{"id":1145,"date":"2024-09-27T22:56:51","date_gmt":"2024-09-27T20:56:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1145"},"modified":"2024-09-27T22:56:51","modified_gmt":"2024-09-27T20:56:51","password":"","slug":"fidelidad-a-jesucristo-y-a-la-iglesia","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/fidelidad-a-jesucristo-y-a-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Fidelidad a Jesucristo y a la Iglesia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carla pastoral, febrero de 1988: en <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> febrero, 1988, 178-181.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos diocesanos: Nos disponemos una vez m\u00e1s a celebrar el D\u00eda del Seminario en la fiesta, ya pr\u00f3xima, de San Jos\u00e9, y ello me ofrece la oportunidad de dirigiros esta Carta Pastoral, a vosotros, sacerdotes y comunidades religiosas de la Di\u00f3cesis, seminaristas, fieles diocesano, y a cuantos de una manera o de otra se interesan por el Seminario de Toledo aun residiendo en lugares diversos de Espa\u00f1a y de otras naciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un trabajo incesante y silencioso<\/h2>\n\n\n\n<p>Lo primero a que deseo referirme es a esa admirable conjunci\u00f3n de esfuerzos que es la vida del Seminario. D\u00eda tras d\u00eda y de la ma\u00f1ana a la noche, los j\u00f3venes alumnos, con sus educadores y profesores, lo mismo en el Seminario Menor que en el Mayor, se entregan a una tarea nunca interrumpida de progresivo perfeccionamiento en el orden acad\u00e9mico, en su espiritualidad cristiana, y en el desarrollo de sus cualidades humanas. En el Seminario hay una comunidad o varias comunidades, un reglamento que ayuda a cada uno en el uso de su libertad y en el dominio de s\u00ed mismo, un horario ordenado que permite aprovechar el tiempo y, sobre todo, hay un ideal.<\/p>\n\n\n\n<p>Se aspira constantemente a crear un ambiente que permita, sin coaccionar a nadie, discernir la posible llamada de Dios, a trav\u00e9s de la Iglesia y, si es que existe, seguirla con una respuesta noble y generosa hasta llegar al sacerdocio. Para eso est\u00e1 el Seminario, y para eso el trabajo diario y continuado de todos cuantos en \u00e9l desarrollan y cumplen la misi\u00f3n que se les ha confiado. As\u00ed es como los alumnos, en el retiro silencioso que favorece el crecimiento arm\u00f3nico de todas sus facultades. y en la relaci\u00f3n normal y sencilla con la sociedad a la que pertenecen, pues no se separan de ella artificiosamente ni desconocen lo que es y lo que ofrece, van madurando sus decisiones y reciben las luces suficientes para tomar una determinaci\u00f3n que les comprometa para toda su vida en el servicio a Dios y a la Iglesia dentro del sacerdocio cat\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En uni\u00f3n con Jesucristo, con su palabra y con su vida<\/h2>\n\n\n\n<p>Esos a\u00f1os de Seminario, en que se alternan las horas de silencio y recogimiento con las de la relaci\u00f3n y el di\u00e1logo con los dem\u00e1s, tienden, ante todo y sobre todo, a fomentar una espiritualidad de profundo amor a Jesucristo, de conocimiento de su Palabra y de su vida, de fidelidad al Evangelio en el robustecimiento y defensa de su vocaci\u00f3n. Un seminarista consciente y responsable no puede limitarse a tratar de conocer qu\u00e9 piensa y qu\u00e9 siente el hombre de hoy, aunque ello sea necesario. Sabe que no realizar\u00e1 jam\u00e1s una pastoral de encarnaci\u00f3n aut\u00e9nticamente evangelizadora, si, en los a\u00f1os de su formaci\u00f3n y despu\u00e9s durante toda su vida, no cultiva con ardiente fe el deseo de vivir \u00edntimamente unido a Jesucristo. El Concilio Vaticano II nos dice a este prop\u00f3sito:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPuesto que han de configurarse por la sagrada ordenaci\u00f3n a Cristo Sacerdote, acost\u00fambrense a unirse a \u00c9l, como amigos, en \u00edntimo consorcio de vida. Vivan el misterio pascual de Cristo de forma que sepan iniciar en el mismo al pueblo que se les ha de confiar. Ens\u00e9\u00f1eseles a buscar a Cristo en la meditaci\u00f3n fiel de la palabra de Dios, en la \u00edntima comunicaci\u00f3n con los sacrosantos misterios de la vida de la Iglesia, sobre todo en la Eucarist\u00eda y en el Oficio divino, en el Obispo que los env\u00eda y en los hombres a los que son enviados, especialmente en los pobres, en los ni\u00f1os y en los enfermos, en los pecadores y en los incr\u00e9dulos. Amen y veneren con amor filial a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, a la que Cristo, muriendo en la cruz, entreg\u00f3 como madre al disc\u00edpulo\u00bb (OT 8).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es como ese joven alumno que conoce en qu\u00e9 consiste ser cristiano, va haci\u00e9ndose cada d\u00eda m\u00e1s cristiano, es decir, m\u00e1s desprendido de s\u00ed mismo, m\u00e1s fiel disc\u00edpulo de Cristo, m\u00e1s dispuesto a ofrecerse al Se\u00f1or con todas las consecuencias, cuando la Iglesia le pregunte si quiere seguirle por el camino del sacerdocio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ayuda de toda la comunidad<\/h2>\n\n\n\n<p>Tengo sumo inter\u00e9s en exponer estas ideas una y otra vez, de mil maneras distintas, porque creo que es el mejor servicio que yo, como Obispo, puedo prestar a la comunidad diocesana de Toledo: a los sacerdotes que est\u00e1n entregando su vida en el ministerio pastoral, a las comunidades religiosas, a los hombres y mujeres de nuestras parroquias, de nuestros pueblos, villas y ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>De sacerdotes as\u00ed formados, nacer\u00e1n despu\u00e9s m\u00faltiples iniciativas apost\u00f3licas, mediante las cuales se har\u00e1n presentes en tantos y tantos campos y sectores de la vida, en que se necesitan su testimonio, su palabra y su aliento pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>Y porque a eso aspiramos siempre, y eso es lo que vienen haciendo tantos y tantos sacerdotes abnegados y celosos, que est\u00e1n al servicio de todos los fieles en todos los campos, ruego encarecidamente a toda la comunidad diocesana que mire y ayude al Seminario como algo muy suyo, que debe recibir la atenci\u00f3n de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Que todos los fieles se interesen por las vocaciones, por el n\u00famero de seminaristas que hay, por los que se van a ordenar pr\u00f3ximamente, por los que vienen de una u otra procedencia, por la instituci\u00f3n del Seminario en cuanto tal, sus edificios, biblioteca, salas de estudio, por todo lo que es necesario para ayudar a los j\u00f3venes alumnos en las etapas de su formaci\u00f3n, tal como lo dispone la Iglesia. Que todos recen por el Seminario y por las vocaciones. Que todos ofrezcan su aportaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De la mano de Mar\u00eda, nuestra Madre<\/h2>\n\n\n\n<p>Confiamos estos pensamientos e intenciones a la intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, con la esperanza de que Ella alcance las bendiciones de Dios, en el A\u00f1o Mariano en que nos encontramos para su Seminario de San Ildefonso de Toledo, precisamente de San Ildefonso, y para los dem\u00e1s Seminarios que tenemos en la Di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros alumnos deben ser educados en un amor cada vez m\u00e1s vivo a la Santa Madre de nuestro Redentor, de manera que vean en Ella el modelo de su fe, de su entrega, de su disponibilidad, de su fortaleza, de su servicio a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>La Virgen Mar\u00eda estuvo con los Ap\u00f3stoles desde el principio, y estar\u00e1 siempre con todos los que quieran participar del sacerdocio de su Hijo, Jesucristo, el Se\u00f1or. Siendo Madre de la Iglesia, lo ser\u00e1 tambi\u00e9n de los que, mediante el sacramento del Orden, edifican y alimentan sin cesar ese Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00e9ase esta Carta al pueblo fiel en las Misas del d\u00eda de San Jos\u00e9. Y los p\u00e1rrocos y rectores de iglesias env\u00eden, por favor, al Sr. Administrador del Seminario Mayor de San Ildefonso, el resultado de la Colecta. Gracias a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con mi afectuosa bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, febrero de 1988.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carla pastoral, febrero de 1988: en Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, febrero, 1988, 178-181. 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