{"id":1120,"date":"2024-09-27T18:56:00","date_gmt":"2024-09-27T16:56:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1120"},"modified":"2024-09-27T18:56:00","modified_gmt":"2024-09-27T16:56:00","password":"","slug":"seminario-y-evangelizacion-del-mundo-de-hoy","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/seminario-y-evangelizacion-del-mundo-de-hoy\/","title":{"rendered":"Seminario y evangelizaci\u00f3n del mundo de hoy"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Exhortaci\u00f3n pastoral, marzo 1979: apud <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, <\/em>febrero-marzo, 1979, 89-92.<\/p>\n\n\n\n<p>Os saludo a todos con respeto y muy cordial afecto en el Se\u00f1or. Deseo hablaros una vez m\u00e1s del Seminario y pediros vuestra ayuda en favor de esta querida instituci\u00f3n diocesana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La voz del nuevo Papa<\/h2>\n\n\n\n<p>Desde que el Papa Juan Pablo II ha empezado a ejercer su Pontificado, ha hablado ya muchas veces de las vocaciones sacerdotales, ha visitado o recibido a profesores, superiores y alumnos de los seminarios de Roma, ha pedido a los obispos p\u00fablica y privadamente que trabajen en este campo con preferencia a todos los dem\u00e1s, ha exhortado a ni\u00f1os y j\u00f3venes a que piensen en una posible llamada del Se\u00f1or hacia el sacerdocio. Se dir\u00eda que lo que \u00e9l hab\u00eda logrado en Cracovia como Arzobispo de su Di\u00f3cesis un Seminario floreciente en grado sumo, quiere que todos los obispos tratemos de conseguirlo en las nuestras para el mejor servicio de la Iglesia universal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe trata de una cuesti\u00f3n de importancia vital para la Iglesia. De ah\u00ed deriva el preciso deber de atender con solicitud absolutamente prioritaria el campo de las vocaciones al sacerdocio y paralelamente a la vida consagrada. Es una gran tarea, a la que hay que entregarse con toda diligencia, educando luego esas vocaciones en un s\u00f3lido sentido de fe y servicio al mundo actual\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPara crear un ambiente propicio al florecimiento de las vocaciones, la comunidad eclesial habr\u00e1 de ofrecer un testimonio de vida conforme con los valores esenciales del Evangelio, a fin de que puedan as\u00ed despertar almas generosas, orient\u00e1ndose a la entrega total a Cristo y a los dem\u00e1s. Con la confianza puesta en el Se\u00f1or y en la recompensa prometida a quien le sirve con fidelidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El sacerdote y la evangelizaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa tiene su mirada fija en un horizonte sin l\u00edmites: el del mundo de hoy, necesitado de evangelizaci\u00f3n, y el de la Iglesia de Cristo universal, cat\u00f3lica, enviada a todas las gentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan hecho religioso, ning\u00fan signo sagrado, ninguna instituci\u00f3n, ning\u00fan otro instrumento o agente evangelizador proclama con tanta fuerza como el sacerdote, est\u00e9 donde est\u00e9, la acci\u00f3n redentora de Cristo para el hombre y para el mundo. Ah\u00ed est\u00e1n la palabra, los sacramentos, la liturgia toda, la capacidad transformadora del amor cristiano, la gracia que hace nacer las virtudes, el Esp\u00edritu Santo que mueve los corazones, la Virgen Mar\u00eda, el Se\u00f1or Jes\u00fas, la vida de Dios para el hombre. Son el capital de la evangelizaci\u00f3n que se distribuye a los hombres sin cesar.<\/p>\n\n\n\n<p>El que cuida de ese capital en la tierra, lo presenta, lo da a conocer, lo reparte y vuelve a repartirlo es el sacerdote. \u00c9l viaja, visita, se mueve, presta su voz y sus manos, consume su vida con ese fin. Sin el sacerdote, ese riqu\u00edsimo capital quedar\u00eda improductivo las m\u00e1s de las veces. \u00c9l es quien mejor lo sirve a los hombres. Es tambi\u00e9n \u00e9l un hombre, un ser humano, encarnado en una cultura y una historia. De \u00e9l casi depende todo, aunque sea nada m\u00e1s que eso, un hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es un hombre consagrado y enviado con ese fin. La esperanza de que el mundo pueda seguir siendo evangelizado, se funda en que haya sacerdotes para evangelizar. Los catequistas, las comunidades religiosas, las familias, los di\u00e1conos, los seglares que colaboran a la difusi\u00f3n del Evangelio, s\u00ed, son necesarios, hacen un gran trabajo. Pero, ante todo, dadnos sacerdotes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEstas esperanzas para la vida de la Iglesia \u2013pureza de doctrina y disciplina cabal\u2013 dependen de cada nueva generaci\u00f3n de sacerdotes que perpet\u00faan con amor generoso la entrega de la Iglesia al Evangelio. Por esta raz\u00f3n demostr\u00f3 gran sabidur\u00eda Pablo VI al pedir a los obispos americanos \u201cque cumpl\u00e1is con amorosa atenci\u00f3n personal vuestra gran responsabilidad pastoral con los seminaristas; estad enterados del contenido de sus estudios, animadles a amar la Palabra de Dios y a que nunca se averg\u00fcencen de la aparente locura de la cruz\u00bb (L&#8217;Osservatore Romano, 3 de julio de 1977, p\u00e1g. 9). Y es \u00e9ste mi gran deseo de hoy: que el acentuar la importancia de la doctrina y de la disciplina, sea la aportaci\u00f3n postconciliar de vuestros seminarios, de modo que la <em>Palabra del Se\u00f1or sea difundida y sea \u00c9l glorificado<\/em> (2Ts 3, 1)\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abY en todos vuestros afanes pastorales pod\u00e9is tener la seguridad de que el Papa est\u00e1 unido a vosotros y cercano en el amor a Jesucristo.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTodos nosotros tenemos un solo objetivo: mostrarnos fieles a la misi\u00f3n pastoral que se nos ha encomendado, que es guiar al Pueblo de Dios por las rectas sendas, por amor de su nombre (Sal 23, 3), de forma que podamos decir con responsabilidad pastoral, con Jes\u00fas, al Padre: <em>Mientras yo estaba con ellos, yo conservaba en tu nombre a \u00e9stos que me has dado, y los guard\u00e9 y ninguno de ellos pereci\u00f3<\/em> (Jn 17,12). En el nombre del Se\u00f1or, paz a vosotros y a vuestra gente. Con mi bendici\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Grave situaci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/h2>\n\n\n\n<p>En nuestra Patria, la crisis es muy honda. Ya experimentamos serias dificultades en casi todas las di\u00f3cesis para proveer parroquias, para encontrar profesores de religi\u00f3n, consiliarios adecuados, educadores cristianos, confesores. En los pr\u00f3ximos diez a\u00f1os estas dificultades se van a hacer sentir de manera agobiante.<\/p>\n\n\n\n<p>Es \u00e9ste el momento de iniciar una labor muy seria de cultivo de las vocaciones sacerdotales para que, pasado ese decenio, podamos contar de nuevo con la incorporaci\u00f3n de sacerdotes, si se ha producido la necesaria reacci\u00f3n. De lo contrario, la descristianizaci\u00f3n progresiva ser\u00e1 inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra Di\u00f3cesis lo ser\u00e1 tambi\u00e9n si no logramos m\u00e1s seminaristas. Porque, a pesar del crecido n\u00famero de alumnos del Seminario Mayor, muchos de ellos no son toledanos, y l\u00f3gicamente pensando, ir\u00e1n a ejercer su ministerio lejos de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">S\u00f3lo un remedio<\/h2>\n\n\n\n<p>Todo ha sido sometido a revisi\u00f3n en nuestros d\u00edas en el interior de la Iglesia. Tambi\u00e9n la figura del sacerdote, su naturaleza, su ministerio, su disciplina y estado social, su formaci\u00f3n. Pero el Concilio y los s\u00ednodos posteriores, los Papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y ahora Juan Pablo II, han se\u00f1alado claramente los principios fundamentales que no podemos olvidar nunca. El sacerdote, evangelizador de los tiempos nuevos, es el ministro de Cristo para facilitar a los hombres los dones de la redenci\u00f3n; para liberarle de la esclavitud del pecado; para ayudarle a cumplir toda justicia; para trabajar por el bien de los hombres, tambi\u00e9n en esta vida, pero siempre como sacerdote de Cristo, no como un l\u00edder pol\u00edtico o social; para orientar a todos por el camino que conduce a la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta actuaci\u00f3n ministerial del sacerdote exige una formaci\u00f3n rigurosamente adecuada que, normalmente, s\u00f3lo se adquiere en el seminario. Cultura eclesi\u00e1stica y profana en grado suficiente, santidad de vida, virtudes sobrenaturales y desarrollo de una equilibrada capacitaci\u00f3n humana, aceptaci\u00f3n gozosa de sacrificios y renuncias por amor a Cristo y para mejor servicio de los hombres, obediencia a la Iglesia cuando nos la pide, fe ardiente, oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n del misterio de Dios Revelado, firmeza frente a las tentaciones del mundo, caridad con todos, fidelidad a las promesas libremente hechas, a la verdad de que la Iglesia es depositaria por voluntad del Se\u00f1or, al c\u00f3digo moral que Cristo promulg\u00f3 en la Nueva Alianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en los seminarios y centros de formaci\u00f3n sacerdotal se viven estos ideales y todo est\u00e1 organizado para ayudar a conseguirlos, la esperanza no ser\u00e1 una vana ilusi\u00f3n, sino que estar\u00e1 fundada sobre los m\u00e1s s\u00f3lidos cimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo nos hagamos la ilusi\u00f3n de servir al Evangelio si tratamos de diluir nuestro carisma sacerdotal a trav\u00e9s de un inter\u00e9s exagerado hacia el amplio campo de los problemas temporales, si deseamos laicizar nuestra manera de vivir y actuar, si cancelamos hasta los signos externos de nuestra vocaci\u00f3n sacerdotal. Debemos mantener el significado de nuestra vocaci\u00f3n singular, y tal singularidad se debe manifestar tambi\u00e9n en nuestra forma de vestir. \u00a1No nos avergoncemos de ello! S\u00ed, estamos en el mundo, \u00a1pero no somos del mundo!\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Os bendigo afectuosamente.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Juan Pablo II, discurso a los obispos de Honduras, 23 de noviembre de 1978: apud <em>Insegnamenti di Giovanni Paolo II,<\/em> I, 1978, 193.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Juan Pablo II, discurso a los obispos de la VII Regi\u00f3n pastoral de los Estados Unidos, 9 de noviembre de 1978: apud <em>Insegnamenti di Giovanni Paolo II,<\/em> I, 1978, 124.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Juan Pablo II, discurso al clero de Roma: Ib\u00edd. 116.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral, marzo 1979: apud Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, febrero-marzo, 1979, 89-92. 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