{"id":1188,"date":"2024-09-28T18:53:22","date_gmt":"2024-09-28T16:53:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1188"},"modified":"2024-09-29T23:27:19","modified_gmt":"2024-09-29T21:27:19","password":"","slug":"discurso-en-la-calusura-del-sinodo-diocesano-1991","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/discurso-en-la-calusura-del-sinodo-diocesano-1991\/","title":{"rendered":"Discurso en la clausura del s\u00ednodo diocesano (1991)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Discurso pronunciado en la clausura del S\u00ednodo diocesano, 23 de noviembre de 1991. Publicado en BOAT, mayo-junio 1992, 75-77.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos todos:<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos llegado al final del S\u00ednodo, cuyos trabajos preparatorios comenzaron en 1986, con tan limpio deseo de realizar un servicio a nuestra Di\u00f3cesis de Toledo, dentro del marco de lo que la Iglesia pide hoy a sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos herederos y beneficiarios del Concilio Vaticano II, y de todo lo que a lo largo de esta etapa particular se nos ha ido ofreciendo entre alegr\u00edas y sufrimientos. Las luces han sido m\u00e1s abundantes que las tinieblas, y, durante todo este tiempo, desde que termin\u00f3 el Concilio, el Magisterio de la Iglesia no ha cesado de ofrecer ense\u00f1anzas que, examinadas en su conjunto, ayudan a todos a caminar con toda seguridad hacia el futuro. Porque necesitamos seguridad y no incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>1. En nuestra Di\u00f3cesis de Toledo, al igual que en otras, era muy necesario realizar un esfuerzo de reflexi\u00f3n, tendente a lograr una renovaci\u00f3n en los modos de pensar y actuar personales, en las instituciones y estructuras, con el deseo de hacernos m\u00e1s capaces de poder servir mejor en las tareas de la evangelizaci\u00f3n y el apostolado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ten\u00eda que ser un esfuerzo que hici\u00e9ramos conjuntamente, unidos todos en la meditaci\u00f3n y en la caridad, y buscando el auxilio de la gracia de Dios en nuestra oraci\u00f3n personal y comunitaria, para que el resultado de nuestras deliberaciones fuese provechoso, orientador y com\u00fanmente participado, aunque no fuese perfecto. Esto es lo que quer\u00eda hacerse y se ha hecho en el S\u00ednodo, lugar de encuentro y camino de hermanos que avanzan, como una familia unida, hacia un horizonte, que nos espera en la meta lejana de nuestras aspiraciones, a la que s\u00f3lo se llega cumpliendo bien lo que nos pide nuestra conciencia responsable, tal como aparece en la cercan\u00eda inmediata del servicio que prestamos a la Iglesia y al mundo, seg\u00fan nos lo pide el Se\u00f1or de los talentos.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Cuando alguien pregunte en el futuro qu\u00e9 hac\u00eda la Iglesia de Toledo aquellos \u2013es decir\u2013 estos a\u00f1os del S\u00ednodo, no dejar\u00e1 de o\u00edrse una voz que responda diciendo lo mismo que Pablo VI imaginaba que responder\u00eda alguien a quien preguntase en el futuro qu\u00e9 hac\u00eda la Iglesia en los a\u00f1os del Concilio. La respuesta ser\u00eda y es: amaba: \u00abAmaba con coraz\u00f3n pastoral\u00bb, todos lo saben, si bien es muy dif\u00edcil penetrar la profundidad y la riqueza de este amar&#8230; <em>Amaba la Iglesia de nuestro Concilio<\/em> \u2013aqu\u00ed de nuestro S\u00ednodo\u2013 <em>con coraz\u00f3n misionero<\/em>. El amor que anima nuestra Comuni\u00f3n, no se aparta de los hombres, no nos hace exclusivistas ni ego\u00edstas. Precisamente todo lo contrario, porque el amor que viene de Dios nos forma en el sentido de la universalidad: nuestra verdad nos empuja a la caridad. Recordad el aviso del Ap\u00f3stol: <em>Veritatem facientes in charitate<\/em>. \u00abObramos la verdad en la caridad\u00bb (Ef 4, 15). Aqu\u00ed, en esta magna asamblea, la manifestaci\u00f3n de dicha ley de la caridad tiene un nombre sagrado y grave: se denomina <em>\u00abresponsabilidad\u00bb<\/em> (Discurso de Pablo VI, 10 de septiembre de 1965, con motivo de la cuarta y \u00faltima sesi\u00f3n del Concilio).<\/p>\n\n\n\n<p>3. <em>Yo tambi\u00e9n apelo a ese amor, a esa responsabilidad<\/em>. A partir de ahora, nuestro S\u00ednodo es pan para la mesa diaria en que la familia diocesana come y se alimenta: no quita nada de la gran legislaci\u00f3n de la Santa Iglesia, sino que la supone y la presenta, haci\u00e9ndola familiar en ese conjunto de art\u00edculos de las Constituciones finales para que los documentos eclesiales en que se inspiran, junto con las aplicaciones que se dictan para el bien de la concreta realidad diocesana de Toledo, nos ayuden a todos a cumplir mejor con nuestra misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuatro libros en que aparecen divididas las directrices de nuestro S\u00ednodo se resumen en estas cuatro llamadas que hace el Esp\u00edritu a nuestra Comunidad Diocesana:<\/p>\n\n\n\n<p><em><u>Primero<\/u><\/em><em>: Haced m\u00e1s hermoso el rostro externo y visible de la Iglesia,<\/em> para que sea m\u00e1s f\u00e1cil y hacedero llegar a comprender el misterio de su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em><u>Segundo<\/u><\/em><em>: Proclamad la Palabra de Dios<\/em>, id por el mundo y predicad, pregonad el Evangelio de Cristo, haci\u00e9ndolo vida vuestra, y ayudad a que los dem\u00e1s tambi\u00e9n lo hagan de la suya, una catequesis permanente, un servicio al Verbo Encamado, a la Palabra que se nos dio para nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em><u>Tercero<\/u><\/em><em>: Meditad, orad, celebrad los misterios de la fe,<\/em> buscad la t\u00fanica de Cristo y tocadla con vuestras manos, un\u00edos con \u00c9l para tomar parte en el gran sacrificio de alabanza y reconciliaci\u00f3n, cantad el Credo todos juntos, recordad a los Santos, vuestros hermanos, buscad el perd\u00f3n y acercaos a la fuente preciosa de la Eucarist\u00eda; no os olvid\u00e9is nunca de la Virgen del S\u00ednodo y de todos los S\u00ednodos, de la vida particular y colectiva de los hijos de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p><em><u>Cuarto<\/u><\/em><em>: Vivid la caridad<\/em>, servid a vuestros se\u00f1ores los pobres, curad sus llagas, organizad vuestros esfuerzos, pero, sobre todo, alimentad en el Coraz\u00f3n de Cristo Jes\u00fas el fuego que ha de hacer arder el vuestro, para que nunca se canse de promover el amor y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>De esto nos hablan los cuatro libros. Meditadlos mil veces, perfeccionadlos, a\u00f1adid a lo que es de todos lo que cada uno de vosotros puede aportar como suyo, no para romper la armon\u00eda coral de vuestras voces unidas, sino para hacer m\u00e1s potente el sonido y m\u00e1s fina la modulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>4. En estos momentos, nuestra Iglesia Diocesana, como lo ha hecho siempre en el transcurso del S\u00ednodo, se coloca en actitud de s\u00faplica al Se\u00f1or para pedirle que con su gracia ayude a todos. Sacerdotes, comunidades, religiosas, familias cristianas y seglares todos, a una profunda conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, para ponernos al servicio del Reino de Dios en la tierra, suplicando su intercesi\u00f3n poderosa a Nuestra Se\u00f1ora, Santa Mar\u00eda del S\u00ednodo, como as\u00ed la hemos llamado al contemplarla en medio de nuestros trabajos, en la bella imagen que lleva este t\u00edtulo, tan graciosamente expresivo de la maternidad eclesial que la acompa\u00f1a&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso pronunciado en la clausura del S\u00ednodo diocesano, 23 de noviembre de 1991. Publicado en BOAT, mayo-junio 1992, 75-77. 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