{"id":1180,"date":"2024-09-28T18:32:20","date_gmt":"2024-09-28T16:32:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1180"},"modified":"2024-09-28T18:32:21","modified_gmt":"2024-09-28T16:32:21","password":"","slug":"identidad-catolica-de-los-pueblos-de-espana-y-raices-cristianas-de-europa","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/identidad-catolica-de-los-pueblos-de-espana-y-raices-cristianas-de-europa\/","title":{"rendered":"Identidad cat\u00f3lica de los pueblos de Espa\u00f1a y ra\u00edces cristianas de Europa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta pastoral, publicada en septiembre de 1989. Verlo en BOAT, octubre 1989, 619-623.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos diocesanos:<\/p>\n\n\n\n<p>En una Di\u00f3cesis, como la nuestra de Toledo, de tan gloriosa y fecunda historia, no solamente hemos de prestar atenci\u00f3n a las urgencias del trabajo pastoral de cada d\u00eda. Es tambi\u00e9n un deber de todos nosotros recordar algunos hechos sin los cuales no habr\u00edamos podido vivir la realidad religiosa y cultural que ha caracterizado nuestra existencia y ha contribuido en gran parte a nuestro comportamiento personal y social.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso os escribo esta carta, bien consciente de que llega a vuestras manos, a la vez que los muchos escritos y llamadas que se os hacen, para la reflexi\u00f3n exigida por los trabajos presinodales en que estamos empe\u00f1ados. Es una coincidencia, no una incompatibilidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Avivando la memoria hist\u00f3rica<\/h2>\n\n\n\n<p>El genial autor de <em>La Ciudad de Dios<\/em>, que tan profundamente supo descubrir la relaci\u00f3n entre la historia inmanente de los hombres y la historia trascendente de la Salvaci\u00f3n, establec\u00eda una peculiar medida del tiempo para el ejercicio racional de la memoria hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Advert\u00eda sagazmente que en la conciencia cronol\u00f3gica humana los tiempos son tres: presente del pasado, presente del presente y presente del futuro. Estas tres perspectivas racionales del tiempo \u00abexisten de alg\u00fan modo en el alma; y no veo en qu\u00e9 otro sitio puedan darse. El presente del pasado es la memoria; el presente del presente es la visi\u00f3n; el presente del futuro es la esperanza\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Importa, por ello, asumir y valorar las realidades del pasado, si no queremos traicionar nuestra identidad hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas pisado el solar hispano y tras besarle con amor aquella tarde del 31 de octubre de 1982, Juan Pablo II nos advert\u00eda a los obispos espa\u00f1oles sobre nuestra responsabilidad de padres y animadores de nuestro pueblo, el cual, en su presente hist\u00f3rico,<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abexperimenta una transici\u00f3n socio-cultural de grandes proporciones y busca nuevos caminos de progreso; que desea la justicia y la paz; que teme, como los otros, ante el riesgo de perder su identidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s, en su encuentro memorable con la Universidad e intelectualidad espa\u00f1olas, evocaba las ra\u00edces mismas de nuestra civilizaci\u00f3n con estas palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl papel que vuestro pa\u00eds ha reconocido a la Iglesia <em>ha dado a vuestra cultura una dimensi\u00f3n especial.<\/em> La Iglesia ha estado presente en todas las etapas de gestaci\u00f3n y del progreso de la civilizaci\u00f3n espa\u00f1ola. Vuestra naci\u00f3n ha sido el crisol donde tradiciones muy ricas se han fundido en <em>una s\u00edntesis cultural \u00fanica<\/em>. Los rasgos caracter\u00edsticos de las colectividades hispanas se han enriquecido con aportaciones hist\u00f3ricas del mundo \u00e1rabe&#8230;, fusion\u00e1ndose con una civilizaci\u00f3n cristiana ampliamente abierta a lo universal. Tanto dentro como fuera de sus fronteras Espa\u00f1a se ha hecho a s\u00ed misma, acogiendo la universalidad del Evangelio y las grandes corrientes culturales de Europa y del mundo\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurridas apenas veinticuatro horas, insist\u00eda el Santo Padre aqu\u00ed, en Toledo, en el tema de las ra\u00edces de la cultura hisp\u00e1nica con estas palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa Sede de Toledo es lugar propicio para este encuentro (con el laicado espa\u00f1ol), por estar \u00edntimamente vinculada a momentos importantes de la fe y de la cultura de la Iglesia en Espa\u00f1a. No podemos olvidar los Concilios Toledanos, que supieron encontrar f\u00f3rmulas adecuadas para la profesi\u00f3n de la fe cristiana en sus fundamentales contenidos&#8230; Toledo fue un centro de di\u00e1logo y de convivencia entre gentes de raza y religi\u00f3n distintas. Fue tambi\u00e9n encrucijada de culturas que desbordaron las fronteras de Espa\u00f1a, para influir poderosamente en la cultura del Occidente europeo\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no deja de ser altamente significativo el que un Papa eslavo, de coraz\u00f3n europeo y talante universal, reservara su m\u00e1s apremiante llamada en tierras hispanas para lanzar, desde Santiago de Compostela, el reto impresionante del retorno a la b\u00fasqueda de las ra\u00edces hist\u00f3ricas para la renovaci\u00f3n espiritual y humana de Europa. Para proclamar la urgencia de la \u00abcomprensi\u00f3n mutua de pueblos europeos tan diferentes como los latinos, los germanos, celtas, anglosajones y eslavos\u00bb, terminando con un grito de cruzada capaz de conmover a cuantos sean conscientes de su responsabilidad en Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. S\u00e9 t\u00fa misma. Descubre tus or\u00edgenes. Aviva tus ra\u00edces. Revive aquellos valores aut\u00e9nticos que hicieron gloriosa tu historia y ben\u00e9fica tu presencia en los dem\u00e1s continentes. Reconstruye tu unidad en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, a su llegada el pasado 19 de agosto al aeropuerto de Labacolla, para encontrarse junto a la tumba del ap\u00f3stol Santiago con miles de j\u00f3venes de todo el mundo, el Vicario de Cristo se refiri\u00f3 a la fe cristiana, como uno de las ra\u00edces m\u00e1s firmes de la joven Europa, precisando:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn este a\u00f1o se ha conmemorado el XIV Centenario del III Concilio de Toledo: una celebraci\u00f3n que puede hacer suscitar un eco de admiraci\u00f3n y un c\u00famulo de sugerencias entre los j\u00f3venes venidos a este Encuentro de Santiago. El III Concilio toledano, adem\u00e1s de ser un hito importante para el logro de la concordia y de la uni\u00f3n en la historia hispana, nos ofrece la clave para comprender la comuni\u00f3n de Espa\u00f1a con la gran tradici\u00f3n de las iglesias de Oriente. \u00bfC\u00f3mo no recordar las figuras de los santos hermanos Leandro e Isidoro? Ambos, santos y transmisores del saber, favorecieron la uni\u00f3n de los pueblos y la superaci\u00f3n de las rupturas causadas por la herej\u00eda arriana. Con ello la Iglesia cat\u00f3lica se presentaba ante los pueblos como el espacio creador de libertad, en que se encontraban contrapuestas las culturas hispano-romana y goda. As\u00ed fue posible inaugurar una nueva \u00e9poca e ir m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias y divisiones, que ofrec\u00edan aspectos no f\u00e1cilmente reconciliables. Frutos preciados de aquel acontecimiento eclesial fueron la armonizaci\u00f3n profunda de perspectivas entre la Iglesia y la sociedad, entre fe cristiana y cultura humana, entre inspiraci\u00f3n evang\u00e9lica y servicio al hombre\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Evocamos hoy este vivo anhelo del Sumo Pont\u00edfice, porque nuestra conciencia de Arzobispo de la Sede Toledana y Primado de Espa\u00f1a, interpretando \u2013creemos\u2013 el sentir de tantos y tantos hijos de la Iglesia espa\u00f1ola, se ve urgida por el recuerdo de los acontecimientos que aqu\u00ed tuvieron lugar en el siglo VI, cuando en 589 se celebr\u00f3 el III Concilio de Toledo. Fue entonces cuando qued\u00f3 radicalmente marcada nuestra identidad secular cristiana y comenz\u00f3 una larga y estrecha relaci\u00f3n entre la fe cat\u00f3lica y la nacionalidad hisp\u00e1nica, adem\u00e1s de situar a Espa\u00f1a para siempre en la entra\u00f1a profunda de lo que iba a ser Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto es el tiempo transcurrido desde aquel acontecimiento, que f\u00e1cilmente puede surgir el olvido o la indiferencia por parte de muchos espa\u00f1oles, acuciados por los apremios de la vida ordinaria y por las mutaciones producidas por el paso de los d\u00edas, as\u00ed como por las crisis que nuestra patria ha venido sufriendo a lo largo de los siglos \u00faltimos, con la aparici\u00f3n de tendencias irreconciliables que han dado lugar a guerras intestinas, p\u00e9rdida de valores fundamentales, pol\u00e9micas incesantes sobre nuestra historia, y desconfianza en el propio futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Es preciso, pues, volver de nuevo la vista a aquel hecho transcendental, para reinterpretarlo en el contexto pleno de la historia posterior, para saber de d\u00f3nde venimos, lo que hemos sido, y no perdemos frente a un futuro siempre incierto, pero que est\u00e1 en buena parte condicionado por nuestra identidad pret\u00e9rita.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed queremos hacernos eco de unas palabras precisas de Juan Pablo II, pronunciadas con medida delicadeza en territorio espa\u00f1ol. Esta vez, cuando el 10 de octubre de 1984 honraba con su presencia intencionada la ciudad de Zaragoza, rumbo a Hispanoam\u00e9rica, para inaugurar la preparaci\u00f3n espiritual y re-evangelizadora de otro entra\u00f1able centenario de la Hispanidad: el V del Descubrimiento colombino:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe pregunto \u2013dec\u00eda entonces el Papa\u2013 con tantos de vuestros pensadores, si ser\u00eda posible hacer historia objetiva de Espa\u00f1a sin entender el car\u00e1cter ideal y religioso de su pueblo o la presencia de la Iglesia. Por todo esto, con mirada cultural, que es un respetuoso homenaje a su solera hist\u00f3rica, con acento de voz amiga que invita a superar lagunas sin negar esencias, quiero referir a Espa\u00f1a el grito que desde Compostela dirig\u00ed a Europa: \u2018S\u00e9 t\u00fa misma. Descubre tus or\u00edgenes, aviva tus ra\u00edces. Revive aquellos valores aut\u00e9nticos que hicieron gloriosa tu historia y ben\u00e9fica tu presencia en los dem\u00e1s continentes\u2019 (Disc. 9 nov. 1982). As\u00ed encontrar\u00e1s tu historia vertebrada. Podr\u00e1s avanzar hacia los desaf\u00edos del futuro con savia vital, con creatividad renovada, sin rupturas ni fricciones en los esp\u00edritus\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La conmemoraci\u00f3n que celebramos no deja de tener relaci\u00f3n muy estrecha con los trabajos que se est\u00e1n realizando con vistas al V Centenario, en 1992, del Descubrimiento y Evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica. No habr\u00eda sido \u00e9sta posible sin la previa consecuci\u00f3n de la unidad cat\u00f3lica de Espa\u00f1a. El colosal despliegue de energ\u00edas de la Iglesia espa\u00f1ola en Am\u00e9rica no se hubiera podido producir jam\u00e1s, si no hubiera ido precedido de la incorporaci\u00f3n a la fe cat\u00f3lica de nuestro pueblo, que hunde sus ra\u00edces cristianas en los tiempos apost\u00f3licos, se consolida en el III Concilio de Toledo, y lucha despu\u00e9s durante largas centurias para librarse de las consecuencias de la invasi\u00f3n musulmana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Concilio III de Toledo y el nacimiento de Espa\u00f1a<\/h2>\n\n\n\n<p>Lo que estamos celebrando es el XIV Centenario del III Concilio de Toledo. En mayo del 589 tuvo lugar en la Ciudad Imperial aquella magna asamblea presidida por San Leandro, de Sevilla, y el Obispo Massona, de M\u00e9rida, en que el Rey Recaredo, convertido al catolicismo dos a\u00f1os antes, abjur\u00f3 oficialmente de la herej\u00eda arriana e hizo profesi\u00f3n p\u00fablica de fe cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Su ejemplo, y a\u00fan m\u00e1s, su propia convicci\u00f3n personal, de la que dio positivas pruebas, movieron a hacer lo mismo a su esposa la Reina Baddo y a los magnates y jefes visigodos, tras lo cual ya no fue dif\u00edcil que su pueblo se convirtiera tambi\u00e9n con sinceridad de coraz\u00f3n, no s\u00f3lo porque su Rey lo hab\u00eda hecho. Se un\u00edan as\u00ed en un mismo Credo los invasores y los invadidos, los visigodos con los hispanorromanos. Comenz\u00f3 la unidad cat\u00f3lica de Espa\u00f1a que ha llegado hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con raz\u00f3n escribe el gran historiador de esa \u00e9poca, Orlandis, que la conversi\u00f3n de los visigodos fue m\u00e1s teol\u00f3gica, es decir, m\u00e1s aut\u00e9nticamente religiosa que la de otros pueblos barb\u00e1ricos al cristianismo, porque mientras \u00e9stos, por ejemplo los francos, pasaban a ser cristianos desde la gentilidad, aqu\u00e9llos lo eran ya desde hac\u00eda doscientos a\u00f1os, y su incorporaci\u00f3n a la Iglesia exig\u00eda un cierto discernimiento y una determinada opci\u00f3n entre uno y otro credo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al unirse en la misma fe, eran conscientes unos y otros de las nuevas exigencias de fraternidad y comuni\u00f3n que aceptaban libremente. Lo cual no quita para que algunos dirigentes pol\u00edticos, al igual que lo hab\u00eda procurado Leovigildo, el padre de Recaredo, aspirasen a lograr la unidad religiosa por una conveniencia de \u00edndole temporal. De hecho, el acontecimiento tuvo una importancia decisiva para la configuraci\u00f3n de la naci\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Villoslada, en la Introducci\u00f3n a la obra <em>Historia de la Iglesia en Espa\u00f1a<\/em>, escribe estas palabras que resumen bellamente lo que muchos autores han afirmado de un modo o de otro al tratar de responder a la misma pregunta que \u00e9l se hace: \u00bfCu\u00e1ndo nace Espa\u00f1a?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA mi entender, en el momento en que la Iglesia cat\u00f3lica la recibe en sus brazos oficialmente y en cierto modo la bautiza en mayo de 589, cuando Recaredo I inicia su cuarto a\u00f1o de reinado. Antes del visigodo Eurico, muerto en 484, no era Espa\u00f1a naci\u00f3n independiente, ni alcanzar\u00eda la perfecta unidad nacional durante m\u00e1s de un siglo: eran dos pueblos de raza y religi\u00f3n diversas, dos pueblos que cohabitaban en la misma morada&#8230; Solamente en el Concilio III de Toledo (589) Espa\u00f1a adquiere plena conciencia de su unidad, de su soberan\u00eda e independencia. Desde entonces, todos los hispano-godos quieren ser hermanos asociados en el mismo destino hist\u00f3rico. Verif\u00edcase en aquel momento transcendental la conversi\u00f3n p\u00fablica de Recaredo, que privadamente era cat\u00f3lico desde hac\u00eda dos a\u00f1os, y la conversi\u00f3n masiva de los magnates. El pueblo vencedor pasa a la religi\u00f3n del vencido, fundi\u00e9ndose ambos espiritualmente y dando origen a la Espa\u00f1a del futuro.\u00bb \u00abCuando hablo de bautismo, no quiero decir que el Arzobispo de Sevilla ba\u00f1ase sus frentes con las aguas bautismales, pues parece m\u00e1s probable que diese por v\u00e1lido el bautismo arriano, pero s\u00ed que ungi\u00f3 ritualmente a Recaredo, derramando sobre su germ\u00e1nica cabellera el crisma de cristiano y rey. Alma de todo y presidente de aquel Concilio fue el arzobispo Leandro, hermoso s\u00edmbolo de la fusi\u00f3n de las dos razas, pues era hijo de padre hispanorromano y de madre probablemente goda. Hermano suyo, m\u00e1s joven, era Isidoro, que le sucedi\u00f3 en la sede sevillana, y que ha sido apellidado \u2018el inventor del nacionalismo espa\u00f1ol\u2019, porque es el primero que con plena conciencia de su espa\u00f1ol\u00eda pregon\u00f3 l\u00edricamente su patriotismo en el primer canto a Espa\u00f1a que reson\u00f3 en la pen\u00ednsula. Canto a Espa\u00f1a que tiene acentos de epitalamio, porque se enton\u00f3 celebrando las bodas de dos pueblos diferentes, y tiene tambi\u00e9n melod\u00edas de canci\u00f3n de cuna, porque se cant\u00f3 en la cuna de la Espa\u00f1a reci\u00e9n nacida\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces se forj\u00f3 la unidad cat\u00f3lica de los pueblos de Espa\u00f1a. No era solamente la profesi\u00f3n de fe cat\u00f3lica por parte del Rey y la abjuraci\u00f3n del arrianismo, con lo cual se aseguraba la unidad cat\u00f3lica de los pueblos de Espa\u00f1a. Lo que se consigui\u00f3 entonces fue la pacificaci\u00f3n de los esp\u00edritus \u2013de los hispanorromanos y de los visigodos\u2013 que libres ya de los riesgos de enfrentamiento, a que daban lugar las disidencias religiosas, pod\u00edan avanzar hacia el futuro con el gozo compartido de una misma fe y de un mismo modo de sentir en la consideraci\u00f3n y an\u00e1lisis de los problemas de \u00edndole social y familiar, en el respeto y la funci\u00f3n que se conced\u00eda a los tribunales de justicia, en la educaci\u00f3n pol\u00edtica y religiosa del pueblo en todas sus instancias. Eran logros culturales tan notables que algunos han estimado aquella \u00e9poca como el primer siglo de oro espa\u00f1ol. No hay hip\u00e9rbole. Pocos decenios despu\u00e9s de este Concilio aparecen refulgentes las grandes figuras de San Ildefonso y San Juli\u00e1n de Toledo, Braulio y Taj\u00f3n de Zaragoza, Quirico de Barcelona, Mart\u00edn de Dumio en Galicia con sus escritos y sus Escuelas monacales o catedralicias; y por encima de todos Isidoro de Sevilla, el hermano de Leandro, hijo espiritual de este III Concilio y que presidir\u00eda el siguiente, el m\u00e1s eficaz en cuanto a determinaciones internas en la vida de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a hombres como Isidoro y a las determinaciones del III Concilio y la unidad religiosa de Espa\u00f1a, se pudo lograr la influencia innegable de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica sobre Europa, la Europa de las nacionalidades cristianas que por entonces empezaban a ser fijadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se comprende que manifestara su j\u00fabilo, cuando tuvo noticia de lo sucedido en Toledo, un hombre genial de aquella \u00e9poca, el Papa San Gregorio Magno, el \u00faltimo de los Santos Padres de Occidente, a quien se ha llamado el <em>catequista de Europa<\/em>. Amigo como era de San Leandro, escribi\u00f3 a \u00e9ste una carta en tonos de encendido entusiasmo al conocer la conversi\u00f3n del pueblo visigodo con su Rey a la cabeza. Nadie como \u00e9l pod\u00eda medir, desde su privilegiado lugar de observaci\u00f3n y contacto con los mensajeros de las diversas culturas de aquel tiempo, las consecuencias que iban a derivarse del feliz acontecimiento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Roma, el Cristianismo y Europa<\/h2>\n\n\n\n<p>Europa fue surgiendo como consecuencia de la conjunci\u00f3n de varios factores dispares.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo es preciso mencionar el legado de Roma, su cultura, su derecho, su sentido de la administraci\u00f3n y del Estado. Dentro de su Imperio apareci\u00f3 el Cristianismo, que terminar\u00e1 latiniz\u00e1ndose, por una parte, en occidente, y, al mismo tiempo, impregnando una estructura social y pol\u00edtica sometida al m\u00e1s desenfrenado polite\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Rota por los pueblos b\u00e1rbaros la unidad del Imperio occidental, fueron surgiendo las bases del futuro mosaico europeo de las nacionalidades, que a la vez participaron enseguida del sentido universalista que la Iglesia Cat\u00f3lica supo imprimir a este conglomerado de pueblos, hasta formar con ellos una realidad pol\u00edtico-religiosa supranacional, que fue la Cristiandad. Es de justicia reiterar aqu\u00ed aquellas afirmaciones de Juan Pablo II, que todos los historiadores serios admiten sin dificultad:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa historia de la formaci\u00f3n de las naciones europeas va a la par con su evangelizaci\u00f3n, hasta el punto de que las fronteras europeas coinciden con la penetraci\u00f3n del Evangelio. Se debe afirmar que la identidad europea es incomprensible sin el cristianismo y que precisamente en \u00e9l se hallan aquellas ra\u00edces comunes de las que ha madurado la civilizaci\u00f3n del continente, su cultura, su dinamismo, su actividad, su capacidad de expansi\u00f3n constructiva tambi\u00e9n en los dem\u00e1s continentes, en una palabra, todo lo que constituye su gloria\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTodav\u00eda somos herederos de esos largos siglos en los que se form\u00f3 en Europa una civilizaci\u00f3n inspirada en el cristianismo\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la muerte de Teodosio (395) el Imperio qued\u00f3 definitivamente escindido. Por un lado, Constantinopla y sus zonas de influencia continuar\u00edan una marcha hist\u00f3rica aut\u00f3noma, saturadas principalmente de cultura griega, y con una Iglesia sometida por el sistema cesaropapista, tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s alejada de Roma; mientras que el Imperio de Occidente se fractura casi en tantos fragmentos como son los pueblos invasores. Tras un per\u00edodo de intensa y ejemplar evangelizaci\u00f3n, abrazan \u00e9stos el cristianismo, y la Iglesia queda entre ellos como el \u00fanico lazo unitario con m\u00e1s poder de cohesi\u00f3n que el propio Imperio Romano.<\/p>\n\n\n\n<p>En los albores del siglo V, hacia el a\u00f1o 409, en que tiene lugar el paso de los primeros pueblos b\u00e1rbaros, el momento es hist\u00f3ricamente dram\u00e1tico y no dejar\u00e1 de acentuarse durante todo el siglo, produciendo un acusado pesimismo entre muchos cristianos, a quienes los paganos que a\u00fan quedaban en el Imperio, atribu\u00edan la responsabilidad de la situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la s\u00f3lida estructura eclesi\u00e1stica resisti\u00f3 al general derrumbamiento de la sociedad civil, terriblemente perturbada por el acoso de las sucesivas invasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En Espa\u00f1a, como en el resto del occidente europeo, comenz\u00f3 un proceso de asimilaci\u00f3n cultural y cristiana al mismo tiempo, que Juan Pablo II ha calificado acertadamente como <em>\u00abel comienzo del bautismo de las naciones europeas\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda un serio peligro al asentarse en ella los visigodos, pueblo de grandes virtudes naturales, pero cristianizado por monjes bizantinos arrianos en el siglo anterior. Aglutinados fuertemente en torno al jefe y constituidos en casta end\u00f3gama dominante, hab\u00edan asimilado esta forma heterodoxa de cristianismo y la hab\u00edan introducido en su herencia \u00e9tnica como rasgo nacional definitorio. Bastante tolerantes, en el \u00e1mbito religioso, respecto al pueblo hispanorromano, llegaron a arrianizar a los suevos. Aunque tard\u00edamente, su gran gobernante Leovigildo (572-586) lleg\u00f3 a so\u00f1ar con la definitiva \u00abunidad hispana\u00bb por los caminos expeditivos de la unificaci\u00f3n religiosa arriana, desterrando a los obispos cat\u00f3licos y derramando sangre martirial. Ni siquiera ante su propia familia y ante sus allegados pol\u00edticos se detuvo su proyecto avasallador. San Leandro, hermano suyo por la primera esposa, fue desterrado a Constantinopla, pero de all\u00ed retornar\u00eda m\u00e1s fuerte y vigoroso, respaldado con la amistad de San Gregorio Magno. El gran obispo emeritense Massona sufri\u00f3 tambi\u00e9n una dura cautividad con ejemplar intrepidez. Hermenegildo, su hijo, pag\u00f3 con su vida la firmeza de su fe. Todos ellos constituyeron los \u00edndices m\u00e1s dram\u00e1ticos de su intolerancia religiosa y de la herej\u00eda como instrumento al servicio de una pol\u00edtica unificadora. Se trata de dominar las conciencias como garant\u00eda de vasallaje del conjunto de la poblaci\u00f3n, pero no pudo lograrlo, porque los arrianos eran una d\u00e9bil minor\u00eda demogr\u00e1fica frente a la mayor\u00eda de origen hispano, pr\u00e1cticamente cat\u00f3lica en su totalidad, y generalmente bien defendida en la fe por sus pastores.<\/p>\n\n\n\n<p>Recaredo, su otro hijo y tambi\u00e9n asociado a su reinado en tierras aragonesas, heredar\u00eda la sangre y la fe cat\u00f3lica de su hermano Hermenegildo, cuando empez\u00f3 a reinar.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Leovigildo hab\u00eda equivocado el camino hacia la meta \u2013<em>ad uniuitem et pacem<\/em>, seg\u00fan la expresi\u00f3n del Biclarense<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>\u2013, Recaredo con su conversi\u00f3n sincera, si bien no exenta de motivos pol\u00edticos, lo reencontr\u00f3. La minor\u00eda dominante sigui\u00f3 su ejemplo y pronto se iniciar\u00eda el proceso de la fusi\u00f3n \u00e9tnica y de la paz. Se logr\u00f3 la unidad cat\u00f3lica y comenz\u00f3 a existir Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que sucedi\u00f3 entonces ha de entenderse en su contexto, muy alejado de los presupuestos sobre los que se basa la convivencia civil en nuestro tiempo. Recordemos aqu\u00ed la prudente advertencia de Juan Pablo II, formulada en Viena el 10 de noviembre de 1983, durante las v\u00edsperas europeas, en el <em>Katholikentag<\/em> del A\u00f1o Jubilar de la Redenci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa historia nos obliga a entender los hechos pasados sobre la base del esp\u00edritu de aquella \u00e9poca y no a medirlos con los presupuestos de la \u00e9poca actual\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el Concilio Toledano III se inscribe dentro de la propia din\u00e1mica de la Iglesia con su tradici\u00f3n sin\u00f3dico-jer\u00e1rquica. La Iglesia hispana dispon\u00eda de la suficiente vitalidad para celebrar, todav\u00eda en \u00e9poca de persecuciones, el gran Concilio de Il\u00edberis<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>. Poco despu\u00e9s de lograda la tolerancia, comenzar\u00edan en Oriente los grandes Concilios Ecum\u00e9nicos de Nicea, Constantinopla, \u00c9feso y Calcedonia. Hispania entretanto intentaba conjurar el peligro del priscilianismo<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a> e iniciaba una intensa fase de reuniones eclesi\u00e1sticas, con la celebraci\u00f3n de Concilios Provinciales como los de Zaragoza (380)<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>, Toledano I (400)<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>, el Tarraconense del 516<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>, el Gerundense del a\u00f1o siguiente y un II Toledano en el 531<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>. Tambi\u00e9n Barcelona (hacia el 540)<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a> L\u00e9rida (546)<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a> y Valencia (546)<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a> representaban la actividad de los obispos de Levante. Incluso a pesar de las duras condiciones que se viv\u00edan, la regi\u00f3n gallega pudo celebrar dos Concilios en Braga (561 y 572).<\/p>\n\n\n\n<p>Con estos precedentes se lleg\u00f3 a los preliminares del Concilio III de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Toledano III y el Medievo occidental<\/h2>\n\n\n\n<p>No puede darse por agotado entre los historiadores el an\u00e1lisis del Concilio Toledano III y su influjo en la configuraci\u00f3n de las estructuras eclesi\u00e1sticas y civiles del naciente medievo europeo. El retroceso de la cristiandad hispana, con motivo de la invasi\u00f3n musulmana del 711, hizo que aqu\u00e9lla se aferrara a su tradici\u00f3n conciliar, al mismo tiempo que la emigraci\u00f3n de los visigodos al reino franco se tradujo en un enriquecimiento no peque\u00f1o del llamado renacimiento carolingio. La cultura cristiana, tanto de la pen\u00ednsula como del resto del occidente europeo, recibi\u00f3 el influjo de la personalidad enciclop\u00e9dica de San Isidoro de Sevilla (560-636), quien siendo hijo espiritual de este Concilio III de Toledo presidi\u00f3 despu\u00e9s el IV (633).<\/p>\n\n\n\n<p>De San Isidoro se ha podido afirmar con toda justicia: \u00abTuvo el m\u00e9rito de haber codificado la disciplina eclesi\u00e1stica de su \u00e9poca, de haber reunido una biblioteca riqu\u00edsima, el mejor archivo de la Europa medieval, en donde se cultivaba toda clase de ciencia cl\u00e1sica, y de haber fundado una escuela donde se ense\u00f1aba el trivium y el quadrivium. De no haber sido por la invasi\u00f3n \u00e1rabe, todo lo que hizo Alcuino en Aguisgr\u00e1n, lo hubiera realizado San Isidoro en Sevilla y la Escol\u00e1stica se habr\u00eda adelantado casi un siglo\u00bb<a href=\"#sdfootnote22sym\" id=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo ello, sin ceder a la banal tentaci\u00f3n de magnificar m\u00e1s de lo justo la conmemoraci\u00f3n del Concilio III de Toledo, pero sin ceder para nada tampoco en la valoraci\u00f3n genuina de aquel acontecimiento eclesial e hispano, s\u00e9anos permitido apuntar un elenco de perspectivas hist\u00f3ricas que se podr\u00edan explorar desde la altura de nuestros tiempos, y de cuestiones abiertas (teol\u00f3gicas, pol\u00edticas, sociol\u00f3gicas o simplemente hist\u00f3ricas) que bien podr\u00edan recabar el inter\u00e9s de los estudiosos.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Por una visi\u00f3n integral del Concilio III Toledano<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>No puede ser entendido un hecho hist\u00f3rico si no es teniendo en cuenta sus antecedentes y la totalidad de los factores que en \u00e9l han intervenido; mucho m\u00e1s si, como en el caso que tratamos, se han conservado los textos esenciales de su desarrollo<a href=\"#sdfootnote23sym\" id=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que de forma directa o indirecta tomaron parte en \u00e9l o lo prepararon, no pueden pasar inadvertidos, como el propio Leovigildo en pugna con su hijo, su proyecto pol\u00edtico, y los grandes hombres de Iglesia, como Leandro y Massona, los dem\u00e1s Padres Conciliares, y aun los que desde lejos ejercieron, indirectamente al menos, un ben\u00e9fico influjo, siguiendo el ejemplo de San Gregorio Magno, \u00abel catequista de Europa\u00bb<a href=\"#sdfootnote24sym\" id=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>. Hay que tener en cuenta tambi\u00e9n las condiciones religiosas y pol\u00edticas de grupos determinantes, como el mismo clero arriano en crisis, la psicolog\u00eda del entero conjunto del pueblo godo, sus costumbres, sus leyes e instituciones, su visi\u00f3n del desaparecido Imperio y su concepto del Estado, su situaci\u00f3n respecto a los dem\u00e1s pueblos germ\u00e1nicos ya fuertemente implantados en el Continente, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>De otro lado, es menester tener presente la vitalidad de la Iglesia hispanorromana, su nivel de cultura y su prestigio. Especial atenci\u00f3n hist\u00f3rica y cr\u00edtica habr\u00e1 de prestarse al nexo profundo entre los Concilios III y IV, \u00e9ste \u00faltimo el m\u00e1s importante probablemente de toda la serie por lo que significa de consolidaci\u00f3n de la obra realizada, por su visi\u00f3n unitaria de los problemas lit\u00fargicos, disciplinares y pol\u00edtico-religiosos, donde se advierte el peso de San Isidoro en su plena madurez.<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00e1mbito de lo puramente eclesi\u00e1stico habr\u00e1 que destacar determinados signos que imprimen a la Iglesia visig\u00f3tica una notable originalidad:<\/p>\n\n\n\n<p>1. El fuerte cristocentrismo trinitario que respiran los c\u00e1nones de abjuraci\u00f3n del arrianismo y de profesi\u00f3n de la fe cat\u00f3lica (cc. I al XXIII), y el propio dinamismo de conversi\u00f3n que condicion\u00f3 toda aquella asamblea sinodal.<\/p>\n\n\n\n<p>2. El audaz sentido disciplinar, con que se impuls\u00f3 la renovaci\u00f3n de la vida eclesial, sacramental y jur\u00eddica de las comunidades cat\u00f3licas, la mitigaci\u00f3n del primitivo rigorismo penitencial, la exigencia de responsabilidad de los prelados, el retomo a la tradici\u00f3n can\u00f3nica y, muy especialmente, \u00aba las constituciones y estatutos de la Sede Primada Romana\u00bb (c. I). Esta vinculaci\u00f3n a las fuentes tradicionales de la fe y, sobre todo, al centro de la comuni\u00f3n eclesial, pondr\u00eda las bases de una teolog\u00eda tan hispana como ecum\u00e9nica, cuyo principal representante ser\u00eda despu\u00e9s Juli\u00e1n de Toledo, y eliminar\u00eda toda posibilidad de retorno a los errores antiguos.<\/p>\n\n\n\n<p>3. La amplitud y originalidad de la Iglesia visig\u00f3tica, fundamentada en su jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, que se extend\u00eda desde la Galia Narbonense hasta la B\u00e9tica y la Gallaecia, que alumbr\u00f3 el gran conjunto de las comunidades eclesiales del sudoeste europeo, abierto, por una parte, a las corrientes francas y galicanas, y polarizada por otra sobre la capitalidad toledana. Unidad que configuraba ya en sus grandes l\u00edneas el perfil de las nacionalidades hisp\u00e1nicas. Es impresionante constatar la fraternidad episcopal en las firmas de tantos obispos como estuvieron presentes, titulares de sedes, unas desaparecidas o a\u00fan existentes, otras enclavadas en tierras ahora portuguesas (Braga, Beja, Ossonova, Lisboa, Oporto, Viseo, Lamego, Co\u00edmbra&#8230;) y otras tantas en regiones actualmente francesas (Narbona, B\u00e9xiers, Elna, Carcasonne, Agde, Lod\u00e8ve, Maguelone, Nimes).<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Prioridad de la renovaci\u00f3n eclesi\u00e1stica<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Una lectura exclusivamente pol\u00edtica del Concilio nos dar\u00eda una impresi\u00f3n distorsionada de la realidad del acontecimiento, y nos dejar\u00eda sin ver la primac\u00eda de la renovaci\u00f3n eclesi\u00e1stica como meta fundamental de la Asamblea conciliar. No puede negarse, sin embargo, que en ella se trataron temas de \u00edndole temporal y que de ellas se derivaron consecuencias importantes en el orden civil. Las relaciones del poder religioso y del poder civil no son un dominio cesaropapista del primero sobre el segundo, ni una hierocracia, donde predominaba lo eclesi\u00e1stico sobre lo secular. Son unas relaciones \u00absui generis\u00bb, explicables en el contexto del tiempo, donde no exist\u00edan los conceptos de soberan\u00eda en el sentido moderno, ni la relaci\u00f3n de coordinaci\u00f3n de las instituciones para el bien com\u00fan. En todo caso, se tratar\u00eda de un fen\u00f3meno previo y precedente a la Cristiandad medieval, despu\u00e9s de la reinstauraci\u00f3n del Imperio de occidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede decirse que el poder civil en muchos casos recurrir\u00eda al prestigio moral del episcopado como elemento justificador de determinadas soluciones pol\u00edticas, que en la mentalidad de la \u00e9poca se consideraban leg\u00edtimas. Ello no lleva consigo necesariamente el considerar a la Iglesia en su conjunto como una \u00abideolog\u00eda\u00bb, porque ni entonces ni despu\u00e9s es un sistema o un modo de pensar, sino una instituci\u00f3n salvadora del hombre. La introducci\u00f3n de esa categor\u00eda mental en el an\u00e1lisis de los hechos pasados ser\u00eda una forma de manipulaci\u00f3n anti hist\u00f3rica. Sin que sea necesario canonizar a los obispos que actuaron ni singular ni colectivamente, creemos que las fuentes disponibles nos permiten afirmar que los prelados intervinieron primordialmente con sentido de su responsabilidad pastoral. Sin duda, hac\u00edan Iglesia. Tambi\u00e9n hac\u00edan patria, porque el proceso evangelizador siempre ha ido acompa\u00f1ado de un paralelo proceso de personalizaci\u00f3n y de socializaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que en las asambleas conciliares se tratase a veces de temas puramente temporales deb\u00eda tener sus ventajas para la autoridad civil, porque sancionaba can\u00f3nicamente, es decir, desde la conciencia, determinados comportamientos beneficiosos en el orden temporal. No era el m\u00e1s peque\u00f1o recordar al poder pol\u00edtico su car\u00e1cter limitado, evitando todo peligro de divinizaci\u00f3n totalitaria. Las palabras de San Isidoro son tajantes a este respecto: \u00abReges a recte agendo vocati sunt, ideoque recte faciendo regis nomen tenetur, peccando amittitur\u00bb<a href=\"#sdfootnote25sym\" id=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En forma m\u00e1s o menos limitada, los Concilios contribuyeron a la creaci\u00f3n de un elemental derecho pol\u00edtico, que obligaba al monarca, al menos desde un punto de vista moral, a admitir su car\u00e1cter de espejo del pueblo y a someterse al derecho y a las mismas leyes, es decir, al bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>No menos inter\u00e9s tiene el hecho de integrar en las reuniones conciliares la presencia de jueces y exactores del fisco, para educarlos en la equidad y juzgarlos en sus posibles excesos frente a un pueblo inerme, con una burocracia escasa, lejana y con frecuencia opresora, funciones que, en parte, le hab\u00edan sido atribuidas ya al episcopado cat\u00f3lico por los emperadores cristianos del Bajo Imperio. Como desarrollo del canon XVIII del Concilio III, la Iglesia hubo de aceptar la colaboraci\u00f3n con el poder constituido como instrumento de derecho, y s\u00f3lo Dios sabe en cu\u00e1ntas ocasiones numerosas personas se sintieron protegidas por ella frente a la rapacidad de jueces y administradores del patrimonio fiscal,<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abpara que aprendan cu\u00e1n p\u00eda y justamente deben conducirse con los pueblos, y no carguen al particular, ni graven a los que dependen del fisco con acarreos y operaciones superfluas. Sean los obispos vig\u00edas que observen, seg\u00fan se lo amoneste el Rey, de qu\u00e9 manera los jueces se han de haber con los pueblos, para que as\u00ed, o les corrijan despu\u00e9s de haberlos amonestado, o hagan que llegue su insolencia a los o\u00eddos del Rey. Y si, corregidos, no pudieren enmendarlos, susp\u00e9ndalos de la Iglesia y de la comuni\u00f3n. Delib\u00e9rese por el sacerdote y los ancianos qu\u00e9 juicio merece la provincia sin detrimento de la misma\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas competencias en materias ajenas al ejercicio pastoral demuestran hasta qu\u00e9 punto se ten\u00eda un alto concepto de la moralidad del clero, como instrumento corrector de las posibles corruptelas de unos magistrados poco escrupulosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas y otras atribuciones de la instituci\u00f3n sinodal, especialmente las relativas a las frecuentes coyunturas conflictivas en la sucesi\u00f3n del trono, han planteado la cuesti\u00f3n de la naturaleza de los S\u00ednodos y Concilios visig\u00f3ticos hispanos: \u00bfUna especie de cortes? \u00bfAsambleas mixtas? \u00bfConcilios con atribuciones temporales?<a href=\"#sdfootnote26sym\" id=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a> Cuesti\u00f3n muchas veces estudiada y s\u00f3lo comprensible en una situaci\u00f3n de carencias fundamentales del poder civil en el ejercicio de su potestad leg\u00edtima.<\/p>\n\n\n\n<p>No exist\u00eda una neta separaci\u00f3n de jurisdicciones y competencias, porque si lo puramente religioso incid\u00eda en lo temporal, al propio poder civil se le reconoc\u00edan unas atribuciones, como la iniciativa de la convocatoria y el orden del d\u00eda de los Concilios, que s\u00f3lo tiene explicaci\u00f3n racional en una sociedad organizada, en un Estado muy poco evolucionado y con escasa conciencia de sus propios fines, as\u00ed como de sus medios. La Iglesia, en todo caso, supo aprovechar su situaci\u00f3n privilegiada para defender a los m\u00e1s desprotegidos y humanizar la siempre dif\u00edcil convivencia civil.<\/p>\n\n\n\n<p>No se limit\u00f3 el Concilio a recibir la abjuraci\u00f3n formal del Rey de la naci\u00f3n de los godos, sino que trat\u00f3 de erradicar de la sociedad costumbres tan b\u00e1rbaras e inhumanas como el infanticidio, el trato cruel de los esclavos (c\u00e1nones XVII, VI y XXI), las \u00faltimas pr\u00e1cticas de la idolatr\u00eda residual del paganismo (c. XVII), la servidumbre de la mujer viuda forzada a pasar a segundas nupcias contra su voluntad, o de la doncella inhabilitada por la fuerza para el estado voluntario de una virginidad libremente elegida (c. X).<\/p>\n\n\n\n<p>Los Padres Sinodales abordaron adem\u00e1s con energ\u00eda los temas de la reforma eclesi\u00e1stica en cuanto a la recuperaci\u00f3n de la disciplina tradicional can\u00f3nica (c. I), la introducci\u00f3n en la liturgia del S\u00edmbolo Niceno-Constantinopolitano como pedagog\u00eda en la formaci\u00f3n del pueblo (c. II), la posibilidad del ejercicio de la pastoral parroquial por parte de los monjes (c. IV), la administraci\u00f3n adecuada del patrimonio diocesano (c. III y XX), la integridad moral de la vida de los cl\u00e9rigos (c. V y XIII), el sentido humano en el trato con la servidumbre por parte de los obispos y las potestades civiles (c. VI, XIV, XV, XXI), la necesidad de restaurar el rigor de la disciplina penitencial (c. XI y XII), la erradicaci\u00f3n de costumbres menos honestas con motivo de la celebraci\u00f3n de las festividades de los santos (c. XXIII), la falta de austeridad en los entierros de los monjes y religiosos (c. XXII).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta l\u00ednea de renovaci\u00f3n a la luz de la tradici\u00f3n, se inscribe la petici\u00f3n regia de tratar de \u00abreducir las costumbres antiguas de la Iglesia al rito de los Santos Padres\u00bb<a href=\"#sdfootnote27sym\" id=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a>, porque \u00aben cuanto a la correcci\u00f3n de las costumbres estragadas, condesciende nuestra clemencia en que, con sentencias y penas rigurosas y firmes, establezc\u00e1is lo que se debe prohibir y, con decretos constantes, confirm\u00e9is lo que conviene observar\u00bb<a href=\"#sdfootnote28sym\" id=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma periodicidad de los S\u00ednodos, prevista para la Iglesia visigoda en el canon XVIII del Concilio III de Toledo, no parece tener fundamentalmente otro cometido que el seguimiento permanente y la prioridad de la renovaci\u00f3n de la vida eclesi\u00e1stica, adem\u00e1s de las funciones de inspecci\u00f3n sobre la administraci\u00f3n civil de la justicia y del fisco.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" class=\"wp-block-list\">\n<li>La \u00abCollectio Hispana\u00bb y su proyecci\u00f3n europea<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>En el canon I del Concilio III de Toledo se contiene ya en germen lo que ser\u00e1 despu\u00e9s una normativa eclesi\u00e1stica de amplia difusi\u00f3n, cuando afirma: \u00abQueden en vigor las constituciones de todos los Concilios y juntamente las Ep\u00edstolas de los santos Pont\u00edfices Romanos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl canon primero no s\u00f3lo inicia la serie, sino que constituye una verdadera declaraci\u00f3n de principios y expone cu\u00e1les ser\u00e1n los fundamentos sobre los que ha de asentarse la empresa de la restauraci\u00f3n disciplinar que va a acometerse: los c\u00e1nones de los antiguos Concilios y las decretales de los Pont\u00edfices Romanos; es decir, las dos fuentes primordiales del derecho de la Iglesia universal, <em>que la Colecci\u00f3n Hispana recopilar\u00eda con una amplitud desconocida<\/em> en cualquiera otra colecci\u00f3n precedente o contempor\u00e1nea\u00bb<a href=\"#sdfootnote29sym\" id=\"sdfootnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>De dicha disposici\u00f3n conciliar del Toledano III arranca la g\u00e9nesis de la Colecci\u00f3n Can\u00f3nica que, a partir del 633, con probabilidad atribuida a San Isidoro y en sus diversas recensiones \u2013\u00abisidoriana\u00bb, \u00abjulianea\u00bb o \u00abvulgata\u00bb\u2013, se prolongar\u00e1 durante toda la Baja Edad Media como fuente de disciplina eclesi\u00e1stica.<\/p>\n\n\n\n<p>Con raz\u00f3n se ha podido afirmar: \u00abSus c\u00e1nones transcienden tanto la constituci\u00f3n y direcci\u00f3n pol\u00edtica del Reino como la disciplina toda eclesi\u00e1stica&#8230; La influencia de la <em>Colecci\u00f3n Hispana<\/em> rebasaba el campo eclesi\u00e1stico y se extend\u00eda a toda la vida jur\u00eddica de la naci\u00f3n, que, seg\u00fan la cincelada frase repetida docenas de veces en los diplomas medievales, se reg\u00eda <em>secundum legem gothicam<\/em> (=Fuero Juzgo) <em>et canonicam\u2019<\/em> (=Collectio Hispana). Pero esta Colecci\u00f3n Can\u00f3nica Espa\u00f1ola salt\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras pol\u00edticas del reino visigodo, Espa\u00f1a y la Narbonense, y se extendi\u00f3 por todas las Galias, llevada por los fugitivos espa\u00f1oles que escapaban del yugo musulm\u00e1n y, a partir de los \u00faltimos decenios del siglo VIII, <em>vino a ser como el derecho supletorio de la Iglesia de las Galias, colmando las lagunas e insuficiencias de la Hadriana y de las colecciones locales&#8230;<\/em> Las dos colecciones principales de la reforma carolingia, la Hispana y la Hadriana, por necesidad y uso pr\u00e1ctico, se fundieron en una sola, primero externamente en la Hadriana-Hispana&#8230; y m\u00e1s tarde tambi\u00e9n internamente en la Decheriana, la principal colecci\u00f3n can\u00f3nica de la primera mitad del siglo IX y cuyo influjo en la Iglesia perdurar\u00e1 hasta la reforma gregoriana&#8230; En la recensi\u00f3n interpolada y falsificada de Isidro Mercator continu\u00f3 la Hispana transcribi\u00e9ndose y divulg\u00e1ndose por todo el Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico <em>hasta hacer entrega mediata o inmediata de su vieja herencia disciplinar al Decreto de Graciano<\/em>\u00bb<a href=\"#sdfootnote30sym\" id=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La fe cat\u00f3lica y la unidad religiosa en Espa\u00f1a<\/h2>\n\n\n\n<p>Queda ya muy lejos en el tiempo el hecho que conmemoramos. Precisamente por eso la conmemoraci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s justificada, porque en este orden de cosas cuanto m\u00e1s antiguos son los motivos para el recuerdo m\u00e1s nos acercan a los or\u00edgenes, es decir, a la predicaci\u00f3n inicial del Evangelio, punto de partida de lo que vino despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo arranca de un mandato del Se\u00f1or en cuya aceptaci\u00f3n y obediencia el cristiano encuentra su honor y su gloria: <em>Id y predicad ense\u00f1ando a cumplir todo lo que Yo os he mandado<\/em><a href=\"#sdfootnote31sym\" id=\"sdfootnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica a la que hab\u00eda llegado la predicaci\u00f3n del Ap\u00f3stol Santiago y la de San Pablo, en cuyos campos y ciudades hab\u00edan ido surgiendo comunidades cristiano-cat\u00f3licas cada vez m\u00e1s numerosas, capaces de defender su fe hasta el martirio, la herej\u00eda arriana de los visigodos causaba un desasosiego interior que hac\u00eda sufrir hondamente a los pastores y a la grey. Quiz\u00e1 nosotros, v\u00edctimas ya y fautores a la vez de tantos pluralismos admitidos sin r\u00e9plica como una exigencia en el uso de la libertad, estemos incapacitados para percibir la alegr\u00eda profunda de un pueblo, al ver que ya no tendr\u00eda que temer por lo que m\u00e1s amaba, su fe, puesto que los que la impugnaban ven\u00edan, ya convertidos, a formar parte de la misma y \u00fanica familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Se aseguraba as\u00ed el normal desarrollo del sentido religioso de la existencia, individual y colectiva, que, si hasta entonces hab\u00eda dado ya frutos muy estimables, de los que se sent\u00edan leg\u00edtimamente orgullosos los habitantes de la Pen\u00ednsula, ahora, bajo nuevas perspectivas pol\u00edticas y sociales, podr\u00eda manifestarse mucho m\u00e1s fecunda en su dinamismo evangelizador y misionero. Se hab\u00eda evitado una persecuci\u00f3n religiosa que a punto estuvo de declararse abiertamente contra un pueblo en su mayor\u00eda cat\u00f3lico. Se elaboraba una legislaci\u00f3n civil cada vez m\u00e1s perfecta al servicio de la justicia y del pueblo. Se reconoc\u00eda dentro de la familia la gran dignidad de la mujer. Y se percib\u00eda la fuerza matriz de la Iglesia, la gran educadora de los pueblos europeos, que por entonces empezaban a configurar su nacimiento y su futuro destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, sencillamente, nac\u00eda Espa\u00f1a. Solamente en el III Concilio de Toledo (589) Espa\u00f1a adquiere plena conciencia de su unidad, su soberan\u00eda y su independencia<a href=\"#sdfootnote32sym\" id=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, apagada ya la voz del gran San Leandro, resonaba otra, la de su hermano, hijo como el anterior de padre hispano-romano y de madre goda, el gran San Isidoro de Sevilla, luz de toda Europa, que en su <em>Historia Gothorum<\/em> pregona l\u00edricamente su patriotismo con sus loores de Espa\u00f1a, <em>De laude Spaniae:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDe ludas las tierras que se extienden desde el mar de Occidente hasta la India, t\u00fa eres la m\u00e1s hermosa, oh sacra y siempre venturosa Espa\u00f1a, madre de pr\u00edncipes y de pueblos. Con justo t\u00edtulo brillas ahora como reina de todos los pa\u00edses&#8230; T\u00fa eres la gloria y el ornamento del orbe, la porci\u00f3n m\u00e1s ilustre de la tierra en la que mucho se deleita y abundosamente florece la gloriosa fecundidad de la gente goda&#8230; T\u00fa, riqu\u00edsima en frutas y exuberante de racimos, copiosa de mieses, te revistes de espigas, te sombreas de olivos, te adornas de vides. T\u00fa, llena de flores en los campos, de frondosidad en los montes, de peces en las riberas&#8230;\u00bb<a href=\"#sdfootnote33sym\" id=\"sdfootnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El himno de la alabanza se convirti\u00f3 en eleg\u00eda de dolor y desconsuelo con motivo de la invasi\u00f3n \u00e1rabe. Siete siglos luchando para librarse del invasor y para seguir afirmando de mil maneras que Espa\u00f1a y sus reinos quer\u00edan seguir siendo cristianos. No ser\u00e1 ocioso reproducir una vez m\u00e1s las palabras de Men\u00e9ndez Pidal: \u00abEl libre y puro esp\u00edritu religioso, salvado en el Norte, fue el que dio aliento y sentido nacional a la Reconquista. Sin \u00e9l, sin su poderosa firmeza, Espa\u00f1a hubiera desesperado de la resistencia y se habr\u00eda desnacionalizado, y habr\u00eda llegado a islamizarse, como todas las otras provincias del Imperio Romano al este y al sur del Mediterr\u00e1neo, &#8230;como sucumbieron, arabiz\u00e1ndose, Siria y Egipto a pesar de su cultura helen\u00edstica m\u00e1s adelantada&#8230; Lo que dio a Espa\u00f1a su excepcional fuerza de resistencia colectiva&#8230;, fue el haber fundido en un solo ideal la recuperaci\u00f3n de las tierras godas para la patria y la de las cautivas iglesias para la cristiandad\u00bb<a href=\"#sdfootnote34sym\" id=\"sdfootnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, especialmente a partir de 1492, se desarroll\u00f3 \u00abuna larga etapa que ha llegado hasta nuestros d\u00edas, durante la cual tanto en el interior de la pen\u00ednsula como en el continente americano, que entonces se descubr\u00eda, se cre\u00f3 y propag\u00f3 una cultura cat\u00f3lica de extraordinaria significaci\u00f3n y relevancia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa obra realizada en Espa\u00f1a a lo largo de estas centurias nos permite recoger ense\u00f1anzas del pasado, que nos ayudan a reflexionar sobre el futuro, ya que nada s\u00f3lido puede proyectarse en la vida de los individuos y los pueblos si no es a partir de la propia tradici\u00f3n e identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDurante este largo per\u00edodo la Iglesia ha prestado insignes servicios a la sociedad espa\u00f1ola, tanto de \u00edndole espiritual como material y humana, simplemente por el hecho de cumplir con su misi\u00f3n en los variados campos a que \u00e9sta se ha extendido. La fe, hondamente sentida, dio lugar a una realidad social de signo cat\u00f3lico con caracter\u00edsticas propias junto con otros pueblos y naciones de Europa, y una relaci\u00f3n particularmente estrecha con los de Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo se puede entender la historia de Espa\u00f1a sin tener presente la fe cat\u00f3lica con toda su enorme influencia en la vida cultural del pueblo espa\u00f1ol. Lo manifestamos sin arrogancia, pero con profunda y firme convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPor lo mismo consideramos que es un burdo error y una actitud anti hist\u00f3rica querer educar a las nuevas generaciones procurando deliberadamente el olvido o la tergiversaci\u00f3n de aquellos hechos que, sin la fe religiosa, no tendr\u00e1n nunca explicaci\u00f3n suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abFue la Iglesia la que salv\u00f3 de la desaparici\u00f3n el patrimonio de la cultura grecolatina, matriz donde se gest\u00f3 la nuestra occidental, copiando los libros cl\u00e1sicos junto con los de su propia tradici\u00f3n b\u00edblica y patr\u00edstica. La fe cat\u00f3lica movi\u00f3 voluntades y sentimientos para crear espl\u00e9ndidos monumentos art\u00edsticos de que est\u00e1 sembrada la geograf\u00eda peninsular: monasterios, iglesias, catedrales, en todos los estilos, que no pueden contemplarse sin admiraci\u00f3n. La pintura, la escultura, la orfebrer\u00eda, la m\u00fasica y todas las artes han alcanzado cimas inigualables en su expresi\u00f3n religiosa y encontraron sus mejores mecenas en hombres de la Iglesia. Como son tambi\u00e9n obra suya la mayor parte de las universidades antiguas y una vasta red de escuelas de todo tipo, \u2013mucho antes de que el Estado tuviera una pol\u00edtica escolar definida\u2013, por medio de las cuales ha sacado de la barbarie o de la mediocridad a millones de espa\u00f1oles. En el campo de las literaturas hisp\u00e1nicas es incalculable la labor de cl\u00e9rigos y laicos cristianos, como es notorio a toda persona cultivada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa aportaci\u00f3n en recursos y en hombres a las grandes tareas nacionales o consideradas como tales a lo largo de los siglos, es ampl\u00edsima. En obras asistenciales o caritativas ninguna otra instituci\u00f3n puede exhibir un conjunto de realizaciones tan extenso, ni un n\u00famero tan elevado de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, con frecuencia an\u00f3nimos, que han consumido sus vidas, sin ninguna contraprestaci\u00f3n ni relevancia, al servicio del pueblo y de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDe manera particular se pone esto de manifiesto en la admirable empresa de la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica y de otros pa\u00edses de \u00c1frica y de Asia llevada a cabo por la Iglesia espa\u00f1ola. Los propios naturales de esos pueblos encontraron en la Iglesia la mejor defensora de sus derechos y de su consideraci\u00f3n como seres humanos\u00bb<a href=\"#sdfootnote35sym\" id=\"sdfootnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Las consideraciones precedentes nos permiten comprender la Importancia hist\u00f3rica que tuvo el acontecimiento que este a\u00f1o estamos celebrando. Ning\u00fan pueblo culto dejar\u00eda de recordar un hecho de tanta trascendencia como fue el Concilio III de Toledo. Tuvo una decisiva influencia sobre el ser de Espa\u00f1a y su unidad religiosa y pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA distancia de siglos \u2013dijo el Papa a los Obispos de la Provincia Eclesi\u00e1stica de Toledo en diciembre de 1986\u2013 nadie puede dudar del valor de este hecho y de los frutos que se han seguido en la profesi\u00f3n y transmisi\u00f3n de la fe cat\u00f3lica, en la actividad misionera, en el testimonio de los santos, de los fundadores de \u00f3rdenes religiosas, de los te\u00f3logos que honran con su memoria el nombre de Espa\u00f1a. La fe cat\u00f3lica ha desarrollado una idiosincrasia propia, ha dejado una huella imborrable en la cultura, ha impulsado los mejores esfuerzos de vuestra historia\u00bb<a href=\"#sdfootnote36sym\" id=\"sdfootnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Igualmente, el Concilio III de Toledo y lo que en \u00e9l se logr\u00f3, tuvo repercusi\u00f3n muy honda sobre la Espa\u00f1a cristiana que entonces nac\u00eda. Los Papas, los grandes evangelizadores que fueron surgiendo en los pa\u00edses europeos, los gobernantes, las leyes que fueron promulg\u00e1ndose por parte de los poderes civil y eclesi\u00e1stico, tuvieron presente lo que antes se hab\u00eda legislado y promovido en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica en \u00e9ste y en el siguiente Concilio, y las figuras de San Leandro y m\u00e1s tarde de San Isidoro merecieron el reconocimiento de los hombres cultos de su \u00e9poca por encima de lenguas y fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas no nos detenemos en la simple conmemoraci\u00f3n. En todos los actos que se han organizado y a\u00fan se han de celebrar durante el A\u00f1o del Centenario, nuestra mirada se dirige al futuro de nuestra existencia como pueblo y a nuestro personal destino de hijos de la Iglesia y conciudadanos de esta patria com\u00fan, que es Espa\u00f1a. Ya no existen un Estado confesional, ni tampoco la unidad cat\u00f3lica que en el orden religioso se vivi\u00f3 y se mantuvo durante tantos siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>A la vez que ofrecemos nuestro homenaje de respeto y gratitud al pasado por los inmensos beneficios que de aquella situaci\u00f3n se derivaron, manifestamos nuestro respeto a la cultura actual y al leg\u00edtimo pluralismo de ideas y tendencias que nacen, como normal exigencia de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es aqu\u00ed y ahora, y en esta situaci\u00f3n concreta, donde tenemos que evangelizar con fe y con esperanza. En este sentido acogemos con veneraci\u00f3n las palabras del Cardenal Secretario de Estado, Mons. Casaroli, en la Carta que con motivo del XIV Centenario nos dirigi\u00f3, en nombre del Santo Padre, y ha sido publicada en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado, el mes de mayor de 1989:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl recuerdo de lo que la Iglesia espa\u00f1ola ha hecho en el pasado no debe llevar, sin embargo, a la sola a\u00f1oranza nost\u00e1lgica de unos tiempos que no volver\u00e1n, sino que debe ser, sobre todo, est\u00edmulo para afrontar, con valent\u00eda y esperanza, el desaf\u00edo del tercer milenio, en el cual la Iglesia ha de continuar su misi\u00f3n salv\u00edfica, impregnando de valores evang\u00e9licos la cultura humana, como sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5, 13-14). Si queremos para las futuras generaciones un mundo no deshumanizado, es preciso recobrar el dinamismo de la fe operante, que transforma y perfecciona la naturaleza humana. Esta es, pues, una ocasi\u00f3n propicia para elevar nuestra ferviente acci\u00f3n de gracias al Se\u00f1or por los muchos beneficios recibidos y, a la vez, para recordar la riqueza de espiritualidad y la ingente obra que la Iglesia ha desarrollado al servicio de un pueblo, al que ha acompa\u00f1ado como Madre sol\u00edcita durante largos siglos de su historia. Una historia que \u2018a pesar de las lagunas y errores humanos \u2013en palabras de Su Santidad Juan Pablo II\u2013 es digna de toda admiraci\u00f3n y aprecio. Ella debe servir de inspiraci\u00f3n y est\u00edmulo para hallar en el momento presente las ra\u00edces profundas del ser de un pueblo. No para hacerle vivir en el pasado, sino para ofrecerle el ejemplo de proseguir y mejorar en el futuro\u2019\u00bb. (Discurso en el Aeropuerto de Barajas, Madrid, 31-X-1982)<a href=\"#sdfootnote37sym\" id=\"sdfootnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, septiembre de 1989.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Cfr. San Agust\u00edn, <em>Confesiones, <\/em>XI.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Discurso a la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, Madrid, 31 de octubre de 1982. Texto castellano en <em>Mensaje de Juan Pablo II a Espa\u00f1a:<\/em> BAC, 1982, 17.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Discurso en la Universidad Complutense, Madrid, 3 de noviembre de 1982, n. 5: Ib\u00edd. 96.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Homil\u00eda en Toledo, 4 de noviembre de 1982, n. 2: Loc. cit., 127.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Discurso en el Acto europe\u00edsta, en la Catedral de Santiago de Compostela, 9 de noviembre de 1982, n. 4: Loc. cit., 259. A partir de aquella fecha ha sido frecuente en la voz de Juan Pablo II la reiteraci\u00f3n de este llamamiento de Zaragoza, rumbo a Hispanoam\u00e9rica (10 de octubre de 1984), para inaugurar la preparaci\u00f3n espiritual del V Centenario del Descubrimiento (n. 4); en su discurso a las Comunidades Europeas, en Bruselas (20 de mayo de 1985) (n. 8). V\u00e9ase tambi\u00e9n la Enc\u00edclica <em>Slavorum Apostoli<\/em> (2 de junio de 1985) y el Simposio del Consejo de la Conferencia Episcopal de Europa (11 de octubre de 1985) \u00absobre secularizaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n hoy en Europa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Discurso en el aeropuerto de Labacolla, en Santiago de Compostela, el 19 de agosto de 1989.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Discurso en el aeropuerto de Zaragoza, el 10 de octubre de 1984.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Garc\u00eda Villoslada, R., Introducci\u00f3n a la <em>Historia de la Iglesia en Espa\u00f1a, <\/em>vol. 1\u00ba, Madrid 1979, XLII-XLIII.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Discurso en el Acto europe\u00edsta en Santiago de Compostela, el 9 de noviembre de 1982, n. 2: Loc. cit., 258.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Discurso a las Comunidades Econ\u00f3micas Europeas, en Bruselas, el 20 de mayo de 1985, n. 2. \u00abDesde el momento en que el Imperio Romano configura por primera vez a Europa, extendi\u00e9ndose desde la cuenca del Mediterr\u00e1neo, la unidad que ella conoce durante alg\u00fan tiempo es fruto de la fusi\u00f3n de corrientes griegas y latinas, asociadas pronto a los antiguos pueblos de occidente a oriente&#8230; Fue as\u00ed como apareci\u00f3 una cierta <em>unidad de civilizaci\u00f3n<\/em> a favor de intensas corrientes de intercambios\u00bb (Ib\u00edd. n. 2).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> <em>Cronic\u00f3n Ioannis Biclarensis<\/em>: ed. J. Campos, Madrid 1960.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Discurso durante las V\u00edsperas Europeas, en Viena el 10 de noviembre 1983: n. 4.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Cf. J. Orlandis, D. Ramos Lisson, <em>Historia de los concilios de la Espa\u00f1a romana y visig\u00f3tica<\/em> (EUNSA, Pamplona 1986), pp. 25-34; F. Rodr\u00edguez, <em>La Colecci\u00f3n can\u00f3nica e hispano-romana<\/em> (C.S.I.C., Madrid-Barcelona 1963), 1-15.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Cf. Orlandis-Ramos \u2013 Lisson, op. cit., 65-ss. P. Sainz Rodr\u00edguez, <em>Estado actual de la cuesti\u00f3n priscilianista,<\/em> en <em>Anuario de Estudios Medievales<\/em> 1 (1964), 653-ss. E. Romero Posse, <em>Estado actual da investigaci\u00f3n sobre Prisciliano,<\/em> en <em>Encrucillada<\/em>, 3 (1979), 150-ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Cf. J. Orlandis, D. Ramos Lisson, loc. cit., 68-ss. Rodr\u00edguez, loc. cit., 291-296.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Cf. J. Orlandis, D. Ramos Lisson, o.c., 80-100. A. De Aldama, <em>El S\u00edmbolo Toledano I<\/em> (Roma 1934), 1-66.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Cf. J. Orlandis, D. Ramos Lisson, loc. cit., 269-281. Orlandis-Ramos-Lisson, op. cit., 102 ss. Vives, <em>Concilios visig\u00f3ticos e hispanorromanos,<\/em> 1963, 345.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Cf. Rodr\u00edguez, o.c., 283-290 y Orlandis-Ramos-Lisson, o.c., 109-114; 114-120.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Cf. J. Orlandis, D. Ramos Lisson, loc. cit., 120-124. Vives, o.c. 53-54.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Cf. Orlandis-Ramos-Lisson, o.c., 124-130. Rodr\u00edguez, o.c., 297-311. Vives, o.c., 55-60.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Cf. Orlandis-Ramos-Lisson, o.c., 131-135.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote22anc\" id=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> J. M\u00aa Moliner, <em>Historia de la espiritualidad<\/em>, Burgos 1971, 77.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote23anc\" id=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> A t\u00edtulo de divulgaci\u00f3n inicial y sin pretensiones exhaustivas, se pueden recordar las obras y fuentes siguientes: Mathias de Villanu\u00f1o, O.S.B., <em>Summa Conciliorum Hispaniae, I<\/em> (Barcelona 1850), 140-151 (texto \u00edntegro en lat\u00edn). <em>El Concilio III de Toledo, base de la nacionalidad y civilizaci\u00f3n espa\u00f1ola,<\/em> Edic. pol\u00edglota (lat\u00edn, vascuence, \u00e1rabe, castellano, catal\u00e1n y gallego), con pres. de Jos\u00e9 G\u00f3mez-Menor (Ed. Zocodover, Toledo 1978). Jos\u00e9 Vives (colab. T. Mart\u00edn-G. Mart\u00ednez Diez), <em>Concilios visig\u00f3ticos e hispano-romanos<\/em> (Barcelona-Madrid, 1963), 1-39. J. Orlandis-D. Ramos-Lisson, <em>Historia de los Concilios de la Espa\u00f1a romana y visig\u00f3tica,<\/em> EUNSA, Pamplona 1986, 197-260. L. Calpena, <em>Los Concilios de Toledo, en la constituci\u00f3n de la<\/em> <em>nacionalidad espa\u00f1ola,<\/em> Madrid 1918. J. Moreno Casado, <em>Los concilios nacionales visigodos,<\/em> <em>iniciaci\u00f3n de una pol\u00edtica concordatoria,<\/em> Granada 1946.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote24anc\" id=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> Como caracter\u00edstica de la semblanza pastoral de San Leandro se reconocen su fe intr\u00e9pida y su insobornable ortodoxia, su virilidad de car\u00e1cter, esp\u00edritu realista y prudencia, flexibilidad y delicadeza espiritual (nobleza familiar originaria), su inteligencia di\u00e1fana y pr\u00e1ctica, su gran coraz\u00f3n de \u00abplus Pater\u00bb, monje, obispo y misionero, y su formaci\u00f3n espiritual integral a lo Casiano, Agust\u00edn, Jer\u00f3nimo, S. Benito y San Gregorio Magno (cf. Moliner, o.c., 68). Es impresionante, en su \u00e9poca, la hondura teol\u00f3gica y el intenso amor eclesial que evidencia su <em>Homil\u00eda<\/em> conclusiva del Concilio III de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote25anc\" id=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> <em>Sentenc.<\/em> XXX, XLVIII, 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote26anc\" id=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> Cf. G. Mart\u00ednez, en la presentaci\u00f3n-pr\u00f3logo de J. Vives, <em>Concilios visig\u00f3ticos e hispano-romanos,<\/em> (Barcelona-Madrid 1963). J. Moreno Casado, <em>Los concilios nacionales visigodos, iniciaci\u00f3n de una pol\u00edtica concordataria,<\/em> Granada 1946. Orlandis-Ramos-Lisson, <em>Historia de los concilios de la Espa\u00f1a romana y visig\u00f3tica<\/em>, 223-225. Lardeaz\u00e1bal, en el Pr\u00f3logo al <em>Fuero Juzgo<\/em>, editado por la Academia Espa\u00f1ola: \u00abCortes generales del Reino; los dos brazos de la naci\u00f3n, religi\u00f3n y legislaci\u00f3n civil\u00bb. Esta peculiar naturaleza de los Concilios Toledanos quiere cifrarla alg\u00fan autor moderno en la peculiar dificultad que pudiera comportar el \u00abgobierno conjunto\u00bb de los dos pueblos, el godo y el hispano-romano. Lo que se resolver\u00eda \u00abreteniendo el gobierno activo en manos de los godos y cediendo la inspecci\u00f3n y el control a los hispano-romanos\u00bb (cf. R. D. Abadal, <em>Els Concilis de Toledo,<\/em> en <em>Dels Visigots ais Catalans,<\/em> 71. Teor\u00eda veros\u00edmil, pero posiblemente demasiado simplista en la explicaci\u00f3n integral del fen\u00f3meno singular de los Concilios Toledanos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote27anc\" id=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> Del discurso inaugural del Monarca al Concilio. Cf. Edici\u00f3n Pol\u00edglota cit., 132 (Texto latino. 2-3).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote28anc\" id=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> De la alocuci\u00f3n de Recaredo a los Padres, tras la abjuraci\u00f3n. Cf. Ib\u00edd. 148 (castellano), 21 (latino).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote29anc\" id=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> Orlandis-Ramos-Lisson, o.c., 219.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote30anc\" id=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> Mart\u00ednez D\u00edez, G. <em>La Colecci\u00f3n Can\u00f3nica Hispana, I<\/em>. Estudio, Madrid 1966, 289-294; 294-305 (como fuente de las \u00abmasas conciliares\u00bb y de \u00abdecretales\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote31anc\" id=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> Mt 28, 19-20.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote32anc\" id=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> Garc\u00eda Villoslada, R., o.c., XLIII.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote33anc\" id=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> <em>Historia Gothorum,<\/em> Pr\u00f3logo, Elogium in Laudem Hispaniae, 1-2.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote34anc\" id=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> Men\u00e9ndez Pidal, R. <em>Historia de Espa\u00f1a,<\/em> T. I, vol. 1, Introducci\u00f3n, Madrid 1963 ,3\u00aa ed., XXVII.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote35anc\" id=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> Comisi\u00f3n Permanente de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, nota con motivo del XIV Centenario del Concilio III de Toledo: en BOAT, octubre-noviembre 1988, 601-602.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote36anc\" id=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> En BOAT, enero 1987, 36-37.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote37anc\" id=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> En BOAT, mayo 1989, 262-263.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral, publicada en septiembre de 1989. Verlo en BOAT, octubre 1989, 619-623. Queridos diocesanos: En una Di\u00f3cesis, como la nuestra de Toledo, de tan gloriosa y fecunda historia, no solamente hemos de prestar atenci\u00f3n a las urgencias del trabajo pastoral de cada d\u00eda. Es tambi\u00e9n un deber de todos nosotros recordar algunos hechos sin [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[69],"doc_tag":[],"class_list":["post-1180","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-tercer-concilio-de-toledo"],"year_month":"2026-05","word_count":9815,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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