{"id":1043,"date":"2024-09-27T14:39:51","date_gmt":"2024-09-27T12:39:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1043"},"modified":"2024-09-27T14:39:51","modified_gmt":"2024-09-27T12:39:51","password":"","slug":"en-la-beatificacion-de-don-manuel-domingo-y-sol","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/en-la-beatificacion-de-don-manuel-domingo-y-sol\/","title":{"rendered":"En la beatificaci\u00f3n de Don Manuel Domingo y Sol"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada el 30 de marzo de 1987, en la Misa celebrada en la Bas\u00edlica de San Pedro, en Roma, como acci\u00f3n de gracias por la beatificaci\u00f3n del Venerable don Manuel Domingo y Sol. Publicada en <em>Hermandad<\/em>, n\u00ba 361, diciembre 1987,111-114.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos:<\/p>\n\n\n\n<p>Ayer hemos vivido una jornada inolvidable: esos cinco Bienaventurados, hijos de la Iglesia de Espa\u00f1a, que fueron beatificados, nos hablan con el lenguaje propio de los seguidores de Jes\u00fas hasta las \u00faltimas consecuencias e influir\u00e1n en nuestro esp\u00edritu. Esta tarde nos encontramos aqu\u00ed para dar gracias a Dios, m\u00e1s en concreto por la beatificaci\u00f3n de don Manuel Domingo y Sol, pero desde aqu\u00ed enviamos el obsequio de nuestra piedad a esas otras iglesias de Roma en donde est\u00e1n reunidos, o se van a reunir, los fieles, los obispos y sacerdotes de Espa\u00f1a para celebrar tambi\u00e9n la beatificaci\u00f3n de las tres Carmelitas m\u00e1rtires de Guadalajara y la del Cardenal Sp\u00ednola, imagen del Buen Pastor. Todos unidos, todos servidores de Cristo y todos marc\u00e1ndonos, cada uno con su estilo de vida, una ruta por donde debemos caminar.<\/p>\n\n\n\n<p>Me fijo especialmente en el Beato Manuel Domingo y Sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Le conocimos hace mucho tiempo, pero este conocimiento se hace m\u00e1s profundo y a la vez m\u00e1s minucioso precisamente ahora con la meditaci\u00f3n reposada y con la experiencia que nos dan los ministerios apost\u00f3licos a que vivimos entregados, queridos sacerdotes, y a los que os entregar\u00e9is tambi\u00e9n, queridos seminaristas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca la m\u00e1s m\u00ednima sombra de la vulgaridad apareci\u00f3 en la vida de don Manuel Domingo y Sol, esa mancha frecuente en nuestras vidas sacerdotales, que afea la belleza irresistible de la caridad pastoral cuando se vive \u00edntegra y plenamente. Ya fuese como Regente de las parroquias a que le enviaron o como Consiliario de asociaciones de j\u00f3venes, en la c\u00e1tedra, en la direcci\u00f3n espiritual de las almas que a \u00e9l se confiaban, en los trabajos catequ\u00e9ticos y period\u00edsticos, los que realiz\u00f3, por ejemplo, en compa\u00f1\u00eda de su gran amigo y santo tambi\u00e9n el Beato Enrique de Oss\u00f3, dondequiera que Don Manuel Domingo y Sol estuvo, siempre tuvo una consigna: exigirse a s\u00ed mismo m\u00e1s y m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en todo iba a las ra\u00edces de los problemas espirituales. Se trataba de combatir la miseria del pecado, y \u00e9l, obrando por elevaci\u00f3n, buscaba que las almas se enamorasen de la virtud. Cuando arreciaba el clamoreo agresivo del anticlericalismo del siglo XIX, \u00e9l combat\u00eda a los que tanto ignoraban, ofreci\u00e9ndoles la figura y la doctrina y haci\u00e9ndoles entender la misi\u00f3n del Papa. Pensaba en la juventud desorientada y sin rumbo y tuvo aquel pensamiento que plasm\u00f3 en una frase feliz, que despu\u00e9s, sin conocerlo, repetir\u00e1, por ejemplo, el Can\u00f3nigo Cardin refiri\u00e9ndose a los obreros y luego, m\u00e1s ampliamente, dirigi\u00e9ndose a los seglares P\u00edo XI. Don Manuel Domingo y Sol dijo: \u00abLos mejores ap\u00f3stoles de los j\u00f3venes han de ser los j\u00f3venes, y bien formados.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>No es extra\u00f1o que en una l\u00f3gica normal viniera a desembocar donde desemboc\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda falta intensificar la vida cristiana, y sin sacerdotes no es posible. Luego habr\u00eda que despertar vocaciones sacerdotales. Y formarlas bien. Y unirse los sacerdotes que pudieran trabajar en ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta 1873 hab\u00edan pasado trece a\u00f1os de su vida sacerdotal. Desde 1873 hasta 1909, en que muri\u00f3, treinta y seis a\u00f1os de trabajos tenac\u00edsimos en este campo del sacerdocio y de las vocaciones sacerdotales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Es admirable lo que hizo!<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en presencia de un sacerdote bueno y audaz, s\u00ed, como le ha llamado el \u00faltimo de sus bi\u00f3grafos. Pero hay que dar a la palabra bueno toda la dimensi\u00f3n que encierra, porque lo encierra todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en presencia, sencillamente, de una cumbre de la espiritualidad sacerdotal, un hombre que dignifica a una \u00e9poca y har\u00e1 que los historiadores de la Iglesia de este momento se fijen inevitablemente en \u00e9l cada d\u00eda con mayor atenci\u00f3n. Levant\u00f3 una bandera que ya nunca ser\u00eda arriada: la del amor al sacerdocio y a las vocaciones sacerdotales. Si Espa\u00f1a no fuera un pa\u00eds reticente y tan parco para elogiar y ponderar las merecidas glorias de sus hijos, don Manuel Domingo y Sol hace tiempo que habr\u00eda tenido un reconocimiento universal muy grande, porque lo que hizo fue sencillamente extraordinario, y por c\u00f3mo lo hizo. Por su clarividencia y su generosidad, por su humildad y su audacia, por su piedad y su genio apost\u00f3lico, por su claridad y su firmeza, por su creatividad y su perseverancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos Operarios Diocesanos, queridos sacerdotes. Nos han sido ofrecidas esas lecturas sagradas en que se nos habla de la llamada de Dios al profeta Jerem\u00edas, de la que \u00e9l quiere evadirse porque se siente incapaz: \u00abYo no s\u00e9 ni hablar, \u00bfqui\u00e9n soy yo? Soy un pobre ser, un muchacho.\u00bb Pero Dios le hace o\u00edr su voz: \u00abT\u00fa ser\u00e1s mi voz entre los gentiles. Yo pondr\u00e9 mis palabras en tu boca. No les tengas miedo.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Algo as\u00ed pienso yo que podr\u00eda haber sentido el alma de don Manuel Domingo y Sol cuando meditaba en la tarea a la que Dios le llamaba. Porque, \u00bfqui\u00e9n era \u00e9l para lanzarse a una tarea tan dif\u00edcil?<\/p>\n\n\n\n<p>Pero crey\u00f3 en Dios y en que pondr\u00eda sus palabras en su boca.<\/p>\n\n\n\n<p>Como los Ap\u00f3stoles, cuando la pesca milagrosa, tir\u00f3 las redes en su nombre y escuch\u00f3 la frase que ha trastornado el coraz\u00f3n y el pensamiento de tantos seguidores de Jes\u00fas: \u00abEn adelante, t\u00fa ser\u00e1s pescador de hombres\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ah, hermanos, si todos tuvi\u00e9ramos esta generosidad, este desprendimiento para seguir esta llamada de Dios, tal como lo hizo el Beato Manuel Domingo y Sol!<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que pasar de la fase de las discusiones y las cr\u00edticas, siempre necesarias cuando son serenas, sobre c\u00f3mo hay que entender el ministerio sacerdotal, etc., a otra mucho m\u00e1s operativa de la entrega a nuestro trabajo en di\u00e1logo con el mundo y en total donaci\u00f3n a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que pasar de las lamentaciones y el miedo a la confianza y la decisi\u00f3n. Se nos dice que ya no tenemos qu\u00e9 hacer en nuestro tiempo. Pero, \u00bfqui\u00e9n puede pensar eso cuando lo que llevamos en la mano es la cruz y en la cruz est\u00e1 nuestra victoria?<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos hecho bien en librarnos de los poderes de la pol\u00edtica y del tiempo, pero haremos muy mal si sucumbimos a otros poderes mundanos: los de la ambig\u00fcedad y complacencia con tantas desviaciones morales como se dan hoy. La vida cristiana no pide solamente que estemos vigilantes para rechazar el aborto, la eutanasia, el divorcio, reclama tambi\u00e9n otras actitudes mucho m\u00e1s finas y delicadas que son las \u00fanicas capaces de darnos fuerza para ir creando la sociedad nueva. Cristianos llenos de amor de Dios y que entienden la moral como una exigencia de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos necesitando otra vez el apostolado de las vocaciones sacerdotales. Llamar, llamar, llamar a cada joven, uno por uno, a cada coraz\u00f3n. Hablarle con esas palabras de Cristo y decirle, como no hace muchos d\u00edas nos recordaba el Presidente de la Comisi\u00f3n de Seminarios: \u00abNo basta hablar de vocaciones, sino que cada uno tiene que plantearse en concreto: \u00bfpor qu\u00e9 no soy yo el que tiene que responder?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Pongamos aqu\u00ed nuestro inter\u00e9s. Hay muchos j\u00f3venes que s\u00f3lo est\u00e1n esperando esta llamada para dar una respuesta. No vacil\u00e9is. No teng\u00e1is miedo. Inventad f\u00f3rmulas nuevas. Los m\u00e9todos que sean, que son muchos los que pueden ser aptos para la finalidad que se busca. No perdernos en las nuevas antropolog\u00edas, necesarias como un dato a tener en cuenta en el conocimiento y el respeto necesario que ha de tener el hombre, pero nada m\u00e1s. La respuesta a una posible llamada de Dios se ventila en otros terrenos. Es la gracia de Dios, es la voz del que colabora con \u00c9l, es el Esp\u00edritu que gu\u00eda a la Iglesia. Tenemos tanta doctrina, tanta doctrina del Papa, de los S\u00ednodos explicitando los contenidos del Concilio, tantos ejemplos de sacerdotes santos, que incurrir\u00edamos en rid\u00edculo si seguimos dudando. Es necesario que, llenos de humildad y ricos en nuestra pobreza, nos sintamos ante el mundo poderosos con la gracia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigamos estos ejemplos de hombres tan santos como el Beato Manuel Domingo y Sol, tan santos, hermanos sacerdotes, seminaristas, vosotros, queridos Operarios. Ya anciano, hizo todo lo posible para no ser reelegido Superior de la Hermandad nuevamente, y al serlo, escribe en su diario: \u00abYo que quer\u00eda poder ejercitarme en la obediencia&#8230;\u00bb Quer\u00eda practicar la obediencia y dejar de regir para convertirse en uno m\u00e1s. Acud\u00eda al Templo de Reparaci\u00f3n, en Tortosa, ya con pasos vacilantes que anunciaban el final. Iba siempre que pod\u00eda para pasarse horas all\u00ed ante Cristo Sacramentado y platicar con \u00c9l, a veces en voz alta. Hasta tal punto, que un d\u00eda, al advertir que uno de los Operarios le hab\u00eda podido o\u00edr, le recrimina cari\u00f1osamente dici\u00e9ndole: \u00abYa pod\u00edas haber tosido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Era el final de un hombre que ya sent\u00eda fr\u00edo en su cuerpo, pero que segu\u00eda con el rostro iluminado por un fervor cada vez m\u00e1s creciente; contemplaba, desde los \u00faltimos paisajes que ve\u00edan sus ojos, aquel inmenso panorama de los seminarios de Espa\u00f1a y Am\u00e9rica, adonde se hab\u00edan extendido los Operarios Diocesanos que \u00e9l fund\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos, sigamos caminos como \u00e9ste, cada uno seg\u00fan nuestra misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Que don Manuel Domingo y Sol, el nuevo Bienaventurado, nos alcance muchas bendiciones del cielo para todos nosotros, obispos de Espa\u00f1a y de Am\u00e9rica, sacerdotes, seminaristas y fieles. As\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada el 30 de marzo de 1987, en la Misa celebrada en la Bas\u00edlica de San Pedro, en Roma, como acci\u00f3n de gracias por la beatificaci\u00f3n del Venerable don Manuel Domingo y Sol. Publicada en Hermandad, n\u00ba 361, diciembre 1987,111-114. Queridos hermanos: Ayer hemos vivido una jornada inolvidable: esos cinco Bienaventurados, hijos de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[68],"doc_tag":[],"class_list":["post-1043","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos"],"year_month":"2026-04","word_count":1683,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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