{"id":1041,"date":"2024-09-27T14:38:58","date_gmt":"2024-09-27T12:38:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1041"},"modified":"2024-09-27T15:01:01","modified_gmt":"2024-09-27T13:01:01","password":"","slug":"san-juan-de-avila-patronodel-clero-espanol-secular-de-espana","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/san-juan-de-avila-patronodel-clero-espanol-secular-de-espana\/","title":{"rendered":"San Juan de \u00c1vila, patrono del clero espa\u00f1ol secular de Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Homil\u00eda pronunciada el 10 de mayo de 1986, en la Misa celebrada en la Capilla del Seminario de Toledo, en la festividad de San Juan de \u00c1vila. Texto en BOAT junio 1986, 309-315.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos hermanos: Os ofrezco a todos mi saludo cordial\u00edsimo y respetuoso. Sacerdotes concelebrantes; P. Abad del Monasterio de San Isidro de Due\u00f1as; querido Sr. Obispo D. Ireneo; sacerdotes, religiosos, seglares, alumnos de nuestros Seminarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empecemos por ofrecer el homenaje de nuestra piedad sacerdotal al santo patrono del clero secular de Espa\u00f1a, el venerable y querido <em>Maestro Juan de \u00c1vila.<\/em> Nunca qued\u00f3 su figura olvidada del todo en la brumosa lejan\u00eda del tiempo, pero s\u00ed que ha habido que rescatarla de ciertos olvidos que padec\u00eda en el \u00e1mbito de la Iglesia espa\u00f1ola; y ha sido precisamente en nuestro siglo cuando se ha hecho este rescate. En los tiempos anteriores la figura del Maestro \u00c1vila era bien conocida por los estudiosos de la historia de la Iglesia en Espa\u00f1a, particularmente de los que investigaban en este acervo ingente y maravilloso de la teolog\u00eda asc\u00e9tica y m\u00edstica; pero faltaba acercarle, en una intimidad pr\u00f3xima, al coraz\u00f3n y al pensamiento de los sacerdotes espa\u00f1oles. Esto se ha hecho en este siglo; y hemos de reconocer que en haberlo logrado ha tenido un m\u00e9rito singular\u00edsimo la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos que, en los Seminarios de Espa\u00f1a donde estaban, nos hicieron sentir la grandeza de esa figura excepcional.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Rasgos de la personalidad de nuestro patrono<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los rasgos principales de la personalidad de nuestro Patrono son bien conocidos: Sacerdote de cuerpo entero, de solid\u00edsima doctrina; ap\u00f3stol incansable, anheloso de cruzar el Atl\u00e1ntico para ir a predicar el Evangelio en las tierras de Am\u00e9rica reci\u00e9n descubierta; predicador infatigable, consultor de hombres y mujeres santos de aquella gloriosa \u00e9poca de la Iglesia espa\u00f1ola: San Ignacio de Loyola, San Francisco de Borja, Santa Teresa de Jes\u00fas, San Juan de la Cruz, Fray Luis de Granada; reformador de esa iglesia de Espa\u00f1a con los Colegios que instituy\u00f3, m\u00e1s de quince, en tierras de Andaluc\u00eda, y con el alma que supo imprimir a la poco antes fundada Universidad de Baeza, y con los grupos de sacerdotes de vida en com\u00fan, que reuni\u00f3 para ense\u00f1ar, para predicar y para vivir el misterio de Cristo Crucificado; reformador de la Iglesia universal con sus Memoriales al Concilio de Trento; santo en toda la l\u00ednea, ardientemente enamorado de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El venerable Maestro Juan de \u00c1vila ha ejercido y seguir\u00e1 ejerciendo su magisterio sobre todos los que quieran encontrar maestros verdaderos. Y nosotros le veneramos hoy, como en tantas di\u00f3cesis de Espa\u00f1a, y nos sentimos dichosos de poder renovar, una vez m\u00e1s, los ofrecimientos que en otras ocasiones le hemos hecho, para robustecer nuestra espiritualidad de sacerdotes diocesanos y para seguir adelante en nuestro empe\u00f1o apost\u00f3lico. Pedimos, en la oraci\u00f3n lit\u00fargica de hoy, que Dios nos ayude a seguir viviendo en la santidad y celo apost\u00f3lico de que \u00e9l fuera tan insigne maestro y ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No le fue ajeno ning\u00fan problema de los de su tiempo en la vida de la Iglesia. Pero con ninguno de ellos se desvi\u00f3. Aport\u00f3 todo lo que pod\u00eda y lo ofreci\u00f3 humildemente a esa Iglesia a la que amaba con todo su coraz\u00f3n. Siempre estuvo en la primera l\u00ednea de las reflexiones hondas y profundas, para atender lo que ped\u00edan los tiempos y lo que el Evangelio ten\u00eda que ofrecer a esos tiempos en que \u00e9l vivi\u00f3. El venerable Maestro Juan de \u00c1vila, aunque muy atendido por hombres ricos, muri\u00f3 pobre, extenuado, venerado, querido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando fue canonizado en Roma, hace pocos a\u00f1os, el Papa Pablo VI, al d\u00eda siguiente de la canonizaci\u00f3n, nos recibi\u00f3 a los obispos y sacerdotes espa\u00f1oles que hab\u00edamos acudido all\u00ed. Es cuando habl\u00f3 del catolicismo de Espa\u00f1a, <em>catolicismo ardiente, catolicismo de pasi\u00f3n y de inteligencia.<\/em> Habl\u00f3 de ese catolicismo espa\u00f1ol del que tantos ejemplares han ido apareciendo a lo largo de la historia, hombres eminentes en el saber y en el amar, que han vivido \u2013dijo\u2013 <em>la radicalidad del Evangelio;<\/em> es una de nuestras caracter\u00edsticas. Y siguiendo una corriente literaria que tiene sus fundamentos, y que aparece con expresiones vigorosas siempre que se alude a este misterio de Espa\u00f1a, lleg\u00f3 a hablar Pablo VI del sentido casi tr\u00e1gico que a veces tiene, por la valent\u00eda y la decisi\u00f3n en el compromiso, esa postura cat\u00f3lica de los hombres de Espa\u00f1a para servir a su Iglesia. Ese sentido de radicalidad quiz\u00e1 explica tantos misterios y tantos martirios de la vida de la Iglesia espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata de hacer comparaciones, pero aparecen en seguida al hilo del discurso, cuando uno va meditando y contemplando figuras como \u00e9sta. Y se piensa, inevitablemente, en la \u00e9poca que vivimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy somos menos sacerdotes; en su tiempo eran muchos los sacerdotes y religiosos que llenaban las ciudades y los pueblos y los caminos de Espa\u00f1a. Hoy vivimos en una sociedad paganizada, en gran parte; anta\u00f1o, hasta \u00ablos p\u00edcaros\u00bb de Cervantes y de Quevedo respiraban religiosidad en medio de sus diabluras. Hoy no aparecen herej\u00edas definidas que rasguen el coraz\u00f3n de la Iglesia; pero se vive en una \u00e9poca todav\u00eda de gran confusi\u00f3n, de la que cuesta mucho trabajo salir, aunque hay signos esperanzadores de que se va saliendo, dec\u00eda el Papa, en su Carta a los sacerdotes, el \u00faltimo Jueves Santo, en que conmemoraba el centenario del Santo Cura de Ars. Hay signos esperanzadores de que se va saliendo, pero la confusi\u00f3n pesa todav\u00eda como una losa que aplasta muchas semillas que pugnan por brotar en este campo de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Merece la pena consagrar la vida<br>a la Iglesia santa y misionera<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotros tenemos que mirar adelante siempre as\u00ed: ni todo en los tiempos pasados fue mejor que en los nuestros, ni lo que tenemos hoy es tan bueno, que pueda resultar leg\u00edtimo olvidarnos de las lecciones que nos dieron los hombres de ayer. Nuestra Iglesia sigue siendo, y es, una Iglesia cada vez m\u00e1s hermosa, queridos sacerdotes, y merece la pena que nosotros le consagremos a ella nuestras vidas, para vivir el misterio de Cristo tal como la Iglesia nos lo transmite. Su imagen, la de la Iglesia, en nuestro tiempo, en nuestros a\u00f1os, en nuestros d\u00edas ha sido m\u00e1s enriquecida, y nos sentimos a gusto de encontrarnos cobijados en ella, como en el seno de una Madre. Esa Iglesia de la Palabra, del Esp\u00edritu del Se\u00f1or, de los sacramentos, de la familia del Pueblo de Dios unida, del pueblo sacerdotal jerarquizado. Nos sentimos a gusto aliment\u00e1ndonos del pecho nutricio de esa Iglesia santa que se nos revela hoy mucho m\u00e1s bella que cuando s\u00f3lo contempl\u00e1bamos, y no hay que olvidarlos, los perfiles arquitect\u00f3nicos y jur\u00eddicos de su estructura exterior. Este es un avance de nuestro tiempo y tenemos que reconocerlo as\u00ed, para sentirnos dichosos de haber descubierto, sin ruptura ninguna con las ense\u00f1anzas antiguas, una nueva faceta que pone de relieve la hermosura inmaculada de esa Iglesia Santa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Hoy nuestra Iglesia sigue siendo misionera.<\/strong><\/em> Es m\u00e1s, ya no s\u00f3lo hay un flujo, hacia lejanos pa\u00edses, de sacerdotes de Espa\u00f1a o de otros lugares de Europa, que iban a predicar el Evangelio en la soledad des\u00e9rtica del paganismo. La Iglesia de hoy sigue siendo misionera; y aqu\u00ed hay un sacerdote concelebrando que esta misma noche toma el avi\u00f3n para ir a la Argentina, a unirse con otros dos sacerdotes de Toledo, para dirigir un Seminario que ha empezado de la nada y ya tiene hoy treinta alumnos. Pero a la vez concelebra un sacerdote mejicano, Director general de la Confraternidad de Operarios del Reino de Cristo, que viene de M\u00e9jico, y que aunque sigue queriendo recibir lo que nosotros le demos, nos da \u00e9l tambi\u00e9n el impulso de su generosidad apost\u00f3lica y de la obra all\u00ed iniciada y aqu\u00ed desarrollada, que est\u00e1 ya prestando servicios apost\u00f3licos a varias di\u00f3cesis mejicanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>La Iglesia hoy es misionera como en los mejores tiempos.<\/strong><\/em> \u00c1frica ya env\u00eda sacerdotes a alg\u00fan otro sitio m\u00e1s necesitado; y hay regiones en Asia, algunas de la India, Corea del Sur, Filipinas, en las que el catolicismo hierve como algo que est\u00e1 en ebullici\u00f3n y que ha de dar frutos para aquellos pa\u00edses tan remotos y lejanos, a los cuales en la \u00e9poca del Maestro Juan de \u00c1vila, s\u00f3lo de cuando en cuando pod\u00eda llegar la voz de un misionero, siquiera fuese tan potente y rica como la de un hijo de Ignacio de Loyola: Francisco Javier.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy vivimos una \u00e9poca en que se habla de los derechos del hombre, que son el fundamento del progreso social de la edad contempor\u00e1nea; no se pueden desconocer esos derechos; pero cuando se examina atentamente lo que significan, nos encontramos con que no son m\u00e1s que una versi\u00f3n cultural y social profana del postulado radical del Evangelio sobre la dignidad de la criatura humana. \u00bfPor qu\u00e9 los derechos, si el hombre no fuese digno de tenerlos? \u00bfY por qu\u00e9 es digno de tenerlos, si no fuera hijo de Dios? Una sociedad pagana est\u00e1 predicando una versi\u00f3n laica del Evangelio. Dejadla. Alg\u00fan d\u00eda se encontrar\u00e1n la fuerza del Evangelio de donde todo dimana, y de la que procede la versi\u00f3n meramente cultural, pol\u00edtica, social, que quieren ofrecer los hombres. Alg\u00fan d\u00eda se producir\u00e1 el encuentro, y otra vez, por caminos que nadie presiente hoy, aparecer\u00e1 al fondo una cruz, la cruz de Jesucristo, y \u00c9l volviendo a decir: <em>Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esta Iglesia servimos nosotros, queridos sacerdotes, \u00e9sta es nuestra gloria. Yo he o\u00eddo con emoci\u00f3n las palabras que pronunciaba, hace un momento, D. Emilio Reol, que celebra hoy sus Bodas de Oro, y hablaba de c\u00f3mo se dispusieron para el sacerdocio y de c\u00f3mo ahora, tras los cincuenta a\u00f1os de ministerio, ha querido \u2013yo lo he entendido as\u00ed\u2013 dirigirse a su Obispo manifestando el deseo de continuar en la brecha hasta el final. \u00a1Ese es el estilo! Sacerdotes siempre, sacerdotes de cuerpo entero, vibrando con el celo apost\u00f3lico de un San Juan de \u00c1vila, y alimentando nuestra vida interior con las riquezas que la Iglesia nos ofrece continuamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El homenaje a los que celebramos nuestras<br>bodas sacerdotales o episcopales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el \u00e1mbito de estos pensamientos, reflexiones y afectos, queridos hermanos, los que estamos aqu\u00ed hoy celebrando nuestras Bodas Sacerdotales o Episcopales, de plata unos, de oro los otros, aceptamos con gusto el homenaje que nos hac\u00e9is, porque sabemos muy bien que no es a nuestras personas, <em>sino a nuestro ministerio,<\/em> y \u00e9ste s\u00ed, merece ser honrado, en la seguridad de que no aparecer\u00e1 ning\u00fan signo de arrogancia, ni de envanecimiento, porque al pensar en nuestro ministerio, pensamos en el vuestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos sacerdotes de Toledo: Os agradezco mucho todo cuanto hac\u00e9is. Los modos de expresar esa gratitud son diversos, seg\u00fan la \u00edndole de las personas, pero yo llevo muy dentro del coraz\u00f3n ese ejemplo que me dais continuamente con el testimonio de vuestro trabajo y de vuestro inter\u00e9s por la Iglesia. Lo compruebo a diario, en mis visitas a las parroquias, en las reuniones sacerdotales, en los retiros espirituales. Manteneos as\u00ed. Es con la interioridad con la que lograremos superar esa crisis de la que todav\u00eda no hemos salido. Har\u00e1 falta clarificaci\u00f3n doctrinal, por supuesto, pero aunque se logre, eso solo no puede, por la \u00edndole del problema, resolver la cuesti\u00f3n a que nos referimos. El problema aqu\u00ed es fidelidad a un Cristo que vive y tiene que vivir dentro de nosotros, y eso no se arregla con cuatro cuestiones, mejor o peor tratadas en un libro o en una corriente intelectual teol\u00f3gica. Se necesita algo m\u00e1s, <em>la interioridad<\/em> a que apelaba este Maestro \u00c1vila, del que se dice que alg\u00fan d\u00eda no se atrevi\u00f3 a celebrar Misa, porque se hab\u00eda dejado absorber demasiado tiempo por el estudio de algunas cuestiones eclesi\u00e1sticas, que le hab\u00edan distra\u00eddo de la intensidad de oraci\u00f3n que habitualmente manten\u00eda. Esta interioridad ser\u00e1 la base de todo nuestro \u00e9xito apost\u00f3lico al servicio del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aceptamos este homenaje a los sacerdotes de las Bodas de Plata: D. Santiago Calvo, mi secretario particular; D. Carlos Bravo, tan benem\u00e9rito por su trabajo en las Parroquias de Herreruela de Oropesa y Caleruela. Y los de las Bodas de Oro: D. Antonio Vargas, ya de pasos vacilantes, a quien encontramos con frecuencia en nuestra Casa Sacerdotal, y al que quisi\u00e9ramos insuflar vida y energ\u00eda; a D. Emilio Reol, en Puebla de Alcocer, trabajando all\u00ed en las alturas de ese hermoso pueblo pacense desde el que se descubren los grandiosos horizontes extreme\u00f1os; s\u00ed, D. Emilio, seguir\u00e1s adelante en tu Parroquia, y te mantendr\u00e1s mientras tengas fuerzas; que yo nunca he entendido eso de las jubilaciones sistem\u00e1ticas en el ministerio parroquial; hay que saber esperar y confiar en las fuerzas del Esp\u00edritu, que tantas veces son superiores en irradiaci\u00f3n y en influencia a las que pueden brotar de las potencias normales de un ser humano; a D. Nicol\u00e1s S\u00e1nchez Lucendo que con tanta solicitud atiende a las RR. Clarisas y Trinitarias de El Toboso; al P. Isidoro Garc\u00eda Herrera, que tanto nos ayuda en San Pablo de los Montes. \u00a1Enhorabuena cordial\u00edsima a todos!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Otras bodas de oro: \u00e9sas, martiriales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y estoy seguro que interpreto vuestros sentimientos, si ahora traslado esta enhorabuena que los dem\u00e1s nos ofrecen, a otros que, este a\u00f1o, en el cielo, celebrar\u00e1n las Bodas de Oro de su martirio. \u00a1M\u00e1s de trescientos sacerdotes de Toledo asesinados en aquella gran tragedia! \u00a1C\u00f3mo no recordarles, c\u00f3mo no pensar en esa sangre tan generosamente derramada sin una protesta, sin una queja airada, sin un gesto de desesperanza frente a lo que Dios permit\u00eda que apareciese en su camino hasta entonces victorioso, de paz y amor! Les tenemos presentes en nuestro recuerdo, y nos fijaremos en sus ejemplos para seguir adelante en el trabajo que nos queda por hacer.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n:<br>Gracias a todos. Invocaci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias a los sacerdotes, que hab\u00e9is venido de Madrid, de \u00c1vila, de alg\u00fan otro lugar. Gracias a vosotros, los de Valladolid, sacerdotes templados en la austeridad y el rigor de Castilla, ejemplares en vuestro comportamiento y en vuestros trabajos. Era una di\u00f3cesis en la cual viv\u00edamos a gusto y hermanados, y percib\u00edamos, acaso por la poca extensi\u00f3n de su territorio, el sentido de la fraternidad de una manera suave y tranquila. No se me ha olvidado nunca, y muchas veces vuelvo hacia los recuerdos que brotan de mi juventud, y me encuentro con aquellas calles por donde and\u00e1is vosotros hoy, y me gustar\u00eda volver a recorrerlas, desconocido de unos y otros, solamente para saborear lo que ellas pueden ofrecerme en el recuerdo y el amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias, sacerdotes de Astorga, que hab\u00e9is venido en un viaje nocturno, y ten\u00e9is que caminar deprisa para atender vuestras obligaciones parroquiales. La di\u00f3cesis de Astorga, que en los a\u00f1os en que yo estuve en ella, y antes, pod\u00eda ufanarse, siempre con la dignidad que da la sabidur\u00eda, de tener sacerdotes astorganos en todas las di\u00f3cesis de Espa\u00f1a; y tener hijos e hijas de aquel territorio en casi todas las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas. El frescor del Teleno ha hecho que por muchos lugares hayan ido sacerdotes de Astorga enjugando el sudor de las almas fatigadas a las que pod\u00edais acercaros con vuestro magisterio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias, sacerdotes de Barcelona, la perla del Mediterr\u00e1neo, la ciudad hermosa y querida, a cuyo clero mir\u00e1bamos los restantes sacerdotes de Espa\u00f1a siempre con admiraci\u00f3n, por las muchas empresas apost\u00f3licas y culturales que fuisteis capaces de hacer. Todav\u00eda yo pude verlas de cerca, aunque ya los tiempos que corr\u00edamos eran distintos, y no favorec\u00edan el aliento necesario para haber continuado con esa levantada bandera de un clero que sab\u00eda siempre conjugar el progreso con el equilibrio. Barcelona y Catalu\u00f1a dieron ejemplo de esto muchas veces. Ojal\u00e1 pod\u00e1is seguir d\u00e1ndolo en el futuro y, para eso, que se\u00e1is en n\u00famero suficiente para atender esa cristiandad de Catalu\u00f1a, tan necesitada del esfuerzo apost\u00f3lico de unos y de otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias a todos, hermanos: seguiremos nuestros encuentros, y llegar\u00e1 un d\u00eda en que el Se\u00f1or nos diga: \u00abYa es bastante.\u00bb \u00c9l ser\u00e1 el que nos d\u00e9 el cese; mientras tanto, con gozo y confianza, le pedimos tambi\u00e9n, salud para seguir trabajando, alegr\u00eda para hacerlo con el entusiasmo que brota de esta fe y de este amor a la Iglesia, y nos mantendremos unidos en la oraci\u00f3n, querido P. Abad de Venta de Ba\u00f1os, como si hasta aqu\u00ed llegara la fragancia de vuestra vida contemplativa y de consagraci\u00f3n a Dios. Hoy me ofrec\u00e9is un c\u00e1liz, en el que voy a celebrar la Eucarist\u00eda, como las Carmelitas de la Encarnaci\u00f3n, de \u00c1vila, han ofrecido esos velones. Son dos s\u00edmbolos preciosos: el c\u00e1liz para la Sangre del Se\u00f1or, esos velones para la luz del Evangelio; y ambas cosas vienen de dos monasterios de clausura. Vida contemplativa y vida activa, contemplaci\u00f3n en la acci\u00f3n; eso tiene que ser la vida nuestra, sacerdotes del clero secular, para poder ser, al mismo tiempo, fieles hijos de la Iglesia en esta hora espl\u00e9ndida que vivimos, llena de esperanzas, a pesar de todas las dificultades con que tengamos que tropezar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y por fin, gracias a nuestro Maestro de m\u00fasica, que ha preparado con esmero esta acci\u00f3n lit\u00fargica, los Laudes que hemos recitado, la Misa que estamos cantando; a esos peque\u00f1os ni\u00f1os de la Escolan\u00eda de Nuestra Se\u00f1ora del Sagrario. Seminaristas, saludad a vuestros compa\u00f1eros de los dem\u00e1s seminarios, que no pueden estar presentes hoy aqu\u00ed; yo s\u00ed que les tengo presentes a todos ellos, y me siento dichoso de poder saludarlos igual que lo hago a los que viven ya su ministerio sacerdotal y esperan la ayuda que vosotros hab\u00e9is de prestarles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos pondremos todos bajo el amparo y la protecci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora la Virgen Mar\u00eda, la Virgen del Sagrario, la Virgen de Guadalupe, querido P. Guardi\u00e1n de aquel Monasterio, la Virgen Inmaculada del Seminario. Ella nos ayudar\u00e1 a seguir siendo fieles y a vivir con gozo nuestra identidad sacerdotal. As\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada el 10 de mayo de 1986, en la Misa celebrada en la Capilla del Seminario de Toledo, en la festividad de San Juan de \u00c1vila. Texto en BOAT junio 1986, 309-315. 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