{"id":1049,"date":"2024-09-27T14:42:44","date_gmt":"2024-09-27T12:42:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1049"},"modified":"2024-09-27T14:42:44","modified_gmt":"2024-09-27T12:42:44","password":"","slug":"santa-teresa-de-jesusmadre-y-maestra-en-la-iglesia-de-hoy-carta-pastoral","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/santa-teresa-de-jesusmadre-y-maestra-en-la-iglesia-de-hoy-carta-pastoral\/","title":{"rendered":"Santa Teresa de Jes\u00fas,Madre y Maestra en la Iglesia de hoy (carta pastoral)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Carta pastoral, del 8 de septiembre de 1970, publicada en Barcelona con motivo de la proclamaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas como Doctora de la Iglesia. Texto tomado de la obra <em>Teresa de Jes\u00fas vive en la Iglesia,<\/em> Toledo, 1983, 19-51, y publicado en el <em>Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona,<\/em> 15 septiembre 1970, 497-536.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abY a mi parecer, jam\u00e1s nos acabamos de conocer, si no procuramos conocer a Dios\u00bb <em>(Moradas Primeras,<\/em> Cap. 1, 9)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas,<br>y fieles de la Archidi\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos diocesanos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este mes de septiembre ser\u00e1 proclamada Doctora de la Iglesia Santa Teresa de Jes\u00fas. Ello me mueve a escribir esta Carta Pastoral, con el deseo de explicar los motivos de esta solemne determinaci\u00f3n pontificia en favor de la gran Santa de \u00c1vila y de reflexionar sobre la actualidad de su vida y su doctrina. Estimo que el acontecimiento es demasiado importante y significativo para que lo dejemos pasar en silencio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo I<br>El t\u00edtulo de doctor de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ignoramos los t\u00e9rminos exactos en que el Papa har\u00e1 la declaraci\u00f3n de Doctoras tanto de Santa Teresa de \u00c1vila como de Santa Catalina de Siena. Ateni\u00e9ndonos al concepto general a que responde este t\u00edtulo, Doctores de la Iglesia son aquellos te\u00f3logos o escritores eclesi\u00e1sticos que dan testimonio de la Tradici\u00f3n, y en ellos concurren estas cuatro notas: ortodoxia de doctrina, santidad de vida, sabidur\u00eda extraordinaria y eminente, expl\u00edcito reconocimiento por parte de la Iglesia. Se diferencian de los llamados Padres de la Iglesia en que:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>no es necesario que hayan vivido en la antig\u00fcedad;<\/li>\n\n\n\n<li>su doctrina ha de ser realmente extraordinaria para que puedan merecer el elogio lit\u00fargico de la Iglesia; y<\/li>\n\n\n\n<li>el t\u00edtulo de tales ha de serles conferido expresamente (en la actualidad lo hace el Papa en un acto especialmente solemne)<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(El cat\u00e1logo de los Doctores de la Iglesia es el siguiente: S. Atanasio, S. Basilio, S. Gregorio Nacianceno, S. Juan Cris\u00f3stomo (los cuatro grandes Doctores de Oriente), San Ambrosio, S. Jer\u00f3nimo, S. Agust\u00edn, S. Gregorio Magno (los cuatro grandes Doctores de Occidente), S. Efr\u00e9n, S, Hilario de Poitiers, S. Gregorio de Nisa, S. Cirilo de Jerusal\u00e9n, S. Cirilo de Alejandr\u00eda, S. Pedro Cris\u00f3logo, S. Le\u00f3n Magno, S. Juan Damasceno, S. Isidoro de Sevilla, S. Beda el Venerable, S. Pedro Dami\u00e1n, S. Anselmo de Aosta, S. Bernardo, S. Antonio de Padua, S. Buenaventura, Sto. Tom\u00e1s de Aquino, S. Alberto Magno, S. Juan de la Cruz, S. Pedro Canisio, S. Roberto Belarmino, S. Francisco de Sales, S. Alfonso M\u00aa. de Ligorio y S. Lorenzo de Brindisi).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ninguna mujer hab\u00eda sido favorecida hasta hoy con este t\u00edtulo. Ahora se incorporan los nombres gloriosos de estas dos, cuya justa celebridad, particularmente en Santa Teresa, ha sido siempre superada por algo m\u00e1s c\u00e1lido y m\u00e1s vivo que la fama: el amor que las diversas generaciones de la Iglesia les han profesado. El tard\u00edo reconocimiento de sus m\u00e9ritos, tard\u00edo en cuanto a la solemnidad de su proclamaci\u00f3n \u00fanicamente, se ha visto compensado siempre por una admiraci\u00f3n sin l\u00edmites a sus escritos y una fervorosa devoci\u00f3n del pueblo cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo que se refiere a Santa Teresa, la espontaneidad de los fieles y la ciencia religiosa de los hombres cultos (muchos te\u00f3logos de diversos pa\u00edses) han venido llam\u00e1ndola Doctora, y Doctora M\u00edstica, aunque el t\u00edtulo no estuviese sancionado por la suprema autoridad de la Iglesia. Su servicio, no s\u00f3lo a la piedad, sino a la aut\u00e9ntica cultura religiosa cat\u00f3lica, en su m\u00e1s alta expresi\u00f3n, ha sido extraordinario. \u00c1vila, la silenciosa ciudad castellana, es conocida en el mundo entero por el nombre de la Santa que all\u00ed naci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo II<br>Santa Teresa y su obra<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida de Santa Teresa es una suma de contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n dif\u00edcilmente superable. Mucho m\u00e1s, si se tiene en cuenta el ambiente de la \u00e9poca en que vivi\u00f3 y su condici\u00f3n de mujer, circunstancias que en nada favorec\u00edan el logro de su empe\u00f1o. Ella es la que realiza la Reforma carmelitana, empresa sumamente dif\u00edcil, ya que siempre es m\u00e1s costoso reformar que crear.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios la eligi\u00f3, sin duda, pero ella ofreci\u00f3 siempre el riqu\u00edsimo caudal de sus condiciones excepcionales humanas y religiosas. No es posible hacer una s\u00edntesis abreviada de las dotes de que estuvo adornada. Para conocerlas, hay que estudiar con detalle su vida entera. El hecho es que cuando muri\u00f3 en octubre de 1582, a los 67 a\u00f1os de su vida (hab\u00eda nacido en 1515), dej\u00f3 fundados diecisiete conventos reformados de mujeres y catorce de hombres, siendo as\u00ed que comenz\u00f3 su trabajo cuando ya ten\u00eda 52 a\u00f1os. En s\u00f3lo 15 realiz\u00f3 aquella portentosa obra, en medio de enfermedades y achaques continuos, y teniendo que vencer a cada paso dificultades y contradicciones de toda \u00edndole que hubieran asustado al m\u00e1s animoso car\u00e1cter.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo hizo llevada de una determinaci\u00f3n y un deseo ardiente de perfecci\u00f3n evang\u00e9lica, de hondo amor a Dios, de servicio a la Iglesia. El drama de la Europa desgarrada por el protestantismo, y las noticias que hasta ella llegaron de los sufrimientos del Cuerpo M\u00edstico de Cristo, escarnecido y lacerado, as\u00ed como la necesidad de predicadores de la fe en la Am\u00e9rica reci\u00e9n descubierta, provocaron en su alma una reacci\u00f3n muy viva. En el convento de la Encarnaci\u00f3n, donde hab\u00eda entrado como religiosa carmelita en 1535, su vida de oraci\u00f3n extraordinaria y las luces que recibi\u00f3 de los que sabia y prudentemente la dirigieron, fueron disponi\u00e9ndola a tomar una determinaci\u00f3n: la de trabajar por una reforma de la Orden tendente a restaurar el fervor primitivo del Carmelo, fundando conventos pobr\u00edsimos, con pocas monjas, clausura rigurosa, y observancia estricta de todas las virtudes propias de las almas consagradas a Dios, sin otro norte y gu\u00eda que la gloria de su Divina Majestad y la salvaci\u00f3n de las almas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abVenida a saber los da\u00f1os de Francia de estos luteranos y cu\u00e1nto iba en crecimiento esta desventurada secta, me fatigu\u00e9 mucho, y como si yo pudiera algo o fuera algo, lloraba con el Se\u00f1or y le suplicaba remediase tanto mal. Par\u00e9ceme que mil vidas pusiera yo para remedio de un alma de las muchas que v\u00eda perder; y como me vi mujer y ruin, y imposibilitada de aprovechar en nada en el servicio del Se\u00f1or, que toda mi ansia era, y aun es que, pues tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que \u00e9sos fuesen buenos; y as\u00ed determin\u00e9 a hacer eso poquito que yo puedo y es en m\u00ed, que es seguir los consejos evang\u00e9licos con toda la perfecci\u00f3n que yo pudiese, y procurar estas poquitas que est\u00e1n aqu\u00ed hiciesen lo mismo, confiada yo en la gran bondad de Dios que nunca falta de ayudar a quien por \u00c9l se determina a dejarlo todo, y que siendo tales cuales yo las pintaba en mis deseos, entre sus virtudes no tem\u00edan fuerza mis faltas y podr\u00eda yo contentar al Se\u00f1or en algo para que todas ocupadas en oraci\u00f3n por los que son defensores de la Iglesia y predicadores y letrados que la defienden, ayud\u00e1semos en lo que pudi\u00e9semos a este Se\u00f1or m\u00edo, que tan apretado le traen a los que ha hecho tanto bien, que parece le querr\u00edan tornar ahora a la cruz estos traidores y que no hubiese adonde reclinar la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Oh Redentor m\u00edo, que no puede mi coraz\u00f3n llegar aqu\u00ed sin fatigarse mucho! \u00bfQu\u00e9 es esto ahora de los cristianos?: \u00a1siempre ha de ser de ellos los que m\u00e1s os fatiguen! A los que mejores obras hac\u00e9is, los que m\u00e1s os deben, a los que escog\u00e9is para vuestros amigos, entre los que and\u00e1is y os comunic\u00e1is por los sacramentos, no est\u00e1n hartos, Se\u00f1or de mi alma, de los tormentos que os dieron los jud\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por cierto, Se\u00f1or, no hace nada quien se aparta del mundo ahora: pues a Vos os tienen tan poca ley, \u00bfqu\u00e9 esperamos nosotros?, \u00bfpor ventura merecemos mejor nos tengan ley?, \u00bfpor ventura les hemos hecho mejores obras para que nos guarden amistad los cristianos?, \u00bfqu\u00e9 es esto?, \u00bfqu\u00e9 esperamos ya los que por la bondad del Se\u00f1or estamos sin aquella ro\u00f1a pestilencial?; que ya aqu\u00e9llos son del demonio. \u00a1Buen castigo han ganado por sus manos y bien han granjeado con sus deleites fuego eterno! \u00a1All\u00e1 se lo hayan!, aunque no se me deja de quebrar el coraz\u00f3n ver tantas almas como se pierden; mas, del mal no tanto, querr\u00eda no ver perder m\u00e1s cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Oh hermanas m\u00edas en Cristo!, ayud\u00e1dmele a suplicar esto; para esto os junt\u00f3 aqu\u00ed el Se\u00f1or; \u00e9ste es vuestro llamamiento; \u00e9stos han de ser vuestros negocios; \u00e9stos han de ser vuestros deseos; aqu\u00ed vuestras l\u00e1grimas; \u00e9stas vuestras peticiones; no, hermanas m\u00edas, por negocios ac\u00e1 del mundo, que yo me r\u00edo y aun me congojo de las cosas que aqu\u00ed nos vienen a encargar, hasta que roguemos a Dios por negocios y pleitos por dineros, a los que querr\u00eda yo suplicasen a Dios los repisasen todos. Ellos buena intenci\u00f3n tienen, y all\u00e1 lo encomiendo a Dios por decir verdad, mas tengo yo para m\u00ed que nunca me oye. Est\u00e1se ardiendo el mundo, quieren tornar a sentenciar a Cristo, como dicen, pues le levantan mil testimonios y quieren poner su Iglesia por el suelo, \u00bfy hemos de gastar el tiempo en cosas que, por ventura, si Dios se las diese, tem\u00edamos un alma menos en el cielo? No, hermanas m\u00edas; no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia. Por cierto que, si no es por corresponder a la flaqueza humana que se consuelan en que las ayuden en todo, que holgar\u00eda se entendiese que no son \u00e9stas las cosas que han de suplicar a Dios en San Josef\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta p\u00e1gina conmovedora, tantas veces citada y meditada, revela por s\u00ed misma las motivaciones internas de su decisi\u00f3n. Est\u00e1 escrita hacia 1565 o 1566, cuando se ha clausurado ya definitivamente el Concilio de Trento y ha empezado la Reforma de la Iglesia. El \u00fanico sonido que arrancan al limpio metal de su alma los acontecimientos de la \u00e9poca, tan densa y dram\u00e1tica, es \u00e9se: reforma interior, fidelidad al Evangelio, perfecci\u00f3n mon\u00e1stica, servicio a la Iglesia, salvaci\u00f3n de las almas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es de suma importancia comprender esta dimensi\u00f3n de la vida y la obra de Santa Teresa de Jes\u00fas. Con ser tan excelsa, contemplada en s\u00ed misma, en cuanto tiene de fe y de amor, es decir, de respuesta a una llamada del Esp\u00edritu, a\u00fan lo es m\u00e1s cuando se percibe esa existencia en conexi\u00f3n consciente y querida por ella con todo el misterio de la Iglesia Madre tal como \u00e9sta aparec\u00eda en aquel momento hist\u00f3rico. Nos gusta saber que la oraci\u00f3n y la mortificaci\u00f3n son siempre fecundas dentro del Cuerpo M\u00edstico, aunque el que ora as\u00ed, apenas lo perciba. Pero es m\u00e1s fuerte la atracci\u00f3n que ejerce un alma contemplativa cuando se la ve humildemente entregada a su tarea silenciosa, y vibrando adem\u00e1s con todos los anhelos que brotan de las entra\u00f1as de la Iglesia. Nunca fue Santa Teresa ajena a las preocupaciones de su tiempo. Nunca fue una evadida, sino comprometida con el m\u00e1s fecundo y dif\u00edcil de los compromisos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa misi\u00f3n providencial de Teresa parece haber sido la de reaccionar contra el pseudo-misticismo de los \u201cAlumbrados\u201d espa\u00f1oles, y contra aquel otro de los protestantes que, en su tiempo, se extend\u00eda por toda Europa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa la llev\u00f3 a cabo (aquella misi\u00f3n), en primer lugar, sirvi\u00e9ndose de una <em>doctrina<\/em> que, aunque se encuadraba en las l\u00edneas de la tradici\u00f3n, sum\u00f3 a esta tradici\u00f3n algunas <em>luces<\/em> de extraordinario esplendor, en tal manera que por ello pudo llamarse a Teresa la \u201cDoctora de la oraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ense\u00f1anza de Teresa es verdaderamente, seg\u00fan expresi\u00f3n de la Iglesia, una \u201cdoctrina celeste\u201d. Y as\u00ed se explica la influencia que la Monja de \u00c1vila ejerci\u00f3 en el campo <em>m\u00edstico, asc\u00e9tico<\/em> y tambi\u00e9n <em>pastoral,<\/em> m\u00e1s que en el campo apolog\u00e9tico. Teresa ense\u00f1a, mejor que nadie, al sacerdote el arte de dirigir las almas por las v\u00edas m\u00e1s luminosas y m\u00e1s dif\u00edciles de la vida interior\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo III<br>Su obra escrita<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hago ahora una referencia a sus principales obras. Santa Teresa ten\u00eda una prodigiosa facilidad para escribir. La vivacidad es una nota tanto de su car\u00e1cter como de su pluma. Pero quiz\u00e1 no hubiese escrito m\u00e1s que cartas, a no ser por la necesidad que sinti\u00f3 de dar a conocer su conciencia, para mejor ser guiada, y porque sus mismos confesores le ordenaron que escribiese. Su preparaci\u00f3n espiritual y literaria, en lo que cabe, ven\u00eda de atr\u00e1s. Fueron veintis\u00e9is a\u00f1os los que pas\u00f3 en el Convento de la Encarnaci\u00f3n antes de que apareciese su primer libro. All\u00ed sufri\u00f3, or\u00f3, medit\u00f3, y am\u00f3 mucho. Los dominicos P. Pedro Ib\u00e1\u00f1ez y el c\u00e9lebre te\u00f3logo P. B\u00e1\u00f1ez orientaron su conciencia. Y ocasionalmente, hombres tan eminentes como San Francisco de Borja, San Pedro de Alc\u00e1ntara, San Juan de \u00c1vila, y m\u00e1s tarde San Juan de la Cruz, le ayudaron eficazmente con sus consejos y con sus luces.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El libro de su vida<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo empez\u00f3 en el a\u00f1o 1562, en Toledo, y posteriormente fue a\u00f1adiendo nuevos cap\u00edtulos. Ella design\u00f3 este libro con diversos nombres: \u00abEl libro grande\u00bb, \u00abMi alma\u00bb, \u00abDe las misericordias de Dios\u00bb. Las copias corrieron de mano en mano, muy en contra de su deseo, y el libro fue sometido a la rigurosa censura de la Inquisici\u00f3n, que termin\u00f3 dando fallo favorable.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El Camino de Perfecci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo inicia a finales de este mismo a\u00f1o de 1562, cuando ya estaba en el Convento de San Jos\u00e9, el primero de la Reforma, y lo hizo a ruegos de sus confesores y de sus propias monjas, para dirigir a \u00e9stas por los caminos de la vida interior. No lo termin\u00f3 hasta 1564, pues sus quehaceres m\u00faltiples no le permit\u00edan escribir m\u00e1s que en momentos sueltos y aislados. El t\u00edtulo es de la propia Santa, aunque a veces ella lo llama el \u00abLibrillo\u00bb o el \u00abPatern\u00f3ster\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Meditaciones sobre los Cantares<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escrito por primera vez en San Jos\u00e9 de \u00c1vila entre 1566 y 1567, lo reh\u00edzo tambi\u00e9n en San Jos\u00e9 hacia 1574, seg\u00fan afirma el P. Efr\u00e9n. Seguramente se habr\u00eda perdido, de no ser por la censura favorable que dio el P. B\u00e1\u00f1ez, frente al dictamen m\u00e1s exigente de alg\u00fan otro. Tambi\u00e9n es conocido con el nombre de \u00abConceptos del Amor de Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Moradas del Castillo interior<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenz\u00f3 a escribirlo en Toledo y lo termin\u00f3 tambi\u00e9n en su convento de San Jos\u00e9. Era el a\u00f1o 1577, cinco antes de su muerte. Se hab\u00eda desencadenado muy dura tempestad contra ella y su obra. Es en esta \u00e9poca cuando San Juan de la Cruz, confesor de la Encarnaci\u00f3n, fue encarcelado en Toledo. Enferma y combatida en todos los frentes, la Santa compuso este libro, su obra maestra, en medio de una maravillosa serenidad de esp\u00edritu, s\u00f3lo comprensible desde las alturas a que su alma hab\u00eda llegado.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Fundaciones<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Calmada la tempestad, en 1579 pudo nuevamente visitar sus monasterios, y a\u00fan logra las fundaciones de Villanueva de la Jara, Palencia, Soria y Burgos en las postrimer\u00edas de su vida. Cada vez con m\u00e1s achaques y cansancios, pero siempre obedeciendo a quienes se lo mandaban, pudo en estos a\u00f1os a\u00f1adir el relato de las \u00faltimas fundaciones logradas a lo que hab\u00eda ido escribiendo tiempo atr\u00e1s sobre las anteriores en aquellos cuadernos que le hab\u00eda preparado la H. Isabel de Jes\u00fas, narraciones que dieron origen a otro libro c\u00e9lebre en la literatura teresiana, el de las Fundaciones, igualmente admirable por su riqueza espiritual y psicol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Otros escritos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se agota la producci\u00f3n literaria de la Santa con estos grandes t\u00edtulos. Sus poes\u00edas, sus cuentas de conciencia, sus reglas, m\u00e1ximas, avisos, exclamaciones, y sobre todo su maravilloso epistolario ofrecen tambi\u00e9n un caudal inagotable de pensamientos y observaciones que dejan admirado a todo lector que se acerca a ellos con reverencia o con simple curiosidad. El P. Efr\u00e9n calcula que escribir\u00eda unas 15.000 cartas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su vida se apag\u00f3 en Alba de Tormes un d\u00eda 4 de octubre de 1582. Entre las \u00faltimas palabras que brotaron de sus labios, fueron \u00e9stas las m\u00e1s repetidas: \u00abEn fin, Se\u00f1or, soy hija de la Iglesia\u00bb \u00abGracias te hago, Dios m\u00edo, Esposo de mi alma, porque me hiciste hija de tu Santa Iglesia cat\u00f3lica\u00bb. Dec\u00eda tambi\u00e9n \u00abque por la sangre de Jesucristo hab\u00eda de ser salva\u00bb, y ped\u00eda a las monjas le ayudasen a salir del purgatorio. Fue beatificada en 1614, y canonizada por el Papa Gregorio XV en 1622, a los cuarenta de su muerte. En la Bula de la canonizaci\u00f3n se dec\u00eda con hip\u00e9rbole explicable que no falleci\u00f3 por la fuerza de la enfermedad, sino por el incendio irresistible del amor divino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo IV<br>El valor de su doctrina<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00edamos hacer la siguiente afirmaci\u00f3n: los escritos de Santa Teresa, y con ellos su propia vida, ofrecen a los hombres una ense\u00f1anza tan ajustada a la revelaci\u00f3n cristiana, y tan expresiva de las riquezas del orden sobrenatural, que s\u00f3lo por este t\u00edtulo merecer\u00eda un puesto insigne en la Iglesia. Digo sus escritos y su propia vida a la vez, porque lo que hay de particular en la Santa es precisamente esto, que sus escritos son un puro reflejo de su vida. No es la suya una doctrina teol\u00f3gica elaborada en la soledad de sus meditaciones, que se coloca aparte como un fruto del trabajo personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es toda su vida la que late all\u00ed, su pensamiento, su amor, su esperanza, su celo por la gloria de Dios. En otros Santos Doctores de la Iglesia hay m\u00e1s separaci\u00f3n entre las dos zonas, la del pensar y el vivir. En Santa Teresa, no, no puede haberla. Es toda ella la que se entrega en cada p\u00e1gina que brota de su pluma. Lo que escribe es experiencia vital, decantaci\u00f3n de su propio esp\u00edritu. Indudablemente estamos en presencia de uno de los casos m\u00e1s claros en toda la historia del cristianismo, de lo que la luz del Esp\u00edritu Santo hace sobre un alma fiel cuando vuelca sobre ella sus dones. La doctrina de Santa Teresa no puede explicarse sin una celestial y casi continua luz divina que busca a trav\u00e9s de ella difundirse sobre la Iglesia en un momento en que \u00e9sta lo necesitaba. Este es su carisma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esta acci\u00f3n iluminadora de Dios ha precedido o acompa\u00f1ado por parte de ella un conjunto de actitudes y disposiciones, las cuales eliminan todo peligro de superficialidad, subjetivismo, o sentimentalismo religioso vac\u00edo. Me atrever\u00eda a enumerar las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Un talento natural grande, dotado de capacidad de discernimiento y fino an\u00e1lisis.<\/li>\n\n\n\n<li>Instrucci\u00f3n religiosa seria y esmerada. Ley\u00f3 y medit\u00f3 siempre libros de teolog\u00eda, de asc\u00e9tica, y moral, muy provechosos, a pesar de las continuas alusiones que hace a su carencia de letras.<\/li>\n\n\n\n<li>Una b\u00fasqueda sincera de la verdad, mediante la consulta repetida y humilde a hombres eminentes en ciencia teol\u00f3gica, sin contentarse nunca con los juicios apresurados o parciales de otros.<\/li>\n\n\n\n<li>Una fidelidad pur\u00edsima a la Iglesia, a lo que hoy llamamos Magisterio jer\u00e1rquico.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre estas bases, como apoyo y sustento de su personalidad, viene despu\u00e9s, desde el d\u00eda en que decide entregarse totalmente a su Se\u00f1or, a la vista de aquel \u00abCristo muy llagado\u00bb \u2013suced\u00eda esto en 1553\u2013, el trabajo de perfeccionamiento interior, en que, adem\u00e1s de una asistencia particular de Dios (favores m\u00edsticos especial\u00edsimos), ella puso de su parte la lucha tenaz de cada d\u00eda para ser mejor, llegando incluso al voto de hacer siempre lo m\u00e1s perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este af\u00e1n de crecimiento y de progreso, consubstancial a un verdadero cristiano, seg\u00fan vemos tan repetido en la teolog\u00eda de San Pablo, se centra en Santa Teresa sobre cuatro grandes ejes de su vida espiritual: la fe, el amor, la oraci\u00f3n, y el deseo de cooperar al bien sobrenatural de las almas en la Iglesia de Cristo. Estas son, a mi juicio, las cuatro grandes fuerzas de su vida en cuya g\u00e9nesis y desarrollo hay que contar con esa secreta, pero insoslayable, acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo dem\u00e1s que hay en ella, con ser tan rico y maravilloso, es paisaje interior o externo, ambientaci\u00f3n o consecuencia, cualidades naturales o gracias actuales, s\u00edntesis concentrada o despliegue armonioso de su actuosidad y dinamismo al servicio del gran ideal. Incluyo en ese <em>lo dem\u00e1s,<\/em> su donaire y su espontaneidad, su gracia literaria inimitable, su entendimiento de los hombres, su fortaleza de car\u00e1cter, su recato y su expansiva naturalidad, sus viajes y salidas, su trato con toda clase de personas, su comprensi\u00f3n y sus exigencias, su firmeza frente a los obst\u00e1culos temibles que hubo de superar o la dulce debilidad que manifiesta en otras ocasiones solicitando los apoyos que necesitaba. Hubiera sido lo mismo si en lugar de diecisiete conventos fuesen diez o cinco los que hubiera fundado; lo mismo, si los favores m\u00edsticos hubiesen sido abundantes o escasos; lo mismo, si su sagacidad natural hubiera sido mayor o menor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Santa de \u00c1vila, la fuerza interior, el secreto, la luz, el alma en una palabra, est\u00e1n en esa corriente de fe y de amor a Dios, de oraci\u00f3n y de deseo del bien, que marcaron para siempre su vida y se aprecian tan singularmente en sus escritos.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>La fe<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es la suya una fe limpia y robusta, hecha no de conceptos abstractos y referencias a unos principios aceptados y decorosamente mantenidos, como sucede en la inmensa mayor\u00eda de los cristianos, sino concreta, viva y operante. Los dogmas que la Iglesia profesa los acepta y los hace personalmente suyos; se f\u00eda de Dios sin titubeos ni vacilaciones; hace de \u00c9l el objeto \u00fanico de su amistad, ella que tuvo siempre tantos amigos; encuentra en la vida de Cristo su camino verdadero; reza y se mortifica porque cree; traslada al terreno de su existencia diaria, hora tras hora, los est\u00edmulos y el contenido de su fe, y deja en el asombrado lector de sus escritos o analista de su vida una impresi\u00f3n de pasmo al contemplar c\u00f3mo aquella mujer maneja ideas teol\u00f3gicas sobre la vida trinitaria de Dios, o incorpora a s\u00ed misma el contenido de la oraci\u00f3n del \u00abPatern\u00f3ster\u00bb, o traduce en la pr\u00e1ctica las invitaciones de Cristo en el Evangelio a los que quieren ser sus disc\u00edpulos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fe de, Santa Teresa es a la vez ortodoxia pura en la afirmaci\u00f3n, adhesi\u00f3n firm\u00edsima de sus potencias, ternura y devoci\u00f3n en su piedad, asimilaci\u00f3n en sus reflexiones silenciosas, exposici\u00f3n clara hasta lo inveros\u00edmil de lo que sucede en las cumbres m\u00e1s altas de esa fe, las de la uni\u00f3n m\u00edstica. El te\u00f3logo estudia y explica el contenido de la fe; el misionero la predica y la propaga; el m\u00edstico la vive en su m\u00e1s radical exigencia. Santa Teresa lo hace todo a la vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLatina y castellana hasta lo \u00edntimo de su ser, ten\u00eda una sensibilidad totalmente cat\u00f3lica. Todo le agrada en la Iglesia. Ella, que goza casi a la continua de la visi\u00f3n intelectual de la Trinidad beat\u00edsima, tiene verdadera veneraci\u00f3n por el agua bendita. Su incomparable libertad de esp\u00edritu no se encoge con la vida auster\u00edsima que en el Carmelo reformado se lleva. La m\u00e1s insignificante de las verdades cat\u00f3licas vale para ella m\u00e1s que la propia vida y renunciar\u00eda a todas las gracias tan sorprendentes que recibe si contradijeran a la m\u00e1s m\u00ednima letra de la Escritura Sagrada. <em>\u201cLas herej\u00edas<\/em> <em>\u2013<\/em>dec\u00eda<em>\u2013<\/em> <em>me apenan con frecuencia y cuando en ellas pienso, me parece que son la \u00fanica desgracia digna de llorarse,\u201d \u201c\u00a1En fin, Se\u00f1or<\/em> \u2013dec\u00eda contenta en su lecho de muerte\u2013 <em>muero hija de la Iglesia!\u201d<\/em> Tal vez en toda la historia de la Iglesia no se recuerde, despu\u00e9s de San Ireneo, figura de m\u00e1s perfecto catolicismo que la de Teresa de Jes\u00fas. Lea sus obras quien quiera conocer el esp\u00edritu verdadero del catolicismo, pero a\u00fan puede hacer otra cosa mejor, ya que su familia no ha desaparecido, una conversaci\u00f3n ante las rejas del Monasterio del Carmelo ense\u00f1a, mejor que muchos libros alemanes, cu\u00e1l es la <em>esencia del cristianismo.\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Amor a Dios<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya se comprende que una fe, vivida as\u00ed, lleva inevitablemente al amor. Lleva a \u00e9l y por \u00e9l es alimentada sin cesar. Este es el caso de Santa Teresa. La pluma no encuentra palabras f\u00e1cilmente para expresar las calidades tan altas que alcanz\u00f3 en el alma de Santa Teresa el puro amor de Dios. Sentimos el peso de nuestra miseria y peque\u00f1ez frente a la grandeza de su esp\u00edritu enamorado de Dios, y un hondo respeto religioso se apodera de nosotros, tan d\u00e9biles entre nuestras propias sombras y claudicaciones, al contemplar la luminosidad radiante del amor divino que en la Santa de \u00c1vila fue vida de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y una vez m\u00e1s se impone la observaci\u00f3n, absolutamente justificada y tranquilizadora para el que examina este hecho con actitud cr\u00edtica propicia a la desconfianza: el amor de Dios, en Santa Teresa, parte de bases muy reales, y se desarrolla lentamente, con la calma y la fuerza a la vez de los grandes procesos de la naturaleza. No tem\u00e1is. Aunque los conceptos que expresa y el lenguaje utilizado adquieran el m\u00e1s subido tono de las elevaciones m\u00edsticas, generalmente extra\u00f1as a nuestra condici\u00f3n torpe, Santa Teresa va labrando su corona de amor con joyas muy s\u00f3lidas. Ama al Dios de su fe cat\u00f3lica, y a Jesucristo su Hijo bendit\u00edsimo; ama el valor de las almas redimidas al precio de su sangre, la hermosura de la gracia santificante, la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en el coraz\u00f3n de los que creen; ama los sacramentos y los misterios revelados; ama en una palabra el plan divino de la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n del hombre por Cristo, que ya en este mundo, merced a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, anticipa en el interior de las almas algo de las secretas alegr\u00edas del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivi\u00f3 el amor de Dios ya desde ni\u00f1a y en plena juventud y en sus primeros a\u00f1os de vida religiosa. Gradualmente se hizo ese amor cada vez m\u00e1s acendrado y m\u00e1s puro, hasta que, maduras ya su existencia y su personalidad femenina, tan ricamente dotada, fiel siempre a las operaciones de la gracia, orient\u00f3 todas sus facultades y potencias hacia la verdad de Dios, la hermosura de Dios, la paz y la felicidad de Dios, el secreto de Dios. Pero ni un paso falso, ni una concesi\u00f3n, por leve que fuese, a contentamientos puramente sentimentales y pseudo-m\u00edsticos. Su amor es operativo y sereno, afanoso y buscador de las m\u00e1s finas fidelidades, siempre guiado por el pensamiento y la meditaci\u00f3n, y orientado hacia las zonas tranquilas de la voluntad templada que opera libremente, responsablemente, queriendo dar m\u00e1s a quien tanto ha dado a ella, procurando servir a Su Majestad, a la Iglesia, a los defensores de ella, a sus hijas del Carmen, a la sociedad cristiana espa\u00f1ola, todo lo cual lo ve en el marco de la grandeza de Dios y de su obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su lenguaje es el de la m\u00edstica, pero en \u00e9l no hay melindres ni dulzonas evasiones; hay naturalidad y valent\u00eda en las im\u00e1genes y met\u00e1foras, hay vigor y espontaneidad, colorido y vibraci\u00f3n. A medida que asciende, sin perder nunca de vista el punto de origen de su realismo sereno, su alma es como un fuego que ha de atravesar las capas de la atm\u00f3sfera y va haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s delgado y sutil. Pero es el mismo fuego que nace y tiene su hoguera en el plano humilde y real de su fe y su fidelidad a la santa voluntad de Dios, que empieza a manifestarse con los mandamientos de su ley, y se abre progresivamente en invitaciones cada vez m\u00e1s apremiantes a conocer y gozar de su intimidad, ya en este mundo.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>La oraci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y llegamos a lo m\u00e1s caracter\u00edstico en la vida de Santa Teresa: su oraci\u00f3n. La fe y el amor que nutrieron su vida espiritual no habr\u00edan alcanzado en ella un tal grado de expresi\u00f3n sin la oraci\u00f3n, que fue como la respiraci\u00f3n de su alma. Este es su honor y su grandeza de luchadora de la vida interior, si vale hablar as\u00ed. Gracias a ella, aunque no a ella sola ciertamente, nos es dado comprobar hasta d\u00f3nde un disc\u00edpulo de Cristo puede ser fiel a su Maestro en el ejemplo de oraci\u00f3n que \u00c9l nos dio y en su apremiante llamada a mantener la comunicaci\u00f3n con el Padre. Los cap\u00edtulos 14 al 17 del Evangelio de San Juan no son inteligibles si no es partiendo de la realidad que all\u00ed aparece proclamada, y, mejor a\u00fan, supuesta, vivida, se\u00f1alada para siempre como algo sublime a lo que hay que aspirar, la uni\u00f3n con Jesucristo, con el Padre, con el Esp\u00edritu Santo. Uni\u00f3n por la voluntad, por el pensamiento, por el amor, por la cruz, por todo lo que en el cristiano es vida, libertad y posibilidad de destino eterno. Esa uni\u00f3n es la oraci\u00f3n en todo su despliegue vital. Y as\u00ed vivi\u00f3 la oraci\u00f3n Santa Teresa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre me ha parecido mezquino y pobre el intento de presentar a Santa Teresa como maestra de un m\u00e9todo de oraci\u00f3n determinado, como si se tratara de meter la tela de un cuadro dentro de un marco y dejarla all\u00ed bien claveteada y fija. Hay algo m\u00e1s que un m\u00e9todo en Santa Teresa. Hay toda una vida que asciende y crece en uni\u00f3n con Dios, en una labor de fin\u00edsima continuidad y de dulce y terrible esfuerzo. Dulce y terrible a la vez. Cuanto m\u00e1s busca, m\u00e1s halla. \u00a1Qu\u00e9 gozo en lo que halla! \u00a1Pero qu\u00e9 sobrecogedor desasimiento cuando busca! Ella ora para conocer mejor a Dios; para amarle m\u00e1s, para darse sin cesar, para obrar y actuar. Ella une la contemplaci\u00f3n y la acci\u00f3n. \u00a1Pero qu\u00e9 acci\u00f3n tan limpia y tan pura, tan desvelada y exigente a la vez, para con su persona y su car\u00e1cter! \u00bfC\u00f3mo es posible que hiciera lo que hizo, si no hubiera sido por esa oraci\u00f3n a la que lleg\u00f3 y en la que se mantuvo siempre, sin querer otra cosa en todo y por todo que cumplir la voluntad de Dios?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa crey\u00f3 de verdad en la oraci\u00f3n. La entendi\u00f3 como necesidad de su alma, como obsequio al Dios a quien amaba, como fuerza para purificar sus intenciones y prop\u00f3sitos, como remedio y consuelo en su soledad y su pobreza, como fuente de alegr\u00eda en sus sufrimientos. Y mucho m\u00e1s a\u00fan, como plenitud de verdad en cuanto se puede alcanzar en este mando. El lenguaje que emplea en las Moradas, en el Libro de los Cantares, en sus cuentas de conciencia, es lo de menos. Lo importante y lo serio es ver con qu\u00e9 extremo de sinceridad y de verdad ha llegado a entender y vivir que s\u00f3lo hay dos realidades: el Creador y lo creado, y que todo lo creado es pobre y miserable en comparaci\u00f3n con el Se\u00f1or, que todo debe dejarse a un lado para tratar con \u00c9l, porque no puede haber duda en la elecci\u00f3n. Oraci\u00f3n es el camino para llegar, y por eso escribir\u00e1 aquellas impresionantes palabras a sus hijas exhort\u00e1ndolas a tomar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abuna grande y muy determinada determinaci\u00f3n de no parar hasta llegar a ella, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabaje lo que se trabajare, murmure quien murmurare, siquiera llegue all\u00e1, siquiera me muera en el camino o no tenga coraz\u00f3n para los trabajos que hay en \u00e9l, siquiera se hunda el mundo; como muchas veces acaece con decir: \u201chay peligros\u201d, \u201cfulana por aqu\u00ed se perdi\u00f3\u201d, \u201cel otro se enga\u00f1\u00f3\u201d, \u201cel otro que rezaba cay\u00f3\u201d, \u201cda\u00f1an la virtud\u201d, \u201cno es para mujeres, que les vienen ilusiones\u201d, \u201cmejor ser\u00e1 que hilen\u201d, \u201cno han menester esas delicadeces\u201d, \u201cbasta el Patern\u00f3ster y Avemar\u00eda\u201d.\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y nada debe Santa Teresa al movimiento llamado \u00abRenacimiento\u00bb, y nada debe a la llamada \u00abReforma\u00bb. Si uno quiere comprenderla, hay que ver en ella un fruto directo de la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n, tal como la Edad Media agonizante la hab\u00eda descubierto, analizado, sistematizado, erigido en doctrina y en m\u00e9todo de reforma personal y de santificaci\u00f3n. Su vida entera no fue m\u00e1s que un desarrollo del esp\u00edritu de oraci\u00f3n, y un ejemplo de encadenamiento de las gracias que Dios prepara y cuida para las almas de fe y de amor decididas a dejarse conducir por \u00c9l seg\u00fan su benepl\u00e1cito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los acontecimientos principales de su vida son los pasos de su alma de un estado de oraci\u00f3n a otro estado superior. Su genio literario penetra, comprende, fija, describe psicol\u00f3gicamente por primera vez, los estados m\u00edsticos extraordinarios engendrados en ella misma por el ejercicio de la oraci\u00f3n, bajo el influjo de la gracia divina. Ella fue la exploradora maravillosa de un mundo casi desconocido antes de su tiempo. Ella pudo muy bien decir: \u00abRecibir de Dios es una primera gracia; saber en qu\u00e9 consiste es una segunda; y es una tercera, poder darse cuenta de ella y explicarla\u00bb. Ahora bien, Teresa tuvo en grado excelente estas tres bendiciones divinas: recibir, comprender y explicar. Su vida y sus obras resumen y coronan admirablemente la historia de la Espa\u00f1a m\u00edstica, reformadora y misionera, en tiempos del Concilio de Trento.\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<ol start=\"4\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Deseo de hacer el bien<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viv\u00edsimo, acuciante, generoso deseo de hacer el bien, de servir, de ayudar a las-almas, de contribuir a la renovaci\u00f3n de la Iglesia, buscando una mayor perfecci\u00f3n en la vida religiosa, e indirectamente en la vida cat\u00f3lica de la sociedad espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abRecorrer\u00eda cuantas veces fuese necesario, en carro, a pie, en jamuga, los polvorientos caminos de Castilla en el verano, enfangados de barro y nieve en el invierno, y se abrasar\u00eda en julio bajo los soles andaluces para ganar almas v\u00edrgenes y doncellas virtuosas con que llenar sus atalayas.\u00bb<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin duda es este aspecto el que puede presentarse en la vida de Santa Teresa como respuesta que ella da a la llamada del Concilio de Trento. El eco que iba llegando del movimiento protestante; el trato frecuente con obispos, te\u00f3logos y superiores religiosos; y la propia palpitaci\u00f3n pol\u00edtico-religiosa de la Espa\u00f1a de Felipe II facilitaron lo que por s\u00ed misma se sent\u00eda inclinada a hacer: ayudar al perfeccionamiento de la vida cristiana en los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La que estaba tan hecha para amar encontr\u00f3, dichosamente para ella y para los dem\u00e1s, los caminos por donde el amor pod\u00eda volcarse sin riesgo de verse empa\u00f1ado: los de la defensa, propagaci\u00f3n y purificaci\u00f3n de la fe y la virtud sacrific\u00e1ndose por todos. Las obras de Santa Teresa est\u00e1n literalmente sembradas de exclamaciones y conceptos, de anhelos y casi gritos, llenos, eso s\u00ed, de serenidad y equilibrio, por los que se escapa su inmenso af\u00e1n de hacer el bien al pr\u00f3jimo. \u00a1Con qu\u00e9 claridad se ve en Santa Teresa la uni\u00f3n \u00edntima que existe entre vida interior y apostolado!, y \u00a1qu\u00e9 fecundidad tan prodigiosa la suya en la vida de la Iglesia de su tiempo y del nuestro! Millones de almas de todos los pueblos y de todas las lenguas se han hecho mejores, y al mejorar ellas han hecho mejor al mundo, influidas por la lectura de las obras y el conocimiento de la vida de Santa Teresa de \u00c1vila. Magn\u00edfico premio para aquella \u00abintr\u00e9pida hija del deseo\u00bb, como la llam\u00f3 el poeta protestante ingl\u00e9s Ricardo Crashan, convertido al catolicismo al leer sus libros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed, entre mil, un p\u00e1rrafo de sus escritos, no de los m\u00e1s conocidos, en que se oye vibrar el puro y ardiente amor a las almas que Santa Teresa sent\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Oh, amor poderoso de Dios, cu\u00e1n diferentes son tus efectos del amor del mundo! Este no quiere compa\u00f1\u00eda, por parecerle que le han de quitar de lo que posee; el de mi Dios, mientras m\u00e1s amadores entiende que hay, m\u00e1s crece, y as\u00ed sus gozos se templan en ver que no gozan todos de aquel bien. \u00a1Oh, bien m\u00edo!, que esto hace, que en los mayores regalos y contentos que se tienen con Vos, lastime la memoria de los muchos que hay que no quieren estos contentos y de los que para siempre los han de perder; y as\u00ed el alma busca medios para buscar compa\u00f1\u00eda, y de buena gana deja su gozo cuando piensa ser\u00e1 alguna parte para que otros le procuren gozar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas, Padre celestial m\u00edo, \u00bfno valdr\u00eda m\u00e1s dejar estos deseos para cuando est\u00e9 el alma con menos regalos vuestros y ahora emplearse toda en gozaros? \u00a1Oh, Jes\u00fas m\u00edo!, cu\u00e1n grande es el amor que ten\u00e9is a los hijos de los hombres, que el mayor servicio que se os puede hacer es dejaros a Vos por su amor y ganancia, y entonces sois pose\u00eddo m\u00e1s enteramente; porque, aunque no se satisface tanto en gozar la voluntad, el alma se goza de que os contenta a Vos, y ve que los gozos de la tierra son inciertos, aunque parezcan dados de Vos, mientras vivimos en esta mortalidad, si no van acompa\u00f1ados con el amor del pr\u00f3jimo. Quien no le amare, no os ama. Se\u00f1or m\u00edo; pues con tanta sangre vemos mostrado el amor tan grande que ten\u00e9is a los hijos de Ad\u00e1n\u00bb<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Capitulo V<br>\u00bfPor qu\u00e9 doctora de la Iglesia?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las reflexiones anteriores me facilitan la respuesta a la pregunta, objeto principal de esta instrucci\u00f3n pastoral. Si una de las condiciones requeridas para que la Iglesia declare a alguien Doctor de la Iglesia es la de que posea y ense\u00f1e doctrina eminente, se comprende que lo haga con Santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, siempre ha sido considerada as\u00ed, y a los especialistas en temas teresianos les resulta f\u00e1cil ofrecernos abundante documentaci\u00f3n que demuestra el consenso un\u00e1nime con que, a lo largo de los siglos, la Santa de \u00c1vila ha sido estimada como la Doctora M\u00edstica de la Iglesia. \u00abPor un privilegio \u00fanico, \u2013afirm\u00f3 el Cardenal Billot\u2013 aunque San Pablo haya dicho: callen las mujeres en la Iglesia, la Virgen de \u00c1vila posee la aureola de los doctores\u00bb<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. \u00abNadie ha hablado nunca, \u2013escrib\u00eda Mourret\u2013 con tanta profundidad y seguridad de doctrina de las maravillas de la vida divina, cuya existencia acababa de negar audazmente el protestantismo\u00bb<a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSan P\u00edo X, con fecha 7 de marzo de 1914, hab\u00eda escrito: \u201cFue tan a prop\u00f3sito esta mujer para la formaci\u00f3n cristiana, que en poco o en nada cede a los Padres y Doctores de la Iglesia\u201d. A continuaci\u00f3n, reconoc\u00eda \u201ccu\u00e1n justamente suele conceder la Iglesia a esta virgen los honores que reserva a sus Doctores, impetrando en el oficio lit\u00fargico que Dios la alimente con el celestial manjar de su doctrina\u201d. Y ya en los d\u00edas conciliares Pablo VI, con fecha 10 de septiembre de 1965, la proclamaba oficialmente \u201clumen Hispanie et universae Ecclesiae\u201d \u201cporque con el fulgor indefectible de su vida y de sus libros, se yergue como Maestra preclar\u00edsima\u201d\u00bb<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, dejando para los especialistas el estudio t\u00e9cnico que a ellos corresponde, se\u00f1alo, m\u00e1s bien desde un punto de vista pastoral, las siguientes razones que justifican su Doctorado hoy, todas ellas de evidente importancia.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Ense\u00f1a la doctrina de la uni\u00f3n con Dios<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo es \u00e9sta la m\u00e1s excelsa y elevada teolog\u00eda? Entre el te\u00f3logo que discurre, apoyado en los datos de la Revelaci\u00f3n y con la ayuda del Magisterio de la Iglesia, sobre la vida, el ser y las perfecciones de Dios, y el m\u00edstico que habla, porque lo vive, de la uni\u00f3n efectiva del alma con su Creador y Padre, hay la misma diferencia que entre el que escribe un tratado de alpinismo sin haber escalado una monta\u00f1a, y el que habiendo llegado a la cumbre despu\u00e9s de haber abierto el sendero, se sit\u00faa en cada uno de los puntos del camino dando su mano para ayudar en la ascensi\u00f3n y diciendo a todos: \u00a1Venid, estad seguros, \u00e9sta es la senda que hay que recorrer! En los escritos de Santa Teresa alienta continuamente la m\u00e1s s\u00f3lida tradici\u00f3n de lo que Jesucristo y su Iglesia han ense\u00f1ado sobre el destino del hombre, sobre la perfecci\u00f3n cristiana de los disc\u00edpulos del Evangelio, sobre la grandeza y el amor de Dios, sobre la vida de las almas consagradas, sobre la oraci\u00f3n como medio para el conocimiento y el amor, sobre la docilidad a las inspiraciones incesantes del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>M\u00e1s en concreto:<\/em> la doctrina de Santa Teresa no s\u00f3lo acerca al hombre a Dios, sino aproxima a Dios al hombre mediante los conceptos, vivencias experimentadas por ella, relaciones espont\u00e1neas de lo que Dios obr\u00f3 en su alma, con tal sencillez e intensidad, que nos hace entender, mejor que nadie, la realidad de un Dios que es nuestro Padre y Hermano, compendio de todas las ense\u00f1anzas del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>M\u00e1s a\u00fan:<\/em> la doctrina de Santa Teresa alecciona y ense\u00f1a, de modo eminente y singular\u00edsimo, sobre lo que es la vida sobrenatural en este mundo, el Reino de Dios, la perla escondida, el \u00edntimo secreto que s\u00f3lo Jesucristo desvel\u00f3 y que est\u00e1 ah\u00ed, siempre esperando los ojos iluminados de los que sepan descubrirle para que nos hablen de \u00c9l a los dem\u00e1s y nos lo hagan amar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Todav\u00eda m\u00e1s:<\/em> la doctrina de Santa Teresa es tan limpia, tan profunda, tan celestial, tan justa y exacta, que ayuda como pocas a creer en el cielo, en la vida eterna, en la armon\u00eda del plan creador de Dios, y mueve a amar la virtud y a aborrecer el pecado, engendra deseos vivos y eficaces de santidad, alimenta la llama de la esperanza y la paz, difunde la alegr\u00eda de vivir y aun de morir, da seguridad y sentido a ese enorme y desconcertante misterio que es la persona humana realiz\u00e1ndose en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y algo m\u00e1s todav\u00eda:<\/em> la doctrina de Santa Teresa (sus libros, sus cartas, sus otros escritos), con ser tan celestial y elevada, ense\u00f1a a hacer la gran s\u00edntesis, la del amor a Dios y el amor a los hombres, y el mundo en que a cada uno le toca vivir; el amor a la soledad y el silencio, y el amor a la Iglesia militante y comprometida; el amor a la m\u00e1s alta perfecci\u00f3n y la atenci\u00f3n a las peque\u00f1as realidades de la vida.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Influencia universal<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta doctrina de la Santa de \u00c1vila, como si estuviese destinada por Dios a tal fin, no qued\u00f3 encerrada en s\u00ed misma, ni s\u00f3lo para examen de los estudiosos, ni siquiera recluida en los ambientes de las familias religiosas carmelitanas. Ha sido en todo momento popular, abierta a todos, meditada y saboreada por el gran pueblo de Dios compuesto por sacerdotes y religiosos y seglares. Si observamos el cat\u00e1logo de los Doctores de la Iglesia, creo poder afirmar que San Agust\u00edn, San Francisco de Sales y Santa Teresa han sido los m\u00e1s le\u00eddos y que, si de los tres alguien lleva ventaja, es precisamente ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las obras de Santa Teresa han sido y son lectura preferida de papas, obispos, intelectuales creyentes y aun incr\u00e9dulos, sacerdotes, estudiantes, hombres y mujeres de su casa, madres de familia, muchachos y muchachas j\u00f3venes, gentes en fin de toda condici\u00f3n, lo mismo cat\u00f3licos que protestantes y aun de otros credos y religiones no cristianas. Curioso \u00e9xito el suyo, \u00e9ste de hallar tan magn\u00edfica audiencia en quienes nada tienen en com\u00fan con el catolicismo, \u00a1ella que tan genuinamente cat\u00f3lica se profes\u00f3 siempre! El secreto del mismo est\u00e1 no s\u00f3lo en su genio literario inimitable, sino en la fresca y caudalosa vitalidad de su fe y su amor que se comunican y contagian. Ley\u00e9ndola, apenas hay quien no advierta dentro de s\u00ed mismo la nostalgia del para\u00edso perdido, el anhelo de ese mundo, real aunque lejano para tantos de nosotros, tan bello sin embargo que se desea irresistiblemente poseer, el mundo de la verdad de Dios hacia la cual caminamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hay en ella algo muy particular, que yo me atrever\u00eda a llamar <em>la seriedad de las madres.<\/em> Porque ni en su estilo ni en el contenido de sus escritos permite el entretenimiento evasivo y vano. Con Santa Teresa no se puede jugar. \u00a1Qu\u00e9 exigente es en medio de su indefinible, humana y maternal aproximaci\u00f3n! Nadie crea que puede contentarse con poco en su purificaci\u00f3n personal, si verdaderamente quiere seguir los caminos que se\u00f1ala Santa Teresa. Sus escritos son como un incendio cuyas llamas se propagan cada vez m\u00e1s. Seg\u00fan narra o describe, aparecen exclamaciones, advertencias, avisos, precisiones minuciosas, soliloquios impetuosos, todo lo cual mueve y arrastra, abrasa, impide el descanso, inquieta la conciencia y hace querer m\u00e1s. Como el \u00e1ngel al profeta El\u00edas, la voz de Santa Teresa dice siempre: todav\u00eda te queda un largo camino que recorrer. Y ella aparece yendo delante siempre, siempre, y ayudando, invitando dulcemente. La dulzura es para invitar y ayudar, pero el tir\u00f3n de su mano es fuerte y sin contemplaciones. Ella sabe que para escalar alturas no hay que andar con melindres. Es una madre dulce y fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es imposible calcular la influencia que Santa Teresa ha ejercido. Mas si pensamos en los millones de ejemplares que se han editado de sus libros<a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>, en los ejemplos de vida y santidad que han ofrecido al mundo los frailes y monjas carmelitas que la veneran como Madre, y no s\u00f3lo los del Carmelo, sino todas las dem\u00e1s familias religiosas teresianas, y en el respeto y devoci\u00f3n con que te\u00f3logos insignes, desde los que ella trat\u00f3 en vida hasta nuestros mismos d\u00edas, y prelados y superiores de \u00f3rdenes religiosas, y ap\u00f3stoles seglares, han le\u00eddo y siguen leyendo sus escritos, nos quedaremos asombrados. Santa Teresa ha sido y es maestra de incontables disc\u00edpulos en la Iglesia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"3\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Actualidad<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed otro aspecto insoslayable al tratar de examinar las razones de la oportunidad de la proclamaci\u00f3n de su Doctorado en la Iglesia: la actualidad de su magisterio y de su temple de vida. \u00a1Est\u00e1 la Iglesia tan necesitada de silencio y de paz para el trato de sus hijos con Dios nuestro Se\u00f1or! \u00a1Tan necesitada de fe y de amor, de oraci\u00f3n y de deseo de hacer el bien sobrenatural a las almas! \u00a1Incluso en los conventos y monasterios, cu\u00e1nto ruido y cu\u00e1nta vana agitaci\u00f3n! La \u00e9poca del Concilio de Trento qued\u00f3 atr\u00e1s, con sus luchas y sus glorias, con sus dramas religiosos tambi\u00e9n; pero surgieron almas como la de Santa Teresa que inyectaron en la sangre de la sociedad de entonces la alegr\u00eda de la interioridad y de la fe, mil veces superior a todas las conquistas. Hoy tenemos delante de nosotros la \u00e9poca del Concilio Vaticano II.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSe encontrar\u00e1n ya en alg\u00fan lugar de la geograf\u00eda del Cuerpo M\u00edstico los que est\u00e9n llamados a la misma grandiosa tarea, tal como la Iglesia de hoy lo necesita? Y si existen, \u00bfser\u00e1 posible que cumplan su misi\u00f3n sin enlazar sus manos y juntar sus deseos con las manos y el deseo de la Santa de \u00c1vila, y otros como ella, que tan eficazmente sirvieron al Se\u00f1or?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque no habr\u00e1 reforma que valga un ochavo en la Iglesia ni se alcanzar\u00e1 esa tan necesaria presencia del sentido cristiano de la vida en el mundo de las realidades temporales, si nos olvidamos de la oraci\u00f3n, de las hondas intimidades de la fe, del destino eterno del hombre, de la cruz de Jes\u00fas, de su muerte y resurrecci\u00f3n, de su ascensi\u00f3n al cielo en donde \u00c9l nos espera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Suele decirse que Santa Teresa fue tambi\u00e9n inconformista con su \u00e9poca y que su grandeza consiste precisamente en haberse entregado con valent\u00eda y sinceridad a una dura tarea de reforma. Desde luego que s\u00ed. Pero lo hizo con caridad y sin faltar a la obediencia; exigi\u00e9ndose a s\u00ed misma la primera un nivel extraordinario en todas las virtudes; amando hasta lo indecible a la Iglesia de Cristo; soportando con humildad y alegr\u00eda interior todas las contradicciones; viviendo en suma pobreza sin alardear de ella; mortific\u00e1ndose en su cuerpo y en su alma con toda clase de penitencias aceptadas y buscadas. Todo lo cual no fue obst\u00e1culo para su comprensi\u00f3n y trato de los hombres, para su valoraci\u00f3n de las diversas misiones que cada uno ha de cumplir, para su simpat\u00eda y atenci\u00f3n a las distintas realidades humanas de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Inconformistas y reformadores de este tipo los necesita la Iglesia siempre, tambi\u00e9n hoy. Por eso puede ser actual\u00edsimo el Doctorado de la Santa. El hecho de la proclamaci\u00f3n solemne por el Vicario de Cristo en la tierra, y la posterior aparici\u00f3n de reflexiones, comentarios y estudios que esperamos surjan en todas partes, si es que no se ha perdido en la Iglesia la capacidad de meditar, puede contribuir, en primer lugar en las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas, a que se orienten bien los esfuerzos para fomentar la vida interior de sus miembros, libres de toda alucinadora y alienante deformaci\u00f3n de las ense\u00f1anzas del Vaticano II, que podr\u00eda pulverizar lo que en su vida hay de consagraci\u00f3n a Dios con el pretexto de vivir la consagraci\u00f3n al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00e9ame permitido recomendar aqu\u00ed la lectura de un libro escrito por una religiosa francesa, recientemente traducido al castellano, titulado <em>En esp\u00edritu y verdad con Teresa de \u00c1vila.<\/em> Es un buen \u00abtest\u00bb para quienes hablan del Concilio y las reformas en la vida religiosa, y vale no solamente para las de vida contemplativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Particularmente las Ordenes religiosas del Carmelo \u2013de hombres y mujeres\u2013 tienen ahora una oportunidad, la de convertirse en instrumento eficaz para la reforma de la vida de la Iglesia, difundiendo y haciendo vivir, con todas sus fuerzas, las ense\u00f1anzas de Santa Teresa. Piensen sobre todo los religiosos carmelitas j\u00f3venes que pueden rendir un servicio incalculable a la Iglesia de hoy si, dejando a un lado tanta literatura religiosa averiada y facilona, se unen serie y eficazmente, con el ejemplo de su oraci\u00f3n y con el esfuerzo de su magisterio y ense\u00f1anza, para recordarnos a todos los que vivimos en la Iglesia de nuestros d\u00edas lo que Santa Teresa les dej\u00f3 como herencia preciosa. Si alguien creyere que Santa Teresa ha dejado de ser actual, cometer\u00eda una tr\u00e1gica equivocaci\u00f3n para s\u00ed mismo y para su propia orden religiosa. Tambi\u00e9n para la Iglesia. Cuando se habla tanto, y a veces tan abusivamente de los signos de los tiempos, vale la pena pensar que un signo refulgente y vivo es el hecho de que el Papa proclame a Santa Teresa Doctora de la Iglesia para nuestro tiempo y para nuestra Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leo en la Carta Pastoral que el Prep\u00f3sito General de los Carmelitas Descalzos dirigi\u00f3 a sus religiosos en 1968, con motivo del cuarto centenario de la Reforma las siguientes palabras:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abSer testigos:<\/em> \u00bfQu\u00e9 significa esta expresi\u00f3n? En nuestro caso, se trata de la transmisi\u00f3n del mensaje cristiano y carmelitano; transmisi\u00f3n que debe llevarse a cabo con el ejemplo, la predicaci\u00f3n, las palabras, con nuestro modo de vivir; con todo aquello que constituye nuestro ser carmelitano-teresiano en la Iglesia. Sin embargo, para dar testimonio de nuestro aut\u00e9ntico ser carmelitano-teresiano, no basta la observancia externa de una cierta forma definida de vida, como no es suficiente seguir nuestro estilo de vida simplemente, cual si de un arte u oficio se tratara. Es del todo imprescindible penetrar lo m\u00e1s \u00edntimamente posible en el secreto del carisma comunicado a Santa Teresa por el Esp\u00edritu Santo; convencernos de la perenne validez del mensaje eclesial y convertir nuestra vida en una nueva encarnaci\u00f3n de aquella vida que Santa Teresa misma quiso que se instaurase entre sus hijos, adapt\u00e1ndola a las actuales circunstancias del mundo y de la Iglesia\u00bb<a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n los obispos y sacerdotes diocesanos podemos encontrar en Santa Teresa y en sus escritos un auxilio sumamente oportuno en esta hora: el amor a la Iglesia sin desfallecimiento, a pesar de tan amargas pruebas; el discernimiento entre lo que viene de Dios como regalo del Esp\u00edritu Santo, y lo que es veleidad de las almas fr\u00edvolas fascinadas por falsas teolog\u00edas; la decisi\u00f3n firme de proclamar los verdaderos caminos del Evangelio, inexistentes sin la oraci\u00f3n ni el sacrificio, y defender a nuestra grey de los peligros que la amenazan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y unos y otros, religiosos, sacerdotes y seglares podemos encontrar en las obras escritas de Santa Teresa, si las leemos y meditamos con amor y con fe, algo que se ha perdido en la \u00e9poca posconciliar: la alegr\u00eda de sabernos hijos de Dios, el encanto de lo sencillo y profundo a la vez en la vida religiosa cristiana, el gozo de la afirmaci\u00f3n frente a tanta cr\u00edtica demoledora y destructiva. Santa Teresa, sin pretender hacer apolog\u00e9tica, disipa dudas y oscuridades, y va dejando en el alma la suave convicci\u00f3n de que merece la pena esforzarse por avanzar en la vida del esp\u00edritu, en medio de este tosco y b\u00e1rbaro materialismo que nos inunda, tan viejo y decadente a pesar de sus modernidades de expresi\u00f3n. Como quien descubre otra vez los manantiales puros y las fuentes cristalinas entre los riscos monta\u00f1osos, podremos ver y aprender en los libros de Santa Teresa, incluso con la sorpresa feliz de quien hab\u00eda olvidado que ten\u00eda en casa tan ricos tesoros, lo que vale la experiencia vital del trato con Dios, la religi\u00f3n personalizada pero no personalista, y todo eso que hoy tanto se invoca por unos y por otros: sinceridad, autenticidad, espontaneidad serena y \u2013\u00a1oh palabras m\u00e1gicas pero tan maltratadas!\u2013 la verdadera libertad de los hijos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSer\u00e1 acaso \u00e9sta la raz\u00f3n de que cada d\u00eda aumente m\u00e1s entre los protestantes de las grandes confesiones hist\u00f3ricas la devoci\u00f3n a Santa Teresa y la estima y el estudio de sus obras? A los monasterios de la Encarnaci\u00f3n y de San Jos\u00e9 de \u00c1vila y al de Alba de Tormes donde se guarda su sepulcro, llegan con frecuencia cartas y visitas, no s\u00f3lo de hijos de la Iglesia Cat\u00f3lica, sino de personas y aun grupos de cristianos no cat\u00f3licos, literalmente ansiosos de conocer aspectos reales y concretos de la vida de Santa Teresa y de sus hijas las Carmelitas. Es decir, que hasta por razones de ecumenismo tiene actualidad el doctorado de la Santa de \u00c1vila. De un ecumenismo silencioso y humilde, hecho de oraci\u00f3n y anhelo com\u00fan de encontrarnos juntos en el abrazo de un Dios cuyo amor supera las diferencias. S\u00f3lo avanzando por aqu\u00ed, llegar\u00e1 un d\u00eda en que desaparezcan tambi\u00e9n las otras barreras: las del pensamiento dogm\u00e1tico y las que ha creado la historia.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"4\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Valoraci\u00f3n de sus escritos dentro de la teolog\u00eda espiritual y caracter\u00edstica de su espiritualidad<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, a modo de resumen, si es posible hacerlo, del contenido de sus ense\u00f1anzas m\u00e1s singulares, ofrezco el juicio que hace, sintetiz\u00e1ndolo, un teresianista insigne:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSin haberse dedicado propiamente a los estudios, Teresa gozaba dedic\u00e1ndose a la lectura; por ello se adentr\u00f3 en much\u00edsimos libros de car\u00e1cter espiritual que agudizaron su gran inteligencia y enriquecieron su concepto de la vida interior, expuesta despu\u00e9s por ella en sus obras m\u00edsticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus dotes de escritora no se limitan a este campo; en su extens\u00edsimo epistolario toca los temas m\u00e1s variados con narraciones briosas y sugestivas descripciones de sus fundaciones. Sus escritos m\u00edsticos requieren una atenci\u00f3n muy singular, porque brindan una contribuci\u00f3n notabil\u00edsima y de primer\u00edsima importancia para el progreso de la ciencia espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s que propiamente doctrinal y teol\u00f3gica, la m\u00edstica de Teresa es descriptiva; se refiere a la experiencia de las almas contemplativas y, especialmente, a la sombra del anonimato, a la suya personal, sobre la cual se apoya efectivamente toda su exposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas Teresa supo encuadrar tan perfectamente las gracias contemplativas y m\u00edsticas en el conjunto de la vida espiritual e indicar tan claramente su relaci\u00f3n con los otros elementos de la vida interior, que el conjunto de su ense\u00f1anza constituye un verdadero cuerpo de doctrina de la vida contemplativa y sirve de \u00f3ptima gu\u00eda para todas las almas de vida espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus puntos m\u00e1s sobresalientes pueden resumirse en cinco:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><em><u>Concepto de perfecci\u00f3n<\/u><\/em>. &#8211; Teresa no confunde la perfecci\u00f3n cristiana con las gracias contemplativas: la idea que tiene de esto es clara y constante: \u201cEst\u00e1 claro que la suma perfecci\u00f3n no consiste en dulzuras espirituales, ni en grandes raptos ni visiones, ni en el esp\u00edritu de profec\u00eda, sino en el tener nuestra voluntad tan conforme con la de Dios, que no haya cosa que entendamos que \u00c9l desea, que no la queramos con toda nuestra voluntad, y no aceptemos con la misma alegr\u00eda lo dulce y lo amargo, una vez sabido que lo quiere Su Majestad.\u201d (<em>Fundaciones,<\/em> 5, 10).<\/li>\n\n\n\n<li><em><u>Gracias contemplativas<\/u><\/em><em>. &#8211; <\/em>Sin embargo, Teresa estima grandemente las gracias contemplativas y cree que a esta \u201cfuente de agua viva\u201d Dios, en cierto modo, invita a todos, aunque no todos debamos beber de la fuente con la misma abundancia. Cree que Dios concede voluntariamente esas gracias a las almas que se preparan para ellas con una vida de continua oraci\u00f3n y generosa donaci\u00f3n y que \u00e9stas son un verdadero atajo para llegar m\u00e1s r\u00e1pidamente a la santidad. Por esto son verdaderamente deseables; pero siendo dones divinos que Dios concede \u201ca quien quiere y cuando quiere\u201d, no podemos fomentar ning\u00fan pretexto para alcanzarlos por nosotros mismos. Adem\u00e1s, conviene distinguir de la contemplaci\u00f3n las gracias extraordinarias: visiones y locuciones sobrenaturales, que muchas veces son enga\u00f1os, y que no se pueden desear porque ser\u00eda como abrir la puerta a ilusiones extravagantes.<\/li>\n\n\n\n<li><em><u>Ascesis contemplativa<\/u><\/em><em>.<\/em> &#8211; Existe, por consiguiente, una forma de ascesis que prepara al alma a recibir de Dios las gracias contemplativas, una ascesis que se practica en los monasterios carmelitanos descalzos fundados por Teresa. Y la Santa afirma que, de ordinario, la mayor parte de sus hijas consegu\u00edan efectivamente tales gracias contemplativas. Esta ascesis, descrita en el Camino de Perfecci\u00f3n, consiste fundamentalmente en la pr\u00e1ctica heroica de varias virtudes que operan en el alma en desasimiento completo de las creaturas, y en el ejercicio activo de una intensa oraci\u00f3n mental, cuya evoluci\u00f3n progresiva Teresa expone magistralmente.<\/li>\n\n\n\n<li><em><u>Contemplaci\u00f3n infusa<\/u><\/em><em>. &#8211; <\/em>En su \u201cCastillo interior\u201d, desde la \u201ccuarta morada\u201d en adelante, Teresa describe las varias formas de contemplaci\u00f3n infusa caracterizadas seg\u00fan el grado de pasividad del alma que recibe el don de Dios: unas veces de manera que no suprime toda la cooperaci\u00f3n personal (oraci\u00f3n semi-pasiva, tipo oraci\u00f3n de quietud); otras, de manera que absorbe totalmente el alma de modo que no queda lugar alguno para su actividad personal: el alma, empero, opera porque conoce y ama (oraci\u00f3n de uni\u00f3n, totalmente pasiva).<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada uno de estos tipos de oraci\u00f3n tiene muchas variantes. Las m\u00e1s importantes son la de la oraci\u00f3n unitiva, que puede ser simple uni\u00f3n (quinta morada) o convertirse en \u00e9xtasis por la fuerza de la acci\u00f3n de Dios, la profunda manifestaci\u00f3n del objeto divino (sexta morada), o bien toma una forma en cierto modo permanente, aunque la uni\u00f3n experimental con Dios no presente siempre la misma intensidad (s\u00e9ptima morada).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el esquema teresiano de las gracias m\u00edsticas, las \u201cverdaderas\u201d visiones aparecen s\u00f3lo en la sexta morada (\u00e9xtasis) y las \u201cimaginativas\u201d tienden a desaparecer en la s\u00e9ptima morada.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"5\" class=\"wp-block-list\">\n<li><em><u>M\u00edstica cristol\u00f3gica<\/u><\/em>. &#8211; Teresa tuvo un sentido profundo de la funci\u00f3n mediadora de Cristo aun en toda la vida m\u00edstica. No s\u00f3lo no quiso admitir jam\u00e1s que fuera oportuno alejar el recuerdo de la Humanidad de Cristo en el desarrollo de la contemplaci\u00f3n, sino que recomend\u00f3 positivamente al alma dedicada a la oraci\u00f3n el cultivo del contacto con Aqu\u00e9l que en el mundo de las gracias m\u00edsticas es el camino que conduce al Padre. Ella fue siempre Teresa \u201cde Jes\u00fas\u201d\u00bb<a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Capitulo VI<br>Santa Teresa y la mujer de hoy<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La proclamaci\u00f3n del Doctorado de Santa Teresa se presenta adem\u00e1s llena de actualidad por otro motivo: el de que sea una mujer la que recibe este t\u00edtulo glorioso. Es \u00e9sta la primera vez que sucede algo semejante en la Iglesia, donde las mujeres, por razones hist\u00f3ricas comprensibles, han tenido escasa audiencia a pesar de que precisamente a ellas les deba tanto en el ejercicio de su ministerio de amor y salvaci\u00f3n. El otro campo, el del magisterio, parec\u00eda reservado exclusivamente a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo VI, el gran Papa del Concilio Vaticano II, se sentir\u00e1 dichoso de poder reconocer m\u00e9ritos objetivos en una mujer santa, m\u00e1s que para reparar injusticias, como algunos se atrever\u00e1n a decir con ligereza, para ofrecer, siguiendo el ritmo y la evoluci\u00f3n de los tiempos, una imagen cada vez m\u00e1s completa de lo que es la Iglesia en la plenitud de su expresi\u00f3n. \u00c9l ha sido quien hizo posible una significativa presencia de la mujer en el Concilio Vaticano II. Y a \u00e9l corresponde la gloria de uno de los mejores discursos que se han pronunciado en la historia de la Religi\u00f3n cristiana sobre Mar\u00eda, Madre de la Iglesia. Ahora \u00e9l es tambi\u00e9n quien ha tenido esta feliz iniciativa, que s\u00f3lo en el transcurso del tiempo podr\u00e1 ser suficientemente valorada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa, Doctora de la Iglesia, significa que, en este mundo de hoy en que la mujer ejerce tan poderosa influencia, faltaba una presencia femenina de m\u00e1s alto rango: la que brota de las ense\u00f1anzas que una mujer puede brindar en nuestros d\u00edas sobre lo que vale el conocimiento y trato de Dios, no s\u00f3lo como motivo de supremo amor, sino como ra\u00edz de humanidad y de serena grandeza en las dimensiones de la existencia terrestre. Porque resulta que Santa Teresa, con sus escritos y con su vida, es tambi\u00e9n un tipo de mujer incomparable. Y aqu\u00ed s\u00ed que hemos de reconocer que la peculiaridad de su magisterio se debe en gran parte a su condici\u00f3n femenina. Por lo que ser\u00eda un grave error si, para exaltar su ense\u00f1anza y la justeza y profundidad de sus conceptos, se dijese que parece tener la ciencia de un hombre. Es precisamente por ser mujer por lo que Santa Teresa es como es, y por lo que sus escritos tienen un sello propio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abMujer, Teresa lo es en primer lugar en la forma, en esa frase algo precipitada que quiere decirlo todo, donde la idea principal va acompa\u00f1ada por tantos incidentes que tiene que permanecer en suspenso. Lo es tambi\u00e9n en el tono conciso, cortante y voluntarioso que adopta, a veces, cuando se siente contradicha en discusiones de ideas. Nerviosa, de una imaginaci\u00f3n extremadamente m\u00f3vil y muy despierta, antes de haber llegado al pleno dominio de s\u00ed misma, Teresa debi\u00f3 hablar con desparpajo. Sus pobres palabras sucumben bajo el peso que ella quiere hacerles llevar. Pero, como bien dec\u00eda, su manera de hablar era agradable. Lo sigue siendo a pesar de que los labios de esta mujer cautivadora est\u00e9n cerrados para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mujer a\u00fan, Teresa lo es en la misma estructura de sus ideas. Toma menos el objeto de su pensamiento en la esencia abstracta y sint\u00e9tica que bajo la yuxtaposici\u00f3n de los detalles concretos. Pues no tiene ninguna cultura filos\u00f3fica. Es, bien considerado todo, una mujer ignorante que ning\u00fan sistema solicita en un sentido determinado. Dice lo que sabe, muy simplemente. Siente una gran preocupaci\u00f3n por la exactitud, pues su inteligencia es positiva. Busca la precisi\u00f3n y algunas veces se muestra en ello escrupulosa. Salvo en materia de fechas. Arm\u00e1ndose un l\u00edo con ellas, desv\u00eda a sus bi\u00f3grafos por sus cronolog\u00edas err\u00f3neas. En efecto, para ella s\u00f3lo importa el hecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A medida que su inteligencia se desprende de la vida puramente emotiva, su extremada sensibilidad sensorial se ve reemplazada por un don extraordinario de lucidez ps\u00edquica. Esta inteligencia de mujer es de una asombrosa finura de penetraci\u00f3n. Instintivamente penetra el menor gesto del alma humana. Unida a su preocupaci\u00f3n por la exactitud, esta penetraci\u00f3n le dar\u00e1 un pensamiento tan l\u00edmpido que ni la emoci\u00f3n ni el entusiasmo, siquiera en sus mayores vuelos l\u00edricos, conseguir\u00e1n nunca velarla con un halo sentimental. Su inteligencia, como su imaginaci\u00f3n, tiende a la objetivaci\u00f3n pr\u00e1ctica, al empleo \u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues el an\u00e1lisis minucioso que hace primero de s\u00ed misma, seguidamente lo proyecta hacia afuera. Lo que le da un maravilloso conocimiento de los hombres y ese tacto tan sutil que hicieron de la fundadora una gran diplom\u00e1tica\u00bb<a href=\"#sdfootnote14sym\" id=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reconozcamos, pues, a la mujer cristiana sus leg\u00edtimos merecimientos, mas piensen tambi\u00e9n ellas que no basta sentirse orgullosa de que alguien de su sexo alcance en la Iglesia tan alta categor\u00eda. Es necesario esforzarse por imitar de cerca el ejemplo que Santa Teresa ofrece. Pienso, sobre todo, en las j\u00f3venes, en las mujeres llenas de juventud y de promesas, amenazadas m\u00e1s que nunca de los riesgos de una libertad nociva para ellas y para el mundo. En esta libertad, tantas veces sin freno, cada d\u00eda podremos hacer menos los sacerdotes para indicarles un camino de liberaci\u00f3n plena, el del sentido cristiano de la vida hondo y sincero, porque cada d\u00eda estimar\u00e1n menos nuestra capacidad de direcci\u00f3n, si adem\u00e1s se desdibuja ante ellas nuestra dimensi\u00f3n sacerdotal, en obsequio a un comportamiento m\u00e1s \u00abde hombres\u00bb en una sociedad secularizada. Pero el camino est\u00e1 ah\u00ed, y existe. Pues que sean ellas al menos las que lo descubran, y las que lo sigan o lo hagan seguir a sus hermanas de sexo. Y que no llegue su reivindicaci\u00f3n a rechazar el intento de quienes queramos simplemente ayudarlas.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Santa Teresa y el alma de la mujer<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie duda que Santa Teresa de Jes\u00fas es una \u00abfigura femenina\u00bb de primer orden, con todo el rigor y precisi\u00f3n que encierran esas dos palabras. Su riqueza no se agota nunca porque en ella estalla la vida. A pesar de su \u00abclasicismo\u00bb, o quiz\u00e1 por eso, y no obstante la tendencia inconsciente a hacer de su car\u00e1cter y su santidad un clich\u00e9 fijo, es tanta la vitalidad que bulle en ella y se desborda, que con su figura y su tipo psicol\u00f3gico y espiritual sintonizan las mujeres de todos los tiempos, tambi\u00e9n las de hoy, si se les sabe presentar bien. Hay una forma de \u00abser\u00bb, cuyo ideal es Teresa de \u00c1vila. Hay unas cualidades que son teresianas: simpat\u00eda, amor a la verdad, generosidad, alegr\u00eda, riqueza interior, decisi\u00f3n, lealtad, claridad, intuici\u00f3n, conocimiento del mundo y de los hombres, capacidad de entrega.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella sab\u00eda de su fuerza, de su fuerza concreta de mujer. Es significativo el cap\u00edtulo V de su Vida en que pone de manifiesto la influencia de la mujer sobre el hombre y escribe aquella frase: \u00abcreo que todos los hombres deben ser m\u00e1s amigos de mujeres que ven inclinadas a virtud\u00bb<a href=\"#sdfootnote15sym\" id=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>. Y al P. Graci\u00e1n le dice con su desenvoltura y gracia natural: \u00abcreo que entiendo mejor los reveses de las mujeres que vuestra Paternidad\u00bb<a href=\"#sdfootnote16sym\" id=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Valoraba grandemente las posibilidades de la mujer en la vida del esp\u00edritu, a pesar de la frecuencia con que se refiere a su pobre condici\u00f3n femenina con una graciosa mezcla de realismo y de iron\u00eda. \u00abY hay muchas m\u00e1s mujeres que hombres a quien el Se\u00f1or hace estas mercedes, y esto o\u00ed al santo Fr. Pedro de Alc\u00e1ntara \u2013y tambi\u00e9n lo he visto yo\u2013 que dec\u00eda aprovechaban mucho m\u00e1s en este camino que hombres y daba de ello excelentes razones que no hay para qu\u00e9 las decir aqu\u00ed, todas en favor de las mujeres\u00bb<a href=\"#sdfootnote17sym\" id=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>. V\u00e9ase todo el cap. XXXIX del libro de su Vida, en que habla del progreso espiritual de muchas que vuelan como \u00e1guilas, y pide que no las hagan andar como pollo trabado; o las Cuentas de Conciencia, Relaci\u00f3n III, en que refiri\u00e9ndose a los hombres les llama palillos de romero seco (y habla de sus debilidades), que en habiendo alg\u00fan peso de contradicciones o murmuraciones se quiebran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa tuvo alma de esposa y madre, que eso es una mujer cuando vive la riqueza de su ser, aun cuando haya consagrado su virginidad a Dios. La mujer cabal sabe pasar todas las cosas por su coraz\u00f3n, porque ama; y tambi\u00e9n por su cabeza, porque intuye y previene. Todo lo pasa por s\u00ed misma y lo convierte en dato personal, para abrirse mejor al otro y responder a su llamada. Se compenetra con todo. Est\u00e1 pr\u00f3xima a la naturaleza; es naturaleza, porque lleva la vida. No teoriza, vive preocupada y encarnada en lo que hace. Penetra el mundo, los acontecimientos y las personas con su intuici\u00f3n. Vive con energ\u00eda, con solicitud, con delicada ternura. En lo que la rodea, no ve objetos de estudio abstracto, sino \u00abseres vivos\u00bb con los que hay que establecer contacto, a los que hay que acoger, escuchar, dar respuesta. La mujer posee la din\u00e1mica maravillosa de la adaptaci\u00f3n. Cuando ama, no sabe contar ni medir. Es firme y fuerte sin gritos ni exhibiciones. Tiene fe y es piadosa. Las palabras privaci\u00f3n y sacrificio tienen para ella un sentido: disponibilidad para la entrega de s\u00ed misma. Y orgullosa por su capacidad de darse, conoce, no obstante, sus limitaciones y se hace humilde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo es todo esto lo que brilla en el car\u00e1cter y la vida de Santa Teresa? Basta un ligero contacto con su obra \u2013en el doble aspecto de la reforma del Carmelo y en sus escritos\u2013 para ver con toda claridad c\u00f3mo se sent\u00eda ella esposa y madre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esposa de Cristo. Su manera de ser, pensar, sentir, actuar, hablar, vivir, lo refleja constantemente. \u00abNo hay quien nos quite decir esta palabra a nuestro Esposo, pues le tomamos como tal cuando hicimos la profesi\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote18sym\" id=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>.Es cierto que todas las mujeres consagradas a Dios se llaman esposas del Se\u00f1or, pero lo importante es vivirlo con intensidad y hacer que ello trascienda palpable y vitalmente a la monoton\u00eda y la rutina de cada d\u00eda y a los momentos decisivos. \u00abO somos esposas de tan gran Rey, o no. Si somos, \u00bfqu\u00e9 mujer honrada hay que no participe de las deshonras que a su Esposo se hacen?\u00bb<a href=\"#sdfootnote19sym\" id=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>.\u00abRaz\u00f3n ser\u00e1, hijas, que entendamos con qui\u00e9n estamos casadas\u00bb<a href=\"#sdfootnote20sym\" id=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esta actitud profunda viene, sin duda, el gran equilibrio de Teresa de Jes\u00fas, y el atractivo de su esp\u00edritu y su persona. Su fuerza de mujer, su delicadeza y ternura tuvieron un cauce infinito. Hab\u00eda sitio para todo lo que echaran en \u00e9l. \u00abLa ten\u00eda tan rendida, que no sab\u00eda, ni quer\u00eda m\u00e1s de lo que hiciera y quisiera hacer con ella\u00bb<em>,<\/em> nos dice textualmente en el cap\u00edtulo de las Moradas. \u00abEl amor hace tener por descanso el trabajo&#8230; S\u00f3lo amor es el que da valor a todas las cosas\u00bb<a href=\"#sdfootnote21sym\" id=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>. Las citas se har\u00edan innumerables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De este amor suyo a Jesucristo brot\u00f3 su otro amor de madre \u2013Mater spiritualium\u2013 como en ley natural brota el amor al hijo del amor al esposo. \u00abDe esto sirve este matrimonio espiritual, de que nazcan siempre obras, obras\u00bb<a href=\"#sdfootnote22sym\" id=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>. El amor verdadero va m\u00e1s all\u00e1 del propio esposo y se encama en el hijo, en el cual se perfecciona. La verdadera esposa y madre no trata de \u00abaprisionar\u00bb con su amor, sino que aceptadas las renuncias que la vida impone, vive cumpliendo su grandiosa misi\u00f3n, que es colaborar en el destino propio, personal e individual de los seres a quienes ama m\u00e1s que a su propia vida. De esto nace la espl\u00e9ndida exclamaci\u00f3n de Teresa: \u00abMil vidas dar\u00eda yo por salvar una sola alma de las muchas que se pierden\u00bb<a href=\"#sdfootnote23sym\" id=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a>. \u00abEl amor jam\u00e1s est\u00e1 ocioso\u00bb<a href=\"#sdfootnote24sym\" id=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>. \u00abEsta fuerza tiene el amor cuando es perfecto, que olvidamos nuestro contento por contentar a quien amamos\u00bb<a href=\"#sdfootnote25sym\" id=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a>. \u00abSi pudiera ser parte, que siquiera un alma le amase m\u00e1s y alabase por m\u00ed, me parece importa m\u00e1s que estar en la gloria\u00bb<a href=\"#sdfootnote26sym\" id=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a>.\u00abLos que verdaderamente aman este Se\u00f1or, qu\u00e9 poco descanso podr\u00e1n tener si ven que son un poquito de parte pura que un alma le ame m\u00e1s\u00bb<a href=\"#sdfootnote27sym\" id=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" style=\"list-style-type:upper-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Santa Teresa y la consagraci\u00f3n de la mujer a Dios en la vida religiosa<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta capacidad de amar, de que Santa Teresa estuvo tan ricamente dotada, se despleg\u00f3 en una \u00fanica direcci\u00f3n: la de la verdad y la vida de Dios, a la cual se consagr\u00f3. Durante los a\u00f1os que pas\u00f3 en el Monasterio de la Encarnaci\u00f3n forjando su personalidad religiosa, se percibe una lucha constante, no entre dos amores, el del mundo y el de Dios, sino mucho m\u00e1s singular y profunda. Dir\u00eda que fue la lucha entre dos concepciones de la consagraci\u00f3n: la que podr\u00edamos llamar de renuncia, meritoria siempre pero psicol\u00f3gicamente incompleta, y la de entrega ardiente con lodo lo que una persona es y tiene. Este es el secreto de aquella gran mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se percibe en ella, mejor que en muchas otras, la transformaci\u00f3n, sin quebranto y merma de su encantadora condici\u00f3n humana. Todo queda sublimado y enaltecido. Y es que, para ser religiosa, lo primero que se necesita es ser mujer, o como escribi\u00f3 Le\u00f3n Bloy: \u00abCuanto m\u00e1s santa es una mujer, m\u00e1s mujer es\u00bb, citado por Dominique Deneuville, en su libro <em>Santa Teresa de Jes\u00fas y la mujer,<\/em> p. 164. Entend\u00e1moslo. No pretendo hacer apolog\u00edas necias. La mujer, como el hombre, tiene sus propios y graves fallos. Y cuando se trata de consagrarse a Dios, es evidente que el alma \u2013de una mujer o de un hombre\u2013 no puede detenerse en una contemplaci\u00f3n narcisista y roussoniana de su propia \u00edndole, tan necesitada de correcci\u00f3n continua, y tan expuesta a todas las miserias. Ello no obstante, la mujer que se consagra a Dios, consagra la integridad de su condici\u00f3n femenina, de todo su ser, de su particularidad propia. No es lo mismo reprimir o ahogar que canalizar, aunque esta canalizaci\u00f3n discurra por cauces sobrenaturales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdadera consagraci\u00f3n a Dios no puede estar ajena a nada de lo que es vida, porque entonces no se consagrar\u00edan personas ni vidas humanas, sino seres devaluados y deformes. Se trata de una consagraci\u00f3n a la Vida, al Amor, a la Plenitud, a la Verdad, a la Belleza sumas, y ello exige una purificaci\u00f3n constante y una radical elevaci\u00f3n de la mirada y del af\u00e1n interior, pero no excluye nada de aquello que en el orden de las vivencias internas engrandece a una mujer cuando se entrega a una criatura. Dios no es un vago Absoluto. Es el Ser Personal. Nuestra riqueza individual y nuestra personalidad son creaci\u00f3n suya, hecha a su imagen y semejanza. La relaci\u00f3n con Dios no es caer en un abismo inseguro y diluidamente misterioso. Tampoco puede ser menor, ni igual por supuesto, a la relaci\u00f3n con otra persona humana. Semejante, s\u00ed, pero infinitamente m\u00e1s honda, m\u00e1s plena, m\u00e1s eficiente, solamente marcada por nuestra condici\u00f3n de criatura y por consiguiente sometida a la fe y a la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que el gran equilibrio de Santa Teresa de Jes\u00fas vino de que supo vivir intensamente su vida de mujer y canalizar al servicio de Dios todas las fuerzas que lat\u00edan dentro de su rica personalidad sin destruir ninguna, m\u00e1s que lo que pudiera haber de inclinaci\u00f3n al pecado. Siendo un ejemplo espl\u00e9ndido de humanidad, llega a ser ejemplo no menos alto de elevaci\u00f3n sobre todo lo humano y de entrega total a su Se\u00f1or. Ella consagr\u00f3 a Dios su ser de mujer concreto y real, con su nombre y apellidos, con sus cualidades y limitaciones. Fue natural hasta para vivir la sobrenaturalidad de la ascensi\u00f3n a que Dios la fue llevando. \u00abS\u00edrvate yo siempre, y haz de m\u00ed lo que quisieres\u00bb<a href=\"#sdfootnote28sym\" id=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a> \u00abQuien de verdad comienza a servir al Se\u00f1or, lo menos que le puede ofrecer es la vida\u00bb<a href=\"#sdfootnote29sym\" id=\"sdfootnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a>. As\u00ed, con \u00e9stas o con otras palabras, constantemente. \u00a1Cu\u00e1nta sinceridad en el amor!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro aspecto. Al observar en Santa Teresa la armon\u00eda que se dio entre vida activa y contemplativa, se comprende tambi\u00e9n otro dato importante de lo que es la consagraci\u00f3n a Dios. No puede entenderse ni juzgarse \u00e9sta con las categor\u00edas de lo que corrientemente entendemos por \u00fatil y pr\u00e1ctico o beneficioso. En Santa Teresa todo es igualmente grande, y todo se influye mutuamente, sus horas de oraci\u00f3n y sus trabajos de fundadora, porque todo va dirigido y regulado por la misma fuerza interior: su amor a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es m\u00e1s \u00fatil para la Iglesia y para el mundo una religiosa que cuida enfermos que la que pasa su vida en el silencio de una Cartuja. Desde el punto de vista cristiano de la vida tan \u00fatil es a la humanidad un hombre enfermo que en su sufrimiento ama, sabe sonre\u00edr sin amargura, suaviza a los dem\u00e1s incluso el dolor de su propio dolor, se siente querido por Dios y ofrece el testimonio de su fe y su esperanza, como el l\u00edder cristiano m\u00e1s fuerte, activo y luchador. L\u00edder que evidentemente habr\u00eda de tener la misma actitud de esp\u00edritu, ya que en caso contrario la comparaci\u00f3n ser\u00eda imposible porque faltaba lo esencial: el amor a Dios. En la consagraci\u00f3n es el amor a Jesucristo lo que impulsa y marca, y lleva a vivir y morir por todos, si es preciso, en la cruz de cada d\u00eda. \u00abUn precioso amor \u2013exclama la Santa\u2013 que va imitando al Capit\u00e1n del amor, Jes\u00fas nuestro bien\u00bb<a href=\"#sdfootnote30sym\" id=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a>. \u00abPor este camino de Cristo han de ir los que le siguen\u00bb<a href=\"#sdfootnote31sym\" id=\"sdfootnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a>. \u00abC\u00famplase, Se\u00f1or, en m\u00ed vuestra voluntad de todos los modos y maneras\u00bb<a href=\"#sdfootnote32sym\" id=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, la consagraci\u00f3n a Dios es una manifestaci\u00f3n en esta vida de c\u00f3mo hemos de amar en el cielo, \u00abadonde ni los hombres tomar\u00e1n mujeres ni las mujeres maridos\u00bb. Va consustancialmente unida al misterio mismo de la vida cristiana de la que es su manifestaci\u00f3n m\u00e1s perfecta. Como ella, tiene dos dimensiones fundamentales: desprendimiento y entrega, conforme a las palabras del Se\u00f1or: \u00abel que quiera venir en pos de mi, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame\u00bb. Como un eco dulce de esta sentencia evang\u00e9lica, Santa Teresa nos dir\u00e1: \u00abVengamos al desasimiento que hemos de tener, porque en esto est\u00e1 el todo, si va con perfecci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote33sym\" id=\"sdfootnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a>. \u00abHacer su voluntad conforme con la de Dios, en esto consiste la mayor perfecci\u00f3n\u00bb<a href=\"#sdfootnote34sym\" id=\"sdfootnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a>. Desprenderse para estar disponible a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en servicio de la Iglesia, a trav\u00e9s de la cual Cristo quiere darnos la redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n que nos mereci\u00f3, porque \u00abse comienza a tener vida cuando comienza a aprovecharse de los remedios que dej\u00f3 en su Iglesia\u00bb<a href=\"#sdfootnote35sym\" id=\"sdfootnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo VII<br>Santa Teresa y su obra en Catalu\u00f1a<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paso ahora a referirme, y lo hago con particular satisfacci\u00f3n, a la influencia de Santa Teresa y su obra en Catalu\u00f1a. Influencia que fue posible gracias particularmente a un catal\u00e1n insigne, el cual ayud\u00f3 muy eficazmente a la Santa. En el cap\u00edtulo XXIII del libro de las Fundaciones, dice ella:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEn este tiempo entr\u00f3se un gran amigo suyo \u2014del P. Graci\u00e1n\u2014 por fraile de nuestra Orden en el Monasterio de Pastrana, llamado Fr. Juan de Jes\u00fas, tambi\u00e9n Maestro.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era el despu\u00e9s c\u00e9lebre P. Roca, natural de Sanahuja (L\u00e9rida), nacido en 1540. Graduado de doctor en la Universidad de Barcelona y ordenado sacerdote, lleg\u00f3 a explicar un curso de filosof\u00eda \u00abcon aplauso de grande ingenio\u00bb. Pas\u00f3 m\u00e1s tarde a la Universidad de Alcal\u00e1 de Henares para completar su formaci\u00f3n, en donde hizo amistad con el futuro P. Graci\u00e1n, tan vinculado a Santa Teresa. Y deseoso de mayor perfecci\u00f3n y atra\u00eddo por la fama de virtud extraordinaria que gozaba el convento de Carmelitas Descalzos de Pastrana, fundado por Santa Teresa y San Juan de la Cruz, tom\u00f3 all\u00ed el h\u00e1bito en enero de 1572. La naciente rama de los Descalzos recibi\u00f3 aquel d\u00eda una ayuda providencial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abHombre tan completo, de tanta virtud y letras, cuando a\u00fan hab\u00eda tan pocos en la Descalcez, que entonces comenzaba, necesariamente ten\u00eda que atraerse la estima de la Santa, que ya hab\u00eda puesto los ojos en \u00e9l para importantes cargos de la naciente Reforma. Es fama que cuando la Santa supo su entrada en Pastrana y las buenas partes que le adornaban, exclam\u00f3: \u00a1Ya tengo hombre en mi Religi\u00f3n!\u00bb<a href=\"#sdfootnote36sym\" id=\"sdfootnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuvo mucha relaci\u00f3n con la Santa, de palabra y por escrito, y en una ocasi\u00f3n se le queja \u00e9sta graciosamente: \u00abYo pens\u00e9 Vuestra Reverencia tornara por aqu\u00ed; poco rodeo se le quit\u00f3. No debe ser mucho el deseo de hacerme merced, que cuando aqu\u00ed estuvo Vuestra Reverencia le pude hablar muy poco\u00bb<a href=\"#sdfootnote37sym\" id=\"sdfootnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos grandes servicios, uno de ellos de car\u00e1cter definitivo, prest\u00f3 el P. Roca a la Reforma: el de ser celador de los Conventos que se iban fundando para asegurar la observancia, y, sobre todo, su gesti\u00f3n con el Nuncio Mons. Felipe Sega, defendiendo la obra de la Reforma, y las que hizo en Roma hasta conseguir en 1580 el Breve de separaci\u00f3n de Carmelitas Calzados y Descalzos. Mucho le quiso y le agradeci\u00f3 Santa Teresa todos sus trabajos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa \u00faltima vez que se vieron los dos, presintiendo la Santa su muerte pr\u00f3xima, dio al P. Roca una prueba de cari\u00f1o que no hemos visto referida en ninguna parte. Queri\u00e9ndole dejar un recuerdo, como testimonio perenne del amor que le ten\u00eda y del agradecimiento a sus servicios por la Reforma, le dio \u201cel b\u00e1culo que llevaba en la mano\u201d y que, como es sabido, necesit\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida\u00bb<a href=\"#sdfootnote38sym\" id=\"sdfootnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muerta la Santa, fue el P. Roca quien introdujo la Descalcez en Catalu\u00f1a. La primera fundaci\u00f3n fue el convento de Carmelitas en 1586, en la Rambla de Barcelona, donde est\u00e1 hoy el mercado de San Jos\u00e9. Sigui\u00f3 la de Matar\u00f3, de frailes tambi\u00e9n, en 1588. Y en este mismo a\u00f1o la de las monjas carmelitas de Barcelona, a la que vino como fundadora y superiora la H. Catalina de Cristo, antigua Priora de Soria, cuyo elogio hizo la Santa tratando de disipar los temores del P. Graci\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abCalle, mi Padre, que Catalina de Cristo sabe amar mucho a Dios y es muy gran santa y tiene un esp\u00edritu muy alto y no ha menester saber m\u00e1s para gobierno. Ella ser\u00e1 tan buena Priora como cuantas hay.\u00bb Y as\u00ed sali\u00f3, a\u00f1ade el P. Graci\u00e1n<a href=\"#sdfootnote39sym\" id=\"sdfootnote39anc\"><sup>39<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La influencia religiosa y pastoral de los Carmelitas en Catalu\u00f1a fue siempre muy notable. Los diversos conventos de frailes y monjas contribuyeron hondamente al florecimiento de la piedad y a la defensa de las costumbres cristianas. En particular, la devoci\u00f3n a San Jos\u00e9, tan arraigada en la tierra catalana, es fruto directo de su labor, y Provincia de San Jos\u00e9 se llam\u00f3 la de Catalu\u00f1a, una vez erigida, y a San Jos\u00e9 fue dedicado el templo de ese primer convento a que nos hemos referido, construido con piedra de siller\u00eda procedente del palacio de los antiguos Condes de Barcelona. Lleg\u00f3 a ser un aut\u00e9ntico foco de cultura religiosa y morada de hombres de ciencia teol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abTodav\u00eda se recuerda con admiraci\u00f3n por los amantes de las glorias barcelonesas la magn\u00edfica Biblioteca de Descalzos, rica en vol\u00famenes y admirable en organizaci\u00f3n, que pon\u00edan al servicio del p\u00fablico en tiempos en que apenas estaba en uso esta pr\u00e1ctica tan \u00fatil a la cultura\u00bb<a href=\"#sdfootnote40sym\" id=\"sdfootnote40anc\"><sup>40<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se distinguieron los Carmelitas por su heroica caridad cuando la peste asol\u00f3 la poblaci\u00f3n de Barcelona en 1589 y diez a\u00f1os m\u00e1s tarde en la villa de Bellpuig (L\u00e9rida), cabeza de la Baron\u00eda del Duque de Sessa. Varios de ellos murieron v\u00edctimas del contagio, y en el pueblo sencillo qued\u00f3 grabado para siempre el ejemplo de abnegaci\u00f3n y amor que los religiosos supieron dar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fundaciones se sucedieron con el tiempo y lleg\u00f3 a haber en Catalu\u00f1a 13 conventos de frailes y seis de monjas, siempre con abundantes vocaciones. Hoy son 16 monasterios de monjas Carmelitas, cuatro de ellos en la Di\u00f3cesis de Barcelona, y seis conventos de frailes.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Otras instituciones<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prueba admirable de la fecundidad del \u00e1rbol teresiano en Catalu\u00f1a son las instituciones que surgieron m\u00e1s tarde, nacidas de su ra\u00edz y alimentadas con su savia. Entre ellas, hemos de citar a las Carmelitas Misioneras Descalzas, las Carmelitas Descalzas Misioneras y los Hermanos Terciarios Carmelitas (hoy extinguidos). Las tres Congregaciones han tenido como fundador al c\u00e9lebre P. Palau, Carmelita Descalzo, natural de Aitona (L\u00e9rida).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n las Carmelitas Teresas de San Jos\u00e9, fundadas por Teresa Guasch y Toda, y las Carmelitas de San Jos\u00e9. De todas estas Congregaciones y de sus obras de apostolado han brotado innumerables frutos de vida espiritual y religiosa que son gozo leg\u00edtimo de la Iglesia en Catalu\u00f1a y tributo de reconocimiento al esp\u00edritu de Santa Teresa.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Don Enrique de Oss\u00f3 y la Compa\u00f1\u00eda de Santa Teresa de Jes\u00fas<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed otra espl\u00e9ndida manifestaci\u00f3n de la influencia de Santa Teresa de Jes\u00fas en Catalu\u00f1a. El venerable sacerdote de Tortosa, don Enrique de Oss\u00f3 es una figura de primera magnitud en el clero secular espa\u00f1ol del siglo XIX. Su celo sacerdotal y sus actividades apost\u00f3licas fueron extraordinarios. Pero todo en \u00e9l qued\u00f3 envuelto y como penetrado por la devoci\u00f3n y el amor a Santa Teresa de Jes\u00fas, cuyas obras empez\u00f3 a conocer y meditar, puede decirse que desde ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fund\u00f3 la \u00abRevista Teresiana\u00bb, que dirigi\u00f3 y escribi\u00f3 en su mayor parte durante 24 a\u00f1os seguidos, mes tras mes, y logr\u00f3 que alcanzase m\u00e1s de 2.000 suscriptores, cifra notabil\u00edsima entonces. Cre\u00f3 la Asociaci\u00f3n de j\u00f3venes cat\u00f3licas de Mar\u00eda Inmaculada y Santa Teresa de Jes\u00fas, elevada m\u00e1s tarde al rango de Archicofrad\u00eda Teresiana, y de tal modo la propag\u00f3 por Catalu\u00f1a y por toda Espa\u00f1a que lleg\u00f3 a tener 130.000 asociadas, muchas de las cuales recibieron una formaci\u00f3n excelente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero su obra cumbre, a la que dedic\u00f3 desde que la fundara en 1876 todas las restantes energ\u00edas de su vida, fue la Compa\u00f1\u00eda de Santa Teresa de Jes\u00fas, Congregaci\u00f3n Religiosa de mujeres dedicada al apostolado de la oraci\u00f3n, la ense\u00f1anza y el sacrificio. Nacida en Tortosa, se consolid\u00f3 en Barcelona, donde pronto se estableci\u00f3 la Casa Madre, y se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente por toda Espa\u00f1a y diversos pa\u00edses de Am\u00e9rica. El teresianismo ardiente de don Enrique tuvo a partir de entonces un cauce tranquilo y sereno, que auguraba su continuidad y permanencia, el de las Religiosas Teresianas, que, formadas ellas en la doctrina y en el esp\u00edritu de Santa Teresa, formar\u00edan igualmente a las miles y miles de alumnas que de ellas han recibido y siguen recibiendo educaci\u00f3n humana y cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca se agradecer\u00e1 bastante a este sacerdote catal\u00e1n su colaboraci\u00f3n insuperable al arraigo popular de la devoci\u00f3n a Santa Teresa en toda Espa\u00f1a. Las peregrinaciones que organiz\u00f3 a \u00c1vila, a Alba de Tormes, los libros, folletos y art\u00edculos que escribi\u00f3 sobre doctrina y ense\u00f1anzas teresianas, particularmente el famoso \u00abCuarto de hora de oraci\u00f3n\u00bb, en el que lautas personas han aprendido a orar y meditar; sus predicaciones incesantes y, sobre todo, el estilo teresiano que logr\u00f3 comunicar a sus hijas las Religiosas de la Compa\u00f1\u00eda, hacen que pueda ser llamado con toda justicia el palad\u00edn de Santa Teresa en el siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Escritores catalanes y Santa Teresa de Jes\u00fas.<br>Palabras del Dr. Torras y Bages<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es ni puede ser mi prop\u00f3sito en esta Carta Pastoral hacer una s\u00edntesis hist\u00f3rica del teresianismo en Catalu\u00f1a a trav\u00e9s de los escritos m\u00faltiples de diversos autores. S\u00f3lo he querido apuntar esos hechos m\u00e1s relevantes a que me he referido anteriormente, y que demuestran, seg\u00fan se complace en reconocer el P. Silverio de Santa Teresa, que ni en Castilla, ni en ninguna otra regi\u00f3n de Espa\u00f1a, si se except\u00faa la Instituci\u00f3n Teresiana del P. Poveda, han surgido obras semejantes. Muy de atr\u00e1s ven\u00eda la estimaci\u00f3n que en tierras catalanas se ten\u00eda del esp\u00edritu y la obra de Santa Teresa. En Barcelona se editaron los libros de la Santa en 1589, muy pocos meses despu\u00e9s de la primera edici\u00f3n hecha por Fr. Luis de Le\u00f3n en Salamanca. A\u00fan se conserva alg\u00fan ejemplar. Extraordinarias fueron tambi\u00e9n las fiestas religiosas y literarias que se celebraron en Barcelona en 1614, con motivo de la Beatificaci\u00f3n de la Santa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los tiempos modernos, Balmes escribi\u00f3 sobre ella p\u00e1ginas luminosas. Verdaguer, capell\u00e1n alg\u00fan tiempo de las Carmelitas Descalzas de Barcelona, se inspiraba en Santa Teresa y San Juan de la Cruz, para sus <em>Idilis<\/em> y <em>Cants Mistichs,<\/em> como afirma Mil\u00e1 y Fontanals. Pero es sobre todo el gran Obispo de Vich, Torras y Bages, el que m\u00e1s certeramente trat\u00f3 el tema de la doctrina y el esp\u00edritu de Santa Teresa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1914 escribi\u00f3 una Carta Pastoral titulada \u00abLes Verges Contemplatives\u00bb, con motivo del tercer centenario de la beatificaci\u00f3n de la Santa. En ella habla del Magisterio de Santa Teresa, de su obra de fundadora, de la vida de contemplaci\u00f3n, y de agradecimiento por la vocaci\u00f3n a la misma. Va dirigida a la Priora y Religiosas del Convento de Carmelitas de Vich. No me resisto a transcribir algunos de sus preciosos conceptos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab&#8230;la Provid\u00e8ncia del Senyor, que disposa s\u00e0viament i paternalment totes les coses, dispos\u00e0 que la meva entrada a la ciutat de Vic per a regir espiritualment aquesta estimada Di\u00f2cesi s\u2019efectu\u00e9s en el dia de la festa de la Santa. Per aix\u00f2 em considero posat baix la protecci\u00f3 de la meravellosa Dona que D\u00e9u Senyor nostre envi\u00e0 al m\u00f3n per a ensenyar els camins de la perfecci\u00f3 i de la santedat de la vida&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8230;I \u00e9s tanta l\u2019excel\u00b7l\u00e8ncia de la doctrina de Santa Teresa, que el seu nom \u00e9s fam\u00f3s no sols entre la gent espiritual, que s\u2019ha donat a viure segons les m\u00e0ximes de l\u2019Evangeli en les ordres religioses, sin\u00f3 que fins tamb\u00e9 entre els mundans qui no estan ensopits en les sensualitats terrenals i conserven un esperit capa? d\u2019interessar-se en la perfecci\u00f3 de l\u2019\u00e0nima humana. Perqu\u00e8 ella era amant sobretot de la perfecci\u00f3, s\u2019enamor\u00e0 de Deu, i en l\u2019amor i en la contemplaci\u00f3 d\u2019Ell, vei\u00e9 obrir-se-li el cel i pogu\u00e9 contemplar les sublimitats de qu\u00e8 \u00e9s capa? la nostra \u00e0nima, posada en comunicaci\u00f3 amb el Ser perfect\u00edssim qui ens ha creat per a fer-nos semblants a Ell.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La perfecci\u00f3 espiritual \u00e9s com la medul\u00b7la de la Iglesia: la Iglesia, com ensenya Sant Pau, \u00e9s un cos organitzat, amb diferents membres, lligats pels corresponents tendrums, amb nervis que uneixen les parts del cos que t\u00e9 unitat de vida; per\u00f2 el centre vital, que distribueix la calor pels membres, \u00e9s la perfecci\u00f3 evang\u00e8lica, que mai morir\u00e0 en la Iglesia de D\u00e9u&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8230;Dins de la Iglesia de D\u00e9u, els mals, els vicis y el pecat serveixen per a promoure el b\u00e9, la virtut i la santedat, i aquesta llei de la Saviduria eterna la veiem resplendir en Santa Teresa. Visqu\u00e9 en un temps de grans esc\u00e0ndols p\u00fablics, de pertorbacions, heretgies, cismes, de persecucions i sacrilegis, d\u2019al\u00e7ament de potestats mundanes contra l\u2019autoritat divina de la Iglesia; per\u00f2 aquesta inundaci\u00f3 de mals que neg\u00e0 tantes \u00e0nimes en les impures aig\u00fces de l\u2019heretgia i del pecat, excit\u00e0 el noble esperit d\u2019alguns filis de la Iglesia a seguir heroicament les petjades de Jes\u00fas i a prendre la seva creu per bandera en els combats de la vida&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8230;L\u2019odi desperta l\u2019amor en les \u00e0nimes nobles que no poden sofrir les injuries contra Aquell a qui estimen, i aleshores es complauen en augmentar-li els obsequis. Luter i els altres heresiarques d\u2019aquell temps, qui volien destruir la Iglesia de Jesucrist i de fet li robaren moltes \u00e0nimes, ocasionaren un incendi d\u2019amor en Santa Teresa, i trobant ella que sola no basta va per a satisfer el deute d\u2019amor\u00f3s culte a Jes\u00fas que els homes li negaven abolint el sant sacrifici de la Missa, mofant-se deis sagraments, perseguint la virginitat i declarant-la cosa dolenta, desitj\u00e0 que s\u2019augment\u00e9s el nombre de les \u00e0nimes amants de Jes\u00fas, consagrades al seu culte, dedicades a la seva contemplaci\u00f3; volgu\u00e9 portar-li multitud d\u2019espirituals i santes esposes, qui s\u2019identifiquessin amb Ell, i fecundat el gran cor de la Santa per aquests forts i amorosos sentiments, senti el desig d\u2019\u00e9sser mare espiritual per a portar a l\u2019amor de Jes\u00fas multitud d\u2019\u00e0nimes qui es consagressin a la seva perp\u00e8tua alaban\u00e7a i al seu servei&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8230;La vostra gloriosa Mare, amb la simplicitat i saviduria que ella acostuma, d\u00f3na la ra\u00f3 de la necessitat que hi ha en la Iglesia de la contemplaci\u00f3 divina, per a la perfecci\u00f3 espiritual deis cristians. Dos coneixements s\u00f3n necessaris, segons Sant Agust\u00ed, per a assolir la perfecci\u00f3 de la vida: el coneixement de Deu i el coneixement de si mateix. Santa Teresa explica com no s\u2019arriba al verdader coneixement de si mateix si no es t\u00e9 coneixement de D\u00e9u. \u201cMai, diu, ens acaben de con\u00e8ixer si no procurem con\u00e8ixer a D\u00e9u: guaitant la seva grandesa veurem la nostra baixesa, i mirant la seva netedat veurem la nostra brut\u00edcia; considerant la seva humilitat veurem que ens falta molt per a \u00e9sser humils.\u201d En efecte, car\u00edssimes filies, per a viure segons la regla de la santedat i de la perfecci\u00f3, necessitem veure-la vivent, hem de tenir com un exemplar davant del nostres ulls per a imitar-lo, com un pintor per a fer una figura ha d\u2019anar mirant una imatge viva que li serveixi com de guia. Contemplant la perfecci\u00f3 veiem la nostra imperfecci\u00f3, viem lo que ens falta per a \u00e9sser perfets i considerem lo que hem de fer per a arribar a \u00e9sser-ho. I D\u00e9u, Senyor nostre, el Ser perfect\u00edssim, per a posar-se m\u00e9s a mida de la nostra insufici\u00e8ncia, envia al m\u00f3n a son Fill Unig\u00e8nit a fer-se home, a fi que veient-lo, fins amb els ulls de la carn, tingu\u00e9ssim m\u00e9s facilitat d\u2019imitar la perfecci\u00f3 divina&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8230;La vanitat moderna, car\u00edssimes filies, parla de la solidaritat humana, \u00e9s a dir, d\u2019aquell lla\u00e7 de la naturalesa i de la gr\u00e0cia que lliga ais homes entre si, i parlen pom \u00e0ticament d\u2019aix\u00f2 com si fos un descobriment d\u2019ara: la santa Mare Iglesia, seguint les ensenyances divines, sempre ha tingut com un dogma de fe aquesta comunicaci\u00f3 espiritual entre els filis de D\u00e9u; i podem dir que tota la nostra religi\u00f3 es funda en aquest principi. Per aix\u00f2 \u00e9s que el vostre ministeri de contemplaci\u00f3 divina i de perfecci\u00f3 evang\u00e8lica, no \u00e9s en profit de vosaltres soles, sin\u00f3 que tamb\u00e9 de tot el poble. I a l\u2019escriure-us aquesta Carta, i a l\u2019exhortar-vos a seguir les doctrines i els exemples de la Santa Mare ho faig no sols pel vostre progr\u00e9s en la virtut per a sostenir en la convenient elevaci\u00f3 la vostra vocaci\u00f3 contemplativa, sin\u00f3 que tamb\u00e9 pensant que aix\u00ed vosaltres excitareu amb major fervor el gener\u00f3s Cor de Jes\u00fas, el vostre celestial Esp\u00f2s, en favor dels nostres diocesans les \u00e0nimes deis quals el Senyor em t\u00e9 encomanades&#8230; \u00bb<a href=\"#sdfootnote41sym\" id=\"sdfootnote41anc\"><sup>41<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y antes de ser obispo, en el discurso que pronunci\u00f3 en Barcelona en 1882, con motivo del centenario de la muerte de Santa Teresa, su amor a la Santa alcanz\u00f3 niveles de expresi\u00f3n como \u00e9stos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab&#8230;Su vida es una epopeya en que resplandece de una manera maravillosa el trino car\u00e1cter de la divina semejanza, propio de todos aquellos que reproducen con expresi\u00f3n verdadera la imagen del Criador soberano, es decir, de los santos; pero esta epopeya de la vida de Teresa viene pintada, excepci\u00f3n tal vez \u00fanica en la historia humana, con los vivos, pero suav\u00edsimos colores del idilio. En nadie la gracia divina es m\u00e1s graciosa ni parece tan natural, la grandeza tan tratable, la sabidur\u00eda tan comprensible y la bondad tan comunicativa; por lo cual en ella la gracia hel\u00e9nica debe ceder a la gracia castellana, como la gracia humana debe ceder a la divina. La grandeza o el poder de los pol\u00edticos y de los guerreros es nada en comparaci\u00f3n del de esta virgen inerme, que vence todos los obst\u00e1culos, allana todas las resistencias y se hace se\u00f1ora de numeros\u00edsimos enemigos, y las santidades m\u00e1s sublimes palidecen al lado de la Santa Madre, cuyo coraz\u00f3n era volc\u00e1n de amor divino, que con poderosas llamas (y ya sab\u00e9is, se\u00f1ores, que no es met\u00e1fora, sino verdad muy demostrada) lleg\u00f3 a abrir brecha por donde rebosar afuera&#8230;\u00bb<a href=\"#sdfootnote42sym\" id=\"sdfootnote42anc\"><sup>42<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Capitulo VIII<br>Reflexi\u00f3n final. Santa Teresa y el hombre moderno.<br>Su \u00abfilosof\u00eda\u00bb de la vida<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para terminar, sugiero unos puntos de meditaci\u00f3n que me brotan de la pluma merced a una m\u00e1s intensa lectura, la que he hecho estos d\u00edas de las obras de Santa Teresa. Valen, seguramente, para muchos esp\u00edritus fatigados \u2013\u00a1tantos como hoy existen!\u2013 y, sin embargo, afanosos de encontrar la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo nosotros, los hombres, tenemos a nuestra disposici\u00f3n armas poderosas. Nuestro entendimiento no vive prisionero de lo concreto y lo inmediato. Somos de alg\u00fan modo independientes de las leyes biol\u00f3gicas. Tenemos conciencia de que somos seres libres. Nos creamos nuevas necesidades y jam\u00e1s estamos satisfechos. El mundo de la religi\u00f3n y de la ciencia ponen claramente de manifiesto nuestra limitaci\u00f3n y a la vez nuestra carencia de l\u00edmites. Podemos reflexionar sobre nuestro destino y somos los \u00fanicos seres vivos que tenemos clara conciencia de nuestra muerte. Vivimos en un mundo de valores. Por nuestra capacidad de pensar tenemos una tradici\u00f3n que nos permite aprender m\u00e1s, una t\u00e9cnica, una posibilidad de progreso. Poseemos la riqueza inmensa de poder reflexionar, auto-conocernos, entrar dentro de nosotros mismos. Vivimos la tremenda realidad de nuestra limitaci\u00f3n y finitud, y de nuestros anhelos de absoluto, de progreso infinito, de plenitud total.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para toda esta dura y exigente problem\u00e1tica, los cristianos tenemos respuesta, y no por tenerla es menos fuerte y dram\u00e1tica la vida. Todo lo contrario: la libertad, la responsabilidad, la lucha humana se agrandan en proporciones maravillosas, m\u00e1s dignas todav\u00eda que las preguntas que nos inquietan, porque nos abren a \u00ablo que ni ojo vio, ni o\u00eddo oy\u00f3\u00bb. Es decir, Dios, Dios siempre, el Dios inevitable en nuestro camino. Las \u00abgrandes experiencias\u00bb cristianas nos se\u00f1alan la perspectiva real: Dios es Amor, Dios es Vida Trinitaria, Dios es palabra, Dios nos salva, Dios se ha hecho hombre y ha muerto por nosotros en la cruz<a href=\"#sdfootnote43sym\" id=\"sdfootnote43anc\"><sup>43<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa de Jes\u00fas no supo nada de filosof\u00eda, pero supo no ya de verdades, sino de LA VERDAD.\u00abEn esta majestad se me dio a entender una verdad, que es cumplimiento de todas las verdades\u00bb. \u00abEsta verdad que digo se me dio a entender, es en s\u00ed misma verdad, y es sin principio ni fin, y todas las dem\u00e1s verdades dependen de esta verdad\u00bb<a href=\"#sdfootnote44sym\" id=\"sdfootnote44anc\"><sup>44<\/sup><\/a>.Pose\u00eda un lenguaje infinitamente superior y en cambio le faltaba \u00abnuestra moneda\u00bb, la moneda de nuestro razonamiento filos\u00f3fico que investiga la verdad.\u00ab\u00a1Oh, v\u00e1lame Dios, qu\u00e9 maravillas hay en este encenderse m\u00e1s el fuego con el agua, cuando es fuego fuerte, poderoso, no sujeto a los elementos, pues \u00e9ste, con ser su contrario no le empece, antes le hace crecer! Mucho valiera aqu\u00ed poder hablar con quien supiera filosof\u00eda, porque sabiendo las propiedades de las cosas, supi\u00e9rame declarar, que me voy regalando en ello y no lo s\u00e9 decir, y aun por ventura no lo s\u00e9 entender\u00bb<a href=\"#sdfootnote45sym\" id=\"sdfootnote45anc\"><sup>45<\/sup><\/a>.Nuestro mundo es un mundo lleno de sentido, en el que \u00abtodo depende del amor con que se hace, si va por amor de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote46sym\" id=\"sdfootnote46anc\"><sup>46<\/sup><\/a>,porque\u00abel Se\u00f1or no mira tanto la grandeza de las obras, como el amor con que se hacen\u00bb<a href=\"#sdfootnote47sym\" id=\"sdfootnote47anc\"><sup>47<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 es el hombre? \u00bfQu\u00e9 somos realmente nosotros mismos? \u00abNuestra alma es como un castillo, todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos&#8230; no es otra cosa el alma del justo, sino un para\u00edso adonde \u00c9l tiene sus deleites. Pues, \u00bfqu\u00e9 tal os parece que ser\u00e1 el aposento adonde un Rey tan poderoso, tan sabio, tan limpio, tan lleno de todos los bienes se deleite? No hallo yo cosa con qu\u00e9 comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad. Y verdaderamente apenas deben llegar nuestros entendimientos, por agudos que fuesen, a comprenderla, as\u00ed como no pueden llegar a considerar a Dios; pues \u00c9l mismo dice que nos cre\u00f3 a su imagen para que apenas podamos entender la gran dignidad y hermosura del \u00e1nima. \u00bfNo es peque\u00f1a l\u00e1stima y confusi\u00f3n que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros mismos, ni sepamos qui\u00e9nes somos? \u00bfNo ser\u00eda gran ignorancia, hijas m\u00edas, que preguntasen a uno qui\u00e9n es, y no se conociese, ni supiese qui\u00e9n fue su padre, ni su madre, ni de qu\u00e9 tierra? Pues si esto ser\u00eda gran bestialidad, sin comparaci\u00f3n es mayor la que hay en nosotros cuando no procuramos saber qu\u00e9 cosa somos&#8230; qu\u00e9 bienes puede haber en esta alma, o qui\u00e9n est\u00e1 dentro de esta alma, o el gran valor de ella pocas veces lo consideramos\u00bb<a href=\"#sdfootnote48sym\" id=\"sdfootnote48anc\"><sup>48<\/sup><\/a>.Un castillo con el que quiere expresamos todo el sentido de nuestra vida, nuestra relaci\u00f3n con Dios, el Absoluto, el Misterio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No tiene ninguna vinculaci\u00f3n, pero me viene al pensamiento la obra de Kafka: \u00abEl Castillo\u00bb. Tambi\u00e9n \u00e9l quiere expresarnos nuestra relaci\u00f3n con el Absoluto. \u00a1Qu\u00e9 contraste! La obra pone de manifiesto el drama del \u00abhombre\u00bb \u2013todos los hombres\u2013 que busca siempre \u00abvivir\u00bb, \u00abhabitar\u00bb en los pueblos y ciudades en las que est\u00e1 de m\u00e1s y no se cuenta con \u00e9l. Terrible y sombr\u00eda imagen, verdaderamente angustiosa por la p\u00e9rdida total de la esperanza del hombre que no encuentra acceso al Castillo. No hay posibilidad de comunicaci\u00f3n. Todas las comunicaciones est\u00e1n rotas y desconectadas. Nunca llega la salvaci\u00f3n, siempre es tarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Castillo, maneras de regar un huerto, matrimonio espiritual, el gusano de seda&#8230; met\u00e1foras y comparaciones \u2013que como dice ella no puede excusar por ser mujer\u2013 en las que encuentran sentido la acci\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a, las exigencias del amor m\u00e1s fuerte, los impulsos y realizaciones m\u00e1s grandes y heroicas. Geniales intuiciones las de Teresa de Jes\u00fas, maravillosas explicaciones entre la cercan\u00eda y lejan\u00eda de Dios. \u00a1Qu\u00e9 sencilla y hondamente expresa esta gran mujer nuestro peregrinaje a la b\u00fasqueda de Dios!, porque somos eso, eternos peregrinos que vamos en Su busca. Podemos ver el Camino, conocer la Verdad y tener la Vida. Hay que vencer las etapas para llegar al t\u00e9rmino de nuestro viaje y\u00abcu\u00e1ntos quedan al pie que pudieran llegar a la cumbre\u00bb,y dan\u00abmucha l\u00e1stima porque parecen como unas personas que tienen mucha sed y ven el agua de lejos, y cuando quieren ir all\u00ed hallan quien los defiende el paso al principio y medio y fin. Acaece que, cuando ya con su trabajo, y con harto trabajo han vencido los primeros enemigos, a los segundos se dejan vencer y quieren m\u00e1s morir de sed que beber agua que tanto ha de costar&#8230; y por ventura estaba a dos pasos de la fuente de agua viva que dijo el Se\u00f1or a la Samaritana que quien la bebiere no tendr\u00e1 sed\u00bb<a href=\"#sdfootnote49sym\" id=\"sdfootnote49anc\"><sup>49<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vida para Santa Teresa es este viaje de ascensi\u00f3n hacia la Verdad y el Amor donde todo tiene sentido y explicaci\u00f3n. La inc\u00f3gnita, lo incierto, lo inseguro est\u00e1 en la actitud personal de cada uno, en la respuesta a la Palabra que nos ha sido dada. \u00abVida es vivir de tal manera que no se tema la muerte ni todos los sucesos de la vida\u00bb<a href=\"#sdfootnote50sym\" id=\"sdfootnote50anc\"><sup>50<\/sup><\/a>.Ella habla constantemente de ese tremendo contraste y hasta misterio que es la vida humana: grandeza-debilidad.\u00abLas cosas del alma siempre se han de considerar con amplitud, anchura, grandeza\u00bb<a href=\"#sdfootnote51sym\" id=\"sdfootnote51anc\"><sup>51<\/sup><\/a>.Nos repite constantemente que nuestro entendimiento no puede llegar a comprenderla. Pero tambi\u00e9n sabe perfectamente de nuestra miseria y bajeza, y no en plural, sino en la suya propia.\u00abSomos tan miserables y tan inclinados a cosas de tierra\u00bb<a href=\"#sdfootnote52sym\" id=\"sdfootnote52anc\"><sup>52<\/sup><\/a><em>. <\/em>\u00abVamos muy cargados de esta tierra de nuestra miseria\u00bb<a href=\"#sdfootnote53sym\" id=\"sdfootnote53anc\"><sup>53<\/sup><\/a>.\u00abMuchas veces me veo, Dios m\u00edo, tan miserable que ando a buscar qu\u00e9 se hizo de vuestra sierva\u00bb<a href=\"#sdfootnote54sym\" id=\"sdfootnote54anc\"><sup>54<\/sup><\/a>.La misericordia de Dios templa nuestro sentimiento: \u00ab\u00bfEn qui\u00e9n, Se\u00f1or, pueden as\u00ed resplandecer vuestras misericordias como en m\u00ed?\u00bb<a href=\"#sdfootnote55sym\" id=\"sdfootnote55anc\"><sup>55<\/sup><\/a>.\u00abNunca se cansa de dar ni se pueden agotar sus misericordias\u00bb<a href=\"#sdfootnote56sym\" id=\"sdfootnote56anc\"><sup>56<\/sup><\/a><em>. <\/em>\u00abLa misericordia de Dios me pone seguridad\u00bb<a href=\"#sdfootnote57sym\" id=\"sdfootnote57anc\"><sup>57<\/sup><\/a><em>. <\/em>\u00abMuchas veces quiere Dios que sus escogidos sientan su miseria, y esto t\u00e9ngolo por gran misericordia de Dios\u00bb<a href=\"#sdfootnote58sym\" id=\"sdfootnote58anc\"><sup>58<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El humanismo de Santa Teresa est\u00e1 hecho de esp\u00edritu y realidad. Es preciso un ambiente de vida interior, de oraci\u00f3n, de trato lleno de amor, amistad y confianza en el Se\u00f1or, en el que podamos realizar nuestros actos, desarrollar nuestra vida, tan naturalmente como en la tierra se cargan sus frutos de sustancia. El problema fundamental es el conocimiento de Cristo y de nosotros mismos a la luz de Cristo y de su amor redentor y salvador. Todos buscamos la seguridad, la valoraci\u00f3n comprensiva, la relaci\u00f3n vital con todo. Estamos solos muchas veces y esto ha de ser fuente de riqueza, porque esta soledad nos pone de manifiesto nuestra apertura a Dios. En ella descubrimos nuestra religaci\u00f3n a Dios. No estamos \u00abarrojados\u00bb en este mundo, aunque muchas veces no entendemos el sentido de nuestro dolor, de nuestra amargura, de nuestro sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teresa de Jes\u00fas vivi\u00f3 en un mundo en el que todos los pasos ten\u00edan un sentido: el vivir en Cristo de San Pablo. En \u00e9l se mueve amando y entregando su vida por todos. Supo perfectamente que crecemos cuando vivimos en el amor y en la fidelidad al Se\u00f1or, no en la voluntad de poder. La autenticidad de la vida tiene para ella unas bases muy claras y al alcance de todos: verdad, lealtad, honradez, amor verdadero. El trabajo, nuestro oficio y profesi\u00f3n propia nos unen a los dem\u00e1s, tienen el poder de reflejar la cualidad humana. \u00abNo hay\u00e1is miedo se pierda vuestro trabajo\u00bb<a href=\"#sdfootnote59sym\" id=\"sdfootnote59anc\"><sup>59<\/sup><\/a>, y \u00abProcurad tomar trabajo por quitarle al pr\u00f3jimo\u00bb<a href=\"#sdfootnote60sym\" id=\"sdfootnote60anc\"><sup>60<\/sup><\/a>. Es la mujer de acci\u00f3n, de acci\u00f3n puesta al servicio de su oraci\u00f3n y de su seguimiento de Cristo. El mensaje de Teresa es un camino a Dios a trav\u00e9s de todo lo humano que no separa la vida del esp\u00edritu de la vida real. Ella sabe del peligro de vivir sin estar presente verdaderamente en la vida. \u00abEnse\u00f1a con obras lo que por palabra por ventura no lo entender\u00e1\u00bb<a href=\"#sdfootnote61sym\" id=\"sdfootnote61anc\"><sup>61<\/sup><\/a>. \u00abSi est\u00e1is aprovechadas, se entienda en las obras\u00bb<a href=\"#sdfootnote62sym\" id=\"sdfootnote62anc\"><sup>62<\/sup><\/a><em>.<\/em> \u00abVosotras diciendo y haciendo, palabras y obras\u00bb<a href=\"#sdfootnote63sym\" id=\"sdfootnote63anc\"><sup>63<\/sup><\/a><em>. <\/em>\u00abEste amor que tenemos ha de ser probado con obras\u00bb<a href=\"#sdfootnote64sym\" id=\"sdfootnote64anc\"><sup>64<\/sup><\/a><em>.<\/em> Ella asumi\u00f3 su propia vida con toda la responsabilidad sin descargarla en nadie, siendo realmente humana para servirse de todos los medios que tenemos a nuestro alcance: consejo, orientaciones, relaciones humanas, pero cuidado \u00abmirad que no son tiempos de creer a todos, sino a los que viereis van conforme a la vida de Cristo. Procurad tener limpia conciencia y humildad&#8230; y creer firmemente lo que tiene la Madre Santa Iglesia\u00bb<a href=\"#sdfootnote65sym\" id=\"sdfootnote65anc\"><sup>65<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra de Teresa de Jes\u00fas tiene todas las condiciones de un mensaje deliciosamente humano y divino. Es una fuerte llamada al descubrimiento de nuestra intimidad, de nuestra riqueza. Esta actitud, por esencia, por naturaleza, exige la <em>comunicaci\u00f3n,<\/em> la entrega de todos los bienes a los hermanos: \u00abpide hacer grandes obras en servicio de Nuestro Se\u00f1or y del pr\u00f3jimo y por esto huelga de perder aquel deleite y contento, que aunque es vida m\u00e1s activa que contemplativa cuando el alma est\u00e1 en este estado, siempre est\u00e1n casi juntas Marta y Mar\u00eda, porque en lo activo y superior obra lo interior y cuando las obras activas salen de esta ra\u00edz salen admirables y oloros\u00edsimas flores, porque proceden de este \u00e1rbol de amor de Dios y por solo \u00c9l sin ning\u00fan inter\u00e9s propio\u00bb<a href=\"#sdfootnote66sym\" id=\"sdfootnote66anc\"><sup>66<\/sup><\/a>. \u00abPar\u00e9ceme que debe ser uno de los grand\u00edsimos consuelos que hay en la tierra, ver uno almas aprovechadas por medio suyo\u00bb<a href=\"#sdfootnote67sym\" id=\"sdfootnote67anc\"><sup>67<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre actual, tan torturado y empeque\u00f1ecido, a pesar de su grandeza, necesita m\u00e1s que nunca de una mano que le ayude a trabajar en esa b\u00fasqueda y a gozar del encuentro. Dios otra vez y siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barcelona, 8 de septiembre de 1970.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ap\u00e9ndice<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con \u00e1nimo de invitar a la reflexi\u00f3n, sobre todo a los sacerdotes y personas de formaci\u00f3n teol\u00f3gica, he cre\u00eddo conveniente transcribir a continuaci\u00f3n unas p\u00e1ginas del libro (trabajo de Tesis Doctoral) \u00abLa Persona Divina en la Espiritualidad de Santa Teresa\u00bb, del P. \u00c1ngel M. Garc\u00eda Ord\u00e1s, O.C.D. Constituyen un punto de vista profundo y serio que puede servir para comprender mejor los fundamentos teol\u00f3gicos de la vida sobrenatural en las almas y, desde luego, para saber apreciar y respetar al menos los fen\u00f3menos de la vida m\u00edstica, tan tristemente desestimada en el ambiente religioso de hoy.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las nuevas orientaciones de la gracia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un signo de los tiempos modernos es la preocupaci\u00f3n por lo vital y concreto. En teolog\u00eda se ha centrado esta preocupaci\u00f3n en los temas m\u00e1s vivos y existenciales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed nos interesamos solamente de las preocupaciones actuales sobre la gracia divina. El tema de la gracia ha sido uno de los preferidos en los \u00faltimos a\u00f1os. Entre los diversos aspectos estudiados y clarificados, merece especial atenci\u00f3n <em>el aspecto personal de la gracia divina.<\/em> Se trata, en definitiva, de una orientaci\u00f3n nueva de toda la gracia, ya que el aspecto personal toca directamente su esencia \u00edntima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El aspecto personal de la gracia divina no se limita a una nueva orientaci\u00f3n del tratado de <em>Gratia;<\/em> es una realidad que tiene repercusi\u00f3n en la teolog\u00eda, en la espiritualidad y en toda la concepci\u00f3n de la divina revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Sagrada Escritura aparece este aspecto personal como una revelaci\u00f3n progresiva de la Presencia divina de Dios a su pueblo. Dios elige a su pueblo y se manifiesta personalmente culminando con la venida de Cristo y la manifestaci\u00f3n trinitaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El aspecto personal de la Revelaci\u00f3n y de la fe es una de las l\u00edneas maestras de la teolog\u00eda. La Revelaci\u00f3n es una actitud personal de Dios, es una Persona que habla y se presenta saliendo al encuentro del hombre. Si reducimos la Revelaci\u00f3n a la manifestaci\u00f3n de proposiciones doctrinales, olvidamos el n\u00facleo \u00edntimo y central que la anima y vivifica. La Revelaci\u00f3n divina es una <em>autorrevelaci\u00f3n y una autodonaci\u00f3n personal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la Revelaci\u00f3n es una actitud personal de Dios, la fe es una inclinaci\u00f3n interior y personal del hombre, que responde a la llamada divina. La fe del cristiano se centra principalmente en la Persona divina: <em>Credere Deo;<\/em> el asentimiento a las verdades y proposiciones doctrinales est\u00e1 ligado a esta realidad primaria. La fe es un encuentro personal con el Dios personal que se ha revelado. Es una relaci\u00f3n interpersonal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es in\u00fatil insistir aqu\u00ed en el influjo mutuo entre la teolog\u00eda y la espiritualidad en esta vertiente del aspecto personal. Este es precisamente el fin de este art\u00edculo, y de esto mismo tratamos en la primera parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1alado el influjo de esta orientaci\u00f3n personalista en el campo de la teolog\u00eda y materias afines, tratamos ahora de presentar los aspectos fundamentales de la tendencia personalista de la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el siglo XVI, el tratado de <em>Gratia<\/em> se centraba principalmente en los problemas de la gracia actual y en la renovaci\u00f3n ontol\u00f3gica del hombre originada por la gracia santificante. Durante cuatro siglos casi no se dio inter\u00e9s al aspecto personal e increado de la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un art\u00edculo del P. De la Taille, publicado el a\u00f1o 1928, propon\u00eda una nueva concepci\u00f3n de la gracia. En lugar de considerarla como accidente y como cosa, De la Taille la reduce a una <em>comunicaci\u00f3n del Acto Increado<\/em> a la criatura. Es una actuaci\u00f3n creada por el Acto Increado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las objeciones presentadas a la nueva teor\u00eda referentes a la confusi\u00f3n entre lo natural y lo sobrenatural, la causa eficiente y formal, y sobre todo por su concepci\u00f3n de una actuaci\u00f3n no informativa, no han oscurecido la intuici\u00f3n central del P. De la Taille.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El a\u00f1o 1953, G. Philips hac\u00eda una revisi\u00f3n del tratado <em>De Gratia<\/em> anotando deficiencias y se\u00f1alando v\u00edas nuevas. Elegimos dos ideas centrales apuntadas por el autor:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gracia es una <em>comunicaci\u00f3n personal de Dios<\/em>, as\u00ed aparece en la Revelaci\u00f3n divina y en la tradici\u00f3n griega. La gracia es inseparable de las Personas divinas; no es una cosa que posee el hombre como un tesoro, sino una comunicaci\u00f3n personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta comunicaci\u00f3n personal transforma al hombre y produce en \u00e9l una tendencia total hacia las Personas divinas que inhabitan en el alma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos sintetizar estos dos puntos del modo siguiente:<em>La gracia es la comunicaci\u00f3n personal de Dios<\/em>\u2013no una cosa\u2013<em>que imprime en el hombre un dinamismo nuevo y una capacidad de poseer progresivamente las Personas divinas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas dos ideas centrales de la gracia divina han sido desarrolladas posteriormente por varios autores. Hoy se tiende a considerar la gracia no como una perfecci\u00f3n ontol\u00f3gica del hombre, sino como <em>un encuentro o presencia personal de Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los escritos de K. Rahner encontramos este nuevo enfoque y orientaci\u00f3n de la gracia estudiados con rigor y con abundante documentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rahner, criticando el <em>extrinsecismo<\/em> que se ha asignado a la gracia en sus relaciones con la naturaleza, al considerar a \u00e9sta en el hombre como una realidad \u00f3ntica, f\u00edsica y acabada en s\u00ed con la sola posibilidad de un revestimiento de la gracia, expone su pensamiento del modo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre no es una realidad \u00f3ntica cerrada, sino una realidad ontol\u00f3gico- personal, abierta a la acci\u00f3n de Dios en \u00e9l. Esta apertura del hombre a la acci\u00f3n sobrenatural de Dios, llamada por Rahner \u00abexistencial-sobrenatural\u00bb, es el fundamento de la gracia. Es m\u00e1s acertado expresar esta realidad en categor\u00edas personales (amor, intimidad, comunicaci\u00f3n personal) que en categor\u00edas filos\u00f3ficas de ontolog\u00eda puramente formal (cualidad, accidente).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asentadas estas ideas fundamentales, pasa Rahner a exponer su pensamiento sobre la gracia:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Revelaci\u00f3n y en la tradici\u00f3n griega la gracia aparece como <em>una comunicaci\u00f3n personal de Dios al hombre.<\/em> Los dones creados son una <em>consecuencia<\/em> de esta comunicaci\u00f3n de Dios. En la \u00abespeculaci\u00f3n escol\u00e1stica\u00bb, por el contrario, la inhabitaci\u00f3n divina aparece como una <em>consecuencia<\/em> de la gracia creada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Rahner, estas dos diversas concepciones de la gracia provienen de la separaci\u00f3n de la gracia creada de la increada. Su soluci\u00f3n consiste en la uni\u00f3n y jerarqu\u00eda de estas dos realidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La naturaleza de la gracia se clarifica compar\u00e1ndola con la gloria, que es su complemento. Como en la gloria la comunicaci\u00f3n total de Dios ser\u00e1 la realidad primaria y determinante, del mismo modo la gracia radica primariamente en la comunicaci\u00f3n de Dios. La gracia creada: transformaci\u00f3n, filiaci\u00f3n&#8230;, son consecuencias de la gracia increada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gracia Increada y la creada est\u00e1n unidas de tal modo que constituyen <em>dos aspectos diversos de una misma realidad.<\/em> La causa eficiente deja el efecto fuera de la causa, independiente de ella; por esta v\u00eda se ha llegado a la separaci\u00f3n de la gracia creada de la Increada. Para unirlas, Rahner aplica a la gracia la causa formal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las dos ideas centrales de la gracia: <em>comunicaci\u00f3n personal de Dios y transformaci\u00f3n progresiva del hombre<\/em> son una realidad que tiene dos aspectos diversos. Dios comunic\u00e1ndose transforma al hombre. No puede haber comunicaci\u00f3n personal de Dios sin la consiguiente transformaci\u00f3n del hombre; a mayor comunicaci\u00f3n personal corresponde una mayor transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rahner ha clarificado la uni\u00f3n de la gracia increada = comunicaci\u00f3n personal de Dios, con la gracia creada = transformaci\u00f3n del hombre y la principalidad de la primera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">J. Alfaro, desarrollando de un modo propio las reflexiones de Rahner, insiste en un punto concreto: la evoluci\u00f3n de la transformaci\u00f3n del hombre causada por la comunicaci\u00f3n personal de Dios. Se trata de examinar la capacidad receptiva de la persona creada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre en cuanto persona tiene una capacidad ilimitada de apertura y comuni\u00f3n con la Persona divina. El ser persona creada limita esa capacidad y s\u00f3lo podr\u00e1 romper esos limites recibiendo en s\u00ed a la Persona divina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Visi\u00f3n quedar\u00e1 totalmente superada la tensi\u00f3n de la <em>persona creada, <\/em>la dualidad sujeto-objeto&#8230; Entonces la autoconciencia \u201ces en lo m\u00e1s \u00edntimo de s\u00ed misma una participaci\u00f3n del Esp\u00edritu Subsistente Infinito y una aspiraci\u00f3n a conocerlo en s\u00ed mismo; por eso, cuando el esp\u00edritu finito llega a la uni\u00f3n inmediata con Dios, se hace auto-transparente en su m\u00e1s \u00edntima profundidad&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa gracia increada y la gracia creada se relacionan entre s\u00ed como la donaci\u00f3n personal del mismo Dios y su efectiva recepci\u00f3n en el hombre, que determina en \u00e9l una <em>capacidad interna de autodonaci\u00f3n a Dios&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comunicaci\u00f3n personal de Dios y la capacidad de comunicaci\u00f3n personal que se sigue en el hombre son las dos realidades centrales de la gracia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las nuevas orientaciones de la gracia y la experiencia teresiana<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comunicaci\u00f3n personal de Dios, que transforma al hombre, creando en \u00e9l una tendencia o capacidad progresiva de respuesta a la donaci\u00f3n personal de Dios, era la idea base de las nuevas orientaciones de la gracia. De la simple confrontaci\u00f3n de esta idea con la experiencia teresiana podemos deducir un acuerdo perfecto en sus l\u00edneas generales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Teresa, sin tener ideas claras sobre la gracia, nos presenta una vida espiritual cimentada y caracterizada por contactos y encuentros personales con las Personas divinas. Este encuentro y donaci\u00f3n de Dios ha ensanchado su capacidad de respuesta haciendo posible una comunicaci\u00f3n personal permanente y definitiva. Pensamos que la tendencia personalista de la gracia puede ser respaldada y enriquecida con la experiencia m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Presentamos una simple l\u00ednea de la evoluci\u00f3n personalista de la experiencia teresiana. Despu\u00e9s veremos la progresiva capacidad que produce la clonaci\u00f3n personal de Dios y examinaremos la fase final del progreso m\u00edstico. No nos detenemos en particularidades, ya que hemos dado una l\u00ednea de la evoluci\u00f3n espiritual teresiana en la segunda parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La oraci\u00f3n inicial de Teresa est\u00e1 centrada en la <em>Persona de Cristo.<\/em> El Se\u00f1or, <em>t\u00e9rmino<\/em> de sus relaciones personales, es un amigo, un hermano, un padre. Cristo lo llena todo en estos momentos. Podemos destacar dos notas t\u00edpicas de estas relaciones interpersonales: a Teresa le agrada <em>acompa\u00f1ar<\/em> a Cristo en los lugares donde est\u00e1 m\u00e1s solo y afligido: Huerto, Columna&#8230;, y se esfuerza por representar y <em>renovar<\/em> en su interior sus estados \u00edntimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un hecho capital anima los principios de la vida m\u00edstica teresiana: <em>El descubrimiento directo de la presencia personal de Dios en su alma.<\/em> Este descubrimiento es decisivo para la orientaci\u00f3n de toda su vida espiritual. Si <em>Dios mismo habita y est\u00e1<\/em> con nosotros, no es necesario representarlo <em>externamente,<\/em> basta centrar la vida espiritual en el <em>Dios interior<\/em> que mora en ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las visiones de Cristo en carne gloriosa encauzan el <em>dinamismo afectivo<\/em> de Teresa hacia la hermosura del Ser Increado y la libran de una de sus mayores dificultades. Entre la multitud de visiones destacan las que revelan <em>la Persona de Cristo y de Dios.<\/em> Las otras visiones son instrumentales; su raz\u00f3n de ser es procurar una mayor comunicaci\u00f3n personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El a\u00f1o 1571 descubre Teresa por primera vez. a la Sant\u00edsima Trinidad en lo interior de su alma. Desde este a\u00f1o las Personas divinas y la Humanidad de Cristo ser\u00e1n su compa\u00f1\u00eda habitual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta comunicaci\u00f3n progresiva de las Personas divinas \u2013elemento primario de la gracia divina\u2013 han ido creando en Teresa una capacidad siempre mayor de posesi\u00f3n de Dios. De esta segunda nota nos ocuparemos ahora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En l\u00edneas generales podemos notar que la transformaci\u00f3n y aumento de la capacidad receptiva en Teresa es proporcional a las comunicaciones personales divinas. La comunicaci\u00f3n personal divina va preparando una <em>nueva re-creaci\u00f3n<\/em> de la persona humana. Cada comunicaci\u00f3n tiene una misi\u00f3n particular:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo la despega de lo terreno y criado; primeramente, con <em>su compa\u00f1\u00eda<\/em> en la oraci\u00f3n inicial, y despu\u00e9s encauzando el vigor y descontrol de su afectividad <em>en las visiones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de Dios en lo interior de su alma la introduce en una <em>zona de interioridad<\/em> propia y caracter\u00edstica de su espiritualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de la Trinidad la<em>asocia a los misterios y vida \u00edntima de Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este proceso lineal producido por las Personas divinas no es tanto una conquista de Dios como objeto experimental cuanto una invasi\u00f3n progresiva de Dios en su vida. Esta invasi\u00f3n, lenta al principio, va ganando terreno a medida que transforma lo humano y pone en tensi\u00f3n a toda la persona de Teresa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el art\u00edculo anterior examinamos la funci\u00f3n de las operaciones divinas en la transformaci\u00f3n de la persona de Teresa. De las operaciones externas, percibidas desde fuera y destinadas <em>a concentrar el alma en s\u00ed misma,<\/em> se pasa a las operaciones interiores producidas por un motor divino: brasero, manantial, etc\u00e9tera, y destinadas a crear una <em>tensi\u00f3n progresiva hacia las Personas divinas,<\/em> que culmina en una comuni\u00f3n interpersonal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora veremos brevemente la culminaci\u00f3n del proceso transformativo, la paz y serenidad de la persona humana, frutos de la compa\u00f1\u00eda permanente de las Personas divinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La superaci\u00f3n del obrar humano ha comenzado con la suspensi\u00f3n de las potencias naturales en la primera etapa de la vida m\u00edstica. Las primeras gracias m\u00edsticas implican una disminuci\u00f3n de la actividad natural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La operaci\u00f3n divina produce dos efectos simult\u00e1neos en el alma: uno negativo y previo, suspensi\u00f3n y acomodaci\u00f3n progresiva del obrar humano al obrar divino; el otro positivo, comunicaci\u00f3n progresiva de las Personas divinas a la persona humana. Estos dos efectos se implican mutuamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las potencias humanas atraviesan un doble proceso: de la actividad natural a la inactividad y de la inactividad a una actividad nueva. La Santa ha ido describiendo minuciosamente este proceso de las potencias: <em>potencias embebidas o absortas<\/em> cuando no obran, pero tienen conciencia de lo que pasa en el alma; <em>potencias como muertas<\/em> cuando pierden la conciencia de s\u00ed mismas; <em>potencias unidas<\/em> cuando pierden toda actividad y conciencia de s\u00ed mismas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la uni\u00f3n queda superada la conciencia ordinaria, despert\u00e1ndose m\u00e1s tarde un \u00absentido interior nuevo\u00bb apto para experimentar lo divino de <em>un modo nuevo y superior.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s del matrimonio espiritual, sin el impedimento de los sentidos y potencias, quitadas las escamas de los ojos, se descubre una porci\u00f3n interior <em>llamada esp\u00edritu<\/em>, que es centro emisor de todas las operaciones del alma y centro receptor y sensible de la compa\u00f1\u00eda permanente de las divinas Personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La persona humana est\u00e1 unida de un modo permanente y definitivo con Dios; est\u00e1 unida en esp\u00edritu, en la zona m\u00e1s profunda e interior de su ser. Esta zona no es puramente humana; es la <em>morada de Dios,<\/em> el punto de inserci\u00f3n de lo divino y humano que ahora el alma descubre misteriosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar la persona humana a la ra\u00edz \u00edntima de su ser descubre all\u00ed la mano y la operaci\u00f3n de Dios. Lo m\u00e1s \u00edntimo del ser humano es el aliento de Dios, que est\u00e1 dando vida y fuerza al alma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas las operaciones del alma en este estado tienen un principio divino: \u00abSe entiende claro, por unas secretas aspiraciones, ser Dios el que da vida a nuestra alma&#8230;\u00bb. La experiencia de las Personas divinas es permanente porque la conciencia del alma es en su ra\u00edz una participaci\u00f3n del Esp\u00edritu Subsistente. Una vez que la persona humana ha llegado en su proceso de ascensi\u00f3n hasta la ra\u00edz \u00edntima de su ser y descubre all\u00ed la operaci\u00f3n divina como principio perenne, queda impresa esta realidad en ella de un modo indeleble. Ha tocado las ra\u00edces de la existencia propia, que es una existencia en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida espiritual de Santa Teresa, caracterizada por profundas experiencias de las Personas divinas, culmina en una comuni\u00f3n interpersonal. Sus \u00faltimas experiencias son comunicaciones extraordinarias de las Personas divinas. La calidad de sus obras, en este estado celestial, con la compa\u00f1\u00eda permanente de la Trinidad, es tan valiosa y meritoria que \u00able parece importa m\u00e1s que estar en la gloria\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(De <em>La Persona Divina en la espiritualidad de Santa Teresa,<\/em> \u00c1ngel Mar\u00eda Garc\u00eda Ord\u00e1s, O.C.D., Edizioni del Teresianum, Roma, 1967, pp. 126- 135.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 1, 2-5, en <em>Obras de Santa Teresa de Jes\u00fas,<\/em> edici\u00f3n en tres vol\u00famenes, BAC 120, 52ss. Todas las citas de escritos de la Santa se refieren a esta edici\u00f3n de la BAC.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> F. Cayre, <em>Patrologie,<\/em> libro IV, cap. VIII: Santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> J. Huby, <em>Christus,<\/em> Barcelona, 1929, 1062-1063.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 35, 2: BAC 120, 170.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> L. Cristiani, <em>L&#8217;Eglise a l\u2019\u00e9poque du Concile de Trento,<\/em>vol. 17 de Fliche-Martin,<em>Histoire de l\u2018Eglise,<\/em>453-454.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Cf. Enrique J. Pardo,<em>Estudios Teresianos,<\/em>1964.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> <em>Exclamaciones,<\/em> 2: BAC 120, 640.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Card. Billot,<em>Nel terzo centenario de la Beatiflcazione di Santa Teresa di Ges\u00fa,<\/em>20.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Mourret,<em>Historia de la Iglesia,<\/em>vol. II, 694.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Cf. <em>Ecclesia,<\/em> n. 1501, art\u00edculo del P. Efr\u00e9n de la Madre de Dios, 26.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Hasta nuestros d\u00edas han sido 21 las traducciones a diferentes lenguas y en total gozan de unas mil doscientas ediciones, ya de obras completas, ya de obras parciales y florilegios. Cfr. el articulo citado en la nota anterior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> P. Miguel \u00c1ngel De San Jos\u00e9, Roma, 1967.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Extra\u00eddo del art\u00edculo <em>Teresi di Ges\u00f9,<\/em> publicado por el P. Gabriele Di S. Mar\u00eda Maddalena, en la \u00abEnciclopedia Cattolica\u00bb, XI (1953) 1992-1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote14anc\" id=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> R. Hoornaert, <em>Sainte Th\u00e9r\u00e8se \u00e9crivain,<\/em> Descl\u00e9e de Brouwer, 1925, 152 y 153; citado por Dominique Deneuville, <em>Santa Teresa de <\/em><em>Jes\u00fas y la mujer,<\/em> Barcelona, 1966, 153ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote15anc\" id=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em> 5, 5: BAC 74, 616.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote16anc\" id=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <em>Cartas,<\/em> 88, 4: BAC 189, 144.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote17anc\" id=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em> 40: BAC 74, 871.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote18anc\" id=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> <em>Conceptos del amor de Dios,<\/em> 2, 5: BAC 120, 593.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote19anc\" id=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 13, 2: BAC 120, 120.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote20anc\" id=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> <em>Ib\u00edd., 22,<\/em>7: 182.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote21anc\" id=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> <em>Exclamaciones,<\/em> 2: BAC 120, 640.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote22anc\" id=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> <em>S\u00e9ptimas moradas,<\/em> 4, 6: BAC 120, 490.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote23anc\" id=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 1, 2: BAC 120, 53.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote24anc\" id=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> <em>S\u00e9ptimas moradas,<\/em> 4, 9: 491.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote25anc\" id=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> <em>Fundaciones,<\/em> 5, 10: BAC 120, 702.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote26anc\" id=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> <em>Relaciones,<\/em> 6, 5: BAC 120, 532.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote27anc\" id=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> <em>Fundaciones,<\/em> 5, 5: BAC 120, 700.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote28anc\" id=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> <em>Exclamaciones,<\/em> 17, 6: BAC 120, 657.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote29anc\" id=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 12, 2: BAC 120,114.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote30anc\" id=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 6, 9: 90.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote31anc\" id=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em> 11,5: BAC 74, 653.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote32anc\" id=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 32,10: BAC 120, 243.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote33anc\" id=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 8, 1: 98.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote34anc\" id=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> <em>Segundas Moradas,<\/em> 1, 8: 359.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote35anc\" id=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 3: 356.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote36anc\" id=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> P. Silverio de Santa Teresa,<em>Influencia del esp\u00edritu de Santa Teresa en Catalu\u00f1a,<\/em> Burgos, 1931, 16.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote37anc\" id=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> <em>Cartas,<\/em> 122, 3: BAC 189, 217.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote38anc\" id=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> P. Silverio De Santa Teresa, <em>o.c.,<\/em> 33.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote39anc\" id=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., 53.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote40anc\" id=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., 41.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote41anc\" id=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> J. Torras I Bages, <em>Les verges<\/em><em>contemplatives<\/em><em>,<\/em> carta pastoral, Vich, 20 de octubre de 1914.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote42anc\" id=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> J. Torras I Bages, <em>Misi\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas como fundadora de la Orden de Carmelitas Descalzos,<\/em> Barcelona, 1882.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote43anc\" id=\"sdfootnote43sym\">43<\/a> Urs Von Balthasar,<em>El problema de Dios en el hombre actual,<\/em>233.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote44anc\" id=\"sdfootnote44sym\">44<\/a> <em>Libro de la vida,<\/em> 40, 1 y 4: BAC 74, 868-869.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote45anc\" id=\"sdfootnote45sym\">45<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 19, 3: BAC 120, 154-155.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote46anc\" id=\"sdfootnote46sym\">46<\/a> <em>Fundaciones,<\/em> 12, 7: BAC 120, 737.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote47anc\" id=\"sdfootnote47sym\">47<\/a> <em>S\u00e9ptimas moradas,<\/em> 4, 15: BAC 120, 493-494.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote48anc\" id=\"sdfootnote48sym\">48<\/a> <em>Moradas primeras,<\/em> 1 y 2: 341-342.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote49anc\" id=\"sdfootnote49sym\">49<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 19, 2: BAC 120-153.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote50anc\" id=\"sdfootnote50sym\">50<\/a> Fundaciones, 27, 12: BAC 120, 812-813.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote51anc\" id=\"sdfootnote51sym\">51<\/a> <em>Moradas primeras<\/em>, 1, 3: BAC 120, 341-342.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote52anc\" id=\"sdfootnote52sym\">52<\/a> <em>Libro de la vida, <\/em>10, 6: BAC 74, 648-649.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote53anc\" id=\"sdfootnote53sym\">53<\/a> <em>Terceras moradas<\/em>, 1, 9: BAC 120, 366-367.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote54anc\" id=\"sdfootnote54sym\">54<\/a> <em>Exclamaciones<\/em>, 17, 2: 656.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote55anc\" id=\"sdfootnote55sym\">55<\/a> <em>Libro de la vida<\/em>, 4, 4: BAC 74, 610.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote56anc\" id=\"sdfootnote56sym\">56<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>19, 15: 705.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote57anc\" id=\"sdfootnote57sym\">57<\/a> <em>Ib\u00edd., <\/em>38, 7: 847-848.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote58anc\" id=\"sdfootnote58sym\">58<\/a> <em>Moradas segundas,<\/em> 2: BAC 120, 355.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote59anc\" id=\"sdfootnote59sym\">59<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 18, 3: BAC 120, 147.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote60anc\" id=\"sdfootnote60sym\">60<\/a> <em>Moradas quintas,<\/em> 3, 12: BAC 120, 408.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote61anc\" id=\"sdfootnote61sym\">61<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 7,7: BAC 120, 95.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote62anc\" id=\"sdfootnote62sym\">62<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 17, 5: 131.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote63anc\" id=\"sdfootnote63sym\">63<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> 32, 8: 241.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote64anc\" id=\"sdfootnote64sym\">64<\/a> <em>Terceras moradas,<\/em> 1, 7: BAC 120, 365.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote65anc\" id=\"sdfootnote65sym\">65<\/a> <em>Camino de perfecci\u00f3n,<\/em> 21, 10: BAC 120, 175.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote66anc\" id=\"sdfootnote66sym\">66<\/a> <em>Conceptos del amor de Dios,<\/em> 1,3: BAC 120, 629-630.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote67anc\" id=\"sdfootnote67sym\">67<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral, del 8 de septiembre de 1970, publicada en Barcelona con motivo de la proclamaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas como Doctora de la Iglesia. Texto tomado de la obra Teresa de Jes\u00fas vive en la Iglesia, Toledo, 1983, 19-51, y publicado en el Bolet\u00edn Oficial del Arzobispado de Barcelona, 15 septiembre 1970, 497-536. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[68],"doc_tag":[],"class_list":["post-1049","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos"],"year_month":"2026-06","word_count":22246,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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