{"id":1176,"date":"2024-09-28T18:29:54","date_gmt":"2024-09-28T16:29:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1176"},"modified":"2024-09-28T18:30:35","modified_gmt":"2024-09-28T16:30:35","password":"","slug":"el-concilio-iii-de-toledoy-la-unidad-catolica-de-espana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-concilio-iii-de-toledoy-la-unidad-catolica-de-espana\/","title":{"rendered":"El Concilio III de Toledo y la unidad cat\u00f3lica de Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Discurso pronunciado e] 7 de julio de 1989, en la XV Semana de Teolog\u00eda espiritual. Texto publicado en la obra <em>El Concilio III de Toledo. XIV Centenario 589-1989<\/em>. Arzobispado de Toledo, 1991, 69-78.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos semanistas:<\/p>\n\n\n\n<p>Hablamos de la fe de un pueblo, ya que hemos hablado estos d\u00edas de la fe del cristiano, de las crisis y dificultades que padece y de las consecuencias que tiene el que esta fe se vea envuelta en las impugnaciones propias de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hemos estado refiri\u00e9ndonos, preferentemente, casi en exclusiva a la fe de los hombres, de los cristianos, de los que vivimos dentro de esa fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora tenemos que hablar de la fe de un pueblo como tal; y este pueblo es Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En los or\u00edgenes de nuestra unidad cat\u00f3lica<\/h2>\n\n\n\n<p>El P. Villoslada escribe la introducci\u00f3n para la magna obra de la <em>Historia de la Iglesia en Espa\u00f1a,<\/em> editada por la B.A.C. en siete vol\u00famenes.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pregunta \u00e9l cu\u00e1ndo nace Espa\u00f1a. Y contesta: \u00abA mi entender, en el momento en que la Iglesia Cat\u00f3lica la recibe en sus brazos oficialmente, y en cierto modo la bautiza, en mayo de 589, cuando Recaredo I inicia su cuarto a\u00f1o de reinado. Antes del visigodo Eurico, muerto en 484, no era Espa\u00f1a naci\u00f3n independiente, ni alcanzar\u00eda la perfecta unidad nacional durante m\u00e1s de un siglo; eran dos pueblos de raza y religi\u00f3n diversas, dos pueblos que cohabitaban en la misma morada. Estos dos pueblos eran los hispano-romanos y los arrianos, los visigodos invasores. Solamente en el Concilio III de Toledo (589) Espa\u00f1a adquiere plena conciencia de su unidad, de su soberan\u00eda e independencia. Desde entonces, todos los hispano-godos quieren ser hermanos asociados en el mismo destino hist\u00f3rico. Verif\u00edcase en aquel momento trascendental la conversi\u00f3n p\u00fablica de Recaredo, que privadamente era cat\u00f3lico desde hac\u00eda dos a\u00f1os, y la conversi\u00f3n masiva de los magnates. El pueblo vencedor pasa a la religi\u00f3n del vencido, fundi\u00e9ndose ambos espiritualmente y dando origen a la Espa\u00f1a del futuro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando hablo de bautismo, no quiero decir que el arzobispo Leandro de Sevilla ba\u00f1ase sus frentes con las aguas bautismales, pues parece m\u00e1s probable que diese por v\u00e1lido el bautismo arriano; pero s\u00ed que ungi\u00f3 ritualmente a Recaredo, derramando sobre su germ\u00e1nica cabellera el crisma de cristiano y de Rey. Alma de todo y presidente de aquel Concilio fue el arzobispo Leandro, hermoso s\u00edmbolo de la, fusi\u00f3n de las dos razas, pues era hijo de padre hispanorromano y de madre probablemente goda. Hermano suyo m\u00e1s joven era Isidoro, que le sucedi\u00f3 en la sede sevillana y que ha sido apellidado el \u201cinventor del nacionalismo espa\u00f1ol\u201d, porque es el primero que con plena conciencia de su espa\u00f1ol\u00eda pregon\u00f3 l\u00edricamente su patriotismo en el primer canto a Espa\u00f1a que reson\u00f3 en la pen\u00ednsula. Canto a Espa\u00f1a que tiene acentos de epitalamio, porque se enton\u00f3 celebrando la boda de dos pueblos diferentes, y tiene tambi\u00e9n melod\u00edas de canci\u00f3n de cuna, porque se cant\u00f3 en la cuna de la Espa\u00f1a reci\u00e9n nacida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede decirse m\u00e1s bellamente ni con m\u00e1s exactitud, en lo que se refiere a este momento del nacimiento de Espa\u00f1a. El P. Villoslada, S.J., eclesi\u00e1stico eminente, est\u00e1 reconocido por los historiadores de la vida civil de Espa\u00f1a como una autoridad de primer orden<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hasta el acontecimiento decisivo<\/h2>\n\n\n\n<p>Siendo esto as\u00ed, yo tengo que explicar aqu\u00ed un poco m\u00e1s detenidamente lo que signific\u00f3 este Concilio, en el cual Recaredo se convierte al catolicismo oficialmente y empieza a existir Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues, \u00bfqu\u00e9 era Espa\u00f1a hasta entonces?<\/p>\n\n\n\n<p>Brevemente. Este territorio que llamamos hoy Espa\u00f1a inclu\u00eda, adem\u00e1s, todo lo que es Portugal y parte de Francia, la Galia Narbonense, todo ese bloque territorial era una provincia romana. El Imperio Romano hab\u00eda llegado hasta aqu\u00ed, hasta los confines de Europa en esta parte, y dominaba a estos territorios, como hab\u00eda llegado a Inglaterra, a las Islas Brit\u00e1nicas. Las legiones romanas hab\u00edan hecho sentir sus cantos de guerra por toda Europa y por gran parte de \u00c1frica, y esto que llamamos Espa\u00f1a era eso, una provincia romana. No exist\u00eda como naci\u00f3n, no era independiente, no ten\u00eda personalidad propia. Hab\u00eda ido, s\u00ed, penetrando poco a poco la civilizaci\u00f3n que los romanos impusieron, como tambi\u00e9n se hab\u00eda introducido ya el cristianismo; de modo que en todo este vasto territorio las gentes eran en su mayor\u00eda cristianos, cat\u00f3licos, hijos de la Iglesia. Y desde el punto de vista civil, legal, administrativo, etc., eran s\u00fabditos del Imperio Romano y ten\u00edan cultura latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los espa\u00f1oles de estas tierras, antes de que llegaran los visigodos, hab\u00edan aparecido personajes ya muy eminentes: Osio de C\u00f3rdoba, el Papa San D\u00e1maso, Aurelio Prudencio, el poeta cantor de nuestros m\u00e1rtires, del que dijo Men\u00e9ndez y Pelayo que \u00abno ha habido una cumbre tan alta en la l\u00edrica, despu\u00e9s de Horacio y antes de Dante, como Aurelio Prudencio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera que era un pueblo que ten\u00eda ya sus minor\u00edas muy cultivadas. Era un pueblo de pescadores, de campesinos y de soldados que nutr\u00edan las legiones romanas. Ya el soldado espa\u00f1ol se distingu\u00eda en aquella \u00e9poca por su arrojo, su valent\u00eda, como siempre lo ha hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el Imperio Romano fue poco a poco perdiendo entidad, se disolv\u00eda en s\u00ed mismo, entr\u00f3 en una fase de decadencia \u00faltima; y aunque llegaba con sus tent\u00e1culos, los de su poder, a las provincias que siempre hab\u00eda dominado desde hac\u00eda mucho tiempo, era un poder el que ejerc\u00eda muy fr\u00e1gil; se palpaban ya las consecuencias de las divisiones existentes entre los propios emperadores romanos y sus delegados y, siendo provincias del Imperio, estaban a merced del impulso m\u00e1s fuerte que un vecino ambicioso o un invasor lejano pudiera realizar cuando quisiera. Es lo que sucedi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1o 589. Hace catorce siglos. Es el III Concilio de Toledo, en que aparece un rey visigodo, Recaredo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya antes, a principios del siglo V, Hispania se desmoronaba como provincia del Imperio. Los visigodos, que hab\u00edan bajado desde Escandinavia hasta el centro de Europa y se hab\u00edan aposentado entre Hungr\u00eda y Ruman\u00eda a las orillas del Danubio, un d\u00eda se decidieron a buscar el sol; sab\u00edan que \u00e9ste era el pa\u00eds del sol tambi\u00e9n, y avanzaron con fuerza incontenible frente a las autoridades romanas, ya tan d\u00e9biles, y llegaron hasta aqu\u00ed. Unos cien o ciento cincuenta mil visigodos invaden la Pen\u00ednsula y dominan a los tres millones, aproximadamente, de habitantes que hab\u00eda en Hispania, Lusitania y la Galia Narbonense.<\/p>\n\n\n\n<p>Empiezan a dominar con la fuerza de su nuevo Imperio; aunque todav\u00eda te\u00f3rica y burocr\u00e1ticamente podr\u00edamos decir que era el Imperio Romano el \u00fanico poder reconocido. Mas empezaron los di\u00e1logos entre los visigodos invasores y los romanos de Roma para ver c\u00f3mo iban transmitiendo los poderes. Se sucedieron reyes visigodos, hasta que llega el momento en que rein\u00f3 quiz\u00e1 el m\u00e1s grande de ellos desde el punto de vista pol\u00edtico: Leovigildo. Un gran rey.<\/p>\n\n\n\n<p>Intuye que no puede haber aqu\u00ed una labor pol\u00edtica como la que \u00e9l buscaba. (No eran pueblos ya b\u00e1rbaros en el sentido originario. B\u00e1rbaro no quiere decir m\u00e1s que extranjero, extra\u00f1o. El profesor Orlandis, quiz\u00e1 la m\u00e1xima autoridad que tenemos hoy en Espa\u00f1a para hablar de estos temas, los llama \u00abbarb\u00e1ricos\u00bb. Estos pueblos, concretamente el visigodo, ya ten\u00edan una gran cultura cristiana).<\/p>\n\n\n\n<p>Eran cristianos, llegaron hasta aqu\u00ed siendo ya cristianos, porque hab\u00edan recibido el bautismo cuando estuvieron aposentados en esa zona media de Europa, Hungr\u00eda y Ruman\u00eda. All\u00ed se les predic\u00f3 el arrianismo, y lo aceptaron. Estaban bautizados y conoc\u00edan el Evangelio y otros sacramentos, y escucharon la predicaci\u00f3n arriana, por virtud de la cual aceptaban a Jesucristo, aunque, como consecuencia de la herej\u00eda, no admit\u00edan claramente su divinidad y tampoco el dogma trinitario.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Leovigildo era un hombre pol\u00edtico, enormemente competente. Comprendi\u00f3 que aqu\u00ed no pod\u00eda realizar una labor de entendimiento profundo entre el pueblo invadido y sus ej\u00e9rcitos y magnates, mientras no hubiere unidad religiosa. Y quiso lograrla sobre la base de que los hispanos que aqu\u00ed habitaban se hicieran arrianos, dejasen el catolicismo, contra lo cual los hispanos reaccionaron decididamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De la unidad que fracasa\u2026 al triunfo de la unidad<\/h2>\n\n\n\n<p>Leovigildo quiso penetrar en el alma del pueblo por ese camino. No quer\u00eda iniciar una persecuci\u00f3n sangrienta, dec\u00eda \u00e9l, mientras no fracasasen todas las dem\u00e1s gestiones tendentes a conseguir, por la v\u00eda de la persuasi\u00f3n, la unidad apetecible.<\/p>\n\n\n\n<p>Creen algunos, cuando hablan de la conversi\u00f3n de los visigodos, que fue algo rutinario, sin el m\u00e9rito de una opci\u00f3n libre y responsable, como si, convertido el rey, el pueblo no pudiera hacer otra cosa que convertirse \u00e9l tambi\u00e9n. Las cosas no fueron tan simples. Hubo pol\u00e9mica religiosa y hubo catequesis por parte de los obispos frente a los arrianos. En alguna ocasi\u00f3n el debate fue muy llamativo. Tal es el caso del obispo Massona. Quiso el rey Leovigildo que en el atrio de la Bas\u00edlica de Santa Eulalia, de M\u00e9rida, hubiera discusiones p\u00fablicas entre el obispo Massona y un obispo arriano, Suna, y que el pueblo asistiera, para explorar as\u00ed por d\u00f3nde se inclinaba y qui\u00e9n ten\u00eda m\u00e1s raz\u00f3n. Discut\u00edan sobre el dogma de la Sant\u00edsima Trinidad y sobre la divinidad de Jesucristo. El intr\u00e9pido y sabio Massona se impuso de manera tan arrolladora que el pueblo le aplaudi\u00f3 calurosamente; el pobre obispo arriano, Suna, tuvo que huir de all\u00ed avergonzado.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera que p\u00fablicamente hab\u00eda discusiones religiosas. Y el mismo Recaredo, antes de su conversi\u00f3n oficial, recibi\u00f3 instrucci\u00f3n y catequesis de San Leandro.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchos detalles que se van descubriendo poco a poco en la lectura de documentos, que nos revelan un momento de esa vida de Espa\u00f1a enormemente interesante desde el punto de vista de la predicaci\u00f3n y difusi\u00f3n de la fe: c\u00f3mo viv\u00eda ya este pueblo nuestro las exigencias de su fe y la necesidad de cultivarse y vivirla conscientemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, Leovigildo fracas\u00f3 y muri\u00f3 sin haber podido lograr la unidad religiosa del pueblo. Buscaba \u00e9l la posible influencia de Espa\u00f1a sobre las dem\u00e1s naciones que empezaban a surgir.<\/p>\n\n\n\n<p>Se afirma que tambi\u00e9n \u00e9l se convirti\u00f3 al final de su vida; mas no hay por qu\u00e9 aventurar hip\u00f3tesis que no son necesarias ni para aumentar ni para disminuir su grandeza. Le sucedi\u00f3 su hijo Recaredo. Antes hab\u00eda querido que su otro hijo, Hermenegildo, viniera a ser el jefe de toda Andaluc\u00eda, a donde le envi\u00f3 como lugarteniente suyo. Pero Hermenegildo se hab\u00eda convertido por influencia de la mujer con la que se cas\u00f3, cat\u00f3lica; no pudo aguantar m\u00e1s el dominio de su padre y se rebel\u00f3 contra \u00e9l, hecho que no fue bien visto ni siquiera por los cat\u00f3licos. Una cosa es que alabaran su conversi\u00f3n y otra que pretendiera llevar al campo de batalla las diferencias y enredarse en guerras con su padre. El hecho es que fue vencido y, hecho prisionero, parece que muri\u00f3 m\u00e1rtir en Cartagena.<\/p>\n\n\n\n<p>El rey que sucede a Leovigildo es Recaredo. Catequizado por San Leandro, al vivir las convicciones de su fe y palpar las consecuencias del fracaso de su padre, decide realizar aquel proyecto de unidad, pero por el camino contrario: no que todos sean arrianos, sino que todos sean cat\u00f3licos. El pueblo, en su mayor\u00eda, era cat\u00f3lico (unos tres millones de habitantes); los visigodos podr\u00edan ser ciento o doscientos mil.<\/p>\n\n\n\n<p>Provoca frecuentes conversaciones con los obispos cat\u00f3licos y arrianos, va preparando el terreno, hasta que llega la convocatoria oficial y se\u00f1ala el 8 de mayo del 589 para iniciar el III Concilio de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante uno o dos meses, por todos los caminos de Espa\u00f1a avanzan los obispos con sus cortejos para reunirse aqu\u00ed, atentos a la llamada del rey. Y tambi\u00e9n a sabiendas de que les convoca igualmente, con autoridad religiosa que ninguno le niega, San Leandro de Sevilla. Y vienen a Toledo. Aquellos jefes de las comunidades cristianas vinieron sabiendo que se trataba de lograr la uni\u00f3n de visigodos e hispanorromanos para profesar el Credo de Nicea; el Credo que cantamos en la misa, el de Constantinopla, el S\u00edmbolo niceno-constantinopolitano.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron aqu\u00ed unos sesenta y dos obispos; otros seis u ocho eran vicarios de los que no pudieron venir. Entre los que concurren se encuentran tambi\u00e9n algunos obispos arrianos, a los cuales se les pidi\u00f3 que viniesen para hacer abjuraci\u00f3n del arrianismo en la primera sesi\u00f3n. As\u00ed vienen los obispos de Barcelona, de Palencia, de Viseu, de Oporto, de Tortosa, de Tuy.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo pasado, para celebrar el XIII centenario del III Concilio, se hizo una edici\u00f3n pol\u00edglota en lat\u00edn, vascuence, \u00e1rabe, castellano, catal\u00e1n y gallego, en la que pod\u00e9is leer las actas del Concilio, el discurso de Recaredo, la homil\u00eda famosa de San Leandro, los nombres de todos los obispos. Las abjuraciones que hubieron de hacer los arrianos convertidos, las profesiones de fe, por ejemplo: \u00abYo, el rey Recaredo, teniendo en el coraz\u00f3n y afirmando con los labios esta santa fe y verdadera confesi\u00f3n, la cual confiesa uniforme la Santa Iglesia por todo el mundo, por el auxilio de Dios la suscrib\u00ed con mi mano derecha&#8230;\u00bb. Y tras \u00e9l: \u00abYo, la gloriosa reina Baddo, suscrib\u00ed con mi mano de todo coraz\u00f3n esta fe que he cre\u00eddo y recibido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Van as\u00ed firmando todos los obispos y, una vez que han abjurado del arrianismo esos seis u ocho obispos, vienen los anatemas contra los errores, contra la teolog\u00eda arriana, y aparecen las condenaciones para los que defiendan tal y tal error; de tal manera que quede por completo disipada en la mente y en el coraz\u00f3n toda herej\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que fueron obispos arrianos dicen: \u00abEn el nombre de Cristo, obispo de la ciudad de Barcelona anatematizando los dogmas de la herej\u00eda arriana arriba condenados, firmo con mi mano y de todo coraz\u00f3n esta santa fe cat\u00f3lica que he cre\u00eddo, entrando en la Iglesia Cat\u00f3lica\u00bb. El \u00faltimo de estos arrianos es el de Tortosa, Zoflisco (nombre germ\u00e1nico): \u00abYo, en nombre de Cristo, obispo de la ciudad de Tortosa, anatematizando los dogmas de la herej\u00eda arriana arriba condenados, firmo con mi mano y de todo coraz\u00f3n esta santa fe cat\u00f3lica que he cre\u00eddo, entrando en la Iglesia Cat\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed todos van firmando. Siguen los c\u00e1nones, las determinaciones del Concilio, preciosas para aquella \u00e9poca, que suponen un cambio muy notable en las costumbres. Por ejemplo: que no se obligue a ninguna mujer a casarse contra su voluntad; que no se obligue a ninguna mujer viuda a contraer nuevas nupcias; que no se obligue a ninguna mujer virgen a casarse en contra de su deseo de permanecer virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>En otro canon se establece la norma de que hay que impedir que el Estado imponga abusivas exacciones fiscales que oprimen al pueblo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Concilio III de Toledo y la identidad cristiana<\/h2>\n\n\n\n<p>A partir de entonces empez\u00f3 en Espa\u00f1a una \u00e9poca nueva. Comenzando con ella lo que se ha llamado el primer siglo de oro de la Iglesia espa\u00f1ola. Porque, ya unificados y admitida por todos la fe cat\u00f3lica, se produjo un per\u00edodo de enorme esplendor. Los grandes obispos santos de aquella \u00e9poca, te\u00f3logos, trabajaron intens\u00edsimamente para fortalecer en la fe al pueblo, corregir sus vicios y sus errores. Hombres como San Braulio y Taj\u00f3n de Zaragoza, Massona de M\u00e9rida que fue restituido a su di\u00f3cesis, San Leandro y San Isidoro de Sevilla, San Quirico de Barcelona, San Eladio, San Eugenio, San Ildefonso y San Juli\u00e1n de Toledo; fueron hombres extraordinarios que escribieron y predicaron para adoctrinar a los cl\u00e9rigos y a todo el pueblo de modo excepcional.<\/p>\n\n\n\n<p>Ved, como detalle demostrativo de lo que estoy diciendo, un fragmento de una carta de San Braulio de Zaragoza a San Isidoro de Sevilla. San Isidoro hab\u00eda enviado a San Braulio el libro de los Sin\u00f3nimos y pide a cambio que Braulio le mande el comentario de los Salmos 51 al 60, de San Agust\u00edn. Pero \u00e9ste pide con insistencia a San Isidoro que le env\u00ede las Etimolog\u00edas, su obra m\u00e1s notable. Se las hab\u00eda pedido varias veces y no las hab\u00eda recibido. Cansado de la tardanza, le escribe esta carta en que dice: \u00abSi no me equivoco, han pasado ya siete a\u00f1os desde que te estoy pidiendo, a lo que recuerdo, los libros de los Or\u00edgenes escritos por ti; y t\u00fa, cuando estaba contigo, me enga\u00f1aste con mil evasivas, y despu\u00e9s que me separ\u00e9 de ti no me has contestado al objeto sino sutiles pretextos dici\u00e9ndome unas veces que no estaban terminadas, otras que no ten\u00edas copias, otras que mi carta se hab\u00eda perdido y otras muchas excusas; hemos llegado hasta el d\u00eda de hoy y seguimos sin que mi petici\u00f3n haya tenido resultado. Por ello voy a cambiar mis s\u00faplicas por quejas, de suerte que lo que no he conseguido con ruegos lo logre zahiri\u00e9ndote con reproches&#8230; A veces, en efecto, los mendigos sacan provecho de sus gritos intemperantes. \u00bfPor qu\u00e9, pues, mi se\u00f1or, no quieres darme lo que te pido? Has de saber una cosa, no te voy a dejar, dando a entender que no me importa lo que me niegas, sino que insistir\u00e9 y volver\u00e9 a insistir hasta que reciba y consiga, de acuerdo con la invitaci\u00f3n de nuestro Redentor, que dice: Buscad y encontrar\u00e9is. Y a\u00f1ade: Llamad y se os abrir\u00e1. \u00a1Qu\u00e9 curioso! He buscado y busco a\u00fan; estoy llamando, por eso doy voces hasta que me abras. Me consuela el descubrimiento de esta t\u00e1ctica; tal vez t\u00fa, que no hiciste caso a mi s\u00faplica, atiendas mis reproches. En consecuencia, te sigo tus propios argumentos que bien conoces. No me atrevo, presumiendo como un necio, a\u00f1adir nada nuevo, porque soy un ignorante y t\u00fa un sabio (no era ignorante San Braulio, no); pero no me averg\u00fcenza, pese a mi torpeza, hablar contigo, porque me acuerdo del consejo del Ap\u00f3stol que nos manda soportar con agrado al ignorante (le recuerda que no puede tener escondidos los talentos que Dios le ha dado, porque le pedir\u00e1 cuenta de ellos). Esos dones que posees no son s\u00f3lo para ti, sino para provecho de los dem\u00e1s; t\u00fa eres s\u00f3lo administrador de esas riquezas&#8230; Vuelvo al \u00fanico remedio que tengo y que ya he citado, es decir, a la impertinencia, en la que se refugian los traicionados en la amistad y los desprovistos de los dones que tienen los dem\u00e1s miembros relevantes. Oye, pues, mi voz, no obstante la distancia que nos separa&#8230; (\u00a1Qu\u00e9 humildad, qu\u00e9 insistencia! No hay melosidad, sino una repetici\u00f3n insistente, recognoscitiva de la categor\u00eda de San Isidoro; pero al mismo tiempo le hiere un poco, le tiene que herir un poco a San Isidoro, la fuerza reclamativa, amistosa, muy viva, tal como la expresa San Braulio). Devu\u00e9lveme, devu\u00e9lveme lo que me debes, que eres siervo, siervo de Cristo y de los cristianos, para que puedas ser t\u00fa el mayor de todos nosotros y no reh\u00fases hacer part\u00edcipe a nuestras almas sedientas y atormentadas por el ansia de saber&#8230; La gracia que sabes que te ha sido confiada, es en raz\u00f3n de nosotros; te hago saber, en consecuencia, que los libros de las Etimolog\u00edas, que te solicito, est\u00e1n ya, aunque mutilados e incompletos, en manos de muchos; por eso te ruego que me env\u00edes una copia \u00edntegra, corregida y bien ordenada, no sea que llevado por mi amistad me vea obligado a tomar, de otros, vicios por virtudes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>San Braulio no se conformaba con cualquier cosa; ped\u00eda el libro completo, revisado por el mismo Isidoro. Al fin, \u00e9ste le envi\u00f3 las Etimolog\u00edas, junto con otros libros; pero \u2013y otro detalle que conmueve\u2013 las mand\u00f3 sin corregir a causa de su mala salud, diciendo que ten\u00eda pensado envi\u00e1rselas para que \u00e9l mismo las corrigiera, porque \u00e9l ya no pod\u00eda. \u00a1Estos eran los hombres de aquella \u00e9poca de la Iglesia visig\u00f3tica!<\/p>\n\n\n\n<p>Mas, en el 711, todo se derrumba ante la invasi\u00f3n musulmana. La monarqu\u00eda visig\u00f3tica se hundi\u00f3 para siempre. Las manifestaciones culturales de la vida cristiana dejan de existir en muchos lugares.<\/p>\n\n\n\n<p>Entraron en Espa\u00f1a, atravesaron la pen\u00ednsula y muy pronto llegaron hasta el norte, excepto a aquellas zonas donde los cristianos se refugiaron y desde donde empez\u00f3 la Reconquista, a la que nos referimos con s\u00f3lo los nombres de Covadonga y Don Pelayo. \u00a1Siete siglos de lucha!<\/p>\n\n\n\n<p>Comentaba yo esto un d\u00eda con el Papa, al hablar del XIV Centenario que estamos celebrando y sus consecuencias. El Santo Padre, que conoce bien la historia de Espa\u00f1a, dijo: \u00abEs admirable esa historia vuestra; que estuvieseis luchando siete siglos en defensa de la fe cristiana no se ha dado en otras partes. Parece \u2013a\u00f1adi\u00f3\u2013 que todo lo iba disponiendo Dios para que, cuando ya vino la paz y vino la unidad nacional con los Reyes Cat\u00f3licos, ante el descubrimiento de Am\u00e9rica, ese pueblo vuestro que se hab\u00eda forjado as\u00ed, con tanta fuerza y con tanto ardor en la lucha en defensa de la fe, desplegase todas sus energ\u00edas a trav\u00e9s del Oc\u00e9ano, hacia Am\u00e9rica&#8230; Parece como si Dios hubiera querido disponer a vuestro pueblo as\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque lo importante de esta \u00e9poca de la Reconquista, lo explica muy bien Juli\u00e1n Mar\u00edas en un libro publicado recientemente: <em>La Espa\u00f1a inteligible<\/em>, es que el pueblo espa\u00f1ol quiso durante esos siete siglos seguir siendo cristiano y cat\u00f3lico. No accedi\u00f3 a las solicitaciones de la civilizaci\u00f3n ar\u00e1biga, que era en muchos aspectos m\u00e1s seductora que la que aqu\u00ed se ten\u00eda. Si nuestras comunidades cristianas hubieran aceptado a los \u00e1rabes, como sus antepasados aceptaron a otros invasores, se habr\u00edan evitado much\u00edsimos sufrimientos. No lo hicieron. Hubo defecciones, como siempre; pero el pueblo como tal se mantuvo en uni\u00f3n con sus reyes y con sus caudillos militares, y mantuvo su fe con fidelidad admirable.<\/p>\n\n\n\n<p>Los musulmanes no se explicaban, a veces, por qu\u00e9 resist\u00edan tanto los espa\u00f1oles; quer\u00edan \u00e9stos recobrar sus territorios, s\u00ed, pero \u2013como dice Mar\u00edas\u2013, lo que buscaban ante todo era mantener su fe y que les dejaran libres con sus creencias. La lucha heroica de la \u00e9poca de la Reconquista fue impulsada por amor a los valores religiosos de la fe cat\u00f3lica, con la cual estaba identificado el pueblo. Tal es el aspecto positivo de la Reconquista. Con la particularidad de que, mientras aqu\u00ed se peleaba continuamente en los campos de batalla, en el resto de Europa, lo que es hoy Francia, Italia, etc., viv\u00edan con tranquilidad las comunidades cristianas el progreso de su fe. En la \u00e9poca en que Santo Tom\u00e1s de Aquino escribe la <em>Summa Theologiae<\/em> o compone el <em>Pange lingua<\/em>, unos pocos a\u00f1os antes, aqu\u00ed se ha tenido que librar la batalla de las Navas de Tolosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y todav\u00eda m\u00e1s cerca de las fechas en que Santo Tom\u00e1s ense\u00f1a en la Sorbona o en N\u00e1poles, aqu\u00ed Fernando III el Santo conquista C\u00f3rdoba en 1236, Ja\u00e9n en 1246 y Sevilla en 1248. Combate tras combate, pero siempre en nombre de la fe. Y a la vez hace que se levanten catedrales, como la de Toledo, en los territorios conquistados. Siguieron celebr\u00e1ndose Concilios; aparece Alfonso X el Sabio, que compone las Cantigas de Santa Mar\u00eda y el C\u00f3digo de las Siete Partidas. Y surge la Escuela de Traductores, de Toledo. Y brillan hombres tan eminentes como San Raimundo de Pe\u00f1afort, el mejor canonista de su tiempo; y don Rodrigo Jim\u00e9nez de Rada, el gran Arzobispo de esta Sede toledana, alma de las grandes empresas de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo terminar.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de 1492, lograda por los Reyes Cat\u00f3licos la unidad nacional y libre ya nuestro territorio de la presencia musulmana, todo qued\u00f3 dispuesto para la gran empresa de la civilizaci\u00f3n de Am\u00e9rica y Filipinas, que no hubiera sido posible sin la unidad cat\u00f3lica tan fervorosamente mantenida desde la conversi\u00f3n de Recaredo, en el III Concilio de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>De todo ello nos hablaba con palabras que nos han conmovido, el primer d\u00eda de la Semana, el Sr. Cardenal Alfonso L\u00f3pez Trujillo, al referirse a lo que fue la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica. No hablo de la conquista, en la cual se dieron abusos por parte de nuestros soldados, como siempre se han dado en ese g\u00e9nero de empresas, cuando un pueblo trata de conquistar a otro. Hablo de la evangelizaci\u00f3n. Y cuando leo que se calcula que desde el primer misionero que lleg\u00f3 a Am\u00e9rica hasta nuestros d\u00edas han ido unos doscientos mil misioneros espa\u00f1oles, tengo que rendirme y ponerme de rodillas ante lo que significaba una Iglesia que ha sido capaz de hacer lo que ha hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto se debe a la unidad cat\u00f3lica. De no haber sido as\u00ed, sin unidad cat\u00f3lica, hubi\u00e9ramos estado divididos unos contra otros, cat\u00f3licos, protestantes, y nos hubi\u00e9ramos consumido en est\u00e9riles divergencias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQue hubo defectos? Pero tengamos presente lo que cualquier historiador y hombre juicioso se ve obligado a advertir: no juzguemos los acontecimientos del pasado con criterios de nuestro tiempo de hoy. Hubo defectos en la lucha contra el protestantismo; hubo intemperancias en la Contrarreforma; hubo, pues, un exceso de intervencionismo por parte de los reyes. Aqu\u00ed mismo tenemos una v\u00edctima, cuyo recuerdo nos hace sufrir cada vez que pensamos en \u00e9l: el arzobispo Carranza. Mas no se puede negar que se realiz\u00f3 un esfuerzo tremendo por la pureza de la fe.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hasta nuestros d\u00edas y hacia el futuro<\/h2>\n\n\n\n<p>La unidad cat\u00f3lica se mantuvo frente a todo peligro de escisi\u00f3n por motivos doctrinales o pol\u00edticos. Los procedimientos, a veces, no fueron correctos, hemos de reconocerlo. Pero los valores positivos son muchos m\u00e1s altos. Esta unidad de fe contribuy\u00f3 poderosamente a que, en los siglos XVI, XVII y XVIII, existiera en Espa\u00f1a una paz interior, social y pol\u00edtica, superior a la de cualquier otro pa\u00eds europeo.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed, a este respecto, la afirmaci\u00f3n que hace tambi\u00e9n Juli\u00e1n Mar\u00edas en otro libro: <em>La Espa\u00f1a real<\/em>. Habla del siglo XIX y dice: El siglo XIX se descompone en diversos aspectos de la realidad espa\u00f1ola y su imagen nos perturba y confunde indeciblemente, porque suelen proyectarse a nuestra historia entera fen\u00f3menos muy recientes; por ejemplo, la creencia de que Espa\u00f1a es un pa\u00eds dominado por la discordia, dispuesto a las guerras civiles&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que Espa\u00f1a es uno de los pa\u00edses europeos menos desgarrados por luchas internas. Los reinos cristianos de la Edad Media luchan entre s\u00ed rar\u00edsimas veces, infinitamente menos que franceses, italianos o brit\u00e1nicos entre s\u00ed. No hay nada equivalente a las guerras civiles religiosas de Francia en el siglo XVI. Desde 1713 a 1808 hay un siglo blanco de concordia insuperable. La invasi\u00f3n napole\u00f3nica, la opresi\u00f3n absolutista de Fernando VII, la intervenci\u00f3n francesa de 1823, los Cien Mil Hijos de San Luis, la desarticulaci\u00f3n de las regiones, todo esto introduce los g\u00e9rmenes de la discordia hasta hacer posible que se hablase m\u00e1s tarde de las dos Espa\u00f1as. Expresi\u00f3n que nunca tuvo el menor sentido hasta entonces, gracias a la unidad religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XIX, como consecuencia de la invasi\u00f3n francesa y de la siembra de doctrinas disolventes y de actitudes pol\u00edticas adversas, es cuando empieza a cuartearse esa unidad con las dolorosas guerras civiles, que para el pueblo ten\u00edan tambi\u00e9n, en ciertos lugares y ambientes, car\u00e1cter religioso (carlistas, etc.). Se promulg\u00f3 alguna Constituci\u00f3n que romp\u00eda la unidad cat\u00f3lica; pero pronto fue abolida y se volvi\u00f3 a la situaci\u00f3n anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XX el catolicismo sigui\u00f3 siendo la religi\u00f3n oficial, la del Estado, que con el par\u00e9ntesis de la Rep\u00fablica y de los a\u00f1os de la guerra civil, sigui\u00f3 si\u00e9ndolo hasta que en 1978 se aprob\u00f3 la nueva Constituci\u00f3n espa\u00f1ola, que hoy tenemos, con la cual desaparece el Estado confesional.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra situaci\u00f3n es muy distinta. Para comprenderla y entender bien lo que debe ser nuestro comportamiento hoy, os aconsejo la lectura sosegada de los documentos que se han publicado con motivo del XIV Centenario del III Concilio de Toledo, que estamos conmemorando: el de la Comisi\u00f3n Permanente del Episcopado Espa\u00f1ol, La fe cat\u00f3lica de los pueblos de Espa\u00f1a; y la Carta, extraordinariamente elocuente del Cardenal Casaroli, Secretario de Estado, dirigida al Arzobispo que os habla y a toda la Iglesia Espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>7 de Julio 1989. Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> R. Garc\u00eda Villoslada, Introducci\u00f3n a la <em>Historia de la Iglesia en Espa\u00f1a, <\/em>vol. 1\u00ba, Madrid 1979, XLII-XLIII.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso pronunciado e] 7 de julio de 1989, en la XV Semana de Teolog\u00eda espiritual. Texto publicado en la obra El Concilio III de Toledo. XIV Centenario 589-1989. Arzobispado de Toledo, 1991, 69-78. Queridos semanistas: Hablamos de la fe de un pueblo, ya que hemos hablado estos d\u00edas de la fe del cristiano, de las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[69],"doc_tag":[],"class_list":["post-1176","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-tercer-concilio-de-toledo"],"year_month":"2026-04","word_count":5023,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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