos de la di\u00f3cesis de Toledo, que atend\u00edan al servicio religioso de las gentes que all\u00ed acud\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer tenedor del santuario de quien se tiene noticia hist\u00f3rica es Pedro Garc\u00eda, el cual hizo nacer en el \u00e1nimo de Alfonso XI el Justiciero, rey de Le\u00f3n y Castilla (1321-1350), el amor a Santa Mar\u00eda de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Alfonso XI profes\u00f3 a Guadalupe especial predilecci\u00f3n. Le concedi\u00f3 carta puebla, para atraer poblaci\u00f3n. Por privilegio otorgado en Sevilla el 15 de diciembre de 1337 dot\u00f3 a Guadalupe de l\u00edmites territoriales, que confirm\u00f3 con otro privilegio, dado en Illescas el 15 de abril de 1347. A\u00fan m\u00e1s, siendo tenedor o custodio Pedro G\u00f3mez Barroso, que luego fue obispo de Cartagena y cardenal con el t\u00edtulo de Santa Pr\u00e1xedes, el monarca ayuda muy eficazmente a la construcci\u00f3n del nuevo templo, terminado en 1336, y a cuya sombra protectora fue naciendo el pueblo que entonces se llam\u00f3 La Puebla de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Erecci\u00f3n del Priorato secular y declaraci\u00f3n del Patronato Real<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Las mercedes de Alfonso XI culminan haciendo a Guadalupe santuario nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>El 30 de octubre de 1340 tiene lugar la batalla del Salado. A orillas de ese r\u00edo, Alfonso XI, auxiliado por tropas portuguesas y barcos de la Corona de Arag\u00f3n, derrot\u00f3 completamente a los benimerines que sitiaban Tarifa. Esta victoria puso t\u00e9rmino a la cuesti\u00f3n del Estrecho y cerr\u00f3 a los musulmanes africanos toda posibilidad de una nueva invasi\u00f3n de la Pen\u00ednsula.<\/p>\n\n\n\n<p>Alfonso XI, profundamente agradecido a Santa Mar\u00eda, favorece a Guadalupe con parte del bot\u00edn conquistado; enriquece los servicios de culto poniendo seis capellanes y un prior secular; concede a los cl\u00e9rigos un sueldo y licencia para edificar un hospital, se\u00f1al manifiesta de la gran cantidad de devotos que acud\u00edan peregrinos; y, finalmente, alcanza la declaraci\u00f3n de Patronato Real.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, don Gil \u00c1lvarez de Albornoz, Arzobispo de Toledo (1338-1350) firma en Toledo, el 6 de enero de 1341, la instituci\u00f3n del Priorato secular del santuario y el reconocimiento, a favor del rey y de sus sucesores, del Patronato Real. La carta de petici\u00f3n real dirigida al Arzobispo lleva la data de 25 de diciembre de 1340 en Cadahalso. Esta carta es el primer documento hist\u00f3rico que demuestra la condici\u00f3n multitudinaria y masiva de la devoci\u00f3n guadalupense.<\/p>\n\n\n\n<p>Por los ruegos de Alfonso XI, que agradece la celestial protecci\u00f3n de Santa Mar\u00eda de Guadalupe en la batalla del Salado, y por la decisi\u00f3n del Arzobispo de Toledo don Gil de Albornoz, que interviene con su autoridad sagrada en la erecci\u00f3n del Priorato y en la concesi\u00f3n del Patronato Real, Guadalupe es erigido santuario nacional. Pero a los ruegos del uno y a la decisi\u00f3n can\u00f3nica del otro precedi\u00f3 la voluntad del pueblo, cuyo amor a la Virgen hab\u00eda ido creciendo cada vez m\u00e1s caudaloso.<\/p>\n\n\n\n<p>Creado el Priorato secular, declarado el templo de Real Patronato, Guadalupe nace a la vida nacional. En 1340 se presenta como el santuario mariano m\u00e1s importante, el de mayor fuerza de atracci\u00f3n religiosa, que recibe confirmaci\u00f3n definitiva e impulso poderos\u00edsimo de los supremos poderes civil y religioso.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"4\" class=\"wp-block-list\">\n<li>El Priorato secular: desde 1341 hasta 1389<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Con caracter\u00edsticas de Priorato secular se mantuvo la iglesia de La Puebla de Santa Mar\u00eda de Guadalupe desde 1341 hasta 1389.<\/p>\n\n\n\n<p>En este per\u00edodo ya eran frecuentes las peregrinaciones y afluencias de gentes, especialmente en las fiestas de septiembre. Hay constancia hist\u00f3rica de hospitales y albergues, levantados junto al santuario, para la atenci\u00f3n de peregrinos enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptando la presentaci\u00f3n regia, los arzobispos de Toledo instituyeron can\u00f3nicamente los cuatro Priores seculares que ha tenido el Santuario: don Pedro G\u00f3mez Barroso, don Toribio Fern\u00e1ndez de Mena, don Diego Fern\u00e1ndez y don Juan Serrano.<\/p>\n\n\n\n<p>De la importancia que hab\u00eda adquirido Guadalupe da testimonio que su Prior secular primero fue el cardenal don Pedro G\u00f3mez Barroso, antiguo Maestrescuela de la Catedral de Toledo. El 3 de septiembre de 1326 hab\u00eda sido nombrado Obispo de Cartagena por Juan XXII, a instancias de Alfonso XI, de quien era consejero. El 18 de diciembre de ese mismo a\u00f1o fue promovido a Cardenal con el t\u00edtulo de Santa Pr\u00e1xedes.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pedro G\u00f3mez Barroso implant\u00f3 en el Santuario los usos lit\u00fargicos de Toledo. Durante su mandato, en 1347, el rey se\u00f1ala t\u00e9rminos a Guadalupe, mermando para ello los de Talavera y Trujillo. Se desmembr\u00f3 de Talavera \u00abla dehesa de Guadalupe para dejar exenta la nueva Puebla de Santa Mar\u00eda e independizar el nuevo y celeb\u00e9rrimo santuario de la Virgen aparecida junto al r\u00edo Guadalupe, en la antigua gran dehesa de Puerto de Juan Rom\u00e1n y en la comarca que ser\u00eda m\u00e1s conocida por el nombre de las Villuercas\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pedro muere en Avignon el 14 de julio de 1348. Le sucede don Toribio Fern\u00e1ndez de Mena, quien, como su antecesor, recibe la instituci\u00f3n can\u00f3nica del arzobispo don Gil de Albornoz, previa presentaci\u00f3n de Alfonso XI. \u00c9ste, en 1348, continuando su generosa protecci\u00f3n, otorga al Priorato el se\u00f1or\u00edo temporal sobre el territorio de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer Prior fue don Diego Fern\u00e1ndez, de\u00e1n de Toledo; y el cuarto y \u00faltimo, don Juan Serrano, capell\u00e1n real de Toledo. En su tiempo reinan en Castilla don Pedro I el Cruel (1350-1369) y don Enrique II (1369-1379). Don Pedro, al igual que su padre, demuestra su cari\u00f1o al santuario con generosas concesiones y visitas; en su \u00e9poca se fortifica el monasterio. Don Enrique II confirma y aumenta los privilegios de los anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>De los arzobispos de Toledo del segundo per\u00edodo del Priorato secular merece c\u00e1lido recuerdo don Pedro Tenorio que rigi\u00f3 la sede de 1377 a 1399. Sus aportaciones a la devoci\u00f3n a Santa Mar\u00eda de Guadalupe merecen cap\u00edtulo aparte.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"5\" class=\"wp-block-list\">\n<li>El Puente del Arzobispo, signo de devoci\u00f3n guadalupense<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Don Pedro Tenorio era devot\u00edsimo de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. Tal vez su nacimiento en Talavera explica este fervor mariano guadalupense.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1383 mand\u00f3 construir un puente sobre el Tajo para que los peregrinos de Castilla eliminaran el obst\u00e1culo del r\u00edo en su camino hacia el gran santuario. \u00abEdific\u00f3 \u2013cuenta la Cr\u00f3nica de Juan I de Castilla\u2013 la puente que dicen del arzobispo en el camino de Guadalupe\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Una carta de don Pedro Tenorio, guardada en el archivo guadalupense, dice textualmente: \u00ab&#8230;si ay algunos que quieran venir a la dicha puente por sus jornales, que vengan, y asi omes como mujeres, ea en mejor obra no pueden servir que esta puente por do pasan los rromeros de la Se\u00f1ora\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El puente se termin\u00f3 en 1338 \u00aba rreverencia e honor \u2013como dice la citada carta\u2013 de Santa Mar\u00eda de Guadalupe\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cinco a\u00f1os le llev\u00f3 la obra del puente sobre el Tajo, edificaci\u00f3n que dar\u00eda despu\u00e9s nombre al lugar de Puente del Arzobispo\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"6\" class=\"wp-block-list\">\n<li>La Orden de la Merced en Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Los cl\u00e9rigos seculares encargados del servicio espiritual del santuario desempe\u00f1aban su cometido de forma poco edificante; lo que no debe causar sorpresa, pues fue la \u00e9poca en que el Arcipreste de Hita escribi\u00f3 su acusatoria Cantiga de los cl\u00e9rigos de Talavera. En ella deb\u00edan estar incluidos no s\u00f3lo los de la ciudad, sino tambi\u00e9n los de su comarca.<\/p>\n\n\n\n<p>Vista la indisciplina que reinaba en el santuario, el \u00faltimo Prior secular, don Juan Serrano, que despu\u00e9s fue Obispo de Segovia (1389-1392), en conversaci\u00f3n con el rey don Juan I (1379-1390), de acuerdo con el Arzobispo de Toledo, don Pedro Tenorio, pensaron, como remedio, instalar en Guadalupe una Orden religiosa para que fomentase la piedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La Orden elegida fue la de la Merced, en sus inicios orden laico-militar dirigida por un Maestro, convertida ya, desde 1317, en orden clerical. Los frailes mercedarios se posesionaron de Guadalupe y estuvieron all\u00ed s\u00f3lo un a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"7\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Fundaci\u00f3n del monasterio jer\u00f3nimo de Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Abandonado Guadalupe por la Orden de la Merced, el obispo don Juan Serrano, \u00faltimo Prior secular de Guadalupe, pens\u00f3 en la nueva Orden de San Jer\u00f3nimo, orden espa\u00f1ola muy estimada en la di\u00f3cesis de Toledo por ser uno de sus fundadores fray Fernando Y\u00e1\u00f1ez de Figueroa; por tener en el arzobispo Tenorio un entusiasta velador, \u00e9l, que hab\u00eda pasado buena parte de su juventud como profesor en el Estudio Romano de la Corte Pontificia de Avignon; por haber establecido la casa madre en Lupiana (Guadalajara); por haber erigido en la misma capital de la di\u00f3cesis el monasterio de la Sisla. Tan apreciada era la Orden Jer\u00f3nima que m\u00e1s tarde se le encomendar\u00e1n los monasterios de Yuste y de El Escorial.<\/p>\n\n\n\n<p>El arzobispo de Toledo don Pedro Tenorio intervino, en 1389, con su autoridad ordinaria, en el acto fundacional del monasterio de Guadalupe. A petici\u00f3n del rey Juan I de Castilla en Real Provisi\u00f3n de 15 de agosto de 1389, dada en Sotos Albos, el arzobispo Tenorio otorg\u00f3 su pleno consentimiento y confiri\u00f3 a don Juan Serrano poder para la entrega del santuario a la Orden de San Jer\u00f3nimo y conversi\u00f3n del mismo en monasterio, seg\u00fan carta fechada en Alcal\u00e1 de Henares el 1 de septiembre de 1389.<\/p>\n\n\n\n<p>A la casa matriz se dirigi\u00f3 el reci\u00e9n nombrado obispo de Segovia, don Juan Serrano. Ofreci\u00f3 a los Jer\u00f3nimos el santuario e imagen de Santa Mar\u00eda de Guadalupe, haci\u00e9ndoles ver de cu\u00e1nto agrado ser\u00eda para Dios y c\u00f3mo servir\u00edan a su Sant\u00edsima Madre, si ellos quisieran tomar bajo su custodia la administraci\u00f3n del mismo, prometiendo a los Jer\u00f3nimos, de parte del Rey, que \u00e9ste renunciar\u00eda en manos del Prior de la Orden el patronato del santuario; y de parte del arzobispo y del Cabildo toledano la renuncia \u00aba todo derecho que tuvieren en la casa de Guadalupe y en las rentas, por ser del arzobispado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fray Femando Y\u00e1\u00f1ez de Figueroa, prior entonces de San Bartolom\u00e9 de Lupiana, rehusaba aceptar, temiendo que se enfriase el fervor mon\u00e1stico por el necesario trato con seglares.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin acept\u00f3 el prior. \u00abHici\u00e9ronse las renunciaciones y donaciones\u00bb, y en pocos d\u00edas se consigui\u00f3 la nueva entrega a la Orden de San Jer\u00f3nimo. \u00abLa renunciaci\u00f3n del patronazgo del Rey y todos los privilegios; la renunciaci\u00f3n de su Priorato, que tambi\u00e9n hab\u00eda hecho el arzobispo y la iglesia de Toledo&#8230; y hechas todas las diligencias necesarias con el poder que llevaba el obispo don Juan Serrano, los puso en posesi\u00f3n, d\u00e1ndoles pleno y total poder\u00edo al prior y los frailes, en lo espiritual y temporal, de aquella casa y puebla de nuestra se\u00f1ora de Guadalupe\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los monjes jer\u00f3nimos, con el padre Y\u00e1\u00f1ez como Prior, llegaron a Guadalupe el 22 de octubre de 1389; al caer la tarde cantaron Completas y entonaron la Salve a Santa Mar\u00eda, cuya casa de Guadalupe ven\u00edan a cuidar y a servir.<\/p>\n\n\n\n<p>Con licencia de don Pedro Tenorio y del Cabildo toledano, se transforma en regular el Priorato secular. Aunque el prelado toledano hab\u00eda renunciado a su jurisdicci\u00f3n sobre el famoso santuario, continu\u00f3 interes\u00e1ndose por la veneraci\u00f3n de la milagrosa imagen, llevado de su amor y filial devoci\u00f3n a Santa Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>EI rey don Enrique III el Doliente (1390-1406) quiso unir m\u00e1s los v\u00ednculos del santuario con la Iglesia de Toledo; ofreci\u00f3 la mitra toledana, muerto Tenorio, a Fr. Fernando Y\u00e1\u00f1ez de Figueroa, primer Prior regular del monasterio, gesto inmortalizado por Zurbar\u00e1n en un lienzo de la sacrist\u00eda del santuario.<\/p>\n\n\n\n<p>La transformaci\u00f3n en monasterio jer\u00f3nimo recibi\u00f3, en 1394, solemne confirmaci\u00f3n por bula pontificia. Paso a paso, mediante privilegios, el monasterio fue eximi\u00e9ndose de la jurisdicci\u00f3n de Toledo, hasta que, por fin, el Papa Mart\u00edn V (1417-1431) concedi\u00f3, en 1424, la exenci\u00f3n total de la jurisdicci\u00f3n arzobispal. Esta exenci\u00f3n dur\u00f3 hasta 1835.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2\u00aa etapa:<br>Guadalupe, Monasterio Jer\u00f3nimo (1389-1835)<\/h2>\n\n\n\n<p>Con la entrega del santuario a los monjes de San Jer\u00f3nimo, en 1389, se abre un largo y espl\u00e9ndido per\u00edodo de la historia guadalupense, que tiene su momento cumbre en el \u00faltimo cuarto del siglo XV y los primeros cincuenta a\u00f1os del XVI.<\/p>\n\n\n\n<p>Es casi imposible una enumeraci\u00f3n completa de personas ilustres y de hechos memorables de esta dilatada etapa de cuatrocientos sesenta y seis a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>B\u00e1stenos ofrecer, aunque de modo breve y sucinto, la panor\u00e1mica general que puede contemplarse en los siguientes apartados: vida religiosa; proyecci\u00f3n hacia Am\u00e9rica; artes liberales; artes manuales; priores benem\u00e9ritos y hombres santos; privilegios, donaciones y visitas de reyes; devoci\u00f3n y generosidad de los nobles; escritores y poetas.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Vida religiosa<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Guadalupe fue en manos de los Jer\u00f3nimos lugar de acendrada devoci\u00f3n mariana y de entra\u00f1able acogida de peregrinos. Cuantos quer\u00edan servir a Nuestra Se\u00f1ora encontraban en Guadalupe la forma religiosa apropiada.<\/p>\n\n\n\n<p>Dedicados a la cura de almas, los hijos de San Jer\u00f3nimo ten\u00edan como objeto principal el culto divino. Fomentaron fielmente la devoci\u00f3n de las gentes a Santa Mar\u00eda y lograron aumentarla con la solemnidad del culto y con varias instituciones y oficinas creadas en torno al santuario. Cada vez acud\u00eda mayor n\u00famero de peregrinos. Para atenderlos, los monjes iniciaron pronto la ampliaci\u00f3n del templo mandado construir por Alfonso XI, agrandaron el monasterio y levantaron los famosos hospitales dedicados a San Juan Bautista.<\/p>\n\n\n\n<p>Peregrinaban con el pueblo los sacerdotes y los cl\u00e9rigos beneficiados de la Iglesia de Toledo que obten\u00edan dispensa de residencia coral durante los d\u00edas del viaje de ida y vuelta.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los auxiliares del culto es la m\u00fasica sagrada. Hoy, todav\u00eda admiramos los preciosos c\u00f3dices musicales de Guadalupe, libros de coro \u00abpunteados\u00bb por monjes jer\u00f3nimos. M\u00fasicos insignes guadalupenses fueron el padre Melchor de Montemayor (maestro Cabello), fray Francisco de las Casas y fray Carlos de Salamanca.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a los ilustres nombres que recuerda la historia, colocamos, gozosos y agradecidos, los de tantos otros, ignorados, que, con trabajo oscuro y callado, consumieron su vida en servicio de Dios y de la Iglesia, honrando a Santa Mar\u00eda de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Proyecci\u00f3n hacia Am\u00e9rica<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Cuando los monjes jer\u00f3nimos llegaron el 22 de octubre de 1389, Guadalupe era ya santuario nacional. Cien a\u00f1os m\u00e1s tarde su radio de acci\u00f3n se ampliar\u00eda al continente americano.<\/p>\n\n\n\n<p>Guadalupe es signo de fe en Am\u00e9rica. Con la protecci\u00f3n de Santa Mar\u00eda de Guadalupe se hizo el descubrimiento, la conquista y la evangelizaci\u00f3n del Nuevo Mundo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Guadalupe y el descubrimiento de Am\u00e9rica<\/h4>\n\n\n\n<p>En Guadalupe firmaron los Reyes Cat\u00f3licos, el 20 de junio de 1492, dos reales sobrecartas, dirigidas al alcalde de Palos y a Juan de Pe\u00f1alosa, urgiendo la entrega a Col\u00f3n de las carabelas con su tripulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Crist\u00f3bal Col\u00f3n, en peligro de naufragio durante su primer viaje, se acogi\u00f3 al favor de Santa Mar\u00eda de Guadalupe. Se lee textualmente en el Diario de Col\u00f3n: \u00abJueves, 14 de febrero. El Almirante orden\u00f3 que se echase un romero que fuese a Santa Mar\u00eda de Guadalupe y llevase un cirio de cinco libras de cera y que hiciesen voto todos que al que cayere la suerte cumpla la romer\u00eda\u00bb. Cupo la suerte al mismo Col\u00f3n, y al regreso cumpli\u00f3 el encargo, viniendo a Guadalupe \u00abdescalzo y en h\u00e1bito de penitencia\u00bb a ofrecer a Nuestra Se\u00f1ora las primicias del Nuevo Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>EI primer top\u00f3nimo espa\u00f1ol trasplantado a Am\u00e9rica es Guadalupe, impuesto por el mismo Col\u00f3n a la Isla Turuqueira en su segundo viaje en 1493.<\/p>\n\n\n\n<p>En Guadalupe se bautizaron, el 29 de julio de 1496, dos criados de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, como consta en el Libro I de Bautismos de la parroquia; eran, seg\u00fan parece, indios.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Guadalupe en la conquista de Am\u00e9rica<\/h4>\n\n\n\n<p>Los conquistadores de mayor nombre en la gran empresa americana, a excepci\u00f3n del andaluz Gonz\u00e1lez de Quesada, eran extreme\u00f1os: Hern\u00e1n Cort\u00e9s, Francisco Pizarro, N\u00fa\u00f1ez de Balboa, Pedro de Alvarado, Hernando de Soto, Sebasti\u00e1n de Belalc\u00e1zar y Pedro de Valdivia, padres de actuales naciones iberoamericanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos, juntamente con otros h\u00e9roes de menor relieve, llevaron a Am\u00e9rica el nombre de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe de Extremadura. Muchos visitaron, despu\u00e9s de sus conquistas, el santuario y ofrendaron sus dones. Merece especial menci\u00f3n Hern\u00e1n Cort\u00e9s, \u00abconquistador y misionero\u00bb. En 1528 vino \u00aba jornadas a Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe para tener novenas\u00bb y, entre otros obsequios, dej\u00f3 en el santuario un famoso alacr\u00e1n de oro.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Guadalupe en la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica<\/h4>\n\n\n\n<p>La devoci\u00f3n a la Virgen de Guadalupe, seg\u00fan testimonio de conquistadores y misioneros, ayud\u00f3 mucho para la conversi\u00f3n de los ind\u00edgenas.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a realiz\u00f3 gran parte de su obra evangelizadora bajo el signo de Guadalupe. Cuando Nuestra Se\u00f1ora se apareci\u00f3 al indio Juan Diego en el Tepeyac, adopt\u00f3 el t\u00edtulo de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Es imposible se\u00f1alar aqu\u00ed la constelaci\u00f3n de templos, ermitas y lugares que en toda Am\u00e9rica llevan el nombre de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Como reclamo de fe cristiana los conquistadores y misioneros extreme\u00f1os y otros devotos de Nuestra Se\u00f1ora impusieron repetidas veces el nombre de Guadalupe. 84 top\u00f3nimos en Am\u00e9rica, distribuidos as\u00ed: 9 Guadalupe en Estados Unidos; 48 en M\u00e9jico; 1 en El Salvador; 2 en Costa Rica; 5 en Las Antillas; 3 en Colombia; 3 en Ecuador; 3 en Per\u00fa; 4 en Bolivia; 3 en Argentina; 1 en Uruguay.<\/p>\n\n\n\n<p>A los 84 en Am\u00e9rica debemos a\u00f1adir otros 3 en Filipinas. En total: 87 top\u00f3nimos de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Los heroicos misioneros, que con una mano enarbolaban la Santa Cruz, mostraban con la otra la imagen de Nuestra Se\u00f1ora, plantando en Am\u00e9rica profundamente un triple amor que ha resistido todos los huracanes: amor a la Eucarist\u00eda, amor a la Madre de Dios y amor al Papa.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se omite el dulc\u00edsimo nombre de Mar\u00eda, ser\u00eda imposible perge\u00f1ar siquiera la historia de Am\u00e9rica, cuya ruta encontr\u00f3 con gesto audaz la proa de una nao que se llamaba precisamente Santa Mar\u00eda. En la rica piedad mariana de Am\u00e9rica ocupa lugar preeminente el t\u00edtulo de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede omitirse en la evangelizaci\u00f3n americana bajo el signo de Guadalupe la labor de los misioneros procedentes de Extremadura, especialmente el equipo de provincias franciscanas extreme\u00f1as denominado \u00ablos doce ap\u00f3stoles de M\u00e9jico\u00bb, presidido por fray Mart\u00edn de Valencia; la labor de fray Diego de Oca\u00f1a, monje jer\u00f3nimo de Guadalupe, que recorri\u00f3 la Am\u00e9rica andina propagando la devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe; y, finalmente, la de los m\u00edsticos y santos que Extremadura envi\u00f3 a Am\u00e9rica. Entre ellos mencionamos solamente a San Juan Mac\u00edas, dominico extreme\u00f1o, canonizado hace poco por Pablo VI, que llev\u00f3 a Lima el amor a Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Las artes en Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de la cura de almas, los jer\u00f3nimos cultivaban el estudio. Guadalupe fue un gran foco de cultura en el que hubo escuelas de todas las ramas del saber, que frecuentaban, junto a los monjes, los seglares.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Artes liberales y ciencias sagradas<\/h4>\n\n\n\n<p>En Guadalupe se ense\u00f1aba gram\u00e1tica, filosof\u00eda, teolog\u00eda, derecho, medicina, cirug\u00eda, farmacia y canto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Escuela de Medicina de Guadalupe se practic\u00f3 por primera vez en Espa\u00f1a la disecci\u00f3n sobre cad\u00e1veres humanos. Don Juan Guadalupe y don Alonso Fern\u00e1ndez de Guadalupe, m\u00e9dicos insignes de su Escuela, fueron nombrados por los Reyes Cat\u00f3licos miembros del Protomedicato de la Corte.<\/p>\n\n\n\n<p>El Colegio para ense\u00f1ar canto y gram\u00e1tica, de principios del siglo XVI \u2013palacio del marqu\u00e9s de la Romana\u2013, y la Hospeder\u00eda de Nobles forman actualmente el parador de turismo. En aqu\u00e9l se escribieron los preciosos c\u00f3dices musicales que hoy todav\u00eda se admiran.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Artes gr\u00e1ficas<\/h4>\n\n\n\n<p>El primer libro impreso en Extremadura sali\u00f3 de las prensas de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Artes y oficios<\/h4>\n\n\n\n<p>Los monjes jer\u00f3nimos en Guadalupe desarrollaron las t\u00e9cnicas del cobre e impusieron una potente industria del tejido art\u00edstico y de las miniaturas. En sus talleres de bordados y de miniaturas trabajaron monjes e iluminadores seglares. De su auge son testimonio las magn\u00edficas colecciones de telas y miniados.<\/p>\n\n\n\n<p>En las cr\u00f3nicas se habla de monjes alarifes, escultores, entalladores, pintores, broncistas, miniaturistas, orfebres, herreros, bordadores y cerrajeros, que hicieron del monasterio una verdadera joya art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Artes mec\u00e1nicas<\/h4>\n\n\n\n<p>Para las labores propias del monasterio, los monjes construyeron el estanque, los molinos, una sierra hidr\u00e1ulica, un bat\u00e1n y un martinete.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"4\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Priores benem\u00e9ritos y hombres santos<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Treinta monjes jer\u00f3nimos de Lupiana (Guadalajara), con fray Fernando Y\u00e1\u00f1ez de Figueroa como prior, constituyeron la primera comunidad jer\u00f3nima de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto iniciaron las obras de reedificaci\u00f3n y agrandamiento de la iglesia, del hospital y de las dependencias del monasterio.<\/p>\n\n\n\n<p>El monasterio mud\u00e9jar del siglo XIV recibe as\u00ed formas g\u00f3tico-mud\u00e9jares de ladrillo, logr\u00e1ndose en Guadalupe una art\u00edstica armonizaci\u00f3n de las formas g\u00f3ticas occidentales con las hispanomusulmanas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1405, tambi\u00e9n durante el Priorato del padre Y\u00e1\u00f1ez, se levanta, en el centro del claustro mud\u00e9jar, el templete de la fuente o lavatorio, interesante obra g\u00f3tico-mud\u00e9jar de ladrillo y m\u00e1rmol, con azulejos blancos, azules y verdes.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando muere el padre Y\u00e1\u00f1ez, en 1412, despu\u00e9s de veintitr\u00e9s a\u00f1os de priorato, su ilusi\u00f3n e inagotable actividad hab\u00edan dado tal impulso al monasterio que, en 1424, los monjes eran ya un centenar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSiguieron en el gobierno del monasterio hombres santos y doctos inmortalizados muchos de ellos por el pincel de Zurbar\u00e1n (1598-1664), como fray Pedro de las Caba\u00f1uelas, de Valladolid, fray Gonzalo de Illescas, que despu\u00e9s fue obispo de C\u00f3rdoba, miembro del Consejo de Castilla, y confesor de Juan II, de su primera esposa, la reina do\u00f1a Mar\u00eda, y del hijo de ambos, Enrique IV. Junto a ellos brillaron la obediencia del venerable fray Agust\u00edn, la contemplaci\u00f3n de fray Pedro de Plasencia, la penitencia de fray Andr\u00e9s de Salmer\u00f3n, la pobreza de fray Pedro de Salamanca, la inocencia de fray Diego de Orgaz, y otros muchos\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"5\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Privilegios, donaciones y visitas de reyes<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>En la etapa anterior (desde el hallazgo de la Imagen hasta 1389), hemos alabado el fervor mariano guadalupense, demostrado en generosas concesiones y devotas visitas, de los reyes Alfonso XI (1312-1350), Pedro I (1350-1369), Enrique II (1369-1379) y Juan I (1379-1390).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta segunda etapa (1389-1835), registramos las visitas reales de Enrique III (1390-1406), de Juan II (1406-1454), de Enrique IV (1454-1474), los Reyes Cat\u00f3licos (1474-1504), Carlos I el Emperador (1516-1556), Felipe II (1556-1598) y Felipe III (1598-1621).<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique III apreciaba tanto al primer prior jer\u00f3nimo, fray Femando Y\u00e1\u00f1ez de Figueroa, que le ofreci\u00f3 la mitra toledana, entonces vacante, gesto inmortalizado por el artista extreme\u00f1o Francisco de Zurbar\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el reinado de Juan II, heredero de la tradici\u00f3n guadalupense, el Papa Mart\u00edn V concede, en 1424, al monasterio la exenci\u00f3n total de la jurisdicci\u00f3n arzobispal.<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique IV y su madre Mar\u00eda de Arag\u00f3n all\u00ed est\u00e1n enterrados, en sepulcros construidos por Giraldo de Merlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Reyes Cat\u00f3licos, don Fernando y do\u00f1a Isabel, son el ejemplo m\u00e1s limpio, entre los reyes, de devoci\u00f3n a Santa Mar\u00eda de Guadalupe. Acudieron muchas veces al santuario y muy cerca tuvieron la Granja de Mirabel, como lugar de recreo.<\/p>\n\n\n\n<p>En su visita de 1477 fundaron una capellan\u00eda para el rey Enrique IV, all\u00ed sepultado.<\/p>\n\n\n\n<p>El 21 de abril de 1486 se firma, en el monasterio, la Sentencia arbitral de Guadalupe, que puso fin al conflicto agrario de Catalu\u00f1a. El Rey Cat\u00f3lico recibi\u00f3 a los s\u00edndicos de las remensas y a los representantes de los se\u00f1ores en este monasterio y, despu\u00e9s de tres meses de negociaciones, se lleg\u00f3 al acuerdo que reglament\u00f3 las relaciones jur\u00eddicas y sociales en el campo catal\u00e1n. Quedaron abolidos los malos usos y los abusos se\u00f1oriales, con lo que el campesino vio garantizada su libertad personal, obligado por otra parte a prestar homenaje al due\u00f1o de las tierras y al pago de un censo enfit\u00e9utico y de las rentas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Rey Cat\u00f3lico muri\u00f3 en Madrigalejo (C\u00e1ceres), en 1516, cuando se dirig\u00eda a Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos V visit\u00f3 Guadalupe en 1525.<\/p>\n\n\n\n<p>Felipe II tuvo en este monasterio la c\u00e9lebre entrevista con su sobrino don Sebasti\u00e1n, rey de Portugal, en 1576. Y tanto am\u00f3 a los monjes jer\u00f3nimos de Guadalupe que de aqu\u00ed sali\u00f3 la primera comunidad que fue a regir los destinos espirituales del monasterio de El Escorial. M\u00e1s a\u00fan: el precioso mueble de su escritorio particular pas\u00f3 a ser, y sigue si\u00e9ndolo, el tabern\u00e1culo de la Bas\u00edlica de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>En la capilla mayor, separada del resto del templo por una magn\u00edfica reja de principios del siglo XVI, est\u00e1, en sustituci\u00f3n del primitivo retablo, otro realizado a principios del siglo XVII, en el que intervinieron Giraldo de Merlo y, posiblemente, Jorge Manuel Theotoc\u00f3puli, el hijo del Greco; tiene pinturas de Vicente Carducho y Eugenio Cax\u00e9s. El rey Felipe III inaugur\u00f3 personalmente dicho retablo mayor de la iglesia guadalupense en 1618.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fue la \u00faltima visita real hasta los tiempos modernos. Don Alfonso XIII, en 1926 y en 1928, y el monarca actual don Juan Carlos I con su esposa do\u00f1a Sof\u00eda, en 1977, se postraron a los pies de la Virgen reanudando la cita espiritual de tantos reyes con Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. Pero no adelantemos acontecimientos. Sigamos con la etapa hist\u00f3rica que estamos recordando.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"6\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Devoci\u00f3n y generosidad de los nobles<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Junto a los reyes \u2013muchas veces acompa\u00f1\u00e1ndoles en sus visitas al santuario\u2013 tenemos a los nobles. El Libro de Bienhechores y las Antiguas Cr\u00f3nicas ofrecen muchos nombres. Es casi imposible una enumeraci\u00f3n completa. Baste citar a don Manuel L\u00f3pez de Z\u00fa\u00f1iga Sotomayor Mendoza y Guzm\u00e1n, duque de B\u00e9jar, muerto en Buda en 1686, cuyo coraz\u00f3n reposa junto al altar de nuestra Se\u00f1ora.<\/p>\n\n\n\n<p>A do\u00f1a Mar\u00eda de Guadalupe Lanc\u00e1ster, duquesa de Aveiro, enterrada en hermoso sarc\u00f3fago debajo del lugar que ocupa el trono de la sagrada imagen.<\/p>\n\n\n\n<p>A Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, que ofrend\u00f3 uno de los mantos m\u00e1s ricos de la Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>A don Juan de Austria, que regal\u00f3 el famoso Fanal, la farola de la nave capitana turca de Lepanto, colgada actualmente en la sacrist\u00eda del santuario.<\/p>\n\n\n\n<p>Al Gran Capit\u00e1n don Gonzalo Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba, quien visit\u00f3 el santuario en 1512 y es contado entre sus m\u00e1s insignes bienhechores.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"7\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Fervor guadalupense de los santos<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Entre los santos recordemos a San Vicente Ferrer, que \u00ablleg\u00f3 al c\u00e9lebre santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe\u00bb a finales del siglo XIV.<\/p>\n\n\n\n<p>A San Juan de Dios, donado alg\u00fan tiempo en el convento, que recibi\u00f3 en 1537 la aparici\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, present\u00e1ndole al Ni\u00f1o desnudo y dici\u00e9ndole: \u00abJuan, viste a Jes\u00fas para que aprendas a vestir a los pobres\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A Santa Teresa de Jes\u00fas, peregrina en 1548.<\/p>\n\n\n\n<p>A San Pedro de Alc\u00e1ntara, quien visit\u00f3 a Nuestra Se\u00f1ora en 1541.<\/p>\n\n\n\n<p>A San Francisco de Borja, peregrino en 1555.<\/p>\n\n\n\n<p>A San Antonio Mar\u00eda Claret, quien en medio de sus desgracias, acudi\u00f3 a Santa Mar\u00eda de Guadalupe en 1865.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"8\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Escritores y poetas<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n merecen mencionarse las grandes figuras de nuestras letras. Entre otros, Jos\u00e9 de Valdivielso, Pero Lope de Ayala, Marqu\u00e9s de Santillana, Fernando de Rojas, Bernardino de Laredo, Antonio de Guevara, Luis de G\u00f3ngora, Tirso de Molina, V\u00e9lez de Guevara, Miguel de Cervantes, Calder\u00f3n de la Barca y Lope de Vega; algunos de ellos fueron peregrinos de Guadalupe, y todos, cantores de la devoci\u00f3n guadalupense.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"9\" class=\"wp-block-list\">\n<li>El Cardenal Cisneros y Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>EI Cardenal Jim\u00e9nez de Cisneros, arzobispo de Toledo (1495-1517), expres\u00f3 en varias cartas aut\u00f3grafas, que guarda el archivo del monasterio, su devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, y, aunque se\u00f1or temporal de Talavera, pleite\u00f3 mucho con los jer\u00f3nimos, visit\u00f3 a Nuestra Se\u00f1ora en 1509 y en 1516, manifestando \u00absu mucha devoci\u00f3n\u00bb a la Virgen de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"10\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Figuras insignes de la Iglesia o de la Patria, hijos de Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Entre los hijos de Guadalupe, naturales de esta Puebla, m\u00e1s insignes por sus servicios a la Iglesia y a la Patria, merecen especial menci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio L\u00f3pez, comentador, en el siglo XVI, de las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, famoso jurisconsulto espa\u00f1ol, presidente del Consejo de Indias, de grata memoria en Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Fray Juan de Guadalupe, franciscano, del siglo XV, cofundador de la provincia descalza de los \u00c1ngeles.<\/p>\n\n\n\n<p>Fray Andr\u00e9s de Guadalupe, franciscano insigne del siglo XVII, autor de la \u00abHistoria de la Provincia de los \u00c1ngeles\u00bb, gran te\u00f3logo concepcionista.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Juan de Guadalupe y don Alonso Fern\u00e1ndez de Guadalupe, m\u00e9dicos de la Escuela de Medicina de Guadalupe, nombrados por los Reyes Cat\u00f3licos miembros del Protomedicato de la Corte.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"11\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Finalizando esta etapa: la ruina econ\u00f3mica<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>A fines del siglo XVIII la situaci\u00f3n del monasterio decay\u00f3 por las medidas que tom\u00f3 Carlos III, inspiradas en el regalismo. Hubo que vender mucho ganado y el monasterio se endeud\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos del siglo XIX lleg\u00f3 a faltar grano para comer, a causa de las malas cosechas.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n se agrav\u00f3 con la guerra de la Independencia. La comunidad jer\u00f3nima contribuy\u00f3 al equipamiento de las milicias con 14 arrobas de plata y con la venta de posesiones. Las tropas francesas llegaron a Guadalupe en 1810 y confiscaron las alhajas y los ganados, siendo \u00e9sta la mayor cat\u00e1strofe econ\u00f3mica del monasterio. Los monjes recurrieron a tomar dinero prestado.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"12\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Intervenci\u00f3n del cardenal don Isidro de Borb\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Al producirse la primera exclaustraci\u00f3n, durante la revoluci\u00f3n de Riego, el ayuntamiento constitucional de Guadalupe entr\u00f3 en colisi\u00f3n con el monasterio y los monjes hubieron de abandonarlo el 17 de junio de 1822. Entonces, el cardenal arzobispo don Isidro de Borb\u00f3n nombr\u00f3 cura de Guadalupe a don Agust\u00edn Castill\u00f3n. Es el primer sacerdote secular de la di\u00f3cesis de Toledo que regent\u00f3 el santuario despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n jer\u00f3nima.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde volvieron los monjes, aunque por poco tiempo; adem\u00e1s, muchos de ellos estaban secularizados, lo que provoc\u00f3 disensiones internas.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"13\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Los Jer\u00f3nimos salen definitivamente de Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>El 25 de julio de 1835 se publica oficialmente por el Estado el decreto de exclaustraci\u00f3n de los regulares.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno liberal procedi\u00f3 a la desamortizaci\u00f3n de los bienes de las \u00f3rdenes religiosas suprimidas. El inmenso latrocinio afect\u00f3 de lleno a Guadalupe. Fueron arrebatados sus bienes y vendidas a particulares muchas de sus edificaciones, a excepci\u00f3n del templo y sus anejos que adquieren la condici\u00f3n de iglesia y casa parroquial.<\/p>\n\n\n\n<p>Los monjes jer\u00f3nimos abandonan Guadalupe de modo definitivo el 18 de septiembre de 1835. El santuario queda convertido en parroquia secular de la Di\u00f3cesis de Toledo. Vuelve, despu\u00e9s de cuatrocientos sesenta y seis a\u00f1os, a la jurisdicci\u00f3n de los arzobispos de Toledo el santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, cuya devoci\u00f3n la iglesia toledana jam\u00e1s hab\u00eda dejado de fomentar.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza la tercera etapa de la historia del santuario.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3\u00aa etapa:<br>Guadalupe, parroquia secular<br>de la Di\u00f3cesis de Toledo (1835-1908)<\/h2>\n\n\n\n<p>Del 18 de septiembre de 1835 hasta el 7 de noviembre de 1908, es decir, durante setenta y tres a\u00f1os, el santuario de Guadalupe es parroquia secular servida por religiosos exclaustrados y por ec\u00f3nomos del clero toledano, nombrados por los arzobispos de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la desamortizaci\u00f3n, el estado de Guadalupe fue calamitoso. Los inmensos da\u00f1os materiales y espirituales producidos contribuyeron a que desaparecieran innumerables tesoros aportados como ofrendas y dones en \u00e9pocas anteriores. Parte del monasterio se derrumb\u00f3. La ruina hubiera sido total si no lo hubieran impedido los arzobispos de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan m\u00e1s; apartado de las grandes ciudades y v\u00edas de comunicaci\u00f3n, el santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, sin el inter\u00e9s de sus prelados y p\u00e1rrocos, hubiera ca\u00eddo totalmente en el olvido nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Justo es reconocer los esfuerzos de los prelados toledanos y de los p\u00e1rrocos seculares del santuario para defender el templo y mantener viva la devoci\u00f3n a Santa Mar\u00eda de Guadalupe. Limpia hoja de servicio a Guadalupe tienen los sacerdotes diocesanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los hechos importantes que revelan la preocupaci\u00f3n de los arzobispos de Toledo por el santuario tenemos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La declaraci\u00f3n de monumento nacional<\/em> a favor del mismo, otorgada por Real Orden en 1879, con el prop\u00f3sito de salvar al arruinado santuario.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La reinstalaci\u00f3n de una comunidad jer\u00f3nima,<\/em> integrada por monjes exclaustrados, llevada a cabo, en 1884, por el cardenal arzobispo don Juan Ignacio Moreno (1876-1884). Tras un a\u00f1o de duraci\u00f3n se disolvi\u00f3. Fue ciertamente un intento de restablecer en Guadalupe la vida religiosa, pero las circunstancias de los tiempos y el estado material del santuario no permitieron la continuidad de los exclaustrados jer\u00f3nimos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La fundaci\u00f3n de un Seminario Menor en Guadalupe<\/em>, por iniciativa del cardenal Pay\u00e1 y Rico, arzobispo de Toledo de 1886 a 1891, continuada por el cardenal Monescillo y Viso, durante su pontificado de 1892 a 1898. Este seminario con una comunidad de eclesi\u00e1sticos, a la que estaba encomendado, funcion\u00f3 durante dos etapas: 1885-1893 y 1895-1899, que corresponden, respectivamente, a los prelados mencionados. En 1899, por motivos de diversa \u00edndole, fue cerrado el seminario, que tanto contribuy\u00f3 al esplendor del culto y a la promoci\u00f3n de vocaciones sacerdotales.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La peregrinaci\u00f3n regional de 1906<\/em>, que conmovi\u00f3 profundamente los sentimientos marianos guadalupenses de la regi\u00f3n extreme\u00f1a y prepar\u00f3 convenientemente los esp\u00edritus para la declaraci\u00f3n del patronato can\u00f3nico de Santa Mar\u00eda de Guadalupe sobre Extremadura.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La declaraci\u00f3n de dicho Patronato<\/em> a ruegos del cardenal don Ciriaco Sancha y Herv\u00e1s, arzobispo de Toledo (1898-1909). Otorgado por San P\u00edo X, mediante Rescripto de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos, el 20 de marzo de 1907, el patronato de Santa Mar\u00eda sobre Extremadura fue un impulso poderos\u00edsimo para el resurgimiento de la devoci\u00f3n de Extremadura a Guadalupe. En su consecuci\u00f3n y promulgaci\u00f3n solemne tuvo parte muy destacada la sede de Toledo, preocupada por la devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. Encabez\u00f3 el inter\u00e9s de los otros obispos con jurisdicci\u00f3n en Extremadura: Plasencia, Coria, Badajoz, C\u00f3rdoba, Ciudad Rodrigo y \u00c1vila.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La generosa contribuci\u00f3n al restablecimiento de una comunidad religiosa en Guadalupe<\/em>. El cardenal Sancha y Herv\u00e1s, en 1908, entreg\u00f3, sin menoscabo de su jurisdicci\u00f3n ordinaria, el santuario y parroquia de Guadalupe a la Orden Franciscana, accediendo a los deseos de Su Majestad el rey don Alfonso XIII y de los promotores de la restauraci\u00f3n guadalupense.<\/p>\n\n\n\n<p>Por Rescripto de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Obispos y Regulares, de 1 de agosto de 1908, ejecutado el 3 de noviembre por el Ordinario de Toledo, la parroquia secular fue convertida en regular y entregada \u00abpleno iure\u00bb a la Orden Franciscana, quedando sujeta como parroquia a la jurisdicci\u00f3n ordinaria de la Di\u00f3cesis de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 7 de noviembre de 1908, los padres franciscanos se hicieron cargo del monasterio. Comenzaba la cuarta y \u00faltima etapa de la historia guadalupense.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4\u00aa etapa:<br>Guadalupe bajo la custodia de la Orden Franciscana<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Labor de los padres franciscanos en Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Desde el 7 de noviembre de 1908 hasta nuestros d\u00edas han pasado setenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Es dif\u00edcil condensar en pocas l\u00edneas la labor que los padres franciscanos han realizado, durante setenta a\u00f1os, en el santuario-convento y parroquia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las gentes, fieles testigos de los hechos, han enaltecido siempre la labor merit\u00edsima y desinteresada de los hijos de San Francisco en Guadalupe, y admirado c\u00f3mo, con su extrema pobreza, han podido realizar la restauraci\u00f3n y rescate del santuario-convento.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuatro o cinco puntos puede sintetizarse la obra franciscana guadalupense en su vertiente exterior:<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Labor pastoral y espiritual:<\/strong><\/em> Con la regencia del santuario y su parroquia, acomodada a los m\u00e9todos de acci\u00f3n de cada \u00e9poca, realizada con celo, seriedad y dignidad, han promovido la vida cristiana de la comunidad de creyentes de la Puebla y de los peregrinos, sirviendo con solemnidad el culto lit\u00fargico de todos los d\u00edas y el de las fiestas y circunstancias especiales. La Casa de estudios de la Orden, con su Schola Cantorum, durante muchos a\u00f1os, y la Coral Guadalupense, en la actualidad, han ayudado mucho a la promoci\u00f3n del canto y realizaci\u00f3n del culto solemne.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta obra pastoral y espiritual es conveniente mencionar algunas efem\u00e9rides, ciertamente gloriosas, pero tambi\u00e9n efectivas como fuente de vida espiritual, que han tenido lugar durante la era franciscana: la coronaci\u00f3n can\u00f3nica en 1928; la ofrenda de un nuevo trono a la Se\u00f1ora en 1953; la declaraci\u00f3n de Bas\u00edlica en 1955; el Congreso Mariano Regional en 1954, con la consagraci\u00f3n de Extremadura a la Virgen de Guadalupe; la renovaci\u00f3n solemne de esta consagraci\u00f3n en 1956; el A\u00f1o Jubilar guadalupense en 1957-58, conmemorativo del patronato de Santa Mar\u00eda de Guadalupe sobre Extremadura; la ofrenda de una nueva carroza procesional en 1960, etc., etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no son estos actos solemnes y ocasionales los que realmente han hecho el Guadalupe franciscano, sino la vida y actividad diarias de unos religiosos sencillos y abiertos, entregados a la santificaci\u00f3n propia, al servicio del pueblo y de los numerosos peregrinos.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Labor material:<\/strong><\/em> Despu\u00e9s de setenta a\u00f1os de continuas restauraciones puede la comunidad franciscana presentar un Guadalupe m\u00e1s hermoso que el anterior a 1835. Esto no es exageraci\u00f3n; basta comprobar el santuario de 1835, mutilado por construcciones sobre el templo y sobre la fortaleza, y el actual, devuelto a su primitiva hermosura y enaltecido con nuevas obras.<\/p>\n\n\n\n<p>Con sus propios recursos en los primeros a\u00f1os \u2013hasta 1924\u2013, y con la ayuda del Estado a partir de esta fecha, la comunidad franciscana ha acometido con \u00e9xito la ingente obra de la restauraci\u00f3n material, que ha exigido tambi\u00e9n el rescate, por compra, de varias partes del santuario vendidas en el siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Un estudio comparativo sobre el material fotogr\u00e1fico de 1908 y el actual pone de relieve la gran obra restauradora de la Orden Franciscana en el conjunto de edificaciones, aumentada por otras realizaciones art\u00edsticas que ha llevado a cabo durante este tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Labor social:<\/strong><\/em> La labor social de la comunidad franciscana en Guadalupe se centra, entre otros aspectos, en la ense\u00f1anza, durante los setenta a\u00f1os, en las escuelas p\u00fablicas del santuario; adem\u00e1s, en los puestos de trabajo creados, en el convento y hospeder\u00eda, para gentes del pueblo; y, sobre todo, en una constante y preferente atenci\u00f3n por parte de la parroquia a las gentes m\u00e1s pobres y necesitadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00daltimamente, la comunidad, preocupada siempre por la promoci\u00f3n cultural de los j\u00f3venes, ha donado al pueblo un extenso olivar para instalaciones deportivas.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Labor cultural:<\/strong><\/em> \u00cdntimamente unida y a veces confundida con la labor social est\u00e1 la obra cultural que la comunidad franciscana ha realizado en Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>En este aspecto, baste decir que el santuario fue honrado por la Provincia B\u00e9tica franciscana primero con la Casa Mayor de Estudios (Filosof\u00eda y Teolog\u00eda) desde 1909, y \u00faltimamente con el Noviciado de la Provincia, a partir de 1967.<\/p>\n\n\n\n<p>Los franciscanos han fundado, en 1916, la revista \u00abEl Monasterio de Guadalupe\u00bb (\u00abGuadalupe\u00bb desde 1962) para fomentar la devoci\u00f3n a la Virgen y publicar estudios sobre temas relacionados con Guadalupe y la regi\u00f3n, y han editado varias obras de relevante m\u00e9rito.<\/p>\n\n\n\n<p>En este orden cultural es preciso consignar la instalaci\u00f3n de museos; tambi\u00e9n se promueven con frecuencia actos culturales extraordinarios.<\/p>\n\n\n\n<p>La comunidad ofrece una bien nutrida biblioteca mayor con valios\u00edsimos fondos, formada con distintas aportaciones y adquisiciones durante esta \u00e9poca franciscana. El archivo est\u00e1 debidamente catalogado para que los estudiosos, preferentemente los de Extremadura, puedan investigar sobre temas guadalupenses en su triple dimensi\u00f3n: devocional, hist\u00f3rica y art\u00edstica; y sobre temas relacionados con la regi\u00f3n y el culto mariano.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante este tiempo el convento guadalupense ha dado hombres insignes en ciencia y virtud. Entre los que han muerto merecen mencionarse Fr. Germ\u00e1n Rubio, autor de la famosa \u00abHistoria de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe\u00bb; Fr. Carlos G. Villacampa, que escribi\u00f3 \u00abGrandezas de Guadalupe\u00bb, y, \u00faltimamente, Fr. Benigno Lerchundi, p\u00e1rroco de Guadalupe, durante diez y ocho a\u00f1os, que ha fallecido en olor de santidad en 1975, en Loreto, cerca de Sevilla, despu\u00e9s de haber anunciado el d\u00eda de su muerte. La recibi\u00f3, como San Francisco, pobre y humilde, sobre el suelo de su celda, coronando as\u00ed m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de vida guadalupense, entregado a la virtud y al desarrollo de la ciencia y de la cultura en favor del convento y de los hijos de la Puebla.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Labor vocacional:<\/strong><\/em> Guadalupe ha dado siempre vocaciones sacerdotales y religiosas. En proporci\u00f3n al n\u00famero de habitantes, podemos decir que en abundancia considerable; m\u00e1s para el clero secular que para la orden franciscana; y m\u00e1s \u2013en cuanto a la vida religiosa\u2013 para instituciones femeninas: \u00f3rdenes y congregaciones religiosas. Los sacerdotes y religiosas que de Guadalupe han salido se han distinguido por su ejemplar entrega a la vocaci\u00f3n sentida.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, no faltan en el noviciado franciscano los j\u00f3venes que ofrecen muy s\u00f3lida esperanza para el futuro de la orden.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Los arzobispos de Toledo y la comunidad franciscana<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Los arzobispos de Toledo han mantenido estrechas relaciones con el santuario y con la comunidad franciscana.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los arzobispos toledanos de esta etapa han demostrado gran devoci\u00f3n a la Se\u00f1ora y han considerado siempre a Guadalupe como uno de los focos de piedad mariana en el arzobispado, fomentando las peregrinaciones al santuario y procurando su mayor estimaci\u00f3n entre los fieles con diversas acciones pastorales.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre ellas merecen mencionarse: la coronaci\u00f3n can\u00f3nica, en 1928, de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe por el cardenal don Pedro Segura y S\u00e1ez; la celebraci\u00f3n, en 1933, de las bodas de plata de la comunidad franciscana en Guadalupe, cuyo acto principal presidi\u00f3, como arzobispo de Toledo, el cardenal don Isidro Gom\u00e1 y Tom\u00e1s; la declaraci\u00f3n de Bas\u00edlica Menor, recomendada vivamente por el cardenal don Enrique Pl\u00e1 y Deniel, en 1955; un a\u00f1o despu\u00e9s, el 14 de octubre de 1956, el cardenal Pl\u00e1 y Deniel presidi\u00f3, en Guadalupe, la renovaci\u00f3n de la consagraci\u00f3n de Extremadura a su celestial Patrona; la celebraci\u00f3n del A\u00f1o Jubilar guadalupense (1957-1958) con la recomendaci\u00f3n del mencionado cardenal Pl\u00e1 y Deniel.<\/p>\n\n\n\n<p>Ampliamos, dentro de la obligada brevedad, estos datos.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>La coronaci\u00f3n can\u00f3nica, en 1928, de Santa Mar\u00eda de Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Si en ning\u00fan momento la Iglesia toledana ha dejado de fomentar la devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, el inter\u00e9s de su Prelado se hizo m\u00e1s patente, en 1928, cuando obtuvo de la Santa Sede la concesi\u00f3n de la coronaci\u00f3n can\u00f3nica de tan venerada Imagen, cuyo cincuentenario celebramos ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>El cardenal don Pedro Segura y S\u00e1ez, quien, en nombre de Su Santidad el Papa P\u00edo XI, coron\u00f3 la imagen de Santa Mar\u00eda de Guadalupe, fue el organizador y promotor de tan inolvidable jornada.<\/p>\n\n\n\n<p>La coronaci\u00f3n can\u00f3nica de Nuestra Se\u00f1ora era, desde antiguo, un vivo deseo del santuario, de Extremadura y de la comunidad franciscana.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de la toma de posesi\u00f3n de la Sede Primada de Toledo, por el cardenal don Pedro Segura y S\u00e1ez, el 24 de enero de 1928, la iniciativa, por obra de este insigne arzobispo, comenz\u00f3 a hacerse realidad, de tal modo que en octubre de ese mismo a\u00f1o era llevada a feliz t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Intervenci\u00f3n personal del arzobispo de Toledo<\/strong><\/em><em>:<\/em> El mismo cardenal Segura asumi\u00f3 la tarea de la preparaci\u00f3n de los actos. Visit\u00f3 algunas de las di\u00f3cesis con territorio en Extremadura y, de acuerdo con sus obispos, se constituyeron las Juntas Diocesanas organizadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Dirigi\u00f3 una carta a dichos obispos y al Vicario General de la Orden Franciscana en Espa\u00f1a, en la que expresaba su antiguo deseo, nacido cuando reg\u00eda la di\u00f3cesis de Coria, de proponer a los prelados con jurisdicci\u00f3n en Extremadura la iniciativa de elevar a la Santa Sede preces, solicitando la coronaci\u00f3n can\u00f3nica de la Imagen.<\/p>\n\n\n\n<p>Acogida por los obispos y por la Orden Franciscana la iniciativa del Cardenal Primado, \u00e9ste dirigi\u00f3 despu\u00e9s, en mayo de 1928, a sus diocesanos otra carta, en la que expon\u00eda el sentido de las fiestas de la coronaci\u00f3n, la cual se celebr\u00f3 con extraordinaria solemnidad el 12 de octubre de 1928, con asistencia del rey Alfonso XIII.<\/p>\n\n\n\n<p>La coronaci\u00f3n can\u00f3nica de la Imagen de Nuestra Se\u00f1ora ha sido el acontecimiento m\u00e1s solemne y la jornada m\u00e1s gloriosa de la historia de Guadalupe en la etapa franciscana.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Presencia espiritual del Papa P\u00edo XI en la coronaci\u00f3n can\u00f3nica:<\/strong><\/em> La coronaci\u00f3n can\u00f3nica de la Virgen de Guadalupe tiene, adem\u00e1s, una significaci\u00f3n especial\u00edsima: la presencia espiritual del Papa P\u00edo XI.<\/p>\n\n\n\n<p>Dada la importancia de este acto, la Santa Sede no se content\u00f3 solamente con la autorizaci\u00f3n, de tr\u00e1mite ordinario, concedida por el Cabildo Vaticano, en decreto de 13 de agosto de 1928, sino que quiso hacerse presente designando al cardenal arzobispo de Toledo don Pedro Segura y S\u00e1ez como Legado \u00aba l\u00e1tere\u00bb de Su Santidad P\u00edo XI, en Carta de la Secretar\u00eda de Estado, de 30 de septiembre de 1928.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice en esta Carta: \u00abSu Santidad se congratula mucho de tan fausto acontecimiento, tanto m\u00e1s cuanto que conoce y sabe que Espa\u00f1a entera, por su egregia fe y devoci\u00f3n a la Virgen, se conmueve para celebrarla con gran magnificencia&#8230; Por tanto, trat\u00e1ndose de cosa de tan gran importancia, el Augusto Pont\u00edfice te ha elegido Legado Suyo, para que, en su nombre y con su autoridad, corones solemnemente a la venerada Imagen de Guadalupe y presidas las ceremonias, confiando plenamente en que t\u00fa mismo, por tu piedad y por la dignidad de la p\u00farpura romana, has de contribuir no poco al esplendor de estas solemnidades\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Con este gesto P\u00edo XI mostr\u00f3 el amor de toda la Iglesia a esta advocaci\u00f3n de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Resonancia regional y nacional de la coronaci\u00f3n:<\/strong><\/em> Entre todos los acontecimientos de la historia de Guadalupe es, ciertamente, \u00e9ste de su coronaci\u00f3n, el de mayor incidencia en la fama externa del santuario. Fue un acto solemne de proclamaci\u00f3n de Mar\u00eda, bajo el t\u00edtulo de Guadalupe, como Reina de las Espa\u00f1as. Fue el comienzo de un nuevo resurgir de la antigua devoci\u00f3n en Extremadura y en toda Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>1933. Bodas de Plata de la Comunidad Franciscana en Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Fervoroso entusiasta de Guadalupe fue tambi\u00e9n el cardenal don Isidro Gom\u00e1 y Tom\u00e1s. Visit\u00f3 varias veces el santuario; y presidi\u00f3, como arzobispo de Toledo, el acto principal de las Bodas de Plata de la Comunidad Franciscana en Guadalupe, el a\u00f1o 1933.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Declaraci\u00f3n de Bas\u00edlica Menor en 1955<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Fue otorgada por P\u00edo XII, a petici\u00f3n de la Orden Franciscana, con la viva recomendaci\u00f3n del cardenal don Enrique Pl\u00e1 y Deniel que, durante su largo pontificado, promovi\u00f3 varias iniciativas en favor de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"4\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Renovaci\u00f3n de la consagraci\u00f3n de Extremadura a su Patrona<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>El 14 de octubre de 1956, el mismo cardenal Pl\u00e1 y Deniel presidi\u00f3, en la Bas\u00edlica, la renovaci\u00f3n de la consagraci\u00f3n de Extremadura a su Patrona. Tambi\u00e9n elev\u00f3 preces, que fueron atendidas, para que se declarase el A\u00f1o Jubilar Guadalupense, en 1957-58, durante el cual la Comunidad Franciscana trabaj\u00f3 celosamente para facilitar la gracia del Se\u00f1or a los fieles.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" class=\"wp-block-list\">\n<li>El Rey don Juan Carlos I en Guadalupe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Guadalupe fue, durante varios siglos, lugar de devoci\u00f3n y de cita espiritual de los monarcas espa\u00f1oles. Eran frecuentes sus visitas para pedir a Santa Mar\u00eda de Guadalupe ayuda en los asuntos m\u00e1s graves del Reino y, tambi\u00e9n, para descansar, despu\u00e9s de sus fatigas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Rey don Juan Carlos I, en la actualidad, y su esposa do\u00f1a Sof\u00eda, han continuado la tradici\u00f3n y han honrado el santuario varias veces ya, y, principalmente, en su visita del 10 de marzo de 1977.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"4\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Guadalupe hoy: medios de expansi\u00f3n devocional<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Poco a poco, a partir de la Declaraci\u00f3n del patronato de la Virgen sobre Extremadura, la devoci\u00f3n guadalupense ha recobrado el puesto que le corresponde en Extremadura, en Espa\u00f1a y en Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Los medios de difusi\u00f3n \u2013prensa y radio, sobre todo\u2013 han contribuido mucho a hacerla resurgir.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, las <em>comunicaciones<\/em>, hoy r\u00e1pidas y c\u00f3modas, han acercado el santuario a los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los medios de expansi\u00f3n devocional ocupan lugar preferente <em>las peregrinaciones populares,<\/em> cuando se organizan y desarrollan dentro del sentido de espiritualidad peregrinante de la Iglesia; igualmente <em>las excursiones<\/em>, que siempre dejan un sedimento religioso en el visitante.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las celebraciones de bodas y de otros acontecimientos familiares<\/em> ayudan en unos a despertar, en otros a arraigar, la devoci\u00f3n hacia Santa Mar\u00eda de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sobre todas las manifestaciones devocionales, como nacida del sentir del pueblo sencillo, todav\u00eda ocupa el primer lugar <em>la magna y espont\u00e1nea peregrinaci\u00f3n del 8 de septiembre de cada a\u00f1o<\/em> en las fiestas mayores de la Virgen de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Queremos rendir tambi\u00e9n el tributo de nuestro reconocimiento a la <em>\u00abAsociaci\u00f3n de Caballeros de Guadalupe\u00bb<\/em> y de <em>\u00abDamas de Guadalupe\u00bb,<\/em> que viven actualmente un momento interesante de renovaci\u00f3n y de acci\u00f3n. Esta \u00abAsociaci\u00f3n de Caballeros de Santa Mar\u00eda de Guadalupe\u00bb, armonizando su vida pr\u00e1ctica de creyentes con la atenci\u00f3n al mundo de la cultura, ha sabido colaborar en la obra \u2013la m\u00e1s importante del santuario\u2013 de la devoci\u00f3n a Mar\u00eda manifestada en Guadalupe. Las fiestas del 12 de octubre y las Jornadas de Hispanidad que organiza cada a\u00f1o, a partir de 1971, en Guadalupe, han contribuido mucho, con notable acierto, a la expansi\u00f3n de la devoci\u00f3n guadalupense en Extremadura, en Espa\u00f1a y en Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los medios de propaganda devocional, hemos de alabar tambi\u00e9n la instituci\u00f3n <em>\u00abCruzada Mariana\u00bb<\/em> que dirige el franciscano fray Antonio Corredor, poeta y ap\u00f3stol de Mar\u00eda. Tanto en Espa\u00f1a como en Am\u00e9rica, realiza esta instituci\u00f3n una labor merit\u00edsima de propaganda mariano-guadalupense, resaltando los aspectos pr\u00e1cticos, vivenciales, de la devoci\u00f3n a Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ep\u00edlogo<\/h2>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed, queridos diocesanos, la historia de Guadalupe a grandes rasgos. Ocultos en el silencio quedan los datos que no se pueden recoger ni escribir: son la palabra de Dios que all\u00ed se ha predicado sin cesar, los sacramentos administrados, los ejemplos de tantos buenos religiosos y sacerdotes, la piedad y la abnegaci\u00f3n del pueblo al que la Virgen Mar\u00eda ha facilitado los caminos del perd\u00f3n y de la confianza en Dios, la influencia social y cultural impregnada de sentido cristiano, la contribuci\u00f3n eficac\u00edsima a la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica, a trav\u00e9s de tantas determinaciones, consejos, prop\u00f3sitos y nobles ilusiones que alentaron en el esp\u00edritu de las gentes de Espa\u00f1a, en un descomunal forcejeo entre sus sue\u00f1os y la pesada realidad con la que hubieron de enfrentarse. Esas tensiones internas son las que no se pueden reducir a palabras escritas. Y, sin embargo, por ellas corre el fluido vital, secreto y ardiente, sin el que no se comprende nada de lo que aparece al exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Bendigo de todo coraz\u00f3n a la Comunidad Franciscana que hoy rige los destinos de la Bas\u00edlica y del Monasterio, y que tanto ha hecho, sin querer proclamarlo nunca, para que de entre las ruinas y el polvo surja otra vez airoso el guion de la realidad actual de Guadalupe, fiel a su historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro grandes misiones de servicio a la Iglesia veo que podr\u00eda cumplir Guadalupe en nuestros tiempos, las cuales me atrever\u00eda a encomendar a los hijos de San Francisco, si la Providencia de Dios quiere ofrecer los medios para ello.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera es que siga siendo, como lo es hoy, y cada vez m\u00e1s intensamente, centro de devoci\u00f3n popular mariana, lugar de peregrinaciones de grupos y de muchedumbres, que encuentren c\u00e1lida y orientadora acogida a los anhelos de su alma. El cristianismo no es una religi\u00f3n para minor\u00edas selectas, es para el pueblo que sufre y busca la salvaci\u00f3n de Dios, a veces sin saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda ser\u00eda lograr en Guadalupe un centro de formaci\u00f3n y acci\u00f3n lit\u00fargica y pastoral, especialmente orientado al mundo rural, para conservar todos los valores que a\u00fan tiene y perfeccionarlos. Unidos los religiosos franciscanos y el clero de las di\u00f3cesis cercanas podr\u00edan conseguir una instituci\u00f3n viva, capaz de contribuir poderosamente a impulsar y enriquecer esa religi\u00f3n del pueblo, de que ha hablado Pablo VI en la <em>Evangelii nuntiandi<\/em>, libres por igual del inmovilismo de la rutina como del pastoralismo funesto de tantos que s\u00f3lo saben hablar desde sus laboratorios artificiales, sin haber aprendido a amar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, Guadalupe no debe dejar de mirar a Am\u00e9rica. La Asociaci\u00f3n de Caballeros de Guadalupe y, en su medida, la de Damas del mismo nombre, merecen un apoyo eficiente, que ellos mismos deben saber buscar, para promover encuentros, fomentar acciones, divulgar escritos, etc., que ayuden a mantener viva la llama de una amistad, nacida de la fe, entre los pueblos de Espa\u00f1a y el continente americano. La tarea ya ha sido iniciada estos \u00faltimos a\u00f1os. Falta desarrollarla con amplitud de miras y no limitarla a actos oficiales, el D\u00eda de la Hispanidad, sino extenderla al pueblo en todas sus dimensiones. Todo es poco, en esta hora de incertidumbres, para ofrecer lo que m\u00e1s eficazmente pueda dar a los hombres la paz interior y la alegr\u00eda de vivir con esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo ser indiferente ni a lo que Guadalupe ha significado desde siglos muy remotos, ni a la que en el futuro pueda significar para las tareas de evangelizaci\u00f3n de la Iglesia espa\u00f1ola en el \u00e1mbito nacional y en el extreme\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Extremadura contempla al santuario de Guadalupe como algo suyo. Lo es desde siempre por el amor y la piedad. Y puede serlo ahora con una nueva regulaci\u00f3n can\u00f3nica, si se hacen bien las cosas y se evitan actuaciones y criterios anacr\u00f3nicos y menos puros. Porque por encima de Toledo y de Extremadura, Guadalupe es de Espa\u00f1a entera y de Am\u00e9rica. Es un s\u00edmbolo, una realidad, un medio de evangelizaci\u00f3n, una fuerza religiosa que nos alimenta y fortalece en nuestra debilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta Carta Pastoral est\u00e1 escrita, porque la ocasi\u00f3n invita a ello, para conocer el pasado; pero el coraz\u00f3n pastoral y la mano de quien la escribe miran tambi\u00e9n hacia el futuro. Guadalupe es mucho m\u00e1s que un paisaje, un edificio arquitect\u00f3nico, una imagen venerada. A Guadalupe no se le puede reivindicar bajo el impulso de una conciencia regionalista, porque no ha sido ninguna regi\u00f3n, en el sentido en que empleamos hoy esta palabra, la que ha dado existencia al santuario ni al monasterio. Han sido la historia que corre, la Iglesia, los obispos de Toledo, las \u00f3rdenes religiosas, el pueblo, y m\u00e1s que nadie la misma Virgen Sant\u00edsima. Est\u00e9 en una u otra di\u00f3cesis, Guadalupe es de todos, y lo importante es que all\u00ed siga foment\u00e1ndose el amor a Santa Mar\u00eda para recibir su protecci\u00f3n y su influencia evangelizadora. Si conviene para la vida cristiana que los territorios extreme\u00f1os pertenecientes hoy a Toledo pasen a otra di\u00f3cesis de Extremadura, y entre ellos Guadalupe, h\u00e1gase cuanto antes, y h\u00e1gase bien. Ni podemos quedar anclados en una historia que empieza en la Edad Media, ni tampoco dejarnos aturdir por consideraciones que no sean estrictamente pastorales.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ciudadano espa\u00f1ol y obispo de la Iglesia deseo para Extremadura toda la satisfacci\u00f3n y el progreso a que tiene derecho; no misericordia compasiva, sino la justicia y el respeto que merece una de las tierras m\u00e1s nobles y abnegadas de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Como arzobispo de Toledo hoy, y juzgo que lo mismo pensar\u00e1n mis sucesores ma\u00f1ana, lo \u00fanico que me parece v\u00e1lido, con tal de que se aplique por igual a todas las di\u00f3cesis de Espa\u00f1a en la realizaci\u00f3n de las reformas necesarias, es atender al incremento de la vida cristiana para la mayor gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas, lenguaje que prefiero a ese otro de la encarnaci\u00f3n en el pueblo, etc\u00e9tera, tan expuesto a las manipulaciones meramente humanas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh, Virgen de Guadalupe, Reina y Madre del Amor m\u00e1s hermoso, haz que en Espa\u00f1a entera sigamos mereciendo tu protecci\u00f3n! Que las florecillas y los arroyuelos de las Villuercas sigan murmurando suavemente aquellas palabras con que te hemos saludado tantas veces: \u00abde todos se\u00e1is loada, \u00a1oh, Virgen de Guadalupe!\u00bb. Que tu misi\u00f3n de llevarnos a Cristo, cumplida siempre con fidelidad bajo las m\u00e1s bellas advocaciones con que te ha honrado la historia antigua, las cuales repetimos hoy con veneraci\u00f3n y amor humilde, siga logr\u00e1ndose por los siglos de los siglos en el coraz\u00f3n de tus hijos de Extremadura, de Toledo, y de toda la patria espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, agosto de 1978.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Libro IX, cap. 13, en <em>SS.PP. Toletanorum Opera<\/em>, edici\u00f3n Lorenzana, vol. 3, Madrid 1973, p. 202.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> J. C. G\u00f3mez Menor, <em>La antigua tierra de Talavera,<\/em> Toledo, 1975.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> F. Jim\u00e9nez de Gregorio, <em>Tres puentes sobre el Tajo en el Medievo<\/em>, Hispania, LV, 1954.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Fr. Jos\u00e9 de Sig\u00fcenza, <em>Historia de la Orden de San Jer\u00f3nimo<\/em>, I, p. 87.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Ignacio de Madrid, <em>Guadalupe<\/em>, en <em>Diccionario de Historia Eclesi\u00e1stica de Espa\u00f1a<\/em> (DHEE), Madrid 1973, T. III, s. v. <em>Monasterios<\/em>, 1.572-1.573.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral con motivo del cincuenta aniversario de la coronaci\u00f3n can\u00f3nica de la imagen de la Virgen de Guadalupe (1928-septiembre-1978). Texto publicado en el BOAT, septiembre 1978, 476-506. Celebramos este a\u00f1o el cincuenta aniversario de la Coronaci\u00f3n can\u00f3nica de la venerada imagen de Santa Mar\u00eda de Guadalupe. Ello me ha movido a escribiros esta Carta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[71],"doc_tag":[],"class_list":["post-1194","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-la-virgen-de-guadalupe-y-la-evangelizacion-de-america"],"year_month":"2026-05","word_count":11170,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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