{"id":1112,"date":"2024-09-27T18:50:31","date_gmt":"2024-09-27T16:50:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1112"},"modified":"2024-09-27T18:50:31","modified_gmt":"2024-09-27T16:50:31","password":"","slug":"vocaciones-sacerdotales-y-ayuda-al-seminario","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/vocaciones-sacerdotales-y-ayuda-al-seminario\/","title":{"rendered":"Vocaciones sacerdotales y ayuda al Seminario"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Exhortaci\u00f3n pastoral, 28 de febrero de 1973: apud <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo,<\/em> marzo, 1973, 136-142.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos diocesanos: la pr\u00f3xima festividad de San Jos\u00e9 me invita a escribir estas l\u00edneas para pediros a todos, sacerdotes y fieles, que dediqu\u00e9is vuestra atenci\u00f3n en esa fecha al Seminario diocesano con el fervor y la simpat\u00eda con que lo hac\u00edais a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos empe\u00f1ados en que nuestro Seminario de Toledo vuelva a ser lo que fue y alcance incluso metas m\u00e1s altas en todos los \u00f3rdenes. La ordenaci\u00f3n definitiva del mismo se producir\u00e1 a final de este curso. Hoy, mi prop\u00f3sito es brindaros algunas reflexiones para esta jornada que se avecina.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Llamamiento y vocaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>El di\u00e1logo entre Yahv\u00e9 y el joven Jerem\u00edas hace presente a Dios en su majestad y en su ministerio y al hombre en su temor y generosidad, en su poder de resistencia y de acogida (Jr 1).<\/p>\n\n\n\n<p>Las vocaciones en el Antiguo Testamento son elecci\u00f3n para misiones diversas. Sin embargo, la vocaci\u00f3n a\u00f1ade algo a la elecci\u00f3n y a la misi\u00f3n: una llamada personal a la conciencia que modifica radicalmente su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas multiplica los llamamientos a seguirle. La vocaci\u00f3n especial es el medio para agrupar en torno suyo a los Doce (Mt 4, 18-22). Tambi\u00e9n dirige a otros llamamientos an\u00e1logos (Mc 10, 27-31). Y el gesto del Se\u00f1or provoca actitudes que comportan: atender a su palabra, dejarlo todo, e ir en pos de su persona. Las dificultades y los riesgos son compensados con creces a quienes le siguen.<\/p>\n\n\n\n<p>Las comunidades de la Iglesia naciente percibieron tambi\u00e9n la condici\u00f3n cristiana como la vocaci\u00f3n b\u00e1sica. La predicaci\u00f3n de Pedro en Jerusal\u00e9n es una convocatoria semejante a la de los profetas, tratando de suscitar respuestas personales con repercusiones comunitarias (Hch 2 y 4). Pablo hace reflexionar a los fieles sobre su vocaci\u00f3n (1Cor 1, 26).<\/p>\n\n\n\n<p>Modernamente el Padre Rahner escribe sobre la vocaci\u00f3n en diversos significados: \u00abSe entiende, en sentido descriptivo, por vocaci\u00f3n, el conocimiento que un individuo tiene de que una profesi\u00f3n o forma de vida est\u00e1 de acuerdo con la voluntad permisiva o preceptiva de Dios y de que es la realizaci\u00f3n de la tarea vital en que se puede conseguir la salvaci\u00f3n eterna, En este aspecto cualquier forma de vida puede ser vocaci\u00f3n, incluso la que menos me atrae, puesto que lo m\u00e1s dif\u00edcil puede ser en realidad lo que hay que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Se habla sobre todo de vocaci\u00f3n al sacerdocio o a la vida religiosa, aunque no exclusivamente. Hay que admitir la existencia de semejante vocaci\u00f3n, cuando se cumplen los presupuestos o condiciones espirituales y morales requeridos por tales formas de vida y se eligen \u00e9stas por motivos justos que siempre han de ser desinteresadamente religiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de esto se requiere tambi\u00e9n que la Iglesia est\u00e9 dispuesta a admitir los servicios que en los diversos estados se realizan en beneficio de ella y dentro de su \u00e1mbito.<\/p>\n\n\n\n<p>La problem\u00e1tica ulterior de la vocaci\u00f3n desemboca en el conocimiento del deber particular, no determinado con exactitud por el conocimiento del deber general. No es sino un problema de \u00e9tica individual.\u00bb (K. Rahner. <em>Diccionario teol\u00f3gico,<\/em> Barcelona 1966, 779).<\/p>\n\n\n\n<p>El D\u00eda del Seminario invita a reflexionar primordialmente sobre la vocaci\u00f3n al ministerio sacerdotal, que supone las dotes humanas necesarias, competencia doctrinal e idoneidad moral, y lleva a entregarse a Dios y al servicio religioso de los dem\u00e1s. Y este a\u00f1o el lema nos convida a resaltar el aspecto comunitario en el nacimiento de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es constitutivo de la individualidad personal el \u00abser con\u00bb, vivir su inserci\u00f3n en la comunidad a diversos niveles. La comunidad no es nada sin la persona y la persona no subsiste ni se desarrolla sin la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por comunidad entendemos aqu\u00ed primordialmente aquella realidad que la Revelaci\u00f3n tiene ante los ojos cuando habla de comuni\u00f3n de Dios y su Cristo en el Esp\u00edritu, y la misteriosa sociedad fundada y sostenida por \u00c9l en orden a la salvaci\u00f3n, que se realiza en comunidades m\u00e1s reducidas, entre las que sobresalen la familia, la parroquia y la di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La vocaci\u00f3n y la familia<\/h3>\n\n\n\n<p>La familia, c\u00e9lula de la sociedad, fuente de vida por el amor santificado en el sacramento, tiene por su misma constituci\u00f3n una misi\u00f3n socio-religiosa trascendental, Es ra\u00edz de vida cristiana, lugar natural de encuentro con Dios y de comuni\u00f3n religiosa entre los miembros, arada de ideales de entrega y servicio. A\u00fan tienen vigencia aquellas palabras: \u00abEn los ojos, en los labios y en las rodillas, especialmente de las madres, est\u00e1 el porvenir de los hijos, y a ella se debe en buena parte la vocaci\u00f3n al hero\u00edsmo y al sacerdocio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Es, pues, de trascendental importancia conservar y perfeccionar las esencias de nuestra tradici\u00f3n familiar, enriqueci\u00e9ndola con los nuevos elementos de una fe m\u00e1s consciente y una piedad m\u00e1s actualizada.<\/p>\n\n\n\n<p>La pluralidad de miembros entra\u00f1a naturalmente pluralidad de aspiraciones y carismas; pero una intensa participaci\u00f3n religiosa exige el planteamiento de vocaciones especiales, incluida la sacerdotal. A este respecto complace recordar c\u00f3mo las familias espa\u00f1olas deseaban con vehemencia dar a la Iglesia hijos sacerdotes o religiosos, y cabe estimar que este rescoldo, cubierto de cenizas, aguarda el soplo de la reflexi\u00f3n serena y de la gracia, para arder de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn esta como iglesia dom\u00e9stica \u2013la familia cristiana\u2013 los padres han de ser para con sus hijos los primeros mensajeros de la fe, tanto por su palabra como por su ejemplo, y han de fomentar la vocaci\u00f3n propia de cada uno, mas con mimo especial la vocaci\u00f3n sagrada.\u00bb (LG 11)<\/p>\n\n\n\n<p>Una pedagog\u00eda adecuada conseguir\u00e1 la conciencia de comunidad eclesial estrecha, rica y expansiva, que es real cuando los miembros se interpelan sobre su comportamiento cristiano, sobre la presencia de Iglesia que ellos representan y sobre lo que les exige su condici\u00f3n de bautizados en orden a la implantaci\u00f3n del Reino. No les ser\u00e1 as\u00ed dif\u00edcil descubrir su puesto y su tarea como cristianos y, con la gracia de Dios, seguir en su caso la vocaci\u00f3n sacerdotal.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro tiempo ha visto decrecer el n\u00famero y calidad de las vocaciones, contribuyendo a eso en gran escala la descristianizaci\u00f3n de la familia, am\u00e9n del materialismo ambiental, los halag\u00fce\u00f1os horizontes profesionales, etc. Pero todo es superable si la familia se fortalece, reza unida y es consecuente con su obligaci\u00f3n de fomentar en s\u00ed misma y en sus \u00e1reas de influencia, los verdaderos valores humanos y religiosos, y entre ellos, la idea de consagraci\u00f3n a Dios y a su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La vocaci\u00f3n y la parroquia<\/h3>\n\n\n\n<p>La parroquia, creaci\u00f3n de la Iglesia para la evangelizaci\u00f3n, comunidad misionera de culto y caridad, es siembra, est\u00edmulo y sost\u00e9n de la fe por la proclamaci\u00f3n de la palabra, torrente de vida y alimento del esp\u00edritu por la acci\u00f3n sacramental, ambiente natural para la colaboraci\u00f3n y los servicios fraternos. Alguien la ha llamado, y con fortuna, c\u00e1tedra de la verdad y de la vida que nos abre la esperanza de la gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las numerosas concausas de la disminuci\u00f3n de ingresos en el Seminario, desconciertos de la hora presente, crisis clericales, facilidad de acceso a la cultura, etc., una buena parte es debida tambi\u00e9n al hecho de que los fieles se mueven fuera de la \u00f3rbita de influencia de la parroquia, que ha bajado en estimaci\u00f3n por las corrientes excesivamente secularizadoras, a veces impulsadas por los mismos sacerdotes, con da\u00f1o cierto para la vida cristiana del pueblo y especialmente para la posibilidad vocacional. Mas, a pesar de esta mentalizaci\u00f3n acusada, la parroquia puede ser marco adecuado para una eficiente pastoral vocacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Un culto esmerado y digno impresiona favorablemente a padres e hijos, un cristianismo recio y consecuente, la caridad generosa y amplia, la vitalidad de las asociaciones, el apostolado con el mundo infantil y juvenil sembrando ideales nobles y exigentes, la ejemplaridad inmediata del sacerdote desprendido y enamorado de su deber y de su sacerdocio, etc., son est\u00edmulos poderosos. Utilicen las comunidades parroquiales estos medios para suscitar el esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n en la seguridad de que la gracia del Se\u00f1or har\u00e1 germinar la sementera. La entrega de los sacerdotes a su comunidad, su testimonio de hombres de Dios, de la Iglesia y de los hombres pueden hacer el milagro, si es preciso, de una nueva fecundidad vocacional. Se puede comprobar que donde hay un sacerdote configurado a Cristo, d\u00f3cil a la Iglesia, que cree firmemente en la oraci\u00f3n y en el trato \u00edntimo con el sagrario, las vocaciones florecen tarde o temprano.<\/p>\n\n\n\n<p>Os encarezco, hermanos, pong\u00e1is toda diligencia en promover la obra de las vocaciones tan vital para la di\u00f3cesis y la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEste deber \u2013de atender a las vocaciones sacerdotales\u2013 pertenece a la misi\u00f3n misma sacerdotal, por la que el presb\u00edtero se hace ciertamente part\u00edcipe de la solicitud de toda la Iglesia, para que aqu\u00ed en la tierra nunca falten operarios en el Pueblo de Dios. Pero ya que hay una causa com\u00fan entre el piloto de la nave y el nav\u00edo&#8230; ens\u00e9\u00f1ese a todo el pueblo cristiano que tiene obligaci\u00f3n de cooperar de diversas maneras&#8230; para que la Iglesia siempre tenga los sacerdotes necesarios.\u00bb (PO 11)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La vocaci\u00f3n en la comunidad diocesana<\/h3>\n\n\n\n<p>La di\u00f3cesis, porci\u00f3n del Pueblo de Dios que camina hacia la tierra prometida bajo la gu\u00eda del prelado, es una organizaci\u00f3n eclesial en funci\u00f3n de la comuni\u00f3n entre sus miembros y con la Iglesia universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Servicio y comunidad son conceptos y valores muy cotizados hoy. La Iglesia, atenta a las corrientes sanas y constructivas, realza en nuestros d\u00edas estos elementos constitutivos de su ser. Integrada por todos los bautizados, todos van recibiendo, por su uni\u00f3n a la Cabeza, la savia vivificante del Esp\u00edritu. Salud y prosperidad del Cuerpo dependen de la perfecci\u00f3n existencial y funcional y de la armoniosa inserci\u00f3n de los miembros: crecimiento hasta la madurez plena de su ser y aportaci\u00f3n al conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Una mirada universalista, y por ende cat\u00f3lica, generando preocupaci\u00f3n por el Cristo total, nos llevar\u00e1 de la mano a conocer cu\u00e1les son los elementos imprescindibles, descubri\u00e9ndonos fallos y remedios, y pondr\u00e1 de relieve la urgencia del servicio ministerial a escala diocesana y universal, como medio indispensable para actualizar el mensaje evang\u00e9lico, y motor de toda animaci\u00f3n espiritual, sin que disminuyamos lo m\u00e1s m\u00ednimo la acci\u00f3n directa de Dios ni el muy necesario y querido apostolado seglar.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos tiempos ah\u00edtos de hedonismo, llenos de confusiones ideol\u00f3gicas, y escindidos en grupos que amenazan la catolicidad, nada es tan necesario como el sacerdote consciente de su entronque con Cristo, d\u00f3cil a la Iglesia, entregado a su quehacer espiritual, comprometido con la doble dimensi\u00f3n de su ministerio: glorificaci\u00f3n y alabanza de Dios y servicio misionero.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto s\u00f3lo puede alcanzarse, si toda la comunidad diocesana \u2013fieles, asociaciones, religiosos, sacerdotes y obispo\u2013 pone pleno empe\u00f1o en preparar el campo y descubrir las semillas vocacionales que Dios distribuye en su seno, en fomentarlas, en suministrar los medios para promover y educar a los llamados, y en pedir colectiva y privadamente, con fe y perseverancia, al Due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a sus campos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Recomendaciones<\/h3>\n\n\n\n<p>Como consecuencia de las anteriores reflexiones, recomiendo encarecidamente, con motivo del D\u00eda del Seminario, meditaci\u00f3n serena, oraci\u00f3n y actitud decidida y pr\u00e1ctica sobre los puntos siguientes:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Que en nuestras familias siga siendo v\u00e1lido el tradicional criterio de valorar como un timbre de gloria muy agradable a Dios la elecci\u00f3n de algunos de sus miembros para consagrarse a \u00c9l en el sacerdocio o la vida religiosa.<br>Fom\u00e9ntese un clima de aut\u00e9ntica, renovada y s\u00f3lida piedad en el hogar, f\u00e9rtil tempero para la rica personalidad cristiana de cada miembro: as\u00ed, en un respeto m\u00e1ximo a la misma, se facilitar\u00e1 el posible nacimiento y maduraci\u00f3n de la vocaci\u00f3n sagrada. Un ambiente paganizante ahogar\u00eda los g\u00e9rmenes de bien y asfixiar\u00eda en su propia cuna los arranques generosos en la l\u00ednea de la consagraci\u00f3n a Dios.<\/li>\n\n\n\n<li>Consideren las parroquias como especial bendici\u00f3n, y los sacerdotes como el fruto m\u00e1s sazonado de su pastoral, la floraci\u00f3n de vocaciones sacerdotales y religiosas. Ella es \u00edndice claro de vitalidad cristiana y de acertada orientaci\u00f3n creadora de los pastores y directores de conciencia. Por el contrario, no es buen indicio el poco aprecio de las vocaciones y del Seminario, y mucho peor la indiferencia ante los requerimientos que se hacen en favor del mismo y el criticismo agrio y est\u00e9ril.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Deseo que la Archidi\u00f3cesis entera tome conciencia de la necesidad de apoyar al Seminario y secundar los proyectos que sobre \u00e9l acariciamos, se responsabilice del problema vocacional y ayude, con medios espirituales y materiales, al remozamiento del centro de formaci\u00f3n m\u00e1s vital de s\u00ed misma, en lo humano, lo cient\u00edfico y lo religioso, conforme a las exigencias del Concilio y de la Iglesia en la hora presente. Y, que todos, sacerdotes, religiosos y seglares, grupos, asociaciones y comunidades eclesiales promuevan y favorezcan \u2013en la l\u00ednea marcada por el Santo Padre de manera clara y permanente\u2013 campa\u00f1as de mentalizaci\u00f3n vocacional y colectas en favor del Seminario, particularmente la del d\u00eda de San Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Recurramos a la Virgen del Sagrario, Madre del sumo y eterno Sacerdote, y al glorioso patriarca San Jos\u00e9, bajo cuyos auspicios est\u00e1 la obra de vocaciones, para que este a\u00f1o el D\u00eda del Seminario avance en el ritmo de generosidad y entusiasmo proverbiales entre vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios os pague la grata acogida a mis palabras dictadas por el amor a nuestro Seminario, a todos vosotros y a su Iglesia santa.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, 28 de febrero de 1973.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral, 28 de febrero de 1973: apud Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Toledo, marzo, 1973, 136-142. 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