{"id":1098,"date":"2024-09-27T18:32:24","date_gmt":"2024-09-27T16:32:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1098"},"modified":"2024-09-27T18:32:24","modified_gmt":"2024-09-27T16:32:24","password":"","slug":"el-seminario-tema-siempre-actual","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-seminario-tema-siempre-actual\/","title":{"rendered":"El Seminario, tema siempre actual"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Exhortaci\u00f3n pastoral al clero de la Di\u00f3cesis de Astorga, con motivo de la Campa\u00f1a Pro Seminario 1966. febrero de 1966. Texto en <em>Bolet\u00edn Oficial del Obispado de Astorga,<\/em> febrero 1966, 159-162.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis queridos sacerdotes:<\/p>\n\n\n\n<p>No pretendo haceros una detallada exposici\u00f3n de las motivaciones que pueden suscitar vuestro inter\u00e9s por el Seminario y por el sacerdocio. En anteriores exhortaciones, por escrito y de palabra, lo hemos hecho ya con suficiente amplitud, y lo hab\u00e9is sabido comprender con ejemplar entusiasmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tampoco me atrevo a dejar pasar esta oportunidad que nos brinda la festividad de San Jos\u00e9, culminaci\u00f3n de la \u00abCampa\u00f1a pro Seminario\u00bb, sin dirigirme a vosotros, con la firme confianza de que vuestro celo sacerdotal sabr\u00e1 aceptar con el mismo af\u00e1n estas sugerencias y esta insistencia sobre el tema siempre actual del Seminario.<\/p>\n\n\n\n<p>El Concilio nos ha dicho, con impresionante solemnidad, que \u00abla anhelada renovaci\u00f3n de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes, animado por el esp\u00edritu de Cristo\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.; y estableci\u00f3, como consecuencia de esta convicci\u00f3n, la necesidad urgente de prestar especial atenci\u00f3n a la tarea de la formaci\u00f3n de los sacerdotes proclamando su \u00abgrand\u00edsima importancia\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre todos los hijos de la Iglesia pesa el sagrado deber de renovar, con una vida nueva impregnada de Jesucristo, la existencia de la Iglesia, y ninguno puede sustraerse a esta apremiante obligaci\u00f3n. Pero ella pesa de modo particular sobre nosotros, sacerdotes de Jesucristo. Y por lo mismo estamos tambi\u00e9n especialmente obligados a prestar esmerada atenci\u00f3n a todas las actividades que tienden a fomentar el nacimiento y el culto delicado de las nuevas generaciones sacerdotales. Si \u00abel problema de las vocaciones eclesi\u00e1sticas es la diaria preocupaci\u00f3n del Papa, el suspiro de su oraci\u00f3n y la aspiraci\u00f3n ardiente de su alma\u00bb \u2013en la feliz expresi\u00f3n del inolvidable Juan XXII<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>\u2014, parece justo que deba serlo tambi\u00e9n de todos los sacerdotes, que llevamos grabado en nuestra existencia sacerdotal el clamor de Jesucristo: <em>la mies es mucha y son pocos los obreros<\/em> (Lc 10, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>La necesidad de la Iglesia es la regla y la medida de las vocaciones que el Se\u00f1or siembra entre sus hijos. Nunca faltar\u00e1 en la Iglesia la semilla de la vocaci\u00f3n sagrada. Pero es necesario que la semilla caiga en tierra cultivada para que d\u00e9 fruto. Y este cultivo nos lo encomienda a nosotros el Se\u00f1or: a nosotros, que hemos puesto la mano en la mancera para labrar su heredad, y que no podemos volver atr\u00e1s nuestra mirada, a nosotros que somos los obreros enviados a su vi\u00f1a en todas las horas del d\u00eda, para merecer el salario con nuestro trabajo; a nosotros, que hemos recibido la comprometedora misi\u00f3n de \u00abpredicar el Evangelio a todos los hombres\u00bb y de anunciar la paz de los tiempos nuevos. Cultivad, todos, el campo encomendado con esmero santo. En la tierra buena nacen como flores humildes las vocaciones mejores. Y es nuestro testimonio sacerdotal el mejor clima para su crecimiento. \u00abMuestren todos los sacerdotes \u2013nos dice el Concilio\u2013 un grand\u00edsimo celo apost\u00f3lico por el fomento de las vocaciones y atraigan el \u00e1nimo de los j\u00f3venes hacia el sacerdocio con su vida humilde, laboriosa, amable, y con la mutua caridad sacerdotal y la uni\u00f3n fraterna en el trabajo\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y al hacerlo as\u00ed, recordad con apremiante insistencia a vuestros fieles que \u00abel deber de fomentar las vocaciones pertenece a toda la comunidad de los fieles, que debe procurarlo ante todo con una vida totalmente cristiana\u00bb; que \u00abayudan sobre todo a esto las familias que. llenas del esp\u00edritu de fe, de caridad y de piedad, son como el primer seminario; y las parroquias, de cuya vida profunda participan los mismos adolescentes\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si nuestros fieles llegan a comprender la urgencia de este problema como algo propio, sentir\u00e1n tambi\u00e9n sobre su conciencia la obligaci\u00f3n de trabajar con celo por la formaci\u00f3n de sus sacerdotes, de los que necesitan. Sentir\u00e1n la necesidad de ayudarles con su oraci\u00f3n ferviente, con sus sacrificios vivos, con la participaci\u00f3n cristiana de sus bienes. Porque son m\u00e1s cada d\u00eda los j\u00f3venes llamados por el Se\u00f1or que tropiezan s\u00f3lo con la dificultad de falta de medios econ\u00f3micos. Y esto no suceder\u00eda, si nuestras parroquias tuvieran conciencia clara del problema y de la responsabilidad que tambi\u00e9n pesa sobre ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayudad a comprender a vuestros fieles con vuestra predicaci\u00f3n, pero sobre todo <em>con vuestro ejemplo,<\/em> que el sacerdocio no es una profesi\u00f3n, ni una carrera que cada uno puede o debe hacer seg\u00fan sus posibilidades o sus preferencias; sino que <em>el sacerdocio es un servicio<\/em> a la comunidad cristiana y una entrega a la defensa de los derechos de Dios y de los hombres. Y como es un servicio hecho en nombre de Jesucristo, es \u00c9l quien llama a los que necesita y a los que quiere. No llama a los m\u00e1s pudientes, ni siempre a los mejores. Llama a los predestinados por su misericordia, para que sean tambi\u00e9n testigos de la misericordia. Y a estos llamados debe ayudar la comunidad de los fieles, cuando la ayuda sea necesaria. Y a estos llamados debemos ayudar todos con santo entusiasmo y ardiente celo sacerdotal. S\u00e9 que algunos de vosotros lo hac\u00e9is muy generosamente, desprendi\u00e9ndoos incluso de vuestros ingresos, en favor de alumnos necesitados de vuestra parroquia o de otras. S\u00e9 tambi\u00e9n que hay almas generosas entre los seglares que regularmente ofrecen ayudas al Seminario de forma an\u00f3nima, para seminaristas necesitados. A unos y a otros felicito muy cordialmente por esta generosidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero nunca podemos contentarnos con el camino recorrido, mientras nos falte m\u00e1s camino para llegar a la meta. Y nuestra meta es muy alta. Porque la Iglesia necesita hoy muchos sacerdotes y nuestra Di\u00f3cesis puede ser muy fecunda en vocaciones, fruto del campo selecto de nuestras familias con profundo sentido cristiano. Pero necesitamos ser conscientes y responsables de nuestras posibilidades. Invitad, pues, a los padres y a los educadores a que piensen seriamente en la posibilidad de que el Se\u00f1or llame a sus puertas, buscando servidores entre sus hijos, entre sus alumnos. Ser\u00eda pena que no respondiesen por no estar prevenidos, esperando la llamada. Invitad a las familias econ\u00f3micamente desahogadas a que piensen si el Se\u00f1or llama tambi\u00e9n a su puerta, buscando quiz\u00e1 ayuda econ\u00f3mica para uno de sus llamados, necesitados de ella. Invitad a los j\u00f3venes valerosos y audaces \u2013los cobardes no nos sirven\u2013 a que piensen si tambi\u00e9n ellos est\u00e1n siendo se\u00f1alados por el dedo de Dios. E invitad a vuestras comunidades a que se sientan responsables, delante de Dios, de los sacerdotes que necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos necesitamos y esperamos mucho del Seminario. Pero el Seminario necesita y espera mucho de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabajad con el entusiasmo de siempre y proponeos metas dignas de este entusiasmo. Os lo agradezco mucho, y conf\u00edo serenamente en vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Con especial afecto os bendice.<\/p>\n\n\n\n<p>MARCELO, Obispo de Astorga.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> OT, proemio<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Juan XXIII, Alocuci\u00f3n al I Congreso Internacional de las Vocaciones para los estados de perfecci\u00f3n, 16 diciembre 1961: <em>L\u2019Osservatore Romano,<\/em> 17 diciembre 1961.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> OT 2.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral al clero de la Di\u00f3cesis de Astorga, con motivo de la Campa\u00f1a Pro Seminario 1966. febrero de 1966. 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