{"id":1076,"date":"2024-09-27T15:06:37","date_gmt":"2024-09-27T13:06:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1076"},"modified":"2024-09-27T15:06:37","modified_gmt":"2024-09-27T13:06:37","password":"","slug":"tres-modelos-de-santidad-francisco-de-asis-teresa-de-jesus-y-vicente-de-paul","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/tres-modelos-de-santidad-francisco-de-asis-teresa-de-jesus-y-vicente-de-paul\/","title":{"rendered":"Tres modelos de santidad: Francisco de As\u00eds, Teresa de Jes\u00fas y Vicente de Pa\u00fal"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia pronunciada en el acto de clausura de las Jomadas Nacionales de Pastoral Lit\u00fargica, del 21 al 25 de julio de 1982. Texto en BOAT, enero 1983, 35-50.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El culto a los santos, relaci\u00f3n real y verdadera con una persona que vive en Dios<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos viviendo estas Jornadas Nacionales de Pastoral Lit\u00fargica en unas circunstancias muy concretas: coinciden con el a\u00f1o Santo Compostelano y los centenarios de San Francisco de As\u00eds, Santa Teresa de Jes\u00fas, y San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El culto a los santos es algo espec\u00edficamente cat\u00f3lico dentro del cristianismo de Occidente: \u00abHemos de entender lo que propiamente significa este culto, y entonces nos percataremos de que no somos hoy en este punto tan cat\u00f3licos como tal vez nos imaginamos. En efecto, el culto o devoci\u00f3n a los santos no es el mero recuerdo hist\u00f3rico de un pasado importante en la historia universal o de la Iglesia, sino una relaci\u00f3n, real y verdadera, con una persona viva, que lleg\u00f3 a su perfecci\u00f3n o consumaci\u00f3n, y por eso permanece presente y poderosa\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres no se disuelven en la historia, en muertos para siempre. El culto a los santos no es una forma pueril de piedad, sino la madurez de la relaci\u00f3n cristiana con Dios. El cristiano sabe que las personas no desaparecen al caer en el abismo de Dios, sino que entonces adquieren realmente validez y vida. Significan para nosotros una meta de nuestro propio desenvolvimiento religioso. Muestran objetivos y caminos, liberan energ\u00eda que contin\u00faa su influyo a trav\u00e9s de los siglos. Viven, est\u00e1n m\u00e1s cerca de nosotros que nunca. No son difuminados en Dios, sino confirmados por \u00c9l. Dios es un Dios de vivos: cuando se llega a \u00c9l a trav\u00e9s de la muerte, entonces se llega a la propia plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La devoci\u00f3n a los santos significa el hallazgo pleno de la criatura en Dios, en lo definitivo de su comunicaci\u00f3n con \u00c9l. Lo que se encuentra de la criatura en Dios, lo que en ella se venera y se reconoce como definitivo es la irrevocable validez de la vida vivida por la criatura en la tierra. Decidimos nuestra existencia eterna durante los breves d\u00edas de nuestra existencia temporal. Nuestro \u00abencuentro\u00bb con los santos a trav\u00e9s de la veneraci\u00f3n, de la devoci\u00f3n, del conocimiento de su testimonio de vida, es un acto genuinamente religioso que pertenece a una madura y profunda relaci\u00f3n con Dios, a un conocimiento de sus designios sobre nuestra redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abAl mirar la vida de aquellos que siguieron fielmente a Cristo, nuevos motivos nos impulsan a buscar la Ciudad futura y, al mismo tiempo, aprendemos el camino segur\u00edsimo por el que, en medio de las vicisitudes humanas, podremos llegar a la perfecta uni\u00f3n con Cristo, es decir, a la santidad conforme al estado y condici\u00f3n propios de cada uno. Dios manifiesta a los hombres en forma viva su presencia y su rostro en la vida de aquellos hombres que, part\u00edcipes de nuestra humanidad, sin embargo se transformaron perfectamente seg\u00fan la imagen de Cristo. En ellos, \u00c9l mismo nos habla y nos ofrece un signo de su Reino, hacia el cual somos atra\u00eddos poderosamente, con una nube tan numerosa de testigos que nos cubre y con tan gran testimonio de la verdad del Evangelio\u00ab (LG 50).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Las vidas de los santos son siempre un servicio al Pueblo de Dios<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida de los santos tiene el m\u00e1s diverso contenido. Proceden de todos los estratos de la sociedad, pero todos son testigos de la grandeza eternamente nueva de lo que se ha hecho posible por Cristo en los hombres que quieran. Este a\u00f1o la Iglesia venera la irrevocable validez de la vida vivida por tres de sus hijos: <em>Francisco de As\u00eds, Teresa de Jes\u00fas<\/em> y <em>Vicente de Pa\u00fal.<\/em> Los tres son manifestaciones de lo que puede la fe y el amor, im\u00e1genes del hero\u00edsmo cristiano, de los hombres nuevos seg\u00fan el esp\u00edritu del Evangelio. Nuestra vida diaria, rutinaria o dif\u00edcil, necesita de estas figuras, en que se hace patente el poder de la gracia de Dios que supera todo lo terrenal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres formas de vida muy claras y definidas. Ninguno de ellos fue una fr\u00e1gil ca\u00f1a que se moviera al son de cualquier viento del mundo. Desde luego creyeron en Cristo a pesar de todo. Sus vidas fueron, como las de todos los santos, un servicio al Pueblo de Dios; porque en la Iglesia de Cristo el mandamiento esencial es el del amor; la caridad para con el pr\u00f3jimo, que es la caridad para con Jesucristo. San Pablo dice: <em>Porque toda la Ley se resume en este solo precepto: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo<\/em> (Gal 5, 14). Y San Juan en su primera Ep\u00edstola: <em>Amaos los unos a los otros. He aqu\u00ed la Ley<\/em> (1Jn 3, 11).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La concepci\u00f3n cristiana del Juicio se distingue de todas las dem\u00e1s concepciones puramente morales y mitol\u00f3gicas. Cristo dir\u00e1: <em>Venid, benditos de mi Padre: porque tuve hambre y me disteis de comer&#8230; Apartaos de m\u00ed, malditos, porque tuve sed y no me disteis de beber<\/em> (Mt 25, 34. 41) Se trata de la caridad orientada a Jesucristo. \u00c9l es la norma y la medida, la que da a los hombres y sus obras la verdadera valoraci\u00f3n ante Dios y para toda la eternidad. Estas palabras referentes al Juicio son tan decisivas como cuando dice: <em>Yo soy el camino, la verdad y la vida<\/em> (Jn 14, 6) Jes\u00fas nos afirma taxativamente que detr\u00e1s de las personas est\u00e1 \u00c9l mismo. No es un simple altruismo, o un humanismo naturalista. Jes\u00fas se ha convertido de Se\u00f1or en hermano nuestro, en un sentido que rebasa todo cuanto hubi\u00e9ramos podido pensar e imaginar. Ha cargado con nuestros pecados, errores, dolores, y se ha convertido en abogado de cada uno de los hombres, considerando sus cosas como las suyas propias. Jesucristo ha venido a nuestra tierra y ha hecho suyo el destino de cada uno de nosotros, y todo lo que nos sucede pasa por nosotros y llega a Jesucristo. Lo quo hacemos a otro hombre se lo hacemos a \u00c9l y la obra tiene un \u00abvalor\u00bb eterno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es posible ser santo sin vivir lo que constituye netamente al cristiano. Hay que desprenderse realmente de s\u00ed mismo y amar al pr\u00f3jimo en Cristo y por Cristo, para entrar realmente en el inefable misterio de Dios, en esa comunicaci\u00f3n divina que llamamos \u00ab<em>gracia<\/em>\u00bb y en esa comunidad de vida que llamamos \u00ab<em>comuni\u00f3n de los santos\u00bb. Cuanto hicisteis con el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, conmigo lo hicisteis<\/em> (Mt 25, 45). Los santos son hombres y mujeres que por sentirse amados por Dios han sido capaces de amar y de dar su vida por los dem\u00e1s. <em>En esto est\u00e1 el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que \u00c9l nos ha amado, y ha enviado a su Hijo como propiciaci\u00f3n por nuestros pecados<\/em> (1Jn 4,10). Ser redimidos significa dejarse penetrar y penetrar en esa corriente de amor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Francisco de As\u00eds<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso concreto de San Francisco, su vida refleja la sencillez y la simplicidad del amor de Dios de una manera tan n\u00edtida que es entendida por todos los que quieran acercarse a \u00e9l. La exigencia del amor de Dios le sac\u00f3 de lo cotidiano y le impuls\u00f3 a hacer lo que, a nuestros ojos, carentes de luz, nos parece extraordinario. Sabemos muchas cosas, pero no poseemos la verdadera sabidur\u00eda. \u00c9l, anclado en el verdadero amor, nada tem\u00eda. La llamada de la comuni\u00f3n con Dios se le hizo tan apremiante, tan poderosa, que por ella se hizo pobre. Descubri\u00f3 que <em>Dios es,<\/em> y fue testigo del Todopoderoso. Llev\u00f3 su paz a los hombres. Lleno de Cristo, no hablaba en su propio nombre. El Se\u00f1or fue el contenido de su vida. Acept\u00f3 vivir sin nada, y que Cristo lo fuera todo. Hombre sin avaricia, se hizo realmente amigo de todos. En la escuela de San Francisco se aprende a encontrar la verdad, a sentir y vivir de una manera m\u00e1s sencilla y mucho m\u00e1s real la ayuda a todos los hombres.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Su experiencia de Dios<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro mundo es un inmenso campo de batalla por la riqueza, el poder y el bienestar. Demasiados sufrimientos, atrocidades, injusticias, hechos sin sentido, ocultan el rostro de Dios. Son necesarias personas que, como Francisco de As\u00eds, no aparezcan como una nueva especie de competidores, sino sencillamente como testigos de su experiencia de Dios, sin avaricias, sin ego\u00edsmos, capaces de amar porque se sienten redimidos por Dios. Hombres con sentido trascendente de la vida, porque s\u00f3lo en Dios se hace patente la distinci\u00f3n entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, la libertad y la opresi\u00f3n. S\u00f3lo en Dios se separan los valores y los caminos. <em>El que no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra m\u00ed<\/em> (Mt 12, 30).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La l\u00f3gica de la evoluci\u00f3n de poder en todos los \u00f3rdenes arrastra al hombre, sin un sentido de Dios, a la zona de peligros de los que ya sabemos y sabe tan repetidamente la historia: violencias, opresiones, destrucci\u00f3n de los lazos sagrados, violaciones de los derechos humanos, campos de concentraci\u00f3n, torturas, manipulaciones de la vida y de las riquezas que est\u00e1n para bien de todos los hombres. Sin aut\u00e9ntico sentido de Dios no se puede tener la responsabilidad que implica la existencia humana. Sin este sentido los hombres se constituyen en legisladores supremos y tiranos de la existencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia del amor de Dios exigi\u00f3 una actuaci\u00f3n concreta en <em>el Poverello.<\/em> Su fuerza radic\u00f3 en que el Dios vivo se hizo evidente en la realidad de su vida diaria. No pens\u00f3 en lo que ten\u00edan que hacer los otros, sino en lo que a \u00e9l le exig\u00eda el precepto del Se\u00f1or. Hoy como ayer, solamente en la medida en que el hombre se abre a la acci\u00f3n divina surge el hombre nuevo que se convierte en est\u00edmulo y ayuda para toda clase de bien y en correctivo del mal. Su vida habla y est\u00e1 exigiendo la obligaci\u00f3n de realizar una justa ordenaci\u00f3n de todo: propiedad, poder, sexo, placer.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Su pasi\u00f3n por el Evangelio de Cristo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Evangelio no tiene necesidad de adaptaci\u00f3n, ni de ser justificado. Hay que tomarlo o dejarlo. Esta fue la postura clara de Francisco de As\u00eds al querer conformar su vida con el Evangelio. <em>Esta es la vida<\/em> \u2013vida, en su terminolog\u00eda denota el compromiso de la fraternidad\u2013 <em>del Evangelio de Jesucristo que el hermano Francisco pidi\u00f3 al Se\u00f1or Papa le fuese concedida y confirmada y que \u00e9ste le concedi\u00f3 y confirm\u00f3 para \u00e9l y para sus hermanos presentes y venideros.<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a> <\/em>En eso consiste, dice en la Regla bulada, la vida de los Hermanos Menores: en cumplir el santo Evangelio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivir seg\u00fan la forma del santo Evangelio es su mensaje. O\u00edsteis que se dijo, pero Yo os digo (Cf. Mt 5, 21. 27. 33): \u00abY despu\u00e9s que el Se\u00f1or me dio hermanos, nadie me mostraba lo que deb\u00edan hacer, sino que el mismo Alt\u00edsimo me revel\u00f3 que deb\u00edan vivir seg\u00fan la forma del Santo Evangelio.\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un gran misterio en Dios que descubri\u00f3 Francisco de As\u00eds: <em>Su paciencia.<\/em> Cristo le descorri\u00f3 el velo de la actitud que Dios tiene con nosotros. Cada uno de nuestros d\u00edas acabar\u00e1 con la comprobaci\u00f3n de que hemos ca\u00eddo y fracasado. \u00bfC\u00f3mo hemos der ser capaces de vivir seg\u00fan el Evangelio? No llegaremos con solas nuestras fuerzas. En las duras noches de Francisco de As\u00eds le quedaba la paciencia y la inmensa piedad de Dios. No basta pensar, reconocer, comprender que es verdad lo que Jesucristo dice. Esto ser\u00eda medir con nuestras medidas. As\u00ed no encontraremos nada m\u00e1s que a nosotros mismos. San Francisco sab\u00eda lo que hab\u00eda en \u00e9l. Sab\u00eda, como San Pablo, que era un campo de lucha que se disputan dos enemigos: el hombre viejo y el hombre nuevo. Hay que orar como San Francisco: \u201cSe\u00f1or, ven a buscarme. Renuncio a m\u00ed mismo, a la eficiencia de mi propio trabajo personal. T\u00fa solo nos das el poder de llegar a ser hijos de Dios\u201d. El gran servicio apost\u00f3lico de Francisco de As\u00eds fue vivir el Evangelio en su situaci\u00f3n concreta. Este fue su servicio a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para dar una paz verdadera se necesita una fuerza profunda, fruto del desprendimiento y de la libertad de esp\u00edritu. En los que arraiga el silencio, la humildad y la bondad est\u00e1 la paz, porque est\u00e1n en paz ante Dios. Su actitud no es debilidad, sino fuerza de bondad. Francisco de As\u00eds sab\u00eda que nadie puede promover la paz, si la paz est\u00e1 ausente de su alma. El modo de ir por el mundo los Hermanos Menores es como Cristo ense\u00f1\u00f3: con la paz y en la paz. Se sinti\u00f3 llamado por Dios para anunciarla por todas partes. Esa era su manera de saludar y de comenzar la predicaci\u00f3n. Su libertad interior, como consecuencia de su desprendimiento y pobreza, le produjo la paz.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El hermano de todos y cada uno<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor que vivi\u00f3 y practic\u00f3, es un amor que s\u00f3lo es posible por Cristo. \u00abDe este modo me concedi\u00f3 el Se\u00f1or a m\u00ed, el hermano Francisco, dar comienzo a mi vida de penitencia. En efecto, mientras me hallaba en los pecados, se me hac\u00eda muy amargo ver leprosos. Y el Se\u00f1or me condujo en medio de ellos, y yo practiqu\u00e9 la misericordia con ellos. Pero, cuando me apart\u00e9 de los pecados, lo que antes se me hac\u00eda amargo se me cambi\u00f3 en dulcedumbre del esp\u00edritu y del cuerpo.\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un texto lleno de espontaneidad, de realismo y profundamente significativo. Es el comienzo de su testamento dictado por \u00e9l antes de su muerte. El esp\u00edritu del <em>Poverello<\/em> aflora entero, transparente y leal. El comienzo de su vida evang\u00e9lica est\u00e1 en empezar a sentir el fuego del amor de Dios que transforma las entra\u00f1as en entra\u00f1as de misericordia. Siente la llamada, a pesar de que se le rebela en un primer momento su sensibilidad, de acercarse a lo que m\u00e1s repugnancia le causaba: los leprosos, los pordioseros, lo deforme y contrahecho. Ciertamente, como se\u00f1ala Ignacio Larra\u00f1aga en <em>El Hermano de As\u00eds,<\/em> Francisco lleg\u00f3 a los hombres a trav\u00e9s de Dios. Y por eso lleg\u00f3 a sentir as\u00ed la \u00abfraternidad\u00bb. \u00abPrimero encontr\u00f3 al Se\u00f1or, y fue el Se\u00f1or quien lo llev\u00f3 de la mano entre los leprosos, y no a la inversa&#8230; El hombre es conducido en todo por el c\u00f3digo del placer, placer de un g\u00e9nero o de otro. Nadie va por gusto a los pordioseros y leprosos, ni por ideas, ni por ideales, y menos el hijo de Do\u00f1a Pica, que sent\u00eda una repugnancia particular por ellos. Para frecuentar y asumir cosas desagradables, el hombre no s\u00f3lo necesita motivaciones elevadas, sino tambi\u00e9n necesita estar enamorado de Alguien, lo cual, y s\u00f3lo lo cual, trueca lo desagradable en agradable. Por inclinaci\u00f3n y por gusto, el hombre s\u00f3lo se ama a s\u00ed mismo y busca siempre cosas placenteras. Eso es lo normal.\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francisco de As\u00eds se abri\u00f3 al hombre sin condiciones, comparti\u00f3 la realidad de cada uno y se acerc\u00f3 a \u00e9l con el amor que Cristo nos manifest\u00f3. <em>\u00abAmor misericordioso que por su esencia es creador\u00bb.<\/em> Despu\u00e9s de ocho siglos, \u00e9sta es la riqueza y la fuerza siempre joven de la Iglesia de Cristo. Se le pueden aplicar las palabras con las que el Papa Juan Pablo II en 1980, define la pr\u00e1ctica de la misericordia en la Iglesia: \u00abEl hombre alcanza el amor misericordioso de Dios, su misericordia, en cuanto \u00e9l mismo interiormente se transforma en el esp\u00edritu de tal amor hacia el pr\u00f3jimo&#8230; Se trata de un \u201camor misericordioso\u201d que por su esencia es amor creador. El amor misericordioso, en las relaciones rec\u00edprocas entre los hombres, no es nunca un acto o un proceso unilateral.\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La alegr\u00eda franciscana<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alegr\u00eda no es prerrogativa de ninguna posici\u00f3n social. No se compra con nada. No est\u00e1 ligada a nada que se pueda \u00abtener\u00bb, a nada absolutamente. Depende de c\u00f3mo se \u00abes\u00bb. Es una conquista personal. Es el sello de Dios que garantiza la acci\u00f3n bien realizada, la pr\u00e1ctica de una virtud, la ayuda prestada, la entrega generosa, el deber cumplido con sacrificio lleno de amor, la enfermedad aceptada, la envidia superada. El fruto del esp\u00edritu bueno es la alegr\u00eda. Caridad, alegr\u00eda y paz se encuentran reunidas y expresan una id\u00e9ntica actitud. No hay caridad sin alegr\u00eda, pero la alegr\u00eda es tambi\u00e9n caridad. Y no hay paz sin alegr\u00eda, pero la alegr\u00eda es expresi\u00f3n de la paz. Esta es la alegr\u00eda de San Francisco de As\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia de Dios y de la fraternidad y su esp\u00edritu abierto a todo lo creado le inundan de alegr\u00eda y le llevan a esa forma de oraci\u00f3n tan suya y tan jubilosa que es la alabanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alegr\u00eda no es, desde luego, un privilegio de los que tienen poder, dinero, placeres. A m\u00e1s \u00abtener\u00bb no hay m\u00e1s alegr\u00eda. De ninguna manera se corresponden. Francisco de As\u00eds vivi\u00f3 en profundidad la verdadera alegr\u00eda como fruto del cambio personal interior que le lleva a la reconciliaci\u00f3n consigo mismo y con el universo. \u00c9l nos ense\u00f1a a vivir la ternura de Dios revelada en Jesucristo, y esto libera de la angustia, del ensimismamiento y de la tristeza. Descubri\u00f3 que lo que le un\u00eda realmente a todos los hombres, a la naturaleza entera, era el amor del Se\u00f1or por ellos. Su alegr\u00eda y sus alegr\u00edas cotidianas se explican en este misterio de comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alabanza nace en San Francisco de un coraz\u00f3n agradecido y gozoso, de un coraz\u00f3n que ama, se entrega y ayuda a todos. Alabar significa que se reconoce como tal lo que es prudente, paciente, bueno, hermoso, justo. \u00c9l lo experiment\u00f3 as\u00ed, y sinti\u00f3 la necesidad de <em>escribir las palabras y alabanzas del Se\u00f1or como las hab\u00eda meditado en su coraz\u00f3n<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/em> En la alabanza siente la intimidad con Dios. S\u00f3lo el hombre, porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, puede comprender su grandeza, sentirla y expresarla. El Hermano Francisco sabe que ha llegado a la vida por la omnipotencia de Dios; que ha llegado a pensar, a entender, a gozar, a hablar, por su misericordioso amor. Asume la creaci\u00f3n en su coraz\u00f3n, y presta su voz a todo lo que sin \u00e9l es mudo. Sinti\u00f3 que su funci\u00f3n de hombre era convertir en palabra de alabanza la alabanza muda que reside en todas las cosas. Todos hemos orado al Se\u00f1or con sus <em>Alabanzas al Dios Alt\u00edsimo<\/em>, o hemos cantado el <em>C\u00e1ntico de las criaturas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Teresa de Jes\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acabo de escribir una Carta Pastoral con motivo del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jes\u00fas. Se titula: <em>Intimidad con Cristo y plenitud cristiana.<\/em> Toda la vida de Teresa est\u00e1 empapada en el amor redentor y misericordioso de Cristo. Ha experimentado de manera privilegiada la participaci\u00f3n en la vida de Cristo. \u00abTeresa de Jes\u00fas. Jes\u00fas de Teresa\u00bb. \u00abMirar\u00e1s mi honra como verdadera esposa m\u00eda\u00bb. \u00abMi honra es tu honra y la tuya m\u00eda\u00bb. Este dinamismo espiritual ha supuesto para ella, como tiene que suponer para todo cristiano, la eliminaci\u00f3n del hombre viejo. Pero esto no aparece en ella como fruto de preceptos fr\u00edos y prohibiciones sofocantes. La muerte del gusano, el dejar la cerca del castillo, los esfuerzos para arrancar las malas hierbas del huerto y regarlo, se imponen como una liberaci\u00f3n del pecado y de las malas tendencias, para dejar que se expansione en ella la vida de Cristo y por Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa nos ofrece con su vida y sus escritos un espl\u00e9ndido mensaje que deber\u00eda ser m\u00e1s aprovechado. Lo que escribi\u00f3 no vale \u00fanicamente para las monjas. Lo caracter\u00edstico en ella es que toma ocasi\u00f3n de lo inmediato que trae entre manos \u2013una fundaci\u00f3n, un conflicto inesperado, una gesti\u00f3n con los superiores de la orden, los obispos o los gobernantes de Espa\u00f1a, una visita que hace o recibe\u2013 y enseguida se eleva, con naturalidad y sin violentar nada, a actitudes superiores de fe y confianza en Dios, y de celo por su gloria, y por el mejor servicio a la Iglesia y a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Doctrina cristiana y cat\u00f3lica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los escritos de Santa Teresa son una catequesis continua y plena. Ninguna de las verdades del credo cat\u00f3lico, ninguna de las claves fundamentales de la fe y la piedad dejan de ser recordadas con amor y con gracia. Como si todas hubieran sido intensamente vividas por aquella alma de grandeza sin igual. Y as\u00ed sucede que el lector asiduo de sus obras llega a sentirse empapado o inundado, casi sin darse cuenta, de lo que una formaci\u00f3n aut\u00e9nticamente cat\u00f3lica puede reclamar. Se comprueba que ocupa un lugar principal\u00edsimo entre las figuras preclaras de la Contrarreforma en nuestra Espa\u00f1a del Siglo de Oro. Y se comprende tambi\u00e9n que, desaparecidas con el paso del tiempo las adjetivaciones pol\u00e9micas que nacen de las disputas de los hombres, hoy, en la \u00e9poca del ecumenismo, no se rechace a la que con tanto vigor escribi\u00f3 \u00aben clave cat\u00f3lica\u00bb, sino por el contrario buscada, alabada y admirada. A Santa Teresa la aman cat\u00f3licos y protestantes, y encuentra disc\u00edpulos aun entre los maestros de las religiones orientales. \u00bfPor que? Por su sinceridad, por su amor a aquello en que cre\u00eda, por su deseo de que la verdad resplandeciese. Los cat\u00f3licos la aman, porque encuentran en ella el prototipo de lo que afirman, y gozan con su fe; los protestantes, porque se conmueven al ver con cu\u00e1nto amor la vivi\u00f3, y con qu\u00e9 soberana maestr\u00eda descubri\u00f3 el secreto de su alma enamorada; los orientales, por su riqu\u00edsima contemplaci\u00f3n del Absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribi\u00f3 por obediencia, ella misma dice que la fuerza de la obediencia suele allanar cosas que parecen imposibles. Narra lo que ha vivido o siente; desarrolla pensamientos sobre la oraci\u00f3n o la uni\u00f3n con Dios; y, a trav\u00e9s de todas sus p\u00e1ginas, desgrana, con asombrosa fluidez, ense\u00f1anzas viv\u00edsimas sobre el arrepentimiento, la mortificaci\u00f3n, el dominio de las propias pasiones, la pureza en la intenci\u00f3n, la rectitud y la veracidad, la asimilaci\u00f3n del legado de Cristo, la Eucarist\u00eda, el misterio de la Iglesia, la piedad y las devociones, la aceptaci\u00f3n de la voluntad divina, la esperanza de la vida eterna, la riqueza de las misericordias de Dios. Un canto ininterrumpido a lo que la fe cat\u00f3lica nos propone y nos infunde como estilo y norma de nuestra existencia, desde el bautismo hasta la muerte<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Exigencias de su vivir en Cristo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Exigencia de su vivir en Cristo es <em>\u00absu determinada determinaci\u00f3n<\/em>\u00bb de entregarse con toda su condici\u00f3n y capacidad femenina a ser <em>\u00absierva del amor\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y una vez \u00abdeterminada con toda determinaci\u00f3n\u00bb a ser toda de Dios y, habiendo comprendido que la quer\u00eda para la reforma del Carmelo, comienza con un af\u00e1n incansable a echar los cimientos de la misma, tomando como puntos b\u00e1sicos ciertos principios inconmovibles que arrancan de las exigencias que comporta la intimidad con Cristo. Uno de ellos es la austeridad de vida, que aflora continuamente en sus escritos. Si las religiosas se mantienen fieles a la observancia, y las que siguen hacen otro tanto, el edificio de la Orden se mantiene firme. Muy pr\u00e1ctica y real en la vida ordinaria, llega a la conclusi\u00f3n de que \u00abnada aprovecha que los santos pasados hayan sido tales, si ella es tan ruin despu\u00e9s que deja estragado con la mala costumbre el edificio\u00bb.<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a> Los que nos siguen no se fijan tanto en los antepasados, cuanto en las personas que tienen delante. Por eso exhorta a sus hijas a que se den cuenta que son cimientos de las que est\u00e1n por venir y \u00abque procuren ser piedras tales con que se torne a levantar el edificio, que el Se\u00f1or ayudar\u00e1 a ello\u00bb.<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia, en el Vaticano II y en toda la documentaci\u00f3n que se ha seguido despu\u00e9s, insiste de muy diversas formas en la necesidad de volver a las fuentes, al esp\u00edritu del Evangelio y de los fundadores. Teresa de Jes\u00fas se adelanta muchos siglos al poner como base de su reforma la espiritualidad, sencillez y sobriedad de los primeros Padres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando trata de fundar el Convento de San Jos\u00e9, su primera idea fue que las religiosas no se sometieran a mucha aspereza en lo exterior, ni que careciesen de renta suficiente para poder vivir desahogadamente. Pero llega a tener conocimiento de los continuos estragos que en Francia y otras naciones de Europa estaban haciendo los protestantes, y se aflige mucho, llora sin cesar en la presencia del Se\u00f1or, y le ruega insistentemente remedie tanto mal. No se contenta con l\u00e1grimas. No basta decir, Se\u00f1or, Se\u00f1or; hay que hacer su voluntad, se determina a hacer \u00ablo poquito que puede y que hay en ella\u00bb, seguir los consejos evang\u00e9licos con toda perfecci\u00f3n y procurar que lo hiciesen las que con ella estaban. Y esto, confiada en la gran bondad de Dios \u00abque nunca falta de ayudar a quien por \u00c9l se determina a dejarlo todo\u00bb.<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed quiere contribuir a la \u00abdefensa\u00bb de la Iglesia y ayudar al Se\u00f1or que tan herido le traen a los que ha hecho tanto bien y parece le quisieren tornar a la Cruz. Le llegaba al alma que fueran los propios cristianos los que m\u00e1s ofenden a Cristo, los que han recibido de \u00c9l mayores gracias. Y por eso ans\u00eda una entrega total. Su obsesi\u00f3n era servir a la Iglesia, poner un dique a la herej\u00eda, ayudar con su oraci\u00f3n a predicadores y te\u00f3logos. Reconoce que tanto ella como sus hijas no est\u00e1n llamadas a desplegar actividades apost\u00f3licas en defensa de la ciudad fortificada o castillo que es la Iglesia, pero no oculta la gran labor que les est\u00e1 reservada para ayudar a los siervos de Dios que tanto trabajan. Y esto no es simplemente un consejo o deseo, sino exigencia de la vida contemplativa. La gracia de haber sido segregadas del mundo impone como exigencia una entrega generosa al apostolado oculto: o sea, el llamamiento a la soledad implica una exigencia de cooperaci\u00f3n, de manera generosa y ardiente, a la extensi\u00f3n del Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>En el misterio de la Iglesia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo cat\u00f3lico, a menos que sea un hijo ingrato e infiel, da incesantemente gracias a Dios por esta gran Madre, la Iglesia, que nos introduce en el misterio de Cristo y nos lo comunica. En el misterio de la Iglesia de Cristo vive y muere Teresa de Jes\u00fas. Enamorada de Cristo, no pod\u00eda menos de amar la obra del Redentor, procurando por todos los medios serle \u00fatil de alguna manera, no s\u00f3lo con la santidad de su vida y el af\u00e1n constante de que sus hijas lo fueran tambi\u00e9n, sino por un vivir a diario todos los m\u00e1s acuciantes problemas de ella. Ante las grandes necesidades de la Iglesia le parec\u00eda cosa de burla tener pena por otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tan profunda experiencia de las tribulaciones y sufrimientos de la Iglesia militante, no s\u00f3lo sacudi\u00f3 lo m\u00e1s profundo de su \u00e1nimo, sino que la llev\u00f3 a orar ardientemente por ella, y a establecer una familia religiosa que sirviera a la Iglesia con todas sus fuerzas. Su obra <em>Camino de Perfecci\u00f3n <\/em>tuvo como meta fomentar la vida espiritual con toda su hondura y exigencia de actuaciones concretas, la fidelidad a la oraci\u00f3n y una entrega generosa a luchar, de la manera que sea, por el bien de los dem\u00e1s. En esto cifraba la raz\u00f3n de existir de sus disc\u00edpulos y seguidores, en olvidarse de s\u00ed y consagrarse de por vida al servicio de la Iglesia, entreg\u00e1ndose a ella totalmente en el campo que les hubiera sido confiado. Realmente Teresa de Jes\u00fas ha dejado una nueva espiritualidad en la Iglesia, en la que vivi\u00f3 fielmente, a la que sirvi\u00f3 y a la que am\u00f3 con todas las fuerzas de su condici\u00f3n humana de mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta espiritualidad hondamente eclesial aflora en toda su vida, obras y escritos. Aparece tambi\u00e9n, en las llamadas <em>Cuentas de Conciencia,<\/em> su biograf\u00eda interna, escrita, por esa exigencia de verdad que hay en toda la vida de Teresa de \u00c1vila, para manifestar su conciencia a sus confesores, el P. Pedro Ib\u00e1\u00f1ez, y el P. Garc\u00eda de Toledo. Rebosan sentimientos, gratitud y fidelidad a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa vivi\u00f3 sintiendo a la Iglesia como Madre y sabi\u00e9ndose ella misma Iglesia. En las <em>Quintas Moradas<\/em>, mediante el s\u00edmil del gusano que muere y del que nace la \u00abmariposica blanca que no se conoce a s\u00ed\u00bb, nos describe la transformaci\u00f3n del hombre viejo en criatura nueva, y nos dice c\u00f3mo esta transformaci\u00f3n se realiza en la Iglesia y por los medios que Cristo puso en ella. La Iglesia arrebata su coraz\u00f3n. Nada de cuanto a ella afecta, la deja indiferente o desinteresada. Se duele con su dolor, se alegra con sus gozos, y se siente rica con su riqueza. Sabe que Cristo estar\u00e1 siempre con ella, hoy como ayer, y hasta la consumaci\u00f3n de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el misterio de la Iglesia vivi\u00f3 y muri\u00f3 Teresa de Jes\u00fas. Su vivir fue Cristo, y lo ser\u00e1 para siempre, porque supo apropiarse las riquezas de la Iglesia, y a ella entreg\u00f3 su vida. Supo cu\u00e1l era el sentido de la vida humana y lo que ella pod\u00eda aportar a la sociedad en la que le toc\u00f3 vivir. Y como la verdad es siempre joven y nueva, la espiritualidad y estilo de Teresa de Jes\u00fas es ya torrente de luz en la Iglesia de la que fue hija fidel\u00edsima. <em>\u00abBendito sea Dios, hijas m\u00edas, que soy hija de la Iglesia<\/em>.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El estilo teresiano<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gran Doctora universal, profunda conocedora de la naturaleza humana, inculca a los religiosos y a todos los que tratan de andar en esp\u00edritu de verdad, de sencillez y de pobreza, desprendimiento de todo, regocijo ante la necesidad, y muestra, porque lo ha probado, que en ello est\u00e1 la fuente perenne de alegr\u00eda. De la alegr\u00eda interna que embargaba su alma, fruto de su fidelidad exquisita a la gracia y de su vivir sumergida en la voluntad de Dios, brotaban rasgos de jovialidad que le han hecho el prototipo de la simpat\u00eda arrolladora, de la grandeza de alma y del gracejo en el hablar y tratar con todos, cualquiera que fuera su condici\u00f3n y categor\u00eda social. La alegr\u00eda caracteriza toda su vida, ya desde su ni\u00f1ez y juventud. \u00abEn esto me ha dado gracia el Se\u00f1or, en dar contento en dondequiera que estuviese.\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alegr\u00eda est\u00e1 ligada a la vocaci\u00f3n cristiana. Saberse amado y redimido por Dios es la verdadera fuente de la alegr\u00eda. El creyente ha de vivir en la paz y en el gozo, aun en las tribulaciones, porque el amor redentor de Jesucristo sobrepuja a todo entendimiento. <em>El Reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Esp\u00edritu,<\/em> dice San Pablo en la carta a los Romanos (Rm 14, 17). Por eso los santos tienen que ser necesariamente alegres y es frecuente que lleguen a un grado de jovialidad admirable. Dios comunica consolaciones que superan con mucho las alegr\u00edas terrenas y fortalecen al cristiano que camina, arrastrando a muchos consigo, a la salvaci\u00f3n. Nunca un hombre se salva solo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vicente de Pa\u00fal<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>San Francisco de As\u00eds,<\/em> en la Italia del siglo XIII; <em>Santa Teresa de Jes\u00fas, <\/em>en la Espa\u00f1a del XVI y <em>San Vicente de Pa\u00fal,<\/em> en la Francia del XVII. Tres \u00e9pocas, tres situaciones hist\u00f3ricas, tres personalidades completamente diferentes, pero tres vidas entregadas al servicio del amor y de la paz de Cristo. Los santos, como ha dicho Juan Pablo II, dan testimonio de la presencia amorosa y de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios en el mundo, en vida y despu\u00e9s de su muerte. Son palabras del Papa al Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, a las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal y a todas las obras de inspiraci\u00f3n vicenciana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Vicente de Pa\u00fal ofrece el testimonio de una existencia totalmente vivida en el don de s\u00ed mismo. Se entreg\u00f3 con diligencia a los m\u00e1s pobres y a los m\u00e1s d\u00e9biles, \u00abel pobre pueblo del campo\u00bb. Sacerdote tomado de entre los hombres e instituido en favor de los hombres vivi\u00f3 atento a las necesidades de su \u00e9poca. Se dej\u00f3 conducir por la Providencia divina \u00absin adelantarse a ella\u00bb como repet\u00eda constantemente. Se hizo a todos para salvarlos a todos y por eso quiso sacerdotes, servidores de Cristo para poder servir a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus sacerdotes han de ser \u00abmisioneros\u00bb semejantes a Jesucristo. \u00abSu estado es un estado conforme a las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, y consiste en abandonarlo todo, como los Ap\u00f3stoles, para seguir a Jesucristo e imitar lo que \u00c9l hac\u00eda&#8230; El objeto principal de nuestra vocaci\u00f3n es trabajar por la salvaci\u00f3n de los aldeanos; todo lo dem\u00e1s es secundario, pues nunca nos hubi\u00e9semos ocupado de los ordenandos ni de los seminarios de eclesi\u00e1sticos, si no hubi\u00e9semos juzgado todo esto necesario para sostener al pueblo y conservar el fruto conseguido por las misiones, lo cual se logra con sacerdotes celosos. Imitamos a los grandes conquistadores, que establecen guarniciones en las plazas que toman, por miedo a perder lo que tanto les cost\u00f3 ganar.\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Educador social<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Revelar el amor de Dios al mundo, \u00e9ste era el motor de su acci\u00f3n. Y \u00e9ste no se puede revelar sin amor. Amor entre los mismos misioneros, unidos en una verdadera fraternidad sacerdotal y en una dependencia filial a los obispos, y amor a los hombres. Se sinti\u00f3 llamado para instruir al pueblo: \u00abNuestro Se\u00f1or nos pide que evangelicemos a los pobres: eso es lo que \u00c9l hizo y quiere seguir haciendo por medio de nosotros\u00bb. Por eso, el fin de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n es: \u00abPrimero, trabajar en la propia perfecci\u00f3n haciendo lo posible para practicar las virtudes que este soberano Maestro se dign\u00f3 ense\u00f1arnos con su palabra y ejemplo; segundo, predicar el Evangelio a los pobres, particularmente a los campesinos; tercero, ayudar a los eclesi\u00e1sticos a adquirir las ciencias y virtudes necesarias para su estado.\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A este mundo de los que tienen todo y de los que no tienen nada, a estas dos situaciones yuxtapuestas que se ignoran o que se odian dirigi\u00f3 su amor y su acci\u00f3n, entreg\u00f3 su vida. Los hombres: pobres y ricos, poderosos y d\u00e9biles. A los poderosos los acerca a los pobres para que se den cuenta de la \u00abeminente dignidad del pobre\u00bb, y de su \u00abobligaci\u00f3n de justicia y deber de honrarle, respetarle y ayudarle\u00bb, persuadidos de que honraban, respetaban y ayudaban a Jesucristo. Puso a los ricos al servicio de la clase humilde y trabajadora. A los pobres muestra que pueden ganarse la vida con su trabajo. Les ofrece funciones en las que ellos mismos sean capaces de ver sus posibilidades y superar sus dificultades, incluso en empresas largas y dif\u00edciles. Apela a su resistencia y energ\u00eda, superiores a las de los que se dejan llevar por la comodidad y el placer. Su propio ejemplo de lucha y esfuerzo era un est\u00edmulo. Una \u00abrevoluci\u00f3n social\u00bb llevada a cabo con amor, serenidad y paz en el esp\u00edritu. Una revoluci\u00f3n social firme y en\u00e9rgica, positiva y de trascendencia universal. Revoluci\u00f3n social que tuvo como l\u00edder un educador que nunca separ\u00f3, en sus obras, lo espiritual de lo material, clave del equilibrio humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la luz del Evangelio ense\u00f1\u00f3 a los ricos que los pobres no eran enemigos ac\u00e9rrimos, sino hermanos; desarm\u00f3 sus privilegios y les descubri\u00f3 la realidad del hombre en su verdadero valor y cualidad. Vivi\u00f3 los problemas de la vida social de su \u00e9poca, puso todo su esfuerzo en su soluci\u00f3n a la luz de la concepci\u00f3n cristiana del ser humano. Coloc\u00f3 los derechos de la vida sobre los de los ego\u00edsmos e intereses personales. Aproxim\u00f3, sobre una base de amor, reconocimiento mutuo y justicia, unas clases a otras, en lugar de ponerlas en guerra frente a frente. Record\u00f3, constantemente a todos, que antes de gobernar a los dem\u00e1s, hay que gobernarse bien a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las conquistas en el orden social fueron asombrosas. Adem\u00e1s de la rehabilitaci\u00f3n de los campesinos, de capital importancia es el <em>papel que asigna a la mujer dentro de lo m\u00e1s peculiar de ella misma<\/em>: su vocaci\u00f3n a la entrega, a la ternura, a la compasi\u00f3n. En una palabra, su condici\u00f3n de \u00abmadre\u00bb. <em>Amor de madre<\/em> que es, como dec\u00eda el \u00abse\u00f1or Vicente\u00bb, \u00abafectivo\u00bb y \u00abefectivo\u00bb. El alma y el cuerpo de los pobres es el objetivo de las Hijas de la Caridad. <em>Las Hijas de la Caridad,<\/em> \u00abtendr\u00e1n por monasterio las casas de los enfermos y la residencia de la superiora; por celda, un aposento de alquiler; por capilla, la iglesia parroquial; por claustro, las calles de la ciudad; por clausura, la obediencia, no debiendo ir m\u00e1s que a las casas de los enfermos o a los lugares necesarios para su servicio; por rejas, el temor de Dios; por velo, la santa modestia; por profesi\u00f3n que d\u00e9 firmeza a su vocaci\u00f3n, la confianza permanente en la divina Providencia; y, por votos, la ofrenda que hacen a Dios de todo lo que son y del servicio que le hacen en la persona de los pobres.\u00bb<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las obras de San Vicente como las Hijas de la Caridad, las Damas de la Caridad, las Conferencias, surgen en este contexto social y con este aire renovador y educativo. La mujer inactiva y entregada a sus fiestas de sal\u00f3n fue convertida por \u00e9l en guardiana de la salud p\u00fablica, en madre de los pobres y desamparados, en protectora de hogares y encargada de alejar de ellos las enfermedades y las miserias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEn la sociolog\u00eda vicenciana, el hombre viene de Dios y a Dios ten\u00eda que llevarle, y los desheredados de la tierra, hijos tambi\u00e9n de Dios, constitu\u00edan un \u201cmisterio\u201d, porque bajo sus necesidades y miserias se ocultaba el Redentor. A la luz de estos principios, las clases humildes adquir\u00edan \u2018una dignidad eminente\u2019, que atra\u00eda y orientaba las actividades de los arist\u00f3cratas de la sangre, de las letras y del dinero, y en torno de ellos el Santo teji\u00f3 sus experiencias tan prudentes tan llenas de paciencia, que dir\u00edase el Claudio Bernard, el Pasteur de la sociolog\u00eda moderna. Cierto que en esta tarea fue ayudado por una vida excepcionalmente larga, maravillosamente administrada y f\u00e9rtil en pruebas de todas clases, y por una memoria d\u00f3cil, que las hac\u00eda no solamente sucesivas, sino presentes y comparables, gracias a la curiosidad de su esp\u00edritu, que le incitaba a estudiar el mundo bajo sus diversos aspectos y a explorar hasta en sus abismos.\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Su sentido de la Providencia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda la obra de San Vicente de Pa\u00fal, toda la m\u00edstica de su acci\u00f3n est\u00e1 insertada en el plan de la Providencia. Fue \u00e9sta su estrella polar. \u00abLo que nos enga\u00f1a de ordinario es la apariencia de bien seg\u00fan la raz\u00f3n humana, que nunca o rara vez coincide con la divina. Ya le he dicho \u2013escribe al P. Bernardo Codoing, superior de Roma\u2013 otras veces que las cosas de Dios se hacen por s\u00ed mismas, y que la verdadera prudencia consiste en seguir a la Providencia paso a paso; y est\u00e9 usted seguro de una m\u00e1xima que parece una paradoja, a saber, que, en las cosas de Dios, el que se precipita retrocede.\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>Las obras de Dios se hacen poco a poco, imperceptiblemente. De ah\u00ed arrancaba su serenidad. \u00c9l buscaba s\u00f3lo la gloria de Dios, <em>buscad antes que nada el Reino y su justicia, y todo se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura<\/em> (Mt 6, 33). A Dios toca empujar las obras hacia el \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hijo de Dios se presenta sin pretensiones ante el Padre. La Providencia tiene lugar en la medida en que el hombre busca el Reino de Dios, y precisamente antes que nada. La orientaci\u00f3n del esp\u00edritu y del \u00e1nimo del hombre tiene que identificarse con la voluntad de Dios. El hombre quiere lo que Dios quiere, y surge un nuevo modo de proceder, una nueva actitud configura al hombre y a su obra. En torno a San Vicente de Pa\u00fal, porque cre\u00eda y viv\u00eda de la Providencia de Dios, el mundo iba de otro modo como va para el que no cree, o que cree a medias, sin fuerza, ni decisi\u00f3n. En el mundo de los intereses ego\u00edstas y personales rigen la necesidad, la violencia, la ganancia calculadora. En el mundo vicenciano, el amor, la caridad hacia el Reino de Dios. Cuando alguien vive un gran amor parece que las cosas marchan de otra manera. No han cambiado las cosas, sino \u00e9l. La acci\u00f3n del que vive queriendo colaborar en el plan de la Providencia de Dios, se convierte en una especie de acuerdo entre el que act\u00faa y Dios que le da la mano. El saber que se cumple la voluntad de Dios, hace imperturbable al desaliento. En el camino de San Vicente surgieron, como en el de todos los santos, dificultades, obst\u00e1culos. Pero tuvo la fe necesaria para convertirlo todo, y aun la misma flaqueza humana, en instrumentos de las cosas de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La renovaci\u00f3n de los sacerdotes<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es conocido el cuadro de la Iglesia en Francia en los siglos XVI y XVII. La tremenda ignorancia del clero, que lleg\u00f3 a l\u00edmites insospechados, corr\u00eda pareja con la corrupci\u00f3n de costumbres. La gran reforma de Trento no hab\u00eda llegado. A ambas, ignorancia y corrupci\u00f3n, sale al paso San Vicente de Pa\u00fal inspirado en la Reforma tridentina espa\u00f1ola: formaci\u00f3n seria acad\u00e9mica, formaci\u00f3n espiritual, ejercicios ignacianos, conferencias, organizaci\u00f3n de los seminarios. Y el \u00absencillo m\u00e9todo\u00bb vicenciano, que transforma los sermones grandilocuentes de estilo y ausentes de sencillez evang\u00e9lica. Los campesinos no sab\u00edan la doctrina de Cristo, porque no ten\u00edan sacerdotes que se la predicaran, y en las ciudades s\u00f3lo se o\u00edan met\u00e1foras deslumbradoras y hasta aberrantes que ahogaban las pocas ideas que pod\u00edan sacarse de la perorata. San Vicente restituye al p\u00falpito la sencillez y claridad evang\u00e9lica, cualidades que Bossuet no abandon\u00f3 en el apogeo de su oratoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La evangelizaci\u00f3n no da fruto, si no existe en cada lugar un clero instruido y celoso: esta idea es n\u00edtida en San Vicente. La sociedad necesita siempre de sacerdotes que comuniquen su esp\u00edritu evang\u00e9lico y su aliento misionero. El sacerdote est\u00e1 en favor del pueblo, de la comunidad. Su sacerdocio es esencialmente la prolongaci\u00f3n del sumo sacerdocio de Dios encarnado. Como <em>\u00abhogueras de amor y devoci\u00f3n por la propagaci\u00f3n de la Iglesia<\/em>\u00bb quer\u00eda San Vicente a los sacerdotes y misioneros. No se trata de buscar que se les ame y estime por s\u00ed mismos, sino de que se ame a Jesucristo. Su testimonio de vida tiene que anunciar que la gracia venida en Cristo es una realidad. Integrar la vida en el sacerdocio, y que el sacerdocio impregne la vida personal. \u00abEsa obra es el ejercicio de la m\u00e1s alta caridad que puede haber en la tierra, aunque la menos buscada. \u00a1Oh Dios m\u00edo, que no tengamos un poco m\u00e1s aprecio de la excelencia del ministerio apost\u00f3lico, que no tengamos una estima infinita de nuestra dicha, para corresponder a los deberes que nos impone nuestra condici\u00f3n! Bastar\u00edan diez o doce misioneros que tuvieran ese conocimiento para obtener frutos incre\u00edbles en la Iglesia.\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>Las llamadas apremiantes dirigidas por el Concilio de Trento, encontraron respuesta eficaz en la obra de renovaci\u00f3n del clero de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El dinamismo vicenciano<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En eso conocer\u00e1n que sois mis disc\u00edpulos, si os am\u00e1is los unos a los otros <\/em>(Jn 13, 35). S\u00f3lo la caridad hace prosperar las obras de Dios, \u00e9sta es una convicci\u00f3n vicenciana que el Santo vive personalmente y en las obras que promovi\u00f3. \u00abCaridades\u00bb, Hijas de la Caridad, Damas de la Caridad&#8230; no son solamente nombres, son nombres nacidos del dinamismo vicenciano. Dios es el amor. Y este amor que llega de Dios a nosotros ha de echar ra\u00edces en nosotros y en nuestras obras. La caridad es el alma del servicio a los hombres. El amor es el verdadero camino, el amar como cristianos supone llegar a Dios. Vivimos bajo la universal voluntad salvadora de Dios, es decir, en un mundo que est\u00e1 orientado por la gracia de Dios siempre y donde quiera que el hombre no se cierre expresamente a esa din\u00e1mica de su amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las virtudes m\u00e1s propias para vivir en caridad con esp\u00edritu misionero \u00absiempre he cre\u00eddo y pensado que eran la sencillez, la humildad, la mansedumbre, la mortificaci\u00f3n y el celo&#8230; Sencillez que consiste en hacerlo todo por amor de Dios, sin tener m\u00e1s fin en las acciones que su gloria.\u00bb Humildad que consiste en anonadarse ante Dios para colocar a Dios en el coraz\u00f3n. Mansedumbre para con nosotros y para servir al pr\u00f3jimo. Mortificaci\u00f3n que ayuda a adquirir esas virtudes y aleja los obst\u00e1culos para conseguirlas. Celo que consiste en un deseo de ser grato a Dios y \u00fatil al pr\u00f3jimo; celo para extender el imperio de Dios; celo para procurar la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo. \u00abEs preciso que estas cinco virtudes sean como las facultades del alma de la Congregaci\u00f3n.\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>Dios nos am\u00f3, para que nosotros am\u00e1ramos al pr\u00f3jimo. Para el cristiano s\u00f3lo hay un Dios, el Dios que se hizo carne en el Verbo eterno, habit\u00f3 entre nosotros y sigue habitando por toda la eternidad. Y este Dios nos ha revelado el mensaje de la \u00abcaridad cristiana\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante el testimonio de estos tres grandes santos, su amor y servicio a Dios y a los hombres, quiero acabar con el llamamiento a nuestra propia postura evangelizadora, hecho por el Papa a todos los sacerdotes de la Iglesia el Jueves Santo de 1979, para que contribuyamos sin cesar a fortificar la identidad sacerdotal y su aut\u00e9ntico dinamismo evang\u00e9lico en el Pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Karl Rahner, <em>Fieles a la tierra,<\/em> Barcelona 1971, 208..<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Primera Regla,<\/em> Pr\u00f3logo, 2; en <em>Escritos de San Francisco de As\u00eds,<\/em> Valencia 1979, 20.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>Testamento,<\/em> 14-15: ib\u00edd. 77.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <em>Testamento,<\/em> 1-3: ib\u00edd. 76. En este pasaje el t\u00e9rmino <em>penitencia<\/em> tiene el significado de cambio de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> I. Larra\u00f1aga,<em>El Hermano de As\u00eds,<\/em>Madrid, 47.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Juan Pablo II, enc\u00edclica <em>Dives in misericordia,<\/em> VII, 14.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Cfr. J. A. Guerra, <em>San Francisco de As\u00eds,<\/em> BAC 399<sup>3<\/sup>, Madrid 1985, 260.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Libro de las Fundaciones<\/em><em>, <\/em>4, 6:en<em>Obras completas de Santa Teresa de Jes\u00fas<\/em>, BAC 212<sup>8<\/sup>, Madrid 1986, 687.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em> 4, 7: 687.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 1, 2: en <em>Obras completas<\/em>, BAC 212<sup>8<\/sup>, Madrid, 1986, 239.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em> 2, 8: en <em>Obras completas,<\/em> BAC 212<sup>8<\/sup>, Madrid 1986, 38.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> J. Herrera y V. Pardo, C. M., <em>San Vicente de Pa\u00fal. Biograf\u00eda y escritos,<\/em> BAC 63<sup>2<\/sup>, Madrid 1955, 796-797.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em> 800.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em> 269.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em> 641.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em> 723-724.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em> 736.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em> 840-844.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en el acto de clausura de las Jomadas Nacionales de Pastoral Lit\u00fargica, del 21 al 25 de julio de 1982. Texto en BOAT, enero 1983, 35-50. Introducci\u00f3n El culto a los santos, relaci\u00f3n real y verdadera con una persona que vive en Dios Estamos viviendo estas Jornadas Nacionales de Pastoral Lit\u00fargica en unas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[68],"doc_tag":[],"class_list":["post-1076","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos"],"year_month":"2026-06","word_count":8183,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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