{"id":1192,"date":"2024-09-28T18:55:13","date_gmt":"2024-09-28T16:55:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1192"},"modified":"2024-09-28T18:55:15","modified_gmt":"2024-09-28T16:55:15","password":"","slug":"homilia-en-la-misa-de-clausura-del-sinodo-diocesano","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/homilia-en-la-misa-de-clausura-del-sinodo-diocesano\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda en la Misa de clausura del S\u00ednodo diocesano"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">23 de noviembre de 1991. Publicado en BOAT, mayo-junio 1992, 79-82.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos en el Episcopado, miembros del S\u00ednodo, CabiIdo de la Catedral, sacerdotes de la Di\u00f3cesis, alumnos de los Seminarios y hermanos todos en Jesucristo:<\/p>\n\n\n\n<p>Fijaos qu\u00e9 aplicaci\u00f3n tan directa e inmediata tiene la Ep\u00edstola que hemos le\u00eddo, al acto que estamos celebrando. Es un fragmento de la Carta a los Efesios, y en \u00e9l dice San Pablo, refiri\u00e9ndose a los que hasta entonces hab\u00edan sido paganos: \u00abYa no sois extranjeros, ya no sois forasteros, sois ciudadanos del Pueblo de Dios, m\u00e1s a\u00fan, miembros de la familia de Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros no venimos del paganismo; nosotros somos cristianos desde que hemos sido bautizados, y adem\u00e1s, por las mil influencias propias del ambiente cristiano en el que hemos sido educados: de manera que estamos en casa desde hace mucho tiempo. Pero por lo que se refiere al S\u00ednodo, nunca hasta hoy hab\u00edais participado tanto en construir pueblo y familia; y, por consiguiente, nunca hasta hoy pod\u00eda decirse con todo derecho que ya no sois forasteros, ni extranjeros, que sois muy de casa. Esto es el cristiano y, de manera particular, el cristiano militante, el que ama a la Iglesia y se compromete por ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Segunda afirmaci\u00f3n que hace San Pablo: \u00abEst\u00e1is edificados sobre el cimiento de los ap\u00f3stoles y los profetas\u00bb, o sea, que sois Iglesia apost\u00f3lica. Esta familia viene de muy lejos; nuestra genealog\u00eda llega hasta ese momento en que los Ap\u00f3stoles fueron enviados por Jesucristo a predicar, como dice San Marcos, en el Evangelio que se ha le\u00eddo; \u00e9se es el cimiento nuestro; y todav\u00eda podemos ir m\u00e1s lejos, porque hubo quienes prepararon esos cimientos, y fueron los Profetas, los que hablaron en nombre de Dios durante el Antiguo Testamento, y fueron como preparando el terreno para que un d\u00eda llegase la gran novedad, la Buena Nueva: el nacimiento de Cristo y la predicaci\u00f3n de su Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese es nuestro cimiento y por eso tambi\u00e9n vosotros, miembros sinodales, que hab\u00e9is propuesto una legislaci\u00f3n para la Iglesia particular en que viv\u00eds, lo hac\u00e9is conscientes de que no es un abuso por vuestra parte, sino que est\u00e1is llamados a participar en estas actuaciones, porque ten\u00e9is como cimiento a los mismos Ap\u00f3stoles.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sigue San Pablo diciendo: \u00abY la piedra angular es Jesucristo, en el cual queda ensamblado todo el edificio\u00bb, o sea, m\u00e1s que los Ap\u00f3stoles, m\u00e1s que los Profetas, m\u00e1s que el Antiguo Testamento, m\u00e1s que el Nuevo; porque el Nuevo s\u00f3lo tiene raz\u00f3n de ser por el que lo hace Nuevo, que es Cristo la piedra angular; y vosotros, miembros sinodales, est\u00e1is edificando sobre esa piedra angular, porque am\u00e1is a Cristo. Los trabajos del S\u00ednodo han sido una prueba de amor, de amor muy grande a la Iglesia y a la obra de Jes\u00fas. Esta tarde que hemos venido aqu\u00ed, traemos con nosotros todos los esfuerzos que fuisteis realizando durante la etapa presinodal, que empez\u00f3 en 1986, y luego, despu\u00e9s, de la etapa propiamente sinodal. Todos esos esfuerzos se incorporan al esfuerzo redentor de Cristo, que ama a su Iglesia y sigue vivific\u00e1ndola con su Esp\u00edritu. Y vosotros no hab\u00e9is hecho m\u00e1s que esto. Yo en nombre de Dios, en nombre de la Iglesia Diocesana, he recogido esos trabajos vuestros, los he examinado, he visto que merecen la aprobaci\u00f3n, y ahora vengo aqu\u00ed con toda solemnidad, no por las personas que estamos, sino por el acto que celebramos, aqu\u00ed en presencia de nuestra di\u00f3cesis. Esto es tambi\u00e9n algo que pertenece a la piedra angular, y no lo digo yo, lo dice San Pablo, porque termina este fragmento de la Carta a los Efesios, diciendo el ap\u00f3stol: \u00abY vosotros mismos tambi\u00e9n os vais integrando en la construcci\u00f3n\u00bb. \u00bfOs dais cuenta, hermanos? Os integr\u00e1is en la construcci\u00f3n del Reino, de tal manera que \u00abpor el Esp\u00edritu, ven\u00eds a ser morada de Dios\u00bb. Esta es la Carta de San Pablo a los Efesios. Y por eso digo yo que tiene una aplicaci\u00f3n inmediata a nosotros, los que estamos aqu\u00ed esta tarde, para que seamos conscientes de que lo que hacemos es para integrarnos m\u00e1s en esa piedra angular del edificio; pero con la alegr\u00eda de ser no solamente los peones que arrastran las piedras, sino los alba\u00f1iles que las colocan y las ponen junto a Cristo, que es la piedra fundamental. Y as\u00ed, edificamos la construcci\u00f3n, o sea, edificamos la Iglesia Diocesana. Esta es la dignidad de nuestra labor durante este tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora se va a proceder a la aprobaci\u00f3n solemne de los Documentos Sinodales y se leer\u00e1 el Decreto con el cual quedan promulgadas las Constituciones Sinodales. Yo dejo de hablar, pero no sin antes dar las gracias a cuantos est\u00e1is aqu\u00ed: al Sr. Obispo de Ciudad Real, querido hermano nuestro, hijo de Toledo. Los dem\u00e1s Obispos de la Provincia Eclesi\u00e1stica ten\u00edan hoy compromisos ineludibles; \u00e9l ha hecho un esfuerzo para estar aqu\u00ed hoy con nosotros, y se lo agradecemos muy de veras.<\/p>\n\n\n\n<p>Doy las gracias al Excmo. Cabildo de la Catedral, por cuanto ha hecho para que este acto se celebre con toda dignidad, sin escatimar los medios necesarios para ello. Agradezco mucho a la Delegaci\u00f3n Arzobispal del S\u00ednodo, a los sacerdotes y seglares, que desde el principio han estado gastando tantas horas de trabajo, de d\u00eda y de noche, para poder lograr que todo fuera lo m\u00e1s perfecto posible. A los seglares, algunos de ellos tambi\u00e9n miembros sinodales con todo derecho. Y a todos los dem\u00e1s, sin excluir a aquellos m\u00e1s de diez mil o doce mil, que formaron parte de los grupos presinodales en todas las parroquias de la di\u00f3cesis. Yo me acuerdo de aquel a\u00f1o en que recorr\u00ed todos los lugares, concentrando a los fieles en alguna parroquia un poco m\u00e1s significativa y m\u00e1s a prop\u00f3sito para eso, anunciando la convocatoria del S\u00ednodo, explicando lo que iba a ser y recibiendo de todos una adhesi\u00f3n fervorosa que se ha mantenido hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n a vosotros, los que hab\u00e9is venido desde muy lejos, esta tarde, y volver\u00e9is muy de noche ya a vuestros hogares; que pod\u00e1is regresar en paz y con alegr\u00eda. Sabed que nos dej\u00e1is aqu\u00ed como el perfume de vuestra presencia eclesial: ya no es s\u00f3lo Toledo, no es s\u00f3lo la Ciudad y la Catedral; aqu\u00ed est\u00e1n las dem\u00e1s ciudades, villas, pueblos y aldeas; aqu\u00ed est\u00e1n los dem\u00e1s templos; templo consagrado al Se\u00f1or es el edificio que se levanta como consecuencia del S\u00ednodo, tal como lo ha recordado San Pablo. Es como un templo el que hemos estado levantando durante este tiempo; ahora vamos a hermosear entre todos lo que tiene de edificaci\u00f3n en su ser externo y en su estructura interior, para que de verdad se produzca la renovaci\u00f3n necesaria en la di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la hora en que ya se puede decir: \u00abPor sus frutos los conocer\u00e9is\u00bb. Ya no es el momento de las cr\u00edticas, ni de las preferencias subjetivas, ni de los comentarios est\u00e9riles; es la hora de aportar todos, dando cada uno lo que pueda para que en todas las parroquias se estudie lo que propone el S\u00ednodo: son cuatro libros, los cuatro libros deben ser le\u00eddos, estudiados, analizados, asimilados, retenidos, comentados y hechos fruto. Se explicar\u00e1n en el Seminario, en las clases a que correspondan los estudios a que se refiere cada uno de esos libros, se explicar\u00e1n detenidamente para que los alumnos salgan ya a su vida sacerdotal con la mentalidad que requiere el S\u00ednodo. Vosotros, cada uno, lo har\u00e9is en vuestras parroquias, y os referir\u00e9is a ello incluso en vuestras clases de religi\u00f3n; toda la di\u00f3cesis se sentir\u00e1 conmovida como consecuencia de esta acci\u00f3n, que durante tanto tiempo ha sido movida por el Esp\u00edritu Santo en la comunidad diocesana. Llamo, por \u00faltimo, de manera particular, a los j\u00f3venes, a esas juventudes que est\u00e1n aumentando cada d\u00eda en nuestra di\u00f3cesis, que est\u00e1n organiz\u00e1ndose ya fuertemente hasta el punto de contar ya varios millares, los que est\u00e1n as\u00ed organizados y formados para seguir caminando en uni\u00f3n con Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda un escritor franc\u00e9s del siglo pasado que los j\u00f3venes buscaban siempre lo desconocido para alimentarse con la novedad, de lo contrario, piensan que lo que tienen en la mano no sirve para nada. Muy pronto le corrigi\u00f3 otro poeta, Paul Claudel, dici\u00e9ndole: \u00abNo hay que buscar lo desconocido para encontrar lo nuevo, hay que analizar cada vez m\u00e1s profundamente lo que se tiene para encontrar lo inagotable\u00bb. Y \u00e9se es el Evangelio, lo inagotable. Y \u00e9se es Jesucristo, inagotable. Y \u00e9sa es la Iglesia, inagotable en su riqueza. Y \u00e9se es el Esp\u00edritu Santo, que nos conduce a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ven, ven, Esp\u00edritu Santo!, gu\u00edanos, santif\u00edcanos, enci\u00e9ndenos con el fuego de tu Amor. As\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>23 de noviembre de 1991. Publicado en BOAT, mayo-junio 1992, 79-82. Queridos hermanos en el Episcopado, miembros del S\u00ednodo, CabiIdo de la Catedral, sacerdotes de la Di\u00f3cesis, alumnos de los Seminarios y hermanos todos en Jesucristo: Fijaos qu\u00e9 aplicaci\u00f3n tan directa e inmediata tiene la Ep\u00edstola que hemos le\u00eddo, al acto que estamos celebrando. 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