{"id":1070,"date":"2024-09-27T15:03:06","date_gmt":"2024-09-27T13:03:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1070"},"modified":"2024-09-27T15:03:06","modified_gmt":"2024-09-27T13:03:06","password":"","slug":"san-francisco-de-borjaejemplo-de-renovacion-sin-desviaciones","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/san-francisco-de-borjaejemplo-de-renovacion-sin-desviaciones\/","title":{"rendered":"San Francisco de Borja,ejemplo de renovaci\u00f3n sin desviaciones"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia pronunciada en el Casino de Fomento, de Gand\u00eda, el 21 de febrero de 1973, en el acto organizado con motivo del quinto centenario de la muerte de San Francisco de Borja. Texto tomado de la edici\u00f3n publicada dicho a\u00f1o, con pr\u00f3logo del Dr. Benjam\u00edn Civera Miralles, can\u00f3nigo magistral de Valencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Renovaci\u00f3n sin desviaciones. He aqu\u00ed una idea que alude, en su simple expresi\u00f3n, a algo profundamente actual. Est\u00e1 toda la Iglesia clamando, como un coro inmenso de voces que brotan desde lo m\u00e1s hondo de su conciencia, por la renovaci\u00f3n de su vida en cuanto \u00e9sta se proyecta sobre los hombres y sobre el mundo, para ofrecerles el misterio de salvaci\u00f3n de que ella es portadora y depositar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>De que esta renovaci\u00f3n se haga sin desviaciones que alteren su doctrina o sus permanentes exigencias de santidad y vida interior en todo apostolado, depende la mayor o menor fecundidad para el porvenir inmediato. \u00bfQu\u00e9 ejemplo nos ofrece San Francisco de Borja en este sentido?<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la pregunta que me he hecho a m\u00ed mismo con motivo de la invitaci\u00f3n que el P. Juan Pastor, Rector de esta Comunidad de PP. Jesuitas, ha tenido la bondad de hacerme para que viniera a hablaros aqu\u00ed, en estos actos que ven\u00eds celebrando en el Centenario del Santo Duque de Gand\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Presupuestos<\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em>Os lo he dicho ya, pero no cre\u00e9is: Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas son las que atestiguan en mi favor<\/em>(Jn 10, 25).<\/li>\n\n\n\n<li><em>Si realizo las obras de mi Padre, aunque no me cre\u00e1is a m\u00ed, dad cr\u00e9dito a esas obras<\/em>(Jn 10, 38).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Las <em>\u00abobras\u00bb,<\/em> que el Hijo de Dios realiz\u00f3 y realiza, son \u00absignos\u00bb de comprobaci\u00f3n y de miseraci\u00f3n; milagros de comprobaci\u00f3n de la Verdad y de misericordia con los hombres, a los que hab\u00eda venido a redimir.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, Cuerpo M\u00edstico de Jesucristo, depositaria de su doctrina, declara y explica por su Magisterio la Revelaci\u00f3n. El Concilio de Trento ha sido el de mayor contenido doctrinal en la historia de la Iglesia. El Esp\u00edritu Santo ha actuado con \u00abse\u00f1ales\u00bb de comprobaci\u00f3n en la abundancia de santos que emergieron, para atestiguar en favor de la presencia de Jesucristo en la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Santos de triple funci\u00f3n: fundadores, reformadores y renovadores de la vida cristiana. Santos \u00abtrentinos\u00bb, que acompa\u00f1aron y desarrollaron ese \u00abacontecimiento\u00bb. \u00abLos concilios \u2013dec\u00eda el Papa Paulo IV\u2013 han prodigado decretos plausibles y hermosas disposiciones; pero, nadie, eso es lo triste, ha cuidado de cumplirlos. Nosotros comenzaremos por actuar: Ese es el camino\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue, porque en el siglo XVI surgieron Santos Fundadores: San Cayetano de Thiene (con el mismo Paulo IV, Juan Pedro Caraffa, de los Teatinos), San Antonio Mar\u00eda Zacar\u00edas (barnabitas), San Felipe de Neri (oratorianos), San Carlos Borromeo (oblatos), San Vicente de Pa\u00fal, San Juan Leonardi, San Jer\u00f3nimo Emiliano (Somasca), San Jos\u00e9 de Calasanz (escolapios), San Francisco Caracciolo (cl\u00e9rigos regulares minoristas), Santa \u00c1ngela Merici (ursulinas), Santa Francisca Fremiot de Chantal (salesas), Mar\u00eda Ward (damas inglesas), San Camilo de Lelis, San Juan de Dios, San Ignacio de Loyola. Y Santos reformadores: Mateo de Bassi (capuchinos); Santa Teresa de Jes\u00fas y San Juan de la Cruz (carmelitas descalzos); Cardenal Hersius, Santo Tom\u00e1s de Villanueva, Fr. Bartolom\u00e9 de los \u00c1ngeles, San Francisco de Sales. Y renovadores: San Juan de \u00c1vila, San Pedro de Alc\u00e1ntara, San Francisco de Borja.<\/p>\n\n\n\n<p>De \u00e9ste dijo San Ignacio que \u00abel mundo no tiene orejas para o\u00edr el estampido\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>, mas ese estampido propagaba en sus ondulaciones auditivas la tonalidad \u00abrenovadora trentina\u00bb, fiel en su testimonio de Jesucristo, Hijo de Dios, presente y actuando en su Iglesia. Borja fue un santo \u00abrenovador\u00bb: de s\u00ed mismo, de la vida religiosa y de la Iglesia, que pon\u00eda en marcha su reforma tridentina.<\/p>\n\n\n\n<p>Intentaremos mostrarlo, aunque no sea m\u00e1s que con ligeras pinceladas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Renovador de s\u00ed mismo<\/h2>\n\n\n\n<p>Nos fijamos en el \u00abDiario aut\u00f3grafo de San Francisco de Borja\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>, tan en secreto guardado que ni su secretario y primer bi\u00f3grafo, P. Dionisio V\u00e1zquez, conoci\u00f3, aunque dice: \u00abUna sola llave ten\u00eda (siendo General) y \u00e9sta era de su escriptorio. La cual nunca fi\u00f3 ni di\u00f3 a secretario ni a otra persona jam\u00e1s. Debajo de ella (como si fuera un gran tesoro) guardaba dos g\u00e9neros de cosas: las cartas y billetes de cosas muy secretas que de honras y consciencias agenas le llegaban de diversas partes&#8230; La otra cosa que guardaba en aquel escriptorio eran los instrumentos de su penitencia y mortificaciones\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las cartas y billetes estaba el Diario espiritual. Est\u00e1 escrito en estilo y forma breve y r\u00e1pida; en papel no blanco y limpio, sino en las cubiertas y sobres de cartas recibidas \u00aben que escrib\u00eda sus apuntamientos por conservar aquel esp\u00edritu tan arraigado en su alma de la perfecta pobreza\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A tres grupos principales pueden reducirse las fechas cruciales de su vida pasada, consignadas en el diario, y son los jalones de su vida interior: La muerte de la emperatriz Isabel de Portugal, el 1 de mayo de 1539. Las fechas de su entrada en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y de sus votos. Y las de su gran tribulaci\u00f3n, de los a\u00f1os 1559 y 1560.<\/p>\n\n\n\n<p>Entreverados hay otros aconteceres que condicionaron su progresiva renovaci\u00f3n espiritual y vivencial.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Tras la muerte de la emperatriz Isabel<\/h3>\n\n\n\n<p>El 1 de mayo de 1539 es la fecha que aparece repetida en el diario cada aniversario: \u00abPor la emperatriz que muri\u00f3 tal d\u00eda como hoy\u00bb (es el a\u00f1o 1564); \u00abcon la E gozando de lo que el Se\u00f1or obr\u00f3 en ella y en m\u00ed por su muerte\u00bb (1565); \u00ablos 27 a\u00f1os que se cumplen de la conversi\u00f3n. \u00cdtem los veinte de religi\u00f3n, del j\u00fabilo\u00bb (1566); \u00ab28 de la muerte de la emperatriz (1567). Es notable que diga \u00abde lo que obr\u00f3 en m\u00ed\u00bb y \u00abde mi conversi\u00f3n\u00bb y no haga menci\u00f3n del entierro, ni de la escena de Granada, lo que hace sospechar que la impresi\u00f3n de la muerte acaecida ese d\u00eda, en el palacio del conde de Fuensalida, en Toledo, fuese el principio de todo el lento e \u00edntimo proceso de desenga\u00f1os de las personas y cosas, cuyo momento cr\u00edtico fue el espect\u00e1culo del rostro de la emperatriz \u2013\u00abten\u00edale todo gastado, excepto un poco de la nariz\u00bb\u2013 en la Capilla Real de Granada; y el serm\u00f3n del Maestro Juan de \u00c1vila, que debi\u00f3 predicar el d\u00eda 19 \u2013primero de los tres que hizo durante los nueve d\u00edas que duraron los sufragios en la ciudad de los C\u00e1rmenes\u2013. \u00bfHabl\u00f3 con el santo ap\u00f3stol de Andaluc\u00eda sobre lo que suced\u00eda en su alma? As\u00ed lo afirman Sala Balust y los historiadores cl\u00e1sicos de San Francisco de Borja<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La mutaci\u00f3n de Borja no fue radical, sino como resultado de un caminar lento que empez\u00f3 a recorrerse en abril, en la \u00faltima enfermedad de la emperatriz y su muerte, continu\u00f3 mientras acompa\u00f1aba al cad\u00e1ver, los cuatro d\u00edas de Granada (16 al 20 de mayo) y concluy\u00f3 con el regreso a Toledo. Como dice el P. Dionisio V\u00e1zquez, poco a poco, reflexivamente, \u00abdetermin\u00f3 dos cosas: Primera, apartarse de la Corte para buscar en su estado de casado la mayor perfecci\u00f3n. La segunda era si \u00e9l en alg\u00fan tiempo se viese libre del v\u00ednculo del matrimonio, m\u00e1s escoger\u00eda aquel estado de vida en que le pareciese que m\u00e1s perfectamente podr\u00eda seguir los preceptos y los consejos evang\u00e9licos y abrazar la desnudez y la pobreza de la santa Cruz; y despu\u00e9s de haberlo pensado y sobre ello hecho mucha oraci\u00f3n, en aquel camino hizo a la Divina Majestad voto que si la Marquesa (de Lombay), su mujer, saliese de esta vida antes que \u00e9l, y \u00e9l se hallase en tal edad que lo pudiese cumplir, dejar\u00eda su estado y se entrar\u00eda en una religi\u00f3n, donde lo que de la vida le quedase, emplease en aparejarse para acabar con buena muerte\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>De la primera determinaci\u00f3n dio cuenta al Emperador, nada m\u00e1s llegar a Toledo: le suplic\u00f3 le diese permiso para retirarse de la Corte para irse a Gand\u00eda y visitar a su padre. A lo que respondi\u00f3 Carlos I neg\u00e1ndole su deseo y, en cambio, le hizo Virrey de Catalu\u00f1a d\u00e1ndole el h\u00e1bito de Santiago y una encomienda, para que gozase en esta regi\u00f3n de los privilegios que llevaba consigo. En el gobierno de Catalu\u00f1a estuvo cuatro a\u00f1os, hasta el 18 de abril de 1543, que sali\u00f3 de Barcelona. Interesa m\u00e1s conocer cual fue su progreso interior en este per\u00edodo de su vida que los hechos hist\u00f3ricos de su mandato.<\/p>\n\n\n\n<p>La Orden militar de Santiago prescrib\u00eda a sus caballeros la obligaci\u00f3n de rezar cada d\u00eda las siete horas can\u00f3nicas, conforme a los estatutos de su regla. Con la oraci\u00f3n vocal, se mandaba la meditaci\u00f3n de los siete misterios, que son los pasos de la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. Deb\u00eda rezarse el Rosario de Nuestra Se\u00f1ora considerando los misterios, al tiempo que se hac\u00edan diversas peticiones. Este modo de oraci\u00f3n es el que us\u00f3 Francisco de Borja, y es el que se conserva en cada d\u00eda del Diario. Por este m\u00e9todo de meditaci\u00f3n y oraci\u00f3n vocal ascendi\u00f3 su alma a la contemplaci\u00f3n de las perfecciones divinas.<\/p>\n\n\n\n<p>No fueron pocas las penitencias corporales que hac\u00eda, quit\u00e1ndose de la comida, para enflaquecer su cuerpo, que era grueso, y ayunando con frecuencia; lleg\u00f3 a flagelarse con dureza hasta sangrar. Cuenta el P. Cienfuegos que durante su virreinato \u00abresolvi\u00f3se el Marqu\u00e9s, con mutuo consentimiento y gusto de la Marquesa, a vivir en palacio, sin que el amor conyugal tuviese otro comercio que el que tiene un esp\u00edritu noble con otro, al modo que se tratan los \u00e1ngeles en el cielo. Y poco despu\u00e9s, por direcci\u00f3n del Venerable fray Juan de Tejeda (franciscano), se lig\u00f3 uno y otro albedr\u00edo con la prisi\u00f3n de un voto donde la pureza tuvo hermoso nido y transform\u00f3 en religi\u00f3n el matrimonio. Con esto dorm\u00eda el Marqu\u00e9s solo en sitio retirado y madrugaba, etc.\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es digno de considerar que Borja durante toda su vida, incluso siendo Padre General de la Compa\u00f1\u00eda, tuvo especial empe\u00f1o en consultar la marcha de su vida interior con directores de conciencia, e hizo prop\u00f3sito de obedecer a sus confesores; en el Diario no es dif\u00edcil encontrar, entre peticiones varias, la resoluci\u00f3n de \u00abobedecer a los Asistentes y confesores\u00bb. En Barcelona, fueron sus directores espirituales dos Padres dominicos: el Maestro Fr. Juan Mic\u00f3, religioso conocido en el reino de Valencia por su sabidur\u00eda y santidad, y Fr. Tom\u00e1s de Guzm\u00e1n, P. Provincial de la Orden de Predicadores en Catalu\u00f1a, que vigilaban su oraci\u00f3n, penitencias y frecuencia de sacramentos, en especial, la comuni\u00f3n. No hab\u00eda peligro de desviaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la cuaresma del a\u00f1o 1542 arrib\u00f3 a Barcelona el P. Antonio Araoz, de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, ya sacerdote y profeso, que tra\u00eda consigo la Bula de Paulo III confirmatoria del Instituto. Fue a visitar al Virrey y le dio a leer la bula, por la que supo cu\u00e1l era el fin y los medios que se propon\u00eda la nueva Orden. Dice el abad Pedro Dom\u00e9nech que \u00abestando en Barcelona por Virrey de Catalu\u00f1a (D. Francisco de Borja) pasaron por all\u00ed los PP. Fabro y Araoz, los cuales le visitaron, y \u00e9l, como a m\u00ed me lo dijo, desde entonces se aficion\u00f3 al P. Fabro, y la Marquesa, su mujer, al P. Araoz\u00bb. \u00bfSembraron la semilla de su vocaci\u00f3n con su conversaci\u00f3n y la lectura de la bula? Dice el P. Juan A. Polanco, autor con San Ignacio de la redacci\u00f3n de la siguiente Bula, conocida por la de Julio III, que \u00e9stas deben tener varias propiedades:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>1\u00aa Que tengan lo substancial del Instituto, del fin y de los medios que no han de mudar,<\/li>\n\n\n\n<li>2\u00aa Que sea el modo de decir general.<\/li>\n\n\n\n<li>3\u00aa Que haya claridad.<\/li>\n\n\n\n<li>4\u00aa Que sean las Bulas edificativas para los que las leyesen, que conviden a los deseosos de mucho servir a Dios, y despidan a los flacos que no son para tal Instituto.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ingreso en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/h3>\n\n\n\n<p>Francisco de Borja hab\u00eda determinado entrar en religi\u00f3n, si su esposa muriera antes que \u00e9l, y estuvo dudando si profesar en la Orden franciscana. \u00bfAcaso la semilla que \u00abconvida a los deseosos de mucho servir a Dios\u00bb no fue determinante de que se manifestara la voluntad divina hacia esta nueva Orden? \u00abYo me inclinaba \u2013explic\u00f3 al Emperador en su primera visita a Yuste\u2013 a entrar en la religi\u00f3n de San Francisco, as\u00ed por devoci\u00f3n de mis padres como la m\u00eda desde mi ni\u00f1ez, y siempre me agrad\u00f3 la pobreza, humildad y menosprecio del mundo que profesaba esa religi\u00f3n&#8230;; tem\u00eda que si entraba en algunas religiones que son respetadas por su antig\u00fcedad, ser\u00eda tenido en algo&#8230; Lo cual no pod\u00eda temer en la Compa\u00f1\u00eda, por ser religi\u00f3n nueva y la postrera confirmada por la Santa Iglesia, no es conocida, antes es aborrecida y perseguida de muchos, como sabe V. M.\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte del tercer Duque de Gand\u00eda, don Juan de Borja (7 de enero de 1543), orient\u00f3 la vida de Francisco hacia sus posesiones valencianas. Pidi\u00f3 permiso al emperador para hacerse cargo de su casa. Su salida de Barcelona es motivo de gozo y agradecimiento, que tambi\u00e9n deja escrito en su Diario los dieciocho de abril. Pero esta promesa de tranquilidad y retiro para su esp\u00edritu, quedar\u00e1 truncada por un nuevo desenga\u00f1o y humillaci\u00f3n. Cuando el emperador pas\u00f3 por Barcelona, camino de Italia, y permiti\u00f3 fuese el nuevo Duque de Gand\u00eda a su casa, comunic\u00f3 a su confidente la pr\u00f3xima boda del pr\u00edncipe Felipe con la infanta de Portugal, Mar\u00eda, hija de su hermana Catalina y de Juan III. Le entreg\u00f3 los t\u00edtulos de mayordomo mayor, presidente del Consejo de la princesa y de superintendente de su erario, con derecho a sentarse en el Consejo de Estado. La duquesa de Gand\u00eda ser\u00eda la camarera mayor, y las dos hijas, Isabel y Juana, formar\u00edan parte de la Corte como damas de honor de do\u00f1a Mar\u00eda. Mientras los duques y sus hijas hac\u00edan los preparativos para trasladarse a la Corte, los reyes de Portugal se opusieron a tales nombramientos. Las explicaciones entre ambas cortes dilataron el asunto, en tanto los duques quedaban postergados, doloridos y humillados, sobre todo, la duquesa, que por ser portuguesa sent\u00eda m\u00e1s la repulsa de los reyes de su pa\u00eds. El desenga\u00f1o hab\u00eda clavado sus espinas en el coraz\u00f3n de Borja, como cruz a la que no quer\u00eda olvidar. Aunque en noviembre de 1544 se allanaron las diferencias y los duques eran llamados a ocupar sus cargos junto a los pr\u00edncipes, la divina Providencia intervino: do\u00f1a Leonor de Castro quebrantada por una enfermedad no pudo trasladarse; y cuando ya recobraba las fuerzas, el 8 de julio de 1545, fallec\u00eda, en Valladolid, la princesa Mar\u00eda a consecuencia de su primer parto<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nueve meses pas\u00f3 con vida la Duquesa de Gand\u00eda; el 27 de marzo de 1546, asistida por el P. Andr\u00e9s Oviedo y de su esposo, dejaba de existir, repitiendo en sus \u00faltimos momentos los nombres de Jes\u00fas y Mar\u00eda, abrazada al crucifijo del que nunca se separ\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Hizo Borja los Ejercicios Espirituales con el P. Oviedo: \u00abY venida la vigilia de la Ascensi\u00f3n (2 de junio de 1546), comunic\u00e1ndome querer hacer su santa determinaci\u00f3n, se confes\u00f3 y comulg\u00f3; y despu\u00e9s de la Misa dixo que le parec\u00eda hacer voto dello. Yo dixe c\u00f3mo me parec\u00eda bien, dej\u00e1ndolo a su devoci\u00f3n, y \u00e9l entendi\u00f3 que delante de m\u00ed, de lo cual yo me quisiera escusar; pero vista su instancia, consent\u00ed en ello, y as\u00ed <em>hizo en mis manos voto de la Compa\u00f1\u00eda, aviendo expedido sus cosas&#8230;\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este voto era substancialmente el que hac\u00edan los estudiantes jesuitas, con una acomodaci\u00f3n a las circunstancias en que se encontraba Francisco. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde hizo la profesi\u00f3n solemne, el 1\u00ba de febrero de 1548. En la Universidad de Gand\u00eda \u2013su fundaci\u00f3n\u2013 estudi\u00f3 teolog\u00eda con el doctorado. El 30 de agosto de 1550 sal\u00eda hacia Roma con un s\u00e9quito muy reducido, en donde se producir\u00eda \u00abel estampido\u00bb oficial. A consecuencia del ruido producido, que conmovi\u00f3 al mismo Papa, Julio III, hubo de salir en secreto de la Ciudad Eterna, el 4 de febrero del 51, para ir a esconderse en O\u00f1ate, de Guip\u00fazcoa. Se orden\u00f3 sacerdote, emple\u00e1ndose en la oraci\u00f3n, penitencia y apostolado por los alrededores, en la ermita de Santa Mar\u00eda Magdalena, donde viv\u00eda humilde y pobremente.<\/p>\n\n\n\n<p>El per\u00edodo comprendido entre 1543 y 1551 puede considerarse cr\u00edtico en la biograf\u00eda de San Francisco de Borja. La caracter\u00edstica fundamental es un avance continuo en la renovaci\u00f3n interior y en el perfeccionamiento de su vida espiritual: la acci\u00f3n de Dios es manifiesta, mientras la voluntad del santo colabora d\u00f3cil y firmemente con la gracia en seguir la trayectoria que nuestro Se\u00f1or le se\u00f1ala. Son los a\u00f1os de fluctuaci\u00f3n, no de mutaci\u00f3n o cambio brusco, para su esp\u00edritu, que acostumbrado a la modalidad contemplativa y penitente gira hacia una nueva direcci\u00f3n contemplativa en la acci\u00f3n para, el mayor servicio divino, sin dejar el deseo de m\u00e1s humildad, pobreza y seguimiento de Cristo en la cruz. Estos acontecimientos de su vida son motivos de acci\u00f3n de gracias, que quedan inscritos en el Diario espiritual como memorables beneficios de Dios nuestro Se\u00f1or a su siervo Francisco.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo la prudencia de Francisco de Borja impide las posibles desviaciones, abre su alma a San Ignacio y \u00e9ste con impulso sobrenatural dirige a su nuevo hijo y hermano en Cristo Se\u00f1or nuestro: \u00abEntendiendo el concierto y modo de proceder en las cosas espirituales, y as\u00ed corporales, ordenadas al propio provecho espiritual, es verdad que a m\u00ed me han dado nueva causa de gozarme mucho en el Se\u00f1or nuestro; y de ello doy gracias a la eterna majestad, no he podido atribuir a otro que a la su divina bondad, de quien todo procede. Y con esto, sintiendo en el mismo Se\u00f1or, que para un tiempo tenemos necesidad de unos ejercicios, as\u00ed espirituales como corporales; para otro diverso, de otros diversos; y porque los que nos han sido buenos para un tiempo, no nos son tales y \u201ccontinuamente\u201d para otro; dir\u00e9 en la su divina majestad cuanto a m\u00ed se representa en esta parte, pues V. Se\u00f1or\u00eda me manda que diga lo que sintiere.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, cuanto al tiempo empleado en \u00abejercicios interiores y exteriores\u00bb, contesta San Ignacio que lo deje en la mitad, ya que depende el empleo de esos ejercicios del estado en que se halle el esp\u00edritu: si con tentaciones, naturales o del enemigo, entonces hay que aumentar las ocupaciones interiores y exteriores; pero, con tacto, seg\u00fan sean las constituciones y temperamentos de las personas, y la variedad de pensamientos o tentaciones; por el contrario, si el esp\u00edritu est\u00e1 bien dispuesto y tiene buenos pensamientos con santas inspiraciones, se ha de abrir el alma a ellos, no siendo necesarios tantos procedimientos para rechazar al enemigo. Por consiguiente, es mejor que quitase la mitad de tiempo a su oraci\u00f3n y diese m\u00e1s de \u00e9l al estudio (pues os ser\u00e1 necesario en adelante, no s\u00f3lo el infuso sino m\u00e1s el adquirido), al gobierno de su casa y a las conversaciones espirituales; procurando siempre tener \u00abla propia \u00e1nima quieta, pac\u00edfica y dispuesta\u00bb para cuanto quiera el Se\u00f1or nuestro hacer en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo, acerca de los \u00abayunos y abstinencias\u00bb: Le dice San Ignacio que \u00abpor el Se\u00f1or nuestro\u00bb fortifique su salud, porque puede encontrarse su alma en una de las dos formas: o en disposici\u00f3n de perder la vida antes de cometer una ofensa, por m\u00ednima que sea, contra la divina majestad; o se halla tentada. \u00abYo me persuado que V. Se\u00f1or\u00eda est\u00e1 en la primera. Por tanto, deseo mucho que imprima bien en su \u00e1nima que, si \u00e9sta como el cuerpo son de su Criador y Se\u00f1or, de ellos ha de dar cuenta; por ello, no deje debilitarse tanto el cuerpo que el alma no pueda hacer sus operaciones\u00bb. A m\u00ed \u2013a\u00f1ade el Santo\u2013 me sucedi\u00f3 otro tanto \u00aby dello me goc\u00e9 por cierto tiempo, para en adelante yo no podr\u00eda laudar\u00bb; as\u00ed pues, coma de todo y fortifique su cuerpo, porque a \u00e9ste tanto hemos de querer, cuanto ayuda al alma; y ella se dispone m\u00e1s al servicio y alabanza de Dios nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Tercero, \u00abde lastimar su cuerpo por el Se\u00f1or nuestro\u00bb, quite todas las penitencias en que \u00abaparezca gota alguna de sangre\u00bb. Para adelante, sin que haya motivo alguno para usarlas, es mucho mejor dejarlas, y en su lugar busque m\u00e1s al Se\u00f1or de todos los sant\u00edsimos dones, como son las \u00abl\u00e1grimas\u00bb ya por los propios pecados o ajenos, ya en la contemplaci\u00f3n de los misterios de Cristo nuestro Se\u00f1or, o en la consideraci\u00f3n y amor de las personas divinas. Porque es conveniente a cualquiera seguir la voluntad de Dios, que sabe lo que nos conviene. De nuestra parte, hemos de procurar hallarla, con la divina gracia, probando m\u00e9todos diversos para utilizar el que es mejor para cada uno que le conduzca \u00aba la m\u00e1s feliz y bienaventurada en esta vida\u00bb. Busque tambi\u00e9n, el aumentar la fe, la esperanza y caridad, \u00abgozo y reposo espiritual\u00bb, consolaci\u00f3n interna, elevaci\u00f3n de la mente, impresiones e iluminaciones divinas, con todos los otros gustos y sentimientos espirituales, \u00abcon humildad y reverencia a la NUESTRA SANTA MADRE IGLESIA, y a los gobernadores y doctores puestos en ella\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo quiero decir que hayamos de buscar estos dones para nuestra complacencia y deleitaci\u00f3n, sino que como conocemos por experiencia que, sin ellos, los pensamientos, palabras y obras est\u00e1n fr\u00edas, turbadas y confusas; con ellos, estar\u00e1n claras, sensatas y calientes para <em>el mayor servicio divino.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente, cuando el cuerpo est\u00e1 d\u00e9bil, es mejor que hagamos trabajos moderados; ya que, cuando el alma se encuentra en un cuerpo sano est\u00e1n m\u00e1s dispuestos para el servicio divino.<\/p>\n\n\n\n<p>Acerca de las cosas particulares, espero en el Se\u00f1or que el Esp\u00edritu Santo le guiar\u00e1 como hasta ahora y le gobernar\u00e1 en adelante, a mayor gloria de su Divina Majestad.\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Francisco de Borja hizo renuncia de sus estados ante el notario Pedro L\u00f3pez de Lagarraga, el 11 de mayo de 1551. Se visti\u00f3 una sotana de tela gruesa y empez\u00f3 su vida religiosa con la peque\u00f1a comunidad de la residencia de O\u00f1ate. Dijo su primera Misa \u00aben p\u00fablico\u00bb el 15 de noviembre, en la parroquia de San Pedro, en Vergara, ante numerosos fieles de los alrededores. Como el \u00abestampido\u00bb se hab\u00eda o\u00eddo ya en Espa\u00f1a, de todas partes llegaban eclesi\u00e1sticos y seglares a verle para comprobar la verdad del acontecimiento. Borja, por su parte, inici\u00f3 su apostolado en los pueblos cercanos, cruz\u00f3 los l\u00edmites de Navarra y fue llamado por el obispo de Calahorra. Por su ejemplo entraron en la Compa\u00f1\u00eda, llegados de sitios m\u00e1s lejanos, Bartolom\u00e9 de Bustamante \u2013secretario del Cardenal Tavera y de Mart\u00ednez Sil\u00edceo\u2013, el abad Pedro Dom\u00e9nech, algunos disc\u00edpulos del Maestro \u00c1vila y el hijo de los condes de Feria, Antonio de C\u00f3rdoba.<\/p>\n\n\n\n<p>En esto, recibi\u00f3 una carta de San Ignacio que le dec\u00eda: \u00abEn nombre de Dios os exhorto, Hermano car\u00edsimo, y le ordeno que salga de esa provincia, pas\u00e9is a la Corte de Valladolid y vay\u00e1is por diversas partes para que, por servicio de Dios y bien de sus almas, deis satisfacci\u00f3n a aquellas personas que os desean y llaman; juntamente, ayudad y dad calor a esos peque\u00f1os principios de fundaciones de colegios de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>. En seguida sali\u00f3 de Guip\u00fazcoa hacia Castilla y hasta 1561 su apostolado ser\u00eda ya continuo: los reyes, la nobleza, el clero y, en particular con mayor dedicaci\u00f3n, el pueblo que atra\u00eda por todos los sitios que pasaba, ped\u00edan que se detuviera para ver y o\u00edr a un duque que hab\u00eda escogido la pobreza voluntaria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPredica \u2013dice un informe enviado a Roma\u2013 con mucha facilidad y sin mucho estudio, y mueve m\u00e1s con un serm\u00f3n que los famosos predicadores en muchos, porque la gente se admira de ver un duque pobre y predicador; y en \u00e9l y por \u00e9l glorifican a Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres veces estuvo en Tordesillas (1552, 1554 y 1555) a fin de consolar y ayudar a la infeliz reina Juana, cuyo juicio desvariaba con alucinaciones y delirios, a la que su familia real consideraba, adem\u00e1s, apartada de las cosas de la fe. En 1554, mayo, el P. Francisco escrib\u00eda a Felipe II que el proceso de la enfermedad progresaba y c\u00f3mo hab\u00eda tomado remedios para que en sus momentos de lucidez y tranquilidad pudiera confesar, o\u00edr Misa y comulgar; como as\u00ed lo hizo. Hab\u00eda que vigilarla \u00aby no se debe permitir nada en lo que toca a la salud de su alma\u00bb<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>. Al a\u00f1o (1555), asistida por el Padre, recobrar\u00eda su juicio poco antes de agonizar y morir\u00eda esta pobre reina consumida por los a\u00f1os y sus extrav\u00edos mentales<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mes de mayo de 1554, y en Tordesillas, el P. Jer\u00f3nimo Nadal le nombraba Comisario General de Espa\u00f1a. El a\u00f1o 1564 escribir\u00eda en su Diario: \u00abEl mismo d\u00eda 10, que se cumplieron los X a\u00f1os de la + (cruz) que me dieron en Tordesillas\u00bb. Al nombramiento opuso razones el P. Francisco, pero el Visitador las rechaz\u00f3: \u00abFue penoso para el P. Francisco aceptar aquella carga, y esto fue principalmente lo que atestigu\u00f3; y pretende que no se le d\u00e9 cura de almas; al cual respond\u00ed que no se pod\u00eda administrar aquella provincia sin cura de almas\u00bb. (Carta del P. J. Nadal).<\/p>\n\n\n\n<p>No fue esta cruz la que recordar\u00e1 en todos los aniversarios hasta su muerte, sino la que recibi\u00f3 despu\u00e9s y tuvo su inicio el a\u00f1o 1558. El d\u00eda 29 de mayo de 1565 deja escrito en su Diario: \u00ab\u00cdtem se cumplen los siete a\u00f1os de la + que comenz\u00f3 el a\u00f1o 58\u00bb. Se refiere a la animadversi\u00f3n del P. Araoz, que empez\u00f3 entonces, pero que continu\u00f3, sin soluci\u00f3n de continuidad, con la prohibici\u00f3n de los libros \u00abque el Consejo de la General Inquisici\u00f3n ha hecho, y entre ellos prohibieron las obras del Cristiano, que dice ser compuesto por m\u00ed; el cual t\u00edtulo jam\u00e1s le puse yo en mis obras, ni me pas\u00f3 por pensamiento. Antes he sabido que a lo poco que yo tengo escrito me a\u00f1adi\u00f3 un librero, por vender su hacienda, once autores, callando el nombre de ellos e intitul\u00e1ndolos todos a m\u00ed, en los cuales yo confieso que hay cosas dignas de prohibici\u00f3n\u00bb (Carta de Borja al P. La\u00ednez).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta era la verdad: Un editor y librero de Alcal\u00e1, Juan de Brocar, hab\u00eda puesto a la venta unos op\u00fasculos de diferentes autores de calidad dogm\u00e1tica dudosa, con otros del Duque de Gand\u00eda, y que titul\u00f3 \u00abObras del duque de Gand\u00eda, con otras obras muy devotas\u00bb. Hab\u00edan aparecido impresas antes en Baza el a\u00f1o 1550, como reedici\u00f3n de la que en Medina del Campo imprimiera en sus talleres Guillermo Millis. El hecho punible y f\u00e1cilmente comprobable dio ocasi\u00f3n al Inquisidor Fernando Vald\u00e9s y a sus amigos para satisfacer sus deseos de venganza contra Borja, prohibiendo la venta y lectura del libro espiritual. La indiferencia con la que Vald\u00e9s y los otros se\u00f1ores del Consejo toman el asunto no tiene m\u00e1s explicaci\u00f3n que la mezquina revancha. La antigua amistad del Padre Francisco con el arzobispo Carranza (que hab\u00eda servido para que la Compa\u00f1\u00eda pudiera establecerse en Toledo, en noviembre de 1558), cuyo proceso hab\u00eda empezado, y la envidia y los celos que hab\u00eda provocado en algunos de su misma Orden, y en el mismo Inquisidor General, el nombramiento de Carranza para la Iglesia Primada, fue la causa principal de la tribulaci\u00f3n que pas\u00f3 el P. Francisco.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otra circunstancia que contribuy\u00f3 a crearle dificultades: Felipe II quiso tener un informe privado del confidente del emperador sobre las personas aptas que, a su consejo, pudieran ocupar altos cargos en el gobierno, como la presidencia del Consejo Real, el de Indias, de la Chanciller\u00eda de Valladolid, para el Gobierno de Galicia, e incluso para ocupar las di\u00f3cesis vacantes<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>. Este informe lo mostrar\u00eda el rey a sus consejeros; por ellos ser\u00eda conocido de otros nobles, quienes se mostrar\u00edan heridos y postergados. Ellos ser\u00edan despu\u00e9s los que ir\u00edan minando la influencia del P. Francisco ante Felipe II, que si en el proceso no intervino directamente \u2013como era su criterio\u2013, dejar\u00eda hacer a la Inquisici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n de Borja era humillante y aflictiva. Las reclamaciones jur\u00eddicas que hac\u00edan los Padres eran recibidas con indiferencia por los inquisidores. En este estado moral pas\u00f3 los a\u00f1os 59 y 60; primero en Castilla, m\u00e1s tarde en Portugal donde fue recibido con exquisita caridad por el P. Miguel de Torres y la reina Catalina, hasta que el Papa P\u00edo IV, por el breve \u00abPastoralis Officii\u00bb, le mand\u00f3 que fuera a Roma. Con gran decisi\u00f3n, a pesar de sus achaques, cruz\u00f3 Espa\u00f1a y lleg\u00f3 a Bayona. Es digno de notar un p\u00e1rrafo de la carta del P. Nadal: \u00abCuando supe que el P. Francisco se encontraba ya en Bayona&#8230; el primer movimiento en m\u00ed fue de admiraci\u00f3n y no s\u00e9 que cosa de divino, comenzando a mirar de otro modo lo que le suced\u00eda al P. Francisco. Me pareci\u00f3 que desde entonces era el mismo Dios quien guiaba sus pasos, qued\u00e1ndome en suspenso y como en espera de lo que hab\u00eda de resultar de todos estos trastornos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo reaccion\u00f3 el P. Francisco? Desde su aparici\u00f3n fue constante su silencio respecto de la cruz que padec\u00eda \u2013s\u00f3lo escribi\u00f3 al P. La\u00ednez d\u00e1ndole cuenta de lo sucedido\u2013; evit\u00f3 toda defensa; ya en Portugal escribi\u00f3 al rey d\u00e1ndole explicaciones, donde se transluce su queja por la conducta del monarca. Sin embargo, el Diario tiene tres fechas dignas de ponderarlas: el 11 de junio de 1565, ora pro Philippo, G\u00f3mez (se refiere al pr\u00edncipe de \u00c9boli), A (por Araoz) y pro aliis. El d\u00eda 13. \u00edtem, se rog\u00f3 y ofreci\u00f3 la vida por los de ayer, id est, Phillippo, G\u00f3mez, etc. El 30 de diciembre del 65. \u00abComenz\u00f3se la oraci\u00f3n por el rey, Ruig\u00f3mez, Feria (Gumersindo Su\u00e1rez de Figueroa, quinto conde y primer Duque de Feria), Araoz, Francisco (?), etc., <em>porque el Se\u00f1or los haga santos, etc.\u00bb.<\/em> Esta es la revancha de los objetivamente santos, con magnanimidad y eximia caridad oran por los instrumentos de la cruz, que la voluntad de Dios utiliza para la purificaci\u00f3n y perfecci\u00f3n de sus escogidos. Esa cruz, tan deseada y pedida, en su constante renovaci\u00f3n espiritual sin desviaciones, aunque hubiera podido sospecharse de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente que la humildad y la obediencia del P. Francisco a sus confesores y superiores, fueron los vigilantes gu\u00edas de las oscilaciones que hubieran podido dar motivo a sospechas. Mas su esp\u00edritu fue, lenta e \u00edntimamente, uni\u00e9ndose a Dios por los cauces de su vocaci\u00f3n: \u00abLa raz\u00f3n de nuestra vida pide que seamos hombres crucificados al mundo y para quienes el mismo mundo est\u00e1 crucificado\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Renovador de la vida religiosa<\/h2>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino reforma comprende varias significaciones:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>correcci\u00f3n o nuevo arreglo de algo;<\/li>\n\n\n\n<li>innovaci\u00f3n, pretendida o autorizada, en una materia;<\/li>\n\n\n\n<li>cambio, o nuevo m\u00e9todo de vida;<\/li>\n\n\n\n<li>restablecimiento de la primitiva observancia.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La palabra <em>renovaci\u00f3n<\/em> significa la transformaci\u00f3n del estado o ser que tiene una cosa a otro m\u00e1s perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>San Francisco de Borja fue renovador aut\u00e9ntico de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y, puede decirse sin temor a caer en la hip\u00e9rbole, que promovi\u00f3 la aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n de la vida religiosa. Se afirma, con raz\u00f3n, que San Ignacio fund\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda y puso s\u00f3lidos cimientos a su fisonom\u00eda; pero, quien la comunic\u00f3 firmeza y la extendi\u00f3 fue San Francisco en los siete a\u00f1os de su generalato. Las estad\u00edsticas hechas de los colegios que fund\u00f3, de las misiones donde trabajaban los jesuitas y el aumento considerable de miembros que hab\u00eda cuando falleci\u00f3, son pruebas de su fecundidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es lamentable que no haya quedado m\u00e1s que una carta dirigida a toda la Compa\u00f1\u00eda sin contar, claro est\u00e1, sus escritos espirituales, que fomentan la vida interior, y las numerosas cartas a personas particulares, que han sido recogidas en los cinco tomos de Monumenta Hist\u00f3rica S. J. La escrita a la Compa\u00f1\u00eda lleva la fecha de abril de 1569, en el mismo centro de esos siete a\u00f1os de generalato, expone en \u00e9l los puntos principales del esp\u00edritu ignaciano, pero pone el acento en lo que es m\u00e1s caracter\u00edstico de su propia espiritualidad. No puede dudarse que en esa carta muestra el Padre General lo que \u00e9l mismo viv\u00eda; en ella quiso proyectar sus vivencias a la Orden religiosa, para \u00abrenovarla\u00bb seg\u00fan era el intento del Concilio Tridentino.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una carta escrita por su propia mano, ayudado por el secretario, de los tres primeros Padres Generales, P. Juan Alfonso Polanco. Como una s\u00edntesis de toda la doctrina pone al final esta met\u00e1fora b\u00edblica:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMas ahora quiero recordar a todos una cosa, que me parece no menos necesaria que provechosa; y es que, as\u00ed como esta vi\u00f1a, con la gracia del Se\u00f1or, est\u00e1 plantada y cultivada, y ha producido ya la flor y los p\u00e1mpanos, y las uvas cuelgan en racimos, sin embargo, falta a\u00fan que d\u00e9 vino, que es el principal intento de la vi\u00f1a. Y para esto es preciso que la uva sea pisada; que sin esto no puede darse el vino. De la misma manera, eso nos falta, car\u00edsimos Padres y hermanos, que gustemos de ser pisados, abatidos y menospreciados, para que podamos dar aquel vino de la consolaci\u00f3n y gozo deseado, &#8230; porque si esta honrilla vana y propia estimaci\u00f3n no se pisa, vendremos a ser pisados por nuestros enemigos, dejando de ser verdaderos disc\u00edpulos de Cristo nuestro Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Dos partes tiene el contenido: la primera de matiz negativo, o mejor, preventivo; la segunda, es positiva. Toda ella, es renovadora.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El riesgo de grietas posibles<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Primera parte:<\/strong> Desde el principio hace notar cu\u00e1les son las grietas de la Compa\u00f1\u00eda, a las que se debe cuidar, \u00abporque si agora no es tan grande la necesidad, <em>puede venir tiempo en que sea necesario recordar\u00bb<\/em> (\u00abQuod meminisse juvabit\u00bb, Virgilio, Eneida, I, 203).<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Es el descuido de no guardar el esp\u00edritu de las Constituciones en el recibir los sujetos. Porque si en esto hay poco cuidado, por aqu\u00ed declinar\u00e1 la Compa\u00f1\u00eda: como si se tiene aprecio de su cultura o de sus cualidades naturales, sin observar cu\u00e1l es su vocaci\u00f3n y su esp\u00edritu, con el tiempo encontrar\u00e1 la Compa\u00f1\u00eda que tiene sujetos de mucha preparaci\u00f3n, pero sin esp\u00edritu, con lo que vendr\u00e1 la ambici\u00f3n y la soberbia. De la misma forma, si se admiten sujetos de familia noble y de posici\u00f3n social y econ\u00f3mica, luego la Compa\u00f1\u00eda tendr\u00e1 mucho dinero, pero faltar\u00e1 la virtud. Por tanto, t\u00e9ngase este primer aviso, porque la experiencia nos ha probado esta realidad.<\/li>\n\n\n\n<li>Es que hay que ayudar a esas vocaciones \u00abponiendo las plantas debajo la tierra por la humildad y ejercit\u00e1ndolas en los ministerios propios de las casas de probaci\u00f3n, porque del buen novicio sale el buen escolar, y del buen escolar el buen profeso\u00bb. Pues en tiempo de probaci\u00f3n, el que empieza ha de proveerse de virtudes de caridad, obediencia, humildad y paciencia, con deseos de menosprecios y de seguir a Jesucristo crucificado hasta la muerte por la gloria de Dios y salvaci\u00f3n de las almas. Ya que, de la mucha ciencia, sin sencillez religiosa, nacen la propia estima y juicio propio, la diversidad de opiniones y, lo que es peor, la divisi\u00f3n entre los miembros de la misma casa.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abRuego muy encarecidamente <em>in Domino<\/em> que todos los que leen las Constituciones, no se contenten s\u00f3lo con leerlas, ni entenderlas, ni admirarse del esp\u00edritu y orden que hay en ellas, sino que se precien, cada uno a su manera, en cumplirlas; porque de esta manera aumentar\u00e1 el fruto espiritual que en la Compa\u00f1\u00eda se desea\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Que la Compa\u00f1\u00eda sea lo que ha sido<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Segunda parte:<\/strong> Dice aquello que es m\u00e1s necesario para la \u00abrenovaci\u00f3n\u00bb efectiva; no s\u00f3lo para cada uno \u2013como miembro de la Orden\u2013, sino para que, por los miembros renovados, la Compa\u00f1\u00eda sea lo que ha sido.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00abEs lo que dice la parte d\u00e9cima de las Constituciones: \u2018que los medios que juntan el instrumento con Dios, y le disponen para que se rija bien de su divina mano, son m\u00e1s eficaces que los que disponen para con los hombres; como son los medios de bondad, virtud, y especialmente la caridad, pura intenci\u00f3n del divino servicio y familiaridad con Dios N.S., en ejercicios espirituales, de devoci\u00f3n y el celo sincero de las almas para la gloria del que las crio y redimi\u00f3, sin ning\u00fan otro inter\u00e9s.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abPorque de lo contrario, si se observa atentamente pueden nacer y desarrollarse las disensiones, divisi\u00f3n y relajaci\u00f3n de las \u00f3rdenes religiosas. Cuando el alma est\u00e1 fr\u00eda en la meditaci\u00f3n y ejercicios espirituales, el esp\u00edritu se seca; por no ejercitarse en la contemplaci\u00f3n e imitaci\u00f3n de Cristo crucificado, viene no s\u00f3lo la tibieza en el padecer, mas a\u00fan las impaciencias; y de no tratar m\u00e1s en la oraci\u00f3n del propio conocimiento y de su miseria, surge la propia estima y el menosprecio del pr\u00f3jimo. \u00a1Qu\u00e9 gran remedio es para nuestros trabajos la cruz de Cristo! Porque si vienen consolaciones, por ella nos vienen. Si nuestros apetitos y pasiones viven y laten en nosotros, es porque no tenemos nuestra vida en la Cruz. Si vienen sufrimientos, en ella se vuelven suaves.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abMe pareci\u00f3 \u2018despertar\u2019 a mis car\u00edsimos Padres y hermanos en Cristo con el recuerdo: <em>Hab\u00e9is muerto y vuestra vida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios<\/em> (Col 3, 3). Acord\u00e9monos que estamos muertos por los votos que tenemos hechos y que la vida ya no es nuestra, sino de Aquel que la dio por d\u00e1rnosla, justo es que la tengamos escondida en \u00c9l; porque si nosotros la guardamos, a mal recaudo estar\u00e1. La se\u00f1al de ser uno muerto, es no ver, no responder, no sentir, no quejarse. De aqu\u00ed se infiere que, cuando un religioso tiene ojos para juzgar lo que hacen los otros, tiene respuestas u lo que ordena la obediencia, y muestra sentimiento cuando le dicen sus faltas, ese tal no es muerto, antes vive en sus pasiones olvidado que en el Examen y entrada en la Compa\u00f1\u00eda fue avisado y preguntado si ten\u00eda por bien ser corregido, y sus defectos conocidos para ser mejor enmendados. He querido advertir esto, porque entiendo que al principio de la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda se proced\u00eda con mayor simplicidad y puridad; no s\u00f3lo no daba ocasi\u00f3n de amargura la correcci\u00f3n, sino engendraba un amor entra\u00f1able con agradecimiento.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abEst\u00e1 muy encomendada la \u2018circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n espiritual\u2019, so pena de no ser disc\u00edpulo de Cristo el que dejare de negar su propia voluntad y llevar su cruz en seguimiento del Redentor. El descuido en esto ser\u00e1 de tan gran da\u00f1o en nuestra Compa\u00f1\u00eda, como dejar de podar las vi\u00f1as a su tiempo. Cuando comienzan algunos a buscar desordenadamente sus comodidades, se puede temer que, olvid\u00e1ndose de la mortificaci\u00f3n, en lugar de hacer la vi\u00f1a de la Compa\u00f1\u00eda uvas, haga sarmientos; los cuales despu\u00e9s de secos no son buenos sino para echarlos al fuego.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abDe no circuncidar este \u2018amor propio\u2019 viene otro inconveniente&#8230; y es que del coraz\u00f3n inmortificado sale una niebla oscura que impide y quita la \u2018presencia del Se\u00f1or en nuestra alma\u2019. Y cu\u00e1nto me acuerdo de los dones que ten\u00eda nuestro Padre Ignacio de santa memoria, y otros Padres de la primitiva Compa\u00f1\u00eda, en la presencia del Se\u00f1or, y en hacer sus operaciones y determinaciones como si estuvieren presentes en el acatamiento divino. Deseo que no se pierda por nuestra culpa ese don y gracia que el Se\u00f1or nos empez\u00f3 a comunicar. No se maraville, pues, el que se descuidare de ejercitarse en esta presencia del Se\u00f1or, si le falta la alegr\u00eda y reposo de la carne, porque este don no se da a los que le tienen en poco, sino a los que trabajan mucho.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abEn lo que afecta a la \u2018obediencia\u2019, que es el objetivo y distintivo de la Compa\u00f1\u00eda, aunque habr\u00eda algunas cosas que notar, habiendo escrito nuestro P. Ignacio una carta tan provechosa y admirable, a ella me remito, diciendo: <em>Haz eso y vivir\u00e1s<\/em> (Lc 10, 28); y espero en el Se\u00f1or que si hacemos lo que en ella se contiene, seremos verdaderos hijos de obediencia.\u00bb<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abTratando de la \u2018santa pobreza\u2019, se debe mucho mirar de no derrumbar este baluarte, que es nuestra defensa, advirtiendo mucho que, so color de buen celo en fundar nuevos colegios o en ayudar a las casas, no entre demasiada solicitud o afecto, y la codicia de bienes temporales que es el veneno de las religiones, que se descuidaron de cerrar la puerta a estos miserables afectos&#8230; He querido manifestar esto para ense\u00f1ar que no se negocia bien con las apetencias desordenadas, porque se pierde m\u00e1s con ellas que se gana. Por el contrario, utilizando los medios con discreci\u00f3n y moderaci\u00f3n en \u2018silencio y esperanza\u2019 se gana mucho m\u00e1s y el pr\u00f3jimo se edifica; siendo verdaderos pobres, el Se\u00f1or nos ayudar\u00e1 y favorecer\u00e1, porque <em>a Tu cuidado est\u00e1 el pobre; T\u00fa amparar\u00e1s al hu\u00e9rfano<\/em> (Sal 10, 14). En conclusi\u00f3n a todo lo dicho, y para resumir en una sola cosa lo que deseo decir, es que ruego y pido encarecidamente a todos, que nos acordemos de aquel dicho del ap\u00f3stol: <em>Videte, fratres, vocationem vestram<\/em> (Cor 1, 26)\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a><\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La letra y la mente del Concilio de Trento<\/h3>\n\n\n\n<p>En su mandato se abrieron, en cada provincia jesu\u00edtica, las casas-noviciado, los colegios-seminarios ubicados en los llamados Colegios Menores de las Universidades. Estos ten\u00edan, como centro principal, un Colegio Mayor y dependiendo de \u00e9l, incluso con el mismo presupuesto econ\u00f3mico, otros Colegios Menores. Pero, otras instituciones, especialmente religiosas, fundaron sus Colegios Menores que funcionaban aut\u00f3nomamente. La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas ten\u00eda en Espa\u00f1a varios de estos Colegios-seminarios, donde estudiaban los j\u00f3venes jesuitas. En el a\u00f1o 1566 empezaron a funcionar, tambi\u00e9n en cada provincia, las Casas Profesas. La de Toledo fue inaugurada solemnemente en julio de 1566; al mismo tiempo se abrieron las de Valladolid, Valencia y Sevilla, correspondiendo a las provincias de Castilla, Arag\u00f3n y Andaluc\u00eda, respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>La Congregaci\u00f3n General segunda dej\u00f3 a la determinaci\u00f3n del P. General la cuesti\u00f3n de la oraci\u00f3n obligatoria: Orden\u00f3 que todos los de la Compa\u00f1\u00eda, sin contar los dos cuartos de hora dedicados al examen de conciencia, hicieran una hora entera de oraci\u00f3n. Costumbre que confirm\u00f3 la cuarta Congregaci\u00f3n General, en 1581.<\/p>\n\n\n\n<p>El Concilio de Trento hab\u00eda terminado en diciembre de 1563, dejaba sus decretos de teolog\u00eda dogm\u00e1tica, no exhaustiva, pero s\u00ed de buenas proporciones, con dos vertientes: negativa, que refutaba errores dogm\u00e1ticos, morales o espirituales; positiva, que desarrolla la doctrina cat\u00f3lica. Adem\u00e1s, resalta en las sesiones del Concilio la voluntad de \u00abreformas eclesi\u00e1sticas\u00bb. En ellas se patentiza una tendencia a mejorar espiritualmente las clases rectoras \u2013alto y bajo clero\u2013 y los institutos religiosos. Los decretos disciplinares, en su aspecto espiritual, proponen brevemente las condiciones morales y virtuosas que deben tener los seminaristas, cl\u00e9rigos, p\u00e1rrocos, can\u00f3nigos, obispos y cardenales; como las monjas y religiosos. Y con mayor amplitud, propone los requisitos necesarios para defender profesionalmente a esas personas.<\/p>\n\n\n\n<p>En todas sus reglas se advierte la preocupaci\u00f3n por la \u00abselecci\u00f3n de sujetos aptos\u00bb y el esmero en promover su formaci\u00f3n en seminarios y noviciados. El p\u00e1rroco y, en especial, el obispo son objeto de una detallada legislaci\u00f3n can\u00f3nica, por estar m\u00e1s en contacto con el pueblo. La reforma tridentina ven\u00eda de arriba abajo. Los llamados, por estado u oficio, a un mayor ejemplo de perfecci\u00f3n deber\u00edan comenzar por reformarse a si mismos. Por el mismo motivo de p\u00fablica edificaci\u00f3n se implanta la reforma de monasterios de hombres y mujeres, conforme a los estatutos de cada corporaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfno es la renovaci\u00f3n, propuesta por San Francisco de Borja a los de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, de trayectoria recta y firme conforme en todo a la mente y letra del Concilio de Trento? El tercer P. General debe incluirse, por su esp\u00edritu y su gobierno, entre los santos renovadores de la vida religiosa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Renovador de la Iglesia con fidelidad a Trento<\/h2>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda una aseveraci\u00f3n arbitraria decir que San Francisco de Borja fue el renovador de la Iglesia, en los a\u00f1os que gobern\u00f3 su Orden. Pero s\u00ed puede afirmarse, sin temor a exagerar, que colabor\u00f3 en la reforma de la Iglesia, promovida por el Concilio de Trento, y llevada a la pr\u00e1ctica por otro santo \u00abtrentino\u00bb, el Papa P\u00edo V, hasta la inmolaci\u00f3n de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El Renacimiento hab\u00eda dejado los sedimentos de muchos males en la Iglesia Cat\u00f3lica: desprestigio del Pontificado, decaimiento de la fe; provisi\u00f3n de cargos eclesi\u00e1sticos en personas ineptas, aunque fuesen reales o pertenecientes a la alta nobleza, carentes de vocaci\u00f3n y que prescind\u00edan de sus deberes; la falta de cultura en el clero y la relajaci\u00f3n de sus costumbres; la vida religiosa de los monasterios en disoluci\u00f3n; las teor\u00edas acerca de la superioridad del Concilio sobre el Papa; cierto antagonismo nacional hacia Roma y las exacciones de la curia pontificia, que con los derechos de consagraci\u00f3n, dispensas, apelaciones, diezmos e indulgencias se hab\u00edan hecho impopulares en Centroeuropa.<\/p>\n\n\n\n<p>San Ignacio de Loyola, inspirado por el Esp\u00edritu Santo, conoci\u00f3 estos males de la Iglesia, y para remediarlos escribi\u00f3 en sus Ejercicios Espirituales ese documento, que todav\u00eda tiene vigencia, titulado \u00abReglas para el sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener\u00bb; y que empieza diciendo: \u00abDepuesto todo juicio debemos tener \u00e1nimo aparejado y pronto para <em>obedecer en todo<\/em> a la vera esposa de Cristo, que es la Santa Madre Iglesia Hierarchica\u00bb (regla 1\u00aa). Y en la regla 13\u00aa explica: \u00abDebemos tener siempre, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro si la Iglesia hierarchica as\u00ed lo determina; creyendo que entre Cristo N. S., su Esposo, y la Iglesia, su Esposa, es el mismo Esp\u00edritu que nos gobierna y rige, para la salud de nuestras almas, porque por el mismo Esp\u00edritu y Se\u00f1or nuestro, que dio los diez mandamientos, es regida y gobernada nuestra santa madre Iglesia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo Esp\u00edritu condujo a los primeros Padres de la Compa\u00f1\u00eda a quedarse en Roma y hacer voto especial de obediencia al Papa. El 13 de diciembre de 1545, el Cardenal Juan Mar\u00eda del Monte, Obispo de Palestrina, en nombre del Papa Paulo III inaugur\u00f3 el Concilio de Trento con estas palabras, dirigidas a los Padres reunidos: \u00abTen\u00e9is a bien decretar y declarar a honra y gloria de la santa e individua Trinidad, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, para aumento y exaltaci\u00f3n de la fe y religi\u00f3n cristiana, extirpaci\u00f3n de las herej\u00edas, paz y concordia de la Iglesia, reforma del clero y pueblo cristiano, y humillaci\u00f3n y total ruina de los enemigos del nombre de Cristo, que el sagrado y general Concilio de Trento principie y quede principiado\u00bb. Respondieron todos los reunidos: As\u00ed lo queremos. Entre los all\u00ed convocados estaban tres de los diez primeros sacerdotes que hab\u00edan fundado la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. El Papa hab\u00eda designado, para que fueran sus te\u00f3logos, a los PP. La\u00ednez, Salmer\u00f3n y Fabro (\u00e9ste falleci\u00f3 a poco de llegar de Espa\u00f1a, en 1546). Como procurador del Cardenal Obispo de Augusta estaba el P. Claudio Jayo. Estaba tambi\u00e9n presente el P. Pedro Canisio, te\u00f3logo del obispo Pr\u00edncipe de Augusta, aunque no fue de los diez primeros, pero s\u00ed abraz\u00f3 la vocaci\u00f3n a la Compa\u00f1\u00eda poco despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Concilio de Trento naci\u00f3 la reforma de la Iglesia, con un vigor tal que pasaron tres siglos hasta el Vaticano I, mas la puesta en pr\u00e1ctica de sus sabios decretos fue hecha por la galaxia de santos que giraron alrededor del santo Pont\u00edfice P\u00edo V. Puede contarse entre ellos, con luz propia de renovador, a san Francisco de Borja que sigui\u00f3 las reglas ignacianas para \u00absentir con la Iglesia\u00bb hasta los mayores sacrificios, que pueden presentarse, para un religioso y un superior mayor de una Orden.<\/p>\n\n\n\n<p>San P\u00edo V puso todo su esfuerzo para que los decretos del Concilio fueran promulgados en los pa\u00edses m\u00e1s cultos e introducidos en las costumbres. En 1566 apareci\u00f3 el \u00abCatecismo Romano\u00bb conforme al deseo expresado por los Padres de Trento. El Papa procur\u00f3 que fuese traducido a todos los idiomas del mundo. Para ello llam\u00f3 a colaborar en la versi\u00f3n del mismo, y en la correcci\u00f3n del texto b\u00edblico de los Setenta, a los PP. Pedro Parra y Manuel S\u00e1a, de la Compa\u00f1\u00eda. En el a\u00f1o 1568 pidi\u00f3 seis jesuitas para que predicasen en San Pedro durante la Cuaresma y orden\u00f3 al P. General que le diese un predicador para que en adelante hablase a su persona, familia y a los cardenales y cortesanos que estuviesen en el Sacro Palacio. No pudo eludir la responsabilidad. Por m\u00e1s que insisti\u00f3 ante el Sumo Pont\u00edfice, tuvo que nombrar al P. Benito Palmio, italiano, para el primer a\u00f1o; al siguiente, predic\u00f3 el P. Alfonso Salmer\u00f3n, sucedi\u00e9ndole el P. Dr. Francisco de Toledo, quien continu\u00f3 el tiempo que vivi\u00f3 San P\u00edo V y los otros Papas que le siguieron hasta 1591.<\/p>\n\n\n\n<p>La Bula \u00abIn omnibus rebus\u00bb confiaba la direcci\u00f3n de la Penitenciar\u00eda de San Pedro a la Compa\u00f1\u00eda, como la de Santa Mar\u00eda la Mayor a los dominicos y la de San Juan de Letr\u00e1n a los franciscanos reformados. Este nombramiento era dif\u00edcil aceptarlo y as\u00ed lo represent\u00f3 el P. General al Papa, con humildad y resignaci\u00f3n, alegando el agravio que se hac\u00eda a los que ten\u00edan que cesar en sus cargos de la Penitenciar\u00eda despu\u00e9s de muchos a\u00f1os en el servicio de ellos; el sentimiento que tendr\u00edan otras \u00f3rdenes religiosas m\u00e1s antiguas y con m\u00e9ritos para ellos, y la dificultad que tendr\u00eda la Compa\u00f1\u00eda en proveer bien la instituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas tuvo que aceptar la carga, aunque honrosa, llena de exigencias. Llam\u00f3 para ocuparla a te\u00f3logos y canonistas de todas las naciones de Europa y provincias jesu\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Impuso tambi\u00e9n el Papa a la Compa\u00f1\u00eda la obligaci\u00f3n del rezo en el coro, corrigiendo en este punto las Constituciones ignacianas, aduciendo el Papa que como en las antiguas \u00f3rdenes religiosas se hac\u00eda y lo prescrib\u00eda el Concilio para todas, la Compa\u00f1\u00eda no pod\u00eda ser excepci\u00f3n. El santo Pont\u00edfice no acababa de comprender la originalidad de la nueva Orden. Tambi\u00e9n mand\u00f3 que ninguno se ordenase de sacerdote antes de hacer la profesi\u00f3n solemne. Grandes trastornos ocasionaban estas decisiones, pero el Papa creyendo hacer un favor a la Compa\u00f1\u00eda persisti\u00f3 en lo mandado, a pesar de las leg\u00edtimas s\u00faplicas del P. General. Muy dolorido \u00e9ste, obedeci\u00f3 con humildad \u00abcreyendo que es negro lo que objetivamente es blanco, si la Iglesia hier\u00e1rchica as\u00ed lo determina\u00bb: durante cuatro a\u00f1os se cant\u00f3 el oficio divino en el coro y se concedi\u00f3 la profesi\u00f3n de tres votos a los que iban a recibir el presbiterado, admiti\u00e9ndoles despu\u00e9s a la de cuatro si cumpl\u00edan las condiciones requeridas por las Constituciones. Gregorio XIII, el sucesor, repuso a la Compa\u00f1\u00eda en su estado primitivo a instancias del P. Jer\u00f3nimo Nadal, que desempe\u00f1aba entonces el cargo de Vicario General.<\/p>\n\n\n\n<p>Para vigilar el cumplimiento de las disposiciones dictadas por el Concilio, envi\u00f3 P\u00edo V a todas partes Visitadores Apost\u00f3licos, entre ellos fueron varios jesuitas a algunas di\u00f3cesis de los Estados Pontificios; otros, de consejeros a la Dieta de Augsburgo; y a San Pedro Canisio le anim\u00f3 en su defensa de la fe en Alemania. Por la bula \u00abExpone nobis\u00bb (24-III-1567) facilit\u00f3 el trabajo de los misioneros, foment\u00f3 las misiones extranjeras y ayud\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda en las de Am\u00e9rica, Asia y Etiop\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>No satisfecho con realizar la reforma de la curia romana, de las \u00f3rdenes religiosas y del clero, seg\u00fan la mente del Concilio, plane\u00f3 en colaboraci\u00f3n de San Carlos Borromeo aniquilar el poder\u00edo de los turcos, ali\u00e1ndose con Venecia y Espa\u00f1a. Con estos planes envi\u00f3, en 1571, dos legaciones a los pr\u00edncipes cristianos: una, al Emperador Maximiliano y al rey de Polonia, Segismundo; otra, a Espa\u00f1a, Portugal y Francia. Con la primera fue consejero el P. Francisco de Toledo; con la segunda envi\u00f3 al mismo P. General, anciano y enfermizo, pero dispuesto a servir a la Iglesia, en su \u00abrenovaci\u00f3n\u00bb, aun con peligro de su vida. El legado era Miguel Bonelli, Cardenal Alejandrino y sobrino del Papa (llamado Alejandrino, como lo hab\u00eda sido P\u00edo V cuando era Cardenal, porque los dos proced\u00edan del campo alejandrino en el Milanesado). El legado llevaba el encargo de ultimar la Liga contra el turco y arreglar con Felipe II los conflictos que exist\u00edan entre la potestad eclesi\u00e1stica y la civil. Algo m\u00e1s de un a\u00f1o dur\u00f3 la legaci\u00f3n. El 8 de septiembre de 1572 llegaba de nuevo a Roma el P. Francisco. Habl\u00f3 con el P. Nadal, a quien hab\u00eda dejado como Vicario en su ausencia y en la noche del 30 al 1 de octubre entregaba su alma a Dios. Cinco meses antes hab\u00eda fallecido el santo Pont\u00edfice P\u00edo V.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en su agon\u00eda, fue el P. Luis de Mendoza a T\u00edvoli, donde se hallaba el Papa Gregorio XIII, para pedirle su bendici\u00f3n apost\u00f3lica y la indulgencia plenaria, \u00e9ste mostr\u00f3 tanto sentimiento de la pr\u00f3xima muerte del P. Francisco que manifest\u00f3: \u00abperd\u00eda con \u00e9l la Iglesia Cat\u00f3lica un <em>fiel siervo y firme columna\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue la renovaci\u00f3n de San Francisco de Borja en la Iglesia, con fidelidad al Concilio de Trento y heroica obediencia, sin desviaciones, a la voluntad del Vicario de Cristo. A su muerte hab\u00eda extendido la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, y con ella la fe cat\u00f3lica, por Francia, Alemania, Polonia y en Am\u00e9rica. En los siete a\u00f1os de su generalato, 14 jesuitas dieron su vida por la fe en tierra de misi\u00f3n y 36 murieron por caridad en servicio de los apestados. Quedaban \u2013seg\u00fan un cat\u00e1logo de 1773\u2013 en la Compa\u00f1\u00eda 3.905 jesuitas, de los cuales 1.127 eran sacerdotes.<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La reflexi\u00f3n hecha sobre la figura de San Francisco de Borja, que por otra parte se impone por s\u00ed misma a todo el que medita sobre su vida y su obra, me invita a ofreceros, a modo de conclusi\u00f3n, los siguientes pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace siete a\u00f1os que termin\u00f3 el Concilio Vaticano II, y a estas alturas nadie puede dudar de que la Iglesia necesitaba una reforma profunda. Bienvenida sea esta reforma, el reconocimiento de la misma y la generosidad con que ha sido emprendida. Pero la historia nos demuestra que, en estos grandes momentos de crisis y cambios, que suelen producirse cada cierto tiempo, los verdaderos profetas que abren caminos son los h\u00e9roes de la fidelidad profunda, los que vueltos hacia s\u00ed mismos y hacia Dios supieron extraer la fuerza oculta que late en las entra\u00f1as de la misma Iglesia para proyectarla hacia el mundo seg\u00fan las exigencias de la \u00e9poca. Esos son los verdaderos art\u00edfices de la renovaci\u00f3n. Junto a ellos, e incluso estorb\u00e1ndoles la audiencia que merecen, aparecen siempre los enjambres de pseudo-profetas que prefieren el grito a la palabra mansa, el gesto novedoso al esfuerzo serio y constante, la pirueta acrob\u00e1tica en las ideas y en la vida del esp\u00edritu al l\u00f3gico encadenamiento de lo antiguo y lo nuevo <em>(nova et vetera).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Borja fue de los primeros, de los que de verdad se vuelven a s\u00ed mismos y a Dios, y despu\u00e9s act\u00faan. En el campo de la cultura contempor\u00e1nea; en la funci\u00f3n y desarrollo de colegios y universidades; en las sugerencias eficaces para que se fundaran determinadas Congregaciones romanas; en el noble aprovechamiento y destino de las riquezas del mundo, las del dinero y las de la amistad con los reyes y los nobles de la \u00e9poca; en su preocupaci\u00f3n social por las clases m\u00e1s necesitadas; en su universalismo misionero hacia Am\u00e9rica y hacia cualquier otro lugar del mundo entonces conocido; en su estilo de gobierno, mezcla de autoridad firme y de bondadosa paternidad reconocida por unos y por otros; en su espl\u00e9ndida obediencia al Romano Pont\u00edfice ofreci\u00e9ndole servicios siempre eficaces, Borja asegur\u00f3 los caminos de la renovaci\u00f3n sin desviaciones. Los resultados los ha recogido la historia con honor y con respeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos del ejemplo de estos hombres. Cada uno de ellos vale m\u00e1s que cien batallones de reformadores que hablan y hablan sobre todo lo divino y lo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos notas, quisiera a\u00f1adir para terminar. Una, el espa\u00f1olismo de Borja. Lo mantuvo siempre, sin obst\u00e1culo ni merma alguna de su entrega a los horizontes m\u00e1s universales de la Iglesia una y cat\u00f3lica. \u00a1Cu\u00e1nto y qu\u00e9 delicado respeto para con las personas e instituciones de su patria! \u00c9l no incurri\u00f3 en un vicio en que tampoco suelen incurrir los franceses, los italianos, los austr\u00edacos, etc., los cuales hablan con gran gozo de su patria y de los servicios que a la Iglesia ha prestado. S\u00f3lo entre nosotros, o al menos con m\u00e1s abundancia que en otras partes, surgen ahora \u2013ahora cuando tan necesario es recordarlo incluso como exigencia de cultura\u2013 las reticencias o los desprecios. Esto no es justo. Hay que hablar de la Espa\u00f1a cat\u00f3lica con humildad, y dispuestos a reconocer nuestros defectos, pero sin recurrir a esas frasecitas del \u00abnacional catolicismo\u00bb, etc., empleadas tantas veces con iron\u00eda y aun con crueldad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y otra. Su madurez humana. A Borja le ven\u00eda esta gran cualidad de su condici\u00f3n seglar y de las grandes y ricas experiencias logradas en su vida. \u00bfNo ser\u00e1 \u00e9sta, aparte su fidelidad a la gracia, una de las m\u00e1s profundas ra\u00edces de su equilibrio? Hoy, en nuestros afanes de renovaci\u00f3n, hay mucho infantilismo, mucha inmadurez. Damos a veces la impresi\u00f3n de que somos como chiquillos de un colegio a quienes han dado vacaciones y en los patios de recreo nos dedicamos apresuradamente a cambiarlo todo con procedimientos tales que, de seguir as\u00ed, podr\u00edamos quedamos sin patio, sin recreo y sin colegio.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente, como no pod\u00eda menos de suceder, las aguas vuelven ya a su cauce y cada vez vamos comprendiendo mejor que necesitamos, s\u00ed, mucha renovaci\u00f3n, pero que \u00e9sta se logra con santidad interior, no con falsas teolog\u00edas; con estudio serio y profundo, no con frases repetidas; con servicio a los hombres en todas sus dimensiones; con af\u00e1n pastoral muy vivo y con fidelidad sincera al Magisterio de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>Monumenta Historica S.<\/em><em> I., <\/em><em>Epistolae Ignatii,<\/em>1,444.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>MHSI, Sancti Francisci Borgiae,<\/em> 5, 728-887. Con la sigla MB se designa a continuaci\u00f3n la MHSI dedicada al Santo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Dionisio V\u00e1zquez,<em>Vida de San Francisco de Borja,<\/em>1, III, c. III.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 1, IV, c. XI.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> F. J. Rodr\u00edguez Molero, <em>Dos <\/em><em>santos, \u00c1vila y Borja, en Granada,<\/em> Manresa 42 (1970) 243-278.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> P. de Ribadeneira, <em>Vida del P. Francisco de Borja,<\/em> cap. 7, en <em>Historias de la Contrarreforma,<\/em> BAC 4, Madrid 1945, 648. V\u00e9ase tambi\u00e9n Dionisio V\u00e1zquez, <em>o. c.,<\/em> cap. XIII.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> P. Cienfuegos,<em>Vida de San Francisco de Borja,<\/em>I, cap. 21.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> P. de Ribadeneira, <em>o. c.,<\/em> cap. 13, 724.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <em>MB,<\/em> I, 587-594.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> <em>MB,<\/em> II, 691: carta del P. A. Oviedo a San Ignacio, 22 de noviembre de 1546.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> <em>MHSJ, Epistolae Ignatii,<\/em>2, 233-237.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 3, 49.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> <em>MHSJ, Epistolae Mixtae,<\/em>3, 238.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> <em>MB,<\/em>3, 161,7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> <em>Epistolae Mixtae,<\/em>4, 612 ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>MB,<\/em> 3, 475-483.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> <em>Constitutionum Societatis Iesu textus latinus, praefatio antiqua<\/em>(Patri Petro de Rivadeneira attributa): MHSI 65, CXLIX.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> <em>MB,<\/em> 5, 71-87.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> M. Aragon\u00e9s Virgili, <em>Historia del Pontificado,<\/em><em> v<\/em>ol. II, Barcelona 1945. R. Garc\u00eda Villoslada,<em>Manual de Historia de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/em><em>, <\/em>Madrid 1941.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada en el Casino de Fomento, de Gand\u00eda, el 21 de febrero de 1973, en el acto organizado con motivo del quinto centenario de la muerte de San Francisco de Borja. Texto tomado de la edici\u00f3n publicada dicho a\u00f1o, con pr\u00f3logo del Dr. Benjam\u00edn Civera Miralles, can\u00f3nigo magistral de Valencia. Renovaci\u00f3n sin desviaciones. 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