{"id":1159,"date":"2024-09-27T23:02:28","date_gmt":"2024-09-27T21:02:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1159"},"modified":"2024-09-27T23:02:28","modified_gmt":"2024-09-27T21:02:28","password":"","slug":"el-seminario-comunidad-orante","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-seminario-comunidad-orante\/","title":{"rendered":"El Seminario, comunidad orante"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Homil\u00eda en la Misa celebrada para la apertura del curso acad\u00e9mico 1988-1989 de los Seminarios diocesanos de Toledo, 29 septiembre 1988: texto en Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, octubre-noviembre, 1988, 632-637.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez m\u00e1s, y siempre alrededor de estas fechas, nos reunimos para celebrar la inauguraci\u00f3n del curso acad\u00e9mico en nuestros Seminarios. Y empezamos con la celebraci\u00f3n de la Santa Misa; aqu\u00ed, con la Eucarist\u00eda celebrada, comunicada, participada, asimilada, amada, es donde nos encontramos mejor. Puesto que la Eucarist\u00eda es la fuente y la culminaci\u00f3n de toda la vida cristiana, y dentro de la vida cristiana est\u00e1 la formaci\u00f3n de los que han de ser pastores de los cristianos, es evidente que la Eucarist\u00eda es la fuente y la cumbre de toda la vida del Seminario.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que pido al Esp\u00edritu Santo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tantas veces os he hablado, y tantos temas he ido tocando en estos a\u00f1os, ahora al comenzar el curso y en otras ocasiones en que vengo aqu\u00ed, que me voy a limitar a exponer un solo pensamiento: lo que yo pido hoy al Esp\u00edritu Santo. Estamos invocando a esta tercera divina Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, le hemos invocado con ese himno piadoso y conmovedor que le dedica la liturgia: <em>Veni, Creator Spiritus, mentes tuorum visita, implet superna gratia quae tu creasti pectora&#8230;<\/em> \u00bfQui\u00e9nes eran esos? Las almas de los tuyos; visita <em>mentes tuorum<\/em>, las almas de los tuyos, vis\u00edtalas. Visitar quiere decir algo m\u00e1s que venir, pasar, ponerse en contacto; visitar indica siempre algo de permanencia, de morada, de morada fija, de posesi\u00f3n amistosa. El que visita a un amigo lo hace porque quiere ofrecer su amistad y gozar de la suya, y ambos se la comunican. Pues los tuyos son todos los cristianos del mundo; y, dentro de tantos grupos de cristianos, entre todos los que han sido redimidos y van siendo iluminados y guiados hacia la uni\u00f3n con Dios, estamos nosotros de manera particular; somos <em>suyos<\/em>; y esto es lo que le estamos pidiendo; que nos visite, y que more entre nosotros, que more con sus dones para hacemos sentir sus frutos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se inaugura el curso acad\u00e9mico en un centro cristiano, sea de la \u00edndole que sea, se explica, como algo muy l\u00f3gico, que se invoque al Esp\u00edritu Santo, que es el Trono de la Sabidur\u00eda; porque en ese centro en que se trata de lograr la formaci\u00f3n de unos alumnos, o el desarrollo intelectual de unos determinados grupos humanos, en ese centro se desean, incorporados, de manera habitual, al alumnado y al profesorado, esos dones de sabidur\u00eda, entendimiento, consejo, luz; y esos frutos de paz, amor, longanimidad, generosidad. Entonces \u00a1qu\u00e9 no habremos de esperar en un seminario! De manera que, al invocar al Esp\u00edritu Santo, queremos pedir sus dones y percibir sus frutos, \u00bfpara qu\u00e9? Y empieza mi reflexi\u00f3n ya m\u00e1s concreta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hemos sido \u00abllamados\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los sacerdotes somos llamados por Dios. Y vosotros los alumnos que est\u00e1is aqu\u00ed esperando, lo que trat\u00e1is de averiguar es si efectivamente sois llamados por Dios, por medio de Cristo. Un d\u00eda vendr\u00e1 en que ese discernimiento se har\u00e1 de un modo definitivo, y la Iglesia os dir\u00e1: S\u00ed, yo os llamo; ese d\u00eda ya no habr\u00e1 duda ninguna. El tiempo que ahora transcurre es un tiempo de espera y deliberaci\u00f3n, en que se va pensando en la llamada. Pero estamos aqu\u00ed, para eso, para ser llamados, para llamar, como los Ap\u00f3stoles. Leemos los Evangelios y nos encontramos con que Cristo llam\u00f3 \u00abindividualmente\u00bb a algunos, a otros m\u00e1s conjuntamente, pero a todos les llam\u00f3 y les dijo: <em>S\u00edgueme<\/em>, o <em>Seguidme<\/em>; y a\u00f1adi\u00f3: <em>Yo os har\u00e9 pescadores de hombres<\/em>. Cristo llam\u00f3, y por medio de la Iglesia sigue llamando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De manera que este punto es un punto de partida ineludible en toda reflexi\u00f3n sobre nuestra misi\u00f3n: hemos sido llamados. \u00bfPara qu\u00e9? Para lo que fueron llamados los Ap\u00f3stoles, para predicar la conversi\u00f3n, para hacer que los hombres cambien y tengan un coraz\u00f3n nuevo, y se conviertan a Dios. Ya el Bautista, como Precursor, esto es lo que iba anunciando: <em>Arrepent\u00edos y haced penitencia, porque est\u00e1 cerca el Reino de los cielos<\/em> (Mt 3, 2). Cambiad, cambiad. Cristo tambi\u00e9n comenz\u00f3 a predicar la conversi\u00f3n necesaria para entrar en el Reino de los cielos. Cuando San Pedro pronuncia su primer discurso de Pentecost\u00e9s, dice a aquellas gentes que le escuchaban at\u00f3nitos, que se hagan dignos de recibir al Esp\u00edritu Santo convirti\u00e9ndose y arrepinti\u00e9ndose de sus pecados. Y, cuando San Pablo, en un momento doloroso de su predicaci\u00f3n, delante del Rey Agripa, hace una narraci\u00f3n de su vida, le dice estas palabras impresionantes: <em>\u00bfQu\u00e9 he hecho yo? Yo no he hecho otra cosa m\u00e1s que, en Damasco primero, despu\u00e9s en Jerusal\u00e9n, luego en toda Judea, y a los gentiles, predicar la conversi\u00f3n con obras de penitencia<\/em> (Hch 26, 19-20). De manera que es penitencia, conversi\u00f3n, transformaci\u00f3n, con obras, y en eso resume San Pablo todo el sentido de su vida: y en eso resume San Pedro el anuncio de lo que va a ser su vida; y en eso resume el Bautista, el Precursor, la llamada que \u00e9l hace a lo que va a ser despu\u00e9s la vida del que va a venir, y la vida de los que quieran seguirle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso digo que nosotros estamos tambi\u00e9n para formarnos en orden a predicar la conversi\u00f3n. Toda la vida del cristiano es un proceso de conversi\u00f3n, y tenemos que ir dando pasos continuamente. Solamente ha habido un ser humano que no ha necesitado de conversi\u00f3n: la Virgen Mar\u00eda; en Ella no ha habido conversi\u00f3n; ha habido progreso en el amor, que es distinto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todos los dem\u00e1s, en las personas bautizadas, en los grupos apost\u00f3licos, en las instituciones eclesiales, tiene que haber un proceso de continua conversi\u00f3n; luego tambi\u00e9n en el Seminario tiene que haberlo, si quiere formar a los ap\u00f3stoles que han de predicar el d\u00eda de ma\u00f1ana la necesidad de la conversi\u00f3n y de la transformaci\u00f3n total, y mover el coraz\u00f3n humano para que haga obras de penitencia dignas del Evangelio. Para eso pedimos los dones del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Seminario, \u00abcomunidad orante\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces, como factor indispensable que concurre y ayude a que podamos conseguir esos dones, y a que, en el Seminario, todo est\u00e9 armonizado y dirigido a conseguir esa donaci\u00f3n de parte del Esp\u00edritu Santo, pido hoy a este Esp\u00edritu Divino, que haga de nuestro Seminario de Toledo <em>una comunidad orante<\/em>. Esta es mi reflexi\u00f3n \u00faltima y concreta en esta homil\u00eda. A esto llego con esa reflexi\u00f3n que ha tenido como punto de partida la llamada de Dios a entregarnos a \u00c9l, para ser ap\u00f3stoles que muevan a los hombres a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, con obras de penitencia. <em>Una comunidad orante<\/em>. Pido esto: que el Esp\u00edritu Santo nos llene las almas que va a visitar, las nuestras, <em>imple superna gratia quae tu creasti pectora<\/em>, llena de gracia celestial las almas que t\u00fa has creado; y ll\u00e9nalas de tal manera que seamos una <em>comunidad orante<\/em>, para de ese modo estar siempre en un proceso continuo de conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace muy pocas semanas, el Papa se dirig\u00eda a un grupo de obispos de los Estados Unidos, en visita <em>ad limina<\/em>, y les dijo estas palabras: \u00abNunca la Iglesia es tan aut\u00e9ntica como cuando refleja la actitud de Cristo orante, el Hijo que ora al Padre y se consagra a \u00c9l, para consagrar a los dem\u00e1s en la Verdad, como dijo el Se\u00f1or en el serm\u00f3n de la \u00daltima Cena\u00bb. Nunca la Iglesia es tan aut\u00e9ntica; e insiste: \u00abEnse\u00f1ad a la gente a rezar, trabajad para que haya oraci\u00f3n; porque aunque sean muchos los que no quieran orar, hay millones y millones que s\u00ed quieren orar. Y la Iglesia, vosotros, ten\u00e9is que estar siempre dando respuesta, como la dio Jesucristo cuando le preguntaron: Se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo hemos de orar? La Iglesia tiene que dar respuesta a los hombres que quieren saber c\u00f3mo hay que orar; ense\u00f1adles a orar\u00bb. Y sigue el Papa desarrollando su pensamiento: \u00abEn el a\u00f1o 1976, cuando tuvisteis en la ciudad de Detroit, en Estados Unidos, aquel gran congreso sobre la llamada a la acci\u00f3n, Pablo VI, mi predecesor, os dijo esta frase: Toda llamada a la acci\u00f3n dentro de la Iglesia es, ante todo y sobre todo, una llamada a la oraci\u00f3n\u00bb. Y sigue el Papa: \u00abOraci\u00f3n lit\u00fargica, oraci\u00f3n privada, oraci\u00f3n personal, oraci\u00f3n comunitaria, oraci\u00f3n de meditaci\u00f3n&#8230; Meditaci\u00f3n s\u00ed: en la meditaci\u00f3n se comprenden las bienaventuranzas; en la meditaci\u00f3n se tienen intuiciones de lo que es el plan de Dios sobre el mundo; en la meditaci\u00f3n se perciben, a la luz de la Palabra de Cristo, las radiaciones y vibraciones de las necesidades de los hombres; en la meditaci\u00f3n se forma y se consolida el di\u00e1logo de la criatura humana con el Creador, del redimido con el Redentor; en la meditaci\u00f3n se perciben, cada d\u00eda con m\u00e1s claridad y con mejor af\u00e1n de remediar, las necesidades humanas de toda \u00edndole, y, entonces, el esp\u00edritu cambia y se dispone a cooperar; por eso la oraci\u00f3n transforma el mundo\u00bb. Y as\u00ed sigue hablando a los obispos de Estados Unidos, con conceptos envidiables que merecer\u00edan ser continuamente meditados<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo busco esto en nuestros Seminarios: <em>una comunidad orante<\/em>. Y, cuidado, que tiene que ser, adem\u00e1s, una comunidad estudiosa, una comunidad de convivencia, una comunidad fraterna, de relaci\u00f3n provechosa y fecundante de unos con otros, una comunidad abierta, una comunidad que est\u00e9 como transparente a las necesidades del mundo y capaz de captar lo que este mundo de hoy y el hombre contempor\u00e1neo nos pide a nosotros. Todo eso busco. \u00bfC\u00f3mo no lo voy a buscar? \u00bfPero de qu\u00e9 me sirve todo eso, si no hay <em>comunidad orante<\/em>? \u00bfDe qu\u00e9 me sirve, en relaci\u00f3n con lo que es prop\u00f3sito fundamental, responder a una llamada con una total conversi\u00f3n, para ser capaces de ayudar a convertirse a los dem\u00e1s? Y por eso pido, \u00a1oh Esp\u00edritu Divino!, que se logren en este Seminario, y en todos los dem\u00e1s, <em>comunidades orantes<\/em>, de los alumnos, de los superiores, de los profesores, los profesores tambi\u00e9n, s\u00ed, porque, aunque vuestra tarea espec\u00edfica sea la docencia, pero tambi\u00e9n hab\u00e9is sido llamados a la vida de oraci\u00f3n. Vosotros no tendr\u00edais derecho a ense\u00f1ar aqu\u00ed, si no os llamase yo como obispo; y, al llamaros yo como obispo, es porque quiero que se forme una comunidad en que todas las fuerzas se integren, y sin renunciar a vuestra misi\u00f3n especifica, deis ejemplo de <em>hombres orantes<\/em>. Porque de nada me sirve que quer\u00e1is formar sabios, si no form\u00e1is, con vuestras asignaturas y estudios, hombres capaces de convertir a los dem\u00e1s para que hagan obras dignas de penitencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De manera que me gustar\u00eda, incluso, que, por ejemplo un d\u00eda de cada trimestre se suspendieran todas las clases, y juntos, alumnos, profesores y superiores, estuvi\u00e9ramos aqu\u00ed, yo con vosotros tambi\u00e9n, orando toda la ma\u00f1ana, en una oraci\u00f3n cuidada, buscada, bien presentada, eucar\u00edstica. Los profesores tambi\u00e9n, los primeros, para dar ejemplo. Que vosotros no sois unos se\u00f1ores que tienen un nombramiento, vienen, pasan y se marchan, no: form\u00e1is parte integrante de algo que es superior a lo que significa impartir una hora de docencia en una clase. Y mientras esto no entre en las cabezas, nuestros Seminarios y nuestros grupos estar\u00e1n siempre fallando en algo, y aparecer\u00e1n ejemplos deficientes, vidas fragmentadas, posturas extra\u00f1as, criterios poco compatibles con el sentido de la consagraci\u00f3n a la Verdad y en la Verdad de Cristo, que es lo que tiene que hacer tanto el profesor como el superior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es mi s\u00faplica hoy. Y a esto tiende y debe tender la oraci\u00f3n de todos, esta ma\u00f1ana en que con tanta alegr\u00eda nos reunimos en la capilla del querido Seminario Mayor diocesano de San Ildefonso de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, rezad y orad en uni\u00f3n con la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda; todav\u00eda debemos disponernos a recibir el influjo sobrenatural del A\u00f1o Mariano, que se clausurar\u00e1, en nuestra di\u00f3cesis, en la solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues en uni\u00f3n con Mar\u00eda empezad y estad siempre dispuestos a recibir las gracias y dones de ese Esp\u00edritu Divino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enhorabuena al Sr. Rector y superiores que por primera vez vais a participar en los trabajos formativos de estos alumnos. No olvido tampoco al que durante varios a\u00f1os salud\u00e1bamos aqu\u00ed como Rector de todos, y hoy es Obispo de Plasencia. Enhorabuena y bienvenidos queridos Rectores, superiores, profesores antiguos y nuevos, todos los que est\u00e1is colaborando a esta gran empresa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y vosotros, alumnos, disponeos, con la mejor actitud de vuestra rica interioridad, a ser d\u00f3ciles a estas llamadas del Esp\u00edritu, para que la empresa que realic\u00e9is sea digna, con obras de conversi\u00f3n y de entrega total, por parte de todos, a Dios Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Juan Pablo II, La <em>oraci\u00f3n: programa de vida eclesial y de acci\u00f3n evangelizadora<\/em>, alocuci\u00f3n a los obispos de la IV regi\u00f3n eclesi\u00e1stica de los EE.UU., 10 noviembre 1988: cf. <em>L&#8217;Osservatore Romano,<\/em> ed. esp., del 18-IX-88, 7-8.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda en la Misa celebrada para la apertura del curso acad\u00e9mico 1988-1989 de los Seminarios diocesanos de Toledo, 29 septiembre 1988: texto en Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, octubre-noviembre, 1988, 632-637. 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