{"id":1055,"date":"2024-09-27T14:45:01","date_gmt":"2024-09-27T12:45:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1055"},"modified":"2024-09-27T14:54:49","modified_gmt":"2024-09-27T12:54:49","password":"","slug":"santa-teresa-de-jesus-intimidad-con-cristo-y-plenitud-cristiana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/santa-teresa-de-jesus-intimidad-con-cristo-y-plenitud-cristiana\/","title":{"rendered":"Santa Teresa de Jes\u00fas: intimidad con Cristo y plenitud cristiana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Carta Pastoral, publicada en mayo de 1982, con motivo del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jes\u00fas, Doctora de la Iglesia. Se reproduce el texto del BOAT, junio 1982, 223-259.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>A los sacerdotes, comunidades religiosas y f\u00edeles de la Di\u00f3cesis de Toledo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos diocesanos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una devoci\u00f3n hondamente sentida a Santa Teresa de Jes\u00fas durante toda mi vida me hace tomar la pluma para escribiros esta Carta Pastoral con motivo del IV Centenario de su muerte, que estamos celebrando. Aunque tal actitud personal no existiera, me sentir\u00eda igualmente obligado a ello como Obispo de la Iglesia y como hijo de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia debe mucho a Santa Teresa. El paso del tiempo no hace m\u00e1s que acrecentar el valor de una vida y unos escritos, contemplados, hoy como ayer, por los que tienen sed de Dios, como ejemplo y gu\u00eda de las almas, dif\u00edcilmente superables. Esa deuda fue reconocida por el Papa Pablo VI al declararla Doctora de la Iglesia. Igualmente, el Papa actual rinde homenaje a su memoria al tomar ocasi\u00f3n del Centenario de su muerte para anunciar su prop\u00f3sito de recorrer los caminos de Espa\u00f1a como ella lo hizo en servicio a un ideal de renovaci\u00f3n y perfeccionamiento de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como espa\u00f1ol no puedo tampoco ser indiferente a quien tan eminentes servicios ha prestado a la Religi\u00f3n de Cristo, desde esta patria nuestra, con un estilo y un modo de ser que la hicieron genuinamente espa\u00f1ola y universal. As\u00ed ha sido reconocido por todos sin particularismos estrechos ni orgullos nacionalistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribo, adem\u00e1s, en Toledo, donde hab\u00eda nacido y vivido su padre. En \u00c1vila la llamaban \u00abla hija del toledano\u00bb. Aqu\u00ed estuvo ella con frecuencia; aqu\u00ed escribi\u00f3 p\u00e1ginas de sus libros inmortales; aqu\u00ed rez\u00f3 en iglesias y capillas que todav\u00eda se conservan; y aqu\u00ed nos dej\u00f3 testimonio de su obra de Reformadora del Carmelo que hacen de Toledo la Di\u00f3cesis que, proporcionalmente hablando, cuenta con mayor n\u00famero de conventos de carmelitas descalzas en toda Espa\u00f1a. Centenares de frailes y monjas carmelitas de Toledo han profesado en la Orden del Carmen a lo largo de estos cuatro siglos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El sentido de la existencia humana<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada \u00e9poca hist\u00f3rica se ha preguntado y seguir\u00e1 pregunt\u00e1ndose por el destino de la vida humana. No es f\u00e1cil renunciar a este empe\u00f1o, que permanece apremiante e inconmovible a la marcha del pensamiento. Los avances de la ciencia van demostrando que la realidad del hombre es m\u00e1s inabarcable de lo que se cre\u00eda. Gran n\u00famero de pensadores, en medio de tanto desconcierto y confusi\u00f3n, han sentido la preocupaci\u00f3n de mostrar un camino positivo para la realizaci\u00f3n de la persona. En medio de tantas incertidumbres y trivializaciones, y a pesar de los maestros de la impugnaci\u00f3n de la cultura y moral humanas, son cada d\u00eda m\u00e1s los que experimentan la necesidad de una \u00e9tica noble y recta, basada en la dignidad de la naturaleza humana creada a imagen y semejanza de Dios. Los programas y las ideolog\u00edas se alzan en todos los lugares queriendo encontrar el verdadero sentido de la existencia y el ambiente propicio para el logro de la paz, de la serenidad y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema central de la vida y de la historia sigue siendo el planteado por la religi\u00f3n y la antropolog\u00eda. \u00bfQu\u00e9 es el hombre?, es ciertamente la pregunta fundamental. \u00bfCu\u00e1l es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, cuestiones todas que, a pesar de tantos progresos, todav\u00eda subsisten? \u00bfPara qu\u00e9 las victorias conseguidas con tanto sacrificio? \u00bfQu\u00e9 puede aportar el hombre a la sociedad, qu\u00e9 puede esperar de ella? \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 despu\u00e9s de esta vida temporal? \u00bfQu\u00e9 piensa la Iglesia sobre el hombre? \u00bfQu\u00e9 debe recomendarse para construir la sociedad actual? \u00bfCu\u00e1l es el sentido \u00faltimo de la acci\u00f3n humana en el universo? Estas preguntas han sido planteadas en el \u00faltimo Concilio por la misma Iglesia que, aunque no ignora la respuesta, ha querido escucharla una vez m\u00e1s, repitiendo la que ella misma ha recibido.<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa Juan Pablo II, el hombre enviado por Dios para regir la comunidad cat\u00f3lica en nuestro momento, nos ofrece, con voz segura, las ense\u00f1anzas de la Revelaci\u00f3n. Sus catequesis, sus alocuciones son una verdadera antropolog\u00eda que mira al hombre de hoy, a su vida y ambiente, a sus problemas e inquietudes, a su relaci\u00f3n con Dios. Sus dos cartas enc\u00edclicas: <em>Redemptor hominis<\/em> y <em>Dives in misericordia<\/em> son un manantial de agua transparente al que pueden acercarse los hombres y descubrir el misterio del destino humano y la realidad suprema del Dios de la misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Redentor del hombre es Cristo, centro del cosmos y de la historia. Por \u00c9l, con \u00c9l y en \u00c9l \u00abla historia del hombre ha alcanzado su cumbre en el designio de amor de Dios. Dios ha entrado en la historia de la humanidad y en cuanto hombre se ha convertido en sujeto suyo, uno de los millones y millones, y al mismo tiempo \u00danico. A trav\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n, Dios ha dado a la vida humana la dimensi\u00f3n que quer\u00eda dar al hombre desde sus comienzos, y la ha dado de manera definitiva \u2013de modo peculiar a \u00c9l solo, seg\u00fan su eterno amor y misericordia, con toda la libertad divina\u2013 y a la vez con una magnificencia que, frente al pecado original y a toda la historia de los pecados de la humanidad, frente a los errores del entendimiento, de la voluntad y del coraz\u00f3n humano, nos permite repetir con estupor las palabras de la Sagrada Liturgia: \u00a1Feliz la culpa que mereci\u00f3 tal Redentor!\u00bb.<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un \u00abredentor\u00bb sometido a las normas humanas de lo posible, de lo \u00fatil, de lo conveniente, no tiene valor para redimir al hombre. Si Jes\u00fas lucra s\u00f3lo un hombre, m\u00e1s nos valdr\u00eda abrirnos camino por nosotros mismos. Pero es el Cristo, el Verbo hecho hombre, el Redentor del hombre, y en \u00c9l se nos revela la verdad sobre el sentido de nuestra propia vida personal, de la historia y del mundo entero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jesucristo nos ha revelado al Dios rico en amor-misericordia y nos exige como consecuencia que nos dejemos guiar por \u00c9l. Redenci\u00f3n y amor misericordioso no significan que el mal sea eliminado como por arte de magia, sino que el hombre tiene que renacer a la nueva vida en la que se le da la posibilidad y la fuerza para lograr el bien y su felicidad. Mas por el hecho de renacer no se instala definitivamente en el orden del bien; constantemente se da la posibilidad del mal y puede ser su v\u00edctima. \u00abEstando con esta pena, comenz\u00f3me a hablar el Se\u00f1or, y d\u00edjome que no me fatigase, que en verme ans\u00ed entender\u00eda la miseria que era, si \u00c9l se apartaba de m\u00ed, y que no hab\u00eda seguridad mientras viv\u00edamos en esta carne\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>, es un texto de Santa Teresa, que, como todos los suyos, rezuma verdad y precisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Pablo, el gran Ap\u00f3stol de la existencia cristiana, ha vivido y nos ha anunciado con fuerza impresionante esta lucha entre el hombre nuevo y el hombre viejo, en los cap\u00edtulos s\u00e9ptimo y octavo de la Carta a los Romanos, y en el primero y segundo de la primera a los Corintios. Pero tambi\u00e9n habla de la felicidad del triunfo y experimenta la esperanza de la victoria, como se ve al final de ese cap\u00edtulo octavo de la Carta a los Romanos, o en el cap\u00edtulo primero de la Carta a los Efesios, y, con gran potencia tambi\u00e9n, en la que escribi\u00f3 a los Colosenses: \u00c9<em>l es el Principio, el Primog\u00e9nito de entre los muertos, para que sea \u00c9l el primero en todo, pues Dios tuvo a bien hacer residir en \u00c9l toda la plenitud, y reconciliar por \u00c9l y <\/em><em>para \u00c9l todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos. Y a vosotros que, en otro tiempo fuisteis extra\u00f1os y enemigos por vuestros pensamientos y malas obras, os ha reconciliado ahora, por medio de la muerte en su cuerpo de carne, para presentaros santos, inmaculados e irreprensibles delante de \u00c9l, con tal que permanezc\u00e1is s\u00f3lidamente cimentados en la fe, firmes e inconmovibles en la esperanza del Evangelio&#8230; Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia.<\/em> (Col 1, 18-24).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un santo es un \u00abhombre nuevo\u00bb, un testigo de Cristo en la historia. Su vida es una respuesta existencial a la pregunta sobre el destino de la vida humana. Los santos son hombres y mujeres, hijos de esta tierra, fieles a ella, porque la han querido y han trabajado por ella, guiados por su fe en el Redentor del mundo <em>con la esperanza de que todo ser\u00e1 libertado de la servidumbre de la corrupci\u00f3n para participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios<\/em> (Rm 8, 21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ellos han cre\u00eddo y amado a pesar de las dificultades y contradicciones; y aunque la dura realidad de cada d\u00eda parece desmentir continuamente su fe, ellos han superado esa dureza precisamente con su misma fe. Son hombres y mujeres que provienen y pertenecen a todos los estratos de la sociedad, pero que tienen una cosa en com\u00fan: vivir de Cristo como Redentor del hombre, y haber experimentado su amor misericordioso. Son testigos reales, concretos, de la grandeza humana eternamente nueva que en ellos se ha hecho posible por Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivir de Cristo, como Redentor, y haber experimentado su amor misericordioso, he ah\u00ed el resumen de la vida de Teresa de Ahumada que muere siendo Teresa de Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Esposo m\u00edo! \u00a1Ya es llegada hora tan deseada! \u00a1Tiempo es ya que nos veamos, Amado m\u00edo y Se\u00f1or m\u00edo! \u00a1C\u00famplase vuestra voluntad! \u00a1Ya es llegada la hora en que yo salga de este destierro y mi alma goce en uno de Vos, que tanto ha deseado!\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Exclamaci\u00f3n, que en esos momentos cumbres del paso de la vida terrena a la eterna, expresan la confianza, el amor, la alegr\u00eda, la gratitud y sobre todo la plenitud del sentido de una vida, vivida y colmada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Va a hacer cuatrocientos a\u00f1os que Teresa de Jes\u00fas muri\u00f3 en una pobre celda del convento de carmelitas de Alba de Tormes. Era el 4 de octubre de 1552, al que sigui\u00f3, por la correcci\u00f3n del calendario, el d\u00eda 15. Hab\u00eda nacido un mi\u00e9rcoles 28 de marzo de 1515 Teresa de Ahumada, y mor\u00eda sesenta y siete a\u00f1os despu\u00e9s con grand\u00edsima alegr\u00eda de haber hallado reposo, porque su vivir era ya Cristo.<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De Teresa de Ahumada a Teresa de Jes\u00fas:<br>\u00abMi alma qued\u00f3 hecho una con su Creador\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde luego es la profundidad del amor-misericordia de Dios lo que transforma a Teresa de Ahumada en Teresa de Jes\u00fas. No es el hombre el que salva al hombre, sino Dios en Jesucristo. Nuestro destino es ser \u00abhombres nuevos\u00bb, y \u00e9ste es el drama cristiano que todo hombre que quiera su salvaci\u00f3n ha de vivir. Tan completa es la mutaci\u00f3n, que tras ella surge una obra divina creada en Cristo Jes\u00fas, o lo que es lo mismo, una \u00abnueva criatura\u00bb. Los textos paulinos, a los que antes alud\u00eda, los vemos reflejados en el proceso de conversi\u00f3n de todos los hombres y mujeres que han escrito sobre su propia conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son miles y miles de testimonios y todos coinciden en la misma experiencia: por dentro se han hecho otros y su vida es ya seguir este camino. Y \u00abaunque se sientan en este estado, no se tienen por seguros, sino que andan con mucho m\u00e1s temor que antes en guardarse de cualquier peque\u00f1a ofensa de Dios, y con tan grandes deseos de servirle y con ordinaria pena y confusi\u00f3n de ver lo poco que pueden hacer y lo mucho a que est\u00e1n obligados\u00bb.<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a> \u00abSer una nueva criatura no significa vivir confortablemente y a\u00f1adir a esa vida agradable el lujo de las aspiraciones y vivencias m\u00edsticas, sino levantarse todas las ma\u00f1anas y volver a tomar la cruz all\u00ed donde la hemos dejado la v\u00edspera\u00bb, dice el gran escritor Julien Green.<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los lectores de Teresa de Jes\u00fas conocen muy bien su lucha entre el hombre nuevo y el hombre viejo, su proceso de conversi\u00f3n en nueva criatura: \u00abes otro libro nuevo de aqu\u00ed adelante, digo otra vida nueva; la de hasta aqu\u00ed era m\u00eda; la que he vivido desde que comenc\u00e9 a declarar estas cosas de oraci\u00f3n, es que viv\u00eda Dios en m\u00ed, a lo que me parec\u00eda; porque entiendo yo era imposible salir en tan poco tiempo de tan malas costumbres y obras. Sea el Se\u00f1or alabado que me libr\u00f3 de m\u00ed\u00bb.<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda treinta y nueve a\u00f1os Teresa de Jes\u00fas cuando se da la c\u00e9lebre conversi\u00f3n: \u00abAcaeci\u00f3me que, entrando un d\u00eda en el oratorio, vi una imagen que hab\u00edan tra\u00eddo all\u00ed a guardar, que se hab\u00eda buscado para cierta fiesta que se hac\u00eda en casa. Era de Cristo muy llagado, y tan devota, que en mir\u00e1ndola, toda me turb\u00f3 de verle tal, porque representaba bien lo que pas\u00f3 por nosotros. Fue tanto lo que sent\u00ed de lo mal que hab\u00eda agradecido aquellas llagas, que el coraz\u00f3n me parece se me part\u00eda, y arroj\u00f3me cabe \u00c9l con grand\u00edsimo derramamiento de l\u00e1grimas, suplic\u00e1ndole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle\u00bb.<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta vez, dice Santa Teresa, porque desconfi\u00f3 de ella y puso toda su confianza en la misericordia del Se\u00f1or, se determin\u00f3 a no levantarse de all\u00ed hasta que le concediese la merced de no ofenderle m\u00e1s. Su determinaci\u00f3n interior se confirm\u00f3 con la lectura de las <em>Confesiones<\/em> de San Agust\u00edn. Encontraba mucho consuelo en los santos, que despu\u00e9s de ser pecadores, el Se\u00f1or los hab\u00eda tornado a S\u00ed. S\u00f3lo le desconsolaba el que ella volv\u00eda a caer una y otra vez, pero al considerar el amor redentor de Cristo \u00abtomaba a animarme, que de su misericordia jam\u00e1s desconfi\u00e9, de m\u00ed muchas veces\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde vive su segunda conversi\u00f3n, que se conoce como la gran merced del desposorio m\u00edstico: \u00abYa no quiero que tengas conversaci\u00f3n con hombres, sino con \u00e1ngeles\u00bb<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>. Teresa de Jes\u00fas, como San Pablo cuando exclamaba que ni ojo vio, ni o\u00eddo oy\u00f3 lo que Dios tiene preparado para los que le sirven, tiene la experiencia de ese ciento por uno y la vida eterna que Cristo prometi\u00f3: \u00ab\u00a1Oh, Se\u00f1or de mi alma, y qui\u00e9n tuviera palabras para dar a entender qu\u00e9 dais a los que se f\u00edan de Vos, y qu\u00e9 pierden los que llegan a este estado y se quedan consigo mesmos! No quer\u00e9is Vos esto, Se\u00f1or, pues m\u00e1s que estos hac\u00e9is Vos, que os ven\u00eds a una posada tan ruin como la m\u00eda\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los escritos de Teresa de Jes\u00fas son autobiogr\u00e1ficos, descriptivos de su experiencia de conversi\u00f3n y uni\u00f3n con Dios. El misterio cristiano, <em>ya no vivo yo, es Cristo quien vive en m\u00ed<\/em> (Gal 2,20), est\u00e1 expuesto por ella de una manera tan deliciosa, tan grata, y al mismo tiempo tan profunda, que, una vez que se han gustado sus p\u00e1ginas, resulta dif\u00edcil dejarlas, y lo normal es tomarlas ya como lectura familiar y frecuente. Y cuando se escribe sobre Teresa de Jes\u00fas uno siente que lo mejor que podr\u00eda hacer es trasladar sus propias palabras a las cuartillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las comparaciones que emplea para expresar su proceso de conversi\u00f3n y su uni\u00f3n con Dios entusiasman por la profundidad de su intuici\u00f3n: las cuatro maneras de regar un huerto; el gusano grande y feo que muere despu\u00e9s de haber hecho el capullo del que sale la mariposica que no para, porque no halla su verdadero reposo; la persona humana como un castillo hermoso que tiene muchas moradas; el matrimonio espiritual, adonde, como las gotas de agua de la lluvia que caen al mar, todo queda hecho uno y del que nacen esas obras tan reales y vigorosas. \u00abHabr\u00e9 de aprovecharme de alguna comparaci\u00f3n, aunque yo las quisiera excusar por ser mujer, y escribir simplemente lo que me mandan; mas este lenguaje de esp\u00edritu es tan malo de declarar a los que no saben letras, como yo, que habr\u00e9 de buscar alg\u00fan modo, y podr\u00e1 ser las menos veces acierte a que venga bien la comparaci\u00f3n; servir\u00e1 de dar recreaci\u00f3n a vuestra merced de ver tanta torpeza\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La transformaci\u00f3n de Teresa de Ahumada en Teresa de Jes\u00fas, su renovaci\u00f3n en el Esp\u00edritu Santo, que le llev\u00f3 a la progresiva formaci\u00f3n de Cristo en Ella, supuso un dinamismo espiritual ininterrumpido, y para expresarlo se siente obligada a recurrir, como San Pablo, a esas met\u00e1foras de las que acabo de hablar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es don de Dios este proceso, merced gratuita de su misericordia, pero requiere \u00abdeterminarse\u00bb a procurar con todas las fuerzas del ser humano este bien. La gran pena y la gran confusi\u00f3n est\u00e1n para Teresa de Jes\u00fas en que por nuestra culpa no nos entendamos a nosotros mismos, ni sepamos qui\u00e9nes somos. La eterna pregunta del hombre est\u00e1 contestada magistralmente por ella en el libro llamado: las Moradas del castillo interior. El que empieza a leer vitalmente las \u00abmoradas primeras\u00bb en las que describe la gran hermosura y dignidad del esp\u00edritu humano y su fealdad cuando est\u00e1 en pecado mortal, ya no las deja hasta llegar a las s\u00e9ptimas en las que se da la uni\u00f3n con Dios, \u00abcomo si dos velas de cera se juntasen tan en extremo, que toda la luz fuese una. Quiz\u00e1s es esto lo que dice San Pablo: El que se arrima y allega a Dios, h\u00e1cese un esp\u00edritu con \u00c9l, tocando este soberano matrimonio, que presupone haberse llegado Su Majestad a el alma por uni\u00f3n. Y tambi\u00e9n dice: \u201cMihi vivere Christus est, mori lucrum\u201d. Ans\u00ed me parece puede decir aqu\u00ed el alma, porque es adonde la mariposilla que hemos dicho, muere, y con grand\u00edsimo gozo, porque su vida es Cristo\u00bb.<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los hombres cultos que han le\u00eddo a Santa Teresa, creyentes y no creyentes, han surgido en todo tiempo admiradores del conocimiento que Teresa de Jes\u00fas tiene del ser humano. Pienso particularmente en este \u00faltimo siglo, en que la preocupaci\u00f3n por el hombre y el sentido de su existencia se han acentuado, a impulsos de los estudios antropol\u00f3gicos en todos los campos. Es conocid\u00edsima la influencia de Teresa de Jes\u00fas en Edith Stein, disc\u00edpula de Husserl y amiga de Max Scheler; y tambi\u00e9n la admiraci\u00f3n de Bergson hacia ella por la fuerza de su personalidad, por su salud intelectual s\u00f3lidamente asentada y excepcionalmente rica, por su firmeza y flexibilidad, su simplicidad en triunfar de todas las complicaciones, su penetraci\u00f3n e intuici\u00f3n de la realidad humana en su circunstancia concreta. En Espa\u00f1a, un gran cient\u00edfico y humanista de nuestros d\u00edas, Rof Carballo, escribi\u00f3 en 1963, en la \u00abRevista de Espiritualidad\u00bb, un gran art\u00edculo que merecer\u00eda ser ampliamente conocido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa Santa procede ante el hecho extraordinario como Cajal ante su microscopio: da una descripci\u00f3n fiel, exacta, y analiza las posibles causas de error en la observaci\u00f3n. Inmediatamente despu\u00e9s va a proceder, como lo har\u00eda el mejor de los cl\u00ednicos, al que pod\u00edamos llamar diagn\u00f3stico diferencial entre los dos fen\u00f3menos: el aut\u00e9ntico, por ella percibido, y el que pod\u00eda alucinar a un melanc\u00f3lico. Procede sistem\u00e1ticamente: primero, segundo y tercero. Lo primero, la vivencia de poder\u00edo y de se\u00f1or\u00edo en quien habla. Lo segundo, la gran quietud que queda en el alma. Lo tercero, el no pasarse estas palabras de la memoria en mucho tiempo, etc. Desde luego, si alg\u00fan m\u00e9dico el siglo pasado o de comienzos de \u00e9ste no pens\u00f3 que la Santa pudiera tener un lugar en la Salp\u00eatri\u00e8re, quiz\u00e1 no estaba muy lejos de la verdad. Pero no como \u00e9l imaginaba, como enferma, sino al rev\u00e9s, al lado de Charcot, como maestro de observaci\u00f3n cr\u00edtica y aguda\u00bb.<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>Rof Carballo reproduce un texto de Teresa de Jes\u00fas en el que, en unas l\u00edneas preciosas, describe trescientos a\u00f1os antes que Charcot y sus disc\u00edpulos \u2013seg\u00fan juicio suyo\u2013 la cataplej\u00eda hist\u00e9rica. Este eminente representante de la medicina antropol\u00f3gica y de la neurolog\u00eda afirma que, si se interesa por subrayar la fortaleza y amplitud del yo de Teresa de \u00c1vila, es para destacar la importancia de su testimonio como conocedora de la estructura del alma del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No conocer el hombre qui\u00e9n fue su padre, ni su madre, ni en qu\u00e9 tierra naci\u00f3, es gran bestialidad, dice Santa Teresa, pero a\u00fan mayor, sin comparaci\u00f3n, es no procurar saber \u00abqu\u00e9 cosa somos, sino que nos detenemos en estos cuerpos y ans\u00ed a bulto, porque lo hemos o\u00eddo y porque nos lo dice la fe, sabemos que tenemos alma; mas qu\u00e9 bienes puede haber en esta alma u qui\u00e9n est\u00e1 dentro de esta alma u el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos, y ans\u00ed se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura; todo se nos va en la groser\u00eda del engaste u cerca de ese castillo, que son estos cuerpos\u00bb.<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siete moradas describe, aunque en cada una de ellas hay muchas, \u00aben lo bajo y alto y a los lados, con lindos jardines y fuentes y laberintos, cosas tan deleitosas, que desear\u00e9is deshaceros en alabanzas del gran Dios que lo crio a su imagen y semejanza\u00bb.<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>Para deslizarse por estas moradas es esencial la verdad y la humildad: \u00abDios es suma Verdad y la humildad es andar en verdad\u00bb.<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aceptar con lucidez y responsabilidad la condici\u00f3n humana es el primer deber que impone el hecho de ser hombre. La \u00abdeterminada determinaci\u00f3n\u00bb que dir\u00eda Santa Teresa, para realizar nuestra vocaci\u00f3n personal. \u00abLa vocaci\u00f3n es el quehacer sin el cual no podr\u00edamos seguir siendo nosotros mismos, escribe La\u00edn Entralgo. Quien es traidor a su vocaci\u00f3n propia incurre en falsedad, vive \u201cen falso\u201d y deja de ser \u00e9l mismo.\u00bb<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa de Ahumada \u2013resumo yo\u2013 viv\u00eda en verdad y fue radicalmente \u00abella misma\u00bb; por eso, ayudada por el auxilio de Dios, lleg\u00f3 a ser Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ojal\u00e1 pensadores y cient\u00edficos, con su profundo y cristiano sentido de la existencia humana, no s\u00f3lo historiadores y literatos, escribieran en este a\u00f1o Centenario de la muerte de Santa Teresa sobre su testimonio de vida y las respuestas tan serias que tiene esta mujer del siglo XVI para los hombres del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La puerta del Castillo: la intimidad con Cristo, oraci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa puerta para entrar en este castillo es la oraci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>; la oraci\u00f3n como trato de amistad y de intimidad con Cristo. Evidentemente, esto es netamente evang\u00e9lico: <em>velad y orad para no caer en la tentaci\u00f3n<\/em> (Mt 26, 41). <em>Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida<\/em> (Jn 14, 6); nadie va al Padre, si no es a trav\u00e9s de Cristo. Teresa insiste a sus hijas que no se dejen enga\u00f1ar por nadie que trate de mostrarles otro camino distinto del de la oraci\u00f3n y el conocimiento de Cristo. Nunca puede darse camino de oraci\u00f3n y camino de peligro. El Ap\u00f3stol dice: <em>Lejos de m\u00ed el que sepa otra cosa entre vosotros, sino a Jesucristo y \u00e9ste crucificado<\/em> (1Cor 2, 3), <em>porque en Cristo mora toda la plenitud de la divinidad corporalmente<\/em> (Col 2, 9).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta presencia sabrosa de Cristo para el alma, esta contemplaci\u00f3n de la sagrada humanidad de Cristo, era puesta en tela de juicio, es m\u00e1s, se consideraba por algunos autores poco menos que nociva, en tiempos de Santa Teresa. Guiada por el consejo de algunos maestros ignorantes, bajo pretexto de una vida m\u00edstica m\u00e1s elevada, se apart\u00f3 por alg\u00fan tiempo del trato asiduo e \u00edntimo con Cristo hombre, tratando de ir a Dios directamente sin la mediaci\u00f3n de Cristo. Todo empe\u00f1o en esta direcci\u00f3n es vano. Teresa de Jes\u00fas sabe la inutilidad de los esfuerzos para alcanzar la perfecci\u00f3n, que no sean por Cristo, en Cristo y con Cristo, que es Camino, Verdad y Vida para ir al Padre, la fuente de todo nuestro bien, sin el cual no se puede dar un paso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desecha las opiniones de tales maestros y se vuelve con todas sus fuerzas a Cristo en su santa humanidad. Experiment\u00f3 su ayuda profund\u00edsimamente; la comunicaci\u00f3n de la vida y la gracia de Cristo aparece en cada uno de los pasos de su existencia. Cristo le muestra su rostro glorioso, las manos y la sagrada Humanidad, como si fuera el signo de su introducci\u00f3n m\u00edstica en los estadios m\u00e1s encumbrados de la vida sobrenatural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La doctrina teresiana sobre la presencia e influjo de Cristo en la vida, nace de la experiencia propia del misterio en su interior, y como de la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca, rebosa en razones teol\u00f3gicas que desarrolla de una manera elocuente, sencilla y pr\u00e1ctica. La misma Teresa de Jes\u00fas rebate las ense\u00f1anzas que tanto mal le ocasionaron, y traza una doctrina firme y segura, confirmada y bendecida por la Iglesia: Teresa de Jes\u00fas, Doctora universal de la Iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda la vida de Teresa est\u00e1 empapada en el amor redentor y misericordioso de Cristo, dec\u00eda al comienzo. Ella vive experimentando que de Cristo nos vienen todos los bienes, y su vida es el mejor dechado. \u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s queremos de un tan buen amigo al lado, que no nos dejar\u00e1 en los trabajos y tribulaciones, como lo hacen los del mundo? Bienaventurado quien de verdad le amare y siempre le trajere cabe s\u00ed. Miremos al glorioso San Pablo que no parece se le ca\u00eda de la boca siempre Jes\u00fas, como quien le ten\u00eda bien en el coraz\u00f3n.\u00bb<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a> Hay que leer, por ejemplo, el cap\u00edtulo 22 de la Vida, y el 42 del Camino de Perfecci\u00f3n, por citar una peque\u00f1\u00edsima muestra. Est\u00e1 enamorada de Cristo y ha experimentado en su vida el bien que este amor le reporta, se ha transformado; de ah\u00ed su insistencia y, a\u00fan m\u00e1s, exigencia sobre los que tiene autoridad, de fomentar un trato de amistad con el Se\u00f1or: \u00abMirad que no est\u00e1 aguardando otra cosa \u2013como dice la esposa\u2013, sino que le mir\u00e9is; como le quisi\u00e9rades, le hallar\u00e9is&#8230; Si est\u00e1is alegres, miradle resucitado&#8230;; como quien tan bien sali\u00f3 de la batalla adonde ha ganado un tan gran reino, que todo le quiere para vos y a S\u00ed con \u00e9l. Pues, \u00bfes mucho que a quien tanto os da, volv\u00e1is una vez los ojos a \u00c9l? Si est\u00e1is con trabajos o tristes miradle en la columna lleno de dolores, todas sus carnes hechas pedazos por lo mucho que os ama&#8230; o miradle en el huerto, o en la cruz, o cargado con ella; miraros ha \u00c9l con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos de l\u00e1grimas y olvidar\u00e1 sus dolores por consolar los vuestros.\u00bb<a href=\"#sdfootnote22sym\" id=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa sienta un principio b\u00e1sico en la espiritualidad: es necesaria, con necesidad vital, la contemplaci\u00f3n y examen de los misterios de Cristo hombre, su encarnaci\u00f3n, actividad evang\u00e9lica, pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n, y funda toda su vida de oraci\u00f3n y ascesis en los ejemplos de Cristo, en el trato \u00edntimo con \u00c9l. \u00abPuede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada Humanidad y traerle siempre consigo y hablar con \u00c9l, pedirle para sus necesidades y quej\u00e1rsele de sus trabajos, alegrarse con \u00c9l en sus contentos y no olvidarle por ellos, sin procurar oraciones compuestas, sino palabras conforme a sus deseos y necesidad. Es excelente manera de aprovechar y muy en breve, y quien trabajare en traer consigo esta preciosa compa\u00f1\u00eda y se aprovechare mucho de ella y de veras cobrare amor a este Se\u00f1or a quien tanto debemos, yo le doy por aprovechado.\u00bb<a href=\"#sdfootnote23sym\" id=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a>Esta presencia de Cristo y trato \u00edntimo con el divino Redentor, este esfuerzo constante en profundizar en su inmenso amor hacia nosotros, nos sit\u00faa en la cumbre de la vida cristiana. Cristo es el cristiano y el cristiano es Cristo. Son las f\u00f3rmulas tan utilizadas por San Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa de Jes\u00fas ha experimentado de una manera privilegiada esta participaci\u00f3n en la vida de Cristo: \u00abTeresa de Jes\u00fas, Jes\u00fas de Teresa\u00bb; \u00abmirar\u00e1s mi honra como verdadera esposa m\u00eda\u00bb; \u00abmi honra es tu honra y la tuya m\u00eda\u00bb. Este dinamismo espiritual ha supuesto para ella, como tiene que suponer para todo cristiano, la eliminaci\u00f3n del hombre viejo. Pero \u00e9ste no aparece en ella como fruto de preceptos fr\u00edos y prohibiciones sofocantes. La muerte del gusano, el dejar la cerca del castillo, los esfuerzos para arrancar las malas hierbas del huerto y regarlo se imponen como una liberaci\u00f3n del pecado y de las malas tendencias, para dejar que se expansione en ella la vida de Cristo y por Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Santa Teresa, como para San Pablo \u2013al que se refiere frecuent\u00edsimamente\u2013 Cristo es el centro de sus ense\u00f1anzas, de su oraci\u00f3n, de su vida entera. Cristo preexistente, Cristo encarnado y crucificado. Cristo glorificado. De ah\u00ed arrancan sus lamentos imponderables, su pena al leer en algunos autores que es nociva la meditaci\u00f3n en la sagrada humanidad de Cristo: \u00ab\u00a1Oh, Se\u00f1or de mi alma y Bien m\u00edo, Jesucristo crucificado! No me acuerdo vez de esta opini\u00f3n que tuve que no me d\u00e9 pena, y me parece que hice una gran traici\u00f3n, aunque con ignorancia.\u00bb<a href=\"#sdfootnote24sym\" id=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a> Tal estrechez de esp\u00edritu, tal falta de verdad y realismo, tal falta de fe, de esperanza y de caridad, no encajaba con el coraz\u00f3n enamorado de Teresa, que vibraba al solo recuerdo de Cristo Redentor. La lectura de las \u00abExclamaciones\u00bb, lo mismo que de las \u00abCuentas de conciencia\u00bb, o las \u00abMeditaciones sobre los Cantares\u00bb, tonifican el esp\u00edritu, y cuando un cristiano est\u00e1 gozando en su trato de amistad con Cristo siente dentro lo que le dice ella, y parece que son pronunciadas las palabras por uno mismo, al menos como deseo o como alabanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo el af\u00e1n de la santa Reformadora del Carmelo, cuando descubre, por la luz del Esp\u00edritu Santo, lo provechosa que es la contemplaci\u00f3n del Redentor humanado, era traer siempre delante de los ojos su retrato e imagen, ya que no pod\u00eda traerla tan esculpida en el alma como ella hubiera querido. Por eso se duele de haber vivido en ceguedad. En todas sus obras estalla el reconocimiento por los beneficios recibidos de la \u00abexperiencia de Cristo\u00bb, y se alegra de haber llegado a descubrirlo, no s\u00f3lo para aprovecharse ella, sino para transmitirlo a los dem\u00e1s, al mayor n\u00famero posible de almas. Llega a decir, con una convicci\u00f3n plena, que la causa de no aprovechar muchas almas y no llegar a una grande libertad de esp\u00edritu, es el no sumergirse en la contemplaci\u00f3n gozosa de Cristo ni\u00f1o, Cristo crucificado, Cristo glorioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa de Jes\u00fas encontr\u00f3 sus mejores contentos contemplando a Cristo en todos los pasos de su vida. Disculpa a los esp\u00edritus \u00abflacos\u00bb a quienes no les va considerar a un Se\u00f1or \u00abfatigado y hecho pedazos\u00bb, corriendo por los caminos, perseguido de los que hac\u00eda tanto bien, no cre\u00eddo por los Ap\u00f3stoles. Pero no encuentra disculpa para nadie que no le pueda considerar glorioso, lleno de luz y de alegr\u00eda, esforzando a los unos y animando a los otros antes de subir a los cielos. De manera especial lo ve asequible en la divina Eucarist\u00eda, pues ah\u00ed es nuestra comida, nuestro alimento, nuestro compa\u00f1ero de camino, que no tuvo otro motivo al quedarse que el poder estar siempre con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con insistencia femenina, de mujer enamorada de su esposo, lamenta una y otra vez el tiempo que pas\u00f3 alejada del conocimiento de Cristo, y proclama que, a ra\u00edz de \u00e9l, le vinieron todos los bienes: \u00abEn veros cabe m\u00ed, he visto todos los bienes\u00bb<a href=\"#sdfootnote25sym\" id=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a>. La consideraci\u00f3n de Cristo paciente ante los tribunales le daba fuerzas para soportar todos los trabajos y acometer las mayores empresas: \u00abCon tan buen amigo presente, con tan buen capit\u00e1n que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir. Es ayuda y da esfuerzo; nunca falta; es amigo verdadero. Y veo yo claro y he visto despu\u00e9s que, para contentar a Dios y que nos haga grandes mercedes, quiere sea por manos de esta Humanidad sacrat\u00edsima, en quien dijo Su Majestad se deleita. Muy, muy muchas veces lo he visto por experiencia; h\u00e1melo dicho el Se\u00f1or; he visto claro que por esta puerta hemos de entrar, si queremos nos muestre la soberana Majestad grandes secretos.\u00bb<a href=\"#sdfootnote26sym\" id=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo es el mediador entre Dios y los hombres; <em>por \u00c9l recibimos la gracia y la verdad<\/em> (Jn 1, 17). Es muy buen amigo, porque le miramos hombre y sabe de nuestra peque\u00f1ez y flaquezas. \u00c9I es poderoso para que se haga en el cielo lo que \u00c9I dice en la tierra. No tenemos otro remedio sino confiar en los m\u00e9ritos de Jesucristo, y con \u00c9l podemos tratar como amigo, aunque es Se\u00f1or. Mientras m\u00e1s adelante va un alma, m\u00e1s acompa\u00f1ada es de este buen Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al sentar afirmaciones tan categ\u00f3ricas con relaci\u00f3n a Jesucristo, Teresa de Jes\u00fas fijaba sus ojos en los santos que m\u00e1s se han distinguido por su amor a Cristo. Ya ha sido citado San Pablo que, como nos ha dicho ella misma, llevaba siempre el nombre de Jes\u00fas en sus labios por tenerlo grabado en el coraz\u00f3n. El amor ardiente al Se\u00f1or en su Humanidad, pasi\u00f3n y cruz, haci\u00e9ndolo todo por Cristo en su vida diaria, y tambi\u00e9n el amor sentido en las alturas de la contemplaci\u00f3n y de la vida m\u00edstica, en la que los sentimientos \u00edntimos bull\u00edan en el alma del ap\u00f3stol, se repiten en Santa Teresa. La pertenencia a Cristo es total, <em>pues si vivimos, para el Se\u00f1or vivimos, y si morimos, morimos para el Se\u00f1or<\/em> (Rm 14, 18). Otros santos en los que se fij\u00f3 son San Francisco de As\u00eds, copia viva del divino Modelo, que mereci\u00f3 ser galardonado con los estigmas de la pasi\u00f3n; San Antonio de Padua, cuya imagen es inseparable del Ni\u00f1o Jes\u00fas; San Bernardo, el enamorado de todos los misterios del Redentor humanado; \u00abSanta Catalina de Sena y otros muchos que vuestra merced sabr\u00e1 mejor que yo\u00bb<a href=\"#sdfootnote27sym\" id=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La persona enamorada de Cristo ans\u00eda comunicarlo a otras, llevar su nombre hasta los extremos del orbe. Ser cristiano es ser ap\u00f3stol. \u00abSostenedme con flores; el sostener no me parece que es pedir la muerte, sino con la vida querer servir en algo a quien tanto ve que debe&#8230; S\u00f3lo miran al servir y contentar al Se\u00f1or, y porque saben el amor que tiene a sus criados, gustan de dejar su sabor y bien por contentarle en servirles a otras personas y decirles las verdades, para que se aprovechen sus almas por el mejor t\u00e9rmino que pueden, ni se acuerdan si perder\u00e1n ellos; la ganancia de sus pr\u00f3jimos tienen presente, no m\u00e1s&#8230; Par\u00e9ceme que debe ser uno de los grand\u00edsimos consuelos que hay en la tierra, ver uno almas aprovechar por medio suyo.\u00bb<a href=\"#sdfootnote28sym\" id=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Pablo se sent\u00eda superior a toda tribulaci\u00f3n, c\u00e1rcel, adversidad, a todo cuanto significase cruz, con tal de permanecer anclado en el amor de Cristo y difundir su nombre por toda la tierra. Santa Teresa sent\u00eda ese mismo amor ardiente hasta exclamar: \u00ab\u00a1Oh, Se\u00f1or m\u00edo!, \u00a1c\u00f3mo sois Vos el amigo verdadero, y c\u00f3mo poderoso, cuanto quer\u00e9is pod\u00e9is, y nunca dej\u00e1is de querer, si os quieren! \u00a1Alaben os todas las cosas, Se\u00f1or del mundo! \u00a1Oh, qui\u00e9n diese voces por \u00e9l para decir cu\u00e1n fiel sois a vuestros amigos! Todas las cosas faltan; Vos, Se\u00f1or de todas ellas, nunca falt\u00e1is. Poco es lo que dej\u00e1is padecer a quien os ama. \u00a1Oh, Se\u00f1or m\u00edo!, \u00a1qu\u00e9 delicada y pulida y sabrosamente los sab\u00e9is tratar! \u00a1Oh, qui\u00e9n nunca se hubiera detenido en amar a nadie sino a Vos! Parece, Se\u00f1or, que prob\u00e1is con rigor a quien os ama, para que en el extremo del trabajo se entienda el mayor extremo de vuestro amor. \u00a1Oh, Dios m\u00edo!, \u00a1qui\u00e9n tuviere entendimiento y letras y nuevas palabras para encarecer vuestras obras como lo entiende mi alma! F\u00e1ltame todo, Se\u00f1or m\u00edo, mas si Vos no me desampar\u00e1is, no os faltar\u00e9 yo a Vos. Lev\u00e1ntense contra m\u00ed todos los letrados, pers\u00edganme todas las cosas criadas, atorm\u00e9ntenme los demonios, no me falt\u00e9is Vos, Se\u00f1or, que ya tengo experiencia de la ganancia con que sac\u00e1is a quien s\u00f3lo en Vos conf\u00eda.\u00bb<a href=\"#sdfootnote29sym\" id=\"sdfootnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son los mismos sentimientos de San Pablo en Rm 8, 31-39<em>: <\/em><em>Si Dios est\u00e1 por nosotros, \u00bfqui\u00e9n contra nosotros?, \u00bfqui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Cristo?<\/em> <em>Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los \u00e1ngeles, ni criatura alguna podr\u00e1 separarnos del amor a Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Exigencias de vivir en Cristo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez \u00abdeterminada con toda determinaci\u00f3n\u00bb a ser toda de Dios y habiendo comprendido que la quer\u00eda para la reforma del Carmelo, comienza con af\u00e1n incansable a echar los cimientos de la misma, tomando como puntos b\u00e1sicos ciertos principios inconmovibles que arrancan de las exigencias que comporta la intimidad con Cristo. Uno de ellos es la austeridad de vida que aflora continuamente en sus escritos. Si las religiosas se mantienen fieles a la observancia, y las que siguen hacen otro tanto, el edificio de la Orden se mantiene firme. Muy pr\u00e1ctica y real en la vida ordinaria, llega a la conclusi\u00f3n de que \u00abnada aprovecha que los santos pasados hayan sido tales, si ella es tan ruin despu\u00e9s que deja estragado con la mala costumbre el edificio\u00bb<a href=\"#sdfootnote30sym\" id=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a>. Los que nos siguen no se fijan tanto en los antepasados, cuanto en las personas que tienen delante. Por eso exhorta a sus hijas a que se den cuenta que son cimientos de las que est\u00e1n por venir y \u00abque procuren ser piedras tales con que se torne a levantar el edificio, que el Se\u00f1or ayudar\u00e1 a ello\u00bb<a href=\"#sdfootnote31sym\" id=\"sdfootnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las razones poderosas para vivir la fidelidad plena las encuentra en las llagas de Cristo, en el amor inmenso manifestado al hombre al dar la vida por \u00e9l entre indecibles tormentos. Desde esta perspectiva, pide la observancia fiel a los sagrados compromisos: \u00ab\u00a1Oh, Hijo del Padre Eterno, Jesucristo, Se\u00f1or nuestro, Rey verdadero de todo! \u00a1Qu\u00e9 dejaste en el mundo, qu\u00e9 pudimos heredar de Vos vuestros descendientes? \u00bfQu\u00e9 pose\u00edste, Se\u00f1or m\u00edo, sino trabajos y dolores y deshonras, y aun no tuviste sino un madero en que pasar el trabajoso trago de la muerte? En fin, Dios m\u00edo, que los que quisi\u00e9ramos ser vuestros hijos verdaderos y no renunciar la herencia, no nos conviene huir del padecer. Vuestras armas son cinco llagas. \u00a1Ea, pues, hijas m\u00edas, \u00e9sta ha de ser nuestra divisa, si hemos de heredar su reino; no con descansos, no con regalos, no con honras, no con riquezas se ha de ganar lo que \u00c9l compr\u00f3 con tanta sangre!\u00bb<a href=\"#sdfootnote32sym\" id=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para reforzar m\u00e1s, si cabe, la necesidad de abrazarse con la vida austera de Cristo, presenta el ejemplo de los \u00abverdaderos caballeros suyos, y pr\u00edncipes del Colegio Apost\u00f3lico, San Pedro y San Pablo, que le siguieron fielmente hasta inmolar sus vidas en el martirio\u00bb<a href=\"#sdfootnote33sym\" id=\"sdfootnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia en el Concilio Vaticano II y en toda la documentaci\u00f3n que se ha seguido despu\u00e9s, insiste de muy diversas formas en la necesidad de volver a las fuentes, al esp\u00edritu del Evangelio y de los fundadores. Teresa de Jes\u00fas se adelanta muchos siglos al poner como base de su reforma la espiritualidad, sencillez y sobriedad de los primeros Padres. Al describir la fundaci\u00f3n de Duruelo \u2013primera de la rama masculina\u2013 nos cuenta que ten\u00eda ya dos religiosos preparados para llevarla a cabo, Fr. Antonio de Jes\u00fas y Fr. Juan de la Cruz, pero carec\u00eda de casa y tambi\u00e9n de medios para adquirirla. S\u00f3lo contaba con una fe muy grande y un esp\u00edritu de oraci\u00f3n capaz de solucionar con \u00e9l todos los problemas. Y as\u00ed sucedi\u00f3. Dios suscit\u00f3 la generosidad de un caballero de \u00c1vila, quien ofreci\u00f3 generosamente una casa de su propiedad para comenzar la reforma de los varones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa de Jes\u00fas refiere, con gran nimiedad de detalles y con un gracejo incomparable, las peripecias de los viajes y las fundaciones. En esta fundaci\u00f3n se entusiasma con la alegr\u00eda con que ambos religiosos se comprometieron a vivir en \u00e9l profesando la primera regla. \u00abDicho me ha el padre fray Antonio, que, cuando lleg\u00f3 a vista del lugarcillo, le dio un gozo interior muy grande, y le pareci\u00f3 que hab\u00eda ya acabado con el mundo en dejarlo todo y meterse en aquella soledad; adonde al uno y al otro no se les hizo la casa mala, sino que les parec\u00eda estaban en grandes deleites. \u00a1Oh, v\u00e1lame Dios, qu\u00e9 poco hacen estos edificios y regalos exteriores para lo interior! Por su amor os pido, hermanos y padres m\u00edos, que nunca dej\u00e9is de ir muy moderados en esto de casas grandes y suntuosas. Tengamos delante nuestros fundadores verdaderos, que son aquellos padres de donde descendimos, que sabemos que por aquel camino de pobreza y humildad gozan de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote34sym\" id=\"sdfootnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Teresa de Jes\u00fas trata de fundar el convento de San Jos\u00e9, su primera idea fue que las religiosas no se sometieran a mucha aspereza en lo exterior, ni que careciesen de renta suficiente para vivir desahogadamente. Pero llega a tener conocimiento de los continuos estragos que en Francia y en otras naciones de Europa estaban haciendo los protestantes, y se aflige mucho, llora sin cesar en la presencia del Se\u00f1or, y le ruega insistentemente remedie tanto mal. No se contenta con l\u00e1grimas, no basta decir: Se\u00f1or, Se\u00f1or; hay que hacer su voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abComo me vi mujer y ruin, y imposibilitada de aprovechar en nada en el servicio del Se\u00f1or; que toda mi ansia era, y aun es que, pues tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que \u00e9stos fuesen buenos; y ans\u00ed determin\u00e9 a hacer eso poquito que yo puedo y es en m\u00ed, que es seguir los consejos evang\u00e9licos con toda la perfecci\u00f3n que yo pudiese, y procurar estas poquitas que est\u00e1n aqu\u00ed hiciesen lo mesmo, confiada yo en la gran bondad de Dios que nunca falta de ayudar a quien por \u00c9l se determina a dejarlo todo.\u00bb<a href=\"#sdfootnote35sym\" id=\"sdfootnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed quiere contribuir a la \u00abdefensa\u00bb de la Iglesia y a ayudar al Se\u00f1or que tan herido le traen a los que ha hecho tanto bien y parece le quieren tornar a la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le llegaba al alma que fueran los propios cristianos los que m\u00e1s ofenden a Cristo, los que han recibido de \u00c9l mayores gracias. Y por eso ans\u00eda una entrega total. \u00abEst\u00e1se ardiendo el mundo, y quieren tornar a sentenciar a Cristo, como dicen, pues le levantan mil testimonios y quieren poner su Iglesia por el suelo, \u00bfy hemos de gastar tiempo en cosas que por ventura, si Dios se las diese, tendr\u00edamos un alma menos en el cielo? No, hermanas m\u00edas; no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia\u00bb<a href=\"#sdfootnote36sym\" id=\"sdfootnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su obsesi\u00f3n era servir a la Iglesia, poner un dique a la herej\u00eda, ayudar con su oraci\u00f3n a predicadores y te\u00f3logos. Reconoce que tanto ella como sus hijas no est\u00e1n llamadas a desplegar actividades apost\u00f3licas en defensa de la ciudad fortificada o castillo que es la Iglesia, pero no oculta la gran labor que les est\u00e1 reservada para ayudar a los siervos de Dios que tanto trabajan. Y esto no es simplemente un consejo o un deseo, sino una exigencia de la vida contemplativa. La gracia de haber sido segregadas del mundo impone como exigencia una entrega generosa al apostolado oculto, o sea, el llamamiento a la soledad implica una exigencia de cooperaci\u00f3n, de manera generosa y ardiente, a la extensi\u00f3n del Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Exigencia del vivir en Cristo es decir con \u00abdeterminaci\u00f3n\u00bb las palabras que \u00c9l nos ense\u00f1\u00f3: <em>h\u00e1gase tu voluntad as\u00ed en la tierra como en el cielo.<\/em> En el <em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em>, que es donde hace el deleitoso comentario detallado del Padre nuestro, nos expone \u00ablo mucho que hacemos en decir estas palabras con determinaci\u00f3n\u00bb. Solamente viniendo a nosotros el Reino de Dios podemos hacer su voluntad. \u00abHaciendo vuestro Padre lo que vos le pediste de darnos ac\u00e1 su reino, yo s\u00e9 que os sacaremos verdadero en dar lo que dais por nosotros; porque, hecha la tierra cielo, ser\u00e1 posible hacerse en m\u00ed vuestra voluntad\u00bb<a href=\"#sdfootnote37sym\" id=\"sdfootnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo nos dice repetidamente en el Evangelio que no ha venido al mundo a hacer su propia voluntad, sino la de Aqu\u00e9l que le ha enviado. Con ello nos expresa claramente la ligaz\u00f3n existencial que hay entre la voluntad de Dios y el ser cristiano. Teresa de Jes\u00fas lo capta perfectamente y lo aplica a su vida y, cuando tiene que ense\u00f1ar, lo afirma con vigor. En la doctrina teresiana hay una llamada constante a la fidelidad a la voluntad de Dios, a hacer la voluntad conforme con la de Dios, porque en ello estriba la m\u00e1xima perfecci\u00f3n y tanto m\u00e1s se progresa en la uni\u00f3n con Dios, cuanto mayor es la conformidad con su sant\u00edsima voluntad<a href=\"#sdfootnote38sym\" id=\"sdfootnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a>. Dejarse en las manos de Dios es lo m\u00e1s acertado que podemos hacer. Es fundamental \u00abrendir nuestra voluntad a la de Dios en todo y que el concierto de nuestra vida sea lo que Su Majestad ordenare de ella, y no queramos nosotros que se haga nuestra voluntad, sino la suya\u00bb.<a href=\"#sdfootnote39sym\" id=\"sdfootnote39anc\"><sup>39<\/sup><\/a> Teresa de Jes\u00fas sabe, porque lo experiment\u00f3, que lo m\u00e1s provechoso es vivir colgados de la voluntad de Dios, atenerse a las pruebas y a lo que \u00c9l nos env\u00ede.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No pide otra cosa al Se\u00f1or, sino que su voluntad est\u00e9 siempre sujeta a no salir de la de \u00c9l. Y esto con la radicalidad y veracidad propias del estilo teresiano, \u00abporque un alma dejada en manos de Dios, no se la da m\u00e1s que digan bien que mal, si ella entiende bien entendido \u2013como el Se\u00f1or quiere hacerle merced que lo entienda\u2013 que no tiene nada de s\u00ed\u00bb<a href=\"#sdfootnote40sym\" id=\"sdfootnote40anc\"><sup>40<\/sup><\/a>. Ella ha aprendido de Cristo que \u00e9sta es la cima de la perfecci\u00f3n humana y por eso ofrece una experiencia de vida y una doctrina perenne:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEn lo que est\u00e1 la suma perfecci\u00f3n claro est\u00e1 que no es en regalos interiores, ni en grandes arrobamientos, ni visiones, ni en esp\u00edritu de profec\u00eda, sino en estar nuestra voluntad tan conforme con la de Dios, que ninguna cosa entendamos que quiere, que no la queramos con toda nuestra voluntad, y tan alegremente tomemos lo sabroso como lo amargo, entendiendo que lo quiere Su Majestad&#8230; Esta fuerza tiene el amor si es perfecto, que olvidamos nuestro contento por contentar a quien amamos.\u00bb<a href=\"#sdfootnote41sym\" id=\"sdfootnote41anc\"><sup>41<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se llega a este estado de unificaci\u00f3n total con el querer divino, y ya el propio vivir es Cristo, se disfruta de una paz indecible. Lo que hay de cierto en la uni\u00f3n con Cristo y en los mayores gozos m\u00edsticos es el \u00abestar resignada nuestra voluntad en la de Dios. \u00a1Oh, qu\u00e9 uni\u00f3n \u00e9sta para desear! Venturosa el alma que la ha alcanzado, que vivir\u00e1 en esta vida con descanso y en la otra tambi\u00e9n; porque ninguna otra cosa de los sucesos de la tierra la afligir\u00e1, si no fuere si se ve en alg\u00fan peligro de perder a Dios u ver si es ofendido; ni enfermedad ni pobreza, ni muertes, si no fuere de quien ha de hacer falta en la Iglesia de Dios, que ve bien esta alma que \u00c9l sabe mejor lo que hace que ella lo que desea.\u00bb<a href=\"#sdfootnote42sym\" id=\"sdfootnote42anc\"><sup>42<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Alegr\u00eda cristiana de la vida<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el esp\u00edritu de austeridad, en la carencia voluntaria de cosas, en la libertad interior, en el desasimiento de todo, en hacer una la voluntad con la de Dios cifra Teresa de Jes\u00fas la verdadera alegr\u00eda interior. El cristianismo es la religi\u00f3n de la alegr\u00eda y es una verdad que incrusta sus ra\u00edces en toda la Sagrada Escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La esperanza del cristiano nunca quedar\u00e1 confundida<a href=\"#sdfootnote43sym\" id=\"sdfootnote43anc\"><sup>43<\/sup><\/a>. El Esp\u00edritu Santo pone en el coraz\u00f3n una esperanza que jam\u00e1s puede resultar fallida y las tribulaciones sufridas por el Evangelio la robustecen cada vez m\u00e1s en vez de debilitarla<a href=\"#sdfootnote44sym\" id=\"sdfootnote44anc\"><sup>44<\/sup><\/a>. San Pablo dice a los filipenses: <em>alegraos siempre en el Se\u00f1or, otra vez os digo, alegraos<\/em> (Fil 3, 1); y a los tesalonicenses: <em>estad siempre alegres<\/em> (1Ts 5, 16). Y lo mismo repite en muchos pasajes de sus cartas. Cristo, en el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a, despu\u00e9s de llamar dichosos a todos aquellos que soportan con paciencia las persecuciones y penalidades de la vida, les exhorta a alegrarse y regocijarse, porque su recompensa es grande en el cielo. \u00c9l da el ciento por uno en esta vida y luego la vida eterna. Acudiendo a \u00c9l en los agobios y trabajos, la carga es ligera y el yugo suave. Y el canto del <em>Magn\u00edficat,<\/em> \u00bfqu\u00e9 otra cosa es, sino el canto m\u00e1s sublime a la alegr\u00eda en que rebosaba el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, Madre de la Iglesia? El que acepta la cruz, completa en \u00e9l lo que falta a la pasi\u00f3n de Cristo, rescata al mundo y conoce la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Charles Moeller ha llamado a Bernanos \u00abel profeta de la alegr\u00eda\u00bb, porque en sus obras late el misterio de muerte y resurrecci\u00f3n, la alegr\u00eda pascual. El secreto de su alegr\u00eda es la \u00abgracia\u00bb. Los sufrimientos del mundo dibujan un icono, el del cuerpo de Jes\u00fas, en el que se consuma la pasi\u00f3n redentora. \u00abBernanos es un escritor profeta. Con su mirada profunda, que se apodera de nosotros fulgurantemente, nos transporta a lo eterno. Nos fuerza a ver el verdadero juego de nuestra vida: \u201csi nuestras dichas son con frecuencia terrestres, nuestras desdichas son siempre sobrenaturales\u201d. En el seno de un mensaje que figura entre los m\u00e1s tr\u00e1gicos de este siglo, estalla una tremenda fuerza de alegr\u00eda. La clave de la obra de Bernanos es el misterio pascual, muerte, pero tambi\u00e9n vida.\u00bb<a href=\"#sdfootnote45sym\" id=\"sdfootnote45anc\"><sup>45<\/sup><\/a>. La pregunta que Bernanos hace a todos los cristianos es \u00e9sta: \u00bfSois capaces de rejuvenecer el mundo, s\u00ed o no? El Evangelio es siempre joven, sois vosotros los viejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saberse amado y redimido por Dios es la verdadera fuente de la alegr\u00eda; el creyente ha de vivir en la paz y en el gozo, aun en las tribulaciones, porque el amor redentor de Jesucristo sobrepuja todo entendimiento. El Reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Esp\u00edritu Santo, dice San Pablo en la carta a los Romanos (Rm 14, 17). Por eso los santos tienen que ser necesariamente alegres y es frecuente que lleguen a un grado de jovialidad admirable. A pesar de toda la lucha que supone el despojarse del hombre viejo con todas sus obras, y vestirse del nuevo, a pesar de renuncias que no parecen atractivas a la naturaleza, Dios comunica consolaciones que superan con mucho las alegr\u00edas terrenas y fortalecen al cristiano que camina, arrastrando a muchos consigo a la salvaci\u00f3n. Nunca un hombre se salva solo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alegr\u00eda est\u00e1 ligada a la vocaci\u00f3n cristiana. De San Francisco de As\u00eds, escrib\u00eda el protestante Julio Hart, que fue el hombre m\u00e1s alegre que jam\u00e1s hubo en la tierra. Y un gran psic\u00f3logo de nuestro tiempo, el alem\u00e1n Philipp Lersch dice de \u00e9l: \u00abSi entre los sentimientos mundanos buscamos el polo opuesto al nihilismo, habr\u00e1 que llegar hasta esa impregnaci\u00f3n por el mundo de la que estaba lleno San Francisco de As\u00eds. Es una mezcla de devoci\u00f3n por el mundo y de entusiasmo, un temple provocado por el mundo, en el que \u00e9ste es ya dado de antemano como algo lleno de sentido&#8230; En tan limpia y pura forma, este sentimiento mundano se da muy pocas veces&#8230; El n\u00facleo esencial m\u00e1s profundo del humor radica en la fuerza de la vivencia religiosa. El humor ve lo terrenal y lo humano en su insuficiencia respecto a Dios. Pero lo ve desde su sentimiento mundano, en el espejo del amor que Dios profesa a su creaci\u00f3n, sin que por ello tenga que hablar de Dios ni hacer teolog\u00eda&#8230; Se tiene la certeza de que todo lo finito est\u00e1 amparado por la misericordia de Dios. Seg\u00fan esto, el humor es amor y piedad hacia el mundo, precisamente all\u00ed donde \u00e9ste muestra sus defectos, su insensatez e incluso su maldad&#8230; Ama al mundo&#8230; Amor es siempre \u201cun decir que s\u00ed&#8230; gratitud hacia Dios\u201d. Desde su consagraci\u00f3n a Dios, Francisco de As\u00eds caminaba por bosques y por valles entonando alabanzas al Supremo Hacedor y a sus criaturas, a las que llamaba \u201chermanas\u201d. Entre c\u00e1nticos ped\u00eda limosna; cantando parti\u00f3 con Fr. Gil para tierras de misi\u00f3n; el canto era su consuelo en sus continuas y prolongabas enfermedades; y cantando recibi\u00f3 la muerte. Su alegr\u00eda y su gozo han llegado a nuestro siglo y seguir\u00e1n fluyendo por la historia.\u00bb<a href=\"#sdfootnote46sym\" id=\"sdfootnote46anc\"><sup>46<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n la alegr\u00eda de Teresa de \u00c1vila ha invadido el mundo y ha llegado a los \u00abpalomarcicos teresianos m\u00e1s escondidos\u00bb, a otros muchos fundadores de congregaciones religiosas, e incluso a tantos intelectuales que no sab\u00edan sonre\u00edr. Se le ha llamado \u00abla alegr\u00eda en el sufrimiento\u00bb, porque toda su vida estuvo marcada con el sello de la cruz: enfermedades, contradicciones de buenos \u2013las m\u00e1s dif\u00edciles y duras de sobrellevar\u2013, oposici\u00f3n de los propios religiosos a quienes trataba de reformar, dificultades internas, etc., etc. A pesar de ello su alegr\u00eda era desbordante y contagiaba a cuantas personas se pon\u00edan en contacto con ella. Al tomar sobre sus hombros femeninos \u2013femeninos y en el siglo XVI\u2013 la carga de reformar una Orden religiosa antigua \u2013tarea harto m\u00e1s ardua que fundarla de nuevo\u2013, el panorama que encontr\u00f3 en derredor suyo fue bien poco halag\u00fce\u00f1o; no obstante, se lanz\u00f3 con br\u00edo a su misi\u00f3n, apoyada en una vida de oraci\u00f3n intensa y en una fidelidad a la gracia que se vio coronada por el \u00e9xito. Las contrariedades, persecuciones, sinsabores de todo g\u00e9nero llovieron sin cesar sobre ella, pero no fueron capaces de ahogar la alegr\u00eda de su esp\u00edritu, alegr\u00eda que dej\u00f3 como preciada herencia de su esp\u00edritu y estilo teresianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como consecuencia de esa alegr\u00eda constante que envolv\u00eda todo su ser, su presencia y sus cartas sembraban optimismo y animaci\u00f3n en todos. Enemiga de actitudes hoscas, no permit\u00eda a su lado personas que se dejaran arrastrar por la tristeza, y da como aviso necesario para los que quieren ir por el camino de Cristo, el procurar la \u00aba los principios andar con alegr\u00eda y libertad\u00bb<a href=\"#sdfootnote47sym\" id=\"sdfootnote47anc\"><sup>47<\/sup><\/a>. Ni ella era triste, ni le agradaba que los que estaban a su lado lo fueran. Sol\u00eda decir: Dios nos libre de santos encapotados, \u00abporque vida es vivir de manera que no se tema la muerte ni todos los sucesos de la vida, y estar con esta ordinaria alegr\u00eda que ahora todas tra\u00e9is.\u00bb<a href=\"#sdfootnote48sym\" id=\"sdfootnote48anc\"><sup>48<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus cartas recomienda a sus hijas la sana alegr\u00eda: procurad estar alegres; no dej\u00e9is de estar alegres. Celebra esta actitud, por citar un ejemplo, cuando escribe al P. Graci\u00e1n y le da noticias de su hermana Isabel. Siempre se fija en la alegr\u00eda y contento que tra\u00eda: \u00abMi Isabel est\u00e1 cada d\u00eda mejor. En entrando yo en la recreaci\u00f3n, como no es muchas veces, deja la labor y comienza a cantar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Madre Fundadora<br>Viene a la recreaci\u00f3n;<br>Bailemos y cantemos<br>Y hagamos el son\u00bb<a href=\"#sdfootnote49sym\" id=\"sdfootnote49anc\"><sup>49<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los primeros momentos de la Reforma, cuando lo que m\u00e1s abundaba era el desagrado, la maledicencia, la palabra mordaz contra ella, al enterarse, reaccionaba con una explosi\u00f3n de gozo pensando que en aquellas circunstancias estaba agradando mucho a Dios. El P. Graci\u00e1n, compa\u00f1ero infatigable de la Madre Teresa y que sent\u00eda como propias sus penas, nos atestigua: \u00abUn solo consuelo me quedaba, que era acudir a la misma Madre a consolarme con ella, era para m\u00ed mayor tormento; porque cuando le dec\u00eda los males que de ella se dec\u00edan, era tan grande su contento, y frotaba una palma con otra en se\u00f1al de alegr\u00eda, como a quien le ha acontecido un sabroso suceso; que a m\u00ed me era incre\u00edble pesar\u00bb. Semejante contento ten\u00eda que provenir necesariamente de una vida sumergida en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alegr\u00eda caracteriza toda su vida ya desde su ni\u00f1ez y juventud: \u00abEn esto me ha dado gracia el Se\u00f1or, en dar contento en dondequiera que estuviese.\u00bb<a href=\"#sdfootnote50sym\" id=\"sdfootnote50anc\"><sup>50<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de sus circunstancias personales, desasosiegos o dolores fort\u00edsimos, procuraba dar alegr\u00eda a los dem\u00e1s. Lo admirable es que, a pesar del estado de postraci\u00f3n y abatimiento en que muchas veces se encontraba, jam\u00e1s desaparec\u00eda de sus labios una suave sonrisa. Cuantos se acercaron a ella testificaron en el proceso: \u00abtodo el tiempo en que se hall\u00f3 tullida mostraba gran alegr\u00eda que daba contento a todos los que la curaban y rodeaban y gustaban de ello y de su gracia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concretamente en el libro de las Fundaciones exhorta constantemente a permanecer fieles a Dios, a llevar una vida de fidelidad exquisita, manantial de donde brota la verdadera alegr\u00eda. La obra de la Reforma no la considera obra suya, sino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abVer\u00e9is que estas casas en parte no las han fundado hombres las m\u00e1s de ellas, sino la mano poderosa de Dios, y que es muy amigo Su Majestad de llevar adelante las obras que \u00c9l hace, si no queda por nosotras. \u00bfDe d\u00f3nde pens\u00e1is que tuviera poder una mujercilla como yo para tan grandes obras, sujeta, sin un solo maraved\u00ed ni quien con nada me favoreciese?\u00bb<a href=\"#sdfootnote51sym\" id=\"sdfootnote51anc\"><sup>51<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ciertamente en la fidelidad est\u00e1 el fruto maravilloso de la verdadera alegr\u00eda: \u00ab\u00bfA qu\u00e9 se puede comparar la paz interior y exterior con que siempre and\u00e1is? En vuestra mano est\u00e1 vivir y morir con ella, como veis que mueren las que hemos visto morir en estas casas.\u00bb<a href=\"#sdfootnote52sym\" id=\"sdfootnote52anc\"><sup>52<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa de Jes\u00fas vio que todas las hijas que la precedieron en la marcha al Padre dejaban este mundo entre transportes de alegr\u00eda, y no ve otro motivo que la fidelidad a Cristo y a los supremos compromisos contra\u00eddos con \u00c9l. Y lo mismo narra de los seglares a los que trata y ve morir: fidelidad es lo que supera el tiempo fugitivo; tiene en s\u00ed algo de eternidad. Este es uno de los grandes males que nos aquejan: no permanecer firmes en las responsabilidades a pesar de los da\u00f1os y amenazas. Y la causa profunda es el olvido de que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida, porque de \u00c9l viene la fidelidad al mundo; podemos ser fieles porque nos ha hecho a imagen y semejanza suya y nos ha redimido con su propia vida. Pero al buscar otras im\u00e1genes y otros proyectos, fuera de la fidelidad al Evangelio de Cristo, para la realizaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana, se corrompe \u00e9sta. Sin \u00c9l nada podemos hacer, ni ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gran Doctora universal, profunda conocedora de la naturaleza humana, inculca a los religiosos y a todos los que trata, esp\u00edritu de verdad, de sencillez y pobreza, desprendimiento de todo, regocijo ante la necesidad, y muestra, porque lo ha probado, que en ello est\u00e1 la fuente perenne de alegr\u00eda. De la alegr\u00eda interna que embargaba su alma \u2013repito que fruto de la fidelidad exquisita a la gracia y su vivir sumergida en la voluntad de Dios\u2013 brotaban rasgos de jovialidad que la han hecho el prototipo de la simpat\u00eda arrolladora, de la grandeza de alma, y del gracejo en el hablar y en el tratar con todos, cualquiera que fuera su condici\u00f3n y categor\u00eda social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que en los <em>Avisos<\/em> a sus monjas dice que se debe \u00abhablar a todos con alegr\u00eda moderada\u00bb y \u00abde ninguna cosa hacer burla\u00bb. Sin embargo, como humana que era y de profunda penetraci\u00f3n realista, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n miraba las cosas por el lado humor\u00edstico, como cuando llamaba al P. Graci\u00e1n \u00abel profeta Eliseo\u00bb, por su cabeza un poco grande y su calva venerable; a San Juan de la Cruz, \u00abS\u00e9neca\u00bb y \u00abmi Senequita\u00bb; \u00abgatos\u00bb a los carmelitas calzados; \u00ab\u00e1guilas\u00bb a los descalzos; \u00abcigarras\u00bb a las carmelitas calzadas; \u00abmariposas\u00bb a las descalzas; \u00abpatillas\u00bb al diablo, etc. A veces la iron\u00eda chispeante aflora en sus escritos, como cuando escribe al P. Ambrosio Mariano de San Benito y le cuenta la impresi\u00f3n que le produjo la visita de unos carmelitas j\u00f3venes en unas mulas bien enjaezadas: \u00abCu\u00e1n mal parec\u00edan descalzos y en buenas mulas; que no se hab\u00eda de consentir sino para largo camino u gran necesidad, que no ven\u00eda bien lo uno con lo otro, que han venido por aqu\u00ed unos mocitos que parece, andando poco y con alg\u00fan jumento, pudieran venir a pie. Y as\u00ed le torno a decir que no parecen bien estos mocitos descalzos y en mulas con sillas.\u00bb<a href=\"#sdfootnote53sym\" id=\"sdfootnote53anc\"><sup>53<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En t\u00e9rminos teresianos tengo que decir \u00abque me he divertido\u00bb de lo que estaba tratando: el gran gozo y alegr\u00eda cristiana de Teresa de Jes\u00fas. Ella dice que se espanta de la diferencia que hay entre \u00e9stos y los disfrutes de esta tierra; y tiene gran esperanza de ir a gozar perpetuamente lo que aqu\u00ed se le da a sorbos. \u00abDec\u00eds Vos: Venid a m\u00ed todos los que trabaj\u00e1is y est\u00e1is cargados, que yo os consolar\u00e9. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s queremos, Se\u00f1or? \u00bfQu\u00e9 pedimos? \u00bfQu\u00e9 buscamos? \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n los del mundo perdidos sino por buscar descanso? \u00a1V\u00e1lame Dios, oh, v\u00e1lame Dios! \u00bfQu\u00e9 es esto, Se\u00f1or? \u00a1Oh, qu\u00e9 l\u00e1stima!; \u00a1oh, qu\u00e9 gran ceguedad, que le busquemos en lo que es imposible hallarle! Habed piedad, Criador de estas vuestras criaturas; mirad que no nos entendemos, ni sabemos lo que deseamos, ni atinamos lo que pedimos. Dadnos, Se\u00f1or, luz.\u00bb<a href=\"#sdfootnote54sym\" id=\"sdfootnote54anc\"><sup>54<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En el misterio de la Iglesia.<br>Vida y muerte de Teresa de Jes\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo cat\u00f3lico, a menos que sea un hijo ingrato e infiel, da incesantemente gracias a Dios por esta gran Madre, la Iglesia, que nos introduce en el misterio de Cristo y nos lo comunica. Por eso canta un gran poeta de nuestros d\u00edas, Paul Claudel: \u00abPor siempre sea alabada esta gran Madre llena de majestad, en cuyas rodillas todo lo he aprendido.\u00bb Todo lo aprendemos en su regazo maternal y continuamos cada d\u00eda aprendiendo. Teresa de Jes\u00fas muere dando incesantes gracias a Dios porque la ha hecho hija de su Iglesia. \u00abDespu\u00e9s de la comuni\u00f3n volvi\u00f3 a dar gracias al Se\u00f1or porque la hab\u00eda hecho hija de la Iglesia y mor\u00eda en ella.\u00bb Repet\u00eda muchas veces: \u00abEn fin, Se\u00f1or, soy hija de la Iglesia.\u00bb \u00abGracias te hago, Dios m\u00edo, Esposo de mi alma, porque me hiciste hija de tu santa Iglesia cat\u00f3lica.\u00bb<a href=\"#sdfootnote55sym\" id=\"sdfootnote55anc\"><sup>55<\/sup><\/a> En el misterio de la Iglesia de Cristo vive y muere Teresa de Jes\u00fas. Enamorada de Cristo, no pod\u00eda menos que amar la obra del Redentor, procurando por todos los medios serle \u00fatil de alguna manera, no s\u00f3lo con la santidad de su vida, y el af\u00e1n constante de que sus hijas lo fueran tambi\u00e9n, sino por un vivir a diario todos los m\u00e1s acuciantes problemas de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia es un misterio de fe. No es Dios, es \u00abde Dios\u00bb, como dice San Ildefonso. Los santos Padres la llaman <em>Esposa<\/em> inseparable que le sirve en la fe y en la justicia; <em>Casa de Dios<\/em> donde \u00c9l nos recibe para perdonar nuestros pecados; <em>Columna de la verdad<\/em> donde nosotros creemos rectamente en \u00c9l y donde lo glorificamos, <em>Mansi\u00f3n<\/em> anunciada por los profetas, a donde han de confluir todas las naciones; <em>C\u00e1mara del tesoro, <\/em>donde los Ap\u00f3stoles han depositado la Verdad, que es Cristo; <em>Acceso a la Vida<\/em> y a los dones del Esp\u00edritu. No podemos profesar nuestra fe cristiana, si no nos asociamos a toda la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo el proceso de nuestra salvaci\u00f3n, de nuestra salud, se realiza en ella. El misterio de la Iglesia es nuestro propio misterio, \u00abnos abraza por completo. Nos rodea por todas partes, ya que Dios nos ve y nos ama en su Iglesia, ya que en ella es donde \u00c9l nos quiere y donde nosotros le encontramos, y en ella es donde tambi\u00e9n nosotros nos adherimos a \u00c9l y donde \u00c9l nos hace felices\u00bb.<a href=\"#sdfootnote56sym\" id=\"sdfootnote56anc\"><sup>56<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa de Jes\u00fas dice que por un punto de ella morir\u00eda mil muertes; cree firmemente y vive de la Santa Madre Iglesia. Fortalecida con esta fe \u00aby con este amor a la fe que infunde luego Dios, que es una fe viva, fuerte, siempre procura ir conforme a lo que tiene la Iglesia, como quien tiene ya asiento fuerte en estas verdades, que no la mover\u00edan cuantas revelaciones pueda imaginar \u2013aunque viese abiertos los cielos\u2013 un punto de lo que tiene la Iglesia.\u00bb<a href=\"#sdfootnote57sym\" id=\"sdfootnote57anc\"><sup>57<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tiempos de Santa Teresa, como casi todas las \u00e9pocas, estuvieron caracterizados por una serie de acontecimientos que aflig\u00edan mucho a la Iglesia: guerras, profanaciones de templos; sacerdotes, religiosos y cristianos infieles a sus compromisos; y sobre todo la escisi\u00f3n dentro de la misma Iglesia. Eran los tiempos en que el protestantismo se hallaba en su apogeo, tratando de imponer sus doctrinas en las principales naciones de Europa. Ten\u00eda noticias de todos estos sucesos, los lloraba en el retiro de su celda y estimulaba a sus hijas a una oraci\u00f3n ardiente y a una entrega cada vez m\u00e1s fiel a esta bendita Madre nuestra, la Iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Oh Redentor m\u00edo, que no pueda mi coraz\u00f3n llegar aqu\u00ed sin fatigarse mucho! \u00bfQu\u00e9 es esto ahora de los cristianos? \u00a1Siempre han de ser ellos los que m\u00e1s os fatiguen! A los que mejores obras hac\u00e9is, a los que m\u00e1s os deben, a los que escog\u00e9is para vuestros amigos, entre los que and\u00e1is y os comunic\u00e1is por los sacramentos, no est\u00e1n hartos, Se\u00f1or de mi alma, de los tormentos que os dieron los jud\u00edos.\u00bb<a href=\"#sdfootnote58sym\" id=\"sdfootnote58anc\"><sup>58<\/sup><\/a> Ante las grandes necesidades de la Iglesia le parec\u00eda cosa de burla tener pena por otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tan profunda experiencia de las tribulaciones y sufrimientos de la Iglesia militante, no s\u00f3lo sacudi\u00f3 lo m\u00e1s profundo de su \u00e1nimo, sino que la llev\u00f3 a orar ardientemente por ella y a establecer una familia religiosa que sirviera a la Iglesia con todas sus fuerzas, poniendo un dique a la relajaci\u00f3n de costumbres y a las doctrinas disidentes. Su obra <em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em> tuvo como meta fomentar la vida espiritual en toda su hondura, la fidelidad a la oraci\u00f3n y una entrega generosa a luchar, de la manera que sea, en defensa de la Iglesia. En esto cifraba la raz\u00f3n de existir de sus disc\u00edpulos y seguidores, en olvidarse de s\u00ed y consagrarse de por vida al servicio de la Iglesia, entreg\u00e1ndose a ella totalmente en el campo que les hubiera sido confiado. Realmente Teresa de Jes\u00fas dej\u00f3 una nueva espiritualidad en la Iglesia, en la que vivi\u00f3 fielmente, a la que sirvi\u00f3 y a la que am\u00f3 con todas las fuerzas de su condici\u00f3n humana de mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta espiritualidad hondamente eclesial aflora en toda su vida, obra y escritos. Aparece tambi\u00e9n, en las llamadas <em>Cuentas de Conciencia<\/em>, su biograf\u00eda interna, escrita, por esa exigencia de verdad que hay en toda la vida de Teresa de \u00c1vila, para manifestar su conciencia a sus confesores, el P. Pedro Ib\u00e1\u00f1ez y el P. Garc\u00eda de Toledo. Rebosan sentimientos de gratitud y fidelidad a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEsto le hac\u00eda mucha m\u00e1s gana de servirle, que por el temor nunca fue ni le hac\u00eda caso; siempre con gran deseo de que fuese alabado y su Iglesia aumentada; por esto era cuanto rezaba sin hacer nada por s\u00ed, que le parec\u00eda que iba poco en que padeciese en purgatorio a trueque de que \u00e9sta se acrecentase, aunque fuese un poquito.\u00bb<a href=\"#sdfootnote59sym\" id=\"sdfootnote59anc\"><sup>59<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cristiano nunca est\u00e1 solo en su fe. Por el bautismo ha entrado en la gran familia cat\u00f3lica, est\u00e1 integrado en la gran asamblea universal en la que vive y muere y en la que resucitar\u00e1.<em>Despu\u00e9s mir\u00e9 y habla una muchedumbre inmensa, que nadie podr\u00eda contar, de toda naci\u00f3n, raza, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con fuerte voz: la salvaci\u00f3n es de nuestro Dios, que est\u00e1 sentado delante del trono y del Cordero<\/em>(Ap 7, 9).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa vivi\u00f3 sintiendo a la Iglesia como Madre y sabi\u00e9ndose ella misma Iglesia. En las quintas Moradas, mediante el s\u00edmil del gusano que muere y del que nace la \u00abmariposica blanca que no se conoce a s\u00ed\u00bb, nos describe la transformaci\u00f3n del hombre viejo en criatura nueva, y nos dice c\u00f3mo esta transformaci\u00f3n se realiza en la Iglesia por los medios que Cristo puso en ella: \u00abEntonces comienza a tener vida este gusano, cuando con la calor del Esp\u00edritu Santo se comienza a aprovechar del auxilio general que a todos nos da Dios, y cuando comienza a aprovecharse de los remedios que dej\u00f3 en su Iglesia (ans\u00ed de acontinuar las confesiones como con buenas lecciones y sermones, que es el remedio que un alma que est\u00e1 muerta en su descuido y pecados y metida en ocasiones pueda tener), entonces comienza a vivir y vase sustentando en esto y en buenas meditaciones hasta que est\u00e1 crecida&#8230; Pues, crecido este gusano, comienza a labrar la seda y edificar la casa adonde ha de morir. Esta casa querr\u00eda dar a entender aqu\u00ed, que es Cristo.\u00bb<a href=\"#sdfootnote60sym\" id=\"sdfootnote60anc\"><sup>60<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es, como dir\u00eda San Cipriano, un seno maternal y una maternidad. Jesucristo se ofreci\u00f3 en sacrificio para que todos seamos uno, \u00c9l es la vid y nosotros los sarmientos. El misterio de la comuni\u00f3n se obra ofreci\u00e9ndonos nosotros por Cristo, con Cristo y en Cristo, a todos. Teresa se vio sometida a diversas clases de dolores corporales intolerables y tambi\u00e9n martirios espirituales, pero en tales circunstancias, no ped\u00eda al Se\u00f1or le privara de esos padecimientos, sino que le diera Su Majestad paciencia y as\u00ed estuviera ella hasta el fin del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abAbrazaos con la cruz que vuestro Esposo llev\u00f3 sobre S\u00ed y entended que \u00e9sta ha de ser vuestra empresa; la que m\u00e1s pudiera padecer, que padezca m\u00e1s por \u00c9l y ser\u00e1 la mejor librada. Lo dem\u00e1s como cosa accesoria, si os lo diera el Se\u00f1or, dadle muchas gracias \u2013se refiere a los gustos y mercedes en la oraci\u00f3n\u2013\u00bb.<a href=\"#sdfootnote61sym\" id=\"sdfootnote61anc\"><sup>61<\/sup><\/a> Consciente de lo que significa ser Iglesia y ser miembro de este Cuerpo M\u00edstico comprend\u00eda el valor del sufrimiento y de la oraci\u00f3n de unos por otros. Se regocijaba en su interior sabiendo que, en la providencia de Dios, aquellos sufrimientos suyos, aquellas oraciones y peticiones, unidos a los de Cristo, eran de valor incalculable para hacer bien a otros. \u00abDadme, Se\u00f1or, trabajos, dadme persecuciones. Y verdaderamente lo desea, y aun sale bien de ellos, porque como ya no mira su contento, sino el contentar a Dios, su gusto es imitar en algo la vida trabajos\u00edsima que Cristo vivi\u00f3&#8230; Mientras m\u00e1s adelante est\u00e1n en esta oraci\u00f3n y regalos de nuestro Se\u00f1or, m\u00e1s acuden a las necesidades de los pr\u00f3jimos, en especial a las de las \u00e1nimas, que por sacar una de pecado mortal parece que dar\u00eda muchas vidas.\u00bb<a href=\"#sdfootnote62sym\" id=\"sdfootnote62anc\"><sup>62<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia arrebata su coraz\u00f3n. Nada de cuanto a ella afecta, la deja indiferente o desinteresada. Se duele con su dolor, se alegra con sus gozos, y se siente rica con su riqueza. Sabe que Cristo estar\u00e1 siempre en ella, hoy como ayer, y hasta la consumaci\u00f3n de los siglos. Cree firmemente todo lo que tiene la Santa Madre Iglesia y su adhesi\u00f3n es inquebrantable. \u00abSab\u00eda bien de m\u00ed que en cosa de la fe, contra la menor ceremonia de la Iglesia que alguien viese yo iba, por ella u por cualquier verdad de la Sagrada Escritura, me pondr\u00eda yo a morir mil muertes; y dije que de eso no temiesen, que harto mal ser\u00eda para mi alma si en ella hubiere cosa que fuese de suerte que yo temiese la Inquisici\u00f3n; que si pensara hab\u00eda para qu\u00e9, yo me la ir\u00eda a buscar, y que si era levantado, que el Se\u00f1or me librar\u00eda y quedar\u00eda con ganancia.\u00bb<a href=\"#sdfootnote63sym\" id=\"sdfootnote63anc\"><sup>63<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No la juzga, sino que se deja juzgar por ella. Todos sus deseos, l\u00e1grimas y peticiones eran por el bien de la Iglesia y lo mismo pide hagan a todos los que trata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo en la Iglesia est\u00e1 ordenado a \u00abla nueva criatura\u00bb, a la \u00abmariposica\u00bb que s\u00f3lo encuentra en Cristo su reposo. Somos peregrinos hacia la Jerusal\u00e9n celestial y hay un solo Camino para ir hacia ella, y todos recibimos la misma comida y la misma bebida: el Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or. Henri de Lubac, en su libro <em>Meditaci\u00f3n sobre la Iglesia,<\/em> dice que la Iglesia hace la Eucarist\u00eda, que el sacerdocio fue instituido principalmente con este fin: <em>Haced esto en memoria m\u00eda;<\/em> y la Eucarist\u00eda hace la Iglesia, pues ella remata la obra que el bautismo hab\u00eda iniciado<a href=\"#sdfootnote64sym\" id=\"sdfootnote64anc\"><sup>64<\/sup><\/a>. Cristo viene en medio de los suyos, \u00c9l se hace su alimento, y cada uno, uni\u00e9ndose a \u00c9l, se encuentra unido a todos los que como \u00e9l le reciben. <em>Un solo Se\u00f1or, una sola fe y un solo bautismo. En un solo Esp\u00edritu hemos sido todos bautizados, para no formar m\u00e1s que un cuerpo, jud\u00edos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Esp\u00edritu<\/em> (1Cor 12, 13). En Cristo Eucarist\u00eda est\u00e1 el coraz\u00f3n de la Iglesia y la fuente de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso Santa Teresa buscaba con gran ansiedad el agua viva nacida de la Eucarist\u00eda. Ella misma nos lo dice con ese lenguaje suyo directo y ardiente que no deja lugar a duda: \u00abVi\u00e9nenme algunas veces unas ansias de comulgar tan grandes que no s\u00e9 si podr\u00eda encarecer. Acaeci\u00f3me una ma\u00f1ana, que llov\u00eda tanto que no parece hac\u00eda para salir de casa. Estando yo fuera de ella, yo estaba ya tan fuera de m\u00ed con aquel deseo que aunque me pusieran lanzas a los pechos, me parece entrara por ellas, cuantim\u00e1s agua.\u00bb<a href=\"#sdfootnote65sym\" id=\"sdfootnote65anc\"><sup>65<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo ha dicho que \u00c9l es el pan de vida, y el que come de ese pan vivir\u00e1 para siempre. Teresa ten\u00eda fe ciega en las palabras de Cristo y obraba en consecuencia. \u00abPorque \u2013si no nos queremos hacer bobos y cegar el entendimiento\u2013 no hay que dudar que esto no es representaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n, como cuando consideramos a el Se\u00f1or en la cruz, u en otros pasos de la Pasi\u00f3n, que le representamos en nosotros mesmos como pas\u00f3. Esto pasa ahora, y es entera verdad, y no hay para qu\u00e9 le ir a buscar en otra parte m\u00e1s lejos&#8230; Si cuando andaba en el mundo, de s\u00f3lo tocar sus ropas sanaban los enfermos, \u00bfqu\u00e9 hay que dudar que har\u00e1 milagros estando tan dentro de m\u00ed, si tenemos fe, y nos dar\u00e1 lo que le pidi\u00e9remos, pues est\u00e1 en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada, si le hacen buen hospedaje.\u00bb<a href=\"#sdfootnote66sym\" id=\"sdfootnote66anc\"><sup>66<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su amor a la Eucarist\u00eda queda maravillosamente expresado en los cap\u00edtulos del <em>Camino de perfecci\u00f3n<\/em> en que nos expone \u00abla gran necesidad que tenemos de que el Se\u00f1or nos d\u00e9 lo que le pedimos en estas palabras del Paternoster: panem nostrum cotidianum da nobis hodie\u00bb. En sus d\u00edas, como en todas las \u00e9pocas, hab\u00eda personas deseosas de haber vivido en los tiempos de Cristo para conocerle, amarle y servirle. Ella no, pues su fe la hac\u00eda vivir en un contacto real con el Hu\u00e9sped Divino del Sagrario. \u00abHab\u00edala el Se\u00f1or dado tan viva fe \u2013est\u00e1 hablando de ella en tercera persona\u2013, que cuando o\u00eda a algunas personas decir que quisieran ser en el tiempo que andaba Cristo nuestro Bien en el mundo, se re\u00eda entre s\u00ed, pareci\u00e9ndole que teni\u00e9ndole tan verdaderamente en el Sant\u00edsimo Sacramento como entonces, que \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s les daba?\u00bb<a href=\"#sdfootnote67sym\" id=\"sdfootnote67anc\"><sup>67<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el misterio de la Iglesia vivi\u00f3 y muri\u00f3 Teresa de Jes\u00fas. Su vivir fue Cristo y lo ser\u00e1 para siempre, porque supo apropiarse las riquezas de la Iglesia y a ella entreg\u00f3 su vida. Supo cu\u00e1l era el sentido de la vida humana y lo que ella pod\u00eda aportar a la sociedad en la que le toc\u00f3 vivir. Y como la verdad es siempre joven y nueva, la espiritualidad y el estilo de Teresa de Jes\u00fas es ya torrente de luz en la Iglesia de la que fue hija fidel\u00edsima: \u00abBendito sea Dios, hijas m\u00edas, que soy hija de la Iglesia\u00bb y muere para vivir en la eternidad. \u00abYa es llegada la hora que salgamos de este destierro y mi alma goce en uno contigo de lo que tanto he deseado.\u00bb<a href=\"#sdfootnote68sym\" id=\"sdfootnote68anc\"><sup>68<\/sup><\/a> El hombre viejo lleno de faltas de tibieza y miseria ha sido consumido por el fuego del amor redentor de Cristo, como hace el ave f\u00e9nix \u00abque de la misma ceniza despu\u00e9s que se quema sale otra, ans\u00ed queda hecha otra el alma\u00bb<a href=\"#sdfootnote69sym\" id=\"sdfootnote69anc\"><sup>69<\/sup><\/a>, y ya Teresa de Ahumada es para siempre Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Frutos deseados del IV Centenario<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No puedo terminar esta Carta Pastoral, queridos diocesanos, sin se\u00f1alar algunas aspiraciones que deseo ofrecer a vuestra consideraci\u00f3n, para que el Centenario que celebramos, no quede reducido a conmemoraciones externas, por muy solemnes que puedan ser. La figura de Santa Teresa es actual, actual\u00edsima, y tiene mucho que decirnos a quienes formamos parte de la Iglesia de hoy, particularmente en nuestra patria espa\u00f1ola. Esta mujer incomparable, con su fidelidad y su entereza, prest\u00f3 un servicio eminente a la causa de Cristo y sigue prest\u00e1ndolo. Muchas veces tenemos a la mano remedios para nuestros problemas que andamos buscando fuera desatinadamente. El Centenario de la muerte de Teresa de Jes\u00fas no debe limitarse a una conmemoraci\u00f3n hist\u00f3rica que la piedad o la cultura ofrecen a quien en su vida alcanz\u00f3 cimas tan se\u00f1eras. Es algo m\u00e1s lo que buscamos. Estamos muy necesitados de una espiritualidad s\u00f3lida y alegre, nacida de la fe, que nos acerque a Dios. Nuestra Iglesia sigue siendo como una gran t\u00fanica que cubre el cuerpo fr\u00edo de la sociedad espa\u00f1ola. Pero est\u00e1 agujereada y rota, y ese cuerpo fr\u00edo presenta los s\u00edntomas precursores de una gangrena espiritual y moral que le consume. La moral p\u00fablica y la privada se quiebran sin cesar, y, lo que es m\u00e1s grave, la fe, la fe viva en Dios y en Cristo Redentor, va siendo sustituida por mil suced\u00e1neos que dejan la sociedad cada vez m\u00e1s intoxicada y d\u00e9bil. Una poderosa corriente de espiritualidad cristiana, coherente y reflexiva, la necesitamos como el ox\u00edgeno para poder respirar. Santa Teresa puede ayudarnos a conseguirlo.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>La visita pastoral del Papa<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este esperado acontecimiento ser\u00e1 el fruto m\u00e1s visible del Centenario. Porque el motivo inmediato de la visita, aunque sin \u00e9l tambi\u00e9n se hubiera producido m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde, es la conmemoraci\u00f3n teresiana. Hemos de reconocer que es Santa Teresa la que ha movido la voluntad del Papa en t\u00e9rminos de decisi\u00f3n apost\u00f3lica para venir a Espa\u00f1a. Si alguien le hubiese dicho a ella cuando recorr\u00eda los caminos de nuestra patria, que ser\u00eda capaz de lograr esto, habr\u00eda contestado ri\u00e9ndose de s\u00ed misma y de los que lo dec\u00edan. Pero as\u00ed son las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habr\u00e1 que prestar mucha atenci\u00f3n a lo que diga el Papa en su visita. Puede ser una ocasi\u00f3n magn\u00edfica para renovar pensamientos y conciencias. Si nos situamos con petulancia ante la palabra del Papa y preferimos nuestras personales interpretaciones del Evangelio, faltar\u00e1n la necesaria devoci\u00f3n y humildad para aceptar esta palabra como lo que quiere ser: ayuda, impulso y orientaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa estuvo dispuesta a amar y obedecer lo que el Vicario de Cristo dijera, por s\u00ed mismo o por sus leg\u00edtimos representantes, en todo lo que hiciera referencia a la doctrina de la fe y al modo de vivirla.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Doctrina cristiana y cat\u00f3lica<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa nos ofrece con su vida y sus escritos un espl\u00e9ndido mensaje que deber\u00eda ser m\u00e1s aprovechado. Lo que escribi\u00f3 no vale \u00fanicamente para las monjas. Lo caracter\u00edstico en ella es que toma ocasi\u00f3n de lo inmediato que trae entre manos \u2013una fundaci\u00f3n, un conflicto inesperado, una gesti\u00f3n con los supervisores de la Orden, los obispos o los gobernantes de Espa\u00f1a, una visita que hace o recibe\u2013 y enseguida se eleva, con naturalidad y sin violentar nada, a actitudes superiores de fe y confianza en Dios, y de celo por su gloria, y por el mejor servicio a la Iglesia y a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mismo en sus libros. Escribe por obediencia, narra lo que ha vivido o siente, desarrolla pensamientos sobre la oraci\u00f3n o la uni\u00f3n con Dios, y a trav\u00e9s de todas sus p\u00e1ginas desgrana con asombrosa fluidez ense\u00f1anzas viv\u00edsimas sobre el arrepentimiento, la mortificaci\u00f3n, el dominio de las propias pasiones, la pureza en la intenci\u00f3n, la rectitud y la veracidad, la asimilaci\u00f3n del legado de Cristo, la Eucarist\u00eda, el misterio de la Iglesia, la piedad y las devociones, la aceptaci\u00f3n de la voluntad divina, la esperanza de la vida eterna, la riqueza de las misericordias de Dios, que son un canto ininterrumpido a lo que la fe cat\u00f3lica nos propone y nos infunde como estilo y norma de nuestra existencia desde el bautismo hasta la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los escritos de Santa Teresa son una catequesis continua y plena. Ninguna de las verdades del credo cat\u00f3lico, ninguna de las claves fundamentales de la fe y la piedad dejan de ser recordadas con amor y con gracia. Como si todas hubieran sido intensamente vividas por aquella alma de grandeza sin igual. Y as\u00ed sucede que el lector asiduo de sus obras llega a sentirse empapado o inundado, casi sin darse cuenta, de lo que una formaci\u00f3n aut\u00e9nticamente cat\u00f3lica puede reclamar. Se comprueba que ocupa un lugar principal\u00edsimo entre las figuras preclaras de la Contrarreforma en nuestra Espa\u00f1a del Siglo de Oro. Y se comprende tambi\u00e9n que, desaparecidas con el paso del tiempo las adjetivaciones pol\u00e9micas que nacen de las disputas de los hombres, hoy, en la \u00e9poca del ecumenismo, no sea rechazada la que con tanto vigor escribi\u00f3 \u00aben clave cat\u00f3lica\u00bb, sino por el contrario buscada, le\u00edda y admirada. A Santa Teresa la aman cat\u00f3licos y protestantes y encuentra disc\u00edpulos aun entre los maestros de las religiones orientales. \u00bfPor qu\u00e9? Por su sinceridad, por su amor a aquello en que cre\u00eda, por su deseo de que la verdad resplandeciese. Los cat\u00f3licos la aman porque encuentran en ella el prototipo de lo que afirman y gozan con su fe; los protestantes, porque se conmueven al ver con cuanto amor la vivi\u00f3, y con qu\u00e9 soberana maestr\u00eda descubri\u00f3 el secreto de su alma enamorada; los orientales, por su riqu\u00edsima contemplaci\u00f3n del Absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa es como un lago sereno sobre el que brilla un sol limpio y ardiente: las aguas est\u00e1n en calma, pero se mueven sin cesar y reflejan irisaciones bell\u00edsimas. En sus escritos est\u00e1 apareciendo constantemente una suave agitaci\u00f3n. Visto el lago \u2013su alma\u2013 desde cerca, todo \u00e9l es un latido. Lo que late es su alma y su fe. \u00a1Con qu\u00e9 limpieza y qu\u00e9 poderoso encanto!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda \u2013debe ser\u2013 otro fruto del Centenario procurar que se lean y comenten mucho m\u00e1s los escritos de Santa Teresa de Jes\u00fas. A veces necesitan ser explicados. A personas de formaci\u00f3n espiritual \u2013eclesi\u00e1sticos o seglares\u2013 les llegan muy hondo. Y exceptuando algunos pasajes m\u00e1s espec\u00edficos, pueden ser perfectamente asimilados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una figura insigne de nuestro tiempo a quien tanto debe la Iglesia espa\u00f1ola, don \u00c1ngel Herrera, ley\u00f3 a Santa Teresa toda su vida y recomendaba a todos que hiciesen lo mismo. En sus a\u00f1os de seglar culto, de sacerdote despu\u00e9s, y m\u00e1s tarde de Obispo y Cardenal de la Iglesia, habl\u00f3 y predic\u00f3 mil veces comentando textos de Santa Teresa. A\u00fan recuerdo unos Ejercicios Espirituales a universitarios que predic\u00f3 en Valladolid, en el Santuario Nacional de la Gran Promesa. El auditorio estaba compuesto por los miembros de la Hermandad de Docentes del Cristo de la Luz. Era admirable o\u00edrle comentar textos teresianos. Y a\u00fan lo era m\u00e1s ver a aquel p\u00fablico selecto rendido ante la magnitud del horizonte religioso y espiritual que descubr\u00edan para sus propias vidas, que, aunque repletas de saberes humanos, se sent\u00edan \u00e1vidas de la ciencia de Dios. Los sacerdotes espa\u00f1oles deber\u00edamos utilizar mucho m\u00e1s las obras de Santa Teresa de Jes\u00fas en nuestras predicaciones y apostolados de formaci\u00f3n de conciencias.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Vocaciones al estado religioso<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un fruto espl\u00e9ndido de la conmemoraci\u00f3n del Centenario ser\u00eda lograr que aumenten entre la juventud las respuestas a la llamada de Dios al seguimiento de los consejos evang\u00e9licos en el estado religioso. Hay demasiadas apelaciones a carismas singulares y propios sin fundamento objetivo; y un evidente abuso, por lo excesivamente confiado y subjetivo, del soplo del Esp\u00edritu, al que todos invocan aun para las cosas m\u00e1s contradictorias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, arrastran una vida l\u00e1nguida y apagada infinidad de comunidades pertenecientes a diversas \u00f3rdenes y congregaciones religiosas, cuya capacidad de testimonio y servicio al Reino de Dios en la tierra no se puede poner honestamente en duda. Se buscan novedades y se pierden fidelidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La renovaci\u00f3n ha sido entendida muchas veces como abdicaci\u00f3n y abandono de valores sustanciales, con el pretexto de una mayor acomodaci\u00f3n a las exigencias del mundo contempor\u00e1neo. El resultado no ha sido alentador. Las congregaciones que se mantienen florecientes son, en t\u00e9rminos generales, las que han seguido proclamando el radicalismo evang\u00e9lico de su total entrega, tal como la Iglesia lo aprob\u00f3 en su d\u00eda, y como hoy se lo pide convenientemente adaptado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La juventud de hoy, se nos dice, huye de los compromisos a perpetuidad y quiere ser due\u00f1a de s\u00ed misma y de sus determinaciones en cualquier momento, como un obsequio obligado a la conciencia viva de su libertad. Y con unas cuantas frases as\u00ed lo resolvemos todo y nos quedamos tan tranquilos diciendo que ya pasar\u00e1 la crisis que ahora vivimos. Pero lo cierto es que una vez m\u00e1s el dato sociol\u00f3gico suplanta la confianza que deber\u00edamos tener en la gracia de Dios y en las palabras de Cristo: <em>Cualquiera que dejare casa o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o heredades, por causa de mi nombre, recibir\u00e1 cien veces m\u00e1s, y despu\u00e9s la vida eterna. Y muchos que eran los primeros en este mundo ser\u00e1n los \u00faltimos, y muchos que eran los \u00faltimos ser\u00e1n los primeros<\/em> (Mt 19, 29-30).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que los j\u00f3venes de hoy sean de este modo o de otro \u2013aparte lo que hay de generalizaci\u00f3n indebida en estas afirmaciones\u2013 no demuestra que no sigan existiendo invitaciones del Se\u00f1or a cambiar totalmente sus modos de comportamiento y a ofrecerse para siempre en una completa donaci\u00f3n de s\u00ed mismos. Lo que los j\u00f3venes necesitan es que se haga la llamada y que se les d\u00e9 ejemplo. Y despu\u00e9s, en el discurrir de sus vidas consagradas, lo que han necesitado los j\u00f3venes y los adultos siempre es una vida religiosa de oraci\u00f3n, disciplina y obediencia; una alimentaci\u00f3n continua de la misma mediante la observancia fiel de lo que la Iglesia ha se\u00f1alado para lograr la perseverancia de su vocaci\u00f3n; una pureza de pensamiento y de coraz\u00f3n lograda d\u00eda a d\u00eda mediante la mortificaci\u00f3n y el sacrificio y estimulada por la entrega a los dem\u00e1s seg\u00fan lo que les pide su vocaci\u00f3n. Cuando todo esto se abandona, vienen las defecciones, el des\u00e1nimo espiritual, la sensaci\u00f3n de inutilidad, la carencia de todo entusiasmo para mover a otros a dar una respuesta que los que un d\u00eda la dieron est\u00e1n deseando que deje de obligarles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa de Jes\u00fas, en cambio, se entreg\u00f3 un d\u00eda a Dios con \u00abmuy determinada determinaci\u00f3n\u00bb, ante los males que sufr\u00eda la Iglesia y la \u00e9poca en que vivi\u00f3, e hizo voto de cumplir lo m\u00e1s perfecto y para siempre. Estas son las vidas que arrastran y conmueven. Cuando aparecen, surgen las respuestas a las llamadas de Dios, porque los j\u00f3venes de hoy son tan generosos como los de ayer y los de siempre. Si tienen m\u00e1s facilidades hoy que ayer para experimentar el atractivo de una vida an\u00e1rquica y hedonista, que les aparta con fuerza del camino de la virtud, tambi\u00e9n las tienen para llegar antes a la conclusi\u00f3n de que una vida as\u00ed, tan vac\u00eda y tan ego\u00edsta, no puede llenar los anhelos de su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda muy lamentable que dej\u00e1ramos pasar este a\u00f1o conmemorativo sin promover campa\u00f1as de oraci\u00f3n y reflexi\u00f3n sobre el gran tema de la vocaci\u00f3n religiosa, del seguimiento de Cristo para siempre y dej\u00e1ndolo todo. Que las comunidades se reformen por dentro y cada uno de los miembros, con los ojos abiertos a las necesidades del mundo y el coraz\u00f3n cerrado a la frivolidad y el laxismo de costumbres, den testimonio de fe y de esperanza en Dios. Que los j\u00f3venes encuentren los motivos evang\u00e9licos que existen para animarles a decir ellos tambi\u00e9n: \u00bfpor qu\u00e9 yo no?<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"4\" style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Confesores y directores de conciencia<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En relaci\u00f3n con cuanto acabo de decir sobre el necesario fomento de las vocaciones al estado religioso, de tanta importancia para la vida de la Iglesia, considero obligado referirme a un ministerio que hoy, como tantos otros, se encuentra en crisis: el de los confesores, ministros del perd\u00f3n y directores de conciencia, servidores del Esp\u00edritu para el discernimiento de sus luces y sus dones. Santa Teresa no siempre encontr\u00f3 confesores con suficientes letras y experiencia de Dios para guiarla en su vida espiritual, y de ello se lament\u00f3 vivamente. Pero no es menos cierto que, en otras ocasiones, porque los busc\u00f3 con incansable buena voluntad, tambi\u00e9n fue escuchada y sol\u00edcitamente atendida por grandes maestros de la vida del esp\u00edritu, muchos de ellos verdaderos santos, de lo cual dio gracias a Dios durante toda su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy se da la paradoja de que, por una parte, pedimos a los seglares m\u00e1s conciencia apost\u00f3lica que nunca, mayor pureza de criterios evang\u00e9licos para el cumplimiento de sus deberes en el campo de la familia, de la pol\u00edtica, de la relaci\u00f3n social, de la observancia de la justicia y la caridad, del desprendimiento y superaci\u00f3n de ambiciones y codicias y, por otro, se les niega o se deja de fomentar como es debido la fuerza sobrenatural del sacramento de la Penitencia, y las palabras claves que tanto bien pueden hacer a un alma que, desde el fondo de la humildad y arrepentimiento, busca a Dios y su paz. Abuso de las absoluciones colectivas, actos penitenciales comunitarios mal preparados, menosprecio de la confesi\u00f3n individual, recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda sin confesi\u00f3n previa, en una palabra, colaboraci\u00f3n de mil maneras a la p\u00e9rdida creciente del sentido del pecado. Esto viene sucediendo en parroquias, en colegios y centros de educaci\u00f3n, en comunidades religiosas \u00bfC\u00f3mo va a ser posible proteger y fomentar la delicadeza de conciencia, \u00fanica actitud que permite a un joven plantearse el problema de su posible incorporaci\u00f3n a la vida religiosa para los infinitos campos de apostolado que esperan la llegada de nuevos cultivadores que sucedan y suplan con provecho a los que van muriendo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La espiritualidad que late en las Constituciones, Decretos y Declaraciones del Concilio Vaticano II, y la m\u00e1s expl\u00edcita, como es obvio, en los documentos posteriores de los Papas y los S\u00ednodos de la Iglesia universal, est\u00e1n pidiendo a gritos una asc\u00e9tica y una m\u00edstica adecuadas que puedan aplicarse a la vida de la conciencia \u00edntima de los fieles (sacerdotes, religiosos y seglares) de manera que se convierta en materia de examen de conciencia, de acusaci\u00f3n y de prop\u00f3sito de enmienda, de interrogante silencioso y exigente. Hacen falta urgentemente confesores y directores de conciencia, tambi\u00e9n estos \u00faltimos, hombres y mujeres que, en conformidad con la misi\u00f3n recibida de la Iglesia, ayuden a tantos j\u00f3venes a comprender y vivir pr\u00e1cticamente que el Esp\u00edritu Santo act\u00faa en la Iglesia, no s\u00f3lo inspirando movimientos comunitarios, sino pidiendo a cada uno, como a Mar\u00eda, la Sierva del Se\u00f1or, una docilidad siempre en aumento para responder por s\u00ed mismo a una invitaci\u00f3n cada vez m\u00e1s fuerte a mayores entregas y oblaciones.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"5\" style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Piedad y devoci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, se\u00f1alo tambi\u00e9n como fruto deseado de este Centenario, la vigorizaci\u00f3n de la piedad, de la sencilla y fervorosa piedad que es fruto de la fe y ayuda a mantenerla. Y no hablo \u00fanicamente de la piedad del pueblo, frase que se utiliza con frecuencia para designar actitudes religiosas consideradas como de segunda categor\u00eda, solamente apta para cristianos poco ilustrados. Hablo de la piedad de cada uno, sacerdotes, religiosos, seglares, familias, ni\u00f1os, j\u00f3venes, ancianos. Santa Teresa fue una mujer piadosa, una monja piadosa, una Doctora de la Iglesia piadosa y llena de fervor. La piedad es como un clima y un perfume. Un clima creado para la vida de fe; un perfume que esa misma fe difunde y propaga. La piedad es un don del Esp\u00edritu Santo que nos hace sentir gusto por las cosas de Dios. No hay vida cristiana sin sacramentos, sin participaci\u00f3n en el sacrificio eucar\u00edstico de Cristo, o iniciada, o m\u00e1s o menos desarrollada. Pero los sacramentos exigen una preparaci\u00f3n para recibirlos, una disposici\u00f3n para asimilar su gracia, un cuidado esmerado para obtener sus frutos. Entonces surgen como acompa\u00f1amiento natural de los mismos, la oraci\u00f3n, la alabanza, el arrepentimiento, el deseo de avanzar en la uni\u00f3n con Dios, la utilizaci\u00f3n digna y provechosa de todo cuanto en la vida de la Iglesia ha ido brotando como expansi\u00f3n obligada de su realidad de Cuerpo M\u00edstico de Cristo. \u00c9ste, Cristo, ser\u00e1 siempre el centro de nuestra piedad, porque es el Mediador \u00fanico. Pero l\u00f3gicamente nos interesar\u00e1 conocer lo que hay en la familia cristiana, a la que pertenecemos; y aparecer\u00e1 el amor y la devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda, a los Santos, a la Palabra de Dios contenida en las Escrituras, a la Iglesia Santa; y brotar\u00e1n mil formas diversas de aprovecharlo y renovarlo, de celebrar su recuerdo y sus fiestas, de meditar sus riquezas, de gozar de su significaci\u00f3n y contenido, concediendo a cada uno de estos hechos y motivos lo que a cada cual corresponde. Hoy hablamos mucho de la fe y del compromiso cristiano con la comunidad y con el mundo, y hacemos bien. Pero, frecuentemente, se hace con tanta frialdad, y con exigencias tan puramente racionalistas, que m\u00e1s que familia evang\u00e9lica congregada en la Iglesia en torno a Jesucristo, alivio de los corazones cansados, manso y humilde, que nos invita a reposar en \u00c9l, parecemos un sindicato de activistas a las \u00f3rdenes de un l\u00edder lejano, que es Jes\u00fas de Nazaret, o tan pr\u00f3ximo que viene a ser igual a cualquiera de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfAcaso la Iglesia ha nacido hoy? \u00bfNo hay toda una historia, larga y riqu\u00edsima, de intervenciones de Dios, de vidas prodigiosas de santos y m\u00e1rtires, de explicaciones fundad\u00edsimas sobre el modo de conservar y acrecentar la fe y la esperanza sobrenaturales?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto hay que conmemorarlo y vivirlo aprovechando los ejemplos que nos han sido dados, unido nuestro esp\u00edritu al de tantos h\u00e9roes de la santidad que nos han precedido; llorando con Cristo doloroso, y gozando con Cristo triunfante del pecado y de la muerte; cantando los salmos de la Biblia y rezando las oraciones del cristiano tal como se nos ofrecen en un sencillo devocionario aprobado por la Iglesia. Piedad lit\u00fargica y piedad personal y privada, oraciones de la Iglesia y devociones particulares, participaci\u00f3n comunitaria y meditaci\u00f3n privada, todo puede ser apto para el progreso de la vida espiritual con tal que las formas de expresi\u00f3n sean adecuadas a un recto esp\u00edritu de comunicaci\u00f3n con Dios y a un buen deseo de purificaci\u00f3n y ennoblecimiento del alma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa se conmov\u00eda profundamente en la adoraci\u00f3n de la Sagrada Eucarist\u00eda, gozaba lo indecible cuando al abrir una nueva casa pod\u00eda dejar en ella un Sagrario m\u00e1s, vibraba de emoci\u00f3n ante las llagas de Cristo Crucificado, se conmov\u00eda de amor a su Humanidad sant\u00edsima, profesaba la m\u00e1s tierna devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda, confiaba y ped\u00eda sin cesar la intercesi\u00f3n de San Jos\u00e9, le\u00eda los libros espirituales m\u00e1s recomendados de su \u00e9poca, sintonizaba con los tiempos lit\u00fargicos y se preparaba con delicadeza a la celebraci\u00f3n de las fiestas, compon\u00eda poes\u00edas para que las cantaran sus monjas en forma de villancicos, adquir\u00eda cuadros piadosos de Cristo o de la Sant\u00edsima Virgen, y no toleraba que se despreciase una sola de las ceremonias de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Os ruego, queridos sacerdotes, pastores de las almas, que cuid\u00e9is mucho la piedad de vuestras comunidades parroquiales, eliminando las formas decadentes y los barroquismos in\u00fatiles. No todo lo que es popular y tradicional merece ser conservado. Educad a los fieles para que sepan discernir y gustar lo que verdaderamente ayuda a su esp\u00edritu, que no puede ser nunca individualista y an\u00e1rquico. Si ese esp\u00edritu es cat\u00f3lico, ha de alimentarse y manifestarse en conformidad con lo que la Iglesia pide. Que la piedad se acomode tambi\u00e9n a lo que la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, promovida por el Concilio Vaticano II, demanda. Pero no menospreciemos tampoco formas y manifestaciones de piedad, tan v\u00e1lidas hoy como ayer para respirar con gozo y confianza los logros y aspiraciones de una fe con los que se ha ido poblando, a lo largo de los siglos, la casa del Pueblo de Dios. Lo mismo digo a los religiosos y religiosas. En vuestros colegios y centros de educaci\u00f3n, los que sois educadores; en vuestras instituciones de asistencia sanitaria, de vuestras obras m\u00faltiples de promoci\u00f3n social; y antes, en vuestros noviciados y casas de formaci\u00f3n, fomentad, en favor de vuestras almas y de aquellas a quienes llega la beneficiosa influencia de vuestra dedicaci\u00f3n, esa humilde y sincera piedad que os llevar\u00e1 suavemente a una mayor uni\u00f3n con el Dios de la alegr\u00eda y de la paz, y os permitir\u00e1 alcanzar la fortaleza para perseverar y formar bien a los dem\u00e1s. No tiene por qu\u00e9 haber contraposici\u00f3n entre la piedad lit\u00fargica y la piedad y la devoci\u00f3n privadas. Las dos son compatibles, y ambas ayudan al esp\u00edritu. La primera, para insertarse en el coraz\u00f3n mismo de la Iglesia que ora, alaba y suplica en uni\u00f3n con Cristo; la segunda, para percibir los latidos anhelantes y llenos de amor que esa misma Iglesia, comunidad viva, hace sentir a sus hijos en la fiesta cotidiana del trato familiar con los grandes misterios y con los grandes testigos del amor, todo ello animado por el calor y la luz del Esp\u00edritu Santo que alienta en la comunidad eclesial de mil maneras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Encomiendo al se\u00f1or estas intenciones y os ruego que vosotros hag\u00e1is lo mismo. La conmemoraci\u00f3n del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jes\u00fas, con las reflexiones, escritos y trabajos a que est\u00e1 dando lugar, y con la visita del Papa que hemos de recibir con docilidad y buen esp\u00edritu, puede significar un notable fortalecimiento de nuestra vida cristiana y cat\u00f3lica. As\u00ed lo esperamos y as\u00ed lo deseamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con mi m\u00e1s cordial bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toledo, mayo 1982.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Constituci\u00f3n <em>Gaudium et spes<\/em> 10-11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Juan Pablo II, <em>Redemptor hominis,<\/em>1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Libro de la vida,<\/em> 39, 20: en <em>Obras Completas,<\/em> BAC 212<sup>6<\/sup>, Madrid 1986, 220-221. [Todas las citas de la Santa en las notas siguientes hacen referencia a esta edici\u00f3n].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> O. Steggink y Efr\u00e9n de la Madre de Dios, <em>Tiempo y vida de Santa Teresa,<\/em> BAO 283<sup>2<\/sup>, Madrid, 1978, 983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Cf. <em>Terceras Moradas,<\/em> 1, 1-2: 478-488.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 2, 12: 491.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Julien Green, <em>Journal IV,<\/em> Par\u00eds 1949, 200.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em> 23, l: 126.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 9,1: 63.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 9, 7: 65.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 24,5:133.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 22,17:125.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 11, 6: 71.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> <em>S\u00e9ptimas Moradas,<\/em>2, 6: 571.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> <em>J. <\/em><em>Rof Carballo, <\/em><em>La estructura del alma humana seg\u00fan Santa Teresa<\/em><em>, <\/em>en<em>Revista de Espiritualidad<\/em><em>, <\/em>22 (1963) 418.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>Primeras Moradas,<\/em>1, 2: 472.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> <em>S\u00e9ptimas Moradas,<\/em> Ep\u00edlogo, 22: 583.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> <em>Sextas Moradas<\/em>, 10, 8: 562.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Pedro La\u00edn Entralgo, <em>La espera y la esperanza,<\/em>Madrid 1962, 550.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> <em>Primeras Moradas,<\/em>1, 7: 474.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em>22, 7: 122<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote22anc\" id=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> <em>Camino de Perfecci\u00f3n,<\/em>42, 3-4: 341-342.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote23anc\" id=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em> 12, 2: 75-76.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote24anc\" id=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 22, 3: 121.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote25anc\" id=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 22, 6: 122.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote26anc\" id=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote27anc\" id=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 22, 7: 122.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote28anc\" id=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> <em>Meditaciones sobre los Cantares,<\/em>7, 1.4.6: 464-466.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote29anc\" id=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em>25, 17: 138.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote30anc\" id=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> <em>Fundaciones,<\/em>4, 6: 687.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote31anc\" id=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 7: 687.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote32anc\" id=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 10, 11: 710.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote33anc\" id=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote34anc\" id=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 14, 4: 720.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote35anc\" id=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> <em>Camino de Perfecci\u00f3n,<\/em>1, 2: 239.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote36anc\" id=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 1, 5: 240.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote37anc\" id=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 54, 2: 370.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote38anc\" id=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> Cf. <em>Segundas Moradas,<\/em> 8: 484-485.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote39anc\" id=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> <em>Terceras Moradas,<\/em> 2, 6: 492<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote40anc\" id=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em>31, 16: 169.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote41anc\" id=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> <em>Fundaciones,<\/em> 5, 10: 691.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote42anc\" id=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> <em>Quintas Moradas,<\/em> 3, 3: 517.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote43anc\" id=\"sdfootnote43sym\">43<\/a> Cf. Rm 5, 5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote44anc\" id=\"sdfootnote44sym\">44<\/a> Cf. Rm 5, 35.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote45anc\" id=\"sdfootnote45sym\">45<\/a> Ch. Moeller<em>, <\/em><em>Literatura del siglo XX y cristianismo,<\/em>vol. I, Madrid 1966<sup>6<\/sup>, 465.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote46anc\" id=\"sdfootnote46sym\">46<\/a> Ph. Lersch<em>, La estructura de la personalidad<\/em>, Barcelona, 1971<sup>8<\/sup>, 306 y 308.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote47anc\" id=\"sdfootnote47sym\">47<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em> 13, 1: 77.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote48anc\" id=\"sdfootnote48sym\">48<\/a> <em>Fundaciones,<\/em> 27, 12: 774.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote49anc\" id=\"sdfootnote49sym\">49<\/a> <em>Carta 167,<\/em> 1: 1062.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote50anc\" id=\"sdfootnote50sym\">50<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em> 2, 8: 38.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote51anc\" id=\"sdfootnote51sym\">51<\/a> <em>Fundaciones,<\/em> 27, 11: 773.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote52anc\" id=\"sdfootnote52sym\">52<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 27, 12: 774.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote53anc\" id=\"sdfootnote53sym\">53<\/a> <em>Carta 157,<\/em> 7: 1052.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote54anc\" id=\"sdfootnote54sym\">54<\/a> <em>Exclamaciones,<\/em> 8, 2: 640.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote55anc\" id=\"sdfootnote55sym\">55<\/a> O. Steggink y Efr\u00e9n de la Madre de Dios, <em>Tiempo y vida de Santa Teresa,<\/em> BAC 283<sup>2<\/sup>, Madrid 1978, 983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote56anc\" id=\"sdfootnote56sym\">56<\/a> H. de Lubac, <em>Meditaci\u00f3n sobre la Iglesia,<\/em>Bilbao<sup>3<\/sup>, 1961, 39.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote57anc\" id=\"sdfootnote57sym\">57<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em>25, 12: 137.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote58anc\" id=\"sdfootnote58sym\">58<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em>1, 2-3: 238-239.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote59anc\" id=\"sdfootnote59sym\">59<\/a> <em>Cuentas de conciencia,<\/em> 57: 617.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote60anc\" id=\"sdfootnote60sym\">60<\/a> <em>Quintas Moradas,<\/em>2, 3-4: 512.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote61anc\" id=\"sdfootnote61sym\">61<\/a> <em>Segundas Moradas,<\/em>7: 484.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote62anc\" id=\"sdfootnote62sym\">62<\/a> <em>Meditaciones sobre los Cantares,<\/em>7, 9: 467-468.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote63anc\" id=\"sdfootnote63sym\">63<\/a> <em>Libro de la vida<\/em>, 33, 5: 179-180.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote64anc\" id=\"sdfootnote64sym\">64<\/a> H. de Lubac,<em>Meditaci\u00f3n sobre la Iglesia<\/em><em>, <\/em>Bilbao<sup>3<\/sup> 1961, 119 y 135.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote65anc\" id=\"sdfootnote65sym\">65<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em>39, 22: 221.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote66anc\" id=\"sdfootnote66sym\">66<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n.<\/em> C\u00f3dice de Valladolid, 34, 9: 384.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote67anc\" id=\"sdfootnote67sym\">67<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 34, 7: 383.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote68anc\" id=\"sdfootnote68sym\">68<\/a> V\u00e9ase obra citada en la nota 55.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote69anc\" id=\"sdfootnote69sym\">69<\/a> <em>Libro de la Vida,<\/em>39, 23: 222.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta Pastoral, publicada en mayo de 1982, con motivo del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jes\u00fas, Doctora de la Iglesia. Se reproduce el texto del BOAT, junio 1982, 223-259. A los sacerdotes, comunidades religiosas y f\u00edeles de la Di\u00f3cesis de Toledo. Queridos diocesanos: Una devoci\u00f3n hondamente sentida a Santa Teresa de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[68],"doc_tag":[],"class_list":["post-1055","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos"],"year_month":"2026-05","word_count":17720,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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