{"id":1039,"date":"2024-09-27T14:38:27","date_gmt":"2024-09-27T12:38:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1039"},"modified":"2024-09-27T14:38:27","modified_gmt":"2024-09-27T12:38:27","password":"","slug":"solo-dios-en-la-vida-del-hermano-rafael","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/solo-dios-en-la-vida-del-hermano-rafael\/","title":{"rendered":"\u00abSolo Dios\u00bb en la vida del Hermano Rafael"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada, el 29 de abril de 1984, en la solemne concelebraci\u00f3n presidida por el Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo, como clausura a la Semana de Espiritualidad, que tuvo lugar en la Abad\u00eda Cisterciense de San Isidro de Due\u00f1as, del 22 al 29 de dicho mes. Texto tomado del libro <em>Espiritualidad del H. Rafael,<\/em> Venta de Ba\u00f1os (Palencia), 1984, 524533.<\/p>\n\n\n\n<p>Os ofrezco a todos mi saludo afectuoso y cordial, Rvdmo. y querido P. Abad, queridos monjes de este monasterio, religiosos concelebrantes, familiares del Hermano Rafael y hermanos todos en Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 1929 al 1934, los que yo estuve en el seminario de Valladolid, ven\u00edamos por esta Abad\u00eda alguna vez los seminaristas. Y precisamente en estos d\u00edas de la octava de Pascua nos acerc\u00e1bamos aqu\u00ed en aquel d\u00eda de excursi\u00f3n que nos era concedido, siempre tan vivamente apetecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue por entonces \u2013y como consecuencia de estas visitas\u2013 cuando en algunos condisc\u00edpulos surgi\u00f3 la vocaci\u00f3n de monje trapense. Y s\u00e9ame permitido recordar a un amigo muy querido, el P. Fr. M\u00aa Bernardo Michelena, que entr\u00f3 en esta Trapa y aqu\u00ed vivi\u00f3 muchos a\u00f1os, y sigue ahora dando testimonio de su vocaci\u00f3n cisterciense en el Jap\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente en la primavera de 1934, cuando vinimos por aqu\u00ed, podr\u00edamos haber visto, con toda probabilidad, a un joven novicio que vest\u00eda ya su h\u00e1bito propio; el h\u00e1bito que tuvo que dejar y volver a tomar varias veces, obligado por la cruel enfermedad que termin\u00f3 por llevarle al sepulcro: era el Hermano Rafael.<\/p>\n\n\n\n<p>Han pasado cincuenta a\u00f1os de aquello; y ahora nos encontramos aqu\u00ed, celebrando la clausura de esta <em>Semana de Espiritualidad<\/em> que hab\u00e9is dedicado a estudiar el mensaje que nos dej\u00f3, nacido m\u00e1s de su alma que brotado de su pluma de antiguo estudiante de arquitectura.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo felicito a los organizadores de estos actos y a cuantos han presentado sus ponencias y ofrecido sus disertaciones. Bien seguro estoy de que cuando se recojan en alg\u00fan volumen, que sin duda pens\u00e1is editar, resultar\u00e1 sumamente provechoso para todos meditar en ese legado espiritual que nos dej\u00f3 aquella alma privilegiada.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy pronto empez\u00f3 a conocerse su mensaje: primero fueron unas estampas que se imprimieron con frases sacadas de los escritos del Hermano Rafael; art\u00edculos de revistas especializadas, alg\u00fan folleto, etc. Y m\u00e1s tarde, libros perfectamente concebidos y escritos que han ido difundi\u00e9ndose por todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que viv\u00edamos en ciudades cercanas a esta Abad\u00eda tuvimos desde el primer momento la dicha y la felicidad de encontrarnos con ese mensaje; y yo tengo mucho gusto en recordarlo as\u00ed desde mi experiencia personal, porque aqu\u00ed vine muchas veces, solo o acompa\u00f1ado; y particularmente el \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o, que aqu\u00ed lo pasaba en retiro espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Y muchas veces me acerqu\u00e9 a la tumba del Hermano Rafael y rec\u00e9 y medit\u00e9 en sus escritos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo lo cual, al evocar estas fechas y estos recuerdos que no se han borrado de mi vida, estoy demostr\u00e1ndoos, queridos P. Abad, monjes, organizadores de la <em>Semana,<\/em> que me siento dichoso de poder participar en ella, aunque s\u00f3lo sea ofreciendo el modesto obsequio de esta palabra que ahora predico y celebrando el misterio eucar\u00edstico en uni\u00f3n con vosotros. Se unen recuerdos, se unen las oraciones, y se unen los prop\u00f3sitos: los de poner de manifiesto la estimaci\u00f3n profunda que nos merece la vida de alguien a quien Dios marc\u00f3 con el sello de sus elegidos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nacidos a una esperanza viva<\/h2>\n\n\n\n<p>Me limito a escoger, de las lecturas de este domingo (2\u00ba domingo de Pascua, ciclo A) s\u00f3lo una: la que nos ha ofrecido la primera carta del Ap\u00f3stol San Pedro (1P 1, 3-9), En ella aparecen:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba.- Una alabanza a Dios, bien rebosante de fe y amor.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba.- Un programa de vida espiritual propio del cristiano<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba.- La referencia \u00faltima insoslayable a Jesucristo nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice el Ap\u00f3stol San Pedro en esta carta de la que se toma el fragmento que acaban de leernos: \u00a1alabanza, alabanza a Dios!:<em>Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que por medio de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo nos ha hecho nacer a una esperanza viva; la de una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que se manifestar\u00e1 el d\u00eda final de nuestra salvaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Atenci\u00f3n a esta palabra! Dice el Ap\u00f3stol Pedro que \u00abDios nos ha hecho nacer a una esperanza viva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera que no se trata aqu\u00ed de una actitud psicol\u00f3gica, propia del que lucha y combate, aunque sea por la fe, con cierta confianza en que esa lucha est\u00e1 justificada y merece la pena. \u00a1Es algo muy distinto!<\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s; ni siquiera se trata en estas palabras de la virtud de la esperanza cristiana, tal como solemos estudiarla en nuestros libros de teolog\u00eda. Hay algo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El Ap\u00f3stol Pedro dice que<em>Dios, por medio de Cristo resucitado, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>De modo que se trata de un don gratuito; don del Esp\u00edritu Santo. Se nos hace nacer de nuevo; aqu\u00ed no inventa nada el hombre; todo ha sido un don de Dios por medio del que ha abierto las puertas de la esperanza; Jesucristo Resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Es una frase fulgurante; rebosa de profundidad misteriosa! Con cuatro palabras resume la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero San Pedro avanza en su reflexi\u00f3n, y despu\u00e9s de hacer esa alabanza a Dios Padre, se dirige a aqu\u00e9llos a quienes escribe la carta: Los cristianos, los disc\u00edpulos de Cristo, y dice: \u00abLa fuerza de Dios custodia nuestra fe\u00bb \u2013\u00a1la fuerza de Dios, custodia nuestra fe!\u2013 \u00abpara llevarla a un gozo inefable\u00bb. Y esa fe ha de sufrir pruebas, pero alegraos con ello. \u00abHab\u00e9is de tener alegr\u00eda en soportar esa prueba porque, as\u00ed como el oro es probado para comprobar sus quilates en el fuego, as\u00ed tambi\u00e9n en el sufrimiento, la comprobaci\u00f3n que se hace de nuestra fe, se convertir\u00e1 en alegr\u00eda, en alabanza, honor y gloria a Cristo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Es otra vez la asc\u00e9tica de la vida. La primera frase nos ha presentado el horizonte que brota de la fe. La segunda nos presenta el programa pr\u00e1ctico de la vida de un cristiano:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Custodiados por la fuerza de Dios.<\/li>\n\n\n\n<li>Fe mantenida, aun en medio de la prueba.<\/li>\n\n\n\n<li>Vida que es prueba y sufrimiento.<\/li>\n\n\n\n<li>Comprobaci\u00f3n de la fe en medio de ese sufrimiento.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00a1Esperanza mantenida!, camino que sigue recorri\u00e9ndose hasta que se transforma en alabanza y honor para ese Cristo a quien servimos.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y viene la tercera frase; despu\u00e9s de esa alabanza y de esta proclamaci\u00f3n valiente, gozosa, de lo que hace la fe en el alma de un cristiano, se dirige el Ap\u00f3stol Pedro a aqu\u00e9llos a quienes va destinada su carta, y les dice estas palabras tan hermosas y amables: <em>Vosotros no hab\u00e9is visto a Jesucristo, pero le am\u00e1is; vosotros no le veis, pero cre\u00e9is en \u00c9l<\/em>; vosotros le ofrec\u00e9is el homenaje \u2013viene a decir\u2013 de una transformaci\u00f3n continua, para su gloria y su honor, que se manifestar\u00e1 del todo en el d\u00eda de vuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es ya el rayo de luz que acompa\u00f1a siempre a esa lucha asc\u00e9tica y dolorosa, propia del disc\u00edpulo de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas veces se ha comprobado esto en la vida de los que han amado al Se\u00f1or! \u00a1Cu\u00e1ntas veces, en medio de las mayores pruebas, ha seguido apareciendo la sonrisa iluminada de los que, sin verle, le han amado; de los que, no habi\u00e9ndole visto nunca, han cre\u00eddo en \u00c9l; de los que se han sostenido con la fuerza de la fe!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La vida del Hermano Rafael<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Hermanos!, \u00bfno se resume en estas palabras, espl\u00e9ndidamente, lo que fue la vida del Hermano Rafael?<\/p>\n\n\n\n<p>Porque leyendo lo que pas\u00f3 en su existencia da la impresi\u00f3n de que \u00e9l fue elegido por Dios, en su providencia santa, para que se cumpliera en \u00e9l m\u00e1s o menos este mismo programa: naci\u00f3 de nuevo para una esperanza viva. Es esto lo que aparece en todos sus escritos: como un nuevo nacimiento; y fue sostenido y custodiado por la fuerza de la fe. Dej\u00f3 todo lo que el mundo pod\u00eda ofrecerle, y se vio tambi\u00e9n despojado de lo que en el orden de los valores humanos m\u00e1s puede estimar un hombre joven: la salud.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tenemos salud es relativamente f\u00e1cil ser generosos, aun en los combates de la fe.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Con salud los misioneros aceptan sus trabajos tan duros.<\/li>\n\n\n\n<li>Los p\u00e1rrocos, la servidumbre de sus parroquias.<\/li>\n\n\n\n<li>Los monjes y religiosos, las penitencias y la austeridad de su Regla monacal.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Todos hemos conocido hombres y mujeres que, gozando de una salud vigorosa, se han entregado intr\u00e9pidamente a los trabajos apost\u00f3licos, propios de su condici\u00f3n y de su estado. Y hasta parece que han tenido el af\u00e1n \u2013\u00a1nobil\u00edsimo af\u00e1n!\u2013 de consumir r\u00e1pidamente esa salud, sin que nada les arredrase.<\/p>\n\n\n\n<p>Este trabajo heroico, digo que es relativamente f\u00e1cil cuando se disfruta de una salud suficiente. Lo dif\u00edcil es cuando el alma arde y la armadura del cuerpo se resquebraja, porque entonces hay peligro de sucumbir a la tentaci\u00f3n de la inutilidad. Y ya que la vida humana es tan pobre por s\u00ed misma, si adem\u00e1s aparece reducida a los escombros de una ruina f\u00edsica del organismo en que se sostiene, resulta enormemente trabajoso persuadirse de que ese estado y esa condici\u00f3n, son una oblaci\u00f3n grata y provechosa a Dios y que sirva de beneficio a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces \u2013digo\u2013 la noche se hace m\u00e1s oscura por lo general; y aunque repitamos muchas veces: <em>\u00a1S\u00f3lo Dios, s\u00f3lo Dios, s\u00f3lo Dios!&#8230;<\/em> como lo hac\u00eda el Hermano Rafael, la frase puede ser como el refugio de una impotencia, que trata de buscar asidero; o puede ser \u2013y \u00e9ste es el caso\u2013 la cumbre a que se asciende en la oblaci\u00f3n total y definitiva de uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es, precisamente, lo que sucedi\u00f3 en la vida del Hermano Rafael:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Resquebrajada la armadura de su cuerpo,<\/li>\n\n\n\n<li>sediento de Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>busc\u00e1ndole en esta Trapa,<\/li>\n\n\n\n<li>entrando por esas puertas varias veces; puertas que ten\u00eda que volver a atravesar, fracasado su intento;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>este hombre singular, nunca dej\u00f3 de mantener \u00abla esperanza viva\u00bb a la que hab\u00eda nacido, y \u00abera custodiado por la fuerza de la fe\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y un d\u00eda, cuando trate de descubrir lo que pasa en su alma, con aquellos repetidos intentos de ir, de venir, etc., alguien que inquiere le d\u00e9 una explicaci\u00f3n o le pregunta por qu\u00e9 insiste tanto, le responder\u00e1 con aquella par\u00e1bola bell\u00edsima: \u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00edas t\u00fa si estando en tu habitaci\u00f3n, desde tu ventana de enfermo y de inv\u00e1lido, vieras pasar a Jesucristo seguido de pecadores, de hombres anhelosos de Dios, de hambrientos, de buscadores cultos del evangelio; si te fuera \u00c9l, Cristo, diciendo: \u00abVenid en pos de m\u00ed, toma mi cruz\u00bb? \u00bfQu\u00e9 har\u00edas t\u00fa? \u00bfSeguir\u00edas sentado ah\u00ed en tu sill\u00f3n, en la habitaci\u00f3n en que te retiene tu enfermedad, o ir\u00edas detr\u00e1s de \u00c9l, te costase lo que te costase?\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ciencia que \u00e9l sinti\u00f3 tan fuertemente y que la expresa de esa manera bell\u00edsima lo explica todo.<\/p>\n\n\n\n<p>No era el refugio buscado para la impotencia en que se debat\u00eda, era la cumbre a la que iba ascendiendo poco a poco; y esto lo podemos comprobar una vez m\u00e1s, en sus escritos, a poco que nos fijemos en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>He le\u00eddo algunos de sus pensamientos sobre la soledad y sobre la entrega total a Dios y sobre el \u00abS\u00d3LO DIOS, S\u00d3LO DIOS\u00bb, que era como la clave de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>He vuelto a leerlos, los he meditado y me doy cuenta de que hay en \u00e9l como una especie de captaci\u00f3n gradual y progresiva de lo que significa:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>primero, el abandono en Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>segundo, la soledad con Cristo,<\/li>\n\n\n\n<li>tercero, la total desaparici\u00f3n de s\u00ed mismo, hundi\u00e9ndose en el abismo de la infinita belleza y misericordia de Dios. Hay como un progreso continuo en \u00e9l.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Me fijo en un pensamiento, en el del abandono en Dios, y dice as\u00ed casi literalmente: \u00abPertenezco a Dios, mi fin es Dios; s\u00f3lo en \u00c9l encuentro mi plenitud, no me busco a m\u00ed, ni a las criaturas, no puedo hacer nada: ni pensar ni discurrir\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Simplemente esto es como un acto de contemplaci\u00f3n, pero es a la vez como una decisi\u00f3n intelectual nacida de la fe. Y de tal manera se abandona en Dios, que dice: \u00abNo puedo hacer nada, ni pensar, ni discurrir. S\u00f3lo en Dios encuentro mi plenitud, pertenezco a \u00c9l, \u00c9l es mi fin\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la reflexi\u00f3n que nace de la fe, a la luz de un pensamiento coherente con esa fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos contemplando todav\u00eda un alma que en la reflexi\u00f3n honda de su fe empieza a prescindir de s\u00ed mismo: yo no puedo hacer nada, no pienso, no discurro, mi fin es Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Un paso m\u00e1s: Llega este otro pensamiento, que escribe otro d\u00eda: ahora ya se fija en la soledad, y dice: \u00abQu\u00e9 paz tan grande se siente cuando el alma y Dios est\u00e1n a solas; s\u00f3lo Dios y el alma. \u00a1Bendita soledad con Jesucristo! Qu\u00e9 enorme el consuelo que se experimenta al estar con \u00c9l\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un avance ya en este pensamiento. Ya no es solamente el obsequio rendido del entendimiento de un hombre que cree, como sucede en la fase anterior. Aqu\u00ed ya toca la experiencia vital de la soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>Soledad ya sab\u00e9is lo que significa en un coraz\u00f3n humano: desprendimiento de todo aquello que puede ser amado, de manera que aqu\u00ed est\u00e1 ya hablando el coraz\u00f3n. Y viene la frase hermosa: <em>\u00a1Bendita soledad con Jesucristo<\/em>\/\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes ha pensado en el abandono en Dios. Ahora ama. Ahora est\u00e1 ya amando la soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero todav\u00eda nos encontramos aqu\u00ed que, aun en medio de la hermosura de este pensamiento, \u00e9l se encuentra a s\u00ed mismo; con Jesucristo por supuesto. Pero su persona est\u00e1 tambi\u00e9n presente. Tiene que avanzar m\u00e1s&#8230; \u00a1Tiene que avanzar m\u00e1s en el amor a ese Cristo a quien no ve! En la fe en ese Cristo del que no ha visto nada, pero que se va a transformar en gozo inefable, tal como nos dice el Ap\u00f3stol Pedro. Llega un d\u00eda \u2013quiz\u00e1s en sus diarios se podr\u00eda encontrar la fecha en que lo escribi\u00f3\u2013 en que aparece brotada de su pluma esta frase, que a m\u00ed me recuerda otra parecida de Pascal. Cuando muri\u00f3 Pascal, encontraron en el bolsillo de su chaqueta un papel arrugado, casi a punto de romperse, lo que indicaba que llevaba mucho tiempo all\u00ed con \u00e9l. Y aparec\u00eda escrito con letra nerviosa esto: \u00abJes\u00fas, Jes\u00fas, santo a los ojos de Dios, terrible para los demonios. Jes\u00fas, santo, santo, santo, eres la vida\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Me ha hecho recordar esta frase de Pascal esta otra del Hermano Rafael, a que ahora me refiero; porque llega un d\u00eda que escribe: \u00abDios, Dios&#8230;; ni cruz, ni goce, ni criaturas: s\u00f3lo Dios, s\u00f3lo Dios&#8230;\u00bb La desaparici\u00f3n total de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero ha sido el abandono en la fuerza infinita de Dios. Despu\u00e9s el gozo de la soledad con Cristo. Ahora la nada&#8230; de San Juan de la Cruz. Ni goce, ni cruz, ni criaturas: \u00ab\u00a1S\u00f3lo Dios, s\u00f3lo Dios&#8230;!\u00bb, \u00e9sta es la cumbre. \u00a1Esta es la cumbre, hermanos!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El mundo y la Iglesia necesitan<br>el mensaje de los contemplativos<\/h2>\n\n\n\n<p>El mundo necesita el mensaje de estos contemplativos. Este mundo de hoy, que cuando se pone a ser moderno, olvid\u00e1ndose de los valores eternos que dan consistencia a la vida humana, cae en una modernidad tan vieja como el pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo que siente el vac\u00edo de Dios y que nos ofrece como consecuencia de ese vac\u00edo lo que el Papa Juan Pablo II ha llamado hace pocos d\u00edas la \u00abcultura de la muerte\u00bb. \u00bfQu\u00e9 nos ofrece el mundo, fuera del progreso material evidente, pero que est\u00e1 utiliz\u00e1ndose casi siempre como \u00faltimo destino de todas las conquistas t\u00e9cnicas para destruir mejor los valores del hombre y de la vida?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1El mensaje de los contemplativos! De los hombres que sin hablar tienen la mano levantada dici\u00e9ndoles: hay que detenerse, hay que preguntarse por el destino de la vida. \u00bfCu\u00e1l es el rumbo que llevas?<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que ahora empieza a haber, en la civilizaci\u00f3n moderna, sobre todo en Norteam\u00e9rica, como una reacci\u00f3n y una vuelta a los valores tradicionales del esp\u00edritu. Parece que es as\u00ed. Que vuelve a hablarse y a reconocerse lo que significan:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>la oraci\u00f3n,<\/li>\n\n\n\n<li>la familia,<\/li>\n\n\n\n<li>el sentido de Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>el cumplimiento de una ley&#8230;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Es que, por muchas vueltas que d\u00e9 un progreso, cada vez m\u00e1s tecnificado, pero olvid\u00e1ndose de Dios, no sale del c\u00edrculo de sus propias limitaciones que le aplastan. Y da lo mismo un siglo o diez siglos de progresos materiales. Por mucho que avance, el hombre no es m\u00e1s feliz cuando se olvida de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay m\u00e1s todav\u00eda, porque m\u00e1s que el mundo es la Iglesia misma la que necesita el mensaje de estos contemplativos: los hombres fieles al eterno mensaje de Dios; los que no han sentido ning\u00fan complejo de frustraci\u00f3n en permanecer as\u00ed, con su exquisita fidelidad a algo que no era suyo, sino que les ha ido transmitiendo la Iglesia de la santidad a trav\u00e9s de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y por eso digo que este mensaje lo necesita a\u00fan m\u00e1s la Iglesia, esta Iglesia nuestra que no tiene derecho, en ninguno de sus hijos, a recortar las presencias de Dios en la vida. Digo a \u00abrecortar las presencias de Dios en la vida\u00bb como si fuera nuestro capricho el que puede poner l\u00edmites a la manifestaci\u00f3n de esa presencia. Se nos dice que hemos de buscar la presencia de Dios, como consecuencia de nuestra fe cristiana, \u00bfen qu\u00e9?:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>en el compromiso temporal,<\/li>\n\n\n\n<li>en el servicio a los pobres,<\/li>\n\n\n\n<li>en la defensa de los derechos humanos,<\/li>\n\n\n\n<li>en el buen uso de la libertad,<\/li>\n\n\n\n<li>en el respeto de unos para con otros&#8230;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Todo esto es verdad. Ah\u00ed hay como reflejos de la grandeza de Dios en sus criaturas. Y tenemos que ser sagazmente cristianos para poder descubrir lo que hay en esos valores y en esa lucha por la justicia de reclamaci\u00f3n de la santidad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, hermanos: no tenemos derecho, ning\u00fan hijo de la Iglesia tiene derecho a limitar las presencias de Dios a esto. Hay que buscar tambi\u00e9n la presencia de Dios en Cristo su enviado:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>en el Cristo de la oraci\u00f3n y de la contemplaci\u00f3n,<\/li>\n\n\n\n<li>en el Cristo de la adoraci\u00f3n al Padre,<\/li>\n\n\n\n<li>en el Cristo de la vida oculta,<\/li>\n\n\n\n<li>en el Cristo del Huerto de los Olivos,<\/li>\n\n\n\n<li>en el Cristo que desciende de la Cruz; en manos, \u00c9l, convertido en un cad\u00e1ver, en manos de los que quieran manipularle entonces, aunque sea una manipulaci\u00f3n hecha con amor.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Y todo esto pertenece igualmente o m\u00e1s a\u00fan, al mensaje cristiano. Y son como la hondura de un manantial, son las ra\u00edces de donde puede brotar todo lo dem\u00e1s. Porque si hablamos de derechos humanos es porque la persona tiene su dignidad para que estos derechos sean reconocidos. Pero no hay dignidad de la persona, si no terminamos por reconocer que es hijo de Dios. Por eso digo que la Iglesia, todav\u00eda m\u00e1s que el mundo, necesita del mensaje de estos contemplativos, como el Hermano Rafael.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Monjes, mantened este ideal<\/h2>\n\n\n\n<p>Queridos monjes de esta Trapa de Venta de Ba\u00f1os: Mantened firmemente este ideal que ha servido para producir frutos tan abundantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los escritos del Hermano Rafael no son muchos. Si me apur\u00e1is, dir\u00e9 que aparecen repeticiones de conceptos frecuentes. \u00a1Pues claro que tiene que ser as\u00ed! Cuando un alma respira, respira y vuelve a repetir la respiraci\u00f3n \u00a1y basta! Va dejando brotar lo que sale espont\u00e1neamente de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces se ha dicho que no fue la espiritualidad de un monje trapense, porque no lleg\u00f3 a serlo. \u00a1Bien! Pero \u00bfes que acaso hay una santidad cisterciense, jesu\u00edtica o franciscana? No hay m\u00e1s que una santidad, que es la de Dios y de Cristo, enviado del Padre. Lo dem\u00e1s son instrumentos, son estilos, son medios, son tradiciones, son comprobaciones nacidas de la experiencia de la Iglesia-Madre, que educa a sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed el Hermano Rafael encontr\u00f3 un estilo y lo buscaba. Se sinti\u00f3 atra\u00eddo desde el primer momento que vino aqu\u00ed, y a\u00fan antes, cuando todav\u00eda no hab\u00eda pensado en llamar al P. Abad para pedirle la admisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba ya como sintiendo dentro de s\u00ed el murmullo de un eco interior. Vino por fin aqu\u00ed, y aqu\u00ed entr\u00f3. Y aqu\u00ed uni\u00f3 su pobre voz a la de vuestro concierto sinf\u00f3nico, la sinfon\u00eda de la tradici\u00f3n de vuestros Santos, de vuestro amor a Mar\u00eda Sant\u00edsima, de la liturgia de las horas, de la Eucarist\u00eda, del silencio, de la plegaria continuada, del trabajo fecundo en la madre tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto lo percibi\u00f3 \u00e9l, fueron aguas que regaron su alma. Decir que no es representativo, porque no lleg\u00f3 a la profesi\u00f3n en la vida de monje a la que tuvo que renunciar, es supeditar la fragancia del esp\u00edritu a la sequedad de la estructura can\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>No; aqu\u00ed hab\u00eda un florecimiento de vida y, junto a ese jard\u00edn, \u00e9l se acerc\u00f3 e hizo que brotase su propia flor.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejadle que siga cantando y que se escuche su voz en muchos sitios por muy lejanos que est\u00e9n. La Iglesia y el mundo lo necesitamos imperiosamente. Y \u00e9l, consumido en tan breve tiempo, sigue con su sonrisa, ofreciendo todo cuanto quiso ofrecer, ahora por medio de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Es siempre la comuni\u00f3n de los santos que se da ya en esta vida!<\/p>\n\n\n\n<p>Enhorabuena a todos, Abad\u00eda de San Isidro de Due\u00f1as (Venta de Ba\u00f1os), en la que he rezado tantas veces; monjes, novicios, otra vez en n\u00famero floreciente aqu\u00ed; hermanos, familiares de aquel de quien hablamos con tan merecidos elogios. Dispong\u00e1monos ahora a unir nuestra oraci\u00f3n en el altar de la misa, pidiendo al Se\u00f1or que por medio del Hermano Rafael sigan descendiendo sobre el mundo, sobre nuestra Patria Espa\u00f1a, sobre todos estos lugares, las gracias que \u00e9l, con su intercesi\u00f3n, puede merecernos. As\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Cf. <em>Texto original del H. Rafael:<\/em> carta (187) 966-67, del 1 de noviembre de 1937.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Cf. ib\u00edd.: carta 99-389, del 22 de noviembre de 1935.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Ib\u00edd.: MC (160)-764, del 11 de diciembre de 1936.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada, el 29 de abril de 1984, en la solemne concelebraci\u00f3n presidida por el Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo, como clausura a la Semana de Espiritualidad, que tuvo lugar en la Abad\u00eda Cisterciense de San Isidro de Due\u00f1as, del 22 al 29 de dicho mes. Texto tomado del libro Espiritualidad del H. 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