{"id":1104,"date":"2024-09-27T18:44:25","date_gmt":"2024-09-27T16:44:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1104"},"modified":"2024-09-27T18:44:25","modified_gmt":"2024-09-27T16:44:25","password":"","slug":"cuatro-datos-para-la-reforma-del-seminario","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/cuatro-datos-para-la-reforma-del-seminario\/","title":{"rendered":"Cuatro datos para la reforma del Seminario"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Se re\u00fanen en este documento las palabras que el entonces Arzobispo Coadjutor de Barcelona pronunci\u00f3 en las sesiones de apertura y de clausura de las Jornadas de estudio sobre el Seminario, celebradas en la Ciudad Condal en noviembre de 1966. Texto publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona,<\/em> 1966, 697-703.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos disponemos, queridos sacerdotes, a comenzar estas reuniones de estudio y reflexi\u00f3n sobre los problemas relativos a la vida del Seminario y quisiera desde el primer momento expresar algunos pensamientos que quiz\u00e1 puedan sernos provechosos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Tres consideraciones previas<\/h2>\n\n\n\n<p>Reconozcamos, en primer lugar, que en la realizaci\u00f3n de este trabajo no nos acompa\u00f1a la indiferencia de nadie, sino m\u00e1s bien un inter\u00e9s casi apasionado de unos y de otros. Esto es algo positivo y alentador, y lo que pudiera tener de defectuoso, por lo que tenga de pasi\u00f3n, puede ser corregido con la serenidad de aquellos que, por su condici\u00f3n y circunstancia personales, est\u00e1n m\u00e1s capacitados que otros para ofrecerla. Sois vosotros, precisamente, los que est\u00e1is m\u00e1s dotados y ten\u00e9is m\u00e1s altos motivos que los dem\u00e1s para dar ese testimonio de paz y de serenidad con vuestra palabra y con vuestra actitud. Que no se aumente la pasi\u00f3n que nos rodea, con nada que pudiera significar ausencia de cordura, impropia de vuestra categor\u00eda y de la misi\u00f3n que se os ha confiado,<\/p>\n\n\n\n<p>Hago apelaci\u00f3n, en segundo t\u00e9rmino, a algo que es esencial y, por lo mismo, condiciona todas nuestras reflexiones. Estamos aqu\u00ed como sacerdotes de Jesucristo y de la Iglesia, hacemos este trabajo por amor al sacerdocio, y tenemos la vista puesta en aquellos que han de ser los sacerdotes de nuestra Archidi\u00f3cesis y de la Iglesia universal. Si esto es as\u00ed. \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 dudar de que, aunque aparezcan diversos criterios en determinados puntos, nos une a todos el mismo amor, la misma conciencia y la misma sagrada obligaci\u00f3n? Hablemos, pues, con confianza, con libertad, con respeto y con claro sentido de c\u00f3mo pueden afectar nuestras palabras, gestos y actitudes a esa realidad delicad\u00edsima que es el sacerdocio de Jes\u00fas Salvador, encarnado en los hombres llamados a recibirlo No nos detenga, m\u00e1s de lo justo, la consideraci\u00f3n del pasado, ni nos arrastre, m\u00e1s de lo conveniente, la estimaci\u00f3n del futuro. Es nuestro deber armonizar lo que una tradici\u00f3n llena de sabidur\u00eda nos ense\u00f1a, con lo que nos sugiere un conjunto de circunstancias que pesan sobre el presente y marcan ya el inmediato porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, s\u00e9ame permitido afirmar que el trabajo que ahora hacemos no es m\u00e1s que el comienzo. A estas reflexiones y consultas seguir\u00e1n otras. Ahora deliberaremos aqu\u00ed, y yo busco sinceramente vuestras luces y consejos. No se trata de adoptar decisiones por votaci\u00f3n. En las cosas de Dios y de la Iglesia, la suma de voluntades no es la regla \u00faltima y definitiva. Por encima de esa concordia, siempre deseable sin duda alguna, est\u00e1 la aceptaci\u00f3n que hace la inteligencia de lo que nos piden la fe y la prudente custodia de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n no desear\u00e1 vehementemente lograr a la vez el acatamiento d\u00f3cil a normas superiores que la Iglesia nos da y la alegre unanimidad de voluntades, si es posible alcanzarla? Acaso para conseguirla, todos tengamos que rectificar algo, despu\u00e9s de o\u00edrnos con caridad y con respeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Afirmo con absoluta seriedad que por mi parte esto no es m\u00e1s que un primer paso. El problema del Seminario es muy grave y muy delicado y exige un tratamiento rebosante de humildad y de paciencia por parte de todos, no excluidos los alumnos, con los cuales quiero tambi\u00e9n conversar. A lo largo de todo este curso, que para nosotros a\u00fan no ha comenzado \u2013y ello es ya un motivo de dolor\u2013, vamos a esforzarnos todos por ponernos en el camino que nos lleve a las renovaciones necesarias. Precipitarse en la adopci\u00f3n de las mismas ser\u00eda funesto, si un juicio prudente no nos dice que, adem\u00e1s de renovaciones, son provechosas y de acuerdo con el esp\u00edritu y las normas del Decreto conciliar correspondiente. Nadie se extra\u00f1e, pues, de que, adem\u00e1s de la voz del propio Obispo y sus colaboradores, tengamos que escuchar tambi\u00e9n la de la Conferencia Episcopal y la de la Santa Sede.<\/p>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Terminan ahora, en su primera fase, estas reuniones de estudio y de consulta que comenzaron hace d\u00edas con el prop\u00f3sito de reflexionar honda y sinceramente sobre un problema vivo de nuestra Archidi\u00f3cesis, el del Seminario, que, en forma m\u00e1s o menos acusada, est\u00e1 planteado en muchos otros lugares.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo dar las gracias a cuantos han colaborado en la preparaci\u00f3n de estas reuniones, en la redacci\u00f3n y estudio de las ponencias, en el env\u00edo de datos y sugerencias a las mismas, en el an\u00e1lisis y discusi\u00f3n de los trabajos presentados. A\u00fan m\u00e1s a los que han orado, y siguen orando, para que todo se hiciera y se siga haciendo con este esp\u00edritu de aut\u00e9ntico servicio a la Iglesia que a todos nos pide humildad, sereno realismo y noble deseo de perfeccionar nuestras instituciones. Queda abierto un camino por el cual hemos de continuar. Este di\u00e1logo que aqu\u00ed hemos tenido es de signo conciliar y corresponde a la nueva psicolog\u00eda de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 esper\u00e9is que yo manifieste ahora alg\u00fan pensamiento en relaci\u00f3n con los trabajos efectuados, y esto es precisamente lo que quiero hacer dentro de este mismo esp\u00edritu de realismo y serenidad que nos ha guiado y presidido estos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No puede seguir todo igual que antes<\/h2>\n\n\n\n<p>El Concilio Vaticano II supone y exige, porque as\u00ed lo ha pedido expresamente, un cambio serio y profundo en la exposici\u00f3n de la doctrina de la Iglesia y en la modelaci\u00f3n y reestructuraci\u00f3n de sus instituciones. No puede seguir todo igual que antes. Si tal pretendi\u00e9ramos, har\u00edamos resistencia al Esp\u00edritu Santo y causar\u00edamos sufrimientos innecesarios y perturbaciones a todo el organismo vivo de la Iglesia, que es el Cuerpo M\u00edstico de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA qu\u00e9 otra cosa conducir\u00eda tal actitud, por otra parte condenada de antemano a la esterilidad y la inoperancia? Porque el Concilio es un movimiento de ideas, no s\u00f3lo de deseos y actitudes, que ya no habr\u00e1 quien pueda detenerlo, precisamente porque nace de la conjunci\u00f3n de dos fuerzas arrolladoras: la propia naturaleza individual y social de los miembros de la Iglesia hoy, y la fe clarificada y explicitada por el Esp\u00edritu de Dios hoy en un determinado sentido. Este cambio en la vida de la Iglesia no significa preterici\u00f3n ni olvido y mucho menos anulaci\u00f3n de los constitutivos esenciales de la misma, ni siquiera de los condicionamientos humanos evidente y normalmente necesarios para que aqu\u00e9llos puedan mantenerse. Por ejemplo, es esencial para la Iglesia la Palabra de Dios, de la cual vive, y su consiguiente predicaci\u00f3n; y es condicionamiento ineludible para entender esa Palabra la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Una y otra, la Palabra y la reflexi\u00f3n, son necesarias y no puede haber cambios en cuanto al reconocimiento de esta necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero s\u00ed que puede haberlos en la presentaci\u00f3n de esta Palabra y en la b\u00fasqueda de los medios e instrumentos eficaces para que la reflexi\u00f3n sea m\u00e1s provechosa e iluminadora.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cuatro datos que hay que tener en cuenta<\/h2>\n\n\n\n<p>Concretamente, por lo que se refiere al Seminario, el Concilio ha pedido que esta instituci\u00f3n se acomode a las necesidades de los tiempos. Se trata de la formaci\u00f3n del futuro sacerdote. Para lograrla, acomodada a lo que nuestro tiempo demanda, hay que tener en cuenta cuatro datos:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>primero, el sacerdocio que se ha de recibir, que, por ser el de Jesucristo, es \u00fanico e inmutable;<\/li>\n\n\n\n<li>segundo, el sujeto que lo recibe, que es el hombre de hoy;<\/li>\n\n\n\n<li>tercero, los destinatarios del ministerio sacerdotal, que son los hombres de nuestra \u00e9poca;<\/li>\n\n\n\n<li>cuarto, la Iglesia jer\u00e1rquica que lo confiere para poder hacer viable su triple <em>munus: Docendi, sanctificandi et regendi.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>De estos cuatro datos hay que arrancar como de un punto de partida insoslayable para toda labor de reforma y adaptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero, el sacerdocio de Jes\u00fas Salvador ser\u00e1 siempre el horizonte al que hay que mirar. La formaci\u00f3n del alumno debe preparar para eso, no para otra cosa. Ser sacerdote de Cristo, con el sacerdocio suyo, significa ser mediador entre Dios y los hombres, buen pastor de las almas, portador de dones divinos, ungido con la gracia de un sacramento distinto del bautismo y la confirmaci\u00f3n, en continuo servicio mediante la donaci\u00f3n de s\u00ed a los hombres de su pueblo y de su tiempo y a todos los hombres, a los que amar\u00e1 con un amor universal. Todo lo cual comporta una aspiraci\u00f3n y un esfuerzo constante hacia una mayor santidad de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPor lo cual, este Sagrado Concilio, para conseguir sus prop\u00f3sitos pastorales de renovaci\u00f3n interna de la Iglesia, de difusi\u00f3n del Evangelio en todo el mundo y de di\u00e1logo con el mundo actual, exhorta y vehementemente a todos los sacerdotes a que, usando los medios oportunos recomendados por la Iglesia, se esfuercen siempre hacia una mayor santidad, con la que de d\u00eda en d\u00eda se conviertan en ministros m\u00e1s aptos para el servicio de todo el Pueblo de Dios\u00bb (PO 12).<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo dato tampoco puede ser discutido, corresponde a la Jerarqu\u00eda de la Iglesia determinar las l\u00edneas fundamentales de lo que ha de ser la formaci\u00f3n del futuro sacerdote. De hecho, es la Jerarqu\u00eda la que acaba de hablar en el Concilio al promulgar el Decreto <em>Optatam totius.<\/em> Ese documento, como otros anteriores no abolidos, al igual que las normas concretas de aplicaci\u00f3n ya dadas por el Magisterio o que puedan darse y por sus \u00f3rganos autorizados, deben ser aceptados en toda su integridad, sin que las preferencias particulares de cada uno hagan estimaci\u00f3n de unos, silenciando otros. El obispo de cada di\u00f3cesis, asistido desde luego por su presbiterio, aconsejado e ilustrado por \u00e9l, debe decidir en \u00faltimo t\u00e9rmino lo m\u00e1s conveniente, salva siempre la autoridad de la Conferencia Episcopal en la forma y l\u00edmites en que est\u00e9 establecido.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El hombre de hoy y el mundo de hoy<\/h2>\n\n\n\n<p>Los otros dos presupuestos, el hombre de hoy como candidato al sacerdocio y el mundo de hoy como destinatario del ministerio sacerdotal, son los m\u00e1s dif\u00edciles de precisar.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, \u00bfc\u00f3mo es ese joven o ese adulto que aspiran a ser ministros del Evangelio? \u00bfQu\u00e9 rasgos aparecen en la psicolog\u00eda que necesariamente hay que tener en cuenta, para que la labor educativa sea certera y segura? \u00bfCu\u00e1les de esos rasgos son aut\u00e9nticos valores y qu\u00e9 otros necesitan correcci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo se lograr\u00e1 una maduraci\u00f3n humana cabal y al mismo tiempo una asimilaci\u00f3n profunda y seria de lo que el sacerdocio exige en todo el que aspira a recibirlo? Y, \u00bfc\u00f3mo habr\u00e1 de ejercitarse el ministerio sacerdotal en nuestro tiempo para que de verdad sea <em>luz del mundo y sal de la tierra?<\/em> Porque el sacerdote es el modelador del Pueblo de Dios y tiene verdadera autoridad sobre \u00e9l. Luego no ha de consentir en todo lo que los dem\u00e1s hombres pidan y deseen, aunque lo hagan en nombre de su condici\u00f3n de hijos de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>La tarea del sacerdote es siempre dif\u00edcil y complicada. Lo es hoy m\u00e1s que en otras ocasiones. Lo es aqu\u00ed, en Barcelona, mas que en otras di\u00f3cesis de Espa\u00f1a. No podemos caer en la tentaci\u00f3n de hacerla f\u00e1cil ni refugi\u00e1ndonos en un autoritarismo solitario y esterilizador, ni permitiendo que el di\u00e1logo se convierta en claudicaci\u00f3n sembradora de confusiones y de sombras. Este mundo nuestro necesita de la verdad de Dios, tal como ha sido revelada: necesita de la fe, tal como la Iglesia la presenta y la educa; de la santidad de nuestras vidas, tal como el Evangelio la propone. Y en esto radica la misi\u00f3n principal del sacerdote hoy y siempre. A esta luz y sobre estas bases, es necesario ver y edificar todo lo dem\u00e1s: su encarnaci\u00f3n en el mundo y su predicaci\u00f3n del Evangelio aplicada a las situaciones concretas de la vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Presupuestos necesarios para la formaci\u00f3n sacerdotal<\/h2>\n\n\n\n<p>El trabajo hecho aqu\u00ed estos d\u00edas tiende precisamente a esto, a esclarecer los presupuestos necesarios en que ha de descansar la formaci\u00f3n del futuro sacerdote para asegurar con mayores garant\u00edas de \u00e9xito que somos fieles a lo que el Esp\u00edritu de Dios nos pide a trav\u00e9s de esas cuatro voces que llegan hasta nosotros: sacerdocio de Jes\u00fas, Iglesia jer\u00e1rquica, psicolog\u00eda de los hombres de hoy y condici\u00f3n concreta de los hombres de nuestro tiempo. \u00bfEstaremos dispensados de nuevas reflexiones y seguros de que todo cuanto aqu\u00ed se ha dicho es perfecto e inmodificable? Vosotros sab\u00e9is que no. El que tal afirmase, tendr\u00eda un concepto muy pobre de lo que exige la atenta escucha de esas voces.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigamos adelante con esperanza y con optimismo. Al o\u00edrnos aqu\u00ed estos d\u00edas, sacerdotes de la Archidi\u00f3cesis de Barcelona, me he preguntado a m\u00ed mismo c\u00f3mo no ha de ser posible que se disipen las sombras cuando son tan altas las luces. Tenemos el deber de aspirar a que el Seminario de Barcelona sea uno de los primeros de Espa\u00f1a y del mundo. Vamos a tratar de lograrlo con humilde perseverancia en el esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Procedamos ahora a una reelaboraci\u00f3n de las ponencias para volver a examinarlas despu\u00e9s. Se har\u00e1 una amplia consulta a todo el clero de la Archidi\u00f3cesis. Oiremos tambi\u00e9n a los seminaristas.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo pongo mi confianza en vosotros y en el equipo de Superiores que ha de regir los destinos del Seminario. No busco por sistema t\u00e9rminos medios, no. Busco y buscamos todos un tipo de Seminario orientado en una direcci\u00f3n clara y definida, la de la Iglesia de hoy. Mas esta direcci\u00f3n la tiene que marcar la misma Iglesia y, con singulares atribuciones, la Jerarqu\u00eda de la misma. Huir de los t\u00e9rminos medios no significa dejar de reconocer las imperiosas exigencias de una ley biol\u00f3gica com\u00fan a todos los organismos vivos, tanto del orden natural como del sobrenatural: la integraci\u00f3n y la complementariedad. En la formaci\u00f3n de un aspirante al sacerdocio han de integrarse el hombre y el sacerdote; lo pastoral y lo cient\u00edfico; el uso de la libertad y el renunciamiento que la aceptaci\u00f3n de la cruz impone.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Renovemos cuanto haya que renovar;<br>conservemos lo que tiene valor inalterable<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo lograr todo esto? La Iglesia siempre ha tratado de conseguirlo y quiere lograrlo hoy tambi\u00e9n, y es seguro que lo lograr\u00e1 ayudada por todos sus miembros e iluminada por el Esp\u00edritu que la gu\u00eda y la anima. San Agust\u00edn, recibido por San Ambrosio, era y sigui\u00f3 siendo un hombre de su tiempo, modelo de integraci\u00f3n y de fuerza; tambi\u00e9n lo fueron los cl\u00e9rigos y monjes de la Edad Media, formados en las escuelas catedralicias y en los monasterios; m\u00e1s tarde, San Carlos Borromeo y San Juan de Ribera, en Espa\u00f1a, supieron hacer lo mismo. Y en \u00e9pocas posteriores ha habido en la Iglesia tantas instituciones y tan logradas, y esfuerzos tan insignes y meritorios para la formaci\u00f3n del sacerdote que cometer\u00edamos grave injusticia si, por lamentarnos de fallos y deficiencias, dej\u00e1ramos de reconocer gloriosos aciertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos, pues, a hacer lo mismo hoy, sin miedo y con digna prudencia. Renovemos cuanto haya que renovar y conservemos lo que tiene valor inalterable. Hemos de atender a la vez a tres frentes: fomento de las vocaciones, formaci\u00f3n y cuidado de las mismas, e incorporaci\u00f3n definitiva al sacerdocio de Cristo. Lo que hagamos y establezcamos tiene que servir con eficacia a esta triple tarea. Fomentar las vocaciones y no cuidar despu\u00e9s su conveniente formaci\u00f3n, seria infantilismo: consentir en m\u00e9todos de formaci\u00f3n que impidieran el nacimiento de otras nuevas, grav\u00edsima torpeza; hacerlas nacer y cuidarlas de manera que lleguen al sacerdocio de Cristo con visi\u00f3n equivocada, ser\u00eda para todos nosotros, y a\u00fan m\u00e1s para el Obispo, responsabilidad tremenda.<\/p>\n\n\n\n<p>Reflexionemos, pues. Se constituir\u00e1n comisiones de trabajo m\u00e1s reducidas, que, a lo largo del a\u00f1o, hagan descender a concreciones pr\u00e1cticas el fruto de todos nuestros estudios.<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos obrar de otro modo en materia tan seria y tan delicada. Trataremos de lograr comunidades m\u00e1s reducidas que la actual y en este sentido debo decir que durante el verano estuvimos trabajando para conseguirlo, sin que ello fuera posible por falta de edificios adecuados. Lo que el Concilio permita y lo que la experiencia dicte se har\u00e1, paso a paso, con la debida sumisi\u00f3n a las normas de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal espa\u00f1ola, y con la necesaria atenci\u00f3n a las particulares circunstancias de la Archidi\u00f3cesis de Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La vida acad\u00e9mica, \u00edntegramente estructurada<\/h2>\n\n\n\n<p>El r\u00e9gimen de vida acad\u00e9mica ser\u00e1 \u00edntegramente estructurado hasta lograr un alto nivel intelectual que nos permita llegar r\u00e1pidamente a la creaci\u00f3n de ese Centro de Estudios Superiores que Barcelona y Catalu\u00f1a necesitan y merecen.<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote es pastor, s\u00ed. Pero de nada servir\u00eda el pastoreo, si a la grey no se le ofrece el pasto que necesita para vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>El uso continuo que el sacerdote tiene que hacer de las ideas que dan sentido a su misi\u00f3n, hace que esas ideas \u00abse le gasten\u00bb \u2013por el propio cansancio, por el roce continuo con la incomprensi\u00f3n de muchos\u2013 enormemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien posea esas ideas s\u00f3lo en forma de t\u00f3picos, inculcados por un entusiasmo colectivo en un cierto ambiente, no podr\u00e1 mantenerlas mucho tiempo. Las elevar\u00e1 primero a un fanatismo, incapaz de encajar con la realidad exterior; luego sentir\u00e1 un baj\u00f3n de entusiasmo y aun en la convicci\u00f3n de que esas ideas valen aut\u00e9nticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien, en cambio, las posea en un amplio contexto de conexiones con las fuentes del saber y de la fe (es decir, de un modo cient\u00edfico), podr\u00e1 defenderlas frente a la oposici\u00f3n de la realidad, sabiendo hasta que punto puede utilizarlas o hacerlas evolucionar cuando sea necesario; podr\u00e1 librarlas del sonido de vac\u00edo que toma toda ideolog\u00eda repetida mec\u00e1nicamente, a base de remozarlas en contacto con las fuentes; podr\u00e1 mantenerlas aunque falte el entusiasmo, como se mantienen las convicciones en cuya sedimentaci\u00f3n ha intervenido la racionalidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una palabra y una reflexi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, una palabra a los seminaristas. Adviertan todos la seriedad y la sinceridad con que hemos empezado a caminar. Conf\u00edo en ellos tambi\u00e9n, como conf\u00edo en vosotros. Durante el primer mes de este curso que empezar\u00e1 enseguida, el Rector del Seminario se reunir\u00e1 con ellos para se\u00f1alar los cauces de una acci\u00f3n inmediata en determinados puntos m\u00e1s urgentes. Esto no es t\u00e1ctica dilatoria. El respeto y la atenci\u00f3n que nos merecen, tanto ellos personalmente, como la instituci\u00f3n, nos obligan a actuar con suprema dignidad: ni negaci\u00f3n de los derechos que les correspondan, ni ben\u00e9volas concesiones que parecer\u00edan contentamientos enga\u00f1osos para ni\u00f1os peque\u00f1os. Ellos y nosotros tenemos que esperar, acaso sufrir, y desde luego trabajar todo el a\u00f1o para que el pr\u00f3ximo podamos volar con alas m\u00e1s desplegadas. Espero de su juventud la calma necesaria y la generosidad tambi\u00e9n, para que las decisiones se vayan tomando con paz y sentido de responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin, una reflexi\u00f3n que a todos nos urge hacer: levantemos nuestra mirada a Dios Padre y a Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Cada ponencia ha tratado de cumplir con el deber que se le se\u00f1al\u00f3. Y as\u00ed, la de formaci\u00f3n humana, por ejemplo, no ten\u00eda que ocuparse de vida sobrenatural, ni al rev\u00e9s. Hemos de evitar caer en angelismos evasivos y alienantes. Pero no olvidemos ni un instante que somos sacerdotes de Cristo, que es el misterio de la Redenci\u00f3n lo que llevamos en nuestras manos, y que lo traicionar\u00edamos si no estuvi\u00e9ramos siempre vigilantes para evitar toda suerte de naturalismo. En la Sagrada Eucarist\u00eda nos encontramos todos los d\u00edas. Que ese encuentro elevador y sosegante nos haga permanecer unidos en cuanto hagamos en favor del Seminario. Salud\u00e9monos con gratas palabras. Salud\u00e9monos con esp\u00edritu de hermanos. Somos todos lo mismo: sacerdotes del Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se re\u00fanen en este documento las palabras que el entonces Arzobispo Coadjutor de Barcelona pronunci\u00f3 en las sesiones de apertura y de clausura de las Jornadas de estudio sobre el Seminario, celebradas en la Ciudad Condal en noviembre de 1966. Texto publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona, 1966, 697-703. 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