{"id":1102,"date":"2024-09-27T18:35:48","date_gmt":"2024-09-27T16:35:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1102"},"modified":"2024-09-27T18:35:48","modified_gmt":"2024-09-27T16:35:48","password":"","slug":"la-familia-es-el-primer-seminario","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-familia-es-el-primer-seminario\/","title":{"rendered":"La Familia es el primer Seminario"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Exhortaci\u00f3n pastoral, con motivo de la Campa\u00f1a pro Seminario 1967, de 1 de febrero de 1967, dirigido al clero de la Di\u00f3cesis de Astorga por don Marcelo Gonz\u00e1lez Mart\u00edn, como Administrador Apost\u00f3lico de Astorga y Arzobispo coadjutor de Barcelona. Texto en <em>Bolet\u00edn Oficial del Obispado de Astorga,<\/em> febrero de 1967, 112-114.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos sacerdotes:<\/p>\n\n\n\n<p>La inminencia de la Campa\u00f1a pro Seminario, que tendr\u00e1 lugar el pr\u00f3ximo d\u00eda 19 de marzo, me ofrece la oportunidad de ponerme nuevamente en contacto con vosotros, y por medio de vosotros, con todos los fieles diocesanos, para confiaros una vez m\u00e1s mi preocupaci\u00f3n ante el problema del Seminario y de las vocaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El Seminario sigue necesitando vuestra ayuda, y tiende la mano, en actitud humilde, hacia vosotros. Necesita vuestra ayuda material, la que le ven\u00eds prestando con las espl\u00e9ndidas colectas cada a\u00f1o realizadas y con los continuos donativos que regularmente envi\u00e1is, muchas veces con evidente sacrificio. Pero necesita sobre todo la ayuda insustituible de vuestra comprensi\u00f3n y de vuestro apoyo moral, de vuestro afecto y de vuestro testimonio, de vuestra cercan\u00eda espiritual y de vuestra colaboraci\u00f3n. Por todo ello, y para que redunde en beneficio de la Iglesia, que hoy como nunca necesita la generosidad de los valientes, os pido encarecidamente vuestros mejores esfuerzos pastorales en la organizaci\u00f3n y celebraci\u00f3n del D\u00eda del Seminario.<\/p>\n\n\n\n<p>Esforzaos. particularmente, por hacer llegar esta preocupaci\u00f3n a la vida religiosa de nuestras familias cristianas, ya que \u00e9stas se abrir\u00e1n a las necesidades del Seminario, cuando comprendan mejor que el Seminario debe ser tarea de todos los cristianos de buena voluntad. Y entender\u00e1n lo que el Seminario significa cuando sientan que ellas, \u00abcon el testimonio de su fe, de su caridad y de su piedad, han de ser el primer seminario\u00bb (OT, 2) en que nazcan y se cultiven con esmero los brotes primeros de las vocaciones. Esta consigna, <em>la familia es el primer Seminario,<\/em> debe orientar este a\u00f1o nuestra acci\u00f3n pastoral en la preparaci\u00f3n de esta jornada de adhesi\u00f3n al Seminario.<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede imponer una campa\u00f1a, ni nos interesar\u00edan las luces fugaces de \u00e9xitos aparentes y superficiales. Es necesario que sembremos con esperanza la semilla que debe germinar en las conciencias de nuestros cristianos. Y cada a\u00f1o ir\u00e1 madurando el fruto, cuando el Se\u00f1or de la mies pase visitando su heredad. La Campa\u00f1a pro Seminario s\u00f3lo puede ser eficaz si nuestras familias reciben y cuidan la siembra evang\u00e9lica de la vocaci\u00f3n sacerdotal y religiosa, y captan lo que ella exige de cada uno de nosotros, Dios llama a las puertas de cada conciencia; pero cada hombre que responde a esa llamada, encarna en su respuesta la actitud humilde y generosa de su familia, de su parroquia, de la Iglesia entera. Vivimos momentos especialmente dif\u00edciles para el futuro de las vocaciones en el mundo y aun en nuestra di\u00f3cesis; y por lo mismo que son dif\u00edciles, son tambi\u00e9n particularmente fecundos. Ello ha de invitarnos a pensar seriamente en la responsabilidad que a todos nos incumbe frente a la ingente y apremiante tarea de preparar nuestros campos para la siembra evang\u00e9lica. El Se\u00f1or pasa cada d\u00eda. Seguir\u00e1 pasando por las puertas de nuestros hogares, de nuestras parroquias, quiz\u00e1 tambi\u00e9n por las salas en que se divierten alegremente nuestros j\u00f3venes y nuestros adolescentes. Y a su paso seguir\u00e1 invitando a los valientes, a los generosos, a los esforzados, a los audaces. Seguir\u00e1 buscando, a todas las horas del d\u00eda, obreros que est\u00e9n dispuestos a trabajar en su vi\u00f1a. Seguir\u00e1 buscando amigos que quieran ayudarle a proclamar al mundo la verdad de su existencia y de su amor a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHabr\u00e1 en nuestras parroquias, en nuestras familias, entre nuestros j\u00f3venes, suficiente sensibilidad para percibir y descubrir este paso del Se\u00f1or?<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed, queridos sacerdotes, la pregunta inquietante que debiera estimular nuestra acci\u00f3n pastoral y sacudir nuestra conciencia sacerdotal.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hijos que se sienten llamados deben vivir su respuesta no s\u00f3lo como una actitud personal e individualista, sino y principalmente como una respuesta familiar, parroquial, eclesial. Cada joven que sigue a Jesucristo debe vivir la firme persuasi\u00f3n de que su respuesta lleva sobre si el peso sagrado de la respuesta de su familia, de su parroquia de toda la iglesia. Es toda la Iglesia la llamada por Dios, y toda la Iglesia est\u00e1 tambi\u00e9n comprometida en la respuesta de cada uno de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Consiguientemente, la familia, la parroquia, la comunidad de los cristianos que aman a Jesucristo deben sentirse tambi\u00e9n responsables del cultivo espiritual de los elegidos. Y ayudarles con su testimonio, con su preocupaci\u00f3n, con su afecto, con sus donativos. No es comprensible que en nuestras parroquias cristianas haya ni\u00f1os y j\u00f3venes que encuentran en la pobreza el \u00fanico obst\u00e1culo para seguirla llamada de Dios, cuando a su lado existen familias con sobrados medios, que podr\u00edan ofrecer. Es \u00e9ste un signo demasiado claro de la falta de sensibilidad cristiana ante el problema vocacional, que tenemos que esforzarnos por corregir.<\/p>\n\n\n\n<p>Sembrad, pues, en vuestras parroquias amor al Seminario. Contagiadles el virus de vuestra angustia frente al problema de la falta de vocaciones. Este amor y esta preocupaci\u00f3n ser\u00e1n, en vuestros campos de trabajo, el fruto m\u00e1s genuino de vuestra acci\u00f3n sacerdotal y el mejor term\u00f3metro para medir la calidad del cristianismo que viven vuestros fieles.<\/p>\n\n\n\n<p>Poned lo mejor de vuestro entusiasmo y de vuestro celo en la preparaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de esta jornada. Pido a todos los diocesanos su respuesta generosa. La pido de modo especial a los ni\u00f1os y a los j\u00f3venes. Con su inocencia unos y su valor y audacia todos, pueden poner en esta campa\u00f1a una gozosa nota de generosidad y de alegr\u00eda. La pido tambi\u00e9n a los enfermos, a los que sufren, a los atribulados. Porque desde el altar de su dolor y de su tribulaci\u00f3n tiene que llegarnos por fuerza el consuelo de dar con entusiasmo. Os la pido muy encarecidamente a vosotros, queridos sacerdotes. Conf\u00edo en todos vosotros y estoy seguro de que no ser\u00e1 defraudada esta esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Si como fruto de vuestro esfuerzo muchos cristianos de nuestra Di\u00f3cesis quieren m\u00e1s al Seminario y comprenden mejor su misi\u00f3n santificadora, habremos sembrado semilla fecunda en la tierra cuyo cultivo espiritual el Se\u00f1or nos ha encomendado.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la esperanza y deseo de que as\u00ed sea, os bendigo con singular afecto.<\/p>\n\n\n\n<p>MARCELO, Arzobispo de Barcelona y Administrador Apost\u00f3lico de Astorga.<\/p>\n\n\n\n<p>1 febrero 1967.<\/p>\n\n\n\n<p>Parte segunda:<br>Seminario de Barcelona<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral, con motivo de la Campa\u00f1a pro Seminario 1967, de 1 de febrero de 1967, dirigido al clero de la Di\u00f3cesis de Astorga por don Marcelo Gonz\u00e1lez Mart\u00edn, como Administrador Apost\u00f3lico de Astorga y Arzobispo coadjutor de Barcelona. 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