{"id":1170,"date":"2024-09-27T23:26:47","date_gmt":"2024-09-27T21:26:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1170"},"modified":"2024-09-27T23:26:47","modified_gmt":"2024-09-27T21:26:47","password":"","slug":"necesidad-de-criterios-claros-y-acertados","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/necesidad-de-criterios-claros-y-acertados\/","title":{"rendered":"Necesidad de criterios claros y acertados"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\" id=\"block-8acbe349-0506-40a6-a519-4c81df619f35\">Esta conferencia se pronunci\u00f3 en el Colegio del Arte Mayor de la Seda, de la Ciudad Condal, en diciembre de 1968. Se reproduce el texto publicado por la Editorial Balmes, Barcelona 1969.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Luces y datos positivos.<br>Criterios de orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Trat\u00e9 de ofreceros ayer una visi\u00f3n sint\u00e9tica y global de la situaci\u00f3n actual de la Iglesia, atendidas las causas que motivaron el Concilio, su necesidad y los fen\u00f3menos que han acompa\u00f1ado o seguido al hecho conciliar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buscar las ra\u00edces de los mismos y encontrarles una explicaci\u00f3n adecuada, puede contribuir a la serenidad de los esp\u00edritus, porque la perspectiva hist\u00f3rica, dentro de la cual han ido desarroll\u00e1ndose estos hechos, es amplia y comprende aspectos muy diversos. Entonces uno saca la consecuencia de que lo que pueda haber hoy de confusi\u00f3n o desconcierto en el ambiente religioso espiritual de la vida de la Iglesia no se debe al hecho cristiano en cuanto tal, sino a ese conjunto de datos y factores que necesariamente ejercen su influencia. Este es el mundo que nos ha tocado vivir; \u00e9stas han sido las circunstancias concretas de la \u00e9poca inmediatamente anterior al Concilio; \u00e9stos han sido los modos y los m\u00e9todos que se han seguido en cuanto a la divulgaci\u00f3n del hecho conciliar; \u00e9stas han sido las actitudes psicol\u00f3gicas de muchos miembros de la Iglesia; y todo ello ha aflorado a la superficie, y de repente se nos ha venido encima. Unos sienten deseos de avanzar m\u00e1s r\u00e1pidamente; otros, por el contrario, quieren que se frene a tiempo. Y es que ni unos ni otros han captado toda la magnitud del hecho conciliar. Algo que por su naturaleza y densidad necesita decenios para poder ser asimilado con suficiente madurez intelectual y religiosa, quiere ser aplicado, seg\u00fan los diversos criterios, en un plazo fijo de dos o tres a\u00f1os, como si se tratase de una letra de cambio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed estas actitudes molestas y recelosas en que algunos caen, para los cuales la ruina de la Iglesia es inminente, o esas otras de los que piensan que todo tiene que cambiar, con lo cual caen en otra ilusi\u00f3n terrible, porque, como despu\u00e9s la realidad no es as\u00ed, viene el desenga\u00f1o y creen poder tener derecho a esperar del Concilio lo que el Concilio no prometi\u00f3 nunca. Tratemos, pues, ante todo, de lograr la necesaria serenidad. Pienso que \u00e9sta es una de las principales obligaciones del obispo en su di\u00f3cesis. Yo intento facilit\u00e1rosla con estas reflexiones. Si ayer os hablaba de las sombras, hablemos hoy de las luces. Tambi\u00e9n existen.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Luces y datos positivos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1\u00ba. <\/strong><em><strong>Relaci\u00f3n Iglesia-mundo<\/strong><\/em><strong>.<\/strong> Ser\u00edamos injustos si no reconoci\u00e9ramos los avances conseguidos en este aspecto. Se\u00f1alo los siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>a)<\/em> Los viajes apost\u00f3licos de Pablo VI, inimaginables unos pocos a\u00f1os antes, en contacto con los ambientes m\u00e1s diversos del mundo contempor\u00e1neo, yendo de frente al encuentro de toda clase de situaciones religiosas, sociales o pol\u00edticas. Su primer viaje a Palestina, por ejemplo, en el mundo \u00e1rabe y jud\u00edo, acogido con respeto y veneraci\u00f3n por todos. Sus gestos conmovieron la conciencia del mundo, y en ese entrecruce de culturas, de religiones y de odios, sus palabras de paz y de fe hallaron eco en el coraz\u00f3n de la humanidad que sufre. Como m\u00e1s tarde en la India, el inmenso pa\u00eds pagano de civilizaci\u00f3n milenaria, las masas present\u00edan en el desconocido viajero al portador de algo que est\u00e1n esperando desde siempre. Y luego el viaje a la ONU, el mundo pol\u00edtico, donde s\u00f3lo el Papa pod\u00eda pronunciar aquella frase por nadie rechazada, recibida con un secreto asentimiento a la verdad que encierra: \u00abEstamos en camino desde hace mucho tiempo y traemos con Nos una larga historia: celebramos aqu\u00ed el ep\u00edlogo de una laboriosa peregrinaci\u00f3n en busca de un coloquio con el mundo entero desde el d\u00eda en que se nos orden\u00f3: <em>Id, llevad la buena nueva a todas las naciones\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta relaci\u00f3n de la Iglesia con el mundo de hoy, repito, era inimaginable hace unos pocos a\u00f1os, y aunque con ello no se logre todo lo que quisi\u00e9ramos, podemos estar seguros de que tales esfuerzos del Papa sobre los problemas m\u00e1s vivos y dram\u00e1ticos del mundo, no se pierden en el vac\u00edo. Pienso que cuando en los primeros tiempos del cristianismo, San Pedro, San Pablo y los dem\u00e1s ap\u00f3stoles, llegaban a las grandes ciudades de Atenas, Corinto, \u00c9feso, Roma, etc., centros de la civilizaci\u00f3n y la cultura de entonces, sus contactos primeros eran tambi\u00e9n as\u00ed, provisionales y moment\u00e1neos, pero algo quedaba siempre, la semilla de la fe y el misterio de la Iglesia. Dios juega siempre con fuerzas secretas sobre el coraz\u00f3n de los hombres y sobre el destino de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>b)<\/em> Algo parecido podemos decir respecto al eco que despiertan enc\u00edclicas pontificias, como las de Juan XXIII, <em>Pacem in terris, Mater et Magistra,<\/em> y las mismas de Pablo VI, aunque \u00e9stas, sobre todo la \u00faltima, haya sido recibida con abierta hostilidad por parte de muchos. Pero, \u00bfno veis un s\u00edntoma, en cierto modo positivo, en el hecho de que una enc\u00edclica papal, que toca un tema tan vivo como \u00e9ste de la <em>Humanae Vitae<\/em> no haya sido acogida con la indiferencia glacial con que en otra \u00e9poca eran recibidos los documentos pontificios? Cuando en el siglo pasado Le\u00f3n XIII public\u00f3 la <em>Rerum Novarum<\/em> apenas nadie se hizo eco de la enc\u00edclica, e incluso dentro de la Iglesia la frialdad fue descorazonadora. La <em>Humanae Vitae<\/em> o la <em>Populorum Progressio,<\/em> en cambio, han despertado pol\u00e9micas y han sido consideradas en muchos ambientes como inoportunas e inadmisibles. Esto es mejor que el silencio despectivo, porque invita a pensar y abre el camino a reflexiones de las que puede brotar la luz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>c)<\/em> Otro dato importante es el inicio de la distensi\u00f3n religiosa en el mundo comunista, muy moderada y siempre expuesta a retrocesos, desde luego, pero realmente existente en algunos pa\u00edses europeos que giran dentro de la \u00f3rbita rusa. No s\u00f3lo no se ha extinguido la llama de su tradici\u00f3n cristiana, sino que, en algunos de ellos, como consecuencia del clima creado por el Concilio, la pr\u00e1ctica religiosa y una cierta relaci\u00f3n entre la Iglesia y el poder pol\u00edtico han encontrado actitudes de mayor tolerancia que las que antes exist\u00edan. Incluso a nivel intelectual, se han celebrado reuniones de fil\u00f3sofos marxistas y cristianos, de las que cabe esperar alg\u00fan progreso, aun cuando nunca sea l\u00edcito hacerse vanas ilusiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2\u00ba. <\/strong><em><strong>La uni\u00f3n de los cristianos.<\/strong><\/em>Es muy notable el avance logrado en este punto. Recientemente ha muerto el Cardenal Bea, este hombre eminente que en el Concilio gan\u00f3 la admiraci\u00f3n y el respeto de todos y logr\u00f3 disipar en poco tiempo los densos nubarrones que cubr\u00edan el horizonte de la relaci\u00f3n espiritual entre las diversas confesiones cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una ingenuidad creer que est\u00e9 muy pr\u00f3xima la uni\u00f3n, m\u00e1s bien hay datos que indican lo contrario; pero ser\u00eda injusto desconocer el progreso alcanzado en los contactos personales y en la disposici\u00f3n al estudio, cada vez m\u00e1s sereno y constructivo, de las distintas posiciones doctrinales. La Biblia nos habla de que, al principio de la creaci\u00f3n, el Esp\u00edritu de Dios flotaba sobre las aguas. Yo pienso que, en este mundo religioso nuestro que vivimos hoy, est\u00e1 flotando tambi\u00e9n sobre las aguas removidas el Esp\u00edritu de Dios, que abre caminos cada vez m\u00e1s seguros a la uni\u00f3n efectiva de todos los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3\u00ba. <\/strong><em><strong>En el interior de la Iglesia.<\/strong><\/em>Si ahora examinamos la vida de la Iglesia dentro de s\u00ed misma, nos encontramos con datos altamente positivos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>a) El hecho de la colegialidad episcopal. <\/em>Antes del Concilio, los obispos cumpl\u00edan su misi\u00f3n gobernando sus di\u00f3cesis, unidos por el v\u00ednculo de la jerarqu\u00eda com\u00fan en subordinaci\u00f3n al Papa. Pero hoy a nivel nacional, con las Conferencias episcopales de cada pa\u00eds; a nivel mundial, con los s\u00ednodos, como el celebrado el a\u00f1o pasado, y que quiz\u00e1 vuelva a celebrarse el pr\u00f3ximo; en estrecha uni\u00f3n con el Papa y subordinados a \u00e9l, se est\u00e1 creando una conciencia muy viva de interrelaci\u00f3n, de examen conjunto de los problemas, de comunicaci\u00f3n de fuerzas en el orden del pensamiento y de las actitudes pastorales que se hayan de tomar de cara a los problemas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es decir, ya ning\u00fan obispo, y por consiguiente tampoco el clero de las di\u00f3cesis ni los fieles cat\u00f3licos, hijos de la Iglesia, podr\u00e1n vivir aislados como si les fueran ajenos los problemas de los dem\u00e1s. En el misterio de la vida de la Iglesia esto servir\u00e1 para que se acent\u00fae m\u00e1s la idea del Cuerpo M\u00edstico de Cristo y se aprieten m\u00e1s los lazos de la caridad sacramental y del pensamiento teol\u00f3gico, lo cual permitir\u00e1 que el testimonio cristiano, de cara a un mundo que pierde la esperanza, pueda ser ofrecido por una Iglesia no ajena a los problemas de los hombres con eficacia mayor que hasta aqu\u00ed. Se prev\u00e9, como consecuencia de esta uni\u00f3n m\u00e1s compacta, una conexi\u00f3n viva entre los episcopados del mundo, y una toma de posiciones, en la afirmaci\u00f3n consecuente de la fe, mucho m\u00e1s provechosa a escala mundial frente a los fen\u00f3menos que a escala mundial est\u00e1n produci\u00e9ndose tambi\u00e9n en el mundo de la pol\u00edtica, de la econom\u00eda, de la t\u00e9cnica, etc. Parece que ha sido providencial en una \u00e9poca en que se borran las fronteras, que Dios haya querido que en el Concilio se acent\u00fae este aspecto teol\u00f3gico un poco oscurecido; el de la colegialidad episcopal, en virtud del cual todos los obispos han de sentirse cada vez m\u00e1s estrechamente unidos para todo, bajo la autoridad suprema del Romano Pont\u00edfice y en uni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>b) La comunidad sacerdotal diocesana. <\/em>Las perspectivas de la vida del clero en las di\u00f3cesis tambi\u00e9n se han modificado, y s\u00f3lo bienes brotar\u00e1n de una m\u00e1s activa y colaborante participaci\u00f3n de los sacerdotes en el gobierno y la acci\u00f3n pastoral de cada di\u00f3cesis. Lo que ocurre es que esto, en la forma que se debe lograr, es algo que est\u00e1 empezando todav\u00eda, y hoy nos sentimos inc\u00f3modos. Pasa lo mismo que cuando nos disponemos a iniciar un viaje en el tren. Hasta que cada cual se sit\u00faa en su puesto, y se coloca el equipaje, y se encuentra sitio para los ni\u00f1os, los ancianos, los mayores, etc., se producen inevitablemente molestias, que poco a poco van desapareciendo. La uni\u00f3n, cada vez m\u00e1s viva y responsable, de obispo y sacerdotes en las tareas comunes, traer\u00e1 ventajas incalculables para la acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>c) Espiritualidad matrimonial<\/em>. Se\u00f1alo tambi\u00e9n, como dato importante, el florecimiento de la espiritualidad matrimonial y familiar, frente al ambiente de erotismo materialista que hoy se propaga. No es que antes no existieran familias cristianas. Dios me libre de caer en una afirmaci\u00f3n tan necia. M\u00e1s bien hemos de reconocer que lo que tenemos hoy de bueno en la Iglesia, aparte la acci\u00f3n de Dios y sus ministros, se debe a nuestras antiguas familias cristianas. En la Iglesia, como en toda instituci\u00f3n digna y responsable, hay que atender tambi\u00e9n a la ley de la continuidad, y el que la rompa, lo que hace es suicidarse \u00e9l. Sin embargo, aun habiendo existido familias cristianas excelentes, en muchas de ellas no se viv\u00eda la espiritualidad del sacramento del matrimonio en toda su riqueza. Es muy importante que esto se promueva para crear en los hogares focos de vida cristiana que, si son cultivados por los sacerdotes con el debido equilibrio,ser\u00e1n como peque\u00f1os templos de oraci\u00f3n y recogimiento en medio de la agitada vida moderna. Lo que se pierde en la comunicaci\u00f3n masiva podr\u00e1 ganarse con la multiplicaci\u00f3n de estos hogares donde se viva el sacramento del matrimonio, de los que podr\u00e1n salir cada d\u00eda m\u00e1s fuerzas renovadoras para esa sociedad materialista que trata de evadirse de sus obligaciones morales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>d) Conciencia social.<\/em> Existe hoy en la Iglesia una conciencia m\u00e1s viva de los deberes sociales, hasta el punto de que ello constituye casi una obsesi\u00f3n en las predicaciones de muchos sacerdotes, y como tal obsesi\u00f3n no es justificable porque manifiesta un desequilibrio. Pero es preferible la preocupaci\u00f3n de hoy, eliminados siempre los excesos, al silencio de \u00e9pocas anteriores frente a un drama tan terrible como ha vivido el mundo contempor\u00e1neo en el orden social. El Evangelio tiene una palabra que decir tambi\u00e9n para este mundo, mientras vivimos en \u00e9l. No s\u00f3lo nos pide la contemplaci\u00f3n de un Dios trascendente, sino que nos marca las obligaciones de amor y de justicia en la tierra, que es donde construimos los caminos que pueden llevarnos al cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>e) Renacimiento de la cultura cat\u00f3lica. <\/em>Es \u00e9ste otro aspecto muy interesante y positivo. En las facultades teol\u00f3gicas y, en general, en los centros de cultura de la Iglesia se est\u00e1n poniendo bases muy firmes que tienden no s\u00f3lo a que desaparezca la falta de relaci\u00f3n que ha existido entre la cultura religiosa y la profana, sino una colaboraci\u00f3n mucho m\u00e1s intensa en las tareas de la investigaci\u00f3n, en el examen del pensamiento especulativo y en la comunicaci\u00f3n personal entre los pensadores de una y otra cultura. Esto tardar\u00e1 en dar sus frutos, pero es evidente que se producir\u00e1n y brotar\u00e1n consecuencias provechosas para la Iglesia y el mundo. Como espero que se producir\u00e1n en Barcelona, si el realismo del clero diocesano y de los jesuitas de Sant Cugat predomina sobre cualquier otro sentimiento, y se logra una efectiva integraci\u00f3n de las dos secciones de la Facultad Teol\u00f3gica aqu\u00ed erigida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas son, pues, luces aut\u00e9nticas que brillan en el horizonte de la Iglesia de hoy, las cuales, junto con otras muchas, nos permiten mirar hacia el porvenir con tranquila serenidad en el esp\u00edritu. No hay motivos para asustarse. Un cristiano consciente y responsable no se asusta nunca. Lo importante es dejarse guiar por criterios claros y acertados que ayuden a disipar las sombras y a aumentar las luces. Paso a se\u00f1alar algunos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Normas que deben guiarnos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1\u00aa <\/strong><em><strong>Renovaci\u00f3n conciliar.<\/strong><\/em>Amar al Concilio y a la Iglesia de hoy, precisamente en lo que tiene de af\u00e1n de renovaci\u00f3n, en todos los campos, en la teolog\u00eda, en la pastoral, en la liturgia, en el ecumenismo, en cuanto el Concilio ha proclamado, sin adoptar jam\u00e1s actitudes de oposici\u00f3n ni resistencia. Hemos de ser los primeros en decir: amo al Concilio y amo a la Iglesia y amo la renovaci\u00f3n que ella va dictando. La que ella va dictando, no la que caprichosamente quiera establecer cualquiera. Que la bandera de la renovaci\u00f3n conciliar no est\u00e9 en manos de atrevidos e insensatos, de los que dec\u00eda el actual arzobispo de Par\u00eds, hace dos a\u00f1os, que, despreciando el Concilio Vaticano II, han dejado de estimar el tesoro que en \u00e9l aparece y s\u00f3lo piensan en un Vaticano III conforme a sus caprichos. Estos no tienen derecho a llamarse agentes de la aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n, porque no es esto lo que la Iglesia quiere. Ahora bien, facilitamos su postura de insensatez si, con el pretexto de ser fieles a la Iglesia, nos mostramos reticentes o pasivos respecto a las renovaciones verdaderas que la Iglesia ha se\u00f1alado. Por eso digo, lo primero de todo: manifestemos muy viva y conscientemente que s\u00ed, que somos hijos de la Iglesia de hoy, precisamente porque lo somos de la de siempre. Prestad la m\u00e1xima atenci\u00f3n a cuanto el Papa y los obispos van determinando. Que los documentos del Concilio sean de muy frecuente lectura en vuestros hogares. Os aconsejo tambi\u00e9n la revista <em>Ecclesia,<\/em> donde semanalmente aparecen las ense\u00f1anzas del Santo Padre, Pablo VI. Deb\u00e9is leer los discursos del Papa siempre. Prestad a ellos la m\u00e1xima atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2\u00aa <\/strong><em><strong>Aceptaci\u00f3n sincera de las decisiones de la jerarqu\u00eda<\/strong><\/em><strong>.<\/strong> Pienso ahora en vuestra condici\u00f3n de seglares, hombres y mujeres que cumpl\u00eds vuestra misi\u00f3n en el mundo y sois hijos de la Iglesia, dentro de la cual ten\u00e9is una misi\u00f3n activa. Dios no quiere miembros inertes; y cuando en un alma ha infundido los g\u00e9rmenes de la vida cristiana con los sacramentos, esos g\u00e9rmenes son creadores de vida, no frenos paralizantes. Importa mucho que aport\u00e9is vuestras iniciativas en las parroquias, en las asociaciones, en los \u00f3rganos de la difusi\u00f3n del pensamiento, en los centros docentes, dondequiera que est\u00e9is. Ahora bien, si las present\u00e1is movidos por vuestra fe, \u00e9sta es la hip\u00f3tesis, hay que estar dispuestos a aceptar las decisiones \u00faltimas de aquellos que en la Iglesia tienen la misi\u00f3n de tomarlas, porque de lo contrario subvertimos el orden y se destruye la Iglesia. Es preferible esperar, antes que, por querer avanzar r\u00e1pidamente, destruir las bases de apoyo en que tenemos que movernos. Un laicado activo y cooperante ser\u00e1 siempre una ayuda preciosa para la jerarqu\u00eda, pero nunca tratar\u00e1 de convertirse en grupo de presi\u00f3n para hacer triunfar sus propias opiniones, sea como sea, criticando temerariamente a la jerarqu\u00eda sin suficiente conocimiento de causa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con ello se infiere un da\u00f1o inmenso a la Iglesia y las consecuencias dolorosas las padecemos todos, no s\u00f3lo aquellos a quienes se quiere atacar tantas veces sin motivo. Ahora, por ejemplo, con motivo de la <em>Humanae Vitae,<\/em> es triste comprobar c\u00f3mo tratan de convertirse en doctores de la fe los mismos que rechazan el magisterio de quien est\u00e1 puesto por Dios para guiarles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3\u00aa <\/strong><em><strong>No fiarse de cualquiera<\/strong><\/em><strong>.<\/strong> Criticar a la jerarqu\u00eda es muy f\u00e1cil, porque los que lo hacen no tienen la responsabilidad de tomar decisiones que afectan a todos. Es muy c\u00f3modo escribir art\u00edculos en peri\u00f3dicos y revistas, comentar en las tertulias, redactar escritos o estampar la firma en los mismos, acusando a los obispos de que hablan demasiado, si es que hablan, o de que guardan silencio, si se callan, seg\u00fan el gusto de los firmantes. Y cada cual dice que lo hace en nombre del Evangelio y para difundir sus luces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos hablan de todo: del nuevo sentido de la religi\u00f3n, del profetismo y los carismas, de la desacralizaci\u00f3n, del valor de los votos y del sacerdocio, de los derechos de la conciencia, etc. Yo os digo que no os fieis de cualquiera. Cuando oig\u00e1is doctrinas extra\u00f1as, juzgadlas seg\u00fan sea su conformidad con el magisterio del Papa y los obispos. Y cuando os lleguen las cr\u00edticas despiadadas contra la jerarqu\u00eda, recordad que no es lo mismo lidiar al toro en la plaza que jugar a las corridas en la plazuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4\u00aa <\/strong><em><strong>Saber esperar<\/strong><\/em><strong>.<\/strong> He aqu\u00ed otro criterio y norma de actuaci\u00f3n sumamente provechoso. La jerarqu\u00eda inglesa, poco tiempo despu\u00e9s de terminado el Concilio, se reuni\u00f3 y tom\u00f3 el acuerdo de nombrar una comisi\u00f3n de obispos y laicos con el encargo de que, durante tres a\u00f1os, con paz y en silencio, estudiasen el problema del apostolado seglar y el del ecumenismo. Ese es un modo serio de trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotros, en cambio, hemos querido cambiar con rapidez vertiginosa del todo a la nada, o de la nada al todo. La fatigosa y extenuante pol\u00e9mica sobre el apostolado seglar y la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, alimentada continuamente de enconos, recelos, quejas, irritaciones, etc., ha sido un motivo de profunda tristeza. Ignoro si de todo ello saldr\u00e1, en un futuro pr\u00f3ximo, un nuevo esp\u00edritu que nos permita lograr el laicado que el Concilio quiere. Espero que s\u00ed. Pero por el momento, lo \u00fanico que hemos logrado es sufrir todos innecesariamente. Y ello se debe, en gran parte, a la prisa apasionada con que se ha querido proceder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La aplicaci\u00f3n de las doctrinas del Concilio, vuelvo a repetirlo, exige ante todo una conversi\u00f3n interior de los corazones y un an\u00e1lisis muy serio y profundo de la densa tem\u00e1tica que sus documentos encierran, examinando unos a la luz de los otros. Se necesitar\u00e1n muchos a\u00f1os para que todo su contenido pueda ser aplicado armoniosamente, porque no se puede jugar con los hombres y con las sociedades como se juega con un pliego de papel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tenemos mucho que renovar y corregir dentro de la Iglesia, pero empezando por el coraz\u00f3n de cada uno de sus hijos, desde las m\u00e1s altas jerarqu\u00edas hasta los m\u00e1s humildes y an\u00f3nimos colaboradores del Reino de Dios. Querer renovar matando la vida de una tradici\u00f3n que ha nacido del esp\u00edritu mismo de la Iglesia es destruir el pasado y engendrar muertos para el futuro. Lo que necesitamos, ante todo, es una dosis fuerte de equilibrio en todo, so pena de caer en un farise\u00edsmo acusatorio y ego\u00edsta que no busca m\u00e1s que las propias complacencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora hay quienes dicen, y aqu\u00ed mismo, en Barcelona, lo han afirmado algunas revistas que pasan por ser de las m\u00e1s adelantadas y renovadoras: \u00abEl Concilio ha sido frenado&#8230;\u00bb, \u00abtriunfan los reaccionarios y conservadores\u00bb, etc. \u00a1Qu\u00e9 frases tan ligeras! \u00a1Qu\u00e9 pobre idea tienen de lo que es el Concilio, la Iglesia, los hombres y la vida!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5\u00aa <\/strong><em><strong>No creer en f\u00f3rmulas m\u00e1gicas.<\/strong><\/em>Sencillamente, porque no existen. El proceso de transformaci\u00f3n de un alma para la conversi\u00f3n verdadera a Dios suele ser muy laborioso y duradero. \u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s el de la transformaci\u00f3n de una sociedad, para poder vivir la fe con todas sus consecuencias e impregnar el mundo de sentido cristiano!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo peor que le puede ocurrir al Concilio es que le salgan, a uno y otro flanco, grupos de guerrilleros que quieran librar batallas por su propia cuenta. Estos son los que enarbolan sus propios banderines de enganche, lanzan frases y slogans, proclaman con vehemencia sus actitudes emocionales propias, en lugar de atenerse al rigor de un an\u00e1lisis serio y ponderado, y hacen creer a los grupos que les siguen, por lo general d\u00e9biles y apasionados, que la culpa la tienen los dem\u00e1s. Dir\u00edase que ellos tienen un talism\u00e1n en las manos capaz de solucionar los problemas de la noche a la ma\u00f1ana. No es \u00e9ste el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensemos, por ejemplo, en el hecho, tan ardientemente sentido por todos, de la anhelada uni\u00f3n de los cristianos. Para algunos la f\u00f3rmula m\u00e1gica consiste en hacer tabla rasa del pasado, en atenuar hasta casi borrarlas las verdades del Credo cat\u00f3lico, y en proclamar \u00abmuy valientemente\u00bb lo que ellos llaman los grandes errores y equivocaciones de la Iglesia. Entonces se facilitar\u00e1n todos los caminos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es un error tr\u00e1gico. \u00bfQu\u00e9 necesidad tenemos para fomentar el amor y la caridad fraterna, como presupuesto b\u00e1sico, para llegar un d\u00eda a la uni\u00f3n, de hablar o sentir mal contra la Iglesia Cat\u00f3lica, nuestra Madre?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si, por exigencias de la verdad, tenemos que reconocer que en la historia de las conductas y los acontecimientos se han producido a veces hechos lamentables, lo reconoceremos con lealtad, juzg\u00e1ndolos dentro de la perspectiva hist\u00f3rica en que se dieron, pero sin caer en actitudes de desprecio o reproche injustificado. Si hay una mancha en el rostro de nuestra madre, procuraremos limpiarla con respeto, no extenderla con desamor y sin motivo. Ni el esp\u00edritu agresivo de anta\u00f1o, seg\u00fan el cual el fen\u00f3meno de la religi\u00f3n protestante o de la ortodoxia de Oriente se debi\u00f3 exclusivamente a la pasi\u00f3n y la ignorancia, ni un irenismo generador de nieblas y confusiones, con lo cual saldremos todos perdiendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay muchas dificultades que no se vencer\u00e1n simplemente con gestos voluntaristas y primarios. Recuerdo la visita del Patriarca Aten\u00e1goras a Roma el pasado a\u00f1o, cuando celebr\u00e1bamos el S\u00ednodo. Era un momento aut\u00e9nticamente estelar en la vida de la Iglesia. El abrazo del Papa y del Patriarca despert\u00f3 en todos nosotros una aut\u00e9ntica emoci\u00f3n. Despu\u00e9s de muchos siglos de separaci\u00f3n, parec\u00eda abrirse de nuevo el camino de la uni\u00f3n y la concordia. Pues bien, ten\u00eda a mi lado un obispo cat\u00f3lico oriental y observ\u00e9 que no aplaud\u00eda, sino que m\u00e1s bien se mostraba como entristecido y molesto. Le pregunt\u00e9 por qu\u00e9 y me contest\u00f3, se\u00f1alando las dos sillas preparadas para el Papa y el Patriarca en el estrado que hab\u00edan de ocupar: <em>Initium bicefaliae,<\/em> esto es \u00abel comienzo de las dos cabezas en la Iglesia\u00bb. Al comprobar mi inc\u00f3moda extra\u00f1eza por su respuesta prosigui\u00f3: \u00abS\u00ed, eso es un enga\u00f1o, lo que pretenden \u00e9sos (los ortodoxos) es destruir el Primado del Papa, y ser iguales\u00bb. Este episodio me ense\u00f1\u00f3 m\u00e1s sobre las dificultades de la uni\u00f3n que todos los art\u00edculos y libros que hab\u00eda le\u00eddo sobre el problema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel obispo, fiel a Roma, respiraba por la herida de sus recelos y desconfianzas, nacidos en el clima espiritual del Oriente, que a \u00e9l le tocaba vivir y que conoc\u00eda bien. No dudaba de la buena voluntad de Aten\u00e1goras, pero cre\u00eda que detr\u00e1s de \u00e9l no exist\u00eda en los dem\u00e1s una actitud sincera, y nos consideraba ingenuos a los que manifest\u00e1bamos aquel d\u00eda nuestro entusiasmo y nuestro gozo. El sufr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que prueba todo esto es la dificultad de las soluciones m\u00e1gicas, y c\u00f3mo no hay que perder el coraz\u00f3n ni la cabeza en \u00e9ste ni en otros problemas que tenemos planteados. El estudio serio, el di\u00e1logo sereno y la voluntad humilde y paciente son indispensables, como incansablemente viene repitiendo el Papa. Fue notable tambi\u00e9n la intervenci\u00f3n en el S\u00ednodo, a prop\u00f3sito de todos estos temas, del obispo de Ginebra, el cual dijo: \u00abLlevo cuarenta a\u00f1os en Ginebra, ocup\u00e1ndome de problemas de ecumenismo, mucho antes que el Concilio los hubiera planteado, y tengo que decir aqu\u00ed que los propios protestantes, calvinistas, con quienes trato en Suiza, han venido a mi residencia episcopal a lamentarse de la ligereza con que algunos cat\u00f3licos hablan hoy de sus propios dogmas; no pueden considerar ellos v\u00eda propicia para la uni\u00f3n, el que algunos cat\u00f3licos, con el pretexto de acelerar las etapas unitivas, deformen u oculten sus propias creencias\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>6\u00aa <\/strong><em><strong>Aceptar la paradoja y el misterio de la cruz<\/strong><\/em><strong>.<\/strong> Otro criterio importante. Aun cuando se llegue a lograr la uni\u00f3n de los cristianos, aunque la doctrina del Concilio sea bien asimilada, aun cuando las relaciones entre la Iglesia y el mundo avancen por los caminos deseados, no caigamos en vacuos optimismos humanistas. A pesar de lo que hagamos, existe el misterio del bien y el mal, del pecado y la virtud, de la esperanza y la limitaci\u00f3n. La Iglesia y el misterio de Cristo que ella predica son un fermento que agita el coraz\u00f3n del hombre, que le hace pensar, amar y sufrir, pero no se lograr\u00e1 nunca la transformaci\u00f3n total del mundo. Hoy existen sacerdotes y seglares que pierden esto de vista, y sufren despu\u00e9s al comprobar sus fracasos, atribuy\u00e9ndolo a las estructuras o a los que no piensan como ellos. Temo que estamos dejando a un lado a Dios nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se puede hacer que marche el motor de un autom\u00f3vil sin gasolina, y el motor de la vida cristiana en la sociedad es la fe, alimentada en el trato y la contemplaci\u00f3n de Dios, la oraci\u00f3n, los sacramentos. De lo contrario, todo se nos difumina, y nos quedar\u00e1 una civilizaci\u00f3n que contiene vestigios de sentido cristiano, pero que carecer\u00e1 de la fuerza normativa y reguladora de las conciencias de los hombres. Es hora de exigirse mucho a s\u00ed mismo, antes de exigir a los dem\u00e1s. Este s\u00ed que es un criterio posconciliar espl\u00e9ndido. Nadie deber\u00eda atreverse hoy a hablar de reformas de la Iglesia sin preguntarse antes qu\u00e9 hace \u00e9l en su propia reforma interior, empezando por una humilde obediencia al Papa y los obispos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>7\u00aa <\/strong><em><strong>Que cada cual se mantenga dentro de su puesto.<\/strong><\/em> El seglar como seglar y el sacerdote como sacerdote.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escuchad esta p\u00e1gina hermosa que el acad\u00e9mico franc\u00e9s Jean Guitton escribe a los sacerdotes: \u00abNo puedo ocultar el temor que siento al hablar con los sacerdotes j\u00f3venes. Como me dijo el Cardenal Sali\u00e8ge, tengo dos o\u00eddos, uno para o\u00edr lo que me dicen y otro para o\u00edr lo que no me dicen. Tengo miedo de que estos sacerdotes de ma\u00f1ana, dentro de su deseo de asemejarse a nosotros, sus hermanos laicos, caigan en la tentaci\u00f3n de invadir nuestro terreno. Tengo miedo de que lamenten que no son como nosotros, hombres que tienen un oficio, especialistas, profesionales, t\u00e9cnicos, pol\u00edticos, sindicalistas, obreros o patronos, c\u00e9lulas del organismo social, forjadores de la historia familiar, padres de familia. Tengo miedo de que pierdan el tiempo, se fatiguen y se inquieten en hablar nuestro argot, por querer adoptar nuestros m\u00e9todos y nuestras actitudes, nuestra vida trepidante, nuestras preocupaciones temporales, nuestras angustias de hombres comprometidos en las tareas pol\u00edticas, en una palabra, nuestro estilo de vida moderna\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEn este terreno todav\u00eda los laicos seguiremos siendo m\u00e1s entendidos que ellos, en una dedicaci\u00f3n total. Los sacerdotes seguir\u00e1n siendo nuestros gu\u00edas, si permanecen dentro de su propio terreno, que es inaccesible y necesario. Temo que no aprecien bastante la dignidad de su estado, que sientan no haber escogido el camino m\u00e1s ancho y m\u00e1s f\u00e1cil del apostolado laical. Tengo miedo de que, sin decirlo y sin saberlo, se arrepientan y cruce por su esp\u00edritu un sentimiento que en nuestra lengua se llama melancol\u00eda, palabra acertada y exacta, y entonces, con profunda convicci\u00f3n y con la prolongada experiencia de mi vida, les digo desde aqu\u00ed: perder\u00e9is siempre, si intent\u00e1is igualarnos y guiarnos desde nuestro terreno laical; ganar\u00e9is siempre, si os situ\u00e1is con alegr\u00eda, fuerza y sencillez, dentro de vuestro terreno propio e inconfundible, el sacerdocio. Os pedimos, ante todo, que nos deis a Dios, especialmente por medio de estos poderes, que s\u00f3lo vosotros ten\u00e9is: absolver y consagrar. Os pedimos que se\u00e1is hombres de Dios, portadores de la palabra, distribuidores del pan de vida, representantes del Eterno entre nosotros\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veo que prest\u00e1is asentimiento a estas palabras escritas por un hombre experimentado, culto, amigo y confidente del Papa Pablo VI, conocedor como pocos de los problemas de la Iglesia y del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si yo las traigo aqu\u00ed, es para deciros que vosotros, los laicos, tambi\u00e9n ten\u00e9is vuestras obligaciones propias, de las que no pod\u00e9is desertar, no para suscitar en vosotros ning\u00fan g\u00e9nero de reproche contra actuaciones sacerdotales que no acab\u00e1is de comprender. Al sacerdote hay que amarle y ayudarle en su misi\u00f3n siempre dif\u00edcil. Aun cuando ve\u00e1is gestos y actitudes extra\u00f1as, que chocan con una mentalidad determinada, hay que esforzarse por descubrir los motivos de este estilo y modo de obrar. Ni vosotros, como seglares, ni yo como obispo podemos aprobar el error, la parcialidad o la indisciplina en un sacerdote de Cristo. Pero antes de acusar hay que discernir. Muchas veces, m\u00e1s que de errores o desobediencias formales, se trata de un sufrimiento lacerante en el alma sacerdotal, que nace de su generoso deseo de hacer el bien y de su comprobaci\u00f3n trist\u00edsima del alejamiento en que los hombres se encuentran respecto a la Iglesia. Nace entonces el af\u00e1n de establecer puentes y remover obst\u00e1culos para el acercamiento, y no siempre guardan el equilibrio debido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando esto sucede, vosotros ten\u00e9is el deber de llegar hasta ellos para advertirles, no para atacarles; para expresarles con amor vuestras preocupaciones y vuestros criterios de hombres que conocen el mundo y la vida; para decirles los peligros a que se exponen, no para despreciarles ni combatirles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sobre todo, ten\u00e9is otro deber a\u00fan m\u00e1s vivo y urgente: el de cumplir con las propias obligaciones que os corresponden a vosotros como laicos en la edificaci\u00f3n de la ciudad terrestre, de un mundo m\u00e1s justo y fraternal, de un orden econ\u00f3mico-social en que no existan tan irritantes diferencias. Para cualquier sacerdote consciente, la desconfianza y el alejamiento en que vive hoy el mundo obrero respecto a la Iglesia se convierte en un tormento que desgarra su alma. No se cometer\u00edan tantas imprudencias en ese terreno, si no existieran tan dolorosas injusticias.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Renovaci\u00f3n en Barcelona<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barcelona tiene mucho que hacer en esta \u00e9poca de renovaci\u00f3n conciliar. Es necesario que desaparezca la aton\u00eda que hoy existe, la divisi\u00f3n, la fragmentaci\u00f3n en grupos que no quieren amarse ni comprenderse unos a otros. Es necesario que desaparezca esto. Hay que levantar la voz, no para dar gritos ostentosos, sino para confesar p\u00fablicamente nuestra fe, con alegr\u00eda y con esperanza. Laicos y sacerdotes, en las diversas parroquias de Barcelona, ten\u00e9is que reuniros para estudiar los problemas y derramar luz. No esper\u00e9is que todo os lo demos hecho. Nosotros, como jerarqu\u00eda, tenemos obligaciones graves y, en cuanto de m\u00ed depende, trato de cumplirlas, dotando a la di\u00f3cesis de la organizaci\u00f3n que necesita. No rechazo tampoco las voces de quienes quieren ayudarme a corregir mis defectos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Avancemos todos por este camino, con serenidad, sin miedo alguno a las reformas que haya que introducir, pero procurando hacerlas siempre con amor y con paz, como las hace el que cree en el Evangelio. Vosotros pod\u00e9is contribuir con vuestro ejemplo, con vuestro testimonio personal y con vuestra colaboraci\u00f3n. No perd\u00e1is vuestras tradiciones religiosas. En el archivo de esta casa, por las notas que he podido ver, se guardan preciosos recuerdos de la devoci\u00f3n de vuestros antepasados a la Virgen de los \u00c1ngeles. Nunca esta tradici\u00f3n piadosa, corporativamente manifestada, ha sido obst\u00e1culo para el progreso t\u00e9cnico y profesional del Colegio del Arte Mayor de la Seda, de Barcelona. Hab\u00e9is tomado parte activa en reuniones internacionales, como en Z\u00farich o en Lyon o New York; constitu\u00eds en Espa\u00f1a un grupo poderoso en la industria textil de la seda; vuestro gremio es conocido y respetado como impulsor de iniciativas constantes en el campo en que os mov\u00e9is. Continuad as\u00ed, y dad ejemplo de que pueden ir juntos en un hombre del mundo y en sus actividades la fe y el progreso material. Y que de vuestra fe brote el anhelo de una justicia social cada vez mayor. Ser\u00e1 necesario hacer algo m\u00e1s concreto en Barcelona, para lo cual espero contar con vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alg\u00fan d\u00eda os llamar\u00e9, como a otros hombres y mujeres de Barcelona. No podemos permanecer cruzados de brazos frente al confusionismo de esta hora. Sacerdotes, religiosos y religiosas, y seglares, hemos de examinar y perfeccionar nuestros criterios y normas de actuaci\u00f3n, y luchar para conseguir una mejor situaci\u00f3n en la Iglesia de Barcelona. Nos van a tocar a\u00f1os dif\u00edciles, porque es toda la Iglesia la que se siente agitada. Pero con el esfuerzo y el dolor de hoy se est\u00e1 preparando un porvenir mejor. El Concilio tiene que dar sus frutos, no lo dud\u00e9is. Pasar\u00e1n diez, quince, veinte a\u00f1os m\u00e1s o menos laboriosos y molestos. Pero otros recoger\u00e1n la cosecha que indefectiblemente ha de brotar. No dej\u00e9is de ofrecer vuestras manos para la siembra de ahora. Hacedlo, por amor a Dios, a Barcelona, y a vuestro Colegio del Arte Mayor de la Seda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Mensaje a la humanidad, en la ONU, 4 de octubre de 1965.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> J. Guitton,<em>Una mirada al Concilio,<\/em>Madrid 1963.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta conferencia se pronunci\u00f3 en el Colegio del Arte Mayor de la Seda, de la Ciudad Condal, en diciembre de 1968. Se reproduce el texto publicado por la Editorial Balmes, Barcelona 1969. Luces y datos positivos.Criterios de orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica Trat\u00e9 de ofreceros ayer una visi\u00f3n sint\u00e9tica y global de la situaci\u00f3n actual de la Iglesia, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[27],"doc_tag":[],"class_list":["post-1170","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-el-concilio-vaticano-ii"],"year_month":"2026-05","word_count":6139,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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