{"id":1094,"date":"2024-09-27T18:29:06","date_gmt":"2024-09-27T16:29:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1094"},"modified":"2024-09-27T18:29:06","modified_gmt":"2024-09-27T16:29:06","password":"","slug":"el-seminario-obra-de-todos","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/el-seminario-obra-de-todos\/","title":{"rendered":"El Seminario, obra de todos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Exhortaci\u00f3n pastoral, de 1 de marzo de 1965. Texto en <em>Bolet\u00edn Oficial del Obispado de Astorga,<\/em> marzo de 1965. 185-189.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos diocesanos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ya inminente fiesta de San Jos\u00e9 nos brinda la oportunidad de ponernos una vez m\u00e1s en contacto con todos vosotros, sacerdotes y fieles, para confiaros nuestras preocupaciones relacionadas con el Seminario que nos es tan querido. \u00c9l es el centro de nuestros mejores afanes, porque entendemos que de \u00e9l depende en gran parte la renovaci\u00f3n espiritual de la vida diocesana. No hay, en efecto, vida cristiana sin la presencia de Dios en las almas: no se conseguir\u00e1 esta presencia de Dios sin la acci\u00f3n sacramental de la Iglesia, y no puede haber acci\u00f3n sacramental sin los hombres de Dios encargados de realizarla. Bastar\u00eda esa sint\u00e9tica exposici\u00f3n para que todos los cristianos, y muy especialmente nosotros los sacerdotes, pens\u00e1ramos en el Seminario como en algo que necesita la preocupaci\u00f3n y la ayuda de todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivimos, por especial providencia de Dios, horas de renovaci\u00f3n y de particulares exigencias de perfecci\u00f3n espiritual, a las que no pueden estar ajenas la marcha y las estructuras del Seminario. El Concilio Vaticano II, con af\u00e1n de revisi\u00f3n y con los documentos ya promulgados. nos traza programas muy concretos para nuestro quehacer pastoral. Es el momento de actuar y de poner en tensi\u00f3n nuestras energ\u00edas mejores, para lograr que el mensaje salvador de Jesucristo llegue a todos los hombres y vitalice todas las estructuras humanas. Para ello necesitamos salir al encuentro de los hombres con inquietudes de conquista y de acercamiento: hablarles en su lenguaje, comprenderles en sus problemas, llenar sus vac\u00edos espirituales, saciar sus ardientes deseos de felicidad, de una felicidad que quiz\u00e1 ignoran, pero que buscan incansablemente muchas veces por caminos descarriados: la felicidad que proporciona una conciencia impregnada de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevar a los hombres hasta Dios y poner a Dios en las vidas de los hombres podr\u00eda ser la s\u00edntesis de esta exigencia y de este urgente programa que la Iglesia nos entrega y nos apremia. Llevar hasta Dios a unos hombres que han perdido la paz id\u00edlica de viejos tiempos, dominados por la tranquila posesi\u00f3n de ideas tradicionales, religiosas, sociales o pol\u00edticas, y que se ven envueltos en los torbellinos de los nuevos tiempos, convulsionados y creadores de confusi\u00f3n para cuantos no se encuentren firmemente anclados en la seguridad de una visi\u00f3n clara de su dimensi\u00f3n humana, religiosa y sobrenatural. Los hombres sienten hoy, aun m\u00e1s que en otros tiempos, la necesidad del encuentro con el Dios que quiz\u00e1 desconocen, y que la Iglesia tiene que hacer manifiesto. Y si es verdad que a todos los cristianos obliga esta tarea apost\u00f3lica, como una natural exigencia de su pertenencia a la Iglesia, esta obligaci\u00f3n se hace singularmente apremiante para los sacerdotes, puestos por Dios entre los hombres como una ministerial prolongaci\u00f3n del sacerdocio jer\u00e1rquico instituido por Jesucristo en su Iglesia, con la misi\u00f3n sublime \u2013\u00a1que es un servicio sagrado!\u2013 de hacerle presente a \u00c9l entre los hombres que creen, para que aumenten su fe, y entre los que no creen, para que puedan encontrar los caminos que llevan a Dios. En esta l\u00ednea de pensamiento no nos parece exagerado afirmar que la eficacia de la renovaci\u00f3n conciliar que pretende la Iglesia, habr\u00e1 de corresponder a la intensidad de la acci\u00f3n y del testimonio apost\u00f3lico de los sacerdotes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto nos obliga a no escatimar esfuerzos, por penosos que parezcan. que nos permitan cultivar esmeradamente la formaci\u00f3n de los futuros sacerdotes en la l\u00ednea bien definida por el Concilio. Con una minuciosa fidelidad a los principios de ayer, de hoy y de siempre; los valores insustituibles del amor ardiente a Jesucristo, a su Evangelio y a su Iglesia; de un sentido de austeridad y de pobreza que conviertan nuestra vida en testimonios evidentes; de un esp\u00edritu de sacrificio y desprendimiento, que sean una invitaci\u00f3n constante aun para los m\u00e1s apartados de nuestros criterios; de un estilo de obediencia y de celo apost\u00f3lico de quilates netamente evang\u00e9licos, que hagan de nuestra existencia una inmolaci\u00f3n gozosa por el bien de los hermanos. Estos valores, siempre perennes, har\u00e1n de los sacerdotes verdaderos hombres de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero junto a esto necesitamos capacitarles m\u00e1s y m\u00e1s en todos los aspectos humanos de su formaci\u00f3n cient\u00edfica y sacerdotal, para que les sea tambi\u00e9n connatural su cercan\u00eda a los hombres de nuestro tiempo. No se podr\u00e1 conseguir esta meta sin grandes esfuerzos de todos, y sin cuantiosas inversiones econ\u00f3micas. Porque con el aumento de las exigencias de formaci\u00f3n aumentan tambi\u00e9n las necesidades de medios t\u00e9cnicos proporcionados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Exig\u00eds sin medida al sacerdote de hoy y esper\u00e1is mucho de \u00e9l, porque mucho necesit\u00e1is. Y hac\u00e9is bien en ello. Pero en la misma proporci\u00f3n debe manifestarse vuestra preocupaci\u00f3n por facilitarle todos los necesarios medios de formaci\u00f3n: edificio digno y modestamente acomodado a las exigencias pedag\u00f3gicas de hoy. como los de ayer lo fueron tambi\u00e9n a las de su tiempo; instalaciones pedag\u00f3gicas, deportivas, culturales, sanitarias, etc., eficientes. Podremos exigir mucho al sacerdote cuando le hayamos dado mucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestra Di\u00f3cesis, de gloriosa trayectoria en esta l\u00ednea, seguimos esforz\u00e1ndonos por responder a esta exigencia, con las necesarias inversiones, que nos obligan a pedir una vez m\u00e1s vuestra ayuda generosa. en la medida de vuestras posibilidades siempre ilimitadas por lo menos en cuanto a la ayuda moral y espiritual que necesitamos sobre todas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Seminario Menor diocesano, pr\u00f3ximo a ultimarse en sus estructuras fundamentales (otras instalaciones importantes se ir\u00e1n realizando paulatinamente), es ya una realidad gozosa, que se hizo posible gracias a los esfuerzos de todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Actualmente est\u00e1 tambi\u00e9n sufriendo una muy notable transformaci\u00f3n el Seminario Mayor diocesano, no insensible al paso de los a\u00f1os, y ser\u00e1 necesario continuar las obras de reforma, antes de que tengamos que lamentar males mayores debidos al natural efecto del tiempo, que gasta y que destruye.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00f1adamos a esto la insuficiencia de la pensi\u00f3n de los alumnos, no obstante la reciente y \u00faltima subida que fue necesario decretar, lo cual obliga a la Di\u00f3cesis a invertir anualmente una cantidad superior a medio mill\u00f3n de pesetas para ayudar a seminaristas necesitados (sin incluir ayudas que el Seminario percibe de otros organismos civiles o de personas particulares)<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a> y a\u00f1adamos tambi\u00e9n las necesarias inversiones que el Seminario debe hacer, para completar las n\u00f3minas de los profesores, para actualizar el material y mobiliario escolar y general, para inevitables reparaciones, etc., y llegaremos f\u00e1cilmente a la evidencia de la necesidad que tenemos de la ayuda de todos los fieles de la Di\u00f3cesis, ya que el Seminario es de todos, lo mismo que para servicio de todos son tambi\u00e9n los sacerdotes que en el Seminario se forman.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay todav\u00eda otra preocupaci\u00f3n que debo confiaros. Nos hab\u00edamos propuesto como meta, al ver las posibilidades vocacionales de nuestra Di\u00f3cesis, alcanzar la cifra de los mil seminaristas en un plazo de cinco a\u00f1os. Y antes del plazo se\u00f1alado \u2013quiz\u00e1 para el pr\u00f3ximo curso\u2013 podremos contar ya con esta cifra. Ello es, para todos, gozosa alegr\u00eda que no podemos ocultar. Pero es tambi\u00e9n problema que necesitamos solucionar: los Seminarios existentes en la Di\u00f3cesis son insuficientes para dar cabida acomodada a todos. Esto ha sido un motivo m\u00e1s que nos ha impulsado a la construcci\u00f3n y erecci\u00f3n de Colegios Diocesanos (Ponferrada. Fontey, Puebla de Sanabria y Vega de Espinareda), en los que nuestros ni\u00f1os diocesanos puedan comenzar sus estudios medios, con un clima de exigencia cristiana en el que puedan florecer muchas vocaciones juveniles o adultas, que pasen luego a los diversos Seminarios (Menor o Mayor). Es cierto que estas vocaciones habr\u00e1n de ser necesariamente menos numerosas: pero ser\u00e1n tambi\u00e9n m\u00e1s firmes y m\u00e1s maduras. Porque la vocaci\u00f3n, como llamada de Dios y como respuesta generosa del hombre, se har\u00e1 m\u00e1s madura y m\u00e1s firme en la medida en que se haga m\u00e1s consciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso no podemos terminar esta instrucci\u00f3n pastoral sin exhortaros muy encarecidamente a que no os content\u00e9is con dar al Seminario vuestra ayuda econ\u00f3mica. El Seminario necesita m\u00e1s de vosotros: necesita vuestros hijos. Os necesita a vosotros, ni\u00f1os y j\u00f3venes de la Di\u00f3cesis, Los que sent\u00eds en el alma ardientes deseos de belleza, afanes nobles de entrega a un ideal de servicio a los hombres hermanos, los que ten\u00e9is el alma abierta a la acci\u00f3n misteriosa y delicada de Dios en las conciencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfRecord\u00e1is? Dos disc\u00edpulos de Juan, habiendo o\u00eddo lo que \u00e9l dec\u00eda de Jes\u00fas, que pasaba por la orilla del Jord\u00e1n: \u201che ah\u00ed el Cordero de Dios\u00bb, fueron tras de Cristo. Cristo se volvi\u00f3 y advirtiendo que le segu\u00edan, les pregunt\u00f3: \u00bfA qui\u00e9n busc\u00e1is? Ellos le dijeron: Rab\u00ed \u2013que traducido quiere decir: Maestro\u2013 \u00bfd\u00f3nde habitas? Y \u00c9l les respondi\u00f3: \u201cvenid y ver\u00e9is\u00bb (Jn 1, 38-39).\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSi alguna vez, j\u00f3venes, \u2013queremos deciros con las mismas palabras del Papa felizmente reinante\u2013 esta misma pregunta brotase del fondo incierto y emocionado de vuestras almas, que han intuido que Cristo es el \u00fanico Salvador, que es \u00c9l a quien busc\u00e1is y \u00c9l quien os busca, y saliera de vuestros labios el \u00abMaestro, \u00bfd\u00f3nde habitas?\u00bb, (\u00bfd\u00f3nde escuchar, d\u00f3nde unirnos a Ti. d\u00f3nde investirnos de tu misma misi\u00f3n?), recordad, que por boca de la Iglesia, por la de la obispos, por la de vuestros superiores. sacerdotes y maestros, la respuesta ser\u00e1 siempre: \u201cVenid y ver\u00e9is\u00bb. Y la puerta bendita del Seminario se abrir\u00e1 ante vosotros\u00bb.<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con estos deseos y con esta esperanza, con la confianza puesta en Dios y en vuestra generosidad cristiana, os bendigo a todos invocando sobre vosotros la protecci\u00f3n de San Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">MARCELO. Obispo de Astorga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Astorga, 1 marzo 1965.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Cfr. <em>Bolet\u00edn Oficial del Obispado de Astorga,<\/em>agosto 1964, 381 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Pablo VI, alocuci\u00f3n del mi\u00e9rcoles 23 de septiembre de 1964: apud <em>Insegnamenti di Paolo VI.<\/em> II. 1964. 948-949.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exhortaci\u00f3n pastoral, de 1 de marzo de 1965. Texto en Bolet\u00edn Oficial del Obispado de Astorga, marzo de 1965. 185-189. 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