{"id":1116,"date":"2024-09-27T18:52:42","date_gmt":"2024-09-27T16:52:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1116"},"modified":"2024-09-27T18:52:42","modified_gmt":"2024-09-27T16:52:42","password":"","slug":"seminario-para-un-mundo-nuevo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/seminario-para-un-mundo-nuevo\/","title":{"rendered":"Seminario para un mundo nuevo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Exhortaci\u00f3n pastoral, febrero 1977: apud <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> marzo, 1977, 117-122.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos diocesanos: Como otros a\u00f1os, por estas fechas, me dirijo a todos vosotros para hablaros del Seminario. Pongo por intercesor al Patriarca San Jos\u00e9 para que Dios bendiga los esfuerzos en que estamos empe\u00f1ados y mueva a la generosidad la conciencia de todos los que pueden ayudarnos con la oraci\u00f3n, con la reflexi\u00f3n y con sus aportaciones econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Alegr\u00eda de tener sacerdotes<\/h2>\n\n\n\n<p>En medio de la dolorosa crisis de la Iglesia, tan obstinadamente provocada en muchos aspectos de la misma, aunque explicable en algunos otros, un pensamiento se sobrepone en mi alma a todos los dem\u00e1s: el del bien inmenso que puede hacer en su vida un sacerdote fiel al Se\u00f1or. \u00c9l es el hombre que por su ministerio puede se\u00f1alar con objetividad la grandeza del destino humano, mover a la pr\u00e1ctica del bien, fundamentar en un amor puro las relaciones humanas, hacer entender el sentido del dolor y de la muerte y mantener irrompible el hilo de la comunicaci\u00f3n de los hombres con Dios concretada en la esperanza cristiana o, al menos, en un anhelo vago de inmortalidad que ayuda a vivir. Si no hubiera sacerdotes, los hombres los inventar\u00edamos, aunque fueran ministros de una religi\u00f3n fabricada por nosotros. La prueba es que el sacerdote y las religiones, diversas y extra\u00f1as, pero siempre coincidentes en la b\u00fasqueda de algo superior, existen en todas partes. Y cuando no, son los sistemas de vida pol\u00edtica o social, son las m\u00edsticas terrenas, los movimientos art\u00edsticos o culturales, los que se convierten en algo as\u00ed como sacerdotes nuevos de cada tiempo y cada hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas prescindiendo de esta consideraci\u00f3n general, y refiri\u00e9ndonos al mundo cristiano, lo que afirmo es que, donde la fe en Cristo no se ha apagado, la mayor alegr\u00eda que pueden tener los hombres es la que nace de la presencia de un sacerdote que ilumine su existencia con las palabras de vida eterna y fortalece su fe con los sacramentos. Y la m\u00e1s pesada carencia es tambi\u00e9n la de verse privados de quien les habla de Dios, perdona sus pecados, les exhorta a la pr\u00e1ctica del bien y les conduce al cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar del materialismo de la vida, que no es de ahora, aunque hoy est\u00e1 mucho m\u00e1s acentuado, vivimos en tierras cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra Di\u00f3cesis de Toledo, al igual que en la mayor parte de Espa\u00f1a, las gentes de nuestros pueblos y ciudades no han renegado de Cristo. Tienen un sentido de la vida que no es pagano. Les envuelve una civilizaci\u00f3n y una cultura que est\u00e1n impregnadas de valores evang\u00e9licos. Tienen costumbres, piedad, fe cristiana. La que tengan, pero la tienen. M\u00e1s cultivadas unos, m\u00e1s superficial otros. Con defectos que nacen en unos de su farisaica conciencia de selectos, en otros de su ignorancia, en \u00e9stos o aqu\u00e9llos de su debilidad o su concupiscencia. Todos tenemos fallos en nuestra fe y en el modo de vivirla, pero no quisi\u00e9ramos que esa fe se extinguiera dejando a nuestra alma desertizada y sin rumbo. En estos pueblos y ciudades nuestras se quiere al sacerdote, y yo, como obispo de esta Iglesia de Toledo, desear\u00eda que su presencia no faltase nunca. Los otros problemas, distribuci\u00f3n del clero, modo de atender hoy a la vida pastoral de las parroquias, cambios en la atenci\u00f3n a los fieles como consecuencia del desplazamiento de la poblaci\u00f3n del \u00e1mbito rural hacia las zonas industrializadas, etc., existen y deben ser estudiados y resueltos. Pero esto es otra cuesti\u00f3n. Lo que est\u00e1 fuera de duda es que mal podremos distribuir a los sacerdotes en su trabajo, si no los tenemos.<\/p>\n\n\n\n<p>He observado estos a\u00f1os que, cuando hablamos del escaso n\u00famero de vocaciones sacerdotales, en seguida se oyen las voces de quienes nos dicen que nos alarmamos sin motivo y dan las siguientes razones:<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Que antes sobraban, y no debemos volver a aquella situaci\u00f3n anterior, cuando en un peque\u00f1o pueblo exist\u00edan cinco o seis sacerdotes, sin apenas actividad apost\u00f3lica. Contesto que nadie quiere volver a esas situaciones, sino que entre aquello y lo que sucede hoy hay un t\u00e9rmino medio, que es el que buscamos.<\/li>\n\n\n\n<li>Que todo es problema de acertar en las f\u00f3rmulas e iniciativas que compensen la carencia actual. Pero luego sucede que las iniciativas se interrumpen apenas iniciadas, que los nacionalismos exacerbados impiden la colaboraci\u00f3n, y el n\u00famero de misioneros disminuye sin cesar.<\/li>\n\n\n\n<li>Que en ciudades peque\u00f1as hay muchos sacerdotes ociosos y sin funci\u00f3n pastoral. Y no piensan los que as\u00ed hablan, en la cantidad de ancianos, jubilados o dedicados a tareas irrenunciables como seminarios, curias, ense\u00f1anza, etc.<\/li>\n\n\n\n<li>Que la escasez de sacerdotes \u2013a\u00f1aden otros\u2013 se debe a que antes las vocaciones proced\u00edan del mundo rural en su mayor parte, mundo que ahora se despuebla. Consta, sin embargo, que hab\u00eda \u00f3rdenes y congregaciones religiosas que anta\u00f1o nutr\u00edan sus filas con hijos de familias bien acomodadas, de las ciudades populosas y del mundo industrializado, mientras que ahora tienen sus noviciados vac\u00edos. Luego las causas son distintas.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>No, no podemos tomar este problema a la ligera. Queremos sacerdotes para nuestros pueblos y ciudades de Toledo, y que se distribuyan como deban distribuirse, bien estudiada la situaci\u00f3n y sus posibles evoluciones, y que existan en n\u00famero suficiente para que puedan ponerse al servicio de la Iglesia all\u00ed donde \u00e9sta los necesite.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia de las misiones es hoy, cada vez m\u00e1s, la Iglesia de todos los pa\u00edses de la tierra, y hasta es posible que alg\u00fan d\u00eda tengan que venir sacerdotes de la India o de \u00c1frica a predicar el Evangelio en Europa, de seguir las cosas como van. Pero ser\u00e1 porque existen en n\u00famero suficiente para ello, es decir, porque se habr\u00e1 hecho all\u00ed lo mismo que no quisiera yo que dej\u00e1semos de hacer aqu\u00ed mientras podamos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Los seglares y los di\u00e1conos<\/h2>\n\n\n\n<p>Dos soluciones apuntan como remedio al problema de la escasez de vocaciones: la de los seglares colaborando en el apostolado, y la de los di\u00e1conos permanentes. Son muy precarias.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li><em>Los seglares. \u2013 <\/em>Me remito a cuanto escrib\u00ed sobre este punto en mi Carta Pastoral de 1973: <em>Un Seminario Nuevo y Libre.<\/em><\/li>\n\n\n\n<li><em>Los di\u00e1conos<\/em>. \u2013 Sin duda es conveniente instaurar el diaconado. y no como algo supletorio y de emergencia, sino como perteneciente a la estructura de la Iglesia, tal como el Concilio Vaticano II nos impulsa a promoverlo.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Pero los di\u00e1conos y otros posibles ministerios que ir\u00e1n apareciendo ser\u00e1n, s\u00ed, un complemento o necesario o deseado, y podr\u00e1n ayudar como ayudan, por ejemplo, los llamados catequistas en tierras de misi\u00f3n. Poco m\u00e1s, aunque, si su n\u00famero creciera, ser\u00eda mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Deseamos que se encuentren las f\u00f3rmulas acertadas para su institucionalizaci\u00f3n y su desarrollo. No obstante, debemos urgir la conciencia de todos para que esta posible introducci\u00f3n favorezca, en lugar de tranquilizarnos falsamente, la entrega m\u00e1s radical y plena de cuantos sean necesarios al sacerdocio completo, el de los hombres de la Eucarist\u00eda y el perd\u00f3n de los pecados, el de los que act\u00faan \u00abin persona Christi\u00bb como rectores del Pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, algo significa el hecho de que, diez a\u00f1os despu\u00e9s del Concilio, la instituci\u00f3n del diaconado se halla desarrollado pobremente. La revista \u00abEffort Diaconal\u00bb, que se edita en Estados Unidos, en su n\u00famero de enero de 1975, subrayaba el escaso \u00e9xito que esta instituci\u00f3n ha tenido en pa\u00edses necesitados como los de misiones. Los datos que daban eran los siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>En USA, hasta ese a\u00f1o, 825 di\u00e1conos. En Brasil, 118. En Chile, 60. En otros pa\u00edses de Am\u00e9rica, 30. En toda Europa, 458; en toda \u00c1frica, 54; en Australia y Ocean\u00eda, 12.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que el dinamismo interno y natural del sacramento del Orden pide y lleva al sacerdocio. Cuando las comunidades cristianas viven su fe y la estructura y vida de la Iglesia ofrecen una imagen serena y coherente, no turbada por crisis de pensamiento o de disciplina interna, la respuesta a la llamada de Dios va por su propio peso hacia el sacerdocio. Me gustar\u00eda que hubiera di\u00e1conos, aunque hubiera sacerdotes en n\u00famero suficiente: quisiera que los hubiera, con mayor raz\u00f3n si los sacerdotes son pocos: pero ni en una hip\u00f3tesis ni en otra el diaconado permanente puede solucionar el problema en su completa dimensi\u00f3n interna, ni en cuanto a las necesidades pastorales que se presentan hoy en la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Formaci\u00f3n adecuada<\/h2>\n\n\n\n<p>La Campa\u00f1a Pro Seminario en este a\u00f1o de 1977 habla de <em>Sacerdotes \u00abpara un mundo nuevo\u00bb.<\/em> S\u00ed, siempre es nuevo el mundo, y siempre viejo. Jesucristo form\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles \u2013los primeros sacerdotes\u2013 para un mundo nuevo. Porque nuevo era el de la cultura griega o romana, o africana, o asi\u00e1tica, al que tendr\u00edan que acudir desde su Palestina natal. Del mismo modo que han ido apareciendo continuamente cambios y novedades al comp\u00e1s de los movimientos culturales y pol\u00edticos en nuestra vieja Europa. Pero los valores evang\u00e9licos son siempre los mismos. El Concilio Vaticano II y los documentos posteriores de la Santa Sede \u2013tantos y tan luminosos\u2013 nos han dicho c\u00f3mo tiene que ser el sacerdote de hoy para el mundo de hoy. Debemos seguirlos en toda su integridad, bien conscientes de la oportunidad de adaptaciones necesarias a los diversos lugares, pero igualmente convencidos de que adaptar no es desconocer, ni la innovaci\u00f3n puede equivaler a olvido o destrucci\u00f3n de lo que est\u00e1 tan claro y tan experimentado ya. Y no olvidemos que el mundo nuevo, el aut\u00e9nticamente nuevo, lo lleva el sacerdote mismo en su ministerio, porque es Cristo \u00abel eternamente nuevo\u00bb, quien aporta ese don.<\/p>\n\n\n\n<p>EI Cardenal Prefecto de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, en el Congreso Mundial de Vocaciones de 1973, pronunci\u00f3 estas palabras: \u00abNo temo afirmar que una cierta ligereza e indiferencia en los directivos de la Iglesia en lo referente a la preparaci\u00f3n para el sacerdocio y a la instituci\u00f3n de los seminarios han de ser consideradas preocupantes. \u00bfEs que se puede pensar que la gracia acompa\u00f1e a quienes desprecian las orientaciones m\u00e1s formales del Concilio? Ninguna dificultad pr\u00e1ctica, ninguna experiencia inoportuna pueden permitir saltarse lo que el Esp\u00edritu Santo ha mostrado a su Iglesia. Tanto m\u00e1s que las experiencias que se hacen no proporcionan con claridad a los j\u00f3venes lo que leg\u00edtimamente esperan: una idea del fin, y mucho menos una garant\u00eda sobre los medios, tanto desde el punto de vista intelectual como desde el punto de vista espiritual.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>La misma Sagrada Congregaci\u00f3n, en Carta dirigida a los rectores de seminarios pontificios y colegios eclesi\u00e1sticos de Roma, en 1975, no ha dudado en advertir: \u00abEl tiempo para el \u00abaggiornamento\u00bb de las Bases y el Reglamento nos parece, por lo dem\u00e1s, m\u00e1s que suficiente: las experiencias positivas y negativas de estos \u00faltimos a\u00f1os debieran ser para todos de ensayo, de aviso y de gu\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Pablo VI ha dicho: \u00abEs evidente que un centro de formaci\u00f3n eclesi\u00e1stica debe, ante todo, saber ofrecer y garantizar una atm\u00f3sfera, un estilo, una capacidad pedag\u00f3gica y sacerdotal que respondan a la consecuci\u00f3n de sus finalidades espec\u00edficas. Se trata, en definitiva, de hacer del seminario una escuela que facilite el silencio interior, en el que habla la voz misteriosa de Dios: la palestra para el entrenamiento de las virtudes dif\u00edciles; la casa en la que habita Cristo, el Maestro\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta tarea de renovaci\u00f3n fiel del Seminario y de formaci\u00f3n adecuada de los alumnos del mismo estamos empe\u00f1ados con el m\u00e1s vivo af\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las familias, los sacerdotes, las comunidades cristianas, parroquiales o no, deben interesarse hasta el m\u00e1ximo por algo que nos interesa a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro Seminario de Toledo se trabaja con modestia y con ilusi\u00f3n muy noble por alcanzar niveles cada vez m\u00e1s altos. Os pido que nos ayud\u00e9is generosamente. Estableced los Jueves Sacerdotales en todas las parroquias para pedir por las vocaciones al sacerdocio. Colaborad con el Secretariado Diocesano de Vocaciones, que tan abnegadamente trabaja en este campo. Y enviadnos tambi\u00e9n vuestra ayuda econ\u00f3mica, indispensable dados los cuantiosos gastos que el Seminario nos exige.<\/p>\n\n\n\n<p>El pasado a\u00f1o la colecta del d\u00eda de San Jos\u00e9 aument\u00f3 extraordinariamente. Confiamos en que este a\u00f1o los resultados sean a\u00fan m\u00e1s positivos. Ordenamos que se celebre esa colecta el pr\u00f3ximo d\u00eda 19 de marzo en todas las iglesias y templos de la di\u00f3cesis, incluidas las de religiosos y religiosas exentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios os lo pague, queridos sacerdotes, queridas Comunidades, queridas familias de la Archidi\u00f3cesis Toledana.<\/p>\n\n\n\n<p>Os bendigo con el mayor afecto en el Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Febrero 1977.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> PabloVI, discurso en el cuarto centenario de la instituci\u00f3n de los Seminarios tridentinos, 4 de noviembre de 1963: apud <em>Insegnamenti di Paolo VI,<\/em> 1, 1963, 291.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral, febrero 1977: apud Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, marzo, 1977, 117-122. Queridos diocesanos: Como otros a\u00f1os, por estas fechas, me dirijo a todos vosotros para hablaros del Seminario. 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