{"id":1108,"date":"2024-09-27T18:48:37","date_gmt":"2024-09-27T16:48:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1108"},"modified":"2024-09-27T18:48:37","modified_gmt":"2024-09-27T16:48:37","password":"","slug":"seminario-diocesano-de-toledo-ideario","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/seminario-diocesano-de-toledo-ideario\/","title":{"rendered":"Seminario Diocesano de Toledo: Ideario"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como complemento a la Carta Pastoral precedente en que, por exigencias l\u00f3gicas en el an\u00e1lisis del problema, era necesario hacer consideraciones de mayor amplitud promulgamos a continuaci\u00f3n el siguiente ideario, en que se recogen las orientaciones fundamentales inspiradas en los documentos que se citan y referidas casi exclusivamente al tema del Seminario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La renovaci\u00f3n del Pueblo de Dios depende profunda y existencialmente del ministerio sacerdotal. Por tanto, es de trascendental importancia cuanto se refiere al Seminario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Concilio Vaticano II, fiel a la tradici\u00f3n viva de la Iglesia, ha actualizado los principios de formaci\u00f3n sacerdotal, dictando orientaciones que, convenientemente aplicadas, hagan florecer la venerada instituci\u00f3n del Seminario, felizmente creada por Trento y constantemente mimada por la Iglesia, adapt\u00e1ndola a las cambiantes circunstancias actuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Roma ha desplegado una actividad intensa, en conexi\u00f3n con los diversos episcopados, para poder ofrecer, despu\u00e9s de abundantes experiencias, unas normas generales en que habr\u00e1n de inspirarse las que se dicten para cada naci\u00f3n o di\u00f3cesis. Las conferencias episcopales han tratado de cumplir su parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Corresponde al Obispo aplicar las directrices a su Seminario, atendidas la situaci\u00f3n concreta del mismo y las circunstancias particulares de la iglesia local.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Cf. OT 1-2. 4; RFIS 1-4; RIS, presentaci\u00f3n, 1, 5-6.)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Sacerdocio com\u00fan y sacerdocio ministerial<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. En Cristo todos somos sacerdotes; no hay miembro sin parte en la misi\u00f3n de todo el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u00c9l instituye a algunos ministros para desempe\u00f1ar su oficio de cabeza y pastor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, el mismo Cristo pervive en la Iglesia por un doble sacerdocio esencialmente diverso; aunque ambos estrechamente interdependientes e inalienables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ministerio \u2013proclamaci\u00f3n, mediaci\u00f3n de gracia y direcci\u00f3n\u2013 se ordena a que el pueblo sea perfecto glorificador de Dios, especialmente en la Eucarist\u00eda, cuyo ministro es el sacerdote, otro Cristo en el oficio y en la disposici\u00f3n al servicio hasta la muerte. (Cf. LG 10, 28; CHD 28; PO 1-2, 5-6, 13; RFIS intr., 1, 3: S\u00ednodo 1971,I, 4)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Ministerio jer\u00e1rquico<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. Los ap\u00f3stoles transmitieron el ministerio en diversos grados; episcopado, presbiterado y diaconado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los presb\u00edteros son inmediatos y necesarios cooperadores del episcopado, que los elige, ordena y env\u00eda; el don que reciben reclama reverencia y obediencia a los obispos, intensa fraternidad con los dem\u00e1s presb\u00edteros y generosa disponibilidad para servir a todos los fieles y aun a todos los hombres. (Cf. LG 28; PO 5-10; RFIS, intr., 3; S\u00ednodo 1971. I, 4-5; II, II, 1).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Elegidos por el Obispo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. Corresponde a los obispos continuar la transmisi\u00f3n del ministerio sacerdotal, eligiendo las personas y se\u00f1alando la preparaci\u00f3n necesaria. Y lo hacen siguiendo normas comprobadas por la experiencia, que aplican a los diversos tiempos y lugares. (Cf. PO 14; OT 1; RFIS, intr., 1. 4; S\u00ednodo 1971, intr., 1-7; RIS, intr., 4-6, 8. 13.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El Seminario, cauce normal<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4. El Seminario ha sido y es el cauce normal para la formaci\u00f3n y selecci\u00f3n de los candidatos al sacerdocio. Creado con esperanza, ha sido defendido aun a costa de ingentes sacrificios. Su validez y necesidad, reafirmadas por el Vaticano II, son continuamente comprobadas por la experiencia y, por lo mismo, se ha de poner el m\u00e1ximo empe\u00f1o en conservar la instituci\u00f3n y perfeccionarla con las renovaciones necesarias. (Cf. OT, proemio, 1-2; RFIS. intr., 1-2; RIS 1-13.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Seminario Menor<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5. Admitidos los g\u00e9rmenes de vocaci\u00f3n sacerdotal en ni\u00f1os y adolescentes, el Seminario Menor es el centro para acoger, discernir, proteger y cultivar esa vocabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es medio excelente, en nuestro caso necesario, para la pastoral de vocaciones sacerdotales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los muchachos, defendidos frente a las fuertes presiones contrarias del mundo actual, pueden seguir m\u00e1s libremente la llamada divina. Y los que descubren que su camino no es el ministerio que hab\u00edan deseado cosechan ricos frutos de formaci\u00f3n humana, cristiana y apost\u00f3lica. La Iglesia, que valora este fruto, aunque intenta lograr el primero, desea que la instituci\u00f3n ejerza influencia sobre ni\u00f1os y j\u00f3venes de la zona en orden al planteamiento de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conforme a las normas de la pedagog\u00eda cristiana, los muchachos llevan la vida que corresponde a los de su edad. Cumplen los planes normales de educaci\u00f3n general b\u00e1sica y bachillerato, con validez civil. La formaci\u00f3n humana y cristiana es especialmente cuidada; el desarrollo fomentado de las aptitudes y el cultivo intenso de las virtudes crean un clima de sinceridad, lealtad, responsabilidad y estimulo, amistad, confianza y respeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La amorosa atenci\u00f3n de los educadores, la exigencia y selecci\u00f3n permanente, la vivencia de una acrisolada piedad lit\u00fargica y personal, y una direcci\u00f3n espiritual conveniente, general y personal, fomentan la evoluci\u00f3n armoniosa de los valores de naturaleza y gracia, para seguir a Cristo con generosidad y pureza de coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No todos los muchachos pueden ser admitidos ni retenidos. A las aptitudes y virtudes ha de acompa\u00f1ar una inclinaci\u00f3n hacia el sacerdocio suficiente para que no decaiga el ambiente reclamado por la especificidad del centro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La realidad diocesana pide una acci\u00f3n pastoral conjunta e intensa para suscitar el deseo en muchos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naturalmente, la especial atenci\u00f3n al Seminario Menor no excluye el inter\u00e9s por otros medios de promoci\u00f3n vocacional para el sacerdocio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un reglamento determinar\u00e1 con m\u00e1s detalles los diversos aspectos de la vida y de la acci\u00f3n educativa del Seminario Menor. (Cf. OT 2-3; RFIS, II, 7; III, 10, 12-13, 17-18.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Seminario Mayor<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6. El Seminario mayor, seg\u00fan el juicio del Vaticano II, reiterado despu\u00e9s frecuentemente y con claridad y avalado por el resultado de muchas experiencias, es necesario para una formaci\u00f3n sacerdotal conforme a las exigencias de fidelidad y renovaci\u00f3n, y para la selecci\u00f3n imprescindible de los candidatos a la imposici\u00f3n de las manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las normas de la Santa Sede han determinado las condiciones m\u00ednimas de estructura y funcionamiento para poderse llamar Seminario \u2013comunidad, caridad, apertura, estructura org\u00e1nica, autoridad del superior, colaboraci\u00f3n, iniciativa, instrucciones, informaci\u00f3n sobre el sacerdocio, fe, conducta, signos positivos de vocaci\u00f3n\u2013, esperando que ninguno quedar\u00e1 satisfecho con el m\u00ednimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Seminario Mayor est\u00e1 fuertemente ligado a la vida de la Di\u00f3cesis, de la cual es pieza clave, como el coraz\u00f3n que recibe y reparte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si no existieran medios y personas para educar bien a los alumnos, habr\u00eda que pensar en la creaci\u00f3n de centros comunes o abiertos a varias di\u00f3cesis y congregaciones, en la forma m\u00e1s oportuna en cada caso. (Cf. OT 4-7; RFIS IV, 20-21; RIS 1-4, 8-13.)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Principios fundamentales<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Renovaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">7. La renovaci\u00f3n de las instituciones eclesiales consiste en purificarlas de adherencias mal\u00e9ficas o in\u00fatiles y en potenciar los valores perennes con elementos valiosos. No en destruir, experimentar alegremente y despu\u00e9s institucionalizar los casuales \u00e9xitos. As\u00ed lo advirti\u00f3 la <em>Optatam totius,<\/em> y as\u00ed lo han intentado las directrices pontificias despu\u00e9s; la experiencia ha demostrado la sabidur\u00eda de la norma, porque en los seminarios \u00a1era mucho lo que se jugaba!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vigente <em>Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis,<\/em> que ha de ser aplicada por cada conferencia episcopal y cada prelado, procede sobre ese principio. (Cf. OT. proemio, 1; RFIS, notas preliminares, 1-7; RIS. intr.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Unidad de direcci\u00f3n y elecci\u00f3n de educadores<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">8. La unidad de formaci\u00f3n en una instituci\u00f3n educativa se considera fundamental. Las directrices de la Iglesia, sancionando las orientaciones pedag\u00f3gicas y las exigencias de la experiencia, ordenan conjuntamente la distribuci\u00f3n y coordinaci\u00f3n de funciones en el Seminario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Superiores y profesores secundar\u00e1n lealmente los deseos del Prelado, bajo la gu\u00eda del Rector, <em>siendo y apareciendo corresponsables por su estrecha uni\u00f3n de acci\u00f3n y aspiraciones,<\/em> en el grado que a cada uno le es propio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nombrados por el Obispo, atendidas sus dotes y su preparaci\u00f3n, que ha de renovarse constantemente, contar\u00e1n con su confianza y el aliento de toda la comunidad eclesial. (Cf. OT 4-5; RFIS. IV, 20-23. V, 27-38; RIS 6.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Aut\u00e9ntica tarea pastoral<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">9. La buena marcha y la eficacia del Seminario dependen, en gran parte, del entusiasmo de los educadores por su dif\u00edcil misi\u00f3n, que es y se debe considerar claramente como genuina tarea pastoral de trascendental importancia. Una fe profunda y un amor fuerte a Cristo y a la Iglesia sostendr\u00e1n su esperanza con la convicci\u00f3n de que su servicio eclesial est\u00e1 muy por encima de la satisfacci\u00f3n personal que ofrecen otros ministerios. Merecen, pues, el apoyo y el estimulo del Prelado y de la Di\u00f3cesis. (Cf. OT 5: RFIS. V, 27-31. VI, 32-38; RIS 1.6.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Aprecio y gratitud a los alumnos, pero tambi\u00e9n exigencia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">10. Un profundo aprecio y un delicado y afectuoso respeto a los seminaristas ha de impregnar toda la estructura, y las orientaciones, de la instituci\u00f3n. A su dignidad humana y cristiana se a\u00f1ade su generosa disponibilidad vocacional. que les llama a ofrecer, en una direcci\u00f3n m\u00e1s alta y sacrificada, valores muy estimados por la sociedad y los j\u00f3venes de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia les recibe con gozo religioso, admira su sacrificio y agradece su ofrecimiento. Por eso no puede permitir que se desnaturalice la finalidad del Seminario, ni abdicar de su direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ellos se formar\u00e1n pastores, mediante el desarrollo y la adquisici\u00f3n de unos valores perennes, exigentes, que son reclamados, quiz\u00e1 hoy m\u00e1s que nunca, al sacerdote, y que no se conseguir\u00e1n sin una ascesis constante, trabada de sacrificios, renuncias y oraci\u00f3n, por la que se prepara la incorporaci\u00f3n vivencial al misterio de la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta exigencia, lejos de asustar a los llamados, les estimula a una mayor entrega. (Cf. OT 3,6,10; RFIS, intr., 2-4; Pablo VI, Mensaje 15-3-70.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Libertad y selecci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">11. El Seminario es una comunidad de voluntarios, decididos a recorrer con \u00e1nimo generoso y alegre el sendero que conduce, con m\u00e1s seguridad y garant\u00eda, a la adecuada formaci\u00f3n para el ministerio apost\u00f3lico tal como lo desea la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ordenado a preparar para una misi\u00f3n y una forma de vida que requieren a la vez libre determinaci\u00f3n personal y un conjunto de cualidades nativas desarrolladas por un empe\u00f1o y una ayuda educativa intensos y prolongados, ha de apoyarse en dos quicios imprescindibles: voluntad decidida y exigente selecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparte la reflexi\u00f3n permanente, a la que es invitado y estimulado, se le plantean al aspirante especiales y repetidos reestudios de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia, a pesar de la escasez de candidatos, reclama la selecci\u00f3n y sigue marcando metas exigentes. Y est\u00e1 convencida, por principios y experiencias, de que esto ser\u00e1 estimulante para las verdaderas vocaciones, que no faltar\u00e1n, porque el Se\u00f1or las concede en abundancia al pueblo que las pide. (Cf. OT 5-6. 12, 14; RFIS, VII, 39-43; RIS 14-15.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Ordenada comunidad educativa<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">12. Amor profundo, serena confianza, di\u00e1logo intenso y f\u00e1cil, cooperaci\u00f3n y sencilla comprensi\u00f3n son el ambiente apto para la relaci\u00f3n educativa y la preparaci\u00f3n a una conveniente vivencia de la futura fraternidad sacerdotal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desterrados igualitarismos impropios, se han de respetar, aun en las formas, las diversas responsabilidades y niveles. M\u00e1s inadmisibles ser\u00edan ciertas libertades, fomentadas a veces bajo capa de democracia y corresponsabilidad. Las normas de respeto y buena crianza engarzan genuinos valores humanos muy congruentes con el Evangelio y la Iglesia de Cristo. (Cf. RFIS, III. 13. IV. 20-22, 24.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Directrices o reglamento<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">13. Para que el proceso formativo se realice con mayor seguridad y suavidad, el Seminario necesita saber las metas, el sendero y el ritmo que se ha de recorrer. Esto lo ofrecen las directrices o reglamento aprobado por el Prelado y aceptado generosamente por cuantos forman la comunidad educativa, bien persuadidos de su necesidad, no s\u00f3lo para la fluidez de la vida en com\u00fan, sino tambi\u00e9n para el perfeccionamiento de las aptitudes personales que pueden ser paralizadas por la inercia o la irreflexi\u00f3n, y perturbadas por el experimentalismo o el continuo redescubrir, que tantas veces significan falta de respeto a los alumnos (Cf RFIS. IV, 25-26; RIS, intr.)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vida religiosa<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La perfecci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">14. La perfecci\u00f3n de la vida sacerdotal por el permanente fervor de la caridad pastoral, no s\u00f3lo es la aspiraci\u00f3n del Seminario, sino que ha de percibirse en toda su vida como foco que ilumina toda su intencionalidad. \u00c9sta se expresa en la ayuda para llegar a ser otros Cristos, no s\u00f3lo por la consagraci\u00f3n sacerdotal, sino tambi\u00e9n por la participaci\u00f3n \u00f3ntica y operante de su vida, sus sentimientos y convicciones, y sus actos, reproduciendo en s\u00ed mismos el misterio pascual y sirviendo por amor, hasta la muerte, a los hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A semejanza de los obispos, cuya ordenaci\u00f3n y oficio participan, todos los sacerdotes son llamados a la perfecci\u00f3n con mayor fuerza y por m\u00e1s fuertes motivos que los seglares y los mismos religiosos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los seminaristas han de persuadirse de estas realidades. Identific\u00e1ndose con Cristo, unidos al obispo y al presbiterio en las aspiraciones y purificados de cuanto sea menos evang\u00e9lico, educar\u00e1n su sensibilidad para advertir las necesidades, auscultar los acontecimientos, percibir las l\u00edneas de la voluntad divina e impregnar toda la pastoral de genuina savia salv\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La santidad personal se desplegar\u00e1 y se nutrir\u00e1 realmente en el ejercicio de la triple funci\u00f3n pastoral, y, aun entre la variedad de los negocios mundanos, el sacerdote vivir\u00e1 en Cristo. (Cf. LG 28,41; PO 7-8, 12, 14; OT 4, 8-9; RFIS. VIII, 44; RIS, III, intr., 42.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Cultivo de la piedad<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">15. El fomento sistem\u00e1tico y perseverante de la vida espiritual, con la ayuda de los educadores, especialmente del director espiritual, favorecer\u00e1 una perfecci\u00f3n por la apertura a la fe, esperanza y caridad, y la aspiraci\u00f3n a una vida evang\u00e9lica con Cristo pobre y humilde, virgen y obediente, sin descuidar las virtudes humanas tan estimadas hoy, pero esmer\u00e1ndose a\u00fan m\u00e1s en las virtudes, con un cierto desprecio llamadas pasivas, de purificada disponibilidad, tan necesarias para las respuestas positivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El alma se abrir\u00e1 a la luz y la fuerza del Esp\u00edritu, adquiriendo el h\u00e1bito de la oraci\u00f3n por medio de la liturgia, de la contemplaci\u00f3n comunitaria y personal de la palabra y de la persona de Cristo, purific\u00e1ndose por la penitencia y el sacrificio, aliment\u00e1ndose con los sacramentos, frecuentando el sagrario, tratando tiernamente a la Madre del cielo, examin\u00e1ndose y sublimando, con sincera humildad, las motivaciones de sus actos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por la fidelidad a las pr\u00e1cticas de piedad, avaladas por la experiencia de la Iglesia, estimando su valor y emple\u00e1ndose de coraz\u00f3n, vitalizar\u00e1n lo normal y lo ordinario, deific\u00e1ndose progresivamente, en su ser y en su obrar, por la comuni\u00f3n con el Padre, por el Hijo, en el Esp\u00edritu Santo. (Cf. PO 18; OT 8-9; RFIS, VIII. 45, 54; RIS 43, 50.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Espiritualidad comunitaria<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">16. Ha de tener gran relieve la dimensi\u00f3n comunitaria de la espiritualidad, tan eclesial y tan cara a la sensibilidad moderna. Re\u00e1lcese la solidaridad humana con la comuni\u00f3n sobrenatural; fortal\u00e9zcase la renuncia al individualismo y sus escorias con el anhelo y b\u00fasqueda del bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez recibido el presbiterado, resultar\u00e1 en cierto modo m\u00e1s connatural la fraternidad sacramental del orden, si ha sido preparada por intensa oraci\u00f3n en com\u00fan, intercomunicaci\u00f3n de ideas y bienes, cordial convivencia, cooperaci\u00f3n apost\u00f3lica, etc. (Cf. PO 8; PC 15; OT 9; RFIS 46-47; RIS 27, 29.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Eucarist\u00eda y liturgia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">17. La Eucarist\u00eda ha de ser y aparecer como el centro de toda la vida del Seminario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos sacar\u00e1n de ella la inspiraci\u00f3n, el est\u00edmulo y las energ\u00edas para el camino a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se la debe reservar el lugar preeminente de la jornada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ha de procurarse una esmerada preparaci\u00f3n personal y comunitaria. As\u00ed como en la celebraci\u00f3n ha de evitarse dar p\u00e1bulo a sentimentalismos, novedades, excesiva variedad o cambios; es mejor que llegue suave y honda al esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Proc\u00farese por todos los medios una eficiente inserci\u00f3n en lo cotidiano y una estimulante proyecci\u00f3n al futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su celebraci\u00f3n se enmarca en la Liturgia de las Horas \u2013de las que alguna ha de hacerse en com\u00fan\u2013 y en el culto a la presencia sacramental que hay que cultivar. La vida lit\u00fargica no es conocimiento y cuidada ejecuci\u00f3n de actos p\u00fablicos; se nutre en la piedad personal y la fomenta. Promu\u00e9vase la adoraci\u00f3n y la reparaci\u00f3n, la correspondencia a la presencia de Cristo en nuestros sagrarios, incluso con actos comunitarios engarzados en la trama normal de la vida y en ocasiones especiales. Estim\u00falese el aprecio a la oraci\u00f3n del pueblo y por el pueblo, que se convertir\u00e1 en una de las fuentes principales de oraci\u00f3n. Ven\u00e9rense y cu\u00eddense los lugares sagrados y obs\u00e9rvense cuidadosamente los tiempos lit\u00fargicos, organizando actos que les den relieve para recibir la influencia santificados buscada por la Iglesia. (Cf. LG 11; SC 10, 17-19; OT 8; RFIS VIII, 52-53; RIS 45-48.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Penitencia y direcci\u00f3n espiritual<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">18. La necesidad insoslayable de la purificaci\u00f3n, para seguir a Cristo, reclama la virtud de la penitencia y el ejercicio constante y pluriforme de la mortificaci\u00f3n y el sacrificio, personal y comunitario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Especialmente se ha de exhortar a la recepci\u00f3n frecuente del sacramento de la penitencia, de la que se derivar\u00e1n, como frutos preciosos, una mayor conciencia de pecadores y experiencias m\u00e1s profundas de conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La direcci\u00f3n espiritual comunitaria y privada, desde los primeros pasos y a lo largo del camino de la perfecci\u00f3n, tan \u00fatil para todos, es necesaria para los aspirantes al sacerdocio. Y es sabio atenerse a los consejos de la Iglesia en cuanto a las modalidades para su pr\u00e1ctica. (Cf. PC 18; OT 3; PO 18; RFIS, VIII. 55; RIS 46.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Recogimiento<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">19. El Maestro divino buscaba la soledad para s\u00ed mismo y para los disc\u00edpulos. Proc\u00farese en el Seminario un amplio silencio, necesario para el descanso, el trabajo y la oraci\u00f3n, que se haga silencio interno o serenidad interior. As\u00ed se crear\u00e1 un ambiente para el trato con el Se\u00f1or, donde se nutre el amor del que dimana el aut\u00e9ntico servicio fraternal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ayudan mucho a la formaci\u00f3n ciertos tiempos peri\u00f3dicamente dedicados a un mayor silencio y reflexi\u00f3n: charlas o instrucciones, revisiones de vida, retiros, intensificaci\u00f3n de la oraci\u00f3n en tiempos lit\u00fargicos, ejercicios, per\u00edodos de mayor dedicaci\u00f3n en lo espiritual (principio de estudios eclesi\u00e1sticos o de teolog\u00eda, preparaci\u00f3n de diversos pasos hacia la ordenaci\u00f3n). Han de ser preparados y aprovechados al m\u00e1ximo. (Cf. OT 8, 11, 13; PC 6; RFIS VIII, 56-57; RIS 50-51.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Exigencias evang\u00e9licas<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">20. El plan del Seminario ha de tener muy en cuenta las peculiares exigencias se\u00f1aladas por el Concilio para los presb\u00edteros: humildad y obediencia, castidad y celibato, y pobreza voluntaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>a)<\/em> Fom\u00e9ntese el aut\u00e9ntico amor a la pobreza, tan felizmente reclamada hoy, tan dif\u00edcil siempre y tan precisa para la verdadera libertad de esp\u00edritu; aval de la actitud cristiana hacia el mundo y los bienes terrestres, ante los ricos y poderosos o los d\u00e9biles, pobres, necesitados y marginados; disponibilidad para toda comunicaci\u00f3n de bienes, austeridad. sencillez y desprendimiento no s\u00f3lo de lo superfluo, sino tambi\u00e9n de lo necesario, si fuera pedido por las circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no disminuye, sino que coloca en su lugar la estima de los bienes del mundo en funci\u00f3n del bienestar de los hombres y del desarrollo de los pueblos. (Cf. PO 17; OT 9; RFIS VIII, 50; RIS 65-67.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>b)<\/em> Siempre ser\u00eda necesaria, en un Seminario, una educaci\u00f3n afectiva y sexual adecuada a los muchachos que han de vivir radiantemente la gracia santificante. Pero adquiere un peculiar relieve por la sabiamente reafirmada disciplina del celibato sacerdotal, tan connaturalmente enraizada en el Nuevo Testamento y tan genuinamente apoyada por la tradici\u00f3n eclesial, por su m\u00faltiple armon\u00eda para la vida y las tareas del ministro de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los seminaristas habr\u00e1n de tener, adem\u00e1s de la mejor educaci\u00f3n, ayudas poderosas y fuertes est\u00edmulos de todo orden, para conocer profundamente. desear con fervor, pedir con humildad, recibir con gratitud y proteger con circunspecci\u00f3n el don de la perpetua y perfecta castidad por Cristo y su reino, como disposiciones de garant\u00eda para guardarlo \u00edntegra, alegre, humilde y agradecidamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vida especial pide una educaci\u00f3n especial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario que los seminaristas perciban gozosamente, a la luz de la fe, por la reflexi\u00f3n y la contemplaci\u00f3n, ayudados por la direcci\u00f3n espiritual, el valor evang\u00e9lico, eclesial y pastoral de este don, que han de desear, buscar y recibir con responsable libertad psicol\u00f3gica, social, moral y eclesial, asegurando el grado de madurez humana, asc\u00e9tica y m\u00edstica, necesario para la personal elecci\u00f3n y vivencia del celibato como sublimaci\u00f3n de las mejores aspiraciones humanas y plenitud de entrega.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se les educar\u00e1 positivamente para un amor intenso y casto a las personas, en orden a una vida futura de constante interrelaci\u00f3n y oblaci\u00f3n de servicio. Ori\u00e9nteseles para que, en el trato de los compa\u00f1eros, en la comunidad, en los grupos con que trabajen o vivan, en las actividades sociales o apost\u00f3licas estimulen conscientemente, experimenten y manifiesten, a ejemplo de Cristo, la Virgen y los santos, un amor humano sincero, concreto, intenso, abnegado y sobrenatural a todas las personas, aunque ha de ser especial para los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Evitar\u00e1n, sin embargo, n\u00edtida y resueltamente las relaciones individuales que tiendan a implicarles con cualquier persona, especialmente de diverso sexo, sobro todo si se inclinasen a ser solitarias, intimistas, largas. Se forman con \u00e1nimo de ser para todos y s\u00f3lo para el Se\u00f1or. Su amor humano ha de ser fuerte y generoso, pero a la vez universalista y sublimado. Son perjudiciales y reprobables las experiencias o escarceos en otra l\u00ednea. El sujeto y objeto de su amor pleno es Cristo. (Cf. PO 16; OT 10; RFIS VIII, 48: GE 1.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>c)<\/em> La misi\u00f3n trasciende las luces y poder del individuo. Consciente de su personal insignificancia, el presb\u00edtero habr\u00e1 de fomentar su decisi\u00f3n de colaborar. Humildad y obediencia son actitudes sumamente necesarias para el sacerdote; con ellas la caridad pastoral lleva a aceptar, por fe, cualquier menester, aun el m\u00e1s oscuro, persuadido de las limitaciones personales y de lo imprescindible de la complementariedad y la cooperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es especialmente necesario cuidar y fortalecer la comuni\u00f3n, especialmente con los que ejercen el servicio de gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La actitud de obediencia no anula la responsabilidad ni impide integrar perfectamente la iniciativa, la sencilla exposici\u00f3n de necesidades, proyectos y deseos con la cordial aceptaci\u00f3n de las decisiones del superior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La preparaci\u00f3n para la obediencia ha de ser, como en otros aspectos, activa: probada por el ejercicio en el mismo Seminario. Los superiores la pedir\u00e1n, a ejemplo de Cristo, que la exigi\u00f3 a sus disc\u00edpulos directos. Los j\u00f3venes de hoy son tambi\u00e9n muy capaces de una obediencia inteligente, sincera y humilde, en esp\u00edritu de colaboraci\u00f3n y generosidad, aunque son m\u00e1s inclinados a conocer los motivos y ver los ejemplos. (Cf. LG 28; PO 7,15,17; OT 9,11; RFIS VIII, 49; RIS 60-63.)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Formaci\u00f3n humana y disciplina<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Formaci\u00f3n integral humana<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">21. La formaci\u00f3n espec\u00edfica sacerdotal ha de incorporar lo cristiano y lo humano. El sacerdote ha de tender a ser cristiano en grado eminente, y las virtudes cristianas exigen y realzan a las llamadas humanas. Todas son reclamadas por el ministerio: se hace necesaria una rica simbiosis de todas para la eficacia y autenticidad de la misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habr\u00e1 que procurar, pues, la madurez humana, hoy tan tra\u00edda y llevada, que se manifiesta en la estabilidad de esp\u00edritu, el dominio del temperamento, la reciedumbre de car\u00e1cter, la aptitud para juzgar situaciones y acontecimientos, actitudes y personas, capacidad para prudentes decisiones, sinceridad, bondad de coraz\u00f3n, constancia, fidelidad a la palabra, preocupaci\u00f3n por la justicia, urbanidad, moderaci\u00f3n en juicios, palabras y gestos, sencillez, modestia, esp\u00edritu de servicio, laboriosidad, capacidad de adaptaci\u00f3n, di\u00e1logo y colaboraci\u00f3n, disposici\u00f3n a la simpat\u00eda, ayuda y amistad, esp\u00edritu de iniciativa, humor, etc. (Cf. PO 3: OT 11; RFIS VIII, 39, 51; RIS II. intr., 19-25.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Equilibrio y flexibilidad social<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">22. La vida de Seminario, cuando se mueve en el orden, silencio, estudio, esfuerzos personales de superaci\u00f3n, inter\u00e9s de unos por otros y uni\u00f3n con Dios, programada seg\u00fan los principios y normas de la pedagog\u00eda cristiana, conduce a perfeccionar la personalidad, fomentando la madurez de criterios, aspiraciones y sentimientos, y estimulando la adquisici\u00f3n y fortalecimiento de los h\u00e1bitos y actitudes necesarios para una vida de modesto servidor del pueblo, solidario con los copresbiteros, cooperador del obispo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El intercambio, en grupo y comunitariamente, entre compa\u00f1eros y con los superiores, ayuda a fortalecer la flexibilidad interna, desarrollar el arte de escuchar, de hablar con tino y bondad y de entablar relaciones de respeto con todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quienes no manifiestan aptitudes claras para la intercomunicaci\u00f3n y vida com\u00fan presentan serias dudas para la ordenaci\u00f3n. (Cf. LG 28; PO 6-9; OT 11, 29; RIS 27-32.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Madurez afectiva<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">23. Tema de particular importancia para la formaci\u00f3n de j\u00f3venes seminaristas es la educaci\u00f3n afectiva, tan vinculada a la sexual, habida cuenta de las posibilidades e inconvenientes, obst\u00e1culos y ayudas de la comunidad y el internado: se han de corregir deformaciones criteriol\u00f3gicas, estimular la madurez de sentimientos, fomentar las rectas inclinaciones del coraz\u00f3n, para salir de s\u00ed, entregarse ben\u00e9ficamente a los otros y consagrarse gozosamente a Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto requiere prolongada, intensa y exigente preparaci\u00f3n. Y tiene mucha importancia un ambiente activo, alegre, pleno de amor cristiano y de confianza, en cuanto sea posible conseguirlo. (Cf. GE 1; RFIS VIII, 48-49, 52.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Actitudes juveniles actuales<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">24. Los educadores habr\u00e1n de estar alerta a las actitudes de la juventud actual, con las cuales los seminaristas son solidarios en mayor o menor grado: deseos y exigencias de sinceridad, propensi\u00f3n a lo nuevo, estima de este mundo con sus progresos y su t\u00e9cnica, ansias de inserci\u00f3n y solidaridad, aspiraciones de comuni\u00f3n en grupos, inseguridad o inconstancia en las decisiones, carencia de docilidad a los mayores, inadaptabilidad al medio real o idealismos, agresividad intensa, actitud cr\u00edtica y dif\u00edcil ante la autoridad y las instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto pide un esfuerzo para comprender, discernir y calibrar, a fin de poder orientar; sin insistir en in\u00fatiles convencionalismos, debe fomentarse el di\u00e1logo que, apoyado en lo bueno de la juventud, conduzca al equilibrio en las relaciones con el mundo actual, entre la historia y el futuro, la fidelidad y la renovaci\u00f3n, la libertad y la obediencia, el entusiasmo por lo personal y el imprescindible apoyo de lo institucional, sin caer en utop\u00edas y sin que el superior fomente, acaso inconscientemente, ese mismo idealismo y critica excesiva, necesitados de correcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario distinguir entre fines, objetivos intermedios u operacionales, y procedimientos, pero tambi\u00e9n lo es la convicci\u00f3n de que hay que emplear ciertos medios, aun dolorosos, en funci\u00f3n de la perfecci\u00f3n querida por Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha de aspirar a que la disciplina sea observada de forma que, sin dejar de ser seria y constante, resulte, m\u00e1s y m\u00e1s, fruto de una actitud interna de los educandos, aceptando por convicci\u00f3n las directrices y cumpli\u00e9ndolas por motivos de virtud, conscientes de que la autoridad de la Iglesia puede y debe decidir lo que es un Seminario. (Cf. GS 25- 27; OT 11; RFIS, intr. 2; GE. intr.)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Formaci\u00f3n intelectual<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Plan de estudios<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">25. El plan de estudios del Seminario se\u00f1ala las etapas, fases, contenidos y finalidades de los estudios y de su conjunto; la sistematizaci\u00f3n y organizaci\u00f3n, y la metodolog\u00eda renovada de las disciplinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Jerarqu\u00eda, desde el Vaticano II, ha dado directrices concretas en este aspecto, y se ha adquirido una experiencia rica en orden a una mayor y mejor formaci\u00f3n exigida por el ministerio que se ha de ejercer en un mundo de creciente elevaci\u00f3n cultural. (Cf. OT 13-18; RFIS IX, 59-93; RIS 98-128.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Los estudios y el conjunto de la vida del Seminario<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">26. Conviene recalcar la influencia de la formaci\u00f3n intelectual en toda la formaci\u00f3n, su peso decisivo en la marcha de la instituci\u00f3n. Es como el deber profesional que absorbe la mayor parte del tiempo y las energ\u00edas de los alumnos, modela su mentalidad, sus convicciones, sus decisiones y su vida de fe, de reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El plan de estudios se orienta a que, adem\u00e1s de una cultura general adecuada, se adquiera una amplia y s\u00f3lida instrucci\u00f3n y penetraci\u00f3n de las ciencias sagradas, de modo que el conjunto de las disciplinas armoniosamente articuladas, aptamente transmitidas y profundamente asimiladas, prepare las inteligencias y los corazones a la predicaci\u00f3n del mensaje y el misterio de Cristo, culmen y venero de la historia de la salvaci\u00f3n que realiza la Iglesia en el mundo, sobre todo por el ministerio apost\u00f3lico sacerdotal. (Cf. LG 7,28; GS 58.62; PO 19; OT 14: RFIS IX, 59; RIS V, intr.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Orientaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">27. Importa, pues, much\u00edsimo que los estudios se organicen y realicen con exigencia, equilibrio y atenci\u00f3n personal, conforme a un plan, con voluntad de firme adhesi\u00f3n a su contenido divino en servicio a los hombres de hoy y su cultura, con obediencia a la fe, respeto a la Tradici\u00f3n, comuni\u00f3n con el Magisterio hist\u00f3rico y actual, fidelidad en la renovaci\u00f3n y los esfuerzos de investigaci\u00f3n cr\u00edtica, atendiendo conjuntamente a lo positivo y lo especulativo, lo espiritual y lo pastoral, procurando un humanismo rico, pero abierto y ansioso de lo divino, evitando el intelectualismo fr\u00edo y el angelismo descarnado, con amplio campo para la actuaci\u00f3n del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El estudio debe ser la mejor y m\u00e1s imprescindible preparaci\u00f3n pastoral. (Cf. OT 4; RFIS XIV, 86-89. XV, 90-93. XVI, 94; RIS 101.)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La formaci\u00f3n pastoral<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Te\u00f3rica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">28. En el Seminario todo se encamina a la formaci\u00f3n de pastores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero adem\u00e1s se ha de prestar una ayuda educativa expresamente pastoral, universalista y misionera enfocada hacia la Iglesia local y el ambiente socio-religioso en que los candidatos han de ejercer su ministerio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a instrucci\u00f3n se se\u00f1alan: catequ\u00e9tica y predicaci\u00f3n; sacramentos, culto y devociones; gobierno y administraci\u00f3n del pueblo; pedagog\u00eda de la fe, di\u00e1logo, direcci\u00f3n espiritual; conocimiento de los hombres, de los grupos, de la sociedad; promoci\u00f3n y cultivo de vocaciones especiales; apostolado asociado y movimientos seglares; ejercicio de la caridad y promoci\u00f3n de la justicia; trato con las mujeres atendida su especial psicolog\u00eda y seg\u00fan su estado y edad; sentido de comuni\u00f3n con los problemas generales de la Iglesia, misiones, ecumenismo, desarrollo, di\u00e1logo con el mundo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Evidentemente el campo es amplio y no debe abarcarse sin una cierta profundidad. Se podr\u00e1n integrar elementos de diversas asignaturas, que ya por s\u00ed mismas habr\u00e1n de procurar la orientaci\u00f3n pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La doctrina es base necesaria para la pr\u00e1ctica. (Cf. LG 33; GS 62; ChD 16-18; OT 10-20; AA 25; PC 18; AG 16; GE 4; RFIS XVI, 94-96; RIS 79-83, 97.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Pr\u00e1ctica pastoral<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">29. Adem\u00e1s del dominio de los contenidos, la clarificaci\u00f3n de objetivos, el conocimiento de las personas y el estudio de las t\u00e9cnicas de apostolado es necesario un entrenamiento programado y estimulante. La pr\u00e1ctica es parte integrante de la preparaci\u00f3n del pastor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque claramente no puede ser lo primero, habr\u00e1 que procurar una dosificada, perseverante y progresiva experiencia personal y en grupo; condicionada a la edad y curso, las condiciones del lugar, el n\u00famero de alumnos y, sobre todo, a las exigencias primarias de la disciplina, estudio y piedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se seguir\u00e1 el juicio del prelado, en quien convergen informaciones y planes, y a quien incumbe la orientaci\u00f3n \u00faltima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se regir\u00e1 por una planificaci\u00f3n y ser\u00e1 oportunamente revisada a la luz de los principios estudiados; y, habr\u00e1 de realizarse bajo la direcci\u00f3n de sacerdotes prudentes y experimentados que muestren campos y senderos, acompa\u00f1ando con su consejo, estimulo y control. Y ha de resultar patente la graduaci\u00f3n de valores, con relieve de lo sobrenatural. (Cf. OT 21; RFIS XVI, 97-98; RIS 83.)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Plan concreto<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">30. Un plan concreto y realista para los diversos ciclos, que evite tanto el aislacionismo vivencial de las realidades socio-pastorales como el ensayismo ligero, la evasi\u00f3n y el activismo, liberar\u00e1 de una marcha incierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son f\u00e1ciles la superficialidad, el esnobismo, el ansia de satisfacciones y gusto de la eficacia real o aparente, y las mismas experiencias negativas por s\u00ed, por las circunstancias o la orientaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las pruebas de los hechos son ya demasiado claras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Normalmente las actividades m\u00e1s apropiadas ser\u00e1n: catequesis de ni\u00f1os y juvenil; participaci\u00f3n en la liturgia; ayuda a grupos de ni\u00f1os, j\u00f3venes, etc.; promoci\u00f3n vocacional e incluso alguna acci\u00f3n en el Seminario Menor; ejercicio de la caridad y la misericordia; visitas a enfermos, pobres, encarcelados: participaci\u00f3n en asociaciones y grupos de oraci\u00f3n; alg\u00fan contacto dirigido con agn\u00f3sticos, separados&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deber\u00e1n ir comprendiendo la eficacia real de la pastoral ordinaria, sencilla y perseverante, que no suele aportar satisfacciones fuertes ni entusiasmar, pero es siembra eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una parte del aprendizaje pr\u00e1ctico corresponder\u00e1 a los cursos escolares, a cuya marcha puede ayudar discretamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mayores posibilidades pueden ofrecer las diversas vacaciones y el verano; aunque esto pedir\u00e1 sacrificio a los alumnos, sacerdotes y educadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los viajes, en busca de experiencias y contactos, si son fuera de la naci\u00f3n y se juzgan muy provechosos, habr\u00e1n de ser programados y realizados, como expresamente pide la Santa Sede, bajo control de los Prelados de origen y de lugar de la experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La anarqu\u00eda e improvisaci\u00f3n, y el trabajo, como suele decirse, a salto de mata, no pueden menos de ser negativos. Alguna excepci\u00f3n confirmar\u00eda la regla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una etapa m\u00e1s intensa puede programarse para despu\u00e9s de los estudios filos\u00f3fico-teol\u00f3gicos en un tiempo de ejercicio de los ministerios de lectorado, acolitado y diaconado, seg\u00fan directrices concretas. (Cf. RFIS XVI, 97-99; RIS 84-88, 93-97.)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La formaci\u00f3n permanente<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Necesidad y condiciones<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">31. Adem\u00e1s de las normas de la jerarqu\u00eda, la experiencia va clarificando la idea de la necesidad de la llamada formaci\u00f3n continuada o permanente, despu\u00e9s del Seminario. Este puede contribuir a ella de diversas maneras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es de capital importancia contar con personal directivo competente, experimentado y virtuoso. Y la presencia de sacerdotes de edad y experiencia favorecer\u00e1 la evoluci\u00f3n de los m\u00e1s j\u00f3venes y enriquecer\u00e1 la fraternidad del presbiterio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se est\u00e1n estudiando y ensayando m\u00e9todos diversos.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>A\u00f1o de ejercicio de los ministerios y el diaconado, siendo conjuntamente miembro del Seminario y del presbiterio diocesano. La permanencia en el Seminario puede organizarse de diversas maneras; por ejemplo, un mes cada trimestre.<\/li>\n\n\n\n<li>Tiempo de iniciaci\u00f3n en que los neosacerdotes, viviendo cercanos, sigan teniendo clases formales de teolog\u00eda pastoral, adem\u00e1s de responsabilidad ministerial.<\/li>\n\n\n\n<li>A\u00f1os de reuniones peri\u00f3dicas en que se estudie un programa y se reflexione en grupo sobre planes pastorales y acontecimientos especiales.<\/li>\n\n\n\n<li>Cursillos peri\u00f3dicos durante varios a\u00f1os.<\/li>\n\n\n\n<li>Cursos de verano para estudio, reflexi\u00f3n y convivencia.<\/li>\n\n\n\n<li>Mes sacerdotal, a los cinco a\u00f1os, dedicado, por partes, a ejercicios espirituales, a di\u00e1logo y revisi\u00f3n y a estudio.<\/li>\n\n\n\n<li>Curso completo de renovaci\u00f3n, con cese de actividades pastorales.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pueden, como es l\u00f3gico, elegirse varias de estas f\u00f3rmulas y combinarlas de diversas maneras. Convendr\u00e1 estar atentos a los planes que preparen las Conferencias Episcopales y ofrezcan diversos centros o instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Seminario puede prestar grandes servicios en estos programas a nivel diocesano, as\u00ed como en ciclos de conferencias, semanas de estudios, etc\u00e9tera. Sus posibilidades son m\u00e1s asequibles y menos costosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, es prolongaci\u00f3n l\u00f3gica de su misi\u00f3n en favor del clero que, a su vez, lo ha de estimar y apoyar con todo su cari\u00f1o y eficacia. (Cf. OT 22; RFIS XVII, 100-101.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toledo, septiembre de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marcelo Gonz\u00e1lez Mart\u00edn<br><em>Cardenal Arzobispo de Toledo \u2013 Primado de Espa\u00f1a<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Secci\u00f3n Segunda<br>Exhortaciones pastorales con motivo<br>del d\u00eda del Seminario<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como complemento a la Carta Pastoral precedente en que, por exigencias l\u00f3gicas en el an\u00e1lisis del problema, era necesario hacer consideraciones de mayor amplitud promulgamos a continuaci\u00f3n el siguiente ideario, en que se recogen las orientaciones fundamentales inspiradas en los documentos que se citan y referidas casi exclusivamente al tema del Seminario. 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