{"id":1128,"date":"2024-09-27T22:45:26","date_gmt":"2024-09-27T20:45:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1128"},"modified":"2024-09-27T22:45:26","modified_gmt":"2024-09-27T20:45:26","password":"","slug":"responsabilidad-y-empeno-apostolico","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/responsabilidad-y-empeno-apostolico\/","title":{"rendered":"Responsabilidad y empe\u00f1o apost\u00f3lico"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta pastoral con motivo de la Fiesta de San Jos\u00e9 y el D\u00eda del Seminario, 1 de marzo de 1980: apud <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, <\/em>marzo, 1980. 146-150.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy amados en el Se\u00f1or: Me dirijo a vosotros, como todos los a\u00f1os, para solicitar vuestro inter\u00e9s en favor del Seminario diocesano.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchas partes empieza a hablarse ya con la deseada claridad sobre este problema de las vocaciones sacerdotales y seminarios. Claridad que nunca deber\u00eda haberse oscurecido, puesto que ni el Concilio ni la autorizada interpretaci\u00f3n del mismo, ni los documentos posteriores de la Santa Sede permit\u00edan las experiencias abusivas que se han venido produciendo, de las cuales la Iglesia hoy se lamenta. Hemos perdido mucho, y aunque estemos en camino de recobrar la identidad tan torpemente combatida, ya no habr\u00e1 ning\u00fan samaritano capaz de curar las heridas de tantos y tantos que han muerto desangrados en su esp\u00edritu, por la confusi\u00f3n consentida, por el aventurerismo personal, por falta de humildad para escuchar a tiempo las voces que nos llegaban del sabio, oportuno y siempre fecundo Magisterio de los Pont\u00edfices Romanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En Espa\u00f1a, tras innumerables y fatigosos esfuerzos, la Conferencia Episcopal ha promulgado en el pasado curso los dos documentos oficiales por los que se ha de regir la vida de los seminarios mayores y menores. \u00a1Ojal\u00e1 sean estudiadas y llevadas a la pr\u00e1ctica las normas que en ellos se contienen! Mucho me temo, sin embargo, que el menosprecio te\u00f3rico y pr\u00e1ctico del Magisterio en que hemos ca\u00eddo, impedir\u00e1 a muchos prescindir de sus criterios subjetivos o acumular las energ\u00edas necesarias de esp\u00edritu para volver a caminar con entusiasmo en la debida direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Responsabilidad de todos<\/h2>\n\n\n\n<p>La hora de los seminarios vuelve. Silenciosamente m\u00e1s bien. Vuelve, porque tiene que volver. Porque Dios sigue llamando por medio de su Esp\u00edritu; porque el sacerdocio es ineludiblemente necesario para ayudar al hombre en su salvaci\u00f3n; porque la Iglesia posee una radiante hermosura que seguir\u00e1 despertando el deseo de entregarse, totalmente, al sagrado ministerio que ella nos propone; porque la necesidad de Dios que experimenta el coraz\u00f3n humano es hoy m\u00e1s viva que nunca; porque hay muchos j\u00f3venes dispuestos a dejarlo todo y seguir a Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que importa es que nosotros, obispos, superiores y profesores del Seminario, sacerdotes diocesanos y familias, asumamos, de una vez para siempre, la responsabilidad que nos corresponde.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que escuchar y seguir la voz del Papa, que tantas veces ya durante su Pontificado, todav\u00eda breve, ha hablado y actuado en este campo, dirigi\u00e9ndose a sacerdotes, seminaristas, grupos juveniles, exhortando, llamando, pidiendo y se\u00f1alando los rectos criterios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fomento de vocaciones<\/h2>\n\n\n\n<p>En el seno de la propia familia, en escuelas y colegios, en las organizaciones parroquiales, en los grupos juveniles a los que llega la acci\u00f3n pastoral del sacerdote debe hacerse un esfuerzo, cada vez mayor, para ayudar a discernir la posible llamada de Dios al sacerdocio. Hemos de hablar a los j\u00f3venes, a los adolescentes, a los ni\u00f1os, colectivamente y uno por uno, y ayudarles a dar una respuesta libre y generosa a la invitaci\u00f3n que Jes\u00fas puede hacerles. Mientras no se considere normal el que por parte de todos los miembros activos del Pueblo de Dios exista esta preocupaci\u00f3n, la de hablar de la vocaci\u00f3n sacerdotal como medio de asegurar la pervivencia de ese Pueblo del que formamos parte, no habremos adquirido conciencia suficientemente clara de lo que significa la pertenencia al mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ser sacerdote<\/em>, no para pertenecer a una clase social favorecida, lo cual hoy es imposible; no para disfrutar de unas condiciones econ\u00f3micas ventajosas, lo cual ni existi\u00f3 en la forma en que algunos lo proclaman, ni existir\u00e1 ya m\u00e1s; no para llevar una vida c\u00f3moda dentro de un status determinado, lo cual es incompatible con lo que la Iglesia y el mundo nos piden.<\/p>\n\n\n\n<p>No son esos los ideales que se pueden proponer hoy: ni los admitir\u00edan los j\u00f3venes, ni los tolera la sociedad, ni puede bendecirlos la Iglesia, que se encuentra en todas partes en estado de misi\u00f3n, dichosamente pobre, solicitada apremiantemente por un mundo secularizado y olvidado de Dios, en favor del cual toda acci\u00f3n pastoral es poca.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ser sacerdote hoy quiere decir:<\/em> vivir anclado en el misterio de Dios y de Cristo Redentor; orar intensamente, respirar y ayudar a que se respire una atm\u00f3sfera sobrenatural, trabajar con amor y por amor a los hombres, ofrecer a la humanidad los dones de la redenci\u00f3n reservados al ministerio sacerdotal; gastarse cada d\u00eda en mil trabajos, aunque de ellos no se siga m\u00e1s que un aparente fracaso; abarcar el campo concreto de la parroquia o del sector encomendado, procurando que su pastoreo llegue a todos del modo adecuado, predicar el mensaje \u00edntegro de la ley la moral del Evangelio; capacitarse sin cesar con una santidad personal mayor y un enriquecimiento doctrinal y pastoral progresivos; mantenerse en el mundo sin ser del mundo; vivir en plena fidelidad con el Magisterio del Papa y con atenci\u00f3n suma a las necesidades espirituales de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El propio Seminario<\/h2>\n\n\n\n<p>A que las vocaciones sacerdotales surjan y aumenten ha de contribuir el propio Seminario con su \u00edndole de vida y con el ejemplo de cuantas personas trabajan y se forman en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Seminario ha de haber siempre una disciplina sana y rectamente ordenada, una actividad acad\u00e9mica fecunda, un esp\u00edritu de fe y de piedad intachable. No caben en el Seminario la holganza, la pereza, la tendencia a la comodidad y la disipaci\u00f3n. Querer que los alumnos vivan como los dem\u00e1s j\u00f3venes del mundo es un absurdo total. Cristo, para formar a sus ap\u00f3stoles, les llam\u00f3 y les separ\u00f3 del ambiente en que viv\u00edan. Y no hay otra soluci\u00f3n para prepararse al sacerdocio. Es menester dejarlo todo, por amor, y seguirle con el mismo ardor siempre creciente. Los m\u00e9todos de formaci\u00f3n pueden ser distintos, los lugares de residencia tambi\u00e9n, o incluso no existir, si las circunstancias lo piden; las edades de los aspirantes ser\u00e1n tambi\u00e9n diversas, y reclamar\u00e1n su propio tratamiento; pero lo que no puede cambiar es el esp\u00edritu y el contenido real de la formaci\u00f3n sobre la cual ha hablado la autoridad de la Iglesia mil veces. Formarse para trabajar en el mundo no quiere decir caer en la mundanidad; predicar el Evangelio al hombre de hoy no significa sumergirse en sus dudas y contradicciones; apreciar los valores humanos y terrestres no puede equivaler a una suerte de amoralismo pagano que todo lo considera l\u00edcito. O se acepta lo que hay de cruz en el seguimiento de Cristo o, de lo contrario, es mejor retirarse.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Oraci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Son muchos los esfuerzos que es necesario seguir haciendo para que nuestros Seminarios alcancen las metas a que aspiramos en cuanto a n\u00famero de alumnos y en todo lo relativo a su capacitaci\u00f3n humana, intelectual y apost\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero hay algo que es absolutamente indispensable: orar m\u00e1s todos con esta intenci\u00f3n<\/em>. Todos: sacerdotes, seminaristas, comunidades religiosas y familias. Se trata de trabajar en una empresa grata a Dios, y querida por Dios, m\u00e1s a\u00fan, que \u00fanicamente en Dios encuentra justificaci\u00f3n Luego no podemos prescindir de \u00c9l y de su ayuda divina para lograr lo que pretendemos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPara la soluci\u00f3n efectiva y consoladora del problema de las vocaciones, la comunidad cristiana debe sentirse comprometida, ante todo a orar, orar mucho, con confianza y perseverancia, no dejando, adem\u00e1s, de promover oportunas iniciativas pastorales, y de ofrecer, de modo especial por medio de las almas \u00abconsagradas\u00bb, el testimonio luminoso de una existencia vivida con fidelidad a la vocaci\u00f3n divina. Es preciso hacer dulce violencia al Coraz\u00f3n del Se\u00f1or, que nos hace el honor de llamarnos a colaborar con \u00c9l para la afirmaci\u00f3n y dilataci\u00f3n de su reino sobre la tierra, para que la caridad de Cristo (2Cor 5, 14) despierte la llamada divina en el coraz\u00f3n de muchos j\u00f3venes y en otras almas nobles y generosas, empuje a los vacilantes a una decisi\u00f3n, sostenga en la perseverancia a quienes han realizado su opci\u00f3n para servicio de Dios y de los hermanos. Dios conceda a todos comprender que la presencia, la calidad, el n\u00famero y fidelidad de las vocaciones constituyen un signo de la presencia viva y orante de la Iglesia en el mundo, y motivo de esperanza para su porvenir\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Os pido a todos, p\u00e1rrocos y rectores de iglesias, tambi\u00e9n a las comunidades religiosas, que en las misas del d\u00eda de San Jos\u00e9 habl\u00e9is a los fieles sobre el Seminario y los sacerdotes, utilizando estas ideas que expongo aqu\u00ed, y con mayor raz\u00f3n los textos m\u00faltiples del Papa actual que han ido apareciendo en las p\u00e1ginas de documentaci\u00f3n pontificia del Bolet\u00edn del Arzobispado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruego y agradezco que, en todos los templos, tambi\u00e9n los de religiosos exentos, se celebre la colecta pro-Seminario, y se exhorte a los fieles a contribuir a ella con generosidad y desprendimiento, y que se env\u00ede el resultado a la Administraci\u00f3n del Seminario diocesano antes del quince de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Con mi afectuosa bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, 1 de marzo de 1980.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Juan Pablo II, en el \u00c1ngelus del domingo 6 de mayo de 1979: apud <em>Insegnamentidi Giovanni Paolo II,<\/em> II, 1979, 1.060-1.061.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral con motivo de la Fiesta de San Jos\u00e9 y el D\u00eda del Seminario, 1 de marzo de 1980: apud Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, marzo, 1980. 146-150. 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