{"id":1143,"date":"2024-09-27T22:55:14","date_gmt":"2024-09-27T20:55:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1143"},"modified":"2024-09-27T22:55:14","modified_gmt":"2024-09-27T20:55:14","password":"","slug":"hombres-si-pero-otros-hombres","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/hombres-si-pero-otros-hombres\/","title":{"rendered":"Hombres s\u00ed, pero \u00abotros hombres\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Exhortaci\u00f3n pastoral, febrero 1987: en <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> febrero, 1987, 136-140.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los sacerdotes, comunidades religiosas y fieles de la Archidi\u00f3cesis de Toledo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Os invitamos de nuevo a la celebraci\u00f3n del <em>D\u00eda del Seminario<\/em>, cuando resuenan todav\u00eda en nuestras conciencias las palabras del Santo Padre a los Obispos de esta provincia Eclesi\u00e1stica, con motivo de nuestra reciente visita <em>Ad Limina<\/em>, el 19 de diciembre pasado:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abAntes de concluir este encuentro, no quiero dejar de mencionar con gozo el progreso alcanzado en la promoci\u00f3n de las vocaciones sacerdotales y religiosas en vuestras Di\u00f3cesis. El aumento del n\u00famero de vuestros seminaristas mayores y menores es muy esperanzador. A este prop\u00f3sito el documento \u201cLa formaci\u00f3n para el ministerio presbiteral. Plan de formaci\u00f3n sacerdotal para los Seminarios Mayores\u201d, aprobado por la Santa Sede a propuesta de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, os ofrece un cauce espl\u00e9ndido para armonizar debidamente sus dimensiones espiritual, humana, doctrinal y pastoral seg\u00fan el modelo de Cristo Pastor, vivido en la aceptaci\u00f3n gozosa de la comunidad jer\u00e1rquica de la Iglesia\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pod\u00e9is comprender, amados sacerdotes, religiosos, seminaristas y fieles toledanos, la gozosa satisfacci\u00f3n de vuestro Prelado mientras el Santo Padre iba pausadamente subrayando sus propias palabras en esta paternal observaci\u00f3n, de tanta trascendencia para la situaci\u00f3n actual de nuestras comunidades eclesiales en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto m\u00e1s, cuanto todav\u00eda resonaban en nuestro coraz\u00f3n otras palabras con que el mismo Juan Pablo II, apenas dos meses antes, hab\u00eda reiterado su preocupaci\u00f3n en este punto ante otro grupo de obispos espa\u00f1oles de distintas provincias Eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abGracias a Dios parece haber tocado fondo la \u201ccrisis de vocaciones\u00bb, estrechamente vinculada a la \u201ccrisis de identidad sacerdotal\u00bb; pero a\u00fan falta mucho para llegar a una recuperaci\u00f3n satisfactoria. Esta s\u00f3lo se conseguir\u00e1, cuando el modelo sacerdotal se ajuste plenamente al dise\u00f1ado por el Magisterio de la Iglesia, y se apliquen fielmente en los seminarios las normas establecidas por la Santa Sede. Procurad a toda costa que los formadores y profesores de vuestros seminarios mayores y menores sean ejemplarmente fieles a estas normas\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El d\u00eda del coraz\u00f3n de la Di\u00f3cesis<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A poco que conozc\u00e1is a vuestro Prelado, sab\u00e9is todos los diocesanos que, desde que inici\u00e9 el ministerio pastoral en esta Archidi\u00f3cesis, mis primeras preocupaciones y mis m\u00e1s \u00edntimos desvelos se centraron en el Seminario. O, por mejor decir, en nuestros Seminarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y deb\u00e9is estar convencidos de que en este punto nunca cederemos ni en el amor, ni en el trabajo, ni siquiera en la ilusi\u00f3n con que servimos a la Iglesia, a la Archidi\u00f3cesis toledana, a vuestras comunidades y a todos vosotros. Es, sin duda alguna, lo primero y lo mejor que un Obispo puede hacer por sus comunidades diocesanas en el presente y para el futuro. Especialmente para el futuro. El cual en cada momento de la historia de la Iglesia normalmente se fragua en el seminario que cada di\u00f3cesis es capaz de forjar, sostener y mimar en las d\u00e9cadas que preceden a cada etapa hist\u00f3rica del Pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los sacerdotes que Toledo precisar\u00e1 ma\u00f1ana, de ley ordinaria ni se repentizar\u00e1n ma\u00f1ana, ni se pueden improvisar irresponsablemente hoy. Los hemos de forjar nosotros, secundando con fidelidad responsable la acci\u00f3n de la Providencia divina; pero conscientes de que en su semblanza eclesial y en sus \u00abdimensiones espiritual, humana, doctrinal y pastoral\u00bb, como dec\u00eda Su Santidad, ser\u00e1n hechura nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hechura nuestra en el m\u00e1s amplio alcance diocesano de la palabra \u00abnuestro\u00bb; nacidos de nuestras familias cristianas; descubierta su vocaci\u00f3n inicial en nuestras comunidades parroquiales y diocesanas; iniciadas sus conciencias para Cristo y su Iglesia en nuestras catequesis y colegios; forjadas inicialmente sus vidas disponibles para el don del llamamiento y la gracia al pie de nuestros sagrarios; respaldado su desarrollo humano y sobrenatural por nuestra solicitud generosa y nuestra comuni\u00f3n eclesial cristiana. Y, sobre todo, mimada su formaci\u00f3n integral precisamente en nuestros Seminarios, que vienen a ser, por ello, el verdadero coraz\u00f3n palpitante de la Di\u00f3cesis hoy y para el ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestros Seminarios de hoy se est\u00e1 configurando ya el rostro de nuestra Iglesia diocesana en nuestros pueblos y en nuestras parroquias para un porvenir, que todos podemos tocar con las manos y no pocos habr\u00e1n de experimentar en su propia experiencia cristiana los a\u00f1os venideros. Nada se opone a esto el que atendamos tambi\u00e9n a seminaristas de otras di\u00f3cesis y de otras naciones como lo est\u00e1 pidiendo la Iglesia de modo apremiante.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abFermento del mundo\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bajo el lema de contenido evang\u00e9lico \u00abFermento del mundo\u00bb, la Comisi\u00f3n Episcopal de Seminarios y Universidades promueve y anima en Espa\u00f1a el D\u00eda del Seminario en el presente a\u00f1o. Pretende resumir evang\u00e9lica y teol\u00f3gicamente los que orientaron las campa\u00f1as vocacionales y D\u00edas del Seminario en los a\u00f1os precedentes, cuales fueron:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abHermanos de los hombres y testigos de la esperanza\u00bb (1982: a\u00f1o de la visita pastoral de Juan Pablo II a Espa\u00f1a);<\/li>\n\n\n\n<li>(Cristo) \u00abarriesg\u00f3 su vida por todos. Y t\u00fa \u00bfpor qu\u00e9 no?\u00bb (1983);<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abServidores de la fe\u00bb (1984);<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abLibres para seguir a Jes\u00fas\u00bb (1985);<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abAmigos que lo anuncian\u00bb (1986).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ricas perspectivas con que, bajo estos lemas, se presentaban la vocaci\u00f3n sacerdotal, el quehacer en los seminarios como forja de elegidos, y el dinamismo evangelizador que en ellos se trata de infundir en sus vidas, condicionantes de su formaci\u00f3n integral humana y cristiana para el ministerio, quedan ahora compendiadas en la misi\u00f3n intraeclesial, que el aut\u00e9ntico sacerdote ha de realizar desde la Iglesia en el horizonte del mundo a la luz del Evangelio: actuar como poderoso fermento del Reino de Dios que, con Cristo y mediante su ministerio de amor pastoral cotidiano, est\u00e1 llamado a ser en las comunidades humanas (cf. Mt 13, 33).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hombres s\u00ed, pero \u00abotros hombres\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La teolog\u00eda b\u00edblico-sacramental m\u00e1s exacta caracteriza al sacerdote como el <em>hombre de Dios<\/em> entre los hombres, capacitado por un sacerdocio indeleble para actuar <em>in persona Christi<\/em> \u2013un \u00abdoblaje\u00bb ministerial\u2013 en y desde el marco revelador y salv\u00edfico de su Iglesia. As\u00ed, el sacerdocio ministerial es como una \u00abencarnaci\u00f3n existencial\u00bb permanente de Cristo-Sacerdote-Mediador en hombres llamados y elegidos de entre los hombres (cf. Hb 5, 1ss), y capaces de \u00abhacer puente\u00bb con Cristo entre Dios y los hombres (cf. Hb 4, 14ss).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hombres misteriosamente \u00abalienados\u00bb para Cristo; pero marcados para poder ofrecerlo personal y ministerialmente ante las indigencias que de Cristo Salvador tienen permanentemente todos los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal es la grandeza y, al mismo tiempo, la servidumbre del don del sacerdocio del Hijo de Dios, <em>hecho hombre para hacer a los hombres hijos de Dios<\/em><a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>; prolongado ahora y actuando, tras los acontecimientos de la redenci\u00f3n pascual, en el ser y quehacer cotidianos de hombres con experiencia de Cristo, con sentido y conciencia de Cristo, y hasta con poderes de gracia y salvaci\u00f3n de Cristo entre los dem\u00e1s hombres, sus hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, una vez consagrados indeleblemente por el sacerdocio, han de ser hombres capaces de transparentar en cualquier entorno humano su cristocentrismo visceral: alentador, al par que dimanante, de su vida y ministerio desde la Persona de Cristo. Hombres, cuya coherencia existencial ya no puede consistir sino en ser Evangelios vivientes de la Persona de Cristo en la Iglesia ante el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por decirlo gr\u00e1ficamente hoy, hombres con el profundo cristocentrismo interno y el realismo evangelizador con que, casi instintivamente, aparece y est\u00e1 actuando en la Iglesia entera el primer sacerdote-ministro de Cristo ante el mundo actual, que es Juan Pablo II.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hombres, en fin, en quienes el Evangelio y Cristo vivo no sean una ideolog\u00eda abstracta o eticista; ni un mensaje idealista o pragm\u00e1tico; ni un apoyo o pretexto profesional intrahumano; ni un mero aval socio-religioso de presencia cualificada en una civilizaci\u00f3n hist\u00f3ricamente cristiana. Sino hombres \u00edntegramente configurados y condicionados por una experiencia arraigada de Cristo y su Evangelio. Y que, adem\u00e1s, una vez consagrados por y para el sacerdocio en la Iglesia, sean suficientemente responsables y conscientes de hacer a Cristo presente en medio de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Seminarios para \u00abelegidos&#8230; consagrados&#8230; enviados\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con suma precisi\u00f3n proclamaba Juan Pablo II esta visi\u00f3n integral del sacerdote ministerial en nuestra Patria durante su viaje apost\u00f3lico de 1982. Lo hac\u00eda desde su profunda experiencia personal, mientras consagraba en Valencia a nuevos sacerdotes para toda Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como en un grito de presentaci\u00f3n para toda la Iglesia, subrayaba su condici\u00f3n de <em>elegidos&#8230; consagrados&#8230; enviados<\/em><a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. El mismo d\u00eda dejaba firmado su mensaje a todos los seminaristas de Espa\u00f1a, delineando casi obsesivamente la identidad y la fidelidad de los sacerdotes que hoy la Iglesia necesita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Elegidos&#8230; consagrados&#8230; enviados:<\/em> todo un proceso de transformaci\u00f3n misteriosa en unas vidas, en el que se entrecruzan las iniciativas gratuitas divinas, los avales de garant\u00eda de la Iglesia de Cristo, los entornos e influencias humanas. Y, por supuesto, las propias actitudes, indigencias, debilidades y generosidad o disponibilidad naturales y sobrenaturales de los llamados por una elecci\u00f3n, consagrados por una unci\u00f3n, enviados para una misi\u00f3n. Hasta madurar para ser puestos aparte, segregados, pero no separados, mediante una consagraci\u00f3n que absorbe totalmente&#8230; haci\u00e9ndolos instrumentos vivos de la acci\u00f3n de Cristo en el mundo, prolongaci\u00f3n de su misi\u00f3n para gloria del Padre<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas, hasta culminar este misterioso proceso, que va desde los primeros indicios \u2013tal vez infantiles\u2013 de vocaci\u00f3n, hasta la decisiva unci\u00f3n consecratoria del Esp\u00edritu y del sacramento en y para la Iglesia de manos del pont\u00edfice sobre el elegido y enviado, \u00a1es la hora del Seminario!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una hora decisiva, que lleva consigo el lento quehacer de muchos a\u00f1os bajo la permanente responsabilidad de muchas conciencias; condicionada por las urgencias de muchas necesidades materiales, vitales, pedag\u00f3gicas y formativas. Insoslayables todas ellas en una visi\u00f3n realista del misterio de la Iglesia sin espiritualismos descarnados ni romanticismos ut\u00f3picos. Y frente a los cuales, toda conciencia medianamente coherente en la Iglesia tiene su peculiar responsabilidad espiritual y temporal y deber\u00e1 afrontarla en su actitud interior y en su signo revelador externo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nuestra obligada atenci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Semejantes necesidades son las que reclaman equilibradamente la comuni\u00f3n eclesial en la oraci\u00f3n por las vocaciones: <em>Rogad al Se\u00f1or de la mies que env\u00ede operarios a su mies<\/em> (Mt 9, 38). Como tambi\u00e9n requieren la generosidad responsable y solidaria de cuantos habr\u00e1n de ser los destinatarios y usufructuarios del \u00abdon\u00bb del sacerdocio y de la identidad y fidelidad ministerial, de los propios \u00abelegidos&#8230; consagrados&#8230; enviados\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda infantil ignorar o negar que se trata de necesidades \u00a1tambi\u00e9n materiales! Las que imponen la existencia de seminarios suficientes y adecuados para la forja cabal de hombres nuevos y formados \u00edntegramente para el futuro ministerio. Las que reclama el sostenimiento de unas vidas en desarrollo espiritual, intelectual, humano y a\u00fan biol\u00f3gico, destinadas existencialmente para los dem\u00e1s. En fin, las que condicionan los medios de todo orden \u2013tambi\u00e9n financieros\u2013 que una formaci\u00f3n integral de los futuros sacerdotes comporta y exige.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ello forma parte de la responsabilidad y la conciencia eclesial de nuestros fieles, de nuestras familias cristianas, de nuestras comunidades religiosas, de la Di\u00f3cesis entera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n en este punto tiene vigencia el principio de autenticidad en las conductas humanas: los \u00edndices constatables de las actitudes internas de fe y generosidad son, de ordinario, la propia generosidad y desprendimiento efectivo con que el amor se evidencia en la vida. <em>Cada cual obre seg\u00fan el dictamen de su coraz\u00f3n, no de mala gana ni forzado; que Dios ama al que da con alegr\u00eda<\/em> (2Cor 9, 7).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pido, pues, que el pr\u00f3ximo d\u00eda 19 de marzo, festividad de San Jos\u00e9, en todas las iglesias de nuestra Di\u00f3cesis se haga la colecta pro Seminario seg\u00fan las normas ya conocidas y se env\u00ede con la mayor diligencia al Seminario Mayor o a la Administraci\u00f3n Diocesana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas gracias. Con mi cordial bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Febrero, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Juan Pablo II, alocuci\u00f3n a los obispos espa\u00f1oles de la provincia eclesi\u00e1stica de Toledo, 19 de diciembre de 1986, 7: apud <em>Insegnamenti di Giovanni Paolo II,<\/em> 1X-2, 1986, 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Juan Pablo II. alocuci\u00f3n a los obispos espa\u00f1oles de las provincias eclesi\u00e1sticas de Burgos. Zaragoza y Pamplona, 24 de octubre de 1986: apud <em>Insegnamenti di Giovanni Paolo II,<\/em> IX -2, 1986, 1164-1165.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Cf. San Ireneo, <em>Adeversus haereses<\/em>, 3.19,1; San Agust\u00edn, <em>serm\u00f3n<\/em> 194, 3-4: BAC 447. 47; San Le\u00f3n Magno, <em>serm\u00f3n 6 en la Navidad del Se\u00f1or,<\/em> 2-3: PL 54. 213.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Juan Pablo II, alocuci\u00f3n del 8 de noviembre de 1982, en Valencia, n.3: BAC popular 53, 216.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Cf. ib\u00edd.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral, febrero 1987: en Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, febrero, 1987, 136-140. 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