{"id":1057,"date":"2024-09-27T14:45:50","date_gmt":"2024-09-27T12:45:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1057"},"modified":"2024-09-27T14:50:55","modified_gmt":"2024-09-27T12:50:55","password":"","slug":"en-la-beatificacion-de-tres-carmelitas-descalzasel-cardenal-spinola-y-d-manuel-domingo-y-sol","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/en-la-beatificacion-de-tres-carmelitas-descalzasel-cardenal-spinola-y-d-manuel-domingo-y-sol\/","title":{"rendered":"En la beatificaci\u00f3n de tres Carmelitas Descalzas, el Cardenal Sp\u00ednola y D. Manuel Domingo y Sol"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Carta Pastoral de marzo de 1987 dirigida a los sacerdotes, comunidades religiosas y fieles de la archidi\u00f3cesis de Toledo. Texto en el BOAT, marzo 1987, 165-189.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para la Iglesia Espa\u00f1ola es un gran acontecimiento, y fecund\u00edsimo,<br>la exaltaci\u00f3n simult\u00e1nea de cinco de sus hijos a la Gloria del Bernini<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Queridos diocesanos:<\/p>\n\n\n\n<p>La ya pr\u00f3xima beatificaci\u00f3n de un obispo, un sacerdote y tres religiosas de nuestra Iglesia de Espa\u00f1a me mueve a tomar la pluma para escribir esta Carta Pastoral que dirijo a todos los miembros de la gran familia diocesana, consciente de que cumplo un deber de mi ministerio episcopal, al presentaros el ejemplo de amor a Dios y a la Iglesia que dieron estos hijos suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia espa\u00f1ola y universal tiene hoy necesidad de ver de cerca a los testigos del Dios vivo, hombres y mujeres de nuestro tiempo cuyas vidas nos hablan de lealtad cristiana, serio compromiso al servicio del Evangelio, trabajo apost\u00f3lico lleno de confianza en Dios y coherencia con su fe hasta el grado m\u00e1ximo con que se puede manifestar en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Una Iglesia sin santidad no es concebible: \u00abEs indefectiblemente santa, ya que Cristo, el Hijo de Dios, a quien con el Padre y el Esp\u00edritu llamamos <em>el solo Santo,<\/em> am\u00f3 a la Iglesia como a su esposa, entreg\u00e1ndose a s\u00ed mismo por ella para santificarla, la uni\u00f3 a s\u00ed mismo como su propio cuerpo y la enriqueci\u00f3 con el don del Esp\u00edritu Santo para gloria de Dios\u00bb (LG 39).<\/p>\n\n\n\n<p>Y una Iglesia de la santidad sin santos, ser\u00eda un esc\u00e1ndalo inexplicable, pues ser\u00eda acusada de hacer ineficaces los m\u00e9ritos de Cristo y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sobre los redimidos, que tiende a conseguir ese fin como a su propia meta: \u00abLos seguidores de Cristo, llamados por Dios, no en virtud de sus propios m\u00e9ritos, sino por designio y gracia de \u00c9l, y justificados en Cristo Nuestro Se\u00f1or, en la fe del bautismo han sido hechos hijos de Dios y part\u00edcipes de la divina naturaleza, y por lo mismo santos; conviene, por consiguiente, que esa santidad que recibieron, sepan conservarla y perfeccionarla en su vida, con la ayuda de Dios&#8230; Fluye de ah\u00ed la clara consecuencia de que todos los fieles, de cualquier estado o condici\u00f3n, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfecci\u00f3n de la caridad, que es una forma de santidad que promueve, aun en la sociedad terrena, un nivel de vida m\u00e1s humano. Para alcanzar esa perfecci\u00f3n, los fieles, seg\u00fan la diversa medida de los dones recibidos de Cristo, siguiendo sus huellas y amold\u00e1ndose a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, deber\u00e1n esforzarse para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del pr\u00f3jimo. As\u00ed la santidad del Pueblo de Dios producir\u00e1 frutos abundantes, como brillantemente lo demuestra en la historia de la Iglesia la vida de tantos santos\u00bb (LG 40).<\/p>\n\n\n\n<p>Recibimos, pues, con justificada alegr\u00eda la decisi\u00f3n del Sumo Pont\u00edfice de reconocer p\u00fablica y solemnemente la santidad de estos cinco nuevos hijos de la Iglesia espa\u00f1ola, lo agradecemos, y esperamos que de este hecho se deriven copiosos frutos para los sacerdotes y las comunidades religiosas y aun para los seglares. Durante estos a\u00f1os del posconcilio se nos ha hecho familiar, y lo proclamamos gozosamente, que todos formamos parte de la Iglesia, Pueblo de Dios, ese \u00abpueblo mesi\u00e1nico que tiene por cabeza a Cristo&#8230;, por condici\u00f3n la dignidad y libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Esp\u00edritu Santo como en un templo&#8230;, por ley el nuevo mandato del amor&#8230;, por meta la dilataci\u00f3n del Reino de Dios&#8230; hasta que sea consumado al fin de los tiempos\u00bb (LG 9).<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar tanto como hablamos de ese Pueblo de Dios, y olvidarnos de que el fin principal para el que ha sido constituido, el de avanzar continuamente en el seguimiento de Cristo, viviendo de su vida y practicando las virtudes que \u00c9l nos se\u00f1al\u00f3, es quedarnos en la superficie de un cristianismo sin ra\u00edces, sin consistencia y sin frutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso os escribo. Un obispo espa\u00f1ol no puede permanecer indiferente ante el acontecimiento que se avecina, del que pueden derivarse grandes frutos para la vida de la comunidad eclesial en Espa\u00f1a. Sucede, adem\u00e1s, que los cinco nuevos beatificados tuvieron relaci\u00f3n, algunos muy estrecha, con nuestra Di\u00f3cesis de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las primicias del martirologio espa\u00f1ol del siglo XX<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Tres Carmelitas Descalzas<\/h3>\n\n\n\n<p>El 22 de marzo de 1986 se dictaba, en la Congregaci\u00f3n para la Causa de los Santos, el decreto declaratorio de la constancia del martirio de las<\/p>\n\n\n\n<p>Siervas de Dios, <em>Mar\u00eda del Pilar de San Francisco de Borja, Mar\u00eda de tos \u00c1ngeles de San Jos\u00e9<\/em> y <em>Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas,<\/em> cuyo sacrificio violento tuvo lugar en d\u00eda 24 de julio de 1936, en las calles de Guadalajara que pertenec\u00eda entonces a nuestra Archidi\u00f3cesis Primada.<\/p>\n\n\n\n<p>Este decreto sobre la constancia del martirio, avalado por S.S. Juan Pablo II, constituye un paso decisivo no s\u00f3lo para la presente causa de beatificaci\u00f3n y ulterior canonizaci\u00f3n, a tenor de la disciplina can\u00f3nica vigente, sino tambi\u00e9n para la posible letan\u00eda martirial con que se enriqueci\u00f3 la Iglesia en Espa\u00f1a en los d\u00edas de su dura prueba, all\u00e1 por los a\u00f1os 1931- 1936. Desde los primeros siglos del cristianismo \u2013la \u00e9poca romana de las persecuciones y, m\u00e1s tarde, la del odio religioso de los califas musulmanes\u2013 no conoc\u00eda la Iglesia espa\u00f1ola la riqueza palpitante del martirio con la profusi\u00f3n, el pluralismo y la diafanidad testifical del \u00abmartirologio posible\u00bb de nuestro siglo XX. El que ahora inauguran las tres Carmelitas Descalzas del Monasterio de San Jos\u00e9, de Guadalajara.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra Di\u00f3cesis, por aquellas fechas del martirio, maduraron estas almas escogidas su consagraci\u00f3n a Dios en momentos dif\u00edciles. A escasos metros de su clausura consumaron su sacrificio integral de amor y fidelidad suprema a Cristo, el 24 de julio de 1936. Y en Toledo se inici\u00f3, el 4 de mayo de 1955 bajo la presidencia del Emmo. Cardenal Primado Pl\u00e1 y Deniel, el proceso diocesano sobre su posible beatificaci\u00f3n, que ahora est\u00e1 a punto de culminar por decisi\u00f3n del Santo Padre Juan Pablo II.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de los otros dos nuevos Beatos que van a ser proclamados, el Cardenal hispalense <em>Don Marcelo Sp\u00ednola<\/em> y el sacerdote catal\u00e1n <em>Don Manuel Domingo y Sol,<\/em> las tres Carmelitas Descalzas alcanzan el refrendo eclesial de su beatificaci\u00f3n casi desde el anonimato silencioso de la clausura. Frente a vidas curtidas en la caridad pastoral heroica y cargadas de a\u00f1os de santidad cotidiana \u00abp\u00fablica\u00bb, estas almas llegan a los altares por el atajo de la plenitud testifical de la caridad por el martirio, en plena madurez humana una de ellas, peno apenas estrenando juventud y vida consagrada las dos restantes. A una muerte tranquila y santa, en la serenidad de la entrega definitiva, y arropada por el amor comprendido y secundado de los suyos, y de sus obras entre los hombres, sustituye en el caso de las M\u00e1rtires del Carmelo la violencia sangrienta de una muerte impuesta en clima de odio irracional y ferozmente inhumano y anticristiano. Tal es la riqueza del Evangelio en la Iglesia, que lo mismo lleva a la santidad mediante la lenta transformaci\u00f3n del hombre por la gracia ordinaria coherentemente secundada, que por el don carism\u00e1tico de la inmolaci\u00f3n cruenta en testimonio de fe y amor hasta el hero\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras los Siervos de Dios, don Marcelo Sp\u00ednola y don Manuel Domingo y Sol alcanzan su plena madurez en la santidad en un proceso existencial de abnegaci\u00f3n, fidelidad creciente, humildad y candad ministerial en la heroicidad cotidiana, las Carmelitas martirizadas maduran en la entrega plena de una vocaci\u00f3n claustral, en la profundidad silenciosa de la oraci\u00f3n contemplativa, en el trabajo y en aislamiento casi an\u00f3nimo de la vida interior y de la paz teresiana, en una entrega incondicional a Dios y a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Sus vidas<\/h3>\n\n\n\n<p>Los respectivos procesos can\u00f3nicos evocan, como lemas de aquellas vidas, las recias palabras de Santa Teresa, en cuyo esp\u00edritu vivieron fielmente su vocaci\u00f3n cristiana y martirial: \u00abQuien de veras comienza a servir a Dios, lo menos que puede ofrecer es la vida.\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sor Mar\u00eda Pilar (Jacoba Mart\u00ednez Garc\u00eda), a los 58 a\u00f1os de edad, Sor Mar\u00eda \u00c1ngeles (Marciana Valtierra Tordesillas), a los 31, y Sor Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas (Eusebia Garc\u00eda Garc\u00eda), a los 27; la primera tras treinta y siete a\u00f1os de vida consagrada, la segunda con apenas cinco de profesi\u00f3n y la tercera que a\u00fan no hab\u00eda completado los diez de consagraci\u00f3n, todas estaban igualmente maduras y curtidas en disponibilidad heroica para el martirio. Privilegio carism\u00e1tico en el Evangelio y en la Iglesia, que de ordinario no se improvisa, por m\u00e1s que a veces le preceda una vida aparentemente sin relieve o anodina, in\u00fatil para el mundo, aunque inmolada en la entra\u00f1a misma del misterio del Cuerpo M\u00edstico que es la Iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun cuando el carisma del martirio venga determinado por coyunturas hist\u00f3ricas por las que ha de atravesar la Iglesia en el mundo, y por m\u00e1s que su verificaci\u00f3n de ordinario se realice en una fecha determinada y en circunstancias heroicas para la biograf\u00eda personal de los m\u00e1rtires, es la gracia la que misteriosamente prepara para ello desde mucho antes, y la conciencia decisoria del propio m\u00e1rtir, que se va evidenciando normalmente templada para ello en formas de amor misterioso y profundo, que presiente, desea o anhela, y se curte en inmolaci\u00f3n silenciosa e incondicionada, en fidelidad disponible, en ilusi\u00f3n victimal y en amor radical entrenado en la interioridad cotidiana que enriquece y transforma.<\/p>\n\n\n\n<p>Es exactamente lo que de las tres Carmelitas m\u00e1rtires atestiguan los documentos testificales del proceso de beatificaci\u00f3n (cf. Sda. Congr. Causa SS., <em>Decretum<\/em> 22 mar. 1986; cf. B.O.A., Toledo, octubre 1986, p\u00e1gs. 679- 684).<\/p>\n\n\n\n<p>La priora del convento, M. Araceli, es clara en su testimonio: \u00abLas tres Siervas estaban dispuestas a perseverar e incluso morir si hiciera falta. Todas estaban dispuestas a lo que viniera, dispuestas a morir antes que ofender a Dios.\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a> \u00abLas tres Siervas estaban dispuestas a sufrir el martirio y me consta ya de antes que las Hermanas Teresa y \u00c1ngeles ten\u00edan verdadero anhelo por el martirio\u00bb, es el testimonio de Sor Mar\u00eda del Sagrado Coraz\u00f3n, otra religiosa de la comunidad<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s expl\u00edcita a\u00fan fue Sor Mar\u00eda del Rosario: \u00abEl mismo d\u00eda 22 de julio de 1936 tuvimos Misa a puerta cerrada&#8230; permaneciendo todo el d\u00eda en la oraci\u00f3n y, al caer la tarde, la Hermana Pilar se acerc\u00f3 a la Priora, Sor Araceli, para decirle: \u201cMadre, he dicho al Se\u00f1or que si quiere alguna v\u00edctima de esta Comunidad, que me escoja a m\u00ed y se salven las dem\u00e1s\u201d\u00bb; \u00ab&#8230; contesto con un \u201cViva Cristo Rey\u201d, y ojal\u00e1 diera mi vida en una guillotina por \u00c9l\u00bb, hab\u00eda escrito en fechas anteriores la Hermana Teresa<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>De la Hermana \u00c1ngeles testifica otra religiosa en el proceso: \u00abAlma muy humilde y virtuosa ten\u00eda grandes deseos del martirio, pero advert\u00eda siempre que se consideraba indigna de esta gracia que ella consideraba muy grande.\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A este temple martirial hab\u00edan llegado desde actitudes y procesos personales muy distintos. En la peque\u00f1a \u00abhistoria de salvaci\u00f3n\u00bb que la gracia divina y la fidelidad humana responsable van tejiendo a diario, cada una hab\u00eda ido dejando en el ambiente conventual una peculiar semblanza personal de su vida consagrada.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sor Mar\u00eda Pilar,<\/em> aragonesa de origen (de Tarazona), durante sus treinta y siete a\u00f1os de consagraci\u00f3n hab\u00eda dado muestras de finura de amor a la Eucarist\u00eda viviendo intensamente la presencia cercana de Cristo \u00abVivo\u00bb en el misterio; en un di\u00e1logo entra\u00f1able y constante hab\u00eda madurado su amor de experiencia en la intimidad con Cristo, \u00abel Vivo\u00bb, seg\u00fan expresi\u00f3n espont\u00e1nea suya y que atestigua el Decreto \u00absuper dubio\u00bb.<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>Sor \u00c1ngeles de San Jos\u00e9,<\/em> natural de Getafe, en la provincia de Madrid un\u00eda a una entrega apost\u00f3lica parroquial de su primera juventud, una piedad eucar\u00edstica y mariana, traducida en meticulosa fidelidad al ideal de perfecci\u00f3n en la austeridad y en las cosas peque\u00f1as, mediante el constante dominio de s\u00ed misma o abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica. Sin que faltara en el temple de su alma el ansia misionera desde la inmolaci\u00f3n claustral. \u00abA ver si somos fieles, para que Dios nos conceda la gracia de ser m\u00e1rtires\u00bb, le hab\u00eda o\u00eddo decir repetidas veces una Hermana de la Comunidad<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>. Fue la primera en consumar su vida con el martirio en la tarde del 24 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>A la Hermana <em>Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas<\/em> le hab\u00eda moldeado el alma el ejercicio cotidiano de la caridad fraterna. Oriunda de la misma provincia de Guadalajara (nacida en Mochales) en el seno de una familia intensamente religiosa, educada por un t\u00edo suyo sacerdote con ministerio en Sig\u00fcenza, y en el ambiente del colegio de las MM. Ursulinas, adem\u00e1s de su anhelo de virginidad prontamente consagrada, entre los 9 y los 11 a\u00f1os<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>, a los 17 a\u00f1os hac\u00eda su primera profesi\u00f3n religiosa. De temperamento vivo, impulsivo a la vez que generoso, supo interiorizar su abnegaci\u00f3n hasta dejar en la vida de la Comunidad una peculiar semblanza caracterizada por la m\u00e1s delicada, constante y sencilla caridad. \u00abPracticaba la caridad con verdadero vencimiento, habi\u00e9ndolo manifestado especialmente en su oficio de enfermera, desvivi\u00e9ndose por todas las enfermas con atenciones; ten\u00eda como lema \u201cante todo la caridad\u201d.\u00bb Lo que tambi\u00e9n refrenda la testigo M. Priora, Sor Araceli y la Hermana Sor Teresa del Sagrado Coraz\u00f3n<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>. \u00abEra tambi\u00e9n un alma eucar\u00edstica, que se pasaba muchos ratos junto a la reja y dec\u00eda que estaba tomando ba\u00f1os de sol. Llamaba la atenci\u00f3n por el fervor con que rezaba el oficio divino, y manifest\u00f3 su amor a las misiones con el deseo de ir a fundar al Jap\u00f3n.\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a> Su martirio result\u00f3 m\u00e1s lento por haber sobrevivido a las otras dos en su sacrificio y haber tenido que afrontar especiales insinuaciones y asechanzas contra su condici\u00f3n de consagrada<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Su martirio<\/h3>\n\n\n\n<p>A estas tres almas selectas, el Carmelo se les torn\u00f3 en Calvario entre los d\u00edas 22 y 24 de julio de 1936. En una Espa\u00f1a en la que el odio fratricida y la anarqu\u00eda dominaban la calle e impon\u00edan su revancha.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, a la vuelta de cincuenta a\u00f1os, si no se quiere escribir la historia desde el silencio, el disimulo convencional o la mentira, ya resulta sospechoso el solo cuestionar el hecho palmario de una aut\u00e9ntica persecuci\u00f3n religiosa. Existi\u00f3 esta persecuci\u00f3n, aunque el conflicto tuvo tambi\u00e9n otras motivaciones. Constituir\u00eda una verdadera aberraci\u00f3n anti-hist\u00f3rica, anti-pastoral y anti-teol\u00f3gica, pretender explicar de otra manera una muerte alevosa, ensa\u00f1ada e impune, a plena luz del d\u00eda, cazadas en las calles c\u00e9ntricas las tres religiosas salidas de su clausura monacal, y por el solo hecho de sospechar que fueran \u00abmonjas\u00bb. Poco importa que la sa\u00f1a anticristiana en aquel momento se encarnara en grupos adue\u00f1ados de las calles, no por generaci\u00f3n espont\u00e1nea, sino como fruto sociol\u00f3gico de ideolog\u00edas, consignas y programas largamente incubados en el odio visceral, social y pol\u00edtico a Dios y a la Iglesia. Tales hechos, con la profusi\u00f3n, impunidad y uniformidad programada con que se registraron en cuantas regiones espa\u00f1olas quedaron en la contienda a merced de una de las partes beligerantes, no tendr\u00e1n nunca cabal explicaci\u00f3n hist\u00f3rica si se disimula o trata de eliminar, en su g\u00e9nesis ideol\u00f3gica y social, el hecho profundo del odio antirreligioso. Es absolutamente exacto el juicio que el Prelado actual de la Di\u00f3cesis de las M\u00e1rtires Carmelitas ha podido formular: \u00abSin negar que muchas muertes en aquel doloroso per\u00edodo de nuestra historia, se debieron a complejas motivaciones, es indiscutible que un numeroso grupo de hombres y mujeres dio su vida por motivos puramente religiosos; en otros, al menos, prevalentemente religiosos. Los mataron por odio a la religi\u00f3n, a la fe, a la Iglesia, y ellos aceptaron esa muerte perdonando a sus verdugos y ejecutores.\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro caso, los hechos fueron los siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>El 22 de julio la ciudad de Guadalajara se ve turbada por la presencia incontrolada de milicianos armados. El temor a un posible incendio del Monasterio aconseja a la Comunidad carmelitana buscar refugio en hogares y pensiones conocidas de la ciudad, tomando vestimentas seglares. El 24 de julio las tres m\u00e1rtires, junto con otras religiosas carmelitas y de otras comunidades, se encuentran cobijadas en una pensi\u00f3n de la calle \u2018Teniente Figueroa\u2019, cuya due\u00f1a, acobardada por la situaci\u00f3n, las impulsa a buscar otros refugios, admitiendo la permanencia de s\u00f3lo tres de las alojadas. Es entonces cuando Sor Teresa, magn\u00e1nima y confiada, decide que la acompa\u00f1en otras dos religiosas confiando en ser acogidas en una casa conocida. Hacia las cuatro de la tarde se le unen las Hermanas Pilar y \u00c1ngeles con esta intenci\u00f3n. Apenas tienen tiempo para recorrer el tramo que les permita pasar a la antigua calle Mayor Baja. All\u00ed son descubiertas por un pelot\u00f3n de milicianos que, alentados por el odio sat\u00e1nico de una camarada miliciana, les siguen los pasos, mientras ellas intentan, humilladas y azoradas, encontrar refugio in\u00fatilmente en la calle de Francisco Cuesta. All\u00ed mismo son acribilladas Sor \u00c1ngeles y Sor Pilar. Aqu\u00e9lla mortalmente, \u00e9sta gravemente herida, sobre la que, al intentar cruzar la calle, siguen disparando. Todav\u00eda sobrevivi\u00f3 lo suficiente para ser transportada primeramente a una farmacia cercana, donde un m\u00e9dico la examina y pide su urgente traslado a la Cruz Roja. All\u00ed algunos milicianos que a\u00fan la acompa\u00f1an, intentaron rematarla. Trasladada finalmente al Hospital Provincial, un m\u00e9dico y una Hija de la Caridad, que sigue trabajando en traje seglar, recogen sus \u00faltimas palabras de perd\u00f3n y fueron testigos de su muerte martirial<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre tanto, Sor Teresa, m\u00e1s \u00e1gil, hab\u00eda logrado escapar a las primeras descargas intentando refugiarse en las inmediaciones. Junto al Hotel Palace, en la calle Miguel Fluiters, varios milicianos le impiden la entrada. Uno de ellos intent\u00f3 tomarla por el brazo para llev\u00e1rsela, con promesas de ofrecerle seguridad camino del cementerio, donde al fin fue asesinada. Seg\u00fan testigos del proceso, su \u00faltimo grito fue un \u00abViva Cristo Rey\u00bb<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se apagaron as\u00ed las vidas de aquellas tres Carmelitas que no hicieron otra cosa m\u00e1s que amar y perdonar. \u00a1Monjas de clausura! \u00a1Humildes y silenciosos amores que aportan a la Iglesia de Cristo la fecundidad riqu\u00edsima de su sacrificio! Lo hacen con fe profunda, con conocimiento suficiente de lo que la Iglesia pide de ellas, con delicadeza insuperable.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo yo que no hay ning\u00fan Carmelo, y ninguna comunidad religiosa de cualquier otra Orden en que se viven los consejos evang\u00e9licos, que no haga sentir a sus miembros el deseo de ofrecer testimonio del martirio, si las circunstancias lo exigiesen. En esa tensi\u00f3n serena de amor viven continuamente. \u00a1Qu\u00e9 lecci\u00f3n para todos nosotros!<\/p>\n\n\n\n<p>Es sabido que Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, cuando muy joven todav\u00eda fue a Roma, en compa\u00f1\u00eda de su padre, un d\u00eda de su estancia en la Ciudad Eterna se acerc\u00f3 al Coliseo, y, en un movimiento irreprimible, se arrodill\u00f3 en el centro del anfiteatro y bes\u00f3 el suelo en homenaje a los m\u00e1rtires que hab\u00edan derramado all\u00ed su sangre por amor a Cristo. Ella hubiera querido hacer lo mismo. Y lo hizo, aunque de manera incruenta, cuando a\u00f1os m\u00e1s tarde ofreci\u00f3 su vida en holocausto, en el Carmelo de Lisieux. Esa fuerza es la que sostiene a la Iglesia y la libera de la mediocridad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso presente, las Carmelitas de Guadalajara ofrecieron su vida tambi\u00e9n por Espa\u00f1a, porque amaban a su patria y quer\u00edan que los espa\u00f1oles vivi\u00e9ramos en paz unos con otros. Ellas no pudieron comprender por qu\u00e9 hubo tanto odio y tanto ensa\u00f1amiento. Murieron, como otros sacerdotes y miembros de comunidades religiosas, y seglares, por amor a Cristo y por todos nosotros. Ojal\u00e1 que en el mutuo respeto de unos a otros logremos la paz y la concordia, y nosotros, los sacerdotes, eduquemos mejor a nuestro pueblo en el conocimiento de Cristo y el amor al Evangelio, si es que nos dejan educarle.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra Di\u00f3cesis de Toledo, de la que eran hijas cuando derramaron su sangre, no puede olvidarlas ni olvidar su lecci\u00f3n en vida y en muerte. Ojal\u00e1 nunca falten vocaciones para los siete Carmelos con que hoy contamos, y para las dem\u00e1s comunidades religiosas de vida contemplativa o apost\u00f3lica que dan gloria a Dios y oran o trabajan por los hombres.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Cardenal Sp\u00ednola, imagen del Buen Pastor<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Unos rasgos de su vida<\/h3>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 en 1835 y muri\u00f3 en 1906. Lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n en la vida de este insigne Prelado es el conjunto armonioso de sus virtudes. Caridad sin l\u00edmites y celo infatigable, oraci\u00f3n interior y trabajo pastoral agotador, distinci\u00f3n aristocr\u00e1tica y humildad conmovedora, cultura civil y formaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, asceta riguroso y padre comprensivo de sus hijos, se\u00f1or lleno de dignidad y servicial hasta hacerse mendigo en favor de los pobres.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede resumirse en unas breves p\u00e1ginas una vida tan rica por lo cual os recomiendo a todos que procur\u00e9is leer la biograf\u00eda que del \u00e9l escribi\u00f3 Jos\u00e9 M\u00aa Javierre con el t\u00edtulo de <em>Don Marcelo de Sevilla,<\/em> o la m\u00e1s breve del P. Jos\u00e9 Antonio de Sobrino, S.J., <em>El Venerable Sp\u00ednola. Perfil y esp\u00edritu.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 el ejercicio de la abogac\u00eda para emprender el camino del sacerdocio; fue coadjutor, p\u00e1rroco, consiliario de diversas asociaciones, can\u00f3nigo, obispo auxiliar, obispo propio en Coria-C\u00e1ceres y en M\u00e1laga, arzobispo de Sevilla, cardenal de la Santa Iglesia Romana. Y en todas partes y en todos los cargos que desempe\u00f1\u00f3, la misma armon\u00eda de virtudes, la misma dedicaci\u00f3n y entrega, el olvido de s\u00ed mismo y el servicio de la Iglesia y a la sociedad de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seminaristas que hoy vienen a nuestros seminarios en edad ya adulta, los p\u00e1rrocos y obispos tenemos mucho que aprender de aquel hombre extraordinario que no tuvo m\u00e1s ambici\u00f3n que la de alcanzar la santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribi\u00f3 incesantemente, y se calcula que salieron de su pluma 16.000 folios manuscritos, predic\u00f3 unos 10.000 sermones y pl\u00e1ticas, confiri\u00f3 el Sacramento de la Confirmaci\u00f3n a m\u00e1s de 300.000 ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Atento a las necesidades de su tiempo, no se limit\u00f3 a proclamarlas para que los dem\u00e1s las remediasen, sino que hizo y puso en marcha cuanto estaba en sus manos para que las palabras se vieran acompa\u00f1adas de las obras. Para la educaci\u00f3n de la juventud femenina principalmente la m\u00e1s desvalida, fund\u00f3 la <em>Congregaci\u00f3n de las Esclavas del Divino Coraz\u00f3n<\/em>; para trabajar en el campo de la prensa impuls\u00f3 la fundaci\u00f3n de <em>El Correo de Andaluc\u00eda<\/em>; para subvenir a las necesidades perentorias de los pobres foment\u00f3 asociaciones y obras de caridad, y se convirti\u00f3 en el \u00abArzobispo mendigo\u00bb que se lanz\u00f3 a pedir limosna por las calles de Sevilla, bajo el sol abrasador de verano, yendo de puerta en puerta para aliviar las consecuencias de la sequ\u00eda de 1905.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00eda que preguntar cu\u00e1l era el secreto \u00edntimo de aquella vida de ap\u00f3stol que a tantos asombr\u00f3 entonces y despu\u00e9s. Y la respuesta es sencilla: vivi\u00f3 totalmente entregado a un ideal de santidad como \u00fanico af\u00e1n de su vida hacia el cual tend\u00edan todos sus trabajos, sus amores y sus sacrificios. \u00abSi me preguntan qu\u00e9 es lo que m\u00e1s anhelo en este mundo \u2013escribi\u00f3\u2013 sin vacilar responder\u00e9: santificarme.\u00bb En la Eucarist\u00eda y en el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas encontr\u00f3 el manantial del agua fresca y pura que le permiti\u00f3 saciar su sed.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Su relaci\u00f3n con el Cardenal Sancha, de Toledo<\/h3>\n\n\n\n<p>Hay un episodio en su vida que tiene particular inter\u00e9s para el clero toledano. Merece ser conocido.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Proceso de su Beatificaci\u00f3n y tanto en la <em>Positio super causae introductione<\/em> (Roma, 1955) como en la <em>Positio super virtutibus<\/em> (Sacr. Congr. pro Causis Sanctorum, Roma, 1978) se cierran significativamente ambos documentos definitivos con este ep\u00edgrafe: <em>De quaestione cum Cardin. Sancha<\/em> (Asunto con el Cardenal Sancha). Posiblemente el episodio de su vida m\u00e1s invocado y m\u00e1s perturbador en todo el proceso can\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero episodio que, a su vez, termina evidenciando el grado de madurez heroica a que, en materia de humillaci\u00f3n y humildad, hab\u00eda llegado el Arzobispo hispalense. Explica tambi\u00e9n, en parte, el que Don Marcelo Sp\u00ednola desde enero de 1896 hasta diciembre de 1905 rigiera la Archidi\u00f3cesis de Sevilla sin el tradicional t\u00edtulo de Cardenal, y que s\u00f3lo antes de su muerte, el 19 de enero de 1906, apenas durante cuarenta d\u00edas, gozara del Cardenalato, sin llegar a recibir el galero de tal dignidad de manos de San P\u00edo X, que se lo hab\u00eda otorgado.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hechos comienzan el 25 de febrero de 1889, en que el Eminent\u00edsimo Cardenal Sancha, Primado de Espa\u00f1a, firm\u00f3 y public\u00f3 un documento pastoral con este t\u00edtulo: \u00ab<em>Consejos al Clero de su Arzobispado\u00bb.<\/em> En el cap\u00edtulo XII de este amplio documento afrontaba el problema de las relaciones p\u00fablicas del clero con los poderes constituidos en Espa\u00f1a: Monarqu\u00eda y Gobierno liberal. El cap\u00edtulo XIII se convirti\u00f3 en bandera de conflictividad religioso-pol\u00edtica en todo el \u00e1mbito nacional, al proclamar el Prelado toledano el deber de sumisi\u00f3n y obediencia a las autoridades leg\u00edtimamente constituidas. Esto, en un entorno de fricci\u00f3n irreconciliable, representado por el carlismo y el integrismo, tanto en el ambiente religioso como pol\u00edtico imperante a la saz\u00f3n en amplios sectores de la vida espa\u00f1ola. Dicha secci\u00f3n del documento del Primado fue ampliamente manipulada, como piedra de contradicci\u00f3n clericalista o anticlericalista, radicalizada por su fondo, por la significativa dignidad eclesial de su autor, y aun por el fuerte subrayado con que tal posici\u00f3n aparec\u00eda como avalada por el magisterio de Le\u00f3n XIII, en quien el Cardenal Sancha intentaba respaldar su propia autoridad pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>El Magistral de la Catedral hispalense, don Jos\u00e9 Roca y Ponsa, hombre de plena confianza del Arzobispo Sp\u00ednola, polemista tanto como te\u00f3logo, y formado ideol\u00f3gicamente en la dial\u00e9ctica balmesiana por su origen eclesi\u00e1stico del seminario de Vich, redact\u00f3 y public\u00f3 un folleto con el t\u00edtulo de <em>\u00abObservaciones que el cap\u00edtulo XIII del op\u00fasculo del se\u00f1or Cardenal Sancha, Arzobispo de Toledo, ha inspirado a un ciudadano espa\u00f1ol\u00bb.<\/em> Era una contundente r\u00e9plica en materia discutible a la posici\u00f3n ideol\u00f3gica que lat\u00eda en la pastoral del Cardenal Primado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sometido previamente este escrito a censura eclesi\u00e1stica, el Arzobispo de Sevilla advirti\u00f3 paternalmente a su autor que no ser\u00eda prudente su publicaci\u00f3n. Roca y Ponsa, apelando a su derecho, insisti\u00f3 en ello, \u00absi nada hab\u00eda en su escrito contra la fe y la moral\u00bb. A dos censores cualificados someti\u00f3 sucesivamente el examen de aquel folleto, quienes un\u00e1nimemente y por separado dieron dictamen favorable en materia propia de censura eclesi\u00e1stica. Por lo que el Arzobispo otorg\u00f3, al fin, la solicitada licencia de publicaci\u00f3n, el 19 de mayo de aquel a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>La divulgaci\u00f3n de esta r\u00e9plica doctrinalmente comedida y contundente, m\u00e1s el ambiente pol\u00e9mico que contribuy\u00f3 a alentar, afect\u00f3 profundamente al Cardenal Primado que, el 12 de julio, publicaba una nueva pastoral <em>\u00abSobre la obediencia debida a los Prelados\u00bb.<\/em> Condenaba severamente el op\u00fasculo del Magistral de Sevilla, al que imputaba causar esc\u00e1ndalo y da\u00f1o en el pueblo cristiano, adem\u00e1s de provocar menosprecio y desprestigio a la autoridad episcopal, y a\u00fan presentaba aquella pol\u00e9mica suscitada como fruto de una presunta connivencia con el integrismo de C\u00e1ndido Nocedal, su jefe m\u00e1s significado. En el trasfondo se inculpaba al Arzobispo hispalense por haber otorgado licencia de publicaci\u00f3n. Y reverdec\u00eda indirectamente la acusaci\u00f3n de integrismo que ya ven\u00eda pesando tan infundadamente contra el Prelado andaluz.<\/p>\n\n\n\n<p>Se agrav\u00f3 a\u00fan m\u00e1s el incidente al decidir el Cardenal Sancha informar a la Santa Sede, denunciando el hecho al mismo tiempo que buscaba el respaldo del Sumo Pont\u00edfice. Este le lleg\u00f3 en forma de \u00abCarta de Su Santidad al Emmo. Sr. Cardenal Sancha\u00bb, el 22 de agosto de 1899. A su vez, el Cardenal Rampolla enviaba al Nuncio Apost\u00f3lico instrucciones precisas nada favorables al autor del escrito pol\u00e9mico. Si bien en cuanto a su ortodoxia \u00abno exist\u00edan reparos\u00bb, se imped\u00eda su reimpresi\u00f3n, al igual que la publicaci\u00f3n de un nuevo escrito del Magistral sevillano, titulado <em>\u00abEn propia defensa<\/em>\u00bb, y que tambi\u00e9n hab\u00eda sometido previamente a la alta decisi\u00f3n romana.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Actitud del Cardenal Sp\u00ednola en este asunto<\/h3>\n\n\n\n<p>Si ejemplar fue la sumisi\u00f3n del Magistral, heroica fue la conducta y el silencio del Arzobispo de Sevilla durante todo el incidente. La \u00fanica intervenci\u00f3n suya fue la publicaci\u00f3n en el Bolet\u00edn de la Archidi\u00f3cesis del texto de la Carta de Le\u00f3n XIII al Cardenal Primado, junto con una impresionante nota de presentaci\u00f3n propia, fechada el 15 de septiembre, en la que, olvid\u00e1ndose absolutamente de su propia situaci\u00f3n tan denostada en aquel asunto, formulaba una incondicionada profesi\u00f3n de fe filial en la persona del Pont\u00edfice, y a\u00f1ad\u00eda: \u00abGoz\u00e1monos en declarar que aceptamos, acatamos y recogemos con veneraci\u00f3n profunda la palabra apost\u00f3lica contenida en el documento precedente, pensando en todo como piensa el Papa, sintiendo como \u00e9l siente, aprobando lo que \u00e9l aprueba y condenando lo que \u00e9l condena, porque con el Papa nos hallamos completamente identificados; y queremos y esperamos estarlo perpetuamente con la ayuda de la gracia, cuyo auxilio sin duda no nos faltar\u00e1&#8230; Digamos, pues, un\u00e1nimes al Pont\u00edfice sapient\u00edsimo, que nos lleva por las sendas dif\u00edciles de la vida: Hab\u00e9is hablado,&#8230; vuestros hijos callan y se inclinan ante vuestra palabra.\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda en junio de 1910, uno de los censores del primer op\u00fasculo del Magistral, el Dr. Bartolom\u00e9 Romero Gago, colaborador \u00edntimo del Arzobispo, en unos apuntes confidenciales remitidos a la Superiora General de las Esclavas del Sagrado Coraz\u00f3n, hermana carnal del propio Sp\u00ednola, Madre M\u00aa de San Marcelo, consignaba los detalles m\u00e1s \u00edntimos del incidente, destacando \u00abla reconocida virtud, la egregia santidad, el admirable silencio y la serena y tranquila resignaci\u00f3n de \u00e1nimo con que soport\u00f3 la dura prueba\u00bb. Testigo directo de experiencia, resum\u00eda as\u00ed el temple de su Arzobispo: \u00ab\u00bfPara qu\u00e9 relatar detalladamente los sinsabores y amarguras que con tal motivo tuvo que devorar el se\u00f1or Sp\u00ednola? \u00bfPara qu\u00e9 mencionar el enojo hacia \u00e9l por parte de los m\u00e1s altos poderes p\u00fablicos, el desd\u00e9n por parte de los gobernantes y la murmuraci\u00f3n y hasta la maledicencia por parte de todos los sectarios del liberalismo? \u00bfPara qu\u00e9, en fin, traer a colaci\u00f3n el triste recuerdo de que, propuesto el se\u00f1or Sp\u00ednola para la p\u00farpura cardenalicia en el a\u00f1o 1897, no se le confiri\u00f3, sin embargo, tan alta dignidad hasta diciembre de 1905, o sea, poco antes de su inesperada muerte?\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La humildad y el silencio heroico del Arzobispo fueron a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 del acatamiento, el respeto y el silencio absoluto. En noviembre de 1903 el Cardenal Sancha visit\u00f3 la ciudad de Carmona (Sevilla), para inaugurar la apertura de una casa de las Damas Catequistas, fundaci\u00f3n suya religiosa. A Don Marcelo Sp\u00ednola le falt\u00f3 tiempo para desplazarse hasta all\u00ed \u2013unos 30 Km de la Capital\u2013, saludar al se\u00f1or Cardenal, ponerse a su servicio e invitarle a pasar unos d\u00edas en Sevilla. Aceptada la invitaci\u00f3n, el Cardenal Sancha permaneci\u00f3 del 1 al 4 de diciembre, residiendo en el propio palacio arzobispal. Fue entonces cuando realmente conoci\u00f3 al Arzobispo con el que tan p\u00fablicamente se hab\u00eda enfrentado. Ante aquel gesto de Sp\u00ednola, la ciudad se volc\u00f3 agasajando espont\u00e1neamente a la persona del Primado. El Seminario le honr\u00f3 con una solemne velada literaria en su sal\u00f3n noble, que hubo de clausurar el Cardenal Sancha confesando tan sincera como prof\u00e9ticamente: \u00abDe lo que me he convencido, sevillanos, es de que la di\u00f3cesis de Sevilla est\u00e1 gobernada por un santo y lo tendr\u00e9is un d\u00eda en los altares.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda el Arzobispo sevillano llevar\u00eda su humildad generosa, al t\u00e9rmino del A\u00f1o Mariano de 1904, establecido por Le\u00f3n XIII para conmemorar el 50 aniversario de la definici\u00f3n dogm\u00e1tica de la Inmaculada Concepci\u00f3n, y que en Sevilla culmin\u00f3 con la coronaci\u00f3n can\u00f3nica de la Virgen de los Reyes, su Patrona, hasta el detalle de ofrecer al Cardenal Sancha el honor y privilegio de presidir y de realizar personalmente, aquel d\u00eda 4 de diciembre, el rito de la coronaci\u00f3n. Lo que, a su vez, se torn\u00f3 en un nuevo y delicado homenaje a un Cardenal, que tan directamente estaba tocando una de las fibras m\u00e1s finas del marianismo hispalense, as\u00ed como el gesto de la caridad humilde del propio Prelado, que un a\u00f1o despu\u00e9s ser\u00eda tambi\u00e9n, al fin, creado Cardenal por el nuevo Pont\u00edfice San P\u00edo X.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Cardenales Sancha de Toledo y Sp\u00ednola de Sevilla, dos figuras se\u00f1eras de la Iglesia espa\u00f1ola, cierran y abren siglos en momentos conflictivos de fuerte anticlericalismo, con la entereza de su autenticidad pastoral y con el aval de su santidad evang\u00e9lica. Ambos emplazados hacia los altares. Camino en el que la humildad heroica del Prelado sevillano ahora se adelanta, como tambi\u00e9n se adelant\u00f3 en su muerte, tras fundirse en caridad y silencio ejemplar con el Cardenal Primado en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Don Manuel Domingo y Sol,<br>la clarividencia apost\u00f3lica<\/h2>\n\n\n\n<p>La Beatificaci\u00f3n de <em>don Manuel Domingo y Sol,<\/em> Fundador de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, es tambi\u00e9n motivo de gozo para nuestra Di\u00f3cesis de Toledo y para toda la Iglesia Espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 en Tortosa el 1 de abril de 1836. Ordenado sacerdote el 2 de junio de 1860, muri\u00f3 el 25 de enero de 1909. \u00a1Cuarenta y ocho a\u00f1os y medio de vida sacerdotal, de fecunda vida sacerdotal!<\/p>\n\n\n\n<p>Su esp\u00edritu emprendedor, generoso, abierto a todos los horizontes del bien, le impuls\u00f3 a trabajar en los m\u00e1s variados campos apost\u00f3licos. Fue encargado de parroquia rural y urbana, misionero popular, profesor y secretario de Instituto de Ense\u00f1anza, confesor y director espiritual, capell\u00e1n de monjas, fundador de conventos, periodista y propagandista de buenas lecturas, educador de j\u00f3venes mediante la creaci\u00f3n de asociaciones piadosas y el establecimiento de c\u00edrculos de estudio y recreo y de escuelas dominicales, promotor de vocaciones sacerdotales y religiosas. En todas sus actividades se manifest\u00f3 entusiasta propagador del culto eucar\u00edstico y devot\u00edsimo del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Profes\u00f3 especial predilecci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen con filial y tierno amor, a San Jos\u00e9 con ilimitada confianza en su valioso patrocinio, a San Luis Gonzaga como ejemplar y dechado de j\u00f3venes, a San Francisco de As\u00eds y a Santa Clara cuyo esp\u00edritu asimil\u00f3, a Santa Teresa de Jes\u00fas con cuyos escritos m\u00edsticos nutri\u00f3 su alma, y al Santo \u00c1ngel Custodio de Espa\u00f1a, cuya situaci\u00f3n pol\u00edtica y social era ya preocupante.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Educador de j\u00f3venes<\/h3>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 por amarlos intensamente. \u00abDebemos amar a la infancia y a la juventud como Jes\u00fas las am\u00f3, porque en esto est\u00e1 verdaderamente el secreto de educar bien a los peque\u00f1os y volverlos felices y buenos\u00bb. No escatim\u00f3 fatigas Don Manuel en favor de los j\u00f3venes. Reduciendo nuestra consideraci\u00f3n ahora a la juventud seglar masculina, recordemos esta confesi\u00f3n de Don Manuel, ya mayor: \u00abMucho ha sido mi amor a la juventud. Desde el d\u00eda en que, reci\u00e9n ordenado, se me coloc\u00f3 en el Instituto, como Profesor y como Secretario, he tenido inter\u00e9s por la juventud varonil. Aunque no hubiera sido por mi natural afecto, la experiencia de la importancia que tiene este campo, los resultados de gloria de Dios y bien de la sociedad, y por lo tanto de bien de la juventud, ser\u00edan bastante motivo para mirarla con predilecci\u00f3n.\u00bb Y pas\u00f3 a las obras. Fue la primera, en 1869, la creaci\u00f3n de la <em>Juventud Cat\u00f3lica<\/em> de Tortosa, siguiendo las bases de la de Madrid, fundada en 1869 y con la misma finalidad: salvar a los hombres de los embates furiosos de la Revoluci\u00f3n de septiembre del 68, que, bajo la bandera de la ense\u00f1anza libre, proscribi\u00f3 la educaci\u00f3n religiosa de la juventud. A la formaci\u00f3n en la piedad y vida cristiana, se a\u00f1aden actos culturales; conferencias cient\u00edficas; celebraci\u00f3n de centenarios, como la solemne velada literaria, en 1892, en conmemoraci\u00f3n del descubrimiento de Am\u00e9rica; peregrinaci\u00f3n a Roma, en 1878, en que participaron, con otros 2.000 j\u00f3venes del resto de Espa\u00f1a, los de Tortosa, en el homenaje a Le\u00f3n XIII; colaboraci\u00f3n en las clases de la <em>Escuela Dominical<\/em> que ven\u00eda funcionando en Tortosa desde 1865; establecimiento de <em>Escuelas nocturnas para obreros y artesanos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Otra obra en pro de la juventud seglar fue la <em>Congregaci\u00f3n de San Luis Gonzaga.<\/em> Los jesuitas, fundadores de la misma en 1866, hubieron de dejarla como consecuencia de la Revoluci\u00f3n del 68. Atendida durante dos a\u00f1os por don Juan Corominas, pasa a manos de Don Manuel cuando aqu\u00e9l se traslada a Tarragona acompa\u00f1ando al Obispo Vilamitjana. No se le pod\u00eda haber hecho a Don Manuel otro encargo m\u00e1s placentero. La primera providencia que toma como Director de la Congregaci\u00f3n Mariana o de San Luis Gonzaga es aunar los reglamentos (los jesuitas hab\u00edan hecho dos reglamentos, uno para estudiantes y otro para artesanos). Mantiene las actividades formativas, asistenciales, caritativas e intensifica las espirituales y piadosas a\u00f1adiendo nuevas normas sobre tiempos de oraci\u00f3n, visitas semanales a la Sant\u00edsima Virgen de la Cinta (Patrona de Tortosa) y al Sant\u00edsimo Sacramento, Mes de Mar\u00eda, etc. Son incalculables los frutos de la revista <em>El Congregante de San Luis,<\/em> que Don Manuel comenz\u00f3 a publicar al a\u00f1o de haber sido nombrado Director Espiritual de la Congregaci\u00f3n. Deseoso de atraerse a la juventud, levant\u00f3 un Gimnasio de recreo, inaugurado el 26 de diciembre de 1883. \u00abEstaba desalentado de poder reunir un n\u00famero regular de j\u00f3venes que quieran practicar la piedad \u2013escribe\u2013, y no vi otro medio que el de establecer medios de recreaci\u00f3n, y en ellos conf\u00edo, si ha de lograrse algo de los j\u00f3venes.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Ap\u00f3stol de las vocaciones sacerdotales<\/h3>\n\n\n\n<p>As\u00ed le llam\u00f3 Pabl\u00f3 VI en la declaraci\u00f3n de sus virtudes heroicas (4 de mayo de 1975). En efecto, desde 1873 su quehacer prioritario fue el fomento, el cuidado, la formaci\u00f3n integral de los sacerdotes. Todo ello enmarcado en una l\u00ednea profundamente pastoral, y con un alma abierta para escuchar los latidos del Coraz\u00f3n Sacerdotal de Cristo y las permanentes urgencias de la Iglesia. \u00c9l vivi\u00f3 convencido, seg\u00fan su propia expresi\u00f3n, de que \u00abtodo el bien de la Iglesia, y de las almas, y de la sociedad, y del mundo, depende de la formaci\u00f3n del clero\u00bb. Casi noventa a\u00f1os despu\u00e9s, esta visi\u00f3n pastoral de la Iglesia la asumir\u00eda el Concilio Vaticano II como introducci\u00f3n y remate de su Decreto sobre la formaci\u00f3n sacerdotal: \u00abConociendo perfectamente el Santo Concilio que la deseada renovaci\u00f3n de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes (OT 1),&#8230; los Padres de este Santo Concilio&#8230; mientras conf\u00edan a los superiores y profesores de los seminarios la misi\u00f3n de formar a los futuros sacerdotes de Cristo en el esp\u00edritu de renovaci\u00f3n promovido por este Concilio, exhortan ardientemente a quienes se preparan para el ministerio sacerdotal a que se den perfecta cuenta de que la esperanza de la Iglesia y la salvaci\u00f3n de las almas est\u00e1n en sus manos\u00bb (OT 22).<\/p>\n\n\n\n<p>La fundaci\u00f3n de la <em>Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, <\/em>en 1883, acaba de perfilar la peculiar entrega del sacerdote tortosino al servicio de la Iglesia en su quehacer m\u00e1s \u00edntimo y vital: el fomento de las vocaciones y la preparaci\u00f3n y formaci\u00f3n integral de los sacerdotes de Cristo y de su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>A este entra\u00f1able empe\u00f1o lleg\u00f3 Don Manuel Domingo y Sol desde su propia experiencia de novel sacerdote en medio de ambientes clericales empobrecidos en que no exist\u00edan ni formadores aptos, ni una atenci\u00f3n adecuada a la promoci\u00f3n y selecci\u00f3n de las vocaciones. \u00c9l ten\u00eda este esp\u00edritu bien forjado por su fina sensibilidad ante el misterio de la Eucarist\u00eda, por su urgencia pastoral de reparaci\u00f3n y, sobre todo, por su sinton\u00eda vital con los m\u00e1s profundos sentimientos del Coraz\u00f3n Redentor de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con toda esta riqueza y tensi\u00f3n de su ardoroso esp\u00edritu, un atardecer de febrero de 1873 se le revela el camino de su plenitud sacerdotal. Le sacude fuertemente el encuentro fortuito con un joven seminarista, Ram\u00f3n Valero, en un portal de Tortosa. Un seminarista pobre hasta la miseria, acogido compasivamente en una buhardilla y subalimentado con un plato de sopas que le regalaban. Iba a comprar algo de lumbre para la noche, \u00abun cuarto de cerilla\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El ancho coraz\u00f3n sacerdotal de Mos\u00e9n Sol, dilatado como las arenas del mar, queda desde entonces abierto al quehacer primordial del mundo vocacional sacerdotal: \u00abla obra del fomento de vocaciones debe absorber mi vida&#8230;, es lo que forma y formar\u00e1 mi gozo y mi corona\u00bb. Desde el primer Colegio de San Jos\u00e9, en Tortosa, hasta el m\u00e1s decisivo para la Iglesia espa\u00f1ola, en el mismo coraz\u00f3n de la Iglesia, en Roma (a\u00f1o 1892), se le abri\u00f3 un amplio y magn\u00edfico campo de acci\u00f3n urgente y especializada que muy pronto despert\u00f3 la atenci\u00f3n y cari\u00f1o de no pocos obispos espa\u00f1oles e hispanoamericanos, hasta poner en sus manos sus propios seminarios diocesanos. Para todo ello su esp\u00edritu se multiplic\u00f3 inteligentemente, concibiendo primero y configurando desde 1883 la Hermandad de Sacerdotes Operarios, entregada a este servicio tan trascendental en la vida de la Iglesia. Su obra pone de manifiesto la inmensa capacidad de su gran esp\u00edritu sacerdotal y el peculiar carisma que, a trav\u00e9s de \u00e9l, el Esp\u00edritu suscitar\u00eda en la Iglesia de nuestro siglo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mos\u00e9n Sol y Toledo<\/h3>\n\n\n\n<p>Una de las primeras di\u00f3cesis espa\u00f1olas que se benefici\u00f3 de este esp\u00edritu y de esta obra de Mos\u00e9n Sol fue Toledo, de cuyo Seminario se hicieron cargo los Operarios en el a\u00f1o 1898. Al siguiente, el propio Don Manuel puso en marcha, tambi\u00e9n en Toledo, un nuevo Colegio Vocacional de San Jos\u00e9, la obra inicial y previa a la misma Hermandad.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante casi un siglo son ya muchos los sacerdotes Operarios que entregaron generosamente sus ilusiones sacerdotales y sus vidas en la formaci\u00f3n ininterrumpida de nuestro Clero toledano. Tan rica siembra dio sus frutos, y la Archidi\u00f3cesis fue aportando a la Hermandad figuras sacerdotales tan se\u00f1eras como la de <em>Don Pedro Ruiz de los Pa\u00f1os,<\/em> que lleg\u00f3 a regir la propia Hermandad como Director General, fue fundador de una Instituci\u00f3n al servicio del Clero y coron\u00f3 su vida con la inmolaci\u00f3n sacerdotal del martirio. Hijos de Toledo han trabajado y trabajan en Espa\u00f1a y en Hispanoam\u00e9rica bajo el impulso de aquel esp\u00edritu vocacional y sacerdotal que alentaba con fuerza y amor eclesial en el coraz\u00f3n de Don Manuel. Pero es, respecto a nosotros, toda la di\u00f3cesis la que est\u00e1 siendo durante casi un siglo, la gran beneficiar\u00eda de su esp\u00edritu y su obra prioritaria en la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El esp\u00edritu de Don Manuel Domingo y Sol<\/h3>\n\n\n\n<p>Como siempre comprobamos en la vida de los santos, no hay m\u00e1s que una clave para poder explicarnos la grandeza excepcional de aquel sacerdote de Tortosa, que, al igual que su gran amigo y de la misma ciudad, el hoy Beato Enrique de Oss\u00f3, desde la humildad de los comienzos y el dolor de las contradicciones sufridas, viene a convertirse en honor de la Di\u00f3cesis tortosina y de toda la Iglesia espa\u00f1ola. Esa clave es el desprendimiento total y la entrega a un ideal con inmenso amor a Jesucristo y a la Iglesia. En Don Manuel, el ideal fue, tras tantos y tan variados ministerios, <em>el sacerdocio y las vocaciones sacerdotales.<\/em> Piadoso, tenaz, dulce y en\u00e9rgico a la vez, orante y activo, no se acobard\u00f3 ante los acontecimientos dolorosos de la \u00e9poca que le toc\u00f3 vivir, el siglo XIX tan atormentado y tan perturbador para la Iglesia espa\u00f1ola. Con muy buena formaci\u00f3n teol\u00f3gica \u2013hab\u00eda hecho el Doctorado en la Universidad Pontificia de Valencia\u2013 y una atenci\u00f3n vigilante a los problemas culturales y sociales \u2013no simplemente laborales\u2013 de aquellos a\u00f1os, busc\u00f3 anhelosamente la voluntad de Dios en la oraci\u00f3n y en el consejo que recib\u00eda de quienes pod\u00edan d\u00e1rselo. Sacerdote de cuerpo entero, practic\u00f3 en s\u00ed mismo una asc\u00e9tica rigurosa, y fue haci\u00e9ndose apto para lo que Dios quiso y en el momento en que lo quiso.<\/p>\n\n\n\n<p>Repito lo que escrib\u00ed en la vida de <em>Don Enrique de Oss\u00f3 o la fuerza del sacerdocio:<\/em> \u00abA Don Manuel le cabe el honor indiscutible de haber sido el primer eclesi\u00e1stico espa\u00f1ol que concibi\u00f3 y realiz\u00f3 un plan a gran escala para reformar el sombr\u00edo panorama (de los seminarios espa\u00f1oles).\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Aliment\u00f3 continuamente su reciedumbre espiritual en el amor a la Eucarist\u00eda y al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, como el Cardenal Sp\u00ednola, como tantos hombres y mujeres apost\u00f3licos de la Iglesia de aquel tiempo. Hoy sabemos muchas m\u00e1s cosas, pero hacemos mucho menos para llegar hasta las ra\u00edces m\u00e1s hondas de la vida espiritual cristiana escondida en el coraz\u00f3n de la Iglesia. No basta hablar de amor a los hermanos. Tenemos que hacerlo, s\u00ed, y luchar en muchos campos a la vez, particularmente en dos: el de la relaci\u00f3n entre fe y cultura y el de la transformaci\u00f3n social m\u00e1s justa. Pero no podemos olvidarnos ni un minuto de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Decir que queremos impregnar de sentido cristiano el orden temporal sin m\u00e1s, nos har\u00e1 sucumbir al riesgo, o de invadir el campo que corresponde a los seglares e incurrir as\u00ed en un nuevo clericalismo, o el de olvidarnos de las fuentes de donde brota el agua pura de la fe intr\u00e9pida y de la caridad pastoral sin l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Manuel Domingo y Sol, como tantos otros sacerdotes santos, centr\u00f3 su vida sacerdotal en la Eucarist\u00eda, en su Misa diaria, en su oraci\u00f3n constante, en su mortificaci\u00f3n, en su amor a la Iglesia Santa de Cristo. As\u00ed fueron ap\u00f3stoles. No parece que el Concilio Vaticano II haya desautorizado este modo de entender el sacerdocio para que fructifique entre los hombres. Dichosos los sacerdotes que no lo olvidan en medio de tantos y tan duros trabajos como tienen que realizar, pero no m\u00e1s dif\u00edciles, arriesgados e ingratos \u2013est\u00e9n seguros\u2013 que los que llenaron la vida de Don Manuel Domingo y Sol.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un ruego a la Hermandad de Operarios Diocesanos<\/h3>\n\n\n\n<p>Fue esta la obra principal de Don Manuel. Durante casi un siglo, los Operarios han prestado un servicio eminente a la Iglesia en Espa\u00f1a y en varios pa\u00edses de Am\u00e9rica, entregados a tareas apost\u00f3licas diversas y, m\u00e1s concretamente, a la direcci\u00f3n de Seminarios y formaci\u00f3n de futuros sacerdotes. Con gran sencillez y abnegaci\u00f3n, esforz\u00e1ndose continuamente para alcanzar una capacitaci\u00f3n cada vez mayor, consumieron sus vidas silenciosamente entre los muros de aquellos viejos edificios que acog\u00edan a los j\u00f3venes seminaristas, y se entregaron sin descanso a la dura tarea, por otra parte tan hermosa, de ir moldeando el car\u00e1cter y el esp\u00edritu de los que aspiraban al sacerdocio, procedentes la mayor parte del mundo rural, ricos en valores humanos pero profundamente necesitados de una paciente labor educadora que fuera transformando su alma y su estilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Operarios Diocesanos, ejemplarmente obedientes a los prelados en cuyas di\u00f3cesis trabajaban, desprendidos de vinculaciones familiares, renunciando a cargos brillantes que hubiesen podido desempe\u00f1ar, soportando incluso la incomprensi\u00f3n de algunos sectores del clero diocesano, se entregaron d\u00eda y noche a la responsabilidad de su misi\u00f3n, y contribuyeron eficazmente a la renovaci\u00f3n del clero espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>La Hermandad ha sufrido tambi\u00e9n la crisis derivada de la situaci\u00f3n de la Iglesia, a la que se ha referido el S\u00ednodo de 1985 en su Relaci\u00f3n final.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus miembros, que ojal\u00e1 fueran m\u00e1s numerosos, son continuamente llamados a trabajar en ministerios muy diversos. Corresponde a la misma Hermandad seleccionarlos de acuerdo con las caracter\u00edsticas y fines para los que naci\u00f3. Pero hay una <em>actividad que deber\u00eda hoy reclamar su atenci\u00f3n con m\u00e1s apremio que nunca: la de las vocaciones sacerdotales.<\/em> La Beatificaci\u00f3n del Fundador podr\u00eda ser la gran ocasi\u00f3n que la Providencia de Dios se\u00f1ala a la Hermandad para concentrar la mayor parte de sus energ\u00edas apost\u00f3licas en esta tarea. La necesidad es casi angustiosa. A pesar del leve aumento de vocaciones producido en los \u00faltimos a\u00f1os, muchas di\u00f3cesis espa\u00f1olas van a sufrir pronto \u2013la est\u00e1n sufriendo ya\u2013 una escasez de clero terriblemente dolorosa y agobiante. La soluci\u00f3n no est\u00e1 en la ordenaci\u00f3n sacerdotal de hombres casados, ni en el diaconado permanente. Esto \u00faltimo puede y debe ayudar a una m\u00e1s completa estructuraci\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia. Lo primero, fuera de casos excepcionales que ya la Iglesia tiene previstos, solamente podr\u00eda ser invocado si se empieza por renunciar a la grandeza del sacerdocio cat\u00f3lico que pide a los que a \u00e9l se consagran <em>un coraz\u00f3n indiviso y una disponibilidad total.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta es vuestra hora, queridos Operarios. Permitid a quien escribe esta carta que, sin intromisiones indebidas en la planificaci\u00f3n de vuestros afanes y esfuerzos, os recuerde y os ruegue que pens\u00e9is en vuestros or\u00edgenes. Empezad de nuevo como empez\u00f3 vuestro Fundador, con algo as\u00ed como peque\u00f1as \u00abCasas de San Jos\u00e9\u00bb, como se erigi\u00f3 al principio la de Tortosa. No esper\u00e9is a que los obispos os llamen. Discurrid vosotros las iniciativas que hoy deben surgir, presentadlas a los prelados. Peque\u00f1as residencias, grupos de j\u00f3venes en las parroquias, asociaciones de seglares que puedan ayudaros. Hacen falta clarividencia y audacia, o, dicho en lenguaje m\u00e1s pastoral, discernimiento y fe en Dios y en su Providencia. Hacen falta otra vez Operarios muy abnegados, muy sacrificados, muy capaces de renunciar a todo para trabajar en este campo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero eso s\u00ed, tendr\u00e9is que abrasar el coraz\u00f3n y la mente de los j\u00f3venes a quienes llam\u00e9is, con el fuego paulino del amor a Cristo y a los hombres, cultivando sin reticencias la vida interior de su esp\u00edritu cristiano. Tendr\u00e9is que proclamar sin miedo las grandes exigencias de una vida sacerdotal, tal como lo hace Juan Pablo II y como lo han hecho los Papas de nuestro siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros Operarios no tuvieron a mano documentos pontificios tan iluminadores sobre el sacerdocio como los que se promulgaron despu\u00e9s. Ni un C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico tan claro y bien dispuesto como el de 1917 o el de ahora. Ni, por supuesto, un Concilio Vaticano II y todo cuanto la Iglesia nos va diciendo para su recta asimilaci\u00f3n, si queremos aprovecharlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vosotros lo ten\u00e9is, y ten\u00e9is adem\u00e1s una experiencia caudalosa. Cuando Dios da un carisma a una persona o a una instituci\u00f3n y \u00e9stas lo abandonan, Dios se retira, porque ya no le sirven para el fin que \u00c9l buscaba. No es este vuestro caso, porque no lo hab\u00e9is abandonado. Pero yo os pido \u2013y \u00e9ste es mi humilde ruego\u2013 que intensifiqu\u00e9is vuestros esfuerzos. La Iglesia espa\u00f1ola lo est\u00e1 esperando.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reflexi\u00f3n final<\/h2>\n\n\n\n<p>Queridos diocesanos:<\/p>\n\n\n\n<p>He escrito esta Carta Pastoral como homenaje a quienes ahora van a ser beatificados y con el deseo de ofreceros una meditaci\u00f3n provechosa, la que nos brindan ellos con su vida y con su muerte. No nos es l\u00edcito olvidar a quienes nos han dado tan ejemplares lecciones, <em>las Carmelitas <\/em>con su martirio, el <em>Cardenal Sp\u00ednola<\/em> y <em>Don Manuel Domingo y Sol,<\/em> con sus trabajos apost\u00f3licos. En ellas y en estos, todo fue acompa\u00f1ado o precedido de un amor silencioso a Jesucristo, cultivado d\u00eda a d\u00eda en el silencio del claustro o en medio del ajetreo y las urgencias del trabajo incesante. Obraron el bien, amaron, se sacrificaron por los dem\u00e1s. Sirvieron a Dios, a la Iglesia, y a la sociedad, cada uno a su manera. Todos podemos encontrar en ellos un poco de luz para seguir nuestro camino y ser mejores en nuestra vida cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la Iglesia espa\u00f1ola este acontecimiento de la beatificaci\u00f3n simult\u00e1nea de cinco de sus hijos es una alt\u00edsima llamada al compromiso diario de vivir nuestra fe cat\u00f3lica con abnegaci\u00f3n y confianza en Dios, rectificando cuando haya que rectificar y proclamando con gozo que en el Santo Evangelio est\u00e1 nuestra esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Os bendigo a todos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Toledo, marzo de 1987.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em>12, 2:en<em>Obras completas,<\/em>BAC, 212<sup>8<\/sup>, 283.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Cf. <em>Summar.<\/em> p. 8.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <em>Summar.<\/em> p. 203.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> 22 marzo 1986, 2.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Sor Mar\u00eda del Sagrado Coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n Magdalena de San Jos\u00e9 y la portuguesa, Sor Teresa del Sagrado Coraz\u00f3n, <em>Summar.<\/em> 14, 35 y 54.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Cf. <em>Summar.<\/em> 51 y 147.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 14-15, 47, 44.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Sor Teresa del Sagrado Coraz\u00f3n, <em>Summar.<\/em> 44.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Cf. Decreto super dubio, p. 5; <em>Summar.<\/em> 130 y 219.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Mons. Jes\u00fas Pla, 23 noviembre 1986, en<em>Bolet\u00edn del Obispado de Sig\u00fcenza-Guadalajara.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Cf. <em>Summar.<\/em> 95 v 117.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Cf. <em>Summar.<\/em> 130, 208, 219-220.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Sevilla,<\/em>1899, 153-154.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>Historia de un disgusto o reparaci\u00f3n de una ofensa.<\/em> V\u00e9ase Archivo del Secretariado de la Causa de Beatificaci\u00f3n, carpeta \u00abAsunto con el Cardenal Sancha\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta Pastoral de marzo de 1987 dirigida a los sacerdotes, comunidades religiosas y fieles de la archidi\u00f3cesis de Toledo. Texto en el BOAT, marzo 1987, 165-189. Para la Iglesia Espa\u00f1ola es un gran acontecimiento, y fecund\u00edsimo,la exaltaci\u00f3n simult\u00e1nea de cinco de sus hijos a la Gloria del Bernini Introducci\u00f3n Queridos diocesanos: La ya pr\u00f3xima beatificaci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[68],"doc_tag":[],"class_list":["post-1057","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos"],"year_month":"2026-04","word_count":9296,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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