{"id":1072,"date":"2024-09-27T15:04:50","date_gmt":"2024-09-27T13:04:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1072"},"modified":"2024-09-27T15:04:50","modified_gmt":"2024-09-27T13:04:50","password":"","slug":"san-ramon-de-penyafort-teologo-y-moralista-para-su-tiempo-y-el-nuestro","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/san-ramon-de-penyafort-teologo-y-moralista-para-su-tiempo-y-el-nuestro\/","title":{"rendered":"San Ram\u00f3n de Penyafort, te\u00f3logo y moralista para su tiempo y el nuestro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Discurso pronunciado en la sesi\u00f3n de apertura del curso acad\u00e9mico 1975-1976, en el Instituto de Espa\u00f1a, Madrid. La <em>Summa Poenitentiae<\/em> se cita seg\u00fan la edici\u00f3n de Verona, Typ. Seminarii, 1746, in folio, pp. LVIII-576. La forma usada para las citas es seg\u00fan el libro (en caracteres romanos) seguido del t\u00edtulo y p\u00e1rrafo (en cifras ar\u00e1bigas) y con p\u00e1gina en la edici\u00f3n mencionada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la noche del 6 al 7 de enero de 1275, en una humilde celda del convento de Santa Catalina, de Barcelona, entrega su alma a Dios Fray Ram\u00f3n de Penyafort, de la Orden de Predicadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una ingente muchedumbre de ciudadanos barceloneses tom\u00f3 parte en sus solemnes exequias. Estaban presentes los obispos de Barcelona, Huesca y Cuenca, acompa\u00f1ados de muchos sacerdotes y religiosos. Asistieron a las mismas Jaime I, el Conquistador, y su yerno, Alfonso X, el Sabio, con su esposa Violante, cuatro pr\u00edncipes y muchos nobles de las cortes de Catalu\u00f1a y Castilla<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al conmemorar en el presente a\u00f1o el VII centenario de la muerte del Santo, podemos preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n un\u00eda al austero y amable dominico con aquel pueblo creyente, en todos sus niveles y estamentos sociales? \u00bfSu nacimiento en la noble y laboriosa tierra catalana? \u00bfSu ciencia? \u00bfSu santidad? Sin duda. Mas la raz\u00f3n fundamental es que Ram\u00f3n de Penyafort hab\u00eda sido la s\u00edntesis armoniosa y evolutiva del religioso medieval, inserto en la vida e historia de la Iglesia y de la ciudad. Fray Ram\u00f3n hab\u00eda sido \u00abde una pieza, te\u00f3logo y jurista, ap\u00f3stol y m\u00edstico, escritor y predicador, y penitenciario, apologista y diplom\u00e1tico, hombre de celda y gran organizador de las fuerzas espirituales de su tiempo\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. En pocas palabras, hab\u00eda sido un aut\u00e9ntico fraile de la Orden de Predicadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ello explica<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>su culto a la verdad en la religiosa dedicaci\u00f3n a la ciencia teol\u00f3gico-jur\u00eddica,<\/li>\n\n\n\n<li>el ejercicio de su ministerio sacerdotal como moralista y \u00abmedicus animarum\u00bb, y<\/li>\n\n\n\n<li>el impulso misionero de su actividad apost\u00f3lica.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00f3n de Penyafort es personaje se\u00f1ero de la evoluci\u00f3n suave y firme de la cristiandad del feudo a la cristiandad del municipio, de la cruzada a las misiones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Culto a la verdad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amar la verdad no es s\u00f3lo conocerla, es tambi\u00e9n profundizar en ella, predicarla, hacerla vida en el quehacer cotidiano y defenderla. La Orden dominicana ha sido condecorada por los Papas como la <em>Orden de la verdad<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/em> Con este fin la fund\u00f3 Santo Domingo de Guzm\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El genial Fundador de la Orden de los frailes predicadores es el apost\u00f3lico innovador que abre la clausura mon\u00e1stica para infundir la piedad en el pueblo cristiano, la ciencia de la biblioteca conventual para expandirse al aire libre de la controversia desde la c\u00e1tedra universitaria y en la predicaci\u00f3n a gentes sencillas. Su ideal era universalizar los principios fundamentales de la verdad y moral cristianas \u00abpreparando las grandes unidades pol\u00edticas, que no pueden fundamentarse m\u00e1s que en la unidad de pensamiento y de regla de vida\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, las \u00f3rdenes mendicantes, franciscanos o dominicos, no establecen sus casas en lugares de labranza o en riscos solitarios, sino en las ciudades. Abandonan incluso la apariencia feudal y entran en el engranaje del municipio. Abandonan la estabilidad mon\u00e1stica para convertirse en itinerantes, con la alegr\u00eda de la pobreza, que es confianza en la Providencia. La cercan\u00eda del pueblo les capacita para comprender mejor las situaciones reales de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los dominicos, m\u00e1s concretamente, se ponen en contacto voluntario con las masas estudiantiles. Son conocedores inmediatos de las corrientes del pensamiento griego, \u00e1rabe y jud\u00edo y de los progresos de la ciencia en los diversos campos. Beneficiarios de las donaciones de los mercaderes, no ignoran las preocupaciones morales derivadas de su deambular traficante de ciudad en ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al propio tiempo, su forma de r\u00e9gimen electivo, su cambio del \u00ababad\u00bb permanente por el simple \u00abprior\u00bb temporal no dejar\u00e1n de influir en las formas de gobierno de las instituciones de car\u00e1cter gremial y ciudadano<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arte rom\u00e1nico monacal cede su puesto en los conventos dominicanos al arte ojival \u2013g\u00f3tico\u2013, ciertamente muy simple, mas en consonancia con las nuevas formas del arte ciudadano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00f3n de Penyafort, que seguramente conoci\u00f3 en Bolonia a Santo Domingo, se sinti\u00f3 identificado con su ideal por vocaci\u00f3n y temperamento. Amaba la justicia, que es culto a la verdad plasmada en el quehacer cotidiano de las relaciones humanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de diez a\u00f1os de permanencia en Bolonia (1211-1220), en cuya universidad hab\u00eda destacado como estudiante y maestro en Derecho Can\u00f3nico<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>, a instancia de su Obispo, Berenguer de Palou, regres\u00f3 a Barcelona. Unos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1223<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>, con el bagaje de su formaci\u00f3n teol\u00f3gico-jur\u00eddica, vest\u00eda el h\u00e1bito de la Orden de Predicadores en el convento de Santa Catalina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde su celda despleg\u00f3 una actividad portentosa: confesor, consejero, escritor, predicador. Su acci\u00f3n, centrada en la ciudad de Barcelona, obtuvo resonancia fuera de los muros de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acompa\u00f1ando al legado pontificio Juan Hulgrin d\u2019Abbeville, Cardenal Obispo de Sabina, visit\u00f3 en 1228 Valladolid, Zamora, Palencia, Le\u00f3n, Santiago de Compostela, Salamanca, Braga, Lisboa, Sig\u00fcenza, adem\u00e1s de varias poblaciones de Navarra, Arag\u00f3n y Catalu\u00f1a. El 20 de marzo de 1229 se hallaba en Zaragoza, de donde pas\u00f3 a L\u00e9rida para asistir al concilio provincial de la Tarraconense. En este extenso viaje actu\u00f3 de consejero y penitenciario del Cardenal, predic\u00f3 y colabor\u00f3 en las constituciones sinodales de Valladolid y L\u00e9rida para aplicar los decretos del IV Concilio de Letr\u00e1n<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De nuevo en Barcelona, fray Ram\u00f3n recibi\u00f3 en diciembre de 1229 el encargo papal de una predicaci\u00f3n de cruzada en el Mediod\u00eda de Francia en pro de la expedici\u00f3n a Mallorca de Jaime I<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>. Su campo de acci\u00f3n apost\u00f3lica se ampliaba as\u00ed en el momento de madurez de su vida y cuando a\u00fan gozaba de buena salud. Era, como los dem\u00e1s hermanos predicadores, un fraile \u00abitinerante\u00bb en el culto de la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Iniciado el a\u00f1o 1230, el papa Gregorio IX le llam\u00f3 a Roma para constituirlo capell\u00e1n y penitenciario papal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya en Roma, el Papa le encarg\u00f3 la recopilaci\u00f3n de las Decretales. Labor que el Santo realiz\u00f3 como un servicio de amor a la verdad y como defensa del Papado frente a la prepotencia del Imperio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No me corresponde a m\u00ed y en esta ocasi\u00f3n hacer el elogio de la labor jur\u00eddica de Ram\u00f3n de Penyafort. S\u00f3lo deseo destacar el valor teol\u00f3gico de su obra. Pues no fue un simple compilador. \u00abHizo m\u00e1s que Graciano y los compiladores que le precedieron \u2013escribe el cardenal Gom\u00e1\u2013. Fue un verdadero organizador del Derecho eclesi\u00e1stico y definidor de los l\u00edmites del civil, en orden a la Iglesia. Hizo obra integral. Impregn\u00f3 las Decretales de su pensamiento teol\u00f3gico, de su sentido de canonista y de esp\u00edritu de justicia\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Decretales de Gregorio IX, obra de Penyafort, representaban, en el enfrentamiento del Papado con el Imperio de los Hohenstaufen, la apolog\u00eda de la sobrenaturalidad y supremac\u00eda de la Iglesia. El C\u00f3digo can\u00f3nico era la respuesta de la Iglesia al C\u00f3digo Siciliano de Federico II, que San Ram\u00f3n nombra como \u00abConstitutio Nova\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>. Quiz\u00e1 sean aplicables a este c\u00f3digo las frases del canonista: \u00abQui condunt leges iniquas, vel statuta contra legem Dei, et contra libertatem ecclesiasticam&#8230; ipso iure non valent leges suae, quia nulla lex potest valere contra Deum\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para que el elemento teol\u00f3gico y moral se sobreponga al meramente legal se requiere el equilibrio interior del culto religioso a la verdad, que es Dios. Los santos son justos y, por lo mismo, es admirable en ellos la armon\u00eda de su vivencia sobrenatural en lo humano. Saben coronar la justicia, no s\u00f3lo en la equidad, sino tambi\u00e9n con mirada teologal de caridad. San Ram\u00f3n de Penyafort era el hombre de equilibrio, de facultades naturales y dones sobrenaturales. Pose\u00eda aquellas cualidades humanas y religiosas que son necesarias para poder ser en la sociedad un factor de ponderaci\u00f3n y justicia. Era santo, que es la expresi\u00f3n sint\u00e9tica de equilibrio armonioso de lo humano y lo divino. \u00abRaro ingenio et mira prudentia donatus\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>, no pod\u00eda menos de ponderar el derecho y la ley desde una perspectiva teol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A mediados de 1236 regres\u00f3 a Barcelona con precaria salud. All\u00ed permaneci\u00f3 el resto de su vida, si se except\u00faa el per\u00edodo de su cargo de Maestro general de la Orden de Predicadores (1238-1240)<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los treinta y cinco a\u00f1os \u00faltimos (1240-1275) de su casi centenaria existencia, prest\u00f3 un continuado servicio a la verdad desde el retiro de su celda como consejero y mentor espiritual de la ciudad de Barcelona, en el aspecto religioso y en el aspecto social y ciudadano. No en vano los mejores consejeros son los contemplativos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00f3n de Penyafort, instalado en el coraz\u00f3n de la Ciudad Condal, vivi\u00f3 sus preocupaciones y sus afanes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es dif\u00edcil reconstruir mentalmente la vida laboriosa de la ciudad, la actividad de los gremios, que ganaban en preponderancia a la nobleza, el comercio abierto a trav\u00e9s del puerto y de las naves catalanas; el sentido evolutivo, enraizado en la tradici\u00f3n pero asimilador de lo nuevo, del derecho de las instituciones ciudadanas; el pacto entre la monarqu\u00eda y el pueblo. El sentido pr\u00e1ctico y asimilador que Catalu\u00f1a hab\u00eda heredado de los romanos, quedaba noblemente enriquecido por su amor al trabajo y la pr\u00e1ctica del comercio. No estaba ausente de la ciudad la preocupaci\u00f3n intelectual y filos\u00f3fica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La funci\u00f3n que ejerci\u00f3 el amable dominico de Santa Catalina en este complejo de actividades fue lenta y eficaz: sellar con la impronta cristiana la vida y la civilizaci\u00f3n catalanas, en un momento de florecimiento econ\u00f3mico y de expansi\u00f3n a nuevos territorios, en equilibrio perfecto de la raz\u00f3n y la fe, del progreso y la teolog\u00eda, ya que Ram\u00f3n de Penyafort, al igual que Tom\u00e1s de Aquino, \u00abera muy racional y muy poco racionalista\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abMagnus populi concursus\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>acud\u00eda al santo en busca de una palabra clarificadora, de orientaci\u00f3n o penitencia. M\u00e1s amigo de formar hombres que de escribir libros, se hallaba presente como consejero en todos los negocios importantes de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como delegado pontificio intervino en la confirmaci\u00f3n de Pedro de Centelles como obispo de Barcelona (1243), en la provisi\u00f3n can\u00f3nica de la sede episcopal de L\u00e9rida (1248), en la deposici\u00f3n de Ponde de Vilamur, obispo de Urgel (1252-1256)<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>. La expresi\u00f3n \u00abcum consilio fratris Raimundi de Pennaforti, de ordine praedicatorum\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a> es frecuente en los diplomatarios raimundianos. Son m\u00faltiples las sentencias arbitrales que dict\u00f3, constatadas por documentaci\u00f3n escrita<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su consejo equilibrado alcanz\u00f3 asimismo los problemas pol\u00edticos planteados por los proyectos de desmembraci\u00f3n del suelo patrio entre los hijos de Jaime I<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>. La misma obra conquistadora del Conde de Barcelona qued\u00f3 impregnada de esp\u00edritu misionero por la intervenci\u00f3n de fray Ram\u00f3n de Penyafort. \u00c9l fue, sin duda, el intelectual de mayor prestigio durante el largo reinado de Jaime I, sin que ello suponga minimizar la. altura intelectual de los grandes juristas de la \u00e9poca, como Guillermo Sasala, Assalit de G\u00fadal y Alberto de Lav\u00e0nia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tendr\u00eda una imagen inexacta del santo Predicador quien creyera que su consejo equilibrado se dirig\u00eda \u00fanicamente a los grandes problemas colectivos o sociales y pol\u00edticos. Tambi\u00e9n cuidaba de pacificar esp\u00edritus y familias. Precisamente en un documento sobre la anulaci\u00f3n de un matrimonio celebrado con impedimento de afinidad, se le llama en vida \u00abmedicus animarum\u00bb<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Ram\u00f3n no fue el hombre justiciero, que goza en la simple est\u00e9tica matem\u00e1tica de lo recto. Sent\u00eda el apremio de la salvaci\u00f3n de los hombres, incluso en el plano humano de la rehabilitaci\u00f3n. As\u00ed, la justicia quedaba enaltecida por la misericordia. Su amor a lo justo era pleites\u00eda de amor a la verdad de Dios, que es caridad y misericordia. Rindi\u00f3 culto a la aut\u00e9ntica justicia, porque \u00e9sta es la verdad encarnada en las relaciones personales de los hombres, que reconocen su mutua dignidad. Rindi\u00f3 culto a la verdad, vertebrada en la justicia de la convivencia, porque consagr\u00f3 su vida a Dios como fraile predicador. Y la verdad de Dios hacia los hombres es el abrazo de la justicia y la misericordia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Teolog\u00eda y Moral<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las obras de San Ram\u00f3n son frecuentes las consideraciones de teolog\u00eda dogm\u00e1tica, especialmente sacramentaria; sin embargo, su esp\u00edritu eminentemente servicial le llevaba con preferencia a concretar las normas pr\u00e1cticas que demandaban las realidades de la vida moral, sobre todo en el aspecto jur\u00eddico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mucho cabr\u00eda decir del contenido \u2013denso y oce\u00e1nico\u2013 de las obras de San Ram\u00f3n. Consignemos, a t\u00edtulo de curiosidad, que se ocupa inclusive de la cuesti\u00f3n de si pueden acceder al sacerdocio las mujeres y de otros temas que fatigan a los te\u00f3logos actuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Ram\u00f3n de Penyafort debe ser considerado tambi\u00e9n como antecesor de los grandes internacionalistas espa\u00f1oles del siglo XVI; en efecto, suya es la f\u00f3rmula escol\u00e1stica m\u00e1s antigua acerca de la licitud de la guerra justa y la determinaci\u00f3n de las consideraciones de dicha licitud. Esta f\u00f3rmula que elabor\u00f3 y estamp\u00f3 en la <em>Summa de casibus<\/em> obtuvo r\u00e1pida difusi\u00f3n, fue aceptada poco despu\u00e9s por el Cardenal de Ostia en su <em>Summa Aurea <\/em>y unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, con notables retoques, fue adoptada por Santo Tom\u00e1s en la <em>Suma Teol\u00f3gica<\/em> (1265-1269). Esta doctrina influy\u00f3 en Francisco de Vitoria, fundador del Derecho Internacional, y en Francisco Su\u00e1rez, el Doctor Eximio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el aspecto asc\u00e9tico encontramos ya en nuestro jurista medieval la teor\u00eda del rendimiento del propio juicio como voluntaria perfecci\u00f3n de la obediencia; grado excelso de sumisi\u00f3n que tres siglos m\u00e1s tarde inculcar\u00e1 San Ignacio de Loyola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El valor de las obras de San Ram\u00f3n radica en el ingente acarreo de textos pertinentes a cada materia propuesta, la selecci\u00f3n de los mismos, su minuciosa y met\u00f3dica ordenaci\u00f3n con lo que consigue una original construcci\u00f3n sistem\u00e1tica, que es completa por la amplitud y global visi\u00f3n de conjunto, org\u00e1nica por su ensamblaje literario y por su coherencia doctrinal, y segura por los razonables criterios que presiden siempre sus acertados dict\u00e1menes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su extremada humildad y modestia no le impiden razonar y decidir por cuenta propia, pero sin apartarse un \u00e1pice de las normas vigentes, ni de las leyes eclesi\u00e1sticas, ni de la depurada tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Ram\u00f3n, como despu\u00e9s Santo Tom\u00e1s, investiga exhaustivamente y expone con orden meticuloso las diversas opiniones que autores precedentes han dado acerca del tema que trata; luego emite su parecer no fundado en su personal juicio valorativo, sino respaldado por los documentos patr\u00edsticos y pontificios que aduce con impresionante erudici\u00f3n. En sus libros brilla un conocimiento total y completo de las enunciaciones del Magisterio eclesi\u00e1stico y una exposici\u00f3n concisa y di\u00e1fana de la doctrina de la Iglesia, tratada con una interpretaci\u00f3n leal y orientada a una aplicaci\u00f3n oportuna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus obras aborda de frente m\u00faltiples y variadas cuestiones con un criterio de elevado sobrenaturalismo que reh\u00faye el rigorismo inhumano y antievang\u00e9lico, pero que no trata jam\u00e1s de escamotear los linderos de la obligaci\u00f3n moral ni pierde de vista la sublimidad de la vocaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es la suya una sabidur\u00eda existencial que no se desde\u00f1a de hacer ver el alcance de los principios teol\u00f3gicos y jur\u00eddicos a trav\u00e9s de ejemplos vividos y de situaciones reales. Llevado no de un prurito de elucubraciones te\u00f3ricas simplemente especulativas, sino de un af\u00e1n de aplicaciones pr\u00e1cticas, ejerce de continuo el noble cultivo de la casu\u00edstica en el que revela el sentido pragm\u00e1tico de su etnia catalana, al par que la casi deformaci\u00f3n profesional del imprescindible consejero del siglo XIII saturado de consultas concretas y avezado a resolver problemas determinados. Y esto no s\u00f3lo a trav\u00e9s de correspondencia epistolar, sino muy especialmente en el trato inmediato con personas de diversas regiones y en el ejercicio de dif\u00edciles legaciones frente a personajes encumbrados. Curtido con los soles de tantos climas, andariego por tantas rutas, familiarizado con el car\u00e1cter de tantos Estados, pose\u00eda una experiencia ilimitada. Si no puede ponerse en tela de juicio la realidad de sus expediciones por la Pen\u00ednsula y por las Baleares y sus correr\u00edas apost\u00f3licas por el Mediod\u00eda franc\u00e9s, son m\u00e1s dif\u00edciles de documentar sus itinerarios misioneros por el norte de \u00c1frica. Con todo, viajero con un cuenta-kil\u00f3metros impresionante (recorri\u00f3 toda Espa\u00f1a), comisionado por el Papa para la ejecuci\u00f3n de innumerables disposiciones y para numeros\u00edsimas y dificil\u00edsimas encomiendas, trab\u00f3 conocimiento con la m\u00e1s variada gama de paisajes transitados y de gentes tratadas. a experiencia de las cosas vivas, de los asuntos reales y candentes acrecent\u00f3 el practicismo que lo adornaba como dote racial. Su prosa hecha a la vez de parquedad y de precisi\u00f3n, de ponderada equidad y de indeclinable justicia, acreditan al perspicaz y certero observador de la realidad social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Falta de ponderaci\u00f3n y sobrada de desconocimiento considero la audacia de quienes sostienen que los antiguos moralistas, enfrascados en la disecci\u00f3n de los actos humanos individuales, no avizoraron las cuestiones econ\u00f3micas en su proyecci\u00f3n social. El estudio de las obras de San Ram\u00f3n de Penyafort les da un matizado ment\u00eds. Claro est\u00e1 que en la Edad Media no se daba la complejidad mercantil y la t\u00e9cnica financiera de nuestros d\u00edas y, por lo mismo, mal podr\u00edan aquellos te\u00f3logos tratar cuestiones morales del todo inexistentes. Sin embargo, no neglig\u00edan ni mucho menos el ordenamiento jur\u00eddico de la sociedad, ni se inhib\u00edan de tratar acerca de las estructuras sociales y del estatuto jur\u00eddico de las diversas razas convivientes en nuestro solar patrio. Lo veremos m\u00e1s adelante. Lo que sucede es que no se limitan a consideraciones de tipo humanitario terrenal, sino que anteponen a toda otra consideraci\u00f3n el bien supremo de la salvaci\u00f3n eterna del hombre: este principio, por cierto human\u00edsimo, preside toda su concepci\u00f3n y toda su actuaci\u00f3n a fuer de cristianos y de religiosos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se atribuyen a San Ram\u00f3n diversos op\u00fasculos sobre litigios entre instituciones, sobre la guerra y el duelo, sobre derechos hereditarios, sobre la visita a las di\u00f3cesis y la cura pastoral. En cambio, no es segura su paternidad del libro <em>Modus iuste negotiandi<\/em> (por lo dem\u00e1s extraviado). De todas formas, en sus obras morales y can\u00f3nicas se hallan concretas directrices para el recto ejercicio de la actividad comercial con muy curiosas consideraciones acerca de las cuestiones de propiedad urbana, sus servidumbres y censos, as\u00ed como sobre la licitud de la pr\u00e1ctica de la venta con pago diferido e incrementado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conocedor de todas las parcelas del Derecho, su visi\u00f3n abarcadora atend\u00eda concienzudamente todo cuanto de una u otra forma pudiera afectar a los fueros de la justicia y de la caridad, adelant\u00e1ndose incluso a los problemas de conciencia que se suscitar\u00edan con las nuevas situaciones que se ve\u00edan venir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una previsi\u00f3n despierta nos dicta tambi\u00e9n a nosotros que tenemos que prepararnos para nuevas reformas de las instituciones econ\u00f3micas y que, lejos de hacerle ascos, hemos de propiciar un cambio de las estructuras sociales, tendente a una mejor distribuci\u00f3n de los bienes de la tierra y de la industria. Parece congruente sostener que el sistema basado en la iniciativa privada sigue siendo el m\u00e1s eficiente para espolear la producci\u00f3n; sin embargo, hay que exigir que todas las actividades y funciones lucrativas cumplan un servicio y rindan un provecho a la sociedad y es urgente redistribuir, con implacable energ\u00eda, las cargas y los beneficios mediante una dr\u00e1stica nivelaci\u00f3n, suavemente escalonada, de las diversas clases sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos hallamos en un per\u00edodo de cambios profundos que afectar\u00e1n a los supuestos mismos del vigente sistema econ\u00f3mico-social. Se precisan moralistas, preferentemente seglares, que dictaminen sobre los derroteros del acrecentamiento de la producci\u00f3n y propicien un ordenamiento de la sociedad con vistas a la promoci\u00f3n integral de la persona humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se escribe mucho sobre la sociedad de consumo, tan denostada, pero tal vez no se se\u00f1ala el car\u00e1cter m\u00e1s corruptor y preocupante de nuestra sociedad: el ser desaforadamente competitiva. El desarrollo, tan deseable, tiene como contrapartida el desencadenar en los empresarios una carrera desbocada de avances acelerados que frecuentemente no respetan las leyes m\u00e1s elementales del juego limpio o del respeto a los competidores. Los fren\u00e9ticos obtenedores de provechos colosales y de ampliaciones precipitadas provocan una inflaci\u00f3n galopante con la consiguiente carest\u00eda de la vida, y lo que es m\u00e1s lamentable, contagian a todos los ciudadanos de su insaciable y febril ansia de r\u00e1pido encumbramiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No puede juzgarse como ideal una sociedad cuyo \u00fanico m\u00f3vil del quehacer sea el lucro. En este supuesto, el dinero queda erigido en supremo valor, alcanza categor\u00eda divina de \u00eddolo, al que toda actividad laboral y gestora est\u00e1 subordinada. Sea en buena hora el lucro, el acicate necesario, hoy por hoy, para el desarrollo nacional; op\u00e9rese con lucro, pero supeditado al bien social, o sea, en \u00faltima instancia, orientado al amor del pr\u00f3jimo. Todo lucro individual debe ser fruto de un serio rendimiento y de una real aportaci\u00f3n a la elevaci\u00f3n personalizante. No puede, por lo general, considerarse beneficio l\u00edcito el que no tenga contraprestaci\u00f3n alguna beneficiosa en el orden social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aceptada, por desgracia, en amplios sectores la m\u00e1xima mundana de enriquecerse a toda costa, viene como consecuencia necesaria el desquiciamiento del orden socio-econ\u00f3mico y se irrogan graves perjuicios tanto a los intereses materiales como a los morales de los compatriotas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde un punto de vista \u00e9tico, apenas es dable en la pr\u00e1ctica separar los dos aspectos de la persona, el individual y el social. La actuaci\u00f3n profesional y la actividad empresarial deben considerarse inmorales desde el momento que claudica la licitud de alguno de estos aspectos y as\u00ed lo han juzgado siempre los Doctores de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El moralista combate al pecado en donde quiera lo halle incrustado. Ahora bien, el poder del mal no s\u00f3lo se instala en el coraz\u00f3n de los individuos, tambi\u00e9n se manifiesta en las relaciones interpersonales y en el entramado estructural de la vida societaria.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La <em>Summa<\/em> Raymundiana<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Misericordioso como el Padre celestial, fray Ram\u00f3n, dotado por Dios de una gran discreci\u00f3n de esp\u00edritu, fue ministro insigne del sacramento de la Penitencia<a href=\"#sdfootnote22sym\" id=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La disposici\u00f3n del Concilio IV de Letr\u00e1n (1215), estableciendo la obligatoriedad de la confesi\u00f3n anual, y su experiencia de confesor como penitenciario de Gregorio IX influyeron decisivamente en su celo por el sublime ministerio de la reconciliaci\u00f3n. No podemos conocer directamente los frutos de su labor sacramental, envuelta en el secreto. Mas nos queda un monumento literario de su experiencia sacerdotal, que por s\u00ed mismo nos demuestra la importancia santificadora que atribu\u00eda al sacramento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabiendo que no todos los sacerdotes estaban en posesi\u00f3n de la preparaci\u00f3n necesaria para ejercer el ministerio sacramental fructuosamente, se dispuso a prestarles su ayuda. De esta necesidad sentida y del precepto del primer provincial de Espa\u00f1a, fray Suero G\u00f3mez<a href=\"#sdfootnote23sym\" id=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a>, naci\u00f3 la obra maestra de San Ram\u00f3n, la <em>Summa poenitentiae,<\/em> o <em>Summa casuum conscientiae,<\/em> o simplemente <em>Summa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el breve pr\u00f3logo, el autor, \u00abEgo Raymundus inter fratres Ordinis Praedicatorum minimus\u00bb, indica los destinatarios \u2013los hermanos de su Orden y otros sacerdotes\u2013, las fuentes de su doctrina y la finalidad de la obra: facilitar la soluci\u00f3n de casos de conciencia, tanto en el foro sacramental como en el campo del consejo. Y se\u00f1ala el motivo inmediato de su labor, la obediencia<a href=\"#sdfootnote24sym\" id=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los expertos han fijado la \u00e9poca de su redacci\u00f3n entre 1223 y 1229<a href=\"#sdfootnote25sym\" id=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a>, para las tres primeras partes, enunciadas en el pr\u00f3logo del Maestro<a href=\"#sdfootnote26sym\" id=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a>, con algunas modificaciones posteriores. El propio Penyafort a\u00f1adi\u00f3 una cuarta parte, la <em>Summa de matrimonio<\/em>, que es una adaptaci\u00f3n personal de la obra hom\u00f3nima de Tancredo<a href=\"#sdfootnote27sym\" id=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El m\u00e9todo empleado es sistem\u00e1tico, escueto y claro, insertando lo \u00fatil y eliminando lo superfluo. No pretende hacer una obra erudita sino \u00fatil, aunque fundamentada; por ello cita las Decretales de los Papas, y los diez maestros m\u00e1s esclarecidos en la ciencia teol\u00f3gico-jur\u00eddica<a href=\"#sdfootnote28sym\" id=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una simple ojeada a la suma raimundiana, el lector queda sorprendido por la fluidez, multitud y exactitud de las citas, tanto de la Sagrada Escritura, como de las bulas pontificias y de los autores que menciona. La <em>Summa<\/em> aparece con una encomiable modernidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra de Penyafort no fue la primera en su g\u00e9nero. Anteriormente el ingl\u00e9s Roberto de Flamesbury hab\u00eda escrito un \u00abpoenitentiale\u00bb<a href=\"#sdfootnote29sym\" id=\"sdfootnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a>. Mas puede afirmarse que fue la m\u00e1s importante. As\u00ed lo atestiguan los m\u00faltiples manuscritos en todas las bibliotecas importantes, las ocho ediciones impresas hasta 1746<a href=\"#sdfootnote30sym\" id=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a>. La <em>Summa<\/em> raimundiana fue, junto al <em>Liber sententiarum <\/em>de Pedro Lombardo, libro de texto de los estudiantes dominicos, ya antes de 1259<a href=\"#sdfootnote31sym\" id=\"sdfootnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a>. De su extraordinaria difusi\u00f3n puede darnos idea la versi\u00f3n m\u00e9trica de la misma, realizada por Arnulfo de Lovaina, abad cisterciense de Villers, en 1250<a href=\"#sdfootnote32sym\" id=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al adentrarse en la lectura de la <em>Summa,<\/em> tres aspectos llaman poderosamente la atenci\u00f3n del lector: el sentido teol\u00f3gico-pastoral, la amplitud de los temas tratados y la preocupaci\u00f3n del moralista por los problemas del momento medieval.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los antiguos libros penitenciales atend\u00edan preferentemente el aspecto pr\u00e1ctico; s\u00f3lo incidentalmente conten\u00edan apuntes dogm\u00e1ticos. A partir del siglo XII los te\u00f3logos influyeron en los canonistas en las cuestiones dogm\u00e1ticas y especulativas. A partir de Graciano, la teolog\u00eda ocup\u00f3 definitivamente un lugar en los tratados morales, cuyos destinatarios eran los eruditos. El nuevo tipo de obras, las sumas de confesores, destinadas a los sacerdotes sin gran preparaci\u00f3n intelectual, contienen ya, junto a los temas pr\u00e1cticos, doctrina teol\u00f3gica sobre los diversos sacramentos y unos casos que pueden servir de pauta para la soluci\u00f3n de situaciones concretas. Abunda en ellos lo que hoy llamamos teolog\u00eda pastoral y en la Edad Media recib\u00eda el nombre de \u00abiurisprudencia divina\u00bb<a href=\"#sdfootnote33sym\" id=\"sdfootnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a>. Adem\u00e1s, en aquella \u00e9poca la teolog\u00eda moral y el derecho can\u00f3nico \u2013normativo\u2013 constitu\u00edan una misma ciencia. As\u00ed, las sumas de confesores se deben a los te\u00f3logos-canonistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Ram\u00f3n fue uno de ellos, con excepcional preparaci\u00f3n doctrinal y prolongada experiencia ministerial. Volc\u00f3 en la <em>Summa<\/em> sus conocimientos teol\u00f3gicos y jur\u00eddicos y sus extraordinarias facultades de penetraci\u00f3n del coraz\u00f3n humano<a href=\"#sdfootnote34sym\" id=\"sdfootnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a>. Escribi\u00f3, como pastor, porque era en verdad \u00abmedicus animarum\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como tal tuvo y acrecent\u00f3 su preocupaci\u00f3n apost\u00f3lica, la \u00absalus animarum\u00bb. Y, si bien para asegurarla, se inclina hacia lo que le parece \u00abtutior et consulior ad salutem\u00bb<a href=\"#sdfootnote35sym\" id=\"sdfootnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a>, porque \u00abverius videtur\u00bb<a href=\"#sdfootnote36sym\" id=\"sdfootnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a>; supo tambi\u00e9n atemperar el juicio riguroso de algunos \u2013sobre la gravedad de la mentira jocosa\u2013: \u00abPrima opinio humanior est, et mihi magis placet\u00bb<a href=\"#sdfootnote37sym\" id=\"sdfootnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a>. Tanto le acuciaba el bien de las almas, que escribi\u00f3: \u00abMaius damnum est in amissione unius animae, quam infinitorum corporum\u00bb<a href=\"#sdfootnote38sym\" id=\"sdfootnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a>. Amaba el bien del hombre, el bien total. Por ello se le puede llamar en justicia \u00abDoctor Humanus\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada tiene, pues, de particular que esta preocupaci\u00f3n pastoral le llevara a sobrepasar los l\u00edmites del plan trazado en la revisi\u00f3n teol\u00f3gica de los problemas de conciencia<a href=\"#sdfootnote39sym\" id=\"sdfootnote39anc\"><sup>39<\/sup><\/a>. Los simples enunciados de los diversos ep\u00edgrafes son suficientemente expresivos de esta amplitud. No es necesario insistir en lo que es evidente al lector de la <em>Summa<\/em> raimundiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercer aspecto digno de consideraci\u00f3n es la adaptaci\u00f3n del autor para enjuiciar con los principios permanentes las situaciones nuevas de su tiempo. Basten algunos ejemplos, sin duda, representativos<a href=\"#sdfootnote40sym\" id=\"sdfootnote40anc\"><sup>40<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El siglo XIII fue una \u00e9poca caballeresca, belicosa y mercantil. Ram\u00f3n de Penyafort no pod\u00eda ignorar los problemas de sus conciudadanos y sobre ellos formul\u00f3 su juicio teol\u00f3gico-moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los torneos de nobles y caballeros no eran simple ejercicio de destreza. Eran enfrentamientos peligrosos. San Ram\u00f3n los sanciona como gravemente pecaminosos<a href=\"#sdfootnote41sym\" id=\"sdfootnote41anc\"><sup>41<\/sup><\/a>. Igualmente condena el duelo como costumbre b\u00e1rbara, que no consigue la finalidad de esclarecer la verdad, y considera a los contendientes como asesinos y responsables del pecado de homicidio<a href=\"#sdfootnote42sym\" id=\"sdfootnote42anc\"><sup>42<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tema de mayor importancia era la guerra. La reconquista del suelo patrio del dominio de los musulmanes era una empresa secular, con car\u00e1cter de cruzada. Ram\u00f3n de Penyafort justifica la reconquista, porque, supuesta la autoridad del pr\u00edncipe, dos motivos principales justifican el conflicto armado: recuperar lo ileg\u00edtimamente usurpado por el enemigo y repeler la agresi\u00f3n injusta<a href=\"#sdfootnote43sym\" id=\"sdfootnote43anc\"><sup>43<\/sup><\/a>. Considera un deber del obispo o del juez eclesi\u00e1stico invocar la intervenci\u00f3n del brazo secular contra los violentos, no para su destrucci\u00f3n o mutilaci\u00f3n, sino en defensa de la fe, de la paz y libertad de la patria y para devolver al culto de la fe cristiana la tierra ocupada por los infieles<a href=\"#sdfootnote44sym\" id=\"sdfootnote44anc\"><sup>44<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas exige para los beligerantes la rectitud de intenci\u00f3n, evitar todo deseo de venganza, ser humanitarios y excluir la voluntad de dominio ambicioso<a href=\"#sdfootnote45sym\" id=\"sdfootnote45anc\"><sup>45<\/sup><\/a>. Considera asimismo como un ultraje a la dignidad humana, que con ocasi\u00f3n de una guerra, aunque sea justa, se expolie a los inocentes, se encarcele a los r\u00fasticos del bando contrario o se les atormente o mate<a href=\"#sdfootnote46sym\" id=\"sdfootnote46anc\"><sup>46<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conexo con el tema de la guerra estaba la cuesti\u00f3n de los impuestos que el pr\u00edncipe pod\u00eda percibir de los s\u00fabditos. El problema da ocasi\u00f3n al \u00abDoctor Humanus\u00bb de establecer la doctrina constitucional del pacto entre el pr\u00edncipe y el pueblo y la legalidad y justicia con que debe proceder en orden a percibir los diversos subsidios o impuestos<a href=\"#sdfootnote47sym\" id=\"sdfootnote47anc\"><sup>47<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el mismo plano de justicia y rectitud, ni al pr\u00edncipe ni a los privados les es l\u00edcito apoderarse de las mercanc\u00edas de los n\u00e1ufragos, a no ser que se trate de naves piratas o de beligerantes infieles o enemigos<a href=\"#sdfootnote48sym\" id=\"sdfootnote48anc\"><sup>48<\/sup><\/a>. Como tampoco les es l\u00edcito infringir los pactos de tregua, ni siquiera en el terreno comercial, abordar naves mercantiles sarracenas en tiempos de tregua es sencillamente un hurto<a href=\"#sdfootnote49sym\" id=\"sdfootnote49anc\"><sup>49<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el primer tercio del siglo XIII Barcelona experiment\u00f3 un sensible progreso econ\u00f3mico. Los gremios eran pujantes. La flota mercantil catalana, que gozaba de privilegio prevalente de exportaci\u00f3n, navegaba por el Mediterr\u00e1neo con las mercanc\u00edas de sus talleres hasta la lejana Alejandr\u00eda. Se establecieron representantes permanentes del comercio naval catal\u00e1n en los diversos puertos, dando origen a los famosos <em>consulados de mar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Ram\u00f3n de Penyafort no desconoc\u00eda los problemas \u00e9ticos que el mercantilismo llevaba consigo. Desgraciadamente se ha perdido su op\u00fasculo <em>Modus iuste negotiandi in gratiam mercatorum.<\/em> El solo t\u00edtulo es suficientemente expresivo de su contenido y de la oportunidad tem\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo de su contenido podemos barruntar en la <em>Summa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ella distingue los negocios il\u00edcitos, \u00abquae sine peccato exerceri non possunt\u00bb<a href=\"#sdfootnote50sym\" id=\"sdfootnote50anc\"><sup>50<\/sup><\/a>, de otros muchos que pueden ejercerse dignamente. Como norma fundamental deontol\u00f3gica del mercader se\u00f1ala la obligaci\u00f3n de evitar la mentira y el perjurio, es decir, la propaganda que perjudique al comprador<a href=\"#sdfootnote51sym\" id=\"sdfootnote51anc\"><sup>51<\/sup><\/a>. El mercader cristiano debe evitar la venta de armas a los enemigos de la fe y de cuanto s\u00f3lo sirve al orgullo<a href=\"#sdfootnote52sym\" id=\"sdfootnote52anc\"><sup>52<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mercader cristiano est\u00e1 obligado a pagar los derechos de entrada o tr\u00e1nsito \u2013\u00abpedagium\u00bb\u2013, incluso a los sarracenos, si \u00e9stos de conformidad con los pactos de tregua se comprometen a la salvaguarda de las personas y de las mercanc\u00edas no prohibidas. Obligaci\u00f3n que comporta el deber de la restituci\u00f3n en tiempo de tregua, aunque no en tiempo de guerra. Mas como el santo entiende que en tiempo de guerra el mercader cristiano no puede negociar l\u00edcitamente con los infieles beligerantes, pues supone un desprecio a la fe, impone a tales comerciantes la obligaci\u00f3n moral de ofrecer lo que deber\u00edan haber pagado como impuesto de tr\u00e1nsito para la redenci\u00f3n de cautivos cristianos o para ayudar a los que luchan para defender el culto cristiano<a href=\"#sdfootnote53sym\" id=\"sdfootnote53anc\"><sup>53<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro aspecto del comercio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda \u00e9poca de transici\u00f3n plantea nuevos problemas pr\u00e1cticos con repercusi\u00f3n en la doctrina. Y aunque respetando la tradici\u00f3n, la doctrina moral no puede cerrarse a las ense\u00f1anzas de la realidad para resolver las dudas que acucian al moralista<a href=\"#sdfootnote54sym\" id=\"sdfootnote54anc\"><sup>54<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La incipiente industrializaci\u00f3n requer\u00eda, por una parte, la intervenci\u00f3n de los mercaderes y, por otra parte, un inicio de capitalizaci\u00f3n. No siempre es f\u00e1cil suprimir entre el productor y el comprador el intermediario, y \u00e9ste aporta un trabajo y unas expensas a veces arriesgadas, sobre todo en el siglo XIII. Con ello los te\u00f3logos medievales se vieron precisados a examinar la justicia y la moralidad de los contratos de compra-venta y los contratos de pr\u00e9stamo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para los contratos de compra-venta era necesario buscar \u00abel valor objetivo de uso com\u00fanmente admitido\u00bb que fijaba la costumbre de un modo casi estable, en relaci\u00f3n con las cualidades de los bienes o con la capacidad media de r\u00e9dito que pod\u00eda obtenerse de la cosa que se trataba<a href=\"#sdfootnote55sym\" id=\"sdfootnote55anc\"><sup>55<\/sup><\/a>. Era problema, pues, de relativa facilidad en aquellas circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cambio, los contratos de pr\u00e9stamo ofrec\u00edan mayor dificultad. Se part\u00eda del principio de la improductividad del dinero. Sin embargo, se empieza a distinguir en esta \u00e9poca el pr\u00e9stamo de consumo del pr\u00e9stamo de producci\u00f3n. Exigir inter\u00e9s por el primero se consideraba usura, pues se trataba de bienes fungibles, principalmente alimenticios, o de raz\u00f3n de caridad. San Ram\u00f3n, siguiendo las doctrinas de Oxford, con Alejandro de Hales, y de la escuela de Bolonia con los doctores civilistas y entre los canonistas el Ostiense, acepta en la <em>Summa<\/em> las exigencias de una econom\u00eda monetaria y mercantil, justificando el inter\u00e9s moderado<a href=\"#sdfootnote56sym\" id=\"sdfootnote56anc\"><sup>56<\/sup><\/a>. En todo caso, debe examinarse en el fuero interno la recta intenci\u00f3n de los prestamistas. Veamos algunos detalles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Maestro barcelon\u00e9s, despu\u00e9s de ofrecer la definici\u00f3n y la divisi\u00f3n de las especies de usura en progresi\u00f3n decreciente del inter\u00e9s exigido y de los objetos particulares sobre los que puede versar \u2013moneda, metales y alimentos\u2013<a href=\"#sdfootnote57sym\" id=\"sdfootnote57anc\"><sup>57<\/sup><\/a>, admite que la oblaci\u00f3n espont\u00e1nea del beneficiario no engendra culpa en el prestamista<a href=\"#sdfootnote58sym\" id=\"sdfootnote58anc\"><sup>58<\/sup><\/a>. En el mismo lugar de referencia, enumera varios casos en los que es l\u00edcita la usura, o, por mejor decir, el inter\u00e9s. Entre ellos figura la devoluci\u00f3n retrasada al acreedor, impidi\u00e9ndole cumplir otras obligaciones<a href=\"#sdfootnote59sym\" id=\"sdfootnote59anc\"><sup>59<\/sup><\/a>. M\u00e1s adelante, justifica el inter\u00e9s si es por pena impuesta judicialmente o si es convencional entre los pactantes, como garant\u00eda de la devoluci\u00f3n en el tiempo prefijado, aunque siempre exige en el fuero interno rectitud de intenci\u00f3n<a href=\"#sdfootnote60sym\" id=\"sdfootnote60anc\"><sup>60<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras califica de \u00abnefandas beluas detestandas\u00bb a los acaparadores que provocan la carest\u00eda de un producto<a href=\"#sdfootnote61sym\" id=\"sdfootnote61anc\"><sup>61<\/sup><\/a> y considera sin valor las leyes que permiten la usura propiamente dicha, escribe: \u00abIllae tamen leges quae permittunt usuras exigi ratione interesse, vel ratione morae, bonae sunt et approbandae, si sane intelliguntur\u00bb<a href=\"#sdfootnote62sym\" id=\"sdfootnote62anc\"><sup>62<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, Ram\u00f3n de Penyafort admite en la <em>Summa<\/em> muchos paliativos con respecto a la rigidez de las ideas corrientes. Se dan motivos justificativos del inter\u00e9s, como el \u00abpericulum sortis\u00bb, el \u00ablucrum cessans\u00bb<a href=\"#sdfootnote63sym\" id=\"sdfootnote63anc\"><sup>63<\/sup><\/a>. Si bien el dinero contin\u00faa siendo <em>per se<\/em> improductivo, accidentalmente puede ser productivo en raz\u00f3n de las circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pastor y m\u00e9dico de almas se esforz\u00f3 para iluminar con la luz de los principios perennes de la verdad las nuevas perspectivas del progreso medieval. Procur\u00f3 aplicar a los problemas de su tiempo el sentido de equilibrio racional y teol\u00f3gico, pues el hombre medieval, si bien cifraba su esperanza en el m\u00e1s all\u00e1, s\u00f3lo pod\u00eda elevarse a la trascendencia divina desde su afincamiento en el mundo presente. El celo apost\u00f3lico confiri\u00f3 a San Ram\u00f3n, el fraile predicador, un elevado sentido com\u00fan para guiar a sus conciudadanos por el camino del bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en esta perspectiva como puede comprenderse la admirable obra de la Merced, de redenci\u00f3n de cautivos, surgida en la cristiana Ciudad Condal. Era la etnicidad mercantil y laboriosa de Catalu\u00f1a, elevada por la fe y la caridad bajo el influjo de San Ram\u00f3n de Penyafort al nivel sobrenatural. Compraban esclavos para darles la libertad. Esta transacci\u00f3n de dinero para devolver la libertad y la esperanza a los hermanos, era el complemento cristiano de las instituciones mercantiles de Catalu\u00f1a. A fin de cuentas, los mercedarios eran piadosos mercaderes, s\u00edmbolo de un pueblo mercantil y creyente, de esp\u00edritu pr\u00e1ctico y misericordioso<a href=\"#sdfootnote64sym\" id=\"sdfootnote64anc\"><sup>64<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Misionero<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los Romanos Pont\u00edfices urg\u00edan con apremio a los Soberanos de los reinos espa\u00f1oles a continuar la conquista de los territorios dominados por los musulmanes. El propio San Ram\u00f3n fue enviado por el Papa Gregorio IX a las di\u00f3cesis de Arl\u00e9s y de Narbona a predicar la cruzada de la conquista de Mallorca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es digna de examen detenido la paulatina transformaci\u00f3n que durante este siglo XIII se opera en los \u00e1nimos de los eclesi\u00e1sticos, quienes, por influencia de las \u00d3rdenes mendicantes se inclinan a sustituir las campa\u00f1as b\u00e9licas por las empresas evangelizadoras. La doctrina de San Raimundo a este respecto es clara. \u00abDebent tam iudei quam sarraceni auctoritatibus, rationibus, blandimentis potius quam asperitatibus ad fidem christianam de novo suscipiendam provocari\u00bb. Esta norma, que respalda invocando la autoridad del Concilio de Toledo, la imparte con referencia a los infieles que viven en tierra de cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el medioevo la sociedad hispana agrupaba, junto a los ciudadanos cat\u00f3licos, elementos extra\u00f1os a nuestra fe, los mahometanos y los jud\u00edos a cuyos intentos proselitistas hab\u00eda que oponerse y cuyas almas hab\u00eda que considerar destinatarias de evangelizaci\u00f3n. Estas dos necesidades espolearon el celo ardent\u00edsimo de San Raimundo como veremos en seguida. S\u00e9ame permitido antes de penetrar en estas dos vertientes del problema, brindar una reflexi\u00f3n edificante. Uno de los grandes m\u00e9ritos de los intelectuales cristianos de la Edad Media que acredita y encarece la firmeza de su fe, consisti\u00f3 en resistir el atractivo de la superior civilizaci\u00f3n hebrea y sarracena. Hombres, tan afanosos de cultura como Ram\u00f3n de Penyafort, traban contacto con los rabinos y los ulemas no s\u00f3lo sin sufrir el m\u00e1s leve titubeo en sus creencias cat\u00f3licas, sino, lo que es m\u00e1s, sin padecer la m\u00e1s sutil contaminaci\u00f3n en su fe. Intelectuales como Ram\u00f3n de Penyafort, reyes, mercaderes y menestrales, avecindados junto a los cult\u00edsimos seguidores talm\u00fadicos o cor\u00e1nicos, no experimentan complejo alguno de inferioridad, permanecen adheridos al Magisterio de la Iglesia y aun les acucia la conciencia del deber misionero, en cumplimiento del mandato de Cristo de expandir el evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para valorar esta actitud tan reciamente cristiana, t\u00e9ngase en cuenta que por aquel entonces brillaban en Barcelona jud\u00edos tan preclaros como Hasdai (1165-1216) al que se apodaba \u00abla fuente de la sabidur\u00eda, el oc\u00e9ano profundo del pensamiento\u00bb y Salom\u00f3n ben Adret (1245-1310), que hizo de Espa\u00f1a el centro intelectual de toda la di\u00e1spora mundial judaica. No se olvide el alto nivel de civilizaci\u00f3n que alcanzaron los \u00e1rabes hispanos, el refinamiento de su cultura. Nada hace mella en las convicciones religiosas de nuestros compatriotas. \u00a1Qu\u00e9 lecci\u00f3n para los intelectuales cat\u00f3licos del siglo XX, que, faltos a veces de segura confianza, andan a la caza de cualquier novedad humana con una versatilidad parecida a la de los antiguos atenienses!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las nuevas teor\u00edas y las audaces corrientes representan para muchos, otras tantas ocasiones para creer quebrantados e inservibles los fundamentos tradicionales en que se basa la doctrina cat\u00f3lica. La lealtad total y ferviente de una adhesi\u00f3n filial a la Iglesia exige saberse guardar de pueriles juegos caviladores. \u00a1Cu\u00e1ntos hoy en d\u00eda, queriendo, seg\u00fan dicen, luchar contra la anquilosis y la esclerosis del cristianismo, caen en el extremo de contraer vulgares \u00abenfermedades infantiles\u00bb de una pseudo-conciencia presuntuosa, al tiempo que practican una precipitada e injusta cr\u00edtica de los principios cristianos apoy\u00e1ndose tan s\u00f3lo en criterios superficialmente modernos o comprobadamente err\u00f3neos! Ganados por el fetichismo de doctrinas materialistas, no hacen ya una aceptaci\u00f3n incuestionable de la revelaci\u00f3n cristiana, como si no constituyera el sistema superior, adem\u00e1s del verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo inter\u00e9s en asentar que no ser\u00eda l\u00edcito confundir la fidelidad a lo eterno con la adhesi\u00f3n mezquina y hasta morbosa al pasado inmediato. Declaro mi convicci\u00f3n de que las ciencias, inclusive las eclesi\u00e1sticas, son esencialmente progresivas y de que hay que servir incansablemente a esta exigencia. Pero no dudo en proclamar que para nosotros los cat\u00f3licos es inadmisible dejarse arrastrar por la superficialidad y las modas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Orden de Predicadores naci\u00f3 para superar el error de los albigenses con la difusi\u00f3n de la verdad cat\u00f3lica. Fray Ram\u00f3n sent\u00eda en su alma el peso del mandato apost\u00f3lico de predicar a todas las gentes. Fiel a su vocaci\u00f3n de fraile predicador, despleg\u00f3 una portentosa actividad misionera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Catalu\u00f1a los cristianos conviv\u00edan con n\u00facleos importantes de jud\u00edos. Con frecuencia se manifestaban grupos o personas heterodoxas. La servidumbre de cautivos cristianos en tierras musulmanas representaba un serio peligro para la fe de los detenidos. No eran pocos entre ellos los que, por lo menos externamente, abrazaban el islam para vivir sin trabas corporales o espirituales en el norte de \u00c1frica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El propio Santo intervino en la conversi\u00f3n y bautismo de numerosos jud\u00edos y musulmanes. Por experiencia personal sab\u00eda que no eran las armas el medio m\u00e1s eficaz de propagaci\u00f3n de la fe, sino la amistad persuasiva. Era necesario transformar la cruzada en misiones. \u00abDebent autem Iudaei et Sarraceni auctoritatibus, rationibus et blandimentis potius quam asperitatibus ad fidem christianam de novo suscipiendam provocan, non tamen compelli, quia coacta servida non placent Deo\u00bb<a href=\"#sdfootnote65sym\" id=\"sdfootnote65anc\"><sup>65<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este anhelo de atraer a los no cristianos, no le llev\u00f3 a incidir en confusionismos, como si la fe cristiana fuera un elemento secundario en la convivencia humana. Las advertencias del Santo son significativas: moderado uso de compartir con ellos la mesa, m\u00e1s amplio \u00abin terra eorum&#8230; ad praedicandum eis fidem Christi\u00bb. No darles dignidades seculares, \u00abne in christianos occasionem habeant saeviendi\u00bb. No dejarles nada en testamento, ni permitir nuevas sinagogas, sino s\u00f3lo reparar las existentes. Deben respetar los d\u00edas santos cuando pidieren el bautismo, deben prepararse durante la cuaresma con penitencias y ayunos, y una vez convertidos no se les debe excluir de sus posesiones<a href=\"#sdfootnote66sym\" id=\"sdfootnote66anc\"><sup>66<\/sup><\/a>. Y porque en Catalu\u00f1a no se permit\u00eda la esclavitud entre cristianos, a los siervos convertidos el due\u00f1o debe otorgarles la libertad en expiaci\u00f3n de los propios pecados<a href=\"#sdfootnote67sym\" id=\"sdfootnote67anc\"><sup>67<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respecto de los jud\u00edos su primera providencia fue evitar que pudieran hacer proselitismo entre los cristianos. No se puede seguir sosteniendo, porque es inexacto, que el esp\u00edritu de tolerancia religiosa a Jaime I le fuera inspirado e inoculado por nuestro fraile jurista. El gran monarca aragon\u00e9s sent\u00eda hacia los jud\u00edos (excelentes colaboradores suyos) marcados sentimientos de benevolencia y de gratitud y tuvo que protegerlos contra la disposici\u00f3n de Gregorio IX que, preocupado por la infecci\u00f3n doctrinal que su convivencia pod\u00eda producir a los fieles cristianos, lanz\u00f3 contra ellos una Bula que los despose\u00eda de todos sus libros religiosos. Sin embargo, es justo subrayar que San Ram\u00f3n, como todos los escritores cristianos, ense\u00f1\u00f3 la voluntariedad de la conversi\u00f3n al cristianismo y la absurdidad de la coacci\u00f3n para forzar la fe en Cristo. Es m\u00e1s; en nuestra Pen\u00ednsula durante el Medioevo nunca se impuso una ense\u00f1anza cristiana a los hijos de padres jud\u00edos, al estilo, por ejemplo, como hoy d\u00eda en los Estados comunistas imponen la ense\u00f1anza marxista a todos los ni\u00f1os de sus territorios. En aquel entonces, en los pa\u00edses cristianos los padres y maestros pod\u00edan educar libremente a sus hijos y disc\u00edpulos en la ley mosaica. Exist\u00eda, pues, un respeto a la conciencia religiosa m\u00e1s efectivo que ahora en las dos terceras partes de la poblaci\u00f3n mundial. En este punto el Concilio Vaticano II ha corroborado la vieja doctrina cat\u00f3lica, declarando: \u00abSe violan los derechos de los padres si se obliga a los hijos a asistir a lecciones que no correspondan a la convicci\u00f3n religiosa de los padres o si se impone un sistema \u00fanico de educaci\u00f3n del cual se excluya totalmente la formaci\u00f3n religiosa\u00bb (cf. DH 5).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que s\u00ed favoreci\u00f3 San Raimundo fue el m\u00e9todo misional de las controversias p\u00fablicas de los dominicos con los rabinos, en presencia del rey Jaime I. C\u00e9lebre es la disputa entre el jud\u00edo converso fray Pablo Cristi\u00e1 y el prestigioso rabino Mois\u00e9s ben Nahman. No contento con estos debates, el Santo logr\u00f3 del rey licencia para predicar por s\u00ed y por sus correligionarios en las sinagogas jud\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s amplitud cobr\u00f3 la labor misional de fray Ram\u00f3n para la conversi\u00f3n de los mahometanos, en la l\u00ednea de aquel movimiento de evangelizaci\u00f3n del norte de \u00c1frica, que hab\u00edan iniciado heroicamente los frailes mendicantes y que respald\u00f3 Honorio III concediendo a los misioneros amplias facultades para absolver de excomuniones y encargando al Arzobispo de Toledo que enviara al reino de Miramamol\u00edn m\u00e1s frailes Predicadores y Menores y que consagrara Obispos a algunos de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Ram\u00f3n propuls\u00f3 antes, durante y despu\u00e9s de su Generalato, estas expediciones materialmente inermes y espiritualmente eficac\u00edsimas. Existe amplia documentaci\u00f3n sobre el particular. En 1265 el Santo comunica al General de la Orden la conversi\u00f3n de m\u00e1s de 10.000 mahometanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estrategia misional de San Raimundo se acredita de seria y profunda al pertrechar a los misioneros con un espl\u00e9ndido bagaje teol\u00f3gico. A este fin crey\u00f3 necesario contar con un libro solvente, de bien fundamentado contenido doctrinal y de bien concebido m\u00e9todo apolog\u00e9tico. Recurri\u00f3 a la mayor inteligencia de la \u00e9poca y recab\u00f3 de Santo Tom\u00e1s de Aquino la redacci\u00f3n de la <em>Summa contra Gentes<\/em> (1259-1261).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El af\u00e1n evangelizador de San Ram\u00f3n no se proyecta tan s\u00f3lo sobre estas misiones exteriores. La predicaci\u00f3n en las aljamas de los moros, que segu\u00edan habitando en los estados del Conquistador, fue objeto de minuciosa reglamentaci\u00f3n por parte del genial jurista en connivencia con el rey.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a estas imposiciones de escuchar a los predicadores del Evangelio, sarracenos y jud\u00edos gozaban del libre ejercicio de su culto y de sus leyes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El celo misionero de Penyafort no se limit\u00f3 a los infieles de tierras cristianas. Su mirada abarcaba a los musulmanes del norte de \u00c1frica. No es mi intenci\u00f3n entrar en pormenores. Me limito a dos hechos suficientemente expresivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fraile predicador, sab\u00eda que es m\u00e1s eficaz la fuerza de la verdad que la conmoci\u00f3n del sentimiento pasajero. Tampoco quer\u00eda evangelizar destruyendo sinagogas o mezquitas, sino levantando junto a ellas escuelas cristianas. Para ello era indispensable organizar un grupo de hombres, ap\u00f3stoles de la verdad en la caridad. Predicadores que se hicieran todo para todos, para ganarlos a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este grupo de frailes predicadores requer\u00edan dos condiciones: conocer la lengua y poseer la ciencia adecuada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a la lengua, procur\u00f3 que se cumpliera la disposici\u00f3n del cap\u00edtulo general de la Orden, \u00abestableciendo que en los conventos lindantes con tierras de misi\u00f3n, se estudiaran las lenguas de los pa\u00edses vecinos; de donde se deduc\u00eda que en la provincia de Espa\u00f1a correspond\u00eda estudiar el \u00e1rabe\u00bb<a href=\"#sdfootnote68sym\" id=\"sdfootnote68anc\"><sup>68<\/sup><\/a>. A instancias de Penyafort y del general de la Orden, Juan Teut\u00f3nico, el cap\u00edtulo provincial de Espa\u00f1a, celebrado en Toledo el a\u00f1o 1250 bajo la presidencia del provincial, Arnaldo de Segarra, decret\u00f3 que en virtud de obediencia Arnaldo de Guardia, Pedro Arias, Pedro de Pou, Pedro de Canyellas, Diego Esteban y Ram\u00f3n Mart\u00ed se dedicasen al estudio del \u00e1rabe y otras lenguas orientales<a href=\"#sdfootnote69sym\" id=\"sdfootnote69anc\"><sup>69<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consciente de que el apostolado exige, como dice San Pablo, hacerse todo para todos con la finalidad de procurarles la salvaci\u00f3n, impuls\u00f3 la instituci\u00f3n de escuelas en Murcia y en T\u00fanez<a href=\"#sdfootnote70sym\" id=\"sdfootnote70anc\"><sup>70<\/sup><\/a> (posteriormente se crearon la de Barcelona, la de Valencia y la de J\u00e1tiva), para que algunos dominicos aprendieran la lengua, la mentalidad y las costumbres ar\u00e1bigas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Supuesto el conocimiento de la lengua, era preciso cuidar de la preparaci\u00f3n intelectual de los hombres escogidos. Para este cometido recurri\u00f3 San Ram\u00f3n al Maestro de Teolog\u00eda Tom\u00e1s de Aquino, suplic\u00e1ndole un libro para los misioneros. Las razones de su petici\u00f3n no eran \u00fanicamente su particular iniciativa misionera, sino la delegaci\u00f3n apost\u00f3lica conferida a Penyafort por el Papa Alejandro IV, el 15 de julio de 1260<a href=\"#sdfootnote71sym\" id=\"sdfootnote71anc\"><sup>71<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la petici\u00f3n de fray Ram\u00f3n accedi\u00f3 Santo Tom\u00e1s de Aquino con la incomparable aportaci\u00f3n de la <em>Summa contra Gentes.<\/em> As\u00ed lo atestigua el cronista Pedro Marsili.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abConversionem etiam infidelium ardenter desiderans, rogavit eximium Doctorem Sacrae paginae, Magistrum in Theologia, F. Thomam de Aquino, eiusdem Ordinis (qui inter omnes huius mundi clericos, post F, Albertum Philosophum, maximus habebatur), ut opus aliquod faceret contra infidelium errores, per quod et tenebrarum tolleretur caligo, et veritatis doctrina credere nolentibus panderetur. Fecit Magister ille, quod tanti Patris humilis deprecatio requirebat, et Summam, quae contra Gentes intitulatur, composuit, quam pro illa materia non habuisse parem creditur. Studia linguarum pro Fratribus sui Ordinis Tunicii et Murciae statuit, ad quae Fratres Catalanos electos destinari procuravit\u00bb<a href=\"#sdfootnote72sym\" id=\"sdfootnote72anc\"><sup>72<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la pronta difusi\u00f3n de la obra del Doctor Ang\u00e9lico y del amplio uso que de ella hicieron los predicadores misioneros baste una referencia. Como demostr\u00f3 el Dr. Llovera, fray Ram\u00f3n Mart\u00ed, el m\u00e1s c\u00e9lebre de los destinados al estudio del \u00e1rabe, al redactar su obra <em>Pugio Fidei<\/em> tuvo presente y extract\u00f3 veinti\u00fan cap\u00edtulos de la <em>Summa contra Gentes<\/em> del Ang\u00e9lico<a href=\"#sdfootnote73sym\" id=\"sdfootnote73anc\"><sup>73<\/sup><\/a>, adapt\u00e1ndolos al plan de su obra controversista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La solidaridad propia de la Orden de Predicadores permiti\u00f3 a San Ram\u00f3n de Penyafort infundir su celo misionero a sus hermanos, que tantos frutos cosecharon para la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El coraz\u00f3n sacerdotal de fray Ram\u00f3n sent\u00eda tambi\u00e9n la preocupaci\u00f3n angustiada por el retorno a la unidad de la fe de la Iglesia Cat\u00f3lica, de los que se hab\u00edan alejado de Ella por la herej\u00eda, el cisma o la apostas\u00eda<a href=\"#sdfootnote74sym\" id=\"sdfootnote74anc\"><sup>74<\/sup><\/a>. Hijos pr\u00f3digos que deb\u00edan ser acogidos con misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas, por cuanto la heterodoxia era en la sociedad cristiana medieval un delito de corrupci\u00f3n mental, procur\u00f3 atajar el mal con suavidad de santo y energ\u00eda de pastor espiritual. Pues lo que en la cristiandad medieval era un entramado de relaciones personales, hoy se ha convertido con frecuencia en mera relaci\u00f3n de cosas e ideas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cardenal Gom\u00e1 escribi\u00f3 a este respecto: \u00abVoy a pronunciar una palabra que siempre ha causado estremecimiento en nuestras generaciones, porque en ella se ha mezclado una gran mentira, un repugnante sistema de insinuaciones falsas; palabra que, incluso para personas de cierta cultura, representa una estridencia hist\u00f3rica&#8230; Hablo de la Inquisici\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote75sym\" id=\"sdfootnote75anc\"><sup>75<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00f3n de Penyafort trabaj\u00f3 para implantar la Inquisici\u00f3n en Catalu\u00f1a y fue el primer Inquisidor. Y ello representa una faceta importante de su vida. Como tal, en colaboraci\u00f3n con el arzobispo de Tarragona, dict\u00f3 sabias y prudentes normas para los procedimientos pertinentes<a href=\"#sdfootnote76sym\" id=\"sdfootnote76anc\"><sup>76<\/sup><\/a>, prescribiendo que los inculpados fueran tratados con humanidad y caridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para explicar el sentido de la intervenci\u00f3n del Santo en la Inquisici\u00f3n de Catalu\u00f1a, nada mejor que las palabras del preclaro obispo de Vic, doctor Torras y Bages, que me limito a traducir: \u00abDesde siempre ha habido tribunales para sancionar las acciones humanas, mas el tribunal para inquirir y sancionar las ideas fue una instituci\u00f3n nueva y util\u00edsima para el triunfo de la verdad y el progreso de la civilizaci\u00f3n. La garant\u00eda que la forma jur\u00eddica concede a ambas partes en toda cuesti\u00f3n, dificulta el apasionamiento, la divisi\u00f3n en partidos, que comporta en definitiva el resolver el asunto por medio de las armas. En aquellos tiempos de reflexi\u00f3n, en que se cre\u00eda que la verdad exist\u00eda y era \u00fanica, la forma inquisitiva de los frailes predicadores pareci\u00f3 un progreso extraordinario y un medio eficac\u00edsimo de civilizaci\u00f3n cristiana. Civilizaci\u00f3n cristiana que profesaba que el fundamento de la vida humana, tanto individual como colectiva, es la verdad, la cual debe ser proclamada como reina del linaje humano. Quiz\u00e1 en estos tiempos de frenetismo, en que se proclama la realeza, no de la verdad, sino de la ciega opini\u00f3n, variable y corruptible, parecer\u00e1n estas ideas demasiado duras. Mas, entienda el lector que aquellos tribunales de ideas, destinados a obtener la unidad del pensamiento, ten\u00edan en cuenta la naturaleza racional del hombre y sus exigencias\u00bb<a href=\"#sdfootnote77sym\" id=\"sdfootnote77anc\"><sup>77<\/sup><\/a>*.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La portentosa actividad desplegada por San Ram\u00f3n de Penyafort, que, a grandes trazos, he intentado recordar como servidor de la verdad en su vertebraci\u00f3n eclesial y social de la justicia, como pastor y m\u00e9dico de almas en su doctrina moral, y como misionero infatigable, fue sencillamente la plenitud de la vivencia de su vocaci\u00f3n de fraile predicador.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ep\u00edlogo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los santos no mueren nunca, porque su esp\u00edritu permanece vivo en la Iglesia. A cuantos honramos la memoria de San Ram\u00f3n de Penyafort en el VII Centenario de su gloriosa muerte nos incumbe el deber de perpetuarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l nos ha legado el ejemplo de humilde, y por humilde, valiente y perseverante servicio a la verdad. Se sirve a la verdad con la profesi\u00f3n de la fe cristiana y el estudio de toda ciencia, pues no hay oposici\u00f3n entre la creencia religiosa y las exigencias de la raz\u00f3n especulativa y pr\u00e1ctica. Se sirve a la verdad proclam\u00e1ndola y aplic\u00e1ndola a la convivencia eclesial y ciudadana por la justicia, y defendi\u00e9ndola con el derecho normativo. Se sirve a la verdad con el equilibrio interior, propio de esp\u00edritus convencidos del dinamismo de principios trascendentes, que se apartan por igual de la pasi\u00f3n y del indiferentismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, que el servilismo en la aceptaci\u00f3n de filosof\u00edas de moda ha producido un vac\u00edo en nuestras escuelas filos\u00f3ficas, priv\u00e1ndoles de la libertad de adherirse a la verdad, y est\u00e1 sacudiendo el arte normal y humano de pensarla<a href=\"#sdfootnote78sym\" id=\"sdfootnote78anc\"><sup>78<\/sup><\/a>, necesitamos con urgencia dar culto a la verdad y servirla con el \u00abseny\u00bb de fray Ram\u00f3n de Penyafort, que es sentido com\u00fan, profundidad y sabidur\u00eda al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Maestro de Penyafort nos ha legado sus obras, particularmente la <em>Summa poenitentiae.<\/em> Como toda obra moral, entreverada de derecho positivo y circunstancial, ha perdido parcialmente su actualidad al perder la ley su valor normativo. Mas, adem\u00e1s de la letra, contiene un esp\u00edritu, y \u00e9ste es permanente. La moderaci\u00f3n, la rectitud y la capacidad de subsumir los temas a un juicio teol\u00f3gico y moral con rigor y prudencia, debe continuar siendo norma de conducta para los moralistas modernos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se puede dilapidar la herencia del esfuerzo de los antepasados, \u00fanicamente por pertenecer a otro tiempo, ni se puede cerrar el esp\u00edritu a la evoluci\u00f3n propia del presente y previsible en el futuro. El \u00abDoctor Humanus\u00bb debe servirnos de pauta para enlazar con el anillo del amor la verdad, el pasado y el presente en el engarce maestro de la aut\u00e9ntica tradici\u00f3n. Tradici\u00f3n que, como \u00e1rbol frondoso, deja en el paso del tiempo sus hojas conservando la vitalidad del tronco y la ra\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas para asimilar el esp\u00edritu raimundiano es necesario libarlo en contacto con sus obras. Desear\u00eda vivamente que la presente conmemoraci\u00f3n centenaria no fuera un simple documento de archivo, sino un jal\u00f3n que espoleara a los estudiosos a profundizar el pensamiento del santo Predicador, dando a conocer las fuentes de su pensamiento y la influencia del mismo en la historia de la Iglesia y de la cultura espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para que este conocimiento tuviera horizontes m\u00e1s amplios del campo de los especialistas, \u00bfno ser\u00eda \u00fatil una edici\u00f3n manual y biling\u00fce de sus obras, que con oportunos comentarios ofreciera al p\u00fablico culto de Espa\u00f1a el \u00abseny\u00bb incomparable del Maestro Ram\u00f3n de Penyafort? P\u00fablicamente hago votos para que esta necesidad y este deseo sea uno de los frutos concretos de la presente conmemoraci\u00f3n centenaria del insigne catal\u00e1n de coraz\u00f3n universal, el \u00abDoctor Humanus\u00bb, que fue fray Ram\u00f3n de Penyafort, de la Orden de Predicadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Cf. Clemente VIII, Bula \u00abRomana Catholica Ecclesia\u00bb (29 de abril de 1601), n\u00fam. 34-35, en <em>Summa:<\/em> XXXVIII-IX; F. Valls Taberner, <em>San Ram\u00f3n de Penyafort,<\/em> Barcelona, 1936, 165-166.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> I. Gom\u00e1 i Tomas,<em>Sant Ram\u00f3n de Penyafort, representatiu del seny jur\u00eddic cristi\u00e0,<\/em> Barcelona, 1923, 25.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Cf. Josep Torras i Bages, <em>La tradici\u00f3 catalana,<\/em> Barcelona, 1925, 196.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> I. Gom\u00e1, <em>o.c.,<\/em> 24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Cf. Marie-Dominique Chenu, <em>St. Thomas d\u2019Aquin et la th\u00e9ologie,<\/em> Par\u00eds, 1970. Es interesante a este respecto el cap\u00edtulo primero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Cf. Valls Taberner, <em>o.c.,<\/em> 13-14.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 16-17.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Cf. <em>Ib\u00edd.,<\/em> 29-30.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Cf. <em>Ib\u00edd.,<\/em> 37.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> I. Gom\u00e1, <em>o.c<\/em>.22.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Amadeus Teetaert, <em>La doctrine p\u00e9nitencielle de saint Raymond de Penyafort, o.c.,<\/em> en \u00abAnalecta Sacra Tarraconensia\u00bb 4 (1928) 138-139; cf. <em>Summa,<\/em> II, 5, 9, 167-168.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> <em>Summa<\/em>, II, 5, 17: 198.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> <em>Summa,<\/em> praefat.: I.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Cf. Valls Taberner, <em>o.c.,<\/em> 68-77.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Torras i Bages, <em>o.c.<\/em>, 181.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>Summa<\/em>, praefat: II.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Cf. Valls Taberner, <em>o.c.,<\/em> 94 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> L. Feliu, <em>Diplomatari de sant Ramon de Penyafort,<\/em> en \u00abAnalecta Sacra Tarraconensia\u00bb 8 (1932) 103 y 105.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Cf. Valls Taberner,<em>Diplomatari de sant Ramon de Penyafort,<\/em>en \u00abAnalecta SacraTarraconensia\u00bb 5 (1929) 5, 6, 19-21, 43, 48, 51-52.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Cf. <em>Ib\u00edd.,<\/em> 34-36.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> L. Feliu, <em>art. cit.,<\/em> 109.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote22anc\" id=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Cf. <em>Summa,<\/em> praefat.: I.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote23anc\" id=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> Cf. <em>Ib\u00edd.:<\/em> III.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote24anc\" id=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> \u00abEgo Raymundus, inter Fratres Ordinis Praedicatorum minimus, immo inutilis servus ad honorem Domini nostri Iesu Christi et gloriosae Virginis, Matris eius, et beatae Catharinae, praesentem Summulam ex diversis auctoritatibus et Maiorum dictis, diligenti studio compila vi; ut si quando Fratres Ordinis nostri, vel alii circa iudicium animarum in foro poenitentiali forsitan dubitaverint, per ipsius exercitium, tarn in consiliis, quam in iudiciis, quaestiones multas et casus varios ac difficiles, et perplexos valeant enodare. Hoc autem non praesumens de viribus propriis attentavi, quia nullae sunt, praesertim quam nec velle, nec nolle habeam, sed spem f\u00edgens totaliter in bono obedientiae, atque in summa dementia Salvatoris, qui <em>fecit mirabilia magna<\/em>\u00bb <em>(Summa,<\/em> I, prof: 1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote25anc\" id=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> Cf. Amadeus Teetaert, <em>La<\/em> \u00ab<em>Summa de Poenitentia<\/em>\u00bb <em>de saint Raymond de Penyafort, <\/em>en \u00abEphem. Theol. Lovanienses\u00bb 5 (1928) 55-56 y 66-70.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote26anc\" id=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> \u00abIn quarum prima agitur de criminibus quae principaliter et directe commituntur in Deum; in secunda, de his, quae in proximum; in tertia, de ministris irregularibus, et irregu- laritatibus, et impedimentis ordinandorum, dispensationiobus, purgationibus, sententiis, poenitentiis et remissionibus\u00bb <em>(Summa,<\/em> I, prol.: 1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote27anc\" id=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> Cf. A. Teetaert, <em>art. cit.,<\/em> (en la nota 25), 60-64.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote28anc\" id=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> \u00abModus agendi est talis: in singulis particulis praemittuntur rubricae ad ipsas particulas pertinentes. In qualibet rubrica tractatur, primo, de materia rubricae, prout plenius et planius potui, ponendo utilia et necessaria et vitando superflua. Secundo, ponuntur dubiae quaestiones et casus. Tertio, subiunguntur notulae iuris ad rubricae naturam spectantes, non ambiguam, sed veram et certam sententiam continentes\u00bb <em>(Summa,<\/em> I, prol.: 1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote29anc\" id=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> Cf. A. Teetaert, <em>art. cit.,<\/em> (en la nota 25), 53.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote30anc\" id=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> Cf. <em>Summa,<\/em> praefat.: XXIV-XXV.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote31anc\" id=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> Cf. A. Teetaert, <em>art. cit.,<\/em> (en la nota 25), 58.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote32anc\" id=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> Cf. A. Teetaert, <em>art. cit.,<\/em> (en la nota 11), 144.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote33anc\" id=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> Cf. <em>Ib\u00edd.,<\/em> pp. 135-138.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote34anc\" id=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> Un ejemplo fuera de la <em>Summa<\/em> lo encontramos en \u00abDubitabilia cum responsione ad quaedam capita missa ad Pontificem\u00bb (1230-1234), publicado por Fr. von Schulte en \u00abCanonische Handschrifte der Bibliotheken Prags\u00bb, Praga, 1868, 98-104.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote35anc\" id=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> <em>Summa,<\/em> I, 8, 12: 71.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote36anc\" id=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> <em>Summa,<\/em> IV, 1, 4: 466.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote37anc\" id=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> <em>Summa,<\/em> I, 10, 3: 99.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote38anc\" id=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> <em>Summa,<\/em> I, 9, 8: 89.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote39anc\" id=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> F. Valls Taberner, <em>o.c<\/em>.<em>:<\/em> 21.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote40anc\" id=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> \u00abSobre la doctrina propiamente sacramental de la Penitencia puede verse el art\u00edculo citado, en la nota 11, de A. Teetaert, principalmente en las p\u00e1gs. 38, 47, 49, 62.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote41anc\" id=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> <em>Summa,<\/em> II, 2: 154.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote42anc\" id=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> <em>Summa,<\/em> II, 3: 154-156. San Ram\u00f3n de Penyafort hab\u00eda escrito un op\u00fasculo, hasta hoy perdido, con el t\u00edtulo <em>De duello et bello.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote43anc\" id=\"sdfootnote43sym\">43<\/a> <em>Summa,<\/em> II, 4, 1: 156 y II, 5, 12: 172-175.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote44anc\" id=\"sdfootnote44sym\">44<\/a> \u00abIdem dico in Episcopos vel Iudices Ecclesiasticos, qui ob defensionem rerum Ecclesiasticarum, vel fidei, invocant et hortantur contra violentes brachium saecularem, et etiam potest eos sequi hortando, non ut eos occidant, vel mutilent ipsos violentos, haereticos vel paganos; sed ut Ecelesiasticam fidem, et patriam liberent et defendant, et terram ab infidelibus occupatam redigant ad cultum fidei christianae et super hoc facit Ecclesia quotidie remissiones magnas; et licet ibi, hi\u00f1e inde aliqui occidantur, non est hoc praelato, vel Ecclesiae imputandum; immo peccaret nisi se opponeret contra tales: posset enim dici: <em>Mercenarias est,<\/em> qui non est pastor, etc. et esset merito deponendus&#8230;\u00bb <em>(Summa,<\/em> II, 1, 8: 150).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote45anc\" id=\"sdfootnote45sym\">45<\/a> \u00abFortitudo, quae in bello tuetur a Barbaris patriam, et domi defendit infirmos, vel a latronibus socios, plena iustitia est; qui autem movent arma contra tales nocendi cupiditate, ulciscendi cupiditate, impaccato atque impaccabili animo, debellandi feritate, dominandi libidine vel alia causa, peccant\u00bb <em>(Summa,<\/em> II, 1, 8: 151).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote46anc\" id=\"sdfootnote46sym\">46<\/a> <em>Summa,<\/em> II, 5, 12: 172-175.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote47anc\" id=\"sdfootnote47sym\">47<\/a> <em>Summa,<\/em> II, 5, 11: 169-172; cf. Torras i Bages, <em>o.c.,<\/em> 183.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote48anc\" id=\"sdfootnote48sym\">48<\/a> \u00abDe naufragiis nihil est auferendum, immo restituendum est&#8230; Hoc autem intelligas, nisi sint talia navigia, quae piraticam tyrannidem exerceant, vel sint inimica nomini Christiano, ut in constitutione Nova Friderici: <em>Ad decus et honorem imperii<\/em> paragraph. <em>Navigia<\/em>\u00bb <em>(Summa, <\/em>II, 5, 9: 167).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote49anc\" id=\"sdfootnote49sym\">49<\/a> \u00abPatet etiam eis, qui tempore treguae bona sua per mare et terram Sarracenis auferunt rapinam comittere, et teneri per consequens ad restitutionem: posset etiam puniri a principe, cuius treguam frangunt&#8230; <em>(Summa,<\/em> II, 5, 12: 174); cf. <em>Summa Iuris,<\/em> editada por Jos\u00e9 Rius Serra, Barcelona, 1945, 139-140.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote50anc\" id=\"sdfootnote50sym\">50<\/a> <em>Summa,<\/em> II, 8, 1: 217.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote51anc\" id=\"sdfootnote51sym\">51<\/a> <em>Ib\u00edd.:<\/em> 223.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote52anc\" id=\"sdfootnote52sym\">52<\/a> <em>Ib\u00edd.:<\/em> 224.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote53anc\" id=\"sdfootnote53sym\">53<\/a> \u00abSed quid de Christianis, qui accedunt ad civitates paganorum et substrahunt paganis huismodi pedagium vel telonium? Ad hoc dico, si vadunt illue tempore treguae, et non portant merces prohibitas (de quibus require infra de sent, excomm, paragraph. <em>Utraque excomm. communicatio)<\/em> et ipsi Sarraceni tenent eis fidem in defendendo eos in suo territorio vel maritima a latronibus, vel piratis; debent ipsi Christiani fideliter ipsis persolvere secundum statutum vel pactum; alias tenentur eis ad restitutionem, si possunt, vel si non possunt, erogare in usus pauperum ad mandatum Ecclesiae, nam fides etiam hosti servanda est. Si autem iverunt in tempore guerrae, vel etiam in tempore treguae, sed cum mercibus prohibitis, non credo quod teneantur ad restitutionem; sed quia peccaverunt hie quodammondo contra religionem christianam, credo (ut puniantur in eo, in quo peccaverunt) quod sit eis iniungendum in poenitentia, ut illud dent in redemptionem captivorum, vel subsidium eorum, qui pugnant pro fide Christiana, vel ipsimet expendant in eodem subsidio, si ad hoc idonei sunt, corporaliter laborando\u00bb <em>(Summa,<\/em> II, 5, 10: 169).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote54anc\" id=\"sdfootnote54sym\">54<\/a> V\u00e9ase el interesante trabajo de Jose Salvioli, <em>Las doctrinas econ\u00f3micas en la escol\u00e1stica del siglo XIII,<\/em> en \u00abAnuario de Historia del Derecho Espa\u00f1ol\u00bb 3 (1926) 31-68.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote55anc\" id=\"sdfootnote55sym\">55<\/a> <em>Ib\u00edd.:<\/em> 41.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote56anc\" id=\"sdfootnote56sym\">56<\/a> <em>Ib\u00edd.:<\/em> 51, 52, 55 y 64.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote57anc\" id=\"sdfootnote57sym\">57<\/a> <em>Summa,<\/em> II, 7, 1 y 2: 205-206.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote58anc\" id=\"sdfootnote58sym\">58<\/a> \u00abNulla enim oblatio suscipienti culpae maculam ingerit, quae non ex ambientis petitione processerit\u00bb <em>(Ib\u00edd.:<\/em> 205).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote59anc\" id=\"sdfootnote59sym\">59<\/a> <em>Ib\u00edd.:<\/em> 206.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote60anc\" id=\"sdfootnote60sym\">60<\/a> \u00abIn iudicio tamen animae starem confessioni suae, sed propter praesumptiones contrarias, diligentius examinarem conscientiam suam\u00bb (<em>Summa<\/em>, II, 7, 4: 209).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote61anc\" id=\"sdfootnote61sym\">61<\/a> \u00abIllos e contra credo tanquam nefandas beluas detestandas, qui ea intentione emunt aureos vel alias monetas, vel res venales, et pracipue victualia, ut de talibus caristiam inducant\u00bb <em>(Summa,<\/em> II, 7, 5: 211).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote62anc\" id=\"sdfootnote62sym\">62<\/a> <em>Ib\u00edd.:<\/em> 212.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote63anc\" id=\"sdfootnote63sym\">63<\/a> <em>Ib\u00edd.:<\/em> 210 y 211.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote64anc\" id=\"sdfootnote64sym\">64<\/a> Sobre los inicios de la obra mercedaria puede verse un resumen en mi pastoral <em>Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, ayer y hoy,<\/em> en el \u00abBolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona\u00bb, 1 de junio de 1968, pp. 337-351. V\u00e9ase el volumen III de la presente serie, titulado <em>En el coraz\u00f3n de la Iglesia,<\/em> Toledo 1987, 243-259.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote65anc\" id=\"sdfootnote65sym\">65<\/a> <em>Summa,<\/em> I, 4, 1: 24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote66anc\" id=\"sdfootnote66sym\">66<\/a> <em>Summa,<\/em> I, 4, 2: 25-26.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote67anc\" id=\"sdfootnote67sym\">67<\/a> <em>Summa,<\/em> I, 4, 4,: 30.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote68anc\" id=\"sdfootnote68sym\">68<\/a> Cf. F. Valls Taberner, <em>o.c.,<\/em> 124.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote69anc\" id=\"sdfootnote69sym\">69<\/a> Cf. <em>Ib\u00edd.,<\/em> 125-126.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote70anc\" id=\"sdfootnote70sym\">70<\/a> V\u00e9ase el texto correspondiente a la nota 73.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote71anc\" id=\"sdfootnote71sym\">71<\/a> V\u00e9ase F. Valls Taberner, <em>art. cit.<\/em> (en la nota 19), 35.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote72anc\" id=\"sdfootnote72sym\">72<\/a> Franciscus Balme et Ceslaus Paban, O. P.,<em>Raymundiana seu documenta quae pertinent ad S. Raymundi de Pennaforti vitam et scripta,<\/em>fasc. I, en \u00abMonumenta Ordinis Fratrum Praedicatorum Historica\u00bb, vol. 6, 12.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote73anc\" id=\"sdfootnote73sym\">73<\/a> J. M. Llovera, <em>Raimundo Mart\u00ed, un te\u00f3logo espa\u00f1ol del siglo XIII,<\/em> en la revista <em>Cristiandad,<\/em> diciembre de 1945, 539-543: <em>Una influencia temprana de Santo Tom\u00e1s en Espa\u00f1a,<\/em> en <em>Cristiandad,<\/em> enero de 1946, 4-7. Las p\u00e1ginas interesantes al respecto indicado son 1946, 5 y 6.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote74anc\" id=\"sdfootnote74sym\">74<\/a> V\u00e9ase <em>Summa,<\/em> tit. 5, 6 y 7: 30-54.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote75anc\" id=\"sdfootnote75sym\">75<\/a> I. Gom\u00e1, <em>o.c., <\/em>28.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote76anc\" id=\"sdfootnote76sym\">76<\/a> Puede leerse el texto \u00edntegro en el <em>Diplomatari<\/em> de F. Valls Taberner, art. cit., 6-13.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote77anc\" id=\"sdfootnote77sym\">77<\/a> J. Torras i Bages, <em>o.c.,<\/em> 164-165.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote78anc\" id=\"sdfootnote78sym\">78<\/a> Cf. Pablo VI, Discurso pronunciado en la inauguraci\u00f3n de la II Asamblea general de los Obispos de Latinoam\u00e9rica, 24 agosto 1968: IP VI, 406.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso pronunciado en la sesi\u00f3n de apertura del curso acad\u00e9mico 1975-1976, en el Instituto de Espa\u00f1a, Madrid. La Summa Poenitentiae se cita seg\u00fan la edici\u00f3n de Verona, Typ. Seminarii, 1746, in folio, pp. LVIII-576. La forma usada para las citas es seg\u00fan el libro (en caracteres romanos) seguido del t\u00edtulo y p\u00e1rrafo (en cifras ar\u00e1bigas) [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[68],"doc_tag":[],"class_list":["post-1072","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos"],"year_month":"2026-05","word_count":10971,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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