{"id":1137,"date":"2024-09-27T22:52:02","date_gmt":"2024-09-27T20:52:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1137"},"modified":"2024-09-27T22:52:02","modified_gmt":"2024-09-27T20:52:02","password":"","slug":"en-nombre-de-nuestra-fe","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/en-nombre-de-nuestra-fe\/","title":{"rendered":"En nombre de nuestra fe"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Exhortaci\u00f3n pastoral, marzo de 1984: en <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> marzo, 1984, 124-126.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos diocesanos: Pr\u00f3xima ya la fiesta de San Jos\u00e9, a quien invocamos como Patrono de las vocaciones sacerdotales, me dirijo a vosotros para invitaros una vez m\u00e1s a pensar en algo tan fundamental para la vida de la Iglesia como son los sacerdotes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El don de la fe<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recibida de Dios nuestro Padre la fe cat\u00f3lica que profesamos, debemos conservarla como el mejor tesoro que tenemos en este mundo, porque ella nos gu\u00eda en la vida y en la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Por la fe podemos conocer y amar a Dios,<\/em> saber qu\u00e9 es lo que \u00c9l espera de nosotros, cu\u00e1les son sus mandamientos y sus leyes, y qu\u00e9 camino hemos de seguir para alcanzar la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Por la fe hemos conocido el misterio de Cristo hecho hombre,<\/em> nacido de la Virgen Mar\u00eda, que vino al mundo como enviado del Padre, predic\u00f3 el Evangelio, mostr\u00f3 el esplendor de su divinidad realizando milagros para que los hombres creyesen en \u00c9l, muri\u00f3 en la cruz por todos nosotros, y resucit\u00f3 vencedor del pecado y del demonio para ofrecernos a todos los redimidos la seguridad de nuestra propia victoria y nuestra resurrecci\u00f3n al final de los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Por la fe sabemos lo que es la Iglesia,<\/em> fundada por el mismo Jesucristo para transmitirnos su vida y su ense\u00f1anza. La instituy\u00f3 \u00c9l mismo, no los hombres. Por eso la amamos tanto y nos sentimos dichosos de pertenecer a ella, a la Iglesia de Cristo, nuestro Salvador. En la Iglesia encontramos, y de ella recibimos, los sacramentos, que son signos y realidades sagradas a trav\u00e9s de los cuales se nos da la vida de Jes\u00fas; el Credo y art\u00edculos de la fe, que son como el resumen de las verdades que hemos de creer; la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica que es la cadena que empieza con los Ap\u00f3stoles, llamados y elegidos por el Se\u00f1or, y llega hasta los obispos de nuestros d\u00edas; los sacerdotes, hombres que, por el sacramento del Orden, reciben el poder de consagrar el Cuerpo del Se\u00f1or para darlo como alimento del alma, y el de perdonar los pecados a todo aquel que los confiesa arrepentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y en la Iglesia encontramos tambi\u00e9n a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, <\/em>Madre de Dios y Madre nuestra, intercesora y abogada, ejemplo sublime de todas las virtudes; y a los santos, hermanos nuestros que en las m\u00e1s diversas situaciones de edad, raza, condici\u00f3n, sexo, cultura, etc\u00e9tera, aparecen dando testimonio de su fe y demostrando con las obras que son verdaderos disc\u00edpulos de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, son <em>los sacerdotes<\/em> los que, normalmente hablando, viven para predicar, propagar y alimentar esa fe. No ellos solos, porque en realidad todo bautizado ha de colaborar a esa tarea si quiere ser fiel a las exigencias del bautismo y de la confirmaci\u00f3n. Pero los sacerdotes son los que al recibir el sacramento del Orden se consagran total y exclusivamente a esa misi\u00f3n, de tal manera que con el testimonio de su vida y con su trabajo apost\u00f3lico, el que el obispo les encomienda, se entregan sin cesar a la misi\u00f3n de ayudar a vivir la fe a los creyentes y facilitar a los que no creen el que, ayudados por la gracia, puedan encontrarse alg\u00fan d\u00eda con Cristo Salvador.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La fe y el amor al hombre<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta dedicaci\u00f3n del sacerdote a predicar y propagar la fe cristiana no es s\u00f3lo el cumplimiento de un mandato de Dios mismo, que nos ha llamado y elegido para esa misi\u00f3n, sino tambi\u00e9n la m\u00e1s viva manifestaci\u00f3n de amor a los hombres que puede darse en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, porque el sacerdote acepta su ministerio por amor a la comunidad a la que va a servir, no por provecho ni comodidad personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, porque lo que predica y ofrece el sacerdote es la luz que gu\u00eda al hombre hasta su destino inmortal, la vida eterna, y esto lo hace porque ama a todos y desea que no se pierda ninguno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, en tercer lugar, porque la fe que el sacerdote predica y cultiva entre los hombres no es para fomentar una mera devoci\u00f3n personal; ni se contenta con ofrecer un conjunto de hechos e ideas para ser contempladas en una reflexi\u00f3n ego\u00edsta y solitaria. Es, por el contrario, un don de Dios que invita y llama a amar, a sacrificarse por los dem\u00e1s, a ser generosos y limpios de coraz\u00f3n, a promover la caridad y la justicia en todo momento, a perdonar y solicitar ser perdonados, a procurar la paz en las relaciones humanas, a mantener siempre la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es lo que hacen los sacerdotes con su apostolado entre los ni\u00f1os, los j\u00f3venes, las familias, los ancianos, los moribundos. Y lo hacen siempre, constantemente, porque aman a Cristo y a los hombres. No buscan su \u00e9xito propio, que podr\u00edan encontrar mejoren otras profesiones. No est\u00e1n para dividir ni rechazar a nadie, sino para pedir a todos que se amen y se esfuercen por procurar ser mejores, en la seguridad de que as\u00ed se logra tambi\u00e9n el mayor bienestar social.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Seminario<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por todo lo cual, hemos de ayudar cuanto podamos al Seminario, que es la instituci\u00f3n en que se forman los alumnos que se preparan para el sacerdocio. Necesitamos mucha ayuda, porque los gastos son muy cuantiosos, y no todos los aspirantes pueden pagar las pensiones necesarias para el sostenimiento del Seminario en todos los \u00f3rdenes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Os pido a todos los sacerdotes, p\u00e1rrocos y rectores de iglesias, tambi\u00e9n las de religiosos, que organic\u00e9is lo necesario para que todos cooperen con sus ofrendas generosas en la Colecta del d\u00eda del Seminario. Os pido que habl\u00e9is del sacerdote y de la fe. Os pido que invit\u00e9is a todos a orar por los sacerdotes y las vocaciones sacerdotales de ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con mi agradecimiento anticipado, os bendigo afectuosamente.<br>Toledo, marzo 1984.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral, marzo de 1984: en Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, marzo, 1984, 124-126. 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